scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Situados y rentas en Cartagena de Indias durante el siglo XVIII

Serrano Álvarez, José Manuel

Full text

 SITUADOS Y RENTAS EN CARTAGENA DE INDIAS DURANTE EL SIGLO XVIII. José Manuel Serrano Álvarez Universidad de Sevilla Existe una tendencia actual dentro de los estudios americanistas referentes al papel de la administración militar sobre el entramado civil y económico de las colonias españolas, que viene atribuyendo una importancia casi decisiva a los situados como factor revitalizador de las economías locales. No dudamos de la importancia de los situados como mecanismos correctores de la economía de una ciudad determinada e incluso de un territorio más o menos amplio. Incluso podemos afirmar que los flujos de capital entre distintas guarniciones representaban una ayuda inestimable para mantener la cohesión interna de factores de índole económica. Sin embargo, la afirmación de que los situados constituían los elementos no sólo decisivos sino también determinantes en el crecimiento económico de una ciudad, como era el caso de Cartagena de Indias, se nos antoja cuando menos excesivo. Conceptos En 1982 Juan Marchena propuso una idea según la cual el ciclo económico de Cartagena de Indias durante el siglo XVIII dependía de los situados1. No hacía referencia directa ni cuantificaba qué eran las rentas, cómo funcionaba realmente la economía cartagenera y cuáles eran las bases de los mecanismos de ingresos y gastos de la administración de la ciudad. Al hilo de esto se decía que los situados constituían la clave de la economía local por cuanto de su llegada o no dependía que la clase comerciante local pudiera disponer de liquidez para sufragar la defensa de la ciudad vía impuestos o entregas directas. La clave de la idea de Marchena estribaba en que la fortaleza de la economía cartagenera permitía a los comerciantes sufragar la defensa siempre y cuando los soldados dispusieran del capital que representaban los situados. O  1.‐Juan Marchena Fernández. La institución militar en Cartagena de Indias 1700-1810 (Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1982) pág. 268-271. Obra, por lo demás, muy interesante en otros aspectos de la administración militar cartagenera.    58  dicho de otra forma, si los soldados disponían de liquidez, vía situado, éstos podían comprar a los comerciantes que a su vez mantenían en gran medida la defensa de la ciudad con sus impuestos. En 2002 el economista colombiano Adolfo Meisel apuntó en una dirección similar2. Basándose en una sólida argumentación de terminología económica, Meisel llega a la conclusión de que la economía de Cartagena de Indias era esencialmente dependiente de los situados, y por tanto, el crecimiento de las rentas en la segunda mitad del siglo XVIII se debió en realidad al incremento de los depósitos de capital provenientes del exterior. Mediante la técnica de reducción de posibilidades, Meisel indica en su estudio que el incremento de la actividad económica cartagenera no pudo deberse ni al aumento de la inflación, ni al incremento de la población, ni tampoco a los ingresos per cápita o a una elevación de la presión fiscal. En vista de ello, sólo quedaba como explicación plausible el recurso al situado como motor de la economía local. En un reciente y muy interesante Simposio Internacional dedicado al estudio de los situados en todo el ámbito americano, Meisel volvió a incidir en este aspecto, uniendo a los consabidos argumentos el de que el comercio local no constituía un factor significativo de la actividad económica de Cartagena3. En nuestra opinión, todas estas argumentaciones acerca del peso de los situados quieren hacer hincapié en el recurso a la dependencia externa de los principales enclaves americanos, tal vez para poder explicar mejor el papel de ciertas entidades políticas en los procesos independizadores de comienzos del siglo XIX. La ausencia de conceptuación a la hora de exponer argumentos de índole económica viene siendo un error que debemos precisar aquí. Los argumentos expuestos arriba carecían en nuestra opinión de conceptos nítidos acerca de qué eran las rentas de la Real Hacienda, cómo funcionaban, cuáles eran sus cauces naturales, cómo se repartían, y qué eran desde el punto de vista económico los situados.  2.‐Adolfo Meisel Roca, "Crecimiento a través de los subsidios: Cartagena de Indias y el situado, 17511810" en Cuadernos de Historia económica y empresarial, (Cartagena de Indias, 2002), nº9, abril.  3.