Políticas de comunicación y telecomunicaciones en México: entre la liberalización y la intervención del estado en las estructuras de propiedad y control
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Politicas de comrinicacidn y telecomunicaciones en Mixico: en las estructuras depropiedady control I I enhe la liberalizacidn y la intervencidn del estado Jost Carlos LOZANO Tecnol6~ico de Monterrey (Mexico)
Politicar de comunicacidn y telecomunicaciones en Mixico: entre la liberalizardn y la intervencidn delestado en las estructuras depropiedady conhol Jose Carlos LOZANO Tecnoihgico de Monterrey (Mexico) En ins ~iltirnns dos dkariris lor indusrr-iar ui<dioviricales y de relecoini~nicacidr1 niexiconiu ha,, r!fr-ido iino trnnsformucidn dromilica. M~chos aMs anirs de lo jirtnu del Fatado de Lihm Corrlercio con Erlodos Uni'los j Conodi (NAFU en sur sigias err ingl6sJ en 1992, el jiobienlo nlrziicano odol~ldpoliticos y eslintegias erosdaicus dirigidas hacin lo liberalimcidn. la desregi~lacid,r y la privuiizacibn dr in econoniio en generol, J de 10s sectores audioviruales y de reiecurnusicociones en loparticular (Clovi, 2000; GdmrzMont. 2000; Sdncher Riiir. 2000). Hasta la dCcada de 10s setenta, lalegislacidn y las regulaciones en estos campos eran claramente naciona~ iistas y 10s protegian explicitamente del control extranjero. El partido en el poder, el PRI, habia seguido desde fines de la dCcadade 10s veintepoliticas estlictas en cste sentido,pero apartir dc los arbs ochenta esto cambi6 radicalmente. Las nuevas administraciones priistas adoptason abiertamente modelos y esnategias neoliberales y,despuCs de unafuertecrisis econ6micaen 1982,lapresidencia deMiguel de IaMadridHurtado decidid abrir laeconomiade unamanera significativa. En esos aiios Mtxico ingresi, al GATTy privatizd y <lesregul6 muchas ireas productivas y de comercializaci6n. Estas transformaciones afectaron tamhien a 10s medios electrdnicos y de telecomunicaciones, aunque lo mis importante vendna en la siguiente gestihn gubemamental. En 1990 el gobiemo de Carlos Salinas de Gortari cambid el titulo de concesidn otorgado al entances monopolio estatal de telefonia Telmex, preparando el terreno para la apertura del mercado de telecomunicaciones y pnvatiz6 la cadena televisiva estatal IMEVISION, permitiendo el surgimiento de la pnmera competencia formal de Televisa: TVAzteca. Iguaimente,en diciembre de 1992 promovi6 la aprobacihn de una nueva ley de cinematografia que abri6 esta industna a1 capital extranjero tanto en el lado de la produccidn como en el de la distribuci6n. Zedillo continuaria estos cambios promoviendo nuevas modificaciones a la Ley Federal de Telecomunicaciones para facilitar la inversion extranjera. En 1996 iniciaia la competencia telef6nica en Iarga distancia; con la participaci6n de ocho compaiiias como ATT, AVANTEL, lnvestcom,Telmex y otras. En 1997 se privatizadan 10s satilites mexicanos y para fines de la decada, la convergencia digital se habia extendido en el sistema de comunicacihn mexicano, con compaiiias como Telmex, TV AZTECA, Tclevisa, participando en diferentes Breas como la televisi6n aerea, la televisi6n de paga, telefonia, internet. disqueras, cadenas de cines, revistas y peri6dicos, etc. (Lozano, 2002). En el inicio del sexenio de Vicente Fox, primer presidente surgido de un partido de oposicihn en 71 aiios, todo indica que continuari la misma tendencia. Pesc a tado lo anterior, el analisis y las discusihn sobre las politicas de comunicacidn y telecomunicaciones en Mexico ha sido natado muy esporgdicamcnte y mb en t6rminos abstractos y conceptuales que mediante estadisticas, indieadores y enwevistas con 10s principales actores involiicrados en ellas. En 10s liltimos aiios, diversos invcstigadores (GarciaCanclini, 1996 y 1999) y Enrique Sinchez Ruiz (1992,1996) han empcrado a trabajar sistemitica y consistentemente esta linea, pero a6n se presentan ausencias notahles de informacidn y anilisis de industrias culturales especificas.
