Retratos lingüísticos y noticias idiomáticas en "Carlota Fainberg" (1999) de Antonio Muñoz Molina
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RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 277 REVISTA DE FILOLOGÍA, 20; enero 2002, pp. 277-303 RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS EN CARLOTA FAINBERG (1999) DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA Lola Pons Rodríguez Universidad de Sevilla RESUMEN La historiografía lingüística no sólo se construye a partir de gramáticas. Obras de ficción, no específicamente dedicadas a analizar la lengua, pueden servirnos para componer las influencias y los avatares de un idioma. Con esa convicción nos hemos acercado a la novelarelato corto de Antonio Muñoz Molina Carlota Fainberg (1999), que nos proporciona varias noticias lingüísticas sobre el español del siglo XX: el uso y abuso de los anglicismos en español actual, la valoración social de las voces foráneas y algunas de sus motivaciones, los efectos lingüísticos de la preocupación por lo lingüísticamente correcto... PALABRAS CLAVE: anglicismo, Muñoz Molina, Carlota Fainberg, bilingüismo, español en Estados Unidos. ABSTRACT This paper focuses on the importance of novels and others fictional books when analysing the external history of a language, a domain usually explored in grammars. We deal with the novel-short story Carlota Fainberg (1999) by Antonio Muñoz Molina, which shows problems of the Spanish language today, like anglicism, language contact between English and Spanish in North America and the linguistic consequences of political correctness... KEY WORDS: anglicism, Muñoz Molina, Carlota Fainberg, bilingualism, Spanish language in the United States. 0. Gran parte de la historia de nuestro idioma se ha de construir teniendo como base fundamental —que no única— los textos literarios. Historiar tomando como instrumento tales fuentes supone dejar de considerar los datos de la lengua oral y coloquial que generalmente no aparece reflejada en la literatura. Los textos literarios están sometidos a imperativos genéricos, influencias estilísticas y patrones discursivos, pero son producto de un autor que vive y maneja la lengua de una época, por lo que habrá siempre datos lingüísticos orientativos y útiles para el investigador, que habrá de valorar y aquilatar los condicionamientos impuestos por el género. Por otro lado, la realidad lingüística —si no es más que un espejismo de imposible conquista— dista de ser aprehensible en su totalidad, y, en nuestra opi19.pmd 12/03/2013, 11:34277
LOLA PONS RODRÍGUEZ 278 nión, aun manejando textos no subordinados a las restricciones estilísticas de lo literario, hay siempre una parte de adulteración inevitable. La falsedad de las conclusiones cuando se trabaja sobre un corpus literario es, pues, un riesgo reconocido y aceptado, un mal necesario. No es nuestro deseo profundizar sobre estas cuestiones metodológicas, por lo que invitamos al lector a que se avenga a considerar —pues es la base teórica de este trabajo— que un discurso de personajes puede someterse a análisis lingüístico, y que de éste pueden derivarse conclusiones sobre la realidad idiomática de un momento. En este trabajo nos queremos acercar a los datos lingüísticos y noticias idiomáticas que se pueden extraer de la novela Carlota Fainberg de Antonio Muñoz Molina, a su dibujo interno y externo de la lengua española, y, conforme a lo dicho hasta aquí, aceptamos la posibilidad de que lo que en ella se refleja acerca del idioma no obedezca a las características de una situación lingüística real. 1. Durante el siglo XX, el periodismo ha sido coprotagonista en la vida de muchos literatos; a las imposiciones de éste puede responder en parte el gusto contemporáneo por la narración de corta extensión: columnas y artículos de opinión son en ocasiones cuentos o relatos en germen. La novela corta Carlota Fainberg (1999) de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) responde precisamente al gusto del autor —escritor en prensa desde sus inicios— por la lectura y composición de cuentos y relatos cortos. Junto con novelas de larga extensión (Beatus ille, El jinete polaco, Plenilunio, Sefarad), en la trayectoria de Antonio Muñoz figuran también cuentos (Nada del otro mundo, La colina de los sacrificios) y recopilaciones de artículos periodísticos1. Carlota Fainberg parte precisamente de un relato (de mismo título) de siete entregas publicado por Antonio Muñoz en El País en 19942, con ocasión del centenario de la publicación de La isla del tesoro. Originalmente, Carlota Fainberg era un relato de moderada extensión, un cuento largo con unos componentes argumentales básicos y un tono narrativo aprovechados casi por completo en la novela corta posterior. La «Nota del autor» que inaugura Carlota Fainberg es un testimonio explícito de que la obra que se va a leer es una novela corta, un género que el autor reconoce como problemático: Muchas novelas que se publican ahora son, técnicamente, novelas cortas, pero sus autores y sus editores procuran no decirlo, sabiendo que aquí lo breve se califica de menor y se considera secundario. [...] Pero la novela corta es tal vez la modalidad narrativa en la que mejor resplandece la maestría (13)3 1 Renunciamos a revisar globalmente la obra de Muñoz Molina, asunto que el lector puede encontrar en trabajos como los de SORIA OLMEDO (1995) y GONZÁLEZ HERRÁN (1999). 2 Concretamente del domingo 28 de agosto al sábado 3 de setiembre de 1994. El texto de El País fue publicado posteriormente en VVAA (1994) Cuentos de la Isla del Tesoro, Madrid: Alfaguara, pp. 163-210. 3 En adelante las citas que se hagan de la obra remitirán al número de página según la edición de Carlota Fainberg en Alfaguara, Madrid, 1999. 19.pmd 12/03/2013, 11:34278
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 279 Dos personajes contrapuestos, de formación, experiencia y hábitos muy distintos, son los que copan Carlota Fainberg: – Marcelo Abengoa es un desenvuelto ejecutivo español de mediana edad, al que su actividad profesional le obliga a volar por medio mundo al servicio de una multinacional especializada en adquirir hoteles ruinosos. Un viaje de trabajo, años atrás, al hotel Town Hall de Buenos Aires le proporcionó una inolvidable aventura amorosa con la esposa del dueño del hotel, la apabullante y enigmática Carlota Fainberg. Fanfarrón y castizo, representante del más característico tipismo hispano, Abengoa enjuicia aquel episodio con una mezcla de orgullo donjuanesco e irremisible nostalgia, aunque la aventura, descubierta por su esposa, terminase costándole una crisis matrimonial. – El otro personaje de la historia es Claudio, un español que ejerce como profesor de literatura en una universidad americana (Humbert College, un nombre que es testimonio de la confesa admiración por Nabokov de Antonio Muñoz), habituado ya a las formas de vida americanas, a la apología de la corrección política, discriminación positiva, queer theory y a otras estrategias de análisis textual tan populares en aquellas universidades. Claudio se dirige a Buenos Aires para participar en un congreso en el que hablará del soneto de Borges «Blind Pew», basado en el personaje de