Reflexiones sobre la naturaleza escritas en alemán para todos los días del año por M.C.C. Aturm ; aumentadas y dadas a luz metódicamente en francés con el título de Lecciones de la Naturaleza, por Luis Cousin Despréaux y traducidas al castellano . Tomo III
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PA ARA > _ REFLEXIONES SOBRE LA NATURABEZA,
do El que reimprima esta obra. sin permiso del propietario, será citado en justicia ante ; los tribunales competentes. BIBLIQTECA MADRID: Imprenta de D. Micuzz pr Burcos. no 1826.
SS LESCHITAS Ze vILIEM. da Alllte TA vdzdasa his Dro =— PETER ¡€ TNA SNEUMente en homesconel tbiloce ( o det sel Za . cae el 210, NABrA IMPRE 570), TOMO! 1LS que comprebre nude los MESES de Mavroy Junio. MADRID Libreria de .. de e Miyar ca dle el derinesjoe Mo BA 1926.
rimero amm Las Lestiics de conga: Nos hacen tantos servicios las bestias de carga, que sería una especie de ingratitud pasarlas en silencio. Contentámonos de ordinario con servirnos de ellas para suplir con su fuerza nuestra debilidad , y descuidamos considerar las relaciones que tienen con todas las obras de la creacion, y reflexionar sobre la sabiduría y bondad: que tan visiblemente se: manifiestan en la producción de estas útiles compa= ñeras de nuestros trabajos. ¿Entre todos los animales domésticos, el caballo es el que nos sirve mas y de mejor gana. Contribuye 4 cultivar nues2 tras ierras, acarrea todo cuanto necesitamos, se sujeta con facilidad á toda suerte de faenas por un alimento moderado frugal; parte con nosotros los placeres de a caza y los peligros de la guerra. Es una criatura que renuncia á su ¿propio ser pa= ra a sino pox la voluntad del hom-
g DOS un su fuerza; y ellos la comacen tan E que cuando se les pone demasiado peso le rehusan, y permanecen constantemente echados hasta que se le aligeran. Los camellos grandes cargan por % comun mil y sesenta hasta mil doscientas y setenta libras, y los mas pequeños de setecientas cuarenta á ochocientas cincuenta. Como sus viages suelen ser de quinientas sesenta á seiscientas y cuarenta leguas, se arregla su movimiento y Sus jornadas: entonces solo caminan á su paso, y cada día poco mas de ocho 4 nueye leguas (+), Todos las noches se les quita la carga, y se les deja pastar libremente 5 y si están en ais frondoso , y donde hay buenas praMas comen en menos de una hora cuan» to necesitan para mantenerse un dia enterO y para rumiar toda la noche. En defecto de plantas y arbustos un poco de heno, algunos puñados de dátiles, de cebada 6 de habas bastan para la subsistencia diaria de cada uno; y como hallen yerba yen. de que roer, se pasan sin beber muy fá= cilmente. (*) Una cosa muy notable en estos animales es que para escitarlos Á caminar no bay necesidad de látigo ni de espuela, sino que cuando empiezan á estar fatigados se les anima, ó, por mejor decir, se les disipa la mo= lestia con el canto ó el sonido de algun instrumento Los árabes se sirven de timbales con este objeto; pero la música, y con especialidad la voz del hombre > los anima y alienta: así es que cantando los camelleros al rededor de ellos, siguen el camino con mayor ligereza que un caballo bien espoleado. Tomo 13 de Bu/fon traducido por el Señor Clavijo, pág. 59.
DE MAYO. 9 Esta facilidad es efecto de su misma organizacion. En el camello, ademas de los cuatro estómagos que tienen ordinariamente los animales rumiantes, hay una quinta bolsa de bastante capacidad que de sirye de receptáculo para contener gran porcion de agua, la cual se mantiene allí sin corromperse, y sin que puedan mezclarse con ella los demas alimentos. Cuando el animal se ve molestado de la sed, y necesita desleir el sustento seco, y macerarle rumiando, hace subir hasta el esófago una parte de esta agua que le humedece la garganta, y baja E pues al estómago. Asi es que puede estar muchos dias sin beber, pues dl una sola vez bebe una prodigiosa cantidad. 7 Si de los paises meridionales pasamos á los del norte, veremos en elos Te mismos cuidados de la Providencia para con sus habitantes. Entre los cuadrúpedos de estas regiones son los mas notables el elan y cl reno. El primero es grande, fuerte, y de una talla ventajosa: su cabeza se parece bastante en la figura, grandeza y color á la del mulo: tiene cuernas mucho mas anchas y sólidas que las del ciervo; las piernas son largas y fuertes, y el pelo le un pardo ceniciento. Este animal es e > estupido y perezoso. Donde quiera halla que comer, pero prefiere siempre la corteza ó los tiernos renuevos de 0s sauces, abedules y servales. Es en estremo ágil, y por ser Laa sus piernas,
10 A DOS puede caminar muchísimo en poco tiempo. El reno tiene su domicilio en los montes: el elan no habita sino las tierras bajas y en los bosques húmedos: ambos an= dan en manadas como el ciervo; ambos pueden domesticarse, y el reno mucho mas que el elan: éste, al modo que el ciervo, en ninguna parte ha perdido su libertad. El reno (*) por el contrario ha yenido á ser doméstico entre los lapones, que no tienen otro ganado. Este animal es de una figura a dable y arrogante, que se asemeja mucho al ciervo. Busca por si-su () - Este cuadrúpedo bisuleo rumia como el ciervo, y como los demas animales que tienen muchos estómagos: es mas bajo, mas cachigordo , tiene las piernas mas cortas y gruesas, y los pies mucho mas anchos que el ciervo: su elo es mas espeso, sus cuernas mucho mas largas y con gran númexo de candiles. Tiene, como el elan pelo largo en el cuello, la, cola es corta y las orejas mucho mas largas que las del ciervo: los remos jóvenes tienen tambien como los cervatos en la primera edad el pelo de un color yario; al principio es de un rojo mezclado de amarillo, y se vuelve con la edad de-un pardo casi negro. Las utilidades que los lapones. sacan de estos animales les precisa á seguirlos y velar sobre ellos, les obliga á guardarlos noche y dia así en invierno como en verano, y á llevarlos á pastar en rebaños y á lugares muy seguros , y sobre todo descubiertos, tanto por lo propensos «que son á estraviarse y recobrar su libertad , euanto por= que las. bestias salvages mo les acometan. De aquí nace que, aunque sea poco numeroso el rebaño, se necesitan varias personas para guardarlos, contenerlos , Mamarlos, y Correr tras de los que se alejan: todos están marcados para poderlos conocer, pues sucede muy comunmente que se pierden en los bosques, ó:se pasan á otro rebaño. Por la noche los vuelven al establo, ó los encierran en los corrales para libertarlos de los insultos de los lobos. En suma, este animal es para el lapon casi le mismo que el camello para el árabe. Segunda edicion tomo 12 pág 68.
DE MAYO. 11 alimento, que consiste en musgo, en ho= jas y en brotes de árboles. Los pueblos septentrionales. sacan de él las mayores ventajas. Le uncen á un trineo > y Viajan así con tal ligereza que andan facilmente treinta leguas por dia, corriendo con tanta sgradad AA el hielo como sobre un campo 0 prado. Todos los bienes de los lapones consisten en sus renos, pues comen su carne, beben su leche, con la que hacen tambien queso, y la piel les surte. de vestidos, camas. colchas y tiendas; en una palabra, saben sacar: de: es=- tos animales todo. lo necesario para la yida. Apenas nos podemos engañar sobre el ais nativo de los animales, siempre que LE determinemos por lasrelaciones de conveniencia que acabamos de considerar. Su verdadera patria es aquella tierra con quien tienen mayor proporcion, es decir, para la. que parece estar formada su naturaleza , y mas cuando ésta no se presta á la influencia de:otros climas. ¿Pero á qué Otra cansa: sino á una Proyidencia bencfica podemos atribuir unas proporciones tan útiles 4 los hombres de los diversos paises de la tierra?" TRES DE MAYO. Ól elifente, Entre los animales domésticos, y bestias € carga al mismo tiempo, se nos presen-
12 - TRES ta esa enorme masa de carne, esa monta= ña ambulante que hace temblar la tierra con sus pisadas, y por la cual no puede estender la vista el espectador sin asombro; en una palabra, el elefante. Este coloso, cuyos miembros. nos parecen tan estrañamente configurados, es quizá el animal mas inteligente y. diestro. Hállase en las costas orientales del Africa, y en las partes meridionales del Asia. Los mayores individuos de este género tienen de diez y seis á diez y siete pies de altura, y casi otros tantos de largo. Los elefantes de esta corpulencia consumen diariamen= je hasta ciento sesenta libras de yerba. Se presume que los que están á su libertad pueden vivir mas de doscientos años; pero reducidos á servidumbre, su vida es mucho mas corta. El cuerpo del elefante es demasiado grueso para doblarse. Su cuello es tan corto, que solo se inclina muy poco. Tieme la cabeza pequeña y la trompa muy larga : sirvese de esta como de una mano para leyar á la boca el alimento sin necesidad de bajarse. No solamente la puede xevolyer, doblar , y mover á todas partes, ara ejecutar lo que hacemos nosotros con los dedos, sino que se vale de ella como de un órgano de sentido; y se puede decir que este animal tiene su nariz en la mano. Sus ojos son pequeños con proporcion al volúmen desu cuerpo, aunque muy brillantes y vivos: los vuelve lentamente
z DESMAYO. 13 y con dulzura ácia su amo; le mira con aire de amistad; da muestras de atencion cuando le habla: su mirar da indicios de inteligencia cuando le ha escuchado, y de penetracion cuando quiere anticiparse 2 servirle; parece que reflexiona, delibera y piensa, y queno se determina hasta que ha examinado y considerado despacio, sin precipitacion y sin pasion las señales á que debe obedecer. Tiene muy buen oido, y este órgano en lo esterior, como tambien el del olfato , está mas denotado en el elefante que en ningun otro animal: sus orejas son muy grandes, y le sirven para limpiarse los ojos, y preservarlos de la incomodidad del polvo, y de las moscas: deléitase con el sonido: de los instrumentos y parece gusta de la música (*): su olfato es esquisito, le agradan los perfumes de toda especie, sobre todo los de las flores olorosas, por lo cual las elige, las coge una á una, y despues de haberse recreado con su olor, las lleva ú la boca y como que se saburea con ellas. Sus pier= nas derechas y macizas á manera de fuertes columnas están terminadas por un pie tan corto y tan pequeño que apenas se distingue. Su piel es dura, gruesa y ca= Mosa. Aunque nos debemos prometer encon- (2) Ya no se duda que la música tiene el mayor influjo Sobre el elefante, como se la visto varias veces , y especialmente en el concierto dado en París á los del jardin botánico el dia 3o de mayo de 1798. Véase el tomo6.% del Corspendio de Buffon traducido por el Sr. Estala.
14 TRES trar una fuerza considerable en el mayor de los animales terrestres, sin embargo, aun con esta espectativa nos causa admiración, Gon su trompa arranca los árbo= les, y con un envion de su cuerpo tras= torna las paredes. El solo hacemover gran= des máquinas, y transporta cargas que muchos caballos juntos con dificultad podrian moyer. Un peso de cuatro 4 cinco mil libras no es ride para un elefante grande, pues. leya una torre armada en guerra y cargada de muchos hombres. Én fin, con sus colmillos. hace fren= te al mas terrible de los animales, á aquel que aun los mas valientes tiemblan. Este ser,, que á primera vista no parece sino un enorme: conjunto de materia, está dotado de un sentimiento muy particular, y estas son las amables cualidades que se-contemplan en él con mayor placer. Conserva la memoria de los beaeficios que recibe, sin desconocer jamas á su bienhechor; antes bien le manifiesta su reconocimiento con las señales mas espresivas de aficion Pl cariño. Tan doméstico y dócil como fiel, y tan inteligente como dócil, parece que previene los dez seos de su dueño, que dais sus pensa= mientos y que le obedece por instinto. No se hiega á ningun género de servicio, sin escluir los mas penosos; continúa sus ta= reas con constancia sin disgustarse, y se cree bastante recompensado con que solo 1é haga algunas caricias, y le dé ¿ en-
DE MAYO. 15 tender que queda satisfecho de haber empleado Lién sus fuerzas: pero cuanto es mas sensible al buen trato, otro tanto mas se irrita de que se le castigue sin mere= cerlo. abi por largo tiempo de sus ofensas, y no pierde la ocasion de tomar venganza. Con todo, no siempre le im= pide la cólera, aun en estos instantes, dar oidos a la generosidad. Un elefante aca= baba de vengarse de su cornac ó conductor matándole: la viuda, testigo de esta tragedia, fuera de sí tomó sus de hijos arrojándolos á los pies del animal todavia furioso esclamó asi: ya que has muerto d mi marido, quitanos la vida igualmente a mi y a mis hijos. El elefante quedó suspenso, se sosegó, y como arre= pintiéndose de lo que habia hecho, cogió con su trompa al mayor de los hijos, le puso sobre su cuello, le adoptó por su cora hac, y no quiso sufrir otro ninguno. Pero si el elefante es vengativo, no es menos agradecido. Un sóldado de Pondichery, que acostumbraba levar á uno de estos animales una medida de arack (*), siempre que cobraba su-prest, habiendo bebido un dia con esceso, y viendo le perseguia la guardia para prenderle, se refu= gio debajo del efefinlte y se quedó alli dormido. En yano intentó la guardia sa= earlo de aquel asilo, pues el elefante le defendió con la trompa. Al dia siguiente (*) Arack ó areck llaman en la India al aguardiente de Loco.
16 TRES volviendo en si el soldado de su embriaguez, quedó lleno de espanto al verse tendido bajo un animal tan enorme; mas el elefante, como si conociese su turbacion, le acarició con la trompa para animarle y darle á entender que podia irse con toda seguridad. El elefante fuera de estos casos, apacible por temperamento, no emplea sus armas ni sus fuerzas mas que para defenderse á si mismo, socorrer á su amo ó proteger á sus semejantes. Dócil, complaciente y acariciador, vuelye con la trompa halagos por halagos, dobla las rodillas delante del que le quiere montar: se somete á su direccion, él propio ayuda á que le carguen; se deja vestir y engalanar, y aún parece que se complace de ello. Sus costumbres sociales, que le alejan de la soledad y-de una vida errante, le estimulan a buscar la compañia de los animales de su especie, y á serles útil. El mas anciano de los elefantes, como mas esperimentado, ya al frente de los demas y les sirve de guia; el segundo en edad cierra la marcha: los jóvenes y los débiles yan en el centro del batallon; y las madres que aun están criando lleyan á sus hijnelos abrazados con las trompas. Tal es el órden que estos prudentes animales ob= servan en sus peligrosos viages; pero cuando nada tienen que temer, omiten muchas de sus precauciones, pues se pasean en, los bosques, en los campos, en las pra=-
DE MAYO. 17 deras y pacen libremente, mas sin sepa= rarse no obstante demasiado unos de otros, para no privarse de sus avisos ni muúluos SOCOLTOS+ Lo que acabamos de decir de algunos cuadrúpedos estraños, nos dá margen á reflexiones importantes. ¡ Qué distancia tan prodigiosa entre el elefante y el arador, y que diversidad tan admirable en la forma esterior de los animales, en su figura, en los órganos de la vida, de los sentidos, y del movimiento! Sin embargo, todo en ellos está arreglado con pro= porcion al género de vida a que se hallan destinados/ Pero al modo que en otras partes del mundo hay animales que no podrian acostumbrarse al aire, al susten= to, y al grado de calor de nuestros climas, asi tampoco debe dudarse que aun pudie= ran existir millones de animales á quienes fuera igualmente imposible vivir sobre nuestro globo. La estension del poder del Criador no tiene limites; mas le plugo realizar solo los géneros de vida y bien estar que tuyo por convenientes; y este plan, tan digno de su bondad, le supo ejecutar el soberano Ser con un poder y sabiduria infinita. ¡Sea pues su nombre bendito por toda la inde !
