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Otra lectura de las arquitecturas recientes en España

Lozano Velasco, José María

Abstract

Una lectura desde la idea social de la contemporaneidad de la arquitectura que en estos momentos parece orientada a cuestiones superficiales de pura imagen y «exceso de artisticidad». El autor analiza los conceptos de «idea», <<representación» y <<elaboración» en el proyecto arquitectónico, cuestionando los modos que marcan los usos, costumbres y tendencias aceptadas como <<contemporáneo», <<moderno» y <<moda» en el ámbito de la arquitectura española. Establecida una identificación del <<valor social de la arquitectura>> con su <<contemporaneidad>> detecta la << debilidad>> de la arquitectura de éxito y de difusión. Bella pero vacía de contenido social, obedece a los procesos de producción de simulacros, de imágenes colectivas e individuales. Para su análisis el autor se sirve de una serie de obras representativas, enmarcadas en los acontecimientos del 92.

Full text

POSTFOLIO OTRA LECTURA DE LAS ARQUJTECTURAS RECIENTES EN ESPANA José Ma ía Lozano Velasco Una lec u a desde la idea social de la con empo aneidad de la a qui- ec u a que en es os momen os pa ece o ien ada a cues iones supei i- ciales de pu a imagen y «exceso de a is icidad». El au o analiza l os concep os de «idea », << ep esen ación» y <<e labo ación» en el p oyec o a qui ec ónico, cues ionando los modos que ma can los usos, cos um- b es y endencias acep adas como <<con e mpo áneo », <<mode no» y <<moda» en el ámbi o de la a qui ec u a española. Es ablecida una iden i icación del << a l o social de la a qui ec u a >> con su <<con e mp o- 135 aneidad>> de ec a la << debilidad>> de la a qui ec u a de éxi o y de di u- sión. Bella pe o acía de con enido social, obedece a los p ocesos de p oducción de simulac os, de imágenes colec i as e indi iduales. Pa a su análisis el au o se si e de una se ie de ob as ep esen a i as, en- ma cadas en/os acon ecimien os del 92. LA a qui ec u a española de las úl imas dos décadas ha susci ado un e iden e in e és en el mundo, p incipalmen e en la ieja Eu opa y en la jo en Amé ica La ina. Las p incipales ealizaciones de algunos a qui- ec os madu os y bien conocidos -c omo Bohigas o Moneo- y las de o os más ecien es y cuya ob a an e io o e a inexis en e o no había sido di undida ue a del ámbi o lo cal de su in e ención, han llenado páginas de las e is as especializadas españolas y ex anje as, y na u almen e en un ono lauda o io; en oca- siones en exceso. Se ha publicado un si n ín de o og a ías e ec is as, ealizadas po excelen es p o esionales, y no malmen e una documen a- ción écnica más es ingida. Es e a ículo se p opone ea li za o a lec u a c í ica menos habi ual, desde la óp ica de lo que quie o deno- -cxxx - ASTRAGALO, 03 (1995) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1995.i03.16 A qui ec o, p o eso de la Escuela de A qui ec u a de la Uni e sidad Poli écnica de Valencia. mina una idea social de con empo aneidad, o si se quie e, una ei indicación de lo social pa a la a qui ec u a con empo ánea, que a jui- cio de quien es o susc ibe esul a una de las ace as i enunciables de es e o icio, que sin emba go en el momen o ac ual pa ece, si no habe caído en el ol ido, sí habe sido elegada po de ás de cues iones o males, pu o- isua- les, o únicamen e de imagen. Resul a siemp e muy ú il hace uso del dic- ciona io -yo u ilizo el de Ma ía Moline - pa a es ablece los signi icados con encionales de de e minados é minos. El p ime o al que deseo e e i me es el de «idea». De en e las muchas acepciones que el