scieee Science in your language
[es] (orig)

Maurofilia y maurofobia en la valoración del último Emir de Al-andalus, Muḥammad XI (Boabdil). De Hernando de Baeza a Vicenzio Blasco de Lanuza (SS. XVI- XVII)

Author: Delgado Pérez, María Mercedes
Publisher: Dykinson
Year: 2022
Source: https://idus.us.es/bitstreams/aee3cfac-c765-4b65-91ad-e87bb0bbb789/download
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE.
RETOS DE CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO
SOBRE EL OTRO
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO
Y OCCIDENTE.
RETOS DE CONSTRUCCIÓN
DEL CONOCIMIENTO
SOBRE EL OTRO
Coo dinado es
Mohamed El Mouden El Mouden
An onio Ja ie Ma ín Cas ellanos
Ra ael González Galiana
Ra ael C isman Pé ez
2022
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE. RETOS DE CONSTRUCCIÓN DEL CO-
NOCIMIENTO SOBRE EL OTRO
Diseño de cubie a y maque ación: F ancisco Anaya Bení ez
© de los ex os: los au o es
© de la p esen e edición: Dykinson S.L.
Mad id - 2022
N.º 46 de la colección Conocimien o Con empo áneo
1ª edición, 2022
ISBN 978-84-1377-642-2
NOTA EDITORIAL: Las opiniones y con enidos publicados en es a ob a son de
esponsabilidad exclusi a de sus au o es y no e lejan necesa iamen e la opinión de
Dykinson S.L ni de los edi o es o coo dinado es de la publicación; asimismo, los au o es se
esponsabiliza án de ob ene el pe miso co espondien e pa a inclui ma e ial publicado en
o o luga .
ÍNDICE
SECCIÓN I
EL PENSAMIENTO LINGUÍSTICO, FILOSÓFICO Y LITERARIO ENTRE
EL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y OCCIDENTE
CAPÍTULO 1. MUḤAMMAD IBN ABĪ L-ḤUSAYN UN POETA
ORIGINARIO DE JAÉN EN LA CORTE CALIFAL CORDOBESA ............... 15
ÁNGEL C. LÓPEZ Y LÓPEZ
CAPÍTULO 2. LA POESÍA VISUAL CALIGRÁMICA Y CONCRETA
EN LA TRADICIÓN ÁRABE-ISLÁMICA Y OCCIDENTAL ......................... 33
INTIDHAR ALI GABER
CAPÍTULO 3. LAS ACTITUDES LINGÜÍSTICAS EN LENGUA ESPAÑOLA
HACIA EL PRÉSTAMO LÉXICO ŶIHĀD. DESDE SU ETIMOLOGÍA
ORIGINAL AL SIGNIFICADO EN EL DICCIONARIO DE LA RAE ............ 59
RAFAEL CRISMÁN PÉREZ
CAPÍTULO 4. EL DISCURSO NATURAL:
SUS ASPECTOS Y CARACTERÍSTICAS EN LA TRADICIÓN
GRIEGA Y ARÁBIGO-ISLÁMICA ................................................................... 75
MOHAMED EL MOUDEN EL MOUDEN
CAPÍTULO 5. MANUSCRITOS E IMPRESOS: EL KITAB AL-IBAR
DE IBN JÁLDUN Y LOS PROYECTOS ORIENTALISTAS DE
TRADUCCIÓN (1806-1868) .............................................................................. 98
MARINA GARCIA FERREIRA
CAPÍTULO 6. LAS PAREMIAS COMO MEDIO DE TRADUCCIÓN
DE ASPECTOS Y DIMENSIONES CULTURALES. COMPARATIVA
ENTRE EL REFRANERO MARROQUÍ, FRANCÉS Y ESPAÑOL. .............. 121
FATIMA EZZAHRA, EL BACHIRI
CAPÍTULO 7. LA "PRIVACIÓN COMO ACTUALIDAD" EN LA
GNOSEOLOGÍA DE IBN RUSHD .................................................................. 137
DESIDERIO PARRILLA MARTÍNEZ
CAPÍTULO 8. PECULIARIDAD DEL INTELECTO EN LA PSICOLOGÍA
DEL FILÓSOFO IBN RUŠD Y SU RELACIÓN CON LA ISLAMOFOBIA
POLÍTICA ESPAÑOLA ................................................................................... 151
VICENTE CABALLERO DE LA TORRE

CAPÍTULO 9. IMPORTANCIA DE LA NOCIÓN DE CREACIÓN
EN LAS FILOSOFÍAS ÁRABE Y CRISTIANA ............................................. 168
MANUEL ALEJANDRO SERRA PÉREZ
CAPÍTULO 10. INFLUENCIA DE IBN SINA (AVICENA) EN LA
CONFORMACIÓN DE LA FILOSOFÍA TOMISTA ...................................... 183
MANUEL ALEJANDRO SERRA PÉREZ
CAPÍTULO 11. EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES EN AVICENA . 198
FRANCISCO ANDRÉS HARO ALMANSA
CAPÍTULO 12. LA INFLUENCIA DE IBN SINA EN EL
ESENCIALISMO ESCOLÁSTICO MEDIEVAL ............................................ 218
DESIDERIO PARRILLA MARTÍNEZ
CAPÍTULO 13. EL PROBLEMA DEL NO-SER EN LA FILOSOFÍA
MEDIEVAL Y CONTEMPORÁNEA: AVICENA Y QUINE ......................... 233
FRANCISCO ANDRÉS HARO ALMANSA
CAPÍTULO 14. EL LEGADO CIENTÍFICO DE AL-ÁNDALUS Y LA
EDUCACIÓN INTERCULTURAL. ALGUNOS SABIOS MURSÍES EN
TIEMPOS DE ALFONSO X ............................................................................. 254
ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ
CAPÍTULO 15. PATRIMONIO HISTÓRICO DE LA HUMANIDAD. LA
MEZQUITA DE CÓRDOBA COMO REFERENTE DE MÚLTIPLES
DISCURSIVIDADES........................................................................................ 273
ISIS MONSERRAT GUERRERO MORENO
CAPÍTULO 16. EL MEDIO RURAL EN AL-ÁNDALUS. EDUCACIÓN
PATRIMONIAL E ITINERARIO DIDÁCTICO POR EL DESPOBLADO
ISLÁMICO DE VILLA VIEJA (CALASPARRA, MURCIA) ......................... 292
ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ
CAPÍTULO 17. ITINERARIO DIDÁCTICO Y PATRIMONIAL
A TRAVÉS DEL URBANISMO DE ORIGEN ALMORÁVIDE:
EL MUSEO DE SANTA CLARA EN EL ARRABAL DE LA ARRIXACA .. 311
ALFONSO ROBLES FERNÁNDEZ
CAPÍTULO 18. LA ACTUALIDAD RELATIVA AL MUNDO ÁRABE EN
UNA NOVELA ATRIBUIDA A ESTANISLAO DE COSCA VAYO:
OROSMAN Y ZORA O LA PÉRDIDA DE ARGEL (1830) ................................ 331
JAVIER MUÑOZ DE MORALES GALIANA
CAPÍTULO 19. MAUROFILIA Y MAUROFOBIA EN LA
VALORACIÓN DEL ÚLTIMO EMIR DE AL-ANDALUS,
MUḤAMMAD XI (BOABDIL). DE HERNANDO DE BAEZA A
VICENZIO BLASCO DE LANUZA (SS. XVI- XVII) .................................... 352
MARÍA DE LAS MERCEDES DELGADO PÉREZ
CAPÍTULO 20. EL PATIO. NUEVA CONCEPCIÓN COMO
ÓRGANO VITAL EN LA ARQUITECTURA RESIDENCIAL ACTUAL ..... 375
MARÍA DOLORES DONAIRE GALIANO
JUAN GAVILANES VÉLAZ DE MEDRANO
RAFAEL HERNÁNDEZ LÓPEZ
CAPÍTULO 21. LA REPRESENTACIÓN FIGURATIVA EN EL ISLAM.
