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La maternidad como arquetipo de la ética del cuidado. Reflexión crítica sobre las identidades de género en la comunicación

Abstract

En este artículo se analiza las funciones vitales asociadas a la maternidad y se reivindica como imaginario ético que debe ser compartido por los hombres como posibilidades vitales de su desarrollo personal. A partir de aquí se propone una reconstrucción del discurso igualitaria con una perspectiva más fecunda de modelo de responsabilidades compartidas. Para lograr este objetivo se insiste en la importancia de los medios de comunicación como educadores permanentes de la opinión pública.

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La maternidad como arquetipo de la ética del cuidado. Reflexión crítica sobre las identidades de género en la comunicación

Author: Suárez Villegas, Juan Carlos
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/53fa11cf-a20a-436f-8865-e51597a852b5/download
La ma e nidad como a que ipo de la é ica del
cuidado. Re lexión c í ica sob e las iden idades de
géne o en la comunicación
Suá ez Villegas, Juan Ca los
Uni e sidad De Se illa
Resumen: En es e a ículo se analiza las unciones i ales asociadas a la ma e nidad y
se ei indica como imagina io é ico que debe se compa ido po los homb es como
posibilidades i ales de su desa ollo pe sonal. A pa i de aquí se p opone una
econs ucción del discu so iguali a ia con una pe spec i a más ecunda de modelo de
esponsabilidades compa idas. Pa a log a es e obje i o se insis e en la impo ancia
de los medios de comunicación como educado es pe manen es de la opinión pública.
Palab as cla es: ma e nidad, é ica, cuidado, homb e, masculinidad, comunicación.
Abs ac : This pape analyze he i al unc ions associa ed wi h mo he hood and
claimed as e hical ho izon o men pe sonal de elopmen . Because o his we p opose
a e iew o gende discou ses on equali y and p opose emale poin s o iews as much
mo e c ea i e o human i ues lou ishing, based on mu ual dependences and
esponsibili ies. Mass media a e pe manen educa o s o ci izen and one o hei
impo an unc ion is illus a e a co ec meaning o gende equali y.
Keywo d: mo he hood, e hics, ca ing, men, masculini y, communica ion
La ma e nidad como concep o a que ípico de la é ica
La isión é ica asociada la ma e nidad ei indica la p io idad de la ida en su sen ido más iguali a io,
el de las elaciones de mu ua in e dependencia en las que las acciones hacia el o o no se ealizan con
el a án de a i ma una posición de supe io idad, sino en su sen ido más au én ico del “pode ”, como
capacidad de adminis a al o o un bien del que pa icipan ambos. Po eso, quien iene “pode ”
desa olla una capacidad de escucha a los o os i almen e. Decimos i almen e pa a di e encia lo
de la es é ica del “oído”, en endida como el ges o o mal de un diálogo de so dos que se u iliza pa a
con i ma lo que se haya p e iamen e decidido. El pode en emenino es una democ acia de la ida,
una educación pa a hace al o o la ida más ácil, más lib e, más esponsable. Sabiendo que sus
decisiones ienen un p ecio y que ese p ecio no es el de los núme os, sino el del p opio sen ido i al.
Los éxi os ex e nos, aquellos que pe mi en ob ene la elici ación de odos, pe o en los que el suje o
se ad ie e a sí mismo escla o de obje i os que ue on desplazando has a el in ini o sus p opios
deseos, cons i uyen esas o mas de an ipode , del pode deshumanizado que obliga a los indi iduos a
p escindi de su ámbi o i al pa a llega a se lo que o os espe an de él.
Hay que ei indica que lo emenino es posi i o ne amen e. Son en ajas i ales, sob e las cuales cabe
cons ui o o concep o de pode , o as oces dis in as sob e el desa ollo humano. Lo emenino ha
desa ollado una mayo empa ía po la ida. Quizás po que poseen el ges o más gene oso de la
condición humana, se po ado a de la ida y da la. Desde luego no es ese el in de las muje es, c aso
e o con e i an ex ao dina ia i ud en un lími e de la libe ad pe sonal. Todo lo con a io, la
ma e nidad p ecisamen e es un signo de la c ea i idad emenina, de su capacidad pa a cons ui
elaciones humanas, las cuales cons i uyen ambién una ga an ía pa a la in e p e ación del mundo en
o os ámbi os de la ac i idad humana.
Lo emenino es posi i o y los homb es no debemos p i a nos de esa pa e de nues a na u aleza. Lo
hemos ap endido de nues as mad es, lo hemos comp obado en nues as compañe as: se a a de
p o undiza en la densidad de las elaciones humanas, de un ace camien o a los o os en su si uación
i al, sin p isa, sin obje i os, sin eglas ni no mas que nos impidan en ende ealidades desnudas,
que se cons uyen a la pa que se explican.
Es e diseño de las elaciones de los p ime os peldaños de la ida se á sob e el que se sus en e la
cons ucción bipola de nues a cul u a sob e lo masculino y lo emenino. Es a dico omía debe se
desenmasca ada. No exis e un espacio de lo emenino y o o de lo masculino como i udes asociadas
a los sexos. Se a a de una con ención cul u al que con ie e la sexualidad en ca ego ías es ancas
dando luga a dos géne os que di iden lo humano po la mi ad. De es e e o somos íc imas odos,
unos po que ep esen ando posiciones híb idas en e ambos ex emos se án is os como
ep esen aciones dis o sionadas con espec o a la con ención, o os, po que absu damen e
asumiendo dichas ca ego ías end án un concep o de noso os mismos que pueden llega a
expe imen a como si ue a impues o. Queda así delimi ado un sen ido de la iden idad que end á un
ca ác e no ma i o sob e nues as elecciones. La mo alidad se dis aza así de “sexualidad” y en
unción de ella se les exige a las pe sonas dis in os debe es y se les ma ca dis in as expec a i as.
