Cupae italicenses
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CCuuppaaee iittaalliicceennsseess ANTONIO CABALLOS RUFINO Universidad de Sevilla II.. IInnttrroodduucccciióónn La casuística arqueológica ha motivado que sólo en 1993 quedase documentado en los usos funerarios de Itálica el enterramiento bajo cupa , al encontrarse casualmente por entonces in situ en esta ciudad romana un monumento funerario de este tipo construido con ladrillo, enfoscado y parcialmente pintado, conservado en buenas condiciones. La inscripción empotrada en esta cupa , dedicada a un personaje llamado Aur(elius) Ugaiddillus , permite datar el monumento con posterioridad a la Constitutio Antoniniana (212 p. C.)1. La descripción de este paradigmático ejemplo nos lleva en esta ocasión a indagar, en la medida en que las fuentes conservadas lo permitan, la existencia de otras posibles cupae italicenses, intentando complementariamente delimitar, tanto la cronología de su uso, como la adscripción social de este tipo de enterramiento. La paradigmática necrópolis de la Isola Sacra, con más de una cuarentena de “tombe a cassone” estudiadas, permite identificar un modelo de monumento funerario extraordinariamente difundido por su simplicidad y funcionalidad como elemento de protección y señalización externa de la tumba, respondiendo a la exigencia funeraria mediante el expediente simple y “natural” de labrar un hueco en el suelo, cubriendo a continuación, bien el cadáver, ya que la fórmula estaría originariamente vinculada a enterramientos de inhumación, bien los restos de la cremación, puesto que el sistema fue extendido a las incineraciones. Su funcionalidad y simplicidad formal convierte a la cupa en modelo poligenético, Cupae italicenses 271 1CABALLOS, A.: 1994, 225-245.
que permite que podamos calificar a priori esta manifestación funeraria sin ningún forzamiento como también plenamente “romana”, sin que deba necesariamente buscarse una interpretación “etnológica-cultural” ajena a la romanidad, siendo como era ésta sobradamente receptiva. Ello no es óbice para que asimismo se asuma como propia de otros ámbitos culturales, con habituales manifestaciones en el norte de África. Sin embargo tal vez han sido aducidas éstas en exceso como referentes inmediatos2, ya que la identificación cultural sólo puede establecerse de forma individualizada y a partir de otros elementos complementarios, como, por ejemplo, las estelas antropomorfas y, sobre todo, la epigrafía. Por lo demás, la cupa como monumento funerario presenta expresiones tipológicamente muy variadas3, no asociándose tampoco el paisaje funerario de las cupae a espacios exclusivos, tratándose de un uso funerario tan propio del ámbito urbano, como de ambientes rurales4. Interesa, por lo tanto, más que incidir en lo que entiendo un estéril debate sobre el origen último de un modelo que se manifiesta plural, ocuparse de la difusión regional de éste5. Adelanto ya que, por las dimensiones disponibles para esta aportación, no voy a efectuar un recorrido LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 272 2Así, por ejemplo, en el entorno hispano, si A. Mª. Canto (CANTO, A. Mª.: 1997) vincula las cupae emeritenses al dios Sucellus , para J. Mª. Blázquez se trata de enterramientos de africanos (BLÁZQUEZ, J. Mª.: 1999, 209-222). En contra VAQUERIZO, D.: 2006, 317-364. 3Existiendo tanto cupae monolíticas, como cupae structiles : construidas, término que se viene utilizando habitualmente para las rellenas o macizas —esto es, solidae —, como para los enterramientos bajo bóveda de ladrillo. A la par, si sirven para el ritual de la incineración, pueden ser resultado de un bustum , o identificarse el ustrinum aparte, mientras que otras se vinculan a inhumaciones, ritual tardíamente recuperado. Estructuralmente hablando, pueden construirse directamente sobre el suelo o sobre una plataforma, a veces escalonada, y contar o no con infundibulum . 4Un reciente análisis de las interpretaciones etiológicas del modelo en VAQUERIZO, D.: 2011, 303 ss. 5Sobre el modelo y su extensión en Hispania véase el trabajo pionero de JULIÀ, D.: 1965 (catalogando los 30 ejemplos conocidos hasta entonces de Barcelona y Tarragona, así como aportando en la Lám. XIX un muy ilustrativo mapa con el reparto en Hispania de las cupae conocidas hasta entonces); también BONNEVILLE, J.-N.: 1981; LÓPEZ VILAR, J.: 1999-2000; BENDALA, M.: 1979; SALAS MARTÍN, J. y ROSCO, J.: 1989-1990, concretamente 86 s., nº 7 y Lám. VII; VAQUERIZO, D.: 2006; STYLOW, A. U.: 2006; RUIZ OSUNA, A. B.: 2009; y, más recientemente, VAQUERIZO, D.: 2010.