24 CINCO Las liebres no viven, por decirlo asi, sino de noche, y entónces es cuando se pasean, comen y se juntan. Con la claridad de la luna se las yé jugar reunidas, saltar y correr unas tras otras; mas el menor movimiento, el ruido de una hoja que caiga, basta para turbarlas y hacerlas huir dde una por su lado. Estos animales duermen mucho, y con los ojos abiertos; carecen de pestañas, y su vista parece bastante débil; pero en recompensa tienen el vido finisimo, y las orejas de un tama= ño desmedido, relativamente al de su cuerpo. Caminan sin hacer el menor ruido, porque sus pies están cubiertos de pelo hasta por la parte inferior, y su carrera es tan rápida, que se adelantan con facilidad á Eodes los demas animales. En general, la liebre no carece de ing. tinto para su propia conservacion, ni de sagacidad para librarse de sus enemigos;- pues forma su cama, y sabe ocultarse entré terrones que imitan el color de su piel. Las hay tambien que, como las liebres de los Pirineos, se construyen sus madrigneras, con la notable sagacidad de situarse en invierno al mediodia, y al norte en verano. Levantada por los perros, sigue algun tiempo un mismo sendero, retrocede sobre sus huellas, tirase 4 un lado, y arrojándose en un matorral, se oculta entre su espesura. Siguen la senda los perros, pasan por delante de la liebre sin echarla de ver; mas este astuto animal al
DE MAYO. 25 punto que los ve alejarse, sale de su retiro, vuelye «l sendero, confunde sus huellas, y se burla de los perros. Varia sin cesar sus ardides, y se maneja siempre segun las circunstancias. Unas yeces, asi que oye los perros, abandona su cama, se aleja ún cuarto de legua, y tirándose en un estanque, se esconde entre los juncos. Otras, sé mete en medio de un hato de ovejas, y subsiste mezclada con ellas. Ya se oculta debajo de tierra, 0 bien salta sobre alguna tapia antigua, se guarece en tre la yedra, y deja pasar los perros: tam= bien sabe desfilar por una cerca, mientras corren los perros por el lado opuesto. Pasa y repasa sin cesar un rio 4 nado; y en Gin obliga á otra liebre 4 salir de su cama, y se coloca en ella. Esta es, sin duda, la mas ingeniosa de sus tretas. El conejo , aun mas industrioso que la liebre, sin limitarse a hacer su madriguera á la superficie de la Lierra, escava en su interior y se forma un asilo seguro. El macho y la hembra viven juntos en este tranquilo retiro, donde crian sus gazapos siu temor de la zorra, del lobo, ni de las aves de rapiña; y aunque, desconocidos al resto del mundo, pasan alegre= mente sus días, y gustan entre las dulzuras domésticas los mas sencillos placeres. Algunos dias antes de parir, forma la coneja una nueva madriguera, no en linea recta, sino tortuosa, y á lo último de ella hace Una escavacion que cubre con su pro- : * 150%,
26 CINCO io pelo, formando:con él una cama muy landa para sus hijuclos, de los cuales no se aparta en los dos primeros días, ni sale despues mas que para tomar alimento. El adre no entra entonces en el vivar que ye formado la madre, pues si ésta sale toma muchas veces la precaución de cerrar la boca con tierra humedecida con su orin; impidiendo por este medio la entrada al macho, que zeloso los mataria 0 mutilaria. Cuando son algo mayores, comienzan los sazapos á comer las yerbas tiernas» El pa= dea os reconoce « las seis semanas, los toma entre sus patas, les lame los ojos, les alisa el pelo, y ú todos en fin los acaricia uno por uno. ntre estos animales es muy respeta= da la paternidad. El primer padre es el caudillo le la numerosa prole, y parece ue la gobierna, como ha demostrado un hábil observador. Por mas que vió aumentarse la familia, compuesta al principio de un solo macho y una hembra, notó siempre que los que sucesivamente llegaban á ser padres, estaban en todo tiempo sujetos al Pruna: Si Acaso reñian , ya fuese por algun zelo, doméstico 9 por disputarse el alimento, el abuelo acudía al primer ruido, y apenas se dejaba ver, cuando cesaba la reyerta; pero SL SOrprendía 4 algunos agarrados, los separaba haciendo [alli mismo un ejemplar goligo. Otra prueba de su dominio es, que habiéndolos acostumbrado 4 entrar todos en
DE MAXO. 2 3 ; qee 7 sus vivares 4 un silbido, luego que les;ha= cia esta señal, por distantes que estuyiesen, veia.al abuelo ponerse á su frente, y sin embargo de Megar el primero, los dejaba desfilar.á todos delante de él, y no entraba hasta el último. , El conejo doméstico no hace debajo de tierra su madriguera como el de soto; y sin duda se aborra este cuidado, asi como las aves domésticas se dispensan de hacer nidos, porque tanto estas como aquellos se hallan libres de los inconvenientes á que están espuestos los pájaros y los couejos silvestres (*). Muchas veces se ha observado, que cuando se ha querido poblar un soto con conejos domésticos, estos y sus hijos se mantenian como las liebres, a la superficie de la tierra, y que solo despues de haber experimentado muchos inconvenientes, y al cabo de cierto númeE es ro de generaciones, empezaban á minar el terreno para ponexse á seguro. El Criador (1) Parece que Mr. Cousin siguiendo el dictámen de Buífon, intenta persuadir que el trabajo que emplean los conejos en construir sus madrigueras arguye en ellos alguna sensacion, ó especie de conocimiento, lo que, como notó el señor Clavijo en el tomo y ya citado, es por lo ménos huy dudoso, pues si los domésticos no acostumbran hacer sus madrigueras, consiste mas bien cn que seles tiene en cuartos enladrillados, que en dictarles su instinto hallarse alli libre de los peligros que les amenazan en el campo; y así se vé que los conejos domésticos, cuando están en cor= rálos, ó en piezas cuyo suelo es de tierra, todo lo minan y forman sus viyares eu ella, Lo mismo puede decirse de los pájaros domésticos, los cuales, cuando no forman sus nidos, es por tener cuidado de hacerlos sus dueños, pues de lo contrario ellos mismos los construyen, si se cuida de sumi. nistrarles los materiales necesarios.
23 AS a eS de los seres dió á todos ellos los medios de conseryarse con respecto á las circunstancias ; y lo que mas debe escitar nuestro reconocimiento es que estos mismos cuidados de la Providencia tienen siempre relacion con el bien estar del hombre. SEIS DE MAYO. Los MAIDNOLA) Y obi0s aranales pue ear entorfiecidos en el LBULCIRIO, E » DO Hay algunos 'cuadrúpedos, que ¿cia el fin del estio se sepultan bajo de tierra, para gozar alí un apacible sueño dtrante cLinvierno. El mas notable de estos animales es la marmota. Was no solo los cuadrúpedos tienen esta propiedad, sino que auna multitad de animales, que mientras duran los hermosos dias de L primayera y del verano vivifican y animan tanto la naturaleza, desaparecen con ellos, y quedan por entonces en un «estado de entor= pecimiento que los dispensa el cuidar de su conservacion. E Son bien conocidas de todo el mundo las monadas de la marmota. Se sabe con cuanta facilidad se la domestica, y que se la adiestra dá danzar, y 4 gesticular afianzada en un palo; pero lo que no se conoce ban ge sralmente es su ingeniosa conduc-
DE MAYO. 29 ta en las alturas de los Alpes, donde con truye su habitacion, en medio de las nieves y de los hielos. Áunque este animal susta de las mas altas montañas y vive en ¡A region del frio mas rigoroso, está no obstante mas sujeto que otro alguno a entorpecerse con la falta del calor; y. por eso se ocultan de ordinario las marmotas en sus cueyas subterráneas á fin de seliema bre 4 principios de octubre, y no salen de alli hasta el mes de abril. Se adyierte mucho arte y precaucion en su madriguera, bastante capaz para alojar aun á muchas reunidas. Constr ela este industrioso animal en el declive de una montaña. Figúrate una especie de galería fabricada bajo de tierra en sde una Y griega, cuyos dos ramales tienen cada uno su abertura, y ambos terminan en cierta concavidad sin salida, que es el sitio de sumansion. El ramal inferior dela Y está en cl declive de,la montaña, y por ¿l se escurren los escrementos: el superior los sirye para entrar y salir, y cuando sienten los Ps anuncios de la estación que las a de entorpecer, trabajan en cerrar exaetamente las dos puertas de su domicilio. Solo este es el que está á nivel, y tapizado de una capa espesa de musgo y de heno, destinados no para su manutención en el invierno, sino para adornar su madriguera, € impedir que la penctre el frio y que entren sus enemigos. Es cierto que las marmotas son socia=
30 OS bles, que trabajan de mancomun en fórmar su habitacion, y que hacen durante “el estió abundantes provisiones de musgo y de heno. Dicese que las unas cortan la yerba, que otras la recógen, y que alternativamente sirven de carros éstos animales para transportarla á su domicilio; mas el hecho es que se les ye 4 todas ellas Mévar el heno en la boca; y por consiguiente no debe darse crédito 4 esta historieta. Los pies de las marmotas están armados de uñas, que les dan gran facilidad para socavar la tierra, lo cual ejecutan con una prontitud maravillosa: * : Estos animales pasan la mayor parte de la vida en su habitacion, retirándose á ella cuando Hueye cuando hay tempestad, 6 cuando amenaza algun peligro: apenas saléh mas que en dias serenos, y esto sin alejarse mucho. Unas se divierten en retozar sobre los céspedes,'ó en cortar el heno, mientras otras están como de centinela en los parages mas elevados, y ayisan con un silbido á las forrageras al aproximarse algun enemigo. Nada comen las marmotas en todo el invierno; pues el frio que las entorpece, suspende 0 disminuye mucho la transpiración y las demas escreciones: A princi= pios del otoño se hallan tan gordas, que algunas pesan hasta veinte libras; pero poeo á poco se disminuye su gordura. Se ha dicho que no bien estos animales sienten el primer frio, cuando se van a algun ar-
DÉMAYO, 31 royo, donde estin bebiendo mucho ticm=- po hasta que echan el agua tan clara y pura como la habian bebido, y que' asi precaven'la corrupcion: que las materias acumuladas en el estómago pudieran ocasionar durante la larga temporada: de su entorpecimientoMas'lo que parece ciero to es, que sacadas de sus:cavernas, y disecadas en medio del invierno, se les han encontrado: los' intestinos totalmente vacios, y tan limpios como si se hubiesen lavado con agua caliente; prueba de que su entorpecimiento es precedido de una evacuación, que impide que los escrementos amontonados se. corrompan 0 sequen demasiado mientras dura éste letargo. Cuando se descubren sus guaridas, se las halla hechas una bola: y metidas entre el heno, con la nariz apoyada sobre el vientre, para no respirar mucha hume= dad: en este estado las cog£n, y aun pueden matarlas sin que den muestras de sentirlo; lo cual no proviene de que esté coagulada su sangre, pues si entonces se las sangra, corre como si estuviesen despiertas. Tambien hay una especie de ratones, cuyo sueño es tan largo y tan profundo como el de las marmotas, por E que se les lama dormilones (*). Los osos co- (*) Sin duda habla el Autor del muscardino, una de las tres especies de lirones que conocemos, Este ratoncillo se entorpece con el frio ,.y se hace una bola corro el le ron, y el leroto ó liron pequeño: reaunnase como ellos en
32 SIETE men tanto á la entrada del invierno , que parece quieren alimentarse de una yez para toda su vida. Como naturalmente están gordos, y aun mucho mas al fin del otoño, esta misma gordura les hace soportar la abstinencia de todo el invierno. Los tejones se preparan del mismo modo para el “xetiro que hacen en sus madrigueras. Past pedos SIETE DE MAYO PRréfliciónes sobre la cama del, - entorfieciminto de crertos arinalos durante el inviertro, Muohos fisicos se hán propuesto investigar la causa del entorpecimiento de diveisos animales, como la marmota, el erizo, el liron, el murciélago y otros. Este punto tan interesante de la economía animal pedia hombres instruidos en los mas secretos misterios de la naturaleza. Bufon atribuia el entorpecimiento que se apodera de estos seres singulares, 4 la frialdad de la sangre , ocasionada por el frio del aire que los rodez. Opinaba que el calor natutiempo blando , y junta tambien provisiones de avellanas y otras frutas secas. Hace su nido en los árboles como la ardilla; pero le abandona luego que es grande, y procura anidarse en los huecos, 6 bajo el tranco de los árboles viejos y allí es donde reposa, tiene sus provisiones y se entorpec ase el tom. X. de Buffon traducido por el Señor Clavijo, pig. 205. y 207»
DE MAYO. 33 ral es por lo comun en ellos casi igual al de la atmósfera, y que se aumenta d disminuye á proporcion de las variaciones de su temperalura. Las esperiencias en que fundó su opinion, parecen decisivas á primera vista. Dice pues, que si á un temple de diez grados se IES la bola de un termómetro en lo interior de muchos lirones vivos, el instrumento indicará con poca diferencia el mismo grado de calor en el animal; y de aquí concluye que todos los que se entorpecen durante el invierno, tienen la sangre mucho mas fria ue la nuestra, Pero el Abate Spallanzani, sabio naturalista, que repitió este esperimento con la mayor escrupulosidad en erizos, mar= motas y murciélagos, quedó por el contrario convencido de que estos animales, lejos de tener la sangre fria, gozan del mismo calor natural que el hombre. En efecto vid subir el licor del termómetro á treinta y un grados en la boca deuna marmota, siendo asi que la temperatura del aire esterior era á ll sazon solo de quince; hizo iguales esperiencias en erizos y innrciélagos, y le dieron los propios resulta-, dos. Adelantó mas este habil fisico, y demostró con la mayor exactitud, que el entorpecimiento delos auimales en cuestion no pende de resfriárseles la sangre. Sébese que las ranas, los sapos, las salaman= dras acuáticas se entorpecen en el invierBO, y que entonces se ponen tan tiesas CO» PAS
40 OCHO Despues de haber trabajado de acterd; con los demas castores en las obras públi. cas y particulares, cada par goza en paz de sus trabajos, y de las alos y aten. ciones domésticas. La hembra pare á fines del inyierno, y es la que se encarga de la educacion de sus hijuelos, que comun= mente son dos d tres. Entonces la deja el macho, y solo vuelye 4su cabaña de cuan do en cuando, sin detenerse én ella. Tama bien las hembras van á pasearse, 4 restas blecerse al aire, y á comer peces, can grejos, y cortezas nuevas, pasando así el estío alternativamente en el agua y en los bosques. Los machos no se reunen hasta el otoño, á no ser que necesiten reedifi> car d reparar sus obras. parece haber mudado la naturaleza de su carne, pues Ja de las partes auteriores llasta los riñones tiene la cualidad, el gusto y la consistencia de la carne de los animales terrestres y volátiles; la de los muslos y ja de la cola, el olor, el sabor, y todas las cualidades de la, de los peces; yauu en realidad puede considerarse la cola del castor como una verdadera porcion de pez unida al cuerpo de un cuadrúpedo. y Se sabe que además de los castores que viven en sociodad, se encuentran por todas partes en el mismo clima otros castores llamados castores terrestres, los cuales aya rojados de la sociedad por sus defectos, no participan de nivguna de sus ventajas, ui tienea casa mi almacen, y habitan como el tejon gn un agujero debajo de tierra. El castor es animal propio de los dos continentes, y se halla con frecueucid en Siberia y en Canadá, Se le puede domesticar facilmente, y aun enseñarle á pescar. Las utilidades que nos proporciona , som exusa de la guerra que el hombre hace á este animal indostrioso , inocente y apacible: produce tambien noa materia de que se hace mucho uso en la medicina, á la que dun el nombre de castoreum , y está contenida en dos grandes holwns, sue antiguamente se creyó ser los testiculos del animal.
