El tramo Urion-Aruci (RAVENN.317.16-17)
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1 El tramo Urion-Aruci (Ravenn. 317.16-17). Alfonso Jiménez Martín Para Álvaro, Guillermo y Mario. Hace pocos años se publicó un libro1, que pretendo usar como base en este artículo, sobre el trazado de las vías romanas de la parte occidental del antiguo convento jurídico hispalense, las de la actual provincia de Huelva; así se culminó medio siglo de esfuerzos en la tarea de aclarar las más problemáticas de la zona meridional de aquella zona, pues comunicaban localidades costeras, bien identificadas gracias a las fuentes clásicas, con las de la zona minera, yerma hasta la Baja Edad Media, que es cuando nacieron casi todos los núcleos urbanos actuales2 y cuyos nombres y ubicaciones antiguos son inseguros. La publicación ofrece un acertado manejo de la bibliografía y una adecuada crítica de los estudios precedentes, por lo que ahorraré la revisión de los antecedentes bibliográficos y documentales aunque, por razones puramente metodológicas, citaré las fuentes a través de la Tabvla Imperii Romani, a pesar de que varias de sus identificaciones han sido discutidas en la que obra comento. Para comodidad del lector el primero de mis dibujos reproduce, sobre una base cartográfica más actual, el mapa que sintetiza, en su figura 19, las conclusiones del libro de referencia, mientras el segundo contiene todos los datos de mi investigación. La mayor duda que me suscita el libro se refiere al camino romano que iba de Riotinto (Urion) a Aroche (Aruci), que sólo atestigua el Anónimo de Rávena y de esta manera tan escueta: [….317, 15] Onoba3 [317, 16] Urion4 [317, 17] Aruci5 [317, 18…] Fines6 Recordaré que los yacimientos romanos que precedieron las dos localidades citadas, distanciados 42 km en línea recta7, uno en el corazón de la Cuenca Minera, a 465 m de altitud, y el otro en el extremo occidental de la Sierra, a 400, reúnen el 39% de las 1 RUIZ ACEVEDO, Juan Manuel. Las vías romanas en la provincia de Huelva. Huelva: Diputación Provincial, 1998. 2 LADERO QUESADA, Miguel Ángel. Niebla, de reino a condado. Noticias sobre el Algarbe andaluz en la Baja Edad Media. Madrid: Real Academia de la Historia, 1992. 3 Es la actual Huelva, mansio de la vía XXIII del Itinerario de Antonino (DE ALARCÃO, Jorge et al. Tabvla Imperii Romani. Hoja j-29: Lisboa. Emerita-Scallabis-Pax Ivlia-Gades. Madrid: Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, 1995, p. 120). 4 Se localiza en el entorno de Riotinto; identificado (Ibid., p. 166) con ad Rvbras, mansio de la vía XXIII del Itinerario de Antonino, que está en Tharsis según los estudios más recientes. 5 Se localiza en el entorno de la actual Aroche, mansio de la vía XXI del Itinerario de Antonino, ubicada a “m.p. XXV” de Fines (Ibid., p. 35). 6 En Rosal de la Frontera o Vila Verde de Ficalho, poblaciones modernas ubicadas junto a la frontera actual (Ibid., p. 79). 7Los datos de elementos del terreno proceden de excursiones realizadas entre 1999 y 2005, en vehículo TT y a pié, registradas con un GPS Garmin III+ y editados sobre cartografía 1:10.000-1:50.000.
2 inscripciones del corpus provincial de 1989, lo que ya de por sí justifica el estudio de este itinerario, pero el tramo, además de recibir en el libro un tratamiento menos detallado que el de las restantes vías, es prácticamente el único para el que el autor ofrece tres trazados8, aunque, como se deduce de sus mapas9, se decanta por uno de ellos. El más corto, que llamaré “Trazado Sur”, lo estableció Sillières10 y consiste en marchar desde Riotinto a Santa Eulalia (Almonaster la Real) y desde allí al propio Almonaster la Real, luego a Cortegana, para finalizar en Aroche; el más largo, que será el “Trazado Norte” parece que es del propio Ruiz Acevedo11 y consiste en subir desde Riotinto a Campofrío y Aracena, pasar luego a Cortegana, para alcanzar finalmente Aroche; el intermedio, que denominaré “Trazado Central”, se debe a Pérez Macías12 y consiste en ir de Riotinto a Campofrío, como el anterior, pero una vez pasado el puente sobre el Odiel, en la divisoria de los términos de Campofrío y Aracena, marcharía directamente a Cortegana para finalizar, como todos, en Aroche. Resumo las posibilidades en el siguiente cuadro en el que, junto a particiones, denominaciones y signaturas convencionales mías, indico entre paréntesis la altitud en metros y el recorrido real en kilómetros: TRAZADO TRAMO ORIGEN LONGITUD FINAL TOTAL Norte N1=C1=S1 Urion/La Dehesa (465) 8,28 km. Campofrío (541) N2=C2 Campofrío (541) 5,65 km. Río Odiel (310) N3 Río Odiel (310) 15,47 km. Aracena (729) N4 Aracena (729) 22,63 km. Cortegana (670) N5=C4=S3 Cortegana (670) 15,39 km. Arucci (400) 67,42 km Central C1=N1=S1 Urion/La Dehesa (465) 8,28 km. Campofrío (541) C2=N2 Campofrío (541) 5,65 km. Río Odiel (310) C3 Río Odiel (310) 36,70 km. Cortegana (670) C4=N5=S3 Cortegana (670) 15,39 km. Arucci (400) 66,02 km Sur S1=C1=N1 Urion/La Dehesa (465) 8,28 km. Campofrío (541) S2 Campofrío (541) 33,21 km. Cortegana (670) S3=C4=N5 Cortegana (670) 15,39 km. Arucci (400) 56,88 km La elección de uno de estos recorridos, o de otro distinto, depende, ante lo inexpresivo del único testimonio romano conservado, de la existencia de fábricas romanas que denuncien su paso, así como de la densidad de restos antiguos documentados y ubicados en las inmediaciones que apoyen un tramo concreto13, el valor en época romana de sus hitos, demostrado mediante excavaciones y hallazgos, así como por la viabilidad, uniformidad, continuidad y economía de infraestructuras, trazado y pendientes, finalmente debemos tener en cuenta los datos que podamos extraer de itinerarios, mapas y viajes de épocas posteriores. 8 RUIZ ACEVEDO, Juan Manuel. Op. cit., pp. 84-85. 9 Ibid., figs. 12, 13 y 19. 10 SILLIERES, Pierre. Les voies de communication de l’Hispanie Méridionale. Paris : Diffusion de Boccard, 1990, pp. 450. 11 RUIZ ACEVEDO, Juan Manuel. Op. cit., p. 86. 12 PÉREZ MACÍAS, Juan Aurelio, F. MARTÍNEZ RODRÍGUEZ y C. FRÍAS GÓMEZ. Fundos Metalúrgicos y Vías Romanas en el cinturón ibérico de piritas. Explotaciones mineras de Campofrío. Campofrío: Ayuntamiento, 1990, p. 29. 13 Sintetizo CAMPOS CARRASCO, Juan Manuel et al. “La documentación arqueológica para el estudio de la romanización de la provincia de Huelva”. Huelva en su historia 1990, no. 3; VIDAL TERUEL, Nuria de la O. “La ocupación del territorio onubense en época romana: estado de la cuestión”. Huelva en su historia 2002, no. 9. y ROMERO BOMBA, Eduardo. El Patrimonio Arqueológico de Aracena. Aracena: Ayuntamiento, 2003.
