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La reja de la capilla de San Pedro de la Catedral de Sigüenza

Hernández Núñez, Juan Carlos

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La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 107 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 LA REJA DE LA CAPILLA DE SAN PEDRO DE LA CATEDRAL DE SIGüENZA THE GRILLE OF THE SAN PEDRO CHAPEL OF THE CATHEDRAL OF SIGüENZA Por Juan Carlos Hernández núñez Universidad de Sevilla, España Aunque documentada por Villamil a finales del siglo XIX, las investigaciones desarrolladas en paralelo a las obras de restauración, han aportado nuevas noticias que permiten conocer mejor su proceso constructivo, así como las intervenciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. De éstas, la más significativa fue la realizada tras la Guerra Civil española, al incorporarle los frisos de la reja de Santa Librada, destruida durante la contienda. Al mismo tiempo, la localización de nuevos documentos permite ampliar las noticias que se tenían sobre sus autores, el rejero Juan Francés y los pintores Pedro de Villanueva y Francisco de Peregrina, así como reconstruir la historia y distintas etapas constructivas y decorativas de la capilla parroquia de San Pedro. palabras claves: Rejería. Renacimiento. Capilla de Corpus Christi. Parroquia de San Pedro. Catedral de Sigüenza. Juan Francés. Pedro de Villanueva. Francisco de Peregrina. Guerra Civil española. Restauración. Capilla de Santa Librada. Patrimonio cultural. Though documental by Villamil at the end of the 19th century, the investigations developed in parallel to the works of restoration, they have contributed new news that alow to know better his contructive process, as well interventions that it has suffered throughout the time. Of these, the most significant was realized after the Spanish Civil War, by incorporating the friezes of the Santa Librada fence was destroyed during the contest. At the same time, the location of new documents they allow to extend the news that were had on his authors, the gatekeeper Juan Fracés and painters Pedro de Villanueva and Francisco Piregrina, and reconstruct the history and different stages of construction and decoration of the chapel Parish of San Pedro. Keywords: Renaissance. Chapel of Corpus Christi. Parish church of San Pedro. Cathedral of Sigüenza. Juan Francés. Pedro de Villanueva. Francisco de Peregrina. Spanish Civil War. Restoration. Chapel of Santa Librada. Cultural Heritage. Las primeras noticias sobre la reja de la capilla de san Pedro son dadas a conocer por Manuel Pérez-Villamil en su libro La Catedral de Sigüenza, tras un verano de intensa investigación en los fondos de su archivo1. Según Villamil, fue realizada en 1 PÉREZ-VILLAMIL, M.: La Catedral de Sigüenza, erigida en el siglo XII, con noticias nuevas para la historia del arte en España sacadas de documentos de su archivo. Madrid, 1899. Ed. Fac.: Madrid, 1984. Págs. 154 y 255. El precio del dorado y la policromía no queda muy claro, ya que a lo largo de las páginas proporciona dos cantidades distintas, 7.456 y 6.387 maravedíes por lo que “importó la pintura”. Juan Carlos Hernández Núñez 108 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 1532-1533 por el rejero Juan Francés, costando 69.565 maravedíes2. Su dorado y policromía corrió a cargo de los pintores Pedro de Villanueva y Francisco de Pelegrina, a los que se les pagó 6.387 maravedíes, empleándose 1.069 panes de oro cuyo precio fue de 9.866 maravedíes. Junto a los datos anteriores, el autor hace una valoración de la misma, conjuntamente con la reja de la capilla de santa Catalina, como trabajos que “son de labor muy fina y con montantes de ‘hoja de Flandes’ repujada, siguiendo los mas bellos dibujos del Renacimiento. Estuvieron ‘doradas y plateadas de fuego’ como dicen las cuentas”3. Posteriormente, añade en concreto sobre la de san Pedro que es “de estilo de transición gótico-plateresco (... y que) consta de barras prismáticas, con