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Arquitectura de la ilusión

Abstract

El autor descubre en ese artículo el carácter espectacular de la arquitectura de hoy a través de todos aquellos elementos que determinan la naturaleza del espectáculo y que ya eran elocuentes en la arquitectura de las vanguardias históricas. A partir de esas definiciones establece un marco comparativo entre los ideales de vanguardias y posvanguardias.

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Arquitectura de la ilusión

Author: Sanz Botey, José Luis
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2000
DOI: 10.12795/astragalo.2000.i14.02
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1484d59c-245a-42ee-90cf-ec2b346fea0f/download
ARQUITECTURA DE LA ILUSIÓN
José
Luis
Sanz Bo ey
El au o descub e
en
ese a ículo el ca ác e espec acula de la a qui ec-
u a de hoy a a és
de
odos aquellos elemen os que de e minan la na u-
aleza del espec áculo y que ya e an elocuen es
en
la
a qui ec u a de las
angua dias his ó icas. A pa i
de
esas de iniciones es ablece
un
ma co
compa a i o en e los ideales de angua dias y pos angua dias.
El pin o debe an e odo hace de su p opia di inidad
un
espec áculo.
Apollinai e
Obe u a benjaminiana
Es ecuen e encon a es a ci a de
W.
Benjamin
en
ex os sob e a qui ec u a mode na: «Vi i en
una casa de c is al es la i ud e oluciona ia» «pa excellence>>'. Pensa en a qui ec u as como el
Pabellón de Ba celona y la casa Fa snwo h de Mies an de Rohe o el edi icio de la Bauhaus de
G opius, unidas a la eo ía e oluciona ia y c í ica de Benjamin, supuso una anquilizado a y
de ini i a alianza en e mode nidad y p og eso que sen enciaba y zanjaba de ini i amen e una de
las cues iones más ascenden es del siglo xx: el papel desempeñado po el a e y
la
a qui ec u a
en la cons ucción del mundo con empo áneo y su elación con la ciencia, la ecnología o la polí-
ica. Si con inuamos leyendo el ex o de Benjamín e emos que su in e p e ación es an p oblemá-
ica como el con ex o en el que se exp esa: el su ealismo. «Es una eb iedad, un exhibicionismo
mo al que necesi amos mucho.
La
disc eción en los asun os de la p opia exis encia
ha
pasado de
i ud a is oc á ica a se cada ez más cues ión de pequeños bu gueses
a ibis as>>
2•
El ámbi o
de lo p i ado se cons i uye sin duda en la esencia del espec áculo y
en
el e eno a conquis a po
la publicidad en la sociedad de masas.
Así
lo cons a an a dia io los medios de comunicación. Bea-
iz Colomina
ha
analizado agudamen e es os cambios en la ob a de Loos y Le Co busie : «Los
habi an es de las casas de Loos son a la ez ac o es y espec ado es de la escena amilia
...
La
clá-
-IX-
9
ASTRAGALO, 14 (2000)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2000.i14.02
A qui ec o y c í ico de a qui ec u a
10
sica dis inción en e in e io y ex e io , p i ado y público, obje o y suje o, se con unde»3• «Pa a
Le Co busie , "habi a " signi ica habi a la cáma a4.»
Exis en, sin emba go, o os ex os de Benjamín en los que ambién hace hincapié en las cualida-
des
de
los nue os ma e iales de la a qui ec u a, como el ace o y el c is al, y en los cambios que
in oducen en nues a pe cepción y que de inió, me a ó icamen e, como la incapacidad de deja
huellas y en concep os como la mue e del au a o la pé dida de la expe iencia, asociados a la
ob a de a e mode na.
