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Fracasos tecnológicos, intereses económicos y ausencia del oyente en la implantación de la radio digital europea Antonio Checa Godoy Universidad de Sevilla Resumen: Cuando se han superado los tres lustros de los inicios de su implantación en Europa, la radio digital terrestre sigue mostrando un desarrollo lento e incierto, que incluye el fracaso de las tecnologías iniciales, la aparición de nuevas tecnologías que no acaban de suscitar consenso, la inexistencia de una política conjunta de la Unión Europea, el escepticismo de la industria y de las grandes cadenas de la radio analógica, el desinterés de la audiencia y, al mismo tiempo, la expansión de alternativas como la radio por internet o por teléfono móvil. La persistente crisis económica incide además con la pérdida de rentabilidad del sector y la disminución de ayudas públicas. Con ese panorama, ¿sigue teniendo sentido afirmar, como tanto se ha hecho, que ”el futuro de la radio es digital”? Palabras clave: radio digital, Europa, España, DAB. Abstract. When more than fifteen years have passed since the beginning of its implementation in Europe, the digital radio continues to show a slow and uncertain development, including the failure of the initial technologies, the lack of a broadly accepted standard involving new technologies, the absence of a common policy in the European Union, the skepticism of the industry and large analog radio channels, the disinterest of the audience and, at the same time, the expansion of alternatives such as Internet or mobile phone radio. The persistent economic crisis also affects due to the loss of profitability of the sector and the declining public support. With this picture, does it still make sense to say, as much as has been done, that "the future of radio is digital"? Keywords: digital radio, Europe, Spain, DAB. 1. Ventajas sin beneficiados. Bajo el título “La radio digital, once años sin oyentes”, el diario El País, en su sección de Tecnología, ofrecía el 11 de junio de 2011 un breve y desolado informe sobre la situación de la radio digital terrestre en España, y aunque el reportaje no dejaba de reflejar los intereses y las inquietudes de las grandes cadenas radiofónicas privadas españolas, ponía también la mano en la llaga ante las dificultades y contradicciones que ofrece el ya largo proceso de implantación de la radio digital en España, no muy diferente, en todo caso,
como veremos, del que se está viviendo en Europa, y aun más allá del continente, caracterizado por las serias dudas sobre el mejor camino tecnológico, algún fracaso ya evidente, el miedo a la pérdida de audiencia o de rentabilidad y la escasa demanda del cambio entre los propios oyentes. Todo son, en principio, ventajas en la radio digital y así se viene aduciendo desde hace algo más de tres lustros. La Federal Communications Commision norteamericana, FCC, por ejemplo, las resume así en su web, en una información para el potencial consumidor que mantiene desde hace varios años: mayor calidad del sonido, equiparable al de los CDs, y señal más fuerte; mayor resistencia a las interferencias con eliminación de muchas imperfecciones habituales en la recepción de la radio analógica, sea Onda Media o Frecuencia Modulada, muchas más posibilidades de servicios a petición del oyente y funciones interactivas; simplificación de la sintonía, obtenida mediante letras o nombres, información complementaria al sonido. Añadamos algunas que no cita la FCC, pero relevantes para las empresas radiofónicas: optimización del espectro radioeléctrico –hoy saturado con la FM-, con mejor cobertura y mayor número de emisoras que además no se interfieren; en paralelo, posibilidad de cubrir amplios territorios con una sola frecuencia, sin necesidad de resintonizar el receptor, como ocurre con la FM. En suma, la tecnología del futuro para la radio, como lo es para la televisión, donde el paso del sistema analógico al digital se ha efectuado en casi toda Europa de forma relativamente rápida –España ha sido puesta de ejemplo, con su apagón analógico general de la primavera de 2010y moderadamente traumática para las empresas y los espectadores. La radio digital ha requerido hasta ahora un receptor especial y por ello que el oyente renueve su aparato de radio, algo muy similar a lo que ha ocurrido en la televisión, que ha obligado a la adquisición generalizada de nuevos receptores, o más raramente sintonizadores digitales. Si todo son ventajas, y se constata además esa saturación del espectro de la FM, ¿por qué la lentitud del proceso de implantación de la radio digital en Europa, como en general en todo el mundo? Se podría aducir que también en su día la implantación de la Frecuencia Modulada fue un proceso lento, que, por ejemplo, en España solo cobró impulso cuando, ya en las postrimerías del franquismo, varias décadas después de su invención, dejaron de otorgarse licencias para emisoras en Onda Media y, con la transición, comenzaron a multiplicarse las concesiones en Frecuencia Modulada. Pero también puede exhibirse, a sensu contrario, el buen desarrollo, y mucho más rápido, de la radio por internet, que usa tecnología digital. Las primeras experiencias datan de 1993, hoy, si unimos la audiencia vía internet de las emisoras de OM o FM y la que obtienen las emisoras que emiten exclusivamente por internet, la incipiente presencia de la radio por teléfono móvil, junto con el uso de los pod-cast, es decir, los programas de radio escuchados vía internet con posterioridad a su emisión, tendremos que la audiencia on line de la radio en España, por ejemplo, bordea los cuatro millones de personas, es decir, en torno al 18% de la audiencia total (AIMC, 2010). Es evidente, además, que la radio en internet recupera una audiencia joven que está perdiendo el medio e internacionaliza de nuevo la radio, comarcalizada en exceso por la FM.
