La sinécdoque mendaz. Re lexiones en o no a la
apa ición de es ánda es labo ales an es del
in e encionismo del Es ado
ANTONIO OJEDA AVILÉS
Recue do una exp esión de Ma cello Ped azzoli, c eo que e e ida al abajo
subo dinado, a i mando que el De echo del T abajo se había concen ado en es e
ipo de abajo, omando la pa e po el odo, po que había muchas o as clases
de abajo, como demos ó a los escép icos con su lib o
La o o subo dina o e
din o ni y
su
Codice dei La o i.
B uno Veneziani ha enido ambién inspi acio-
nes geniales, y a una de ellas oy a dedica es as líneas, ad i iendo que con su
apoyo cien í ico a a é de demos a una sinécdoque his ó ica, una mu ilación
innecesa ia en el De echo del T abajo, cual es oma la pa e po el odo, es deci ,
el De echo del T abajo Es a al como el De echo del T abajo sin más. A su ez,
de ela es a sinécdoque/mu ilación nos lle a á en el iempo a da a la apa ición
del De echo del T abajo in eg al a echas muy simila es a las del De echo Me -
can il, con el que man iene desde el p incipio una elación de amo -odio.
No odo el nacimien o del De echo del T abajo puede achaca se a la iolen-
cia de una y o a pa e, al cabo de las cuales el Es ado in e iene pa a es ablece
un equilib io p eca io basado en condiciones mínimas. Ni hubo siemp e un em-
p esa io c uel como en las no elas de Dickens, ni el sindica o ue siemp e un
sindica o e oluciona io como p e endía So el. C eo que incluso ambas igu as
ue on ma ginales en el eno me mosaico de dis i os indus iales eu opeos, e i-
o ios plagados de "esas inmensas cons ucciones llamadas áb icas" (Man esa y
Na a o) cuyas cabece as en Manches e , Düsseldo , Milán, Pa ís o Ba celona
con aban con pode osas clases emp esa iales cuyo p ime p oblema, mayo in-
cluso que el de o ganiza las áb icas, consis ió en e i a la compe encia me can-
il pa a no des oza se en e ellos.
Un ejemplo de cuan o digo lo enemos en la in es igación emp endida po
B uno Veneziani en equipo con Gae ano Va da o en 1987 sob e el pael de las
Cáma as de Come cio i alianas en el nacimien o de es ánda es labo ales y "no -
mas consue udina ias" que se ían a los emp esa ios pa a o ien a se en cuan o a
los sala ios y o as condiciones de abajo a aplica a sus abajado es'. Sob e las
páginas de la Re is a de De echo Me can il, decía el g an Giugni, se ha o mado
el De echo del T abajo i aliano. Y en esas páginas apa ecían los usos de las Cá-
ma as de Come cio, de los laudos de sus Co es de A bi aje que iban o mando
unos " eglamen os pa ciales ípicos", en palab as de Ca nelu i
2
, seguidos po
230
Libe amico um
o os á bi os p i ados al esol e con lic os, de al mane a que "esos usos ue on
un e icaz co ec i o a la asime ía del pode social" (Va da o y Veneziani, 465).
Con ieso que pa a mí ese es udio ue una e elación. Las Cáma as de Come -
cio i alianas se emon an a 1808, cuando se c ea la de Milán, y solo has a 1893
apa ecen los
p obi i i
o comi és pa i a ios siguiendo la es ela de los
conseils de
p ud'hommes
anceses. Con independencia de que no hubo muchos consejos
de
p obi i i
en I alia, lo que me ascinó del es udio de Veneziani consis ió en
que p ác icamen e du an e odo el siglo XIX ue on las Cáma as las que len a-
men e ue on dic ando o ien aciones y di ec ices sob e los sala ios a paga o los
descansos a econoce , con los sindica os paula inamen e más ue es has a que
inalmen e se impuso la negociación colec i a.
La negociación colec i a debió encon a se con di icul ades en un p incipio,
pues los emp esa ios e an muy celosos de sus p e oga i as: si nos a enemos a
la ob a de Le oy en 1913 sob e la cos umb e ob e a, lib o que oda ía en aquella
época no dedica la meno a ención a la negociación colec i a, el p oceso de im-
plan ación de los mínimos negociados colec i amen e debió a da . De 1843 es
el p ime con enio ancés, de los ob e os ipog á icos de Pa ís, y po la misma
época es el p ime con enio español, del ex il de Ba celona. Pe o en luga es
menos a anzados de esos mismos países la negociación colec i a debió se una
quime a has a el siglo XX, como emos po ejemplo en la ciudad de Se illa,
cuyo pue o man enía una ac i a elación con Amé ica La ina y solamen e has a
el segundo decenio del siglo XX no alcanza una condiciones de abajo e dade-
amen e negociadas en e los emp esa ios y los sindica os de ob e os po ua ios.