la novela de Stevenson. El escenario del encuentro entre ambos personajes es el aeropuerto de Pittsburgh: una tormenta de nieve paraliza los vuelos, y Abengoa es impelido por su necesidad de conversación a iniciar un diálogo con Claudio; la mención de la ciudad de Buenos Aires, vínculo entre ambos personajes, invita a Abengoa a relatar su aventura porteña a Claudio. Y ahí comienza el relato de Carlota Fainberg, que no es más que la historia de una conversación y de sus efectos posteriores, y en la que Muñoz Molina trata de mimetizar los modos lingüísticos de personajes muy distintos. El esqueleto argumental de la novela es, pues, la aventura de Abengoa con Carlota, narrada por el ejecutivo español con un tono entre jactancioso y melancólico. A Claudio le corresponde el papel de transmisor de esa historia al lector, y es un transmisor fiel, pero enojoso. Por un lado, describe con gran precisión las maneras de Abengoa y su modo de hablar; por otro lado, traiciona esa fidelidad al injerir continuamente en el discurso ajeno. Mentalmente, Claudio interviene en la historia de Abengoa con pedantes apostillas críticas sobre cómo éste va enhebrando la narración. Sus puntillosos escolios narratológicos —que en sí mismos son bastante certeros— llegan a irritar y cansar al lector, que se desinteresa del transmisor de la historia —Claudio— para centrarse en la propia historia y su emisor —Abengoa—. Cuando, pasada la tormenta de nieve, el aeropuerto vuelve a recobrar su actividad y los dos españoles se separan (Abengoa camino de Miami y Claudio con destino a Buenos Aires) el lector se encuentra a solas con un personaje que hasta entonces se ha dibujado como un tipo fatuo, de carácter afectado e incansablemente elitista. El rumbo que toma la novela con el desvanecimiento de Abengoa contribuye paulatinamente a humanizar a Claudio a ojos del lector. Su comunicación es duramente 19.pmd 12/03/2013, 11:34279
LOLA PONS RODRÍGUEZ 280 criticada por referirse a un autor «políticamente incorrecto»: el congreso supone un fracaso profesional. Claudio, que en el aeropuerto declaraba sentirse cautivado por la historia de Abengoa4, se aproxima aún más a él en Buenos Aires: la visita que realiza al Town Hall es ya un ingreso de pleno en la historia de Abengoa. En efecto, Claudio acude al ya derrelicto hotel en la víspera de que éste sea demolido y allí, embriagado por una opípara comida contraria a sus pacatas costumbres americanas, contemplará lúcidamente a Carlota Fainberg y desvelará su misterio: es un criatura fantasmagórica. La experiencia porteña, excesiva y mágica, no hace que Claudio se independice de ese denso modo de hablar —siempre glosando y glosándose— que lo caracteriza, pero da relieve al personaje, le confiere más personalidad. El capítulo final del libro transcurre en Humbert College, un lugar prosaico donde Claudio pasa por la humillación de ver cómo, por una intriga de su jefe de departamento, su prometida plaza fija le es arrebatada. El personaje vuelve a resultar entonces absolutamente débil. Tanto en la caracterización de Claudio, desde su fatuidad a su cobardía, como en la de Abengoa, de pícaro a amante de fantasmas, se puede advertir el deseo de ironizar de Muñoz Molina5. En esa caricaturización también resultan burladas las peculiaridades lingüísticas de ambos personajes. Intentaremos aquí desentrañar cómo se consiguen imitar ambos discursos en Carlota Fainberg, analizando los recursos empleados para ello por Muñoz Molina. Nos interesa especialmente el registro lingüístico empleado por Claudio por cuanto en él se refleja el contacto del castellano con otras lenguas (uno de los retos del español del siglo XXI). Además de Claudio y Abengoa, aparecen otros personajes, cuya habla será también estudiada aquí: Mario Said —un viejo amigo con quien Claudio se ve una tarde en Buenos Aires—, Amadeo Morini —el director del departamento de Claudio— y el camarero argentino del hotel Town Hall. 4 «yo, que al principio, unas horas antes, si esas palabras sirven para orientarse en el tiempo enrarecido de la espera en el aeropuerto, le había mirado por encima, con notoria condescendencia, ahora estaba empezando, inconfesablemente, a sentirme intimidado por él, a notar en mí mismo el apocamiento ante la autoridad o la energía de otros» (91). 5 Así lo puso de relieve Pozuelo Yvancos (1999): «...dos discursos se caricaturizan, al mismo tiempo que se ofrecen enfrentados: el primer discurso es el que se conoce en las Universidades norteamericanas como political correctness y que ha supuesto la administración moralmente pacata y ridículamente sesgada de los logros de los cultural studies, como son la crítica literaria feminista, los gender studies, los estudios inspirados en Lacan, Foucault, etcétera [...] El otro discurso confrontado jocosamente al anterior es más reconocible por el común de los lectores, pues no es otro que el que sustenta Marcelo Abengoa, un ejecutivo de medio pelo [...] una especie de «castellano viejo» de Larra, medio pícaro, sabelotodo». Para William Sherzer (1998: 293) se puede hablar de Carlota Fainberg como «literary manifesto», especialmente en lo que se refiere a Claudio. El trabajo de 1998 de Sherzer se basa en el cuento de El País, pero sus conclusiones se pueden también extrapolar a la novela posterior. Por cierto, es este mismo William Sherzer (profesor en Brooklyn College) quien figura en la dedicatoria que inaugura Carlota Fainberg (1999) y para quien, además, Muñoz Molina reserva un amistoso guiño en mitad de la novela (p. 131). 19.pmd 12/03/2013, 11:34280
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 281 Por ser quien articula la narración, en Carlota Fainberg le corresponde a Claudio el papel de reproductor de la palabra ajena, pertenezca ésta a Abengoa, Mario Said, Morini... Por ello, a veces es difícil deslindar la adscripción de un rasgo lingüístico: ¿pertenece a su último emisor o es Claudio quien lo ha incorporado al discurso? Seguimos un punto de vista tradicional en este sentido, ajustándonos a las convenciones de lo literario: lo que aparece en estilo directo no pertenece a Claudio (aunque, en última instancia, sea él quien lo transmita) y forma parte del habla de otro personaje. Es postura discutible, pero creemos que no tiene caso que nos preocupemos demasiado por este particular. 