Esa es la igualdad disc imina o ia, la que ha p opiciado que muchas muje es c ean que la única
mane a de oma se en se io sus aspi aciones p o esionales sea asumiendo los alo es y oles de los
homb es: la compe i i idad, la disponibilidad absolu a al abajo y la enuncia a cualquie o a
esponsabilidad que es é po encima de es e. El esul ado ha sido el ágico aciamien o de la ida
p i ada, de ese espacio de alo es humanos inculados a los a ec os y a la comunicación con los o os.
La p ime a e e encia pa a medi la igualdad en e homb es y muje es consis e en ompe las
es uc u as de alo es sociales asociados al géne o. Se consegui ía así ambién ompe una je a quía
axiológica sob e las unciones co espondien es a unos y a o os y acili a ía un in e cambio den o de
un p oyec o común. La igualdad se espe a cuando hemos sido educados en igualdad, pues en quien
sigue c eyendo que su iden idad cons i uye ya una di e encia “mo al” con espec o a los demás, exis e
una disc iminación la en e que se mani es a á no sólo en lo que hace sino ambién en lo que no hace.
Las c eencias y ac i udes cons i uyen el clima que p opician los pos e io es compo amien os hacia
los demás.
Es e diseño de pode es á an ins alado en nues o modo de e la ida, que p ác icamen e
conside amos que las ac i idades que no epo an algún ipo de bene icio económico son ac i idades
“p i adas”. Exis en se icios públicos básicos que p es amos como pe sonas y que se conside an
p i ados. Así, po ejemplo, si uno coge un axi se es ima un se icio público po que media una
elación dine a ia, si lo hace un pad e o una mad e es una elación p i ada. La a ención que se p es a
a un pacien e en un hospi al es un se icio público, la que p es an los amilia es en casa es una
elación p i ada. Lo público y lo p i ado se ma ca po elaciones de “pode ” basado en el cos e de la
ac i idad. Lo olun a io es g a is, luego no iene alo . Po es e mo i o, odo lo que se hace en el
ámbi o p i ado se es ima un ac o de se icio, una especie de debe de quien lo asume con espec o a
su amilia. Su ac i idad po in ensa que sea no adquie e el es a us de p o esional. Son “sus labo es” o,
en é minos más cínicos, di ec amen e se le con ie e en “ama de casa”. Ya po lo menos, manda en
algo, aunque sea en eso p i ado de alo . La dinámica de las elaciones de dominación se exp esa en
el eje cicio de nomina y en ende el signi icado de cada si uación desde la mi ada de quien os en a el
pode .
Educación en alo es de cuidado y masculinidad.
El se humano es cons i u i amen e masculino y emenino, como dos conjun os de alo es
disponibles pa a su ealización i al. De mane a cul u al y de acue do con los es adios socioe olu i os
ha exis ido una cie a asignación de oles en e lo masculino y lo emenino, como si es u ie an
ligados a los cue pos. Sin emba go, aunque biológicamen e exis en di e encias ob ias en e homb es
y muje es, siendo la posibilidad de la ma e nidad una expe iencia exclusi amen e de las muje es, no
hemos de conside a que la ma e nidad como expe iencia humana co esponde exclusi amen e a
ella. La ma e nidad consis e en un conjun o de alo es que se ealizan a a és de las i encias con
los se es que o man pa e de un p oyec o amilia . En es e sen ido, hay que ei indica una
ma e nidad masculina o, mejo dicho, la ma e nidad se complemen a en el eje cicio de es a po pa e
del pad e y no exclusi amen e de la mad e. Es a dis inción en e la ma e nidad biológica y la
ma e nidad i al se ap ecia, po ejemplo, en el hecho de que pueden exis i mad es biológicas que
as habe pasado po la expe iencia no quie en eje ce de mad e en su ida. La p ueba de es e ipo
de al a de ma e nidad se exp esa en el “des-cuidado” de quienes o man pa e de la expe iencia. Pe o
es a dejación de la ma e nidad ambién puede encon a se en la igu a del pad e, quien limi a su
unción a su apo ación biológica y se man iene como un huésped de la exis encia de sus p opios
hijos. Ambos casos son exp esiones de una al a de ma e nidad i al.
Desde el pun o de is a biológico la ma e nidad consis e en aloja la o mación de una nue a c ia u a
en el p opio cue po y con e i lo en su mo ada exis encial has a su nacimien o. Se p oduce así un
alumb amien o de una pe sona que ha o mado pa e de la p opia ida de la mad e de un modo
ín imo. Dicha expe iencia ambién puede se a ibuida al pad e, aunque su g ado de pa icipación es
necesa iamen e meno , pues la expe iencia del cue po es insus i uible y se á la muje quien sien a a
su hijo y con su hijo.
