¿ Amarout no es América?: las percepciones suburbanas de Josep Lluis Sert y la seducción última del mito
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l as percepciones suburba na s de josep lluis sert y la seducción última del mito MAR LOREN Mar Loren es profesora asociada en el departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla Platón comienza en el año 390 antes de Cristo una tradición en torno al sueño del ideal social. Su tratado Politeia N1 sienta las bases de las reflexiones y ensoñaciones de una sociedad perfecta, igualitaria y en armonía. En el siglo XVI y dentro de la tradición platónica, Tomás Moro acuña el neologismo "Utopía" N2 en el título de un libro que se centra en la descripción de una sociedad ideal. El soporte físico donde tiene lugar tal sueño es la capit al de la isla imaginaria de Amaurot sirviéndose de la narración del explorador que la descubre. La etimología del término utopía combina dos palabras griegas: "no" (ou) y "lugar" (topos), el "no-lugar". Moro no trabaja por tanto sobre la base de la "no-sociedad", sino la nombró a partir del espacio, del lugar, vinculándolo para siemp re con su so porte físico, ya sea naturaleza intacta, ciudad o en definitiva marco territorial más o menos modificado po r la implantación arquitectónica. Para la Historia de la Arquitectura y del Urbanismo, este sueño ha tenido una repercusión trascendental, ya que el territorio y su configuración arquitectónica se convierten en el soporte físico de la s propuestas capaces de materializar un ideal social. Es por tanto la arquitectura parte fundamental en la consecución de una sociedad determinada. El autor Joseph Rykwert, incluso cuando reflexiona en torno al paraíso bíblico N3, afirma la necesaria presencia de la arquitectura en la conformación del Edén. Aún cuando en el texto no aparece incluida de forma explícita, el aut or asegura que todo paraíso como lugar ideal debe ir necesariamente ligado a una arquitectura que formalizara esa forma de ha b itar. Aunque el significado más directo y en el que ha desembocado el término utopía es el • no lugar", fue creado en su origen para su gerir dos neologismos griegos: outopia -que efectivamente habla del no lugary eutopia -que significa el lugar acertado o el buen lugar-. Estados Unidos supo, sin duda, identificarse ante Europa como ese buen lugar implícito en los orígenes del concepto de Utopí a. El término "utopía" sin embargo queda semánti camente más identificado con el no-lugar. Todo pa r aíso, nos confirma Proust, debe ser necesariamente un paraíso perdido. Su búsqueda por tanto es inútil puesto que la utopía existe en la medida que se mantiene intacto su significado fundamental del • no lugar" pero paradójicamente inspiradora, germen de altos de ideales de paisajes fascinantes, sociedades perfectas, y cómo no, de arquitectura idea l. América cumplía todos los requisitos y estaba dispuesta convencer al mundo de que el paraíso, Amarout o el Edén tenían ubicación geográfica dentro de sus fronteras. Desde que en el siglo XVIII se conformara la nueva nación estadounidense, sus valore s esenciales se cimientan sobre su identificación con lo natural; Thomas Jefferson admiraría la cultura arquitectónica europea y pondría por escrito sus recomendaciones para aprender de ella y emularla. Sin embargo, y en contraste con Europa, la gran riqueza de Estados Unidos eran sus increíbl es paisajes y territorios que se mantenían intacto s, lejanos y por tanto con un potencial utópico que Norteaméri ca no desperdiciaría. Los grandes escritores e intelectuales americanos de la talla de Thoureau se unirían a esta visión mítica de la nueva sociedad estadounidense, en la que los valores democráticos se identifican con un modo de vida rural y en el que la ciudad sería considerada por au t ores como el mismo Poe como una forma de crec imiento cancerígeno. En el campo de la arquitectura sería Frank Lloyd Wright el que sin ambigüedades se adscribi ría a esta forma de ver y construir Estados Unidos. Proclamaría la maldad implícita en la ciudad y en sus moradores y predicarla la necesidad de vivir en contacto con la naturaleza para forjar una socie - dad mejor, cuyo habitante encarnaría al hombre democrático y libre que canforDIBUJO DE AMAROU T, ILUSTRACIÓN DE LA UTOPIA DE TOMÁS MORO N 1 PLATO, Republic, The Fouhs Press, London, 1763. N2 MORE , Thomas Libellus vere aureus nec mmus salutaris quam fest,vus de optimo reip. statu, deq: nova /nsu/a Utop,a. N3 RYKWERT, Joseph, La casa de Adán en el Paraíso, Gu stavo G1h, Barcelona, 1974 N4 WRIGHT, Frank Lloyd, The Living Oty, Horizon Press, New York, 1958 El VALLE DE YELLOWSTONE, 18 71 NS WRIGHT, Frank Lloyd, • Broadacre oty : a new commurnty plan·, Arch,tectural Record, May o 1935. N6 Su convenom1ento del valor • arqu1tectórnco • de la naturaleza por enoma de cualquier rea li zac ión humana queda plasmado en escntos como WRIGHT, Frank Lloyd, • Nature as Arch1tect • en Frank Lloyd Wright on Architecture, editado por Fredertck L. Guthe1m, 1941 maria la nación. El nuevo ciudadano americano ten ía la capacidad de cambiar su entorno y prescindir de la gran ciudad N4 . "Por eso está emergiendo un tipo humano capaz de cambiar rápidamente el entorno a la medida de sus deseos, ampliamente capaz de compensar la gr an ciudad de hoy, remanente del antiguo gran muro. En la capacidad de cambiar tenemos al nuevo tipo de ciudadano" . Wright trasl ada así el mito rural al campo de la teoría de la arquitectura formalizado en lo que se convertir ía en el germen del sueño americano: "Broadacre City". Adscrito abiertamente a las filas del mi to jeffersoniano, confronta abiertamente su visión de la contemporaneidad europea con la mirada pues ta en una identidad americana netamente rural, apegada a la tierra. Desarrollado al principio de la Gran Depresión, su publicación Broadacre City : a new community plan NS recoge su visión descentralizadora de América, viendo en el automóvil y en general en los medios de transporte el único aliado fiel de la era maquini sta que permitir ía al ciudadano americano ser independiente y libre. Su visión recoge efectivamente en los años treinta las claves de la ocupación extensiva del territorio, horizontal e infinita, y paradójicamente, en contra de lo que el propio Wright defendí a, d es tructiva con ese paisaje americano intacto N6. Éste quedaba domesticado y sometido a la re tícula de parcelas de 4.000 m' (1 acre) soñado por
