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Break/Freak: Fenómeno (Notas para una geneidética: Eidos y monstrum)

Abstract

No sólo por ser culturalmente muy relevante, sino por las posibilidades que brinda su exploración fenomenológica, y siempre que no quede la atención que se le otorgue atenazada por sus representaciones más «populares», el fenómeno del monstruo —o mejor, de la monstruosidad— representa un hilo conductor idóneo para la indagación de la reducción eidética tal como Husserl la concibe. En el presente artículo se intenta pensar la trascendencia y el abrazo eidéticos justamente desde la capacidad del monstruo (acogido por el eidos) para subvertir el estereotipo (como modalidad de prejuicio), así como aportar recursos para pensar a fondo la aberratio contra-eidética y lo de-otro-modo-que-eidético.

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Break/Freak: Fenómeno (Notas para una geneidética: Eidos y monstrum)

Author: Moreno Márquez, César
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d2d02f9d-fc15-41cb-ad3c-4f58d79e0335/download
∆αι´µων. Re is a de Filoso ía, nº 32, 2004, 55-75
B eak/F eak: Fenómeno
(No as pa a una geneidé ica: Eidos y mons um)
CÉSAR MORENO*
Fecha de ecepción: 21 no iemb e 2003. Fecha de acep ación: 22 ab il 2004.
* Depa amen o de Me a ísica y Co ien es Ac uales de la Filoso ía, É ica y Filoso ía Polí ica, Facul ad de Filoso ía. Uni-
e sidad de Se illa, c/ Camilo José Cela, s/n, 41018 Se illa. E-mail: [email p o ec ed]
Resumen: No sólo po se cul u almen e muy
ele an e, sino po las posibilidades que b inda su
explo ación enomenológica, y siemp e que no
quede la a ención que se le o o gue a enazada po
sus ep esen aciones más «popula es», el enó-
meno del mons uo —o mejo , de la mons uosi-
dad— ep esen a un hilo conduc o idóneo pa a la
indagación de la educción eidé ica al como Hus-
se l la concibe. En el p esen e a ículo se in en a
pensa la ascendencia y el ab azo eidé icos jus-
amen e desde la capacidad del mons uo (acogido
po el eidos) pa a sub e i el es e eo ipo (como
modalidad de p ejuicio), así como apo a ecu -
sos pa a pensa a ondo la abe a io con a-eidé-
ica y lo de-o o-modo-que-eidé ico.
Palab as cla e: educción eidé ica, mons uo,
al e idad, in encionalidad, Husse l.
Abs ac : Wi h ega d o he esea ch o he
eide ic educ ion, such as Husse l unde s andes i ,
he phenomenon o he mons e —be e , he one
o he mons osi y— ep esen s a d i e h ead,
no only because i ´s a e y ele an ques ion,
bu oo du y o he possibili ies ha i s
phenomenological sea ch o e s, p o ided ha he
payed a en ion ge no en angled by he popula s
ep esen a ions. This pape is ocused on he
ascendence and he eide ic emb ace s a ing o
he abili y o he eide ic mons e o sub e he
s e eo ip —as modali y o p ejudice— and o
ou nish means wi h which he coun e -eide ic
abe a io and he o he han he eide ic one a e
ho ough hough .
Key wo ds: eide ic educ ion, mons e , he o he ,
in en ionali y, Husse l.
The elephan man (Da id Lynch, 1980)
56 Césa Mo eno
1 C . la Obse ación que igu a al inal del p esen e ensayo.
2 Dos ilmes lo ilus an con especial b illan ez: F eaks, de Tod B owning (1932), con su ansg eso e ismo y su magní-
ica decla ación inicial ace ca de la dignidad de los se es de o mes, y The elephan man, de Da id Lynch (1980), basado
en la his o ia e ídica, en plena época ic o iana, de John Me ick. El ilm mues a el ai én en e la ascinación cien í-
ica, la piedad humana y la mi ada abyec a (que es la que se complace en el aspec o malé ico del mons uo). Sin duda el
p opósi o de Lynch se cen a en desplaza la mons uosidad desde el aspec o ísico al alma.
3 He mano meno —y el más popula , se di á— del auma zein del ilóso o, el cien í ico o el a is a. Sob e la admi ación suele
se muy ci ado el agmen o que le dedicó R. Desca es en Las pasiones del alma, Ba celona, Península, 1972, pp. 53-58, en
especial el a . 70. De la admi ación. Su de inición y su causa, donde sos iene Desca es que «la admi ación es una súbi a
so p esa del alma que le hace conside a con a ención los obje os que le pa ecen a os o ex ao dina ios. Así, pues, es cau-
sada p ime amen e po la imp esión que se iene en el ce eb o, que ep esen a el obje o como a o y, po consiguien e, digno
de se muy a endido». Más adelan e, en el a . 78 (El exceso de admi ación puede ans o ma se en hábi o, si no se co ige)
dice Desca es que «aun cuando es a pasión pa ece disminui po el hábi o, pues o que cuan o mayo es el núme o de cosas
a as que nos causan admi ación más nos acos umb amos a deja de admi a las y a pensa que odas las que se pueden p e-
sen a en lo sucesi o son ulga es, sin emba go, siemp e que la admi ación es excesi a y p es a a ención sólo a la p ime a
imagen de los obje os que se han p esen ado, sin adqui i o o conocimien o de ellos, deja as de sí un hábi o que dispone
al alma a de ene se del mismo modo en odos los demás obje os que se p esen en, a poco nue os que le pa ezcan. Y es o es
lo que p olonga la en e medad de los que son ciegamen e cu iosos, es deci , que buscan las a ezas solamen e pa a admi-
a las y no pa a conoce las. En e ec o, poco a poco se hacen an admi a i os que cosas sin la más mínima impo ancia los
obligan a de ene se lo mismo que aquellas cuya in es igación es más ú il». Se lee á con mucho p o echo el abajo de K.