A qui ec u a y ciudad ocupan un luga cen al en el undamen o de la eo ía c í ica y es é ica
de
Benjamín. La expe iencia a qui ec ónica es omada como el modelo undamen al pa a en en-
a se al análisis de
Jos
nue os medios de ep oducción en su ensayo «La ob a de a e en la
época de su ep oducción écnica»: «La a qui ec u a iene desde siemp e o eciendo el p o o-
ipo de una ob a de a e, cuya pe cepción sucede en la disipación y po pa e de una colec i i-
dad. Las leyes de dicha ecepción son sob emane a ins uc i as ... »
5•
La a qui ec u a se e ela,
en
la eo ía de Benjamín, como p ehis o ia de la ecepción mediá ica de la ob a de a e: «Su
his o ia es más la ga que la de cualquie o o a e, y su e icacia
al
hace se p esen e es impo -
an e pa a odo in en o de da cuen a de la elación de las masas pa a con la ob a a ís ica» 6•
La elación de
la
a qui ec u a con los media no es, pues, casual. La pe cepción de la ob a a qui-
ec ónica an icipa, en la eo ía benjaminiana, la elación del espec ado con los medios elec óni-
cos
de
animación, de la misma o ma que las angua dias an icipaban
lo
s e ec os p opios de los
medios de comunicación
de
masas: «el dadaísmo in en aba, con los medios
de
la pin u a (o de la
li e a u a espec i amen e), p oduci los e ec os que el público busca hoy en el cine»7•
El a e y la iloso ía mode nos han u ilizado, como es uc u a in e na, un p incipio cons uc i o o
a qui ec ónico pa a diseña y cons ui una nue a ealidad abs ac a, sin elación con la his o ia
o la expe iencia subje i a. Edua do Subi a s ha señalado es a nue a condición de la ob a de a e
de angua dia: no es posible conoce o ap ecia una ob a sin conoce su a qui ec u a, simple-
men e, po que «la inin eligibilidad de la ob a
de
a e angua dis a iene que e p imo dialmen e
con su nue o alo on ológico, con su consis encia cons uc i a, su e icacia écnica o composi-
i a,
su
ealidad
p oduc i a»
~.
Es e concep o cons uc i o-a qui ec ónico-abs ac o es á p esen e
en
la ob a pic ó ica de Juan G is y en
la
iloso ía de Kan
",
en la a qui ec u a
de
Mies an de
Rohe, Loos o Le Co busie y en la música de Schoenbe g, po ci a sólo algunos ejemplos. La
a qui ec u a mode na
se
ija á p incipalmen e en es a es uc u a lógica-cons uc i a in e na a la
que supedi a á odos
lo
s ma e iales y
la
p opia cienc
ia
cons uc i a. A pa i del Mo imien o
Mode no, «el edi icio debe se en endido en los mismos é minos que dibujos, o og a ías, esc i-
os, películas, y anuncios; no sólo po que és os sean los medios en los cuales podemos encon a la
con mayo ecuencia, sino po que el edi icio es, un mecanismo de ep esen ación en sí mismo.
El
edi icio es, an e odo, una «cons ucción, en odo el sen ido de la palab a»'
".
- X -
Diseñado es de icciones
El
a e y la a qui ec u a de p incipios de siglo se impusie on la a ea de imagina y cons ui un
nue o uni e so: los esc i os u ópicos de Shee ba , Tau y G opius desc iben ma a illosos uni-
e sos c is alinos, los mani ies os de sup ema is as y neoplas icis as an icipan un mundo
an-obje ual y abs ac o, en el cons uc i ismo a e y écnica con o man un uni e so an icipa o-
io en el que ojo y cáma a se usionan an icipando la i onía au o e e encial del IMA de Jean
Nou el: la cáma a e a ada. Un some o análisis de la a qui ec u a ecien e a ni el in e nacional
a oja a es e espec o un pano ama muy e elado . ¿Cuál es el p oyec o de la a qui ec u a
ac ual? ¿Qué alo es cons uye ealmen e?
Pasada la bo ache a posmode nis a, podemos alo a su o una con una cie a obje i idad.