2. El modo de hablar de Claudio preside gran parte de la novela, e incluso cuando es Abengoa quien aparece hablando —en estilo directo o indirecto—, Claudio interviene acotando la situación externa del relato, comentando su construcción interna o intercalando recuerdos personales despertados por las palabras de Marcelo. Veamos algunos ejemplos: [Abengoa narra el encuentro con Carlota]: – Se me torció el taco —dijo ella: tenía una voz porteña un poco ronca, pero espléndida, tan envolvente (me pregunto de dónde había sacado Abengoa ese adjetivo, que desde ese momento empezó a usar con cierta profusión), como el perfume de madreselva, que tan cerca de ella cobraba una intensidad de tentación—. Según caminaba casi me caí. – ¿Se ha hecho usted daño? —Abengoa imitaba al contarme la escena el tono inusualmente polite que había empleado con ella. (74) [Habla Abengoa] – Las mujeres y los hoteles —dijo, como recapitulando, bebiendo tan pensativamente como si probara un sorbo de vino, y esa declaración fue el principio de su confidencia, o de su relato, si he de aplicar le mot juste, pues hasta entonces, cabría decir, se había limitado a enunciar lo que llama Derrida su aparato pretextual—. Ésa es mi vida, Claudio, con sus luces y sus sombras, no te lo niego. A causa de una mujer y de un hotel no puedo volver a Buenos Aires. (50) Por tanto, no faltan datos en la novela —ni siquiera en su primera parte, dominada argumentalmente por Abengoa— para describir lingüísticamente a Claudio. Sin duda el rasgo más llamativo de su habla es la constante inclusión de palabras inglesas «que revelan un grado de extrañamiento cultural decisivo en la resolución del relato» (Sanz Villanueva, 1999). Pero además del recurso al anglicismo, el personaje de Claudio también nos informa de otras cuestiones lingüísticas, como la traslación a la lengua de la preocupación por lo políticamente incorrecto. Por último, en sus acotaciones al habla de Abengoa hallamos ocasionalmente comentarios de Claudio sobre la lengua española, generalmente desaprobatorios. 2.1. Claudio prodiga en sus intervenciones —aunque no de forma igualada a lo largo del libro— palabras en inglés, aisladamente o dentro de estructuras sintagmáticas, que aparecen en la novela sin ninguna marca tipográfica (salvo en algún caso concreto, propiciada la cursiva o las comillas por el significado contextual y no por la procedencia foránea): 19.pmd 12/03/2013, 11:34281
LOLA PONS RODRÍGUEZ 282 el interior de la terminal de tránsitos estaba tan insanamente overheated que Abengoa y yo acabamos por quitarnos los abrigos, y al poco él tuvo que sacarse también su recio jersey de lana, hecho para climas más humanos, pero para calefacciones menos tórridas. Con una inconsecuencia muy norteamericana, una chica gorda, con pantalón de chándal y t-shirt de manga corta, lamía un ice-cream casi tan montañoso como ella apoyándose en el muro de cristal, de espaldas al panorama ártico de la snowstorm (47-48) yo miraba instintivamente a mi alrededor, por miedo a que aquella conversación fuera sorprendida, como si estuviera en el departamento y alguna faculty de feminismo agresivo rondara en busca de una oportunidad de acusarme de verbal harrassment o de male chauvinism. Pero él, Abengoa, estaba claro que vivía en otro mundo [...] Su ignorancia de las tremendas gender wars me pareció, contra mi voluntad, tan envidiable como su desenvoltura de narrador inocente, o naïf, para ser más exactos, aunque ya sé que tal noción es en sí misma tan discutible, tan, lo diré claro, sospechosa, como la de autor, o la de (italics, por supuesto) obra. (49) Hay unas doscientas voces inglesas en el discurso que el personaje de Claudio construye en Carlota Fainberg. La distribución de estos anglicismos no es simétrica a lo largo de los once capítulos de Carlota Fainberg. En el sexto capítulo el anglicismo es prácticamente inexistente, y en el séptimo es muy exiguo. Ello se debe a que en ambos la intervención de Claudio en la narración es mínima, pues se limita a reproducir las palabras de Abengoa o a transcribirlas en estilo indirecto sin insertar apenas reflexiones propias. Exponemos a continuación los anglicismos en lista y por orden alfabético6: a good day 173 abducted 143 absentmindedness 27 accuracy 38, 143 acquainted 79 adult movies 81 african-american 172 american way of life 164 anchor 47 anglosaxon 19 answering machine 164 arousal 77 as a matter of fact 16 associate professor 20 astonishing 148 audience 138 authority 32 authorship 32 badge 137 bar 29 battlefield 32 best-sellers 112 blind drunk 151 blizzard 20, 21, 113 blizzards 59 bloodshot 151 boarding 124 by the way 30 cancelled 47 carelessness 148 case study 59 cashflow 39 catnap 136 chairman 24, 133, 170 cheap 17 check in 21, 163 chestnuts 164 childish 120 chinese-american 172 6 Sin reestructurar las expresiones que aparecen precedidas de determinante: the sense aparecerá por the... El número adjunto remite a la página de la novela. Realmente son más de doscientas las palabras inglesas, puesto que consideramos las expresiones sintagmáticas (sustantivo y adjetivo de lengua o discurso las más de las veces, aunque también alguna locución e incluso frases con verbo) como una sola entrada; además, hay que tener en cuenta que algunas de estas voces aparecen más de una vez en la novela. 19.pmd 12/03/2013, 11:34282
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 283 closet 168 cocoon 18 coffee 134 computer 112 conference 23, 131, 136, 138 conferences 137 counter 29 delayed 47 desk 22 desks 163 devices 57 digression 53 disappointed 65 disappointments 25 discourse 120 disgusting 27 domestic flights 112 double scotch 147 downsized 147 e-mail 30 embarrassed 17 embarrassment 81, 102 everything is OK 134 excuse me 28 faculty 49 Faculty Club 136 fare 24 first name 16 fitness 35 five o’clock tea 145 frame of mind 35 freudian slip 30 full professor 24 full professorship 126, 164 gate 124 gender wars 49 go ahead 24 good old times 153 gossip 142 handle 112 he meant business 41 helpless 29 Hi 165 Hispanic studies 53 ice-cream 48 in the flesh 138 input 39 intertextuality 26 intertxexualidad (sic) 104 italics 49 jersey 47 jet-lag 35, 69, 76 journal 172 journals 18 junior high school 49 keynote speech 135 kindness 38 lap top 18 late forties 45 lawn nowers 164 lectern 138, 146 lecture 30, 136, 138, 161 lobby 67, 116, 143 look 4 lunch 65 lunch break 131 lunchtime 154 male chauvinism 49 másters 38 megahits 47 mentions 167 milk shake 26 misleadlingly 133 mortgage 173 Native American 142 New Lesbian criticism 135 newstand 112 non smoking 63 notebook 142 oak bar 25, 27 oilfield 32 old fashioned 45 onion layers 37 out of the blue 115 output 39 overheated 48 overrated 136 paper 18, 23, 24, 25, 53, 125, 137, 142 papers 82 parties 136, 256 party 31(2) performance 81 polished 166 polite 74 privacy 18 pun 80 quarters 27 quote 59 raincoat 112 rattlesnake 142 redneck 25 ride 20 right to the point 60 sándwich 133 score 79 scotch 148,151 scheduled 138 scholars 137 self pity 168 self steem 75 self-made-man 38 semantic field 32 semesters 126 seminars 137 sex 80 sexual intercourse 167 sexual orientation 167 shopping 48 shorts 164 showbiz 47 skirt chaser 68 snacks bars 65 snapshots 52 sneakers 65 snowstorm 48 soft drinks 28 Spanish department 126, 165 spring semester 23, 174 steaks 133 stickers 119 stocky 34 story 120 straight 147 suitable 166 suspension of disbelief 120 tanning 35 tenure 126 terminator 135 text 80 textual ejaculation 82 the sense of an ending 124 toast 153 top 49 transgression 53 tricks 102 t-shirt 48 19.pmd 12/03/2013, 11:34283