Pa k: «Una his o ia de la admi ación y del p odigio», en el ol. col. (de muy ap o echable lec u a), Mons uos y se es ima-
gina ios en la Biblio eca Nacional (ed. A. La uen e y J. Moscoso), Mad id, Biblio eca Nacional, 2000, pp. 77-89, y, en un
sen ido más me a ísico, A. Gabilondo: «La ma a illa», Sileno (monog . sob e «Te o ») 13, 2002, pp. 83-94.
«...si ieses cosa an insóli a y a un mons uo semejan e, es o es un homb e...»
(Ame ico Vespucci, Mundus No us)
«The subjec s o my wo k a e no eaks, degene a es o he g o esque. They a e us»
(Joël-Pe e Wi kin)
«La o me e la ansg ession se doi en l´une à l´au e la densi é de leu ê e»
(Michel Foucaul )
Uno1
No se ían menos po que igu asen simplemen e en un gabine e de cu iosidades [Wunde kamme ]
o o masen pa e de un más o menos lus oso epe o io de obje os que po su «peso de se » y, sin
duda, po su ca ác e indiscu iblemen e mino i a io, quizás no pasa an de se anécdo icos, pin o escos,
a os, luc a i a a acción de e ia2o acaso ca alogada pieza de museo... No se ían menos po ello ni
ampoco po que, ue a de oda pública exposición, encon asen alojo —o su gua ida— en una Na u-
aleza que aún nos p ese ase educ os inaccesibles, lób egas g u as, inesc u ables p o undidades,
abismos abisales más allá de odo inis e ae, o lejanísimas ie as í genes... Y desde luego no se los
hab ía de desp ecia , a ellos, po que, ya sin i ina ni museo que los p o egiese —al iempo que los
en ega a como obje os—, y sin Na u aleza que les pe mi ie a exis i , quizás an sólo pudie an hace
ac o de espan osa p esencia en la an asía o en los eco ecos oní icos de las peo es pesadillas. Po
nada de odo ello, que indica una sue e de ma ginalidad (en lo anecdó ico, exó ico u oní ico), des-
me ece ían los mons uos —se hab á adi inado que nos e e íamos a ellos— de la a ención que aún
hoy equie en y quizás, al menos en cie o sen ido, más que nunca. Y no, desde luego, como si se a-
a a de un asun o que pudie a se simplemen e elegado a épocas p e é i as y cuya c eencia —o la as-
cinación y el espan o que pudiesen p o oca — pudie a se achacada sin más a gen es de escasa
o mación in elec ual dispues a a en ega se a un bobalicón es ado de admi ación o so p esa3, y a la
57
B eak/F eak: Fenómeno
que no se le ocu i ía incula el conocimien o an o con una asép ica búsqueda de la obje i idad
cuan o más bien con una sue e de apasionada emoción. Pe o, ¿acaso aunque se aloja an en la
supe s ición y en men es a las que se pudie a ma gina como «in an iles» desme ece ían los mons-
uos de la a ención que se debe a lo que son capaces de enseña o en ellos se des ela: su mons uo-
sidad (que casi se ía, bien en endido, casi lo enseñable po excelencia, lo más digno de se
mos ado), que los supe a ía po lo que en ella se p esen a y se anuncia, y que, sin emba go, suele
pasa desape cibida en cuan o al, eclipsada po la a ac ibilidad ascinan e o emible del mons uo
que la «enca na» en cada caso? Desde es a pe spec i a, en luga de en e ene se con a iopin as
ep esen aciones de mons uos, la a ención debe ía o ien a se a la mons uosidad misma, con inde-
pendencia de que exis ie a « e dade amen e» el mons uo que pudiese hace la acon ece de hecho.
Y que quede cons ancia de que no se a a en absolu o, la de «mons uo», de una noción uní oca,
sino más bien ex emadamen e compleja, lo que explica que su a amien o no esul e nada ácil. En
el subs an i o «mons uo» y en la cualidad de la «mons uosidad» cabe demasiado —y más, si
acaso, ac ualmen e— como pa a que en es e pequeño es udio pudiésemos aspi a a a a esa los po
comple o, enomenológica y especula i amen e. Mons uosos son un d agón medie al, pe o ambién
una mal o mación congéni a, la imaginación del ma qués de Sade, el a en ado del once de sep iem-
b e con a las To es Gemelas o incluso, si se nos apu a (y es a es e apu o al que ealmen e quisié a-
mos se conducidos, en cie a zona limí o e o ex ema de lo mons uoso), el Cadeau de Man Ray
(habla emos luego de él). En cualquie caso, es po la cualidad enomenológica de su p esencia, o
quizás se ía mejo deci de su i upción, po lo que el mons uo me ece su nomb e, dejando en on-
ces muy a ás el aspec o singula de su mani es ación conc e a. De es e modo, la mons uosidad en-
d ía a se mucho más an igua, ecóndi a y es uc u al, más decisi a que la p opia p esencia acceso ia
de los mons uos (y, po supues o, que la dispu a sob e su exis encia o inexis encia, o sob e sus
implicaciones axiológicas). Es a cues ión, lejos de se secunda ia, es decisi a po lo que a nues o
p opósi o se e ie e, a e ec os de una posible e isión de la noción de mons uosidad, de modo que
pudie an acoge se a su cualidad enómenos a los que se íamos e icen es, en p incipio, a conside a
«mons uosos» y que en cie o modo —de explo a es e «en cie o modo» se a a— lo son.
4 Puede isi a se www.con o ionhomepage.com.
Con o sionis a4
58 Césa Mo eno
5 Rep oducción omada de W. E. Ewing: El cue po. Fo og a ías de la con igu ación humana, Mad id, Ediciones Si uela,
1996, p. 245.
El p oblema de la mons uosidad ya no se ía —con se decisi o— el de si el mons uo cabe en
la ama ác ica del mundo, sino el de la p esencia enomenológica de la mons uosidad an o en lo
ác ico como en lo simplemen e posible ( an o si, aun sin exis i ac ualmen e, pudiese lo posible
encon a cobijo en lo eal como si, en su desampa o espec o a la ley de lo eal que dic a lo que
puede y no puede acon ece en sus en esijos, es u iese an sólo como cosido, siquie a debilmen e,
a una imagen, ensoñación o espan o). Después de odo, en muchas ocasiones el mons uo es ima-
gina io en p opo ción di ec a a su imposibilidad mundana, a su exis encia o a ab o igine. Es
cie o, desde luego, que exis en algunos «mons uos», que acon ecen e dade amen e en nues o
mundo.