LA RECREACIÓN ESTÉTICA TOLERADA ................................................. 412
MARÍA DE LAS MERCEDES DELGADO PÉREZ
CAPÍTULO 22. JE N’AI QU’UNE LANGUE, CE N’EST PAS LA MIENNE.
DES ÉCRIVAINS À L’ÉPREUVE PAR KAOUTAR HARCHI:
DE LA POSTURE INTELLECTUELLE DE CINQ AUTEURS
ALGÉRIENS EN QUÊTE DE REVENDICATION D’UNE
LÉGITIMATION CONSENSUELLE ............................................................... 428
ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR
CAPÍTULO 23. ORIENTALISM IN KATE O’BRIEN’S TRAVEL
WRITING ON IRELAND AND SPAIN ........................................................... 438
VERÓNICA MEMBRIVE
CAPÍTULO 24. ÉLISE OU LA VRAIE VIE DE CLAIRE ET CHERELLI:
CONSTRUCTION IDENTITAIRE SUR RÉALITÉ SOCIOCULTURELLE.
DE LA CONSCIENCE DE L’AUTRE OU STIGMATE DE LA
GUERRE D’ALGÉRIE. .................................................................................... 457
ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR
CAPÍTULO 25. ﻎﻴﻓﺩﻮﻟ ﺪﻨﻋ ﻲﻨﻔﻟﺍ ﻕﺍﺮﺸﺘﺳﻻﺍ ﺶﺘﻳﻭﺩARTISTIC ORIENTALISM IN
LUDWIG DEUTSCH ........................................................................................ 469
LATIFA LABSIR
CAPÍTULO 26. LA INFLUENCIA DE LA LITERATURA
MUSULMANA EN LA PENINSULA IBÉRICA APLICADA
A LA ENSEÑANZA EN LA ESO (EDUCACIÓN SECUNDARIA).
DESARROLLO DE UNA PROPUESTA DIDÁCTICA PARA
ESTRECHAR LAZOS CON LA CULTURA ISLÁMICA ............................... 482
MARTA MUÑOZ-RAMÍREZ
ANTÓN ÁLVAREZ-RUIZ
CAPÍTULO 27. EDUCACIÓN, LITERATURA Y CONSTRUCCIÓN DE
IDENTIDADES EN EL SIGLO XXI ................................................................ 504
PATRICIA MARTÍNEZ LEÓN
CAPÍTULO 28. ORIENTALISMO, GÉNERO Y CONSTRUCCIÓN
DE LA DIFERENCIA CULTURAL UNA APROXIMACIÓN A LAS
DECISIONES EN MATERIA DE ASILO FRENTE A LAS
PERSECUCIONES DE GÉNERO EN ESPAÑA ............................................. 531
DIANA PAOLA GARCÉS AMAYA
CAPÍTULO 29. REPENSAR LA FILOSOFÍA ÁRABE .................................. 552
XABIER INSAUSTI
CAPÍTULO 30. TAHAR BEN JELLOUN : DE L’EMPREINTE D’UNE
PROSE CULTURELLE, IDENTITAIRE ET FRONTALIÈRE. ...................... 565
ANNE-HÉLÈNE QUÉMÉNEUR
CAPÍTULO 31. TRADUCCIÓN Y COLONIALISMO EN LA
LITERATURA MARROQUÍ DE EXPRESIÓN FRANCESA ......................... 575
KHATIMA EL KRIRH
CAPÍTULO 32. TRADUCCIÓN COMENTADA DE VARIOS
PÁRRAFOS DEL LIBRO SIRĀŶ AL-MULŪK DE ABŪBAKR
AL-ṬURTŪŜĪ (451-520/1059-1126) ................................................................ 594
HANAN HANNOU
CAPÍTULO 33. IBN AL SĪD AL-BAṬALYAWSĪ ANTE UNA
CREENCIA VIGENTE EN LA MEDICINA POPULAR:
«LA EPÍSTOLA SOBRE EL MAL DE OJO» .................................................. 610
JOSÉ RAMÓN VALLEJO
CAPÍTULO 34. EL TRATAMIENTO DE LA HISTORIA DEL
PROFETA JOSÉ EN DOS POEMARIOS: “POEMA DE YUÇUF”
MORISCO Y “YUSUF Y ZULAIJA” DE AL-FIRDUSI ................................... 633
FATMA KAMAL ABDELHAMID
CAPÍTULO 35. LAS MISIVAS DIPLOMÁTICAS DEL
PROFETA MUḤAMMAD AL EMPERADOR BIZANTINO
HERACLIO (7. H/629 E. C). EDICIÓN ÁRABE, TRADUCCIÓN
Y ANÁLISIS CRÍTICO .................................................................................... 667
MOURAD KACIMI
SECCIÓN II
CUESTIONES DE HISTORIA, POLÍTICA, RELIGIÓN EN
LAS SOCIEDADES DEL MUNDO ÁRABE E ISLÁMICO Y
DEL MEDITERRÁNEO
CAPÍTULO 36. AUGE Y CAÍDA DE LOS HERMANOS
MUSULMANES EN LA PRIMAVERA EGIPCIA. LA COBERTURA
DE LA PRENSA ESPAÑOLA.......................................................................... 690
CARMELA GARCÍA ORTEGA
ALFONSO CORRAL
CAYETANO FERNÁNDEZ
CAPÍTULO 37. LENGUAJE Y COMUNICACIÓN COMO
VECTORES DE TRANSICIÓN ESTRATÉGICA DEL ISLAMISMO
POLÍTICO EN EL PODER. ENNAHDA COMO PARADIGMA ................... 710
LOLA BAÑON CASTELLÓN
CAPÍTULO 38. EL ISLAM POLÍTICO: ARGUMENTACION
POLITCA ANTE LOS RETOS DE LA PARTICIPACION EN EL PODER ... 733
MOHAMED EL MOUDEN EL MOUDEN
CAPÍTULO 39. EL MUNDO ISLÁMICO Y LA PREVENCIÓN DE LA
RADICALIZACIÓN VIOLENTA: UNA MIRADA EDUCATIVA ................ 752
ARANTXA AZQUETA
CAPÍTULO 40. LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL
EN ARABIA SAUDÍ: LA ALIANZA POLÍTICO-RELIGIOSA ENTRE EL
WAHABISMO Y LA CASA SAUD ................................................................. 773
PALOMA GONZÁLEZ GÓMEZ DEL MIÑO
DAVID HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
CAPÍTULO 41. TELEOLOGÍA, HISTORIA Y NACIONALISMO EN LA
CREACIÓN DE LOS ESTADOS MODERNOS EN MEDIO ORIENTE ........ 797
JUAN DAVID ECHEVERRY TAMAYO
CAPÍTULO 42. FARAH DIBA, ATRAPADA ENTRE LA DICTADURA
Y SU PROPIA LUCHA POR LA IGUALDAD. .............................................. 818
CLAUDIA MÉNDEZ RENTERÍA
