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Estética e interculturalidad: expresión del alma trágica en el cine de Pasolini

Abstract

El actual diálogo intercultural debe acordar qué es cultura. Ésta está emparentada con la organización social: es dinámica, plural y mutable. De manera que no se puede hablar de cultura, sino de culturas. Para que una cultura pueda ser comprendida, las imágenes de sus juegos de lenguaje deben reflejar conductas humanas universales. Un ejemplo, es la expresión del alma trágica en la experiencia estético-cinematográfica de Pasolini, quien trató de profundizar en la naturaleza del hombre.

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Estética e interculturalidad: expresión del alma trágica en el cine de Pasolini

Author: Fernández Zulueta, Francisco Javier
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/dc99147c-2a94-4d5c-99ac-193639257020/download
Comunicación nº 5, 2007 (pp. 363 - 376)
ESTÉTICA E INTERCULTURALIDAD: EXPRESIÓN
DEL ALMA TRÁGICA EN EL CINE DE PASOLINI
Ja ie FERNÁNDEZ ZULUETA
Uni e sidad de Se illa
Resumen: El ac ual diálogo in e cul u al debe aco da qué es cul u a. És a es á empa-
en ada con la o ganización social: es dinámica, plu al y mu able. De mane a que no se
puede habla de cul u a, sino de cul u as. Pa a que una cul u a pueda se comp endida,
las imágenes de sus juegos de lenguaje deben e leja conduc as humanas uni e sales. Un
ejemplo, es la exp esión del alma ágica en la expe iencia es é ico-cinema og á ica de
Pasolini, quien a ó de p o undiza en la na u aleza del homb e.
Palab as cla e: diálogo in e cul u al, cul u a, o ganización social, imágenes, juegos de len-
guaje, exp esión, alma ágica, expe iencia es é ico-cinema og á ica, na u aleza del homb e.
Abs ac : The cu en in e cul u al dialogue has o decide wha cul u e is. This is ela ed
o he social o ganiza ion: i is dynamic, plu al and mu able. The e o e, i is no accu a e
o alk abou a single cul u e, bu abou di e en cul u es. Fo a cul u e o be comp ehen-
sible, he images o i s language games ha e o e lec uni e sal human beha iou s. As
an example, i is he exp ession o he agic soul in Pasolini´s aes he ic-cinema og aphic
expe ience, who ied o s udy in dep h human na u e.
Keywo ds: in e cul u al dialogue, cul u e, social o ganiza ion, images, language games,
exp ession, agic soul, aes he ic-cinema og aphic expe ience, human na u e.
¿Qué es cul u a?
En una en e is a publicada en el dia io ABC1, Goy isolo señala que el ac ual diá-
logo in e cul u al p ecisa aco da qué es cul u a, ya que suele se con undida con la
aplicación de cie as cos umb es e óg adas, más p opias de adiciones eligiosas.
La palab a española cul u a, de i ada de la la ina cole e (hon a , cuida , p ac i-
ca , cul i a ), es u o, en p incipio, asociada a las labo es del campo (Co a ubias,
1. Juan Goy isolo, “El mul icul u alismo es sospechoso”, ABC, Se illa, 20 de ma zo de 2003, p. 56.
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1995: 383), pe o hacia 1515 comenzó a se empleada pa a dis ingui el eje cicio
de la acul ad in elec ual: cul us (cul i ado). Po in luencia del é mino alemán
kul u ell adquie e, ya en el siglo XX, el signi icado de conjun o de señas de iden-
idad dis in i as de las colec i idades humanas (Co ominas, 1998: 185). Desde
el pun o de is a semán ico, es una oz polisémica. Como o os concep os cla e
es empleada po dis in as disciplinas que han a ado de delimi a y de ini sus
sen idos. És os se pueden condensa en es acepciones gene ales conca enadas
que compa en implicaciones comunica i as, dinámicas, empo ales y plu ales:
1. Comúnmen e hace e e encia al g ado de desa ollo in elec ual del indi i-
duo. Es a concepción es á inculada con la p ác ica de ac i idades c ea i as y con
la capacidad de és as pa a ansmi i conocimien o.