li ,056 Carlos LOZANO. PoW#rai iii run,iiincnodni rrtomiinnni>u,m era Uirrio 249 Diversos factures han propiciado que en la actualidad, la discusidn sobre las politicas de comunicaci6n sea impostergable y esencial. Par un lado, 10s canibios en la econom'a mexicana experimentados desde principios de 10s ochenta, iaapertura econdmica, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadd, y la globa~ lizacidn, han tenido un impacto decisivo en 10s sistemas nacionales de comunicaci6n. Por otro lado, 10s avances tecnol6gicos han generado una multiplicacion de medios y contenidos comunicacionales que han vuelto a la televisidn. el cine, la mlisica, las revistas, el internet, m8s centrales que nunca en la vida cotidiana de millones dc mexicanos. Y par liltimo, Ins cambios en el sistema politico mexicano en la dtcada de 10s noventa, que desembocaron en el 2000 con el triunfo por primera vez en 71 aiios de un candidato de oposicidn a la presidencia de la repdblica, han replanteado radicalmente las reglas del juego del funcionamiento de los medios de comunicacidn. Por las anteriores razones, la comunicaci6n masiva y 10s contenidos de las tecnologfas digitales han experimentado transfomaciones sin precedentcs y un crecimiento exorbitante. Y como ya es costumbre, frente a estos cambios las regulaciones y las politicas de comunicacidn se han quedado muy atris, tan fragmentadas, insuficientes y obsoletas cumo en cada una de ids epocas anteriores. ~QuC politicas de cumunicaciiin deberian proponerse y adoptarse para darle orden y direcci6n a esta explosion de medios, tecnolo~ias y contenidos? jC6mo haccr para que contribuyan a responder a ias crecientes . ~ ~ ~ necesidades sociales? ~Dehemos imponerle a dichos medios obligaciones de este tipo en una Cpoca en la que predominan 10s enfoques neoliberales que exigen dcjar a1 mercada y a 10s cansumidores su funcionamiento y desempeiio? Como seeala Golding (1998), la comunicaci6n de masas es importank en ttnninos de sus implicaciones si~ciaies. Analizarla es. simultineamente. relacionarla con un contexto normative v buscar criterios aue evaluen su dcsempeiio ;,favor del interesplihlico (p. 7). Pero iqut se entiende por este elusivo concepto? La definicidn de McQuail (l998), sigue siendo una de las mL litiles para designar "el complejo de 10s supuestos beneficios informacionales, culturales y sociales para la sociedad en general, que van m8s alli de 10s intereses inmediatos, particulares e individuales de Ins que participan en la comunicacion publica, sea como emisores o como receptores" (27) Sin embargo, hoy en did no es nada f8cil en Mtxico -ni en el resto del mundo occidental-proponer, defender y adoptar politicas normativas de comunicaci6n. Por un lado, el ya mencionado predominio de sistemas y politicas neoliberales propicia el replegamiento del estado y la convicci6n de que el mercado y 10s consumidores dehen ser 10s principales reguladores de 10s medios. Par otro lado,ei auge de enfoques tedricos como 10s estudios culturales, con su frecuente celebracidn de la polisemia de 10s mensajes y la negociacidn de sus significados, as< como su relativisimo a1 considerar que no hay valores culturales universales, ha hecho pensar a muchos que la influencia de la comunicacidn masiva es minima o nula frente a la capacidad de la audiencia para generar sus prupi(~s significados y placeres (cfr. Ferguson y Golding, 1997; McQuail, 1997; Morley, 1997). El caso mexicanu actual ilustra en huena medida ambos puntos. Por un lado, el mibo a1 poder de un presidente del Partido deAcci6n Nacional (PAN), ubicado en el espectro ideoldgico de centro derecha no ha hecho m6s que dark continuidad y, en algunos casos exacerbar, las politicas econdmicas neoliberales de sus antecesores priistas Salinas de Gortari y Zedillo dejando en buena medida al mercado el funcionamiento y el replanteamiento de los medios de comunicacidn. Desde principios de 10s noventa y m8s ahora con Vicente Fox,