‐Adolfo Meisel Roca, '¿Situado o contrabando? La base económica de Cartagena de Indias a fines del siglo de las Luces", desarrollado durante el Simposio Internacional El situado en el Imperio colonial español, Cartagena de Indias, 28-29 agosto de 2003. A mediados del año 2004 se espera la publicación de un libro con las conclusiones de este Simposio.    59  En esencia, para establecer una adecuada y correcta relación entre los situados y las rentas de una determinada caja real, o para analizar la relación de causalidad entre situados y economía local, resulta imprescindible establecer una serie de conceptos previos. En nuestra opinión, es necesario realizar las siguientes tareas conceptuales: 1.- Qué eran las rentas de Cartagena, y cuáles utilizar como elementos de comparación con el situado, 2.- Cómo funcionaban las rentas, en el sentido de determinar si provenían de circuitos internos o externos a la ciudad, 3.-Qué rentas podían estar más o menos vinculadas con la administración militar de la ciudad, 4.- Cuál era el posible entramado jurídico que establecía relaciones directas entre las rentas y el gasto militar de la guarnición, y entre el situado y su peso teórico en el conjunto de los gastos de la administración castrense, y 5.- En qué consistía realmente el situado y cómo funcionaba. La respuesta a todos estos interrogantes llevaría necesariamente a resolver la cuestión de si los situados constituían un elemento más de los que hacían posible girar la rueda de las economías locales en torno a las guarniciones americanas, o si por el contrario, el situado resultaba ser el verdadero motor de dichas economías. No tenemos dudas de que el situado como suplemento de capital externo a una guarnición suponía un acicate, o cuando menos, un elemento más capaz de incidir más o menos directamente en la dinámica económica de una ciudad. Las aportaciones de capital provenientes de los situados repercutían, como no podía ser de otra forma, sobre la evolución de las transacciones locales, lo que necesariamente tendría un reflejo en determinados impuestos y rentas a cobrar por la administración. Como veremos seguidamente, en Cartagena de Indias el situado fue exactamente eso, y no más4. Es imprescindible conocer qué elementos son los adecuados para ponerlos en relación con el flujo de situados hacia Cartagena de Indias durante el siglo XVIII. Habitualmente se han utilizado como objeto de referencia los sumarios de cargo y data sin la más mínima depuración, y sin una especificación clara de qué rentas se iban a  4.‐En el último trabajo de Adolfo Meisel, "¿Situado o contrabando?: la base económica de Cartagena de Indias a fines del siglo de las Luces" en Cuadernos de Historia Económica y Empresarial, nº 11 (Cartagena, diciembre 2003), el autor vuelve a incidir en la idea de que el situado era una transferencia de capitales para todo tipo de gastos militares. Sin embargo, no hemos apreciado ninguna prueba documental que sostenga esta idea. Si bien es cierto que del situado se podían desviar cantidades para otros menesteres esto era una práctica jurídicamente alegal, que constituía la excepción y no la regla general.    60  usar. Por lo demás, prácticamente nunca se aclara qué factores han determinado que se escoja unos datos con preferencia a los demás. Sin entrar en ningún debate acerca del concepto renta, ya que las palabras renta o impuesto tienen muchas connotaciones, aquí lo se pretende es dilucidar la manera en que un capital determinado, en concreto el situado, puede influir en los mecanismos que producen riqueza en una ciudad5, y más exactamente en comparación con determinadas rentas locales. Un elemento de vital importancia a tener en cuenta a la hora de relacionar el situado con su incidencia sobre un enclave determinado es su propia conceptuación y naturaleza. Nadie se ha parado, hasta ahora, a determinar qué eran realmente los situados, cuál era su estructura jurídica y sobre qué elementos de una guarnición estaban destinados. En nuestro reciente estudio6 al respecto se ha podido determinar todos estos aspectos, sin los cuales difícilmente se podrá entender la mecánica de los situados o apoyar cualquier intento de explicación veraz de la influencia real que tienen los situados sobre las economías locales. El situado es, jurídicamente, una ayuda vía depósito de capital que la corona española instauró hacia finales del siglo XVI para mantener la defensa de las guarniciones con menos recursos económicos, pero que no será hasta el XVIII cuando alcance su máxima expansión y desarrollo, constituyéndose en un aspecto clave de la defensa de América. Económicamente, el situado es una mera transferencia de capital desde una caja matriz a otra subalterna, mientras que administrativamente, no es más que la aportación fijada obligatoriamente sobre una caja matriz que debe sufragar en todo o en parte las tropas de una guarnición, es decir, su componente humano. No se ha encontrado ningún documento que haga referencia al situado como elemento de financiación de las fortificaciones o de los gastos navales. La palabra y el concepto de situado aparecía siempre ligado a las tropas, y así se hacía constar en cada  5 .