Los sindica os solo alcanzan la legalidad en 1884 en F ancia, y poco más a de
en España. La in e ención de las Cáma as de Come cio, po an o, explicaba
en buena pa e la exis encia de aquellas cos umb es p o esionales que pa a Ca-
lamand ei habían plasmado el De echo del T abajo inicial, sob e odo los usos
locales, a los que Ba assi en 1901 a ibuía un papel p incipal en la egulación
del con a o de abajo, has a el pun o de que opinaba que los usos p o esionales
debían p e alece sob e la analogía y sob e los p incipios gene ales del De echo
(CASTELVETRI, 1994).
No he sido capaz de halla , y no c eo que exis a, un es udio como el de Va da-
o y Veneziani en o os luga es, a pesa de que las Cáma as de Come cio han e-
nido una eno me impo ancia en países como Países Bajos, Aus ia o Alemania,
has a el pun o de que oda ía exis en las Wi scha s- y las A bei skamme n con
cie o ipo de compe encias sob e la ma e ia labo al'. En F ancia, po su pa e, sí
es á muy es udiada la apa ición de los ju ados mix os denominados
conseils de
p ud'hommes,
p ime o en el sec o sede o de Lyon (1806) y luego en Pa ís, con
una e olución inicialmen e solo de emp esa ios y je es de alle y después mix a
de emp esa ios y abajado es. En Alemania, los ibunales indus iales
(Gewe -
bege ich e)
c eados po la ley p usiana de 1890 ue on es udiados po Lo ma a
a és del análisis de la Re is a de los ibunales indus iales alemanes'', pe o el
in e és po sus es ánda es pa ece habe desapa ecido, igual que ha ocu ido con
las ju isp udencia de los
p obi i i
i alianos después del impo an e es udio de
Reden i de p incipios del siglo XX'.
Los ju is as del abajo hemos dedicado odo nues o es ue zo a es udia la
eme gencia del De echo del T abajo en cuan o legislación del Es ado en ma e ia
labo al, lo cual nos ha e o aído a las leyes ob e as cuya mani es ación p ima ia
Spun i di di i o del la a a in dialogo con B uno Veneziani
231
ha sido en F ancia la ley de 1841 sob e abajo in an il, espoleada la Mona -
quía de Julio po la inquie ud del ejé ci o an e el es ado ísico de los eclu as,
p eocupaciones higienis as y deseo de paz social, como indican Pélissie , Supio
y Jeammaud. Pe o po lo menos has a 1870, en que e mina la edad de la lib e
con a ación, el Es ado se inmiscuye poco, imbuído po las doc inas libe ales
emanadas de la Re olución F ancesa. De mane a que al pa ece como si el De e-
cho del T abajo su gie a en ealidad hacia inales del siglo XIX. En lo cual pa e-
ce habe in luido el desp ecio hacia la cos umb e local y su he e ogeneidad que
habían mos ado con su muy in luyen e ob a Doma y Po hie , los inspi ado es
del Code Napoléon de 1804, acionalis as imp egnados de la idea de un canon
uni e sal que die a cla idad a las leyes. Nues a dedicación a las leyes es a ales
nos ha hecho pasa po al o que cuando ellas inalmen e llegan en núme o su i-
cien e lo hacen pa a cons a a dos ealidades comple amen e asimiladas po la
sociedad de en onces, a sabe :
a)
Que los usos y cos umb es p o esionales o man el e dade o cue po no -
ma i o que o ien a las elaciones indus iales, po lo que el in en o del Código
Ci il y del Código Penal de deja en manos del emp esa io la egulación unila e-
al de las condiciones de abajo no puede man ene se po más iempo. La legis-
lación del Es ado, en ealidad, uel e has a cie o pun o al momen o an e io al
libe alismo al admi i los ins umen os p o esionales y buena pa e de las eglas
emanadas de ellos, aunque al p es a les el ca ác e de ley uni o me consigue
despoja los del localismo que se les ep ochaba po los acionalis as. Esa ecep-
ción del O denamien o In e sindical po el O denamien o del Es ado se admi e
po los labo alis as en la ac ualidad, as el deba e iniciado po Giugni y seguido
po Nogle , Bo one y o os, aunque de mane a algo pa cial, como ecepción
de lo alcanzado po los sindica os en su " ida in e io " (Le oy, con e e encia
a las a i as sala iales) y en la negociación colec i a, o a lo sumo ambién po
la ac i idad de los consejos pa i a ios del ipo de los
p ud'hommes y p obi i i.
