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La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 225 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia Anuario de Psicología 2006, vol. 37, nº 3, 225-246 © 2006, Facultat de Psicologia Universitat de Barcelona La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia: diferencias de género y tendencias temporales observadas en España Ramón Mendoza1 Beatriz Triana2 Antonia Rubio1 Carlos Camacho Martínez Vara del Rey3 1 Universidad de Huelva 2 Universidad de La Laguna 3 Universidad de Sevilla Este trabajo intenta responder básicamente a una pregunta: ¿Tienen mayores dificultades de comunicación con sus progenitores los actuales adolescentes que los de hace una o dos décadas? Partiendo de una investigación con diseño secuencial transversal, se analizan las tendencias temporales en la facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia a lo largo del periodo 1986-2002. Se han efectuado cuatro recogidas de datos sucesivas (1986, 1990, 1994 y 2002), utilizando muestras representativas del conjunto del alumnado de España. La muestra total está compuesta por 14.578 sujetos de 11, 13, 15 y 17 años. Entre otros hallazgos, se constata entre las chicas de 15 años una mayor dificultad de comunicación con el padre en 2002, en comparación con 1994, mientras que en los chicos de 15 años la evolución interanual al respecto es relativamente estable. En lo que se refiere a la comunicación con la madre, se detecta que los chicos de 15 años presentan en conjunto menor facilidad de comunicación con la madre en 2002 que en 1994. Entre otras implicaciones, todo ello puede significar que se están acentuando las diferencias de género en la comunicación con los progenitores en la adolescencia. Palabras clave: relaciones familiares, comunicación padres-hijos, adolescentes, tendencias temporales, diseño secuencial-transversal, estudiantes, España. Agradecimientos: la realización del estudio Health Behaviour of School-aged Children (HBSC) en España entre 1986 y 1994 fue posible gracias al apoyo económico e institucional del Plan Nacional sobre Drogas, del Ministerio de Sanidad y Consumo y del Ministerio de Educación y Ciencia, junto con la colaboración de todos los centros docentes participantes. A su vez, el estudio Estilos de Vida de los Adolescentes Escolarizados (EVAE) ha podido ser llevado a cabo gracias a una ayuda de FIPSE (1999-2003) y a la colaboración institucional de las consejerías de educación de todas las comunidades autónomas. Los autores agradecen también la colaboración de los 204 centros docentes participantes en este último proyecto. Correspondencia: Ramón Mendoza Berjano, Departamento de Psicología, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Huelva, E-21071 Huelva. Fax: (+34)959219357
226 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia This paper basically tries to answer one question: Do today’s adolescents have greater communication difficulties with their parents than did adolescents from ten or twenty years ago? A sequential cross-sectional design was used to analyse time trends in the ease of parent-child communication in adolescence for the period 1986-2002. To this end, data were collected in four subsequent years (1986, 1990, 1994 and 2002) using representative samples of schoolchildren in Spain. The sample comprised 14,578 subjects aged 11, 13, 15 and 17. Girls aged 15 were found to have greater communication difficulties with their fathers in 2002 as compared to 1994, whereas among 15-year-old boys the inter-annual evolution in this regard was relatively stable. As regards communication with mothers, 15-year-old boys generally showed greater difficulty in 2002 than in 1994. Among other implications, this may mean that gender differences are becoming more pronounced in communication with parents during adolescence. Key words: family relationships, parent-child communication, adolescents, time trends, sequential cross-sectional design, students, Spain. Este trabajo intenta responder básicamente a una pregunta: ¿Tienen mayores dificultades de comunicación con sus progenitores los actuales adolescentes que los de hace una o dos décadas? Estudiar las tendencias temporales en la comunicación parento-filial presenta un interés indudable, ya que nos permite tener un criterio para determinar si se está evolucionando hacia un mejor clima de comunicación en el hogar, o si, por el contrario, los actuales adolescentes se ven forzados a afrontar un mundo crecientemente complejo desde un mayor aislamiento en el seno de sus familias. Sin duda, la comunicación parento-filial y, en general, todas la formas de interacción en el seno de una familia están muy determinadas por las características individuales de sus componentes (como sus rasgos de personalidad, sus emociones e intereses, su concepción de los roles familiares o sus estilos de vida), pero también por la particular organización que, como grupo, han hecho de las tareas y de los espacios domésticos, así como por todas las demás características que configuran la idiosincrasia de una familia. En este sentido, la comunicación intra-familiar es siempre un fenómeno peculiar en cada familia y tiende a ir evolucionando dentro de ella a medida que se van modificando las características de sus componentes y las del conjunto del sistema familiar. Sin embargo, la relativa similitud de patrones de comunicación preponderantes en las familias que pertenecen a una misma comunidad nos sugiere que la comunicación intra-familiar es en último término un fenómeno moldeado socialmente, aunque adquiera matices propios en cada familia. Son factores sociales los que, en definitiva, tienden a determinar las características de los espacios disponibles para la convivencia (el tipo de urbanismo, el diseño arquitectónico de las viviendas, el acceso efectivo a las mismas) y el que estos espacios tiendan a ser configurados internamente de unos determinados modos y no de otros. Así mismo, los estilos de vida de los miembros de una familia (horarios, pautas de alimentación, de ocio, etc.), su concepción de cómo deben ser las relaciones entre sus componentes y hasta sus propios intereses personales son en buena parte expresión de la influencia –por lo general, no percibida
