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El sacrificio del héroe

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El sacrificio del héroe

Author: Pitt-Rivers, Julian
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/25b673d2-e22c-4a8f-b7aa-788a438232d1/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 14, Se illa, 2002, págs.
121
-132
IV
EL
SACRIFICIO
DEL
HEROEI
1 espec áculo más he moso, más emocionan e,
más
g andioso que se puede e en España hoy es,
sin
duda, la co ida de o os. "La Fies a más Nacio-
nal", según el Conde
de
las Na as, quien, homb e
de su época, pensaba que el o gullo de los españoles como
ales es aba en cie o modo a aigado a es e espec áculo,
como si no pudie a se uno español comple o sin habe se
es emecido an e la mue e de un o o mien as mamaba del
pecho de su mad e.
Puede uno sospecha que
la
co ida es más que un
espec áculo
-es
deci , más de lo
que
e el espec ado -y exige
la
pa icipación del público.
En
e ec o, un jo en colega es u-
1 No a del Edi o : Tex o comple o del a ículo publicado po J. Pi -Ri e s
en
El
País (Mad id, 4 de oc ub e de 1985) en homenaje
al
ma ado F ancisco
Ri e a, Paqui i, mue o a consecuencia de
la
he ida p oducida po el o o A is-
pado
de la ganade ía de Sayale o y Band és el 26 de sep iemb e de 1984 en
la
plaza de o os de Pozoblanco (Có doba) (Fig. n.º
ÍV.
l
).
Se da
la
ágica ci cuns-
ancia que con Paqui i, aquel aciago día, compa ían ca el
El
Yiyo y
El
So o. Los
pe cances padecidos po es e úl imo en el e cio de bande illas que ealizaba con
mucho iesgo lo han dejado ue a de los uedos, pe o
El
Yiyo
-un
ma ado en el
que· la a ición de Mad id ponía oda su espe anza- ambién mu ió íc ima de o a
cogida. Séales a es os dos ale osos ma ado es, que pe manecen en la memo ia de
los a icionados, la ie a lige a. He e isado el o iginal del ex o del a ículo que
se halla, ac ualmen e, en el A chi o del Depa amen o de E nología y Sociología
Compa a i a de la Maison René Ginou es (Uni e sidad Pa ís X-Nan e e).
122 Julian Pi -Ri e s
dioso de la au omaquia, Ra ael Pé ez Molina, dis ingue
en e el espec ado y el a icionado. Tene a ición es
más
que
ene algunos conocimien os de au omaquia.
Es
pa icipa .
El espec áculo más co ien e
en
Eu opa es
el
ea o,
pe o hay una di e encia undamen al en e ambos.
Los
e en-
os del coso son au én icos; los del ea o, an asía.
Los
pe -
sonajes del ea o son ic icios, son ellos mismos quienes, as
baja el elón po úl ima ez,
se
deshacen de su
papel
pa a
ecibi los me ecidos aplausos po la pe ección de
su
dis az.
Te minado el espec áculo ol emos a la ealidad po q'ue no
e a más que una icción: Hamle , que hemos is o
cae
mue -
o po el eneno en la espada
de
Lae es hace.cinco minu os,
eapa ece son iendo y saludando a sus admi ado es.
Si
iene
algo de Ve dad es á a un ni el más p o undo que el
de
la
ida
co idiana. Pe o el mue o en el uedo, como esc ibía Ga cía
Lo ca, es á «mue o pa a siemp e».
La
sang e
es
la sang e del
o o, o del ma ado : no es pin u a oja como en las películas.
La co ida es un i o, un sac i icio mucho menos paga-
no
de lo que se ha dicho, a pesa de se en cie o
modo
he .e-
de o del sac i icio mi aico, po que es á ín imamen e ligado a
la eligión ca ólica, con la cual siemp e ha man enido una
elación ambi alen e. Es la ei indicación de la homb ía a
a és del sac i icio del animal más i il del bes ia io mode -
no, el o o, quien lega a la humanidad, en su inmolación, sus
cualidades de macho é il. Al inal
de
la sue e el ma ado se
hace o o, b azos a queados en o ma de cue nos,
una
o eja
en cada mano pa a la uel a iun an e
al
uedo, pues epa e
es a esencia, que son sus o eos, en e los endidos, ponién-
dose el somb e o de su admi ado an es de es i ui lo, enju-
gándose el sudo con un delicado man ón que le ha en iado
IV.
El
Sac i icio del Hé oe
123
po el ai e una bella muje , bebiendo de la bo a que le
lanza
un en usias a y de ol iéndola a
su
p opie a io, comunión
mís ica ·a a és del ino inge ido
en
común.