Sin emba go, la ed de segu idad es ablecida espon áneamen e a lo la go del
siglo XIX —y en Reino Unido, desde el XVIII- pa a mejo a la condición ob e a
ambién p o iene de los emp esa ios y sus o ganizaciones e ins i uciones, y es
un aspec o de la "cos umb e ob e a" que el análisis de Va da o y Veneziani saca
a colación con eno me acie o.
b)
El con a o de abajo apa ece al é mino de odo ese pe íodo de o ma-
ción de es ánda es labo ales p i ados, con empo áneamen e con el De echo
del T abajo Es a al, cuando ya no puede deci se que la elación en e ob e o y
emp esa io se limi e a un con a o de enganche o en olamien o, a un pac o de
lide azgo, pues el lide azgo encuen a aho a una cie a can idad de lími es y de
con ap es aciones debidas con las cuales puede conside a se e minada la ley
del b once de sala ios y se inicia el despegue po las masas ob e as desde pau-
pe ismo sempi e no. Bajo la pe spec i a del Reino Unido, Deakin y Mo is lo
exp esan así: el papel p incipal del con a o de abajo consis ió en p o ee de
medios pa a exp esa el e ec o no ma i o de los con enios colec i os sob e las
pa es indi iduales, é minos y condiciones que se conside aban inco po ados al
con a o. Pasó lo mismo con los sala ios de las ó denes y laudos, pe o no con las
Leyes de Fáb ica, ag egan
6
. An es de 1885 no se conoce el con a o de abajo
con es e nomb e, aunque ampoco con el de a endamien o de se icios, si bien
los
p obi i i
i alianos lo conside a on "po in luencia de la ob a de Ba assi como
232
Libe amico um
e lo escencia de la cepa a enda icia"
7
. Du an e odo el siglo XIX lo p edomi-
nan e es la simple y llana
admisión
del abajado en el ámbi o di ec i o del
emp esa io, su acep ación en la áb ica, a la que se le dan di e sos nomb es pe o
odos con el mismo sen ido de je a quía pu a y simple, de sumisión
sic e sim-
plici e ,
cuando no de me o í ulo de la inculación en e las pa es. El con a o
esc i o donde se ijan obligaciones y de echos de ambas pa es casi no se conoce.
Toda ía en 1908, cuando se c ean los ibunales indus iales en España, la c í ica
conse ado a a guye que son una amenaza pa a los pa ones po que "se empuja
a los ob e os a que exijan con a os, oda ez que aho a no los hay"
8
.
A al pun o es así, que la doc ina alemana p e e i á habla de elación labo al
ol idando el momen o con ac ua, y odas las leyes iniciales se cen an en el con-
enido de dicha elación, sin mayo in e és en su génesis, has a que la doc ina y
los ibunales elabo an el concep o de con a o de abajo.
Po que an es de Ba assi y su eno me es udio a p incipios del siglo XX hay
que ci a o os lib os y au o es, como po ejemplo Sch eibe y su lib o sob e
el con a o de abajo en el De echo P i ado aus íaco
9
, o Jannaccone con su
es udio sob e el mismo ema'°. Y posiblemen e sea la ley de c eación de los
p o-
bi i i,
la n°. 295/1893, la que u ilice po ez p ime a a ni el legal el concep o de
con a o de abajo. Con empo áneamen e a Ba assi, en Alemania, Lo ma pu-
blica su g an ob a en dos olúmenes sob e el con a o de abajo que cons i uye
pa a algunos au o es el nacimien o del mismo como concep o ju ídico". El ema
lo ha es udiado muy bien Deakin en a ios a ículos en los cuales indica cómo
las leyes de Mas e and Se an de los siglos XVIII y XIX deja on un legado
de asimilación po el De echo Común de un modelo de se icio je á quico y
disciplina io, cuya con inuidad debe mucho a la Ley de Emp esa ios y Ob e os
(Employe s and Wo kmen Ac ) de 1875
12
. El modelo con ac ual había sido de-
sa ollado en Reino Unido po los ibunales p o inciales al ecibi compe en-
cias en ma e ia labo al, pe o no había sido aplicado debido a la in luencia de las
leyes de Mas e and Se an . Solo an e la p esencia de los con enios colec i os
y sus es ánda es, indica el mismo au o , comenza on los ibunales a aplica lo
como mecanismo de inco po ación de dichos es ánda es, desde p incipios del
siglo XX.
