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10 vidas de ABC. Historia de los directores de ABC de Sevilla

García Mahamud, Patricia; Domingo Aparicio, Miguel

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277 10 vidas de ABC. Historia de los directores de ABC de Sevilla Patricia GARCÍA MAHAMUD y Miguel Domingo GARCÍA APARICIO Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla Conocer a sus directores, tanto en lo profesional como en lo personal, es conocer las inquietudes, los anhelos y el talante que han marcado el camino de ABC de Sevilla en sus 75 años de vida. Las actitudes y respuestas de cada uno de ellos diez ante los retos que la actualidad marcaba en su recorrido, han quedado reflejadas en las páginas del diario. Conocer lo que hicieron, pero sobre todo cómo fueron sus vidas, permite descubrir el rostro más humano del periódico. Cada uno de ellos ha dejado su huella en el modo de hacer de ABC de Sevilla y sus singularidades han ido modelando poco a poco una única personalidad para la cabecera. Coincide en todos ellos un amor a Sevilla, que se ha plasmado en el espejo de sus páginas, y que parece transmitirse de director a director como una herencia imprescindible para entender la naturaleza de la edición sevillana de ABC. 278 Juan Carretero Luca de Tena (octubre 1929 – abril 1952) Juan Carretero Luca de Tena fue el primero de los directores de ABC de Sevilla, y el que más tiempo pilotó el periódico –desde 1929 hasta 1952-. No fue por lo tanto un director cualquiera: encaró la responsabilidad de echar a andar el diario sevillano desde cero. Un cometido de tal magnitud debía recaer en unas manos de confianza, como la que despertaba Juan Carretero en su primo Juan Ignacio Luca de Tena, fundador de la Casa. El director nació en Sevilla, en 1890. Era presumible que se dedicara al Periodismo, perteneciendo a la familia Luca de Tena. Sus comienzos como reportero se remontan a 1916, cuando con el pseudónimo de “Agustín Torreblanca” firmaba las crónicas de sus viajes por Suiza, donde pudo completar sus estudios en leyes. La Suiza de los cantones le inspiraría, a su vuelta a España, como ejemplo para el incipiente regionalismo andaluz en el que participó. Al llegar a Sevilla, en 1919, se hizo cargo del periódico El Noticiero Sevillano, donde Carretero reunió a las mejores firmas de Sevilla, tanto periodistas como escritores. Cuando asumió la dirección de ABC, todas estas plumas le siguieron hasta el edificio de Huerta de la Salud, donde estaba situado el recién nacido rotativo Juan Carretero mantuvo siempre un talante liberal, como el periódico que dirigía, que le permitió tener amigos de uno y del otro bando que años después se enfrentarían en una lucha fraticida. Le tocó levantar y sostener al periódico durante unas décadas tan inestables como la de los 30 y los 40 en España: el fin de la Monarquía y el nacimiento de la II República, crispada políticamente, la Guerra Civil, y una posguerra represora para la prensa. Durante la Guerra Civil, el periódico apoyó a los sublevados, aunque se mostró fiel a su pasado monárquico. Sevilla respiraba un ambiente de beligerancia necesaria, y sin embargo, Carretero tuvo la valentía de lamentar el enfrentamiento en los editoriales del periódico. 279 Las dos Españas tuvieron sus dos ABC, uno nacional y el otro republicano. El periódico sevillano se difundió por toda la España “nacional”, pero el director procuró sostener entre las pocas páginas que incluía, secciones propias como Sevilla al Día”. Juan Carretero sufrió el férreo control militar impuesto en territorio nacional en su propio cargo, del que fue cesado en dos ocasiones por orden del gobierno. En la primera de ellas, en febrero de 1937, Carretero fue sustituido por Luis de Galinsoga. En 1939 volvió a su cargo de dirección, pero sólo duro en él un año más hasta que fue de nuevo sustituido, esta vez por el periodista Juan María Vázquez, muy amigo suyo desde que coincidieron en El Noticiero Sevillano. Aunque cesado de su puesto, Juan Carretero continuó dirigiendo y decidiendo en el ABC de Sevilla. El periodista Jorge Bernal le dedicó una fiel semblanza al que fuera su jefe en la redacción: “Jamás sintió los estímulos de la vanidad; poseía un fino humorismo del que jamás hizo uso en mortificaciones o sañudas