Wright y hecho realidad de forma generalizada tras la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, a pesar de las críticas que ya en los años treinta recibió su visión de Norteamérica N7 . ·Al final, el desarrollo suburbano en los Estados Unidos después de la segunda guerra mundial hizo realidad gran parte de la visión de Wright a pesar de las preocupac,ones de los críticos. Las viviendas de baja densidad que se extienden por lo que antes era terreno rural, los centros de comercio e industna suburbanos dispersos, y una vasta red de carreteras que lo conecta todo, definen en general el crecimiento de los Estados Unidos después de la guerra·. N1 los críticos n1 las contradicoones de un discurso que mantuvo Wright y perfeccionó hasta su muerte impedirían que frente al mito de lo natural o de la gran metrópoli s, el suburbio se convirtiera en el sueño americano por excelencia. Como afirma Lisa Philips NS en la década 1950-1960: America Takes Command y con ella su formalización arquitectónica y urbana de la felicidad: la casa en el suburbio. La fascinación e¡erc1da por Estados Unidos se potenciaba con la distancia, la mirada desde fuera perpetuaba el mito americano, elevando su arquitectura y su forma de vida a la categoría de modelo. La casa americana se erige como el símbolo de la domesticidad, de la familia como último baluarte de la sociedad perfecta, de la definición de la nueva clase media. La subida espectacular del poder adqu1s1t1vo, que se triplicó entre 1940-1955 haciendo posible la creación de esa clase media a la que pertenecían el 60% de su población N9, contrastaba con una demanda de vivienda arrastrada desde la Depresión N10 , problema que se vio agravado por el denominado baby-boom N11, que disparó las ta sas de natalidad y dejó al descubierto el grave problema de infraviv1enda que sufría la población americana, que vivía en gara¡es, graneros, vie¡os autobuses, siendo, en contraste, el país con mayor poder adquisitivo del mundo N12. "El incremento en la curva de la natalidad había chocado con el descenso en la curva de la construcción. Millones de americanos en el país más rico del mundo vivían en garajes, cobertizos para el carbón, gallineros, casetas de herramientas, graneros, ahumaderos, viejos autobuses, cabañas del Ejercito Quonset·. Sin daños materiales, con una capacidad productiva intacta y una economía fortalecida durante la guerra, Estados Unidos ya generaba en 194 7 el 50% de los biene s de consumo mundiales N13. El sistema pragmático por excelencia adaptó sin pudor las técnicas militares a las operaciones de oferta y demanda de la v1v1enda moderna y a su redef1n1 ción. La producción en masa de v1v1enda con la complicidad de la industria y las posib ilidades de prefabricación serían las claves para una transformación y consolidación del ideal doméstico americano . El proceso de industrialización en su fabricación se comp l etaba con la integración tecnológica -telev1s1ón, lavadora, calefacción centralcomo pieza fundamental del concepto moderno de felicidad doméstica que Estados Unidos ponía al alcance de todos. Los europeos ven materializadas las fantasías de la s formas modernas del habitar, que habían estado desarrollando desde el cambio de siglo. ARRIBA. BROADACRE PLAN, FRANK L LOYD WRIGHT, 1935· 1958 ABA/O A LA IZQUIERDA, UNA FAMI· LIA AMERICANA VIENOO LA TELEVI - SIÓN EN LOS AÑOS 50. N7 GELERNTER, Mark, A H1s• rory of Amer,can Arch,tecture Bu,ldmgs ,n the,r cultural and technolog,cal conrext Un,ver• s,ry Press of New England, Hanover y Londres, 1999 NS PHILLIPS, lisa, The Amer,• can Cenrury Art & Culture 1950-2000. Wh1tney Museum of American An y W W Nor• ton & Company, New York, 1999 N9 EVANS, Harold, The Amer,can Cenrury, Alfred A. Knopf, New York, 1998 N10 ROWE. Peter G , Moder• n,ry and Housmg, The Mil Press. Cambridge, MA y Lon• dres, 1995 N11 ROWE, P, op. Cit. N12 EVANS, H, op. Cit. N13 PHILLIPS, L. op. Cit. AMAUROT IS NOT AM E RI CA . .. ? SUBURBAN PERCEPTIONS Of JOSEP LLU IS SERT AND THE FI NAL SEDU C TION OF THE MYTH Plato started a trad 1100 •elated to tne d1eam of a social ideal in the year 390 BC H,s treaty Poi te,a N1 set out la d 1he bas1c reílections and dreams of a pe-fect ega tarian soc,ety n harmony In the ~•teenth century, and with n lhe Pla• toruc trad111on, S,r Tl'omas M01e comed the neologtsm Utopta' Nl n lhe Utle of a boolt wtuch ,s about the descnpt,on of an ideal society lhe physical locauon where such a dream t.ikes place s the capital Oty of the 1mag nary sland of Amaurot t IS the narrawe of the e,plorer who d scovered t lhe etymOtOgy of the term utOl)1<1 combines lWO Greek WC!ds ·e· (no) and ·topos· (place). the no place lheref01e More d d "01 WO<k on the base of the "O-SOC!ety but he derived ts name from the space, •he place. bond ng t f01ever wltr. ns physícal environmen~ wnether that was u-nde· veloped '!ature, a Oty 01 any terr 101,a frame more e less mod fied by arch t ectonic 1mplamauon lh,s dream had a great repera.;s,on or. the h1SIO/f of arch1tecture and urban plannmg as lhe temtOIY and 111 arch,tectomc conf,gurat1on became t he physícal basis of the proposals capable of materiahzmg a sooal ideal Consequently arch tecture 1s an essent1al part of secur ng a particular sooety lhe author Joseph Rykwert, even when he was ref ea,ng on the biblical parad,se N3 declared tnat the p,ese!'Ce of arch tec• ture was 'lecessary m the fonnauon of Eden. Even though ti! s was not 1nduded m the teX1 in an exp ot way, the author ma nt.imed that any parad se as an idea plJCe m1.s1 necessa• nly be •ela1ed to a form of arch tecture which would forma ze the way I s mhabi:ed Although the u L'Thlte and most direct '11E!a• n ng of the term 1.top,a s the no-place, 11 was 0119,na fy crea• ted 10 suggest IWO Greek neolog,sms. outop,a wh1ch ndeed means the no-place'- and eutop,a -11!uch means the nght place. the good pia<e lhe Un ted States ,earnt to 1d~ufy nsett 10 Europeas 1h11 good place 1mpl 01 ,n the ong ns of the con• cept of U10p1a lhe term ·u1op1a·, however, s semant cally more 1 dent1f ed w1th the 'no place' Every parad11e, Proust co:> f,rmed. must necessanly be a lost parad,se So, search ng 101 11 s use ess because utop,a ex,sts as long as ts baSIC mear ng of no-place' ,s kept ntact But searcr ng s parado, ca fy ,nspt• ~ng. t IS the seed of h1gh Idea s 101 fasonabng andscapes, perlect sooe11es a:-d. ol course, dea arch tecture America ful• ' ed a I the requ ements and was wi ng 10 convince the WO<ld trat parad,se Amarout 01 even Eden had IS geograpll • ca =t w th 115 border~ S nce the creat,on of tne Un ted States as a new '!al on n the e,ghteenth century, IS essenba va ues have been fc;.