Anónimo
Un mons uo ilipino de sie e u ocho años con un
pa ex a de pie nas saliendo de la pel is (hacia 1900)5
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B eak/F eak: Fenómeno
Mien as que o os son an sólo soñados:
Ra ón con o eja.
Mu ación gené ica p o ocada
Thomas G ün eld
Inadap ado (Vaca), 1977
Lo decisi o se ía, en odo caso, la up u a (b eaking) de lo que cabía espe a , el desajus e que con i-
gu a la des igu ación del mons uo, su o ma de o mada, desp opo cionada, y el ex ao dina io
encuen o en el seno de su condición híb ida.

60 Césa Mo eno
Dos
«A pa ial lis ing o my in e es : physical p odigies o all kinds, pinheads,
dwa s, gian s, hunchbacks, p e-op anssexuals, bea ded women, ac i e o e i-
ed side show pe o me s, con o ionis s (e o ic), women wi h one b eas
(cen e ), people who li e as comic book he oes, Sa y s, wins joined a he o e-
heads, anyone wi h a pa asi ic win, wins sha ing he same a m o leg, li ing
Cyclopes, people wi h ails, ho ns, wings, ins, claws, e e sed ee o hands,
elephan ine limbs, e c. Anyone wi h addi ional a ms, legs, eyes, b eas s, geni-
als, ea s, nose, lips. All people wi h unusually la ge geni als. Sex mas e s and
sla es. Women whose aces a e co e ed wi h hai o la ge skin lesions and who
a e willing o pose in e ening gowns. Fi e and ogynies willing o pose oge he
as Les Demoiselles d’A ignon. Hai less ano exics. Human skele ons and human
pincushions. People wi h comple e ubbe wa d obes. Geeks. P i a e collec-
ions o ins umen s o o u e, omance; o human, animal and alien pa s. All
manne o ex eme isual pe e sions. He maph odi es and e a oids (ali e and
dead). A young blond gi l wi h wo aces. Any li ing my h. Anyone bea ing he
wounds o Ch is ».
(Joël-Pe e Wi kin, Call o Models (1985))
¿Po qué, sin emba go, es e empeño en e isa la mons uosidad —lo que pod ía p oduci su
dila ación—, más allá de los mons uos más ópicos y al uso de nues o imagina io? Amén de que
una de las azones que pod ían da cuen a de ese impulso a e isa la mons uosidad uese el con-
jun o nada desp eciable de enómenos que pod ían acoge se a la «ca ego ía» de mons uosidad, po
o a pa e no pa ece que pudie a duda se de que una de las más decisi as líneas de ue za del ho i-
zon e con empo áneo de la enomenalidad equie e comp ende en qué medida, lejos de habe des-
pedido a los mons uos, nues a cul u a conse a un anómalo y pe u bado deseo-de-mons uo,
aunque ya no se a e de d agones o animales abulosos o p edilu ianos (a los que incluso pudie a
ese a se un ju asic pa k), más o menos an icuados o de moda, u o de acoplamien os ex a a-
gan es (con o os, caballos, lobos, ampi os, peces, moscas, a añas...). No se ía an ex año, en de i-
ni i a, que ese deseo uese un sín oma, de los más ele an es, del ono psico enomenológico de una
cul u a como la nues a, a la que co ona, sin duda, la sis emá ica explo ación/de as ación de la eno-
menalidad en la ed mediá ica, impasible y a la ez ené ica de o ado a del casi en e o ámbi o de lo
p esenciable en oda su amplísima mul idimensionalidad. Pe o, ¿y los mons uos? No se ía nada
di ícil encon a les su luga —pe o qué lejos de p o undos océanos, sel as í genes y lób egas g u-
as. Es án (los mons uos: como aquellos de la dedica o ia Al lec o de Las lo es del mal: mons uos
aullado es, ampan es, g uñido es, decía Baudelai e hacia 1861) en la ed mediá ica, casi siemp e
como eclamos de a ención, cada ez más p e endidamen e impac an es e insensa os, p edispues os
pa a a enua el ago amien o y ompe , siquie a supe icial o simulac almen e, la mono onía a la que
de con inuo es lanzada una enomenalidad some ida a su p oli e ación epe i i a ( ele-dia ia)6. Lo
6 C . Imbe , G.: «La in imidad como espec áculo: de la ele e dad a la elebasu a (Hacia una es é ica de lo hipe isible)»,
Re is a de Occiden e 201, Feb e o 1998 (núm. monog á ico dedicado a La ho a de los mons uos: imágenes de lo p ohi-
bido en el a e ac ual), pp. 88-100. És e e a uno de los mo i os básicos de lo que en T á ico de almas. Ensayo sob e el
deseo de al e idad (Valencia, P e- ex os, 1998) llamábamos pos -poé ica de la al e idad.