- Para Adolfo Meisel la base económica "de una región o ciudad la constituyen aquellas actividades que determinan el comportamiento económico global. Típicamente, la base económica se identifica con el sector exportador de bienes y servicios", op. cit. pág. 5.  6.‐José Manuel Serrano, Fortificaciones y tropas. El gasto militar en Tierra Firme, 1700-1788, (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2004).    61  reglamento que establecía un batallón o regimiento fijo en cualquier parte de la América hispana. No cabe duda que si el situado hubiera sido un factor ligado teórica o jurídicamente a cualquier otro elemento distinto de las tropas, éste habría estado reflejado en multitud de documentos, reglamentos y órdenes. Por tanto, considerar el situado como una transferencia de la que se hacía uso indiscriminado para cualquier necesidad de índole militar es sencillamente erróneo. Las fortificaciones eran pagadas tanto en Cartagena de Indias como en la mayoría de las guarniciones importantes americanas por los impuestos locales, préstamos individuales y de comerciantes y transferencias directas desde cajas exteriores con ese único fin, y ningún documento de la época llama a estos envíos de dinero con la palabra situado. Las fortificaciones en Cartagena recibían en ocasiones transferencias directas de Santa Fe, las de La Habana de México (vía Veracruz), o las de Panamá de Lima, al tiempo que además todas y cada una de estas guarniciones tenían su propio e independiente situado que nada tenía que ver con las remisiones para las defensas fortificadas. Obviamente, estas características son de tipo general y aplicables a todo el ámbito indiano. No se nos escapa, empero, que en determinadas zonas y momentos históricos hubo ciertas desviaciones con respecto a estas características, que constituyen, sin embargo, la excepción que confirma la regla. Así, en ocasiones hemos observado cómo en Cartagena u otros lugares era usado parte del situado para diferentes fines militares, casi siempre relacionados con las fortificaciones. Además, en otras áreas geográficas una parte del situado se hacía llegar en especie en vez de en metálico, e incluso se suministraba parte del situado en especie para ser vendida y aplicado el producto final a la tropa7. El situado aparece así como un elemento firmemente ligado a las tropas, no sólo desde el punto de vista práctico sino también jurídico. Todas las disposiciones relativas al situado, que no enumeraremos aquí por ser muy extensas y repetitivas, indican con claridad que el destino último del situado es la tropa y su mantenimiento. Sus pagas, por tanto, proceden en todo o en parte de este capital suministrado desde el exterior y administrado por las autoridades locales.  7.‐El primer caso es aplicable a La Florida en la primera mitad del siglo XVIII, mientras que el segundo fue una práctica habitual en el caso del situado de La Habana durante la segunda mitad del siglo, cuando en determinados años se enviaba tabaco para ser vendido y aplicado el resultante final a la guarnición habanera.    62  Este fue el caso de Cartagena de Indias a lo largo del siglo XVIII. Este vital puerto de entrada del Nuevo Reino recibió siempre el situado en metálico, siendo, de esta forma una mera transferencia de capital procedente de Quito y Santa Fe, ambas obligadas desde finales del siglo XVII a suministrar a Cartagena apoyo financiero para sus tropas. Además, excepto en determinadas y muy puntuales circunstancias, el situado se utilizó exclusivamente para las pagas de la guarnición militar y de sus milicias. Los gastos navales salieron en su mayor parte de las arcas de la ciudad y de remisiones especiales de Santa Fe o Quito, y las fortificaciones, al contrario de lo que algunos autores defienden, fueron sufragadas casi exclusivamente con los impuestos de la ciudad y gracias a préstamos tanto de vecinos como de comerciantes del lugar. Por tanto, una parte muy significativa de los gastos militares de Cartagena no procedían del situado, sino que forzosamente debían de proceder de algunos de los otros dos canales de financiación militar de cualquier plaza indiana: las rentas locales y los préstamos. Las cifras muestran unas conclusiones muy interesantes a este respecto. Entre 1700 y 1788 el Fijo de Cartagena y las compañías de artillería, que eran sobre