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 227 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia conscientemente– de factores sociales que tienen particular fuerza en el conjunto de la comunidad en la que se vive. En definitiva, la comunicación en el interior del hogar, aunque sea un fenómeno que adquiere matices propios en cada familia, no deja de estar sometida a fuertes influencias sociales que tienden a moldear tanto la frecuencia como los estilos y los contenidos de la comunicación. Ello se detecta con facilidad cuando se comparan épocas distintas, sociedades diferentes o grupos culturales heterogéneos dentro de una misma sociedad. Así, por ejemplo, las formas de comunicación que se gestaron siglos atrás en torno al fuego de la chimenea –precisamente llamado “hogar”–, en donde con frecuencia se rememoraban historias personales y surgían chispas de saber popular, poco tienen que ver con los entrecortados diálogos de tantas familias que en la actualidad comen en torno a la televisión, o bien ni siquiera coinciden a la hora de comer. Si la familia es un sistema social cuya dinámica se ve claramente afectada por los valores culturales asumidos por los miembros que la constituyen (O´Guinn, Impera y MacAdams, 1987), ocurre algo similar en lo que se refiere a la adolescencia. Las características que la definen como etapa de transición entre la infancia y la adultez social, son reflejo de los factores sociales que condicionan esta transición. Así, en concreto, desde el pionero estudio de Margaret Mead en los años veinte comparando la adolescencia en la isla de Samoa con la adolescencia en Estados Unidos (Mead, 1971), se tiene conciencia de que las características prototípicas de la transición a la adultez en una determinada sociedad están determinadas por características más globales de la propia sociedad. Como es sabido, Mead sostuvo que esta etapa no es forzosamente conflictiva, sino que son las condiciones sociales en las que los adolescentes se ven obligados a vivir las que favorecen que la etapa tienda a adquirir especial dificultad. En general, todos los rasgos que Mead identificaba en la sociedad estadounidense como fuentes de tensión en el proceso de hacerse adulto (entre otros, la enorme diversidad de modelos adultos en los que inspirarse, la variedad existente de fórmulas matrimoniales o la disparidad de normas morales aplicables) persisten o se han acentuado en la actualidad. El adolescente de hoy, que se ve forzado a tratar de aprender a ser adulto en un contexto relativamente inestable y con múltiples opciones en todos los órdenes de la vida, necesita más que nunca el diálogo sosegado con los adultos de la familia (en especial, con los padres) en su intento de diseñar un proyecto personal de futuro que sea atractivo y viable. Ahora bien, ¿les resulta fácil a los actuales adolescentes encontrar acogida en sus progenitores? ¿Encuentran más barreras que los de décadas pasadas? ¿Se sienten, por el contrario, más cercanos a ellos? No olvidemos que la adolescencia es una etapa de importantes cambios para los hijos e hijas. La sensación del adolescente de sentirse apoyado y oído por sus padres respecto a sus inquietudes y preocupaciones, le va a ayudar a superar el estrés propio de la transición hacia la vida adulta, y va a tener importantes repercusiones positivas sobre su nivel de ajuste personal y social (Barnes y Farell, 1992; Barnes y Olson, 1985; Noller y Callan, 1990; Scabini y Marta, 1996). El estudio de las tendencias temporales en la comunicación parento-filial puede aportar una información esencial para una amplia gama de profesionales
228 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia que trabajan en interacción con los adultos o con los propios adolescentes. Sin embargo, no parece que haya sido hasta la fecha un enfoque prioritario para los investigadores interesados por el estudio de la familia desde una perspectiva psicológica, ya que no se han localizado trabajos específicos con este cometido en la revisión bibliográfica efectuada para este artículo. Esta carencia generalizada de investigaciones con este ángulo puede deberse en parte a la propia dificultad que entraña su ejecución. No se pueden estudiar las tendencias temporales en relación con las conductas humanas sin disponer de datos comparables al respecto, recogidos periódicamente con una metodología similar en muestras equivalentes de una misma población. Además de la estabilidad de la metodología en las sucesivas recogidas de datos, ello requiere también estabilidad en las líneas de trabajo del propio equipo investigador y estabilidad en la financiación necesaria para acometer adecuadamente este tipo de tareas. Los estudios sobre adolescentes realizados con un diseño longitudinal simple no permiten evaluar tendencias temporales en algún aspecto de la adolescencia a lo largo de periodos dilatados, ya que, como es obvio, los sujetos se van haciendo adultos y necesariamente se confunde lo que es propio de un contexto histórico determinado con lo que es característico del adentrarse en otra etapa vital. Un estudio longitudinal de corte secuencial, en cambio, sí lo permitiría, pero resulta difícilmente viable: al esfuerzo organizativo que implica cualquier investigación longitudinal habría que añadir el requerido por los siguientes estudios longitudinales que se acometan. Los estudios transversales de corte secuencial, aunque también suponen un esfuerzo notable, resultan más viables (siempre que se den los requisitos antes comentados: estabilidad en los equipos y estabilidad en la financiación) y aportan una información útil para evaluar tendencias temporales interanuales en la adolescencia. Entre las investigaciones de diseño secuencial transversal que han abordado el estudio de la comunicación parento-filial en la adolescencia, destaca, por la diversidad de países participantes y por el tamaño de las muestras utilizadas, el estudio HBSC (Health Behaviour of School-aged Children). Esta investigación se realiza desde los años ochenta en un número creciente de países europeos y norteamericanos bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (Currie, Hurrelmann, Settertobulte, Smith y Todd, 2000; Mendoza, Batista y Oliva, 1994). Aunque esta investigación está focalizada en el estudio de ciertos aspectos de los estilos de vida de los escolares que son particularmente relevantes desde una perspectiva sanitaria, en algunas de sus oleadas también se han recogido datos sobre los contextos de desarrollo (en especial, familia y escuela) y sobre otros aspectos del desarrollo adolescente que van más allá de los estilos de vida. En las dos primeras ediciones del estudio HBSC en España (ECERS, en sus siglas en castellano), llevadas a cabo en 1986 y 1990, ya se detectó que la facilidad para dialogar con los padres de los temas que preocupan presenta notables diferencias de género y de edad durante la pre-adolescencia y la adolescencia, al menos en lo que se refiere a la población escolarizada. Los resultados fueron consistentes en ambos estudios: chicos y chicas perciben una facilidad similar para dialogar con la madre, pero tasas mucho más altas de chicas que de chicos manifiestan que les resulta difícil dialogar con su padre. A su vez, en ambos géneros, la proporción
