Concordia y discordia de un Molondro, con la concordia del doctor D. Vicente Terrero
Full text
Y ». 0000 9000799900080 0200000002000 CONCORDIA Y DISCORDIA DE UN MOLONDRO, CON LA CONCORDIA DEL DOCTOR D. VICENTE TERRERO. J ESUCHRISTO €s el verdadero autor de toda Concordia: unió el Cielo con la tierra, el vasallo con el Rey, y al hombre con sus hermanos. Trajo ia paz del Cielo, y con Su doctrina y egemplo nos enseñó la sumision y obedien- Cia; honró, reconociendo las dos potestades asi la espiritual como la temporal: reconoció esta, segun San Ber- Nardo compareciendo ante Pilatos, á quien le dijo que del Cielo dimanaba la autoridad que sobre su santísima humanidad tenia, y sin confundir la potestad temporal, reconoció la espiritual, y la honró en la persona de Cajlás, respondiéndole cuando le conjuró á que dijese si £ra verdadero hijo de Dios. ¡Qué admirable egemplo! On él nos enseñó á respetar las gerarquías, nos hizo ver
2 la union de las dos potestades, y que debemos honrarlas aun cuando esten egercitadas por las personas mas indignas. Asi pensaba yo, Sr. Doctor, cuando se reimprimió en ésta, el discurso que Vid. á dado á luz con el título de Concordia , y armonía de la Constitucion política de la Monarquía Española Sc. con la Religion C. A. R. y no dudando que sería digno de los talentos y ciencia de Vmd. procuré leerlo con alguna atencion , y he visto que estamos en Concordia en algunas cosas, y en otras en Discordia, por lo que ligeramente le manifestaré las primeras y aunque sin dar en el exceso de muy pesado, le haré presente las segundas , con algunas razones que me parezcan oportunas. con el fin de conseguir nos pongamos en completa Concordia. Dificil es la empresa; pero manos á la obra, y antes protesto 4 Vmd. y á cualquiera , que leyere este papel , que si algunas de las palabras é ideas, parecieren bufonescas, nadie las gradue por despreciativas de su persona, circunstancias ni caracter sacerdotal que venero con el mayor aprecio , sino que se miren como solo dirigidas á hacerle á Vimd. co- .nocer con mayor eficacia los yerros que comete en su discurso. Vamos al intento, +. | Estoy de acuerdo con Vmd. en que es muy bella cosa, el conspirar los hermanos á un mismo fin (si es bueno el que se proponen ) tambien lo estamos en que por faltar á este edificio social, se han arruinado muchas repúblicas , reynos éc. y para abreviar nuestro asunto, diré á Vmd. francamente que la sabia Constitucion que hemos jurado, nos obliga al amor de la Patria, á la Justicia y beneficencia: que ella declara que la Religion d€ la Nacion Española, es, y será perpetuamente la Católica €. lo diré de una vez, es un Código sabio, y dig” no de los sugetos que lo compusieron; en todo lo cua estamos los dos en concordia , por lo que podemos pasa!
pa ¿ tratar de la discordia , confesándole' 4 V. antes que no soy Obispo, Grande, Clérigo, Fraile, ni pertenece á ninguna de las clases que Vid. se sirve honrar tanto en su discurso: debe saber que soy un MOLONDRO sin capilla, y lego sin profesion, por lo que no debe estrañiar nadie que mi explicacion sea tosca. Los primeros que Vmd. trae á la colada, para que rompan el baile, son á los Obispos, y como no es lo mas decente el que salgan sin acompañamiento, hace Vimd. que entren en la comparsa Sacerdotes vererables, y Religiosos que profesan virtud austera, cuyos individuos nos los propone en clase de argumento de autoridad, que para no tener por buena la Constitucion , pudieran poner algunas personas mas piadosas que discretas: permíitame Vind. Sr. Doctor que aqui lo copie á la letra con sus dos respuestas. El argumento dice asi. ¿Cómo - puede ser, que la Constitucion Política sea la hase de un edificio de tan bella prespectiva que Jfuyan de ella como de un torrente inundaciones fecundas ; que sea el apoyo de la Religion, y del Estado, de la moral sana y de la justa libertad civil, cuando se sabe que los Prelados Padres de la Religion (no entiende el Molondro que sean otros que los Obispos ) han escrito y predicado contra ella, la ¡uran con restricciones (no consta que sea tan general , como Vid. dice ) y muy rara será (aqui se habla de futuro ) el que la reconozca como derivada de los principios de la misma Religion y justicia? ¿Cuándo la odian Sacerdotes venerables, y Religiosos que profesan una virtud austera , vociferan la contradicción que tiene con el Evangelio? Respuestas. En primer lugar que son hombres (todos lo somos Sr. Doctor) no exentos de pasiones: en segundo que en efecto yerran de hecho en el sistema que se han propuesto contrario á la Religion que decantan. Es el argumento de este breve discurso que evidencia la Concor-