exhaustivo —tarea que queda aún por llevar a cabo—, limitándome, en función del encargo recibido, a la provincia de la Bética6, en la que me centraré, aunque no exclusivamente, en el paradigmático caso de Itálica. IIII.. LLaass ccuuppaaee ddee llaa BBééttiiccaa La Bética es una de las provincias que más novedades puede aportar en los últimos años a este respecto, correspondientes a los más variados modelos formales7. Así, tenemos documentadas cupae structiles huecas en el interior sólo, que sepamos, en Italica 8y Corduba 9, mientras que son más abundantes en la costa, de occidente a oriente, en Punta Umbría (Huelva)10, Gades 11, Baelo Claudia , Carteia 12, Cartima 13, Malaca 14 y Torrox (Málaga)15. Muy numerosas sobre todo en Baelo , donde entre 1917 Cupae italicenses 273 6Ésta, junto al noroeste de la Tarraconense ( Barcino y Tarraco ), la Meseta, y el Suroeste de la Lusitania (con los caso de Olisipo y, sobre todo, Emerita , con unos 300 ejemplares documentados), constituye una de las áreas hispanas de mayor difusión del modelo. 7Según los cálculos aportados por J. Andreu Pintado en su intervención preliminar en el “I Coloquio de Arqueología e Historia Antigua de Los Bañales” sobre Las cupae hispanas. Origen, difusión, uso, tipología (Uncastillo, Zaragoza, 16-18 de Abril de 2010), en cuyas Actas se integra este trabajo, eran hasta ahora aproximadamente 200 las cupae conocidas identificadas en la Península Ibérica, de las que 20 se datan en el siglo I, mientras que las restantes corresponden a los siglos II/III. Sin embargo las aportaciones de este Coloquio permiten considerar éstas como cifras ya ampliamente rebasadas, ya que sólo las procedentes de la Alcazaba de Emerita alcanzan una cifra similar (véase aquí la aportación de J. L. Ramírez Sádaba, T. Nogales y J. Mª. Murciano sobre el conjunto de cupae de Augusta Emerita ). 8 Vide infra . 9En el Barrio de Sta. Marina (VAQUERIZO, D.: 2010, 122, nota 204). 10 En la necrópolis de El Eucaliptal (véanse las referencias en VAQUERIZO, D.: 2010, 269). 11 Cupa estucada en blanco para la inhumación de M. Faustillus Faustillus , según la placa funeraria embutida en el frontal (QUINTERO, P.: 1932, 25-26; cfr. GONZÁLEZ, J.: 1983, nº 451). 12 VAQUERIZO, D.: 2010, 173, nota 348: una cupa structilis con mensa de ofrendas y resto de policromía, y otras dos estructuras que pudieran corresponder al mismo tipo funerario. 13 VAQUERIZO, D.: 2010, 214. 14 FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, L. E., SUÁREZ, J. y CISNEROS, M.: 2002, 537 ss., fig. 6 y lám. II. 15 En la necrópolis oeste del faro de Torrox (GIMÉNEZ REYNA, S.: 1946, ed. 1998, 83 ss.).