Una ez p oducido el nacimien o del hijo comienza la ma e nidad i al, la cual equie e la
pa icipación de ambos congéne es. La muje a a iesa en el pe íodo inicial un p oceso quizás más
in enso de empa ía con un hijo que ha sido o mado en su cue po. Es a aíz biológica end á siemp e
una ue za simbólica especial que e oca á an o en la mad e como en la c ia u a una unión mis e iosa
con el sen ido de sus idas. Sin emba go, el pad e con empla la posibilidad de desa olla una
ma e nidad in ensa con su hijo en un p oceso que gua da simili ud con aquel o o biológico. Desde el
pun o de is a i al, la c ia u a es alojada en un en o no a ec i o, mo al y social que equie e de la
pa icipación de odos los miemb os que componen la es e a amilia .
La unción del pad e y de la mad e en es a expe iencia es insus i uible, pues a ambos les co esponde
eje ce la ma e nidad i al: el alojamien o de la ida de los hijos en un espacio simbólico de alo es
i ales que debe ían se compa idos. Po eso, un modo me a ó ico de denomina a la
esponsabilidad masculina se ía la de ei indica su lado de “ma e nidad”, en endida como una
ac i ud exis encial de cuidado y complicidad en la comunicación con los hijos. Pues la muje es mad e
pe o no exclusi amen e mad e, como el homb e es pad e pe o no exclusi amen e pad e y, a su ez,
se pad e y mad e son dos o mas con encionales de cali ica a expe iencias asociadas a los sexos, las
cuales han de pe manece abie as a ambos como ca álogos de unciones de dependencia hacia los
demás como pe sonas que somos.
Aho a bien, no se a a de una me a in e sión de oles, como si se u ie a que asumi una unción
que no es p opia. Es a mane a de pa icipa no apo a los elemen os on ológicos a la expe iencia de la
ma e nidad masculina, pues no es hace de mad e, sino se ma e nal, en endido como un eje cicio
que compo a un modo de es a en la elación con los hijos. La ma e nidad incluye, po an o, un
cambio a ni el psicológico y social sob e la posición que ha de ocupa el homb e en el ámbi o
amilia , siendo es a una expe iencia de la que cul u almen e se ha is o excluido. Po eso, cuando un
homb e mues a ac i udes o compo amien os ma e nales se le eminiza, como si ellos no
co espondie an a su condición masculina. Exis e una mu alla simbólica en la que los homb es
ac úan en su unción ma e nal con cie o ecelo, como si u ie an que pasa po ella de pun illa y
e i a con usiones socialmen e incómodas. En cie o sen ido, la sociedad pa ia cal se ha endido una
ampa ace ca de su iden idad, la cual a ue za de en a iza un modelo de alo es conside ados
supe io es p opicia en el homb e complejo de in e io idad cuando op a po desa olla o as
cualidades de su iden idad humana. Es una ampa que esul a incluso más in ensa pa a los homb es
que pa a las muje es, pues pa a es as el sen ido de la igualdad, en endida como igualación con los
homb es, cons i uía una aspi ación; en el caso de los homb es, la igualación la pe cibe como un
descenso. Pe o es a dico omía es alsa y sólo apa ece así an e quien sigue conse ando una mi ada
pa ia cal de las elaciones.
La isión emenina que enemos disponible los homb es y que oda ía no nos hemos a e ido a
explo a nos impide ap ecia las i udes de dichas expe iencias. El pa ia cado se ha a anado po
da le sen ido a la ida en endida como una compe encia en el ámbi o social, dejando el espacio
p i ado como una es e a des inada al dominio disc ecional de cada pad e de amilia.
Segu amen e, la mayo ía de las muje es es án encan adas de su opo unidad biológica de la
ma e nidad, pe o echazan el in en o pa ia cal de pe pe ua su esencia a una ma e nidad no ma i a,
en la que han de se mad es según el diseño de una cul u a que ha es ablecido dicha opción como
exclusión de o as posibilidades i ales.
La igualdad de géne o hay que pensa la desde es a doble ía de ecupe ación de los alo es y los
espacios emeninos po pa e de los homb es y de los alo es y espacios masculinos po pa e de las
muje es. No pa a p oduci una in e sión, sino pa a log a un desa ollo que in eg e ambos elemen os
en nue as sín esis de iden idad que nos haga a odos más humanos.
El modo de ope a un cambio en la cons ucción de la iden idad ha de comenza po educa desde la
in ancia y el p ime e e en e educa i o es el ejemplo. Nada se ap ende mejo que que iendo se
como aquellas pe sonas a quienes uno admi a. Si se como papá excluye se como mamá, se
comienza a gene a una dico omía simbólica que niños y niñas asumen de modo espon áneo como
e e en es de su iden idad.
Quizás una mane a de equilib a es a descompensación sea asumiendo su unción ma e nal,
a endiendo al cambio p og esi o de la ida con su mul i ud de ace as. Sabe i i como un a e de
encon a equilib io en el conjun o de es e as públicas y p i adas, sabiendo concede a cada si uación
su jus o alo . P ecisamen e aquí adica con ecuencia la di e encia en e el modelo psicológico
emenino y masculino. Las muje es p esen an un pensamien o más ci cula po que odos los
acon ecimien os es án in e elacionados, se mue en con una lógica de la dependencia y sus
decisiones deben es a g aduadas y aco de con sus esponsabilidades hacia los demás.