DE MAYO. 41 Los castóres se alimentan generalmen te de corteza tierna de árboles, como: alisos, álamos blancos y sáuces. Prefieren. á la seca la verde pero no fluctuada: córtanla en pedacitos, y bacen para el invierno montones , que depositan, en sus almacenes colocados en el agua., Cada cabaña liene el suyo, del cual se proveen todos los miembros de esta sociedad. VeinLe y cinco 0 treinta pies en cuadro.de corLeza asi cortada, con ocho-0 diez de profundidad , es suficiente para ocho. 0 diez castores. 3 Cuando las inundaciones destruyen sus establecimientos , se juntan todas las so= ciedades, particulares para hacer las repa> raciones necesarias: + mas silos. cazadores les ersiguen y destrozan enteramente sus Pingo se dispersan por lós campos: se reducen á una yida:solitaria, forman madrigueras, y no vuelven á dar muestras de La industria que acabamos de admirar. Naturalmente nos entra la curiosidad de saber cuales'son los instrumentos con que estos animales ejecutan sus asombrosos trabajos. Cuatro fuertes dientes-incisivos; los dos pies delanteros terminados por especies de dedos, los dos traseros guarnes cidos de membranas;.en fin una cola cu= bierta de escamas, y semejante 4 una. llana larga, á esto se: reduce los utensilios con que los castores pueden desafiar ánuestros albañiles y carpinteros , provistos de lanas , de plomadas, escuadras, hachas
42 'ocHno Ñ y azuelas. Con los dientes 'córtan así la madera que entra en la construcción: de sus edificios, como la que les sieve de alimento. Válense de los pies de adelante para ahondar la tierra , y para reblandecer y amasar la arcilla: su cola es el carreton'con que lleyan la argamasa d arcilla, y despues la llana con que la tienden: y enlucen: ) La Los castorés merecen sin duda toda muestra admiracion, respecto á que de cuantos animales yiven en sticandl ellos son los que mas se acercan á la industria humana. No es menester mas que ver sus edificios, para: dudar con fundamento que estas bestias sean simples máquinas, y que un puro mecanismo ria de sus accio nes y movimientos.:¡ Pero cuán infinita diversidad no ha puesto el Criador en sus facultades! ¡ Guán superior es el instinto del castor al. de la oveja, y qué sabiduria no se manifiesta en estos grados por los cuales se acercan insensiblemente al hombre los brutos! Esta es la sabiduría que debe ser siempre el objeto de nuestras meditaciones sobre la naturaleza. Los deseubrimientos que hagamos ep cuanto á las diversas facultades de los animales, nos serán inútiles si no sirven paraperfeccio= narnos mas y mas en el conocimiento y en el amor del Criador de todas las cosas,
DECMAYO. 43 NUEVE DE MAYO: ' VE TE eo Rol ae Cb Os Es muy comun la propension á quejarse «lel gran número de animales nocivos: sin embargo, todo está bien ordenado, por= que en el universo fisico. aun el mal con- «curre al bien general; y em efecto nada hay: que realmente dañe al:conjunto de la naturaleza. -No+ calumniemos: pues la Providencia, cuando merece nuestrasiadoraciones en las mismas cosas que no comi prendemos. Su bondad es la que :regla; por decirlo así, ebuso de su libertad ; y esta verdad tan patente á nuestra yista en toda la naturaleza, la volvemos 4 hallar hasta en las cosas al parecer dañinas: Los animales de: rapiña son necesarios; 'por= que sin ellos los cadáveres, por ejemplo, de tantos como perecen en la tierra y en las aguas , solo servirian de infestarnos. Asi es que en los paises calientes, en que los efectos de la corrupcion son tan rápidos y peligrosos, es donde especialmen= te multiplicó la naturaleza 4 las bestias carniceras. Pocos animales mueren de ye= jez ; y aun quizá solo al hombre se le La concedido pasar la carrera entera de la yiz da, porque únicamente á él es útil la ve= jez en beneficio de sus semejantes: mas en a E La zorra; , 1
O NUEVE, los animales seria una carga de que los li- *bertarian-los mas feroces. Porotra parte, si sus Eon: no tayjesen obstáculos, se multiplicarian tanto que no bastaria el globo para su subsistencia ; y la conservacion de los individuos acarrearia la destruccion de muchas especies. Todo cuanlo. nace debe morir; pero condenando á muerte la naturaleza 4, Los brutos, les quitó lo que pudiera hacerles cruel aquel inslante; es decir, su prevision. +El lobo es uno de los animales mas temibles de nuestras regiones, y cuyo apetito. 4 Ja carne..es mas vehemente. Mas aúnquel con: esta propension ha recibido los. medios de satisfacerla, no: obstante muere muchas vevesude hambre; porque habiéndole el hombre declarado guerra, y aun proscritole , ofreciendo premio por su cabeza (*), le precisa á huir, y 4 permanecer ven Jos a donde únicamente encuentra algunos ¡animales silvess tres, que se le escapan po la velocidad de su carrera, y á los,cuales no puede SOr= prender sino por casualidad, 0 4 fuerza de paciencia. Ellobo, naturalmente poltron y grosero, viene á ser ingenioso por da, y atrevido por precision. Acosado del (*) En todas las naciones de Europa se han establecido batidas y consignado premios para estermibar los lo= bos; y en Espeña1 se pagan de los caudales públicos ocho ducados por cada lobo, diez y scis por unu loba, veinte y cuatro si sela coge eneamada, y cuates por un lubezno,
DE MAYO. 45 hambre arrostra los peligros, acomete 4 los animales que están bajo la custodia del hombre, y con especialidad a los que puede lleyarse facilinente, como corderos, perrillos y cabritos; y cuando le sale bien esta raterla, repite con frecuencia los ásal. tos, hasta que, herido 0 ahuyentado, y maltratado por los hombres y perros, se oculta cuanto puede de la luz. Entonces se retira de dia 4 su fuerte: solo sale por la noche, recorre los campos, gira al re= dedor de las poBlaciones, roba lós animales abandonados, acomete á los apriscos, escava la tierra bajo de sus puertas, entra furioso, y hacé una general carnicéria antes de escoger y arrebatar la presa. Si'se le frustan estas tentativas, se vuelve á lo interior de los bosques, se dedica á ca= zar, busca, sigue el rastro, y persigue los animales silyestrés cón la esperanza de que otro lobo podrá detenerlos, apresar! los en su fuga, y que des jues entrará la parte de los delos! ¿n fin, cuando' la necesidad es estrema, se espone á todo, acomete á las mugeres y niños, se tira aun a veces á los hombres, y estos escesos violentos, terminan ordinariaménte en la rabia y lá muerte. Es tan enemigo de toda sociedad, que ni aun con los de su misma especie se acompaña, á no ser que medie alguna empresa marcial, que se hace con gran estruendo y horribles abullidos, y que denota un proyecto de acometer algun
46 ¿NU EV E animal corpulento, como un ciervo ú ur buey,..0 para; acabar con algun temible mastin: onelbid su espedicion militar, se separan y vuelyen en silencio a su retiro... E ¿Lo que hace el lobo por la fuerza, lo emprende la zorra por sagacidad, y: frecuentemente con mejor éxito. Sin meter= se con los perros ni con los pastores, sín acometer álos ganados, ni arrastrar cadáyeres, está mas segura de su subsistencia. Se yale mas del ardid que de la fuerza, y parece que tiene dentro de si misma tos dos sus recursos. Tan astuta como circunspecta, ingeniosa y prudente, hasta usar al parecer e paciencia, yaa de conducta, y atiende con suma yi ilancia 4 su conseryacion. Aunque tan infatigable, y aun mas ligera que:el lobo, no se fia enteramente de la yelocidad de su carrera, antes bien provee 4 su seguridad, fabricándose un asilo subterráneo, al cual se retira en los peligros urgentes, y donde sesestablece y cria 4 sus hijos; pues no es animal vagamundo, sino domiciliado. E La zorra está dotada de un sentimiento.superior, y de todo saca utilidad. Aló. * jase en las orillas de los bosques, á dis> tancia ¡proporcionada de las caserias; oys el canto de los gallos, y el grito de las aves; a oportunamente de la ocasion, oculta su designio y sú marcha, se desliza, se arrastra, Mega, y rara yez hace en vano sus tentativas. Si puede sal-
DE MAYO, 47 tar las cercas, 6 introducirse por debajo, no pierde un momento: mata todo cuanto encuentra en el corral, se retira luego diestramente leyándose alguna presa , la cual oculta entre el musgo, 0 conduce á su madriguera: vuelye poco despues en busca de otra, y se la leva y esconde en diferente parage ; repite la misma opera cion varias veces, hasta que el dia, 0 el ruido en la casa, la advierte que conviene retirarse, y no volver mas. La propia maniobra ejecuta en las trampas , lazos y » yaretas con que se cazan los zorzales. y las chochas : se anticipa al cazador, acu ¡en do muy de mañana , y por lo.comun mas de una vez al dia, á visitar los lazos y la liga: se lleya sucesivamente los pájaros que han caido, los deposita; en distintos lugares , y sabe muy bien hallarlos cuan. do tiene hambre. Persigue á los lebratillos en campo raso; suele coger las liebres en la cama; desentierra los gazapos en los s0= tos; descubre los nidos de . perdices y codornices, y sorprende á la madre en los huevos: tambien acomete á las colme-= nas, «pues es muy golosa de miel. Ásaltada por las abejas, de las que al instante qe cubierta, se retira á algunos pasos de distancia, revuélease para aplastarlas, y repite tantas veces sus invasiones, que obliga á este pequeño y laborioso pueblo d abandonar A fruto de sus penosas y lar= gas faenas. En fin, para complemento de sus ardides, cuando la zorra advierte que
48 DIEZ han descubierto su guarida, y que en su ausencia han inquictado á los zorrillos, los “va transportando uno á uno 4 Otro asilo diferente. DIEZ DE MAYO. Ostia als carmiteros de olas 1eg tones el leon En los paises calientes los animales terrestres son mas grandes y fuertes que en los climas frios 0 tem: lados, y tambien mas osados y feroces, le manera que todas sus cualidades naturales parece parti cipan del ardor del clima. El leon , hacido bajo el sol ardiente de Africa, 9 de la India, es el mas fuerte, fiero y terrible de todos; y nuestros lobos, y demas animales carniceros, lejos de ser sus rivales, apenas merecerian ser proveedores su= yos (*). (') Hay una especie de lince, Hamado caracal, que se aprovecha de los relieves de la mesa del leon > y suele acompañarle muy de cerca, pues como sube ligeramente á los árboles, no teme su cólera, porque m0 puedo seguirle 4 ellos como la pantera. Por estas razones han dicho que el caracal era la guia ó el proveedor del leon, y que este, cuyo olfato no es muy fino, se sirve de él para ventear desde lejos 4 los otros animales, cuyos despojos parten despues entre sí. El caracal es comun en Berbería, en Arabia y en todos los paises en donde habita el leon, la pantera y la onza: se alimenta como ellos-de Presa , pero como es mas pequeño y mucho mas débil , le es mas dificil proyccrá su subsistencia, y uo tiene, por
AO 49 El leon, cogido cachorro y criado entre animales” domésticos, 'se” acostumbra £ «q. . o. no. . con facilidad á vivir y aun á jugar imocentemente 'con' elos. Es apacible “y. aun cariñoso para con' sus dueños; especialmente 'en la primera edad; y si en “ocasiones muestra algo su fieréza natural, rara vez la emplea contra los que le han hecho algun bien. Pero' como. sus móyimientos son:muy impeltuosós, y sus apetitos yelrementisimos, no es de présumir que las impresiones de la educacion pue= dan siempre contrarestarlos; por lo cual seria peligroso dejarle padecer hambre por mucho tiempo, 0) exasperarle ator= menténdole sin motivo, pues ademas de, irritarse del mal trato, conserva su memoria y parece que medita la venganza; mas su cólera es noble, su valor Sid ánimo y su indole mi Porcaa Se le ha' visto varias veces desdeñarse de enemigos débiles, despreciar susjiinsultos, y perdonarles sus libertades ofensivas. Réducidecirlo así, mas que lo que sobra 4 los otros. Es del tamaño de la zorra, pero mucho mas [croz y mas fuerte. Se le ha visto embestir, despodazar y matar en pocos instantes 4 ma perro bastante grande, que peleando en defensa de su vida se defendía zon todas sus fuerzas. No se dome stlfa sino con mucha dificultad: mas cuando le cogen jóven, y le crían con cuidado , se le puede adestrar para la caza, á la cual naturalmente es inclinado , y caza bien , siempre que se tenga cl cuidado de echarle á animales que le sean EUSrICres, y que ño puedan resistirle, porque de otra uste se arredra y rehusa servir cuando hay peligro., Ln la India se sirven de él para cazar liebres, conejos y aun aves grandes, 4 las cuales sorpreude , y coge con singular destreza. Compendio de Buffon traducido por el Señor Estala tomo 8.9 pág: 164 4 06. í E ' 3
56 ON:C E resiste cuando es asaltada, y entonces tras ban estos dos;crueles animales los mas sartgrientos combates. La pantera tiene las psobiedados del tigre; su rabia consiste en' beber sangre, sin saciarse jamas de ella su furor: acomete a todos los anima= les, esecptuando'al leon, y triunfa de ellos. Sumamente veloz en la carrera los sobrepuja á todos en ligereza; sus moyi= mientos son tan flexibles y súbitos, que es dificil se le escape ningun animal. No la detienen los matorrales, los fosos, niaun lus. mios poco anchos: todo lo supera; y si el animal que persigue se salva en algun arbol; trepa tan pronto como él, á pesar del y lúmen: de su cuerpo. Por este medio. declara guerraá Jos habitantes de la tierra. y del aive. El ayecilla que por de masiado tierna no puede escaparse de su nidó, aunque colocada en la cima del árbol mas elevado, viene á ser presa de la cruel pantera. Tiene los pies armados de uñas horgas, duras: y puntiagudas, y las quijadas terribles y guarnecidas de dien= tes agudos, fuertes y numerosos. En su semblante se lee la sed de sangre, y cu sus ojos siempre centelleantes brilla la cúlera y la rabia. Cuando olvidándonós de su ferocidad, fijamos la atencion en la her. mosa piel con que la ha adornado la: naturaleza, hallamos que hay pocos animales vestidos tan elegantemente. Su pelo es fino, liso y corto; la piel de color leonado mas 0 menos obscuro, sembrada de
DE MAYO. 57 manchas negras, redondeadas en forma de anillos 6 reunidas en figura de rosas, ofrece un conjunto tan apacible y gracio= so á la vista, que hace un singular contraste con la fiereza del animal que atavia. Lagonza es mucho mas pequeña que la pantera; y no obstante de que su cuerpo solo es de unos tres pies y medio de lar= go, la cola tiene hasta tres pies, y d ve= ces mas. Se la domestica fácilmente, y se la adiestra á cazar, sirviéndose de ella /á este efecto en Persia, y en otras varias provincias del Asia, en las que hay onzas tan pequeñas, que un ginete puede llevarlas á la grupa, y en que son tan man= sas «que se dejan tocar y acariciar del hombre. En el leopardo, que es algo mayor que la onza, y tiene cuatro pies de largo en su cuerpo, y dos pies 9 dos y medio en la cola, se halla la misma indie y propiedades que en la pantera, y parece que no han llegado 4 domesticarle como, á la onza, ni que los negros del Senegal 4 de Guinea, donde es muy comun, se hayan servido nunca de él para cazar. Estos tres animales, por lo comun, gustan de vivir en las selvas mas intrin= cadas y espesas, frecuentan á menudo las orillas de los rios y las cercanias de las habitaciónes aisladas, y procuran sorprender los animales domésticos y las bestias salvages que acuden á beber. Rara vez se ¿tiran a los hombres, aun siendo provoca3:
58 ONCE dos: trepan con facilidad á los. árboles, y en ellos persiguen 4 los gatos monteses, y otros animales que no pueden esca- -párseles. ; . ys ¡Qué tierra será aquella que sirve de habitacion,á unos vivientes tan sedientos de. carne y sangre | “Pransportómonos con la imaginacion á los bosques del Africa, en los cuales estableció cl leon-su despó- «tico imperio desde la primera edad del mundo. Cuando la noche lo ha cubierto todo con el velo de su obscuridad, interrumpen el tranquilo silencio que la acompaña los horribles rugidos de estos feroces animales. Los chacales, que por su indole parceen ser un medio entre. el lobo y el perro, y cuya figura se.asemeja en general á la de la zorra, gritan en tropas numerosas; los lobos ahullan á lo lejos, y.todo se reduce á una confusion y griteria que es dificil distinguir. Mas apenas se deja gir el eco del feroz rugido del rey de los animales, cuando todos los demas quedan en silencio: la voz sola del leon es la que resuena en estos vastos de= siertos, y have callar ¿todos los habitan= tes de las selyas, que sorprendidos de espanto, temerian los descubriese su voz, y les atrajese un enemigo con quien O) osan combatir, sin embargo de la espre= siva señal con que 4 todos los provoca y desafía. No hay uno que no le tema y que no.se aleje de su presencia. Estas sangrientas escenas inspiran sin
DE MAYO. e) duda terror en el alma; y no obstante aun así debemos rendir nuestro homenage á la Providencia en la creacion de estos seres destructores. Porque si bien crió ciertos animales para vivir cerca de nosotros y para servirnos, tambien formó otros para poblar los ct y los desier= tos, para animar toda la naturaleza , y para ejercicio y castigo de los mortales, cuando llegan a prevaricar y pervertirse. Si se hace admirar en la docilidad que imprime en los animales que viven para utilidad y ausilio del hombre; no se deja conocer menos su“atencion en conservar todos esos animales silyestres, que susten= ta en los montes y soledades, sin cabañas, sin pastores, sin almacenes, sin socorro, alguno de parte del hombre, ó por de= cirlo mejor, á pesar de los esfuerzos que hacen los mortales por destruirlos: y sin embarga están provistos de todo, son mas ligeros en la carrera, mas fuertes, de un pelo mas suave, de un aire mas vistoso que el mayor número de los animales que tenemos á nuestro cuidado. Las vastas selyas que siryen de asilo á los animales feroces, son como unas maaufacturas donde se fabrican para el hombre los mas bellos forros de pieles, y donde se perfeccionan, sin que le cueste el menor trabajo. La piel de muchos de los animales de que hemos hablado es preciosa. Puede suceder por otra parte que los animales útiles se multipliquen dema-
60 DOCE siado; que su número esceda ó á nuestras necesidades d 4 la cantidad de viveres destinados para alimentarlos. Puede tambien acaecer que los que nos sirven inficionen el aire, por no enterrarlos cuando mucren. Pero todo está previsto; pues en los bosques , bajo de tierra y en el agua se encuentran animales carnivoros, siempre prontos á precaver todos estos incon= yenientes; y vienen á ser como unas cloacas vivas, unos sepulcros animados, que van á buscar y engullir cuanto nos es per= nicioso 4 supérfluo. El Criador que dió unas inclinaciones tan sanguinarias á estos animales, previó muy bien que sus ser= vicios sobrepujarian á yeces nuestros deseos; mas a igualmente que jamas escederian nuestras necesidades: porque el hombre no necesita menos ser adyertido o dastigado, que ser servido. Ala verdad, siempre le tiene mas cuenta ser laborioso, cauto y vigilante, por temor de ser sor= prendido, que sumergirse por demasiado seguro, en la inutilidad d en una ociosa indolencia. DOCE DE MAYO. Los MOROS, el orar -ularg. Leste que estamos considerando el reimo animado de la naturaleza, la yemos subir insensiblemente á la perfeccion de la organizacion animal. La de los cuadrú=
DE MÁYO. 6tk edos parece eleyarse en muchas partes á l del hombre; mas con todo, ¡cuan in= menso no es el intervalo que aun separa estas dos clases! ¿cuales serán los grados por donde llegue a él la naturaleza? ¿Como aplanará el hocico imprimiéndole fac= ciones de rostro humano? ¿De qué modo enderezará. esa cabeza ibid ácia la tierra? ¿Con qué medios transformará esas patas en brazos flexibles, aquellos pies encorvadus en manos dóciles y diestras? ¿De qué suerte en fin ensanchará ese pecho anosto, y colocará en él mamilas, dándolas a redondez correspondiente? El mono es ese bosquejo del hombre, diseño grosero, retrato psperieaias pero sin embargo parecido singularmente en la especie superior y principal, el que se asemeja tanto al hombre, que ha recibido de él el nombre de orang-utang , +0 de hombre salyage. En efecto, ¿qué debemos pensar de un ser que no siendo propiamente hombre tiene con todo la talla, el porte, los miembros y la fuerza de hombre; que anda siempre en dos pies, y con la cabeza derecha; que careciendo enteramente de cola se sienta como el hombre; que tiene car= rillos, cabellos en la cabeza, pelo en la barba, verdadera cara, manos y uñas pa= recidas a las del hombre; que puede en fin adquirir hábitos, modales, y aun una especie de politica, que parece no pudiera conyenir mas que al hombre?