zaheun'u![jeH eleuas omoa'ejp ua do~'(000~'11!1le~ ~js) sop~a~uo~ K opdmasap 'uo!geara ns ua'serauew seiu!iqp dnw ap 6 '813uara8u! ~o,iew eqnnm uwa!an] os!lj[od owa~s~s ja d sau1a!qo4 so1 anb st![ ua sednla seiu!is!p rod opesahew ueq sooea!xam so!paw sol 'sopcz!jeuisnpu! sas~ed so[ ua o{~ormsap ns ap epua~aj!p v .~a[ns!uud durn ardlua!s op!s nq os/x?~ua u~!3ea~nluoa ap sorpam sol ap olua!m8uo!aunj [a Leurals!s 13 (2002 lap ozmm ap 12 'pax o!pe)l ioi!uom ua gh!~ zan?!lnD ?sol "03 eJ!ugo!pel eis!hanua ua 'sajahax ugrna s!nl ?sol) aa!1d?1 ap 13 ouos saiop!unsuoa sol ap soqaalap om02 ye 'sos!uu?d 6 sauo!saluon SF[ ap ojua!we4roio fa uae!~ualedsueri el ap oiua!min%ase la hpep!leuo!sarssip el ap ue!3eu!ur!lae1 omos sewal arqos oleqeri ap sauo!unar 09 ap sym upelauaz eq eqJaj el e anb o4o[yp ap csam eun e ~JOAUOJ uo!aeu~aqot) ap e!reiar3aS el IOOZ lap ozmm u3 .ug!s!hajaL d o!pex ap jerapad La? el e sem~ojar arqos sauo!3e!~o4au ssl ua [e~ualuepunj op!s eg soue>!xalu soapape3e so~o d sosa ap epuasard el 'oq3aq aa .sopeuo!sa3uoa K salerapaj so!muo!sunj 'saropeuan d sopejnd!p uos uo!33eralu! ua 'sauo!3e[n4a~ d sada[ arqos sauo!mss!p se1 Ua Sage Sow!qg Sol Ua oped!gund Ueq (6661 '8667) aJqm[a(I ora~J,'(8661) tlOU!alSg'(8661) ehanUe~[!AOUIOJ sarolnv.up!seuuop!e[ e oqsarap [a omos!sa'up!s!~ajai 6 o!per ap uo!3e[s!4ale[ apd so!pam so1 apemrojale[ arqos s!s![yue K so!pnlsa sol ap el sa'oluamolu aisa ua a2ne ro6eiem uon ,< alua!aaI sgrn'eh!nadsradeqo e? -uau!luon [a uaraseqrad opol !sesgjsa anb se[ua sauo!isan3 seao 6 saxop!mnsua> sol ap soq~a~ap'sa@uo!s~ii!~[nm 6 mlaiuenua sauo!s,ahu! srqos 'lcnl,ala~u! pepqdo~d 6 sajamere a~qos sopranne 'sapuo!aeu sewiialj szl ap gl@ sgm 8.1n11n3ej ap ug!xz![e!xaiuo3 -el d up!~~npordej ualda~ 6 uenanmord anh seJ!ljjodrnpas!p ap pep!saJau a[ (...I erauaz prn][na u?!aanpo~d el ap up!aez![euo!3enraiu! el 'o~dmala rod '(6661) !u!pue3 e!sm9 wed .so110 aqua '(ZOOZ) ouezo~ 6 (6662) !no13 '(000~) sese3 'z!n)i zaqzugs '(6667) !u!l3ue3 eja1e9 ~od sepeJ!j!ldma[a soinn soqarp ua sop!un sopea2 6 oalx?~ aqua seag?u!se sauo!aejar se[ 6 sajens!Ao!pne solsup old ap sa[eunperr~aiu! solnu sol 'salemijna sapeptiuap! sej 'u?!~uz!leqol2 s[ e sepuajal se1 op!s ueq u~!~e~!u nmo~ ap sns!]j[od se[ ap up!jsano el uo~ scpeuope[?i sgm o3!x?m ua aluapalehald sea!r?al salua!uan soa .upse3!unmos ap ses!ljjod ap uo!senlena 6 u?!aeroqeja el ouo3 jse 'en!seu uo!3eo!unrno~ el ap u?!~ -e[nJa, K oiuaImeuo!Junj [a ua sa[eraq!joau so!qws so[ .son!i![od o3ppuo3a saiueuo!srpuo3 so[ u?!snas!p el ap oranjrerap e oprpuai ueq sout!J!xalu srjs!yemni[n3 saloine so[ 'sasjed so110 ap u?!qmi 1an8! le d.oareqma u!s 'sa[qe[nd!uem a)uam[!3yj d SFP~SP~ om03 se!gua!pne st![ apu?!ada,uo3 ns 6 pmi[n> oms!puadm! lap sepluq sau -o!~es!lde sel opoezeqsai 'sopmaiua3 sol ap u?!oapo4au el uai!uuad anb SajeImlnJ 6 saje!sos sauolaerpam ap er3ua1srxa el d selaualpne sc~ ap pepjglse el nuamn!ljsod opealue1da1 ey oqram ua sajernllns sopnlsa sol ap . . . ~~ anbojua [a 'saspd SO40 ua anb pn4! [~'(~ooz !16/0661 'ouezo~) se!aua!pne ap sod!] saiuaraj!p sol ap sernlaal ap sodg sol o sop!uaiuo3 sol a]uaieme?lp renpha erqnb!s u!s sa[esualu so[ ap u?pe!dordc d ounsuos 'u$y -da3ar el I,? sauope!parn sel ap s!smue sol ua eperluasuo3 'apd ~odem ns ua 'openuguoa eq senelo ap uppes !unmoa el ap u!l!3e4!jsahu! el ap a~ed euanq eun'spd [a ua sauo!aes!unmo3a[al sel d e.&!selu un!nes!unmoa el ap sop!ualuoa L sosa~ord 'semi3nqsa se[ aiuam[e3!per opclaile oeq sauo!Jsuuojsueli sesa npol sequa!ly