¿Qué se escondía as los on ones pa idos de
P.
Johnson, las gui naldas y ba a ijas de
M.
G a-
es, los deco ados de Ven u i, la chillona ba a u a de Moo e o las incompe en es eo ías es uc-
u o-anal abe as de Jencks? E iden emen e, se a aba de una campaña o ques ada donde se
apa en aba una enca nizada lucha lib e en e pa ida ios del his o icismo clasicis a y el his o i-
cismo angua dis a, an o desde el e uelo de los s a sys em más i iales a los sesudos eó i-
cos pos es uc u alis as de la decons ucción y los malaba is as epígonos del cons uc i ismo
so ié ico. Con ello sólo
se
puso de elie e una cosa: el desp ecio po la his o ia, po la memo-
ia, po el abajo bien hecho, po la densidad del iempo que se concen a en cualquie ob a que
se p ecie de se lo. La his o ia pasó a se un g an baza de o mas mue as con las que el a qui-
11
ec o o el diseñado podían cons ui una nue a ac ualidad acía y plana: un nue o deco ado
en
el que ep esen a el espec áculo de la decadencia: «la sociedad del espec áculo iende a econs-
ui , con los escomb os de odas las épocas y de odas las ci ilizaciones, una especie de edi i-
cio ba oco que exp esa pe ec amen e la negación del aspec o his ó ico que es esencial a la
cul u a de la descomposición»".
Se ació la his o ia y se i ializó el p esen e, se bo a on la huellas del pasado. Si las angua -
dias hicie on ábula asa ue po que no podían mi a un pasado de ecien e ho o , que ían cam-
bia un mundo con el que no se iden i icaban. Sin emba go,
su
momen o c í ico ue an débil
que p on o se ie on a as adas po una u opía de p og eso an i acional y bá ba a como el
ho o que dejaban a ás. El posmodemismo ha ía algo pa ecido con di e en e ác ica. En ez
de u iliza un mé odo educ i o, silencia , bo a y sup imi el pasado, lo ha ía po el mé odo de
la sa u ación de imágenes; como la me cancía que in ade el me cado y desapa ece sólo pa a
da paso a una nue a me cancía.
Ago ado el deba e de los juegos es uc u alis as, las analogías lingüís icas y las me á o as, qu
e-
daba po in en e amen e despejado el e eno pa a se colonizado po una nue a y aho a de ini-
i a a qui ec u a del espec áculo. Pe o, aho a, ya no se a a de aquel espec áculo casi i ial e
in an il, con sus deco ados, ac o es y ep esen aciones. El nue o espec áculo de la a qui ec u a
-
XI
-
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12
ac ual consis e en cons ui e dade as ilusiones, máquinas alucina o ias capaces de hacemos
en a en
un
mundo an ás ico e i eal. «La e asión hacia un eino de lo an ás ico y lo ex a a-
gan e, en de imen o de los p oblemas eales y co idianos obedece a un impulso del mode -
nismo li e a io, desde Baudelai e y Rimbaud has a los su ealis as»".
Son a qui ec u as capaces de al e a nues os sen idos y nues a pe cepción de la ealidad. Pue-
den apa ece y desapa ece bajo los e ec os de la luz y las es aciones, p o oca é igo o des-
concie o, se exhiben an e nues os ojos como alucinaciones absolu amen e eales. Son imáge-
nes cons uidas, a qui ec u as pensadas en los lími es de la imaginación pe o, aunque pueda
pa ece pa adójico, o almen e eales.