las que teóricamente se establecía el situado, absorbieron el 61,3% de todos los gastos militares de la ciudad8, o lo que es lo mismo, que casi un 40% de las cargas de la administración militar cartagenera recaían teóricamente sobre canales distintos al situado, y eso sin tener en cuenta que, como veremos, en muchas ocasiones gran cantidad de impuestos locales se desviaron para los sueldos de la guarnición debido a la insuficiencia y crónico retraso de los situados provenientes de Quito y Santa Fe. Por ello resulta a todas luces difícil sostener que el situado fuese precisamente la base de la economía de la ciudad ya que, como analizaremos seguidamente, no sólo era muy irregular, sino que no es posible apreciar una verdadera relación entre el crecimiento económico de la ciudad y los situados. Crecimiento local, gasto militar y situados Las rentas reales de Cartagena de Indias, como las de cualquier otra ciudad indiana, debían estar en relación directa con su población, y posibilidades de sostenimiento de determinados aparatos estatales, fundamentalmente una más o menos  8.‐ José Manuel Serrano. op. cit. pág. 308.    63  amplia administración local, y una guarnición militar acorde con su importancia geoestratégica. En este sentido, Cartagena tenía amplias responsabilidades, porque de ella dependía la defensa del arco defensivo de Tierra Firme que se extendía desde Río Hacha hasta Portobelo, al tiempo que debía servir de escudo para evitar cualquier penetración al interior del Nuevo Reino. Por definición, y teniendo en cuenta lo que hemos mencionado acerca de las rentas que reflejan verdaderamente la riqueza de una ciudad y son espejo de su potencia económica, un enclave de la importancia de Cartagena debía no sólo ser defendido por su situación, sino también por su riqueza. A lo largo del siglo XVIII la monarquía española fue rediseñando poco a poco su organigrama geoestratégico en América atendiendo a razones de utilidad y viabilidad. En este sentido, adquirieron conciencia de la imposibilidad de defenderlo todo, de manera que la política defensiva giró en torno a la idea de resguardar sólo los enclaves útiles y rentables económica y militarmente. Por eso, guarniciones como Portobelo o Río Hacha fueron languideciendo lentamente a lo largo del siglo: no valía la pena derrochar recursos en lugares de escasa rentabilidad y Portobelo, por ejemplo, dejó de serlo después de la desaparición de su feria comercial en 1739. En este punto surgen los primeros interrogantes. ¿Decidió la corona defender Cartagena porque era potencialmente rica debido a sus rutas comerciales con el interior y el exterior del Nuevo Reino o sólo lo hacía por su situación geográfica? Portobelo gozaba de una excelente posición geográfica, pero la imposibilidad de generar rentas suficientes para atender una parte significativa de las defensas hizo que se mantuviera a expensas de Panamá especialmente en el último tercio del siglo XVIII. Cartagena estaba muy bien situada en la red de comunicaciones indianas. Basta con una lectura atenta de las descripciones hechas por algunos de los virreyes del Nuevo Reino en sus relaciones de mando, para percatarse de las enormes posibilidades del territorio de Cartagena de Indias y de su entorno9. Ahora bien, cuando se estableció su sistema defensivo de una manera permanente, algo que podemos considerar que ocurrió a finales del siglo XVII, se tuvieron en cuenta todos los factores que son necesarios para sostener con ciertas garantías una ciudad de semejante calibre, es decir, población, comunicaciones con los  9.‐Véase a este respecto, Germán Colmenares (compilador): Relaciones e informes de los gobernadores de la Nueva Granada. (Bogotá: Biblioteca Popular, 1989), 3 tomos.    64  núcleos centrales del territorio circundante, rentas, relaciones comerciales externas e internas y posibilidades militares. Según el censo de 1778-1780 la población de Cartagena de Indias ascendía a 13.690 personas10 cifra que a fines de siglo subía hasta los 25.000 individuos aproximadamente. Por las mismas fechas el situado teórico de la ciudad ascendía a 30.375 pesos pagaderos por Quito y 37.236 pesos provenientes de Santa Fe11. Cuando estos situados fueron fijados, mediante real cédula de 31 de diciembre de 1672, su guarnición fija contaba con 520 hombres, cuyo costo total ascendía a 97.136 pesos12. Es decir, la diferencia entre lo que situaban las cajas matrices en Cartagena (67.611 pesos) y el costo total de la guarnición (97.136 pesos), y por tanto de su componente humano, debía ser sufragado por la hacienda local. Es decir, 29.525 pesos debían ser suministrados anualmente por la caja de Cartagena sólo para las pagas de su guarnición lo que representaba casi un tercio del total de los costos de la misma, puesto que en ningún momento se hace indicación alguna del resto de gastos militares: suministros, alquileres, fortificaciones, armadas, etc. O lo que es lo mismo, ya en fecha tan temprana como 1672 las autoridades virreinales fijaron de antemano en casi un 30% las posibilidades de la caja de Cartagena en orden a poder sostener con sus propios recursos una parte al menos de sus tropas: y esos recursos eran las rentas.