62 DOCE, Considerado en su interior este ente: singular, no se aproxima menos al parecer: á la naturaleza humana; y si se recorren los principales rasgos de similitud y dese= mejanza que descubre en él la anatomia, nos espantará el yer que las desemejanzas sean tan ligeras y en tan corto número, y las similitudes tan notables y numerosas. Este mono, el principal y mayor de todos, parece pues poseer todos los atribu= tos de la humanidad, escepto el que es la mas bella prerogativa del hombre, el que no parte con ningun otro animal, y al que debe su preeminencia; es decir, la razon y la palabra. No obstante, todas las partes asi interiores como esteriores del orang= utang, relativas á estas facultades, pare= cen tan semejantes á las de la especie humana, que no pueden compararse sin ad-- miracion y sin que cause asombro , que siendo en la apariencia absolutamente las mismas su conformación y estructura, no surtan los propios efectos. La lengua y todos los órganos de la voz son los mismos que en el hombre, y el orang-utang no habla: el celebro es de la propia forma y roporcion; y con todo a ¿Puede Panes una prueba mas evidente de que la materia, aunque dci organiza= da, es incapaz de pensamiento, y de la palabrá que es su signo, á menos que esté animada por un rincipio superior? Mas aunque d orang-utang no es hombre, ninguno de los seres terrestes se le
DE MAYO. 63 acerca mas que él. Vésele con asombro ocupar su lugar en la mesa, sentarse entre de convidados, desdoblar su serville= ta, servirse del tenedor,'de la cuchara y el cuchillo, para tomar y trinchar los trózos que se le ponen sobre el plato; echarse él mismo de beber, corresponder to= cando el yaso cuando se le brinda, limlarse los labios con la servilleta; traer á din mesa una taza en su platillo, echar azucar, Menarla de té, dejar que se enfrie un poco el licor antes de tomarle; dar en fin La mano 4 los convidados para salir 4 despedirlos y pascarse con ellos con gra= vedad. No. quedariamos menos sorprendidos al yer al orang-utang acostarse en la cama que él mismo ha hecho, atarse un pañuelo en la cabeza, reclinarla sobre la almohada, aplicar al cuerpo la ropa, y deJarse sangrar en sus enfermedades. Hácese mencion de uno, que habiéndole sangrado por dos yeces en cierta indisposicion, al hallarse incomodado mostraba el brazo, como si quisiese dar á entender que se le sangrase de nuevo para su alivio. El orang-utans , como muy susceplible de educacion, lega á ser un buen criado, que obedece con prontitud á cuanto se le manda por señas y con la yoz; sien= do así que los otros monos apenas obedecen sino á palos. Desempeña con igual destreza que exactitud los diferentes encar= gos que se le hacen; enjuaga lós yasos, sir-
64 DOCE ve de beber, da vueltas al asador, machas ca en el almirez, va á buscar agua á la fuente, llena su cántaro, le pone sobre la: cabeza y le leva 4 casa. Estos animales viven en sociedad en los bosques, y:son tan fuertes y tan animosos que arrojan de ellos á los elefantes á garrotazos; y aun se atreven a defenderse de hombres armados. Saben construir= se cabañas de ramas entretejidas y acomodadas á sus necesidades; y-cuando ya no hallan frutos en las montañas d bosques) yan á las riberas del mar á buscar unas 0stras muy grandes, que comunmente están á la orilla con las conchas algo abiertas: ero temiendo que al cerrarlas con prontitud no le cojan la mano, cireunspecto el mono, tira una piedra dentro del marisco que impidiendo aproximarse las dos eonchas, le permite comer libremente el animal que contienen. Las hembras tiernamente adheridas á su hijuelo le llevan en los brazos, le dan de mamar, proveen á todas sus necesidades y le defienden con valor. Algunos autores refieren que se han visto monos en América aprovecharse del fuego que hacen los viageros: en los bosques. Mas, sea de:esto lo que fuere, lo cier» to es que gustan del calor, y que-van á calentarse al punto que los hombres dejan el fuego. Pero, respecto á que tienen eserimentada su utilidad, ¿cómo es que no an conservado el uso de él? Por fácil que
DE MAYO. 65 sea el modo de mantener el fuego, ponien: do nueya leña, ninguno se eleyará jamas á este grado de.capacidad, a lo menos sin que se. le haya habituado á ello: “y es un beneficio particular de la Providencia, que atenta siempre dla seguridad comun, ne0 á todos los animales esta especie de ta= dia natural. En efecto, ; qué de incen> dios imprevislos é pil no habria, si estuyiese el fuego á su disposicion! Dios no quiso confiar el primer agente de la naturaleza sino al ser capaz Be hacer de el el uso digno, por su razon... Llegamos en fin al dominio del hom= bre; mas antes de entrar en el exámen de las, maravillas que nos ofrece este rey de la tierra, para quien todo fue criado, demos una ojeada 4 los seres considerados basta aquí; y mediante estas nuevas meditaciones sobre los diversos fenómenos que nos presentan, contemplemos al Ser ao rable en esta parte de la creacion, donde se dejan ver delineadas con tanta magtes= tad su omnipotencia y sabiduria. TRECE DE MAYO. Helaciones Y diferencias de los anales CrdNe de Aunque todas las partes del cuerpo de los. animales mudan de estado y de forma en el curso de su vida, y aun se producen. al-
72 CATORCE CATORCE DE MAYO. SATA que se advierte e le suce del euerfto de Las anúnales. La disposicion del cuerpo animal ofrece las pruebas mas claras de la sabiduria divina: porque cómo algunos animales de- ¡ben vivir en el aire y otros en el agua, era preciso que su organizacion estuviese apro= piada 4 su domicilio y 4 su género de vias y esto es puotue]mente Yo que dispu-= so Dios con una inteligencia qué nunca ad= miraremos bastante. 3 Todo en los animales está precisa=" mente ordenado tomo lo exigian las necesidades de cada uno, de ellos; de manera que, por muy poco que variase su estrue= tura, y Iubieran recibido, por ejemplo, la de cualquiera otra especie, padecerian mucho, . y no pudieran cumplir con sus destinos. Las aves de rapiña están provistas de uñas, fuertes garras, y UN pico cortante y ganchudo, para que puedan asir y detener mas fácilmente la presa. Las que tienen que buscar el alimento en sitios pantanosos, era menester que tuyiesen un pico largo y delgado, y piernas largas: las que viyen en el agua necesitaban tener la parte inferior del cuerpo muy ancha, pa=
DE MAYO. 73 ra nadar con facilidad, el cuello largo para poder coger el sustento en el fondo de las aguas; membranas en los pies para servirse de ellas como de remos, y Una especie de aceite en las plumas para impedir que las penetrase E agua. Los insectos que viven tambien de rapiña, tienen la boca en forma de pinzas ó tenazas, y á los que se alimentan ados les dió la ma= turaleza una trompa ó una lengua que ha= ce sus veces. 4 : ¡Cuánto no debemos admirarnos al considerar la disposicion de los órganos de los animales, con relacion á sus diversos movimientos! ¡Qué multitud de miembros, qué finura, qué flexibilidad; cuántos calas y nervios, cuántos huesos y ternillas no requieren unas Operaciones tan yarias! Algunos animales se mueyen lentamente , otros con ligereza ; eslos solo tienen dos pies, aquellos mas ; unos se hallan provistos de alas y pies, otros carecen de estos miembros. La lentitud y ligereza del movimiento se regula siempre por las necesidades de cada animal. Los que están bien armados, y tienen bastante valor fuerza y astucia para defenderse de Sus enemigos, se mueven mas lentamente que los que se hallan privados de estas cualidades. ¿Quién dió a las serpientes la facultad de contraer y estender su cuerpo, de enroscarse y de arrojarse despues para Pasar de un lugar á otro, y para coger su presa? ¿Quién hizo á los peces de manera 11.
74 CATORCE que por medio de una vejiga puedan á'su. arbitrio subir 0 bajar en el agua? No es menos maravilloso el arte que se manifiesta en la estructura de las aves, y particularmente en la de sus alas. Su cuerpo no pudiera estar mejor dispuesto para volar, purque es delgado y agudo or delante, y engrosándose poco á poco hasta que adquiere su justo volúmen, se hace asi muy propio para hendir el aire, y para abrirse camino por este elemento. Las plumas, dispuestas y colocadas con mucho arte las unas sobre las otras, les facilitan el movimiento del cuerpo, y al mismo tiempo les sirven de abrigo y defensa contra el rigor del frio y de la Hu= via. Aunque firmes y muy unidas unas á otras, pueden con todo estenderse, levantarse, hincharse y aumentar su volúmen, á medida que lo necesita el aye. Las alas que son Me grandes instrumen= tos del vuelo, se ven colocadas en el sitio mas conveniente y mas adecuado para mantener el cuerpo en un exacto equilibrio, en medio del fluido sutil que debe atravesar. Cada pluma es un prodigio. El cañon, duro y hueco por la parte imferior, es al propio tiempo fuerte y ligero. La barba está colocada con el ÍA mas regular, ancha por un lado, estrecha por el otro, lo cual sirve maravillosamente al movimiento progresivo de las aves, como tambien al tejido fuerte y apretado de las alas. Estas plumas están
; DE MAYO. 75 siempre colocadas en tal disposicion que corresponde exactamente con la longitud y fuerza de cada una, y las gruesas sirven. de apoyo á las mas pequeñas. En los hueSOS e las alas hay varias articulaciones, por medio de las cuales se cierran y abren aquellas, Y bien se mueven segun la necesidad lo exige. ¡ Qué fuerza tan singular no es necesaria en los músculos pectorales, para proporcionar al ave la facultad de romper el ajre con rapidez! ¡Qué arte tan incomparable en la construccion de la cola, para que ayude al ave á subir y bajar en el aire, € ALIpióS el bamboleo del cuerpo y de las alas! ¡Cuan apropiada no es la disposicion de 108 pies y de las piernas para unos movimientos tan diversos | Ba algunas ayes las patas son anchas, y provistas, como ya hemos insinuado, de membranas que se estienden y contraen para poder nadar: en otras son agudas Y Corvas en la punta, para que puedan caminar con paso firme, encaramarse en los árboles, coger y sostener su presa. Estas tienen las piernas largas para caminar y profundizar facilmente en las aguas y pantanos, y aquellas mas cortas, pero siempre convenientes á su mo-= do de vivir. ¡Y qué, unas cosas tan marayillosas, tan regulares, y tan admirablemente proporcionadas, sérán por ventura obra del ciego acaso ! ¿Cómo sin un designio, y un objeto determinado, pudieran ponerse en +
76 QUINCE movimiento en cada animal esa multitud innumerable de venas, de músculos, de articulaciones, e. , y que todas las par= tes, hasta las mas pequeñas, se refiriesen las unas á las otras, y cumpliesen sus diferentes funciones con una regularidad una armonia tan perfecta? ¡Ah! todo cuanto vemos en la estructura y disposicion del cuerpo de los animales, debe movernos á pensar en el Autor de los seres, cuya sabiduria y bondad han colocado 4 tantas criaturas precisamente en las circunstancias que les son mas oportunas. Sirvámonos pues de todos estos objetos para glorificarle > y busquemos la verdadera sabiduria, aplicindonos, 4 conocer mas y Mas á este gran Dios que no está lejos de cada uno de nosotros, sino que en él vivimos, nos mOyemos y somos, y ue se ha mostrado tan magnifico en las obras de sus anos. QUINCE DE MAYO. Sostidos de Los animales, En todos los animales están dispuestos los úrganos de los sentidos de un modo con= forme 4 su naturaleza y á su destino. Por medio de ellos conocen los objetos ya próximos, ya distantes , y sé ponen en estado de proveer a sus necesidades, y de evi
DEMATO: 77 tar los peligros que pueden amenazarles. Se llama tacto el sentido por cuyo medio llegan los animales á formarse una idea de los objetos corpóreos, luego que llegan á tocarlos. Este sentido, asi en las bestias como en los hombres, tiene su asiento debajo de la piel 6 cutis esterior, cuyas estremidades están llenas de una multitud de nervios. No puede determinarse con exactitud qué mutaciones esperimenta el tacto en la mayor parte de los animales. Tambien se ignora si los insectos gozan de Otras sensaciones, y si sus entenas son el órgano de un sentido'análogo, pero desconocido para nosotros, y de que carecemos enteramente. Las ayes, los peces, las serpientes , y algunos otros animales, parece qEe no tienen el sentido del tacto. os órganos del gusto son principalmente la len gua y el paladar, que Eb las impresiones de los sabores: mas los pezoncillos nerviosos son sus inmediatos instrumentos , como lo son del tacto: así pues hay mucha analogía entre estos dos senlidos.. El o/fato tiene por órgano la membraha que cubre la nariz. Por los nervios que hay en aquella percibe 'el animal las ass odoriferas que nadan en el ajre. os animales que necesitan un olfato mas fino y mas sutil, tienen tambien mas perfecto este a Los gusanos parece que estan privados de él enteramente, y aun quiza los peces y los insectos, á menos
78 QUINCE que en estos últimos sus entenas no sean los órganos del olfato. Por medio de este sentido hallan las bestias todo lo que necesitan para conservar su vida; y muchas advierten cuando se acercan sus enemigos. El oido comunica á los animales las yibraciones del aire, que producen el sonido; pero la estructura de la oreja no es la misma en todos ellos. Algunos , como el lagarto, tiene dos timpanos; otros carecen de muchas partes que hay en el mayor número de los ¿ima Se cree que las aves y los peces no tienen la parte Morada caracol 4 laberinto, y que los insectos y los gusanos son absolutamente sordos. ¡Con ué artificio no está adoptado este órgano á las circunstancias particulares en que se halla cada animal! En las aves no tiene parte alguna salida ácia fuera; y esta es la furma mas propia para el yuelo, por no oner obstáculo al movimiento progresivo. m los cuadrúpedos está proporcionada su figura á la postura y movimientos mas tardios' de su cuerpo. Hay unos que tienen la: oreja ancha, recta y abierta, para sentir mejor la proximidad del riesgo; y otros cubierta , para estar al abrigo de los cuerpos nocivos. Como una oreja prominente embarazaria á los cuadrúpedos subterráneos en su trabajo, de St es que en ellos es corta, escondida en la parte posterior de la cabeza, y guarnecida de buenas defensas. En los animales que oyen de alto abajo , como la lechuza, encaramada
DE MAYO. 79 sobre un árbol y acechando su presa situada en la parte inferior; en aquellos que descubren la suya de abajo arriba, como la zorra , que la yen elevada delante de sí, el drgano del oido está dispuesto de un modo conforme al destino y necesidades de cada uno de ellos. En el ciervo, animal muy vigilante, siempre en escucha, y siempre receloso de ser perseguido, el conducto auditivo se halla guarnecido de un tubo ternilloso , dirigido ácia atras de tal manera , que puede recibir los sonidos mas remisos y lejanos que vienen de aquel lado. Los ojos son los órganos de la vista, de la que están privados ciertos reptiles. Los insectos por el contrario, tienen casi siempre mas de dos: en la mayor parte de ellos se cuentan á millares, ont por lo comun en dos órbitas. En un escarabajo se han observado seis mil trescientos sesenta EY dos ojos; catorce mil en un ZÁNgano; diez y scis mil en una mosca, y hasta treinta y cuatro mil seiscientos y ciucuenla en una mariposa. El número y la situacion de estos ojos, compensa en los insectos la falta de no poder moverlos. Los peces no tienen humor acueo, pero su cristalino es casi enteramente redondo, ¡Qué sabiduría, qué economía y qué arte tan admirable no brilla en la colocacion y disposicion de los sentidos de los animales! Sin embargo solo conocemos la Imcnor parte de este maravilloso mecanis-
s0 DIEZ Y SEIS mo, y las mas. de nuestras observaciones en este punto merece menos el nombre de descubrimientos, que el de verisimiles conjeturas. Si nos lie dado conocer mas á fondo la estructura interior y el uso de los sentidos, ¡ qué vasto campo de portentos no se ofrecería á nuestra admiracion! “Mas por imperfectos que sean los conocimientos que tenemos de los animales , no debemos mirarlos jamas con indiferencia: Ellos son para nosotros como un espejo que nos presenta algunos rasgos de la sabiduria y del poder Divino; y en fin nos muestran, aun mejor que las demas criaturas, cuan grande es en consejos y abundante de sedios el Señor quelos ha criado. DIEZ Y SEIS DE MAYO. Gos de los anúnalos, El órgano de la vista es la obra maestra dela organizacion animal; y la simple consideracion de los ojos de varias especies de animales basta para convencernos de la sabiduria de Dios en la estructura del cuerpo de sus criaturas. No les ha comunicado á todas de un mismo modo el sentido de “la yista, sino que ha diversificado los Ór= nos segun convenia á cada especie. ReHerbncaes sobre este objeto tan intere= sante , firmemente persuadidos 4 que en
DE MAYO Sl esta meditacion hallaremos uno de los placeres mas nobles de que es susceptible nuestra alma. La mayor parte de los ojos de los animales convienen en parecer redondos, mas: aun en esta figura no deja de haber grande diferencia. Su situacion cerca Aa bro, parte la mas sensible del cuerpo y el asiento de todas las sensaciones , está sujeta á muchas yariedades. El hombre, y los mas de los cuadrúpedos , tienen “seis músculos en cada ojo destinados á darle movimiento , y la posicion de los ojos es tal, que pueden mirar derecho ácia delante, y abrazar casi media esfera; pero los SE los bueyes, las ovejas, los puercos , y el mayor número de los cuadrúpedos, tienen ademas un séptimo músculo pora suspender y detener elolobo del ojo; o cual les es necesario, porque su cabeza y ojos se hallan inclinados ácia la tierra para buscar en ella el alimento. El globo del ojo está á cubierto de las injurias de los cuerpos esteriores, mediante su SiTuacion ld órbita, y los dos párpados. Estos son movibles; pero el superior lo es mas que el inferior, esceptuando algunos animales que tienen la cabeza baja, igual Mmente que las mas de las ayes. Los ojos de las ranas se diferencian de los de los cuadrúpedos por una membra= na transparente, aunque de un tejido bastante espeso. Esta especie de velo defien» de el Organo y le e: los peligros