2. También alude a mane as de se p opias de g upos, compues os po un
mayo o meno núme o de indi iduos, que in e ac úan en de e minados con ex os
( empo al, geog á ico, clima ológico, de p oducción) y que o man comunidades
di e enciadas más amplias. En cada una de es as sociedades se dis inguen c i e-
ios de e nia, clase o sexo, además de o as señas de iden idad: lenguas, conduc-
as, ideas, c eencias, símbolos, alo es, gus os, o ganización, usos y cos umb es.
3. En un ni el más complejo designa las ex ensiones ideológicas, las ins i u-
ciones, los p ocesos indus iales, cien í icos, ecnológicos y a ís icos, y las es uc-
u as polí icas y económicas de unos es ilos de ida colec i os, más o menos simi-
la es, que se desa ollan y en an en con ac o en e sí a la ez que se o alecen,
ans o man o desapa ecen al elaciona se con ci ilizaciones di e en es.
Es as amplias acepciones indican que la cul u a es á empa en ada con la o ga-
nización social: es el mundo p opio del homb e. A di e encia de la Na u aleza,
es el esul ado de su singula capacidad de in e p e a y o ganiza la ealidad, de
gua da elaciones con el en o no, de es ablece ínculos con indi iduos y g upos
semejan es, de ace ca se e in e cambia expe iencias con o os colec i os di e en-
es. Así, al menos, lo ha in e p e ado la co ien e acionalis a de ese imp eciso y
pa icula disposi i o de dominio uni e sal llamado Occiden e (A gullol y T ías,
1992: 76-77). En su discu so ilus ado sob e eo ía polí ica, Rousseau (1762)
de ine al homb e como u o del pac o social. Asimismo, el posi i ismo an opo-
lógico de Tylo (1871) apun a que el homb e adquie e conocimien os, c eencias,
cos umb es y o as ac i udes como miemb o de una sociedad. Po o a pa e, la
eo ía psicoanalí ica de F eud (1920) coincide en señala es e o igen social y
colec i o de la cul u a, a la ez que des aca su unción ep eso a de la pe sonali-
dad indi idual; mien as que la exégesis ilosó ica de Schele (1925) a i ma que
es á asociada al homb e: sin cul u a no hay humanidad, sino animalidad.
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Es é ica e in e cul u alidad: exp esión del alma ágica en el cine de Pasolini
La adición acionalis a occiden al con iene en si ua el incie o o igen de la
cul u a a lo la go del p oceso de hominización; es deci , en pa alelo al desa o-
llo de las dimensiones neu o isiológica, mo ológica, mo iz, psíquica, cogni i a,
onológica, c eado a y social del homb e. De modo que es a capacidad de cono-
ce , de desa olla y de comunica los signi icados de la ealidad des ela la doble
na u aleza del homb e: dis ingue su animalidad y de ine su humanidad. Según las
eo ías e olucionis as de la An opología mode na (Tylo y Mo gan), las es uc-
u as, mecanismos, o ien aciones y mani es aciones de la cul u a han expe imen-
ado un p og eso lineal: sal ajismo, ba ba ie y ci ilización. Es e complejo mundo,
p opio del zóon poli ikon a is o élico, se dis ingue po su mu abilidad, empo a-
lidad, plu alidad y di e sidad. Como hecho humano es dinámico y es á suje o
a p o undos y no edosos cambios, in e nos y ex e nos: los dis in os elemen os
que le dan o ma dejan paso a la ince idumb e de lo desconocido y dan azones
ace ca de sus dimensiones pa a asumi lo. Po consiguien e, la cul u a no es única
e inamo ible en el iempo. Desde sus o ígenes se mani ies a como una ealidad
mul i o me y dispe sa po los di e sos con ex os geog á icos: p esen a dis in os
modelos gene ales que, a su ez, es án in eg ados po o os an os más conc e os
que gua dan semejanzas en e sí a pesa de se di e en es en los múl iples con-
ex os. De mane a que no se puede habla sólo de cul u a, sino de cul u as, aun-
que engan en común cie os asgos, alo es e ins i uciones. Es as colec i idades
humanas, es ilos de ida y uni e sos simbólicos di e enciados han man enido a lo
la go de la his o ia elaciones de con on ación, sup emacía, igno ancia ecíp oca
o comunicación: en en amien o y eliminación (ex e minio), in asión y domi-
nación (colonialismo), mezcla y ans o mación (mes izaje), con i encia en la
p oximidad (mul icul u alidad), unión pa a o ma nue as iden idades (plu icul-
u alidad) o in luencias mu uas (in e cul u alidad). En suma, la he e ogeneidad
cul u al con empo ánea no es más que el esul ado de es e e e no y cons an e lujo
de choques, encuen os, exis encias limí o es, diálogos e in e cambios.