Por otro lado, los satélites están solventando algunos de los problemas clásicos de la radio analógica, y así el ciudadano que atraviesa España o Francia en coche escuchando una cadena musical con emisoras en todo el territorio, puede hoy gracias a ellos mantener la sintonía sin tener que adaptarla continuamente como durante décadas ha ocurrido con la FM. Al mismo tiempo las emisoras buscan de manera decidida la interactividad con sus oyentes por distintos caminos, incluidas redes sociales. Factores, estos últimos, que inciden sin duda en la baja demanda popular hacia el nuevo sistema. 2. La oferta tecnológica Desde luego, uno de los factores, aunque como veremos no único, que influyen en la lentitud de la implantación de la radio digital terrestre es la variedad de tecnologías que se ofrecen, cada una con sus ventajas e inconvenientes y hasta cierto punto cada una con áreas geográficas de implantación diferentes. Ninguna, además, muestra hasta hoy un desarrollo sostenido que permita pensar que puede desbancar a las otras e imponerse internacionalmente. No se vislumbra, por ello, una situación similar a la producida en los años ochenta del pasado siglo, cuando la JVC japonesa impuso decisivamente en relativamente poco tiempo el vídeo doméstico VHS sobre el V2000 de la empresa Philips o el Betamax de la empresa Sony. En prácticamente toda Europa y en algunos otros países, como Canadá, Australia o Suráfrica, se diseña la implantación de la radio digital, ya a finales del pasado siglo, mediante el sistema Digital Audio Broadcasting. Esta tecnología es fruto de un proyecto conjunto europeo -Eureka 147y se ensaya por primera vez en 1995 por la BBC. Obliga a compartir transmisor –multiplexpor varios canales y supone un corte total con la tecnología analógica. Es adoptada por numerosas radios estatales en Europa. En 2007, cuando ya sus limitaciones son evidentes, se presenta una versión mejorada, DAB+, con más potencia, menores costes de transmisión y mayor protección de errores. En Corea del Sur, a partir asimismo del DAB, se impulsa el Digital Multimedia Broadcasting, DMB, sistema que mejora al europeo en contenidos de video y codificación y se muestra más orientado a radio en automóvil y por teléfono móvil. En 2008 el Conseil Superieur de l’audiovisuel francés escoge, en decisión inesperada, este sistema para la implantación de la radio digital en el país, resaltando que con los receptores adquiridos con este sistema se puede recibir también la radio digital vía DAB y DAB+, aunque no al contrario. En Estados Unidos, muy recelosos hacia el proyecto inicial europeo, y poco proclives al uso de multiplex, a compartir, se impone a partir de 2002 el IBOC –In band on channel-, conocido posteriormente como HD Radio, sistema creado por una empresa estadounidense, iBiquity Digital Corporation, la adoptan también algunos estados latinoamericanos, como El Salvador y Panamá y frontera norte de México. Es técnica menos ambiciosa, pero que permite el paso desde las estaciones analógicas de OM y FM. Los japoneses, a su vez, crean el ISDB -Integrated Services Digital Broadcasting-, iniciativa de un grupo de empresas japonesas, cuyo indudable éxito en el ámbito de la televisión -es la más aceptada, por ejemplo en Latinoamérica-, no se traslada todavía a la radio.