dicciona io nos b inda oy a queda me aho a con la p ime a de ellas, al ez la más elemen al: «cualquie ep esen ación exis en e en la men e, o cual- quie elabo ación de ella po las que se ela- 136 ciona con el mundo». Es deci , que me oy a ocupa a con inuación de ep esen aciones que exis en en mi men e -y en las men es de los lec o es, ambién en las de los a qui ec os au o es de los p oyec os que comen a é más adelan e- y ello pe mi i á compa a en e sí esas ep esen aciones y que el lec o haga ambién sus p opias compa aciones. Y me oy a ocupa , más p ecisamen e, de aquellas elabo aciones men ales po las cuales nos elacionamos con el mundo; en es e caso con el mundo especí ico de la a qui ec u a y más pa icula men e de la a qui ec u a con empo- ánea. Pe mí aseme que me de enga oda ía en el concep o de ep esen ación, y ambién en el de elabo ación. Rep esen ación como algo angible, más bien conc e o, i me y deci- dido, algo más que una pos u a p o isional, que un ges o y que una consigna. Y elabo a- ción como lo que es u o de una decisión, de un p oceso, de una me odología, y po supues- o de una oma de pa ido inicial y de una selección de obje i os a alcanza . El é mino «con empo áneo» se en iende co- mo «de la época ac ual» y el é mino «mode - no>> como «de la época p esen e>>, pe o hay ambién una llamada hacia o o concep o que ambién nos in e esa y que es el de «moda>>. Es a ez leemos: «gus o gene al de la gen e, o conjun o de usos, cos umb es y endencias, ci cunsc i os a una época de e minada>>. Se ía aho a necesa io ealiza algunas nue as p eci- siones, como ¿quién ma ca esos usos, cos um- b es o endencias? ... o si admi imos el gus o gene al como una cues ión es adís ica o po el con a io como un alo de eli e emanado desde un ámbi o supe io . Cuando en ma emá- icas nos e e imos a alo es modales es amos e iden emen e admi iendo la p ime a acep- ción y cuando el con ex o es cul u al p opia- men e dicho, solemos acep a la au o idad de un á bi o. Hacia una idea social de con empo aneidad a qui ec ónica El é mino «social>>, pa a e mina ya con los concep os que si en pa a i ula es e a ículo, se desc ibe como «de la sociedad humana>> « ela i o a la sociedad ... a sus modos de ida, hábi os y cos umb es>>. Y en consecuencia po- demos es ablece algunas ue es conexiones en e la idea de lo con empo áneo -<> lo mode no si se p e ie e- y la idea de lo social. A mí, pa icula men e, me a a in e esa una iden i icación de ambos concep os, po la que con empo áneo y social an a que e deci lo mismo en nues a a qui ec u a, y la au én ica - CXXXVI- e sión de con empo aneidad a qui ec ónica end á que e con el con enido social de sus p opues as. En es e pun o encuen o opo uno in oduci esa de inición de la a qui ec u a, casi luga común que dice: «a qui ec u a es el a e de cons ui espacios ú iles pa a el homb e>>. Y a pa i de ella, y de lo expues o has a aho a, podemos pone ya en elación el conjun o de é minos más a iba u ilizados. Veamos qué clase de ep esen ación men al, de elabo a- ción men al, que nos pe mi a elaciona nos, a noso os en an o que a qui ec os, con el a e de cons ui espacios ú iles pa a el homb e, se ace ca a nues a época ac ual, y al gus o de las gen es como enómeno social o a los dic- ados de la cul u a especí icamen e a qui ec- ónica (o segu amen e hay que añadi : a los gus os de los líde es -supues os o eales- de esa cul u a). Me gus a ía deja es ablecido -y no po sabi- do huelga deci lo- que hay in a ian es en nues o abajo que di ícilmen e podemos cues- iona ; la cons ucción lógica, la u ilidad cie - a, la búsqueda c ea i a (a ís ica si se p e ie- e) de