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Emociones, género y competición

Lavega Burgués, Pere; Alonso Roque, José Ignacio; Rodríguez Ribas, Juan Pedro

Abstract

Este estudio tiene como objeto describir las diferencias de género que se pueden encontrar en relación a la expresión de las emociones en la práctica de diferentes tipos de juegos deportivos con o sin competición. Los participantes fueron 825 estudiantes de actividad física y deportes de España y Portugal. Tras la realización de cada juego, el participante registró en un cuestionario validado (Games and Emotions Scale (GES)) la intensidad alcanzada en cada una de las 13 emociones (clasificadas como positivas, negativas y ambiguas). Los resultados muestran que la intensidad de las emociones positivas fueron en todos los juegos siempre muy superiores en comparación a la intensidad de las negativas y ambiguas, confirmando el disfrute durante la práctica de los juegos deportivos. Dicho esto, se observa, por un lado, que la intensidad de las emociones positivas es ligeramente superior en los juegos sin competición y, por otro lado, que la superior intensidad de las emociones en la competición se debe sobre todo a las emociones negativas y ambiguas. Esta mayor intensidad es mas evidente en hombres que en mujeres. La medición, comparación, victoria y derrota inherentes a la competición puede tender a incrementar la frustración y el rechazo, que es peor asumido por los hombres. Por último, es destacable que, independientemente del género, la intensidad de las emociones positivas en los juegos cooperativos no competitivos sube más que en los otros tipos de juegos y las negativas bajan, confirmando la conveniencia de este tipo de juegos como punto de encuentro entre géneros en los programas educativos y recreativos, donde la superación del reto es una tarea colectiva.

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EMOCIONES, GÉNERO Y COMPETICIÓN Lavega Burgués, Pere Departamento de Fundamentos de la Motricidad y su enseñanza Universidad de Lleida [email protected] Alonso Roque, José Ignacio Departamento de Expresión Plástica, Musical y Dinámica. Área de Expresión Corporal Universidad de Murcia [email protected] Rodríguez Ribas, Juan Pedro Educación Física y Deportes Universidad de Gales, Reino Unido [email protected] RESUMEN Este estudio tiene como objeto describir las diferencias de género que se pueden encontrar en relación a la expresión de las emociones en la práctica de diferentes tipos de juegos deportivos con o sin competición. Los participantes fueron 825 estudiantes de actividad física y deportes de España y Portugal. Tras la realización de cada juego, el participante registró en un cuestionario validado (Games and Emotions Scale (GES)) la intensidad alcanzada en cada una de las 13 emociones (clasificadas como positivas, negativas y ambiguas). Los resultados muestran que la intensidad de las emociones positivas fueron en todos los juegos siempre muy superiores en comparación a la intensidad de las negativas y ambiguas, confirmando el disfrute durante la práctica de los juegos deportivos. Dicho esto, se observa, por un lado, que la intensidad de las emociones positivas es ligeramente superior en los juegos sin competición y, por otro lado, que la superior intensidad de las emociones en la competición se debe sobre todo a las emociones negativas y ambiguas. Esta mayor intensidad es mas evidente en hombres que en mujeres. La medición, comparación, victoria y derrota inherentes a la competición puede tender a incrementar la frustración y el rechazo, que es peor asumido por los hombres. Por último, es destacable que, independientemente del género, la intensidad de las emociones positivas en los juegos cooperativos no competitivos sube más que en los otros tipos de juegos y las negativas bajan, confirmando la conveniencia de este tipo de juegos como punto de encuentro entre géneros en los programas educativos y recreativos, donde la