ojos vueltos sobre los vértices, y pilastras retorcidas. El montante, de chapas de Flandes repujada es, aunque sencillo en sus volutas floronadas y graciosos remates, de gran efecto decorativo, y puede contarse entre los muchos buenos que de esta clase posee la iglesia”4. Estos mismos datos son los que han manejado los distintos eruditos y estudiosos que han tratado el tema, tanto en obras de carácter general como específicos sobre la catedral, la rejería o su autor, el rejero Juan Francés. Actualmente, se puede perfilar dicha información con los resultados que han aparecido durante las labores de restauración e investigación histórica, llevadas a cabo en el año 2009. Gracias a ellos, no solo se completa el conocimiento sobre su construcción y su historia material, aportando nuevas noticias sobre las intervenciones que ha sufrido a lo largo del tiempo, sino también sobre la vida y obras de sus autores5. La reja está compuesta por dos cuerpos, divididos en tres calles, y una crestería. En el cuerpo inferior, que se asienta sobre un plinto de piedra, las calles laterales están formadas por siete barrotes, dispuestos romboidalmente, y dos más gruesos y entorchados en los extremos. Se disponen alternativamente tres lisos y cuatro abiertos en su parte central en forma de rombo. Los últimos son lisos en su mitad inferior y torsos en la superior, lo que proporcionan un mayor movimiento al conjunto. Un friso separa ambos cuerpos, siendo de chapa repujada con motivos vegetales del que cuelga una cenefa calada de arcos entrelazados con flores de lis. En la decoración del friso se alternan un haz de ramas terminadas en roleos con unos ejes, compuestos por piezas rectangulares con estrangulamiento central, de los que caen roleos vegetales. En la calle central se abre la puerta de dos hojas, cuyos goznes son barrotes algo más gruesos y entorchados. A ésta, para salvar el desnivel del plinto de las calles laterales, se le incorpora una cenefa calada con estilización vegetal. Sobre ella se asientan 2 En los Libros de Obra y Fábrica, la contabilidad se realizaba por años “cumplidos”, que comenzaban el 1 de julio y terminaban el 30 de junio del año siguiente. Raras veces aparece en el asiento la fecha en la que se realizó el pago. 3 Ídem. Pág. 154. En los libros de actas y cuentas consultados en el archivo de la Catedral, no aparecen los datos técnicos sobre la chapa y su dorado y plateado a fuego. 4 Ídem. Pág. 255. 5 La obra de restauración, costeada por el Instituto de Patrimonio Histórico Español y su dirección técnica por Paz Navarro, ha sido ejecutada por la empresa Afelio, restauraciones de obras de arte, siendo la responsable Bárbara Hasbach Lugo. La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 109 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 nueve barrotes idénticos a los de las calles laterales, con la salvedad de que la mitad superior se prolonga para alcanzar la altura de la puerta, que ocupa el tercio inferior del segundo cuerpo. En el batiente derecho se encuentra la cerradura y el cerrojo. La puerta se remata con el mismo friso utilizado en las calles laterales, pero con cenefas caladas tanto en su parte superior como inferior. El segundo cuerpo es de barrotes cuadrilongos y torsos, en la misma alternancia y número que el anterior. La diferencia entre aquellos y éstos es la sustitución del rombo por un corazón invertido. Cada calle es flanqueada por gruesos barrotes torsos, al igual que sucede en el primer cuerpo. El friso que lo corona está decorado por roleos vegetales en forma de “eses” enfrentadas. Éstas se unen por anillos a unos ejes, en los que se alternan haces de hojas y pequeños jarrones con ramas. Del friso cuelga una cenefa con flores de lis. Un escudo prismático, de lados curvos con las armas del obispo Luján, divide el friso en su zona central. En la crestería se sigue la división de tres calles separadas por candelabros, formados por bulbos con platillos agallonados y terminados en llamas. Los centrales son más altos