molestias”. Luis Martínez de Galinsoga de la Serna (febrero 1937 - febrero 1939) Luis Martínez de Galinsoga ejerció la dirección de ABC de Sevilla en los años dramáticos de la Guerra Civil –desde 1937 a 1939-. Su llegada a la capital andaluza la designó el azar de la guerra: aterrizó en Sevilla, después de varios intentos de pasar al bando nacional desde Madrid. A su llegada sustituyó de inmediato en el cargo al anterior director del diario hispalense, Juan Carretero Luca de Tena, que había sido cesado por desavenencias con el gobierno militar. El talante de Galinsoga, más cercano a los sublevados que la moderada actitud de Carretero, motivó a las autoridades nacionales para imponerlo al frente del rotativo. Además de ser periodista, se había movido activamente en la agitada política de la II República, y llegó a presentarse a las elecciones con partidos monárquicos de extrema derecha como Renovación Española 280 Nace en Cartagena en 1891. Desde allí viaja a Madrid, donde se forja un nombre en publicaciones como Blanco y Negro como crítico de teatro y literatura. Con 31 años, ingresa en el diario ABC, donde continúa su carrera como crítico de arte. El verano del 36, Galinsoga es nombrado, de manera extraordinaria, director del ABC madrileño, desde el que apoya abiertamente a los generales subversivos en una ciudad que resiste al golpe de estado. El periódico es requisado, y Galinsoga se ve obligado a abandonar Madrid para escapar hacia Sevilla. Dos años después de sustituir a Carretero en Sevilla, siguiendo una línea de alabanza al gobierno militar, y a punto de finalizar la guerra, en febrero de 1939, Luis de Galinsoga se traslada a Barcelona, donde recibe la dirección de La Vanguardia, adjetivada como “española”. En 1960, unas declaraciones “anticatalanas” suyas desatan una campaña de protestas por Cataluña que consiguen su cese en el periódico. Sigue siendo recordado por unos y por otros, casi siempre en los extremos, a causa de su carácter vehemente, y sobre todo por ser biógrafo - más bien hagiógrafode Francisco Franco, en su libro Centinela de Occidente. Juan María Vázquez García (octubre 1940 – mayo 1944) Por su nombre lo reconocían como una de las mejores plumas de la prensa sevillana, aunque todos lo conocieron por su simpático pseudónimo “Simplicísimo”, en sus artículos de opinión satírica de ABC de Sevilla. Juan María Vázquez García era sevillano de nacimiento –aquí vio la luz en 1891-, pero sobre todo de profesión, ya que dedicó su vida a retratar las costumbres, la política y la cultura de Sevilla desde los periódicos donde trabajó: El Noticiero Sevillano y ABC. Fue Juan Carretero quien lo seleccionó para la redacción del diario El Noticiero Sevillano, del que se había hecho cargo en 1919. Vázquez cambiaba así el puesto en la Hacienda Pública por el de redactor. Muy pronto destacó con sus artículos de opinión, dotados de su fina ironía, breves, y de estilo rápido, ágil y conceptualista. Jugaba al 281 doble sentido para satirizar a diestro y siniestro. Sin embargo, estaban exentas de malicia, y es significativo el simpático epígrafe que las encabezaba: Sin hiel ni vinagre. En 1929, Juan María Vázquez abandona la redacción de El Noticiero para seguir a Juan Carretero hasta el recién fundado ABC de Sevilla. Tras un inicio como crítico taurino, bajo el pseudónimo de “Regatón”, se ocupa de la famosa columna “Sevilla al Día”, que hasta febrero de 1930 había sido escrita por José Andrés Vázquez, apodado Simplicio. Aquella sección pasaría, con las décadas, a manos de otras ingeniosas plumas, como las de Joaquín Carlos López Lozano o Antonio Burgos. En 1940, recién acabada la Guerra Civil, una nueva desavenencia con las autoridades provoca el cese de Juan Carretero en la dirección de ABC. Juan María Vázquez aceptó la responsabilidad, aunque tan sólo representó el papel de ser la cabeza visible. Mientras, Juan Carretero seguía llevando, en la práctica, la voz cantante y el mando desde dentro del periódico. Antonio Olmedo Delgado (mayo 1952 – enero 1957) “Supo hermanar la pluma y la espada”. Antonio Olmedo Delgado conquistó la dirección del periódico sevillano en mayo de 1952. Su hijo, Manuel Olmedo Sánchez, - que en las décadas de los 60 y 70 asumió la jefatura de Redacción en la misma Casa-, recuerda a este castellano como un