La educación equie e una dedicación a a ende el cuidado de los hijos y es o ambién es un abajo,
un eno me abajo, que debe se ap eciado como pa e de la con ibución a la sociedad. Po eso,
some e la ma e nidad a p esiones que supongan la exclusión de la ida p o esional o amilia supone
una es a egia equi ocada. La polí ica hacia la ma e nidad debe se de conciliación y no como un
de echo que se les concede a las muje es, sino como un p oyec o de una sociedad que en iende su
desa ollo in eg ando gene aciones y es ableciendo condiciones no sólo ma e iales sino ambién
a ec i as como pa e del bienes a social.
La miopía social puede p opicia que es e obje i o sea pe cibido como una ei indicación de las
muje es, pues es la pa e pe judicada la que clame en e a la injus icia. Pe o desde una pe spec i a
más amplia, se a a de un obje i o al que debe aspi a la sociedad como un bien común pa a odos.
La educación de los hijos no puede e se comp ome ida po un modelo de “labo ismo” pa ia cal que
iden i ica exclusi amen e el éxi o social con la dedicación al abajo. El abandono del espacio p i ado,
p esen ado como un signo de libe ación en la publicidad, po ejemplo, cons i uye ambién un
abandono de “la ma e nidad”, en un sen ido más amplio y a la que es án llamados an o el homb e
como la muje .
La ida no hace “media”, como cuando hacíamos los pa ciales de una asigna u a. Los di e en es
ámbi os de nues o desa ollo pe sonal que no ealizamos no pueden se compensados con los éxi os
de o os. Algunos de esos ámbi os son esenciales pa a la p opia iden idad pe sonal. Po ejemplo, la
condición de pad e equie e una dimensión a ec i a y comunica i a que no puede ei indica se en
i ud del í ulo que concede el lib o de amilia. Los papeles no son la ida. Es a exis e en la
espon aneidad de las elaciones y en los alo es que se cons uyen en cada espacio humano. En es e
sen ido, la educación de las muje es, sin esconde las muchas injus icias que ha lle ado apa ejada,
hay que con empla la como un nicho ecológico de los alo es humanos. Ellas han sabido a ende sus
esponsabilidades sabedo as de su condición dependien e, con p oyec os p o esionales adap ados a
o os ámbi os de su esponsabilidad.
El p oyec o de igualdad no debe se i sólo pa a p oduci más pe sonas masculinizadas, basada en
men alidades que con emplan el éxi o en la independencia, la compe encia pa a alcanza obje i os
pe sonales. Exis e o a medida que co esponde a lo que adicionalmen e se ha asociado con lo
emenino, pe o que pe enece po igual a los homb es
La ma e nidad no consis e exclusi amen e en albe ga una c ia u a den o del p opio cue po, lo cual
es p i ilegio consignado a las muje es, sino en aloja la exis encia de esa pe sona que es u hijo o hija
den o del mundo. A es a a ea es án llamados po igual el pad e y la mad e, pues son dos e e encias
cons i u i as de la iden idad humana. La enuncia a la ma e nidad del pad e p opicia á, en buena
medida, la disc imina o ia a a és de la cual sus hijos e hijas e án el mundo. No ha de ex aña
en onces que los hijos a ones en iendan como pa e de su iden idad masculina el abandono del
espacio p i ado.
La ma e nidad masculina ha de se una de los pila es sob e los que se cons uya un nue o concep o
de iden idad del homb e pa a en ende que las posiciones que se ocupan en el espacio público y
p i ado son e e sibles en e homb es y muje es y no co esponde de mane a sus ancial a ningún
cue po. La eminidad como conjun o de alo es asociados adicionalmen e a las muje es, ales como
el cuidado y el a ec o ilial que lo acompaña, nos co esponde ambién a los homb es. Has a que no se
consiga e idencia lo como una pé dida de sus opo unidades i ales, posiblemen e asis i emos a un
modelo desequilib ado en la igualdad en e homb es y muje es, en endido es e concep o de la
igualdad como una espu ia aspi ación po alcanza un modelo de éxi o and océn ico cons uido
sob e el lenguaje de los de echos del libe alismo.
Re o za la imagen de la muje como exclusi amen e “mad e” ha sido una de las es a egias del
pa ia cado pa a man ene la escisión en e el espacio p i ado y el espacio público, luga
ca ac e izado po se el escena io de “ ue zas” en el que se desa olla la ac i idad con o os iguales, al
menos, en la condición iden i a ia de homb es. Po eso, el pode ha sido adicionalmen e de los
homb es, mien as que las muje es han quedado como suje os poseídos, pe enecien es a un “seño ”.
De ahí p ocede la dis inción que oda ía podemos encon a como un esiduo del pa ia cado en e
“seño i a”, que se ía la hija de un seño , y seño a, como muje del seño , cuyo es a us y pode social
de i a de su ma ido. Po eso oda ía escuchamos la exp esión de “seño a de”, y la p ueba más cla a
de es e o den de ascendencia social se encuen a en la adopción del apellido del ma ido en la cul u a
anglosajona.
Pa ia cado y educación de géne o.
La p esunción cul u al e incues ionable es que lo masculino es supe io a lo emenino y se es ablece
una escala je á quica po la que desa olla cualidades supues amen e masculinas se es ima como
una aspi ación, mien as que las unciones y ac i udes emeninas se ponde an como de meno alo .
