Maurofilia y maurofobia en la valoración del último Emir de Al-andalus, Muḥammad XI (Boabdil). De Hernando de Baeza a Vicenzio Blasco de Lanuza (SS. XVI- XVII)
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EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE. RETOS DE CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO SOBRE EL OTRO
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE. RETOS DE CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO SOBRE EL OTRO Coordinadores Mohamed El Mouden El Mouden Antonio Javier Martín Castellanos Rafael González Galiana Rafael Crisman Pérez 2022
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE. RETOS DE CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO SOBRE EL OTRO Diseño de cubierta y maquetación: Francisco Anaya Benítez © de los textos: los autores © de la presente edición: Dykinson S.L. Madrid - 2022 N.º 46 de la colección Conocimiento Contemporáneo 1ª edición, 2022 ISBN 978-84-1377-642-2 NOTA EDITORIAL: Las opiniones y contenidos publicados en esta obra son de responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión de Dykinson S.L ni de los editores o coordinadores de la publicación; asimismo, los autores se responsabilizarán de obtener el permiso correspondiente para incluir material publicado en otro lugar.
ÍNDICE SECCIÓN I EL PENSAMIENTO LINGUÍSTICO, FILOSÓFICO Y LITERARIO ENTRE EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE CAPÍTULO 1. MUḤAMMAD IBN ABĪ L-ḤUSAYN UN POETA ORIGINARIO DE JAÉN EN LA CORTE CALIFAL CORDOBESA ............... 15 ÁNGEL C. LÓPEZ Y LÓPEZ CAPÍTULO 2. LA POESÍA VISUAL CALIGRÁMICA Y CONCRETA EN LA TRADICIÓN ÁRABE-ISLÁMICA Y OCCIDENTAL ......................... 33 INTIDHAR ALI GABER CAPÍTULO 3. LAS ACTITUDES LINGÜÍSTICAS EN LENGUA ESPAÑOLA HACIA EL PRÉSTAMO LÉXICO ŶIHĀD. DESDE SU ETIMOLOGÍA ORIGINAL AL SIGNIFICADO EN EL DICCIONARIO DE LA RAE ............ 59 RAFAEL CRISMÁN PÉREZ CAPÍTULO 4. EL DISCURSO NATURAL: SUS ASPECTOS Y CARACTERÍSTICAS EN LA TRADICIÓN GRIEGA Y ARÁBIGO-ISLÁMICA ................................................................... 75 MOHAMED EL MOUDEN EL MOUDEN CAPÍTULO 5. MANUSCRITOS E IMPRESOS: EL KITAB AL-IBAR DE IBN JÁLDUN Y LOS PROYECTOS ORIENTALISTAS DE TRADUCCIÓN (1806-1868) .............................................................................. 98 MARINA GARCIA FERREIRA CAPÍTULO 6. LAS PAREMIAS COMO MEDIO DE TRADUCCIÓN DE ASPECTOS Y DIMENSIONES CULTURALES. COMPARATIVA ENTRE EL REFRANERO MARROQUÍ, FRANCÉS Y ESPAÑOL. .............. 121 FATIMA EZZAHRA, EL BACHIRI CAPÍTULO 7. LA "PRIVACIÓN COMO ACTUALIDAD" EN LA GNOSEOLOGÍA DE IBN RUSHD .................................................................. 137 DESIDERIO PARRILLA MARTÍNEZ CAPÍTULO 8. PECULIARIDAD DEL INTELECTO EN LA PSICOLOGÍA DEL FILÓSOFO IBN RUŠD Y SU RELACIÓN CON LA ISLAMOFOBIA POLÍTICA ESPAÑOLA ................................................................................... 151 VICENTE CABALLERO DE LA TORRE
CAPÍTULO 9. IMPORTANCIA DE LA NOCIÓN DE CREACIÓN EN LAS FILOSOFÍAS ÁRABE Y CRISTIANA ............................................. 168 MANUEL ALEJANDRO SERRA PÉREZ CAPÍTULO 10. INFLUENCIA DE IBN SINA (AVICENA) EN LA CONFORMACIÓN DE LA FILOSOFÍA TOMISTA ...................................... 183 MANUEL ALEJANDRO SERRA PÉREZ CAPÍTULO 11. EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES EN AVICENA . 198 FRANCISCO ANDRÉS HARO ALMANSA CAPÍTULO 12. LA INFLUENCIA DE IBN SINA EN EL ESENCIALISMO ESCOLÁSTICO MEDIEVAL ............................................ 218 DESIDERIO PARRILLA MARTÍNEZ CAPÍTULO 13. EL PROBLEMA DEL NO-SER EN LA FILOSOFÍA MEDIEVAL Y CONTEMPORÁNEA: AVICENA Y QUINE ......................... 233 FRANCISCO ANDRÉS HARO ALMANSA CAPÍTULO 14. EL LEGADO CIENTÍFICO DE AL-ÁNDALUS Y LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL. ALGUNOS SABIOS MURSÍES EN TIEMPOS DE ALFONSO X ............................................................................. 254 ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ CAPÍTULO 15. PATRIMONIO HISTÓRICO DE LA HUMANIDAD. LA MEZQUITA DE CÓRDOBA COMO REFERENTE DE MÚLTIPLES DISCURSIVIDADES........................................................................................ 273 ISIS MONSERRAT GUERRERO MORENO CAPÍTULO 16. EL MEDIO RURAL EN AL-ÁNDALUS. EDUCACIÓN PATRIMONIAL E ITINERARIO DIDÁCTICO POR EL DESPOBLADO ISLÁMICO DE VILLA VIEJA (CALASPARRA, MURCIA) ......................... 292 ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ CAPÍTULO 17. ITINERARIO DIDÁCTICO Y PATRIMONIAL A TRAVÉS DEL URBANISMO DE ORIGEN ALMORÁVIDE: EL MUSEO DE SANTA CLARA EN EL ARRABAL DE LA ARRIXACA .. 311 ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ CAPÍTULO 18. LA ACTUALIDAD RELATIVA AL MUNDO ÁRABE EN UNA NOVELA ATRIBUIDA A ESTANISLAO DE COSCA VAYO: OROSMAN Y ZORA O LA PÉRDIDA DE ARGEL (1830) ................................ 331 JAVIER MUÑOZ DE MORALES GALIANA