CAPÍTULO 43. CRÍMENES INTERNACIONALES CONTRA LOS
BIENES CULTURALES: APROXIMACIÓN A LA DESTRUCCIÓN
PERPETRADA POR EL DÁESH EN SIRIA E IRAK ..................................... 832
JOAN-MARC FERRANDO HERNÁNDEZ
CAPÍTULO 44. TERRORISMO Y LEGISLACION PENAL EN EL
ORDENAMIENTO ESPAÑOL Y MARROQUI .............................................. 854
MOHAMED ROUIN
‒ 354 ‒
gobe nan e o ien al. Washing on I ing, p ime o de los hispanis as pa a
F ancisco Yndu áin (1959) y esc i o inaugu al de la li e a u a de los
Es ados Unidos de Amé ica, exp esó es e sen imien o ma a illado en
ca a a An oine e Bol ille du an e su isi a a la Alhamb a el 15 de
ma zo de 1828:
Acabo de dilui la in a en sus aguas [de la uen e de la Sala de los Aben-
ce ajes] y omo asien o pa a esc ibi anquilamen e una ca a de chis-
mo eos en el luga que ha sido la escena de un c imen a oz… He in-
en ado conju a la imagen de Boabdil pasando con odo su egio esplen-
do po es os pa ios; de su bella esposa Mo aima, de los Abence ajes y
de o os caballe os g anadinos que iempo a ás llena on es os salones
con el b illo de sus a mas y el esplendo del lujo o ien al (ci ado en:
Ga nica, Losada y Na a o, 2015, p. 22).
Como se ap ecia de o ma e iden e en el pasaje, I ing había acudido a
la llamada de es a an asía po la a acción con esada que eje ció en él
un lib o que llenó la imaginación de gene aciones, en España y el ex-
anje o, de es as ensoñaciones: la His o ia de los bandos (1595) ideada
po Ginés Pé ez de Hi a en pleno Siglo de O o español. Y es que, del
abundan e manan ial li e a io de los siglos áu eos su gie on las uen es
que gene a on, ec eándola, una imagen muy condicionada del úl imo
emi de al-Andalus. En las p óximas líneas oy a a a de analiza desde
di e en es exp esiones li e a ias, a ís icas y cul u ales, los asgos un-
damen ales de esa ec eación.
2. CUESTIÓN DE APODOS
Si el nomb e pe sonal es la o ma de iden i icación más ín imo de una
pe sona, el mo ejo, o el apodo, es una o ma des acada de pasa a la
pos e idad, pues es un iden i icado que, en palab as de Ve ga a Figue-
oa, ope a como “un sus an i o que, además, cali ica a quien designa”
po singula iza elemen os de su pe sonalidad, aspec o ísico, compo -
amien o y/o es a us social (1997, p. 14); y, pod íamos añadi , además,
que de ine la pe cepción que se u o o iene de él.
En el caso conc e o de Muḥammad XI, obse amos que ha pasado a la
his o ia con di e en es apela i os o apodos. El más conocido y empleado
es la del Chico o Chiqui o que, como el denomina i o “pequeño”, e a

‒ 355 ‒
común en la dinas ía naza í pa a designa a “los eyes niños, o jó enes,
más jó enes que o o p e endien e al ono” (Re en low, 1976, p. 144).
En el siglo XVI la His o ia de la casa eal de G anada señalaba:
Con que eligie on [los Abence ajes] po ey a su hijo Mahomad Boab-
delín, a quien llaman o os Halí Muley Alcaba dile, o Algaçal, y ambién
Rey Chiqui o, a di e encia de su pad e, que e a el Mayo (Ca iazo,
1957, p. 46).
Y, pa a Juan Sedeño, Chiqui o e a la o ma en la que “el ulgo” llamaba
al emi , “que po nomb e p op io se dezía Mahome o” (1551, . 175 º).
Desde luego, es e sob enomb e no pa ece en modo alguno o ensi o, ya
que lo usó He nando de Baeza, decla adamen e a o able al emi (1863,
p. 66).
Es a explicación simple, sin emba go, ue al e ada pa a da le cie o sig-
ni icado anímico y mo al, que oponía su supues a laqueza de ca ác e a
la galla día a ibuida a su ío y i al, Muḥammad XII (al-Zagal). Lo po-
demos comp oba en el humanis a Paolo Jo io:
Reyna an en onces dos eyes en G anada, y en e ellos a ía g ande dis-
co dia. Po que, mue o Buluhacén, su he mano Boabdelin, a iendo
a aído a su a o y de oción la mi ad del eyno, a íase usu pado el
nomb e de ey, y así en ob a como en nomb e él e a Alzagal, que en
lengua mo isca signi ica la ue ça de un homb e ale oso y es o çado.
A ía un o o hijo de Buluhacén, del mismo nomb e, llamado así del pa-
d e quando i ía, po una ciudad que le a ía dado el ey, Gaudicem [sic].
Es e e a llamado de los españoles el Rey Chiqui o, po que en edad y
disposición e a meno que’l ío. Es a a en el alcáça del Albayzín, y el
o o en el Alhamb a (1555, . 10 º).
De la idea que elaciona Chico con Jo en, se le da o o apela i o: Zague
(al-Ṣagī ), que ecoge Ped o Salaza de Mendoza (1625, p. 243). Es e
apodo se dio a o os emi es, como a Muḥammad VIII, e, incluso, al ío
y bene ac o del ebelde mo isco Fe nando de Có doba y Válo , Aben
Humeya (Ibn Umayya), llamado Fe nando de Válo el Zague , “que en
su lengua quie e dezi el Meno ” (Hu ado de Mendoza, 1627, . 11 º).