“Se o compo a se como un homb e” iene una se ie de conno aciones que sugie e ya cie as
ac i udes p edominan es. En cambio, “se o compo a se como una muje ”, adquie e conno aciones
que p e enden aludi a cie a al a de ca ác e o pe sonalidad a la ho a de lle a a e ec o
de e minadas decisiones. Se pola iza ambas ca ego ías bajo una alsa dico omía de la acionalidad
ía y esolu a que ca ac e iza a los homb es en e al ca ác e sensible y supues amen e indeciso de
la muje .
Po an o, lo masculino y lo emenino se ha plan eado como una escala de alo psicológico y mo al
de la pe sonalidad. Pa a las chicas asumi oles masculinos es una mane a de iguala se, y lo exp esan
como p oyec o posi i o, pe o no se puede deci lo mismo en la di ección de los chicos con espec o a
las chicas, que se ía una mane a de pe de alo en e a los homb es (sus iguales, que pa icipan del
mismo pode social).
Es a si uación ha c eado un also espejismo en elación a la igualdad, pues es a ansi a en una sola
di ección y, lamen ablemen e, no es la mejo . Básicamen e se es á pe diendo una pa e de los alo es
que co espondía a nues a condición humana y que enía has a aho a p ese ado po la cul u a de
las muje es, aunque es o ue a ealizado a cos a de un eno me sac i icio pe sonal. Se es á imponiendo
el discu so del colec i o p e alen e en el análisis de la igualdad en e homb es y muje es. Se mide la
igualdad po los de echos, lo cual ha pe mi ido has a cie o pun o descub i las incohe encias de un
p oyec o emancipado diseñado exclusi amen e po homb es y pa a homb es, bajo el o ma o de “los
de echos suje i os” pa a la igualdad polí ica de los ciudadanos.
Sin emba go, es e c i e io de “los de echos” gene ado en el seno de la cul u a and océn ica ha
ago ado su capacidad explica i a pa a segui a anzado en un p oyec o de igualdad eal. A nues o

juicio, se ha p oducido una dese ización de la ealidad humana que en aña el cuidado mu uo como
una esponsabilidad pe sonal y cí ica po un concep o de aíces legalis as que in en a pesa y medi
la libe ad humana en cada ámbi o. Así las cosas, la libe ad de uno se ex iende has a donde oca con
la libe ad del o o, en cambio, en el modelo del cuidado mu uo las libe ades no se con on an sino
se unen y aumen an, bajo un sen ido de la elación di e en e.
Se a a de dos pa adigmas ilosó icos: la é ica de los de echos y la é ica de la esponsabilidad, los
cuales no son ajenos uno del o o. Lo cie o es que has a aho a nues a cul u a ha es ado subsumida y
educada en la cul u a de los de echos, a los cuales hay que econoce les eno mes bene icios pa a
cla i ica la p e alencia de la libe ad indi idual en e a adhe encias comuni a ias injus i icadas,
pe o ambién es un ins umen o concep ual que iene sus limi aciones. La p incipal, a nues o juicio,
adica en la imposibilidad de emi i se al o igen en el que se p oduce la desigualdad y, po an o, sus
soluciones se asemejan a señales de á icos de ehículos que ienen de áb icas cons uidos de muy
dis in as o mas. El p oblema no es á en cómo se egula la con i encia, sino en cómo se cons uyen
los suje os que la compa en. Po supues o, el De echo iene una impo an e unción no ma i a y
ambién pedagógica pa a enseña a los suje os el alo de cie os compo amien os. El hecho mismo
de que algo pueda se sancionado po la ley cons i uye, p ima acie, una ma ca mo al sob e el alo
de la conduc a. Sin emba go, es a es la pun a del icebe g que ha de se emo ido desde la base.
Sin duda, los de echos han con ibuido de mane a undamen al a mejo a las condiciones de las
muje es. Incluso pod íamos deci que han sido decisi os pa a isibiliza cie as disc iminaciones
en e homb es y muje es. Cues iones an ob ias como la capacidad de se suje o ac i o en la elección
de los ep esen an es públicos, el de echo a los sis emas de educación u o as ei indicaciones
básicas pa a iguala la posición de la muje con la de los homb es. Po an o, hemos de es a a en os a
no i a al niño con la bañe a. Los de echos han sido y siguen siendo ú iles y necesa ios, pe o
insu icien es. Se necesi a implan a o a lógica basada en un concep o de esponsabilidad compa ida
que imp egne odos los ámbi os de la elación, desde lo p i ado a lo público.
Se a a de un concep o con más po encialidad educa i a y é ica que ju ídica. La esponsabilidad
compa ida ompe la lógica de una con i encia de suje os au ónomos y ei indica alo es comunes
que o man pa e del bienes a de cada cual. La lógica de la pe enencia no puede se me amen e
o mal, equie e pa icipa en a eas que no son e ibu i as en é minos económicos pe o que
epo an un bene icio humano en é minos de con i encia. La lógica del me cado no puede segui
siendo el e e en e del éxi o. La iden idad del homb e no se de ine po su capacidad de dep edado
social pa a abas ece a su amilia, ni la de la muje basada en el sac i icio como o ma de a i mación.
La esponsabilidad exige en ende la ida desde los p opósi os y no desde de los de echos. La
esponsabilidad amilia , po ejemplo, no puede se epa ida a cuad o como si ue a un able o de
ajed ez, exis e algo in ínseco que de ine la amilia idad y iene que e con una disposición común a
ene cuidado unos de o os. Po an o, la lógica de los de echos ha de se expansi a en su
in e p e ación pa a a ende si uaciones que deben se ede inidas po los alo es compa idos.