88 DIEZ Y SIETE , tito. En menos de una hora llegaron otros “sesenta buitres de todos los puntos del cielo, algunos de la parte del horizonte, y los mas de las regiones superiores, donde pocos minutos antes nada se percibia. Transportémonos á la Siria. La situa cion de Alepo, que hace se distinga de lejos, atrae alli una multitud de pájaros, y ofrece á los curiosos una diversion muy singular. Los que suben despues de comer á las azoteas , hacen. el ademan de tirar pedazos de-pan, y al punto se ven do de numerosas ellas de aves, sin embargo que un momento antes no pudiesen cabe una sola. Las aves se ciernen habitualmente en lo altu de la atmósfera , y se precipitan al instante para coger el pan, que les echan los habitantes por recreo. Es bastante comun en los alrededores de Alepo ver á las aves de rapiña lanzarse sobre la caza recien muerta, y por consiguiente antes que tenga tiempo de corromperse; lo cual parece escluir hasta la posibilidad de la direccion por el olfato, y da margen para creer que su yista es perspicacisima : de aquí naee que descubre los objetos con la mayor dis. tincion , y á distancias mucho mas considerables que los demas seres vivientes. Y ála verdad, destinados los anima= les terrestres á subsistir sobre la superficie dela tierra, no necesitaban tener tan ague da la vista; pero porque los mas, para buscar el alimento, y evitar sus enemigos, lo
DE MAYO. 89 pasarian muy mal sin un olfato delicado un oido sutil, los dotó el Criador de estos sentidos. Por el contrario, las aves, nacidas para recorrer los aires y emprender con frecuencia viages pasmosos , podian carecer sin inconveniente de la gran delicadeza de aquellos AS y como su género de yida exigía la vista mas larga y perspicaz, se la concedió su Autor. Por o comun les era tambien necesario. que viesen desde muy cerca, y la estremada flexibilidad de este órgano satisface completamente á esta nueva circunstancia. Asi es como se manifiesta en todas partes el sabio dominador de los seres: do E uno que no tenga los, drganos indispensables para su conservacion;. y por un mecanismo, del cual solo Dios puede ser el autor, reunió, cuando lo juzgó á propósito para el logro de sus designios, medios en la apariencia los mas contrarios. DIEZ Y OCHO DE MAYO. VUetidos de las aniúnalo. E, sin duda un efecto de la atencion decidida y maravillosa de la Proyidencia el que todos los animales estén naturalmente provistos del vestido mas adecuado al elemento en que habitan, y á su modo de vivir. Unos se yen cubiertos de pelo, otros
90 DIEZ Y OCHO de plumas; muchos de escamas, y aun mas quizá, de conchas. Esta variedad nos anuncia el grande y sábio artífice que preparó los vestidos delos animales; pues no solo convienen en general á las diferentes especies, sino que están apropiados á cada miembro de los individuos. El pelo era el vestido mas adaptado á los cuadrúpedos; y dándosele la naturaleza , formó Le tal suerte el tejido de su piel, que pueden sin perjuicio echarse en tierra, haga el tiempo que hiciere, y emplearse en servicio del hombre, La piel ruesa de algunos animales, no solo los libra de la humedad y del frio, mas les sirye tambien para cubrir sus hijos, y proporcionarse una cama mas blanda. Para las aves, las plumas eran el yestido mas cómodo, porque ademas de librarles de las intemperies del aire, se ha= lan dispuestas de e manera mas propia para favorecer sus correrlas al trayes de este elemento. El vestido de los reptiles no es menos conveniente á su género de vida. Examíinense, por ejemplo, las lombrices: la for= ma de su cuerpo se reduce á una cadena de anillitos, y cada uno tiene cierto número de músculos por medio de los cuales uede estenderse y encogerse el animal. Estos gusanos tienen debajo de la piel un jugo viscoso, que transpira, y cuyo efecto es hacer el cuerpo resbaladizo, y por lo mismo mas adecuado para abrirse camino
DE MAYO. 91 por debajo de tierra. ¿Seria pues confor= me á su destino, estar cubiertos de pelo, plumas ó escamas? La substancia que cubre á los animales acuáticos , guarda tambien cierta proporcion con el elemento que habitan, En efecto no pudieran tener los peces otro vestido mas á propósito que las escamas, euya figura, dureza, magnitud, número y posicion están perfectamente adaptadas a su modo de vivir. En cuanto a los crustáceos, la naturaleza ha provisto á su conservacion de la manera mas ventajosa pa= ra ellos, dándoles conchas que les sirven á un mismo tiempo de vestido y de fortaleza. : Esta conveniencia que se advierte entre los vestidos de los animales, el lugar de su mansion y las diversas circunstancias ue les pueden ocurrir, es unasprueba evidente del poder y de la sabiduria del ue los formó. Si aleuma otra causa que Dios hubiese dado á Los animales el trage que los cubre, este se hubiera fabricado casualmente: por tanto todos tendrian la misma forma y se hubieran construido del mismo modo; ó al menos se verian algunos incómodos y desproporcionados. Mas al contrario, en todo se descubre la mayor exactitud, y una precision asombrosa: nada se nota supérfluo, nada de= fectuoso, nada que no pueda sufrir sin censura el mas rigoroso exámen; y lejos de poderse descubrir defecto alguno, el
92 DIEZ Y OCHO menor pelito, la pluma mas.comun , cada escama, cualquiera conchita, escede con infinitas ventajas las mas prolijas imita= ciones del arte. Aun hay mas: los vestidos de los animales no solo les son útiles, sino que la belleza se halla siempre reunida a la utilidad. Las bestias menos aseadas, y cuyo aspecto es el mas desagradable, no dejan de tener su particular hermostra. Pero sobre todo parece se quiso distinguir el Criador con gran parte de ayes é insectos, OE los adornos. Fija la vista en las mariposas, y sus atawios escitarán sin duda tu admiracion. Muchas de ellas están simplemente yestidas, y es uniforme su color; algunas se hallan adornadas, pero con economia; y en fin en otras muchas brillan los mas yivos y mas varios colores. ¡Y cuánto no ha diversificado la naturaleza el plumage de las aves! El colibri. es nna de sus maravillas. Ese rojo brillante del rubi que colorea su cuello; ese oro que brilla sobre el vientre y bajo de las alas; esas piernas verdes cual una esmeralda; esos ples y pico negros y lustrosos como el ébano; el moñito que adorna la cabeza de los machos, y en donde se hallan todos los eolores que hermosean lo demas del cuerp0, parecen reunir en un ser tan diminuto toda la pompa y colorido del arco tris. Es imposible no reconocer que ha mirado Dios igualmente en el vestido de las ayes 4 su comodidad, utilidad y her-
DE MAYO. 93 mosura. Cada animal tiene el que mas le conviene, y seria imperfecto si tuviese otro. Asi vemos que los animales del norte están vestidos de pieles cubiertas de pelo largo y espeso, que crece precisamente en el invierno y se cae en verano: el leon del Africa, como espuesto 4 un calor sumo, tiene el pelo corto: al contrario, el lobo de Siberia es velludo hasta los ojos. ¿Se necesitaria mas para demostrar la existencia de un Ser supremo, que á todos los tesoros de sabiduria é mute gencia', junta la voluntad de hacer tan feliz á cada criatura, como lo requiere su naturaleza y su destino? DIEZ Y NUEVE DE MAYO. Propagación de Los aninalej. Creiase en otro tiempo que los insectos, y aun algunos cuadrúpedos, nacian de la corrupcion, sin mediar otros animales de la misma especie. Mas esta hipotesi, que manifiestamente es contraria á la razon, la desmienten tambien las esperiencias mas incontestables. Se sabe en el dia que todos los animales tienen la facultad de * producir sus semejantes, y que esta propao se hace, por lo comun, d por huevos ó por hijuelos ya vivos. Todos los animales con mamilas son viviparos. To-
94 DIEZ Y NUEVE 4 das las aves son Ovíparas; pero para que sus hueyos siryan 4 la propagación de la especie es menester que sean fecundados. En los mas de los animales, los procedimientos relativos al objeto rot son los mismos: los peces parece: que están esceptuados de esta regla, pues los machos fecundan los huevos derramando su leche sobre ellos. Lospeces son los animales que mas se multiplican. Cuando se consideran tantos UE de arenques cómo se pescan anualmente, desde las costas de Noruega hasta las de Francia, y la inmensa cantidad que deyoran los habitantes de los mares, causaria admiracion que aun no se hubiese agotado la especie, si por otra parte no se de cuan prodigiosa es la multiplicacion de los peces. El sollo tiene mas de trescientos mil huevos; la carpa mas de doscientos mil, y la sarda cerca de medio millon. La mayor parte de los anfibios se jun= tan como los demas animales: algunos derraman su»semilla como los peces. Los hay viviparos y oviparos; mas estos no empollan sus huevos, pique los abandonan al calor del aire ó del agua, ó bien los hacen salir en el estiercol. Por lo que hace alos gusanos, los hay tambien viviparos y oviparos. Su generacion ofrece muchas singularidades: los mas de ellos, y quizá todos, son hermafroditas, como en otras especies, y pueden fecundarse á sí mismos. En los pólipos
DE MAYO. 95 no se descubre ningun vestigio de sexo. Hay igualmente insectos que no le tie= nen; pero en otros están reunidos los dos sexos, como en los gusanos de que acabamos de hablar. El mayor número de los insectos son oviparos; aunque tambien hay algunos viviparos. Los huevos de los primeros solo se empollan con el calor Mel aire. En la primavera y en el estio, las hembras de los pulgones paren sus his Jitos, como hemos elo, y entonces son viviparos. Una sola hembra de pulgon puede tener cien hijuelos en menos de tres semanas. Acia el otoño, siguen los pulgones la misma regla que la mayor pais de otros insectos, y ponen hueyos as hembras, dejando en esta estacion de ser yiviparas y haciéndose ps De estos huevos salen pulgones en la primavera. No se necesita hacer largas reflexiones sobre los diversos modos con que se propaA los animales para reconocer en le as maravillas del poder y de la sabiduría de Dios. Desde luego, ¡hay cosa mas conveniente á sus fines que este instinto universal que les ha concedido, para que jamas perezca la especie, y que se manifiesta tanto en los animales solitarios, como en los que viyen en sociedad! La sabiduría del Criador se advierte tambien , en que, por lo comun, las hembras tienen su tiempo fijo para parir, y todas las especies q propagarse. Los lobos y los zorros se uscan en el mes de enero, los caballos
96 DIEZ Y NUEVE en el estio, los cieryos en setiembre y octubre; los insectos en el otoño; las ayes y muchos peces en la primavera; los corzos en setiembre los gatos en setiembre, enero y mayo. Si estos animales no tuyiesen sus épocas determinadas, se confundirian las razas, y padeceria mucho su multiplicación; en lugar de que por aqueMa disposicion , no se hace entre tantas especies diferentes mezcla alguna que los haga degenerar, y por lo cua Hd que _alguna de las razas primitivas llegue 4 perderse ni estinguirse. ¿Quién no admirará esta reunion de causas, de medios y de efectos en tanta proporcion y órden; estos fines particulares enlazados con tanto arte y sabiduria con los fines mas generales; todos estos órganos ¡concedidos á los animales, y tan perfectamente apropiados á sus necesidades y ú las diversas funciones ue tienen que desempeñar : todos estos instintos que los guian supliendo por la razon, y entre otros el que interesa tan yivamente á los animales en la conservacion de su prole, y del que aun volveremos á hablar ? ¿Cuál es pues esa filosofía monstruosa, ue, á pesar de todos estos fines y de to-= dee estas relaciones, no solo desconoce á Dios, sino que aun quisiera substituirle un ciego acaso? Con la dulce esperanza de penetrar algun dia, en el seno de la Diyinidad, todas la maravillas de la creacion, rellexiono de antemano sobre lo que pue-
, DE MAYO. 97 do conocer en la tierra. ; Y cuánto me elavarán ácia el Autor de todos los seres estas sublimes contemplaciones! ¡ Qué de motivos no me ofrecerán para amará aquel que, para el bien de le hombres, ro> veyó en particular, con tanta bondad, á la conservacion y multiplicación de los animales ! VEINTE DE MAYO. Lo sensacion distingue Jprifale mente a los annales de los seras fertores. Hay fundamento para creer poder colocar en la sensacion el distintivo de los animales , respecto de los seres de especie inferior á la suya. Pues aunque vemos que ciertos vegetales esperimentan algunas mutaciones lutitas otros cuerpos, dan= do muestras de un movimiento bastante parecido al que en los animales es una con« secuencia de la sensación, y por lo cual se les dió el nombre de plantas sensitivas; sin embargo, todo esto es solo un puro mecanismo, semejante al que se advierte en a arista de la avena silvestre, á la que hace girar la humedad sobre sí misma; ó tambien á la contraccion de una cuerda cuando humedecida se hincha, sin que en Uva ni otra intervenga vestigio de sen= Sacion. ur, 5
104 VEINTE Y UNO ponen sus hueyos en cuerpos de insectos vivos, 0 en los nidos de estos insectos. Se sabe que no existe una planta, que no sirya de alimento ú habitacion 4 uno ó a muchos de tales animalillos. Una mosca agujerea la hoja de un árbol, y pone un huevo en el agujero que ha hecho; ciérrase muy pronto esta llaga, se hincha el sitio en que está, y bien presto se forma una escrescencia Y tuberosidad llamada agalla : el huevo que se ha encerrado en la agalla naciente, crece al mismo tiem» o que ella, y el insecto que sale de él, alla al nacer su alimento y habitacion. Nada hay mas industrioso que lo que se obserya en diversos insectos, con respecto á sus transformaciones. Unos (y esla mayor ter ura y prontitud, los recoge y escoude de tal suerte en su saco, que ni aun indicios quedan de hallarse allila pr: le. La hembra del didelfo , animal perteneciente á las regiones meridionales y templadas del nuevo mundo , y casi del tamaño y figura de una rata muy grande, tiene una hendidura de dos ó tres pulgadas de largo en el vientre, la cual está cerrada por dos pellejos que forman una bolsa yellosa en lo exterior, y menos poblada de pelo en lo interior, esta bolsa contiene las tetas ; los*hijuelos recien nacidos entran en ella para mamar, y contraen tal costumbre de esconderse alli, que aun siendo grandes se refugian en su centro cuando los espantan. . Pero nada acredita mas bien la prevision, amor y equidad de los auimales ácia sus hijos, que lo que ejecutan los mergos ó somorgujos con los suyos. Esta especie de cuervos marinos de Islandia al enseñar á volar al hijo le conducen al mar, para que empiece 4 aprender cl arte de la pesca: vuela la madre debajo de él para que no caiga y sea pasto de las zorras, y el padre por encima para defenderle de las aves de rapiña sus enemigas. Si por casualidad uno de estos hijuelos cae al agua , los mergos que hay en ella, y se hallan sin sucesion, se disputan la tutela del pupilo , que toca siempre al mas valiente, pero le restituyen á su madre si acude á reclamarle.
DE MAYO. ES tos son los mas solitarios) viven en lo interior de las frutas, incluyendo cada una un solo gusano ú oruga. Otros Ide y arrollan las hojas de muchas plantas, y por este medio se construyen sus habitaciones, donde encuentran en todo tiempo un sustento seguro, pues roen las poa de su mansion; mas ponen particular cuidado en no tocar nunca á la pelicula de la hoja destinada para cubrirlos. Hay insectos de una destreza tal que saben hospedarse en el grueso de ciertas hojitas tan delgadas como el papel, y ponerse en ella al abrigo de las injurias eN aire. Una hoja es para estos animalillos como un basto pais, en el cual se abren caminos mas d menos tortuosos, minando la parenchima, como nuestros minadores la tierra. Los crioceros habitan grandes galerias de se= da, que, segun yan creciendo, prolonan y pcia ellos mismos. Mas entre os insectos que saben alojarse d vestirse, se nos presenta una araña, cuya conducta en este género tiene mucho mas que admirar. NA osee el arte de construirse en el fondo Nel agua un pequeño edificio todo aéreo, una especie de palacio encantado, que le proporciona un retiro seguro y cómodo, donde se hospeda en seco en medio de un elemento fluido. Cada especie de animales tiene sus inclinaciones y sus necesidades particulares, y el Griador las provee todas. Considere-- mos aquellos que tienen que buscar en el
106 VEINTE Y UNO agua su alimento, y entre estos á las aves acuáticas. La naturaleza ha bañado sus plumas con una especie de grasa impenetrable al agua, y por cuyo medio, no mojándose al sumergirse, qpecda siem= pre en estado de poder volar. Las pro= ps de su cuerpo no se parecen á as de otras aves: sus piernas están mas atras, a fin de que puedan mantenerse e pie en el agua, y estender las alas sobre ella. Para poder nadar tienen los ies provistos de membranas que unen dd dedos; y la estructura particular que recibieron de la naturaleza les da la facultad de zambullirse. El pico ancho y el cuello largo les facilita coger la presa: en una palabra, su estructura guarda la mas exacta proporcion consu modo de vivir. El nautilo 4 nauchel es una especie de testáceo que tiene alguna semejanza -con el caracol. Cuando quiere subir, haco salir el agua de su concha para aligerarla; si quiere bajar, se retira á lo interior de su domicilio, que llenándose de agua se va á fondo. Guando se propone nayegar yuelve diestramente su concha, tomando entonces la forma de una pequeña góndola, y luego estiende una membrana delgada y ligera que, hinehándose con el viento, le sirve de vela. Tal vez puede ser que de este gracioso testáceo haya aprendido el hombre el arte de la navegacion.