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PAQUIRRI
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YIYO
·.:.-
EL
SORO
Fig. n.º IV.1.- La co ida
de
la
a-
gedia. Anuncio de
la
co ida
de
o os
de
la ganade ía
de
Sayale o y
Band és en la plaza de o os
de
Pozoblanco (Có doba),
celeb ada
el
26
de sep iemb e de 1984,
en
la
que
compa iend_o ca el,
como
puede
ap ecia se en
la
igu a,
con
Vicen e Ruíz - el So o- , y
José
Cube o
-e
l
Yiyo
- , el o o A isp
ado
le
in ligió la mue e.
El
30 de
agos-
o
de
1985 en Colmena Viejo
el
o o Bu le o de Ma cos Núñez, a
pesa
de
es a he ido
de
una
sobe
-
bia
es ocada, hizo po su ma ado ,
El Yiyo, lo de ibó, i ándole una
co nada que le cos ó
la
ida.
Los
g a es pe cances su idos po el
So o ejecu ando la sue e de bande-
illas lo han obligado a aleja se
de
los uedos. Como se e los ma ado-
es ampoco se sus aen
al
sac i i-
cio (Apud
J.
C.
A é a
lo
y J. A.
del
Mo al, 1985: Nacido pa a mo i ,
Mad id, Espasa-Calpe,
n.
º 1 de la
Col. La Tau omaquia, pág. 63).
Como odos los i os, la co ida pe enece al mundo
de
lo imagina io, sin deja de se eal. Da un sen ido simbólico
a una ealidad que, si no, no end ía más que su pob e sen i-
do p ác ico. Los i os son ansacciones de g acia, y la g a-
124 Julian Pi -Ri e s
cia que se ob iene en la co ida
es
la
homb ía, cualidad mo al
po se alo , y ísica, po depende
en
España
de
las ue zas
de la Na u aleza,
de
las cuales los humanos siemp e
ienen
la
p e ensión de dis ingui se.
En e la ealidad de
la
co ida y la an asía
del
ea o
hay o as o mas de espec áculo posibles, que co esponden
más o menos a la e dad p ác ica y u ilizan más o
menos
g a-
dos de an asía .. Casi odas es as o mas se encuen an
en
el
ci co: un poco de an asía, un poco
de
decepción, un
guiño
en
di ección a la his o ia y la e dad e e na en la a ena, ma e ia
educida po el ma a la o ma más in o me del
mundo
ísi-
co, g ado ce o de lo ma e ial.
Los ucos del p es idigi ado
sa
bemos que son ucos.
El caballo Hans, que sabía con a y suma dando con
la
pezu-
ña en el suelo,
no
e a ningún ma emá ico sino que seguía la
eacción del público pa icipan e has a da le una pis a. El
simio se is e de ma ine o pe o no sabe na ega . Bu alo Bill
esuci a el Fa Wes mien as o ma con su lazo cí culos
en
el
ai e, sal ando con su caballo a a és del a co que ha le an a-
do con la magia de su habilidad. Los equilib is as desa ían la
ley de la g a edad. Todo el sen ido del ci co es, p ecisamen-
e, con adeci a la Na u aleza, con a eni de las leyes
de
la
ealidad que uncionan a dia io. Un escapismo
al
abu imien-
o que es as leyes nos imponen. Es la demos ación de
la
exis-
encia de lo ma a illoso: los apecis as uelan como pája os,
los con o sionis as se con ie en en nudos humanos,
como
si
es u ie an hechos de goma.
El
mago con la sie a co a
po
la
mi ad a la guapísima ayudan e, sepa ándola en dos, pe o sale
en e a de la caja. El ig e, en ez de comé sela, se deja aca i-
cia po la chica de medias elucien es. Los payasos se sal an
las eglas de la conduc a social, in e cambiando impe inen-
IV
El Sac i icio del Hé oe
125
cias y palizas uidosas que no les duelen. Pe o al mismo
iem
-
po i en odos en la ealidad:
si
el
apecis a se cae a a
la
en e me ía y sale, si sale, dañado
pa a
el es o de
su
ida.
El
es ié col que deja cae el caballo
en
la pis a es igual que
el
que hecha en el p ado.
Fig. n.º IV.2.-F ancisco Ri e a, "Paqui i", de bece is a (Apud J. C. A é alo y
J.
A. del Mo al, 1985: Nacido
..
.,
op. ci .,
pág.
67). Fo og a ía
de
Vicen e Rod í-
guez de
la
p ime a ac uación delan e de
público
de
Paqui i
que
apa ece odeado
de abajado es del campo de Tahi illa (Fo .
de
V.
Rod íguez).