dia y armonía del Código Constitucional con el Divino de _la Religion revelada, y en seguida muy breve, ligera y endeblemente nos da Vmd. dos razoncitas en clase de pruebas del fin que propone en su papel, y creyéndose ya desempeñado de lo que se obliga, dándose por contento , pasa á exclamar contra los Obispos , Sacerdotes y Frailes de que acaba de hablar diciendo-: impostores ¿qué decis 4 esto? y poco despues asegura que el ciego egoismo es la raiz infecta de todos estos males. Dígame Vid. Sr. Doctor ¿no es esta la locucion de los mas refinados libertinos * ¡ Desgraciada España á que segun el lenguage de uno de tus Párrocos tienes en tu Iglesia-por Obispos y Ministros hombres tan perversos! Pero entremos en Otras cuentas : si el argumento y fin que se propone probar es la Concordia y armonía de los dos Códigos Divino y Constitucional. ¿Por qué se contenta hacerlo en . tan pocas líneas, con unas cortas y frias razones? ¿No - debió Vmd. poner el esmero, y ocupar. cuando no todo el discurso , á lo menos la mayor parte de él, dándonos pruebas sólidas, y convincentes propias del asunto? Es- to es lo que debió haber hecho; en lo cual ha faltado á las reglas de rectórica. Aquel futuro en que nos asegura que será muy raro el Obispo, que reconozca la Constitucion, como derivada de la misma Religion y Justicia. i ¿No indica que la prevision de Vid. es tan elevada que . Mega al grado de penetracion de espíritus? Sí, Sr. Dootor, y por lo tanto el Molondro, le da la enhorabuena, yy Cree que la Iglesia universal, y la Nacion Española, le deben estar muy agradecidos; aquella porque sabe que los Obispos son impostores , y egoistas , y ésta, para que le sirva de aviso, para poder evitar los daños que ¡han de cavsar estos Prelados tan malos, así á la Iglesia l como al Estado. ¡A tanto llega el honor que Vmd. les | tributa en su papel de la Concordia! | h
S. Los grandes á quienes hace muy pequeños en su discurso , diciendo:en él.con letras bastardas ,. los llamados Grandes, y que acaso no será sin su máxima, el poner la primera letra mayúscula, cuando en regla de Ortografía! debe ser minúscula , segun Vind. se expresa , parece no los estima Ó reconoce por el rango que han tenido y tienen en la Nacion, y de ellos entiendo, que no haya causas suficientes para hacernos creer que aborrecen una Constitucion que tanto los humilla. ¿Y cuáles son los. motivos que da Vind. para suponerles este odio? El primero es el despojo de sus señoríos territoriales, pues los demas, á excepcion del que hablare en clase de segundo, son todos emanentes de él; pero, Sr. Doctor, seamos mas exactos: la Constitucion no los despoja, ni de la clase. de grandes, ni de los señoríos ,, lea Vid. tit. por tit. cap. por cap. art. por art. y saldrá del error que comete; ella los recónoce por grandes de España , pues manda .que cuatro individuos de esta clase han de ocupar precisamente igual número de plazas en el Consejo de Estado, así lo determina el cap. 7, art. 232, y en ninguna parte se lee el que los despoje de los señoríos, si de estos se hallan privados, es porque se. expidió un. decreto partienlar para ello, y un decreto-no es la Constitucion, y pudo «darse sin ella, Bien veo que Vmd. podrá citarme algu- “nos artículos que los mirará como causas que. necesariamente habian de producir por efecto el decreto del despojo, y por tanto suponer á los grandes el odio que decanta; pero, Sr. Doctor, los efectos no son las causas, ní las consecuencias los antecedentes , lo que es de estrañar confunda un lógico de su clase, y asi hace Vimd. mal en atribuir á los grandes un odio directo á la Gonstitucion. Ge, micras po El segundo motivo dice: yy lo mas doloroso el presenti- “miento de que se les. arranque tal vez , términos dilatados, 2