DE. MAYO. 107 Lo propio sucede con las acciones de los animales que con su estructura. La misma sabiduria que ha formado su cuerpo y ordenado sus miembros, señalán= doles un destino particular, regló tam= bien sus acciones, segun el fin que se ropuso al criarlos. El bruto, conduci= do por un instinto seguro, produce de una vez obras perfectas: se detiene cuan= do es menester, y arregla su trabajo con respecto á las circunstancias, sin poder apartarse de las miras de esta sabiduria adorable, que circunscribid en su esfera á cada insecto, como á cada planeta en la suya. Al considerar los diversos instintos y la industria de los animales, me parece yer un espectáculo en que el Omuipotente artífice se oculta detras de un velo. La contemplacion de las obras de la naturaleza me descubre por todas partes esta invisible mano, y al examen de la maravillosa estructura de los seres criados , me llena siempre de reconocimiento y respeto ácia el Criador. VEINTE Y DOS DE MAYO. Como la Provilercia hr ove y ; de sesterdo e Los ananáales, Desde el elefante hasta el arador, desde la águila hasta el mosquito, desde la
108 VEINTE Y, DOS ballena hasta la ostra, no hay en la tierra, en el aire ni en las aguas, animal alSed E A guno á quien no sea necesario el alimento para erecer y subsistir. Mas habiendo furmado Dios estas criaturas de modo que necesitasen todas de sustento, pro= veyó tambien al mismo tiempo que la tierra le produjese siempre en abundan= cia: quizá existen tantas especies de alimentos como de animales, de manera que no hay uno sobre la tierra que no encuentre su mesa puesta, y convenientemente abastecida. , Bajo este respecto podemos dividir los brutos en dos clases principales. La primera comprende los que se sustentan de carne: algunos, como el leon, solo gustan de cuadrúpedos: otros de aves como la fuina (*), otros de peces como la nu- (+) La fuina es mas temible por su ardid que por su fuerza, y ejercita sus mayores crueldades en las inocentes avecillas domésticas. Tiene la fisonomía 1uny fina, el salto Jigero , los miembros dóciles, el cuerpo flexible y todos los movimientos muy proutos, salta y brinca en lugur de andar, trepa fácilmente por las paredes que no están bien en= jalbegadas, y entrando en los palomares y gallimeros 10 so- + lo se come los huevos, los pichones y los pollos, sino que muchas veces mata gran número de ellos y los lleva á sus hijos: coge tambien ratones, ratas, topos y aves en sus nidos. Dosaesticase hasta cierto punto, mas nunca se la amansa, y permanece siempre tan silvestre que es indispensa= ble tenerla atada, Hace guerra á los gatos; pide de comer como el gato y el perro; y cuando no duerme, está en un movimiento coMtinuo, violento ¿ iacómodo, Para parir elige un pajur ó agujero de pared á donde conduce paja y yerba; pero á veces pare en las bendiduras de las rocas Ó eu algun tronco de árbol, mullendo la cama con musgo, y si la molestan, se muda, y transporta á otra parte sus hi= jurlos. Cote, Lecons, sur les macurs sur ld? industrie des animata, tom. £. pág, Sy et 58.
: DE MAYO. 109 tria (*), y muchas espécies de ayes únicamente de insectos. ES verdad que esta doctrina tiene algunas escepciones; pero en general es cierto que el Criador asignó á cada especie alimentos que le son propiosA la segunda clase pertenecen los animales que buscan el sustento en el reino vegetal. Casi cada especie de planta tiene (2) La putria es casi tan gruesa como el tejon,, pero sus piernas son mas cortas. La nutria, dice Mr. Buffon, es un animal voraz, que gusta mas de peces que de carne, y que casi jamas deja Ja orilla de los rios.y lagunas, y alguna vez despuebla los estanques. Tiene mas facilidad para nadar que euslquiera otro animal , y aun mas que el castor, porque este solo tiene membranas en los pies traseros y en los de» lanteros están los dedos separados; pero la nutria tiene membranas en todos los pies, y están compuestos de cinco dedos con uñas: nada casi con tanta velocidad como camina, y no va al mar como el castor, sino que corre por las aguas dulces, y llega á lo profundo de los,rios á distancias considerables. Por lo comun nada qntredos aguas, y está en ellas bastaute tiempo; mas sale despues á la superficie para respirar. Hablaudo cón propiedad, la nutria no es animal anfibio, esto es, animal que puede vivir igualmente en la tierra y en el agua, ni está hecha para vivir en esto último elemento, pues necesita respirar casi como todos los animales terrestres. Aun sucede que si se empeña en perseguir Á otro pez se encueutra ahogada ó enredada entre los mimbres, cuando mo ha tenido tiempo de cortarlos, y salir de entre ellos. A falta de peces, cangrejos, ete. corta las ramas tiernas y come la corteza de los árboles acuátiles., como tambien los renuevos de la yerba en la primavera, ñ 7 Cázase la nutria no solo para aprovecharse de su piel, sino tambien para libertarse de un animal destructor de los peces en cuantas aguas frecuenta. Los salvages del Canadá se sirven de las pieles de la nutria, de un grandor extraor= dinazio, para hacer de ellas vestidos, los cuales usados y manchados, con el sudor y las grasas que manejan, son mas propios para hacerlos mejores sombreros, segun dicen los ingleses, que los que se hacen solo del pelo de castor, demasiado seco y muy dificil de manejar. Segunda edicion, tomo 2.9 pág. 151 Y $2:
110 VEINTE Y DOS sus particulares animales: algunos prefieren la yerba, otros los árboles frutales; y entre los que gustan de un mismo vege= tal, hay aun una notable diferencia. E unos solo se alimentan de la raiz, otros de las hojas: estos prefieren el tallo 0 el cuerpo de la planta, aquellos la medula, la semilla ó el fruto entero; y los hay en fin que comen de toda la planta. ¡Con cuanta sabiduria pues no deben estar adaptados los diversos órganos de los animales á las varias partes de las plantas! Las mariposas y moscas dotadas de trompas para chupar los ¡ugos, guardan cierta propor= cion con el nectar de las Mores: guárdanla con los estambres las que, como las abejas, tienen paletas en los muslos guar= necidas de vello para recoger el polvo, y cuatro alas para llevar el botin : dE guar= dan con las hojas de las: plantas las moscas comunes, que con sus aguijones puntiagudos y huecos hacen en ellas incisiones y chupan sus jugos : guárdanla con las se= millas los direis que deben introducirse en su interior para sustentarse con su harina, y que tienen las alas: metidas en estuches para que no se maltraten, y taladros para abrirse la: entrada; la guar= dan con des tallos los gusanos que por ne= cesitar de vestido, á causa de Ñ substan= cia de la madera que los abriga: por todas partes, están desnudos ; EAN por úl timo con los desperdicios de: toda especie las hormigas, que fueron dotadas de pin=
DE MAYO. 111 zas y del instinto de reunirse para despedazar y conducir cuanto les hace al caso. Las sobras de esta gran mesa vegetal son arrastradas por las Mes á los rios, y de estos al mar, donde se nos vuelven á pre= sentar con un nueyo órden de relacion con los peces. Asi que, comparando las diferentes esecies de insectos con las varias partes de de vegetales, puedo columbrar alguna de las razones que determinaron al Autor de la naturaleza á dar á estos animalillos figu» ras tan extraordinarias; conocer algunos de los usos de sus instrumentos, dar alguna luz sobre el destino de muchas partes de plantas, que, por no tener proporcion sino con los animales, ignoran su utilidad los botánicos; y finalmente puedo proporcionarme nuevos mutivos de admirar la inteligencia Divina perfeccionando la mia. Ahora es cuando comprendo el'sen= tido de aquellas palabras de David. «Se- »ñor, todas vuestras criaturas vuelven á »vos los ojos, esperando que les deis su ali- »mento en tiempo oportuno. Vos abris »yuestra mano, y colmais á todos los ani- »males de bendiciones (1). Estos cuida= dos de la divina Providencia son una prueba muy sensible de aquella atencion benéfica que se estiende ú todo el universo. Representaos el número prodigioso de animales que existen. ¡Sra millares de especies de insectos ! ; cuantos de ayes, de (1) Salmo CXLIV. 15. 16.
112 VEINTE Y DOS cuadrúpedos, Áe.! Sin embargo, todos hallan dimite que comer. ¡Que prodigiosa cantidad de animales viven en todos los lugares de la tierra! ¡ Cuantos individuos de cada especie encuentran domicilio y alimento en Les bosques, en los campos, en los montes z en los valles, en las cayernas y grietas de los peñascos , sobre los árboles y en los árboles mismos, G6cc.! ¡Que infinidad de peces nadan en los arroyos y en los rios! ¡Que ejércitos tan innumerables no habitan en el océano; ¡Que inesplicable multitud, que asombrosa diversidad de insectos nos cercan por todas partes! ¡ Insectos en el aire, en el agua, en las plantas, en los animales, en las picdras; insectos en otros insectos....! Pero no obstante todos hallan el sustento co= tidiano. ¡ Y cuanto no brilla la sabiduría del los en el modo con que se le da! A todos les suministra los alimentos que les son propios. Eran necesarios algunos particulares para los cuadrúpedos , otros para las aves, y aun otros para los peces y para los insectos. Esta distribucion es un medio ordenado sabiamente qa el Cria= dor, para sustentar con abundancia á cada especie de animales, y para que ninguna de las producciones de la tierra que de inútil, sinó que todas se gasten con la debida proporcion. Tas si Dios tiene tanto cuidado de los brutos destituidos de razon, ¿qué no hará en beneficio de los hombres? Esta es la
DE MAYO: 113 consecuencia que debemos sacar de nuestras reflexiones sobre el órden de la Pro-* videncia, con respecto á la subsistencia de los animales. Hombre de poca fe, hombre inquieto , triste y descontento , acércate y eonsidera con. cuanta bondad provee el Señor á la vida de los avimales, y aprende á confiar en él. Contempla las ayes en el aíre, las bestias salvages en los peñascos y cuevas de la tierra, los peces en el mar, los 'animales de los campos y de los bosques; todos hallan de que subsistir, todos la habitacion que les es propia. Dios, tan magnífico en las cosas pequeñas como en las grandes, no desdeña ni echa en olvido aun al menor gusanillo: ¿y será posible que solo el hombre sea echado de sus paternales cuidados? VEINTE Y TRES DE MAYO. Pig horcLo de Los alimertos cor las neoidados Y facultades de Los arinales. Uno de los grandes efectos de la bondad y dela Onmipotencia divina, es que en todas partes baya suficiente alimento para la multitud de criaturas vivientes de que está Meno el mundo. No solamente los paises situados bajo las zonas templadas, proveen de sustento á sus habitantes, sinó que
VEINTE Y CUATRO 120 pensar en lo futuro. Todos en el tiempo de la abundancia se surten para el de escasez, y jamas se ha observado que las provisiones almacenadas no hayan sido las suficientes. Parece que todos aquellos cuidados de los animales no pueden ser efecto de la rellexion, porque esto supondria en ellos una inteligencia superior 4 la que tienen. Solo se ocupan pues en lo presente, y en lo que á la sazon mueye sus sentidos de un modo agradable ó desagradable; y si tal vez lo presente influye en lo venidero, esto sucede sin intencion y sin que conozcan lo que hacen. Porque á la yerdad, ¿cómo+es posible suponer una prevision refleja en este instinto de los hrutos, cenando carecen de esperiencia sobre la alternativa de las estaciones, de la na= turaleza del invierno, y tanto de su proximidad como de su duracion? Ademas, no se les puede atribuir ideas de lo futuro, ni algun exámen reflejo de los medios de mantenerse en la estacion rigurosa, puesto que obran siempre del mismo modo sin variacion, y que cada especie sigue constante y naturalmente el propio metodo, sin haber sido enseñada. Si las abejas trabajadoras, pues no cesan de juntar miel y cera, ebao de ellas sus panales mientras la estacion lo permite , ho es porque prevean que ba de venir un tiempo en que nada podrán recoger, sino que todo está ordenado de manera que las abejas se
DE MAYO. 121 hallan provistas de yiyeres en el momento en que las seria imposible surtirse de ellos. La naturaleza las determina á recoger cera y miel; en esto trabajan toda la primavera, y al llegar el invierno se encuentrah con sus almacenes llenos. Esta sábia economia , estos actos aparentes de previsión y reflexion que admiramos en ciertos animales, som producidos por una inteligencia superior que lo ha pensado y previsto por slbd y cuyos designios lle= han sin saberlo. ¡Qué sublimes prerogativas distinguen al hombre del bruto! Yo puedo representarme lo pasado y lo venidero; puedo Obrar con reflexion y formar planes; puedo determinarme por ciertos motivos, y escoger lo que me conviene; mas al mismo tiempo, ¡cuánto me importa para mi felicidad el saber hacer un diseno uso de es_Las precios facultades! Sabiendo, como sé, las grandes revoluciones que me esperan, y pudiendo representarme de antemano el invierno de mi vida, ¿no debo prepararme un rico tesoro de consuelos €speranzas, que puedan hacerme llevadero, y aun dulce el último tercio de ella? o hay cosa mas triste que ver un ancia: ho que en sus dias juveniles vivió sin cuiado y sin prever lo futuro, y que aliora ue le ha 1 egado su invierno, le falta to0, y se halla en una indigencia tanto mas vergonzosa , cuanto no debe imputarla mas A sl mismo. Hombre sensato, ten
122. VEINTE Y CINCO siempre á la vista lo venidero; prepárate ri y toma en tiempo oportuno las medidas necesarias para ser feliz en la vejez, y mucho mas xl eternidad. VEINTE Y CINCO DE MAYO. Cutado de algunos. aninales cr el viento. Durante el invierno desaparecen todos losinsectos, y aun vemos pocas de las aves, que en el yerano pueblan el aire, la tier= ra y las aguas. Al acercarse las escarchas dejan nuestros paises, porque ni les conviene este temple, ni hallarian en él de qué alimentarse. El primer dia tempestuoso es la señal que las obliga á interrumpir sus trabajos, a terminar su yida activa, y á desamparar sus queridas habitaciones. Pero el invierno no leya al sepulero á estos animales; pues á pesar de los rigores de la estacion , gozan del beneficio de la vida, iS de Prode cuidó de ue ninguno de E El cuerpo de algunos está formado de suerte, ale as mismas causas que los privan de alimentos , obran tambien en ellos una mutacion que se los hace inútiles mientras duran estas causas. El frio los entorpece ; caen en un profundo sueño , hasta que un calor yivifico abre de nuevo la tierra, hace germinar las plantas, y los despierta de. su
DE MAYO. 123 adormecimiento. Hasta esta época permanecen ocultos en la arena, y en lo interior de los peñascos, donde no es fácil tur. bar su reposo, porque su situacion es una especie de muerte; d por decirlo mejor, una cierta debilidad ó deliquio, de que: no salen sino cuando la primavera vuelve á reanimar toda la naturaleza. Algunas especies de aves emprenden al aproximarse el invierno los largos yia= es de que hemos hablado ya, y van á uscar á otros climas un aire mas templado y el sustento conveniente. Las unas Jualal en bandas de un pais á otro; muchas se pasan á Africa atravesando el Mediterráneo, y vienen despues porála primayera á4 hermosear las regiones que habian abandonado. Por este medio supo Dios aumentar las provisiones para una multitud de vivientes, haciéndoselas imútiles durante gran poe del año. ¡Cuán admirable es su saiduría, y cuan tiernos sus cuidados aun con las menores criaturas! Dios es, como lo hemos observado, quien imprime en ciertos animales este instinto maravilloso, que les advierte el día en que deben deJar sus habitaciones de verano, para irá tener el invierno en climas mas benignos. otros les indica los sitios donde pueden pasar con seguridad esta larga noche en un profundo sueño. Llama á los unos cuando su mesa está, digámoslo así, abastecida de nueyo, y reanima á los otros al
124 VEINTE Y CINCO llegar el tiempo de su nueva vida. Estas vicisitudes me sugieren las reflexiones mas importantes, y me-conducen naturalmente 4 meditar sobre lo que esperimentaré en el momento en que mue- . “ra; pues mi estado tendrá entonces alguna semejanza con el de las aves. Cuando llegare el término de mi vida, abandonaré tambien mi habitacion , mis compañias y mis placeres, para pasar á un mundo mejor, y gozar en él de un dulce reposo, poseyendo la verdadera felicidad, si-he sabido merecerla, Mi cuerpo descansará igualmente, y dormirá por algun tiempo en el polvo del sepulcro; mas despertará en el instante de la nueva creacion; y, revestido de fuerza y de hermosura, comenzará una yida que durará para siempre. Lo que sucede á los animales, me ofrece otra reflexion muy edificante : porque veo en ellos cómo vela Dios aun sobre el menor eslabon de la inmensa cadena de las criaturas; y en ella descubro con qué bondad paternal provee el Señor á la vida de las mas débiles y miserables, guardándolas en unas circunstancias en que pas receria imposible á la sabiduria humana su cONSCrVACion, Seria pues injuriar 4 la sábia providencia de mi Criador el dudar de su aten= cion para conmigo, y el entregarme á cuidados é inquietudes por mi subsistencia. ¡Ah! bien puedo estar asegurado de que este Dios que da á los insectos y 4 las aves
DE MAYO. s 485 su alimento en el tiempo conveniente; este Dios que les dispone retiros y lugares de descanso en las concavidades de la tierra, y dentro de los peñascos : que les pro> porciona:sustentos en los paises lejanos; este mismo Dios cuidará tambien de mi, y no me abandonará en los tiempos mas calamitosos. Si, mo debo dudarlo, el Señor me hará hallar todo lo necesario para mi alimento, aun cuando no vea la menor apariencia de ello; y aun cuando la maldad 0 dureza de los hombres me deseche, su bondad me ofrecerá algun lugar de refugio, donde, puesto 4 cubierto de su furor, pueda: descansar tranquilamente. VEINTE Y SEIS DE MAYO. > Grandeza y muero de las ortz.. lucas sobre le bieroa. «Señor , ¡cuán grandes son vuestra obras, «y cuán numerosas las maravillas de yues- «tro poder!” Deberíamos dar este testimonio á las obras del Criador, aun cuando de todas las que salieron de sus manos solo conociésemos la tierra; porque ¡ qué estension no tiene este globo en Apio yiven tantas naciones diversas! Ellas ocupan vastos paises, y no obstante, ¡cuánlas soledades y desiertos hay, que nunca han sido habitados por el hombre! Y lo que es mas estraño todavia es que la tier-
126 VEINTE Y SEIS ra firme, aun no ocupa, ni con mucho, tanto espacio como el prodigioso elemento del mar. Pero si la tierra en sí misma nos da ya alguna idea de la grandeza del Omnipotente, no podemos mirar las criatu= ras que contiene, sin admirarnos al mismo tiempo del número y de la variedad de las obras de su Autor. : Hallo desde luego innumerables espe= cies de piedras, de minerales y metales, sepultados dentro de la tierra; y sobre su superficie veo que reina la yariedad mas asombrosa entre los árboles, las yerbas, y los frutos que la hermosean. A pesar de ¿cuantas diligencias se han hecho para ob= servar y clasificar las diferentes especies de vegetales aun no ha podido conseguir= se, ni lo conseguirán jamas todos los esfuerzos de los naturalistas. Considero despues las criaturas viyjentes: ¡mas qué estremada diversidad no nos ofrece su comparacion! Entré la águila y el mosquito, el elefante y el raton, la ballena y el gobio, es prodigiosa la desproporcion, y sin embargo todo el inter= valo que los separa es una serie continuas da de vivientes. Las especies de animales se tocan tan de cerca, que ú yeces es dificil distinguir una de otra; y son tantas, ue desde el mosquito hasta el elefante orman como una cadena en la cual cada eslabon contiene al eS le precede. En los mares, los lagos y los rios, en la super= ficie de la tierra y en su seño, no hay si-
DE MAYO. 127 tio que no. sirva de habitacion 4 algun viviente. Pero por grande que me parezca el número de las criaturas animadas que tengo á la vista, ¿qué comparacion tiene con el. de aquellas que por su pequeñez se me ocultan? Por medio del microscopio se han hecho descubrimientos casi incrtibles. Alli se presenta un nuevo mundo, de que no teniamos la menor noticia. Allí se ven seres vivientes, cuya estremada pequeñez apenas podia figurarse la imaginacion , pues los ay mucho menores que el grueso de la milésima parte de un grano de arena. Y mo solo su número y su diversidad, sino aun la belleza y finura de su configuracion me llenan de asombro. Lo que parece tosco á la simple vista, y aun lo que se me oculta enteramente, observado por el microscopio tiene un brillo y una delicadeza que escede á cuanto puede imaginarse. El dorado que nbunca sabrá imitar el arte, resplandece en el menor grano de arena, y principalmente en ciertos miembros de los insectos; por ejemplo en la cabeza y en los ojos de una mosca; y se advierte en la estructura del mas mezquino animal la mas exacta simetria y el órden mas admirable. En una palabra, se halla que millones de criaturas tan pequeñas que con gran dificultad pueden yerse sin microscopio, tienen no obstante una organizacion tan perfecta en su especie, y son tan propias para cum=
128 VEINTE Y SEIS plix con los fines diversos del Criador, como los mayores animales de que está poblada la tierra. Estas consideraciones me hacen esperimentar un vivo sentimiento de mi peueñez. Me pierdo en este número ue nible de criaturas, que bastarian para testificar la grandeza da Dios que adoro, aun cuando no existiesen millones de hombres. ¡Oh Ser omnipotente! ¡ cuán inmenso es el dominio de vuestro imperio! En todos los elementos hay vivientes que vos habeis criado y conservais. Cada grano de arena sirye de habitacion á muchos insectos, que son tambien criaturas vuestras, y ile de la inconmensurable cadena de la creacion. Aqui se pierden mis “ideas en lo infinito. Cuanto mas medito sobre la grandeza y la diversidad de las obras del Criador, conozco mas bien lo limitado de mi inteligencia. Por mas que multiplique los números, con todo no puedo hallar suma que comprenda la de sus criaturas : me es imposible el determinarla , pues está reservada para los bienaventurados la facultad de conocerla.... Por lo queá mi toca, no me resta que hacer mas ue adoraros, oh Criador y conservador e todo cuanto existe.