superación del reto es una tarea colectiva. PALABRAS CLAVE Emociones, género, competición juegos deportivos, dominios de acción motriz 929 EMOCIONES, GÉNERO Y COMPETICIÓN 1. Introducción 1.1 Investigación en la práctica motriz La persona actúa como un todo durante la práctica motriz (juegos motores, deportes, actividades de expresión motriz...), activando sus aspectos intelectuales, fisiológicos, expresivos, comunicacionales, y, también, emocionales (conducta motriz, en Parlebas, 2001). Es decir, se pueden llegar a establecer el conjunto de consecuencias que tiene para la persona la realización de una práctica motriz (Rodríguez Ribas, J. P., 2001). Si bien el estudio de las consecuencias anatomo-fisiógicas de la práctica física ha avanzado notablemente bajo el patrocinio del paradigma biomédico, el resto va muy por detrás. No hay actividades motrices inocuas, todas tienen sus consecuencias. El problema por el momento es que se desconocen que aspectos de la conducta de la persona se activan y modifican prioritariamente ante los diferentes tipos de prácticas. La Educación física, la Terapia y la Reeducación, la Recreación motriz y el Entrenamiento, demandan soluciones del tipo ¿qué tareas se pueden diseñar para que la persona (alumno/a, paciente, cliente, deportista, artista) mejore en...? Esta investigación tiene por objeto de estudio describir la relación entre la práctica de diferentes juegos deportivos (competitivos y no competitivos) y la expresión de las emociones de la persona en función de los géneros. 1.2 Emociones El concepto de emoción remite a las reacciones de la persona ante un acontecimiento que predispone al organismo para una respuesta organizada agradable o desagradable. Es un estado afectivo de carácter intenso y pasajero. Bisquerra (2000) señala que se trata de un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan habitualmente como respuesta a un acontecimiento externo o interno. Las emociones pueden ser clasificadas (Bisquerra, 2000, adaptado de Lazarus 1991) en: . POSITIVAS. Son las reacciones de la persona ante un acontecimiento que predispone al organismo para una respuesta organizada agradable. Estas emociones son: alegría (diversión), humor (reir), afecto (amor) y felicidad (paz). . NEGATIVAS. Son las reacciones de la persona ante un acontecimiento que predispone al organismo para una respuesta organizada desagradable. Estas emociones son: ira (enfado), miedo (terror), ansiedad (preocupación), tristeza (frustración), vergüenza y rechazo (aversión). . AMBIGUAS. Son las reacciones de la persona ante un acontecimiento que predispone al organismo para una respuesta organizada que es agradable o desagradable, según la circunstancia: sorpresa, esperanza y compasión. Sean cuales sean, es determinante la autoobservación y la toma de conciencia en la expresión de las emociones que se activan con mayor o menor intensidad ante situaciones específicas. Riefe et al. (2009) entienden la conciencia emocional como el procedimiento dirigido a diferenciar emociones, tal que (460) “… incluye también aspectos actitudinales, como la forma en que las experiencias y expresiones emocionales son detectadas en uno mismo y en los demás” 930 1.3 Juegos deportivos Juego deportivo es aquel tipo de juego motor codificado, es decir, guiado por un sistema de normas o reglas específicas para la realización del juego. El elemento caracterizador de los juegos motores y, en general, de toda práctica física, es el objetivo motor (Navarro, 2002; Hernández y Rodríguez, 2004), el cual guía las acciones del jugador cuando trata de intervenir motrizmente: intentar introducir el balón en la portería, evitar ser tocado por el adversario, evitar que la pelota pase a mi campo, intentar llegar a meta, intentar reproducir secuencias gestuales, intentar relajar la musculatura… Hay una enorme diversidad de juegos motores, ya sean codificados (juegos deportivos) o no codificados (juegos con muñecas, cuentos motores, juegos infantiles