alo es espaciales y o males, no pa e- cen cues iones disciplina es suscep ibles de a iación en la his o ia de la a qui ec u a (o mucho menos, de desapa ición en el con ex o disciplina , que po ejemplo, es e a ículo ad- mi e como e e en e). Si que emos acep a es os plan eamien os, con empo aneidad (o mode nidad) a a iden- i ica se aho a -y siemp e hab ía sido así- con el alo social de la a qui ec u a, y la comp o- bación de es e hecho nos esul a bas an e sen- cilla de e ec ua . Se a a de iden i ica o mas de ida, mane as de usa , cos umb es y en- dencias del homb e y de la muje con empo- áneos, alo es sociales en in. Y se a a am- bién de localiza p ocesos de p oducción, posibilidades cons uc i as, écnicas y ma e- iales p opicios po sus p es aciones, po sus cos os y po su signi icación ambién. Y la in es igación o mal y espacial del a qui ec o como su obje i o úl imo y más ín imo, i e- nunciable, ac uando simul áneamen e sob e la consecución de u ilidades, de e icacia, y ac- uando sob e la ma e ialización lógica de los a i icios que la p ocu an. Aunque al ez es e discu so, apa en emen e incues ionable, esul e demasiado ingenuo si nos asomamos a las páginas de las e is as especializadas, o si simplemen e salimos a las calles de nues as ciudades, si isi amos los nue os edi icios adminis a i os o de equi- pamien os, si mi amos con de enimien o en el in e io de nues as i iendas ecién ad- qui idas. Incluso si epasamos nues os ex- os más habi uales de His o ia de la A qui- ec u a. Joseph Rykwe llama «p ime os mode nos>> a aquellos a qui ec os del siglo XVII cuyos aba- jos han llegado has a nues os días y ci a a Goe he en aquella ca egó ica dia iba «la ma- yo ía de lo nue o no es omán ico po que sea nue o, sino po que es débil, en e mizo y mo - boso, y lo iejo no es clásico po se iejo, sino po ue e, esco, aleg e y saludable>>. ¿Qué nos quie e ansmi i Goe he, y qué Rykwe ci án- dole a p opósi o de la a qui ec u a? ... ¿cuál es en onces la oposición en e « omán ico y clási- CO>>? ... ¿qué g ado de debilidad o o aleza le co esponde a lo ac ual, o a lo social, a lo admi- ido ya po la cos umb e, o a lo que se expe i- - CXXXVII- 137 ASTRAGALO,03(1995)ISSN 1134-3672 men a po p ime a ez? Quizá nada más débil, más en e mizo y más mo boso que el esul ado o mal de muchas de nues as a qui ec u as con empo áneas -bellas en sí mismas- acías de con enido, huecas, ca en es de lo ue e, de lo aleg e, de lo esco y de lo saludable que los anunciados clásicos de la a qui ec u a en aizada en lo social, en los usos e icaces y en la cons- ucción lógica, jamás han ol idado. Al menos en dos ocasiones ecien es se ha acuñado o icialmen e el é mino mode no (o nue o) pa a e e i se a mo imien os a qui ec- ónicos amplios. En España conocemos po «Mode nismo» un gene oso conjun o que ag upa desde el A Nou eau belga has a Gau- dí (incluyendo anceses, holandeses, alema- nes, aus iacos e i alianos) y odo el mundo acep a el apela i o de Mo imien o Mode no enunciado goe hiano no es aplicable ni a los p incipios de siglo, ni mucho menos a los años ein icinco de nues a a qui ec u a mode na. La conc eción a qui ec ónica de los p ime os quizá enga un componen e undamen almen- e o mal (aunque no exen o de ca ego ías concep uales y has a ilosó icas); cu as, in- luencias ege ales y lo ales, a ención po la na u aleza y ei indicación del aba jo a esa- nal pueden se algunas de sus e e en es su- pe iciales. En los segundos, el maquinismo, la indus ia, la llamada «since idad cons uc i- a» y el empleo sis emá ico de los nue os ma e iales ienen a supe pone se a plan ea- mien os ideológicos y p og amá icos