LOLA PONS RODRÍGUEZ 284 t-shirts 46 twist 61 unpleasant 20 unquote 59 upsetting 48 verbal harrasment 49 visiting professor 30 waiters 134 warm 24 weather forecast 21 weathermen 59 weatherwomen 59 whole wheat sandwiches 65 writing workshops 124 La inserción de elementos léxicos foráneos por parte de Claudio sorprende a cualquier lector cuando comienza a leer esta novela. El primer anglicismo que se encuentra es una marca: «bebiendo pensativamente su Diet Pepsi» (15) que, como tal, no resulta estridente. Sin embargo, ya en la segunda página de la novela aparece un sintagma nominal con núcleo y modificador en inglés y determinante en español: «me llamaba por mi first name» (16). Cierto es que la introducción de anglicismos, con ser reiterada desde las primeras páginas se encuentra a menudo modalizada por construcciones que se acercan a la tipología del evidencial citativo, y que contribuyen a aminorar el carácter de injerencia lingüística de las expresiones en inglés, atribuyéndolas a otro enunciador: As a matter of fact, como dicen aquí, nos habíamos visto por primera vez hacia las once (16)7 Pertenezco a lo que los sociólogos llaman aquí [...] el tipo cocoon (18) Pero no es lo común, y a partir de esas páginas iniciales domina el anglicismo sin atribuir, asumido ya como propio del locutor. Además de anglicismos (considerando como tales los elementos léxicos de procedencia inglesa o norteamericana) se encuentran en el habla de Claudio algunos ejemplos de calco. Así, el verbo producir con el sentido de ‘extraer de algún sitio, sacar un objeto para mostrarlo’ que posee to produce o el uso de cargar como ‘cobrar’ que es la acepción principal de to charge8: Era de esas personas que buscan siempre corroboraciones materiales o documentales a lo que están diciendo [...] si nos cuentan que pertenecen a un club de aviación o de pesca submarina, producen inmediatamente del interior de un bolsillo la tarjeta que lo certifica. (50) 7 La cursiva es nuestra. 8 En español, cargar posee el significado de ‘imponer un pago’ (acepción décima de cargar en DRAE: «fig. Imponer a las personas o cosas un gravamen, carga u obligación», pero es poco habitual y no equivale exactamente al significado que tiene cargar en la cita de Carlota Fainberg expuesta. Creemos que también se puede hablar de calco en ejemplos como «rebuscó en una bien surtida cartera hasta encontrar un pequeño calendario» (50) donde el adjetivo antepuesto no se corresponde con el uso de esta posición en castellano. Podría tratarse de un adjetivo antepuesto por expresividad, pero no hay que olvidar el creciente uso que en los últimos años están teniendo en nuestro idioma sintagmas con adjetivo antepuesto y determinante un por traducción directa del inglés: un muy buen partido (a very good match), una muy buena organización... 19.pmd 12/03/2013, 11:34284
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 285 Le ofrecí a Abengoa uno de los whole wheat sandwiches que me había preparado en casa [...] a fin de evitar los precios delictivos que cargan en los snack bars de los aeropuertos. (65) A continuación analizaremos internamente (categoría gramatical de las voces, modos de inserción, adecuación morfológica, clasificación semántica, distribución, aceptación en español) y externamente (intencionalidad subyacente del emisor, efectos globales en la obra, motivación socio-estilística) ese corpus de anglicismos que se localizan en el discurso de Claudio. Hay un reparto poco equilibrado en cuanto a la categoría gramatical de las palabras que aparecen en inglés en la voz de Claudio: Un 80% de ese conjunto de palabras en inglés son sustantivos: – Algo más de la mitad de esas doscientas voces en inglés utilizadas por Claudio son sustantivos sin modicadores ni adjuntos en inglés: anchor, accuracy, audience, badge, battlefield, blizzards, catnap, chestnuts, coffee, conference, desk, digression, chairman, faculty, fitness, gossip, kindness, gossip, lecture, lunch, mentions, newstand, notebook, performance, raincoat, sandwich, scholars, seminars, sex, stickers, tanning, waiters... – Encontramos igualmente unas 60 ocurrencias de sintagmas nominales con núcleo nominal y modificadores en inglés. Gran parte de esas expresiones sintagmáticas están conformadas por adjetivo antepuesto y sustantivo (en algún caso con consideración de compuestos en inglés): skirt chaser, full professorhip, adult movies, domestic flights, self steem, verbal harrasment, freudian slip, spring semester, soft drinks, semantic field, textual ejaculation, case study... En algún caso, aparece también un determinante: the sense of an ending, pero por circunstancias cotextuales (es una cita de un teórico de la crítica literaria). También se dan sintagmas heterogéneos: letter of resignation, suspension of disbelief, frame of mind. – Los anglicismos aparecen, pues, desempeñando en la frase por lo general alguna de las funciones propias del sintagma nominal, siendo el núcleo un sustantivo en inglés, a veces acompañado de adjetivo o adverbio: –sujeto: «según repetían con entusiasmo los weather men (y women) de la televisión» (59), «cuentan mucho más en la biografía de cualquiera esos pequeños disappointments» (25), «el anchor de un programa de la CNN hablaba ya de la tormenta de nieve» (47). –complemento del nombre precedido por preposición: «tras un instante de embarrassment se animó a dirigirse a él» (102), «con un sonido no muy distinto al cascabeleo de una rattlesnake» (142), «no tenía esa amabilidad demasiado rápida de los waiters americanos» (134), «que me enseñara la previsible sucesión de sus snapshots de familia» (52). –complemento circunstancial: «Morini, en el party que hubo después de la charla» (31), «acompañé a Abengoa hasta la gate que le correspondía» (124), «Abengoa se hacía entender, y no sólo en un bar o en un counter de venta de billetes» (29). 19.pmd 12/03/2013, 11:34285
LOLA PONS RODRÍGUEZ 292 Claudio en el aeropuerto: desks, ice-cream, newstand, raincoat, waiters... Son dos planos, el personal y el académico, que presentan con su recurso al anglicismo una misma intención de Claudio: incluirse lingüísticamente en comunidades en las que no participa de plano. En nuestra opinión, estos dos objetivos propician la aparición del anglicismo en el habla de Claudio. Curiosamente, la consecución de ambos resulta fracasada en el desenlace de Carlota Fainberg. Como uno de los móviles de la incorporación de anglicismos por parte de Claudio está la necesidad de garantizarse lingüísticamente como miembro de una comunidad en la que habita desde hace años, por ello no se adaptan los anglicismos a la fonética hispana ni se seleccionan en términos de necesidad expresiva. Claudio busca con la adhesión lingüística lograr la aceptación social que a menudo le inquieta: [hablando de Abengoa] con su opulencia sólida de buena alimentación y demoradas sobremesas, imperturbable [...] tan indiferente al jet-lag como a las coacciones sutiles que impone en todo la vida norteamericana, y a las que yo suelo tan medrosamente acomodarme, con el mismo miedo al qué dirán que si viviera en una provincia española de los años cuarenta (90) En la novela no faltan referencias de Claudio a las bondades de la lengua inglesa frente a las inexactitudes inherentes al castellano: – Hay que ver —me dijo, entornando los ojos, no sé si adormecida o soñadoramente (una irritante deficiencia del español es que usa la palabra sueño para dos cosas tan distintas como sleep y dream) (46) me siento más incómodo, o más exactamente, embarrassed (17) Abengoa era un yacimiento inagotable de sexismos verbales, un arcaico depósito sedimentario del idioma español (y de las implícitas ideologías patriarcales de dominación) con el que yo me había topado