Hay otros sistemas más, como la Digital Radio Mondiale, DRM, creada por un relevante consorcio de emisoras estatales europeas –Deusche Welle, BBC, Radio France Internationale-, y con presencia también de Voice of America y destacadas empresas del sector como la alemana Telefunken (desde 2005 Transradio) y la francesa Thomson (desde 2010 Technicolor). Este sistema, introducido en 2003, permite una coexistencia durante algún tiempo de emisión de las señales analógicas y digitales (simulcast). Busca sobre todo asegurar un futuro para las ondas media, corta y larga y no requiere multiplex. Todos los sistemas implican adquisición de nuevo receptor por el oyente de la radio analógica, incluso para el sistema DAB+ no sirven los receptores del DAB. 3. Las condiciones para el éxito Las experiencias previas, los problemas planteados y las soluciones adoptadas en las sucesivas transformaciones que ha tenido que superar el medio radio en un siglo de existencia, permiten afirmar que la aceptación generalizada de la radio digital no se conseguirá si no se cumplen una serie de requisitos. Citemos los principales: - Decidida actuación de los gobiernos para su generalización, con medidas que deben contemplar desde una normativa específica consensuada a ayudas económicas y de infraestructuras que faciliten la transición. – Interesar en el proceso a la industria, tanto productora de receptores domésticos como de aparatos para los automóviles, dada la intensa utilización de la radio en ellos, a fin de poder dotar al mercado de receptores a precios competitivos y en lo posible capaces de adaptarse a distintos sistemas o tecnologías digitales. - Conseguir la plena implicación de las empresas radiofónicas en los cambios, convencidas de sus ventajas y sus oportunidades. - Como consecuencia de lo anterior, dotar a la programación en radio digital de contenidos nuevos y claramente diferentes de los de la radio analógica, que la hagan atractiva al oyente. - Implicar asimismo a los propios oyentes, mediante campañas de divulgación; se debe animar al cambio, pero recoger también opiniones y sugerencias de asociaciones y foros. - Garantizar la cobertura total y de calidad, así como su gratuidad. - Convencer a las agencias y profesionales de la publicidad de las ventajas y necesidad del nuevo sistema no solo para emisoras y oyentes, también para la propia publicidad, que debe beneficiarse asimismo de las posibilidades de interactividad del sistema, la mayor calidad de la audición y la suma de datos complementarios a la voz. 4. El DAB, callejón sin salida europeo Tras alrededor de 15 años de proceso de implantación de la radio digital, acometida en Europa a
través sobre todo del sistema DAB, podemos considerar que este sistema está agotado, sin que el retraso de la implantación pueda ser adjudicado en exclusiva al propio sistema, sino más bien a una gama de factores diversos, que en conjunto suponen una casi general ausencia de los requisitos previos antes mencionados. Un recorrido por los principales mercados europeos –o vinculados a ellosmuestra ese creciente rechazo al DAB, pero también la diversidad de las alternativas que se proponen. A mediados de 2011, alcanzados tres lustros de proceso de implantación, la radio digital era utilizada solo por un 26,9% de los oyentes del Reino Unido, uno de los países pioneros en esta tecnología y a su vez con una de las más elevadas audiencias radiofónicas de Europa, más del 65 de la población oye habitualmente la radio y un 91,7% declara sintonizarla al menos una vez a la semana (Rajar, release-quarter 2, 2011). Desde el sector empresarial se duda de que el objetivo de “apagón analógico” previsto para 2015 se cumpla (The Guardian, 3 de febrero de 2011). Las cifras son además algo engañosas, pues incluyen la audiencia por Internet y también vía televisores digitales –fórmula más relevante en el Reino Unido que en el resto de Europa-, por lo que en realidad la DAB bordea el 18% sin alcanzarlo. El Reino Unido, con el Evoke-1 fue el primer país en ofrecer receptores digitales a precios relativamente asequibles, los 100/120 euros. En abril de 2010 el Reino Unido aprobó una controvertida Ley de Economía Digital que otorgaba al gobierno la facultad de decidir la fecha del apagón analógico en radio. En 2005 la Ofcom, Oficina británica para la regulación de las industrias de comunicación, admitía que la Digital Radio