como «el nue o a e de i i » que enuncia a Mies an de Rohe a p opósi o de la Exposición del We kbund que ma e ializó el Ba io de pa a ci a una «asociación» más ex ensa oda- Weissenho en S u ga , o como «la máquina 138 ía en la que caben a un iempo Le Co busie , de hahi a » de Le Co busie que inspi a a Mies an de Rohe, Al a Aal o, G opius, buena pa e de sus ealizaciones, desde la casa Oud, Bou geois, Se , e c. Y hay que ap ecia que en e los dos mo imien os no dis an más de ein a años (au o es como Ho mann o W igh llega on a pa icipa de alguna mane a de ambos). Pu ede deci se que en el o igen de las dos endencias -o de los dos momen os his ó icos- es aban idén icos plan eamien os ideológicos, idén icas ep esen aciones o ela- bo aciones men ales: el echazo de lo iejo --de lo clásico, o mejo , de lo neo-clásico-, el su gimien o de lo nue o como una up u a adical de lo exis en e (aunque nunca, hace al a a menudo eco da lo, de la his o ia). Y hay que deci con segu idad que en ambas ocasiones el echazo no e a de lo ue e o de lo saludable y que la ei indicación no e a p ecisamen e de lo débil o de lo en e mizo. El Dominó y las i iendas Ci ohan has a sus nume osas Unidades de Habi ación. ¿Cuál es hoy, sin emba go, el pano ama más habi ual? ... ¿Qué es lo que el p o ano conoce aho a como a qui ec u a mode na? ... , o más aún ¿en qué é minos pod íamos de ini , los que a es o nos dedicamos, la a qui ec u a con- empo ánea? Tan o en el e eno de la ciudad, como en el p opiamen e edilicio, nos encon- amos en gene al, en es e inal de siglo y de milenio, an e un pano ama más p óximo a la «Fe ia de las Vanidades >> y al «Temblo de la alsi icación» que al econocimien o sencillo del alo de lo ap opiado. ¿Ap opiado pa a qué y ap opiado pa a quién? .. . , se p egun a án us edes. La espues a se me -CXXXVIII - an oja a mí inmedia a. Ap opiado al uso y al momen o his ó ico que jus i ica p ecisamen e ese uso, ap opiado a las necesidades colec i- as e indi iduales de una sociedad, de una humanidad, que asis e inc édula a enómenos como el hamb e, el sida, las gue as y la inso- lida idad más mani ies a. Cuando es posible e p og amas en la ele isión, sob e E iopía, la India, Ruanda, Bosnia ... y después i se a la cama a do mi . Enlaza la idea de mode nidad au én ica con nues a a qui ec u a con empo ánea, iden i i- ca -como lo hace el dicciona io- ambos con- cep os, end á que e , desde mi pun o de is a, con una e sión absolu amen e social de la a qui ec u a. Y no pod á de ja de ene en cuen a la ealidad his ó ica de una sociedad que de ocha con una mano mien as es á obligada a pedi limosna con la o a. Ins ala la a qui ec u a en los p ocesos de p oducción de bienes ú iles, ecob a la an en desuso acepción de la a qui ec u a como bien común, enuncia a la an ecuen e magni icación de la a qui ec u a como espec áculo, me pa ecen a eas de u gen e adopción. Dedica é oda ía unas líneas, an es de en a en la alo ación c í ica que una se ie de ob as españolas con empo áneas me me ecen, a es a cues ión pa a la a qui ec u a en endida den o de los sis emas de p oducción de bienes ú iles pa a el homb e y su posible oposición a lo que denomina é la e sión con encional, unda- men almen e a ís ica, de la a qui ec u a. En la p ime a, una ajus ada alo ación de los cos os de p oducción y de pos e io man enimien o, un cuidadoso análisis de las solici aciones un- cionales a sa is ace ~ iden emen e elacio- nadas con los usos y cos umb es, con los nue- os usos y cos umb es ambién, del pueblo- la i enunciable búsqueda de alo es espaciales y o males, se con e i án en un ma co cien í i- co y acionalizado, donde