Las uen es á abes no ecogen es os a ibu os pa a Muḥamamd XI, solo
su nomb e y kunya (p enomb e de pa e nidad), del que de i ó la o ma
sincopada y dialec al Boabdil (Abū cAbd Allāh), como puede e se en
He nando de Baeza, que llama así, ambién, a Muḥammad IX, y
‒ 356 ‒
es imonia cómo lo usa on los g anadinos en la p oclamación del emi :
“Dios odopode oso ensalze el es ado del ey muley Baudeli, hijo de
muley Abulhazén, nues o seño ” (1863, p. 59); asimismo, empleó el
sob enomb e hono í ico (laqab), al-Gālib bi-Lāh (El Vencedo po
Dios) (Vidal Cas o, 2000, p. 195).
Pe o hay o a o ma común de mo eja a Muḥammad XI que insis e en
la a i mación de una pe sonalidad a ídica, en es e caso asociada a su
pa icula es ella: el Zogoibí (o con la g a ía Zogoybí), el Des en u ado.
O, pa a mayo inju ia, el Des en u adillo, epí e o que ue di undido po
la pluma del g anadino Luis del Má mol Ca ajal:
Llegado Abi Abdalá a G anada no ue an bien ecebido de los mo os
como se pensa a, po que quando supie on las capi ulaciones que a ía
hecho con los Reyes Ca hólicos, y que a ía de se su asallo, los p op ios
que le a ían alçado po ey ue on los p ime os que se bol ie on con a
él, y comença on a a o esce a Abi Abdalá su ío, que enía la pa e de
el ey iejo [Abū l-Hasan ‘Alī], y po que los dos enían un mesmo nom-
b e, pa a di e encia los, y aún po op obio del sob ino que a ía sido cap-
i o de ch is ianos, le llama on el Zogoybí (que quie e dezi des en u a-
dillo), y al o o llama on el Zagal, que es nomb e de alien e, y des a
mesma mane a los llama emos de aquí adelan e (1573, . 234 º-234 º,
1600, . 15 º)146.
Según Fede ico Co ien e, Ch is ophe Pe ei a y Ángeles Vicen e el e-
moque e zogoibí p o iene del á abe dialec al g anadino (2017, p. 587-
588), y se e ie e a un niño que ha nacido, en po ugués, empelicado, en
i aliano con la camicia, y en ancés con la cu ia, es deci , es u o de
un “pa o elado”, en el que el neona o nace con oda o pa e de la bolsa
amnió ica y líquido sob e su cue po. Es e e a un hecho muy peculia
que, en la adición occiden al, se en endía como señal de buen augu io
pa a el bebé, ya que le do aba de cualidades especialmen e posi i as y
e a una “p omesa de buena sue e, iqueza y o una” (Valença, 2016,
pp. 104 y 181). Sin emba go, en la exp esión del neoá abe occiden al,
como el ma oquí, se ca ga de signi icados unes os (Co ien e, Pe ei a
y Vicen e, 2017, p. 588, n. 43). En o o luga , Co ien e nos indica que
zogoibí iene de un e o de ansli e ación de Má mol Ca ajal que se
146 El ex o ansc i o es el de la Desc ipción gene al de Á ica. El ex o de la His o ia del ebelión
p esen a lige as a ian es.
‒ 357 ‒
ha ansmi ido du an e siglos y en di e sas cul u as, de i ado del anda-
luz zuġáybi147, diminu i o de la oz zuġbi, que ha pe i ido en Ma ue-
cos bajo la o ma zoġbi (2008, p. 478), es o es: desg aciado, desa o u-
nado, desdichado; elacionado con la exp esión inglesa poo de il (Mos-
coso Ga cía, 2005, p. 99).
En odo caso, es e apela i o se elaciona di ec amen e con la leyenda
que, sin duda, más ha dañado la imagen de Muḥammad XI: la del “sus-
pi o del mo o”. Es e luga común de la biog a ía de Muḥammad XI p e-
ende se un elemen o de la adición mo isca ecogido po ay An onio
de Gue a a en las p ime as décadas del siglo XVI, quizá du an e su p e-
sencia en la ciudad de G anada y isi a del Reino en 1526 ac uando
como conseje o del empe ado y miemb o de la jun a de la Capilla Real,
donde a ó especí icamen e el asun o de los mo iscos g anadinos (San-
do al, 1604, . 442 º-443 º). Dice Gue a a:
Es o odo, no obs an e, oda ía os quie o con a una cosa que me con a-
on a á un mes, la qual si no ue e de eý se á a lo menos digna de
sabe . Viniendo pues al caso, a éys seño de sabe que en oda es a isi a
aygo co[n]migo diez alles e os, así pa a mi gua da como pa a que me
enseñen la ie a, y como subiese a un ecues o, encima del qual se pie de
la is a de G anada y se cob a la del Val de Leclín [sic], díxome un mo o
iejo que y a co[n]migo es as palab as mal aljamiadas: ‘Si que e ú,
al aquí, pa a aquí poqui o poqui o, a mí con a a i cosa, Alá g ande,
que ey Chiqui o y mad e suya aze aquí’. Como yo oý que me que ía
con a lo que al ey Chiqui o y a su mad e allí a ía acon escido, amélo
oý , y començómelo en es a mane a a con a : ‘Has de sabe que es e
eyno nues o de G anada se començó a pe de desde di e encias que
en a on en e el ey Mulí Abduacén y los A ence ages, que e an unos
ca alle os muy ale osos y asaz muy belicosos, los quales en la gobe -
nación del eyno e an muy cue dos, y en la de ensa de’l muy en u osos.