Vol amos al es udio de Va da o y Veneziani sob e las Cáma as de Come cio
i alianas pa a p o undiza algo más en la ealidad de los es ánda es labo ales
p i ados del siglo XIX. También las Cáma as de Come cio españolas, desde
su cons i ución como co po aciones de De echo Público po Dec e o de 1886,
a an de media en e las asociaciones de emp esa ios y de ob e os, aunque su
papel es mucho más educido que el is o más a iba de las i alianas. No hay
laudos en se ie, ni cascada de decisiones came ales sob e sala ios y condiciones
de abajo que o men los p ime os es ánda es, aunque sí una in e ención sos-
enida de mediación
que ap oxima y paci ica, sin duda alguna, la elación
en e emp esa ios y sindica os, y pe mi e acue dos sob e sala ios en e ambas
pa es
13
.
Nada de es o sabía el Código Ci il, o quizá nada de es o simulaba sabe el
legislado ci ilis a du an e oda esa cen u ia, esuel o como es aba a deja a ob e-
o y emp esa io en e a en e sin in e e encias de los cue pos in e medios. En
cambio el Código de Come cio, a s. 281 a 302, con iene las condiciones básicas
de abajo de los ac o es, dependien es y mancebos, y en los a s. 626 a 648,
Spun i di di i o del la o o in dialogo con B uno Veneziani
233
enjundiosas eglas sob e las condiciones de abajo de la ipulación del buque.
Los usos me can iles y en especial la cos umb e ma í ima, las "leyes del ma "
que los come cian es habían acumulado a lo la go de siglos sin in e ención del
legislado en las decisiones de los "Consulados de Ma y Tie a" y posiblemen e
ambién en los laudos a bi ales en gene al, a lo aban ahí pa a sen a cie as
bases.
Esas leyes del ma nos e o aen a ios siglos a ás, al menos a la época de
las C uzadas, cuando el Medi e áneo es su cado de nue o po na íos c is ianos
desde Valencia has a Bizancio, dando luga a las
consue udo
que se euni án en
Ba celona en el Lib o del Consulado del Ma . Pues bien, el Lib o del Consulado
del Ma , como cue po de eglas que debían aplica los cónsules ma í imos en
odo el Medi e áneo y después en oda Eu opa, son un código p i ado de 334
a ículos ("capí ulos") que pa a la so p esa del labo alis a mode no, con ienen
nume osas p esc ipciones sob e sala ios, con a ación, despidos, ca ego ías p o-
esionales, iesgos p o esionales, segu idad social, e c., has a alcanza ce ca de
la mi ad de los a ículos. En cuan o ecopilación de los usos y cos umb es del
ma , que desde el siglo XII al menos podían encon a se en los cánones de T ani
(1063), Ole on y o os, el Lib o del Consulado del Ma no solo e leja as-
pec os me can iles en e el a mado , el pa ón y los me cade es, sino oda una
comple a desc ipción de las icisi udes de la ipulación, incluído el pa ón o
naoche o.