que los angulares, para ocupar la luz del arco de acceso a la capilla. Entre éstos se disponen los remates de cada calle a modo de liras invertidas. Los de las calles laterales presentan un vástago vegetal que sirve de eje a dos delfines vegetales cuyas colas, terminadas en una flor, se unen en la parte superior. En la central, un balaustre vegetal, con corola y plato agallonado con llamas, sirve de eje a dos sirenas aladas con colas vegetales. Éstas soportan una cartela, formada por dos cuernos con mazos de hojas, que alberga el escudo del Obispo Luján. La colocación de la reja fue el colofón de las obras que se realizaron en la primitiva capilla del Corpus Cristi, a principios de los años treinta del siglo XVI. Fundada por el Obispo de Sigüenza don Francisco Lujan para su enterramiento, la dotó, el 18 de junio de 1464, de una capellanía con 10.700 maravedíes, de los cuales 10.000 procedían de las Salinas de Atienza6. Por las referencias dadas por Villamil y, más tarde, por Muñoz, la capilla fue construida en parte de un antiguo edificio, al que denominaban “Palacio”, siendo en origen de pequeñas dimensiones. Estuvo presidida por un retablo dedicado a la Resurrección de Cristo y en su centro se situaba el sepulcro del Obispo. Probablemente estuvo cerrada por una reja, ya que en el cabildo de 30 de octubre de 1531 se mandó que “de las rejas que se quitaron de la capilla de lujan (y) de la misericordia de esta yglesia” se diera una parte para ayuda de la que se realizaba en la capilla del hospital, cuyo administrador Antonio Gómez las recogió días mas tarde7. Escasas son las noticias hasta 1531. En ese año se inicia una gran reforma en el recinto como consecuencia de haber sido trasladada la capilla de san Pedro a este espacio8. Un año antes, el 26 de julio de 1530, los capitulares se quejaban de que ésta, que ejercía las funciones de parroquia, 6 MUÑOZ PARRAGA, M. C.: La Catedral de Sigüenza: las fábricas románicas y góticas. Guadalajara, 1987. Págs. 255 y 273. 7 Archivo Catedral de Sigüenza. (A. C. S.). Libro de Actas. 1519-1533. Fol. 151. 8 Éstas se refieren a un posible enterramiento de una de las sobrinas del Obispo, en 1492, y la celebración de rogativas por la salud de la reina Isabel la Católica y la princesa Isabel, en 1498. MUÑOZ PARRAGA, M. C.: La Catedral de Sigüenza... Ob. Cit. Pág. 274. Juan Carlos Hernández Núñez 110 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 entorpecía los oficios del coro, por lo que se nombró una comisión para determinar el lugar donde se podría trasladar o construirla de nuevo9. No se conoce cual fue la resolución de la misma, lo cierto es que al año siguiente aparece nombrada la capilla del Corpus Cristi como el lugar donde se había mudado la “de San Pedro, parrochia desta yglesía”. Por esta razón, el 22 de octubre de 1531, los capitulares proponen “adornar la dicha capilla” y “la mudanza del vulto de la sepultura”, con la intención de que los oficios se realizarán con mayor suntuosidad, como correspondía a la nueva función de la capilla, y para dotarla de mayor amplitud para los fieles10. A partir del 19 de diciembre de 1531 y hasta 1533, en los libros de cuentas aparecen los registros de los pagos que se realizaron durante las obras, ya que éstas no consistieron en el “adorno” de la capilla, sino en su transformación completa11. Francisco de Baeza, maestro cantero, aparece como director de las mismas. A éste se le realiza el primero de los pagos, de 37.250 maravedíes, por la construcción de dos arcos, “uno en la portada de la dicha capilla y el otro en la sepultura del obispo Hernando de Luxan, (… y) por adereçar y limpiar la dicha sepultura”12. No es ésta la única intervención arquitectónica que se hace, pues en los asientos siguientes, correspondientes al año 1531-1532, se habla de la construcción de un espacio mucho más amplio con sacristía y una dependencia en un primer piso. Así, se desmonta el primitivo retablo por Juan de Amores, se derriban paredes y se construyen otras, se le dota de una