por azar en el aeropuerto (59). Esto está en línea con el hecho de que explícitamente Claudio rechace algunas particularidades de la vida en España o la personalidad de los españoles: En los primeros tiempos de mi vida en América yo desdeñaba la exactitud de esas predicciones con la típica incredulidad española, lo cual más de una vez estuvo a punto de costarme un disgusto, porque con un temporal de nieve a escala americana no caben frívolas improvisaciones españolas (21) Yo quise darle los dos quarters correspondientes a mi pepsi, pero él, con un españolismo que visto a distancia ya me parece algo disgusting, se empeñó en invitarme por tercera vez (26) como si estuviera en la barra de uno de esos bares de tapas y raciones que según creo hay todavía en Madrid, y en los que la gente choca y suda y se atropella con una promiscuidad física tan desenvuelta como los gritos que dan para charlar entre sí (28) nunca iba a salir mi avión hacia Buenos Aires, aquel hombre no iba a dejar de importunarme con sus confidencias, con sus exageraciones y sus manías españolas, con su impávido sexismo. (47) Dio unos pasos en la total oscuridad y rápidamente se sintió perdido. Su acendrado miedo al ridículo —otro rasgo arqueológico de españolidad— le impedía pedir auxilio (60) 19.pmd 12/03/2013, 11:34292
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 293 parecía incapaz de callarse nada, no por simpatía hacia mí, ni por necesidad de confiarse a alguien, sino nada más que por hablar, por la pura urgencia española de conversar con quien sea (63) Claudio no practica un bilingüismo sustractivo, puesto que no posterga la cultura española (es más: trabaja investigando en esa cultura) ni adopta plenamente el inglés como vehículo lingüístico (menciona uno de sus trabajos, con título en español (53): Homo / hiper / hetero / textualidad), pero utiliza vocabulario inglés para referirse a realidades de su vida cotidiana para las que evidentemente existe un equivalente español, como signo externo e indicio de su estancia en Norteamérica y el deseo de manifestar su adscripción (su aparente deseo de adscripción) a este territorio16. Ya hemos mencionado la palabra apariencia. La idea de que los modos de vida americanos son los dilectos de Claudio es sólo aparente. Quien haya leído Carlota Fainberg recordará haberse sonreído en más de una ocasión con los comentarios que Claudio hace de la vida en Estados Unidos: la forma de vestir de las mujeres, la excesiva amabilidad de los camareros que continuamente llenan el vaso del cliente, la insensatez que para un europeo supone que alguien coma helados en plena tormenta de nieve, la norma de no dispensar alcohol en los bares fuera de las horas permitidas, la indignidad que Claudio observa en los uniformes de los vendedores de salchichas y en que obligadamente hayan de llevar una identificación en la solapa con su nombre de pila... son comentarios que inciden en el carácter irónico que tiene esta novela y que ayudan a caracterizar mejor a Claudio. Su situación sociocultural es de un gran desarraigo: busca lingüísticamente dejar huellas de su vida en Estados Unidos y de su cercanía al inglés, pero está muy lejano a esa cultura. En este ámbito, el final de Carlota Fainberg abre aún más el abismo entre Claudio y su entorno; Claudio, que en el principio del relato reniega del ruido y la efusividad españolas y parece preferir la frialdad y el respeto que para él son propios de la vida norteamericana, va progresivamente descargándose de los rudimentos aprehendidos en su estancia en Humbert Lane: en Buenos Aires duerme siesta, bebe generosamente grappa siciliana, es afectuoso y expresivo con su amigo Mario... La historia de Abengoa le afecta también en ese sentido, precipitando su alejamiento interior del lugar en que vive. Los anglicismos de tipo académico surgen por la actividad profesional de Claudio. Aparecen denominando realidades para las que existen vocablos españoles: paper (hiperónimo para «artículo, comunicación»), conference... pero también para referirse a doctrinas y conceptos de teoría literaria que se suelen respetar según su formulación lingüística original (sea o no inglesa), como se puede testimoniar por estos ejemplos: 16 De hecho cuando en el inicio de la novela es abordado en el aeropuerto por Abengoa (quien lo reconoce como español antes incluso de hablar con él) Claudio reflexiona: «Si alguien así, tan cheap, para decirlo con crudeza, me identificaba tan rápidamente como compatriota suyo, era tal vez que yo compartía, sin darme cuenta, una parte de su vulgaridad, de su ruda franqueza española» (17). 19.pmd 12/03/2013, 11:34293
LOLA PONS RODRÍGUEZ 294 fue el principio de su confidencia, o de su relato, si he de aplicar le mot juste, pues hasta entonces, cabría decir, se había limitado a decir lo que llama Derrida su aparato pretextual (50) casi me conmovió aquel nuevo ejercicio de intertextualidad involuntaria [...] ejemplo magnífico de lo que Umberto Eco [...] llamó la fertilitá dell’errore (30) Abengoa tenía en la cara una sonrisa casi obscena de satisfacción, que me hizo pensar en la discutida aunque tentadora tesis de Andrea Billington sobre una posible textual ejaculation (82) ¿es inocente o casual el hecho, ya señalado por Lacan, de que la misma palabra aluda a la culminación del juego sexual y el juego textual, a la encrucijada de texto y sexo en la que ambos se subvierten, ya convertidos en text y sex, para usar el pun revelador formulado casi en su lecho de muerte por el eximio Paul de Man? (80) Se expone así en Carlota Fainberg un léxico especializado, una terminología que en el caso de Claudio (por las teorías que menciona, las manejadas últimamente en los ámbitos académicos norteamericanos) escoge predominantemente la lengua inglesa. Se trata de un fenómeno de variación lingüística provocado aquí más por factores estilísticos que sociales. La extrañeza para el lector al hallar esas formulaciones en inglés no viene tanto por la lengua inglesa de estos conceptos y teorías como por la pedantería con que son traídas al discurso por Claudio y, también hay que decirlo, por los pretenciosos juegos de palabras que fundan a veces esos conceptos narratológicos. Pero de nuevo en este ámbito, lo que ambiciona Claudio resulta un fracaso. El despliegue terminológico —que conlleva el anglicismo, pero que también comprende citas en italiano y francés y mención constante de autoridades como Jacques Derrida, Paul de Man, Iris Zavala...— naufraga al final de Carlota Fainberg cuando se muestra, por un lado, que un uso sesgado de esa terminología puede aupar a un personaje tan cuestionable intelectualmente como Ann Gadea, y, por otro lado, cuando se comprueba que el uso de ese registro por Claudio no lo salva del fiasco profesional. El propio Claudio comienza a percibir a su llegada al congreso de Buenos Aires que no está integrado, que sufre de nuevo el extrañamiento (y el autor aprovecha esa enajenación de Claudio para burlarse de un rasgo del lenguaje no verbal de estos analistas literarios, su repetido gesto de marcar gestualmente el signo de las comillas «dibujándolos en el aire»). Así pues, el lenguaje de Claudio no sólo contribuye a su caracterización como personaje sino también explica el desenlace de la novela. Carlota Fainberg termina con un indisimulable linchamiento de Claudio: es un perdedor y un desarraigado. Y ambas circunstancias se pueden interpretar a partir de algunas de sus características lingüísticas17. Sus anglicismos responden siempre a un deseo más o menos inconsciente de hablar citando: cita la terminología narratológica ajena, cita 17 Esperamos no dar lugar a malinterpretaciones con lo que decimos, pues en absoluto estamos hablando en términos normativos. 19.pmd 12/03/2013, 11:34294
