scieee Science in your language
[es] (orig)

De Sevilla al Nuevo Mundo (1492-1521): la Real Hacienda y el negocio de los metales preciosos

Read accessible full text

De Sevilla al Nuevo Mundo (1492-1521): la Real Hacienda y el negocio de los metales preciosos

Author: Lacueva Muñoz, Jaime José
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3fe7bead-8542-409a-b04b-2f9159d17c39/download
543
La p oducción de me ales p eciosos y su ci culación co-
me cial y iscal cons i uye on la cla e de la inco po ación econó-
mica de las Indias en el capi alismo me can il y, en de ini i a, en
la economía-mundo mode na. Ese p oceso de in eg ación se ue
moldeando, no obs an e, a medida que la colonización ampliaba
su ma co geog á ico y se ue adap ando a las di e en es si ua-
ciones que imponía un ho izon e ame icano en cons an e c eci-
mien o. Pa a in en a explica cómo se desa olló esa adap ación
pod ían de ini se es momen os his ó icos: el an e io al Descu-
b imien o, el p opio de la e apa an illana de la colonización espa-
ñola y, po úl imo, el de la conquis a de las á eas nuclea es. Es os
es momen os es án ma cados po los sal os que se p oduje on
al pasa de Se illa a La Española y de La Española al con inen e
en la explo ación económica de los espacios geog á icos a lán-
icos po pa e de los cas ellanos y o os eu opeos que ambién
se bene icia on de su impulso expansionis a. En la sucesión de
esas e apas, las o mas de adqui i los me ales y la pa icipación
de la Co ona en el negocio adqui ie on di e encias y pa icula i-
dades. Sin emba go, po debajo de los cambios en las es a egias
de adap ación pueden encon a se asgos esenciales de pe ma-
nencia que obedecen a una común adición ju ídico-polí ica y
a una misma concepción de la ac i idad luc a i a, asgos que
hunden sus aíces en la he encia medie al cas ellana, más allá de
la in luencia que las comunidades de come cian es ex anje os
de Se illa al nue o mundo (1492-1521):
LA REAL HACIENDA Y EL NEGOCIO DE LOS
me aleS PRecioSoS
Po JAIME J. LACUEVA MUÑOZ
544
ya inie an eje ciendo con sus nue as pau as me can iles en el
escena io económico de los pue os andaluces.
Hace ya más de ein e años En ique O e a i mó que “el
descub imien o de Amé ica ue ine i able, pe o su ealización en
1492 ue p ema u a”.1 Discípulo de Ramón Ca ande, O e ue un
uno de los mayo es expe os en el come cio se illano y a lán ico
de inales del siglo XV y p incipios del XVI, así como del inicial
desa ollo de la colonización española en las An illas y los li o-
ales del Ca ibe. Po eso, su ci a no debe oma se a la lige a, ni
ampoco in e p e a se como un acuo in en o de llama la a en-
ción de la his o iog a ía. Plan ea muchos in e ogan es, pe o al
iempo encie a ambién la espues a de muchos de ellos.
Quizá el descub imien o de Amé ica ue ine i able po que
Eu opa es aba condenada, como exp esó Ma c Bloch, a busca
lejos el o o que demandaba y a con e i se, po ello, en con-
quis ado a. Y es que, en los siglos bajomedie ales Eu opa expe-
imen ó una ans o mación anscenden al. La población c ecía,
alimen ada po los cul i os y ganados que se ex endían po las
egiones, has a en onces desap o echadas, po las que Eu opa se
expandió an es de ompe los lími es de sus ho izon es con inen-
ales, espacios a los que B audel llamó las Amé icas in e nas. Al
iempo, se p oducía el ánsi o de una economía esencialmen e au-
á quica –en la que el escaso come cio que se p ac icaba enía un
adio muy co o– a una economía en la que la moneda comenzaba
a gene aliza se como medio de pago en los con ex os u banos, en
la que au oconsumo y el ueque inmedia o quedaban elegados al
ámbi o u al y ag ícola, en la que cada ez cob aban más peso las
ac i idades manu ac u e as y me can iles y en la que, poco a poco,
se imponían las écnicas y p ác icas capi alis as que dinamizaban
el come cio como mo o de odos aquellos cambios.
En esa coyun u a, an o la Eu opa c is iana como el mundo
musulmán man enían una balanza come cial de ici a ia con los
me cados asiá icos, que se saldaba con la expo ación de me ales
p eciosos a cambio de a ículos de lujo, p incipalmen e ejidos, y
especias, imp escindibles pa a la conse ación de los alimen os
1. En ique O e, “Los me cade es y la conquis a de Amé ica”, en F ancisco de Solano
(coo d.), P oceso his ó ico al conquis ado . Mad id: Alianza-Quin o Cen ena io, 1988,
p. 54.
Jaime J. lacue a muÑoZ544
545
demandados po los nue os consumido es eu opeos. De hecho,
el olumen de la p oducción eu opea de me ales p eciosos e a
meno que el olumen de su expo ación de me ales. En conse-
cuencia, el alo de los me ales p eciosos ascendía. Pe o cuan-
do se descub ía un yacimien o, el alo de los me ales p eciosos
disminuía po el inc emen o de la o e a mone a ia, has a que
las expo aciones hacia los me cados asiá icos ol ían a ele a
su p ecio. Es e ciclo del o o, desc i o po Pie e Vila , hacía de
cualquie emp esa dedicada a ob ene o o y pla a una ac i idad
cada ez más en able.
La adquisición de me ales p eciosos –como la de cualquie
o o bien– puede y podía ealiza se median e la p oducción o
median e el in e cambio. La p oducción, es deci , la mine ía e-
sul aba una ac i idad ela i amen e segu a, pe o gene aba unos
bene icios educidos po que la mayo ía de los depósi os eu o-
peos lle aba la go iempo en explo ación: sus mine ales e an de
baja ley o sus ese as es aban sencillamen e ago adas. Es cie o
que se descub ie on nue os yacimien os y se pusie on en labo ,
pe o esa p oducción esul ó insu icien e, pues el come cio de las
epúblicas i alianas con los pue os del Medi e áneo o ien al se-
guía d enando el s ock eu opeo de pla a y o o.2
Po su pa e, el in e cambio o ecía un abanico más am-
plio de posibilidades que la p oducción. Pe o és e no se limi ó
al me cado, pues con la ue e demanda que ca ac e izaba a los
me cados eu opeos, hab ía sido muy di ícil encon a un a ículo
con cuya expo ación pudie a sa is ace se su o acidad de me a-
les. Y no debe so p ende nos que, a las escasas opciones que le
o ecía el me cado, la Eu opa c is iana bajomedie al espondie a
2. Las sín esis explica i as de odos es os g andes p ocesos se encuen an en Ma ch
Bloch, “Le p oblème de l’o au Moyen-Age”, Annales d’His oi e Économique e Sociale,
ol. V, nº 19 (Pa ís, 1933), pp. 1-34; del mismo au o , Esquisse d’une his oi e moné ai e
de l’Eu ope. Pa ís: A mand Colin, 1954, co espondien e al ol. IX de la colección Cahie
des Annales. John H. Pa y, Eu opa y la expansión del mundo. 1415-1715. México: Fondo
de Cul u a Económica, 2003. Pie e Vila , O o y moneda en la His o ia. Ba celona: A iel,
1969, pp. 39-70. Pie e Chaunu La expansión eu opea (siglos XIII al XV). Ba celona:
Labo -Colección Nue a Clío, 1972. Inmanuel Walle s ein, El mode no sis ema mundial. 3
ols. Mad id: Siglo XXI, 1979, ol. I, en especial, las pp. 21-89. Jacques Hee s, Occiden-
e du an e los siglos XIV y XV. Ba celona: Labo -Colección Nue a Clío, 1984. Fe nand
B audel, Ci ilización ma e ial, economía y capi alismo. Siglos XV-XVIII. 3 ols. Mad id:
Alianza, 1984. Ca lo M. Cipolla, La odisea de la pla a española. Ba celona: C í ica, 1999.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 545
546
buscando o as al e na i as pa a adqui i me ales p eciosos. De
hecho, la mayo pa e de los me ales p eciosos que en a on en
ci culación en los me cados eu opeos du an e la cen u ia an e io
a 1492 no p ocedían di ec amen e del subsuelo, sino que enían
su o igen más allá de los lími es geog á icos del Viejo Con inen e
y había sido necesa io adqui i los po medios al e na i os a la
p oducción mine a y al in e cambio es ic amen e me can il.