CAPÍTULO 19. MAUROFILIA Y MAUROFOBIA EN LA VALORACIÓN DEL ÚLTIMO EMIR DE AL-ANDALUS, MUḤAMMAD XI (BOABDIL). DE HERNANDO DE BAEZA A VICENZIO BLASCO DE LANUZA (SS. XVIXVII) .................................... 352 MARÍA DE LAS MERCEDES DELGADO PÉREZ CAPÍTULO 20. EL PATIO. NUEVA CONCEPCIÓN COMO ÓRGANO VITAL EN LA ARQUITECTURA RESIDENCIAL ACTUAL ..... 375 MARÍA DOLORES DONAIRE GALIANO JUAN GAVILANES VÉLAZ DE MEDRANO RAFAEL HERNÁNDEZ LÓPEZ CAPÍTULO 21. LA REPRESENTACIÓN FIGURATIVA EN EL ISLAM. LA RECREACIÓN ESTÉTICA TOLERADA ................................................. 412 MARÍA DE LAS MERCEDES DELGADO PÉREZ CAPÍTULO 22. JE N’AI QU’UNE LANGUE, CE N’EST PAS LA MIENNE. DES ÉCRIVAINS À L’ÉPREUVE PAR KAOUTAR HARCHI: DE LA POSTURE INTELLECTUELLE DE CINQ AUTEURS ALGÉRIENS EN QUÊTE DE REVENDICATION D’UNE LÉGITIMATION CONSENSUELLE ............................................................... 428 ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR CAPÍTULO 23. ORIENTALISM IN KATE O’BRIEN’S TRAVEL WRITING ON IRELAND AND SPAIN ........................................................... 438 VERÓNICA MEMBRIVE CAPÍTULO 24. ÉLISE OU LA VRAIE VIE DE CLAIRE ET CHERELLI: CONSTRUCTION IDENTITAIRE SUR RÉALITÉ SOCIOCULTURELLE. DE LA CONSCIENCE DE L’AUTRE OU STIGMATE DE LA GUERRE D’ALGÉRIE. .................................................................................... 457 ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR CAPÍTULO 25. ﻎﻴﻓﺩﻮﻟ ﺪﻨﻋ ﻲﻨﻔﻟﺍ ﻕﺍﺮﺸﺘﺳﻻﺍ ﺶﺘﻳﻭﺩARTISTIC ORIENTALISM IN LUDWIG DEUTSCH ........................................................................................ 469 LATIFA LABSIR CAPÍTULO 26. LA INFLUENCIA DE LA LITERATURA MUSULMANA EN LA PENINSULA IBÉRICA APLICADA A LA ENSEÑANZA EN LA ESO (EDUCACIÓN SECUNDARIA). DESARROLLO DE UNA PROPUESTA DIDÁCTICA PARA ESTRECHAR LAZOS CON LA CULTURA ISLÁMICA ............................... 482 MARTA MUÑOZ-RAMÍREZ ANTÓN ÁLVAREZ-RUIZ
CAPÍTULO 27. EDUCACIÓN, LITERATURA Y CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDADES EN EL SIGLO XXI ................................................................ 504 PATRICIA MARTÍNEZ LEÓN CAPÍTULO 28. ORIENTALISMO, GÉNERO Y CONSTRUCCIÓN DE LA DIFERENCIA CULTURAL UNA APROXIMACIÓN A LAS DECISIONES EN MATERIA DE ASILO FRENTE A LAS PERSECUCIONES DE GÉNERO EN ESPAÑA ............................................. 531 DIANA PAOLA GARCÉS AMAYA CAPÍTULO 29. REPENSAR LA FILOSOFÍA ÁRABE .................................. 552 XABIER INSAUSTI CAPÍTULO 30. TAHAR BEN JELLOUN : DE L’EMPREINTE D’UNE PROSE CULTURELLE, IDENTITAIRE ET FRONTALIÈRE. ...................... 565 ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR CAPÍTULO 31. TRADUCCIÓN Y COLONIALISMO EN LA LITERATURA MARROQUÍ DE EXPRESIÓN FRANCESA ......................... 575 KHATIMA EL KRIRH CAPÍTULO 32. TRADUCCIÓN COMENTADA DE VARIOS PÁRRAFOS DEL LIBRO SIRĀŶ AL-MULŪK DE ABŪBAKR AL-ṬURTŪŜĪ (451-520/1059-1126) ................................................................ 594 HANAN HANNOU CAPÍTULO 33. IBN AL SĪD AL-BAṬALYAWSĪ ANTE UNA CREENCIA VIGENTE EN LA MEDICINA POPULAR: «LA EPÍSTOLA SOBRE EL MAL DE OJO» .................................................. 610 JOSÉ RAMÓN VALLEJO CAPÍTULO 34. EL TRATAMIENTO DE LA HISTORIA DEL PROFETA JOSÉ EN DOS POEMARIOS: “POEMA DE YUÇUF” MORISCO Y “YUSUF Y ZULAIJA” DE AL-FIRDUSI ................................... 633 FATMA KAMAL ABDELHAMID CAPÍTULO 35. LAS MISIVAS DIPLOMÁTICAS DEL PROFETA MUḤAMMAD AL EMPERADOR BIZANTINO HERACLIO (7. H/629 E. C). EDICIÓN ÁRABE, TRADUCCIÓN Y ANÁLISIS CRÍTICO .................................................................................... 667 MOURAD KACIMI