Espec áculo y a qui ec u a
In en a é de ini el sen ido del é mino espec áculo que oy a u iliza y en pa icula el sen ido
que iene den o de la a qui ec u a ac ual. No
se
a a de un espec áculo como al que nos pod ía-
mos e e i al habla de la a qui ec u a egipcia, g iega o omana, ni del ma a illoso espec áculo
de ma e ia y luz en la a qui ec u a gó ica. Tampoco la majes uosa sin onía gaudiniana enía ese
sen ido espec acula que aho a se nos impone y que no debemos con undi con la mi ada espec-
acula que nues a época lanza sob e odas las an e io es. El concep o de espec áculo que aquí
se u iliza ue acuñado de o ma o iginal y c í ica po Guy Debo d. Tan o en su ob a
La socie-
dad del espec áculo
(1967), como pos e io men e en sus
Comen a ios a
la
sociedad del
espec áculo
(1988), Debo d desa olló
un
concep o de espec áculo an no edoso como c í ico y
e oluciona io. Su ac ualidad eside p ecisamen e en el concep o in eg al de espec áculo,
un
concep o que a añe a odos los ámbi os de nues a ida: lo público y lo p i ado, el a e y la eco-
nomía, la écnica, la ciencia, los medios de comunicación y odo cuan o nos odea, si es que aún
podemos segui hablando en es os é minos. El espec áculo, de inido desde es a pe spec i a no
es una ep esen ación, una alsi icación más o menos empo al acep ada y aco dada po cuan os
pa icipan en él. El concep o de espec áculo de Debo d se e ie e a una nue a ealidad sus i u o-
ía que aba ca odo el conjun o de nues as idas. No se limi a a los
mass media,
sino que
alcanza un conjun o in eg al y cohesionado con unden emen e ea i mado po el alo de la
imagen. Una nue a ob a de a e o al cons uida como sus i u i o de la ealidad que cob a un
nue o y de ini i o sen ido en la «cons ucción eal» de una ealidad i ual que se mani ies a
como «impos u a». Exis e, po un lado, una endencia a la desma e ialización de lo eal: su
disolución. Po o o, el i me deseo de cons ui sueños, imágenes o ilusiones. Ambas enden-
cias con e gen en un mismo y único espec áculo.
Las angua dias a ís icas u ie on, en es e sen ido,
un
papel impo an e y p emoni o io. Vis-
lumb a on
un
u u o en el que el a e domina ía la ie a. Su c í ica de
un
a e sepa ado y escin-
dido de la ealidad les lle ó a o mula una ida como a e. Se p opusie on la cons ucción de
-XII-
una nue a ealidad u ópica y a ís ica, una nue a ealidad diseñada como ob a de a e o al y
absolu a, una nue a ealidad como espec áculo.
Temp anamen e,
W.
Benjamín ad i ió de los pelig os, del sen ido ác ico y ascis a que enía,
an o la unión en e las ue zas p oduc i as y a ís icas que p oclama on las angua dias, como
la es e ización de la polí ica que culminó en el nazismo. No c eo necesa io segui insis iendo en
el sen ido que iene aquí el concep o de espec áculo aplicado a la a qui ec u a ac ual: no se a a
simplemen e de que la a qui ec u a siga cons uyendo complacida sun uosos escena ios en los
que se e-p esen e el pode y as los que
se
esconda la mise ia, el e o o
la
injus icia, no. Se
a a de algo mucho más no edoso. La a qui ec u a o los a qui ec os ya no cons uyen escena-
ios pa a el pode . La nue a a qui ec u a se
ha
p opues o un paso más en es e sen ido: la cons-
ucción eal de ilusiones. Es la o a ca a, el complemen o a la ealidad i ual sus i u o ia. La
a qui ec u a y el a e cons uyen una nue a ealidad, no modi ican o es imulan a cambia esa
ealidad. «Se
ha
acabado con aquella inquie an e concepción, que había p e alecido du an e
más de doscien os años, según la cual una sociedad podía se c i icable y ans o mable, e o -
mada o e oluciona ia. Y eso no se ha conseguido g acias a la apa ición de nue os a gumen os,
sino po que los a gumen os se han uel o inú iles.»