Mondiale podría ser una opción para emisoras pequeñas, dado los altos costes que está requiriendo el sistema DAB. Más recientemente, el consorcio 4 Digital Group ha comenzado a utilizar el sistema DAB+. La crítica a la tecnología DAB ha ido en aumento en el país, pero el gobierno por el momento no ha apoyado otras alternativas. Sin embargo, en Canadá, que sigue pronto el modelo británico y opta por la tecnología DAB, ya en 2005 comienza a replantearse la situación ante la evidencia de su lenta aceptación y dificultades que plantea y definitivamente en junio de 2010 la propia radio pública, la CBC, su principal impulsora hasta entonces, anuncia el abandono de esta tecnología. En Australia, que mantiene una evolución similar, el gobierno gira y en 2007 se inclina claramente hacia el sistema DAB+; el consenso con los sectores implicados ha permitido amplias inversiones tanto públicas como privadas, pero todavía con frutos discretos. De hecho, el ejecutivo reconoce en septiembre de 2011 que la implantación de la radio digital está siendo muy lenta y que su audiencia se reduce a las grandes ciudades. Por esos días se habían alcanzado en el país los 500.000 receptores vendidos, lo que implica que la sintonía de la diario digital no supera entonces el 10% del total de oyentes del medio. En Alemania, la venta de receptores digitales –sistema DABapenas había pasado de los 200.000 en 2008, ese año el gobierno federal acuerda suprimir las ayudas para la implantación de la DAB; las primeras licencias de emisoras digitales, otorgadas por diez años, caducan en 2010; en un panorama de notable escepticismo sobre la implantación de la nueva radio, el gobierno germano se decide en 2011 a impulsar de forma decidida la radio digital terrestre y anuncia la inversión de 132 millones de euros en su relanzamiento –
ahora vía DAB+-, que incluye desde la venta de receptores más baratos –a partir de los 60 eurosal inicio de catorce programas de radio digital que cubren todo el territorio, uno de ellos dedicado en exclusiva a la Bundesliga. Es tarde, asegura un diario parisino (Le Monde, 6 de agosto de 2011), porque otra opción, la radio por internet, ha conseguido un notable desarrollo en el país. En Francia la tecnología DAB recibe crecientes críticas en los años iniciales del siglo XXI y su implantación no avanza, se comienza a considerar en medios profesionales que es una vía obsoleta, superada además por la visible expansión de la radio vía internet y por telefonía móvil. En 2005 y 2006 el Conseil Supérieur de l’audiovisuel, CSA, realiza consultas públicas a los sectores implicados y en diciembre de 2007 el gobierno sorprende adoptando el sistema coreano DMB para radio digital terrestre, caso único hasta ese momento en Europa; en mayo de 2009 el CSA replantea las concesiones para emitir en digital y las concentra en tres áreas, París, Marsella y Niza, que se irán ampliando hasta cubrir todo el territorio en septiembre de 2013. Se permite emitir al mismo tiempo en FM analógica y radio digital y no se contempla por ello un apagón próximo de la radio analógica. El CSA constata en sus informes que la implicación de los poderes públicos es indispensable para el éxito del proyecto. Una parte del sector empresarial se muestra disconforme con la elección del gobierno y estima que es mejor la DAB+ ya elegida en la mayoría de los países europeos. Desde el subsector de las radios locales independientes, se critica asimismo la elección porque obliga a inversiones elevadas, factibles para las grandes cadenas pero muy difíciles para empresas pequeñas. Mientras tanto la expansión contemplada por el gobierno se va desarrollando y así en mayo de 2011 comienzan a emitir en el gran Lyon 15 emisoras, entre ellas algunas que no conseguían hacerlo en FM por la saturación de frecuencias. En Italia, pese a la temprana creación de un consorcio, Club DAB Italia, para impulsar esta tecnología, su escasa aceptación se hacía pronto evidente. En marzo de 2008 se constituía la Associazione per la Radiofonia Digitale en Italia, ARD, para estudiar alternativas y en 2009 la autoridad audiovisual se inclinaba, tras consulta a los distintos sectores implicados, por el sistema DAB+, aunque se trabaja también, incluida la RAI, en el sistema DMB. El ejecutivo italiano se muestra menos implicado en la radio digital que otros gobiernos europeos y no se contempla aún apagón