SECCIÓN II CUESTIONES DE HISTORIA, POLÍTICA, RELIGIÓN EN LAS SOCIEDADES DEL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y DEL MEDITERRÁNEO CAPÍTULO 36. AUGE Y CAÍDA DE LOS HERMANOS MUSULMANES EN LA PRIMAVERA EGIPCIA. LA COBERTURA DE LA PRENSA ESPAÑOLA.......................................................................... 690 CARMELA GARCÍA ORTEGA ALFONSO CORRAL CAYETANO FERNÁNDEZ CAPÍTULO 37. LENGUAJE Y COMUNICACIÓN COMO VECTORES DE TRANSICIÓN ESTRATÉGICA DEL ISLAMISMO POLÍTICO EN EL PODER. ENNAHDA COMO PARADIGMA ................... 710 LOLA BAÑON CASTELLÓN CAPÍTULO 38. EL ISLAM POLÍTICO: ARGUMENTACION POLITCA ANTE LOS RETOS DE LA PARTICIPACION EN EL PODER ... 733 MOHAMED EL MOUDEN EL MOUDEN CAPÍTULO 39. EL MUNDO ISLÁMICO Y LA PREVENCIÓN DE LA RADICALIZACIÓN VIOLENTA: UNA MIRADA EDUCATIVA ................ 752 ARANTXA AZQUETA CAPÍTULO 40. LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL EN ARABIA SAUDÍ: LA ALIANZA POLÍTICO-RELIGIOSA ENTRE EL WAHABISMO Y LA CASA SAUD ................................................................. 773 PALOMA GONZÁLEZ GÓMEZ DEL MIÑO DAVID HERNÁNDEZ MARTÍNEZ CAPÍTULO 41. TELEOLOGÍA, HISTORIA Y NACIONALISMO EN LA CREACIÓN DE LOS ESTADOS MODERNOS EN MEDIO ORIENTE ........ 797 JUAN DAVID ECHEVERRY TAMAYO CAPÍTULO 42. FARAH DIBA, ATRAPADA ENTRE LA DICTADURA Y SU PROPIA LUCHA POR LA IGUALDAD. .............................................. 818 CLAUDIA MÉNDEZ RENTERÍA CAPÍTULO 43. CRÍMENES INTERNACIONALES CONTRA LOS BIENES CULTURALES: APROXIMACIÓN A LA DESTRUCCIÓN PERPETRADA POR EL DÁESH EN SIRIA E IRAK ..................................... 832 JOAN-MARC FERRANDO HERNÁNDEZ CAPÍTULO 44. TERRORISMO Y LEGISLACION PENAL EN EL ORDENAMIENTO ESPAÑOL Y MARROQUI .............................................. 854 MOHAMED ROUIN
‒ 354 ‒ gobernante oriental. Washington Irving, primero de los hispanistas para Francisco Ynduráin (1959) y escritor inaugural de la literatura de los Estados Unidos de América, expresó este sentimiento maravillado en carta a Antoinette Bolviller durante su visita a la Alhambra el 15 de marzo de 1828: Acabo de diluir la tinta en sus aguas [de la fuente de la Sala de los Abencerrajes] y tomo asiento para escribir tranquilamente una carta de chismorreos en el lugar que ha sido la escena de un crimen atroz… He intentado conjurar la imagen de Boabdil pasando con todo su regio esplendor por estos patios; de su bella esposa Moraima, de los Abencerrajes y de otros caballeros granadinos que tiempo atrás llenaron estos salones con el brillo de sus armas y el esplendor del lujo oriental (citado en: Garnica, Losada y Navarro, 2015, p. 22). Como se aprecia de forma evidente en el pasaje, Irving había acudido a la llamada de esta fantasía por la atracción confesada que ejerció en él un libro que llenó la imaginación de generaciones, en España y el extranjero, de estas ensoñaciones: la Historia de los bandos (1595) ideada por Ginés Pérez de Hita en pleno Siglo de Oro español. Y es que, del abundante manantial literario de los siglos áureos surgieron las fuentes que generaron, recreándola, una imagen muy condicionada del último emir de al-Andalus. En las próximas líneas voy a tratar de analizar desde diferentes expresiones literarias, artísticas y culturales, los rasgos fundamentales de esa recreación. 2. CUESTIÓN DE APODOS Si el nombre personal es la forma de identificación más íntimo de una persona, el motejo, o el apodo, es una forma destacada de pasar a la posteridad, pues es un identificador que, en palabras de Vergara Figueroa, opera como “un sustantivo que, además, califica a quien designa” por singularizar elementos de su personalidad, aspecto físico, comportamiento y/o estatus social (1997, p. 14); y, podríamos añadir, además, que define la percepción que se tuvo o tiene de él. En el caso concreto de Muḥammad XI, observamos que ha pasado a la historia con diferentes apelativos o apodos. El más conocido y empleado es la del Chico o Chiquito que, como el denominativo “pequeño”, era