¿ Tenía sentido obligar a Cartagena a pagar el 30% de las tropas MÁS el resto de los gastos militares si no había recursos suficientes para ello? ¿Era lógico establecer sobre las rentas de una localidad y su provincia una carga tan pesada si no existía una hacienda saneada, aunque deficitaria en relación con los gastos de defensa? Obviamente, resulta difícil creer que las autoridades coloniales no tuvieran en cuenta todos los factores posibles a la hora de establecer obligaciones de pago para cada una de las partes. Factores que más que presumiblemente tenían que ver con la economía de un enclave tan significativo como Cartagena de Indias. De hecho, ninguna de las relaciones de mando del siglo XVIII ni ningún otro documento de los consultados provenientes de personas públicas o privadas menciona nada acerca de que el situado fuera el componente vital o la base económica  10.‐Citado en Anthony McFarlane: Colombia antes de la Independencia, (Bogotá: El Ancora Editores, 1997), pág. 521.  11.‐AGI, Panamá 169, informe de 7 de abril de 1701, Y Santa Fe 940, informe de 11 de mayo de 1746.  12.‐AGI, Santa Fe 457.    65  de Cartagena, cosa que sin duda habría ocurrido si las posibilidades de la economía local no hubieran sido suficientes para sostener parte de la maquinaria de la costosa administración militar. Es más, la tendencia a que fueran las rentas de Cartagena las que se hicieran cargo de parte de los pagos a la tropa fue in crescendo. En efecto, por cédulas de 10 de febrero de 1682 y 10 de julio de 1717 se introdujo una importante novedad, ya que se estipuló que Santa Fe sólo tendría que pagar la diferencia entre la cuantía teórica del situado que debía enviar a Cartagena (37.236 pesos) y lo que fueran capaces de producir las rentas de la ciudad13. Esto suponía que las autoridades virreinales consideraban que la capacidad económica de Cartagena era lo suficientemente importante como para que se hicieran cargo de algo más del tercio que ya tenían obligación de aportar para el pago de sus tropas. Obviamente esto originó un amplio abanico de reproches mutuos entre los gobernadores de Cartagena y los virreyes, polémica que no se resolvió hasta que en 1729 se aprobó un nuevo reglamento que, aprobado el 6 de diciembre de aquel año y mandado aplicar por real orden de 22 de enero de 1730, establecía un nuevo reparto de las rentas cartageneras. En este caso, se estipuló que todos los derechos que produjesen las cajas de la ciudad se dividiesen en tres partes: una para la Real Hacienda, y por tanto para sufragar sus propios gastos ordinarios; otra para invertirlas en la construcción y arreglo de fortificaciones, y la última parte dedicada al sustento de la infantería14. Los situados que deberían enviar Santa Fe y Quito se mantenían en las mismas cantidades que en 1672. Esta nueva disposición es sumamente interesante ya que no sólo mantenía la misma cuantía de los situados, y por tanto la misma relación rentas-situados de Cartagena, sino que en realidad aumentaba las obligaciones de la hacienda cartagenera para con la administración militar. Además, fijaba de una manera nítida y clara el origen de la financiación de las fortificaciones: las rentas y derechos generados por la hacienda local. ¿Era posible considerar, por tanto, la base de la economía cartagenera un situado que jurídica y reglamentariamente estaba destinado a pagar sólo algo más del 50% de la guarnición y que además no tenía relación alguna con el resto de los gastos militares? Obviamente los datos indican lo contrario. Es más, en 1736 se introdujo una nueva  13.‐AGI, Santa Fe, 936, informe de 28 de marzo 1732.  14.‐Jose Manuel Serrano, op. cit. pág. 102.    