No hay que ol ida que el in e cambio no siemp e se eali-
za según eglas me can iles. Como señalaba Ruggie o Romano,
“ninguna economía –ni siquie a los más so is icados sis emas del
p esen e– se unda an sólo sob e la moneda y el me cado. In e -
ienen ambién –en p opo ciones a iables según la época y el
luga – el in e cambio na u al, la donación, la ecip ocidad, como
indica on hace muchos años, Ma cel Mauss, Dopsch, Polanyi y
an os o os”.3
A esas modalidades de in e cambio se sumaban ambién
o as o mas que implicaban el eje cicio de la iolencia, como
e an el saqueo y el bo ín de gue a. Se p ac icaban, no obs an e,
den o de un con ex o egulado cuando el pode polí ico legi i-
maba el eje cicio de esa iolencia en nomb e de su au o idad y
podían, incluso, da luga a o mas pe eccionadas, complejas y
du ade as cuando una en idad polí ica log aba impone a o a el
pago de un ibu o de some imien o mili a , algo muy común en
el con ex o del eudalismo. Fue p ecisamen e es e ipo de in e -
cambio el que es ableció el eino de Cas illa cuando alcanzó las
cos as andaluzas del A lán ico a mediados del siglo XIII, se de-
u o el p oceso de la Reconquis a peninsula e impuso a los ei-
nos de ai as, sob e odo al de G anada, el pago de las pa ias, el
ibu o de asallaje con el que és os comp a on su supe i encia
polí ica du an e más de dos siglos.4 Y con ese lujo de o o, cuya
ecaudación la Co ona concen aba en Se illa, se compensó en
3. Ruggie o Romano, Mecanismo y elemen os del sis ema económico colonial ame icano.
Siglos XVI-XVIII. México: El Colegio de México-Fondo de Cul u a Económica, 2004, p. 434.
4. Pa a una de inición de las líneas gene ales de la economía cas ellana bajomedie al pue-
den consul a se: Cha les E. Du ou q y Jean Gau ie -Dalché, His o ia económica y social de la
España c is iana en la Edad Media. Ba celona: El Albi , 1983. José Luis Ma ín, Economía
y sociedad en los Reinos hispánicos en la Baja Edad Media. Ba celona: El Albi , 1983. Julio
Valdeón, C isis y ecupe ación. Siglos XIV y XV.Valladolid: Ámbi o, 1985. Sob e las pa ias, id.
José Ma ía Laca a, Colonización, pa ias, epoblación y o os es udios. Za agoza: Anúba , 1981.
Jaime J. lacue a muÑoZ546
547
pa e la escasez de me ales p eciosos que amenazaba con colap-
sa el desa ollo del come cio eu opeo bajomedie al.
Asimismo, o a de las al e na i as con que con aba el Oc-
ciden e c is iano pa a adqui i me ales p eciosos e a el esca e
de me cancías, que es una o ma de in e cambio come cial, aun-
que no me can il. El esca e no cons i uye una elación me can il
pues o que no se in e cambian bienes de alo equi alen e, po
lo que puede de ini se como in e cambio desigual o asimé ico.
Pa a que pueda lle a se a cabo es necesa io que exis a una im-
po an e di e encia en e los sis emas de alo es cul u ales de los
agen es que oman pa e en el in e cambio, que ap o echan cada
uno en bene icio p opio la in e sa asación económica de los bie-
nes in e cambiados que hace la pa e con a ia.
Esa di e encia de alo es cul u ales que equie e la p ác i-
ca del esca e lle a apa ejado, po lo gene al, un mayo g ado de
desa ollo ma e ial de una de ellas. Po ello, aunque el esca e se
p ac ica con consen imien o mu uo, es bas an e común que e -
mine gene ando si uaciones de abuso. En las elaciones de ipo
me can il esos abusos se e i an median e el uso de he amien as
que ga an izan la con ianza en e las pa es: a a és de la obje-
i idad del alo in ínseco de las me cancías in e cambiadas en
el ueque y a a és de la con ianza subje i a en la moneda en
el in e cambio mone a io. Pe o en la elación desigual p opia de
los esca es –y con la supe io idad ecnológica de una pa e sob e
la o a que suelen lle a implíci a– siemp e llega un momen o
en que es imposible asegu a el man enimien o de la con ianza
mu ua y el consen imien o necesa io pa a un in e cambio lib e y
pací ico. Po eso, es muy p obable que, en algún momen o del
negocio, la pa e ecnológicamen e más desa ollada conside e
p o echoso apo a cie a dosis de coacción o de iolencia y, sen-
cillamen e, decida pasa del esca e al obo.
Es muy p obable ambién que en el negocio de esca e
–o en la p ác ica del saqueo– se adquie an bienes que aigan
apa ejado cie o econocimien o social y no solo engan un a-
lo me amen e económico, como puede se el caso del me al
p ecioso sin acuña o los escla os. O, incluso, que es os nego-
cios, ejecu ados de o ma sos enida en el iempo, epo en al
gobe nan e alguna causa legí ima pa a eclama pos e io men e
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 547

548
en e sus pa es la i ula idad de de e minados de echos sob e los
e i o ios donde sus súbdi os los lle a on a cabo. En cualquie a
de esos casos, a cambio de la audacia y del iesgo in e idos,
el que esca a puede eclama pa a sí una ecompensa que aya
más allá de lo me amen e ma e ial o, al menos, sen i se jus o
me ecedo de ella si se encuen a inme so en un sis ema de a-
lo es económicos ligados al p es igio más que al bene icio como
obje i o pe se, como en e ec o sucedía en los siglos XV y XVI.
De ahí, que los lími es en e las ac i idades que p ac ican el sa-
queo, el bo ín y el esca e de me cancías sean muy di usos; es
deci , que sea muy di ícil dis ingui con cla idad los lími es en e
el in e cambio asimé ico y el eje cicio egulado de la iolencia
como medio de adqui i bienes de p es igio, como son los me a-
les p eciosos.5
Es o es p ecisamen e lo que sucedía con las ac i idades que
lle ó a cabo Po ugal en su expansión po las cos as de Á ica y los
a chipiélagos a lán icos du an e el siglo XV. Con ello, al o o que
en aba en Cas illa en pago de las pa ias del Reino de G anada se
sumaba el que llegaba al pue o de Lisboa p oceden e de Guinea y
de las cos as de La Mina del O o del Rey de Po ugal. Pe o desde
muy p on o, los andaluces ambién pa icipa on en ese negocio a
la zaga de los po ugueses. P ime o, los pescado es comenza on a
aden a se cada ez más en aquellas aguas de la cos a de Guinea en
busca de los bancos de pesca de los que hablaban las ipulaciones
po uguesas y a los ba cos pesque os siguie on o as expediciones
que inicialmen e enían la inalidad es ic amen e de ensi a de e-
p esalia a los pi a as be be iscos, pe o que ambién solían lle a
apa ejadas la p ác ica del esca e de me cancías exó icas, el asal o
a las p opias na es po uguesas, la cap u a de escla os y el saqueo
o la ob ención de bo ines en los poblados de las cos as mag ebí y
mau i ana.6
5. Sob e es e ema, éase nues o abajo Los me ales de las Indias. Resca es y mine-
ía en los inicios de la colonización. Se illa: Padilla Lib os, 2009, pp. 30-35.