~ed C" IS ldenu!cauon w th 1ature Thomas 1effer• son adm red European areltectonic culture and ~e •ecommended that they earn from n al'd emulate 11. However, and n contrast w th E ope, the grea1 wealth of the Ur ted States was 11 ncred ble al'dscapes and temt01 e~ wh ch were ntact and far away and, therefore, w,th a utopran potent al thal the Un 1ed States wo¡¡ d not ,gnore Grea1 American wmers and mtellectua s sueh as lhoureau would share th,s myth1cal v11Kll1 of lhe 'leW American soc ety. m whKh democrat,c va ues are 1dent f1ed w th the rura way of fe and n wh,ch the c ty wou d be cons,dered by autnors I ke Poe as a f01m of cancerous grw1/I In 1re feld o' arch tecture Frank Joyd W ,'t would be the one who J ned, w11ro..t ambigu ties. th,s way of see ng and bu ldmg lhe .inited States He proda med the 1mplrot ev, ness of the oty and 11S dwel ers and advocated the need to ive m contact w,tl' n.iture to f01ge a better soc,ety, whose mhab1tants would embody the democra~c and free man who would oea1e the United States 'he new American c1t1zen had the capac,ty 10 change h11 enwonment and ex1st w1thout the c,ty N4 Th s 11 why a new human type 11 emerg1ng. capable of qurckly chang ng h,s enwonment 10 l1t ~ s des es. very capable of compensa1mg fo, the big c1ty o1 today. the ,ema ns of the old great wa · ' the capac1ty 10 change we 'lave the new type of m, zen • Wnght thus transpolll tne rura myth to the field of arch tecture lorma ,zed n wha1 w, 1 become the seeds of the A'11E!rican dream Broadacre C,ty Open~ enoors ng the •arks of the Jeffersoman myin, he openfy conlronted ~ s v,s101' of E.iropear contemporane,ty w th h11 m '1d on an American arqu11ectura S9
Pero sin duda, el gran triunfo en la redefinición moderna estadounidense es la superación en la distinción entre la arquitectura culta y la arquitectura popular o de masas y en la capacidad de esta última para enunciar la modernidad norteamericana. El caso paradigmático del Case Study Program impulsado por John Entenza, recoge los requisitos de prefabricación, de rapidez en la construcción y de desvinculación estilística de la misma forma que los millones de casas en los imponentes su burbios cubrieron el paisaje estadounidense. Estos objetos fetiche, como son la s propuestas de Richard Neutra o de Pierre Koenig, son los que se convierten en Europa en iconos de la modernidad americana dentro de esa arquitectura culta, pero se funden y confunden con la construcción más popular, que parte de las mismas premisasw de prefabricación y rapidez t que cubrirá Estados Unidos con un total de 13 millones de viviendas entre 1948 y 1958. La presentación a Europa de una forma de vida moderna en la casa industrializada, convertida, por fin, en bien de consumo, alejada de la monumentalidad tradicional histórica -la casa como depositaria de recuerdos y objetos familiaresque adquiere el simbolismo moderno de la capacidad de cambio, es mucho más que un grupo concreto de determinadas casas, objetos aún de una adoración culta, y se convierte en una redefinición de la modernidad y una identificación con la sociedad del bienestar. El pa1sa¡e estadounidense de la periferia y su profunda transformación estaría así, en mi opinión, mucho más relacionado con la tendencia pragmática y especulativa que define la identidad estadounidense, pero no por ello desligado sino vinculado más que nunca a la "eutopía" norteamericana, es decir, a la ubicación del ideal social (frente a la outopía del no -lugar). En ese momento serían personaj es como el promotor de origen ruso Bill Lewitt, los que construyeron miles de viviendas unifamiliares en la periferia de las ciudades, materializando el sueño americano y transformando para siempre su paisaje. Suburbios 60¡arqu,tectura como Levittown en Nueva York formalizarían el auténtico sueño americano, a pesar de las críticas sobre su monotonía de pensadores como Lewis Mumford, o de la predicción de los sociólogos de que este imponente suburbio de 6.000 casas se convertiría en un gueto en menos de 20 años N14. Hay pocos arquitectos españoles que tuvieron, sin embargo, la oportunidad de revisar la propuesta americana desde dentro, encontrando las coordenadas reales de Amaurot. Josep Lluis Sert llegó a Estados Unidos en 1939 para quedarse, y su contacto con el país adquiere una profundidad que supera la figura del espectador, perfilándose como uno de los grandes pensadores de la ciudad norteamericana desde una revisión humanizada de los postulados de la modernidad. Pero la cuestión interesante que subyace en el análisis de su pensamiento urbano en torno a la predilección en Estados Unidos por las formas de ocupación extensiva, es si tras las críticas de Sert y la voluntad de transformación del urbanismo americano subyacía también la fuerza y la atracción hacia el mito americano y por tanto una influencia en su propuesta arquite ctó ni ca. Su implicación en proyectos urbanos en la década de 1930 en el seno del G.A.T.C.P.A.C. de la importancia de La Ciudad de Reposo en Cavá y Castelldefels, considerada por Oriol Bohigas la mayor contribución de este grupo N15, corroboran su vocación de urbanista. Su implicación en la definición del urban is mo moderno en los Congresos de los CIAM, dan definitivamente una proyección internacional a su pensamiento en torno a la s formas de ocupación territorial. Era de esperar, por tanto, que uno de los campos de estudio crítico a su llegada a Estados Unidos fuera precisamente el urbanismo americano. En 1942, y tras sólo tres años después de su llegada publica su visión de las propuestas del IV CIAM en torno a la ciudad funcional, bajo el título Can our cities survive? An ABC of urban problems, their analysis, N14 EVANS, H., op. cir. N 15 BOHIGAS, Orio l, Arquirecrura Española de la Segunda República, Tusquets, Barcelona, 1970 . A LA IZQUIERDA, STAM0 PAPADAKI. DISEÑO DE SOBRECUBIERTA PARA El LIBRO MECHAN/ZA r/ON TAKES COMMAND, DE