analógico. La utilización de la radio digital es muy baja. En Holanda el gobierno paralizaba en 2005 las ayudas para la implantación de la nueva tecnología DAB, cuando este sistema cubría ya el 70% del territorio, para proceder a una evaluación de la situación, no se han procedido a nuevos impulsos, pero la inclinación del sector industrial hacia las tecnologías DAB+ y DRM es patente. Su vecina Bélgica ha sido uno de los primeros estados europeos en contar con cobertura en todo el territorio para radio digital, gracias al apoyo oficial, pero esa cobertura no se ha producido en una audiencia masiva de la radio digital, que crece muy lentamente, por lo que no se contempla un apagón analógico; además la legislación no es común para todo el estado, por las conocidas diferencias entre las comunidades flamenca y valona. En Portugal, aunque los inicios de la radio digital con DAB son tempranos –
con ocasión de la exposición de Lisboa de 1998-, el desarrollo es muy lento, apenas se ve impulsado por el gobierno y las emisiones se concentran en la radio pública. En el sector se considera la DAB una tecnología sin futuro, pero el gobierno no se decide a apoyar el cambio y además la honda crisis económica no facilita el proceso. El caso griego es casi gemelo. En el caso de Suiza, la radio digital se inicia en 1999, con importantes inversiones públicas y emisiones en alemán, francés e italiano y alta cobertura del territorio. La audiencia, sin embargo, crece muy lentamente y en 2009 se inicia un proceso de introducción del sistema DAB+ tanto en radio pública como comercial, más acusado en la Suiza alemana que en el resto. En Polonia, el gobierno se inclina hacia la DAB+ en 2009, tras un desarrollo muy precario de la radio digital vía DAB; pero tampoco la nueva tecnología evidencia una mayor implantación y hoy la radio digital no alcanza siquiera al 5% de la audiencia polaca. No hay programas digitales específicos sino que se emite el mismo programa para FM y digital. Los países nórdicos muestran en general los mayores porcentajes de penetración de la radio digital, pero las experiencias son muy diferentes. Desde hace algunos años se ha considerado a Dinamarca como el país con mayor éxito de la radio digital gracias a la implantación del sistema DAB, fuertemente apoyado desde el gobierno –la cobertura alcanza prácticamente a todo el territorioy desde la propia radio pública. En un país de 5,5 millones de habitantes, se habían vendido a finales de 2010 casi el millón y medio de receptores digitales y se bordeaba el tercio de la audiencia total de la radio por la vía digital. Se especula con el futuro apagón analógico, pero no hay fechas. El parlamento debate en 2011 la paulatina evolución hacia la tecnología DAB+. Suecia, uno de los primeros países en implantar la tecnología DAB, sería también uno de los primeros en abandonarla. Lo anunciaba el gobierno de Estocolmo en noviembre de 2006, por entonces la cobertura de la radio digital era amplia y notables las inversiones realizadas por el ejcutivo, pero la audiencia real no alcanzaba el 20%. No será en todo caso un abandono de la radio digital sino de una determinada tecnología, tras muchas dilaciones, en 2010 el gobierno sueco se inclinaba por el sistema DAB+, pero, visiblemente, con menor implicación. El cambio decidido en Suecia había sido incluso precedido por el de Finlandia, donde en 2005 se abandonaba la tecnología digital DAB. Precedentes que pueden influir para que otros vecinos tomen un camino similar. Noruega, por el momento, mantiene la DAB, que ha alcanzado una gran cobertura, pero en el área de Oslo comienza a implantarse la DAB+. Fuera del ámbito de la Europa Occidental, la DAB registra muy baja implantación. El caso hindú puede ser un buen ejemplo. Aunque las emisiones, a iniciativa estatal y con el precedente británico, se inician en 1997, su implantación será mínima y no llega siquiera, una década después, al 1% de los habitantes del poblado país. En el 2010 el gobierno anuncia su apoyo a la tecnología DRM, y se insinúa la posibilidad – probablemente quiméricade un apagón analógico hacia 2015. En Rusia las experiencias de radio digital vía DAB, desarrollada sobre todo en 2005-2006, sin decidido apoyo gubernamental ni de la industria, languidecen luego sin que el gobierno anuncie alternativas. También Turquía inicia experiencias en Ankara y Estambul con