Le an á onse aquellos enojos en e el ey y ellos sob e amo es de una
mo a muy e mosa, los amo es de la qual ue on ales y an malhadados
que abas a on a que el ey y los A ence ajes se acabasen, y el eyno
odo se pe diese. C éeme ú al aquí y no dubdes que, si el ey Fe nando
omó es e eyno en an poco iempo y con an poco daño, más ue po
las olun ades disco des que en él a ía que no po la gen e de a mas que
él aýa. O o día, pues, que se en egó la ciudad y Alhamb a al ey Fe -
nando, luego se pa ió el ey Chiqui o pa a ie as del Alpuxa a, las qua-
les ie as queda on en la capi ulación que él las u iese y po suyas las
147 T ansc i o zuġajbī en: S eige , 1991, p. 372.
‒ 358 ‒
gozase. Y an con el ey Chiqui o aquel día la eyna su mad e delan e y
oda la ca alle ía de su co e de ás, y como llegasen a es e luga a do ú
y yo enemos ago a los pies, bolbió el ey a ás la ca a pa a mi a la
ciudad y Alhamb a como a cosa que no espe a a ya más de e , y mucho
menos de ecob a . Aco dándose pues el is e ey y odos los que allí
ý amos con él de la des en u a que nos a ía acon escido y del amoso
eyno que a íamos pe dido, omámonos odos a llo a , y aún a nues as
ba bas canas a mesa , pidiendo a Alá mise ico dia, y aún a la mue e que
nos qui ase la ida. Como a la mad e del ey, que y a delan e, dixesen
que el ey y los ca alle os es a an odos pa ados, mi ando y llo ando la
Alhamb a y ciudad que a ían pe dido, dio un palo a la yegua en que y a
y dixo es as palab as: Pues no pelea on como ca alle os. Muchas ezes
oý dezi al ey Chiqui o, mi seño , que si como supo después supie a allí
luego lo que su mad e de’l y de los o os ca alle os a ía dicho, o se
ma a an allí unos a o os o se bolbie an a G anada a pelea con los ch is-
ianos’. Es o pues ue lo que me dixo aquél mo isco, y es o o día me
p egun ó el empe ado , mi seño , no sé qué cosas de la isi a, y a e uel a
de o as le con é es a que aquí he con ado, el qual me dixo es as palab as:
‘Muy g an azón u o la mad e del ey en dezi lo que dixo, y ninguna
u o el ey, su hijo, en haze lo que hizo, po que yo, si ue a él, o él ue a
yo, an es oma a es a Alhamb a po mi sepul u a que no i i sin eyno
en la Alpuxa a’ (1541, . 56 º-57 º).
Pa a Gue a a la mo aleja es cla a: “La pé dida de lo que se ama, aca ea
al co açón is eza” (1541, . 56 º); pe o, en e líneas, es ácil ad e i la
acusación de coba de y poco animoso a Muḥammad XI.
Con odas es as adiciones, el his o iado Miguel La uen e Alcán a a se
in en ó o a más a ibuyéndola a la pluma del c onis a ay P udencio
de Sando al (1846, p. 181-182), que ue ex endida en e sión li e a ia
po Ped o An onio de Ala cón años más a de (1874, p. 38). Según es a
e sión, Ca los V exclamó al con empla la Alhamb a, en cla a alusión
al úl imo sul án que la ocupó, a su adicional mo ejo y a la anécdo a del
suspi o: “¡Desdichado el que al pe dió!”. En ealidad, Sando al sí men-
ciona la admi ación del empe ado po los palacios naza íes de G anada,
pe o no ep oduce ninguna exp esión conc e a del sobe ano hacia el úl-
imo emi de G anada (1604, . 442 º).
‒ 359 ‒
3. LA LECCIÓN DE LA CRONÍSTICA
Fue el c onis a de los Reyes Ca ólicos He nando del Pulga quien hizo
llo a a Muḥammad XI en la doble edición de su c ónica del einado, la
a ibuida a Elio An onio de Neb ija y la i mada con su nomb e:
Es e día hizo el ey mo o dos ac os de is eza y ue on: Que ienen po
cos umb e los eyes mo os que, quando pasan algún ío de poca agua,
que los ca alle os mo os le cub en los pies y los es i os con los suyos,
y él no lo quiso consen i ; y quando suben alguna escale a, dexan los
alpa ga es y se los lle a el más p incipal mo o que allí es á, lo qual él no
quiso consen i . E como ue a su casa (que e a en el Alcaça a) en ó
llo ando lo que a ía pe dido. E díxole su mad e que, pues no a ía sido
pa a de ende lo como homb e, que no llo ase como muge (1565, .
312 º; igual en 1567, 213 º).
Muy dis in a es la e sión de la endición de G anada que aslada F an-
cisco de Medina y de Mendoza en su biog a ía del ca denal Ped o Gon-
zález de Mendoza (ca. 1566), donde apa ece el consuelo ecibido po
Muḥammad XI de los ic o iosos Reyes Ca ólicos, aunque el emi man-
iene en odo momen o su dignidad y el llan o es asladado a sus súbdi-
os a ones. El ep oche hacia su coba día se debe a la sul ana So aya
(Ṯu ayyā):
Dice He nando de Baeça, esc ip o de aquel iempo, que e a [Muḥam-
mad XI] homb e de g an alo y se de gen il en endimien o y pe sona
que ep esen aba lo que e a, y e a de edad de poco más de eyn a años,
y salió en es e mismo día en una mula con çinquen a ca algadu as, y
aunque lle aba el os o y semblan e is e, mos aba ánimo de a ón. Y,
quan o un echo pequeño de la ciudad llegó al Rey Ca ólico, que con
oda la gen e de gue a enía, señalándole Gonzalo Fe nández quál e a
el ey, sacó él un pie del es ibo y con la una mano qui ó el somb e o, y
la o a puso el a çón, como es aba conçe ado, y el ey híçole seña que
no lo hiçiese, y hiço el acome imien o de pedille las manos y no se las
dio, y pasa on pocas palab as. El ey mo o pasó adelan e buen echo
a ás donde la eyna enía, aíanla en medio el p íncipe don Juan, su
hijo, y el ca denal [Ped o González de Mendoza], e hizo con la eyna lo
mismo que había hecho con el ey, y ella con el ca denal, po e çe ía de
He nando de Baeça, que e a la lengua que él aía, le habló y consoló, y
le o esció su amis ad y ayuda, y él se lo ag adesció mucho y le espon-
dió que pa a sí ninguna cosa había en el mundo que le pudiese ap o e-
cha , que los que le quisie en haçe bien ha o había en qué, en la seño a
eyna su mad e y los in an es sus he manos (…) El ey Boabdeli mozo,
que po la capi ulación había de habe cie o man enimien o y ie as, se
pasó aliende [Á ica], donde diçen que lo ma a on. A la eyna Fá ima

‒ 360 ‒
[sic, i.e. So aya] y a sus hijos lle a on a Se illa, y dicen que, quando la
ie on sali los mo os, alça on g an g i a de llan os y que, sabido ella lo
que e a, dijo: ‘Jus amen e llo an como muje es los que no pelea on como
a ones’ (Medina y de Mendoza, 1853, pp. 290-291).
Medina hace p o agonis a del ela o al c onis a He nando de Baeza que,
sin emba go, no ecoge en su c ónica es a escena, aunque sí pa icipó en
los p epa a i os del ac o de endición, según su p opio es imonio, espe-
cialmen e en lo conce nien e a p ese a en odo momen o la dignidad
del emi , cosa que sí pa ece habe se ido a Medina pa a su p opia com-
posición (Delgado Pé ez, 2018).
‒ Una in e esan e a ibución his ó ica a Muḥamad XI le hace do-
na a io a los Reyes Ca ólicos de, nada menos, que un pedazo
del au én ico Lignum C ucis sob e el que ue mue o C is o
que, supues amen e, conse aban los di e en es gobe nan es is-
lámicos de España desde iempos de la in asión musulmana en
el siglo VIII, de o ma que el ansmiso de es a adición, el
eclesiás ico y c onis a sego iano Diego de Colmena es, es a-
blece una supues a línea de con inuidad inin e umpida y ho-
mogénea en e los p ime os di igen es de al-Andalus y el úl-
imo de ellos:
‒ En e o os dones o eció el encido ey [Muḥamad XI] a los
encedo es una g an c uz en que mu ió el Reden o del mundo,
con adición de que es a a en pode de sus ascendien es desde
que suge a on a España.