‒ 355 ‒ común en la dinastía nazarí para designar a “los reyes niños, o jóvenes, más jóvenes que otro pretendiente al trono” (Reventlow, 1976, p. 144). En el siglo XVI la Historia de la casa real de Granada señalaba: Con que eligieron [los Abencerrajes] por rey a su hijo Mahomad Boabdelín, a quien llaman otros Halí Muley Alcabardile, o Algaçal, y también Rey Chiquito, a diferencia de su padre, que era el Mayor (Carriazo, 1957, p. 46). Y, para Juan Sedeño, Chiquito era la forma en la que “el vulgo” llamaba al emir, “que por nombre proprio se dezía Mahometo” (1551, f. 175vº). Desde luego, este sobrenombre no parece en modo alguno ofensivo, ya que lo usó Hernando de Baeza, declaradamente favorable al emir (1863, p. 66). Esta explicación simple, sin embargo, fue alterada para darle cierto significado anímico y moral, que oponía su supuesta flaqueza de carácter a la gallardía atribuida a su tío y rival, Muḥammad XII (al-Zagal). Lo podemos comprobar en el humanista Paolo Jovio: Reynavan entonces dos reyes en Granada, y entre ellos avía grande discordia. Porque, muerto Buluhacén, su hermano Boabdelin, aviendo atraído a su favor y devoción la mitad del reyno, avíase usurpado el nombre de rey, y así en obra como en nombre él era Alzagal, que en lengua morisca significa la fuerça de un hombre valeroso y esforçado. Avía un otro hijo de Buluhacén, del mismo nombre, llamado así del padre quando vivía, por una ciudad que le avía dado el rey, Gaudicem [sic]. Este era llamado de los españoles el Rey Chiquito, porque en edad y disposición era menor que’l tío. Estava en el alcáçar del Albayzín, y el otro en el Alhambra (1555, f. 10rº). De la idea que relaciona Chico con Joven, se le da otro apelativo: Zaguer (al-Ṣagīr), que recoge Pedro Salazar de Mendoza (1625, p. 243). Este apodo se dio a otros emires, como a Muḥammad VIII, e, incluso, al tío y benefactor del rebelde morisco Fernando de Córdoba y Válor, Aben Humeya (Ibn Umayya), llamado Fernando de Válor el Zaguer, “que en su lengua quiere dezir el Menor” (Hurtado de Mendoza, 1627, f. 11vº). Las fuentes árabes no recogen estos atributos para Muḥamamd XI, solo su nombre y kunya (prenombre de paternidad), del que derivó la forma sincopada y dialectal Boabdil (Abū cAbd Allāh), como puede verse en Hernando de Baeza, que llama así, también, a Muḥammad IX, y
‒ 356 ‒ testimonia cómo lo usaron los granadinos en la proclamación del emir: “Dios todopoderoso ensalze el estado del rey muley Baudeli, hijo de muley Abulhazén, nuestro señor” (1863, p. 59); asimismo, empleó el sobrenombre honorífico (laqab), al-Gālib bi-Lāh (El Vencedor por Dios) (Vidal Castro, 2000, p. 195). Pero hay otra forma común de motejar a Muḥammad XI que insiste en la afirmación de una personalidad fatídica, en este caso asociada a su particular estrella: el Zogoibí (o con la grafía Zogoybí), el Desventurado. O, para mayor injuria, el Desventuradillo, epíteto que fue difundido por la pluma del granadino Luis del Mármol Carvajal: Llegado Abi Abdalá a Granada no fue tan bien recebido de los moros como se pensava, porque quando supieron las capitulaciones que avía hecho con los Reyes Cathólicos, y que avía de ser su vasallo, los proprios que le avían alçado por rey fueron los primeros que se bolvieron contra él, y començaron a favorescer a Abi Abdalá su tío, que tenía la parte de el rey viejo [Abū l-Hasan ‘Alī], y porque los dos tenían un mesmo nombre, para diferenciarlos, y aún por oprobio del sobrino que avía sido captivo de christianos, le llamaron el Zogoybí (que quiere dezir desventuradillo), y al otro llamaron el Zagal, que es nombre de valiente, y desta mesma manera los llamaremos de aquí adelante (1573, f. 234rº-234vº, 1600, f. 15rº)146. Según Federico Corriente, Christophe Pereira y Ángeles Vicente el remoquete zogoibí proviene del árabe dialectal granadino (2017, p. 587- 588), y se refiere a un niño que ha nacido, en portugués, empelicado, en italiano con la camicia, y en francés con la cuffia, es decir, es fruto de un “parto velado”, en el que el neonato nace con toda o parte de la bolsa amniótica y líquido sobre su cuerpo. Este era un hecho muy peculiar que, en la tradición occidental, se entendía como señal de buen augurio para el bebé, ya que le dotaba de cualidades especialmente positivas y era una “promesa de buena suerte, riqueza y fortuna” (Valença, 2016, pp. 104 y 181). Sin embargo, en la expresión del neoárabe occidental, como el marroquí, se carga de significados funestos (Corriente, Pereira y Vicente, 2017, p. 588, n. 43). En otro lugar, Corriente nos indica que zogoibí viene de un error de transliteración de Mármol Carvajal que se 146 El texto transcrito es el de la Descripción general de África. El texto de la Historia del rebelión presenta ligeras variantes.