y 1921 G. E. Bonsor reconoció, concretamente en su necrópolis oriental, situada junto a la vía de Carteia , cuya extensión es de unas 2 Ha, más de 1.000 sepulturas, explorando las 3/4 partes16. Allí es donde primero se identificó este modelo en Hispania , correspondiendo los muy numerosos ejemplos excavados al rito de la incineración y caracterizándose por la existencia de una mensa en el lado corto y por verse acompañadas de estelas o betilos antropomorfos. Se fechan entre Domiciano y Marco Aurelio. La mejor conservada en su momento era la cupa de Sempronio Saturnino. De ella queda un detallado dibujo de G. E. Bonsor fechado el 18 de mayo de 191817. De estructura semicilíndrica, se apoyaba sobre un basamento rectangular que cubría el bustum . Junto a las cenizas fue documentado el ajuar, compuesto por un lacrimatorio, cuencos cerámicos para libaciones y una moneda de Marco Aurelio. La inscripción tiene el siguiente texto: D(is) M(anibus) / M(arcus) Sempr/onius Sat/urninus / an(norum) XXXXVIIII / s(it) t(ibi) t(erra) l(evis) 18. Merece la pena que recojamos por extenso la descripción que de ella hace P. Sillières, ya que nos permite plantear una posible caracterización arqueológica de la que carecemos, por las circunstancias del hallazgo, para la cupa italicense de M. Aurelius Ugaiddillus , cronológicamente sólo muy poco posterior y a la que nos referiremos por extenso más adelante: “En Baelo se descubrieron algunas [ cupae ], que siempre constan de dos partes: la una, bajo el nivel del suelo, es una fosa recubierta de tegulae colocadas a dos vertientes, y en la cual se depositaron las cenizas y los vasos de ofrendas; la otra, visible por encima del suelo, está formada por una base de mampostería que recubre por completo la fosa y sirve de soporte al armazón semicilíndrico. La cupa de M. Sempronius Saturninus se conservaba especialmente bien ( Fouilles de Belo. II, pp. 71-72) y su construcción era algo distinta (fig. 104). La parte enterrada estaba hecha de piedras que delimitaban una tumba en la que se recogían las cenizas del muerto, amontonadas bajo LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 274 16 SILLIÈRES, P.: 1997, 192 ss. 17 Archivo General de Andalucía, MPD 50.22; véase BELTRÁN FORTES, J., GARCÍA, I., MAIER, J., MUÑOZ, A., PRADOS, F., RODRÍGUEZ, J. y TRUJILLO, F.: 2009, 14. 18 IRBaelo 26; IRPCadiz 44.
cuatro tegulae , cántaros de ofrendas y libaciones, y una moneda de Marco Aurelio. Por encima, al nivel del suelo antiguo, una base de mampostería servía de pedestal al semicilindro, construcción maciza de piedras y mortero que medía 1,65 m de largo por 0,80 m de ancho y 0,60 m de alto. La cupa estaba orientada perpendicularmente a la playa y por el lado del mar se había colocado en la base un busto pequeño de piedra, mientras que la lápida de M. Sempronius Saturninus estaba encastrada más arriba, en la pared vertical del semicilindro”19. Encontramos cupae monolíticas en la colonia Patricia (concretamente en la calle Claudio Marcelo), en Castulo (ejemplar decorado con relieves en sus caras frontales), Lacipo 20, en Riotinto (a las que se dedica una aportación en este volumen, documentando 19 cupae , interesando la vinculación a un colegio funeraticio documentado epigráficamente21), Corteconcepción y Cabeza del Tesoro, en Campofrío, ambas también de la provincia de Huelva, a las que sumamos ahora una pieza inédita procedente de Carteia (provincia de Cádiz), de la que desgraciadamente sólo he recuperado una fotografía y de no muy buena calidad (Fig. 1). Mientras que enterramientos bajo bóveda de ladrillo, siguiendo la aportación de A. B. Ruiz Osuna22, los tenemos documentados en la necrópolis este de Munigua (en el interior del mausoleo allí identificado), en la necrópolis de La Algodonera y en la carretera de Herrera, ambos ejemplos correspondientes a Astigi (Écija, Sevilla), en Canama (Alcolea del Río, Sevilla), Carmona (Sevilla)23, la necrópolis de la Puerta Osario (Sevilla), la Cañada Honda de El Gandul (Alcalá de Guadaíra, Sevilla), Fuente de Haro (Campillos, Málaga), la necrópolis de La Quinta de Anticaria (Antequera, Málaga), la necrópolis del Arroyo Villalta de Singilia Barba (Cortijo del Castillón, Antequera, Málaga), o la Necrópolis de los Tilos (Málaga). Todo ello demuestra la amplísima dispersión del modelo a todo lo largo y ancho de la provincia de la Bética. Cupae italicenses 275 19 SILLIÈRES, P.: 1997, 194. 20 RODRÍGUEZ OLIVA, P.: 2006, 145 ss. 21 CILA 1, 28; AE 1965, 302. 22 RUIZ OSUNA, A. B.: 2009, 304-312 y 444-447. Remitimos a este texto para las correspondientes referencias. 23 BELÉN, Mª; GIL, S.; HERNÁNDEZ, G.; LINEROS, R. y PUYA, M.: 1986, 53-61.