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 229 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia del alumnado que encuentra difícil la comunicación con el padre o con la madre es tanto más alta cuanto mayor es la edad del chico o chica. Igualmente, tanto entre los chicos como entre las chicas la comunicación con la madre resulta más fluida que la comunicación con el padre (Mendoza, Sagrera y Batista, 1994). Conviene tener en cuenta que la transición a la adolescencia lleva consigo la redefinición de las relaciones que los hijos e hijas sostienen con sus padres, en pro del desarrollo de las tareas evolutivas correspondientes a los distintos protagonistas (Dekovic, 1999). Así, el adolescente inicia su búsqueda de autonomía personal y el establecimiento de un nuevo tipo de relación con sus progenitores, intentando que ésta sea ahora más horizontal; mientras que sus padres deben seguir actuando como guía, promoviendo normas para mantener el nivel de supervisión, pero a la vez, siendo afectivos con ellos y cediéndoles progresivamente el control. Esta nueva relación suele conllevar un mayor número de conflictos entre padres-madres y sus hijos, y un cierto deterioro en la comunicación, ya que en muchos casos se tiende a hablar menos y el intercambio se hace más difícil (Barnes y Olson, 1985; Phinney y Ong, 2002). Por otra parte, la conversación se torna más específica, ligada principalmente a aspectos concretos de la vida cotidiana, con tendencia a dejar de lado temas que pueden ser de sumo interés para la orientación de los hijos (Noller y Bagi, 1985). La realización de estudios longitudinales ha permitido constatar que el apoyo afectivo de los progenitores durante la adolescencia y el mantenimiento en esta etapa de un buen clima de comunicación parento-filial potencian de forma significativa aspectos diversos del desarrollo adolescente (Baumrind, 1991; Birndorf, Ryan, Auinger y Aten, 2005; Parra y Oliva, 2006). En cambio, los estudios transversales, por su propia naturaleza, difícilmente permiten establecer relaciones de influencia entre variables (como podría ser cualquier aspecto del impacto de la comunicación parento-filial en el desarrollo filial), pero sí que pueden aportar hallazgos que también resultan ilustrativos o sugerentes en torno a estas cuestiones. En concreto, un análisis exploratorio multivariado efectuado con los datos del estudio español HBSC de 1986 permitió determinar que la dificultad de comunicación con los progenitores está relacionada con la inadaptación escolar, la dificultad para establecer nuevas amistades en el colegio, la tendencia a acostarse tarde en los días lectivos, un elevado promedio de horas diarias de televisión, el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas y los trastornos psicosomáticos, así como con los sentimientos de infelicidad o de estar poco sano (Mendoza, Sagrera y Batista, 1994). Posteriormente, a partir de datos recogidos en el marco del estudio HBSC en veinticinco países (n=123.227), se ha podido concluir que entre los escolares europeos y norteamericanos la dificultad para dialogar con el padre y con la madre está significativamente asociada, entre otras, con las siguientes características: sentir dificultad para dialogar con los hermanos mayores o con los amigos de los temas que preocupan, tener pocos amigos íntimos (especialmente, en el caso de las alumnas de 11 años), sentirse poco feliz (sobre todo, en lo que se refiere a las chicas de 11, 13 ó 15 años), sentir soledad con frecuencia, consumir tabaco o alcohol (en particular, las chicas de 13 y 15 años) y haber tenido un número relativamente alto de episodios de embriaguez (principalmente, en el caso de las escolares de 11 años) (Settertobulte, 2000). En defi-
230 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia nitiva, en el conjunto de los escolares de estos países el tener problemas de comunicación con los padres está asociado al aislamiento de los iguales, a la adopción de estilos de vida poco saludables y a sentir un cierto malestar personal. Todo ello resalta la relevancia de la cuestión inicial planteada: ¿Tienen mayor facilidad de diálogo con sus progenitores los actuales adolescentes o, por el contrario, encuentran más barreras que los de décadas pasadas? Aportar información sobre esta cuestión es el propósito fundamental de este trabajo. También tiene sentido determinar si en esas tendencias temporales persisten las diferencias de género en la comunicación parento-filial detectadas en los años ochenta. Así, en concreto, los objetivos que pretende alcanzar este trabajo son los siguientes: 1. Analizar las tendencias temporales en la facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia a lo largo del periodo 1986-2002, en lo referente a la población escolarizada en 11, 13, 15 ó 17 años de edad. 2. Determinar si, a lo largo de esas tendencias temporales, se mantienen estables o se han modificado las diferencias de género en la comunicación parento-filial en la adolescencia. Método Características generales del diseño Para este trabajo se han utilizado datos recogidos en cuatro estudios sucesivos, que han sido efectuados siguiendo una metodología similar. En conjunto, constituyen una investigación secuencial transversal con cuatro momentos de recogida de información. En todos ellos se han utilizado muestras representativas del alumnado pre-adolescente y adolescente de las diversas comunidades autónomas. En concreto, se trata de los tres primeros estudios españoles realizados en el marco del estudio internacional HBSC (con recogida de datos en 1986, 1990 y 1994, respectivamente) y del estudio “Estilos de Vida de los Adolescentes Escolarizados” (EVAE), cuyo trabajo de campo se efectuó en 2002. La metodología de estos estudios está prolijamente descrita en el informe general de los dos primeros (Mendoza, Sagrera y Batista, 1994) así como en otros trabajos posteriores (Mendoza, Batista, Sánchez y Carrasco, 1998; Mendoza, 2004; Mendoza, Batista y Rubio, 2005). Sujetos En los cuatro estudios las muestras han sido de carácter aleatorio, proporcional y por conglomerados, tomándose como base la población escolarizada en cada comunidad autónoma. En cada uno de ellos se han elegido sucesivamente, siguiendo estos criterios, municipios, centros docentes y aulas. En el estudio de 2002, por ejemplo, se seleccionaron aleatoriamente 204 centros docentes de todo el país. La muestra total de estos cuatro estudios suma aproximadamente 28.000 sujetos, con edades por lo general comprendidas entre los 10 y los 18 años.