Toda ía me ecen siquie a unas líneas odos aquellos sis emas de p oducción
a domicilio que en la indus ia ex il se desa olló en Alemania, Holanda, Bél-
gica, Reino Unido, F ancia y has a España a pa i del siglo XII como o ma de
escapa a las ígidas p esc ipciones de los g emios de las ciudades, y a cuya i -
ud los campesinos u ilizaban los molinos pa a undi la lana (molinos ape os
o
molinos ba án) en un p oceso que incluía du an e los la gos meses de in ie no
a oda la amilia al ededo del ela y que o ecía dos posibles e siones, la p o-
ducción au ónoma que culminaba en la en a del p oduc o en la e ia del pueblo,
o
la p oducción dependien e que con ma e ial suminis ado po el come cian e
elabo aba el ejido y las con ecciones y se lo en egaba a aquél con a un p e-
cio'''. Sis ema de
pu ing ou ,
o
Ve lagssys em,
cuyas eglas consue udina ias no
nos han llegado, po lo menos has a donde se me alcanza, pe o que alcanza on
un cie o auge en los países mencionados y son, po ello, o o p obable an ece-
den e del con a o de abajo y del De echo del T abajo. La expansión de es e
sis ema ilb e o no g emial alcanzó un g an auge a pa i del siglo XVI con el de-
sa ollo de las "new d ape ies", como indica Diago He nando, quien ag ega que
"la ed de ap o isionamien o de ma e ias p imas y de dis ibución del p oduc o
acabado se encon aba no ablemen e expandida, al es a con olada po g andes
me cade es expo ado es".
P ocede aho a esponde a una inquie an e p egun a, de la que de i a una
conside ación cul is a de no escaso alo sicológico pa a los es udiosos del De-
echo del T abajo: ¿cuándo empieza el De echo del T abajo?
Has a aho a, odos hemos conside ado que el comienzo de nues a disciplina
a anca cuando las no mas es a ales sob e mínimos alcanzan cie a uni e sali-
dad sob e el abajo subo dinado, de mane a que la ase en la que solo se di igía
a los ob e os, y que los especialis as de la época denomina on po an o como
De echo Ob e o, no debe se conside ado aún como al. De modo que el naci-
234
Libe amico um
mien o del De echo del T abajo pod ía es ablece se a pa i de la p omulgación
del Code du T a ail ancés, que como se sabe aba có a ias echas a medida
que se iban ap obando los di e sos lib os que lo componían (1910-1927). Es a
ac i ud en nues a disciplina no se co esponde con la ealidad, a la is a de la
g an can idad de an eceden es y no mas consue udina ias que egula on an es
que el Es ado las elaciones en e emp esa ios y abajado es. Nues a his o ia
ma cha en pa alelo con la del De echo Me can il, aunque no me a e o a a i ma
que incluso en la época de los p e o es pe eg inos del De echo Romano ambién
hubo no mas sob e los abajado es lib es. En odo caso c eo que al menos des-
de las C uzadas y el De echo Ma í imo que su ge en esos momen os hay ya un
De echo del T abajo incipien e, con las ca ac e ís icas de egla gene al de una
de e minada p o esión.
Los me can ilis as es udian con mimo los an eceden es his ó icos de sus p e-
ciados a ículos del Código de Come cio, y es iman que la disciplina iene su
o igen his ó ico en la ju isp udencia del
p ae o pe eg inus,
o cuan o menos a
pa i del siglo
XIII.
Vis a semejan e a i mación desde la posición de los labo-
alis as, una ju isp udencia sob e ex anje os, po muy come cian es que ue an
la mayo ía de quienes acudían al p e o , o unas o denanzas municipales de las
ciudades me can iles i alianas, esul an demasiado pa ciales o limi adas, sin la
gene alidad uni e sal a odos los come cian es que enimos exigiendo a nues a
disciplina. Sin ánimo de compe i con an augus a ama del De echo, c eo que
da a el nacimien o del De echo del T abajo en 1910 no hace jus icia a la ex ensa
ed de mínimos y de es ánda es labo ales que al ma gen de los g emios ciudada-
nos habían c eado las uen es egula o ias acabadas de menciona .
Me gus a ía que B uno opina a sob e es a cues ión.
NOTE:
1 VARDARO
G., VENEZIANI B.,
La i is a di di i o comme ciale e la do ina giusla o is ica
delle o igini, in Quade ni Fio en ini
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2 "Il su oga o della legge sul con a o di impiego",
Ri is a di Di i o Comme cialel
(1909),
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6
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7 CASTELVETRI L.,
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9
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10
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11 LOTMAR P.,
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Lo ma ",
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Spun i di di i o del la o o in dialogo con B uno Veneziani
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12
The Con ac o Employmen : A S udy in legal e olu ion,
Wo king Pape 203, Cen e o
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Es udios en hono de Juan Ri e o
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14 DIAGO HERNANDO M.,
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XV, A co Lib os, Mad id 1998, especialmen e págs. 25 ss.; UTRILLA UTRILLA J.F., "Los o ígenes
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la c eación de la co adía de los ejedo es hoscenses (1239)", en in e ne .