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 295 voces inglesas para evocar un mundo que él mismo reconoce que no le es totalmente propio... Claudio, pues, no es dueño de su propio discurso; no es el responsable de la enunciación, como nos parecía en el principio de la novela, o, al menos, es sólo responsable superficialmente. Él transmite las palabras de Abengoa, pero cuando Claudio habla de sí mismo, cuando introduce pedantes escolios en la narración de Abengoa, cuando relata sus peripecias en Buenos Aires o en Humbert College llenándola de términos ajenos, en esas escenas, el personaje de Claudio se desvanece como enunciador, no es ya el responsable íntegro de su discurso: es, en muchos momentos, el mero locutor de un discurso que le es ajeno, que pertenece a los cultural studies, o a los españoles instalados en Estados Unidos que no sufran de desarraigo y extrañamiento cultural... y que no es suyo. La pérdida de su identidad como ciudadano adaptado al modo de vida americano (con la historia contada por Abengoa como primera señal de que se está dejando cautivar por un discurso castizo, seducido por los rasgos para él más deplorablemente hispanos) y el desmoronamiento de sus aspiraciones profesionales (con la subsiguiente caída de la terminología científica que en su vida diaria no logra aparcar) certifican el fracaso de ese hablar citativo y tutelado que le caracteriza durante toda la novela. 2.2. Junto con los anglicismos, otro de los rasgos de la personalidad de Claudio que impregna también su forma de expresarse es la preocupación por el lenguaje políticamente correcto. Es una ramificación más de la controvertida idea de que la forma lingüística refleja la forma social, y de que cambiando la primera se puede conseguir alterar o equilibrar la segunda. La corrección política entrecruza sus efectos lingüísticos con los logrados por la acción tabuizadora de los hablantes; no es una tendencia común para los hablantes, se circunscribe a un tipo de discurso político o politizado y a hablantes virtualmente seguidores de esa controvertida idea de que la lengua funciona especularmente con la realidad, y de que, en consecuencia, lo que se margina socialmente queda también sin mencionar (o se menciona de forma discriminatoria) en el plano lingüístico (véase Garcia Platero, 2000). Claudio integra en su habla algunos rasgos derivados de esa preocupación por lo políticamente correcto que tanto predicamento posee en Estados Unidos. Veamos algún ejemplo de los efectos léxicos de la interdicción: era capaz de leer informes financieros [...] que para mí habrían sido sin duda tan incomprensibles como los escritos teóricos de José Lezama Lima, por poner un ejemplo que espero no sea interpretado como antilatinoamericano (39) El propósito del autor es, una vez más, irónico, como se comprueba en la cita siguiente: la empresa para la que trabajaba, era una compañía española, cuyas oficinas centrales están en Alicante (o en Alacant, según me he informado que es más correcto decir) (32-33) 2.3. Por último, en el discurso del personaje de Claudio, junto con observaciones negativas sobre el sexismo y la ocasional imprecisión de la lengua española 19.pmd 12/03/2013, 11:34295
LOLA PONS RODRÍGUEZ 296 (que ya fueron valorados anteriormente) se pueden encontrar algunos comentarios interesantes sobre nuestro idioma. Así, nos sorprende ver cómo Claudio puede llegar a mostrarse purista con respecto a la llegada de voces foráneas al castellano o cómo juzga el habla no verbal de Abengoa: no aceptaba la expectativa del regreso a la estación acogedora, pero depresiva, de Humbert, al estacionamiento (qué horror que en España se haya generalizado la palabra parking) (22). Con una vigorosa gesticulación a la que yo no estoy acostumbrado, Abengoa extendió los dos brazos hacia arriba» (22). Pero para caracterizar el habla española actual, Muñoz Molina por lo común no escoge a Claudio y a su capacuidad enjuiciadora, sino a Abengoa. En Abengoa, Muñoz Molina refleja algunos rasgos del español peninsular actual que nos serán transmitidos por Claudio pero que generalmente no son comentados por este personaje. El personaje de Claudio es, en nuestra opinión, toda una creación lingüística. En él Muñoz Molina exhibe una atinada capacidad de observación y caracterización lingüística. Con sus anglicismos muestra una situación muy común entre los españoles de Estados Unidos, pero también se sirve de ese rasgo para plasmar el particular extrañamiento cultural y lingüístico de este personaje. 3. Antonio Muñoz Molina se inspira para crear el personaje de Claudio en su propia experiencia profesional como profesor visitante en una universidad norteamericana. Así lo reconoce en la «Nota» que figura en el umbral de la novela: Los caminos de la ficción siempre son sinuosos: en el relato que escribí entonces intervenía el recuerdo de un par de visitas a Buenos Aires, de un semestre como profesor invitado en la Universidad de Virginia, de un viaje en coche a través del Estado de Pensilvania [...] (11) Esta estancia, además de inspirar los personajes de Claudio, autoriza a Muñoz Molina a recrear en Carlota Fainberg un registro propio de un círculo profesional. Ya hemos descrito sus principales características al mencionar el uso que de él practica Claudio. Pero otros dos personajes de la novela aparecen empleando ese registro: Amadeo Morini (director del departamento de español en Humbert College) y Ann Gadea Simpson Mariátegui, la profesora que critica destempladamente a Claudio en el congreso bonaerense y que ocupará la plaza fija en principio destinada para él. Ambos son instrumentos del autor de la novela para burlarse de las estrategias de acercamiento textual practicadas en el ámbito académico norteamericano y del lenguaje que ellas implican. La caracterización de Ann Gadea posee, desde un principio, un marcado tono caricaturesco; de ella dice Claudio, antes de experimentar la vergüenza de que ésta lo aplaste, que la llaman «la Terminator del New Lesbian Criticism» (135). Sus reputadas publicaciones testimonian una ostensible preferencia por los juegos de palabras de tono ampuloso que parecen habituales en el ámbito académi19.pmd 12/03/2013, 11:34296