6. Vid. José Sánchez He e o, Cádiz. La ciudad medie al y c is iana (1260-1525).
Có doba: Mon e de Piedad y Caja de Aho os de Có doba, 1981, en especial, pp. 99-
134. Edua do Azna Vallejo “Co so y pi a e ía en las elaciones en e Cas illa y Ma ue-
cos en la baja Edad Media”, e is a En la España Medie al, ol. XX (Mad id, 1997),
pp. 407-418.
Jaime J. lacue a muÑoZ548
549
Así, los homb es de la ma y de la gue a de la Baja An-
dalucía de las illas onubenses y gadi anas y de o as pobla-
ciones no cos e as ligadas a la de ensa de la Banda Mo isca,
donde la ac i idad mili a e a común, se a en u aban siguien-
do la cos a a icana hacia el su sen ando un p eceden e cla o
de lo que más a de se ha ía en las Indias. Como na a un ex o
de la época,
“De Je ez de la F on e a y de El Pue o de San a Ma-
ía y de Cádiz y de Sanlúca y el Ducado de Medina
Sidonia y de Gib al a y de Ca agena y de Lo ca y de
la cos a de la ma , po que en es os luga es lo ienen
po uso i al Á ica y sal ea y co e la ie a y ba aja
adua es y aldeas y oma na íos de mo os […] en e
los cuales homb es y gen es en los dichos luga es hay
adalides que, desde Bugía has a la pa e de Te uán,
que es cabe Ceu a, no hay luga ni ce cado, ni aldea,
ni adua es, ni a diles dispues os donde no puedan
o ende y hace gue a que ellos no sepan cómo se ha
de hace ”.7
Todas es as nue as posibilidades de explo ación econó-
mica pe mi ie on que los ma inos y los nobles andaluces se
amilia iza an con el escena io a lán ico, en el que las islas Ca-
na ias – uen e de la o chilla, los escla os guanches y la caña
de azúca – ac ua ían como labo a o io de la u u a expansión
ame icana. De hecho, mucho an es de 1492, esa a luencia de
o o y p oduc os exó icos (coloniales, en e comillas) o o gaba
a Se illa una o al singula idad sob e el es o de pue os eu-
opeos y po enciaba los negocios de in e mediación come cial
y expo ación de p oduc os de la ie a desa ollados po las
naciones de come cian es ex anje os, sob e odo i alianos (ge-
no eses), a incados en la ciudad, que habían llegado al poco
de su econquis a a aídos po su es a égica si uación y po
7. Ci ado po Pie e Vila , O o y moneda en la His o ia, pp. 78-79, y ecogido en las
pp. 53-54 de Ramón Mª Se e a Con e as, “El Gol o de Cádiz como espacio geog á i-
co pa a el descub imien o del Nue o Mundo”, en Cádiz en su His o ia. III Jo nadas de
His o ia de Cádiz. Cádiz: Caja de Aho os de Cádiz, 1984, pp. 47-74, donde se hace una
excelen e eco ido po odos es os emas.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 549
550
las en ajas que o ecía ope a en un pue o bajo con ol de un
eino c is iano.8
En Se illa se desa olló ambién una impo an e ac i idad
inancie a su gida al calo de su ac i idad me can il y de su un-
ción como p incipal cen o de pe cepción iscal. Se ue con igu-
ando como la capi al del a co li o al andaluz, como la capi al
del o o de los siglos XIV y XV, en palab as de Hee s,9 como o -
aleza y me cado, según Ca ande, pues e a sin duda la ciudad que
mayo es ecu sos inancie os o ecía a la Co ona de Cas illa, al
cen aliza la ecaudación de las pa ias, del almoja i azgo eal y,
en de ini i a, odo el égimen aduane o anejo a su g an come cio
y a las ac i idades inancie as y o ganiza i as omen adas po el
á ico.10 Le as de cambio, segu os ma í imos, he amien as de
c édi o, sociedades come ciales, asociaciones consula es… he-
amien as a las que se unían las ca abelas, na ío que ambién
ue p oduc o de esa misma egión que Chaunu denominó “el más
a lán ico de odos los Medi e áneos” y, más allá de ella, “el más
medi e áneo de odos los A lán icos”, egión de la que Se illa y
Lisboa e an las indiscu ibles cabece as.11
Es muy p obable que el hecho de que Se illa ue a ya la
capi al del o o explique aquellas palab as de O e ace ca de que
“la ealización del descub imien o de Amé ica ambién ue p e-
ma u a”, pues “debido al mon aje come cial de las islas Cana ias
y su pleno en ol imien o en el lejano come cio eu opeo y a i-
cano, los medios emp esa iales de Se illa no sin ie on in e és
po los planes de Colón”, con la única excepción del me cade
lo en ino Giano o Be a di.12
8. Miguel Angel Lade o Quesada, “Almoja i azgo se illano y come cio, ex e io de
Andalucía en en siglo XV, p. 69”, Anua io de His o ia Económica y Social, año II (Mad id,
1969), pp. 69-115. An onio Miguel Be nal, La inanciación de la ca e a de Indias (1492-
1824): dine o y c édi o en el come cio colonial español con Amé ica. Se illa: Fundación El
Mon e, 1993, pp. 90-94, donde se sin e iza es a cues ión y se ci a más abundan e bibliog a ía.
9. Jacques Hee s, Gênes au XVe siècle: ci ilisa ion médi e anéenne, g and capi a-
lisme e capi alisme populai e. Pa ís: Flamma ion, 1971.
10. Ramón Ca ande, Se illa, o aleza y me cado: las ie as, las gen es y la ad-
minis ación de la ciudad en el siglo XIV. Se illa: Sec e a iado de Publicaciones de la
Uni e sidad de Se illa, 1972.
11. Pie e Chaunu, La expansión eu opea (siglos XIII al XV). Ba celona: Labo -Nue-
a Clío, 1972.
12. O e, “Los me cade es y la conquis a de Amé ica”, p. 54.
Jaime J. lacue a muÑoZ550
551
Aho a bien, unos diez años an es de que Colón expusie a
sus planes a los Reyes po p ime a ez, después de habe o e-
cido su p oyec o Po ugal, u o luga la que ha sido llamada la
p ime a gue a colonial en e dos países eu opeos. Al mo i En-
ique IV en 1474 y queda acan e el ono de Cas illa, Al onso
V de Po ugal p e endió sin éxi o espalda los de echos de su es-
posa, Juana, la Bel aneja, hija y he ede a del ey di un o, en e
a los de Isabel y su ma ido Fe nando de A agón. La gue a con
Po ugal (1474-1479) se con i ió, asimismo, en una gue a ci il
en la que las di e en es acciones de la nobleza cas ellana apoya-
on a una u o a p e endien e, y en la que a lo a ían odas las en-
siones acumuladas en e la Co ona y la nobleza. Desde el pun o
de is a mili a , la gue a consis ió en una se ie de encuen os po
ie a, en e los cuales el más impo an e ue la ba alla de To o, y
un en e ma í imo, con acciones de dos ipos: p o ección de las
cos as p opias y o ensi a a los pue os y al come cio con a io.