SIGFRIED GIEDI0N A LA DERECHA, FOTOGRAFIA DE LA CASE STUDY HOUSE DE PIERRE KOENIG. ABAJO, FOTOGRAFIA AtREA DE LEVITTOWN, LO NG ISLAND, NEW YORK, 1947. ident i ty which was clearly rural, and attached to the l and. Developed at the beg i nning of the Great Depression, his publi• cation Broadacre C1ty: a New Commumty Pl an NS reflected h1s decentraliz i ng v1sion of America, see i ng the car, and in genera l means of transpon, as the only loyal ally in the machinist era which would al low the American c1 tizen to be independent and free. His vision effect,vely reflected, m the th i n,es, the keys to the extensive occupation of this horizontal and i nfinite temtory, and was paradoxicall y, in opposition to what Wright himself defended, destruct,ve to the intact American landscape6. lt was domest,cated and subm i tted to the reticule of 1 acre (4,000 ma) plots, dreamt up byWnght and made real In a general way after the Second World War in the Umted States desp,te the crit i cisms that h is visio n of Nonh America N7 rece,ved even in the thin,es. • As ,t turns out , Amer i can Suburban deve l opment after the Second Wo r ld War turned much of Wnght's v, sion into reality desp , te the critics ' concerns. Low dens,ty housmg spreading over the once ru ral l and. with dispersed suburban centres of retail and industry, and a vast network of roads in king , tal, togethe r, have lar gely definedAmerica's post-wa r growth " Ne i ther the critics no r the cont r adict i ons of a di scourse that Wright cont,nued and improved unt il his death wou ld stop the suburb from becoming the American dream par excellence, in contrast w, th the myth of Natu,e or the big metropolis. As lisa Ph1lips NS stated between 1950-1960 . America Takes Command and w,th its arch i tectonic and urban formalizat1on of happmess: the house m the suburb. The fascinat,on for Amenca was strengthened by drstance. the view from abroad perpetuated the Amencan myth. el evat 1 ng ,ts arch,tectu re and its way of lile to the category of model. The American house is erected as a symbol of domest,city, of the fam,ly as the ult,mate value of a perfect society, of the deí imt,on of the new m,ddle class. The stunn i ng mcrease of Ame r i• ca's purchasing poweI wh ic h tnpled betwee n 1940 and 1955 -makmg poss,ble the creatIon of this American m1ddle class. c ontaimng 60% of ,ts populat,on N9-, was m contrast w,th the cont , nued demand for housmg sm ce the Depression N to A problem that was worsened by the Baby Boom Nt 1, when the bi•th ra1es shot up and revealed the senous problem of infra• housmg suffered by Americans. who l1ved ,n garages, granaries and old buses desp11e be , ng the country w, th the greatest pur chasing power N1 l "The mmg curve of the bi nh rate had collided w,th the falling curve of hous in g stans. M, I I,ons of Americans
in t he richest country in the world were l iving in garage~ coa l sheds, chic k en coops, tool sheds, granaríes, smokehouses , old trolley buses, Ar my Quonset hu t s. • W1thout mate ri al damage, w1th its produa 1 ve capacity rn t aa and an economy st rengthened dur i ng t he war, by 1947 the United Sta t es gene r ated 50% of t he wor l d's consumer goods N1l The ever pragmatic American system adapt ed mihtary techniques w1thout shame to modern hous i ng supply and demand operat i ons and to the1r redefinit1on. The mass produa i on of housing w,th t he compl1city of the rndustry and prefabrrca t 1on pos11b i lit 1 es would be the k ey fo r a transformation and consohdation of the American domestic ideal. Th e industrralization process in 1ts manufaaure was comp l eted w1th tec h nolog,cal integrat i on -telev11ion, washrng machrne, centra l h ea ti ngas a bas ic pi ece of the modern concept ol domestic happiness wh i ch America made ava , lab le for everyo· ne. Eu ropeans saw the materializat,on of their fantasies of modern living, wh,ch had been developing s, nce the turn of th e century. Bu t, w it hout doub~ the grea t trrumph of Ame· rican modern redefrni t ,on ,s overcom,ng the di ffe r ence betwe· en cult ar c h1 t ecture and popular arch 1 teau r e, or mass arch, t ec t ure, and the capacity of the latt er to enounce North American modernity . The paradigmat,c ,nstance of the Case Study P<o· gram, promo t ed by John Entenza, gathered together the •equ rements of prefabr i cat i on, qulCkness rn construction and sty s t,c dissocia t ,on rn t he same way as mil ions ol houses in the rmpressive suburbs that covered the North Amerrcar landscape, These fet,sh ob1eas, l, ke those proposed by Richard Neutr, or Pierre Koemg, 1n Europe became icons of America~ rnoder mty w,thrn cult arch,tecture but were m1xed and confused w,tl the most popular arch,tecture, whrch 1ta1ted from the same p¡em ses of prefabr1Cat 1 on and quickness and wh1ch prov1ded America w,th a total of 13 m lhc" houses between 194B and 195B. The ,ntroduct1on to Europe of a rnodern way < ! irle, t hrough the ,ndustnal,zed house, l,na ~ converted rnto a consumer good, d stant from hrstoncal trad1t1onal monument 1ty -the house as a deposi t ory of family memorres and ob¡ects- , wh , ch modero symbohsm derrved from the capacrty to change, is a lot more than a specd,c group of certa 1• houses-obJects, even more than cult adorat1on, and becomes a redel "•tren ol modern ty and an dent,ficatron w,th t~e welfa soc1ety. The suburban North American andscape and ,11 deep transforma t, on would thus be, rn my op n <r. mueh more related to the pragma t ,c and specu ative tendency t~at def,nes Amerrcan ,dent , ty, although not disassoc1ated ~ut doser than ever to Amerrcan 'eutop1a' That ,s, to the ocatior ol socral rdeal (rn opposrtron to the 'ootop1a' of the no-place). li those years t was people l,ke the deve oper of Ru1s1an orrg n B,11 Lew,tt, who bu lt thousands of houses on the per phery ol American Cites, manifestrng the Amerrcan dream and tran1f01 mrng for ever , ts :andscape . Suburbs I ke lev,ttown " New York would make real the authent,c American dream, desp1te cr t ,cs about ts monotony frOfl' thínkers sucf, as Lew s Mufl'• ford, or the soc,olog sts pred a,ons that th11 ,mpress1ie subo o w th 6,000 houses would become a ghetto m less tha• twenty years N1 4 'here were, hm,ever, lew Spamsn architects who had the oppOHunity :o revise the Amerrcan propo~ fror w1th1n, find ng the real