profesional “admirable por la perfecta compatibilidad de sus dos vocaciones: la milicia y el Periodismo”. Natural de Almadén, de la cosecha de 1891, no había cumplido aún los 17 años de edad cuando tempranamente inicia su vida militar, siguiendo la estela de su progenitor, militar fallecido en Cuba en la Academia de Infantería de Toledo. Prosigue una ascendente carrera militar en Madrid, Marruecos, y Ceuta, desde donde, siendo ya capitán, Antonio Olmedo vuelve a ser trasladado a la península, en las guarniciones de Vich, Huelva y por último Sevilla. Es a los 38 años cuando el devenir profesional de don Antonio se trenza con el ABC de Sevilla como redactor fundacional 282 en 1929. El militar ya había dado sus primeros pasos periodísticos en los diarios sevillanos El Correo de Andalucía y El Liberal. En el año 1930 don Antonio asciende a comandante pero se ve obligado al retiro por la ley Azaña. El retorno a las tareas castrenses se produce en 1936, al estallar la Guerra Civil. Durante los años de la contienda, don Antonio blandió sus conocimientos militares al convertirse en el corresponsal de guerra del diario. Su visión profesional tildó de un particular estilo sus crónicas del día a día. En otra faceta distinta, bajo el pseudónimo de “Don Fabricio”, sobresalió como crítico taurino. En 1952, Juan Carretero fallece y Antonio Olmedo, a la sazón subdirector desde 1940, es encomendado para sustituirle. “Tuvo ancho campo para el cultivo de sus dotes excepcionales: visión y enfoque, pluralidad de iniciativas, cultura y agilidad de pluma, y, en relación con sus subordinados, cordialidad, consideración y generosidad de entrega en el magisterio”, escribe su hijo en el Diccionario de Ateneístas (2000). No fueron pocos los galardones, aparte los militares, que recibió, como el de Periodista de Honor. Su trabajo fue reconocido dentro del periódico al ser designado como consejero de Prensa Española. Entre las generaciones de periodistas que le sucedieron en la redacción de ABC se extendió entonces la admiración a Antonio Olmedo por su condición de “hombre enamorado de sus dos profesiones”. Guillermo Luca de Tena y Brunet (enero 1957 – octubre 1962) “El último gran editor español que queda vivo” - como lo define Álvaro Ybarra-, don Guillermo Luca de Tena y Brunet, creció al abrigo de quienes hoy protagonizan en la Universidad las lecciones de Historia del Periodismo Español, los padres de Prensa Española: la familia Luca de Tena. El 8 de junio de 1927 nació en Madrid el nieto del fundador de ABC, don Torcuato Luca de Tena y Álvarez Osorio, e hijo don Juan Ignacio Luca de Tena, fundador de la edición sevillana. 283 Tras sus años de colegial en Francia, don Guillermo vuelve a España durante la Guerra Civil para cursar el bachillerato en San Sebastián. Los termina en Madrid al acabar la contienda. Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense y, tras obtener la diplomatura de Periodismo por la Escuela Oficial de Madrid, viajó a Gran Bretaña donde completó su formación. Prensa Española es testigo del arranque de su carrera en el Periodismo. Pero aún siendo muy joven, en 1953 Guillermo Luca de Tena recibe el encargo de su propio padre -decidido a promover el relanzamiento del ABC de Sevillade asumir la gerencia del periódico sevillano. Cumplía entonces 26 años. La juventud de don Guillermo no es óbice para que, tras la repentina muerte de Antonio Olmedo, le sea confiado el cargo de director. Es así como en 1957, con sólo 30 años, don Guillermo se convierte en el director más joven de la Casa de ABC de Sevilla en sus 75 años de historia. Además de editor del periódico, Luca de Tena no abandona sus labores gerenciales. “Él, que conoció tan a fondo Sevilla y lo que era ABC para la ciudad, fue el primero que se dio cuenta de que no tenía sentido hacer un periódico aquí con criterios dictados desde Madrid”, explica el periodista Nicolás Salas. Entre los retos que encara durante casi una década, despunta el traslado del rotativo en 1958 de su sede de Huerta de la Salud, -una vieja nave propiedad de la saga de editores-, al nuevo edificio de Cardenal Ilundáin, construido expresamente para la redacción de ABC y acondicionado con todos los adelantos técnicos del momento. A su ahínco corresponde el proyecto de dotar al diario de páginas de