Es a se ía la causa de las p ime as mues as de in e és
de la Co ona de Cas illa po la emp esa a lán ica, en la que
oda la p esencia cas ellana había sido acapa ada po comple o
has a en onces po la inicia i a p i ada y en la que Po ugal le
lle aba una la ga en aja. Así, en agos o de 1475, Doña Isabel,
igno a la exclusi idad po uguesa o o gada po el Papa con la
bula Romanus Pon i ex, de 1455, y au o iza a sus súbdi os a
na ega po las aguas a icanas siemp e que cuen en con licen-
cia eal, lo que equi ale a a oga se la sobe anía sob e ellas y a
legi ima un come cio que has a en onces se enía p ac icando
ue a de la no ma. Pa a con ola es e come cio, la eina Isabel
o denó que se cob a a un nue o impues o, el quin o eal o quin-
o de la ma , jus i icado en la p o ección a mada que se daba
a las na es cas ellanas que na ega an po aquellas aguas. Ello
exigía que en los na íos que acudie an a los esca es de Guinea
ue a un esc ibano que egis a a las me cancías adqui idas y
asa a el mon o co espondien e a la Co ona. Y pa a iscaliza
es os ing esos se nomb ó a dos ecep o es de quin os, que e-
nían su asien o en Se illa –lógicamen e, po se único pue o de
ealengo de oda la Andalucía a lán ica–, y se exigió a los ca-
bildos de Je ez y Se illa que secues a an los bienes de quienes
na egasen sin licencia.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 551
558
en el memo ial anónimo que Schä e a ibuyó a Pinelo.20 Como
acla a Be nal, “la posible elación de iliación ins i ucional en e
el modelo cas ellano y po ugués es más apa en e que eal y no a
mucho más allá de ci cuns anciales coincidencias pu amen e o -
males y nominales”. Cie amen e, exis ían di e encias esenciales
en e el modelo po ugués de monopolio egio –de inido, inclu-
so, como capi alismo de Es ado– y el modelo cas ellano, basado
en la inicia i a pa icula . De hecho, “las p ác icas colonizado as
de Cas illa y Po ugal nada u ie on de concomi an es ni en sus
o ígenes, ni en sus undamen os, ni en sus ins umen os ni en su
desa ollo y, en consecuencia, los o ganismos esponsables de
ellas ue on ju ídica e ins i ucionalmen e dis in os en sus come i-
dos y esponsabilidades”.21 Po eso, la Casa se illana se c eó pa a
eje ce unas unciones bien dis in as de las que cumplían las Ca-
sas de Lisboa y se desempeña ía –p ecisa Se e a– “únicamen-
e como un o ganismo de con ol y no como una o ganización
dedicada a p ac ica di ec amen e el come cio”, con igu ándose
como “un híb ido de aduana y o icina come cial muy ma cado
20. Real P o isión dada en Alcalá de Hena es, el 20 de ene o de 1503, po la que
se es ablecían unas O denanzas pa a “que en la ciudad de Se illa se haga una Casa de
Con a ación pa a que en ella se ecojan y es én el iempo que ue e necesa io odas las
me cade ías e man enimien os e odos los o os apa ejos que uesen menes e pa a p o ee
odas las cosas necesa ias pa a la con a ación de las Indias”. A chi o Gene al de Indias.
Indi e en e, 418, L. 1, ol. 84 -88 . El memo ial anónimo y sin echa, i ulado “Lo que
pa ece se debe p o ee pa a pone en o den el negocio y con a ación de las Indias es lo
siguien e”, ue encon ado en la década de 1920 en el A chi o Gene al de Simancas po
E nes o Schä e , quien da ó su edacción en 1502 y a ibuyó su au o ía a F ancisco Pinelo,
miemb o de una de las más des acadas amilias se illanas de o igen geno és y eso e o en
la o ganización del segundo iaje colombino. Ca ande lo a ibuyó, sin emba go, a Jimeno
de B i iesca o a Juan de So ia. Las semejanzas en e es e memo ial las p ime as O denan-
zas de la Casa son nume osas y de e minan es. Se p e é ya la es uc u a bu oc á ica básica
que end á la Casa de la Con a ación y se de inen algunas de sus p incipales unciones.
En e ellas, apa ecen el egis o de las me cancías, la ins ucción de las ipulaciones, el
apa ejo de las na es y la e ección de una o icina come cial pa alela en La Española, así
como el es ablecimien o de una comunicación egula con los o iciales de la Real Hacien-
da indiana. E nes o Schä e , El Consejo Real y Sup emo de las Indias. 2 ols. Salamanca:
Ma cial Pons-Jun a de Cas illa y León, 2003, ol. I, pp. 31-32. Sob e los modelos de
o ganización de las Casas po uguesas, éase Is an Szaszdi León-Bo ja, “La Casa de la
Con a ación de Se illa y sus he manas indianas”, en Acos a, González y Vila, La Casa de
la Con a ación y la na egación en e España y Amé ica, pp. 101-128.
21. Be nal, “La Casa de la Con a ación”, p. 135.
Jaime J. lacue a muÑoZ558

559
po su ca ác e me can il”.22 En cualquie caso, el es ablecimien-
o de una ins i ución de es e ipo no debía se nada no edoso si,
desde 1495, según señala Consuelo Va ela, ya “exis ía en Se illa
una sue e de o icina –una casa de bas imen os, la llama en o o
pasaje– desde donde se di igían, o denaban y con abilizaban los
iajes de descub imien o que los cas ellanos lle aban a cabo en
aquellos años; p ime o hacia las Cana ias y, más a de, al Nue o
Mundo”.23
La c eación de la Casa de la Con a ación y la de ini i a
eliminación de Colón como pied a angula de la explo ación co-
me cial y el gobie no de las Indias implica on un cambio un-
damen al. Sin emba go, du an e dos décadas más la p esencia
española en Amé ica segui ía cons eñida en el ma co geog á ico
de las An illas y los li o ales del Ca ibe. Y oda esa siguien e e a-
pa con inua ía ca ac e izándose po las cons an es acilaciones
que esul a on de la incapacidad del medio ambien e insula y
de la población an illana pa a sopo a el modelo de explo ación
económica y social que los p ime os colonos p e endie on impo-
ne . En un balance inal, se ía di ícil medi si los éxi os supe a on
o no a los acasos. Pe o las decepciones de los conquis ado es
y colonos no acaba ían imponiéndose sob e sus espe anzas –ni,
mucho menos, sob e su codicia–, po que las Indias no acababan
en el Ca ibe y quizá ambién po que los mo i os que les habían
empujado a c uza el A lán ico e an más ue es incluso que los
que encon aban pa a oma el camino de uel a a sus luga es
de o igen. En cualquie caso, la e apa an illana demos a ía que
los modelos de o ganización debe ían adecua se a la na u ale-
za indiana y no ice e sa, y que sólo así pod ían es ablece se
las bases de un negocio en able y de un dominio du ade o. De
es e modo, la lexibilidad o igidez que mani es a a el modelo
de explo ación económica de e mina ía el g ado de e icacia del
con ol eje cido po la Co ona en su emp esa ame icana y, en
22. Ramón Mª Se e a Con e as, “La Casa de la Con a ación en Se illa (1503-
1717)”, en España y Amé ica. Un océano de negocios. Quin o Cen ena io de la Casa de
la Con ación (1503-2003). Mad id: Sociedad Es a al de Conmemo aciones Cul u ales,
2003, pp. 48-49.