Es a a ea no co esponde a las no mas ju ídicas, aunque es as pueden con ibui a posibili a los
cambios a o eciendo cie as in e siones educa i as que ilus an el alo posi i o de una conduc a.
Po ejemplo, el pe miso de pa e nidad ha de con ibui a la dis ibución del abajo domés ico y la
a ea común de c ianza de los hijos. Se a a no sólo de un de echo de la muje a compa ibiliza su
ida pe sonal y p o esional, sino ambién de educa en un de echo de los homb es a pa icipa en la
expe iencia de la ma e nidad. No se a a exclusi amen e de la ayuda ma e ial sino ambién y
p incipalmen e de educa en igualdad. Aho a bien, la cla e no es á en que las muje es en iendan
exclusi amen e es a posibilidad como un de echo en e a los homb es, sino que los homb es la
conciban como un de echo y una esponsabilidad de hace más e ec i o el sen ido de pe enencia a la
expe iencia de la ma e nidad. Si no uese así, pod ía des i ua se el sen ido de la no ma y en ende
algunos que es a posibilidad es una especie de acaciones po se pad e, un p emio po inc emen a
el índice de la na alidad.
Po an o, la p ime a a ea pa a alcanza una igualdad de inida de mane a plu al ha de consis i en
ompe c i e ios no ma i os (“pa ones”, el p opio é mino nos indica cuál es el e e en e de medida)
cons uidos sob e modelos de iden idad que p esuponen una je a quía de alo asociado a lo
masculino y a lo emenino. A nues o juicio, la igualdad ha de encamina se hacia una ecupe ación de
los alo es asociados a lo emenino. La óp ica educa i a que desa ollada po las muje es ponde aba
el iempo, el espacio y la elación de un modo dis in o a los homb es. Concedían un alo in ínseco
al encuen o con el o o, al cuidado que se le dispensaba y log aban de mane a in isible hace que las
pe sonas nos sin ié amos con alo . Es a a ea que muchos eco damos como una i ud callada de
nues a mad e, apun aba un alo que hoy día es á desapa eciendo. No se a a de elogia la
abnegación pe sonal que, po o o lado, pa a nada ellas lo i ían así, sino ei indica o mas de ida
que ienen que e con alo es humanos que concedían a cada ges o y a cada ocasión un alo
en añable. F en e a es e modelo, los hoga es se han con e ido en apa camien os humanos, de
suje os que llegan a casa pa a descansa de los kilóme os de ida. La p i acidad que an es e a una
ida llena se ha aciado, es deci , se ha con e ido en espacio ealmen e p i ado, pues incluso las
p e e encias domés icas ienen impues as po modas públicas. Se ompe ambién el concep o espacio
empo al y no se compa e con el o o la p esencia, la cual se con ie e con ecuencia en una
ausencia dibujada en el espacio, y se pe sis e po desa olla una comunicación ue a del luga . El
mundo i ual p oduce la seducción de se en endido donde no exis e ealidad. Cada ez hay más
medios de comunicación y con ellos más incomunicación p i ada.
Hemos de a anza en el sen imien o mo al de las muje es, pe o los sen imien os no su gen ue a de
la ealidad que los engend an. Po eso, c eemos que educa en los alo es emeninos, la in e acción
ho izon al, desa olla una mi ada compleja a los con lic os elacionales, con soluciones abie as a la
si uación i al de cada cual, sin es ablece o mulas uni e sales, ha ían la con i encia más humana.
No se a a de una me a ac i ud é ica, sino de un p incipio que e oluciona ía ambién el espacio
público, apo ándole el ca ác e ho izon al y dinámico de una ida que iene que se cons uida sin
escisiones de lo público y lo p i ado. El éxi o en el espacio público a cos a de un sac i icio de la ida
p i ada se ía una ic o ia pí ica. Es a íamos consolidando un mundo mejo con pe sonas más
in elices, en iqueciendo con ida cada ez más pob e y lamen ando ca ece de eso que se ha dado en
llama “calidad de ida”, un buen eu emismo pa a e e i se a los alo es de endidos has a aho a po
las muje es. Esa es la desg acia, que los homb es pa ece que no ienen que ap ende nada de las
muje es y cuando lo hacen, le denominan de o a o ma: calidad de ida, como un éxi o de la cul u a
del abajo, que pe mi e ambién como p emio es a iempo con la amilia.
Po o o lado, he escuchado a algunos homb es e e i se a la angus ia de se homb e en una sociedad
desiguali a ia cuando p e ende desa olla una con i encia más amilia con sus hijos. En p ime
luga , el sen imien o a que pueda se cues ionada su alía p o esional po no dedica se a ella de
pleno. También aquí unciona el iempo de asocia la can idad con la calidad. Se a a de aguan a en
el pues o de abajo, de endi en ocasiones es ue zos ibales que o man pa e del imagina io del
pode en los cen os de abajo. En segundo luga , como se le p esupone la alía, la de se homb e, su
ace camien o al ámbi o de lo emenino puede ae consigo un cues ionamien o social de aquello que
se le p esume. O os, de mane a más cínica, a gumen an que no se debe come e la eme idad de
colabo a en las a eas domés icas, pues si e salen bien co es el iesgo de que e animen a epe i .