la tecnología DAB, pero la radio digital apenas encuentra aceptación y tampoco ocupa al gobierno. 5. El caso de España En España, la Ley General de la Comunicación Audiovisual de 31 de marzo de 2010, en su disposición transitoria decimoquinta, Digitalización del servicio de radiodifusión sonora terrestre, establece: 1. En el plazo de dieciocho meses a contar desde la entrada en vigor de esta Ley, el Gobierno aprobará el plan técnico de digitalización integral del servicio de radiodifusión sonora terrestre. Este plan se elaborará respetando las actuales concesiones para la gestión de los servicios de radiodifusión sonora por ondas medias (hectométricas), de radiodifusión sonora en ondas métricas con modulación de frecuencia, de radiodifusión sonora digital terrenal, que se adaptarán y transformarán dentro de la nueva tecnología digital. 2. El Gobierno promoverá, para la confección y desarrollo del Plan de digitalización de la radiodifusión sonora terrestre, la mejor concertación con los sectores empresariales, públicos y privados, de la radiodifusión sonora terrestre, de las empresas de telecomunicaciones que presten servicios soporte del servicio de difusión, de las empresas del sector de la electrónica y de las empresas del sector automovilístico, entre otras. Dentro del plazo de doce meses, a contar desde la entrada en vigor de esta Ley, el Gobierno presentará a la Comisión y al Consejo Europeos, según corresponda, una propuesta de coordinación de los Estados de la Unión para la digitalización global y conjunta de los servicios de radiodifusión terrestre. El texto legal sugiere una apuesta decidida por la radio digital, con plazos de implantación definitiva, y una visible voluntad también de coordinación con el resto de la Unión Europea, que puede leerse asimismo por pasiva como constatación de que hasta ahora esa coordinación no ha existido. El 10 de junio de 2011 el gobierno aprueba, mediante Real Decreto, el Plan Técnico de la Radiodifusión Sonora Digital Terrestre. El propio gobierno –web del Ministerio de Industriajustifica así el plan: Busca facilitar la implantación de la nueva tecnología dotando a los licenciatarios de una mayor flexibilidad. En concreto, establece expresamente el principio de neutralidad tecnológica para que se pueda realizar la migración a la tecnología DAB+. Asimismo, modifica las exigencias de cobertura para facilitar la implantación de la nueva tecnología. En concreto, se reduce transitoriamente la obligación de cobertura, pasando del 50% al 20% de la población. El objetivo de esta medida es permitir la agrupación de aquellos operadores que tengan objetivos comunes en su estrategia de impulso de la radio digital, de manera que puedan presentar una oferta conjunta, complementaria y no competitiva entre sí de los programas del múltiple, con una oferta distinta a la de la radio
analógica. El gobierno anuncia asimismo la realización de un estudio para “evaluar la viabilidad técnica de la digitalización de la radio analógica en onda media y modulación de frecuencia con el uso de tecnologías DRM/DRM+”, y señala como objetivos del plan: Incrementar la oferta de aparatos receptores, teniendo en cuenta, además de los receptores portátiles, otros dispositivos como equipos de música, autorradios y teléfonos móviles. Conseguir que exista programación de contenidos de calidad y diferenciados respecto a los que actualmente existen en la radio analógica. Fomentar acuerdos con la industria del automóvil para que los vehículos incluyan sistemas capaces de sintonizar la radio digital. Pero el contexto en que ha de aplicarse la ley, con una profunda y larga crisis económica en el país y mucha incertidumbre en el mundo de la comunicación, es poco propicio al cambio. No deja de resultar significativo, por insólito, ese “principio de neutralidad tecnológica”, que debemos probablemente definir mejor como incapacidad para optar decididamente por una tecnología determinada, aunque supone dar por liquidada la DAB. Los precedentes, además, son inquietantes: aunque el primer plan técnico data de 1999 y las emisiones de radio digital se inician decididamente en España en marzo de 2000, con las diez primeras concesiones a empresas privadas, y desde entonces, hace pues más de una década, hay emisiones en digital tanto de la radio pública como de las grandes cadenas privadas, los resultados son especialmente parcos, quizá, comparativamente, los