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Uso de los recursos naturales: energía y agua (IDTA 2010)

Pita López, María Fernanda

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02 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO Presentación Se pretende evaluar en esta primera parte de este informe la dimensión natural y ambiental del territorio en Andalucía. Las variables seleccionadas para este fin han estado condicionadas –al igual que en el Segundo IDTApor tres hechos básicos: en primer lugar, por los propios fines del Informe, que no es en sí mismo un informe ambiental, sino territorial, y en el cual el contenido ambiental sólo está al servicio del territorio, junto con los demás componentes. No hay que pretender, en consecuencia, encontrar en este apartado un conjunto de indicadores ambientales estrictamente homologables a los que constituyen los sistemas de indicadores ambientales stricto sensu, sino un sistema propio en el que el territorio en su conjunto es el protagonista. La distinción no es banal; los sistemas de indicadores ambientales han nacido para evaluar el estado de determinados problemas ambientales y la eficacia de las políticas implantadas para intentar darles solución. En consonancia con ello, están efectivamente centrados en problemas y responden a la ya clásica distinción entre indicadores de presión, estado y respuesta1 para reflejar no sólo el estado actual del problema analizado, sino también los impactos que potencialmente lo están amenazando (presión) y los intentos de solución que se están aplicando sobre él (respuesta). Frente a ello, en este Informe lo que se pretende valorar es el papel jugado por la naturaleza y el medio ambiente en la calificación final de los distintos territorios. Para ello se han tomado en consideración, en primer lugar, los recursos naturales existentes en cada uno de ellos y el modo en que 1. O sus derivaciones y mayores precisiones, en las que ahora no se entrará. son gestionados; además, se han estudiado las principales amenazas que recaen sobre ellos y, por último, se ha considerado el papel jugado por los procesos crecientes de sensibilización ambiental en la sociedad. El segundo condicionante en la elección de las variables ha sido -aunque parezca paradójicola voluntad de que éstas guardaran las mayores similitudes posibles con los sistemas de indicadores ambientales implantados en los distintos niveles competenciales (europeo, español y de la propia comunidad autónoma andaluza), con el fin de permitir la comparación de los datos y facilitar la interpretación de los resultados. En consecuencia, pues, las variables tratan de ajustarse a los indicadores ya implantados en el terreno de la disciplina ambiental, si bien adecuándose a las especificidades y los objetivos propios de este informe territorial. Por último, ha sido un condicionante básico la disponibilidad de información, la cual se reduce mucho cuando se trabaja en escalas territoriales de detalle (comarcal y municipal), como es este caso. Como consecuencia de ello, muchos aspectos que hubieran sido fundamentales para comprender la realidad ambiental de los distintos territorios no han podido analizarse, aunque se pretende incorporarlos progresivamente en el futuro a medida que tales datos pasen a engrosar la información municipal. Como resultado de estos condicionantes se ha optado por estudiar tres grandes campos de análisis: el uso de los recursos naturales, necesarios para la vida y para el desarrollo de la comunidad, las amenazas para el medio ambiente generadas en los procesos productivos, como contrapartida inevitable de este mismo desarrollo, y la sensibilidad medioambiental, como indicativo de la penetración en la sociedad de la conciencia ambiental, única vía a través de la cual se hacen posibles los avances hacia la sostenibilidad. A su vez estos campos se han organizado en torno a cinco capítulos, de los cuales los tres primeros (capítulos 2, 3 y 4) se dedican al estado y la gestión de los recursos naturales, estando el primero de ellos centrado en los recursos ligados a la energía y el agua, el segundo en aquellos asociados al suelo y el tercero en los relacionados con la vegetación y los ecosistemas naturales. El capítulo quinto se ocupa de las amenazas hacia el medio ambiente en la región; amenazas que se derivan de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, de los problemas de calidad del aire en entornos industriales y urbanos, de las agresiones hacia la calidad de las aguas y de la generación de residuos. Por último, en el capítulo sexto se analizan indicadores