coord na t es of Arnaurot Jo<ep llurs Sert arrrved m the United States ,n 1939 to stay and h1s con• tact v., th North Amerrca ga ned a deepness tha t surpassed th figure ol 1peaa t o1. becomrng one of the great • hrnkers of Am , ca~ crt,es frOfl' a ~uman sed ,ev,11on of the postulates of modemty But the 1nterest ng que1t1on, wh1ch under res n the ana ys11 of h11 urban th nk,ng on the Un ted State s predi• iect o• lor the extens,ve form of occupat on. ,s whether atte Sert's rnt,crsms and the NI for transformat1on ol Amerrcan ur ban plann ng the strength and aurawon towards the Amer can myth 11 a so underly,ng and, rs therefore, an níluence rn h11 archrtectonic proposal H•s mvolvement n the G A.' C PAC wrth urban pro¡eas durrng the th •t es, as rmpc" ant as la C udad de Reposo 1n Cava and (as te defE s, con11dered by Orrol Boh gas :he best cootributron of thrs group N1 5, conf rm hrs voca• ton for urban plann ng H I nvolvement n the 1ef nit on of modern urban plann ng n the CIAM Congresses def n trvely gave an rnterrational pro¡~1 on to hrs th nk,ng about te",tO· na lorfl's o' occupa t ron.11erefore, on h11 ª" va rn the State, their solutions, Sert ya incluye una pr imera r eflexión de la ciudad norteamericana y em p ieza así a definirse su visión de la ar q ui te ctu ra y del urbanismo es t adounidense. Desde su propia i dentidad y su visión de la ciudad europea, Josep Lluis Sert se adscribe a formas de ocupación urbanas, y en su producción teórica sobre la ciudad norteamericana, queda claro, en un principio, su rechazo hacia el subu rbio como solución a la vida moderna. Sert analiza las grandes carencias de este modelo, el carácter introspectivo del sueño americano, que se centra en la casa despreocupándose de los efectos alienadores del suburbio N16. "Me dan miedo las imágenes de la "ciudad del mañana" que aparecen con frecuencia en revistas famosas, una "ciudad" formada por interminable suburbios; una casita al lado de ot ra, iY un helicóptero en cada jardín! Cuando intento imaginar estas ciudades del futuro, prevalece el complejo de "Superman", se describen todo tipo de artilugios con todo detalle, y se olvidan los fac t ores básicos que van a conformar la ciudad". Dentro de los factores bá sicos que Josep Lluis Sert tratará de introducir en Estados Unidos está la necesidad en nuestras ciudades de un espacio público para la interacción social, de "centros" o • núcleos cívicos", junto con la aplicación de mayores densidades y el factor humano como punto de partida de un nuevo p la neamiento de carácter orgánico para la nueva sociedad de posguerra. Fruto de esta preocupación será la creación de una nueva disciplina en las Escuelas de Arquitectura: el Diseño Urbano. El autor advierte de la ausencia del espacio público en las agrupaciones americanas, derivado de su efecto descentralizador y conso lida su propuesta reali zada a principios de los 50 en el CIAM 8 en donde ya confirma la necesidad de centros para la vida colectiva N17. El crecimiento suburbano precisa integrar este espacio no cons - truido para la interacción de la comunidad PRIVATIZED UVES, FOTOGRAFIA OE BILL OWcNS. N16 SERT, Josep Llurs, "The Human Scale rn C,ty Plan• nrng", A.AVV, en New Arch,tecture and c,ry Plannmg, a sympos,um ed1ted by Paul Zucker, Phrlosophrcal Lrbrary, New York, • 1944 N17 SERT, Josep Llurs, ·centres for the Communrty Ufe ·, A.AVV, en The Heart of the Ciry · Towards the Humaniza• r,on of Urban Ufe, Lund Humphrres, Londre s, 1952. N18 SERT, Josep Llurs, "T he Human Scale 1n C1ty Plan - nrng ·, op. c,r N 19 ORTEGA Y GASSET, José, La rebelión de las masas Citado por Sert en"Centres for the Communrty Lrfe· , A.A.VV como instrumento fundamental del fomento del debate ciudadano y por tanto del l ibre pensam ien to y de la mi sma democracia. El suburbio como producto de la es p ecu l ación desvincu la al ciudadano del hecho social de l habita r y hace peligrar la integridad del territorio, destruyéndolo más que la prop ia construcción de i nfraestructuras, cubriendo regiones completas y produciendo un modelo que no es urbano pero tampoco rural N18 . "Si los sueños de esos especuladores se hacen realidad, la destrucción del paisaje será mucho mayor que la provocada por el uso del ferrocarril y del automóvil. El complejo resultante de "ni ciudad ni campo" probablemente cubriría regiones enteras, donde se colocarla en cada parcela una casa prefabricada tras otra para hacerlas disponibles rápidamente incluso antes de que se hubiese podido esbozar una planificación adecuada". Sus teorlas son del todo contrarias a lo predicado por Wright, desde l as bases de la identidad norteamericana, en las que la actividad democrática sólo es posible a través de es te ti po de vida suburbana, que hace al ciudadano libre, independ i ente y en contacto con la tierra. La ciudad que venga a formalizar los nuevos valores logrados por las Naciones Unidas tr as la Guerra, debe ser proyectada, según Sert, teniendo como princ i pa l factor la comunidad, el ind i viduo dem ocrát i co y la escala humana, precediendo los va l ores industria l es/maquinistas y los valores económicos/especu lativos que dominaron hasta la fecha. Desde este punto de partida Sert realiza sus propuestas de ciudad en l os años 40, en l as que casi i nconscientemente, entra de nuevo en el territorio de la eutopía. El subu rbio queda así sustituido por un territorio planeado, estructurado a partir de la unidad básica de l barrio, "the neighborhood unit", que se agrupan para formar poblaciones, "townships", que a su vez se unen para conforma r una ciudad. Apunta datos cotejados sobre número de habi tantes, densidades y servicios mínimos de cada unidad así como su configuración . Cada un i dad es asf un organ i smo centralizado en torno al "núcleo cívico·, que es frente a la casa en la identidad americana , el motor que hace posible el avance de una soc i edad, de una nación, a partir de la inte rac ción cu l tural y política que estos centros hacen posib le N19 . "Así, la cuidad, o polis, empieza siendo un espacio vacío, el foro, la plaza, y todo a rqu i tectura 61