Comp ende las cul u as
A i ma Gee z (1996: 88), que el análisis de la cul u a es un p oceso empí ico;
es deci , que no debe se es udiada como un sis ema lógico o como un modelo
o gánico compues o po piezas que se elacionan, sino como una ama de la que
se obse an compo amien os y p oponen hipó esis pa a su comp ensión. Como
sos ienen Wi gens ein (1988) y Winch (1994), el análisis de los símbolos o sig-
nos cul u ales des ela la doble dimensión semán ica de los mismos: de una pa e,
mani ies an signi icados comunes; de o a, exp esan sen idos que son p opios del
au o que decide usa los, quien, al mismo iempo, amplía su signi icación. Las
cul u as p esen an modelos donde los símbolos o signos se inse an y adquie en
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in eligibilidad. Es as g amá icas –así las denomina Wi gens ein– es uc u an
acionalmen e sus unciones y elaciones semán icas, sin ác icas y p agmá icas.
Según Gee z (Ibíd., 91), son uen es comunes de in o mación: obje os ma e-
iales, sensibles y conc e os de conocimien o que in e p e an y dan sen ido a la
ealidad. La in encionalidad y el alo comunica i o de dichos símbolos o signos
no son es ablecidos po la acción aislada de un indi iduo, sino impues os po la
colec i idad. En é minos de Gee z, son “modelos de” la ealidad (Ibíd., 91). Sin
emba go, pa a ene en cuen a la g amá ica de una cul u a ambién es necesa io
conside a los innume ables juegos de lenguaje –como p opone Wi gens ein–
que se despliegan en su in e io . És os son “modelos pa a” la ealidad gene ados,
en es e caso sí, po acciones in e p e a i as indi iduales (Ibíd., 92) que, a modo
de manual de ins ucciones, o ecen indicios que amplían los signi icados de los
“modelos de” que aluden a la acción del homb e. Po consiguien e, la comp en-
sión de una cul u a es posible si las imágenes de sus juegos de lenguaje –po
ejemplo, de la e lexión ilosó ica o de la expe iencia a ís ica–, además de emi-
i al mundo simbólico en que pa icipan odos sus miemb os, ambién e lejan
conduc as signi ica i as de acciones indi iduales conc e as. A modo de ejemplo,
la exp esión del alma ágica en la ob a cinema og á ica de Pasolini: expe iencia
es é ica que p opone ec ea la sac alidad del homb e y ap ehende su es uc-
u a uni e sal como exp esión c í ica de la Mode nidad, esa idea ilosó ica que
exp esa una expe iencia del iempo: la consciencia de i i , humana y cul u al-
men e, una época di e en e espec o de o as an e io es (Jiménez, 1993: 9).
El homb e en e al espejo
Dis in as disciplinas inculan el incie o o igen de la cul u a con el p oceso
de o mación de las es uc u as neu o isiológica y social del homb e, cuya inquie-
ud in elec ual a a, po medio de la imaginación c eado a, de conoce y ap ehen-
de la ealidad ocul a de su iden idad (Zamb ano, 1993: 31-35). En No as de un
mé odo (1989: 19-46), Zamb ano a i ma que el pensamien o occiden al se dis in-
gue po su in e és en iden i ica qué es el homb e. Una explicación posible pa a
esol e es e enigma p o iene de la exégesis mí ica. Según la legenda ia “expe-
iencia del espejo”, la ealidad p imo dial que compa ece como un mis e io an e
la mi ada de la c ia u a humana es su p esencia. Aquélla, mo ida po la necesidad
de comp ende el sen ido de an con uso conocimien o pe cep i o se in e oga a
sí misma y despie a, en es e ins an e, como homb e (Zamb ano, 1993: 69).