ventana para iluminar la capilla, se añade una tribuna con su escalera y se abre el acceso a la Contaduría nueva, que por falta de espacio se realizó desde la capilla13. A ello hay que añadir, que además del retablo principal se pusieron algunos más, como demuestran los pagos realizados a Baeza, entre los meses de agosto y noviembre, por varios frontales de altar. El costo de los mismos se elevó a 17.750 maravedíes14. De los retablos solamente se tienen noticias del principal, que fue “limpiado y varnizado” por el pintor Diego de Madrid, asentándose posteriormente por Juan de Amores15. Tras su colocación, 9 A. C. S. Libro de Actas. 1519-1533. Fols. 59 y 59 vto. 10 Ídem. Fol. 150. 11 La mayoría de las veces los pagos realizados por las obras de la capilla del Corpus Cristi se incluyen dentro de otras partidas generales y que corresponden a todas las construcciones que en esos años se estaban realizando. Aunque hay algunas de carácter puntual, la mayoría pertenecen a las edificaciones de las capillas de la Consolación y de la Misericordia, de la torre del reloj y de la Contaduría nueva, esta última junto a la capilla del Corpus Cristi. 12 A. C. S. Libros de obra y fábrica. 1498-1556. Fol. 195 vto. 13 Ídem. Fols. 196; 199; 199 vto.; 200; 201; 201 vto.; 202; 202 vto; 203 y 203 vto. A la Contaduría nueva se le había construido una escalera en 1531, que estaría situada junto a la capilla del Corpus Cristi, pero al ser ampliada ésta, fue destruida construyéndose otra en el interior de la capilla. 14 En agosto cobró 4.875 maravedíes por “el frontal del altar de la capilla del Corpus Christi” y en noviembre se le terminó de pagar 12.875 “por los frontales de la capilla del Corpus Christi”. Ídem. Fols. 203 vto. y 205. 15 Ídem. Fol. 201 vto. y 205 vto. A Juan de Amores se le pagó el asiento del retablo junto a otras partidas de distintas obras realizadas en varias capillas, el 26 de noviembre de 1532. La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 111 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 nuevamente el pintor lo “recorrió” para enmendar los desperfectos ocasionados durante el montaje16. Entre los meses de noviembre y diciembre de 1532 se concertó la reja de la capilla con Juan Francés, realizándose el primer pago, de 24.112 maravedíes y medio, a finales de ese año. Ésta se hizo con bastante rapidez, ya que al año siguiente recibe el segundo pago de 45.450 maravedíes y medio, completando los 69.565 maravedíes “que monto la rexa sin el oro”17. Se desconoce si las trazas le fueron impuestas, en ese caso realizadas por Francisco de Baeza, o si son del mismo “maese” Juan, como se le cita en los libros de cuentas18. En cualquier caso, el rejero las modificó al añadirle “ciertos candelabros que se puso en lo alto sin ser obligado”, recibiendo por ello un ducado de gratificación. Para asentarla, cuatro oficiales de carpintería construyeron los andamios que costaron 204 maravedíes. Éstos también fueron utilizados en las labores de dorado y policromado por Pedro de Villanueva y Francisco de Pelegrina, cobrando 6.387 maravedíes. En el dorado se gastaron 9.860 maravedíes por la compra de los 1.069 panes de oro, aunque no llegaron a utilizarse todos19. A partir de este momento y hasta mediados del siglo XX, no se tienen referencias de otras reparaciones o intervenciones en la reja. Sin embargo, la capilla del Corpus Cristi sí va a ser objeto de cuatro intervenciones más. A pesar de las obras ya comentadas, poco tiempo más tarde, la capilla de san Pedro volverá a trasladarse a uno de los ábsides secundarios que se abrían en el brazo del crucero, en el lado de la epístola. Pero, al construirse la girola, dichos recintos serán derribados, por lo que el cabildo, el 25 de enero de 1594, decide que regrese a la capilla del Corpus Cristi20. Al igual que en la ocasión anterior, dicho traslado era provisional, entre otras razones por seguir siendo su espacio muy reducido para albergar la parroquia. No obstante, permanecerá en la misma hasta 1672. En ese año el obispo fray Pedro Godoy decide su ampliación y remodelación, pasando a denominarse ya como capilla de san Pedro. Las obras se comenzarán tres años más tarde, en 1675, prolongándose hasta 1680. Éstas fueron dirigidas por Pedro de Villa y tasadas en 24.000 ducados. Durante dicha intervención es cuando se construye el edificio actual, dotándolo de una capilla bautismal, sobre cuyo arco se colocó el sepulcro de obispo Luján. De la nueva decoración sólo se conservaron hasta la década de los 60 del siglo XX, dos retablos situados en el segundo tramo de la 16 Ídem. Fols. 214. 