IIIIII.. CCuuppaaee iittaalliicceennsseess Pasando ya directamente al caso italicense, el análisis de este tipo funerario se ve distorsionado por el hecho de que, tanto, sobre todo, en el proceso de construcción de la antigua carretera Sevilla-Mérida en su paso por Santiponce, solar de la antigua Itálica, como en las excavaciones de la necrópolis romana en ella situada, habitualmente se operó la desvinculación de las placas funerarias de su soporte monumental, con lo que se ha perdido la posibilidad de identificar directamente la pertenencia de aquéllas a posibles cupae 24. a) La cupa de Aur. Ugaiddillus A comienzos de abril de 1993 fue encontrado in situ en Itálica, entre otros materiales funerarios romanos, un enterramiento tipo cupa , o, más LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 276 24 A estructuras de tipo cupae parecen corresponder las descripciones de algunos enterramientos de esta necrópolis (FERNÁNDEZ LÓPEZ, M.: 1904, passim , e. g ., XXXVIII, XLI, LXXXIX…; véase últimamente VAQUERIZO, D.: 2011, 256 ss.). Fig. 1. Cupa monolítica de Carteia
técnicamente descrito, un cipo sepulcral de desarrollo horizontal y forma semicilíndrica (Fig. 2). Desgraciadamente este hallazgo no fue resultado de una intervención arqueológica técnicamente controlada, sino mera consecuencia accidental de unas obras de acondicionamiento en el arcén izquierdo de la carretera actual que desde el pueblo de Santiponce se dirige a Mérida, a poca distancia del acceso actual al Conjunto Arqueológico de Itálica. Esta cupa , la primera plenamente documentada en Itálica, estaba orientada con el eje longitudinal paralelo a la carretera, esto es, en dirección sensiblemente sureste-noroeste, con una desviación de unos 15°/20°, y la cabecera hacia el sureste. Pertenecería a la necrópolis de la vía que, desde el casco antiguo de la ciudad romana de Itálica, bordeando la ampliación urbanística de época adrianea, conducía a Emerita . Fue trasladada primero, por motivos de seguridad, al interior del Conjunto Arqueológico de Itálica, luego al Museo Arqueológico de Sevilla, donde se encuentra en la actualidad. La sepultura corresponde al tipo de las “ cupae structiles ”, construida con ladrillos y maciza. La pala excavadora la dañó por su parte superior y esquina izquierda de la cabecera, zona donde se encuentra el epígrafe, así como, afortunada mente de forma muy superficial, por la esquina del mismo lado de los pies del monumento. La zona más afectada ha sido la mesa de ofrendas, perdiéndose los laterales suCupae italicenses 277 Fig. 2. Cupa italicense de Aur(elius) Vgaiddillus
D·M·S· PONTIVS·CAECILI VS·DONATVS·VIX·ANN· XXXI·M·V·D·VIIII· 5 FRATRES·PIENTISSI MI·FECERVNT· H·S·E·S·T·T·L· LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 284 Fig. 5. Pontius Caecilius Donatus
D(is) M(anibus) s(acrum). Pontius Caecilius Donatus vix(it) ann(os) XXXI, m(enses) V, d(ies) VIIII, fratres pientissimi fecerunt, h(ic) s(itus) e(st), s(it) t(ibi) t(erra) l(euis) Éste es el tercer personaje del mismo gentilicio aparecido en Itálica, junto con un Pontius Alexius/-anus , mencionado en una inscripción procedente de las proxi midades del castellum aquae 35, y un L. Pontius C. f. Ser(gia) , probable descen diente de los primeros colonos de origen osco asentados en Itálica, de un pedestal, dedicado por Amoena filia , del pórtico del teatro de Itálica36. Con carácter de mera elucubración una explicación idónea para la existencia del poliónimo37 y que el último de los nombres fuese Donatus , en relación con una habitual filiación africana del nombre38, así como con el origen, vías de difusión y destinata