En El simio in o ma izado (1988: 14), Gube n pa e de los undamen os de
la isiología de la pe cepción pa a demos a que la mi ada ha jugado un papel
undamen al en el o igen y e olución de la especie humana:
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Es é ica e in e cul u alidad: exp esión del alma ágica en el cine de Pasolini
Hoy sabemos que el canal isual es el canal senso ial in o ma i amen e más
ele an e pa a la especie humana y el que ocupa en é minos de ex ensión neu oló-
gica la mayo supe icie del có ex ce eb al.
Con su “hipó esis del lago” (Ibíd., 11-19), símil de la legenda ia “expe iencia
del espejo”, ec ea el mí ico y ances al ins an e en que el homínido se ace ca
al bo de de un manan ial pa a bebe y mi a, po ez p ime a, su e lejo sob e la
supe icie del agua. Es e asomb oso encuen o encie a una expe iencia ascen-
den al. En un p incipio, c ee que es á en e a o o semejan e que ambién le mi a;
luego, es a imagen eidé ica le e ela el con enido isible de su indi idualidad.
En el mundo g iego clásico, la mi ada se incula con la luz (símbolo sup emo
del conocimien o), de mane a que i i signi ica conoce y e (Home o, 1996:
121)2. En la Teogonía de Hesíodo (1990: 77)3 apa ece como un enómeno mágico
que p ocede de la in imidad del se , simbolizado po los Cíclopes. Es a impo an-
cia de la isión ambién es mani es ada po Pla ón en sus Diálogos (1988: 354)4, e
incluso A is ó eles (1993: 35-36)5, alude a la sup emacía de la is a, sob e el es o
de los sen idos, en el p oceso de conocimien o.
El espejo es un u ensilio co idiano que goza de un complejo simbolismo
debido a su capacidad pa a e leja la ealidad isible y, en ocasiones, po se
un elemen o de ansición que puede p oyec a isiones del mundo imagina io.
Es una exp esión igu ada de la epe ición, de la imaginación, de la conciencia
y de la mi ada como expe iencia sensible. La mi ología g iega mues a su lado
des uc i o: Na ciso mue e ahogado as con empla ensimismado su imagen
sob e la supe icie del agua. Pa a la li e a u a del XIX (Ho mann, Chamizo y
Ande sen, en e o os) es un ins umen o que co po eiza la al e idad del hom-
b e: exp esión es é ica del desdoblamien o psicopa ológico de la pe sonalidad.
El cine ambién lo ec ea de es e modo –El es udian e de P aga (1913), de Rye–,
o, po ejemplo, como el acceso a o os mundos: en O eo (1950), de Coc eau,
conduce a los con ines de la mue e. El espejo ascina al homb e po se una
ex ensión a i icial de su pe cepción isual. Es a supe icie e leja una imagen
di ec a, semejan e e in e sa del o iginal que se le en en a; aunque ambién puede
de ol e la modi icada, equí oca, alsa o dis in a, debido a ac o es senso iales y
a ec i os, a c i e ios pe cep i os o al e ec o de cie a manipulación delibe ada.
De cualquie mane a, la imagen p oyec ada sob e el espejo es un obje o sensible;
no es la duplicación de un e e en e conc e o, sino una imi ación; no con iene las
cualidades in ínsecas que di e encian y dis inguen al modelo o iginal, pe o sí
2. I, . 587.
3. s. 140 y ss.
4. 250 d.
5. I, I.

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sus o mas (Gadame , 1997: 187), e incluso des ela los signi icados que le asigna
de e minado en o no social y cul u al.