huecograbado impresas en Sevilla, una realidad en 1960. Todo un legado, fraguado durante sus nueve años a la cabeza del diario. En 1962 es designado consejero–delegado de Prensa Española y se traslada a Madrid. Ese año de su retorno a la capital española, fue también el de su nombramiento como director de Blanco y Negro, revista de la que estuvo al mando hasta marzo de 1975. Habituado a tener que conjugar sendos puestos de jefatura, don Guillermo es elegido en febrero de 1972 presidente del Consejo de Administración de Prensa Española, a la par que presidente de la Comisión Ejecutiva de la empresa. Asimismo, en aquella década se convirtió en el primer presidente español del Instituto Internacional de Prensa. 284 En septiembre de 1998, Luca de Tena anunció su renuncia como Presidente de Prensa Española, dónde le relevó su sobrino Nemesio Fernández-Cuesta y Luca de Tena, y también como Editor, cargo en el que le sucedió su hija Catalina. Fue nombrado entonces Presidente de Honor de la empresa y de su Junta de Fundadores. Tal es el penacho de una relación de cargos honoríficos desbordante. “Por encima de sus preferencias personales él ha pensado en la estabilidad del periódico, de su plantilla; en el futuro de ABC, explica Álvaro Ybarra al hablar de la creación de Vocento. Es una decisión que le honra y, probablemente, le haya costado mucho tomarla”. ABC finalizaba los años 90 en una coyuntura económica delicada, que se salva gracias a la compra de Prensa Española por el Grupo Correo, formando uno de los grupo mediáticos más fuertes de España. Guillermo Luca de Tena mantiene hoy día el puesto de Presidente de Honor. Joaquín Carlos López Lozano (octubre 1962 – noviembre 1976) Joaquín Carlos López Lozano fue un caballero sevillano, aunque el azar designó que naciera en Granada el 22 de Marzo de 1913. Con 14 años, su familia recala en Sevilla, nuevo destino de su padre como funcionario del Estado. La vocación por el Periodismo se despertó para Joaquín Carlos en un lugar inimaginable, explica su hija Enriqueta, quien está escribiendo las memorias de su padre: una empresa azucarera llamada La Bética. Allí compaginó su trabajo como representante comercial con la redacción de una revista humorística para los trabajadores, llamada El Difusor y la Remolacha. Pronto comenzó a escribir como colaborador en multitud de revistas. Fue cronista de deportes en Mundo Deportivo, en Barcelona, bajo el pseudónimo de “Elido”, y crítico de cine, como “Jean Ecran”, para revistas de espectáculos: Monópolis, de Palma de Mallorca o la sevillana Varietés, donde llega a ser nombrado con apenas 18 años, redactor-jefe. Desde 1931, entra en la plantilla de Radio Sevilla. Allí permanecerá como periodista durante la Guerra Civil, 285 librándose del frente gracias al director Antonio Fontán. Un año después, en 1937, se traslada a El Correo de Andalucía, donde logra forjarse su fama de avispado analista de política internacional, durante la II Guerra Mundial, con el pseudónimo de “Roberto de Arenzaga”. Desavenencias con El Correo en 1944, motivan su salto al ABC de Sevilla, al que dedicaría el resto de su vida profesional (y personal). Su exitoso currículum le catapultan directamente al cargo de redactor-jefe en ABC. López Lozano compaginó este trabajo con tantísimos otros fuera del Periodismo, en Sevilla: Presidió la Asociación de la Prensa (1958), la Diputación de Sevilla (desde 1959 hasta 1961) y la Junta de Obras del Puerto sevillano. Devolvió el prestigio al Ateneo, el cual dirigió desde 1962, sacándolo de la bancarrota, y fundó los importantes premios literarios que hoy otorga. Su nombramiento como director de ABC de Sevilla se hizo inminente cuando Guillermo Luca de Tena regresó a Madrid, en 1961. Con López Lozano la redacción se nutrió de las mejores nuevas plumas que años más tarde destacarían por ser profesionales con éxito, como Manolo Ferrand, Joaquín Caro Romero, Manuel Barrios, o Antonio Burgos, y se alzó a la cabeza de la prensa andaluza. Con el final del franquismo, fiel a la línea editorial de ABC, Joaquín Carlos López Lozano defendió en sus páginas la Monarquía de los Borbones. Al interés de la presidencia en Madrid de ABC por una renovación ante la nueva etapa política, se sumó su voluntad, y López Lozano solicitó su jubilación en 1976, con 63 años. No