15 1056 Carlos LOZANO Poiitiuul hivinuliirvririn viil~co~~itilaociio~,e,~ en Uoiicn. 251 pasatlo el periodo de hegemonia del PRI e instaurado un sistema mhs democrhtico y plura1,quedael peligro de que 10s medios informativos comerciales, sin ataduras ni convicciones ideoldgicas, no solamente dejen fuera del mercado a 10s viejus medius oficialistas, sino tambiCn a 10s mcdios de comunicacidn mhs criricos e independientes, debido a la prominencia que adquirira la 16gica de la producci6n comercial una ver pasada la etapa dela transicidnpolitica.TrejoDe1arbre (1995196) yaadveaiadesde el i~ciodelsexe~o dezediiloque cl retiro del control gubernamcntal cn 10s medios mexicanos podria propiciar que el mereado se convirtiera en el nucvo factordetcrminante: "(. . .) lapresencia de poderosos grupos empresariaies pudiera llevar a la sustitucidn de una dependencia por otra. Unavez que el gobiemo estarfaen retirada,ese vacio depoder lo ocuparim 10s inversionistas con capital suficiente para hacene cargo dc las empresas periodisticas" (51) 0 como afirma el senador panista Jdvier Corral, Presidente de la Comisidn de Comunicaciones y Transporter del Senado de la Repliblica, la relacidn entrc el Estado y 10s mcdios, en MCxico, pas6 de un modelo de subordinaci6n a ultranza a un modelo de colusi6n de intereses'. Ahora que el cambio dc poder en MCxico ha consolidado 10s cambios que ya sc advertian desde pnncipios de 10s noventa, 10s contenidos de 10s medios se esthn moviendo en la direccidn del sensacionalismo apolitico en lamedida en que se consolidael neoliberalismo econdmico. Una vez pasado el grave obstaculo dei control oficial de 10s medios, Mexico enfrenta ahora un ~roblema alin mhs dificil deresolver: la16eicacomercial delos medios informativos ios orilla ahora a cobertu- " ras espectaoulares, frivolas y sensacionalistas de la politica y el entretenimiento, que sugieren a 10s ciudadanos reaccionar emocionaimente ante 10s acontecimientos, en lugar de apelar a su raciocinio. En este nuevo context0 econ6mico y politico, las politicas de comunicaci6n y 10s esfuerzos regulatorios y lesgislativos deben pugnar por mantener el compromiso y la obligacidn de 10s medios, en especial de los electr6nicos, por ofreccr un servicio a la comunidad. Si bien muchos autores coinciden en que por su soh importancia 10s medios de comunicaci6n deben cumplir necesariamente con el inter& pliblico (cfr. Garcia Canclini, 1999; Golding, 1998; McQuail, 1998; Siune, 1998). en Mexico, como en muchos paises, esa obligaci6n ademis esti exolicitamente reelamentada en las leves. Como ha aclarado el senador Javier Corral. 