el « odo ale» no iene cabida. En la segunda, el obje i o p i- mo dial de consegui alo es simbólicos, con- no a i os de lo que sea -pode , e icacia, capa- cidad, ecnología, mode nidad incluso- cues e lo que cues e (y léase es e é mino en odas sus acepciones posibles), unido a la au ocompla- cencia y a cie o na cisismo de i ado del exce- so de a is icidad, hacen que la con empo anei- dad se mani ies e en una sob eca ga exp esi a que acaba á aciando de con enido los alo es más elemen ales e his ó icos, p esen es ya desde la conocida iada i u iana. Como al es udian e de a qui ec u a al que inculca le igo -imaginación suele sob a le- esul a a ea de p ime a impo ancia pedagógica, al p o esional de la a qui ec u a exigi le p uden- cia -audacia ya le sob a- pa ece ine i able. O a lec u a de las a qui ec u as ecien es en España La e is a española A qui ec u a Vi a en su labo conscien e -y de ambigua in e p e a- ción-de di ulga de o ma sencilla, aún a cos- a de cie a imp ecisión, los esul ados de la a qui ec u a con empo ánea in e nacional y más conc e amen e española, publicaba el pa- sado año un Anua io en el que además de in e- esan es a ículos de opinión elegía dos doce- nas de ob as ep esen a i as, a juicio del Edi- o , de un quehace casi ené ico enma cado en los as os de la Expo 92 de Se illa, de la Ba celona Olímpica y de la p e endida capi a- lidad eu opea de la cul u a que quiso eje ce Mad id. Las u iliza é yo aquí pa a e ec ua esa -CXXXIX - 139 ASTRAGALO,03(1995)ISSN 1134-3672 140 «O a» lec u a a la que me e e ía al p incipio de es e esc i o. Ag upadas con un c i e io que aquí no iene al caso comen a , esas ob as ue on las siguien- es: La To e de Collse ola, de No man Fos e , en Ba celona, un indiscu ible hi o geog á ico que ya si e de e e encia u bana en el discu i po la ciudad, deudo de su p opio con enido uncional, esuel o con una ecnología pun a jus i icable po ese mismo con enido y en la onda de aquellas mani es aciones casi p opia- men e ingenie iles que en manos del a qui ec- o son capaces de ansmi i signi icado y emociones. La incomp ensión que en su mo- men o ob u o la ob a de Ei el en Pa ís - al ez en e o as cosas po su ubicación más comp ome ida que en el caso que me ocupa- con as a con la acep ación popula de la ob a del inglés, inco po ada de ini i amen e y con me ecimien o al paisaje a qui ec ónico de la Ciudad Condal e incluida, desde su o igen, en e sus alo es pa imoniales. Pe o al mismo iempo se es aba cons uyendo en Se illa el Puen e del Alamillo -incomple- o- de San iago Cala a a; un ala de innecesa- io de «o namen ación es uc u al>> añadida, pa a con'segui monumen alidad escul ó ica en una pieza que, al con a io de la an e io , pe ie e su aspec o u ili a io más ín imo y acaba ep oduciendo a escala gigan esca lo que al ez pudie a esul a un in e esan e obje o de esc i o io. Valo ación es é ica o sim- bólica apa e, uno puede obse a con jus i i- cable pe plejidad, cómo aguas abajo un sim- ple « able o» -excelen emen e cons uido- iene a sal a la misma luz en e las ibe as del ío, sin os en ación alguna, con e icacia, y con un p esupues o mucho más educido. (Me e ie o al Puen e de la Ca uja de F i z Leon- ha d y Luis Viñuela.) En Mad id, se nos o ece como pieza de p i- me a magni ud -e indudablemen e lo es- la in e ención de la Es ación de A ocha de Ra ael Moneo, mues a e iden e del in eligen- e eclec icismo al que su au o nos iene acos- umb ados. Es a ob a millona ia, de indiscu i- ble necesidad me opoli ana, a a da cuen a de la capacidad del a qui ec o na a o -segu- amen e el más celeb ado in e nacionalmen e de los a qui