3 Antes de entrar en los detalles debo expresar unas convicciones metodológicas; en primer lugar debo recordar que hay que ser muy prudente al usar como signo de romanidad los datos de expediciones militares musulmanes14, pues no se puede afirmar, sin otras averiguaciones, que los ejércitos andalusíes usaran las viejas calzadas romanas. De igual manera advierto que hay que ser muy cautelosos al retrotraer datos de la vialidad actual a épocas anteriores, pues se verifica que hace menos de un siglo todas las carreteras de la Sierra, cuyos trazados no han cesado de modificarse desde entonces, pasaban por el interior de las poblaciones que hoy circunvalan, pues eran caminos locales, en el sentido de ir de una localidad a las inmediatas, ajenos por lo tanto en su trazado a cualquier preocupación comarcal y no digamos regional; en este lapso, además, todos los recorridos han sido afectados por dos procesos convergentes, aunque desarrollados con una parsimonia geológica: la potenciación y homogeneización de los caminos locales que servían a intereses más amplios, cuyo origen y categoría eran muy diversos, e inversamente, el paulatino abandono de los menos transitados. Por lo tanto no se puede suponer automáticamente que los viajeros anteriores al siglo XX, para ir de Sevilla a Aroche, hicieran el mismo camino que hoy recorremos en dos horas gracias a una carretera sensiblemente uniforme. Para analizar el problema me propongo examinar los tres recorridos, empezando por el más largo y septentrional, que veremos completo, cosa que no será necesaria en los otros, pues los tramos de comienzo y final son comunes; finalmente presentaré la solución que me parece más adecuada, que describiré completa. 1. El puente de Campofrío. 14 CHALMETA GENDRÓN, Pedro. Invasión e islamización. La sumisión de Hispania y la formación de Al-Andalus. Jaén: Universidad, 2003, p. 144.
4 La piedra angular de los itinerarios Norte y Central, pues los tramos N3 y C3 se inician en él, es el “Puente Viejo de Campofrío”, modesta estructura a la que Ruiz Acevedo concede tanta importancia que es el resto material al que mayor atención gráfica dedica15, bastante más que al gran puente de Niebla o al muy largo badén de Gibraleón, importantes obras romanas que sirvieron a calzadas bien documentadas en los repertorios romanos. El estudio de este elemento arquitectónico lo iniciaron en 1990 Pérez, Martínez y Frías16, que basaron la romanidad de la obra sólo en dos argumentos: su propia opinión sobre lo que vieron en ella y en su parecido con un puente que existe junto a Carmona (Sevilla). Estos mismos, asumidos como argumentos de autoridad, son los que aduce el libro que estoy comentando. Y son los mismos que en fecha reciente han sido repetidos fielmente por Romero Bomba17, que hasta le dedica la portada de su libro, pues se trataría, según parece, del más notable elemento arquitectónico anterior al siglo XIII que existe en todo el término municipal de Aracena. Está el puente situado aguas abajo del actual de la carretera A-479, en la cota 29518; el terreno que media hasta Campofrío es cómodo, pero la orilla de Aracena es tan accidentada que la citada carretera tiene una pendiente media del 7,53% y una toponimia que expresa muy bien las dificultades orográficas que encuentra: “Cuestas de la Eme”, “Las Cuestas”, “Cuestas del Río” y “Curvas de la Muerte”. Visité el lugar el día 13 de junio de 2001 y tras un detenido reconocimiento concluí que no es antigua su bóveda de ladrillo, pues no vi en ella piezas de formato romano19, ni tampoco en sus someras pilas, formadas por escasas hiladas de piedra, en las que no advertí ningún sillar de características inequívocamente romanas, por lo que, si allí existió alguna vez un puente romano, sostengo que no ha quedado nada in situ. Por otra parte el único paralelo aducido por sus descubridores no es romano, pues hace muchos años, cuando estudié el citado puente de Carmona20, opiné que debía ser del siglo XVI. Agotados estos argumentos de carácter personal, propios de la historia del Arte, vayamos a razonamientos sólidos. El primero es que se ha realizado una excavación arqueológica en el puente de Carmo, que está ubicado en la muy acreditada y romana Via Avgvsta, justo al pie de la mejor cerca murada de la Bætica, delante de la única puerta imperial que se conserva en la península Ibérica: pues bien, la publicación de la minuciosa tarea estratigráfica realizada certifica que me equivoqué, ya que el puente no es del XVI, sino que se ha verificado su construcción en pleno siglo XVII21. 15 RUIZ ACEVEDO, Juan Manuel (Op. cit.) le dedica tres de 21 figuras y cuatro de 21 fotos 16 PÉREZ MACÍAS, Juan Aurelio, F. MARTÍNEZ RODRÍGUEZ y C. FRÍAS GÓMEZ. Op. cit., p. 61ss. 17 ROMERO BOMBA, Eduardo. Op. cit. p. 70. 18 UTM 29S 714690E 4186891N. 19 Citando de memoria no recuerdo ni un solo puente romano, a lo largo y ancho del Imperio, que tenga arcos de ladrillo de época romana, pues incluso los tramos fluviales de acueductos cuya fábrica es esencialmente latericia, fueron construidos en piedra. 20 JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso. La Puerta de Sevilla en Carmona. Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1989, p. 42. 21 JUÁREZ MARTÍN, J.M. “Proyecto de Rehabilitación de la calzada y el puente de los Cinco Ojos de Carmona. Intervención arqueológica en el puente de los Cinco Ojos”. Anuario Arqueológico de Andalucía 1998, 2001, no. III-2, p. 959.