66  también grandes gastos militares que pudo afrontar la guarnición cartagenera en esta última etapa. El efecto sobre los comerciantes también fue inmediato, porque con mayores beneficios y mejor rentabilidad pudieron aportar dinero a la hacienda de Cartagena para sus empresas militares. En esta coyuntura, el situado se mostró como un elemento cuya dinámica apenas tenía relación directa con la propia evolución de las rentas, más allá del lógico impacto por cuanto, como es natural, sabemos que forzosamente una parte de este capital debió tener cierto reflejo en la actividad económica local, y por tanto, en las rentas que de ella dimanaban. La gráfica anterior muestra la exacta relación entre un ingreso que era reflejo directo de los intercambios a nivel local, como fue la alcabala, y los situados. Si el situado hubiera sido parte significativa de las rentas generales de la ciudad, la alcabala indicaría esa relación de una manera directa, mostrando valores muy semejantes a los del situado. La idea de que el dinero proveniente del exterior era el motor de la economía local, pagando no sólo a las tropas sino también las fortificaciones y los gastos navales, no se sostiene a partir de los datos hasta ahora expuestos. Los ingresos por alcabala se mantuvieron muy regulares hasta la expansión de la actividad comercial a mediados de los años 1780, cuando la tendencia fue claramente ascendente gracias, sin duda, al alto nivel de intercambios locales debido no sólo al situado, sino además de él. Las fortificaciones, pagadas como se ha visto por los impuestos locales esencialmente, fueron un aliciente para el intercambio local e interprovincial, pero en   73  este aspecto el situado apenas si incidió. Éste se mantuvo con los habituales niveles de irregularidad en una secuencia claramente dependiente de las necesidades coyunturales, algo que no hubiera sido posible si realmente el situado hubiera sido el sostén de la economía cartagenera. De hecho, la siguiente gráfica demuestra que la tendencia fue justamente la contraria. En efecto, la evolución del conjunto de las rentas de Cartagena siguió una tendencia más o menos uniforme hasta la "ruptura" de mediados de los años 1780, cuando los ingresos provenientes del comercio exterior e interior dispararon las posibilidades recaudatorias de manera evidente. Aunque se observa un descenso en los últimos años del período estudiado, la evolución general fue claramente alcista. Así se observa cierta relación entre situados y rentas en determinados años de grandes alzas, ésta es explicable fácilmente por el obligado aumento de los intercambios a nivel que local que, como sabemos, tienen su reflejo en determinadas rentas. Sin embargo, la evolución de las rentas es claramente independiente de la de los situados, hasta tal punto que el porcentaje de aportación del situado sobre el conjunto de los ingresos cartageneros siguió una línea nítidamente descendente como se puede comprobar en la siguiente gráfica.   74  Esta es tal vez la gráfica más destacada por cuanto en ella se puede apreciar cómo fue perdiendo empuje y peso específico el situado a lo largo de los últimos cuarenta años del siglo. Efectivamente, durante los primeros años de la década de 1760 el peso del situado sobre el conjunto de los ingresos fue muy importante, hasta alcanzar en algunos momentos más del 80% de todos los ingresos de la hacienda local. La pobreza del comercio exterior cartagenero, incapaz de competir al mismo tiempo con los contrabandistas y contra otras regiones caribeñas mejor adaptadas al comercio internacional, y el mantenimiento del sistema monopolístico desde Madrid son las causas que explican el fuerte peso del situado sobre el conjunto de los ingresos de la ciudad. Hasta mediados de la década de 1780 este porcentaje, aunque obviamente muy irregular, se mantuvo en torno al 50% para luego ir cayendo justo cuando sabemos que las rentas de Cartagena tuvieron un fuerte incremento gracias a la expansión del comercio favorecido, como sabemos, por las medidas aperturistas de la metrópoli. Esto nos indica no sólo que durante los últimos años del siglo XVIII el situado dejó de ser el ingreso cuantitativamente más importante, sino que además prueba la escasa relación entre éste ramo de la hacienda cartagenera y la economía local. Si los procesos de intercambios locales hubieran sido claramente dependientes del situado los gastos militares hubieran sufrido una fuerte contracción en los últimos años del siglo. Sin embargo sabemos que eso no sólo no ocurrió sino que además los últimos momentos del siglo fueron especialmente expansivos en cuanto al gasto militar se refiere, y esto sólo es posible gracias a la fortaleza de las rentas locales que permitían un fuerte gasto militar sin dependencia de las transferencias exteriores. No olvidemos aquí que de las   75  rentas locales salían la mayor parte de los gastos en fortificaciones, además de todos los suministros y una parte muy importante de los gastos navales. El situado se mantuvo alto sólo en la medida en que había muchas tropas peninsulares y milicias que mantener por el estado de guerra permanente a finales de siglo y a las