23. Consuelo Va ela, “Colón y la Casa de la Con a ación”, en Acos a, González y
Vila, La Casa de la Con a ación y la na egación en e España y Amé ica, p. 221.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 559
560
de ini i a, el éxi o o el acaso de la colonización española en las
Indias.
La de inición del modelo que hab ía de pe du a comenzó
a ges a se du an e el gobie no de Nicolás de O ando, bajo cuyo
manda o se implan a on en las Indias una se ie de ins i uciones
que condiciona ían el desa ollo pos e io de la conquis a y la
colonización. Como indica Mi a Caballos, O ando “supo con-
solida un modelo de o ganización, cen alizado en La Española,
que se i á de e e en e pa a oda la colonización española de
Ul ama . No en ano ue du an e su adminis ación cuando se
unda on los p ime os hospi ales, se diseñó el p ime u banismo
y se asen a on los undamen os de un nue o o den económico y
social que, con muy pocas a ian es, pasó luego a odo el con i-
nen e ame icano”, donde “ u o una igencia de más de es si-
glos”. Du an e los ocho años que du ó su gobie no paci icó y
colonizó La Española y el p oceso de descub imien o se ex endió
al es o de islas del Ca ibe. Con odo ello, consiguie on despe-
ja se, en su mayo pa e, las dudas sob e la iabilidad económica
de los nue os e i o ios inco po ados a la Co ona de Cas illa, de
mane a que, si a su llegada a la isla, “la a en u a colonial e a un
acaso”, como esc ibió Ú sula Lamb, cuando e o nó en 1509
“la emp esa e a un comple o éxi o”. 24
En e ec o, a dos años de inicia se su manda o los ing esos
de la Real Hacienda ya pe mi ían cub i los sala ios de la nacien-
e bu oc acia y apo a bene icios a la Co ona, lo que indica que
las compañías come ciales que se habían lanzado a cub i las
necesidades del me cado colonial ambién esul aban ya en a-
bles. Las cla es de es e desa ollo económico se basa on en la
c eación de una es uc u a adminis a i a ecauda o ia y la con-
24. Es eban Mi a Caballos, Nicolás de O ando y los o ígenes del sis ema colonial
español, 1502-1509. San o Domingo: Pa ona o de la Ciudad Colonial de San o Domingo-
Cen o de Al os Es udios Humanís icos y del Idioma Español, 2000, p. 14-15. U sula
Lamb, F ey Nicolás de O ando, gobe nado de las Indias (1501-1509). Mad id: Ins i u o
Gonzalo Fe nández de O iedo-CSIC, 1956, p. XX. En el mismo sen ido, Miguel Ángel
Lade o Quesada, Las Indias de Cas illa en sus p ime os años. Cuen as de la Casa de
la Con a ación (1503-1521). Mad id: Dyquinson, 2008. Sob e el gobie no de O ando,
éase ambién Ma ía Dolo es Maes e, F ey don Nicolás de O ando, p ime gobe nado
de las Indias y Tie a Fi me de la Ma Oceánica. La Española, 1501, 1509, 1511. Se illa:
Padilla Lib os, 2011.
Jaime J. lacue a muÑoZ560
561
inuación del sis ema de esca e de o o, pe o ambién en el inicio
de la ac i idad ag opecua ia y en el impulso dado a la p oducción
mine a.
Las medidas conc e as que aplicó O ando en cuan o a po-
lí ica económica y iscal es u ie on ma cadas –al igual que en las
demás ma e ias– po las de alladas ins ucciones que ecibió en
1501 pa a el eje cicio de su gobe nación. En ellas se es ablecía la
especialización de unciones en la adminis ación de la Real Ha-
cienda indiana, pues apa ecían ya de inidos los o icios de eso e-
o, con ado , ac o y eedo , “sin ninguna azón de dependencia
de la Con adu ía Mayo ” de Cas illa en cuan o a la o ganización
y a la ges ión de sus unciones, es o es, que la o ganización de la
adminis ación iscal exhibía ya una es uc u a p opia, de inida
y sepa ada de la o ganización iscal de la me ópoli, no como se
había diseñado en las Ins ucciones dadas a Colón en 1493.25
Es os ca gos, bien eje cidos independien emen e, bien acu-
mulados en dos o es pe sonas, se man end ían du an e ce ca de
es siglos, cons i uyendo el cimien o de la maquina ia iscal de
las Indias. Dedicados a ecauda las di e en es impues os, sus
lib os egis a ían el cob o del ibu o indígena, implan ado ya
25. El eso e o se enca ga ía de ecoge pe sonalmen e los di e sos ing esos de aque-
llos indi iduos o ins i uciones esponsables de la ecaudación, gua daba el eso o en los
a cones y lib aba los pagos en e ec i o; él cus odiaba una de las es lla es que solía ene
la caja eal, es deci , del a cón donde se gua daban los me ales p eciosos y el dine o. El
con ado end ía la unción de egis a odos los cob os y gas os en los lib os de cuen as,
ce i icaba odas las ansacciones y gua daba o a de las es lla es de la caja. La e ce a
lla e del a ca solía se cus odiada po el unciona io de más ango del dis i o, ya uese un
gobe nado , un p esiden e de la Audiencia o el mismísimo i ey. El ac o ac ua ía como
agen e come cial de la Real Hacienda, negociando con los unciona ios co espondien es
en la Península y con olando la comp a y en a de las me cancías que pe enecían a la
Co ona, que se deposi aban en los almacenes eales. En las p ime as décadas de la coloni-
zación, las unciones come ciales desempeñadas po el ac o de la Real Hacienda se ían
las más ele an es, “dada la poca impo ancia de o os ing esos en el E a io y la necesidad
de abas ece a la incipien e colonia de odos los bas imen os necesa ios pa a su supe i-
encia”. El cua o o icial, el eedo , iscaliza ía el abono de los impues os, en especial del
quin o eal, azón po la que supe isa ía el peso y la undición del o o y la pla a. Ismael
Sánchez Bella, La o ganización inancie a de las Indias. Siglo XVI. Se illa: Escuela de
Es udios Hispano-Ame icanos, 1968, pp. 12-13; pa a una explicación de allada de las
unciones especí icas de cada uno de es os o icios, id. las pp. 108-117.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 561
562
en 1495,26 y desde 1501 el cob o del diezmo, cuya ges ión que-
daba cedida a la Co ona en i ud de su de echo de pa ona o de
la Iglesia ame icana po la bula Eximiae de o ionis, de 1501;27
ambién el cob o del almoja i azgo, implan ado en Indias desde
1503, así como de o as en as de meno cuan ía ambién pe e-
necien es a la Co ona, como el es anco de la sal.28 Dada la im-
po ancia de San o Domingo como p ime pue o de la isla y la
dependencia de la colonia espec o al abas ecimien o peninsula ,
del almoja i azgo se con e i ía en uno de los p incipales ing e-
sos de la Real Hacienda.29 Jun o a és as, se ían ambién de impo -
ancia las en as con las que se g a aba la ob ención de me ales
p eciosos, bien como p oduc o del esca e, bien como p oduc o
de la explo ación mine a.