5 Los escasos textos sobre caminería antigua onubense colaboran a despejar la incógnita del puente de Campofrío; así el célebre Diccionario de Madoz Ibáñez demuestra que esta obra del Odiel ya existía cuando se redactó, es decir, que es anterior a 184622; en 1782 Francisco Pérez Bayer23, que reunía información sobre restos romanos, la usó, pues escribió que “pasamos por el lugar de Campofrío. Una legua mas adelante se passo el rio Odiel por puente. A eso de la una y media llegamos a Aracena, que dista de las minas cinco leguas, de bastante mal camino”; incluso en 174424 está documentada la existencia de un puente en este lugar, ya que el anónimo autor de un amplio conjunto de caminos andaluces de entonces dejó escrito que había un camino que iba “de Aracena al puente [y], de alli a Campofrío”. La solución del enigma la ofrece Hernando Colón, autor que reunió entre 1517 y 152325 mucha información sobre caminos, paisajes y señoríos, declarando expresamente que “(2730) Çalamea del arçobispo es lugar de trecientos vecinos esta en syerra morena esta entre unas syerras es del arçobispo de seuilla e fasta aracena ay cinco leguas de syerra muy agr[i]a e a tres leguas primeras pasamos a un rrio dicho odiel por vado que corre a la mano dizquierda”; si en el lugar hubiera visto don Hernando los restos de un puente anterior, romano o no, creo que los habría reseñado e incluso puede que hubiera recomendado su reconstrucción. Por lo tanto, a expensa de la aparición de mejores datos, afirmo que el “Puente Viejo de Campofrío” puede ser, como muy antiguo, de los tiempos de Carlos I o tal vez de la época de los Reyes Católicos, en la que dedicaron mucho esfuerzo a las obras públicas. 2. Aracena y la calzada de la Sierra26. Desde el castillo de Aracena se domina un extenso arco del horizonte, que empieza en dirección sureste, marcando la aproximación desde Sevilla, hasta concluir en el Poniente, en dirección a Alájar; en el centro aparece Campofrío, perfectamente visible en el centro de tan dilatado paisaje de cerros. El resto del contorno visual del castillo carece de profundidad, apenas unos centenares de metros, pues las estribaciones de la Sierra aparecen inmediatamente. Aracena es, por lo tanto, la puerta oriental de la Sierra propiamente dicha, pues su castillo monta guardia en el lugar donde la carretera N-433 se adentra en la cota de los 700 m de altitud. La historia documentada de esta población apoya la idea de que fue reconquistada por caballeros lusos en 1251, por lo que en 1253, el mismo día en que apareció por vez primera en un documento castellano, el rey de Portugal la incluyó, junto con Aroche, en su almojarifazgo; en 1261 comenzó a integrarse en la órbita sevillana, pero hasta 1267 no quedó 22 MADOZ IBÁÑEZ, Pascual. Diccionario geográfico, estadístico, histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846-50 (Ed. Facsimil. Valladolid: Ámbito, 1988), p. 36. 23 PÉREZ-EMBID WAMBA, Javier. Aracena y su sierra. La configuración histórica de una comunidad andaluza (siglo XIII-XVIII). Huelva: Diputación Provincial, 1999, p. 480. 24 JURADO SÁNCHEZ, José. Caminos y pueblos de Andalucía (S. XVIII). Sevilla: Editoriales Andaluzas Unidas S.A., 1989, p. 114. 25 COLÓN, Hernando. Descripción y Cosmografía de España. Sevilla: Padilla, 1968, p. 2730. 26 Renuncio a citar, para no incrementar artificialmente la bibliografía, las numerosas publicaciones que mencionan la “calzada de la Sierra” como cuestión accesoria, dando por supuesta su existencia, incluso su numeración.