de roles sociales, juegos infantiles de experimentación). Las clasificaciones de los juegos deportivos basadas en la lógica de la práctica misma del juego permite analizar las acciones de los jugadores (Parlebas, 1988) y, además, poder establecer sus consecuencias para el participante. El criterio de clasificación adoptado para el estudio es el de “tipo de interacción” (Parlebas, 2001), resultando cuatro categorías o dominios de acción: . PSICOMOTOR es aquel juego deportivo de participación individual para el logro del objetivo motor (salto de altura, tiro con arco, gimnasia artística, relajación…). . COOPERACIÓN es aquel juego deportivo donde hay colaboración entre los participantes para el logro del objetivo motor (natación sincronizada, bobsleigh, patinaje por parejas, baile colectivo, Torres humanas, masaje…). . OPOSICIÓN es aquel juego deportivo donde hay rivalidad entre los participantes para el logro del objetivo motor (lucha, combate, tenis single, carreras por calle libre, Quitacolas…). . COOPERACIÓN-OPOSICIÓN es aquel juego deportivo donde simultáneamente hay colaboración y rivalidad entre los participantes para el logro del objetivo motor (baloncesto, carreras de relevo en calle libre, tenis dobles, las Cuatro esquinitas…). Dado que los juegos de cooperación, oposición y cooperación/oposición suponen la obligada interacción motriz de más de un jugador, se denominan juegos sociomotores (Parlebas, 2001). No todos los juegos deportivos implican un resultado de ganadores y perdedores. Numerosos juegos no tienen término: Pilla-pilla, las Cuatro esquinitas, Torres humanas; son juegos SIN VICTORIA. La condición para que exista la victoria es la COMPETICIÓN, es decir, cuando el juego prevé un procedimiento de comparación entre las acciones de los jugadores que tratan de lograr los objetivos motores. Esta comparación se memoriza o se registra y puntúa (número de veces en las que se ha metido el balón en la portería contraria, duración para la llegada a meta, puntos deducidos por errores en la ejecución gestual, número de eliminados, número de banderas robadas a los adversarios…), deduciéndose finalmente un resultado en forma de jerarquía: ganadores y perdedores; primero, segundo, tercero…, último. 1.4 Emociones y competición Muchos de los juegos deportivos competitivos siguen una estructura de ganador-perdedor, tal que matemáticamente son de suma 0 (lo que gana uno lo pierde el adversario). Ese es precisamente el modelo del deporte, elevado al rango de “superestrella”, idolatrada socialmente dentro de la praxiodiversidad de prácticas corporales (Parlebas, 1988). Pero el registro matemático como consecuencia de las acciones desencadenadas en el juego competitivo esconde la conducta de los participantes, conductas motrices que no cuentan para el juego aunque sí para las personas. 931 Romero, García, y Brustard, (2009:341) defienden que “los acontecimientos deportivos se caracterizan por contener elementos ambiguos, con continuos cambios imprevisibles y gran turbulencia emocional semejante a situaciones de estrés”. En este sentido Cantón y Pallarés (1995) señalan que algunas variables asociadas al estrés precompetitivo son las expectativas de rendimiento personal y del equipo, la preocupación por el fracaso y la evaluación social, mientras que (p. 69) “En el estrés post-competición, las dos variables importantes son el factor situacional de victoria vs derrota, con sus diferentes gradaciones y la diversión experimentada durante el evento”. Parece patente que durante y en los aledaños de los tiempos competitivos nos topamos con las emociones a flor de piel. Frente al panorama competitivo, los patrocinadores del juego cooperativo defienden una y otra vez sus ventajas con respecto a la conducta interactiva y emocional (Parlebas, 1987; Johnson y Holubec 1999; Orlick, 1990). Omeñaca, Puyuelo y Ruiz (2001) destacan que una orientación cooperativa en las clases de educación física produce entornos adecuados para afectos, sentimientos y emociones positivas, destacando paz y alegría. En una línea de trabajo similar a Parlebas (1987), Grineski (1993) comprobó las consecuencias de juegos y actividades individuales, competitivas y cooperativas en escolares, concluyendo que los grupos cooperativos mostraron niveles superiores de interacciones sociales positivas en comparación a los alumnos de grupos con actividades individuales o competitivas. 