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 297 co en que se mueve Claudio. Así, la contribución de Ann Gadea al congreso porteño se titula From Aleph to Anus: Faces (and feces) in Borges. An attempt at Postcolonial Anal/ysis, un hinchado título que parece anticipar la catástrofe intelectual de Claudio, vapuleado por ella por haberse ocupado de un texto políticamente incorrecto: Simpson Mariátegui se preguntó hasta cuándo iba a ser tolerada la fascinación europea, heterosexual y masculina por los mitos del expolio colonial, pues no otra cosa, según ella, era La isla del tesoro (140) Muñoz Molina ilustra con este personaje los mezquinos efectos de la asunción de la corrección política y los discursos de género como únicos métodos de análisis textual (su hegemonía en la universidad americana cuenta con las controvertidas denuncias de Harold Bloom); este tipo de métodos tiene, además, derivaciones lingüísticas que ya hemos visto ejemplificadas en Claudio, pero que son mucho más delirantes en Morini. Éste posee en Carlota Fainberg similares rasgos lingüísticos que Claudio, pero plasmados en el chairman de forma más acusada, se puede entender como un personaje constructivamente derivado de Claudio, pero con rasgos más extremosos. A diferencia de Claudio, Morini sí parece haber asumido las exigencias lingüísticas de la corrección política, que esgrime con familiaridad reveladora: insinúa que Claudio es racista por haber suspendido a una alumna negra y lo critica por escribir siempre de «varones europeos muertos» (168) y heterosexuales. Un ejemplo de la plasmación lingüística de esta postura socio-política es la frase de Claudio «Una chica negra, bastante gorda», reformulada por Morini así: Esta chica african-american, sobre cuyo aspecto no hay necesidad de hacer ninguna observación ofensiva y/o discriminatoria... (171) Hay en Morini también un profuso empleo de anglicismos, todos de tipo académico: desde un approach innovador, teniendo en cuenta a Lacan y a Kristeva, y sobre todo la Queer Theory, el cutting edge de la crítica, atreviéndome, arriesgándome un poco, Claudio, off the beaten track (169) La ridiculización de este personaje, al igual que ocurría con Ann Gadea, es ya inocultable cuando sabemos del disparatado título de uno de sus trabajos: Drag queen epistemology y cross dressing en la segunda parte del Quijote (169). 4. Marcelo Abengoa es otro de los personajes de Carlota Fainberg que nos informan de algunos aspectos de la lengua española actual. Si en Claudio —e igualmente en Morini y Ann Gadea— hallábamos representados algunos fenómenos que afectan a la lengua española en su convivencia con el inglés americano, con Abengoa se retratan cuestiones que afectan al español peninsular. La trascendencia de este personaje en el decurso global de Carlota Fainberg es incuestionable: él propicia el encuentro con Claudio, y a él se debe la narración del episodio amoroso con Carlota; subsidiariamente, a Abengoa se debe también que Claudio inicie un cami19.pmd 12/03/2013, 11:34297
LOLA PONS RODRÍGUEZ 298 no de reencuentro consigo mismo. En cambio, lingüísticamente, Abengoa es menos llamativo que Claudio, quizá porque nos es más cercano, porque sus particularidades lingüísticas no hacen enojosa su habla como a veces ocurre con Claudio. Abengoa representa argumentalmente el costumbrista personaje del español poco comedido en el hablar y pagado de su masculinidad; esta caracterización explica que en su discurso se encuentren giros propios del español más castizo («yacimiento inagotable de sexismos verbales», «arcaico depósito sedimentario del idioma español» lo llama Claudio). Pero Abengoa es también un ejecutivo que viaja, posee un trabajo vinculado con la mercadotecnia y por esa vía accede a los giros más advenedizos del español comercial. Dentro de los tics lingüísticos que lo identifican están el recurso a anglicismos de carácter técnico, el empleo de locuciones y giros neológicos, el uso de vocabulario coloquial y la reiteración de algunas muletillas. 4.1. El número de anglicismos utilizados por Abengoa es muy reducido si lo comparamos con el elevado uso que de ellos hace Claudio. En Abengoa sólo encontramos una decena; pueden diferenciarse dos tipos: – anglicismos más o menos comunes y extendidos en castellano actual: hall (40, 66), lobby (40)18, look (17), topless (46). En algún caso, el anglicismo está acompañado de una construcción en que Abengoa lo caracteriza como parte de un habla ajena (de nuevo la delegación de la palabra a otra voz distinta a la del locutor tiene una finalidad aminorativa): «Qué le vas a hacer, tenemos esa pinta, ese look, como dicen ahora» (16) Se trata de palabras que están instaladas en nuestro idioma, para designar nuevas realidades (top-less) o para añadir matices nuevos a las que ya contaban con palabras castellanas, son préstamos que, pese a lo que muchas veces se pregona, no son demasiado cuantiosos y reflejan el lógico efecto de que el inglés sea la lingua franca de los últimos tiempos. – anglicismos pertenecientes a la actividad profesional de Marcelo Abengoa: alto standing (19, esta combinación sí es común en español peninsular, veáse Lorenzo, 1996: 423), dowsizing (33), guests (38), strategical advisory (33), take over (104) y uplifting (33). Forman parte de una jerga propia del ejecutivo español, para quien el anglicismo tiene un efecto de variación lingüística muy prestigioso19. Abengoa trabaja para una empresa alicantina llamada Worldwide Resorts y su cargo es el de Strategical Advisor. Claudio ve en esos nombres ingleses una intención esnob y afectada: 18 Para estas dos palabras —de diferente adscripción diatópica en inglés— véase Lorenzo (1996: 233). Abengoa las distingue bien: «entré en el hall, o en el lobby, como le dicen en inglés» (40). 19 Sin embargo, en una ocasión Abengoa dice al hablar del hotel Town Hall «esos argentinos, siempre con la manía de ponerle nombres ingleses a todo» (50). 19.pmd 12/03/2013, 11:34298
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 299 Llega a extremos enternecedores la fascinación de los empresarios y ejecutivos españoles por el idioma inglés, habida cuenta además de que la mayor parte de ellos manifiestan una incapacidad congénita para hablarlo con un mínimo decoro, con un acento que no resulte bochornoso escuchar. (29) Es una postura que evidencia su inicial actitud elitista con Abengoa, pues al fin y al cabo, él mismo emplea continuamente anglicismos vinculados a su profesión, sin embargo se sorprende de oírlos en boca de Abengoa: En la última década, me explicó, no sin una fatigosa abundancia de vacuos tecnicismos empresariales, la compañía había llevado a cabo una expansión [...] seleccionando hoteles más o menos en crisis [...] y aplicándoles inmediatamente planes rigurosos de rehabilitación y viabilidad, de downsizing y uplifting, para usar el vocabulario, en ocasiones sorprendente, del propio Abengoa (33) Ese uso de anglicismos técnicos es uno de los aspectos en que Muñoz Molina ejerce su capacidad caricaturesca e irónica, empleando a veces a Claudio (como en estas dos citas que acabamos de insertar) como instrumento de su propia voz crítica. No es la personalidad de Claudio como personaje de Carlota Fainberg sino la intención reprobadora de Muñoz Molina, académico de la lengua, la que consigue que nos riamos de giros técnicos como los siguientes de Abengoa20: me explicó que la compañía había llevado a cabo una expansión sólida y gradual fuera de España «a nivel de los dos lados del océano» (33) por un momento cobró fuerza, me dijo, con su debilidad por los giros de sonido técnico, «la hipótesis Niágara» (95) Consiguió al menos contactar con recepción —el verbo contactar le gustaba mucho a Abengoa (102) 4.2. El propósito satírico del autor se acentúa si consideramos que en Abengoa esos tecnicismos conviven con expresiones populares y vulgares. Quizá la frase más elocuente al respecto es la siguiente: ¿no aconsejaba precisamente esa coyuntura económica una acción rápida y decidida sobre aquel dinosaurio hotelero del Town Hall, «un take over con dos cojones», para decirlo, no sin sonrojo, con las palabras literales del propio Abengoa? (104) Frases como un take over con dos cojones (104), tirar p’alante (75), la vieja de los cojones (73), o su empleo de términos vulgares que aprendió en la mili, aseguran 20 Y quizá por eso no es casual que los tecnicismos de Abengoa más hilarantes y sus expresiones vulgares más castizas estén siempre entre comillas o con mención expresa de que pertenecen a Abengoa y no a la reelaboración de Claudio. 19.pmd 12/03/2013, 11:34299