BE MAYO. 129 VEINTE Y SIETE DE MAYO. : Abudlibud de Los arinalos. Sin embargo de las dificultades que tuvieron que superar , llegaron los naturalistas, mediante su espiritu investigador, teson ¿ industria, 4 conocer gran número de animales. Al presente cuentan ya cuatrocientas quince especies de cuadrúpedos viviparos, ciento trece de cuadrúpedos oviparos, dos mil cuatrocientas veinte y cuatro de aves , ciento setenta y cinco de serpientes, ochocientas sesenta y seis de peces, quince mil de insectos, y mil cienlo cincuenta y nueve de gusanos. ¿Mas qué viene á ser este número, y aun el de otras especies , en comparacion de todos los vivientes que existen en la naturaleza? Reflexionad en esa infinidad de insectos que pertenecen á diversos géneros de animales, y que á lo menos suben hasta cien mil especies; en esa multitud de otros muchos que nos son del todlo desconocidos, y cuyas especies se creen ser mas de doscientas mil; agregad á ellas esa innumerable porción de insectos que se alimentan solo e plantas, que quizá podrian contarse pa millones, y ensoberbézcase despues el ombre, si puede, de sus progresos en el conocimiento de los seres animados. Esta gran suma de animales que pue-
136 VEINTE Y OCHO Se veria desierta una gran parte de la tierra , y no existieran muchas especies de criaturas, á no haber bestias carniceras. ¡Y qué, ¿no podrian mutrirse con vegetales? Pero entonces nuestros campos apenas bastarian para alimentar á los gorriomes y golondrinas: sería menester tambien que la estructura del cuerpo de los animales carniceros fuese absolutamente muy diversa de lo que ahora es. ¿Ni cómo hallarian su subsistencia los peces, si se les hubiese privado el sacarla de los habitantes de las aguas? Por otra parte, sin las continuas guerras que hay entre ellos, los animales perderian mucho de su viveza y de su industria: la creacion neumon entra en el vientre del cocodrilo cuando está dur= miendo, y no sale de allí hasta despues de haberle despedazado las entrañas. Este animal es doméstico en Egipto, como el gato lo es en Europa, y sirve tambien para perseguir y cazar los ratones y ratas. Su aficion á la presa es aun mas viva, y su instinto mayor que el del gato, pues caza igualmente pájaros, cuadrúpedos, lagartos é insectos. Es muy animoso, y acomete por lo general á todo lo que parece viviente, y se alimenta de toda substancia animal : no le asusta la cóJera de los perros, ni la malicia delos gatos: no teme ni aun la mordedura de las serpientes; pero tiene mucha ayersion al áspid. Dicese que cuando quiere combatirle , tiene la astucia de revolcarse antes en el barro, hundirse en el agua y revolyerse despues sobre el polvo, y que luego se pone al sol para hacerse una especie de coraza. De esta suerte no teme atacar y perseguir las serpientes mas venemosas; mas antes de vencerlas recibe algunas yeces en el combate mordeduras crueles y peligrosas, y no suelta su presa sino cuando comienza á sentir l4s terribles impresiones del veneno: entonces ya, segun se dice, Á buscar las rajces que aman los indios mungo ó muncos, y Linneo ophiorr-hiza mungos , que aseguran ser uno de los mas polerosos remedios contra la mordedura de la víbora,
DE MAYO, 437 no fuera tan animada; las bestias caerian en una especie de o y aun el hombre mismo perdiera mucho de su actividad. Añadamos á esto que si reinase una paz universal entre los animales, nos faltarian muchas pruebas incontestables de la sabiduria de Dios, porque la destreza, la sagacidad y el instinto maravilloso con que acechan y sorprenden su presa, nos manifiestan de un modo el mas sensible aquel atributo del Griador. Lejos pues de que las guerras de los animales obscurezcan las perfecciones del Ser infinito, las hacen brillar con un nuevo lustre. Entraba en el plan del mundo, que un animal persiguiese á otro. Asi que, no resultando la entera destruccion de algunas especies, sino que sirviendo por el contrario estas interminables disensiones para mantenerlas todas en un perfecto equilibrio; la consecuencia es que las bes. tias carniceras son eslabones indispensa= bles de la cadena de los seres, y que por esta misma razon es muy corto su número, si se compara con el de los animales útiles. Ademas de que los mas nocivos y los mas fuertes, son por lo comun aque= Vos que tienen menos inteligencia y destreza: destrúyense mútuamente, d sus hijos sirven de alimento á otros animales; siendo así que la naturaleza ha concedido á las especies mas débiles tanta industria Y tantos medios para defenderse, dándoes en recompensa finura en los sentidos,
138 VEINTE Y OCHO ligereza, y la astucia necesaria para con=- trarrestar la fuerza de sus contrarios. Este estado de guerra , que á primera vista pareceria tan estraño y opuesto al lan de la creacion , mos manifiesta la salada de su Criador, y es en el fondo un verdadero bien. Quedariamos aun mas convencidos de estas verdades, si tuviése-" mos un conocimiento menos limitado del conjunto de los seres; si pudiésemos percibir todos los enlaces y relaciones que las criaturas tienen entre sí, y sondear su naturaleza, que es todavia un misterio para nosotros; pero esta ciencia está reservada ara la vida futura, para el estado feliz de a bienayenturanza, en que viendo á Dios cara á cara , se nos manifestarán sin enigma sus-divinas perfecciones. No obstante, en la tierra podemos ya divisar la causa de 'ser necesarias. las hostilidades de los animales: ¿mas por qué entre las criaturas de una especie infinita= mente superior se yen reinar tantas divisiones, tantos ódios? ¡ Ay! es preciso confesar en oprobio de la humanidad, se tambien hay entre los hombres animales feroces y destructores; pero con la yergonzosa diferencia que son muchas mas sus hostilidades , y que se valen con fre= cuencia de caminos mas estraviados y se= cretos para hacerse daño los unos á los otros. Sn embargo, la intencion de nuestro benéfico Criador es que cada hombre se haga útil á sus semejantes, que contri-
“DE MAYO: 139 buya á su felicidad, que en suma, los defienda y beneficie como su padre. ¿Es posible que nos escandalicemos de las divisiones de los brutos, cuando res= pecto á nuestros hermanos nos entrega= mos á horrores que hacen estremecer ! Vuestro Padre celestial nos crió para concurrir á sus benéficos designios, para ha= cer reinar sobre la tierra la amistad , la concordia y union fraterna; ¡ cómo pues la hacemos la mansion del ódio y de los furores ! Que los animales destituidos de razon se persigan y devoren, no hay que estrañarlo , porque asi llenan el fin para que fueron criados. Mas nosotros que 'somos los reyes de la tierra, los llamados á destinos mas altos; nosotros, seres inteli= gentes y sensibles formados para amar, amémonos á ejemplo de nuestro buen Dios , que nos prescribióel órden; amé= monos con a amor de reslituiria á la tierra la justicia y todos los bienes; en una palabra, la felicidad general. Y á la yer= dad ¿hay gozo mas puro que el de hacer felicesrá los demas? VEINTE Y NUEVE DE MAYO. luso ó ge hace bs Las ananales . De tantas maneras abusan los hombres de los animales, que sería muy dificil nu- *
140 VEINTE Y NUEVE merarlas; pero en general puede decirse e d bien se hace muy poco aprecio de ellos, d bien se les dá una estimacion escesiva, y en uo y otro caso obramos de un modo contrario á-las intenciones del Criador. Hacemos muy poco aprecio delos brutos, cuando con betta de que Dios nos ha permitido su uso, nos arrogamos sobre ellos un imperio ilimitado, tratán= dolos segun nuestros caprichos; ¿mas cómo podremos probar que tenemos este derecho? Y aun supuesto que le tuyiése=> mos, ¿fuera justo que nuestro imperio degenerase en tiranta? Todo hombre que no está todavía corrompido por sus pasiones y hábitos viciosos, es naturalmente inclinado á-compadecerse de cuanto está dota» do de sentimiento y de vida. Esta dispo= sición es una de las mas apreciables pre- ' rogativas de la especie humana, y el hombre que llegase á estinguirla en st mismo, mostraria hasta qué punto se habia degra» dado, y cuanto habia decaido de la nobleza de su ser. No le faltaria entonces mas que dar un paso para negar ád sus semejantes la compasion que en cierto modo nos identifica con todos los vivientes, y bien presto fuera un monstruo... La esperiencia justifica sobradamente lo que digo, y acaso no habrá persona que no pueda citar algunos ejemplos. La historia nos los da por lo menos: enella se vé que los pueblos que se divertian vien
, DE MAYO, 141 do luchar los animales, se distinguian tambien por su crueldad para con sus se= mejantes tan cierto és que nuestra con= ducta con las bestias le en nuestro caracter moral y en la dulzura de nuestras costumbres. Por el contrario, ¡cuán amable debia ser, y con cuanta erfeccion no debia conocer el imperio sale beneficencia ese pueblo que condenó á un ciudadano por haber tenido la barbarie de quitar la vida 4 un inocente pájaro que, perseguido de un cruel buitre, iba a bus= car un asilo en su seno! No solo debemos la compasion á una criatura por ser racio= nal, sino,_tambien por ser sensible. Ade= mas, ¿qué sentimiento de humanidad podia lo en el corazon del que no alcanzó 4 enternecer la confianza del desgraciado volátil, que se refugiaba á cl como á su padre nacion Pero quizá se dirá que tenemos de= recho para matar los animales nocivos. Lo confieso, es verdad; mas ¿se sigue de aquí qe estemos autorizados para a e un modo cruel, y aun pudiera añadir sin pesar y sin compasion, Un bien tan apreciable á todas las criaturas? ¿Puede hallarse placer y aun un júbilo bárbaro, en una acción a que no nos obliga la necesidad; y quitando la vida á un inocen» te jara tenemos derecho de hacerle sufrir mil tormentos esquisitos, muchas veces mas crueles que la misma muerte? Es cierto que el Criador mos dió los ani=
142 VEINTE Y NUEVE males para servir ámueslras necesidades y placeres, y que están destinados para aliviar nuestros trabajos con los suyos; pe= ro inferir de aquí que nos sea permitido fatigarlos sin necesidad, dias de un trabajo superior á sus fuerzas, negarles el alimento tan merecido por sus servicios; y en fin, agravar sus penas con los mas duros tratamientos , sería ocultar bajo la figura de hombre inclinaciones de tigre. Mas como los hombres son estremados entodo, los hay tambien que caen en un esceso totalmente o puesto, y por sus cuidados y apego a los aid arece que les merecen mas atencion que los seres de su propia especie. El carácter social de ciertos animales que tienen mas relaciones con nosotros, que nos rodean, y que viven en nuestras casas; en una palabra, aquellos que nos divierten d nos son útiles, les inspiran muchas veces una ternura que declina en ridiculez. Se encuen= tran mugeres, y aun hombres tan estra= vagantes, que aman estas Criaturas de suerte que les sacrifican los oficios 4 que con pnejor destino estaban obligados para con sus semejantes. Que la guerra se encienda entre las naciones; que las armadas se destruyan mútuamente; esta noticia no hará la menor impresion en esa dama, que al otro dia no podrá consolarse con la pérdida de su falderito. Habrá otra que pisando el suyo inadvertidamente al= gun criado, le hará sufrir los efectos mas
DE MAYO. 143 violentos de su cólera; y no faltan quienes hacen separar de su mesa para el perro ó gato lo que bastaria para la subsistencia de un pobre, dando materia de murmuracion á toda la casa. ; Guánto pudiera decirse sobre este punto ! Péro paremos A para acabar esta meditacion con una adyertencia muy importante. Los padres, y todos los que cuidan de la educacion de de niños, prin poner mucho cuidado en abstenerse escrupulosamente de abusar en manera alguna de los animales. Es tanto mas necesario el insistir sobre esta máxima, cuanto que es mas general el descuido en a >, y son mas perversos los ejemplos que se dan á los niños en el particular; lo que influye tal vez del modo mas funesto en toda su educacion, y por lo mismo jamas debiera matarse animal alguno en su presencia, y mucho menos mandárselo á ellos. Acostúmbreseles á tratar los animales como que tienen vida y sentimiento, y á los cuales les tenemos que pagar algunas obliga= ciones; mas por otra parte guárdense bien de que los niños, siguiendo su natural in= elinacion, se aficionen demasiado a los animales, y de que se apasionen por ellos, refiriendo tal vez las a á los hom= e en suma, enseñémosles á usar bien de estas criaturas , y sobre todo procure= mos que, desde sus tiernos años, se habitúen á reconocer aun en los animales ves= tigios de la sabiduria del Criador.