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 231 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia Para este trabajo se han utilizado sólo las submuestras de 11, 13, 15 y 17 años, por ser éstos los grupos de edad que más reiteradamente se han estudiado en las sucesivas recogidas de datos efectuadas entre 1986 y 2002. Los detalles de la composición de la muestra para cada año de estudio, grupo de edad y género figuran en la tabla 1. Nótese que el grupo de edad de 15 años comenzó a ser estudiado sólo a partir de 1990; a su vez, el de 17 años, sólo a partir de 1994. TABLA 1. COMPOSICIÓN DE LA MUESTRA EN FUNCIÓN DEL AÑO DEL ESTUDIO, DEL GRUPO DE EDAD Y DEL SEXO Instrumento, variables y proceso de recogida de datos La información se ha recogido mediante un cuestionario anónimo, autocumplimentado por los alumnos en su propia aula en presencia de un encuestador profesional ajeno al centro docente. En ocasiones ha estado también presente en el aula un profesor. Una vez cumplimentado el cuestionario, el propio alumno lo ha introducido en un sobre, que ha sido remitido inmediatamente al centro coordinador del estudio. Se ha procurado que tanto la presentación del cuestionario como las condiciones de administración favorezcan la sinceridad del alumno. En los cuatro estudios el cuestionario ha recabado información sobre las relaciones familiares, la relación con los iguales, la vivencia del entorno escolar, el estilo de vida, la autopercepción del propio sujeto y algunas conductas de protección o de riesgo. En cada uno de ellos se han preparado modelos del cuestionario distintos según la edad del alumnado, con un bloque común de preguntas para todas las edades. En el estudio de 1994 se utilizaron versiones en castellano y en catalán del cuestionario. En el de 2002 se han preparado versiones del mismo en las cuatro lenguas cooficiales del Estado (castellano, catalán, euskera y gallego), cuya equivalencia se ha verificado mediante un proceso de retraducción. Así mismo, en los cuatro estudios el instrumento ha sido cuidadosamente evaluado en estudios pilotos previos al trabajo de campo definitivo. Además, el propio cuestionario contiene al final preguntas de autoevaluación. Todo ello ha permitido verificar que las preguntas han estado planteadas en términos fácilmente comprensibles. 1986 1990 1994 2002 Edad Chicos Chicas Chicos Chicas Chicos Chicas Chicos Chicas 11 años 523 586 446 366 754 756 522 485 13 años 541 492 471 376 799 779 496 473 15 años 361 456 693 799 533 581 17 años 574 831 400 477 Total 1.064 1.078 1.278 1.198 2.820 3.165 1.951 2.016
232 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia El cuestionario incluye dos preguntas relativas a la facilidad para comunicarse con los progenitores que han sido formuladas en términos idénticos a lo largo de los cuatro estudios. Ambas preguntas están incluidas en una más amplia que tiene presentación matricial. El texto de su encabezamiento plantea la siguiente cuestión: «¿Te es fácil hablar con la siguientes personas acerca de las cosas que te preocupan? (Por favor, señala una casilla por línea)». A continuación, en líneas sucesivas, se interroga por el padre, la madre, por otros familiares y por los amigos. La gama de respuestas posibles es la siguiente: “muy fácil”, “fácil”, “con dificultad”, “con mucha dificultad” y “no tengo”. La pregunta incluye el matiz de “acerca de las cosas que te preocupan” porque pretende evaluar la facilidad de comunicación en cuestiones verdaderamente relevantes para el sujeto, que le afecten personalmente, y no la facilidad para conversar sobre asuntos triviales (aunque esto último también tenga su importancia a la hora de establecer, mantener o recuperar una relación). Ambas preguntas han motivado en los cuatro estudios una tasa muy baja de omisiones en las respuestas. En el primer estudio fue casi inexistente (por ejemplo, entre el alumnado de 11 años, 1,3% para la cuestión relativa al padre y aproximadamente 0,4% para la referente a la madre). En los estudios posteriores la tasa de omisiones ha ido aumentando, aunque en general oscila entre el 1% y el 3% y nunca ha superado el 5%. En todos los estudios los alumnos de menor edad han presentado tasas de omisiones algo mayores que los de más edad. A su vez, la pregunta referente al padre tiene tasas de omisiones algo más altas que la de la madre. Estrategia de análisis de datos Se pretende básicamente observar la evolución temporal en los porcentajes obtenidos por las categorías de respuesta de las dos variables objeto de estudio (facilidad de comunicación con el padre o con la madre). Ya que estas dos variables presentan una gran heterogeneidad en función de la edad y del género, se ha optado por comparar la evolución de los porcentajes teniendo en cuenta simultáneamente ambas variables, es decir, se ha visto independientemente la evolución interanual