61
B eak/F eak: Fenómeno
déjà u hab ía dejado, en onces, de se un suceso psíquico pin o esco o ex ao dina io, pa a con e -
i se en emblema de odo un ciclo ci iliza o io. ¿Hab ía de ex aña , en onces, que se ei indica a la
p esencia seduc o a e hi ien e, conmo edo a o inquie an e del mons uo, como con ibución no abi-
lísima pa a que aquella planicie no acaba a po hundi se en la le al indi e encia de un global nihil
no um sub sole7? Nada de ex a agan e hay en que una época an pos -exó ica como la nues a se
es ue ce en colo ea de exo ismo la ida co idiana, aunque lo exó ico —o a noción que, como la de
mons uo, debe ía se enomenológicamen e e isada— se p esen e como sinies o, macab o,
abyec o... o mons uoso, con al de que sea exó ico. Si en o o b e e ensayo (de 1989) ya conside-
aba que una e isión de la c í ica husse liana a la op esión del Lebenswel po los Ideenkleide ( es-
idos, e es imien os de ideas) cien í ico-obje i os debe ía a ende a la ci cuns ancia de la op esión
de ese mundo, allí donde se dé (en in ensidades oscilan es), po la massmedia ización del mundo,
aho a se ha de insis i en que esa «op esión massmediá ica» no sólo pone en sol a la e idencia como
c i e io subje i o de a ianzamien o del a o con el mundo8, sino cualquie p econcepción ace ca de
un en o no cogni i o y axiológico es able, no malizado o, en de ini i a, anodino. Lo s anda d y es e-
eo ipado, ¿acaso no es á —pe o p egun emos bien— odeado de mons uos? Qué eno me la deuda
con ellos con aída. Y ni que deci iene que a la enomenología del mundo con empo áneo no
hab ían de impo a sólo los «mons uos» como lo-que nos llega, sino el llega nos mismo que ellos
consegui ían esceni ica : la i upción que suponen9. De aquí el empeño po eco da el ínculo que
se deja descub i en e el campo de enomenalidad y esos dos asgos de lo B eaking-y-F eak, psico-
lógicamen e muy e icaces pa a que el suje o ecep o /espec ado no abandone al edio el ínculo
mediá ico10. El pano ama —quizás debie a deci se, mejo , el mundo mismo— pod ía o na se,
en onces, sin dilación ni epa o alguno (y así ha sido, y segui á siendo), Espec áculo, Ci co, o Show,
a acción de e ia, odo sea en hono al es upo , al sen ido de lo inc eíble y ma a illoso, conciencia
lúdica y admi a i a de un llega a los lími es, al enésimo sal o mo al de lo eal, al sin ed de los
acon ecimien os...
7 C . las a en as y pe spicaces obse aciones de Heidegge sob e la Neugie , que Gaos adujo como «a idez de no eda-
des» (c . Se y iempo, § 36).
8 C . C. Mo eno: «E idencia y con ianza, Re lexiones sob e el conocimien o en el in de la mode nidad», Diálogo ilo-
só ico (Mad id), 14, 1989, pp. 197-209.
9 En una gama que aba ca (debiendo hil ana los de algún modo, común o insóli o) la o dina ia locu a de los massmedia y
una noción an so is icada, pe o cul u almen e muy ele an e, a nues o en ende (el p esen e a ículo debe ayuda a com-
p ende lo) como la de enómeno sa u ado, de endida b illan emen e po Jean-Luc Ma ion (c . J.-L. Ma ion: É an
donné. Essai d´une phénoménologie de la dona ion, Pa is, PUF, 1997).
10 Fi y-se en channels (and no hin´on) —can aba B uce Sp ings een hacia 1992, en su album Human Touch: «I bough a
bou geois house in he Hollywood hills / Wi h a uckload o hund ed housand dolla bills / Man came by o hook up my
cable TV / We se led in o he nigh my baby and me / We swi ched ´ ound and ‘ ound ‘ il hal -pas dawn / The e was
i y-se en channels (and no hin´on)».
62 Césa Mo eno
Hablábamos hace un momen o de al e idad. Como se hab á ácilmen e sospechado, de ella se
a a ambién aquí, sin duda. Y nada end ía de ex año que quisié amos apoya nues a e lexión
sob e la ci cuns ancia de que el mons uo se haya o nado imp escindible pa a comp ende un poco
mejo en qué igu aciones se o ien a la p esencia y p esen ación de la Al e idad en nues o iempo.
También ella o ma pa e de la p o unda excen icidad e ines abilidad de la ida con empo ánea12 (en
cie o modo i imos —y deci «en cie o modo» deno a una p ecaución que apenas se ía ealmen e
necesa ia— en la es ela, o quizás en el ó ice, de la de i a pa a ísica/dadá/su eal... del mundo)13.
La mons uosidad del mons uo no supone ya (o no supone an o como an año) el pánico an e la
amenaza de lo desconocido, cuan o el é igo/pánico an e la amenaza de lo eal- e o nan e bajo la
o ma de un ue a-de-con ol (ou -con ol)14: no una modalidad en e o as de la al e idad, sino una
de sus exp esiones p imo diales. No en ano, en e sus muchas po encialidades, la mons uosidad
no sólo se des ía, y al hace lo mues a sin emedio la No ma de la que se des ía, sino que pe mi e
dis ingui en e la me a Di e encia y la Al e idad, lo que esul a decisi o pa a comp ende lo que la
al e idad lle a consigo y en lo que nos a ec a (o, nunca mejo dicho, al e a). La mons uosidad no
se ía, en onces, una o ma más de p esen ación de la al e idad, sino uno de sus asgos in ínsecos
esenciales.
11 Fo og a ía ep oducida de W. E. Ewing: El cue po, op. ci ., p. 269.
12 C . O. Calab ese: La e a neoba oca (1987), Mad id, Cá ed a, 1989.
13 En muchos de sus esc i os de comienzos de la década de los no en a se pe ca ó Baud illa d de ello. C ., p. ej., La ans-
pa encia del mal (1990), La ilusión del in (1992) y El c imen pe ec o (1995), edi ados en Ba celona po Anag ama en
1991, 1993 y 1996, espec i amen e.