‒ Los Reyes la o ecie on luego a nues o con en o de San a
C uz [de Sego ia], que po es e ienpo eedi ica an con an o
aumen o, que algunos la an llamado undación de los Reyes
Ca ólicos, a iendo dozien os y sesen a y qua o años que es-
a a undado po el san o pa ia cha san o Domingo, como es-
c i imos, año 1218 (1640, p. 437).
‒ No es necesa io deci que al umo no e a sino una alsi ica-
ción his ó ica (La añaga e al., 2005, p. 157).
‒ Mucho más lejos se llegó al abusa del juicio his ó ico de al-
gunos his o iado es ce canos a Muḥammad XI, especialmen e
‒ 361 ‒
He nando de Baeza, que e a de la opinión de que las cualidades
del emi lo con e ían en pe ec o candida o pa a el bau ismo:
“y ealmen e c eo que si alcançase a se c is iano, que ue a
uno de los mejo es que jamás ue on” (1863, p. 89).
‒ Así, el ansia de edención del emi y su es i pe llegó al ex emo
de bau iza lo, li e a u izándolo al con e i lo en el ca ac e ís-
ico “mo o bueno” y noble del omance on e izo (Co balán,
2003, p. 11) que, en el ciclo mo isco del XVI, e mina po e-
cibi olun a iamen e las aguas del bau ismo. Es a e a una ó -
mula de asimilación que And é S oll cali icó como “ ampa”
del imagina io colec i o, es o es, do a a la his o ia de un inal
de “au én ico cuen o o ien al” que exal a las excelencias cuasi-
mí icas de la a is oc acia musulmana y que con ibuyen a
‒ ele a oda ía más la excelencia del sis ema de alo es c is-
iano, capaz de acoge en su seno an a idealidad, e incluso, de
o ece un po eni mejo que el que el impe io á abe pudo
nunca o o ga en cualquie a de los momen os de su glo ioso
pasado (1995, pp. 454-455).
‒ Así lo ansmi ió, en el caso de Muḥammad XI, el p es igioso
canónigo de la Seo de Za agoza, Vicencio Blasco de Lanuza,
con inuado de los amosos Anales del eino de A agón de Je-
ónimo Zu i a:
‒ Hizo el ey muy g andes me cedes el día que en ó en G anada,
y odo el iempo que en aquel eyno es u o. En el qual siemp e
i ió en la ciudad de San a Fe, y dio al ey Boabdelli (que di-
xe on el Rey Chiqui o, y se con i ió poco iempo después a
nues a San a Fe Ca hólica, y se hizo ch is iano) muchas ie-
as, asallos, y en as donde i iese hon adamen e como a su
es ado pe enecía. Y se acabó de qui a el du o jugo [sic] de
se idumb e que po muchos años los españoles a ían enido
sob e sus ce ices en el Reyno de G anada, y en lo demás de
España, la mayo moles ia que jamás o as gen es o naciones
con sus ezinos u ie on (1622, p. 5).
‒ 362 ‒
El des acado a queólogo decimonónico Juan de Dios de la Rada y Del-
gado ecogió de las uen es his ó icas es a doble isión: po un lado,
decla adamen e mau ó oba en cuan o a la ap eciación de la cul u a
á abe-islámica, po o o, una alo ación a o able del úl imo emi anda-
lusí, odo ello enma cado en los p ejuicios de su iempo, de modo que,
al e e i se a la leyenda del “suspi o del mo o” y las desab idas palab as
que, supues amen e, la mad e del emi le dedicó po su debilidad, ex-
pone:
Si la adición es cie a en lo que se e ie e a las palab as de Aixa [sic, i.
e. Fá ima], es a sul ana ue injus a al di igi semejan e ca go a Boabdil,
pues según hemos is o, de endió he oicamen e a su pa ia, no siendo
culpa suya, sino de la índole especial de su pueblo, la desg acia del en-
cimien o (…). La España á abe o maba en Eu opa la angua dia del
islamismo, y si bien el alo de los hijos de O ien e engend ó p odigios
en mil ba allas, al cabo la cimi a a llegó a doblega se con la pesada
a madu a del coloso del No e (1869, p. 152).
4. LA LECCIÓN DE LA PAREMIOLOGÍA
La Flo es a española de Melcho de San a C uz de Dueñas, popula co-
lección pa emiológica del Siglo de O o español que con ó con nume o-
sas ediciones a lo la go del siglo XVI (la p ime a en 1574), y o as a ias
en los siglos pos e io es, ecoge en sus páginas es as dos isiones an a-
gónicas de Muḥammad XI ans o madas en anécdo as en e enidas y
edi ican es. Po un lado, la imagen nega i a, elacionada con su supues a
debilidad de ca ác e y pusilanimidad, asociada, además, a una imagen
ma cadamen e misógina que a ibuye a la condición emenina los lacos
compo amien os que, de inmedia o, pasan a conno a , po semejanza,
las debilidades a ibuidas al emi , y que oma de Pulga :
Saliendo es e ey de G anada, po el concie o que con el ey don Fe -
nando a ía hecho, yendo po un al o donde se eýa bien la ciudad con
su mad e y o os pa ien es, pa ándose a mi a la he mosu a de la ciudad,
como quien se despedía d’ella, pa a no ella o a ez, llo ó, diziendo que
po mejo u ie a se mue o que a ella dexado. Como lo io su mad e,
dixo: ‘Bien es que llo e como muge , quien no la supo de ende como
homb e’ (1576, . 137 º-138 º).
‒ 363 ‒
Po o o lado, la posi i a, que lo ca ac e iza como homb e p uden e y
sabio, omada di ec amen e de la c ónica de He nando de Baeza (1863,
p. 89):
El ey Chiqui o de G anada, sabía la lengua cas ellana medianamen e,
pe o nunca jamás la que ía habla . P egun ado, ¿po qué quando se o e-
cía no usa a d’ella pues lo podía haze ? Respondió: ‘Nunca el ey ha de
haze cosa, po pequeña que sea, que no pa ezca bien’ (1576, . 137 º).
Es as dos adiciones u ie on éxi o g acias a la di usión popula en es e
ipo de ob as sen enciosas y mo alizan es, pensadas pa a odo ipo de
público lec o y cu ioso, bien e udi o o de cul u a más popula . Su ex-
ensión aspasó las on e as españolas en ob as de econocido p es igio
como los Apoph hegma a de Ge a do Tuningio, edi adas en Leiden, den-
o del apa ado “Apoph hegma a hispanica” (1609, pp. 12-13).
Aún en el siglo XIX se ecogie on ambas anécdo as di ec amen e de la
Flo es a de San a C uz, pe o se modi ica on pa a p esen a las en o ma
i e e en e y sa í ica, acompañadas de una c uel ca ica u a que ans o -
maba la G anada naza í en una escena no ea icana es e eo ipada con
los p ejuicios del momen o (Palacio y Ri e a, 1864, p. 209 y 309).