de la respuesta a cada categoría para cada género dentro de cada grupo de edad. En cualquiera de estos subgrupos, los porcentajes han sido calculados tomando como base el 100% de los sujetos, incluyendo los que no han respondido la pregunta. Aunque los autores consideran que una parte de las omisiones pueden deberse a motivos no relacionados con la temática de la pregunta (errores mecánicos al señalar las casillas, lentitud al cumplimentar el cuestionario, dificultades lingüísticas, etc.), se ha estimado que otra parte de las omisiones podría tener algún significado relacionado con la propia variable (por ejemplo, sentir incomodidad con la pregunta, no querer manifestar que la relación con el progenitor es difícil o sentir confusión respecto a cómo se vive la relación con esa persona). Para este segundo tipo de omisiones, la no respuesta es, en cierta forma, una respuesta. No sabemos realmente a qué se deben las omisiones, pero la relativa heterogeneidad que presenta la tasa de omisiones
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 233 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia (en particular, el hecho de que la pregunta relativa al padre haya motivado más omisiones que la relativa a la madre) sugiere que este segundo tipo de omisiones también existe. Además, se ha detectado que hay un cierto número de sujetos que tiende sistemáticamente a omitir la respuesta en preguntas del cuestionario que, para ciertas personas, podrían resultar incómodas (las relativas a las relaciones familiares, la relación con los iguales, la autopercepción y otras). Por todo ello se ha decidido calcular los porcentajes tomando como base la totalidad de los sujetos de una determinada edad y de un determinado género que han sido encuestados en cada año. De no ser así, se podría estar sobrestimando la proporción de los que tienen una comunicación fluida con el padre o con la madre. Se ha tomado también la decisión de excluir en los cálculos a los que no tienen padre (aproximadamente un 3% de los encuestados de esas edades) o madre (en torno al 1%). Si se trata de estimar la calidad de la comunicación parentofilial, desde la perspectiva del hijo o hija, no tiene sentido considerar el responder que no se tiene padre o madre como una respuesta conceptualmente del mismo tipo que “muy fácil” o “muy difícil”. En realidad esta pregunta, tal como está planteada, mide dos variables: si se tiene padre o madre y cómo es la comunicación con esa persona. El objetivo de este trabajo es evaluar la tendencia temporal interanual en la calidad de la comunicación. Hipotéticamente pudiera darse el caso de que algún sujeto tenga realmente padre (o madre), pero lo tenga física o mentalmente tan alejado que viva la situación como si no lo tuviera y opte por responder que no lo tiene, aunque lo tenga. En este caso, la respuesta también entrañaría significado respecto a la calidad de la relación. El diseño del estudio no permite verificar si ello es así y se ha optado por considerar que, salvo excepciones, quien dice que no tiene padre (o madre) es que realmente no lo (la) tiene. El análisis comparativo se ha centrado en las categorías extremas, que son las que mejor discriminan a los sujetos: “muy fácil” (que denota una relación que se vive como cálida y cercana) y “muy difícil” (propia de una relación muy deteriorada). Se ha excluido a la categoría “fácil” porque es una respuesta muy frecuente en ciertas edades y, en cierta forma, puede ser una opción cómoda ante la pregunta planteada. Sin embargo, sí se analiza la información proveniente de la categoría “difícil”, en combinación con la de “muy difícil”, ya que cualquiera de estas dos respuestas trasluce una relación insatisfactoria. Así pues, se han comparado interanualmente los datos correspondientes a las categorías “muy fácil”, “muy difícil” y a la suma de “difícil” y “muy difícil”. En todo caso, las tablas 2 y 3 contienen los resultados correspondientes a las cuatro categorías en cada uno de los estudios llevados a cabo. Para el contraste de las proporciones se ha utilizado la prueba de comparación de dos proporciones observadas en muestras independientes, aplicándola sucesivamente a pares de proporciones (los porcentajes de una categoría en dos años distintos). Resultados Las tablas 2 y 3 presentan las respuestas a cada una de las dos preguntas referentes a la facilidad de comunicación parento-filial, en función del año del