1.5 Emociones, género y competición La práctica deportiva ha sido históricamente un escenario de masculinidad a través de la cual el modelo tradicional masculino se ha reproducido. Así mismo, constituye un ámbito social privilegiado en donde las directrices o tendencias hegemónicas de los roles masculinos más y mejor se han reforzado socialmente (Soler, S. 2007; Mosquera M. J. y Puig, N. 2002). A medida que el estado del bienestar ha ido avanzando y se ha ido consolidando la igualdad de derechos, la incorporación de las mujeres a la práctica deportiva ha ido acompañada de la multiplicación de organizaciones y la diversificación de los modos de entender esta práctica (Puig, N. y Soler, S., 2004; Knoppers, A. y Elling, A. 2001). A las mujeres se les ha vinculado con estereotipos asociados a la inestabilidad emocional, la dulzura, la ternura, la delicadeza, la comprensión, la obediencia o la cooperación, mientras que a los hombres se les ha asociado con el control emocional, el dinamismo, la agresividad, la competitividad o el liderazgo. Así mismo, se ha llegado en determinadas épocas a disociar los morfotipos (Vázquez, 2001 y Álvarez-Bueno, G. y al., 1990), vinculando el cuerpo masculino a la potencia, la resistencia o la velocidad, mientras a los femeninos se les ha asociado a la flexibilidad, la coordinación o el sentido del ritmo. A partir del marco teórico de referencia esta investigación plantea los siguientes objetivos: • Establecer qué tipo de emociones (positivas, negativas, ambiguas) son las que se experimentan con mayor intensidad cuando los/as jugadores/as actúan en los juegos deportivos. • Comparar la intensidad de las emociones desencadenadas en juegos deportivos competitivos en relación a los no competitivos. • Comprobar la intensidad de las emociones en función de la victoria o la derrota sufrida en los juegos competitivos. • Determinar cómo afecta el factor competición en los valores alcanzados por las emociones de los participantes, según intervengan en juegos correspondientes a los diferentes dominios de acción motriz. • Comparar la intensidad de las emociones entre géneros, y también considerando tipo de emoción, el factor competición de los juegos deportivos y el resultado de la competición. 932 2. Método 2.1 Participantes 852 participantes, siendo 318 Hombres (M edad = 20.15, DT = 3.28) y 533 mujeres (M edad = 20.13, D = 3.61). El rango de edad fue de 1844 años. Todos eran estudiantes del primer curso en los estudios de las titulaciones superiores en actividades físicas y deportivas (Licenciatura en Ciencias de la actividad física y del deporte, Técnico Superior en Animación de actividades físicas y deportivas y Escuela de formación del profesorado en la especialidad en Educación Física) de diferentes regiones de España (Cataluña (Barcelona y Lleida), País Vasco (Vitoria), Murcia y Andalucía (Málaga)), así como de Portugal (Coimbra). 2.2 Variables Los siguientes indicadores aparecen en el cuestionario creado ad hoc (GES), aunque únicamente se consideran para esta exposición los cuatro primeros: - Emociones: positivas, negativas, ambiguas. - Resultados: ganador, perdedor, sin victoria. - Dominio de los juegos: psicomotor (individuales), cooperación, oposición, cooperación-oposición. - Género: femenino, masculino. - Edad. - Historial deportivo-dominio: psicomotor, cooperación, oposición, cooperación-oposición. - Historial deportivo-nivel de competición: Ocio, Regional, Estatal-internacional, Sin Historial - Región: Cataluña, Coimbra, Vitoria, Murcia, Málaga. 