de sensibilidad ambiental tanto a nivel institucional como empresarial y ciudadano. Las fuentes utilizadas han sido muy diversas y se precisan en cada capítulo, aunque es destacable, como es lógico, el papel ocupado por la información procedente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, que presenta ya una larga tradición en el levantamiento y organización de la información ambiental de la región. Conviene destacar también las detalladas escalas espaciales que suelen caracterizar los datos procedentes de este organismo; en primer lugar, porque en numerosas ocasiones se trata de datos procedentes de la teledetección; y, además,  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO por los grandes esfuerzos que en él se han desplegado para la georreferenciación y espacialización de la información. En muchos casos esto ha permitido la elaboración de mapas de representación continua del espacio, ya que los recursos naturales suelen ser categorías no vinculadas a límites administrativos. No obstante, la necesidad de producir indicadores comparables ha obligado a darles base territorial en función de los distintos ámbitos administrativos intrarregionales, lo que ha supuesto en ocasiones una pérdida de precisión informativa, que se ha dado por válida en aras de la integración de todo este apartado en el conjunto del Informe. En todos los capítulos se ha procurado seguir criterios comunes en cuanto a la selección de las variables y su tratamiento. La selección de las variables ha estado presidida por el afán de obtener el máximo de representatividad con el mínimo número de éstas. Además, se han privilegiado aquellas variables que mostraran una clara evolución en el tiempo y que reflejaran el grado de avance, en positivo o negativo, del fenómeno analizado en cada caso. En ese sentido, conviene precisar que se han omitido muchas variables que pudieran ser buenos indicadores del estado de los recursos naturales, pero que, por su carácter estático o aleatorio, no encajarían bien con los propósitos de un informe periódico como el presente. Efectivamente, buena parte de los recursos naturales no varían en el tiempo o, al menos, no lo hacen a la escala de la vida humana, como ocurre con los recursos renovables. La disposición de los suelos de buena calidad agrícola en la región no varía sustancialmente de unos años a otros, como tampoco lo hacen las áreas dotadas de abundantes o escasas precipitaciones, o las áreas más o menos soleadas, y sería demasiado repetitivo y redundante reproducir cada año la distribución del potencial natural de la región, el cual ya se describió en el Primer IDTA. En este Tercer Informe –como ya se hizo también en el Segundose recordará este potencial natural en los epígrafes introductorios, y sólo se reproducirán de nuevo variables expresivas de recursos naturales cuando tengan que relacionarse con algún otro parámetro para dar lugar a indicadores relativos. Es el caso, por ejemplo, de la precipitación media caída en Andalucía, de la cual se deriva la lluvia útil por unidad de superficie, que se reproduce de nuevo porque, al relacionarse con la demanda de agua (ésta sí variable en el tiempo), permite reflejar la presión existente sobre los recursos hídricos en la región. Tampoco se recogen las variables que registran variaciones interanuales aleatorias -como sucede con todas las variables climáticas, tales como el número de días de helada, el total anual de precipitación, el número de horas de sol y tantas otras-, dado que estas variaciones coyunturales enmascararían las verdaderas tendencias registradas por el estado de los recursos naturales en la región, que es lo que realmente interesa caracterizar. En este sentido, por ejemplo, la inclusión de un mapa de precipitaciones correspondiente a un año muy seco o demasiado lluvioso sería más confusa que esclarecedora sobre la verdadera disponibilidad de agua en la región, la cual es el resultado de la coexistencia de ambos tipos de años en una sucesión aleatoria. Las variables tratadas en este Tercer Informe mantienen una fuerte continuidad con las abordadas en el Segundo IDTA, pero existen también cambios apreciables entre ellos, que responden a los propios cambios producidos tanto en la realidad regional como en la disponibilidad de información para analizarla. En este sentido los cambios más destacables son la inclusión de un importante epígrafe destinado a mostrar la potencia instalada en energías renovables en la región, que no existía en el informe precedente, así como otro dedicado a la generación y tratamiento de residuos, que en el anterior