240 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia TABLA 4. SIGNIFICACIÓN ESTADÍSTICA DE LAS DIFERENCIAS INTERANUALES EN LAS RESPUESTAS A LA VARIABLE “FACILIDAD DE COMUNICACIÓN CON LA MADRE” Significación (Z) Categoría Edad Años Chicos Chicas 1986 - 1990 1,666 1,465 1986 - 1994 2,381 2,356 1986 - 2002 -0,163 1,556 1990 - 1994 0,472 0,507 1990 - 2002 -1,811 -0,029 11 años 1994 - 2002 -2,542 -0,585 1986 - 1990 -2,128 -0,977 1986 - 1994 -2,011 -3,165 1986 - 2002 -3,432 -2,298 1990 - 1994 0,379 -1,822 1990 - 2002 -1,240 -1,162 13 años 1994 - 2002 -1,766 0,582 1990 - 1994 0,982 -1,462 1990 - 2002 1,298 -0,131 15 años 1994 - 2002 0,430 1,448 “Muy fácil” 17 años 1994 - 2002 -0,034 1,599 1986 - 1990 -2,555 -0,975 1986 - 1994 -1,284 -1,234 1986 - 2002 -0,197 -1,057 1990 - 1994 1,595 -0,050 1990 - 2002 2,459 0,000 11 años 1994 - 2002 1,103 0,053 1986 - 1990 1,650 1,723 1986 - 1994 2,005 1,784 1986 - 2002 2,541 0,429 1990 - 1994 0,136 -0,243 1990 - 2002 0,859 -1,325 13 años 1994 - 2002 0,880 -1,320 1990 - 1994 0,506 -0,241 1990 - 2002 -1,410 -0,642 15 años 1994 - 2002 -2,116 -0,474 “Difícil” + “Muy difícil” 17 años 1994 - 2002 0,446 -1,218 1986 - 1990 -0,633 -1,042 1986 - 1994 0,614 -0,377 1986 - 2002 0,564 -0,452 1990 - 1994 1,425 0,804 1990 - 2002 1,318 0,635 11 años 1994 - 2002 0,000 -0,121 1986 - 1990 0,931 0,471 1986 - 1994 0,766 0,559 1986 - 2002 1,026 0,357 1990 - 1994 -0,274 0,000 1990 - 2002 0,082 -0,135 13 años 1994 - 2002 0,397 -0,163 1990 - 1994 1,594 -0,429 1990 - 2002 0,217 -0,538 15 años 1994 - 2002 -1,369 -0,154 “Muy difícil” 17 años 1994 - 2002 -0,602 0,000
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 241 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia TABLA 5. SIGNIFICACIÓN ESTADÍSTICA DE LAS DIFERENCIAS INTERANUALES EN LAS RESPUESTAS A LA VARIABLE “FACILIDAD DE COMUNICACIÓN CON EL PADRE” Significación Categoría Edad Años Chicos Chicas 1986 - 1990 1,930 3 , 066 1986 - 1994 3 , 327 2 , 302 1986 - 2002 0 , 767 2 , 198 1990 - 1994 1 , 098 -1 , 208 1990 - 2002 -1 , 204 -0 , 990 11 años 1994 - 2002 -2 , 523 0 , 146 1986 - 1990 -0,778 -0,679 1986 - 1994 0 , 306 -0 , 993 1986 - 2002 -1 , 362 -0 , 710 1990 - 1994 1 , 155 -0 , 172 1990 - 2002 -0 , 568 0 , 000 13 años 1994 - 2002 -1 , 775 0 , 179 1990 - 1994 1,629 -1,580 1990 - 2002 0 , 108 -1 , 172 15 años 1994 - 2002 -1 , 623 0 , 360 “Muy fácil” 17 años 1994 - 2002 -0,223 1,301 1986 - 1990 -1,338 -0,237 1986 - 1994 -2 , 671 -2 , 327 1986 - 2002 -0 , 041 -1 , 573 1990 - 1994 -1 , 064 -1 , 711 1990 - 2002 1 , 254 -1 , 132 11 años 1994 - 2002 2 , 538 0 , 512 1986 - 1990 1,288 0,260 1986 - 1994 0 , 728 -0 , 856 1986 - 2002 2 , 592 -0 , 635 1990 - 1994 -0 , 695 -1 , 071 1990 - 2002 1 , 247 -0 , 848 13 años 1994 - 2002 2 , 159 0 , 133 1990 - 1994 -0,064 -0,972 1990 - 2002 0 , 030 -1 , 944 15 años 1994 - 2002 0 , 107 -1 , 190 “Difícil” + “Muy difícil” 17 años 1994 - 2002 1,818 -1,490 1986 - 1990 -0,465 -1,336 1986 - 1994 0 , 075 -3 , 061 1986 - 2002 0 , 139 -2 , 527 1990 - 1994 0 , 594 -1 , 128 1990 - 2002 0 , 620 -0 , 864 11 años 1994 - 2002 0 , 079 0 , 186 1986 - 1990 -0,511 1,132 1986 - 1994 -0 , 064 0 , 096 1986 - 2002 0 , 057 -0 , 381 1990 - 1994 0 , 504 -1 , 115 1990 - 2002 0 , 565 -1 , 425 13 años 1994 - 2002 0 , 127 -0 , 494 1990 - 1994 -0,440 -1,354 1990 - 2002 0 , 697 -2 , 247 15 años 1994 - 2002 1 , 398 -1 , 100 “Muy difícil” 17 años 1994 - 2002 1,686 -1,324
242 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia Discusión Después de dos décadas de un esfuerzo investigador sostenido, se han ofrecido aquí unos resultados que permiten analizar la evolución interanual de la facilidad de comunicación de los adolescentes escolarizados con sus progenitores. Los datos han sido recogidos en condiciones muy homogéneas en los cuatro estudios, lo que fundamenta su comparabilidad. La no modificación de las preguntas a lo largo de los sucesivos estudios ha sido un aspecto clave en este sentido, así como la estabilidad en el sistema de muestreo y en todo el procedimiento de recogida de datos. La evaluación de las tendencias temporales en la comunicación parentofilial –el objetivo primordial de este trabajo– ha sido efectuada con criterios bastantes restrictivos. Las comparaciones interanuales de los respectivos porcentajes de las dos preguntas analizadas se han hecho específicamente para cada grupo de edad y género (ejemplo: chicas de 15 años). Mezclar chicos con chicas o combinar edades hubiera incrementado la significación estadística de las diferencias interanuales (al aumentar el tamaño de las submuestras correspondientes a cada año), pero quizás hubiera llevado también a resultados más difíciles de interpretar. En todo caso, interpretar correctamente las tendencias temporales en este tipo de fenómenos, en el que inciden tantas variables sociales y personales, es sumamente complejo. Cualquier posible explicación resulta necesariamente controvertida. A continuación se ofrecen algunas interpretaciones de estas tendencias interanuales que los autores consideran verosímiles, si bien este análisis puede enriquecerse con la interpretación personal que haga cada lector de los hallazgos aquí presentados. Uno de los resultados más relevantes del análisis efectuado es la divergencia que se detecta entre chicos y chicas en lo que se refiere a la evolución