rios habituales de los ámbitos funerarios donde son significativas las cupae , sería la de considerar al personaje descendiente de algún liberto de los Pontii . Con toda verosimilitud la expresión “ fratres pientissimi ” puede ponerse muy plau siblemente en relación con el mundo del asociacionismo39. Paleográficamente podemos asignarle una cronología de hacia finales del siglo II o, preferentemente, de comienzos del III, lo que concuerda con la datación atribuida a la inscripción de Aur. Ugaiddillus de la cupa anteriormente descrita. Cupae italicenses 285 35 CABALLOS, A.: 1993, 287-295. 36 JIMÉNEZ MARTÍN, A.: 1982, 284, fig. 3; ERIT 61, pp. 283-287, láms. XXXIVb y XXXV; AE 1985, 550; CILA 2, 399; CABALLOS, A.: 1993, 290; ECK, W.: 1994, 576, nota 66, lám. XXXIb y c; RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ, O.: 1999, nº 9, p. 213; RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ, O.: 2004, 559-560, foto en Lám. XV y Apéndice CD, I-7 (F-55) 7-8. 37 Se podría pensar que Caecilius hiciera aquí las veces de cognomen ; en este caso se trataría de un Donatus adoptado por un Pontius . Si se considerase la existencia de dos gentilicios seguidos, estaríamos posiblemente ante un Caecilius adoptado por un Pontius . Por su parte A. Mª Canto, en función de la “fecha algo avanzada del epígrafe”, plantea la posibilidad de que Pontius fuera un gentilicio utilizado como praenomen , no abreviándose por no tratarse de uno de los praenomina habituales ( HEp 5, 712). 38 LEFEBVRE, S.: 2006, 127 s. 39 WALTZING, J.-P.: 1900(b), 266. En sentido divergente A. Mª Canto opinaba que los dedicantes eran hermanos de familia, aduciendo como argumento la indicación tan precisa de la edad en la que falleció ( HEp 5, 712); sin embargo también puede pensarse que tal dato estuviera disponible en el colegio de indicarse la edad de nacimiento en la inscripción colegial.
LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 286 Fig. 6. ... a Cres ...
c) ...a Cres... Al mismo complejo arqueológico al que corresponden las inscripciones de M. Aurelius Ugaiddillus y Pontius Caecilius Donatus pertenece también un tercer epígrafe (Fig. 6), de carácter asimismo funerario, del que desconocemos cuál sería el monumento al que pertenecería40, aunque, como ya he dicho más arriba, tenemos indicios de que la pala excavadora que dio a la luz estos materiales arrasó gran parte de una segunda cupa , no excavada. Este tercer epígrafe es un fragmento de una placa funeraria de mármol blanco con vetas rosadas, variante típica de las canteras de Almadén de la Plata. Está rota a la izquierda, dañados el borde derecho e inferior y falta algo de la esquina inferior derecha. La altura de la placa es de 22 cm y su grosor de 2,3 cm. La anchura, incompleta, de lo conservado es de 11 cm. El reverso está finamente pulido. En la cara epigráfica se identifican finas líneas de guía horizon tales paralelas. La altura máxima de las letras es en la línea lª de 2,5 cm; en la 2ª de 2,3 cm; en la 3ª de 2,5 cm; en la 4ª de 2,3 cm y en la 5ª también de 2,3 cm. La paleografía, con capitales de tipo actuario, con los característicos trazos horizontales en forma de «S» en la T y la L, permite datar el texto a fines del siglo II o comienzos del III, en concordancia con la datación de las dos piezas anteriores. El texto, incompleto, permite leer: M·S A·CRES VA· IS·IIII 5·T·L [D(is)] M(anibus) s(acrum). [(...)a Cres(... /...)ua / (...)is IIII, [h(ic) s(ita) e(st) ?, s(it) t(ibi)] t(erra) l(euis) Cupae italicenses 287 40 CABALLOS, A.: 1994, concretamente sobre este epígrafe 236-239; AE 1994, 906; CANTO, A. Mª., en HEp 5, 713, p. 210.