6 definitivamente certificada su pertenencia al dominio hispalense27. De esta época datan los más antiguos vestigios arquitectónicos existentes en la población actual, aunque está implícita en los documentos cristianos del siglo XIII la existencia de una población anterior, de la que sólo tenemos noticias a través de una tosca lápida funeraria romana y algunos fragmentos cerámicos, tanto califales como almohades, que han sido recogidos en prospecciones28. Con este panorama no veo alguna razón plausible para que, desde la zona minera, el itinerario romano marchase hacia Aracena, pues las dificultades eran grandes y el atractivo, por lo que conozco, escaso o nulo29; la situación era muy distinta al final de la Edad Media, cuando la actual capital serrana era ya la mayor de las poblaciones de la comarca y por lo tanto el centro de su organización, por lo que interesó mejorar su conexión con otras localidades y sobre todo con sus propias aldeas, entre las que estaba Campofrío, consolidada en el siglo XVI a costa de varios lugares próximos30. A la vista de todo ello creo que la construcción del puente no se justifica hasta un momento avanzado del siglo XVI, cuando se convirtió en el camino directo para llegar, entre otros lugares, al llamado “Castillo de Cobullos”, 5 km a poniente de Campofrío, donde se extraían jaspes ornamentales desde tiempos de Felipe II31, lo que, unido al prematuro inicio de la minería moderna en el entorno de la antigua Urion32, consolidaron esta ruta y justificaron la construcción del puente sobre el vado que padeció Hernando Colón. El tramo N4, que es el de mayor altitud de todos los propuestos por Ruiz Acevedo, aparenta discurrir por la carretera N-433 que se inicia en la Autovía de la Plata, en la provincia de Sevilla, y llega hasta Portugal; en su recorrido por la Sierra pasa por varias poblaciones (Aracena, Galaroza, El Repilado y Cortegana) y queda cerca de otras (Los Marines, Las Chinas y Jabugo), en las que destacan destacan calles que fosilizan el paso por todas ellas de un trazado anterior33, con lo que puedo afirmar que el recorrido de este supuesto tramo N4 27 JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso. “Mezquitas, castillos e iglesias. Notas sobre la arquitectura del siglo XIII en la Sierra de Huelva”. La Banda Gallega. Conquista y fortificación de un espacio de frontera (Siglos XIII-XVIII). Huelva: Universidad, 2005, pp. 140-162. 28 ROMERO BOMBA, Eduardo (Op. cit. pp. 42ss) menciona un dato interesantísimo, por inaudito, como es la existencia de “bloques de tapial reaprovechados en la construcción de la cerca del castillo que podrían provenir de la muralla del asentamiento de época almohade”. 29 Entre el puente de Campofrío y la ciudad de Aracena, pero a casi tres kilómetros al este del trazado N3, existe un yacimiento, llamado Banegas, que agrupa en un radio de 200 metros “un fundo de época romana dedicado a la cantería [otro] dedicado a la explotación agropecuaria y metalúrgica” y un “fundo o villae rusticae” (ROMERO BOMBA, Eduardo. Op. cit. pp. 34ss). 30 RUIZ GONZÁLEZ, Juan Enrique. Los pueblos de Huelva en el siglo XVIII (Según el Diccionario del Geógrafo Real D. Tomás López). Huelva: Diputación Provincial, 1999, p. 105. 31 Ibid., pp.103-4. Es posible que este fuera el Castilnovo que habitaba Rodrigo Martel en 1477 (CARRIAZO RUBIO, J.L. « La Banda Gallega y los bandos sevillanos ». La Banda Gallega. Conquista y fortificación de un espacio de frontera (Siglos XIII-XVIII). Huelva: Universidad, 2005, p. 115. 32 NÚÑEZ LASSO DE LA VEGA, J.M. “Minería y poblamiento en la Sierra de Huelva”. XIV Jornadas del Patrimonio de la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial, 2000, p. 90. 33 Cabe la posibilidad de que también accediese a la localidad de Navahermosa, pues queda a mil quinientos metros del trazado actual.
7 fue en su momento más sinuoso que en la actualidad, de forma que se ha reducido de 34,07 a 22,63 km. Su perfil, incluso con las mejoras de las últimas décadas, parece una montaña rusa, pues desde los 729 m de Aracena sube hasta los 760 cerca de Fuenteheridos, baja a los 550 de Galaroza, vuelve a subir rápidamente a 600, desciende a los 450 de El Repilado, para subir de nuevo hasta los 670 de Cortegana. La causa de esta torturada altimetría es bien sencilla: además de servir a todas esas localidades, debía salvar el cauce del río Múrtiga entre Galaroza y Jabugo, tan dificultoso que hasta hace poco para ir de la una a la otra, distantes 1,8 km en línea recta, había que recorrer 5,72 km, ya que la única manera de pasar el río en cualquier época del año era bajando hasta el llamado puente del Infierno34; además, un poco más adelante, en El Repilado, el tramo N4 aún debía salvar otro cauce perenne, el del río Caliente. Tales dificultades condicionan decisivamente las comunicaciones de la comarca, por lo que este corredor del Múrtiga todavía soporta la carretera N-435, que se cruza con la 433 precisamente entre Galaroza y Jabugo, mientras el del río Caliente sirve al ferrocarril Zafra-Huelva; finalmente recordaré, como síntoma de las dificultades orográficas, que durante años estuvo en este paraje la única central hidroeléctrica de la comarca35. La población de Cortegana, destino de este tramo del trazado septentrional, es hoy la cabecera de la zona occidental de la Sierra, estando su historiografía condicionada por una erudición particularmente activa desde el siglo XVII, pues ya Rodrigo Caro localizó en ella la Κορτίκατα de Ptolomeo, aunque las coordenadas que ofrece el geógrafo griego apuntan a que el topónimo corresponde en realidad a algún lugar en la comarca donde se localiza a Urion36; por otra parte no son fiables, como síntoma de romanidad, los epígrafes latinos que se asocian a Cortegana, pues ninguna de las cuatro inscripciones que la tradición le asigna procede de ella37; señalaré que sólo la similitud fonética autoriza a identificarla con Cortesam, presunto 34 Fechado en el XIX (OLIVER CARLOS, Alberto, Alfonso PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ y José M. SÁNCHEZ SÁNCHEZ. Guía Histórico-Artística de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Aracena: Iniciativas Leader Sierra de Aracena y Picos de Aroche, S.A., 2004, p. 193), pero puede que sea del XX. 35 GARCÍA PEÑA, E. y A. FERNÁNDEZ TRISTANCHO. “El patrimonio industrial de la Sierra. El caso de Santa Teresa de Electricidad”. X Jornadas del Patrimonio de la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial, 1996, p. 76. No será ocioso recordar que el Múrtiga drena la parte de la Sierra en la que están acreditadas las mayores precipitaciones, concretamente 1005 mm. anuales (Decreto 210/2003, 15 de julio. Plan de Ordenación [....] Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Sevilla: Consejería de Medio Ambiente, 2003, fig. 2). 36 El punto 38º20’N 6º5’E (DE ALARCÃO, Jorge et al. Op. cit., p.70) estaría, con coordenadas actuales, entre Usagre y Llerena, a 110 km de Cortegana; si los datos de Ptolomeo padecen una distorsión congruente y uniforme, quizás originada en su toma de datos, podemos localizar el punto adoptando coordenadas basadas en tres lugares seguros y algo alejados (Myrtilis, Nertobriga e Italica), y así Κορτίκατα va a parar a Valverde del Camino, pero si se añaden más referencias seguras y próximas (Arucci y Elepla) se mueve hacia Riotinto; si el dato tiene errores aleatorios de transmisión podemos ubicar Κορτίκατα a gusto del consumidor. 37 En el castillo se exponen tres lápidas que proceden de otros lugares; el cuarto texto, que ha desaparecido, nada tiene que ver con Cortegana (GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Julián. Corpvs de inscripciones latinas de Andalvcia. Volumen I: Hvelva. Sevilla: Consejería de Cultura, 1989, pp. 23s).