ec os españoles- pa a euni pie- zas di e sas en una sue e de << Opo unismo his ó ico>> que le pe mi e mezcla e e encias a John Soane con la cul u a holandesa de un pudok, ensaya con las g andes luces de las ma quesinas (pa a mí el espacio más in e e- san e del conjun o), u di un ingenioso y also mu o .co ina y e a de ini i amen e con la pieza del In e cambiado . Quizá las c í icas, más in e esadas (o malin encionadas) que agudas, a cues iones de uncionamien o o señalü:ación, han hu ado la posibilidad de ealiza o as más concep uales y p o undas sob e un conjun o cie amen e monumen al cuyos log os pa ciales no son incompa ibles con una discusión de su es uc u a in e na o del descuido del de alle. La ampliación y emodelación del Ae opue o de Ba celona de Rica do Bo ill y su Talle de A qui ec u a iene a ce a es e p ime cua e- o de ob a << pública>> de la mayo en e gadu- a. No me de end é en exceso en es a ob a pa a no pa ece obsesi o, pe o déjenme deci - les que nunca me acos umb a é a ecibi con se enidad esa con i encia de la ein e p e a- - CXL- ción del mu o co ina «más ecnológico>> con emedos de columna as y capi eles egipcios (o jónicos, ¡qué sé yo!) y una asnochada am- bien ación in e io paisajis a ya ensayada has a la saciedad en los g andes lobbies neo- yo quinos de los que M . y M s. T ump ue on pa ocinado es. Di é, en a as de la hon adez, que el uncionamien o es pe ec o, su plan a limpia y sus ci culaciones cla as; lo que oda- ía me hace más dolo osa la lec u a de su esul ado inal, de su imagen. Cua o edi icios pa a equipamien o depo i o componen un segundo g upo que encabeza el Palacio de los Depo es de Badalona de los a - qui ec os ca alanes Es e e Bonell y F ancesc Ríus. Me ecedo a del P emio Mies an de Rohe, cabe analiza es a ob a en su jus o g a- do de monumen alidad, ca ac e izando una zona u bana necesi ada de una pieza que la p o agonice y la alo e, in eligen e en su a- zado en plan a, suge en e po su sección e impecablemen e esuel a en su aspec o ex e- io . En la línea que ambos au o es enían ya azada en es a ma e ia desde el Velód omo de L'Ho a -no iene al caso habla aquí de su es ado ac ual y de las azones de su de e io o- el Palacio de los Depo es es an aus e o y con enido como cuidadoso en su unciona- mien o, de al o ma que su con emplación y su uso ( a a cualidad) esul an igualmen e sa- is ac o ios. Pe o en o o Palacio de los Depo es, en el de G anada (y sigo el o den que siguió el Anua- io) de Lluís Clo e e Ignacio Pa icio --en ese ma idaje p o esional que a mí me cues a en ende y me hace año a el Clo e de los iempos de aquella deliciosa casa de acacio- nes que cons uyó jun o a Tusque s en Pen- elle ía- no soy capaz de obse a sino obs i- nación en la solución casi imposible de la plan a ec angula , así como un esul ado con- cesiona io de un i uosismo o mal de dudo- so o igen y no menos dudosa inalización. Una <<pequeña>> pieza --el Polidepo i o y Cen o de Pelo a de Mon ju"ic, ambién en Ba celona- a a pe mi i a Jo di Ga cés y En- ie So ia ensaya con el análisis espacial de un con enedo elemen al (casi pu amen e pa ale- lepipédico) y la alo ación de la luz na u al, a apándola con écnicas museís icas que dan cuen a de su dedicación p oyec ual y de su habilidad, de su ca iño po el ma e ial, escogi- do, medido y medi ado, de su pos u a com- p ome ida y no exen a de elegancia, p ác ica- men e cons an e en su ayec o ia, en esa ob a suya poco suje a a los dic ados de la moda, algo in empo al si se quie e. Pa a mí, es e ipo de ob as iene a ilus a -y así suelo decí selo a mis es udian es- aquella a qui ec u a que es á hecha desde den o