Se “un manaza” iene más bene icios, po lo que eje ce de homb e es una buena mane a de segui
señalándole a las muje es sus a eas p opias, en cambio, sí puede se un “mani a”, no po el amaño
de la manos, sino po que a él queda enca gado el abajo ino, aquel que consis e en epa a los
a ilugios ecnológicos o coloca la bombilla. Se p oduce una ez más la sepa ación en e in eligencia
y el “ abajo domés ico” en é minos de “especialización” no ecnológica sino de géne o. Po eso la
mamá limpia la cocina, abajo in e io y, el papá, si limpia, limpia el coche, obje o po excelencia de
la nue a caballe ía u bana.
El hecho de p esupone le “ alo ” (público) po se homb e, le si úa an e un sen imien o ambiguo
an e sus opciones de compa i su iempo y sus in e eses con la ida amilia . Cuando lo hace se
con ie e en obje o de película cómica o de anuncios que quie en ilus a más las i udes del
p oduc o que del pad e: comidas que se p epa an de mane a mágica, asumiendo así el mismo ol que
la mad e pe o dejando cla o su igu a de pad e. Un ejemplo de es e nue o modelo de igualdad
p oducida g acias a la magia de la publicidad, lo encon amos en el spo de Gallina Blanca, en el que
apa ece el pad e “cocinando”, mien as el niño le g aba con in enciones de mos á selo a su mad e y
deci le que “quie o que cocine él”. El mensaje que p e ende ansmi i es á cla o: la comida que
p epa a la publicidad es á mejo que la p epa ada en casa y le gus a más a los niños, la p ueba
ehacien e es que el niño p e ie e que lo haga quien no se enca ga habi ualmen e de hace lo. La
magia es á en el p oduc o. Cuando el pad e ad ie e que el niño le es á g abando le o dena apaga la
cáma a, no aya a ocu i que la mad e lo descub a y le sugie a enca ga se de esa a ea.
Las a eas del homb e en el hoga son conside adas una “ayuda”, un ges o de olun a iedad solida io,
una ONG domés ica, y no como un abajo que se ha de compa i po igual. En cambio, el pad e sí
apa ece en el espacio domés ico en a os de espa cimien o noc u no, as inaliza el día, como
elemen o de segu idad, y acompaña a sus hijos en aquellas ac i idades que equie en la ins ucción y
el ingenio ecnológico de papá: ayuda a cons ui coches y ba cos o a e ac os ecnológicos que le
pe mi e compa i con sus hijos a os de di e sión “in eligen es”.
Un papá dando la me ienda, p eocupado po la comida o pendien e de idas y llegadas de sus hijos no
cons i uye un papá eliz en el modelo publici a io. Mejo dicho, sólo lo pod ía se si, además, lo
combina con su éxi o p o esional. Pa a eso se u iliza el símil del male ín, la co ba a o ges os
masculinos que signi iquen la segu idad de su éxi o social. Sigue exis iendo una esis encia cul u al a
ep esen a la “pe sonalidad del pad e” con los alo es adicionalmen e asociados a “la mad e”, no
po in e i y cambia la posición en e ellos, sino po que ambos pueden aspi a a ealiza un modo
de ida en la que dichas unciones no engan de e minada socialmen e po una ma ca sexual,
con e ida en ca ego ía sociológica (géne o).
La igualdad debe se un é mino abie o a los alo es expues os a un lado y o o de nues a iden idad
humana: lo masculino y lo emenino. Somos pe sonas, ambos elencos de cualidades o man pa e de
nues o desa ollo po encial. Y aquello que no somos nos pe enece como una oz callada, como una
disposición pe manen e que se ha de ac i a en cualquie opo unidad que nos o ezcan las
elaciones amilia es, sin es ablece unciones ca egó icas que ce cenen nues o desa ollo pe sonal.
Incluso cualidades supues amen e ligadas de mane a an adical a lo biológico como la ma e nidad,
es án abie as del modo más comple o al pad e. Pues una mad e iene a su hijo nue e meses en su
ien e, pe o después es á mucho más iempo ue a y el desa ollo a ec i o puede se compa ido en
el mismo ni el y g ado. Lo biológico no debe condiciona nues a na u aleza más in ensa, aquella que
su ge de nues a c ea i idad como pe sona en un en o no de elaciones amilia es. Y en el ámbi o de
la mo al, la p ác ica o ma pa e de la esencia del bien, po lo que solo p ac icando aquello que
que amos se pod emos consegui lo.
In en ando las desigualdades
Es a di e encia es á ambién basada en o o p esupues o de nues a cul u a: la desigualdad de los
se es humanos, ma cada po su pa icula ac i idad manual o in elec ual. El abajo manual se
es ima de meno alo en e al in elec ual. Si uese así, se debe ía de acili a que odos puedan
desa olla ambas ac i idades o especialmen e la ida in elec ual. Con pos e io idad se llega a
jus i ica lo que en muchas ocasiones ue una cues ión de opo unidades i ales como un mé i o
pe sonal. La injus icia con ie e su ealidad en su p opio a gumen o de de ensa.