IDTA sólo aparecía en un pequeño recuadro. Se ha enriquecido también el epígrafe correspondiente a los suelos alterados dada la importancia creciente que el tema tiene en la región, especialmente en sus áreas litorales y metropolitanas. También se ha profundizado considerablemente el análisis de la sensibilidad ambiental como consecuencia de la existencia ahora de mejores fuentes de información alusivas a este aspecto. Con respecto al tratamiento de las variables, se ha procurado seguir una secuenciación que parte de los valores absolutos, continúa con los relativos (respecto a la población, la superficie o algún otro indicador, según los casos) y conduce a los que muestran la evolución seguida por el fenómeno analizado, que son los que permiten, en último término, valorar las tendencias seguidas por el capital natural y ambiental de la región. En sus representaciones cartográficas a escala municipal se ha introducido un símbolo puntual para destacar el valor que adquieren en los doce municipios andaluces que cuentan con más de 100.000 habitantes en el periodo de referencia del Informe. Capítulo 2 Uso de los recursos naturales: energía y agua MEDIO NATURAL Y DESARROLLO 02  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO La energía y el agua constituyen dos de los recursos más importantes para cualquier territorio y no escapa a esa ley Andalucía, donde además presentan peculiaridades dignas de reseñar. En relación con la energía y a nivel general merece destacarse su carácter de recurso estratégico, de ahí la búsqueda constante por parte de los países del mayor grado de autonomía energética. Es también destacable el aumento creciente y generalizado de los consumos, especialmente asociado al crecimiento económico y a la subida del nivel de vida de las poblaciones. Merecen por último reseñarse los problemas ambientales que su uso genera, entre los que destacan la sobreexplotación de un recurso en principio no renovable y, sobre todo, la contaminación que se deriva de estos consumos, cuya manifestación más amenazante sería la emisión hacia la atmósfera de gases de efecto invernadero. Por esta vía el consumo energético se convierte en un indicador de problema ambiental, el cual intenta reducirse básicamente a través de un aumento de la eficiencia energética y de un incremento de la producción y consumo de energías renovables. En Andalucía estos hechos generales se plasman en una fuerte dependencia energética para la región, que sólo produce el 6,5% de la energía primaria que consume y en un aumento sostenido del consumo energético en los últimos años, en consonancia con las tasas de crecimiento económico experimentadas (Agencia Andaluza de la Energía, 2009a). No obstante, el crecimiento económico ha sido inferior al aumento registrado en el consumo de energía, lo que ha determinado que la intensidad energética experimente aumentos constantes, siendo actualmente superior a la registrada en España y en Europa. En una lectura positiva hay que reseñar, sin embargo, la extraordinaria potencialidad de la región para el desarrollo de las energías renovables, que se materializa ya en un grado de implantación de las mismas nada desdeñable. En relación con el agua merece destacarse su condición de limitación importante para la región, no tanto por el volumen de las precipitaciones recogidas, que no son especialmente escasas (superan los 650 l/m2 de media regional), cuanto por las fuertes necesidades de agua impuestas por una elevada evaporación, que afecta de manera especial a la agricultura, una fuente importante de ingresos y de empleo en la región. Por otro lado, el contexto del cambio climático no hace sino exacerbar esta limitación para la mayoría de los escenarios previsibles. A ello hay que añadir los aspectos asociados a la calidad de las aguas, muy vulnerables a las intervenciones antrópicas, y cuyo deterioro contribuye también a la reducción de los recursos hídricos disponibles. En este sentido la Directiva Marco del Agua ha supuesto un verdadero revulsivo al consagrar la calidad del agua como protagonista principal y al obligar a un control riguroso de estos aspectos. Junto a ellos, en relación con el agua en los últimos años, merece reseñarse la transferencia a la Junta de Andalucía de las competencias sobre la práctica totalidad de los recursos hídricos de la región, lo cual repercutirá sin duda tanto en la gestión de los recursos como en la disponibilidad de información acerca de ellos. 