interanual de la facilidad de comunicación con el padre, en particular en el grupo de edad de 15 años; también, aunque en menor medida, en el de 17 años. Entre otras consecuencias previsibles, ello puede implicar que se estén incrementando las diferencias de género en la comunicación con el padre en esas edades, en comparación con la situación de finales del siglo XX. Los datos sugieren que se está acentuando la dificultad de las chicas para dialogar con sus padres sobre las cuestiones que les preocupan; es decir, que en general se encuentran más aisladas en sus familias que las chicas de la misma edad de la década pasada, en lo que se refiere a la comunicación con el padre. Si ello es efectivamente así, se podría estar reduciendo de forma significativa el potencial de desarrollo de las actuales adolescentes, dado lo esencial que resulta el apoyo paterno en la adolescencia, en particular en una sociedad tan compleja como la nuestra. La preocupante tendencia temporal que se ha descrito probablemente trasluce que, en general, las chicas actuales encuentran más barreras que las de hace una década en la comunicación con su padre, y también, que en la actualidad muchos padres encuentran más obstáculos que los de hace una década a la hora de dialogar con sus hijas. Estas barreras –por lo general sutiles– posible-
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 243 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia mente están relacionadas con factores muy diversos. Pueden estar incidiendo tanto en los chicos como en las chicas, pero necesariamente ha de haber algunas de ellas que estén afectando con una intensidad creciente específicamente a la relación padre-hija. A continuación se ofrecen algunas hipótesis interpretativas sobre cuáles son estos obstáculos a la comunicación padre-hija. Una primera explicación podría tener relación con los estilos de vida de las adolescentes, que se han modificado sustancialmente en las dos últimas décadas. Las chicas han pasado masivamente a adoptar estilos de vida tradicionalmente considerados como “masculinos” (como los horarios nocturnos de ocio, el consumo de tabaco y el consumo de bebidas destiladas, entre otros aspectos). Estos estilos de vida llevan a una menor permanencia en el hogar en los horarios en los que suelen estar ambos progenitores, lo que dificulta el diálogo con los dos y, en particular, con el progenitor que en muchas familias está menos horas en casa (el padre). Además, algunos padres pueden sentir dificultad para afrontar como educadores determinados aspectos de los estilos de vida de sus hijas que difieren considerablemente de lo que era habitual entre las chicas cuando ellos eran jóvenes. Por su parte las hijas pueden tender a retraerse y no comentar en casa detalles de su forma de vivir que creen que pueden desagradar a sus progenitores. A su vez, el cambio de las pautas de alimentación (en particular, el progresivo abandono de las comidas y de las cenas compartidas en el hogar) podría también estar afectando a la comunicación intra-familiar, ya que contribuye a que se reduzcan las posibilidades reales de diálogo entre los miembros de la familia. Entre las chicas, además, se da la circunstancia de que un sector relevante de ellas se autosomete a dieta o incluso evita las comidas regulares, lo que también puede redundar en la no coincidencia física con los progenitores en los horarios de comida. Por su parte, los medios de comunicación audiovisuales, como la televisión, están sin duda interfiriendo en muchos hogares la comunicación directa y sosegada entre los miembros de la familia. Este problema tiende a ser creciente, ya que en los últimos años se ha multiplicado el número de aparatos audiovisuales existentes en los hogares (televisores, ordenadores, etc.) y se tiende progresivamente a un modelo de coexistencia –más que de convivencia– en el que cada uno está en su cuarto con su aparato. A ello también contribuye el creciente uso de los ordenadores en el hogar. Además, no hay que olvidar que la propia oferta televisiva se ha multiplicado, tanto en el número de emisoras como en los horarios de emisión, lo que aumenta la probabilidad de que haya casi siempre uno o más aparatos de televisión conectados en los espacios comunes del hogar o en los más privados. Por otra parte, desde el punto de vista de contenido de los programas televisivos, es constatable que las escenas de incomunicación parento-filial (o de intentos fallidos de comunicación entre ambas generaciones) son relativamente frecuentes en películas, series televisivas y anuncios. En cierta forma, los modelos televisivos preponderantes no animan al diálogo parento-filial como fuente de placer, de aprendizaje y de apoyo mutuo para ambas partes. Todo ello podría estar favoreciendo un creciente aislamiento de los adultos y de los adolescentes en el seno de las familias.
