María de Molina [Reseña]
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377 IV SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES Alcanate IV [2004-2005] Reseñas María de Molina María Antonia Carmona Ruiz, María de Molina Barcelona: Plaza y Janés, 2005. 335 pp. ISBN: 84-01-30543-8. María de Molina es una de las grandes reinas que ha producido la Historia de España, comparable, en mucho aspectos, a su abuela doña Berenguela de Castilla, la madre de Fernando III, o a su descendiente Isabel la Católica. Era hija del tercer matrimonio del infante don Alfonso, señor de Molina y de Mesa, señoríos que ella heredaría a la muerte de su hermana Blanca en 1293. Desde entonces, el señorío de Molina formaría parte de los títulos de los reyes de Castilla. La biografía política de María de Molina cubre un largo y agitado periodo de la historia de Castilla que va desde su matrimonio en 1282, en plena guerra civil entre el entonces infante don Sancho y su padre Alfonso X. No cabe duda que su carácter sirvió para templar el de su marido, Sancho IV (1284-1295), llamado el Bravo, no tanto por su valentía sino por su manera de ser violenta y fogosa. Doña María brilló con luz propia cuando, en 1295, hubo de hacerse cargo de la regencia de su hijo Fernando IV en unas circunstancias políticas realmente complicadas ya que, al no haber sido reconocido por la Iglesia su matrimonio con Sancho IV, de quien era tía segunda, su descendencia no había sido legitimada. Por si fuera poco, Alfonso de la Cerda, nieto de Alfonso X, reclamó, con el apoyo de Aragón, el trono de Castilla, llegando a ser coronado en Sahagún, al tiempo que el infante don Juan, hermano del monarca difunto, se proclamaba rey de León. En 1297 consiguió apartar de la coalición anticastellana a D. Dinís de Portugal, a quien cedió, en virtud del tratado firmado en Alcañices, el territorio fronterizo de Riba Coa, Olivenza y las plazas antes portuguesas de Serpa y Moura. En 1312, al morir de forma imprevista Fernando IV hubo de hacerse cargo de una nueva regencia, la de su nieto Alfonso XI, destacando de nuevo
IV SEMANA DE ESTUDIOS ALfONSÍES 378 Alcanate IV [2004-2005] Reseñas por su habilidad y prudencia, tratando de mediar en las rivalidades entre los otros tutores –don Juan el Tuerto, hijo del infante don Juan, antes citado, y los hermanos de Fernando IV, los infantes don Pedro y don Felipe y, otro ilustre pariente real, el mal llamado “infante” don Juan Manuel, el político y escritor, hijo del infante don Manuel, hermano de Alfonso X. En medio de tantas dificultades, doña María de Molina trató siempre de conservar la integridad del patrimonio real y la autoridad y prestigio de la autoridad regia, de la que ella se consideró siempre garante y depositaria. No consiguió, sin embargo, moderar las rivalidades entre los distintos grupos nobiliarios. En abril de 1321, vencida por la edad y los trabajos, fallecía María de Molina en su ciudad de Valladolid, en el monasterio de las Huelgas Reales, fundado por ella. La historia de María de Molina, “tres veces reina”, como acertadamente la llamó doña Mercedes Gaibrois de Ballesteros en su celebrada biografía, estaba necesitada de una revisión y nueva lectura. En efecto, desde la publicación de la primera edición en 1923, el conocimiento de esos cuarenta años de historia ha experimentado un progreso, como se observa por la bibliografía incorporada al final del libro que comentamos. Su autora, Profesora Titular de Historia Medieval en la Universidad de Sevilla, ha afrontado el reto de poner al día la biografía de María de Molina. Porque reto era, y muy arriesgado, por cierto, volver sobre los pasos de doña Mercedes Gaibrois para contar, desde una perspectiva actual, una historia muy bien contada. Y la verdad es que la moderna biógrafa de doña María de Molina ha salido airosa en el intento. Con un lenguaje claro y sencillo, muy alejado por cierto del lenguaje académico de los comienzos del siglo XX, la Dra. Carmona ha presentado un perfil biográfico completo y detallado en el que exhibe su conocimiento de las fuentes cronísticas y documentales, así como de la más reciente bibliografía. Ello le ha permitido trazar, a lo largo de siete densos capítulos, el perfil humano y político de la reina, situada en el contexto histórico y político que le tocó vivir. Por tratarse de un libro de alta divulgación –aunque los especialistas pueden aprovecharse, y mucho, de su lectura– los textos reproducidos han sido actualizados en su grafía, y las notas críticas, reducidas a la esenciales. Estas exigencias editoriales se compensan con una bibliografía muy bien seleccionada. Completan la información tres árboles genealógicos (de la familia real y de los linajes de los Lara y Haro) y un utilísimo Índice de nombres de personas, lugares y materia. Manuel González Jiménez