LOLA PONS RODRÍGUEZ 300 lingüísticamente la caracterización psicológica del personaje de Abengoa, a la vez que ponen de manifiesto las posibilidades humorísticas de la compatibilidad del anglicismo técnico con las expresiones más enraizadamente populares. Por último, otro rasgo del habla de Abengoa es la repetición de las estructuras como si dijéramos a modo de construcción reformulativa y como yo digo para subrayar enfáticamente una secuencia textual: Y así me paso la vida, Claudio [...] de hotel en hotel, como si dijéramos, de ciudad en ciudad (34) Aquel sitio estaba completamente acabado, Claudio, hundido, en el fondo, encallado, igual que un trasantlántico, como si dijéramos, tipo Titanic. (39) Es lo peor que puedes hacer cuando vuelas tan lejos y se te trastorna el reloj biológico, como yo digo. (56) Lo que es a nosotros, los latinos, los españoles, no hay quien nos corrija. Como yo digo, la jodienda no tiene enmienda. (62) 5. Otros dos personajes que aparecen en Carlota Fainberg y que poseen rasgos lingüísticos dignos de comentario son Mario Said y el camarero argentino que se topa Claudio en su visita al hotel Town Hall. 5.1. Mario Said —personaje que no figura en la primera versión de Carlota Fainberg —es un viejo amigo de Claudio que después de largos años en la vida académica norteamericana —incluyendo unos semesters no muy afortunados en Humbert College, donde hicimos una amistad inusualmente cálida para aquellos climas a veces tan ingratos—, volvió a la Argentina, y ahora enseña, no sin cierta melancolía, en la universidad de su provincia. (126). Con Mario Said llegan a Carlota Fainberg ejemplos de variación léxica propios del español de América: aquella vaina gringa (127), el tacho de la basura (127), no ganar un mango (127) y fenómenos como el voseo: «Mirá, hermano» (127), «te la encontrás por la calle y no la conocés» (129), «si querés un consejo, no le digas que sos amigo mío» (128), «vos por lo menos sos de un solo sitio» (129)... También Said, de quien se dice que ha dado clases en Humbert College, emplea léxico inglés en sus intervenciones: chairman (127) y tenure (127) son las dos palabras inglesas que aparecen en su habla, y se adaptan al habla española de Said con los mismos criterios morfológicos que vimos para Claudio. 5.2. Y, por último, hemos de mencionar al personaje del camarero bonaerense con quien Claudio dialoga en su visita al agónico Town Hall, que también introduce léxico inglés en su intervención, trufada también de rasgos del español americano: ¿Tomará otro trago, otra copita, como dicen ustedes en España? Lindo país el suyo. Mis viejos vinieron de allá, mi papá de La Rioja, mi mamá de la provincia de Lugo, dígame si no puedo presumir de background (153) 19.pmd 12/03/2013, 11:34300
RETRATOS LINGÜÍSTICOS Y NOTICIAS IDIOMÁTICAS... 301 Como hemos visto, la posibilidad de insertar palabras en inglés en un discurso en español es aprovechada activamente por los personajes de esta novela de Antonio Muñoz Molina. Difiere entre ellos el grado de apertura hacia el léxico foráneo y su integración en la estructura lingüística global. No descubrimos nada nuevo si decimos que el inglés es la lengua que con mayor frecuencia entra en contacto con el español, y que por ello nuestro idioma adquiere léxico de esta procedencia para designar tanto realidades nuevas como viejos conceptos y objetos para los que se selecciona una nueva palabra foránea. Personajes de Carlota Fainberg como Marcelo Abengoa o el camarero argentino del hotel Town Hall muestran la llegada de vocablos ingleses a nuestro idioma: ambos son hablantes de español (si bien pertenecen a áreas bien distintas, Abengoa pertenece lingüísticamente a la norma peninsular, el camarero al español americano) que han incorporado préstamos del inglés en su habla. En el caso de Abengoa, predominan los de tipo técnico, pertenecientes a una jerga profesional en la que es habitual el léxico inglés y que no suele ajustarse a los imperativos de la norma académica. Los personajes de Morini y Claudio exteriorizan una situación de contacto lingüístico muy distinta: viven en un entorno anglohablante, en Estados Unidos y, sin llegar al fenómeno del cambio de código habitual en algunas zonas americanas, exhiben en el plano léxico un uso alterno de español e inglés, predominando siempre la lengua materna, esto es, el español, pero sin restringir en absoluto la inserción de vocabulario angloamericano, especialmente en algunas áreas léxicas. Residualmente, esa práctica la encontramos también en Said. La intención de Muñoz Molina no es tanto criticar desde un punto de vista normativo el anglicismo del español peninsular y americano como ironizar sobre la actitud que subyace a menudo en esa elección de léxico inglés. En una entrevista a propósito de la publicación de Carlota Fainberg dice Muñoz Molina: Lo que va en contra del castellano es la ignorancia, la ignorancia y la tontería. El castellano tiene mucha fuerza. El inglés es un idioma que admite muchísimas palabras extranjeras y las admite con más libertad y plasticidad que el español [...] El problema es el papanatismo del subordinado, del que está en una situación culturalmente colonial hasta cierto punto, que siente que diciendo las palabras que cree que pertenecen a lo dominante forma parte de ese mundo (Qué leer, enero de 2000, página 25) 6. La historiografía lingüística no sólo se edifica sobre materiales estrictamente metalingüísticos. Una obra de ficción como Carlota Fainberg de Antonio Muñoz Molina puede brindarnos abundantes datos sobre el español del siglo XX y su contacto con el inglés. Cierto es que, como decíamos al iniciar este trabajo, en una ficción lo lingüístico puede estar sometido al género, a la intención del autor o a los mandatos de un determinado estilo literario. Pero todo dependerá de la obra de ficción que se escoja: en una novela como Carlota Fainberg existe el propósito de dibujar verazmente, de mimetizar de forma verosímil (con el objetivo de ironizar) dos discursos distintos cuyos rasgos lingüísticos pueden interesar al investigador. Y, aunque no concedamos valor de documento lingüístico a una obra que ha nacido de un escritor y de su particular recreación de la realidad, siempre podremos con19.pmd 12/03/2013, 11:34301