2.1. Planteamientos iniciales  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO El consumo de energía final1 en Andalucía en 2007 fue de 15.454,7 KTEP, un 14,3% del consumo total de España. Los mayores consumidores fueron los sectores de transporte e industria, seguidos a considerable distancia por todos los demás. En cuanto a las fuentes de procedencia, el petróleo sigue siendo la fuente dominante, seguida por la electricidad, el gas natural y, en mucha menor medida, las energías renovables y el carbón (figura 2.1). La evolución experimentada desde 2002 ha sido positiva para este parámetro, con un aumento del 25,4%, que se ha reflejado de distinta manera en función de las fuentes o sectores concernidos. El gas natural es la fuente que registra mayor aumento, seguida de la electricidad y el petróleo; retrocede de 1. Se entiende por energía final la que los consumidores utilizan directamente (combustibles líquidos, combustibles gaseosos, electricidad, etc.). Procede de las fuentes de energía primaria por transformación de éstas. manera espectacular el carbón y también lo hace el consumo de energías renovables, a pesar de su importante incremento en términos de producción. Por sectores, el mayor crecimiento es el experimentado en el sector primario, que crece muy por encima de la media, así como también lo hacen los servicios y el transporte. En la industria y el sector residencial los incrementos son inferiores a la media regional (figura 2.2). Por su parte, la intensidad energética final en Andalucía para 2007 fue de 138,5 TEP/M€2, superior a la española, que alcanzó un valor de 135,7 TEP/M€, y superior a la del año anterior en la región en un 3,5%. Es éste sin duda uno de los aspectos más negativos y mejorables de la situación energética andaluza. El consumo de energía per capita sigue sien2. Toneladas equivalentes de petróleo por millón de euros corrientes para 2000. do, sin embargo, inferior al nacional (1,89 frente a 2,35 TEP/ hab), aunque presentando tasas de aumento sostenido que lo aproximan a aquél (Agencia Andaluza de la Energía, 2009a). 2.2. El consumo de energía Figura 2.1. Consumo de energía final en Andalucía por fuentes y sectores de actividad, 2007. Fuente: Elaboración propia a partir de Agencia Andaluza de la Energía, 2009a. Figura 2.2. Evolución del consumo de energía final en Andalucía en el período 2002-2007 por fuentes y sectores de actividad. Fuente: Elaboración propia a partir de Agencia Andaluza de la Energía, 2009a.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO 2.2.1. El consumo de energía eléctrica Para centrarse en la escala municipal, hay que reducir el análisis del consumo energético al consumo de la energía eléctrica, la única para la que existen datos disponibles. Ello limita algo las posibilidades de interpretación, dado que el consumo de energía eléctrica en Andalucía constituye sólo el 20,3% del consumo total (figura 2.1). No obstante, en algunos sectores adquiere plena representatividad; es el caso del sector residencial, donde la electricidad supone el 58% del consumo total, y del sector servicios, en el que éste supera el 86%, constituyendo la fuente fundamental de energía (Agencia Andaluza de la Energía, 2009a). La fuente utilizada para su conocimiento ha sido el Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía (SIMA), elaborado por el Instituto de Estadística de Andalucía y disponible en Internet. De él se ha obtenido información municipal acerca del consumo eléctrico registrado en 2007 en los 651 municipios que son suministrados por la compañía Sevillana-ENDESA, la mayoría de los que componen la región. Atendiendo al tamaño poblacional de los municipios, los datos de consumo eléctrico aparecen consignados en el cuadro 2.1. En él puede observarse cómo las ciudades mayores de 50.000 habitantes concentran más del 50% del total andaluz, lo que refleja el peso fundamental ejercido por el factor poblacional sobre el consumo total de energía. Este efecto se observa también claramente en el mapa 2.1, que muestra a la depresión del Guadalquivir y el litoral con los consumos más elevados, asociados a las capitales de provincia y algunos términos limítrofes de sus aglomeraciones urbanas. Destacan también algunos municipios costeros de fuerte actividad turística e importante renta, algunas ciudades medias (Utrera, Antequera…) y localidades de menor tamaño pero claramente asociadas a una fuerte actividad económica (Lucena, Bailén...). Por el contrario, Sierra Morena y las Béticas a lo largo del sur de Jaén, Granada y Almería, poseen los valores menores, destacando por su extremadamente bajo consumo parte de la sierra de Huelva y de la cuenca minera, además de Las Alpujarras y el Campo de Tabernas. Respecto al consumo