13
En es e sen ido, la a i mación del a qui ec o japonés Toyo l o esul a ejempla , al a i ma sin
ninguna ese a: «Es necesa io hace eal es e espacio de i ualidad»
14•
Es a a i mación equi ale a deci que la ob a de a qui ec u a debe ans o ma en eal aquellas
imágenes que po su na u aleza pe enecen al ámbi o
de
la ilusión, ya engan desde el mundo
del cine, de la elec ónica o del milag o
15•
Nada más « eal», den o
de
la p oducción humana, que la a qui ec u a pa a lle a a cabo es a a ea
de cons ui la ilusión como ealidad. ¿Quién se á capaz de nega la exis encia obje i a de una ob a
de a qui ec u a « ealmen e cons uida»? Se puede deci de una ob a li e a ia, de una película o de
un cuad o que son ob as
de
icción, que ep esen an una ealidad in en ada, que son p oduc os de la
imaginación, que ep esen an cosas que no exis en en la ealidad po mucho que se hayan es o zado
en se una ealidad en sí mismas, es deci , como disciplinas. Sin emba go, la a qui ec u a ha sido
his ó icamen e un «a e» no igu a i o, su ca ác e de p esencia obje i a la ha con e ido, con e-
cuencia, en un a e aliado del pode : el pode no es una icción, pa ecen a i ma muchos edi icios.
La alianza en e la a qui ec u a y los medios écnicos de ep oducción: o og a ía, cine, publici-
dad y ecnologías digi ales, da como esul ado una nue a y so p enden e «a qui ec u a»: es
posible cons ui lo imagina io, hace lo ea
l,
a la ez que lo eal se ans igu a en imagina io.
El se humano, desposeído de sus a ibu os, ya no habi a, sólo mi a, con empla es á ico el
espec áculo que cons uye y disipa an e su mi ada cau i a y queda elegado de ini i amen e
al
-X
III-
13
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14
papel de espec ado : como en la sala oscu a del cine se dispone a expe imen a sensaciones
ilu-
so ias. No sólo el mago mediá ico-elec ónico Da id Coppe ield es capaz de hace desapa ece
an e
la
mi ada a óni a y es úpida del público
-a
los que debe explica que u iliza ucos- a pe -
sonas, au obuses, u o os obje os de eno me amaño. Los nue os a qui ec os ambién son capa-
ces de asomb osos juegos de p es idigi ación. Albe Spee , a qui ec o o icial del nazismo, a i -
maba cándidamen e: «Me sien o ex añamen e conmo ido po el hecho de que la c eación
a qui ec ónica de más éxi o de mi ida ue a una quime a, un enómeno inma e ial»
16
•
¿Cómo nos las hab emos de e de aho a en adelan e con esos nue os p odigios de la a qui ec-
u a más ecien e? ¿Cómo eplica al ecuen e comen a io de quienes isi an el Museo Gug-
genheim de F ank Ge hy en Bilbao?: «No iba muy con encido pe o ol í ealmen e en usias-
mado». «¡Es an ás ico!» Quizás debe íamos pensa que quienes así hablan han es ado en
Lou des, en La Meca o en algún o o luga san o donde po in han is o la luz y les ha sido
e elada la e dad de la a qui ec u a.
Josep Que glas ha analizado de o ma aguda la ob a de Ge hy en Bilbao y la ha cali icado ace -
adamen e de espec áculo. Sus «cinco pun os de la más nue a a qui ec u a»" pe mi en según él
iden i ica la a qui ec u a del espec áculo: «Au o » es quien ija el modelo
al
que debe espon-
de la ob a, de e mina la imagen, escoge al p oyec is a. Las ac i idades que pa ocina, son aje-
nas
al
luga , colonizan, encub en y son es ímulo publici a io de ope aciones especula i as.