8 límite del obispado de Niebla en tiempo del rey Wamba, según informa un muy problemático documento del siglo XI38. El argumento más repetido para sostener que Cortegana existe antes de 1253, cuando la menciona un diploma alfonsí muy conocido39, es que el suyo se parece a una de las posibles vocalizaciones del nombre de uno de los aqālīm sevillanos del siglo IX, Qtršn, cuya localización se mueve por amplia zona situada entre la propia Cortegana y Zufre40. Lo seguro es que la documentación sobre Cortegana comienza en 1253 y es aún más escasa y menos explícita que la de Aracena, por lo que nada sugiere que tuviera suficiente interés como para enlazarlas mediante un itinerario romano ad hoc. De las restantes poblaciones relacionadas con este tramo N4 sólo Galaroza acredita cierta antigüedad, pues aparece documentada en 138541, y lo mismo podemos sospechar del vecino Jabugo42, que fue aldea de Almonaster; las restantes poblaciones, Los Marines, Fuenteheridos, Navahermosa y Las Chinas43, como denuncian sus nombres, deben ser de origen cristiano, nacidas durante la expansión demográfica del siglo XV44; El Repilado actual, que Madoz sólo menciona como hidrónimo, es un producto del ferrocarril ya que el antiguo, atestiguado en 155845, estaba al otro lado del río Caliente. El único hallazgo romano que podemos acreditar en el entorno de la presunta “calzada Aracena-Cortegana” es una inscripción funeraria hallada a 1,6 km al norte de El Repilado46. Creo que, por ahora, nada apoya la antigüedad de este trazado, que es la asociación lineal de varios caminos tradicionales de los que formaban la extensa tela de araña que cubría la Sierra. Interesa recordar que todavía en 174447 esta red estaba articulada en dos sectores, uno oriental vinculado a Aracena, y otro occidental, relacionado con Almonaster, únicamente 38 VÁZQUEZ DE PARGA, Luis. La división de Wamba. Madrid: C.S.I.C. 1943. p. 92 señaló la incongruencia de delimitar mediante cuatro puntos de los que sólo uno se repite; el profesor Pérez Macías (PÉREZ MACÍAS, Juan Aurelio. “Arqueología del Cristianismo Primitivo en Huelva”. Ave verum Corpus. Cristo Eucaristía en el arte onubense. Córdoba: CajaSur, 2004, p. 84) analiza la cuestión y llega a las mismas conclusiones. 39 JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso. “Torres, un castillo onubense”. Huelva en su historia (9), p. 109. 40 JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso. “Mezquitas…”, pp. 122-125. SÁNCHEZ SÁNCHEZ, J.M. y M. VALOR PIECHOTTA. El castillo de Cortegana. Cortegana. Asociación de Amigos del Castillo de Cortegana, 2004, p. 108, llevan el origen de éste, su más antiguo vestigio material, a un momento previo a 1344, pero suponen (p. 113) que el campanario exento que existió en el castillo, a más de 15 m. de distancia al sur de la ermita, fuese el alminar de una mezquita cuya sala de oración estuviese donde el templo actual, con lo que resultaría un sahn mayor que el de la mezquita de Niebla, capital de un reino. 41 PÉREZ-EMBID WAMBA, Javier. Op. cit., p. 214). 42 Era de Almonaster en 1587 (Archivo Municipal de Almonaster la Real, legajo 502). 43 Eran aldeas o “montes” de Aracena en entre 1485 y 1512 (PÉREZ-EMBID WAMBA, Javier. Op. cit., p.50 y 54). 44 COLLANTES DE TERÁN SÁNCHEZ, Antonio. “La tierra realenga de Huelva en el siglo XV”, Huelva en la Andalucía del siglo XV. Huelva: Diputación Provincial, 1986. pp. 45ss. 45 Documentado en el Libro 02904 de Mesa Capitular del Archivo de la Catedral de Sevilla. 46 Quizás se relacione con otra (GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Julián. Op. cit. pp. 67s), también descontextualizada, hallada a 4,6 km del mismo punto del trazado y en la misma dirección (Ibid., 64s). 47 JURADO SÁNCHEZ, José. Op. cit. pp.106 y 113).