A aíz de la mí ica “expe iencia del espejo” que desc ibe Gube n, el homí-
nido adquie e olun ad indi idual (conciencia-yo), di e encia las imágenes de sus
semejan es (conciencia-noso os) y –según apun a Zamb ano– se con ie e en
homb e ( olun ad lib e y esponsable). De se así, es e disce nimien o pe cep i o
supone el paso de ini i o del ni el demos a i o “es e soy yo” al ni el e lexi o
“yo soy yo”, insepa able de los p ime os udimen os del lenguaje, en sus di e sas
o mas de exp esión, de la expe iencia de lo sag ado y de los dis in os desa ollos
de la cul u a. An e el mis e io que ep esen a el mundo y las cosas, los múl i-
ples g upos humanos c ean “modelos de”, isiones mágico-sag adas impues as,
acep adas y compa idas po los imagina ios colec i os. Sus símbolos o signos
in e p e an, o denan y co po eizan la ealidad, angible e in angible, de un modo
incues ionable. Es as es uc u as de iden i icación y di e enciación cul u al han
expe imen ado, a lo la go de la his o ia, dis in os ni eles de desa ollo, con di e -
sas a ian es: desapa ece , pe manece casi in ac as, pe du a con mayo ue za
as nue as implemen aciones, expe imen a p o undas ans o maciones debido
a una elación de con i encia y pe meabilidad con o mas y sis emas di e en es
o, simplemen e, coexis i con és as. O as, en cambio, sin modi ica se sus an-
cialmen e –como es el caso del uni e so ágico occiden al–, gozan aún de cie a
uni e salidad y a empo alidad po el hecho de se “modelos pa a” adap ados a
las ci cuns ancias espacio- empo ales pa a o ece imágenes uni e sales y diná-
micas de la ealidad; en conc e o, de esa compleja, plu al, e íme a y p imo dial
p esencia que aún compa ece an e la mi ada del homb e como una insu iciencia,
po que, según T ías (2001: 137): “en e los g iegos y noso os, subsis en idén icas
es uc u as an opológicas en lo que se e ie e a nues os deseos inconscien es y a
las p o o an asías que gene an”.
Al abandona el sabe incues ionable e elado en los i uales de sac i icio,
los cul os mis é icos, los i os de iniciación y las cosmogonías, el homb e g iego
alcanza su libe ad y esponsabilidad en e a la ida, pe o ambién expe imen a el
ho o . El conocimien o que o igina el p incipio de indi iduación hace que anhele
el mí ico sosiego o iginal (Zamb ano, 1993: 52). Las uen es esc i as de que se
disponen ( eogonías) mues an cómo econs uye la nos algia po esa legenda ia
“Edad de O o” que alimen a su espi i ualidad, pe o que, a la pos e, no sacia su
inquie ud in elec ual. De modo que la p egun a sob e qué es el homb e b o a en
la poesía épica y, más a de, en la agedia, uno de los géne os más signi ica i os
de su imaginación c eado a. Como apun a Rome o de Solís (2000: 104): “La a-
gedia es una a i mación de la ambigüedad, de la másca a, de la doble condición
de humanos y sal ajes, de la pe pe uidad de la a sa, de los ins an es de pleni ud”.
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Es é ica e in e cul u alidad: exp esión del alma ágica en el cine de Pasolini
En su in en o po dis ingui la e dad de las apa iencias, el pensamien o ilosó ico
abo da inalmen e la p egun a y agmen a la unidad en dos iden idades opues as
e i econciliables: se y no-se .
Ya sea po su au a, p es igio o i adiación, las imágenes, palab a que posee
di e sas signi icaciones (Paz, 1990: 98), p o ocan nume osas eacciones signi i-
ca i as en quienes las pe ciben y ap ecian de enidamen e. Aquellas que p oyec an
los dis in os espejos de la expe iencia a ís ica (“modelos pa a”) no son ce ezas
empí icas del conocimien o cien í ico, sino exp esiones mul i o mes y dispa es
(compa aciones, símiles, me á o as, melodías, no as, ges os, mo imien os, jue-
gos de palab as y de lenguajes, alego ías, mi os, e cé e a) de la imaginación c ea-
do a. Sus undamen os cogni i os pa en de la expe iencia i al di ec a y de las
condiciones de posibilidad. Po ello, sus imágenes son p oduc os inconclusos:
p oponen, an icipan, e ocan, ec ean o econocen la compleja ealidad.