La écnica y el abajo no es án usados como ma e ial desde el que ex ende la imaginación
...
sino como e es imien o doblegado de una imaginación adicional, asegu ada, u ina ia y o -
malis a. La apa ición ex empo ánea del edi icio, su excepcionalidad o mal, lo p esen an
al
espec ado como pu o obje o de con emplación pasi a. «Icono que no emi e más que a sí
mismo o a lo ascenden e.» La elación es é ica en e espec ado y la a qui ec u a es á basada
en la medida, en la can idad.
Podemos es a de acue do, en líneas gene ales, con es os cinco pun os, pe o hay algo que nos
deja pe plejos, su inalidad: «dis ingui en e a qui ec u a del espec áculo y a qui ec u a
mode na». En p ime luga po que ¿acaso no es aba con enido en el p og ama de odas las an-
gua dias la olun ad de
un
espec áculo o al y g andioso? Es á en el u u ismo, en la a qui ec-
u a isiona ia de Tau , en el p og ama de la Bauhaus de G opius y su ca ed al c is alina, es á
en la Ville Radieuse y en el plan Voisin de Le Co busie y en el majes uoso y silencioso mundo
de imágenes de Mies: en los ascacielos de c is al y en
el
Pabellón de Ba celona con enido en
un
mundo de e lejos inma e iales, «donde una imagen sigue a o a inde inidamen e, como
en la supe icie del agua»
".
Acaso no es ésa la esencia de
la
sociedad espec acula . ¿Que es el Pabellón de Ba celona, con
su mul iplicidad de supe icies especula es, sino una máquina de cons ui imágenes? En
la
s
-XIV -
p opias palab as de Que glas: « ... El Pabellón no es á hecho con pied a, c is al, es uco y
hie o, sino con e lejos
-y,
en consecuencia, con ese ma e ial no se cons uyen suelos,
pa edes, pila es y echos, sino paisajes i uales, paseos in ansi ables. Con e lejos sólo se
cons uyen espejos»'9•
Me pa ece necesa io segui insis iendo en es e pun o, la a qui ec u a de los maes os del Mo i-
mien o Mode no no apun aban o os caminos sino angencialmen e. Sus ex os y p og amas se
uelcan, desde Loos a Le Co busie , al mundo de la publicidad y el espec áculo. Es á en las
páginas de «L'espi i Nou eau», donde me cancía, es á ica y ecnología se unen en una sola y
nue a cosa. Es á agazapado en «Das Ande e», la e is a de Adol Loos, en su ac i idad pas o al
y colonizado a, en su olun ad de in oduci no sólo p oduc os y me cados, sino o mas de
ida. También en sus ob as aga ese espí i u. T as su amo a la e dad y lo au én ico, sabemos
que,
al
igual que Mies o Le Co busie , ambién alsi icaba y ucaba o og a ías, colocaba espe-
jos que pa ecían en anas y simulaba paisajes as los c is ales. Po que, en ealidad, a pa i de
aho a «la en ana es una gigan esca pan alla»
20
•
Loos y Le Co busie cons uye on sus idas y
su
imagen
al
igual que sus ob as como espec-
áculo, como ha demos ado Colomina en
su
ensayo «ln imacy and Spec acle». Se ía ácil cae
en la en ación de cali ica únicamen e como a qui ec u a del espec áculo oda una se ie de
cons ucciones banales y g andilocuen es, con ecuencia asociada a los g andes ascacielos
ame icanos, eu opeos o asiá icos, o a la a qui ec u a posmode na más come cial y de mal gus o,
es ilo pa que emá ico. Sin emba go, no es allí donde he encon ado ue emen e exp esados y
es uc u ados los concep os de espec áculo e ilusión, sino en la a qui ec u a «mode na» de
«calidad» de nues os mejo es a qui ec os con empo áneos.