El deseo de supe a la ealidad pe enece a odos los
iempos y odos los países, pe o. ¿cómo se puede log a al
iun o
si
no es po la g acia? El ea o, como el i o, es ans-
miso
de
la g acia en un sen ido o en o o. C ea
un
sis ema
ce ado, apa e de la ealidad li e al, pe o siemp e iene que

126 Julian Pi -Ri e s
uni se a es a ealidad que niega. Po eso el público
iene
que
pa icipa , no solamen e en el i o eligioso, sino en
el
ea o: .
a a és del co o en el ea o g iego clásico, pe o ambién en
Fig. n.º IV.3.-F ancisco Ri e a, "Paqui i", lanceando a
la
e ónica
en
la
plaza de Za agoza (Fo . de Podio en J.
C.
A é alo y J. A. del Mo al,
Nacido
..
.,
op.ci .,pág.131)
.
el.mode no: cuando Ha pagón, el a a o de Molie e, encuen a
que le han obado
su
eso o acusa a los miemb os del audi o-
io de se los lad ones, nos inculpa a noso os.
¡Ya
no es an-
IV.
El Sac i icio del Hé oe
127
asía, sino ealídad! Los pe sonajes
de
Pi andello siemp e
se
salen del escena io pa a demos a que es amos p esenciando
acon ecimien os de la ealidad y
no
una simple icción.
Fig.
n.
º IV.4.-F ancisco Ri e a, "Paqu
i i",
en un pase de pecho du an e
la
Fe ia
de
las Fallas de Valencia de 1981 (Fo . de Cano en R. López U alde, 2000:
El Cossío, op. ci ., ol. 11, pág.
151
).
También en el ci co, el malaba is a inge deja cae
el
pla o pa a ecoge lo en el úl imo momen o. Enseña
que
es amos en el mundo de los acon ecimien os no males
128 Julian
Pi
-Ri e s
donde puede
uno
acasa . Y iene
después
el
payaso,
imi-
ándolo con su ajilla de goma ijada .al palo gi an e. Pa a
que
la
ma a illa sea p obada hay que compa a la
con
la
ida
no mal,
que
el
elemen o de decepción desapa ezca.
Po que
el milag o
es
la
e dad, más e dade o que los
acon eci-
mien os
en
la
calle.
Hay algo de milag o en
la
co ida. Que un o o
b a o
de
500 kilos sea dominado po un homb e de 60, a mado
sólo
de
una ela, es
un
milag o. Milag o que
imi a
en cie o
modo
los
milag os
de
los san os medie ales
que
apacigua on a
una
es
u iosa poniéndole su es ola al ededo del cuello. El milag o,
es a ez, no es po la g acia del homb e de paz, sino
del
que
iene más alo y más a e que los
demás
homb es. También
hay engaño, pe o solamen e del o o, íc ima sac i icial cuya
bu la es pa e in eg al del sac i icio y necesa ia pa a sepa a -
lo de su hono , que a a ecae sob e
su
inmolado .
Lo que pasa
en
el uedo es
la
e dad aunque
pa ezca
milag oso;
sin
emba go es imposible man ene
siemp e
la
ue za del milag o en un i o écnicamen e an complicado y
a iesgado como es
la
co ida, an suje o al allo humano.
A causa del pa ecido en e los dos espec áculos, exis e
una endencia pa a la co ida en decae en ci co,
donde
lo
ma a illoso puede log a se a menos cos o que el milag o
de
la
co ida. Vienen en onces al uedo los espec áculos sin i ual,
las ies as au inas cómicas, las cha lo adas, don Tanc edo y
compañía y oda clase de ucos de ci co. T ucos que
se
han
p ac icado al ma gen de la co ida desde la época de
Goya
·
como podemos e en la colección de sus g abados.
A p incipios
de
siglo
se
llega on a pone
bande illas
desde el asien o de a ás
de
una
mo ocicle a. Y nunca
se
ha
IV.
El
Sac i icio del Hé oe
129
podido decidi si había que o na a las o e as en se io.
El
o eo emenino ¿es una e dade a co ida, o
es
un
núme o
de ci co? Hay una con adicción e iden e en
la
o e a
que
Fig. n.º IV.5.-
El
sepelio de Paqui i en Se illa ue una imp esionan e mani es a-
ción de dolo popula (Fo . de A jona en
P.
Veille e e V. Flane , 1986:
Le
Peuple
du To o, Pa is, He mé, pág. 139). La imagen ecue da cómo la a ición se illana
le
o o gó, espon áneamen e, al hé oe ágicamen e desapa ecido, la úl ima uel a
al
uedo en la Real Plaza de To os de la Maes anza.
ep esen a los alo es de
la
homb ía, pe o, si se ol ida
la
signi icación simbólica, hay algunas que han o eado
bas-