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Junta de lectura de la Empresa de Teatros de la Corte

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v\ La Empresa de los Teatros principales de la Corte, siempre zelosa del honor de nuestra bella literatura, siempre amiga de un arte al cual son deudoras de una gran parte de su cultura las sociedades modernas, prescindió de miras mezquinas de sórdido interes al encargarse de especulación tan arriesgada, yprocedió en todas las disposiciones preparatorias para sus trabajos con cierto desprendimiento ylargueza que rara vez entran en el cálculo, yque por el contrario se desechan en los presupuestos de negocios de esta clase. Abandonado ásí mismo el Teatro español desde que Lope de Rueda yotros substituyeron álos remedos yjuegos de escarnio dramas regulares, ni la literatura teatral ni el arte alcanzáron hasta 1 (2) nuestros tiempos un solo destello de positiva protección. Contra los que se ocupaban de componer para el Teatro se alzó frecuentemente el anatema del desprecio: contra los que se dedicáron árepresentar las fábulas dramáticas, no solo el desprecio ,la infamia se erigió en principio ;y semejante absurdo fué ciegamente reputado como conservador de la moralidad social, haciéndose gratuita aplicación á nuestros espectáculos de la legislación de un Rey sabio ,en cuyo tiempo no habia cómicos ni comedias. La aurora del siglo diez ynueve despuntó por fin: luminosas yfilosóficas teorías vinieron ádeclarar la guerra áenvejecidas preocupaciones; el formidable entredicho fulminado por la barbarie contra los nobles juegos escénicos quedó sin fuerza, yel teatro malgrado de muchos fanáticos doctores que nunca saludáron la historia de la literatura española sino por incidencia yátravés de enmarañados silogismos ,sacudió el yugo yconquistó su emancipación. No podían hacer, empero, grandes esfuerzos en obsequio suyo las Administraciones de Madrid. En manos casi exclu- (3) sivamente de los Actores, ycon lamentable penuria de buenos Ingenios, habia de manifestarse una tendencia muy preponderante áfavorecer los intereses materiales de los Artistas, postergando los de la bella Literatura. En manos de particulares, constituidos mas tarde en especuladores, para explotar estas diversiones como se explotan otras industrias en una capital populosa, todo se miraba como insubsistente ytransitorio ,siendo el primero ,el casi único cuidado aprovechar la actualidad del modo mas positivamente posible ,sin grande, acaso sin ninguna previsión para el porvenir del arte yde las letras. Lo mejor, hablando el lenguaje de la especulación, era lo que durante la contrata daba mayor producto con menor gasto. Veíanse por tanto confundidas en la escena épocas mas óménos distantes entre sí, tanto respecto de trages como de decoraciones ydemas accesorios; ymuchos pueden recordar todavía haber oído las sentencias de Aristóteles en boca de un actor que representaba este personage con casaca redonda, seda. actual encontró va corto ymedia d( La Empresa {^) adelantados los conocimientos escénicos: la índole particular del teatro ‘moderno habia exigido aplicaciones históricas en la parte material ;yaunque transitoria como las precedentes, puede gloriarse de haber entrado en todas las consideraciones filosóficas que deben tener lugar respecto del negocio de que está encargada. No intenta ,sin embargo, hacer vano alarde de una absoluta éincreíble renuncia álas utilidades que sus desembolsos pudieran ydeberían proporcionarla ;pero cree ,y desde luego creyó ,que una especulación de esta clase no era cosa de puro materialismo, insignificante en los destinos y en la historia de un pueblo culto. Por lo mismo trató de introducir en los Teatros que administra todas las mejoras posibles, yjuzgó que sería de las mas importantes el establecimiento de una junta de lectura para el examen yadmisión de las piezas dramáticas que se le presentasen. En todo negocio mercantil se han de suponer dos indispensables agentes: inteligencia ycapital. En el de Teatros puede decirse que la inteligencia está atribuida en primer lugar ála ciencia ,yen segundo lugar a! arte; el capital de industria (5) participa ,pues, del uno yde la otra. Según estos principios, la Empresa pensó que los elementos constitutivos de la junta de lectura debian ser :la ciencia, representada por los literatos: el arte, representado por los actores; ylos intereses materiales ,representados por la Empresa. Tres poderes llamados ádecidir sobre cuestiones que para fijarse bien, para deslindarse con acierto ,necesitan la intervención de todos. Así constituida la junta de lectura, se trató de establecer algunas bases orgánicas para su régimen, ylas que tiene adoptadas son las siguientes: 1. ®La junta de lectura se compone.’ De un individuo, lo ménos, ytres lo mas en representación de la Empresa: De una Sección de literatos: De una Sección de actores. Cada una de estas constará de diez individuos, lo mas, todos de nombramiento de la Empresa. L 2. “Los dramas que hayan de representarse en los Teatros principales de Madrid deben ser entregados ála Empresa. Esta los pasará al Secretario de la junta de lectura para que se proceda ásu (6) exánie» en el orden que convenga álos intereses de la Administración teatral. 3. *La junta de lectura es un cuerpo puramente consultivo. Sus fallos no recaen sobre el mérito académico de las obras leidas. La conveniencia óno conveniencia de representarlas, consideradas una yotra bajo todos los aspectos posibles, tal es la razón que determina el sentido de las deliberaciones de la junta. 4. *Las sesiones se tendrán en los dias yhoras que se señalaren, atendidas las respectivas ocupaciones de los individuos de la junta. 5. *Para la lectura yvotación de toda obra original deberán hallarse presentes lo ménos quince vocales. Para la lectura yvotación de las traducciones, y para cualquier otra deliberación, bastará el número de nueve. 6. *La lectura de los dramas se hará en reunión, yde ningún modo ádomicilio. Verificada la lectura de un drama, se abrirá discusión, permitiéndose átodos hablar en pró úen contra. Sin embargo, siempre que el que presida lo juzgue oportuno, se preguntará si está el asunto suficientemente discutido. Decía- (7) rándose que sí, se procederá ála votación ,la cual ha de hacerse por medio de bolas blancas ynegras. En el acta solo se expresará el resultado de la votación, y nunca el número de votos de cada clase; exceptuándose los casos de unanimidad. Cuando algún individuo de la junta quiera enterarse mejor de un drama original que se haya leido ,quedará sobre la mesa por espacio de tres dias lo mas; transcurridos, se hará segunda lectura, si la junta lo estima ,yse votará ácontinuación. 7. ®Si la votación fuere favorable al ingenio, se le participará lisa yllanamente quedar su drama admitido.—Si fuere contraria, se le devolverá ,manifestándole en los mismos términos quedar desechado. 8. “No porque un drama haya sido admitido tiene la Empresa obligación de hacerlo representar. Los Empresarios son absolutamente libres en sus contratos de adquisición. También podrá la Empresa hacer representar cualquier drama desechado por la junta. 9. ®Los autores de dramas originales (8) pueden asistir ála sesión en que se lea su obra ,yaun encargarse de la lectura ;jaero en ningún caso deben hallarse presentes álas discusiones yvotaciones. 10. *Las obras que se desechen serán selladas órubricadas en todas sus hojas por el Secretario, antes de su devolución álos Ingenios, 11. *Cuando crea la junta que una obra es susceptible de enmienda, yque acertando en ella podrá admitirse, se devolverá al Ingenio, expresándole esta declaración. 12. *En cualquier estado en que se halle la lectura de una traducción puede suspenderse yvotarse, mediando proposición formal admitida ádiscusión, y aprobada en los términos ordinarios. Las obras originales no se votarán sin que se haya hecho lectura íntegra de ellas. 13. *Se establecerá una junta de revisión ála cual los autores de obras originales podrán remitir las de esta clase cuando hayan sido desechadas por la junta ordinaria. Los fallos de la junta de revisión son inapelables. Los autores de obras originales desechadas por la junta desde su institución. tienen derecho al examen de la junta revisora. 14.