lo demás son sólo los medios pa ra fijar ese espacio vacío, de limitar su contorno. La polis no es básicamente una colección de vi viendas, sino un lugar de encuentro para los ciudadanos, un espacio di ferenciado de la función privada". De nuevo en los años cincuenta, Sert parte de su propia identidad mediterránea para la formalización de estos centros, estos núcleos de la ci udad, reinterpretando elementos como el patio y lo pone en práctica en las prop uestas que junto con Paul Lester Wiener realiza para las ciudades de Amér ica Latina. En el artículo "Can Patios make cities?" William Letwich establece un anál isis comparativo de esta propuesta esencialmen te centrípeta, con una direccionalidad hacia su inter ior, hacia esos centros que provocan el encuentro y el diálogo, con la propuesta americana de Radburn, esencialmente centrífuga, con la mi rada puesta en el exterior, en la calle, en el paisaje. Sin embargo, junto a las diferencias superficiales que las separan, en un estudio más detenido, el autor analiza las similitudes que encuentran en ambos modelos valorando este modelo americano como excelente. La existencia en esta propuesta estadounidense de un gradiente de espacios exteriores vivideros hace posible la interacción colectiva y la separación de accesos peatonales y rodados separa definitivamente esta propuesta de la tónica general de los proyectos suburbanos del momento N20. "Esta serie graduada de espacios exteriores compartidos, que va desde lo más íntimo a lo menos íntimo, aunque todo a escala humana, es lo que la hace diferente. Es la diferencia fundamental entre la calidad de Radburn y el tipo de urbanismo desatinado y sin sentido qu e se lleva acabo en nuestras urbanizaciones". Este punto de vista es compartido por el mismo Sert que en 196 1 publi ca junto con J. Tyrwhitt "The shape of the American City" N21 que comienza con una reflexión crítica a las distintas utopías en torno a la ciudad ideal. Cuando se refiere a la utopía del "paraíso suburbano" afirma que las soluciones de Clarence Stein y Henry Wnght como Radburn en New Jersey o Greenbelt en Maryland marcaron un camino qu e hacía po sible el ideal de la ciudad jardín en Estados Unidos, con posibilidad de ce ntr os para la int era cc ión social y la separaoón de los recorridos peatonales y l os rodad os. Est as propu es tas la s considera por tanto, acertadas como solución de la ciudad ideal y perteneciente al universo utópico, vi é ndo se truncado su continui62 arqui t ectura • · r-,•, 11 1 1· ,, ¡.¡{\¡ ; ', ,, ,, , ..:,, -· -· fv .,, N ... ,, , ,, 1 - -U /// // J/ 111 1 111/W J /JI/ J »1111Ht11 1 1 J 1111 UtJ l;}.'N .' .1 1 [) ¡¡ ¡¡ 11 /1/ // J IJ¡¡;-;-;-;;,¡~ 1111 11 ', . ¡, ' '• • "" , , ,, , . .. 1,, ... 1 " 1 A ~ ., -• ¡ r~ 1 i 1 . ~ , 1,· 1 - --- -- -- -- -- -- - ----- ----- '} ~· ' ' ' , J , , '• 11 ' ' "' f-.ll.H, J• .J dad por el carácter especulativo de l os grandes complejos. "Welwyn en Inglaterra y Greenbelt en los Estados Unidos señalaban el camino -pero fueron sumergidos bajo la gran ola de desarrollo urbano que rompió sobre el mundo occidental- . Muy pocas áreas suburbanas tenían la pretensión de proporcionar todos los medios para la vida social, con un cinturón verde de protección o separando a las personas de los coches. Casas unifamiliares para la gente, que harta de las condiciones en la ciudad, proliferaban con una monotonía inacabable, sin escala. La ciudad jardín ideal se vio reducida a una propuesta de negocios para el desarrollo suburbano a gran escala". Es interesante que si comparamos la propuesta de Stein y Wright para Radburn hay muchos puntos en común con las propuestas diagramáticas de Sert de los años 40, referidas anteriormente en es te artículo, confirmándose una i nf luencia de las propuestas americanas en su arquitectura. La cualificación de lugares para la vida colecti va en distintas escalas, la separación de los recorridos peatonales y rodados con la preeminencia de la escala humana, una apuesta por mayores densidades y la estructuración de todo el con1unto a partir de una calle principal donde se concentran la s actividades comerciales sería muy similar a lo propuesto por Sert en las ciudades de nueva planta. Sert se separa as í de las propuestas netamente especulativas de la vida suburbana americana pero se adscribe a sus primeros intentos de finales de los años 20, propuestas que como Radburn se realizan en el marco de las ayudas públicas y que nunca se llegan a terminar ya que la entidad pública promotora, City Housing Corporation, abandona su actividad en 1933 N22. Sert se muestra muy crítico con la ciudad americana de posguerra, su dependen cia del automóvil que no po sibilita el acortar distancias y tiempos, sino que hace posible dispersar cada vez más los suburbios en el ARR I BA, DIAG RAMA DE S ERT DE U NA P OB lA CIÓN "T OW NSHIP" B ASICA A PARTIR DE lA AG RUPA CIÓ N DE BARRI OS " NE I GH B ORH OOD UN ITS". ABAJO , DI AGRAMA DE SER T DE UN A CI UDAD A PAR TIR DE lA A GR UPAC IÓN DE POB lA CIONES " TO WN SH IPS" N20 LETW ITCH, W1l h am , "C an pati os mak e c1t 1 es7 ·, Ar chitectural For um, Ago sto 1953. N21 SERT, J. LI. y TYR W HITT, J. , "The shape of the Ame nc an C 1t y·, Conremp ora ry Arch,r ec tu re of the World 1961, The Sho koku sha Pub hs - hing c o , T ok io, 1961 N22 ROW E, Pet er G., op. Cit., p. 195 it was to be ex pected tha t one of his fie l ds of rnt i cal study wou ld be Ame r ican urba n plann i ng . In 194 2, only three years afte r having arrived in t he St ates, his vi sion of the proposals in t he 4t h CIAM abou t the f unctional city, unde r t he t1 tle Can our oties SU1v1ve? An ABC of ur ban problems, their ana l ys i s, the1r sol uti on, Sert al ready i ncluded the first reflection on t he American city and his vision of Amer i can arch 1 tecture and u rban planning t hus staíled to be more defined From his own i dent1ty and vision of the Eu r opea n c,ty, J ose p Lluis Seíl considered ur ban forms of occupat 1on, and from the start it is clear, in h1s theo r etical production on the American city, that he rejects the su burb as a solu t ion for modern liv i ng . Sert analyzed the 1mprnta nt deficiencies in this model, the i ntrospect1ve character of the Amer i ca n dream, which is centred around the home, unconcerned w 1t h the al ie• natmg effects of t he sub u rb N 16 1 dread the pi ctures of the ·c, ty of t omorrow ' wh1Ch appear frequently m popu l ar magazines, a 'city' formed of en dless suburbs; one sma ll cottage closed to the nex t one , a helicopter ,n e very backyard I In trying to pictu re these