La terminación en - a de la segunda línea debe corresponder al gentilicio, lo que permite infinitas posibilidades de restitución, como, a título de mero ejemplo, [ Corneli ] a , [ Caecili ] a y tantísimas otras similares, con unas aproximadamente 6/7 letras en lo que falta. Aunque en AE 1994, 906 se propone que la primera letra conservada de la línea tercera sea una N, restituyéndose por ello Crescentina 41, una nueva autopsia de la pieza me lleva a descartar de nuevo esta posibilidad, reafirmándome en la lectura “V” para la primera letra conservada de la línea tercera. Es por ello que prefiero retornar a la primera de mis propuestas iniciales42, planteando una restitución del tipo: [D(is)] M(anibus) s(acrum). / [Corneli-?, Caecili?]a Cres/[ti? f(ilia)? Cal?]ua / [uixit ann]is IIII, / [h(ic) s(ita) e(st)?, s(it) t(ibi)] t(erra) l(euis) Hasta aquí las tres inscripciones funerarias que se vinculan a un contexto funerario en el que la cupa se manifiesta como el monumento de referencia, pertenecientes a la necrópolis italicense a la que corresponde con mayor o menor grado de certidumbre un amplio volumen de las inscripciones funerarias sobre placa llegadas a nosotros43, datándose éstas entre la segunda mitad de la segunda centuria y todo el siglo III. Dada la heterogeneidad del paisaje funerario romano, donde conviven habitualmente expresiones monumentales diversas, a muchas de las cuales —tanto mausoleos o columbaria , como cupae , sepulcros turriformes…— se pueden adscribir las placas epigráficas, no podemos de ninguna manera certificar la concreta vinculación en Itálica de inscripciones de este tipo a otras cupae . Sin embargo resulta ahora ya natural que el modelo de la cupa sería también en esta ciudad, como se documenta plenamente en otras muchas necrópolis de la Bética, un tipo de enterramiento habitual. LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 288 41 Restituyéndose [D(is)] M(anibus) s(acrum) / [Corneli-?, Caecili-?]a Cres/[centi]na / [uix(it) ann]is IIII / [h(ic) s(ita) e(st)?, s(it) t(ibi)] t(erra) l(euis). 42 CABALLOS, A.: 1994. 43 Verosímilmente, según A. Mª. Canto, pueden asignarse a esta necrópolis las inscripciones ERIT 80, 85, 91, 95, 112, 122, 126 y 157 (correspondientes a CILA 2, 415, 419, 425, 428, 455, 456, 459 y 491). 44 ERIT 126, pp. 434-436; CILA 2, 459, pp.109-110 (no acompaña foto, porque dice que no la pudo encontrar); CANTO, A. Mª., en HEp 1, 559.
d) Li{i}berina Yendo más allá, en la posible adscripción de otras placas funerarias italicenses a enterramientos tipo cupa , ¿podemos avanzar algunas propuestas concretas? Creo que sí y a ello se consagra el siguiente apartado de este trabajo. Un primer argumento a tomar en consideración como hipótesis de partida para plantear la posibilidad de encontrarnos ante nuevas cupae se deriva de la inmediata proximidad al conjunto funerario sacado accidentalmente a la luz en 1993. Aduzco para ello, a título de posible ejemplo, el caso de una inscripción funeraria (Fig. 7) encontrada a finales de 1975 junto a la “Gran venta Itálica”, frente a los accesos al recinto arqueológico, en una zanja para desaguar el anfiteatro construida por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, precisamente el lugar donde fue encontrada la cupa y las otras lápidas halladas junto con aquélla en este ámbito44. Se trata de una placa de mármol blanco, de bordes rectos y reverso desbastado, que mide 24 cm de altura, por de 27,2 a 27,5 de anchura y un grosor que varía de los 2,3 a los 3 cm. Las letras miden de altura por línea: 1ª: 2-2,5; 2ª: 2-2,2; 3ª: 1,5-2,5 (pero I: 2,6); 4ª: 1,7 (pero el primer trazo de la H: 2,9); y 5ª y 6ª: 1,6-1,8 (pero la I de SIT: 2,5). Las interpunciones son hederae en la primera línea, también la primera de la última línea, mientras que el resto son triangulares con el vértice hacia abajo. Por la morfología de las letras creemos que debiera datarse en la primera mitad del siglo III45. El texto dice: D·M S LIIBERINA·ANNOR· X·MENS·III DIER·XXI· HIC·SITA·EST·TE·RO[G]O PRAE 5 TERIES·DICAS·SIT· T·T·[LE]V Cupae italicenses 289 45 Para A. Mª Canto a mediados del II o quizás hasta el tercer tercio del siglo, para J. González en la segunda mitad del siglo II.