17 Ídem. Fol. 206 vto. y 214. La suma de ambos pagos dan un total de 69.563 maravedíes, faltando 2 para completar los 69.565 en los que se concertó la obra. Posiblemente sea un error del secretario al pasar las cantidades. 18 ANDRÉS, T.: “El rejero Juan Francés”. Archivo Español de Arte. Vol. 29. 1956. Pág. 209. Dicha autora señala esa posibilidad, como había ocurrido en otras obras realizadas por el maestro. 19 A. C. S. Libros de obra y fábrica. 1498-1556. Fol. 214 vto. 20 Las noticias sobre la ampliación de la capilla como su decoración es recogida de PEREZ VILLAMIL, M.: Ob. Cit. Págs. 257 y 258. En el libro de cuentas que corresponde a estos años, sus páginas aparecen en blanco al perderse la tinta por filtraciones de agua, por lo que es imposible su consulta. Juan Carlos Hernández Núñez 112 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 nave, cuya estructura, como se observa en fotografías antiguas, eran de un solo cuerpo con columnas salomónicas y ático. Según Villamil, estaban dedicados a santo Tomás y a san Agustín, siendo obras del pintor José García Hidalgo, de 168021. Posiblemente, y para inmortalizar la memoria del promotor de las obras, fuese colocado el retrato del obispo Godoy, que es calificado por Federico como obra “interesante”22. La segunda intervención fue producto de los desperfectos causados por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia, si bien a principios de la centuria se había sustituido su retablo mayor por el que se conserva actualmente23. Desde 1808 hasta 1811, la catedral y, por lo tanto, la capilla de san Pedro, fue saqueada en repetidas ocasiones, siendo el acto más violento el realizado durante los días 12 y 13 de julio de 1809 y, el último, el 11 de julio de 181124. En ambas ocasiones fueron forzadas las cerraduras de las capillas, robados los objetos de oro y plata y destruido parte de sus enseres. La reparación de los destrozos causados comenzó a partir de 1809. Ese año, el 14 de julio se colocan las nuevas cerraduras a las puertas de la sacristía y el desván. En los meses siguientes el carpintero Román Yáñez se ocupa de la reparación de las mesas de altar y de algunas esculturas, siendo Lorenzo Serrano el que dora la mesa del altar mayor y los escudos. Sin embargo, en 1814, se vuelven a reparar algunas mesas e incluso a sustituirlas, interviniendo el propio Yáñez, el albañil Manuel Lis y el pintor Joaquín Soriano. Durante estos años, el calderero Vicente Zorra recompone el Crucifijo del altar mayor, unas vinajeras, la cazoleta del incensario y realiza un hisopo, además de la palangana para colocarla en el interior de la pila de agua bendita, obra de Esteban Viager. Nuevamente, será Román Yáñez, en 1816, al que se le requiere el cancel para la puerta principal, que es asentado por el albañil Juan Carrascal y, en 1820, el púlpito, cuyo ambón sirve actualmente de atril, que se completó con un pie y una escalera de hierro de los herreros Manuel Sánchez y Pedro Malabrio25. En la década de los años 50 se construye la tribuna para el órgano, contratado con Pedro García, y en 1878 se pavimenta la iglesia, colocando mármol en el presbiterio26. Según Villamil, en estas fechas fueron donadas a la parroquia las esculturas del Misterio de la Santísima Trinidad, obra realizada por Mariano Bellver en 1861 y que actualmente preside el retablo principal; la de Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen del Carmen, un san 21 Sobre este pintor véase, URREA FERNÁNDEZ, J.: “El pintor José García Hidalgo”. Archivo Español de Arte. Tomo 48, nº. 189. 