2.3 Procedimientos - Fases 1. Presentación y actividades de formación encaminadas a la identificación de las distintas emociones y su registro. 2. Puesta en práctica con situaciones motrices reales. Juegos con o sin victoria. Se desarrollaron dos sesiones de 90 minutos, con cuatro juegos cada sesión. 3. Registro individual por parte de cada jugador de la intensidad de las 13 emociones suscitadas (ver anexo) como consecuencia de la práctica de cada una de las situaciones motrices practicadas (Cuestionario GES). Las emociones son puntuadas de 1 a 10. - Cuestionario Games and Emotions Scale (GES), validado (Lavega, Filella, Agulló, Soldevilla, March, 2011), que contiene las variables antes mencionadas junto a los datos de identificación (nombre, centro y curso y fecha de la sesión). - Procedimiento de análisis Para analizar los datos se utilizó el modelo de ecuaciones de estimación generalizadas (GEE), familia Gaussiana, correlación intercambiable, mediante el paquete STATA 10. El modelo consideró tres factores de sujetos: 1. Dominio de acción motriz (psicomotor, cooperación, oposición, y cooperación-oposición); 2. Contabilización de resultado (con victoria y sin victoria; ganador, perdedor); y 3. Tipo de emoción (positiva, negativa y ambigua), y un factor entre sujetos: Género (masculino, femenino). 933 Tipo de emoción ambiguanegativapositiva Media Intensidad 6,00 5,00 4,00 3,00 2,00 1,00 0,00 3. Resultados Los 852 participantes originaron 57.413 observaciones en las distintas condiciones experimentales. De cada estudiante se registró un mínimo de 13 observaciones y un máximo de 104 (promedio 64), Wald chi2 (19) = 29909.15; Prob. > chi2 = .000. 3.1 Valores de los tipos de emociones Independientemente del juego practicado (figura 1), se observaron diferencias significativas entre los tres tipos de emociones (positivas, negativas y ambiguas): entre las emociones positivas y negativas (p = ,000, [ 95% IC -4.329712, -4.230312]) y entre las positivas y ambiguas (p = ,000; [95% IC -2.564297, -2.446697]). En una escala de 0 a 10, los valores superiores se obtuvieron en las emociones positivas, los inferiores en las negativas y los intermedios en las ambiguas. (+/- 95 IC. Wald chi2 (19) = 29909.15; Prob. > chi2 = .000). Fig. 1. Media de la intensidad de las emociones (positivas, negativas, ambiguas) (+/- 95 IC), independientemente del tipo de juego practicado. 3.2 Emociones y Competición Considerando el factor competición (figura 2) se confirmó la tendencia mostrada en la figura 1: las emociones positivas siempre registraron valores más altos que las emociones negativas, haya o no competición, y las emociones ambiguas siempre alcanzaron valores intermedios respecto a las positivas y a las negativas. 934 Tipo de emoción ambiguanegativapositiva Media Intensidad 6,00 5,00 4,00 3,00 2,00 1,00 0,00 Sin victoria Con victoria Con o sin Victoria Fig. 2. Valores de los tipos de emociones (positivas, negativas, ambiguas) (+/- 95 IC) en función de la práctica de juegos competitivos (con victoria) o no competitivos (sin victoria). La intensidad de las emociones positivas fue ligeramente superior en los juegos sin competición (sin victoria) en relación a los competitivos (con victoria). Sin embargo, en la figura 2 también se aprecia que en los juegos competitivos (con victoria) la intensidad de las emociones negativas y ambiguas fue mayor cuando los comparamos con los no competitivos (sin victoria) (p= 0,000; 95% IC en todos los casos). (+/- 95 IC; Wald chi2 (60) = 32919.90; Prob. > chi2 = .000). Si consideramos los resultados, se identificaron diferencias significativas en la intensidad de las emociones entre ganadores y perdedores (p= 0,000; 95% [IC -2.538702 -2.077317]). Tipo de emoción ambiguanegativapositiva Media Intensidad 6,00 4,00 2,00 0,00 Sin victoria Perdedor Ganador Ganador, Perdedor y Sin victoria Fig. 3. Valores de los distintos tipos de emociones (positivas, negativas, ambiguas) (+/- 95 IC) considerando el resultado del juego obtenido por el participante (ganador o perdedor cuando existe competición y sin victoria cuando no existe competición). 