cities of t he fu t ure the 'Superman' comp l ex preva il s, gadge ts of all ty pes are described 1n deta il, and the basic factors th at go to make a city are forgonen • Among t he bas ic factors t hat Seíl t ri ed to introduce 1n the United Sta t es was the need for pub li c spaces fo r social inte r action, of 'civ 1c centres ' or 'nuclei ', 1n our c1ti es , al ong with the applicat1on of higher densit1es and the human factor as the staíl i ng point for a new approach of an organic ch aracter for t he new post-war soc i ety. The result of th 11 co ncern w1 II be the crea t ion of a new d1 1opline in American Ar ch ,- tecture schools : Urban Design. The author warned of the absence of pub l ic space m Am e rican ciues, denved from 1 ts decentralizmg effect , and he consol i dated his proposa l at the beg1nning of t he fif ties, in t he 8th CIAM, where he alr eady conf1rmed t he need for centres for co ll ecllve liv i ng N 17 Am er i can sub u rban growth neecled to mt egra te 1h11 non-bu1lt space for community mter· action as basic a instrument for st i mulat 1 ng publ ic debate and, th erefore, free thinkmg an d democracy 1tse l f. The suburb as t he p roduct of specula t ion di sassocia t es the ci tizen from the social fact of inhab111ng and pl aces m jeopardy the i ntegrity of the t erritory , causmg even more des t ruct 1 on than the construct1on of mfrastructures , covering whole regions and producing a model wh 1 ch is ne i ther urban nor ru ral N 18 "lf t hese speculators' dreams became r ea li ty, the destruct i on of the coun t rys i de would be far greater than that provo k ed by the use of the railway and the automobile. The ·ne 1 ther·oty-no r -country complex' resu lt mg, would probably cover ent i re regions, where one prefab n cated dwelling aher ano t her could be dropped onto 111 lot and made quickly ava,lable befare any sound pl ann in g could even be out l med. • His theor i es are tota l~ opposed to what Wrig ht advocated, from the base of American 1 den t 1ty, m wh1ch democra t 1c acuv , ty 1s only poss i ble t hrough th is type of suburban hfe, wh1ch makes the C1t1zen free, independent and in contact w1 th t he land . The city that would come to formalize the va l ues ach1eved by the Uni t ed Na ti ons aher the Wa r. must be des i gned, according to Seíl, hav 1 ng t he community, the democratic 1nd1vidual and human sca le as ma in facto r s, preced 1 ng the industrial/machmist values and economidspecu lat ive values whic h had dom , nated unti l then. from this st amng po1 n t, Seíl made his proposa ls for ot1es 1n the fort 1 es in which he almos! obliviously carne aga in mto the t emtory of eutopia . The suburb 11 thus subst1tuted by a planned temtory , structured from the basic un1t of ne1ghbourhoods, which come toge· ther to form townships , wh i ch 1n turn come togethe r to fo r ma city . He recorded contrastmg data abou t the number of inhab 11an ts, the density and mínimum services of each oty as well as 1 11 configuration . So each c ity 11 a organ i sm centred around the · civ1c nu cleus', which 11, in con t ras! w 1t h the house in the American 1dentity , the mo t or tha t makes the pr ogress of a society, a nailon possible, through cultural and poliucal 1nteract1on that these centres ma ke poss i ble N19 ' So, the city, or the po li s, starts by be 1 ng an emp ty space, the for u m, the agora, and ali t he rest are ¡us t means of fi xing that empty space, of l1m1tmg i ts out li nes . The po li s is not pr im arily a collect i on of habitab le dwe l lings. but a mee ti ng place for c1t1zens, a space set apar t for prívate fu n ct1 ons." Agam 1n the f1ft1es, Seíl staíled from his own Med 1 terranean 1dent1ty for the formal 1 zat 1 on of these cen t res , these oty nucle1 , re1n t erpretmg el ements hke t he patio and
territorio, confiando su conexión a la fe incondicional en el coche. A pesar de la crítica abierta que Sert realiza en el artículo "The shape of the American City" sobre la vida suburbana norteamericana, coincidiendo en este momento con la publicación de Jane Jacobs de The Death and Life of Great American Cities N23, -la publicación más importante en la crítica de la ciudad norteamericana de los 50-, en su última parte siente de nuevo la seducción de Estados Unidos. Sert se rinde así a la realidad del tipo de vida ya consolidado y se siente atraído por la nueva tipología del mal/, que empezaba a aparecer en el paisaje americano, y lo propone como el modelo a seguir para hacer posible de nuevo la introducción de centros para la vida colectiva a nivel regional N24. "Pero, aunque sean pocos y aislados [los centros comerciales}, apuntan el camino para la reintroducción de la escala humana en el marco regional; y puede que proporcionen la clave para que la luz llegue a la oscuridad de nuestros distritos periféricos actuales". Sert se impregna así de la mentalidad americana, del reconoc1m1ento del consumo como " La Actividad' por excelencia capaz de crear interacción social y sust1tu1r a los centros cívicos tan defendidos por él. Aún en el marco de lo público y todavía en 1929, la propuesta de R adburn que él reconocía que marcaba el camino hacia el habitar contemporáneo, ya denomina como "comercial" el eje-núcleo vertebrador de la propuesta. La fuerza de las propuestas americanas se introducen en el discurso del autor y la novedad del modelo de los centros comeroales lo ubican en los años sesenta aún en el territorio de la utopía, manteniendo intacto el deseo internaoonal por el sueño americano. No debemos olvidar que Víctor Gruen, arquitecto conocido como el creador de la tipología de centro comercial como edifi cio cubierto y d1stnbu1do en dos plantas fue también europeo y, tras construir vanos de sus eJemplos más parad igm áticos, despreció abiertamente en lo que se había convertido esta tipología para la sociedad y el territorio americano. La seducoón del mito americano es, por tanto, incombustible incluso ante las miradas más cercanas y certeras. La prox1m1dad a la s coordenadas de Amaurot introduce la posibilidad de un análisis obJet1vo y en algunos casos profundamente crítico ante la realidad estadounidense pero no logra al fin, una liberación de la eutopía americana; def1nit1vamente en la época de posguerra Amaurot tiene sus coordenadas en Estados Unidos . puttmg it ,nto pract,ce