si: Inontes espaciosos , dehesas pingiies, por faltarles título legal Sc. Aqui se habla en duda (será en Posse , que como Doctor en Teología Vimd. no lo' ha de negar) cuya duda debe ser, 0 porque no está seguro de que les falte los títulos, en cuyo caso los grandes no tienen motivos de temer, y por consiguiente no odiarán la Constitucion; :Ó porque duda de que las Cortes degen'de obrar su deber en esta parte, desatendiendo de tratar un asunto tan interesante al bien comun de la Nacion , Cual sería arrancar de los grandes unas posesiones tan pingúes como las que Vmd. detalla. Pues bien: si no tiene certeza de que á“los grandes les falte los títulos, ¿por qué es traer ó arriesgar unas ideas que pueden hacerlos odiosos para con los que las lean en su discurso ? Vid. sabrá la razon. Ln pos de ellos trae en procesion :4'los Consejeros del extinguido de Castilla:, «siguen los Togados,, Corregido- “res y Alcaldés;: de los cuales algo se” me ofrecia que decirle sobre las multas que sacaban los últimos 4 quienes llama Vmd. tiranitlos ; asi de las casas de juego, de los galanes, y hembras libertinas; pero por no ser muy di- “atado lo omito ,' y'en conclusion de la clase del estado «seglar , 4 quienes tan en general honra; creo será muy 'oportuno-que nos acordemos; que Jesuchristo honró la potestad temporal, aun egercitada por las indignas manos de Pilatos. ¿Y por qué nosotros, no hemos' por: ho- nor á la misma potestad, dejar de:difamar á las personas que la han egercido ? Pasemos á tratar sobre otro asunto: 29 an of.: | No crea Vimd., Sr. Doctor, que yo voy á continuar para defender la Inquisicion ni á los inquisidores; pero no por eso debo omitir hablar, aunque en breve, sobre una noticia muy interesante que, como Teólogo, nos da en el párrafo que trata de la Inquisicion., sin duda que
lo hace así para consuelo de los españoles; que A cemos el grande don. que Dios nos ha hecho en llamarnos y darnos su santa fé: en él Vind. nos asegura (bajo su palabra) que el. arbol de la Czuz está arraigado en nuestro fértil suelo para no secarse en ningun tiempo, ni dejar de dar sus «celestiales frutos; pero por desgracia ¿nuestra una noticia, que tanto debe consolar á todos los buenos españoles , la deja solo afianzada en su autoridad, y sino, ¿qué pruebas nos da? ningunas. ¿Puede darnos alguna? Que la Constitucion declara que la religion de la Nacion española es y será perpetuamente la Católica Sc. Alabo la intencion de nuestro sabio Código; nos da mucha esperanza ,. si nuestras obras corresponden , observando la caridad. .¿ Pero cómo estamos en esto? Al pueblo de Israel , Sr. Doctor, le fue arrancada la fé, y su ley fue establecida por Dios, de modo que, solo esta prueba es de posse , y el posse no es prueba. Solo sabemos que es de fé que la Religion Católica ha de perma- _necer en el mundo. hasta su fin; pero el lugar ó lugares lo ignoramos, para asegurarlo como V. hace. A Permitir, Sr. Doctor , al Molondro una digresioncilla, que por via de desahogar el ánimo no será muy ino- «portuna. En el periódico, amado Telescopio político núm. 6, se inserta una carta escrita por Vid. á cierto Religioso en 18 de Mayo de 814, que omito copiar aqui, porque si ella es cierta, basta citarla para recordarle la memoria de su contenido; se ve por la misma que cuando fue diputado en las Cortes extraordinarias, ' manifestó y siguió la opinion que se suele llamar servil, y esto es opuesto á lo que ahora nos quiere hacer creer de que fue liberal, y liberal en extremo de ser tachado por tal, en un papel público; lo cual no está en con- Cordia con Ja carta que llevo citada, la que asi por su estilo, como por otra razoncita que tengo presente me