5. LA LECCIÓN DE LA LITERATURA
En 1575 Gonzalo A go e de Molina inse aba unos p eciosos e sos que
a ibuía a ac u a mo isca g anadina, incluyendo an o la e sión o-
mance como la ansc ipción del á abe, de donde José Vázquez Ruiz
desen añó la e sión á abe que p esume o iginal del poema (1950, pp.
277-291). La e sión cas ellana que di undió A go e de Molina como
uno de los “can a es las ime os que oýmos can a a los mo iscos del
eyno de G anada sob e la pé dida de su ie a a mane a de endechas”
(1575, . 95 º), es como sigue:
Alhamb a amo osa, llo an us cas illos,
o Muley Vuabdeli, que se en pe didos,
dadme mi ca allo y mi ada ga azul
pa a pelea y lib a mis hijos,
Guadix iene mis hijos, Gib al a mi muje ,
‒ 370 ‒
Podemos aslada las conside aciones que ealiza Ma ía Ca men Albe
Gua diola sob e el enómeno de las mig aciones humanas a la si uación
de ma ginación y some imien o en la que quedó la sociedad mo isca as
la conquis a: “la adap ación se con ie e en asimilación si el emig an e
abandona su iden idad cul u al en a o de la iden idad cul u al de la
sociedad de acogida” (2007, p. 30).
La c ónica de He nando de Baeza, econociblemen e mau ó ila, cae den-
o de ese géne o na a i o que S oll ca ac e izó po su “ endencia a
ans o ma en concep os iccionales hechos biog á icos au én icos”
(1995, p. 433), y, como él, podemos p egun a nos si e ocaba un pasado
pe dido pa a econoce lo y deja memo ia de él o, po el con a io, pa a
pasa página y lle a lo al ol ido. En el o o lado de la balanza, Blasco
de Lanuza exp esaba es a engañosa al e na i a:
Y si bien es e dad, que los mo os que allí queda on suge os a nues os
eyes, algunas ezes quisie on ebela , y lo pusie on po ob a po que, así
como los á boles iejos y de muchos años son di icul osos de saca de
aýz, po las muchas y muy hondas que con el la go iempo de su ida
ege a i a echa on po la ie a aden o, ansí ienen di icul ad en los co-
açones humanos el des ie o de la pe idia y malas cos umb es quando
se en ejecie on en el co açón, y más en los mo os, que son bá ba os y
c ueles desde sus p incipios de su na u aleza y cos umb es. Toma on el
nomb e de ch is ianos po no dexa sus ie as, y como aquello e a in-
gido y de paso, y su pe idia y in idelidad an asen ada en sus co açones,
b o a a de quando en quando y se descub ía al e ando la ie a, y
haziendo milla es de insul os con a los ieles, has a que po ellos úl i-
mamen e han sido cas igados mil ezes, y no a iendo enmienda, des e-
ados pa a siemp e des os eynos, sin queda uno solo el día de hoy en
oda España (1622, pp. 5-6).
8. REFERENCIAS
Ala cón, P. A. de (1874). La Alpuja a. Sesen a leguas a caballo p ecedidas de
seis en diligencia. Imp en a y Lib e ía de Miguel Guija o.
Albe Gua diola, M. C. (2007). Acul u ación y compe encia in e cul u al.
P esupues os eó icos y modelos empí icos. Publicaciones Uni e sidad
de Alican e.
Amezúa y Mayo, A. G. de (1915). La ba alla de Lucena y el e dade o e a o de
Boabdil. Es udio his ó ico-a ís ico. Imp en a Clásica Española.

‒ 371 ‒
A go e de Molina, G. (1575). Discu so hecho po Gonçalo A go e y de Molina,
sob e la poesía cas ellana con enida en es e lib o”. F . 92 º-97 º. En: El
conde Lucano . Compues o po el excelen ísimo p íncipe don Iuan
Manuel, hijo del In an e don Manuel, y nie o del sanc o ey don
Fe nando. En casa de He nando Díaz.
Blasco de Lanuza, V. (1622). His o ias eclesiás icas y secula es de A agón. Juan
de Lanaja y Qua ane . V. 1.
Ca iazo, J. de M. (Ed.). (1957). La His o ia de la Casa Real de G anada.
Anónimo cas ellano de mediados del siglo XVI. Miscelánea de Es udios
Á abes y Heb aicos. Sección Á abe-Islam, 6, pp. 7-56.
Colmena es, D. de (1640). His o ia de la insigne ciudad de Sego ia y compendio
de las his o ias de Cas illa. Diego Díez.
Co ien e, F., Pe ei a, Ch. e Vicen e, Á. (2017). Dic ionnai e du aisceau
dialec al á abe andalou. Pe spec i es ph aséologiques e é ymologiques.
De G uy e . V. 2.
Co ien e, F. (2008). Dic iona y o A abic and Allied Loanwo ds. Spanish,
Po uguese, Ca alan, Galician and Kind ed Dialec s. B ill.
Co alán Vélez, A. (2003). Ap oximación a la imagen del musulmán en la
España medie al. Lemi , 7, pp. 1-27.
Delgado Pé ez, M.ª M. (2018). Ce ezas e hipó esis sob e el inal de la c ónica
g anadina de He nando de Baeza. Anaquel de Es udios Á abes, 29, pp.
33-62.
Delgado Pé ez, Mª. M. (2003). Las islas en el Āṯā al-bilād de al-Qazwīnī. Al a .
Fe nández C uz, J. (1998). Iconog a ía de don Au eliano Fe nández-Gue a y de
Boabdil, ‘Rey Chico’ de G anada. Bole ín de la Real Academia de
Có doba, de Ciencias, Bellas Le as y Nobles A es, (76)135, pp. 311-
336.
Fe nández-Pue as, A. (1994). Sob e los elie es en la p edela del e ablo de la
Capilla Real de G anada. Anales de la His o ia del A e, 4, pp. 373-384.
F anco Ma a, Á. (2010-2011). El co o de la Ca ed al de Toledo. Ab en e, 42-43,
pp. 113-165.
Galmés de Fuen es, Á. (Ed.) (1989). El omance o hispánico. E e es .
Ga cía Gómez, E. (1988). Foco de an igua luz sob e la Alhamb a. Ins i u o
Egipcio de Es udios Islámicos.
Ga cía Sánchez, J. (2007-2008). La in e ención del a qui ec o An onio Celles en
las e o mas del Palacio de España en Roma (1814-1815). Loc s
Amoen s, 9, pp. 307-317.
‒ 372 ‒
Ga nica Sil a, A., Losada F iend, M. y Na a o Domínguez, E. (2015). De Colón
a la Alhamb a: Washing on I ing en España. Uni e sidad In e nacional
de Andalucía.
Gue e o Mo eno, I. M. (2019). En e mau o obia y mau o ilia: o mación e
impac o del pensamien o his o iog á ico de F ancisco Ja ie Simone .