244 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia Específicamente la relación hija-padre podría verse interferida de forma particular por las probables divergencias en las preferencias respecto a los programas televisivos. Si no se comparten las mismas preferencias televisivas, ello puede derivar en conflicto o bien en el alejamiento físico del espacio común. La realización de estudios cualitativos sobre la interacción padre-hija, aunque no obtengan resultados generalizables, podría contribuir significativamente a la comprensión de los factores que están favoreciendo la creciente distancia entre padres (varones) e hijas adolescentes. A su vez, parece urgente tener en cuenta esta preocupante tendencia temporal detectada en el diseño de los programas de formación de padres. Sabemos que tradicionalmente han sido las madres las que han acudido a este tipo de iniciativa, más que los padres varones. En todo caso, parece ineludible que tanto los profesionales como las instituciones relacionadas con la educación o con la intervención familiar hagan un particular esfuerzo para identificar y superar las barreras que obstaculizan el que madres y padres acudan a los programas de formación que en ocasiones se les ofrecen. A la luz de los resultados expuestos, los padres (varones) podrían quizás tener una creciente dificultad para cuidar los escenarios y los momentos de interacción con sus hijas. Superar este problema requiere, entre otras medidas de apoyo, potenciar en ellos el desarrollo de las habilidades necesarias para crear o saber aprovechar oportunidades de comunicación con los hijos de ambos géneros. En lo que se refiere a la comunicación con las madres, se ha detectado una tendencia interanual preocupante sólo en lo relativo a los chicos de 15 años (entre 1994 y 2002). Una posible explicación podría estar relacionada con el hecho de que un sector mayor de chicos que de chicas presenta problemas graves en su escolarización, como las repeticiones reiteradas de curso (Ministerio de Educación y Ciencia, 2004). Probablemente el fenómeno de la inadaptación escolar, que incide particularmente entre los chicos, ha estado más presente en el sistema educativo español en el año del último estudio (2002) que cuando se llevaron a cabo los estudios anteriores, ya que entonces la escolaridad no era obligatoria hasta los 16 años. Los 15 años pueden ser en la actualidad una edad crítica en la escolarización de un sector del alumnado que no ha desarrollado –o ha perdido– el interés por lo que el sistema educativo le ofrece, pero que todavía ha de persistir en las aulas un año más. En ese contexto, no es de extrañar que haya madres que, en torno a esa edad, hagan un esfuerzo especial por ayudar a reconducir la deteriorada trayectoria académica de sus hijos varones, lo que podría redundar en un cierto conflicto en la relación. En el grupo de edad de 13 años se detecta una tendencia interanual de mejora en la relación con la madre, en ambos géneros. Este hallazgo, sin duda esperanzador, podría quizás deberse a una creciente cercanía de las madres con sus hijos o hijas de esta edad, en comparación con las madres de hace una o dos décadas (por ejemplo, una mayor facilidad para abordar las cuestiones típicas de la pubertad). Pero, sin duda, este aspecto requiere ulterior profundización. Las diferencias de género en la comunicación con la madre, que eran reducidas en 1986 y 1990, siguen siendo escasas en 2002: chicos y chicas sienten
La facilidad de comunicación parento-filial en la adolescencia… 245 Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia una cercanía similar respecto a la madre. A su vez, la comunicación con la madre sigue siendo en ambos géneros por lo general mucho más fluida que la comunicación con el padre. Este hallazgo también se ha constatado en todos los países participantes en el HBSC (Settertobulte, 2000). En estudios realizados por otros autores también se concluye que se establece mayor comunicación con las madres, y los temas de conversación con ellas suelen ser más íntimos (Noller, 1994; Noller y Bagi, 1985; Parra y Oliva, 2002). La diferencia observada en la percepción hacia las madres y los padres parece responder a determinadas condiciones sociales y culturales que han favorecido y acrecentado el grado de intimidad de los hijos en relación con sus madres, frente a sus padres (O’Guinn, Impera y MacAdams, 1987; Youniss y Smollar, 1985). No en vano, se las ve como las principales fuentes de apoyo y comprensión, así como las que promueven un mayor contacto y comunicación con sus hijos, percibiéndoselas como más accesibles y sensibles a las necesidades, opiniones e inquietudes de sus hijos (Marta, 1997; Simón, Triana y González, 1998). Eso hace que los hijos e hijas elaboren expectativas sobre su mayor interés y predisposición a comunicarse con ellos, y por tanto, se dirijan a ellas preferentemente (Marta, 1997). Además, ellas son más conscientes de los conflictos compartidos con sus hijos e hijas, y los integran como un elemento más de la dinámica familiar (Rosenthal, Demetriou y Efklides, 1989). Ello puede también ser producto de un mayor contacto y comunicación entre la madre y sus vástagos. El desempeño de estas funciones no parece haberse visto alterado significativamente por su creciente incorporación al mundo laboral. No obstante, hay que señalar que dicha incorporación provoca importantes ajustes en la dinámica familiar, especialmente en lo que se refiere a la mayor presencia del padre varón en la vida de sus hijos. Este cambio social se hace significativo en muchas familias, pero aún es la madre quien lleva el mayor peso interactivo con los hijos. Por otra parte, la mayor presencia del padre podría estar relacionada con una tendencia interanual antes descrita: la creciente dificultad de las chicas mayores para dialogar con su padre sobre las cuestiones que les preocupan. Complementariamente a las hipótesis explicativas ya apuntadas, ello podría deberse también a las dificultades de relación al hacerse dichas figuras más presentes en la tarea educativa, o como efecto de la inhibición para compartir ciertos temas más privados con el progenitor de un sexo distinto al suyo. Finalmente, una reflexión general sobre los hallazgos aquí presentados. El conjunto de los resultados obtenidos muestra bastante estabilidad en la calidad de la relación parento-filial a lo largo de las dos últimas décadas, ya que se han detectado pocas diferencias significativas en las comparaciones interanuales. Ello parece lógico: lo extraño sería que se hubieran producido cambios drásticos en este tipo de relaciones en sólo una década o dos. De todas formas, las tendencias temporales de cambio apuntadas nos recuerdan que la comunicación intra-familiar es un fenómeno variable, sobre el que se puede intervenir para mejorarlo. Una fluida comunicación entre los investigadores y los profesionales que trabajan sobre el terreno puede contribuir notablemente a potenciar la eficacia de estas intervenciones.
246 R. Mendoza, B. Triana, A. Rubio y C. Camacho Martínez Vara del Rey Anuario de Psicología, vol. 37, nº 3, diciembre 2006, pp. 225-246 © 2006, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia REFERENCIAS Barnes, H.L. & Farell, M.P. (1992). Parental support and control as predictor of adolescent drinking, delinquency, and related problem behaviors. Journal of Marriage and the Family, 54, 763-776. Barnes, H.L. & Olson, D.H. (1985). Parent-adolescent communication and the circumplex model. Child Development, 56, 438-447. Baumrind, D. (1991). The influence of parenting style on adolescent competence and substance use. Journal of Early Adolescence, 11, 56-95. Birndorf, S., Ryan, S., Auinger, P. & Aten, M. (2005). High self-esteem among adolescents: Longitudinal trends, sex differences, and protective factors. Journal of Adolescent Health, 37, 194-201. Currie, C., Hurrelmann, K., Settertobulte, K., Smith, R. & Todd, J. (2000). Health and health behaviour among young people. 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