costosísimas campañas militares contra los irreductibles indios del Darién y la zona de Santa Marta. Conclusiones Creemos que los datos expuestos constituyen la mejor conclusión de nuestro análisis. Se ha visto que el situado constituía un elemento más del entramado que financiaba la guarnición de Cartagena, pero en absoluto existen pruebas que permitan sostener que representaba la base económica o el componente esencial de los ingresos de la ciudad y su entorno. Defender esto último es negar el importante papel de la clase comerciante local, no considerar los fuertes ingresos provenientes de la actividad exportadora e importadora, y anular el papel de las rentas cartageneras como elemento equilibrador del gasto militar. Las rentas de la ciudad actuaban como factor estabilizador porque precisamente dependiendo de su pujanza los gobernadores se podían ver más o menos exonerados de sus siempre importantes obligaciones militares. Con unas rentas bajas las posibilidades de construir fortificaciones se hubieran visto frenadas, y por consiguiente, los gobernadores de Cartagena hubieran podido exigir con toda razón a los virreyes santafereños aportaciones directas para sufragarlas. Sin embargo nada de esto ocurrió. El dinero que circulaba por la ciudad sin duda fue importante y forzosamente tuvo que servir para mantener ligados al terreno a determinados artesanos sabedores de que siempre habría más o menos liquidez para sus pequeños negocios. Sin embargo, los datos de rentas locales indican precisamente que el impacto fue muy reducido y que fue el comercio uno de los mayores baluartes en los que se apoyó el gasto militar. Además existe un hecho decisivo que abona toda nuestra tesis. La falta de testimonios contemporáneos que indiquen la importancia del situado para la economía local representa un factor nada desdeñable. Si el situado hubiera sido el verdadero catalizador de la economía local, tanto virreyes como gobernadores y comerciantes nos hubieran dejado innumerables pruebas documentales. A nadie podría haber escapado un   76  hecho de semejante importancia, especialmente porque el situado era muy irregular, lo que hubiera provocado no pocas alteraciones en los circuitos económicos locales y hubiera incitado a una amplia batería de protestas a todos los niveles. Cuando el situado es verdaderamente el elemento clave para la subsistencia de una guarnición o enclave determinados, las pruebas documentales y testimonios son muy abundantes sin lugar a dudas. He aquí un escueto ejemplo. En la última década del siglo se produjo una agria disputa entre las autoridades de Panamá y el virrey del Perú acerca de la negativa de Lima a seguir enviando los 260.000 pesos asignados como situado a Panamá. La causa de tan tajante decisión fue la remisión de un informe por un contador panameño que indicaba las posibilidades de ahorro que tenía Panamá si se efectuaban determinados ajustes en su contaduría. Hasta comprobar la viabilidad del proyecto, el virrey optó por cerrar el grifo del situado (?) algo que enfureció a los panameños sobre manera. La documentación acerca de la necesidad del situado generó abundantes documentos sobre los mismos y su relación con la economía local. En uno de ellos, el administrador general de las rentas del tabaco, Felix de Soto, decía entre otras cosas " ... prueba clara que convence que aquí no hay caudales particulares con que contar en ningún caso y que pobres todos y toda la provincia, negados los situados, no hay dinero con que prosperen los ramos de la Real Hacienda ... acabado el tal cual comercio de hoy a que da calor el situado de Lima, los vecinos todos huyendo de la pobreza y miseria a que esto quedará reducido, mudaran de domicilio y despoblado el país más de lo que hoy está disminuirá también precisamente los presentes valores de las rentas de tabaco y aguardiente… en consecuencia forzosa que antes de dos años en que se experimente la falta de situado, no hay ya moneda que corra"28. Ante tales alegatos, junto con muchos otros de similar naturaleza, el virrey prudente y sabiamente decidió seguir enviando el situado que constituía la savia de la ciudad y provincia de Panamá. En definitiva, se puede afirmar que en Cartagena de Indias el situado fertilizaba el circuito comercial local manteniendo viva una parte de los comercios y actividades  28.‐ AGI, Santa Fe 911, Informe de Félix de Soto al virrey del Perú, fechado en Panamá a 27 de noviembre de 1790.    77  económicas de pequeña envergadura, pero que al contrario del caso arriba señalado, aquí no constituía el elemento primordial, ni tampoco hacía de la ciudad un enclave completamente dependiente de cajas matrices externas.   78