9 conectados a través de la solana de la Sierra, es decir, por lo que ahora es la carretera A-470, mientras que el Múrtiga y la topografía boscosa de Castaño del Robledo impedían mejores relaciones por la umbría o las cumbres serranas48. Por lo tanto la gestación de la carretera N433 como la conocimos a mediados del siglo XX tiene mucho que ver con el cruce del citado río Múrtiga, que hoy se hace por un puente moderno denominado “del Bao” a partir del cual aparecen nombres muy expresivos en un tramo de 3 km: “El Martinete”, “El Batán”, “Puente del Infierno”, “El Molino Blanco”, “El Vado”, “Los Molinos” y el ya mencionado “El Salto”, únicos recuerdos de los veintitrés ingenios hidráulicos que soportaba en 178849. En este contexto no sorprende que Pérez Bayer, para llegar a Cortegana desde Castaño de Robledo, que visitó expresamente para indagar sobre Arias Montano, prefiriera en octubre de 178250 atajar directamente, sin atravesar el Múrtiga, ni tampoco extraña que seis años después51 informaran Tomás López que “a distancia de una legua de su nacimiento (el Múrtiga) tiene un puente de cal y canto, costeado por los dueños de unos batanes, vecinos de Galaroza”52; adviértase la aparente connotación de actualidad de la construcción de la fábrica, que sobrevive en condiciones deplorables53 junto a la carretera N-435, casi dos kilómetros aguas abajo del puente del Bao y a 590 m. de el del Infierno. Así pues, la conexión entre los dos sectores, por la zona que estamos analizando, no se consolidó hasta poco antes de 1788, creo que se puede sostener que fue una solución muy local a un problema estrictamente local. El trazado general de la N-433 que hoy usamos avanzó hacia occidente de manera lentísima, pues aún en 1900 carecía de una solución adecuada, como acredita un plano fechado entonces54, en el que se advierte que la carretera procedente de Sevilla llegaba sólo a La Nava, es decir, se quedó a orillas del río Múrtiga, a 3,4 km del tan citado puente del Infierno, mientras el tramo Cortegana-Aroche, que enlazaba por occidente con el “camino ordinario” Encinasola-Santa Bárbara, sólo llegaba, también en forma de camino, a Almonaster y El Cerro, de tal forma que entonces aún faltaban más de 10 km de terrenos accidentados por completar el actual recorrido. Con estos datos parece claro que esta “calzada de la Sierra” se definió durante la dictadura de Primo de Rivera, en función del creciente flujo de automóviles 48 El Múrtiga definió, por el norte y de forma nítida, los territorios de Almonaster y Aracena hasta el siglo XVIII mientras que, por el sur, las jurisdicciones, carentes de apoyos topográficos precisos, fluctuaron mucho, así el lugar de Orullos era de Aracena en 1407, había pasado a Almonaster en 1597 y acabó en el término de Alájar en 1700. 49 RUIZ GONZÁLEZ, Juan Enrique. Op. cit., p. 205. 50 PÉREZ BAYER, Francisco. Extracto de las inscripciones i otros monumentos antiguos que se encuentran en el manufcrito original que conserva la Univerfidad Literaria de Valencia, del Viaje literario que hizo a Andalucía, y Portugal en el año 1782 el Illmº Sor Dn Francisco Perez Bayer del Consejo, y Camara de S.M. Mº de la Real Academia de la Historia (Archivo de la Real Academia de la Historia, Madrid, 9-28-3 5498, p. 238). 51 RUIZ GONZÁLEZ, Juan Enrique. Op. cit., p. 205. 52 Está en el punto UTM 29S 699448E 4201675N; la visité el 30 de mayo de 2004. Se trata de una obra de dos arcos, desiguales y muy bajos, que aprovechan como tajamares los canchos que estrechan el cauce. 53 Teniendo en cuenta su origen privado, es lógico que MADOZ IBÁÑEZ, Pascual (Op. cit., p. 21) no lo mencione en la relación de puentes provinciales. 54 GOZÁLVEZ ESCOBAR, José Luís. La formación de la provincia de Huelva y el afianzamiento de su capital. Huelva: Diputación Provincial, 1982.
16 Creo, por lo tanto, que esta opción plantea un trazado dificultoso cuya finalidad tradicional no fue la que propuse en 1991, sino la de comunicar Almonaster con Zalamea y Calañas. Por lo tanto desde La Borona el camino romano debía seguir el mismo rumbo que la carretera N435, de la que se separa en el punto kilométrico 144, a 372 m. de altitud, para marchar emparejadas, aunque la calzada va a poniente de la carretera y sesenta metros más abajo, por la orilla del arroyo de la Cabra, como indicaba Sillières, hasta llegar al caserío de Valdemuñoz y la aldea de La Corte, donde se transforma en el camino que hacia 1744 llevaba de Alájar a Almonaster, que ya he mencionado. La aldea, que ahora es del término de Santa Ana la Real, formaba en 1587 un único concepto con la de Calabazares, que le sigue en el camino hacia Almonaster, al que pertenece101 y en cuyas inmediaciones documentamos hace muchos años una cantera y un pequeño yacimiento romanos102. Desde la cota 450 que alcanza en este valle el camino viejo, distinto de la actuales HV-1131 y H-113 pues van más altas y más al norte, continúa hacia el oeste y al poco se avista Almonaster dejando a la izquierda, en la cota de 595 m, el lugar donde acampó, la noche del 4 de mayo de 1811, la primera columna de la cuarta división del Cuerpo Expedicionario del ejército español103. El tramo, después de recorrer 8,62 km. desde el cruce de la carretera a Santa Eulalia, pasa por el puente de la rivera de Almonaster y enfila la calle Recueros para llegar a la plaza mayor de la localidad, a 589 m. de altitud104. En esta zona es donde la calzada, según mi propuesta, que hasta ahora es la de Sillières, entra realmente en la Sierra, pues es aquí donde la sombrean los primeros y últimos castaños, ya que inmediatamente volverá a las dehesas. Antes señalé que la carretera H-112, que es la continuación natural de la H-113, no corresponde a ningún trazado antiguo, pues el que llevaba de Almonaster a Cortegana pasaba por El Cincho; si además tenemos en cuenta mi opinión sobre las credenciales de Cortegana, está claro que debo proponer un camino viejo que lleve directamente de Almonaster a Aroche y que cuente con más ventajas que los tramos S3, C4 y N5. A partir de la plaza de Almonaster sus calles han fijado, con la colaboración de la fuente del Concejo y las ermitas del Cristo y San Sebastián, el camino viejo que, ante el cementerio municipal, alcanza la cota más alta de todo el trayecto, la de 625 m.; al poco de pasar el mojón 28 aparece por la izquierda la “Vereda de las Veredas”105, que es la calleja que mencioné anteriormente, que baja hacia la aldea del mismo nombre, conocida desde 1632 y ubicada en la cota 510; allí cambia de nombre, convirtiéndose en “Vereda de Aroche a Almonaster”, pues llega, tras 19,18 km de recorrido hacia poniente, a la ya citada puerta de 101 Archivo Municipal de Almonaster la Real, legajo 502 folio 48, Libro de Contías de 1587. 102 BENDALA GALÁN, Manuel et al. Catálogo ... Almonaster la Real. Op. cit., p. 73. 103 Servicio Geográfico del Ejército, en Madrid (Archivo de Planos nº 528); está en UTM 29S 695179E 4193932N; único dato que conozco sobre una formación militar que usara alguno de los caminos de la comarca, indicio bien claro del uso del camino en una zona tradicionalmente mal comunicada. 104 Tampoco puedo aceptar este puente, más bien alcantarilla, como romano, pues no sólo era un simple pasadera en el siglo XVI (Archivo Municipal de Almonaster la Real, legajo 47, “Libro de ordenanzas antiguas”, cº lxviii), sino que conocemos el concurso de las obras que lo materializaron (Boletín Oficial de la Provincia de Huelva, 24 de setiembre de 1880) dirigidas por el maestro Francisco Arenas Robles, que firmó un expresivo plano. 105 Hoja 917-III del Mapa Topográfico Nacional de España 1:25.000, edición 2001.