medio municipal por habitante, éste aumenta progresivamente a medida que se incrementa la población, pero alcanza su máximo en el intervalo comprendido entre 20.000 y 50.000 habitantes, a partir del cual vuelve a descender, aunque sin recuperar nunca los valores tan bajos de los núcleos de población más pequeños. De hecho, las mayores tasas de consumo por habitante se registran en los núcleos dotados de instalaciones industriales de elevada intensidad energética. Es el caso de Palos de la Frontera, Los Barrios o San Roque, que cuentan con importantes polígonos industriales; es también el caso Carboneras, que asocia a la actividad industrial la producción energética derivada de su central térmica; también se encuentran en este bloque el municipio de El Granado, en Huelva, que debe su elevado valor a los fuertes consumos generados por la central hidroeléctrica y presa del Chanza, asociados a un escaso volumen poblacional, y los municipios almerienses de Gádor y Purchena, en los que la responsabilidad de los consumos es atribuible a la industria cementera y a la industria del mármol respectivamente (figura 2.3 y mapa 2.2). Cuadro 2.1. Distribución del consumo eléctrico según tamaño poblacional en 2007. Fuente: Elaboración propia a partir de Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, Instituto de Estadística de Andalucía. Tamaño municipal Nº de municipios Consumo total (MWh) % sobre total Andalucía Consumo/hab (MWh/hab) ≤ 2.000 246 743.072 1,99 3,34 2.001 - 10.000 262 5.833.336 15,60 4,53 10.001 - 20.000 68 4.167.584 11,15 4,41 20.001 - 50.000 47 7.599.141 20,32 6,21 50.001 - 100.000 17 5.953.565 15,92 5,29 100.001 - 500.000 9 7.632.923 20,41 4,98 ≥ 500.001 2 5.459.689 14,60 4,30 Total Andalucía 651 37.389.310 100,00 4,95  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO El uso del agua en los sectores del regadío y del abastecimiento urbano constituye un 95,61% de la demanda total de agua en Andalucía (cuadro 2.3). En este apartado se analiza su situación actual y su evolución reciente. Por lo que se refiere a la demanda agraria, que por sí sola constituye el 81,5% de la demanda total en el conjunto de Andalucía y más del 87% en la cuenca del Guadalquivir, ha sido posible, aunque de manera desigual, actualizar la información presentada en el Segundo IDTA. En general, entre 2003 y 2008 crecen de manera muy considerable las superficies regadas, salvo en los entornos metropolitanos o aglomeraciones urbanas litorales, en donde se presenta una fuerte competencia entre el uso del suelo no agrario y los aprovechamientos agrícolas, salvo en zonas de agricultura muy intensiva. También crecen las demandas hídricas, pero en menor proporción que las superficies, como consecuencia de la disminución de las dotaciones unitarias medias (m3/ha), tanto por el aumento de la eficiencia (modernización de los sistemas de riego), como por la participación muy destacada del olivar de regadío (con relativamente bajos requerimientos hídricos) en esta expansión de las superficies regadas. Para las cuencas andaluzas (mediterránea y atlánticas) se ha dispuesto de la información del último Inventario de los regadíos de Andalucía, el tercero de la serie, con información actualizada a 2008. Por el contrario, no se ha podido disponer de los datos correspondientes a la cuenca del Guadalquivir de este inventario. En este caso, se ha recurrido a un inventario realizado específicamente para esta cuenca en 2005, con datos de 2004. Así pues, la información disponible para el territorio de las cuencas totalmente trasferidas (mediterránea y atlánticas) está más actualizada que la disponible para el Guadalquivir. Además, la asignación de superficies de riego y, por tanto, de demandas de agua a los diferentes municipios, es más precisa de lo que lo era en los inventarios anteriores; lo que, además de la expansión generalizada del regadío, explica algunas de las diferencias de detalle entre el mapa de demandas de agua del Segundo IDTA y el del actual. Por lo que se refiere a los usos urbanos, no ha sido posible actualizar los datos de demanda urbana de agua por municipios respecto de los utilizados en el Segundo Informe, en el que se manejaron datos de 2003. En cualquier caso, pese a la idea dominante, todavía presente en los documentos de planificación hidrológica en curso, el suministro urbano de agua viene descendiendo desde hace años, tanto en términos absolutos (hm3/año) como –obviamente, teniendo en cuenta el incremento de la poblaciónen términos de dotaciones (l/hab/día). En las estadísticas presentadas en 2009, referidas a 2007, el Instituto