10s - medios electr6nicos hacen usa de un bien pliblico nacional que pertenece a todos 10s mexicanos: (..I usm un bien de la sociednd, del Eslado. v no s61o oara canstituirsr en un neeacio ... rentable ... camo tambi6n , , pzu desamollur, complernentar y colabarar con el Elado, no s61o en la lareas iniomalivas, sin0 iundalnentalmente en la tarcacducativa,cultural.de educaci6n y de moderaci6ndenueitro debale,denuestro diilogo y serreflejo dela pluralidad?. Aceptada esta responsabilidad social de 10s mcdios, iquC tipo de politicas de comunicaci6n conviene promover y adoptar? La discusi6n intemacional a1 respecto pasa por muy diferentes propuestas, Cnfasis y diagnosticos, dependiendo de 10s actores y las situaciones. Par un lado estin 10s concesionarios, por otro el gobiemo,y por otro, en una situaci6n compleja per" significativa, ias audiencias en su doble papel de consumidores y de ciudadanos. En otro orden de cosas, estb las politicas relacionadas con la estructura de 10s medios de comunicacion y ias politicas sobre sus contenidos relacionadas con estrategias muy distintas. 4 \orA.ALP,EDE..PA.hA I En enm*iil:~ rn&uMnicr con Feiipc Cha, conductor del pxogram? IFE, Vnces de la Dernocr8ciu". en Radio UNAM, 20 de rnvrzo drl 2002. 'En cntreviita rndiofdnicu coo Fellpe Chau. conducior del proerama "IFE. Vocea de lla Demomcia", en Radio UNAM, 20 de marzo dei2002.
De acuerdo con Golding (1998), 10s siguientes son aspectos aconsiderar en la elahoraci6n de politicas de comunicacidn sobre laestructura de 10s medios: concesiones y permisos pm la producci6n y distribution de mensajes comunicacionales; intemenci6n en sus estructuras econdmicas y financieras; control de subsidies a medios publicos; controles estatutanos sobre ganancias, arreglos espcciales para el pago de impuestos; resfricciones a monopolios, y controles alapropiedad crurada de medios y a la propiedad cxtranjera (p, lo). Por otra pafle,el propio Golding sefiaiaque las politicas de comunicacion sohre contenidos tienen que ver con la inter venci6n dcl gobierno para evilar mensajes que atenten contra el bien comdn o que inciuyan material dnfiino para el orden pdblico o para la sensibilidad o vulnerabilidad de gmpos minoritarios o dtbiles, sean niiios, minorias i-tnicas, gmpos lingufsticos o comunidades religiosas (p. 11). Una tipologia adecuada para estudiar la intervenci6n del gobierno en los medios es, segGn Golding y van Snippenburg (en Golding, 1998, p. lo), la siguiente: En el caso mexicano actual, tanto la secretaria encargada de supervisar el funcionamiento dc 10s mcdios electr6nicos, como 10s congresistas involucrados en los esfuerzos de reformar la Icy de radio y telcvisi6n vigente, parecieran estar tendiendo hacia una postura regulatoria. En declwdciones pdblicas, el subsecretario de Comunicaci6n Social de la Secretada de Gobemaci6n, ingeniero JasC Luis Durdn Reveles, ha insistido en queiaposici6ndedichadependencianoesestablecer criterios que dehancumplir loscontenidos de 10s medios, sino Gnicamente asignarles una clasificaci6n y reglamentar Ins horarios en que pueden set transmitidos'. En cambio, en lo que serian cuestiones de estructura, el mismo funcionario aclara que el prop6sito es "eliminar la discresionalidad, favorecer la transparencia en el proceso de otorgamiento, refrendo y revocaci6n de las concesiones y 10s permisos". En ello coincide el senador Corral, quien aclara que el tema vital y fundamental de la mesa de diilogo sobre la reforma a la Ley Federal de Radio y Television es precisamcnte el de iss reglas de competencia': 4 NOTASALPIVX UPAGINA 'En entrevistarndiafdnica con I<>si Gutiemc Vivd, en el pmgrainv Monitor& Radio Red. 21 de marzo del 2002. 'En enrrevirfacon Abivhvm Z~bluduvsky. conductor del piogramn'De la A n in Z! de Radio 13, el 19 dc icnlvno del2002.