m the proposals M11ch, along w,th Paul Lester w,ener, he made for c,1,es n Lat n Amenca. In the art,cle ·can pat,os make rn,es 1' Will am Letw,ch estabhshed a com parat,ve analys,1 of 1h11 proposal, es1en1,a ly cent11petal, 11 a rected towards ,11 ,nten01, towards those centres that 11,mu1ate encounters and dialogue, 1n contra11 v.1th Radhurn'1 Ame- ·ª" proposa1 essent,ally cent11fugal, wh1ch lookl 1oward1 t~e exterior, the 1treet, the andS<ape ~owever, desp1te the superf,cial d,fference1 that set them apart. na more deta,led 1tudy, the author analyzed the 11milant1es he found m both model~ ,, lumg this Amencan model as excellent In th11 American prop,'l\al, the existence of a grad1ng of exte11or living spaces make1 collect1ve mteract,on po111ble and the different1at1on of pedest11an and traffic acces1 definitive~ separates this propos from the gfneral trend of the 1uburban project1 of that p,11.xJ N lO ·11 .s this graaed senes of outdoor w,ng spa· e~,. graded from m01e m~mate to less 1nt1mate, yet ali of a t,uman S<ale. that makes the d,fference, the ma1or d,fference between excellent Radburn ind the a1mle11, 1tup1d type of planning carried out so general~ in our development, • This pomt of view IS shared by Sert himself In 1961, he pubh1hed The Shape of the American City Nl 1, w,th Tyrwt,,11. wh1ch begm1 w,th a C11t1cal reflect1on on the d,ffe· rent utop1a1 for the ideal oty When he ment,oned the utop,a of 'suburban parad,se' he asserted that the solut,ons by Cla• ence Stem and HenryWright. a1 well as Radburn m Nevv Jer· sey or Greenbelt m Maryfand, marked a path that made the ideal of garden crty poss,ble m the Un,ted State~ w,th the pos1ib1l1ty of centres for social ,nteract,on and the drfferent,ation between pedestnan and uaff,c routes. He con11dered these proposals a1 adequate solut,ons for the ideal c,ty and belon• g,ng to the utop1an unrverse, 111 cont,nu,ty be,ng broken by the ,peculat,ve character of large complexes. "Welwyn m England and Greenbelt ,n the Un• ted States po,nted the way -but they were submerged m the great wave of suburban development that broke over the we tern World. Very few other suburbs made even a pretence at prov,dmg fo, a full measure of social hfe, zomng for a protect, ve green belt or 1eparatmg the people from the cars. Single fam,ly hou1es for people, fed up wrth cond1t1on1 m the crty, prol,ferated ,n an endless, 1<aleles1, sameness. The garden City ,deal became reduced to a business propos1t1on for l.lrge 1<ale uourban d~lopments. • lt 11 mterest,ng when comparing the proposal by Stein and Wnght for Radburn w,1h Sert·s d,agrammat,c pro• PLANIMETRIA DE UNA UNIDAD BÁSICA DEL PROYECTO DE RADBURN N23 JACOBS, Jane, The Death and Ltfe of Great Amer,can emes. Vmtage Books, New York, 196 t N24 SERT, J U y TYRWHITT. J., op ot. NORTHGATE REGIONAL SHOPPING CENTER, SEATTLE. WASHINGTON, t950, JOHN GRAHAM AND COM • PANY . posal m the forties, previou1~ ment,oned m t~ s art,de, 10 see that there are many pomts m cornmon. t conf,rms the mfluence of the Amerrcan proposals m hrs arch1tecture The classifica• tion of places for collect,ve l,fe ,n ,nd,fferent S<ales, the separa· 1,on ol pede-;trran and car routl'I with the pre-emmence of hi.ma~ scale, the pledge for h1gher dens,tres and the structu nng of thP. MlOe development frorn the mam street, Miere cornmemal ac1,v,11es are concentrated, are all very s mllar to Miat Sert proposed m ne~ planned at,es. Thu\ Sen distan ced h1mself frorn proposals of Amencan suburban l,fe wh10h were clearty speculatr.e, but he supported 111 early atternl)IS ,n the twent,es. p,oposals that. 1 ,ke Radburn, were camed out w1tl1 the help of pubhc money and wh1Ch were never f mshed because the prorno~ng pubhc cornpany, C,ty Hou1mg Capora1,on, stopped ,1s act1\llty ,n 1933 Nll Sert was very cr,1,cal of the post war Amencan c,ty, ,ts dependency on cars which m.1kes ,1 1mpos~ble to shor ten d11tances and t,me. but makes ,1 pos~ble to disperse 1he suburbs throughout the temtory even more , trustrng therr connectron to the uncond1t1onal fa , th m the car. Desp,te the open rntic,sm that Ser! 1ncluded ,n h11 artrcle The Shape of the American C,ty about Amencan suburban l ,fe, M11ch cornc,ded w,th the pubhcat,on of The Death and ufe of Great Amencan e,~ N ll by Jane Jacobs -the most 1mportant pub 1Ca1,on ,n the a,t,osm of Amerrcan ot1es in the f,ft,es-, m the final part he aga1n felt the American seductron Sert. thus 1urrendered to the reahty of an already cOIISol,dated type of hfe and felt anracted by the new typology of the mall, wh1ch was begm· mng to appear m the American landscape and he proposed ,t as a model fa making the mtroduct,on of centres for co ective !,fe at a regional level possible aga,n Nlt • But, few and iSolated as they are I the shop· prng centres! they pomt the way to the re·mtroduct,on of the human S<ale m the frame of the urban reg ,on; and they may prov,de a key to let hght m upon the darkness of our present downtown CJty d11t11ct1. • So, Sefl absorbed the Amencan mentahty, recogmz,ng consumpt,on as 'The ActlVlty' par e,cellence capable of creat,ng social ,nteract ,on and 1ubst1tut1ng the CMC centres he had advocated so often Even w thm the framework of what 11 pub!K andas early as 1929, Radw~·s proposal. whKh he reckoned marked the way 10 contemporary habita· IIC!' a eady denom na1ed me backbone a,rs-nucleus of the proposal as 'cornmemal' The strength of the Amerrcan proposals penetrated the author's d1S<ourse and the novelty of the ma I model found h m 111 n the 1em1ory of u1op1a n the srx• t,es, keep1ng mtact the rnternat,onal desHe for the Amer1tan dream. We must not forget that V1ctor Gruen, the arch1tect known as the creator of the mall typology as a covered bu • d ~g. d ,str buted on two floors, was also European and. afte1 bu (! ng sorne of h,s most pragmat,c examples, openly re1ected what th,s typology had becorne for soc1ety and Amencan temtory. The seduct,on of the Amencan dream 11 therefore ,ncornbustrble even to dosest and most accurate v1ew ng . The prox ,- m,ty to Amarout's coord nate1 ,ntrodu ced the po111bih1y of an object,ve analys,s, and m sorne cases deeply cm,cal, when faced by Amencan reahty . But. m the end, ,t d,d not manage to hberate the American eutopia. In the post·war t,mes Amarout defin trvely h id ,ts coordinilte< m NOrth Amenca. 63