Jean Nou el: un cons uc o de ilusiones
El consumido eal se ans o ma
en
consumido de ilusiones. La me cancía es la ilusión e ec i a-
men e eal,
y
el espec áculo es su mani es ación gene al. Guy Debo d
T a a é aho a de mos a con algunos ejemplos ac uales es a nue a endencia de la a qui ec u a:
la
cons ucción de ilusiones o ealidades i uales como espec áculo. Con e i en ealidad
la ilusión pa a inmedia amen e después ans igu a en ilusión la ealidad. És a pa ece se la
olun ad
de
algunos de los g andes «a qui ec os de nues o iempo»".
Me limi a é aquí a la ob a de Jean Nou el. Me pa ece lo su icien emen e cohe en e e ilus a-
i a espec o a los é minos de «ilusión» y «espec áculo» como pa a me ece un análisis
pa icula izado.
-XV-
15
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Jean Nou el (1945) pe enece, signi ica i amen e, a la gene ación del 68, y no sólo po una
cues ión c onológica, sino ambién po de echo p opio, po su pa icipación ac i a en los acon-
ecimien os del mayo ancé.
s.
Su elación con es e con ex o hace que, so p enden emen e,
muchos c í icos elacionen su ob a con el mo imien o si uacionis a
22
•
«Elle doi s 'ad es se
(l'
a chi ec u e)
1
'esp i plus que
l'
oeil, adui e une ci ilisa ion i an e
plus
qu'un
hé i age. Pou cela, ous les moyens son bons: le symbole, la é e ence, la mé ap-
ho e, le signe, le déco , l'humou , le jeu, l'i onie, le plagia , l'inno a ion, la adi ion, le s yle ...
Tous les mo s son pe mis.
S'ils
son u iles au sens donné. S'ils son comp is. De ce poin de
ue,
!'a eni
de l'a chi ec u e es plus li é ai e qu'a chi ec u ale, plus linguis ique que o me!.
Si
l'
a chi ec u e de ien ce m oyen de ehicule des idées, de signi ie pa
l'
es pace,
l'
a chi ec e,
pa oie de conséquence, es un homme qui di (a ec le cons ui comme langage), qui pa le
ceux qui on i e l'espace qu'il di ini .»
23
En es e sen ido, la no edosa a qui ec u a de Nou el se e ela cla amen e descendien e de aque-
lla «a chi ec u e pa lan e» p opia del espí i u ilus ado y cab ía e la, g acias a su alianza con la
ecnología y los
media,
como
el
úl imo eslabón del p oyec o ilus ado que, en de ini i a, son las
angua dias.
16 La conquis a de lo inma e ial, el eino de la luz
Allí
donde el mundo eal se ans o ma
en
me as imágenes, las me as imágenes
se
con ie en en
se es eales,
y
en
e icaces mo i aciones
de
un
compo amien o hipnó ico.
Guy
Debo d
Les images p oduisen
!'
a chi ec u e, elles son le ma e ial p emie
de/'
a chi ec u e, de manie e
non mé apho ique mais cons i u i e.
Paul Vi ilio
La
his o ia de la a qui ec u a iene, ambién, una la ga adición espi i ual. Una olun ad de as-
cende y sublima la ma e ia eco e sus más impo an es episodios. Las ca ed ales gó icas se ele-
aban hacia el cielo desa iando las leyes de la g a edad. Sus es uc u as
se
pe o aban pa a ascen-
de li ianas y ágiles en e iginoso i mo dejando la ma e ia paso lib e a la luz. E a la exp esión
colec i a de una olun ad de ascendencia. Las angua dias a ís icas
de
nues o siglo unie on su
p oyec o de eno ación a ís ica y social bajo
el
símbolo de la «ca ed al de
c is al>>.