jr ,056 Carlos LOZANO. Pvl,,,im drruroin,mrron~~ iriiiomrinicoaunrs o,Mriirv. 253 Esto es, estilblecer mecanismns desde la ley para evitar la cnncenvaci6n, estableciendo cuotas para el otorgamiento de frecuencias a un solo cnncesionario o empresa adminiswadma de radiodifusi6n, el qur ningljn giupa pudiera ier propielario, operador o controlddoi de mis del cincuenla por ciento de estacianes de radio en una plaza, o incluao que ninguna empresa televisiva pudiera acapm mis del25 par cienta de la cobertura local, y evilar la propiedad cruzada de medias de comunicaci(m estableciendo porcentajes para detentar radio de quienes detentan tanto poicienta de televisidn e incluso medios impresas. Esta postura de los actores gubernamentales mexicanos coincide con la recomendada por van Cuilenberg (1998), quien despuCs de trabajar con McQuail en 10s uchenta en analisis de contenido sobre la calidad y las caractedsticas dc 10s mensajes televisivos, llcgd a la conclusirin de que la intervention del gobiema en los contenidos no erarecomendahle. Para el investigadorholand&s, no hay forma de operaciondlizarel concepto de cahdad en el contenido sin aue sea cientiiicamente cuestionable. ademds de entraren conflict0 con el comolicado tema de la iibertad de cnpresidn (46). Por tales razones, enplica, es preferible concentrar los esfuerzos en politicas gubemamentales de comunicacidn clirigidas a1 concepto mds formal del acceso: Los gobiernos demociiticos deben. por supuesto, evitar cualquiei intervenci6n en el contenida de 10s medias, pero no deben evitar intervenir en los mercados mediiticos. Las politicas camunicacionales cdticas y racianales aspiritu :fl acceso equitativo perfecto para la gente. por un lado para las profesionales dc los medios camo emisares, y poi el 01x0 para 10s ciudadanoa y lor col~sunidores coma audiencias. En el lada de la oferta en los mercados medi8ticos, esto irnplica un enfoqur de las politicas en la competcncia (47) EnMExico,esterechazo aconcentrarse en ladefensade lacalidad o autenticidadcultural de los contenidos rnediiticos lo ilustra Garcia Canclini (1999) quien aclara que si definimos inter& pliblico y calidad de vida en el amhito del consumo "como lo que 10s espectadores consideran ... de valor colectivo, y que mejora sus condiciones de acceso y disfrute de los bienes culturales, no son 10s contenidos los que aparecen en primer lugar en sus valoraciones" (p. 46). Desafonnnadamentc, cstos intentos de senadores y funcionarios pdblicos por establecer rcglas de competencia que aseguren la diversidad de acceso e intereses se encuentran actualmente bloqueados en buena mcdida por 10s grandes concesionarios y propietarios de medios mexicanos, quedando en duda el resultado final de las recomendaciones ventiladas en las mesas de dislogo. De acuerdo a1 senador Coral, la Cdmara de la lndustria de la Radio y la Televisidn arguments que esas rcglas sobre la competencia no corresponden a la legislacidn de los medios electr6~cos, sino alas regulaciones de la economia mexicana en general estahlecidas en la Ley de Cornpetencia Econdmica,que serefiere en general aesos aspectos y no tiene nadaque ver con la legislacidn dc bas comunicaciones. Para Corral, estc punto no es vilido, ya que independientemente de esas leyes, en la legislaci6n de radio y televisidn de paises como Estados Unidos y Canadd, nueshos socios comerciales del TLC, tambien se estableccn los limites y las modalidades de la propiedads. Adn aprobindose estas reglas de competencia, queda pendiente una amplia lista de tcmas y ircas que deberian ser abordadas mediante ooliticas de comunicaci6n claras v ooortunas en el oafs. Como ha seiialado , . McQuail, existen ciertos valures comunicac~onales bisicos que deben ser promovidos y preservados por las politicas de comunicacidn: I) libertad; 2) justicia e ignaldad: 3) orden y solidaridad. 4 W.Nllni"i_" i'T,Nh 'k entrevista con AbrdhrmZabludoviky. conductor del pmpama''De 11 Aa lar de Radio 13. el 19 de rnvrro del2002.