® Siempre que la junta de lectura se vea vulnerada en cualquier papel público, es obligación de uno de los Individuos (á quien toque por suerte entre los literatos )contestar ysostener la polémica que se entable. Tales son las bases que rigen para los útiles trabajos de una corporación que desde su establecimiento ha cooperado con asidua ylaboriosa constancia ,ycon la mas sana intención ,álos fines laudables de la Administración teatral. Pero como no todos ven del modo mismo las cosas ,ya por la posición que ocupan respecto de los objetos que se les presentan ,ya porque se sirven de un prisma vicioso para examinarlos, la junta de lectura ,institución naciente ademas, no ha podido librarse de la crítica ,ni esquivar los tiros de una censura enemiga ypoco fundada. Era natural que sucediese así ;porque semejantes corporaciones, no recogiendo, en general, por (16 ) tralizar todas las influencias, todas Jas sujestiones de la mas enconosa rivalidad, suponiendo que tan miserable sentimien- to se atreviese ádeslizarse entre los otros sentimientos nobles ygenerosos que constituyen la conciencia literaria, la cual, si en efecto merece este dictado, los repugna yproscribe. No ha habido motivo jamas (puede decirse abierta ypaladinamente )para afirmar que la junta acogia mal las obras originales yaun las posponía, por dar líbre eurso áeualquier rapsodia transpirenaica. La junta, bien intencionada en sus discusiones, recta según su leal saber yentender en sus fallos, habrá hecho tal vez un beneficio álos mismos que de ella se quejan, evitándoles mortificaciones que tienen influencia notable en la vida pública de los hombres de letras: acaso negando habrá conservado sin tacha reputaciones que respeta :es posible que con su negativa haya salvado escollos peligrosos para otras, menos sólidamente establecidas; ypor último, no debe dejarse de observar que una gran parte de la gloria que en todas las carreras adquieren los hombres de privilegiado genio tiene su origen mas en lo que han dejado de (17 ) hacer que en lo que haa hecho, mas en Jo que de ellos se ignora que en lo que de ellos se sabe. Gjnsidérese, ademas, que en fuerza del desarrollo de las luces, ydel impetuoso torrente de la ilustración contra el cual no hay diques conocidos: como coasecuencia del vuelo elevado áque ha sido permitido al hombre remontar en todas direcciones su poco ántes esclavizado pensamiento, se ha hecho el talento en todos sentidos prodigiosamente fecundo, bien que con mas ómenos fortuna en las obras que produce, resintiéndose muchas veces de falta de madurez en su demasiado súbita aparición. Conspiran áeste resultado, por una parte los ominosos recuerdos de una opresión reciente ,cuya «ola idea, presente siempre ánuestra imaginación ,nos indigna; yporotra contribuye en bastante el espíritu de Ucencia^ tomada en su verdadera acepción esta palabra :el espíritu de licencia que es áveces prólogo, yen general apéndice, délas teorías de toda clase de libertad. Perdido el equilibrio que emanada la tranquilidad: conmovida la sociedad hasta en sus mas profundos cimientos; fa- 2 (18 ) raiiiarizados con desgracias yhorrores: sobradamente gastado nuestro corazón para afectarse con sensaciones comunes ;el Teatro ba hecho su revolución literaria, modelada sobre las revoluciones políticas; ycomo espejo de reflexión para las costumbres, los gustos ylas vicisitudes contemporáneas, ha aceptado el cambio de las difusas relaciones del enamorado galan yde los chistosos cuentos de los Moscones yTristones por los puñales ,los venenos, ylas escenas patibularias.—El giro que ha tomado Ja iiteratura ,siguiendo el movimiento agitado ,convulsivo y aun sanguinario de la época ,dificulta, pues, mucho mas el acierto, al paso que multiplica los precipicios para el que se arroja en medio de una senda cada dia mas tortuosa, ysiempre sembrada de abrojos yespinas. La junta ha tratado de apreciar en su verdadero valor todas estas circunstancias, descartando de un catálogo de mas de doscientos dramas nuevos, que ha recibido la Empresa en veinte meses, todos aquellos que participaban mas óménos positivamente de la fatal aberración de los entendimientos en consecuencia de los antecedentes de que se (19 ) ha hecho ligera Indicación. Ysi la junta, al saludar cuestión tan enojosa, se ve precisada áusar de frases hasta cierto punto «vagas ,poniendo en juego circunloquios que se podrán tachar de amfibológicos, téngase entendido que lo hace por esquivar individualidades ,evitando que la maledicencia óla susceptibilidad hagan degenerar en agravios personales las palabras dictadas por la intención mas sana, abstracción hecha de toda animosidad particular. La junta de lectura ha sido también objeto de crítica en razón de la calidad de los individuos de que se compone; pero queda demostrado al principio de este escrito que la ciencia, el arte yel numerario debian ser sus elementos constitutivos. No de otro modo se han formado yse forman en los Teatros extrangeros; yal hablar de Teatros extrangeros, queremos hacer alusión áaquellos que se pueden reputar como modelos, sin rezelo de que semejante creencia haga inferir manía por lo que se estila allende el Pirineo, pues sabido es por lodos que allende yaquende se cometen desatinos yse hacen cosas acertadas. (20 ) No es de este logar Ja apología, y niiucho ménos el elogio de los individuos de la junta; mas debe decirse que en sus tres categorías ha colocado la Empresa sugetos acreedores ásu confianza. Yde todos modos ¿no se ha mejorado, de hecho, la condición de actor dramático, desde el momento en que las obras se han sometido áun jurado compuesto de personas en quienes debe suponerse cierta inteligencia ,asociada áun interes positivo por las letras, por el arte ypor la especulación, la cual cuanto mas feliz fuere, mas esfuerzos podrá hacer en beneficio de la literatura yde! arte? —En este jurado, ademas, está garantido el acierto por el considerable número de votos, pues el error individua! puede, por medio de la discusión, corregirse; la opinión equivocadamente formada puede rectificarse; yel fallo, que pronunciado por una ópor muy pocas personas podría suponer con mas probabilidad injusticia esencial, procede aquí de multitud de pareceres que pasan por el crisol de una controversia frecuentemente empeñada y tenaz ^en la cual los tres intereses que es preciso poner en buena combinación tie- í (21 ) uen abogados ydefensores que dilucidan el punto opinable ,yse auxilian mutuamente con sus luces ycon su experiencia. Yaun con todo, no se falla irrevocablemente: yaun cuando por la junta revisora se falle sin apelación, en nada compromete esta declaración final la reputación literaria del agraviado, admitido como principio el libre arbitrio de la Administración teatral para prescindir ó no del parecer manifestado en primera y en última instancia, yteniéndose presente que nunca la votación recae sobre el mérito académico de las obras. Esta práctica es preferible ála por tantos años seguida en los Teatros españoles; es ménos humillante, ó, por mejor decir es mas decoroso, es mas honorífico que la decisión sobre la suerte de una obra de ingenio se deba á la junta de lectura que recibirla del solo empresario. Yla Empresa ,que pudiendo prescindir de todas estas consideraciones, ymarchar libremente por el camino que su cálculo le trazase, consiente en imponerse trabas que al fin ha de respetar, ¿no es aeree ra, por lo ménos, ála benevolenci^aft aquellos en cuyo obsequio hace el (22 ) fíelo? Se dirá que una especulación de esta clase necesita del auxilio de las letras ydel arte para prosperar: verdad es; pero también puede demostrarse hasta la evidencia que si la especulación nada puede sin el arte ysin la literatura ,esta yaquel pueden poco cuando no se les asocia el poderoso motor que les da vida, ymovimiento, yconsistencia, yvigor, y lozanía. La junta de lectura, pues, repetirá: que cree su establecimiento útil ydigno del estado de cultura del pais: que se propone continuar su marcha como hasta aquí, aconsejando ála Administración teatral lo que crea conveniente, en conciencia, ysin acepción de personas: que procurará siempre acrecer las glorias del Teatro español ,mirando por el honor y lustre de la literatura nacional; yque no siendo justo consentir se deprima una institución tan heriefíclosa ,contestará con mesura yrazones ácuantos la hostilicen. —Madrid noviembre, de 1837. r=: Antonio Gil de Zarate .zrjuan Latorre.= Luis María Pastor. =r Cárlos Latorre. = Pedro Lopez.=r:Patricio de la Escosura.— Buenaventura Cárlos Aribau. zz: Julián (23 ) Romea. Agustín Azcona, zr: Pedro González Mate.= Antonio de Guzman.—José Fernández de la Vega. :z:z José García Luna. Juan Eugenio Hartzenbusch. rr: 1 4 /^r vTi- -J-: a