935 Los ganadores activaron los valores más altos en emociones positivas, mientras que los perdedores registraron los valores menos intensos. Las emociones negativas alcanzaron los valores más intensos en los perdedores. En emociones negativas y ambiguas los valores más bajos se registraron en los juegos no competitivos (sin victoria), tal como se mostró en la figura 2. En emociones ambiguas ganar y perder provocó valores parecidos (+/- 95 IC; Wald chi2 (64) = 34919.86; Prob. > chi2 = .000). 3.3 Emociones, competición y dominios de acción motriz El análisis estadístico confirmó diferencias significativas (p= ,000; 95% IC) entre los cuatro dominios de acción motriz al considerar la competición, tal que la media de la intensidad de las emociones fue superior en los juegos con competición. Estas diferencias fueron superiores en los dominios psicomotor y en la cooperación. Siguiendo con la figura 4, en donde ya se especifica el tipo de emoción, se confirma la tendencia mostrada en la figuras 1 y 2: las emociones positivas siempre obtuvieron valores más altos que las emociones negativas en los cuatro dominios y las emociones ambiguas siempre alcanzan valores intermedios respecto a las positivas y a las negativas. Dominio de acción motriz CooperaciónOposición OposiciónCooperaciónPsicomotor Media Intensidad 6,00 4,00 2,00 0,00 ambigua negativa positiva Tipo de emoción Fig. 4. Valores de los distintos tipos de emociones (positivas, negativas, ambiguas) (+/- 95 IC) en relación al tipo de juego según los dominios de acción (psicomotor (en solitario), cooperación, oposición y cooperación/oposición). Ha de destacarse que el dominio de cooperación registró los valores superiores en emociones positivas y los valores inferiores en emociones negativas. La diferencia en los resultados entre las emociones positivas y negativas se aprecia mucho más en los dominios sociomotores (cooperación, oposición y cooperación oposición) y menos en los juegos psicomotores (en solitario). (+/- 95 IC; Wald chi2 (19) = 29909.15; Prob. > chi2 = .000). 936 Emociones, género y competición En una lectura gruesa, inicialmente se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto al global de las emociones. (p= 0,010; 95% [IC .0425769 .3071103]). Los hombres muestran resultados superiores a las mujeres, tal como se aprecia en la figura 5 (+/- 95 IC; Wald chi2 (19) = 29909.15; Prob. > chi2 = .000). Genero MasculinoFemenino Media Intensidad 3,00 2,00 1,00 0,00 Fig. 5. Valores medios alcanzados en las emociones (+/- 95 IC) en función del género. En un análisis mas detallado, cuando lo que se compara es el tipo de emociones, también se encuentran diferencias significativas entre géneros: ya sea comparando las emociones positivas con las negativas (p= 0,003; 95% [IC .0550175 .2623193]), o comparando las emociones positivas con las ambiguas (p= 0,00; 95% [IC .327772 .5730271]) (+/- 95 IC; Wald chi2 (60) = 32919.90; Prob. > chi2 = .000). Todo ello se traduce (fig. 6), en que los hombres poseen valores más altos en emociones negativas y ambiguas. Genero MasculinoFemenino Media Intensidad 6,00 5,00 4,00 3,00 2,00 1,00 0,00 ambigua negativa positiva Tipo de emoción Fig. 6 Comparativa entre géneros (+/- 95 IC) de los tres tipos de emociones (positivas, negativas y ambiguas). 