obstante siguió siendo consejero-delegado del diario y no dejó de colaborar. Quienes trabajaron con él destacan su memoria prodigiosa, capaz de visualizar el periódico entero todos los días, y un don especial para captar las aptitudes de sus redactores. Su vida, brillante e inabarcable, se apagó el 12 de noviembre de 1998, a los 85 años, la noche antes de un homenaje en el Ateneo. No quería que en su esquela aparecieran distinciones, condecoraciones ni medallas. Emulando a su admirado don Torcuato sintetizó su prolífica vida en una sola palabra. “Joaquín Carlos López Lozano. Periodista”. Nicolás de Jesús Salas Redondo 292 Álvaro Ybarra Pacheco (actual director de ABC de Sevilla) Con el inicio de siglo, en el año 2000, Álvaro Ybarra asume la dirección de ABC de Sevilla en una de las coyunturas más delicadas del periódico: Diario de Sevilla irrumpía en la palestra mediática con un proyecto de competencia consistente y atractivo y muchos redactores de la Casa de ABC en su plantilla. A la amenaza del competidor provincial se sumó entonces el lanzamiento en Madrid de La Razón. Sin embargo, José Antonio Zarzalejos, director del rotativo madrileño, ya había ideado para el hermano pequeño de su diario, el ABC de Sevilla, una profunda renovación. Nacido en Sevilla hace 44 años, en una familia vecina de Los Remedios y trufada de empresarios, en la que no había ningún periodista que le pudiera haber inoculado la pasión por este oficio. “En mi casa sorprendió mucho que yo decidiera estudiar Periodismo. A mi padre no le gustó nada la idea”. Álvaro Ybarra se matriculó en el Centro Español de Nuevas Profesiones que dirigía don Nicolás Valero, pero fue durante su primera experiencia como reportero para el diario vespertino Nueva Andalucía cuando “por contagio” germinó en él la atracción por la profesión. Siguiendo la entonces vigente “política de fichajes”, Salas lo invita, en 1982, junto a otros jóvenes redactores de El Correo -siguiente diario en el que Ybarra participaa ingresar como auxiliar de redacción en la plantilla de ABC. “Lo que más me atrajo para aceptar fue que ABC era el periódico líder en Sevilla; el más importante, vaya, pero también que yo no había hecho la mili y Nicolás me ofreció la posibilidad de hablar con el capitán general para que, si me tocaba, pudiera hacer lo posible por quedarme en la ciudad”, reconoce el ahora director. Fue así como Álvaro Ybarra, con 22 años, comenzó a publicar entrevistas y sobre todo a cubrir informaciones para casi todas las secciones de ABC de Sevilla. “Entonces supe que el profesional que no ha hecho información no es un verdadero periodista”; “soberbia capacidad para entusiasmarse con una información, levantarla y 293 contarla, eso que es en esencia el Periodismo”, definía a aquel estudiante aún por licenciarse. En 1987, Francisco Giménez Alemán, director desde hacía tres años, le confía la creación de la sección de Economía, cuando en la prensa andaluza no existía ningún antecedente de información económica más allá de la bursátil. Ybarra recuerda que sus conocimientos de economía se reducían a que su padre y abuelos eran empresarios. Giménez Alemán le permitió hacer cursos para especializarse al tiempo que seguía en el periódico: así pues, compaginó la dirección de la sección con cursos de posgrado como los de Alta Dirección de Instituciones del Instituto Internacional San Telmo, el de Periodismo Económico del Instituto de Ciencias Jurídicas y Empresariales de El Monte -en el que se estrenó como profesoro el Master de Comunicación Empresarial y Periodismo Económico de la Escuela de Organización Industrial (EOI) de Sevilla, en el que también impartió clases. En 1990 es nombrado redactor-jefe de ABC de Sevilla, cargo que recuerda marcado por el “profundo impacto” que le causó el asesinato [en la madrugada del 30 de enero de 1998] de su amigo Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión a manos de ETA. Asciende a subdirector en 1999 y meses más tarde José Antonio Zarzalejos le catapulta hasta el despacho del director y con sólo 40 años, Álvaro Ybarra se ve capitaneando una plantilla con una media de edad de 70. Dolorosamente, decidió prescindir del ochenta por ciento de los colabores que entonces tenía ABC de Sevilla, en pro de una imagen más fresca y actual para el diario: nuevas