‒ 357 ‒ ha transmitido durante siglos y en diversas culturas, derivado del andaluz zuġáybi147, diminutivo de la voz zuġbi, que ha pervivido en Marruecos bajo la forma zoġbi (2008, p. 478), esto es: desgraciado, desafortunado, desdichado; relacionado con la expresión inglesa poor devil (Moscoso García, 2005, p. 99). En todo caso, este apelativo se relaciona directamente con la leyenda que, sin duda, más ha dañado la imagen de Muḥammad XI: la del “suspiro del moro”. Este lugar común de la biografía de Muḥammad XI pretende ser un elemento de la tradición morisca recogido por fray Antonio de Guevara en las primeras décadas del siglo XVI, quizá durante su presencia en la ciudad de Granada y visita del Reino en 1526 actuando como consejero del emperador y miembro de la junta de la Capilla Real, donde trató específicamente el asunto de los moriscos granadinos (Sandoval, 1604, f. 442vº-443rº). Dice Guevara: Esto todo, no obstante, todavía os quiero contar una cosa que me contaron avrá un mes, la qual si no fuere de reýr será a lo menos digna de saber. Viniendo pues al caso, avéys señor de saber que en toda esta visita traygo co[n]migo diez vallesteros, así para mi guarda como para que me enseñen la tierra, y como subiese a un recuesto, encima del qual se pierde la vista de Granada y se cobra la del Val de Leclín [sic], díxome un moro viejo que yva co[n]migo estas palabras mal aljamiadas: ‘Si querer tú, alfaquí, parar aquí poquito poquito, a mí contar a ti cosa, Alá grande, que rey Chiquito y madre suya fazer aquí’. Como yo oý que me quería contar lo que al rey Chiquito y a su madre allí avía acontescido, amélo oýr, y començómelo en esta manera a contar: ‘Has de saber que este reyno nuestro de Granada se començó a perder desde diferencias que entraron entre el rey Mulí Abduacén y los Avencerrages, que eran unos cavalleros muy valerosos y asaz muy belicosos, los quales en la gobernación del reyno eran muy cuerdos, y en la defensa de’l muy venturosos. Levantáronse aquellos enojos entre el rey y ellos sobre amores de una mora muy fermosa, los amores de la qual fueron tales y tan malhadados que abastaron a que el rey y los Avencerrajes se acabasen, y el reyno todo se perdiese. Créeme tú alfaquí y no dubdes que, si el rey Fernando tomó este reyno en tan poco tiempo y con tan poco daño, más fue por las voluntades discordes que en él avía que no por la gente de armas que él traýa. Otro día, pues, que se entregó la ciudad y Alhambra al rey Fernando, luego se partió el rey Chiquito para tierras del Alpuxarra, las quales tierras quedaron en la capitulación que él las tuviese y por suyas las 147 Transcrito zuġajbī en: Steiger, 1991, p. 372.