937 ANEXO Tabla con la descripción de las emociones, según Bisquerra, R. (2000). Emociones Positivas Alegría (diversión) • La alegría es la emoción que produce un suceso favorable (marcar un gol, capturar a un adversario, realizar una acción correctamente). • Otros conceptos de la misma familia son placer, satisfacción,… Humor (Reir) • El humor es la buena disposición en que uno se encuentra para hacer alguna cosa. Que inspira alegría o nos conduce a la risa • El humor y la risa se ven potenciados por unas buenas relaciones sociales Afecto (amor) • El afecto o amor es la emoción experimentada por una persona hacia otra. Se manifiesta en desear su compañía, alegrarse con lo que es bueno para ella y sufrir cuando ella sufre. Es el afecto que sentimos por otra persona con la que jugamos. Felicidad (paz) • La felicidad es la forma de valorar la vida en su conjunto. • El concepto de felicidad se refiere más a un estado de humor, o incluso un rasgo de personalidad, que a una emoción aguda. La felicidad no es fugaz, como el placer o la alegría, sino que mantiene una cierta estabilidad temporal. • La felicidad se relaciona con el gozo, la sensación de bienestar, la capacidad de disfrute, el estar contento y la alegría. Emociones Negativas Ira (enfado) • La ira se genera cuando tenemos la sensación de haber sido perjudicados (trampas, insultos, recibir una patada o empujón durante un juego). • La ira es una reacción de irritación, furia o cólera desencadenada por la indignación y el enfado de sentir dañados nuestros derechos Miedo (terror) • El miedo es la emoción que se experimenta ante un peligro real e inminente. El miedo es activado por amenazas a nuestro bienestar físico o psíquico. • Verbalmente la expresión de miedo tiene la forma “tengo miedo de...”, o “tengo miedo a...” Ansiedad (preocupación) • Las preocupaciones están en el origen de la ansiedad (pensar que vamos a perder, que no podemos realizar esa acción, pensar que va a salir mal nuestra respuesta en un juego o tarea…) • La preocupación es, en cierto sentido, una búsqueda de lo que puede ir mal y como evitarlo. Si el miedo se desencadena ante un peligro real, la ansiedad es la anticipación de un peligro futuro, indefinible e imprevisible, cuyos desencadenantes son imprecisos. La urgencia de la respuesta ante la ansiedad se puede catalogar de “media”; mientras que ante el miedo se exige una respuesta inmediata, de urgencia máxima • .La carencia de un estímulo desencadenante concreto es lo que caracteriza la ansiedad. Por eso se la ha definido como un miedo sin objeto. Tristeza (frustración) • La tristeza suele desencadenarse por la pérdida irrevocable de algo que se valora como importante: un ser querido, salud, bienes, etc. (al perder, al fallar en una jugada, al no ser capaz de realizar algo) • El miedo anticipa un peligro real e inminente, mientras que la tristeza es una respuesta a un suceso pasado. La tristeza puede producir una pérdida de la sensación de placer. 944 Vergüenza • La vergüenza es un sentimiento penoso de pérdida de dignidad (puede aparecer ante el sentido del ridículo en una tarea o juego). • La vergüenza es una reacción negativa que se dirige a sí mismo Rechazo (Aversión) • La aversión es una familia de emociones que implican el rechazo de algo (asco) o alguien (hostilidad). En un juego no querer ir con alguien, evitar la relación con esa persona (para pasar el balón, para recibirlo, para realizar alguna cosa con esa persona si es compañero o hacerla con la máxima rivalidad si es un adversario. Emociones ambiguas Pueden considerarse como positivas o negativas según las circunstancias. Sorpresa • La sorpresa es una reacción provocada por algo imprevisto o extraño. • Puede aparecer ante situaciones imprevistas, inesperadas, cambios bruscos… (cuando nos marcan un gol, cuando lo marcamos sin pensarlo, cuando hacemos una jugada o acción muy original…) • Puede transformarse en otra emoción según la orientación de la situación que la originado (miedo, alegría, tristeza, ira). Esperanza • La esperanza consiste en temer lo peor pero ansiar mejorar. • Aparece cuando estamos en una situación que puede mejorar ( por ejemplo, cuando estamos perdiendo por poca diferencia de puntos…) Compasión • La compasión es una preocupación altruista por el sufrimiento de otros con el deseo de ayudarles y aliviarles. • Relacionada con la empatía. La empatía es ponerse en el punto de vista de otro, compartiendo sus sentimientos (por ejemplo cuando el otro participante o equipo a perdido por “goleada”… 945