Re is a de Es udios In e nacionales Medi e áneos, 27, pp. 203-223.
Hu ado de Mendoza, D. (1627). Gue a de G anada hecha po el ei de España
don Philippe II, nues o seño , con a los mo iscos de aquél eino, sus
ebeldes. Po Gi aldo de la Viña.
La uen e Alcán a a, M. (1846). His o ia de G anada, comp endiendo las de sus
cua o p o incias, Alme ía, Jaén, G anada y Málaga, desde emo os
iempos has a nues os días. Imp en a y Lib e ía de Sanz. V. 4.
La uen e Zamalloa, M. (1852). His o ia gene al de España. Es ablecimien o
Tipog á ico de Mellado. V. 9.
La añaga, M., Be múdez, A., Egaña, F., A oba, M. y Bi langa, J. G. (2005).
A e e his o ia en San a C uz La Real de Sego ia. Oppidum, 1, pp. 143-
198.
López Se ano, F. de A. (2001). Modes o La uen e como pa adigma o icial de la
his o iog a ía española del siglo XIX: Una e isión bibliog á ica.
Ch onica No a, 28, pp. 315-336.
Ma chesi, J. M. (1849). Ca álogo de la Real A me ía. Aguado.
Má mol Ca ajal, L. del (1573). P ime a pa e de la Desc ipción gene al de
Á ica, con odos los sucesos de gue as que a a ido en e los in ieles y
el pueblo ch is iano, y en e ellos mesmos desde que Mahoma in en ó su
sec a, has a el año del seño de mil y quinien os y sesen a y uno. En Casa
de René Rabu .
Má mol Ca ajal, L. del (1600). His o ia del ebelión y cas igo de los mo iscos
del eyno de G anada. Juan René.
Ma ínez del Rome o, A. (1849). Ca álogo de la Real A me ía. Aguado.
Ma ínez Medina, F.J. (2003). Las eo ías eligiosas del pode polí ico en la
España de los Reyes Ca ólicos. Dipu ación de G anada, pp. 11-42.
Ma ínez Cues a, J. (1995). Conside aciones iconog á icas sob e las deco aciones
ijas an e io es al siglo XVIII del Palacio Real de El Pa do. Espacio,
Tiempo y Fo ma, Se ie VII, Hª del A e, 8, pp. 221-239.
Medina y de Mendoza, F. de (1853). Vida del ca denal d. Ped o González de
Mendoza. Memo ial His ó ico Español. Colección de documen os,
opúsculos y an igüedades, 6, pp. 149-310.
‒ 373 ‒
Moscoso Ga cía, F. (2005). Dicciona io español-á abe ma oquí. Di ección
Gene al de Coo dinación de Polí icas Mig a o ias. Conseje ía de
Gobe nación. Jun a de Andalucía.
Palacio, M. del y Ri e a, Luis (1864). Museo cómico o eso o de los chis es.
Lib e ía de Miguel Guija o. V. 2.
Ponz, A. (1776). Viage de España. En que se da no icia de las cosas más
ap eciables, y dignas de sabe se, que hay en ella. Po D. Joachín Iba a.
V. 6.
Re en low, D. (1976). La his o ia de la on e a y el omance o on e izo. [Tesis
doc o al]. Uni e si y o B i ish Columbia.
Rincón Ga cía, W. (1986). F ancisco P adilla y la pin u a de his o ia. A chi o
Español de A e, (59)235, pp. 291-303.
Rincón Ga cía, W. (2004). Los Reyes Ca ólicos en la pin u a española del siglo
XIX. A bo , (178)701, pp. 129-161.
Ri as Quinzaños, P. (2010). Palacio del ma qués de Ga i ia. En: Palacios de
Mad id. Di ección Gene al de Pa imonio His ó ico, Á ea de P omoción
y Di usión, pp. 292-297.
Rome o Mo ales, Y. (2014). P ensa y li e a u a en la gue a de Á ica (1859-
1860). Opinión publicada, pa io ismo y xeno obia. His o ia
con empo ánea, 49, pp. 619-644.
Said, E.W. (1979). O ien alism. Vin age Books.
Salaza de Mendoza, P. (1625). C ónica del G an Ca denal de España, don Ped o
Gonçález de Mendoça. En la Emp en a de doña Ma ía O iz de Sa a ia.
Sando al, P. de (16o4). P ime a pa e de la ida y hechos del empe ado Ca los
quin o, máx[imo], o ísimo ey de España y de las Indias, islas y Tie a
Fi me del Ma Océano. Sebas ián Cañas.
Sando al, P. de (1606). Segunda pa e de la ida y hechos del empe ado Ca los
quin o, máximo, o ísimo ey ca ólico de España y de las Indias, islas y
Tie a Fi me del Ma Océano. Sebas ián Cañas.
San a C uz de Dueñas, M. de (1576). Flo es a española de apo egmas o
Sen encias sabia y g aciosamen e dichas de algunos españoles (…). Juan
Íñiguez de Leque ica.
Sedeño, J. (1551). Summa de a ones ilus es. Po Diego Fe nández de Có do a.
S eige , A. (1991). Con ibución a la oné ica del hispano-á abe y de los
a abismos en el ibe o- ománico y el siciliano. Consejo Supe io de
In es igaciones Cien í icas.
‒ 374 ‒
S oll, A. (1995). A a a es de un cuen o del Renacimien o. El ‘Abence aje’,
eleído a la luz de su con ex o li e a io-cul u al y discu si o. Sha q al-
Andalus, 12, pp. 429-460.
Valença, E. M. (2016). A adução de Exp essões Idiomá icas de Baixa
Dedu ibilidade Me a ó ica: con ibuições aos es udos aseológicos
bilíngues. [Tesis Doc o al]. Uni e sidade Es adual Paulis a ‘Júlio de
Mesqui a Filho’.
Vázquez, O. E. (2017). Vision, Lamen a ion and Nine een h-cen u y
Rep esen a ions o he End o al-Andalus. A in T ansla ion, (9)1, pp.
71-91. DOI: 10.1080/17561310.2017.1303994
Vázquez Ruiz, J. (1950). La elegía de Boabdil (con ibución al es udio del á abe
g anadino). Bole ín de la Uni e sidad de G anada, 89, pp. 277-291.
Ve ga a Figue oa, C.A. (1997). Apodos, la econs ucción de iden idades.
Es é ica del cue po, deseo, pode y psicología popula . Ins i u o Nacional
de An opología e His o ia.
Vidal Cas o, F. (2000). His o ia polí ica. En: El eino naza í de G anada (1232-
1492). Polí ica, ins i uciones, espacio y economía. Coo d. Mª. J.
Vigue a. Espasa-Calpe, pp. 49-248.
Yndu áin He nández, F. (1959). Washing on I ing, p ime hispanis a ame icano.
Con e encia dada en la Uni e sidad de G anada el día 27 de no iemb e
de 1959. Imp en a U ania.