‒ 358 ‒ gozase. Yvan con el rey Chiquito aquel día la reyna su madre delante y toda la cavallería de su corte detrás, y como llegasen a este lugar a do tú y yo tenemos agora los pies, bolbió el rey atrás la cara para mirar la ciudad y Alhambra como a cosa que no esperava ya más de ver, y mucho menos de recobrar. Acordándose pues el triste rey y todos los que allí ývamos con él de la desventura que nos avía acontescido y del famoso reyno que avíamos perdido, tomámonos todos a llorar, y aún a nuestras barbas canas a mesar, pidiendo a Alá misericordia, y aún a la muerte que nos quitase la vida. Como a la madre del rey, que yva delante, dixesen que el rey y los cavalleros estavan todos parados, mirando y llorando la Alhambra y ciudad que avían perdido, dio un palo a la yegua en que yva y dixo estas palabras: Pues no pelearon como cavalleros. Muchas vezes oý dezir al rey Chiquito, mi señor, que si como supo después supiera allí luego lo que su madre de’l y de los otros cavalleros avía dicho, o se mataran allí unos a otros o se bolbieran a Granada a pelear con los christianos’. Esto pues fue lo que me dixo aquél morisco, y estotro día me preguntó el emperador, mi señor, no sé qué cosas de la visita, y a revuelta de otras le conté esta que aquí he contado, el qual me dixo estas palabras: ‘Muy gran razón tuvo la madre del rey en dezir lo que dixo, y ninguna tuvo el rey, su hijo, en hazer lo que hizo, porque yo, si fuera él, o él fuera yo, antes tomara esta Alhambra por mi sepultura que no vivir sin reyno en la Alpuxarra’ (1541, f. 56vº-57rº). Para Guevara la moraleja es clara: “La pérdida de lo que se ama, acarrea al coraçón tristeza” (1541, f. 56vº); pero, entre líneas, es fácil advertir la acusación de cobarde y poco animoso a Muḥammad XI. Con todas estas tradiciones, el historiador Miguel Lafuente Alcántara se inventó otra más atribuyéndola a la pluma del cronista fray Prudencio de Sandoval (1846, p. 181-182), que fue extendida en versión literaria por Pedro Antonio de Alarcón años más tarde (1874, p. 38). Según esta versión, Carlos V exclamó al contemplar la Alhambra, en clara alusión al último sultán que la ocupó, a su tradicional motejo y a la anécdota del suspiro: “¡Desdichado el que tal perdió!”. En realidad, Sandoval sí menciona la admiración del emperador por los palacios nazaríes de Granada, pero no reproduce ninguna expresión concreta del soberano hacia el último emir de Granada (1604, f. 442vº).
‒ 359 ‒ 3. LA LECCIÓN DE LA CRONÍSTICA Fue el cronista de los Reyes Católicos Hernando del Pulgar quien hizo llorar a Muḥammad XI en la doble edición de su crónica del reinado, la atribuida a Elio Antonio de Nebrija y la firmada con su nombre: Este día hizo el rey moro dos actos de tristeza y fueron: Que tienen por costumbre los reyes moros que, quando pasan algún río de poca agua, que los cavalleros moros le cubren los pies y los estrivos con los suyos, y él no lo quiso consentir; y quando suben alguna escalera, dexan los alpargates y se los lleva el más principal moro que allí está, lo qual él no quiso consentir. E como fue a su casa (que era en el Alcaçava) entró llorando lo que avía perdido. E díxole su madre que, pues no avía sido para defenderlo como hombre, que no llorase como muger (1565, f. 312vº; igual en 1567, 213rº). Muy distinta es la versión de la rendición de Granada que traslada Francisco de Medina y de Mendoza en su biografía del cardenal Pedro González de Mendoza (ca. 1566), donde aparece el consuelo recibido por Muḥammad XI de los victoriosos Reyes Católicos, aunque el emir mantiene en todo momento su dignidad y el llanto es trasladado a sus súbditos varones. El reproche hacia su cobardía se debe a la sultana Soraya (Ṯurayyā): Dice Hernando de Baeça, escriptor de aquel tiempo, que era [Muḥammad XI] hombre de gran valor y ser de gentil entendimiento y persona que representaba lo que era, y era de edad de poco más de treynta años, y salió en este mismo día en una mula con çinquenta cavalgaduras, y aunque llevaba el rostro y semblante triste, mostraba ánimo de varón. Y, quanto un trecho pequeño de la ciudad llegó al Rey Católico, que con toda la gente de guerra venía, señalándole Gonzalo Fernández quál era el rey, sacó él un pie del estribo y con la una mano quitó el sombrero, y la otra puso el arçón, como estaba conçertado, y el rey híçole seña que no lo hiçiese, y hiço el acometimiento de pedille las manos y no se las dio, y pasaron pocas palabras. El rey moro pasó adelante buen trecho atrás donde la reyna venía, traíanla en medio el príncipe don Juan, su hijo, y el cardenal [Pedro González de Mendoza], e hizo con la reyna lo mismo que había hecho con el rey, y ella con el cardenal, por terçería de Hernando de Baeça, que era la lengua que él traía, le habló y consoló, y le ofresció su amistad y ayuda, y él se lo agradesció mucho y le respondió que para sí ninguna cosa había en el mundo que le pudiese aprovechar, que los que le quisieren haçer bien harto había en qué, en la señora reyna su madre y los infantes sus hermanos (…) El rey Boabdeli mozo, que por la capitulación había de haber cierto mantenimiento y tierras, se pasó aliende [África], donde diçen que lo mataron. A la reyna Fátima