17 Sevilla. Al salir de Las Veredas sube los 600 m. del puerto homónimo, donde cruza la carretera HV-1201; pronto vadea el inicio de la rivera Alcalaboza, por cuya orilla derecha transcurre a lo largo de dos kilómetros, atravesando arroyos casi siempre secos; esta zona de dehesas muestra un crecido número de cortijos y caseríos, que hace que este tramo sea más fácil de seguir sobre los planos que en el terreno, pues en varias ocasiones cancelas y perros disuaden al forastero de explorar un camino público usurpado. El camino sale del término de Cortegana a 562 m. de altitud, y se funde con el “Camino Viejo de Aroche" durante 1,32 km, hasta el Cabezo Lillo106 donde el número de bifurcaciones, de reformas, la cantidad de caseríos y la ausencia de dificultades, pues no hay cauces importantes, hacen imposible saber cual de las rutas corresponde a la calzada, pues todas llevan a un punto ubicado en el Cabezo Rubiaco107, a 4,32 km más allá, en el que ya no hay dudas de que estamos ante el camino que conducía a Aroche; todas las variantes que he seguido gozan de una ventaja esencial, pues la zona por la discurren es la divisoria entre las cuencas del río Chanza y su afluente la rivera Alcalaboza, con lo que la calzada evitó el cruce de los dos, especialmente del primero, que es uno de los obstáculos que he advertido en el tramo S3. 7. El camino de Sevilla. En este penúltimo apartado pretendo examinar la conexión de la ruta Urion-Aruci, que acabo de describir, con otras de zonas colindantes, de las que la más significativa es la que hoy denominamos “Vía de la Plata”; consta que pasaba por Itálica y se dirigía a Mérida, según un trazado que atestiguan dos miliarios de época de Adriano y el gran puente romano coevo que existió sobre la ribera de Buerba108; creo que quienes partiesen de Itálica irían por esta calzada adrianea hasta alcanzar el sitio de la actual población de Las Pajanosas109, donde nacía el desvío que enlazaba con el tramo del Anónimo de Rávena que estoy analizando, pues sostengo que marchaba allí hacia poniente en busca de El Garrobo, pasando por el lugar llamado “Parada de las Carretas”, donde a comienzos del siglo XX aún lo hacían las diligencias, salvando el Guadiamar en las cercanías de Arroyo de la Plata110, topónimo de especial relevancia en cuestiones de caminería romana; desde allí se dirigiría hacia El Castillo de las Guardas, fortificación medieval cristiana, acreditada desde el siglo XV, cuya estratégica ubicación le permitían ser el último obstáculo significativo para quienes pretendiesen llegar a Sevilla desde la Sierra onubense o desde la comarca minera, donde este camino entroncaría con la vía Urion-Aruci. 106 UTM 29S 683681E 4198086N a 532 m de altitud. 107 UTM 29S 680560E 4201074N a 443 m de altitud. 108 Lo estudian HERNÁNDEZ DÍAZ, José, Antonio SANCHO CORBACHO y Francisco COLLANTES DE TERÁN Y DELORME. 1955. Catalogo Arqueológico y Artístico de la Provincia de Sevilla IV. Sevilla: Diputación Provincial, 1955, p. 248, HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Félix. “Ragwal y el itinerario de Mūsā de Algeciras a Mérida”. Al-Andalus. 1961, no. XXVI, p. 118 y CORZO SÁNCHEZ, Ramón y Margarita TOSCANO SANGIL. Las vías romanas de Andalucía. Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1992, p. 177. 109 En época de Madoz (Op. cit., p. 97) era un conjunto de ocho posadas, tal vez nacidas a fines del XVIII, cuando se reconstruyó el puente romano de El Ronquillo (HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Félix “Ragwal y el itinerario ...”, op. cit., p.116). 110 El topónimo existía en 1815, como demuestra un plano de ese año que representa el término de El Castillo de las Guardas (Archivo de la Catedral de Sevilla, Planos y Dibujos 522).