1975, y PIEDRA ARDAVES, A.: “Semblanza en torno al pintor y tratadista don José García Hidalgo”. Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar. Nº. 24, 1987. 22 FEDERICO, A. de: La Catedral de Sigüenza. Madrid, 1954. Pág. 30. 23 Ibídem. 24 Véase, PÉREZ-VILLAMIL, M.: Ob, cit. Fols. 405-407. Asimismo, OTERO GONZLEZ, L.: “Notas sobre la Guerra de Independencia: los grandes saqueos de la Catedral y ciudad de Sigüenza por el ejército francés”. Ábside, nº. 10, 1990. Págs. 23-25. A. C. S. Autos Capitulares. 1809-1825. S/f. Cabildos de 21 de julio de 1809 y de 6 de agosto de 1811. 25 Archivo Histórico Diocesano de Sigüenza. (A. H. D. S.). San Pedro. Fábrica, nº 1. Libros de cuenta. 1804-1816; 1817-1816; 1817 -1850. S/f 26 A. H. D. S. San Pedro. Fábrica, nº 1. Libro de cargo y data, 1851-1877, Págs. 8 y 12 vto. Libro de cuenta y razón, 1878-1899. Fols. 2 vto. -3. La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 113 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 José y un Jesús Nazareno27. Aunque ni en los libros de cuentas de la parroquia ni en los de la catedral aparece, pudo repararse en estas fechas la cerradura de la reja de la capilla, como demuestran los dos tornillos de cabeza octogonal que la sujetan a los barrotes. Tanto en unos libros como en otros, a lo largo del siglo XIX, hay continuas referencias a la reparación de cerraduras e instalación de nuevas en las puertas y rejas forzadas por los franceses, aunque en ninguna se especifica el nombre de las capillas. Otro conjunto de obras que afectó al interior de la capilla de San Pedro, y similares a las anteriores, son las realizadas tras la Guerra Civil. Durante los días 8 y 15 de octubre de 1936 se produjo el asedio a la Catedral, donde se refugiaron casi 800 personas, quedando parcialmente destruida28. Una de las pocas dependencias que se salvó fue la capilla parroquial de san Pedro, que solo sufrió leves daños en el tejado, en el segundo piso de la sacristía y en una cornisa29. Ante esta situación y con la intención de reanudar los oficios catedralicios, el 24 de octubre, el cabildo decide celebrarlos en la parroquia, continuando los mismos hasta 194630. Éstos se inician el 1 de noviembre, tras ejecutar las obras más indispensables para ponerla en uso, como el arreglo de las puertas, la limpieza de la capilla y la construcción de un tabique para aislarla del resto de la Catedral. El arreglo de los desperfectos será contratado, el 29 de noviembre, con el maestro albañil Laureano Latorre, vecino de Arcos del Jalón31. Aunque se comprometió a terminar el 15 de enero de 1937, la obra fue concluida con antelación, el 2 de ese mes, cobrando 2.852 pesetas32. El regreso del cabildo a la Catedral se hará en dos etapas. A principios de 1942 se deja de utilizar la sacristía de san Pedro para celebrar los capítulos y, el 27 de julio de 1946, día de la inauguración del templo, se reanudan los oficios en la capilla mayor33. Una vez que la Catedral volvió a la normalidad, en 1951 se comenzaron las restauraciones de los bienes muebles de la parroquia, apareciendo éstas reflejadas en sus libros de cuentas34. Entre las obras que se realizan, las más significativas, son la restauración de las mesas del altar mayor y el de la Virgen de las Nieves, las columnas del retablo de Santiago, ubicado en la sacristía, las gradas de los tres altares del presbiterio y la construcción de su barandilla de hierro. Se arregla 27 PÉREZ-VILLAMIL, M.: Ob. Cit. Pág. 258. 28 Sobre la contienda véase, MANRIqUE GARCÍA, J. M.: Sangre en la Alcarria: guerra en Sigüenza, 1936-1939. Valladolid, 2000 y GONZÁLEZ SÁNCHEZ, J. A.: La Batalla de Sigüenza: diario de guerra, 14 de julio-17 de octubre de 1936. Guadalajara, 2004. 29 Como consecuencia de tales hechos y de la batalla entablada en el interior del templo, aún se conservan en las rejas de san Pedro y del atrio de la catedral las señales causadas por los disparos de fusil. 