En cuan o a la con inuación de los esca es, ya se ha co-
men ado que e an posibles en i ud de las di e en es ap eciacio-
nes que comunidades con alo es cul u ales muy dis in os hacían
26. El ibu o indígena se es ableció en Indias como uen e de ing esos de la Real
Hacienda en la emp ana echa de 1495. Luis A anz, Repa imien os y encomiendas en
la Isla Española (El Repa imien o de Albu que que de 1514). Mad id: Fundación Ga cía
A é alo, 1991, pp. 30 y ss. Es eban Mi a Caballos, El indio an illano: epa imien o, en-
comienda y escla i ud (1492-1542). Se illa-Bogo á: Muñoz Moya Edi o , 1997.
27. Sob e los diezmos y el Regio Pa ona o Indiano, id. Albe o de la He a, Iglesia y
Co ona en la Amé ica española. Pamplona: EUNSA, 1990, pp. 188-193.
28. El almoja i azgo e a el impues o que adicionalmen e g a aba en Cas illa el
come cio de expo ación e impo ación. Desde un p incipio, odas las me cancías que
en aban en los pue os ame icanos debían abona un 7,5%, que esul aba del 5% del al-
moja i azgo mayo que pagaban odos los p oduc os que en aban en España, más el 2,5%
que co izaban los que de ella salían, edundancia que sólo enía po inalidad ele a los
ing esos de la Hacienda indiana. En cuan o a las me cancías que iajaban desde las Indias
a Cas illa, según expone Ha ing, “el come cio ame icano no pagó almoja i azgo en Se i-
lla has a ines del einado de Ca los V, pues Fe nando e Isabel habían concedido en 1497
comple a exención, con i mada en ecuen es in e alos no sólo po los Reyes Ca ólicos,
sino ambién po su nie o […] Es a si uación e minó po un dec e o del 28 de eb e o de
1543, an o espec o al almoja i azgo como a o os ibu os que se acos umb aba a paga
a la Co ona en pue os andaluces”. Cla ence H. Ha ing, Come cio y na egación en e
España y las Indias en la época de los Habsbu gos. México: Fondo de Cul u a Econó-
mica, 1979, pp. 105-107; la ci a co esponde a la p. 105. Vid. ambién Pie e y Hugue e
Chaunu, Sé ille e l’A lan ique (1504-1650). 8 omos en 11 ols. Pa ís: Lib ai ie A mand
Colin, 1955-1959, ol. I, pp. 247-249. Eu emio Lo enzo Sanz, Come cio de España con
Amé ica en la época de Felipe II. 2 ols. Valladolid: Dipu ación P o incial, 1980, ol. II,
pp. 366-367.
29. Es eban Mi a Caballos, “Economía y en as eales en la Española du an e el go-
bie no de Nicolás de O ando (1502-1509)”, Alcán a a: e is a del Semina io de Es udios
Cace eños, ol. XLII (Cáce es, 1997), pp. 13-30.
Jaime J. lacue a muÑoZ562
563
de las me cancías que in e cambiaban. Na u almen e, los espa-
ñoles alo aban sob e odo las piezas de o eb e ía indígena que
con u ie an o o, aunque uese o o guanín, mien as que pa a los
indígenas de las An illas e a el cob e y no el o o, el me al más
p eciado y alo ado económica y i ualmen e.30 La conjunción de
es a al a alo ación del cob e y las di icul ades pa a adqui i lo de
los pueblos ca ibeños con la acilidad y escaso p ecio con que los
españoles disponían de él pe mi ió que los esca es comenza an
a ealiza se de o ma pací ica y consen ida y que, du an e una
p ime a e apa, no degene a an mayo i a iamen e en la p ác ica
del saqueo.
Sin emba go, los eso os acumulados po los indios an i-
llanos consis i ían en una can idad bas an e escasa de o o. En
o as palab as, los eso os indígenas no podían egene a se a la
elocidad con que los españoles se hacían con ellos. Asimismo,
a medida que la sociedad an illana se diluía en el con ex o de
imposición del dominio español, es deci , a la misma ez que
la conquis a hacía desapa ece los p incipios ideológicos y eco-
nómicos que sob e alo aban el cob e, dicho me al se de aluaba
i e e siblemen e y quedaba condenado, inalmen e, a pe de en-
e los indígenas su signi icado o iginal.
De es a o ma, el modelo de ob ención de me ales p ecio-
sos median e los esca es y saqueos que lle aban a cabo los espa-
30. Guille mo Céspedes del Cas illo, Las cecas indianas en 1536-1825, p ime
olumen de Gonzalo Anes y Ál a ez de Cas illón y Guille mo Céspedes del Cas illo
(coo ds.), Las Casas de Moneda en los Reinos de Indias. Mad id: Museo Casa de la
Moneda. 1996-1997, pp. 40-41. Llega on a in e cambia se dieciséis o illos de algodón
hilado, con el peso o al de una a oba, a cambio de una blanca, la ín ima moneda cas-
ellana de medio ma a edí de alo acial. Además del cob e, ap ecia on en la blanca
ambién su imp on a, po alguna desconocida azón, ya que una blanca nue a llegó a
co iza se en 32 o illos de algodón, jus o el doble de una ya desgas ada po el uso. Pa -
iendo del mon o conocido en algunos esca es, se deduce que el alo a ibuido al cob e
po los abo ígenes de las An illas y de Tie a Fi me puede ija se en e 27 y 55 eces
más que el que daban al o o. An es de 1492, la alo ación del cob e debió se has a
cua o eces más al a. Pa ece cla o que dicho in e cambio ambién hab ía de in e esa a
p io i a los indígenas, pues ácilmen e pod ían habe ocul ado su o o guanín si hubiesen
que ido conse a lo. Adam Szaszdi Nagy, Un mundo que descub ió Colón: las u as
del come cio p ehispánico de los me ales. Valladolid: Casa-Museo de Colón, 1984, en
especial las pp. 118 y ss., donde se esume la cues ión y se ci a la bibliog a ía y uen es
en que se apoya; las equi alencias mencionadas y su deducción a pa i de da os de los
c onis as, en pp. 22 y 133 y ss.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 563

564
ñoles en el uni e so an illano pudo se man enido po muy poco
iempo, pues, como ha señalado Cipolla, “lo malo de cualquie
ac i idad pa asi a ia es que no puede du a e e namen e. Más
a de o más emp ano, según la consis encia de los eso os acu-
mulados po las íc imas y la e iciencia de los dep edado es,
las íc imas son despojadas de odos sus bienes y a los lad o-
nes ya no les queda nada que hace ”.31 Po an o, ue necesa io
ecu i a o as al e na i as pa a segui ob eniendo de me ales
p eciosos.
Ya en 1495, Colón había solici ado a la Co ona el en ío
de écnicos cuali icados, en conc e o ein e a í ices que supie-
sen lab a el o o, además de la ado es y mine os de las minas
de Almadén, pe ición de la que esul ó el en ío de no en a mi-
ne os.32 Pe o no se ía has a la llegada de O ando cuando se ini-
ció de o ma sis emá ica la explo ación de las a enas au í e as
de los íos de La Española. Sus ins ucciones de gobie no ya
ponían én asis en la necesidad de explo a los place es lu ia-
les, si bien el in e és de la Co ona en omen a la p oducción
au í e a se mani es ó ambién en o as disposiciones dic adas
en los años siguien es.