Nacional de Estadística ya hace constar por primera vez este fenómeno: para el conjunto de España el consumo urbano total ha disminuido un 3,4 % entre 2006 y 2007, y las dotaciones (l/hab/día) lo hicieron un 4,3 % (Agencia Andaluza del Agua, 2009a). En los dos últimos años, esta tendencia se ha intensifica2.3. El agua Cuencas Sectores (%) Usos Agrarios Urbano Industrial Otro Uso Guadalquivir 87,3 11,10 1,70 - D.H. TintoOdiel-Piedras 58,2 12,70 27,70 1,40 D.H. Guadalete-Barbate 71,9 19,60 4,60 4,00 D.H. Mediterráneo 72,9 21,20 4,00 1,90 Guadiana 62,5 31,30 6,30 - Segura 89,4 10,60 - - Total Andalucía 81,46 14,15 3,26 0,70 Cuadro 2.3. Distribución sectorial de la demanda de agua en Andalucía. Fuente: Agencia Andaluza del Agua.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO do, tanto por la continuación de los factores estructurales que la motivan (incorporación, en mayor o menor grado, de elementos de gestión de la demanda en los sistemas de abastecimiento urbano), como coyunturales (reducción de la actividad industrial, comercial, turística, etc., debido a la crisis económica). Por estos motivos, los datos disponibles en este Tercer Informe (referidos a 2003), pueden introducir, en términos generales, una sobreestimación de la demanda urbana de agua de en torno al 10%. Dado que la demanda urbana constituye menos del 15% de la demanda total de agua en Andalucía, esta sobrestimación queda muy amortiguada en la cifra total. Por lo que se refiere a la lluvia útil, hemos mantenido los datos del Segundo Informe, por lo que el mapa de relación entre demanda y lluvia útil (mapa 2.9) se modifica exclusivamente por los cambios introducidos en la primera variable (demanda). Finalmente, con el mapa de la huella hídrica (2.10) hemos querido incorporar este nuevo indicador al Informe, para profundizar en las relaciones entre las demandas de cada territorio municipal (relativizadas por sus respectivas poblaciones, es decir, expresadas en m3/hab/año) y sus propias potencialidades de generación, cuantificadas a partir de la superficie municipal (km2) y los caudales específicos (l/s/km2) que corresponden a los sistemas de explotación en los que se sitúa cada uno de los municipios. Aparte de los aludidos cambios de detalle, que pueden responder a un ajuste espacial de la información (caso de algún municipio de la zona más occidental de Huelva), entre 2002 y 2008, dentro de una sensible continuidad (lógica, por el corto espacio de tiempo transcurrido), se aprecian dos tendencias significativas. La primera consiste en la intensificación del uso de agua (aumento de la demanda total) en algunos municipios del tronco del Guadalquivir (vegas de Jaén, Córdoba y Sevilla), del tramo final del Genil, del Guadalete, y en menor medida del Barbate (Cádiz), en los que se localizan grandes zonas regables. La segunda puede tener una significación hidrológica y territorial superior: se trata de la expansión difusa de la demanda total del agua, derivada principalmente de la expansión del regadío del olivar en municipios serranos y campiñeses. La expresión cartográfica de este fenómeno (mapa 2.8) es la expansión de tonos más oscuros de la gama a la práctica totalidad de los municipios de Jaén, buena parte de los de la provincia de Granada, la Subbética cordobesa y, en menor medida, el norte de la provincia de Málaga (comarca de Antequera). Estos cambios de intensidades están indicando el paso de demandas de menos de 1 hm3/año a demandas situadas entre 1 y 15 hm3/año. El mapa de relación entre demanda municipal total de agua y lluvia útil generada en el propio territorio municipal (con los datos de demanda actualizados, respecto al presentado en el Segundo IDTA), junto con el nuevo mapa de huella hídrica (en el que la demanda de cada municipio se divide por su población y los recursos de cada municipio se calculan en base a caudales específicos ajustados a cada ámbito) permiten hacer una lectura territorialmente muy matizada de la demanda de agua en Andalucía. El primero dibuja con gran nitidez los espacios en los que las demandas totales (absolutas) exceden del recurso natural (precipitación menos evapotranspiración) generado en su propia superficie: las campiñas, vegas y hoyas (interiores o litorales) en las que se localizan grandes superficies de riego y las aglomeraciones urbanas, con pequeños términos municipales (bahía de Cádiz, Sevilla, Granada, Jaén, Almería), en las que esa relación también es muy deficitaria (demandas que exceden más de dos veces la lluvia útil “local”. A estos espacios se añaden otros (interior de Almería, sector más oriental de Granada: el llamado “Sureste árido”, en la delimitación de unidades territoriales del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía), en los que el desequilibrio entre demandas totales y lluvia útil se debe al pequeño volumen de estas últimas. Por su parte, gran parte del territorio es generador neto de agua: toda Sierra Morena, los sistemas béticos (excluido el mencionado sector más oriental) y buena parte de las campiñas de Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva. El mapa de huella hídrica (mapa 2.10) matiza esta imagen al presentar las demandas de agua de cada municipio no en valores absolutos (hm3/año) sino en dotaciones por habitante (m3/hab/ año). Estas dotaciones se relacionan no con el recurso generado en el término municipal, sino con la superficie (en hectáreas) necesaria para producir el agua con la que cubrir cada una de esas dotaciones teniendo en cuenta la “productividad hídrica” (caudal específico, l/s/km2) local. De esta manera, se aplica la regla habitual en el cálculo de la huella ecológica (ver figura 2.5), es decir, relacionar los consumos de materiales y energía per capita (en este caso, las dotaciones de agua por habitante) con la superficie necesaria para producirlos, teniendo en cuenta la productividad del propio ámbito considerado, que en el caso del agua varía desde los 0,68 l/s/km2 del sistema de explotación de Sierra de Filabres-Estancias hasta los 7,83 l/s/km2 de Sierra de Tejeda-Almijara. Como resultado de estos cálculos, aquellas aglomeraciones urbanas con pequeños términos (aglomeraciones de Huelva, bahía de Cádiz, bahía de Algeciras, Sevilla, Granada y Costa del Sol), sin demandas agrarias y, por tanto, con consumos totales que pueden ser relativamente elevados pero con dotaciones por habitante, al ser estrictamente urbanas, bajas (entre 50 y 100 m3/hab/año), se sitúan en el rango más bajo (< 0,1 ha/hab). Por el contrario, algunos munici-  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO pios serranos pequeños y de poca población, con regadíos tradicionales de consumos relativamente elevados (riegos tradicionales por gravedad), como los de ambas vertientes de Sierra Nevada, se sitúan en los niveles más elevados de la escala (> 2 ha/hab). En general, el mapa traduce la realidad de dotaciones más elevadas en los municipios rurales con superficies de regadío y escasa población, en los que la huella hídrica (ha/hab) se incrementa. Este hecho se acentúa, también en este caso, en el “sureste árido”, por la aplicación en él de los bajos caudales específicos (l/s/km2) que les corresponden. Figura 2.5. Método aplicado para el cálculo de la huella hídrica a escala municipal. Fuente: Elaboración propia.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO Fuente: Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, Instituto de Estadística de Andalucía. 2.2. CONSUMO ELÉCTRICO TOTAL POR HABITANTE, 2007. Fuente: Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, Instituto de Estadística de Andalucía. 2.1. CONSUMO ELÉCTRICO TOTAL, 2007.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO Fuente: Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, Instituto de Estadística de Andalucía.Fuente: Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía, Instituto de Estadística de Andalucía. 2.4. EVOLUCIÓN DEL CONSUMO ELÉCTRICO TOTAL POR HABITANTE, 2002-2007.2.3. EVOLUCIÓN DEL CONSUMO ELÉCTRICO TOTAL, 2002-2007.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO 2.7. POTENCIA INSTALADA EN ENERGÍA EÓLICA, 2009. 2.6. POTENCIA INSTALADA EN ENERGÍA SOLAR, 2009. 2.5. POTENCIA INSTALADA EN ENERGÍAS RENOVABLES, 2009. Fuente: Agencia Andaluza de la Energía. Fuente: Agencia Andaluza de la Energía. Fuente: Agencia Andaluza de la Energía.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2MEDIO NATURAL Y DESARROLLO Fuente: Agencia Andaluza del Agua, Consejería de Medio Ambiente; Consejería de Agricultura y Pesca; Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Fuente: Agencia Andaluza del Agua, Consejería de Medio Ambiente; Consejería de Agricultura y Pesca; Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. 2.9. RELACIÓN ENTRE DEMANDA TOTAL DE AGUA Y LLUVIA ÚTIL, 2008.2.8. DEMANDA TOTAL DE AGUA, 2008.  TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 Capítulo 2. Uso de los recursos naturales: energía y agua 2 MEDIO NATURAL Y DESARROLLO Fuente: Elaboración propia a partir de Agencia Andaluza del Agua, Consejería de Medio Ambiente; Confederaciones Hidrográficas del Guadalquivir, Guadiana y Segura, Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. 2.10. HUELLA HÍDRICA, 2008.