‒ 360 ‒ [sic, i.e. Soraya] y a sus hijos llevaron a Sevilla, y dicen que, quando la vieron salir los moros, alçaron gran grita de llantos y que, sabido ella lo que era, dijo: ‘Justamente lloran como mujeres los que no pelearon como varones’ (Medina y de Mendoza, 1853, pp. 290-291). Medina hace protagonista del relato al cronista Hernando de Baeza que, sin embargo, no recoge en su crónica esta escena, aunque sí participó en los preparativos del acto de rendición, según su propio testimonio, especialmente en lo concerniente a preservar en todo momento la dignidad del emir, cosa que sí parece haber servido a Medina para su propia composición (Delgado Pérez, 2018). ‒ Una interesante atribución histórica a Muḥamad XI le hace donatario a los Reyes Católicos de, nada menos, que un pedazo del auténtico Lignum Crucis sobre el que fue muerto Cristo que, supuestamente, conservaban los diferentes gobernantes islámicos de España desde tiempos de la invasión musulmana en el siglo VIII, de forma que el transmisor de esta tradición, el eclesiástico y cronista segoviano Diego de Colmenares, establece una supuesta línea de continuidad ininterrumpida y homogénea entre los primeros dirigentes de al-Andalus y el último de ellos: ‒ Entre otros dones ofreció el vencido rey [Muḥamad XI] a los vencedores una gran cruz en que murió el Redentor del mundo, con tradición de que estava en poder de sus ascendientes desde que sugetaron a España. ‒ Los Reyes la ofrecieron luego a nuestro convento de Santa Cruz [de Segovia], que por este tienpo reedificavan con tanto aumento, que algunos la an llamado fundación de los Reyes Católicos, aviendo dozientos y sesenta y quatro años que estava fundado por el santo patriarcha santo Domingo, como escrivimos, año 1218 (1640, p. 437). ‒ No es necesario decir que tal rumor no era sino una falsificación histórica (Larrañaga et al., 2005, p. 157). ‒ Mucho más lejos se llegó al abusar del juicio histórico de algunos historiadores cercanos a Muḥammad XI, especialmente
‒ 361 ‒ Hernando de Baeza, que era de la opinión de que las cualidades del emir lo convertían en perfecto candidato para el bautismo: “y realmente creo que si alcançase a ser cristiano, que fuera uno de los mejores que jamás fueron” (1863, p. 89). ‒ Así, el ansia de redención del emir y su estirpe llegó al extremo de bautizarlo, literaturizándolo al convertirlo en el característico “moro bueno” y noble del romance fronterizo (Corbalán, 2003, p. 11) que, en el ciclo morisco del XVI, termina por recibir voluntariamente las aguas del bautismo. Esta era una fórmula de asimilación que André Stoll calificó como “trampa” del imaginario colectivo, esto es, dotar a la historia de un final de “auténtico cuento oriental” que exalta las excelencias cuasimíticas de la aristocracia musulmana y que contribuyen a ‒ elevar todavía más la excelencia del sistema de valores cristiano, capaz de acoger en su seno tanta idealidad, e incluso, de ofrecer un porvenir mejor que el que el imperio árabe pudo nunca otorgar en cualquiera de los momentos de su glorioso pasado (1995, pp. 454-455). ‒ Así lo transmitió, en el caso de Muḥammad XI, el prestigioso canónigo de la Seo de Zaragoza, Vicencio Blasco de Lanuza, continuador de los famosos Anales del reino de Aragón de Jerónimo Zurita: ‒ Hizo el rey muy grandes mercedes el día que entró en Granada, y todo el tiempo que en aquel reyno estuvo. En el qual siempre vivió en la ciudad de Santa Fe, y dio al rey Boabdelli (que dixeron el Rey Chiquito, y se convirtió poco tiempo después a nuestra Santa Fe Cathólica, y se hizo christiano) muchas tierras, vasallos, y rentas donde viviese honradamente como a su estado pertenecía. Y se acabó de quitar el duro jugo [sic] de servidumbre que por muchos años los españoles avían tenido sobre sus cervices en el Reyno de Granada, y en lo demás de España, la mayor molestia que jamás otras gentes o naciones con sus vezinos tuvieron (1622, p. 5).
‒ 362 ‒ El destacado arqueólogo decimonónico Juan de Dios de la Rada y Delgado recogió de las fuentes históricas esta doble visión: por un lado, declaradamente maurófoba en cuanto a la apreciación de la cultura árabe-islámica, por otro, una valoración favorable del último emir andalusí, todo ello enmarcado en los prejuicios de su tiempo, de modo que, al referirse a la leyenda del “suspiro del moro” y las desabridas palabras que, supuestamente, la madre del emir le dedicó por su debilidad, expone: Si la tradición es cierta en lo que se refiere a las palabras de Aixa [sic, i. e. Fátima], esta sultana fue injusta al dirigir semejante cargo a Boabdil, pues según hemos visto, defendió heroicamente a su patria, no siendo culpa suya, sino de la índole especial de su pueblo, la desgracia del vencimiento (…). La España árabe formaba en Europa la vanguardia del islamismo, y si bien el valor de los hijos de Oriente engendró prodigios en mil batallas, al cabo la cimitarra llegó a doblegarse con la pesada armadura del coloso del Norte (1869, p. 152). 4. LA LECCIÓN DE LA PAREMIOLOGÍA La Floresta española de Melchor de Santa Cruz de Dueñas, popular colección paremiológica del Siglo de Oro español que contó con numerosas ediciones a lo largo del siglo XVI (la primera en 1574), y otras varias en los siglos posteriores, recoge en sus páginas estas dos visiones antagónicas de Muḥammad XI transformadas en anécdotas entretenidas y edificantes. Por un lado, la imagen negativa, relacionada con su supuesta debilidad de carácter y pusilanimidad, asociada, además, a una imagen marcadamente misógina que atribuye a la condición femenina los flacos comportamientos que, de inmediato, pasan a connotar, por semejanza, las debilidades atribuidas al emir, y que toma de Pulgar: Saliendo este rey de Granada, por el concierto que con el rey don Fernando avía hecho, yendo por un alto donde se veýa bien la ciudad con su madre y otros parientes, parándose a mirar la hermosura de la ciudad, como quien se despedía d’ella, para no vella otra vez, lloró, diziendo que por mejor tuviera ser muerto que avella dexado. Como lo vio su madre, dixo: ‘Bien es que llore como muger, quien no la supo defender como hombre’ (1576, f. 137vº-138rº).