14 C . H. Fos e : El e o no de lo eal. La angua dia a inales de siglo, Mad id, Akal, 2001, especialmen e su cap. V.
An onin K a och il
Ba aca de e ia en Flo ida, 197511
63
B eak/F eak: Fenómeno
Y como as ondo de es a al e idad, la del Mundo15, su mons uosidad y, casi en co espondencia
a su exceso, el del habi an e del úl imo eco eco, pe o ambién g u a o an o de donde eme gen odos
los mons uos: una subje i idad —humana, po supues o— ulne able y ya de hecho he ida, pe o
ie amen e p o eica y p ome eica. Ninguna época como la nues a lo ha comp endido mejo , pa a
emblo del pensamien o y las «a es» (ya no «bellas»), e dade os campos de p ueba de la honda
pe u bación de una subje i idad a la que pod ían emblema iza , p obablemen e en e o os ( an ica
es la gama), cua o mons uos: el del doc o F ankens ein, sin duda ( e o nan e siemp e), el o o
Do ian G ey (aquel cuya dep a ación mos a á el lienzo), G ego Samsa, en La me amo osis de
Ka ka, y o o mons uo quizás más desconocido, pe o segu amen e el más inquie an e, el Acé alo de
Ba aille/Masson (habla emos de él un poco más adelan e). Se comp ende ácilmen e que ya no se
a e del ondo de los océanos, ni de sel as lejanas... ni siquie a de engend os de la e a a ómica, sino
del hondón del «suje o», de donde su gen los mons uos que ezuma po sus espan os y deli ios, pe o
que ambién es, po supues o, capaz de c ea —y qué mons uos. Quizás el deseo de mons uo no
uese sino la con e sión exp esi a del exceso que su e ese suje o: un exceso con a-na u a, como la
ecnología, o como el espí i u16. Pe o un espí i u incluso más allá de la iden idad, la palab a y la ida
misma: espí i u-exis encia.
15 C . C. Mo eno: «La hechu a del mundo. Espacio massmediá ico y ma ginalidad de lo co idiano», ER. Re is a de Filo-
so ía Filoso ía 15, 1992, pp. 82-113.
16 C ., sob e el espí i u como he ide o, C. Mo eno: «El he ide o in e io », Sileno 10, 2001, pp. 13-28.
Pablo Picasso An onio Sau
Re a o de Maya con muñeca ( ag.) (1938) B igi e Ba do ( ag.) (1959)
70 Césa Mo eno
dinamismo que inci a a ascende los es e eo ipos, cuando «sus» mons uos lo ab en has a lo ini-
cialmen e insospechado.
Se comp ende á, en onces, que los mons uos conduzcan al eidos odo lo lejos que pod ían con-
duci lo, que lo obliguen a no pode encon a cobijo en la ama ác ica del mundo o de la cul u a
(és a o aquélla), y lo lancen a la in empe ie de su ascendencia, ía y a la ez, un an o pa adójica-
men e, acogedo a. No es á expues o a «sus» mons uos, sino que más bien los incluye, los ab aza
ambién, sin duda, a ellos. Sólo si el eidos bajase la gua dia de su ascendencia y ole ase se con-
undido con sus p e-juicios, pod ían a eme e sus mons uos con a un eidos de enido simple es e-
eo ipo o canon ela i o. Acaso és a es una de las g andes lecciones de la educción eidé ica:
adjun a al des ondamien o al que b inda acceso la educción enomenológica la desmundanización
del eidos. Es común pensa el «ascenso eidé ico» como una especie de despiadado p oceso ascé ico,
ancamen e empob ecedo de la iqueza del de eni y la plu alidad. Y no es desace ada dicha com-
p ensión, pe o se a a sólo de un aspec o de los endimien os del eidos. El o o es el que cons i uye
su inmenso pode gene a i o, eidé ico-insemina i o, o diseñado , una ez que se pa e del eidos
«poseído» al menos in nuce ( al como lo o ece el ejemplo inicial del p oceso de a iaciones). F ío
y acogedo , hemos dicho, el eidos se di e encia del p ejuicio, cálido y ela i amen e excluyen e de
muchos o os indi iduos, que, pe eneciendo al mismo eidos, se ían excluidos po el p ejuicio, que
no solamen e media la comp ensión, sino que ealmen e excluye, es igma iza y dice No: p.ej.: ú no
e es pe sona, o ú no e es a io... cuando se ciega espec o al ascende eidé ico. Sin emba go, en su
p e-no ma i idad ( espec o a lo modélico-mundano), el eidos obliga a ex ema las a iaciones, que
deben p oba lo a o io i —y se a a, con esa p ueba, de odo un iesgo a co e .
Man Ray
Cadeau, 1921

71
B eak/F eak: Fenómeno
En cualquie caso, sólo en el momen o de la Wesenschau apa ece ían al mismo iempo el eidos y
sus mons uos, y aquellas abe aciones —hacia ellas a anzamos— que ya no ha ían de los mons-
uos «sus» mons uos, sino o os mons uos, los ealmen e-mons uosos, las abe aciones que lo
ansg ede ían negándolo.
¿Acaso el Cadeau de Man Ray es un mons uo? P egun a demasiado a iesa como pa a que se
la pudie a esponde culminando con un «y pun o», cualquie a que pudie a se su posible es-
pues a. No hay al «y pun o». Y si el p opio Regalo no uese un mons uo, ¿se ía al menos mons-
uoso? No, sin duda, si nos dejamos conduci simple y ac í icamen e po las ep esen aciones al
uso de lo que conside amos mons uos, pe o, ¿y en o o sen ido más adical? So p ende, llama la
a ención pode osamen e, ansg ede, se des ía, y sí, aunque no lo pa ezca, ambién «mue de»,
amenaza, aunque no nues o cue po, sino nues a men e: los andamiajes concep uales sob e los
que eposa y que la hacen acos umb a se a un mundo más o menos mullido y apacible. Pe o esa
amenaza no a ec a sólo a es e ejemplo (a in de cuen as no end ía an a ele ancia eso: una plan-
cha con cla os), sino al dinamismo mismo ang eso del que p ocede el Cadeau y que lo anima.
¿Qué pasa, en onces, con el Cadeau de Ray? A pa i de las in ini as a iaciones a que pudie a
some e se el elec odomés ico que conocemos como «plancha», una de las a iaciones a que se la
pod ía some e se ía: «plancha-con-cla os». Pe o a di e encia de o as a iaciones «mons uosas»
(imaginemos, po ejemplo, que uese una plancha ex ao dina iamen e g ande, de eno me peso),
es a a iación —la de plancha con cla os— no pod ía conse a se, pues a en a con a la plancha
misma. No es una a iación que pudie a se acoplada al p oceso de las a iaciones eidé icas y, de
es e modo, asumida en una sín esis, no se a a de una a iación adap a i a —lo que explica ía
sob adamen e que el a e p e endiese, con (g an) éxi o, esca a la y se complacie a en ella, p eci-
samen e po que es á condenada, po su mons uosidad, a pe ece en es e mundo. Adjun ando
ca o ce cla os a una plancha se p o oca, del modo más sencillo, que és a deja de se una plancha.