Lo ágico: elemen o cul u al dis in i o y uni e sal
Pa a la cul u a occiden al, he ede a de la G ecia clásica, los é minos agedia,
me á o a de lo ágico, conciencia ágica, alma ágica y uni e so ágico son
dis in as exp esiones de un mismo p oceso d amá ico que concilia pensamien o y
sensibilidad pa a indaga y da azones ace ca del homb e: “un mons uo incom-
p ensible y desconce an e, a la ez suje o agen e y pasi o, culpable e inocen e,
lúcido y ciego, que domina oda la na u aleza con su espí i u indus ioso pe o inca-
paz de gobe na se a sí mismo” (Ve nan y Vidal-Naque , 1989: 26). Las di e sas
in e p e aciones sob e el enigma del homb e que p opone el p oceso d amá ico
ágico se obje i an con dis in os lenguajes (poesía, iloso ía, ea o, ópe a, cine).
Los con enidos a que hacen e e encia es án ma cados po ci cuns ancias i ales
y e ec os p ác icos p ecisos que de inen el espacio y el iempo en que cob an
exp esión. Sin emba go, sus imágenes ascienden es as dimensiones conc e as
y se o nan uni e sales y a empo ales po que son e lejos pa ciales del con lic o
exis encial del homb e: c ia u a desa aigada del lui cósmico (uni e so cul u al),
aislada en su indi idualidad (lib e y esponsable) y con inada en una con adic-
o ia iden idad (animal/humana). De modo que las “expe iencias del espejo” del
p oceso d amá ico ágico a an de ap oxima se a esa ealidad p imo dial que
al homb e aún se le p esen a insu icien emen e an e su mi ada: “po que –como
a i ma Paz– es insu iciencia no pode explica se algo que es á ahí, en e a nues-
os ojos, an eal como el es o de la llamada ealidad” (1990: 100).
El análisis de la expe iencia es é ica ágica, en sus di e sas o mas de exp esión,
como símbolo o signo cul u al dis in i o, des ela, la doble dimensión semán ica
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que a i man Wi gens ein y Winch: po una pa e, mani ies a es ímulos de un au o
(idealizaciones, alo aciones é icas, es ados emocionales), mien as que, po o a,
a i ma inquie udes que son comunes. Pa a Pasolini (1995: 290-299), la agedia
del homb e con empo áneo emana de la ansmu ación de su condición humana
en a i icio mecánico: ei icación debida a los excesos ma e ialis as y p agmá icos
del desa ollo. En el in en o po ec ea su sac alidad y ap ehende su es uc u a
uni e sal desde el alma ágica, Pasolini ecu e, en la mi ada cinema og á ica, al
p ime lenguaje na u al del homb e, la acción en la ealidad –según decla a en una
en e is a de la Radio ele isión F ancesa–6 pa a mos a las analogías exis en es
en e el iempo pasado y el p esen e, ya que el homb e – al como a i ma (Pasolini,
1983: 54)–, es incapaz de i i el u u o y c ea algo nue o si no se elaciona con
expe iencias an e io es.
El alma ágica se a i ma po ez p ime a en la poesía de Pasolini po medio
de la dispe a a i ali à (Pasolini, 1999: 744-766)7, exp esión de la angus ia y de
la aleg ía i al que expe imen a as conoce la mue e he oica de su he mano.
En su mi ada cinema og á ica, es a me á o a se ans o ma en denuncia con a
la mue e espi i ual del homb e (pé dida de su sen ido sac alizado y mis é ico)
y exp esa un deseo i e enable de expe imen a la ida plenamen e: “lo ágico
de la belleza de la ida en el momen o mismo (un es ío a pun o de ex ingui se,
pe o con la calidez de los ópicos) en que se i e” (Pasolini, 1992: 570)8 . Pe o
ambién e leja el doble d ama que Pasolini padece: como homb e, en el con inuo
y complejo dilema de su exis encia, y como poe a, en la p oblemá ica c ea i a de
las limi aciones pa a ep esen a la ealidad (posibilidades ci cunsc i as al uso de
de e minado código lingüís ico).