plumas como Fernando Iwasaki, Félix Machuca, Fernando Barón, Alberto García Reyes o Ignacio Camacho (director del periódico en Madrid desde septiembre de 2004) relevaron en la redacción de ABC a los habituales del Alféizar, Manuel Barrios, Celestino Fernández Ortiz o Nicolás Salas. “Razones profesionales, absolutamente reflexionadas, respaldaban aquellas destituciones, pero una que me desagradó muchísimo fue la de Nicolás, gran amigo de mis padres y quien me fichó para ABC”, afirma el director. La reestructuración de la plantilla no fue el único desafío para el nuevo periódico del siglo XXI. Además de comenzar en un recién estrenado edificio en la Cartuja, se 294 plantea una nueva renovación tecnológica, esta vez dirigida hacia lo digital y el multimedia: la creación de ABC digital y la compra de la cadena Sevilla Televisión. Álvaro Ybarra destaca tres acontecimientos de especial relevancia para la ciudad cuya cobertura ha encabezado como director: el hundimiento de Mercamueble; el asesinato del teniente coronel médico Antonio Muñoz Cariñano por parte de ETA [16 de octubre de 2000] y la posterior detención del comando: “Me impactó muchísimo y me tocó muy de cerca. El despliegue informativo que hicimos fue muy importante”; y la “Madrugá famosa de las carreritas” del año 2000, apenas mes y medio de ocupar el cargo. “Recuerdo que aquel día fue angustioso porque no había nadie en la redacción y todo fue empezar a buscar redactores a través del teléfono”. “Hoy estoy infinitamente más tranquilo que hace cuatro años”, afirma el director. “Mirando atrás me doy cuenta de la suerte que he tenido y de la categoría de la redacción que me arropó”. En estos cuatro años de sobresaliente responsabilidad dentro de la Casa de ABC, el periodista cree haber encontrado la clave de su cargo: “Ser muy consciente de la trascendencia de tus actos si te equivocas y de la influencia que tiene este puesto”. Su gran legado al periódico será, según él, “una virtud transmitida por Zarzalejos: la capacidad de planificación”, y haber transformado el periódico en un medio moderno sin perder el bagaje y la solera de 75 años de ABC de Sevilla. Bibliografía -Horacio Sáez Garrido, El caso Galinsoga. Barcelona, Biblioteca La Vanguardia, 1998. -Suplemento especial Bodas de Oro de ABC de Sevilla, 12 de octubre 1979. -VV.AA., Diccionario de Ateneístas. Ed. Ateneo de Sevilla, 2003. -Entrevistas personales: Doña Trinidad Carretero; don Rafael Arenas; don Celestino Fernández Ortiz; don Antonio Colón Vallecillo; don Manuel Olmedo; don Julio Martínez Velasco; doña Enriqueta López; don Francisco Giménez Alemán; don Manuel 295 Ramírez Fernández de Córdoba; don Nicolás de Jesús Salas; y don Álvaro Ybarra Pacheco. Nuestro agradecimiento a todos ellos Juan Carretero, hombre de diálogo en tiempos de monólogo Antonio CHECA Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla En las primeras décadas del siglo XX coexisten en la dirección de los grandes periódicos españoles tres tipos de periodistas: el periodista político, el periodista literato y el que llamaremos el periodista-periodista. Dentro de este tercer tipo, el puramente profesional, se incluye a su vez una amplia gama, desde el periodista autodidacta al periodista universitario. A este último, evidentemente, pertenece Juan Carretero Luca de Tena, el primer director –y hasta hoy el más duraderode ABC de Sevilla 290 . El periodista político es especialmente abundante en la España de la Restauración, pero también durante la II República. Es significativo que los dos diarios conservadores rivales de ABC en el mercado sevillano en sus primeros años, tengan en los treinta directores–políticos. Lo es Jesús Pabón, director de El Correo de Andalucía, y diputado de la CEDA 291 , lo es Domingo Tejera, director de La Unión, fracasado candidato tradicionalista. Incluso lo es Luis de Galinsoga, el director que durante un 290 Probablemente también pueda identificarse otro tipo, el periodista-propietario, dada la abundancia en esos años de diarios de propiedad familiar. 291 Pabón es nombrado director en agosto de 1931, ya proclamada la República, reconoce su desconocimiento de la profesión y pide un redactor jefe. Véase Leandro Álvarez Rey, La derecha en la II República: Sevilla, 1931-1936. Universidad, Sevilla, 1993, pp. 110-111.