En 1503 se a i icaba pa a el ámbi o especí icamen e in-
diano el de echo de egalía de la Co ona sob e odos los ya-
cimien os, si bien au o izaba a odos los súbdi os a ex ae y
bene icia los mine ales del subsuelo a cambio del abono de
la e cia pa e del p oduc o. A es a medida siguió, en 1504, la
au o ización a odos los españoles esiden es en La Española
a ex ae o o, imponiendo la condición del egis o o mal del
yacimien o explo ado an e la au o idad compe en e. Asimismo,
se ebajó el ipo iscal del impues o que g a aba el bene icio
del o o, que pasó del e cio que se había exigido el año an e-
io al quin o, es deci , del 33% al 25%. Du an e es os años se
egula on ambién las labo es de undición y ma cado, eque i-
das pa a legaliza la p oducción que los pa icula es decla aban
an e los o iciales de la Real Hacienda. Pa a ello, se p ohibió la
impo ación de c isoles, que según in o maba el p opio O ando
31. Ca lo M. Cipolla, La odisea de la pla a española. Ba celona: C í ica, 1999, p. 9.
32. Modes o Ba galló, La mine ía y la me alu gia en la Amé ica española du an e la
época colonial. México-Buenos Ai es: Fondo de Cul u a Económica, 1955, p. 85.
Jaime J. lacue a muÑoZ564
565
“se ían pa a undi el o o y hu a lo”, y se es ablecie on dos
undiciones en la isla.33
Muchos colonos se anima on a inicia po su cuen a la ex-
plo ación de los place es, impulsado po el bajo cos o de explo-
ación de es as p ime as labo es de ex acción. Las elemen ales
écnicas de la ado de las a enas y el empleo abusi o de la mano
de ob a indígena eque ían una escasa in e sión, pues bas aba
con ce ni las a enas en la p opia co ien e de los íos con la ayu-
da de unas ba eas y pocas eces se p ocedía a cons ui p esas
o diques de con ención que des ia an los cu sos lu iales pa a
accede di ec amen e al limo de la mad e de los cauces.
G acias a es as medidas y a esas condiciones de o gani-
zación de la p oducción y explo ación del abajo indígena, la
p oducción de o o comenzó a ele a se, aun a pesa del descenso
demog á ico de la población na i a, y alcanzó los 276 kilog a-
mos ya en 1501. T es años después ozaba los 50.000 pesos de
o o anuales y, en e 1505 y 1506, el aumen o ue de un 220%,
con inuando el c ecimien o al año siguien e has a un 112%.34
Sin emba go, el p opio Ba olomé de las Casas e leja ya
la apa ición de un p oblema que se a a con e i en un asgo
es uc u al del sec o mine o-me alú gico indiano, como e a el
de la di ícil cos eabilidad de la p oducción de me ales, u o de
los ele ados p ecios y de la as ixia inancie a de los mine os,
33. Es as dos undiciones, como de alla Mi a Caballos, es aban “localizadas, una en
la Buena en u a, a o illas del ío Hayna, –donde como es bien sabido se encon aban las
icas minas de San C is óbal–, y o a en la illa de Concepción de la Vega, en el en o no
del g an yacimien o mine o del Cibao. Has a 1505 hubo una sola undición anual en cada
una de es as dos illas, mien as que desde 1506 se hicie on dos en cada localidad. Los e-
cinos siemp e p esiona on pa a que se pudiese undi en cualquie momen o del año pe o
el gobe nado jamás consin ió es a ci cuns ancia ya que deseaba que en las undiciones
es u iesen p esen es los o iciales eales pa a e i a posibles audes y, como es lógico, di-
ícilmen e podían asis i los o iciales eales si las undiciones se hubiesen p olongado a lo
la go de odo el año”. Po dos eces, “en sendas Cédulas del ein iuno de oc ub e de 1507
y del ein icinco de ene o de 1508 se le pide [a O ando] que no e ome a Cas illa has a
que solucione odos los p oblemas mine os y haga una elación comple a de los place es
au í e os exis en es en la isla. En o a eal cédula di igida a su suceso Diego Colón el Rey
ue incluso más lejos, al ecomenda le que pusiese más empeño que su an eceso en la
explo ación del me al p ecioso”. Mi a Caballos, Nicolás de O ando, p. 113.
34. Es eban Mi a Caballos, “La Economía de la Española en las cuen as del eso e-
o C is óbal de San a Cla a (1505-1507)”, Ibe o-Ame ikanisches A chi , ol. 24, nos 3-4
(Be lín, 1998), pp. 247-265.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 565
566
consecuencia, a su ez, de la escasa capi alización del emp esa-
iado que había pe mi ido la ape u a de la ac i idad y el lib e
egis o de minas a odos los súbdi os del ey, ue a cual ue a su
si uación económica. Así, decía el dominico, “que ue ambién
una egla en es a isla gene al que los que no echaban los indios
a las minas, sino que los ocupaban en o as g anje ías y abajos
[…] u ie on menos necesidad y más med aban”.35
En e ec o, muchos de aquellos p ime os mine os españoles
acaba on a uinados a causa de la ala man e ca es ía de los p e-
cios que e a esul ado del ele ado cos o de los le es de las mu-
chas me cancías que se aían desde la Península combinado con
la p opia in lación gene ada po el aumen o del o o ci culan e en
el me cado. Según ela a el pad e Las Casas, un azadón cos aba
diez o quince cas ellanos, una ba e a has a cinco cas ellanos, un
almoca e dos o es cas ellanos, de o ma que, cuando O ando
les pidió el e cio de lo que habían ex aído, “no se halla on con
un ma a edí”.36 Como ha explicado Gu ié ez Escude o, “la u o-
pía áu ea a uinó a muchos de los ilusos que espe aban encon a
en el Nue o Mundo un pa aíso de me ales p eciosos, al como
exp esa el siguien e ex o:
“con cuan o o o de con inuo sacaban, nunca homb e hubo
que med ase. T aían sus 500, 800 y 1.000 pesos de o o a la undi-
ción, y ninguno salía de ella con un solo peso de o o; an es, mu-
chos de ellos iban p esos a la cá cel po las deudas [...] o po los
gas os [...] po que sacado el quin o del ey, lo demás se epa ía
en e los ac eedo es cada uno po su an igüedad, y así se salían
acías las manos”. 37
A es e g a e p oblema pa a con e i la mine ía en una
ac i idad en able se sumó el ápido ago amien o de las ese as
au í e as de la isla po lo que “ esul ó p ác icamen e imposible
no sólo aumen a la p oducción sino ni an siquie a man ene
35. Ba olomé de las Casas, His o ia de las Indias. Mad id: Alianza, 1994, lib. II,
cap. VI.
36. Ibidem, ecogido en Mi a Caballos, Nicolás de O ando, p. 118.
37. Tal llegó a se la p esión a que se ie on some idos los mine os que, en 1517, se
dic ó una eal o den p ohibía el acceso de los ac eedo es al in e io de las undiciones de
Cuba y La Española a de los mine os. An onio Gu ié ez Escude o, “La p imi i a o gani-
zación indiana”, en Manuel Lucena Salmo al, His o ia de Ibe oamé ica. Mad id: Cá ed a,
2008, ol. II, p. 260.
Jaime J. lacue a muÑoZ566
567
las p oducciones anuales que se alcanza on du an e el gobie no
del Comendado Mayo ”. Resul ó, así, que el desa ollo mine o
de La Española “ ocó echo” du an e el gobie no de Nicolás de
O ando.38
Con ello se es umaba el iejo sueño de Colón de halla
icos yacimien os en aquel Cibao que el Almi an e había iden i-
icado con el Cipango de Ma co Polo, “el luga más con enible
y mejo coma ca pa a las minas de o o y de odo a o, así de la
ie a i me de acá como de aquella de allá del G an Can, adonde
hab á g an a o e ganancia”.39 Finalmen e, se ían la ganade ía y
la ag icul u a las ac i idades que acaba on con i iéndose en los
sec o es p edominan es en La Española y en la abla de sal ación
de la isla g acias a la inusi ada p oli e ación de la cabaña bo ina
y la expo ación de cue os y, pos e io men e, a la in oducción
del cul i o de la caña de azúca . Como ela a Se ano Mangas,
“el único alicien e pa a los pione os es ablecidos en La
Española lo cons i uía la ob ención del o o de sus ilones.