30 A. C. S. Libros de Actas. 1936-1941. Tomo 58. Fols. 5 vto-7 vto. No era la primera vez que los oficios de la Catedral se realizaban en la capilla de san Pedro. La misma situación se había vivido años antes, en 1892, cuando se reparan los pilares de la capilla mayor. A. C. S. Libro de Actas. 1891-1899. Fol. 31 vto. 31 Ídem. Fol. 18 vto.-20. 32 Las obras concluyeron el 2 de enero. Ídem. Fol. 31. 33 A. C. S. Libro de Actas. 1931 -1946. Fols. 159-159 vto. 34 A. H. D. S. San Pedro. Fábrica, nº 1. Libros de cuenta. 1900-1956. S/f. Juan Carlos Hernández Núñez 114 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 el baptisterio, colocándose una tarima y se repara y se dora su reja. Al año siguiente se recomponen la cruz parroquial, la columna que sostenía el púlpito y la cajonera de la sacristía. Los dorados que se realizan en esta época son de purpurina, pues en los libros de fábrica hay varias partidas referidas a la compra de este tipo de pintura. Se completa la actuación con la renovación de la puerta principal de la parroquia, en 1953, y la colocación de una puerta con cristales en el acceso que comunica con la catedral, en 195635. Antes de de la inauguración del templo, el 27 de julio de 1946, se derribaría el muro que lo separaba de la capilla de la Catedral, conservándose un trozo en uno de los laterales de la puerta que ha sido eliminado en el 2009 durante el proceso de restauración de la reja. Aunque no hay constancia documental, la reja tuvo que ser reparada entre 1946 y 1954, pues se conservan dos fotografías tomadas antes de la Guerra Civil y otra de hacia 1954, en las que se puede observar la intervención realizada. En las fotografías, localizadas en el Instituto de Historia del C. S. I. C. y en el Arxiu Mas, datadas antes de la guerra, faltaban los frisos que rematan el primer cuerpo de las calles laterales y en la crestería algunas piezas decorativas, como los remates superiores de los candelabros de las esquinas y parte de la decoración vegetal de las colas de los delfines y las sirenas. Asimismo, sobre la puerta existía un friso decorado por ocho volutas vegetales, dispuestas en horizontal36. En la fotografía publicada en 1954 ya presenta su aspecto actual37. Por lo tanto la intervención consistió en completar la decoración del remate, cuyas piezas pudieron estar guardadas, soldar algunos elementos y barrotes sueltos y colocar los nuevos frisos del primer cuerpo y sustituir el existente sobre la puerta para uniformar el conjunto. Los frisos que se colocaron procedían de la reja de santa Librada, destruida durante la contienda. Ésta había sido realizada por el mismo artista que la de San Pedro, Juan Francés, en colaboración con Martín García. Antes de su desaparición, se situaba por delante del retablo de santa Librada y del sepulcro del arzobispo Fadrique de Portugal, que forman ángulo en el brazo del evangelio del crucero. Según Villamil, que no identifica la fuente de información, había sido costeada por la sobrina de éste, la Condesa de Medina, concertándose en 140.500 reales38. Sin embargo en los libros de cuentas, desde 1520 a 1530, años del primer y último pago, aparecen reflejados un total de 95.000 maravedíes, especificándose, en 1527, que en principio la reja se tasó en 75.000 maravedíes, pero que más tarde fue ampliada39. La ampliación a la que se refiere fue consecuencia del estorbo que suponía la misma para el desarrollo de las ceremonias en la Catedral, al cerrar un amplio espacio, delante del altar y del 35 Ibídem. 36 Archivo Fotográfico. Biblioteca Tomás Navarro Tomás (CCHS-CSIC). Reg. 40.692. Fundació Institut Amatller d’Art Hispànic. Arxiu Mas. Nº cliché: Almató E-4148. 37 Dicha fotografía aparece publicada en FEDERICO, A. de: La Catedral de Sigüenza. Madrid, 1954. Pág. 24. 38 PÉREZ-VILLAMIL, M.: Ob, cit. Fol. 153. 39 A. C. S. Libro de Obra y Fábrica. 