Es a di e encia que debe ía se como un ecu so común pa a alcanza una ida mejo pa a odos, ha
sido u ilizada como un ins umen o de desigualdad. La in eligencia ha es ablecido una especie de
“nobleza” en e a la se idumb e de quienes se han is o abocados a una labo manual. Es a
concepción ha a o ecido que el éxi o sea elacionado con aquellas ac i idades que no exigen un
es ue zo ísico. La asis encia y el cuidado, a eas que no pe siguen más obje i o que la a ención al
bienes a de quien lo p ecisa, no es una a ea in elec ual ni a ac i a. Las a eas, labo es y o os
é minos que deno an una u ina mecánica de ida pa ecen aisladas de la supues a ida ac i a del
in elec o. Ambas a eas son complemen a ias y necesa ias. Pensa es básico pa a la acción, pe o la
acción es la que o ece las cla es pa a el pensamien o.
Si a es e da o unimos que los homb es po na u aleza e an conside ados como el elemen o ac i o e
in elec ual de la elación amilia , en e a la unción auxilia de cumpli con las a eas domés icas de
las muje es, enemos los ing edien es necesa ios pa a que la in e sión de dichas unciones sea
ap eciada como un acaso po los homb es a los que les oque asumi unciones asociadas al
imagina io emenino y, po an o, conside adas in e io es. Se p oduce así una jus i icación áci a del
absen ismo labo al po pa e del homb e en el hoga basado en es os dos p ejuicios cul u ales que
p e enden hace de una di e encia in en ada un mo i o de desigualdad.
La p esunción de “supe io idad” de la in eligencia esul a más injus a cuando se p e ende alega
como mé i o pe sonal posiciones sociales que han sido conseguidas po el es ue zo in isible de
muchas o as pe sonas que ealiza on a eas auxilia es pa a al emp esa. El mé i o indi idual se
uel e muy cues ionable cuando p escindimos de las condiciones necesa ias pa a alcanza lo. Suelen
se las opo unidades i ales más que la in eligencia las que de inen posiciones en la sociedad. Po
supues o, hay que concede oda la impo ancia que iene una ida in elec ual ac i a y c í ica, pe o
esul a empob ecedo sepa a la de la pa e ma e ial de la ida humana.
Exis e una pa e de la ida que iene que e con el ámbi o de las elaciones, de los comp omisos, de
los a ec os. La in eligencia sien e y consien e, es capaz de pa icipa en la ida de los demás y hace lo
desde la posición de igualdad in ínseca de se pa a el o o quien e es, sin más. Solo la igualdad
pe mi e dis u a de dicha si uación, po eso, la in eligencia in i a a pa icipa de la ida de los o os
ambién en esa dimensión que equie e la colabo ación ísica, las a eas po las que se demues a
sen i y se igual a cualquie o o. La in eligencia humana no lle a a sepa a nos de los demás sino a
ace ca nos, pues conocemos a a és de los sen imien os. Sólo cuando llegas a sen i cómo es el o o,
uno sabe cómo ac ua . Po eso, la in eligencia exige un descenso a la co idianidad con el o o como
modo au én ico de conocimien o
Educa en igualdad.
La igualdad iene que se en endida en un sen ido mo al, compa ible con el hecho incues ionable de
la di e encia. Pe o se di e en es no signi ica p ac ica desigualdades a bi a ias. La di e encia es una
condición pa a la igualdad, pues sólo acep ando el encaje de unciones como una con ención
dinámica, abie a y como pa e de un bien conjun o, es posible eje ce la igualdad en alo . Se a a
de en ende en onces que lo que se hace, además del eje cicio de un de echo, cons i uye un bien más
in enso e e ido al alo que se compa e con el o o como pe sona. Es a conside ación de la igualdad
como alo de la dignidad del o o ha de es a en la base de la elación de géne os.
No se a a de una me a ac i ud de espe o como indi e encia a la sue e del o o, una especie de
igualdad basada en la indi e encia, sino de una a ea que implica a o ece los p oyec os del o o
como pa e de una elación que se alimen a de los p og esos que cada uno pueda ob ene . Es os
p og esos no se e ie en sólo a los éxi os p o esionales o de la ida pública, sino ambién al bienes a
que incluye las exp esiones de la ida p i ada. En es e sen ido, la igualdad en e homb es y muje es,
es deci , en e cualquie miemb o que o me pa e de la con i encia, es una condición indispensable
de cualquie o a o ma de bienes a . Muchas de las ensiones la en es en la con i encia adican en la
al a de espe o a es a o ma de igualdad é ica, a di imi di e encias con base en un concep o
indi idualis a de “de echo” que alsea su sen ido den o del ámbi o de la con i encia amilia (po
ejemplo, quienes conside an que su posición económica le pe mi e cie os p i ilegios con espec o al
o o po que él abaja y el o o no).
C eo que es a es la base sob e la que hay que cons ui una é ica de la igualdad. Si no exis e es e
sus a o, cualquie discu so se á papel mojado. La igualdad no se decla a, se cons uye y pa a ello es
necesa io a anza en un sen ido de espe o a la dignidad del o o.
El p incipal p oblema de la iolencia de géne o adica en modelos educa i os de una cul u a
pa ia cal que desa olla sen imien os inculados a la iden idad de géne o emendamen e
disc imina o ios. Así, el acaso o el éxi o de cada géne o iene medido po pa áme os de un modelo
and océn ico caduco. Los alo es y unciones asociadas a los géne os es án llamados a se más
abie os en un me cado de abajo dinámico y p eca io, el cual es á obligando a ompe es e eo ipos
indi iduales y concebi la con i encia desde la pe spec i a común de la pa eja o la amilia. Sin