Sin emba go, ya a comienzos del Quinien os, en e 1511
y 1514, los yacimien os daban señales de ago amien o y
la mal a ada población indígena declinaba ala man e-
men e. Po odo ello, los p ecios expe imen a on un con-
side able inc emen o. Aunque se in en ó, po odos los
medios con ene la in lación y aba a a el cos e de la ida,
muchos colonos emig a on a la ecina isla de Cuba”.40
No obs an e, la búsqueda de o o con inua ía alen ando los
iajes de descub imien o y esca e que ya se habían iniciado con
38. Siguiendo ambién las ins ucciones que había ecibido, O ando in en ó pone en
explo ación las e as de cob e exis en es en Pue o Pla a que habían sido descubie as en
1505. Pa a ello se aplica on a ios maes os me alu gis as que, inalmen e, ue on despe-
didos cuando en 1506 se comp obó que el u o de lo p oducido no compensaba el alo
de la in e sión. Mi a Caballos, Nicolás de O ando, p. 133.
39. Ca a de C is óbal Colón a Luis de San ángel, “ echa en la ca abela, sob e las islas
de Cana ia, a 15 de Feb e o de 1493”, en C is óbal Colón, Tex os y documen os comple os.
Mad id: Alianza Uni e sidad, 1992, p. 220 y ss.
40. Fe nando Se ano Mangas, La c isis de la isla del o o. Badajoz: Uni e sidad de
Ex emadu a, 1992, p. 93; sob e “los emedios imposibles de la economía an illana”, id.
pp. 115-123”. Vid. ambién F ank Moya Pons, Después de Colón. T abajo, sociedad y
polí ica en la economía del o o. Mad id: Alianza, 1987.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 567
574
que Cipolla de inió como la con e sión de los conquis ado es, “de
g ado o po ue za, de bandidos en emp endedo es mine os”.51
Se había iniciado con ello un p oceso acumula i o de a as-
e en el que la mine ía ac ua ía como ca alizado de la conquis a y
colonización, como la pun a de lanza que p omo e ía la expansión
hacia el no e de la Nue a España po las inhóspi as egiones de
la Tie a Aden o. Consecuencia, a su ez, de es e p oceso se ía la
paci icación pa cial de los indios nómadas, la ans o mación de
la ie a de gue a en ie a de cul i o, de ganados y de g andes
cen os mine os, y la a anzada de la on e a poblado a y misional,
a es iguada po una e dade a cascada de undaciones. Po odo
ello, la mine ía se con igu aba, en de ini i a, como el au én ico
mo o de la e eb ación de los espacios y me cados egionales.52
Su gía una di e encia undamen al con espec o a la adi-
ción cas ellana de la que p ocedían los conquis ado es y colonos:
la iqueza dejaba de se el p oduc o de una ac i idad gue e a
pa a se el p oduc o de una ac i idad indus ial, ans o mación
que se p oduci ía en la men alidad de unos súbdi os que habían
c uzado el océano impulsados po el obje i o úl imo de mejo a
su si uación pe sonal en é minos ma e iales.
Con ello ambién se ex inguían, desapa ecían o, al menos, se
modi icaban las unciones que debie on cumpli los p ime os o i-
ciales de la Hacienda indiana, designados po la Co ona pa a ac ua
como me os supe iso es del esca e de me cancías y eda a ios de
la asación del quin o eal en el epa o de los bo ines de conquis a.
Es a adap ación de las es uc u as adminis a i as debía se pa e-
ja, pues, a la ans o mación de las ac i idades económicas desem-
peñadas po los pa icula es que sopo aban la iscalidad. Así, los
o iciales eales ue on especializando sus unciones con o me a las
51. Ca lo Ma ia Cipolla, La odisea de la pla a española. Mad id: C í ica, 1999, p. 19.
52. Sob e el p oceso de in eg ación e i o ial de las egiones mine as, En ique Flo-
escano, “Colonización, ocupación del suelo y on e a en el No e de Nue a España.
1521-1750”, en Ál a o Ja a (coo d.), Tie as Nue as. Expansión e i o ial y ocupación
del suelo en Amé ica. Siglos XVI-XIX. México: El Colegio de México, 1969, pp. 43-
76. El ema ue desa ollado po Ca los Sempa Assadou ian, El sis ema de la economía
colonial: me cado in e no, egiones y espacio económico, Lima, Ins i u o de Es udios
Pe uanos, 1982. En conc e o, pa a México, éase Ángel Pale m, “Sob e la o mación del
sis ema colonial: apun es pa a una discusión”, en En ique Flo escano (comp.), Ensayos
sob e el desa ollo económico de México y Amé ica La ina (1500-1975), México, Fondo
de Cul u a Económica, 1979, pp. 93-127, en especial, las pp. 103-110.
Jaime J. lacue a muÑoZ574

575
nue as ac i idades económicas que desa ollaban los colonos, de
mane a que la maquina ia bu oc á ica de la adminis ación iscal de
las Indias se adecua a a la nue a na u aleza de los ing esos. El cam-
bio que al e ó la na u aleza del impues o del quin o bien si e pa a
esumi y ejempli ica odo el p oceso desc i o como ansi o de la
dep edación a la p oducción: con él, el quin o eal se ans o mó
de un impues o sob e los me ales p eciosos ganados en bo ín y en
esca e –es deci , un impues o que g a aba el in e cambio de bienes,
ligado en úl imo é mino al eje cicio de la coacción y la iolencia–
en un impues o que g a aba una ac i idad de p oducción de bienes.
De es os ajus es dependía la e icacia con que la Co ona
ecauda a en aquellos lejanos dominios su pa e del eso o ame-
icano, que an esencial se llegó a se pa a la ealización de la
polí ica impe ial y pa a la p opia supe i encia de la Mona quía
hispánica. Según John Ellio , en el siglo XVI, en e el 20 y el
25% de los ing esos o ales del E a io impe ial p ocedía de las
en as pe cibidas en las Indias, que eng osaban las a cas de la
Real Hacienda g acias al es ue zo que los pa icula es, po su
cuen a y iesgo, habían hecho en la conquis a, población, paci-
icación y ocupación de los e i o ios ame icanos. A pesa de
ello, sigue so p endiendo, como “ha so p endido a muchos his-
o iado es lo poco que las Indias con a on en la g an polí ica de
Ca los V, sal o como el luga de o igen de me ales p eciosos. La
única explicación –señaló Céspedes del Cas illo– adica en el
hecho de que la Amé ica española de la p ime a mi ad del siglo
XVI su gió espon áneamen e […] sin o o cos e pa a el Es ado
que papel y buenas palab as”.53 Algo de lo que ya se había lamen-
ado ama gamen e Gonzalo Fe nández de O iedo.
53. Guille mo Céspedes del Cas illo, “Los einos de Indias bajo Felipe II”, en La
mona quía hispánica. Felipe II. Un mona ca y su época. Mad id: Sociedad Es a al pa a la
Conmemo ación de los Cen ena ios de Felipe II y Ca los V, 1998, p. 345.
de Se illa al nue o mundo (1492-1521) 575