D(iis) M(anibus) s(acrum). / Li{i}berina, annor(um) / X, mens(ium) III, dier(um) XXI, / hic sita est, te ro[g]o prae/terie(n)s dicas: sic / t(ibi) t(erra) [le]u(is) e) Valeria Esta procedencia no permite, sin embargo, más que plantear como verosímil la posibilidad de identificar como cupa el monumento al que en su tiempo se debió adscribir el epígrafe. Es por ello por lo que debe acudirse a la descripción arqueológica de los propios monumentos funerarios para identificar otras cupae italicenses. A este respeto creo que no debería quedar dudas de que la descripción que J. Fernández López nos ha dejado de un enterramiento excavado el 12 de agosto de 1903 en la denominada necrópolis de La Vegueta, extensión de la necrópolis que venimos considerando, al que corresponde la lápida CILA 2, 495, permite LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 290 Fig. 7. Li{i}berina
identificar claramente éste como una cupa , lo que no ha sido sin embargo propuesto hasta este momento, que sepamos, por nadie46. El monumento funerario al que pertenece la inscripción47 constituía un conjunto compuesto de sepultura, monumento y plinto, “todo primorosamente construido con ladrillos romanos, revestidos exteriormente de fina enlucidura, pintada en lo antiguo de rojo y filetes oscuros...”. Las medidas del monumento eran 135 x 70 x 95 cm. Para el plinto superpuesto J. Fernández López da 105 x 105 x 20 cm. En el lateral sur existía una caja cuadranguCupae italicenses 291 Fig. 8. Valeria 46 CAMPOS Y MUNILLA, M.: 1892; FERNÁNDEZ LÓPEZ, M.: 1904, XXXIX y CXIII, nota 1; L. Wickert, Fichas; COLLANTES DE TERÁN, F.: sin fecha, nº 188, folio 79 v.: referencias de catalogación y fol. 385 (referencia de catalogación), nº 192: rodeado de un círculo, referencia manuscrita (del mismo F. Collantes); GARCÍA Y BELLIDO, A.: 1960, 126; HAE , 12-16, 1961-65, 2203; ERIT 161, pp. 509-512 (que no pudo ver personalmente la pieza, dándola por perdida, aunque finalmente obtuvo una foto del Museo Arqueológico de Sevilla); ILER 4494; CILA 2, 495 y fig. 285. 47 L. Wickert: Reperta Italicae una cum sepulcro ipso .