Una u opía
que con e gía bajo es os símbolos uni e sales y ascenden es: la luz y
el
c is al '
4•
La
ob a de a e e a po ado a de alo es uni e sales de edención espi i ual. Las a qui ec u as
de B uno Tau y Paul Schee ba se ex endían más allá de los lími es de la ciudad, aba caban
-XVI-
paisajes alpinos, cub ían la supe ície de la ie a y se ex endían po el cosmos en su calidad de
ob a de a e o al y omniaba cado a. Sin emba go, odos es os p oyec os y isiones no u ie on
una exis encia más allá del papel, en dibujos y ex os. E an el p oduc o de la imaginación des-
bo dan e de a qui ec os isiona ios. Es as u opías, apa en emen e elegadas po la con es ación
de la e olución mecánica, acional y obje i a del mundo de la p oducción indus ial y la ecno-
logía, p on o se demos a ían idén icas. Ambas o maban pa e de un único p oyec o de domi-
nación, se necesi aban mu uamen e pa a ealiza un obje i o que ascendía a ambas: la cons-
ucción eal de un uni e so iluso io, la ans igu ación del uni e so eal en me a ilusión.
Mies an de Rohe ue quizás el p ime a qui ec o del siglo
xx
que mos ó cla amen e una
ocación cons uc i a acional y obje i a unida a una olun ad de desma e ialización. Sus p o-
yec os de ascacielos de c is al de los años ein e ienen esa doble lec u a. Po un lado, se hace
eco de un mé odo cons uc i o, es uc u al, se iado, que se mani ies a en la cla a supe posición
de planos ho izon ales y
en
una e ícula uni o me de pila es. Po o o, una en ol u a ina y uni-
o me de c is al. El edi icio en e o desapa ece as esa ina piel cuya úl ima unción se ía la
desapa ición de la ma e ia misma. Pa a Mies, la a qui ec u a no es olumen
ni
espacio, sino el
<<juego
de los e lejos». Los e lejos cambian es, los juegos de luz, la anspa encia, son
el ma e ial
con
el que debe cons ui se la a qui ec u a. Hay una cla a olun ad de exo ciza el
eino de la ma e ia y de las somb as.
La
a qui ec u a deja de se la ma e ialización de una ima-
gen p e ia, la pe i icación de un sueño, pa a con e i se ella misma
en
una p oduc o a de imáge-
nes. Es indudable la impo ancia que la o og a ía o el cine u ie on en es e sen ido. Las imágenes
y agmen os de a qui ec u a, u ilizadas como o mas au ónomas, se con e ían a su ez en p o-
duc o as de nue as imágenes al ma gen de
su
exis encia eal. Esas «imágenes» p on o ue on el
obje i o inal de la p oducción a qui ec ónica.
La
a qui ec u a dejaba de ene una imagen ija,
«congelada», pa a con e i se en
un
a ilugio capaz de c ea un mundo de imágenes cambian es:
el Pabellón de Ba celona es ese a e ac o capaz de p oduci imágenes
2' .
La ob a de Jean Nou el es signi ica i a de odos es os aspec os. En ella se dan ci a con magis al
des eza odos los símbolos y mi ologías de nues a época: Una cla a olun ad de desma e ializa-
ción del
obj
e o a qui ec ónico a a és de di e en es medios o es a egias. La a qui ec u a, como el
cine, la o og a ía o la pan alla del o denado , no es sólo una imagen de inida, acabada, sino que
es a su ez
un
medio, una p oduc o a de imágenes. Es as imágenes, es a cons ucción i ual, sólo es
posible en el lími e: allí donde ma e ia e imagen con e gen, en
un
plano concep ual: la supe icie de
la pan alla. Es a cons ucción se cons i uye en la nue a y única ealidad. Una segunda na u aleza
inma e ial que ya no es capaz de p oduci esis encia a los lujos del capi al.
Un
espacio sin con a-
dicciones ni con lic os sociales: el econ o an e espec áculo de la ilusión ealmen e cons uida.
Jean Nou el
ha
insis ido epe idamen e sob e la idea de desma e ialización: «
J'ai
oujou s c u
que I'a chi ec u e é olue ai e s une déma é ialisa ion p og esi e
>>
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ASTRAGALO,14(2000)ISSN 1134-3672