más modestos del mundo: a finales del 2010 no suponían siquiera los 8.000 los receptores digitales vendidos en España. Y es comprensible, nada anima a adquirirlos. Los programas son los mismos en la radio analógica y la radio digital, los receptores no se han abaratado y no hay estrategias ni de empresarios ni de gobiernos para popularizarla verdaderamente. En esa década transcurrida desde el inicio de la radio digital en España se han producido algunos significativos abandonos, el caso más destacado probablemente sea el del grupo Unedisa (diario El Mundo), que comenzaba las emisiones de Mundoradio a las pocas semanas de obtener la empresa una de esa diez licencias que el gobierno otorgaba en 2000. Carente de licencia analógica, emitía solo en digital, sistema DAB; en mayo de 2001, al año de comenzar las emisiones, afirmaba cubrir el 50% del territorio español. Sin embargo, la constatación de la escasez de oyentes y su nulo crecimiento, además del coste del sistema, llevan a cesar las emisiones en 2004. También en el seno de la radio pública se han dado situaciones similares, el 4 de noviembre de 2008 Catalunya Radio dejaba de emitir en digital ante la falta de oyentes y el costo de las emisiones. Pese al nuevo plan técnico el apagón analógico no está hoy a la vista en España, no se contempla.
11. El futuro ¿es digital? Que el futuro de la radio es digital ha sido durante más de una década todo un axioma en el sector, con independencia de que se contemplase como un futuro cercano o distante, fácil o difícil. Hoy surgen algunas voces discrepantes y se insinúa –casi se dibujaun futuro en el que la radio digital terrestre habrá de convivir con otras posibilidades y estándares. Conviene, en efecto, en tiempos de pluralidad tecnológica, no perder de vista esas visibles tendencias. Los datos trimestrales que aporta el Radio Joint Audience Research Limited (Rajar), en el Reino Unido, por ejemplo, muestran que en 2010-2011, en tanto en el país crece lentamente la audiencia de la radio digital terrestre, sistema DAB, lo hacen a mucho mayor ritmo la audiencia de la radio vía internet y vía teléfonos móviles. La audiencia global de la radio no muestra síntomas de retroceso en Gran Bretaña, pero el incremento de la radio digital sigue siendo lento. Un analista, sintetiza: “aunque impresionante en comparación con la de otros países, la experiencia del Reino Unido está aún lejos de suponer una revolución en la radiodifusión. Es una transformación tranquila y sigilosa” (Starkey, 2008: 165). En España se evidencia (AIMC, 2010) que es irrisorio -0,1%- el porcentaje de oyentes de la radio por internet que han abandonado la audiencia de la radio analógica, y que dominan, por el contrario, los que simultanean la audiencia tradicional con la audiencia on line. Todavía, no obstante, un 47% de los oyentes de la radio analógica no han escuchado nunca la radio por internet. No resulta fácil, con tales precedentes, trazar el futuro de la radio. Stefano Ciccotti, director de la Raiway italiana, pide “regulación segura para la radio digital” y deja entrever que la clave del éxito será la movilidad, aboga por programas de alto valor añadido, se duele de la pobreza de los contenidos y muestra su preocupación porque la nueva radio no acaba de llegar a los sectores juveniles (Corriere della Comunicazione, 15, 2008). No se duda de que la radio digital ganará paulatinamente implantación y que se superará el estancamiento reciente; pero el coste será elevado, con el abandono de la tecnología DAB, entre otras razones precisamente por su alto coste, la necesidad de adoptar una estrategia común europea –lo que, sin embargo no se vislumbra-, el imperativo de atraer y convencer a la audiencia, por ahora desinteresada, y encontrar vías para que la radio digital terrestre, consiga rentabilidad, lo que en tiempos de retroceso de los ingresos no está tampoco fácil. Para su expansión, la radio digital debe encontrar un buen aliado en el coche, donde la instalación de receptores digitales muestra más aceptación. Todo ello, además, confluye en una necesidad: la apuesta coherente y conjunta de los propios gobiernos europeos por la radio digital. Una apuesta que, por el momento, no se vislumbra. Fuentes Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, AIMC (2010). Madrid. [http://www.aimc.es/-
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