pa a ue a, y desde el a qui ec o pa a los demás, con el e iden e dis- u e de ambos. Y además, las Ins alaciones Olímpicas de Ti o con A co de En ie Mi alles y Ca me Pinós -c uando oda ía o maban pa eja p o esio- nal- , con su plan a ( an ca ac e ís ica de sus au o es) apa en emen e endiablada, esca ada pa a su mejo comp ensión po el mecanismo de la epe ición de sus elemen os, de cons- ucción ingeniosa y en ocasiones in e osímil, e sión au óc ona -aunque a ellos no les gus e oí l o- de los ien os decons uc i is as que sopla on desde Eu opa Cen al y que embele- sa on al penúl imo Philip Johnson an es de su i emediable caída. Lógicamen e, pa a en en- de la, hay que insc ibi es a ob a en el conjun- - CXLI - 141 ASTRAGALO,03(1995)ISSN 1134-3672 142 o de las ealizadas po sus au o es, jun os y po sepa ado. Así y odo pa a mí esul a in- comp ensible. Vend án a con inuación doce ob as algo di e - sas, de equipamien o cul u al o de ocio, admi- nis a i os ins i ucionales, de se icios o de o icinas, y la p ime a de ellas es el Palacio de Cong esos de Salamanca -una de las pocas que salen del iángulo p e e encial que o - man Mad id, Ba celona y Se illa- ob a del a qui ec o, pin o y p o eso de a qui ec u a Juan Na a o Baldeweg, ensayo poé ico ace - ca de la bó eda «pe e sa» que iene p ác i- camen e a cues iona lo que ap endimos en el lib o de ex o de Edua do To oja; magní ico po o o lado, una especie de oma pós uma de Cas illa po el Islam, casi mágico y me e- cedo de la admi ación de casi odos (William Cu ís en e ellos), modelo de implan ación y de econocimien o del luga , que es desg a- ciadamen e su lec u a menos ecuen e. Su monumen alidad, en es a ocasión plenamen e jus i icada, no iene nada de monumen alis- mo y de hecho la ciudad de Salamanca, con- enedo a ya de no pocos hi os a qui ec óni- cos, ha in eg ado de o ma gene osa y nada iolen a es a pieza de Na a o, quien ya nos habi uó a su poesía desde la Casa de la Llu ia. Den o del Conjun o de la Expo es nue as ob as an a ll ama nues a a ención, siguiendo como an es las indicaciones del Anua io; el Pabellón de la Na egación, del se illano Gui- lle mo Yázquez Consueg a, de impecab le sec- ción a mi juicio debili ada después po el exceso de ma e iales y o mas con ocados en su con igu ación inal. Y su o e, en el ex e- mo con a io a lo que se ha denominado -con mejo o peo o una- minimalismo a qui ec- ónico, demos ación excesi a, casi exhibicio- nis a, de la capacidad del a qui ec o au o en jun a , encon a , supe pone y opone inclu- so, en la pe secución más decidida del obje o he moso en sí mismo. Lo he dicho y lo he esc i o en o os luga es, y sin en a a alo a subje i amen e la ob a de Guille mo Vázquez c eo que puede acaba siendo esponsable de lo que pod íamos ll ama un «nue o o malis- mo» que si en sus p opias manos ya es p eo- cupan e, puede alcanza ni eles ala man es en las de sus seguido es más jó enes, más inex- pe os, menos do ados, o po deci lo más cla- o, simplemen e o pes. Una pieza mucho meno , el Pabellón au onó- mico de Cas illa-La Mancha, de Manuel de las Casas (en colabo ación con su he mano Ignacio de las Casas y Jaime Lo enzo), iene a mi c i e io a pone el con apun o del an e io . «Engañosamen e» aus e o, esuel e una plan a b illan e y una sección delicada, al ez u o de una sosegada in es igación espacial que pa e del emplo y de la casa, y de la capacidad de ambos pa a gene a ipos expo ables a o as unciones. La nobleza p opia de la made a p e- ciosa a a se capaz de añadi ambién nobleza a ma e iales an anónimos como el able o enólico y el análisis igu oso de los con enidos uncionales a a pe