Al ma gen de los aspec os indus ial, económico, espec acula y a ís ico, cie -
as ob as cinema og á icas son ambién expe iencias es é icas; luga es de encuen-
o de lo poé ico y lo ilosó ico que ec ean simbólicamen e la ealidad po medio
de de e minado uso de la lengua y de la g amá ica audio isual. De es e modo, se
mues an como espejos en los que el homb e puede mi a de enidamen e su enig-
má ica condición e iden i ica se con las imágenes p oyec adas. El p oblema de la
cosi icación del homb e, con e ido en ecu so de p oducción, ya ue ec eado po
el cine: a modo de ejemplos, Me ópolis (1927), de Lang, y Tiempos mode nos
(1936), de Chaplin. En las mimesis cinema og á icas de El E angelio según Ma eo
(1964), Edipo ey (1967) y Medea (1970), Pasolini lle a a cabo un doble eje cicio
6. Jean-And é Fieschi, “Pasolini l’en agé”, de la se ie Cinéas es de no e emps. O.R.T.F. (2º
canal), 1966.
7. “Una dispe a a i ali à” (1964), de Poesia in o ma di osa [“Una desespe ada i alidad”, en Poe-
sía en o ma de osa. T aducción de Juan An onio Méndez Bo a. Mad id, Viso . 1982, pp. 132-153].
8. “Comisso uomo e sc i o e” (1969).
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Comunicación nº 5, 2007 (pp. 363 - 376)
Es é ica e in e cul u alidad: exp esión del alma ágica en el cine de Pasolini
epis emológico, de anámnesis y de he menéusis, que plan ea un complejo diálogo
e lexi o (me a ísico, psicoanalí ico y an opológico) y es ablece elaciones con
o os uni e sos cul u ales en la línea c í ica de la Mode nidad.
T agedia, cine e in e cul u alidad
El E angelio según Ma eo, Edipo ey y Medea son expe iencias es é icas
que exp esan i encias, ideas e in e p e aciones de Pasolini sob e sí mismo, su
iempo y el homb e; pe o ambién son ansposiciones de cie os “modelos pa a”
de la adición cul u al en la que el au o econoce los lími es de su conciencia
de se . En es a o ma de conocimien o se unden los sen idos me a ísico, epis-
emológico y psicológico que señalan, desde un pun o de is a laico, el o igen,
el undamen o y la ascendencia de su iden idad indi idual y colec i a, como
an e io men e había exp esado en “Poesie mondane” (Pasolini, 1999: 637)9:
Io sono una o za del Passa o. Yo soy una ue za del Pasado.
Solo nella T adizione è il mio amo e. Sólo en la T adición es á mi amo .
Vengo dai ude i, dalle Chiese, Vengo desde las uinas, desde las Iglesias,
dalle pale d’al a e, dai bo ghi los e ablos de al a , desde los pueblos
dimen ica i sugli Appennini o le P ealpi, abandonados sob e los Apeninos o los
P ealpes,
do e sono issu i i a elli. donde i ie on mis he manos.
Pe o el uni e so simbólico con que Pasolini se iden i ica es á asen ado sob e
una es uc u a lexible que econoce la plu alidad an opológica uni e sal y que
señala hacia cie o ela i ismo cul u al pues o al se icio de la ole ancia, como
apun an los p ime os e sos de “Egli o u” (ibíd, 851)10:
Ci sono ce i isi, con un so ide e Hay algunos os os, con una son isa
di adolescen e de adolescen e
che dimos ano come nessuna socie à que demues an cómo ninguna sociedad
con enga il mondo. con iene al mundo.
El E angelio según Ma eo, Edipo ey y Medea son, asimismo, eje cicios me a-
li e a ios o juegos de lenguaje con ocación in e cul u al (me a ísica, psicoanalí-
ica y an opológica) que mues an la di e sidad y mu abilidad de los con enidos
de las ob as o iginales que las inspi an (el E angelio de Ma eo y las agedias
9. “Poesie mondane” (1962), de Poesia in o ma di osa [“Poesías Mundanas”, en Op. ci . p. 28].
10. “Egli o u” (1969), de T asumana e o ganiza (1971) [T aducción de Ángel Sánchez-Gijón.
“Él o ú”, en T asnhumana y o ganiza . Mad id, Viso , 1981, p.12].