lar, donde debía ir encastrada la lápida (caso paralelo al de Aur. Ugaiddillus ). A. García y Bellido decía que la estructura era prismática. La inscripción apareció en el relleno de cascotes y tierra que colmataba el túmulo (por lo tanto cupa maciza, posiblemente de nuevo similar a la de Aur. Ugaiddillus ). Se trataba de un enterramiento de inhumación. En la sepultura se encontró el esqueleto de una adolescente, orientado de norte a sur, con doce agujas para el pelo, así como tres ungüentarios de vidrio como ajuar funerario. La sepultura estaba comunicada con el plinto y a través del monumento por un canal de libaciones que comenzaba con un cuello de ánfora. La correspondiente inscripción (Fig. 8), que debiera datarse en época severiana48, es una placa funeraria de mármol blanco con vetas rosáceas, anaranjadas y grises, midiendo 23,5 cm de altura, 28 de anchura y 2 cm de grosor, con el reverso pulido, marcándose las estrías de alisado, que ha llegado rota en siete fragmentos. La ordinatio , alineándose el texto a izquierda, se llevó a cabo con la ayuda de múltiples líneas de guía incisas, verticales a ambos lados y dos por cada una de las líneas horizontales, rellenas de minio, con restos de este mismo color por toda la superficie de la placa. Las letras miden 2,7 cm en la primera línea, de 2,3 a 2,8 entre la segunda y la cuarta, y de 2 a 2,5 en la quinta y sexta. El surco de grabado es más ancho en las tres primeras líneas que en las tres últimas, mientras que las interpunciones son triangulares. Su texto dice49: LLaass ccuuppaaee hhiissppaannaass:: oorriiggeenn,, ddiiffuussiióónn,, uussoo,, ttiippoollooggííaa 292 48 GARCÍA Y BELLIDO, A.: 1960: “pagano, aunque de época ya tardía a juzgar por el rito de inhumación practicado”. A. Mª. Canto en ERIT : “Los caracteres son, creemos, de fines del siglo II” y “podría fecharse la inscripción a mediados o algo más del siglo II d. C.”. CILA : probablemente de la segunda mitad del siglo II, según el tipo de letra. 49 FERNÁNDEZ LÓPEZ, M.: 1904, XXXIX lee AVRELIA en la segunda línea; mientras que más adelante (en CXIII, n. 1) ya se corrige, dando el correcto VALERIA . En la cuarta línea Collantes lee correctamente, sin partir, CONIVGI , mientras que M. Fernández López, A. García y Bellido, HAE , A. Mª. Canto en ERIT (que no vio personalmente la pieza, pero sí contó con una foto del Museo Arqueológico de Sevilla), y J. González en CILA (a pesar de decir que la ha visto y fotografiado, aportando la foto), leen erróneamente TRYPHONAS • CON/ IVGI INCOM .
D·M·S VALERIA·VIX· ANNIS·XIII· TRYPHONAS· 5 CONIVGI·INCOM PARABILI·H·S·E·S·T·T· D(iis) M(anibus) s(acrum). / Valeria vix(it) / annis XIII, / Tryphonas, / coniugi incom/parabili, h(ic) s(ita) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(euis) . El nombre del marido y dedicante — Tryphonas — permite suponer su extracción servil, aunque, de atender al nombre de la mujer y especialmente a la expresión coniux incomparabilis , debe excluirse la posibilidad de que él mismo fuese esclavo. f) Iul(ianus) El tercer tipo de argumentos para la posible identificación de otras cupae en Itálica se deriva del análisis de los propios textos epigráficos. Así, un titulus funerarius ampliamente repertoriado50 (Fig. 9) permite certificar la existencia, no sólo de una, sino de todo un posible conjunto de cupae erigidas por un collegium funeraticium italicense. Hallada con antelación al 21 de abril de 1945, en que fue entregada al Museo Arqueológico Provincial por la Comisaria Provincial de Excavaciones Arqueológicas, se trata de una lápida rectangular de mármol blanco, con vetas de color gris azulado oscuro, muy acusadas, de anverso y reverso lisos, que mide 13 cm de alto, por 21,5 de ancho y un grosor que va de los 3,5 a los 4 cm. Presenta líneas de guía dobles, arriba y abajo de cada renglón, menos en el último; y sus letras miden, por líneas, 1ª: 2,2, 2ª: 1,8, Cupae italicenses 293 50 COLLANTES DE TERÁN, F.: sin fecha, nº 170, folio 74 v.: referencias de catalogación y fol. 391 (referencia de catalogación), nº 175: rodeado de un círculo, referencia manuscrita (del mismo F. Collantes); FERNÁNDEZ CHICARRO, C.: 1969, 80, nº38; HAE , 45, 1953-54, nº573; FERNÁNDEZ CHICARRO, C.: 1957, 86; FERNÁNDEZ CHICARRO, C. y FERNÁNDEZ GÓMEZ, F.: 1980, 94, nº3; ERIT 122, pp. 424-429 y lám. LXIII a; CANTO, A. Mª., en HEp 1, 557; GONZÁLEZ, J., en CILA 2, 455, pp.106-107 y fig. 257; CANTO, A. Mª., en HEp 4, 734; CIMAROSTI, E.: 2004.