‒ 363 ‒ Por otro lado, la positiva, que lo caracteriza como hombre prudente y sabio, tomada directamente de la crónica de Hernando de Baeza (1863, p. 89): El rey Chiquito de Granada, sabía la lengua castellana medianamente, pero nunca jamás la quería hablar. Preguntado, ¿por qué quando se ofrecía no usava d’ella pues lo podía hazer? Respondió: ‘Nunca el rey ha de hazer cosa, por pequeña que sea, que no parezca bien’ (1576, f. 137vº). Estas dos tradiciones tuvieron éxito gracias a la difusión popular en este tipo de obras sentenciosas y moralizantes, pensadas para todo tipo de público lector y curioso, bien erudito o de cultura más popular. Su extensión traspasó las fronteras españolas en obras de reconocido prestigio como los Apophthegmata de Gerardo Tuningio, editadas en Leiden, dentro del apartado “Apophthegmata hispanica” (1609, pp. 12-13). Aún en el siglo XIX se recogieron ambas anécdotas directamente de la Floresta de Santa Cruz, pero se modificaron para presentarlas en forma irreverente y satírica, acompañadas de una cruel caricatura que transformaba la Granada nazarí en una escena norteafricana estereotipada con los prejuicios del momento (Palacio y Rivera, 1864, p. 209 y 309). 5. LA LECCIÓN DE LA LITERATURA En 1575 Gonzalo Argote de Molina insertaba unos preciosos versos que atribuía a factura morisca granadina, incluyendo tanto la versión romance como la transcripción del árabe, de donde José Vázquez Ruiz desentrañó la versión árabe que presume original del poema (1950, pp. 277-291). La versión castellana que difundió Argote de Molina como uno de los “cantares lastimeros que oýmos cantar a los moriscos del reyno de Granada sobre la pérdida de su tierra a manera de endechas” (1575, f. 95rº), es como sigue: Alhambra amorosa, lloran tus castillos, o Muley Vuabdeli, que se ven perdidos, dadme mi cavallo y mi adarga azul para pelear y librar mis hijos, Guadix tiene mis hijos, Gibraltar mi mujer,
‒ 370 ‒ Podemos trasladar las consideraciones que realiza María Carmen Albert Guardiola sobre el fenómeno de las migraciones humanas a la situación de marginación y sometimiento en la que quedó la sociedad morisca tras la conquista: “la adaptación se convierte en asimilación si el emigrante abandona su identidad cultural en favor de la identidad cultural de la sociedad de acogida” (2007, p. 30). La crónica de Hernando de Baeza, reconociblemente maurófila, cae dentro de ese género narrativo que Stoll caracterizó por su “tendencia a transformar en conceptos ficcionales hechos biográficos auténticos” (1995, p. 433), y, como él, podemos preguntarnos si evocaba un pasado perdido para reconocerlo y dejar memoria de él o, por el contrario, para pasar página y llevarlo al olvido. En el otro lado de la balanza, Blasco de Lanuza expresaba esta engañosa alternativa: Y si bien es verdad, que los moros que allí quedaron sugetos a nuestros reyes, algunas vezes quisieron rebelar, y lo pusieron por obra porque, así como los árboles viejos y de muchos años son dificultosos de sacar de raýz, por las muchas y muy hondas que con el largo tiempo de su vida vegetativa echaron por la tierra adentro, ansí tienen dificultad en los coraçones humanos el destierro de la perfidia y malas costumbres quando se envejecieron en el coraçón, y más en los moros, que son bárbaros y crueles desde sus principios de su naturaleza y costumbres. Tomaron el nombre de christianos por no dexar sus tierras, y como aquello era fingido y de paso, y su perfidia y infidelidad tan asentada en sus coraçones, brotava de quando en quando y se descubría alterando la tierra, y haziendo millares de insultos contra los fieles, hasta que por ellos últimamente han sido castigados mil vezes, y no aviendo enmienda, desterrados para siempre destos reynos, sin quedar uno solo el día de hoy en toda España (1622, pp. 5-6). 8. REFERENCIAS Alarcón, P. A. de (1874). La Alpujarra. Sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia. Imprenta y Librería de Miguel Guijarro. Albert Guardiola, M. C. (2007). Aculturación y competencia intercultural. Presupuestos teóricos y modelos empíricos. Publicaciones Universidad de Alicante. Amezúa y Mayo, A. G. de (1915). La batalla de Lucena y el verdadero retrato de Boabdil. Estudio histórico-artístico. Imprenta Clásica Española.
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