No hay enga ces en «plancha» (pa ecidos a los « adicales» químicos) que pe mi iesen al usión o
«enganche». Se hab ía de econoce , en onces, que los cla os no son p opiamen e acogidos po
una plancha, que los epele ía (¿acaso no es odo obje o una sue e de imán de posibilidades?),
sino po la supe icie lisa de una cosa ísica, a la que ha sido educida la plancha. La desmesu a
del mons uo no es, en p incipio, o a que la gene ada po las condiciones eidé ico-adap a i as.
Po eso podemos habla de geneidé ica. También hay, sin duda (habla emos de ello en un
momen o), mons uos a los que gene an los p ejuicios, pe o és os son, en de ini i a, y po más que
den mucho sus o, mons uos de ango on ológico meno . A pesa de pa ece poco mons uoso
(¿quién lo di ía?), el egalo de Ray lo es an o que nos impide pe sis i en nomb a como Plancha
a la que aún emos como plancha-con-cla os. Siendo hones os, no sabemos lo que es «eso» que
seguimos iendo como plancha-con-cla os. Y si los mons uos son p emoniciones de algo emi-
ble, eso emible es an e odo esa inquie ud amenazan e de lo ex ao dina io sin hoga ni pa ia ni
nomb e ni géne o...
Pod ía comp ende se mejo aho a que, p opiamen e, y a di e encia de esos mons uos que no que-
b an an el pe íme o de inmunidad del eidos, sino que se ubican aún en su in e io , el mons uo adi-
cal no se si úa en el in e io limina de dicho pe íme o, sino ue a. Y necesi a, po su adical
exo ismo, o o nomb e. El Cadeau de Man Ray no es una plancha. Pod ía al ez ep esen a lo más
inquie an e: el pode de nega se a se p e iamen e-comp endido, el pode de ompe se como obje o,
según cie as condiciones de posibilidad de su conocimien o, comp ensión y, po supues o, dominio.
En de ini i a, el mons uo X no es un mons uo, sino la mons uosidad misma, su e ible po encia
gene ado a de abe aciones ex emas. Po eso, si iene azón Oma Calab ese, el mons uo pos mo-
72 Césa Mo eno
de no es In o me36, y se ap oxima ía al Mons uo X po an onomasia. Lo In o me es el ondo de odas
las De o maciones. Po eso no deja de ene su pun o de azonabilidad la esis de Jacques De ida ace ca
de la expe iencia del u u o y la impo encia o ausencia de pode que nos inci a a que e domina o
domes ica lo que haya (incie o) de eni . El Mons uo-X colinda con nues a capacidad de espan o,
que nos es p opiamen e nues a «capacidad», sino más bien nues a incapacidad pa a concep ua , a a
cabos, conse a la co du a an e los acon ecimien os. Y no se ía descabellado pensa que quizás uese
«más enómeno» el mons uo, en es e sen ido, que el enómeno de lo que pe enece a lo consabido, a lo
espe ado, que cede g an pa e de su p esencia al eidos y al p ejuicio que lo ampa an. Aho a se com-
p ende que jun o al posi i ismo que pudiese acoge al mons uo (P inzip alle P inzipien de Ideen I) y
aquella neu alidad exis encial que an decisi a es a la in encionalidad, juegue un papel des acado (y
pone lo de elie e e a una de las modes as p e ensiones de es e escue o ensayo) el p ocedimien o hus-
se liano de la con emplación (gen)eidé ica. Pues el eidos end ía a se como el supe -yo del enómeno37.
Fenómeno po an onomasia o « enomenal», en sen ido al menos psicológico, en la hipe enome-
nalidad del mons uo se en a iza psicológicamen e el ad enimien o de la p esencia, que no simple-
men e « igu a-ahí», sino que desga a: b eaking new38. Se lo puede oma como se da y en los
lími es en que se da (aunque no se lo pudiese man ene ahí a buen ecaudo pa a la e lexión), pe o
ese «da se» es — al se ía uno de los asgos esenciales de quien es es igo del mons uo— a una con
el o na ulne able a quien debe a on a su emible p esencia, an al bo de de lo insopo able.
Cua o
«Pe o lo que se con empla como unidad en el con lic o no es un indi iduo,
sino una unidad híb ida conc e a de indi iduos que se sup imen ecíp oca-
men e, que se excluyen co-exis encialmen e: una conciencia p opia con un con-
enido conc e o p opio, cuyo co ela o ecibe el nomb e de unidad conc e a en
con lic o, en incompa ibilidad. Es a ex aña unidad híb ida le si e de base a la
con emplación de la esencia».
(E. Husse l39)
¿Cuál se ía mi cue po, el uyo lec o , si cons uye a/s uno hecho de e azos
de pómulos in an iles, labios de adolescen e, manos de mad e, pie nas de pad e,
sexo de he mano mayo , sexo de he mana meno , pies de aman e ijado en la
memo ia, a ugas de c iada y ama de leche?
¿Cuál se ía el cue po de mi alma, la uya lec o a, si la esculpie as con ag-
men os de páginas leídas, pe umes y lo es p e e idos, deseos inexp esados,
palab as dichas po los innúme os amigos que se han ido pe diendo o que exis-
en oda ía, oces agudas o g a es, ca icias de jabón o pied a pómez?
¿Qué cabeza no hab ía compues o A cimboldo40?
(Ma io Me lino41)
36 C . O. Calab ese: La e a neoba oca, op. ci ., cap. V, pp. 106 y ss. También puede consul a se con p o echo G. Didi-
Hube man: La essemblance in o me ou le gai sa oi isuel selon Geo ges Ba aille, Pa is, Macula, 1995.