mi i que la idea de con e- nedo , sin queda aba nd onada, se supe ponga con su ileza a la de i ine a io. Todo un símbolo que no en ano cosechó la s c í icas más a o- ables y un ánimes del co njun o de piezas que colonizó empo almen e la isla de la Ca uja. Una caja ambién, aunque de conside ables dimensiones, ingenua en el ondo en su p epo- -CXLII - encia de id io y má mol es el Tea o Cen al de Ge a do Ayala, con enedo a de un sin ín de de alles elabo ados has a la saciedad, demos- a i os del o icio de su au o , pe o al ez hué ana de la imp on a de las g andes deci- siones que dan unidad al conjun o, como ocu- ie a en modelos an conocidos de G opius, de Oud o de Al a Aal o, y íc ima p ecisamen e de la p esencia au ónoma de cada uno de ellos. Vol iendo a ie as ca alanas el Club Náu ico de L'Es a i de Ca los Fe a e , exquisi o co- mo su au o -hacia el que no ocul o mi admi- ación como uno de los p o esionales más sóli- pequeño «híb ido» (o «usos mix os») que albe ga con mucha habilidad pa a su disposi- ción o ganiza i a salas de isi as, o icinas y i iendas y que en ocasiones me sugie e como una e sión ac ualizada de la Escuela de Ams e dam -no en ano Ma eo ha hecho allí sus pini os a qui ec ónicos-, como un K ame o un Wi jde eld impo ados a la ie- a de Jujol y Gaudí. Esa, segu amen e in en- cionada, «alocacidad» de la Ob a de Ma eo me pa ece inalmen e su e sión más a ac i- a, aunque ambién la más inquie an e. Y la más discu ible. dos del pano ama español con empo áneo- a No sé si el aza ha hecho que enga que esc i- a demos a se como una delicadísima ope a- bi aho a ace ca de la Escuela de Acuicul u a ción de implan ación en el luga , cuya isión de la Isla de A osa (Pon e ed a) o si ya es aba desde el ma esul a deliciosa (¡ese a o ho i- en la in ención de Luis Femández Galiano zon al noc u no!), apoyado sob e una plan a -au o de la selección-es ablece es e con as- an sencilla que uno piensa que a cualquie a e, pe o en el ex emo de los Juzgados es á es a debie a habé sele ocu ido an es, y una sección ob a de la a qui ec a, jiennense de nacimien o, amable, nada o zada, que acaba án de iniendo planos de id io y planos macizos, mu os e - sos como ejes de coo denadas y mu os ondu- lados, como las cu as exac as de los g á icos de los lib os de es adís ica. Ob a ajus ada en su p esupues o y igu osa -una ez más- con sus eque imien os uncionales, que se me an oja como pa adigma de la a qui ec u a con empo- ánea que es oy que iendo ei indica en es e esc i o. Una de las úl imas ob as que conozco de Fe a e , la casa y alle pa a su he mano o óg a o en el Ampu dán, iene a co obo a lo que el Club Náu ico ya anunciaba. El Edi icio pa a los Juzgados que Josep Lluís Ma eo ha p oyec ado y cons uido en Bada- Pascuala Campos. Con esa é mi a ec o pe so- nal po Pascuala an es de deci que encuen o su Escuela an con unden e y a la ez an ie - na como una casa g ande, como una casa de odos y pa a odos, sin una sola concesión al ges o, al guiño de la moda, cons uida con la so- lidez de las casas sola iegas gallegas, con la de los hó eos, aca iciando pied as an es de colo- ca las en la achada, aca iciando made as an es de cons ui las ce chas, con eniendo pa ios y espacios claus ales, an se enos, an p opios de luga , de las cos umb es de los pescado es, ap opiándose del e eno sin que e compe i con el inaudi o paisaje de las pla a o mas de cul i os ma inos. lona, es como un g i o dado en el in e io de Una sola ob a es ex aída del amplio capí ulo una Cáma a Acús ica. Así me pa ece a mí ese de la Rehabili ación -o de la Re o ma, la Re- - CXLIII- 143 ASTRAGALO,03(1995)ISSN 1134-3672