8 | | hace estimarla por cierta: pero en “honor 4:la verdad debo decir, que en algunas sesiones que presencié, formé el juicio de que Vmd. ya era de una opinion, y ya de otra, por cuya razon no es estraño, que'cuando se resolvió la abolición del tribunal de la Taquisicion , fuese su opinion en favor de su existencia; mes, Sr. Doctor, ahora es muy notable , que habiendo las mismas razones “actualmente que las que'se manifestaron en aquella época, se haya vuelto la camisa. ¿Qué razones da Vimd. para la variacion notada? Ningunas: digo mal, pues yeo que son las censuras que á los papeles que prohibió, impuso á aquellos que retuviesen algunos Concisos y Redactores. Pues , Sr. Doctor, ¿no usaba el tribunal de la Inquisicion de iguales prohibiciones y censuras en los que le parecian antes de su anterior abolicion? ¿Pues por qué esta diversidad ahora , por qué es graduarlo de bárbaro é inhumano en el dia, “y no en aquel tiempo ? No “se ve que dé Vind. otra razon que la prohibicion: de los “Concisos Pc. : esta no es razón suficiente para una variacion tan notable, y 4 la verdad que si no'tiene otras que / reserve en sí, no le hace honor á sus talentos. Vmd. en la Concordia habla de los Ganónigos en unos términos consiguientes al que usa con los Obispos: á “aquellos los gradua de árboles no menos frondosos que inútiles. ¿Pués por qué ha solicitado Vind. con repeti- “das oposiciones gozar de la frondosidad é inutilidad del “Canonicato ? Sr. Doctor, todos somos hombres, quede- “mos en esto de acuerdo, y de que actualmente está €n discordia con sus pareceres anteriores. Sigamos ya nuestras diferencias; y sea sobre la ¡inU” “tilidad que supone de los Canónigos, de los que dice que la grosura de las rentas (delas cuales debe Vid: rebajar sobre 80 ú 85 por ciento que se les descuenta “tos ha fascinado , y convertido en árboles no menos: frondo
sos que imútiles; . Permitame que le diga con el Evañélista S. Mateo, que el árbol se conoce por el fruto: y bien, Sr. Doctor, ¿puede Vind. negar que en todos los siglos han producido los Cabildos de Canónigos el fruto útil para la Iglesia y el Estado , de individuos, que no por los medios inicuos y ractreros, sino por los dé una seminente virtud , ciencia, prudencia admirable, han ascendido á las altas dignidades del Episcopado éc., y en- -tre los cuales no pocos veneramos por Santos? Pues de Jos Curas no hay tantos egemplares. Registre Vmd. las -historias, y verá la verdad con que me expreso. ¿Cuántos Canónigos. aun en nuestros dias han sido y son el so- “eorro del pobre, de la viuda y del pupilo, predicando con su conducta y egemplos las virtudes? ¿Cuántos no han despreciado. las mitras?. Fije Vmd. un poco la yista «en los grandes Cabildos de España, y aun sin ir muy - Jéjos verá en el de Sevilla, y verá en el Obispo que te- -¿nemos en nuestra diócesis, la renuncia que han hecho - algunos. de sus individuos de los Obispados: no deje de mirar aun las Catedrales mas pequeñas, y en todas ha- -lará Canónigos de una mediana virtud y ciencia , que cumplen perfectamente con sus deberes, que socorren y consuelan los necesitados á proporcion de sus rentas; y “no me diga que el número de aquellos extraordinarios “son pocos, y que el de estos, aunque mas crecido, no componen el que todo su número sean buenos, porque le diré que las virtudes. y luces sobresalientes no depen- - ¿den solo del hombre, sino principal y esencialmente de la gracia. Estoy no sin fundamentos por asegurar que á “los Canónigos debe Viad. directa ó indirectamente el ser «lo que es: acuérdese que su tio tuvo desiino por ellos -en esta Catedral, y puede ser::::: Últimamente examine «desde que comenzaron hasta nuestros actuales dias, y - verá que todas las mitras que se han provisto en el cle-
16 ( | Vmd. ha:dado 4 luz, noes digno de ningun aprecio, por las faltas de método rectórico , lógico y.sobre todo , por la de principios verdaderos , siendo él, muy ageno de su ciencia caracter y cargo de Párroco que egerce, dando sin advertirlo por el descrédito que irroga á los Ministros del Santuario, en el perverso fin á que aspiraba Voltaire para destruir la Religion segun una carta 5 de Abril de 1767 dirigida á Federico 11 donde dijo: En haciendo objeto de desprecio á los que la sostienen, queda ella expuesta al desprecio. Asi se expresa contra el discurso de Vind. un Molondro sin capilla, y lego sin profesion. | j impreso en Cadiz, y reimpreso en Sevilla por la Viuda de Vazquez y Compañía. Año de 1820,