37 Nos basamos en J. K is e a: «Ap oximación a la abyección», Re is a de Occiden e 201, 1998, p. 110. Pa a K is e a, «A
cada yo su obje o; a cada supe -yo su abyec o».
38 Queda pendien e, sin duda, una alo ación de la mons uosidad del mons uo desde las esis de endidas po Jean-Luc
Ma ion en o no a lo que el enomenólogo ancés denomina enómeno sa u ado (c . no a 9).
39 E. Husse l: Expe iencia y juicio, op. ci ., p. 382 (§ 87d).
40 C . C. Mo eno: «Visiones y opos de lo humano. Pe spec i as del homb e mul idimensional» (Comen a io a AA.VV.,
L’e e A cimboldo), ER. Re is a de Filoso ía 7-8, 1989, pp. 436-445.
41 M. Me lino: «Sie e pun os de su u a», Le a In e nacional 50, 1997, p. 41.
73
B eak/F eak: Fenómeno
Quizás se a e, en el ondo, de pensa Lo Híb ido, la Mezcla, que an a ele ancia gua dan con
la geneidé ica del mons uo. Pe o, ¿qué hay de Lo Híb ido? Ocu e como si endiésemos a pensa
que aunque el eidos pod ía se absolu amen e simple o máximamen e abiga ado ( eple o has a
ebosa 42), se en ega más en su escue a y sob ia simplicidad, en la (mínima) necesidad que debe
con ene , y como si pa a ello se nos equi iese un eje cicio, digámoslo así, de no-mucho-mi a , sino
de ascesis43. Pe o, ¿de qué es á hecha esa mínima necesidad? De una sín esis, de un hil anamien o
de lo di e so. En el p oceso de a iaciones p opues o po Husse l no se a a p ecisamen e de que
uese un mismo indi iduo conc e o el que, en el iempo, pudie a o debiese i asumiendo al e aciones
de su mismidad: manos de bebé, manos de niño, de adolescen e, de jo en, de muje , de a ón,
manos quemadas, manos cuidadas, manos de adul o, de anciano (y qué eno me e c.)..., sino que se
a a de Va ia ionen, al que lo que uese(n) «Mano(s)» debe ía cap a se po el acoplamien o de esas
di e sas manos, has a halla el núcleo in a ian e. Pe o bas a ex ema la hipó esis de abajo suge ida
po Husse l pa a llega a los « emo es» exp esados po Ma io Me lino en el ex o que encabeza es e
epíg a e. No apa ece ía el mons uo en su in e io , ni ue a, sino que el p opio eidos se ía, en el
ondo, mons uoso.
42 O. Paz: El mono g amá ico, Ba celona, Seix Ba al, 1988, p. 51.
43 El es e eo ipo nie zscheano de la ascé ica pla ónica ciega con ecuencia la a ención que me ece el exhaus i o eco ido
po lo di e so exigido po la anábasis pla ónica. És a es una cues ión del odo in e esan e de la que no podemos ocupa -
nos en es e momen o. C ., en cualquie , Pla ón, El banque e o del amo , 210ª y sgs. (ed. de Ob as comple as ( ad. L.
Gil), Mad id, Aguila , 1979, pp. 588-590).
44 Incluido en M. E ns : Esc i u as, Ba celona, Ediciones Políg a a, 1982, p. 303. Es a cubie a ya apa eció en nues o
a ículo Ten a i as sob e el os o, publicado en 1995. Vol e a ep oduci lo aquí iene sen ido en la medida en que, a
nues o juicio, el p esen e a ículo ayuda a comp ende la signi icación del abajo de Tanning, al iempo que ilus a la
signi icación del de eni -mons uoso, en una de las líneas que es e a ículo quisie a p osegui .
Cubie a con dibujos de Do o hea Tanning
pa a el ca álogo de la exposición El museo del homb e44
74 Césa Mo eno
Si lo dijésemos con suma b e edad: el eidos debe ía con ene el in ini o que pudiese ab aza . Es
cie o que no debe ía con ene lo ón ica o cuan i a i amen e, pe o sí eidé icamen e, o lo que es lo
mismo, en un compendio a modo de ho izon e de posibilidades: summa de de e minación e inde e -
minación. Aquella cabeza encapuchada con que ab íamos es e conjun o de e lexiones —la del hom-
b e ele an e— con iene, en e ec o (aho a lo sabemos) un mons uo de ango meno y un in ini o
i ep esen able, p o eico, sin o ma mundana.
* * *
Qué lejos —quizás— pod ía conduci nos es a escue a indagación sob e los mons uos. Si
pudiese se ep esen ada o ene una igu a conc e a, la o alidad de lo eal se ía mons uosa. Qué
é igo, y qué espec áculo. Y no c eamos que nos uese an inaccesible como pudiésemos pensa
en p incipio. Cada día coincide más con «nues a cabeza» —pe o, qué cabeza45.
De esa «cabeza» se a a, en de ini i a.
De una cabeza sin cabeza. En egado —sin en añas— a lo Posible más allá del bien y del
mal, ol iéndose a P o eo y P ome eo con a án de incula se a ellos, o a especie de igu a
mí ica del siglo XX, Acé alo, engend ada po Ba aille y Masson el 29 de ab il de 1936, pod ía
con e i se casi en el emblema de odos los mons uos —en los que se libe a, a o unada o des-
g aciadamen e, lo Posible—, y a buen segu o que deja ía muy a ás a odos los mons uos has a
la echa. De él decía Ba aille que «il n´es pas un homme. Il n´es pas non plus un dieu. Il n´es
pas moi mais il es plus moi que moi: son en e es le dédale dans lequel il s´es éga é lui-même,
m´éga e a ec lui e dans lequel je me e ou e é an lui, c´es -à-di e mons e [No es un homb e.
Tampoco es un dios. No es yo pe o es más yo que yo: su ien e es el labe in o en que se ha
ex a iado él mismo, me ex a ío con él y en el que me encuen o siendo él, es deci , mons-
uo]»46. Es e Acé alo, Mons uo po excelencia, es el compendio de lo Insopo able e Inadmisi-
ble47. Y aunque implo ase piedad,
45 La dimensión mons uosa del «mundo» queda de mani ies o de un modo bas an e in ui i o en C. Mo eno: «La hechu a
del mundo», ci . sup a (no a 14).