La libertad, en este contento, debe scr asegurada mediante esfnerzos para ofrecercondiciones estructnralcs (marcos juridicas y iegislaciones que aseguren la libertad de difundir) y operativas (independencia real dc 10s medios y Ins prafesionales de la comunicacidn de presiones politicas y econdmicas, asi coma asegurdmiznto de su reiativa autonomia dentto de sus organiraciones de mcdios), acceso a 10s medios de la:, difercntes voces de la socicdad, y establecimicnto de criterios dc calidad quc ukzcan beneficios a 10s receptorcs porsu relcvancia, diversidad, confiabilidad, interis, originalidad y satisfaccidn personal (Siune, 1998,p. 21). En Mtxico solo el punto de condiciones est~cturales ha sido o esti siendo abordado en forma amplia. Se requieren politicas y disposiciones claras que protejan alos comunicadores de las presiones de sus propias empresas y de las influencias econ6micas y politicas enternas, asi como regulaciones que permitan el acceso sistemdtico a todas las voces sociales y criterios que evalrien los bencficios recibidos por los receptores (McQuail. 1998. p. 115). En cuanto a la igualdad, queda clam tambien la necesidad de discutir y promover politicas de comunicacihn,nomas yregnladones enMtxicoqne sedediquena evitarla discriminacidn o 10s sesgos enla cantidad y el tipo de acceso disponibles para emisores y receptores, asi como a asegurar la diversidad en el acccso y Ins contenidos. En cuanto a1 concepto de ordenlsolidaridad de McQuail, podria decirse con Siune (1998) que lo mis importante seria continuar insistiendo en el papel de la comunicaci6n de masas en ia fonnacidn y el rnantenimiento de las identidades personales y la cohesi6n de grupo, promoviendo la educacihn y la cultura, con respeto a la diversidad. En unnivel mis ampiio,la agendade las politicas de comunicaci6n en Mknico tambiknrequiere de seguir prestando atenci6n cuidadosa a 10s puntos argumentados pot acadkmicos como Garcia Canclini sobre politicas de promocihn de las indusbias audiovisuaies frente a la hegemonfa norteamericana: (...) es necesario evitar la rcducci6n de los bienes y mensajes cuituiales a mercancias. Uebe habcr politicas destinadvs a manteller viva la memoria hist6rict y a reconocei y valoiw las difeiencias eiltre culluras en uil mundo globalizada.Admitir las diferenciasculturaies enige ahtir, en 1procesos dr homogeneiraci6il tecnol6gica y unifor midad ecanbmica, espacio para la diversidad de las representvciones simb6licas. Aceptar la creatividad y la diveisidad de experiencias es permitit en la culluia y en las interacciones sociales lo que los economjstas reclaman en su campo: que vivamos en saciedades abieitas. (pp. 53-54) En este mismo contexto, vale lapena insistir en que dichas politicas de comunicacidn busquen compensar la privatizacihn creciente de la producci6n y difnsi6n de bienes simbdlicos que cada dia ensancha la brecha enve 10s consumos de las tlites y de las masas,como senala Garcia Canclini (p. 55). De nada sirve la multiplicaci6n de medios y canales, y la posibic diversidad de opciones y contenidos si las grandes mayorias, por su escaso poder adquisitivo, quedan condenadas a la homogeneidad y a la falta de acceso de 10s medios abiertos tradicionales
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