1498-1556. Fols. 146, 159, 163, 171 vto., 172, 176 y 186 vto. La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 115 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 sepulcro, ocupando casi la totalidad del brazo del crucero. Por esta razón, se ordenó colocarla circundando dichas construcciones, por lo que tuvo que ser agrandada40. Esta decisión ya estaría tomada en 1527, cuando se finiquita la reja, los 75.000 maravedís iniciales, y se le abonan 10.000 más a cuenta de la ampliación. Además, se le remunera con 16.548 maravedís por los aparejos para su asentamiento y se compran y abonan el dorado con panes de oro41. En 1530 se les finiquita la reja y se vuelven a comprar panes de oro y plata para la misma, por un valor de 1.311 maravedís42. No se vuelve a tener más datos de esta reja hasta que fueron reparadas a principios del siglo XX. El 2 de enero de 1901, el cabildo mandó retirarla de la casa del herrero, pues a pesar de tenerlas desde hace tiempo, no se “ha dignado a arreglarlas”. Mas tarde se volverían a llevar, puesto que en 1903 el canónigo obrero mandó recoger las puertas de la reja y se guardaron en la capilla de san Pedro Mártir, en el claustro, en espera de ser colocarlas43. Por las fotografías que se conservan tras el bombardeo del templo durante la Guerra Civil, éstas quedaron prácticamente destruidas, sin posibilidad de reconstrucción. Por esta razón, al haber desaparecido el friso del primer cuerpo de la reja de San Pedro se tomó la decisión de incorporarle los frisos de la de Santa Librada, para completarla. Bien durante esta intervención o la acaecida a principios del siglo XX, el friso de Santa Librada fue dorado con oro falso o purpurina, según han demostrado los análisis químicos realizados durante la restauración44. El empleo de este tipo de pintura se documenta desde finales del siglo XVIII, si bien su uso se generaliza en la centuria siguiente. En la catedral de Sigüenza solo se ha encontrado noticias de su utilización en las obras efectuadas en de la capilla de San Pedro durante 1951 y 1952, destinada al dorado de sus retablos y mesas de altar45. La última remodelación que sufrió la capilla es la adecuación a los postulados del Concilio Vaticano II, lo que ha originado el desmantelamiento de gran parte de sus enseres y retablos, la reutilización del ambón para atrilera y el picado de sus paredes, dejando la capilla a piedra vista, siendo la configuración que ha llegado a nuestros días. La investigación efectuada en el archivo de la Catedral, no solo ha servido para documentar algo más las obras realizadas en la capilla de san Pedro y de su reja, sino que también han aportado nuevos datos sobre la vida y obra de Juan Francés hasta ahora desconocidas. Tradicionalmente, y basándose en su testamento, otorgado en Toledo en 1518, se ha creído que siempre había vivido en esta ciudad, de donde era 40 Según Villamil, el consentimiento fue dado por don Fadrique por una carta fechada el 24 de julio de 1533. Sin embargo, la nueva disposición se realizó en 1527. 41 A. C. S. Libro de Obra y Fábrica. 1498-1556. Fol. 172. El gasto en pan de oro fue de 7.684 maravedís y se pagó al pintor, que no aparece su nombre, 7.456. 42 Ídem. Fols. 186 y 187. 43 A. C. S. Libro de Actas. 1900-1911. Fols. 10 y 59. Libro de Obra y Fábrica. 1890-1926. Fol. 91. 44 Instituto de Patrimonio Histórico Español. Análisis químico de la policromía. 2009. 45 A. H. D. S. San Pedro. Fábrica, nº 1. Libros de cuenta. 1900-1956. S/f. Juan Carlos Hernández Núñez 122 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 Figura 3. Portada de la capilla de San Pedro. En FEDERICO, A. de: La Catedral de Sigüenza. Madrid, 1954. La reja de la capilla de San Pedro de la catedral de Sigüenza 123 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 Figura 4. Reja de la capilla de santa Librada. Antes de su destrucción en 1936. Archivo Fotográfico. Biblioteca Tomás Navarro Tomás (CCHS-CSIC). Reg. 40.689. Juan Carlos Hernández Núñez 124 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 107-124, ISSN 1130-5762 Figura 5. Reja de la capilla de San Pedro. Tras su restauración. Autor: J. Gómez de Llarena.