46 G. Ba aille: «La conju a ion sac ée», en Oeu es complè es I, Pa is, Gallima d, 1970, pp. 442-446. T ad. cas . en G.
Ba aille: «La conju ación sag ada», en Ob as escogidas, Ba celona, Seix Ba al, 1974, pp. 120-125.
47 «Ya es ho a de abandona el mundo de los ci ilizados y su luz. Es demasiado a de pa a empeña se en se azonable e
ins uido (lo que ha lle ado a una ida sin a ac i os). Sec e amen e o no, es necesa io con e i se en o o o deja de
se [...] Hay que se lo bas an e i me e inqueb an able como pa a que la exis encia del mundo de la ci ilización apa-
ezca inalmen e incie a. [...] La ida humana es á ha a de se i de cabeza y de azón al uni e so. En la medida en
que se con ie e en es a cabeza y en es a azón, en la medida en que se con ie e en necesa ia al uni e so, acep a una
se idumb e. Si no es lib e, la exis encia se con ie e en acía o neu a y, si es lib e, es un juego. Mien as la Tie a
sólo engend aba ca aclismos, á boles o pája os, e a un uni e so lib e: la ascinación de la libe ad se ma chi ó cuando
la Tie a p odujo un se que exige la necesidad como una ley po encima del uni e so. Sin emba go, el homb e sigue
siendo lib e de no esponde a ninguna necesidad: es lib e de pa ece se a odo lo que no es él en el uni e so. Puede
sup imi la idea de que es él o Dios lo que impide al es o de las cosas se absu das. El homb e ha escapado a su
cabeza como el condenado a la p isión. Ha encon ado más allá de sí mismo no a Dios, que es la p ohibición del c i-
men, sino a un se que igno a la p ohibición. Más allá de lo que soy, encuen o un se que me da isa po que no iene
cabeza, que me llena de angus ia po que es á hecho de inocencia y de c imen: empuña un a ma de hie o en su mano
izquie da y unas llamas pa ecidas a un sag ado co azón en la mano de echa. Reúne en una misma e upción el Naci-
mien o y la Mue e».
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B eak/F eak: Fenómeno
Pi ié pou nous qui comba ons oujou s aux on iè es
de l´illimi é e de l´a eni ,
pi ié pou nos e eu s, pou nos péchés
(Guillaume Apollinai e, La jolie ousse)
quizás ya no sab íamos esca a lo —a él no, a di e encia de an os o os mons uos— de Lo Impe -
donable.
Obse ación inal
A es e es udio le ha p ecedido «Objek in de Re ol e. Ve such übe die en emde e In en iona-
li ä des su ealis ischen Objek s» (que debe ía apa ece , es e mismo año 2004, en Meso es. Zei sch-
i ü philosophischen Os -Wes Dialog (Wien)). Es impo an e señala aquí la p ecedencia de es e
abajo, pues no deja de se signi ica i o el «desa ollo» —si cabe habla en es os é minos— desde
el obje o su eal al mons uo. De hecho, en es e a ículo pa a Daimon uel e a apa ece (y algun lec-
o pod ía pensa que casi obsesi amen e —y pudie a se que no le al ase azón) el «obje o» que es,
sin duda, uno de los emblemas básicos de nues a e lexión: el Cadeau de Man Ray. También en o o
a ículo (pendien e en su publicación, po el momen o, de ai enes edi o iales) nos ocupábamos del
ex añamien o, en es e caso de la «subje i idad». Se a aba de «Zu all und F emde ah ung. En -
wu ü eine e wei e e In e subjek i i ä », que debe ía apa ece en un olumen sob e Phänomeno-
logie in Spanien. Finalmen e, en T á ico de almas. Ensayo sob e el deseo de al e idad apa ecía
cla amen e ese «deseo de mons uo» de que hablamos aquí. No pod ía deja de señala que ambién
en el as ondo de o o a ículo (El he ide o in e io , publicado en Sileno 10 (2001), pp. 13-28),
apa ecía una sue e de subje i idad a la que quizás no se ía del odo descabellado llama «mons-
uosa». Finalmen e, y a iesgo de esul a insidioso, debo señala que el enunciado del sub í ulo de
es e a ículo debe eco da al de Eidos y punc um que pusimos a «Ten a i as sob e el os o», en ER.
Re is a de Filoso ía 19 (1995), pp. 103-129. Si en aquella ocasión in en ábamos, aunque un poco
delicuescen emen e, a i ma el pode del eidos como máquina eidé ica (máquina, en aquel caso,
«de hace os os»), lo que debe ía pe mi i nos, al mismo iempo, dis ancia nos de su b u al e icacia
—pa a lo que c eíamos que el punc um ba hesiano —en La cáma a lúcida—, el ecu so, en es e
abajo, al mons um pod ía se ac i ado — al es el expe imen o que p oponemos— pa a llega
has a los lími es (mons uosos) del eidos y quizás, a isbando su más allá, pensa lo de-o o-modo-
que-el-eidos, o lo In o me o Lo Híb ido, como lo mons uoso po excelencia.
El lec o sab á disculpa nos la ecuencia en es ablece nexos (casi siemp e a pie de página) en e
es a ap oximación al mons uo y o os abajos nues os, pe o lo cie o (y en ocasiones no ocul a e-
mos que nos so p endió) es que en e es a ap oximación y o as indagaciones acome idas es os pasa-
dos años hay ínculos, o casi se ía mejo deci «pasadizos», que no quisié amos que (nos) pasa an
desape cibidos. Po o una, no suele domina el aza en ese ipo de nexos. La au oci a, así pues, no
es an o exp esión de na cisismo cuan o más bien un in en o de deja cons ancia de esa eno me ela
de a aña o en edo que es —o quizás acaba siendo— el pensamien o de cada uno de noso os, del que
es amos deseando conoce sus en esijos, enc ucijadas y o ien aciones.