18 Una prueba indirecta del uso de esta conexión durante el siglo XVIII, y desde Almonaster al menos, la proporciona su respuesta al Catastro de Ensenada111 que menciona en orden topográfico tres lugares ubicados en la zona suroriental del término: “Patrás, Dehesa del Serenísimo Infante Cardenal, camino de Sevilla”; el primero es una población actual, tres kilómetros al sur de Santa Eulalia, el segundo corresponde, como propiedad episcopal, a la dehesa que en el siglo XVI se denominaba “de la Aliseda”112, y cuyos límites aún se pueden seguir mediante la toponimia de la zona113, de tal manera que el paraje que se denominaba “camino de Sevilla” era la zona por la que discurre el que hemos reconocido como vía de comunicación entre la comarca minera de Urion y el valle del Chanza donde se ubica Aruci. De estos datos deduzco que este camino era el trayecto que relacionaba todos los núcleos romanos atestiguados en la Sierra con la capital de su convento jurídico, y que continuó funcionando durante la Edad Media, pues partía de la puerta de Sevilla de Aroche, continuaba como “Camino de Sevilla” en los alrededores de Santa Eulalia de Almonaster y enlazaba con los que desde la antigua zona minera se encaminaban a la capital hispalense, ruta que aún en el siglo XVIII tenía alguna vigencia. 8. Fin de trayecto. Como resumen de estas páginas creo que el texto del Anónimo de Rávena no describe un camino del que hoy es sucedáneo la carretera N-443, sino un trayecto más directo, breve, fácil y justificado, que en mi dibujo corresponde al conjunto mas meridional de tramos de los que unen Urion-La Dehesa con Arucci-Aroche; comienza, como todas las propuestas, en La Dehesa, pero inmediatamente va por donde dijo Sillières, es decir, la aldea de Ventas de Abajo, el vado de la Llana, el mausoleo de Santa Eulalia, el cortijo de Los Carrascos, la cantera de La Borona, las aldeas de La Corte de Santa Ana y Calabazares, Almonaster la Real; es este punto mi propuesta es ajena a todas las anteriores, pues sostengo que iba por la aldea de Las Veredas y el lugar de Cabezo Lillo, en vez de subir hasta Cortegana. Era, por lo tanto, un camino que recorría el valle que antecede a la solana de la Sierra y que sólo en el sector de Almonaster la Real la tocaba, pues en esta localidad encontramos el único lugar ubicado en la “sierra de los castaños” con importantes restos antiguos y documentos medievales significativos. El trazado que propongo se relaciona directamente con la inmensa mayoría de los testimonios epigráficos, arquitectónicos y arqueológicos de la Sierra y su contacto con la Cuenca Minera, el Andévalo y el valle del Chanza y supongo que no será muy difícil explicar su trazado, además, en función del costoso avance de las legiones romanas desde el corazón de la Bætica hacia la periferia de lo que andando el tiempo sería el límite sur de la Lusitania, progresión 111 Su extracto está fechado en 1752 (Archivo Municipal de Almonaster la Real, legajo 518). 112 PÉREZ-EMBID WAMBA, Javier. “La organización de la vida rural en la Sierra a fines de la Edad Media: las ordenanzas municipales de Almonaster”. Huelva en su historia 1986, no. 1, p. 277 y Aracena y su sierra... op. cit., mapa 99-100. La dehesa ya estaba fragmentada en el XVII, pues en 1639 se pleiteaba por las dehesas vecinas de “Arguijuela” y de “Aliseda” (Archivo Municipal de Almonaster la Real, legajo 295). 113 El croquis de 1795 (RUIZ GONZÁLEZ, Juan Enrique op. cit., p.109) rotula “La Lisea” en las inmediaciones de El Patrás y en 1981 la hoja 938-I del Mapa Topográfico Nacional (1:25.000), situaba los “llanos de la Elisea” allí.
19 que a lo largo del siglo II antes de Cristo sufrió tantos altibajos como demuestran los conflictos de aquellos años114. En Urion el camino entroncaba con otro que procedía de la zona de Italica e Hispalis, de tal manera que, en realidad, el tramo que acabo de estudiar era más bien la prolongación natural de éste que la continuación del que venía de Onoba, cuya explicación debe buscarse en las circunstancias de la explotación minera de la comarca. En Aruci la vía enlazaba con la que procedía del estuario de los ríos Tinto y Odiel, aunque no veo claro donde se producía el contacto, ya que los caminos tradicionales, apoyados por la cartografía más vieja, hacen pensar que la última vía citada no iba directamente a Aroche, sino al punto donde aún vemos las ruinas de la ermita de San Mamés115, a 22 km. de aquella en línea recta. Estos caminos, que podemos describir como la parte incluida en la provincia de Huelva de una red constituida por una hipotética vía que enlazase en época romana el valle del Guadalquivir con el actual Alentejo y sus dos conexiones con las zonas mineras onubenses y el estuario de los ríos Tinto y Odiel, han tenido una desigual fortuna en épocas posteriores. Creo que el primer ramal que decayó debió ser el que enlaza Onuba con Urion, pues el interés de este punto era esencialmente minero, siendo obvio que la tardía repoblación de la zona central de la provincia de Huelva, su reparto en diversos señoríos y la aletargada minería no facilitaron su resurrección hasta bien entrada la Edad Moderna. Por el camino que va de la costa a Aroche se ha transitado de manera constante, pues sus extremos corresponden a poblaciones que siempre han sido importantes. El tramo que he estudiado funcionó hasta el siglo XVIII, pero su recuerdo aún pervivía en la toponimia del XIX; creo que su abandono ha tenido mucho que ver con el crecimiento de Aracena y en menor medida con el de Cortegana, además de la entrada de Almonaster en el señorío episcopal, que aconsejaría conectar la parte realenga de la Sierra con Sevilla a través de tierras propias, sin interferencias de otro señor, aunque fuera eclesiástico. 114 Cfr. PÉREZ MACÍAS, Juan Aurelio y Juan Manuel CAMPOS CARRASCO. “El castillo de Maribarba ( Aroche, Huelva) y la política de Roma en la Baeturia”. Lvcentvum 2002, no. XIX-XX. 115 JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso. “Mezquitas…”, pp. 169-172.