144 TREINTA TREINTA DE MAYO. Daños que cargar los arnalo, El hombre es naturalmente egoista; y olvidando tal yez que los animales quese le dieron por compañeros tienen tambien derecho como él á las producciones de la tierra, le parece que le roban cuanto consumen. Allige sin duda el ver que tantas producciones de la naturaleza, y muchas veces-las mas hermosas, estén espuestas á los estragos de ciertos animales. Nunca se pasa el yerano sin que veamos, especialmente en el reino vegetal, los daños que ocasiona la yoracidad de diversas especies de cuadrúpedos, de aves y de insectos. ¡Cuántos ¿rboles destruyen , y cuántos frutos consumen los gusanos, los abejones y las orugas! ¿De cuántas cosas necesarias para nuestra subsistencia no nos privan el insaciable gorrion, y el cuervo no menos avaro? ¡Cuán triste es ver un campo minado por los topos, destruido por los turones, ó que ha llegado á ser pasto de la langosta ! a Repiten con frecuencia los hombres estas quejas, y se figuran que ciertas ra= zas de animales solo existen para atormenlar al género humano. En parte son fun= dadas estas quejas, y sería contradecir 4 la esperiencia el nó que hay animales
DEMAYO. 145 dañosos á los hombres y á las plantas. Sobre todo, no puede negarse que los insectos causan grandes daños, y que es mas £icil esterminar los lobos, los leones y otras bestias feroces, que acabar con tales ani= malillos cuando sus numerosos ejércitos cubren un pais. En el Perú hay una especie de hormiga, llamada chako , que es un verdadero azote para los habitantes, y aun su yida misma correria peligro, si no tuviesen precaucion para librarse de estos enemigos temibles. Tambien se sabe cuanto daño hacen las orugas en los árboles frutales, y los ratones en nuestras paneras. Mas por reales que sean estos inconve= nientes, nunca autorizan Unas quejas tan amargas como las que suelen hacerse. La voracidad de los animales no es pues tan nociva como se nos figura: y para conven= cerse de ello bastará considerar el reino animal en comun. Tal especie que parece perjudicial, tiene no obstante una utilidad efectiva , y sería muy peligroso el empeñarse en destruirla. Algunos habitantes de las colonias inglesas de la Améri- - Ca, creyendo que Sp grajos hacian daño á los granos, se propusieron destruir Su raza; pero a medida que se minoraba el número Ah estas aves, quedaban admirados del estrago que una multitud enorme de gusanos, de vrugas y abejones hacian en los trigos. Muy presto dejaron de perSegutr a estos pretendidos enemigos, que, dá
248 VEINTE Y DOS trasen en mi traquearteria cosas nocivas, que pudieran de repente quitarme la vida ¡ Ah! si la Providencia no yelase continuamente sobre mi, si no previniese las funestas consecuencias de mi imprudencia y de mi descuido, mucho tiempo ha que hubieran terminado mis dias. ¿Pero cuál es mi gratitud por estas señales continuas de su bondad? La respiracion es uno de los favores que gozo á cada instante; ¡y será posible que ni aun me acuerde que se le debo á Dios! Si yo me habituase felizmente á atender mas á las gra= cias particulares y cotidianas que disfruto, contemplaria con mas fervor el con= junto de las maravillas de la creacion, y me moverian con mas viveza. Arbitro de mis dias, Señor.de mi vida y del aliento que la conserva, dignaos de inspirarme yos mismo el reconocimiento que os debo, y de darme la fuerza y el deseo de celebrar yuestra infinita bondad. VEINTE Y DOS DE JUNIO. Aaraibes de la voz (RAR. É YE consideremos el principio de la yoz humana, ya sus variaciones Y su Órgano, es impodiilé reflexionar sobre su admira= ble mecanismo, sin quedar sorprendidos de espanto y reconocimiento. En el fondo de la garganta y en lo
DE JUNIO. 249 superior de la traquearteria, hay una máquina bastante complicada, formada de un conjunto de diferentes piezas, diver= samente configuradas, unas cartilaginosas, otras ligamentosas y tendinosas: tal es la laringe 6 el principal órgano de la yoz. En el medio se halla una abertura, llamada glotis , cubierta por la epiglotis, pequeño cartilago, cuyo oficio es subir y bajar, para abrir y cerrar el canal. Todo el aire que arroja el pulmon en la traquearteria al tiempo de la espiracion, se ve forzado á dirigirse por esta estrecha abertura; y del frotamiento de este aire depende en general la formacion de la yoz. Mas no se reduce á esto únicamente el mecanismo de aquel órgano, pues no es solo un instrumento de viento, sino tambien de cuerdas , d por mejor decir, mucho mas es instrumento de cuerdas que de viento. Sobre cada borde de la glotis hay una cuerda que se estrecha ó prolonga, se contrae d dilita, mediante la accion de diferentes músculos que obran sobre sus cartilagos; y de estas dilataciones y tensiones depende la diversidad de los tonos. A estas dos cuerdas se las da el nombre de vocales; pero se necesitaba un arco para que vibrasen: el aire que arroja, el pulmon ácia la glotis hace sus yeces, y aun el pulmon mismo puede considerarse como la mano que mueve el arco. Ni se crea que esta esuna simple conjetura, porque la esperiencia lo confirma constantemente. En 11:
250 VEINTE, Y DOS efecto, si se desprende la traquea .con las principales piezas de la laringe, de un animal de muchos dias muerto , y se la so= pla con fuerza por su estremidad inferior, teniendo al mismo tiempo mas ó menos tirantes las cuerdas de la glotis, al punto se deja'oir la voz ó sonido propio de aquella especie de animal; y varian sus tonos pasan= do dealtosá bajos, segun que se-tiran daflojan las cuerdas de la GE - Esmuy digno de notarse en este singular esperimento, que, por aquella yoz ó sowido , se deja conocer erfectamente si la traquea fue de algun ona ó de cualquier animal. El bramido del toro, el balido de la oveja, el la» drido del perro, el canto del gallo, dee. se dejan A tan bien, que nadie puede equivocafse. No obstante, ¿cuántas cosas se echan de menos en este instrumento vocal, para modificar y determúnar la voz? No solo se halla muy mutilada la laringe , mas falta tambien el paladar, Ja lengua, los dientes , los labios, Óc. Lo grato de la voz depende de la configuracion de todas las partes interiores de la boca, de las cavidades de la nariz, Óce.; ues no puede ser agradable sino con re=- Lia alas modulaciones que recibe en estos dos órganos. Cuando se hallan tapadas las narices, como sucede en un romadizo, la voz és desagradable ; y este desagrado lejos de provenir de hablar por las narices, segun decimos comunmente , dimana por el contrario del poco influjo que tiene en- ,
DE JUNIO. 251 tonces en la locucion este órgano. La estension de las pia en que resuena el aire sonoro , contribuye mucho á la gracia y modificacion de los sonidos; y he aquí por qué la voz pasa á ser mas grave a los quince 0 diez y seis años. En esta edad toman las partes mas incremento , y modificándose el aire sonoro en mayores espacios , sucede con los diferentes tonos de la voz, lo que con un instrumento que se toca en un sitio mas espacioso; es dede ió que-los sonidos son mas graves. 'Contribuyen tambien al mismo efecto las dimensiones del pecho, la fuerza de los músculos, y el mayor resorte de las partes. La prerogativa del hombre sobre los animales acerca de la yoz, consiste en que puede modificarla de infinitos modos. Asi es que la pronunciación de la A, es muy diversadelade la E, L, O, U, aun cuando todas se articulasen en el mismo tono. Larazon de esta diferencia es uno de los misterios de la naturaleza. Para hacer oir los cinco sonidos representados por las «cinco vocales, es menester abrir mas Y menos la boca, y para ello la del hombre está formada muy diyersamente de la de todos los animales. Aun aquellas ayes que aprenden á imitar la voz humana, no son jamas capaces de pronunciar con igual propiedad las varias vocales, y de aqui nace que esta imitacion es tan imperfecta. En cuanto á las articulaciones representadas por las consonantes, tres órganos concurren
252 VEINTE Y DOS rincipalmente á su formacion, y son, los Mn > la lengua y el paladar. Tambien contribuye la nariz, porque si se cierra no podrán pronunciarse ciertas letras, á lo menos de una manera inteligible. Una de las pruebas de lo admirable qe es la organizacion que hace á la boca el hombre capaz de pronunciar las palabras, es que dl arte no ha podido conse= guirimitarla sino en corto numero, y muy imperfectamente. Verdad es que se imita el canto ; mas no se ha logrado con iguul facilidad remedar la articulacion de lossonidos,-ni la pronunciación de las vocales. En muchos órganos hay un registro Ma= mado voz “humana , pero no produce otros tonos, que los que en algun modo se acercan á los diptongos al ú ae, y todos los esfuerzos del arte nollegarána imitar con exactitud la mayor parte de las voces que nosotros pronunciamos tan fácilmente. ¡ Ojalá que estas reflexiones nos hagan conocer todo el precio del don de la pala= bra, que tan ventajosamente nos distin= gue de los animales! ; Qué triste seria la sociedad humana , si no tuviéramos la fa= cilidad de comunicar nuestros pensamien= tos mediante el discurso, y si no pudiésemos desahogar muestro corazon con un amigo ! Vosotros que desde vuestra míncia careceis de este precioso don; vosotros para quien la naturaleza ha sido tan avara, vosotros me enseñais con vuestra des-
DE JUNTO. 253 gracia á estimar mi felicidad y á dar gracias á Dios , porque entre la muchedumbre de benilaios con que me colma, me dió tambien la facultad de poderme servir de la palabra. Mas para hacer de ella un uso correspondiente á su destino, debo emplearla en glorificar al Ser supremo, en edificar, instruir, y sobre todo en conso= lar á mis hermanos. ; VEINTE Y TRES DE JUNIO. E Elterebro, Los nervios y musculos. Todas las funciones corporales dependen primitivamente de un fluido motor, cuya existencia parece demostrada , sinrembargo de Col aun no eonocemos su naturale= za; y los nervios que sirven para trans= portarle á todas las partes del cuerpo, se tienen generalmente por el agente principal de la economía animal. Pal es el lazo que une intimamente dos substancias tan diversas entre si; el que establece entre ambas una dependencia mútua, y una reciproca correspondencia de accion, que subsisten mientras están unidas, es decir, hasta que la substancia material se inha= bilita para desempeñar las funciones á que fue destinada. Deben pues considerarse los nervios como los ministros fieles de esta substancia activa que anima nuestro cuerpo: ellos son los que comunican su
254 VEINTE Y: TRES accion á las partes que le están sujetas; y por su medio se avisa al alma de las mudanzas y modificaciones á que se hallan espuestas. Sensibles los nervios á las impresiones delos cuerpos estraños, la transmiten al alma, y la hacen entrar en co- “mercio con los seres materiales que la rodean. Pero cuanto mas de cerca tocan á esta substancia inmaterial, otro tanto mas oculta parece su estructura; y aquí es donde mejor echamos de ver los límites á que tuvo por conveniente circunscribir nuestros conocimientos el Autor de la naturaleza. El cerebro, origen de los nervios, es tambien un verdadero laberinto, en que se pierden los anatómicos; y no obstante de encontrarse en-él gran número de piezas muy visibles, se ignora absolutamente su uso , 6 cuando mas solo pueden formarse algunas conjeturas. La masa del cerebro se compone de dos substancias bastante distintas, la cortical y la medular. La primera, que sirye, por decirlo asi, de cubierta á la segunda, es un conjunto maravilloso de una multitud innumerable de vasos sanguineos sumamente delicados. Las arteriolas, que se ramifican al infinito en esta substancia, disminuyéndose continuamente, degeneran por último en. vasos blancos, transparentes y como cristalinos, que dan origen á la substancia medular, compuesta toda de tubitos mas blancos y finos, y
DE JUNIO: 255 ue se entrelazan y envuelven á manera de ovillo, para formar, el cerebro y los nervios, que vienen á ser una prolonga= cion de la substancia medular. La masa del cerebro está dividida en dos partes iguales, separadas entre si e la falce= mesoria. Esta division, señal indubitable de la sabiduria é inteligencia Suprema, impide que cuaudo nos echamos de un lado oprima la parte que se hace superior á la inferior, y embarace las funciones de esta viscera. ; En la parte posterior de la base del cráneo hay otra substancia de la misma naturaleza que la del cerebro, llamada cerebelo: de este y aquel resulta la niédula oblongada , que no está cubierta de substancia cortical. La medular se prolonga por la cavidad de la espina, y toma el nombre de medula espinal. Esta y el «cerebro, hablando propiamente, solo forman-una substancia, que si muda de asecto, es por las incalculables divisionts de los vasos que la componen. , Este pasmoso aparato vascular que presenta el cerebro, y que la vista pd picaz del anatómico, aun auxiliada de los mejores microscopios, apenas logra mas que columbrarle, indica bastante que esta viscera es un verdadero Urgano secretorio, destinado á separar un liquido muy importante. Este liquido precioso es el Jluido animal, que segregado por millones de vasos secretorios, ¿ratualunéate
256 VBINTE Y TRES” mas finos, entra en los nervios, y comunica á todas las partes la sensibilidad, el movimiento y la vida. Los nervios son unos cordones blanuizcos, formados de diversos hacecitos d8 hebras rectos y paralelos, enlazados entre si por el tejido celular. Dividense en diferentes pares, por cuyo medio se distribuyen á todas las partes del cuerpo. Diez son los pares de nervios que ade inmediatamente del cerebro, y treinta de la medula espinal. Las hebras nerviosas son tan delicadas que las mejores lentes no dejan distinguir si son huecas d mazizas: sin embargo, gran número de observaciones y esperiencias nos han al fin demostrado que son huecas en toda su lon= gitud, y destinadas á transmitir un fluido sumamente sutil y activo, que se cree análogo al ¿ter ó al fluido eléctrico. Los nerviós que entran en la composicion de los órganos de los sentidos, carecen de cubierta, y por eso es mayor el grado de su delicadeza y sensiblidad. No puede dudarse que el alma tiene su asiento en alguna parte del cerebro; pues de esta viscera nacen los diez prin= cipales pares de nervios, entre los cuales se cuentan los destinados á las sensaciones del olfato, de la vista, del oido y otras; y es muy verisimil pda los otros treinta 1 aunque segun las apariencias no sa» en inmediatamente del cerebro ni terminan en él directamente, tienen no obstan-
DE JUNIO. 257: te, por conductos imperceptibles, una comunicacion real con este órgano. No conocemos mejor la parte del cerebro en que tiene asiento el alma. Con todo, parece la debemos suponer en el origen de los ner= vios, como que son los instrumentos que la ponen/en comunicacion con los objetos esteriores, y la dan la facultad de ejercer su accion en ellos. Cuando estos órganos están convenientemente dispuestos, las operaciones del alma se hacen con regularidad y sin obstáculo, y al contrario se turban si los nervios se desordenan: al modo que tocando un organista su instru= meto bios templado forma sonidos gra= tos y armoniosos; mas solo produce un ruido desapacible y discordante cuando el órgano se halla dejióraplada por algun addente: É Cada division de nervios se dirige 4la parte que está destinada, y cuya estructu ra corresponde á las funciones que debe ejercer, ó a la sensacion que los nervios de esta division han de ocasionar en ella. El tacto, el gusto, el olfato, el oido y la vista, son cinco clases de sensaciones , que comprenden un número casi infinito de espea: La conmocion que la impresion de os objetos hace en los nervios, ocasiona estos diferentes géneros de sensaciones, de que son instrumentos los órganos de los sentidos. Sin embargo , en vano distinguiria e hombre por medio de los sentidos lo que
264 VEINTE Y CINCO superficie, vigilando como una centinela, para preobaiade por todas partes de los ausilios que le vienen y de los eligros que le amenazan. El gusto está ¿La puerta para examinar cuanto se presenta, antes de admitirlo en su interior, y no dar entrada sino á lo que es saludable. No sería tan feliz como efectivamente lo soy, si no pu» diera distinguir por medio del gusto las varias especies de alimentos ; y mis placeres se. disminuirian mucho si la manzana y la po el higo y la uya tuviesen para mi el propio sabor. El sentido del gusto pues, que me hace distinguirlos, escun presente de la bondad de Dios, y una prueba de su sabiduria. La boca, el esófago y el estómago, aunque distintos entre si, pueden mirarse con todo, respecto al gusto, como un solo y único órgano» En efecto, todas estas tres par= tes concurren á apetecer ó rehusar un mismo objeto, y constantemente se advierte que si la boca siente ayersion á un manjar, se cierran las fiuces para negarle la entrada; y si á pesar de este obstáculo llega á entrar le rechaza y arroja el estómago. - No obstante, el órgano del gusto'se estiende con mas particularidad por toda la estension de la boca, y principalmente por la lengua. Esta, igua mente que el paladar y la faringe, están sembrados de papilas nerviosas, y empapados en gran cantidad de linfa destinada á disolver las sales contenidas en los alimentos.
, DE JUNTO. 265 Para poner en acejon este Órgano, es necesario aplicar Jos suenos sabrosos El las papilas nerviosas. Las sales son los únicos cuerpos conocidos que tienen sabor; y la viveza de la impresion que hacen depende de la estension de la mayor superficie que ocupan las papilas sobre que se aplican. Cuanto mas disueltas pues están las sales, tanto mas viva es su Impresion; cuyo efecto depende de mezclarse con la saliva, que les sirve, digámoslo asi, de ve= MP eso advertimos constantemente que los alimentos no causan sensacion alguna 4 no estar humedecidos:, por= que sín esta circunstancia las partes salinas ni están bastante divididas, ni bas-= tante atenuadas para penetrar hasta el dxgano. . Así que, el gusto, igualmente que el tacto, pende de los nervios, lo cual se demuéstra disecando la lengua. Despues de levantar la membrana que la cubre, se ye una multitud de raices en las que acaban estos nervios, y donde se hallan precisa mente las papilas nerviosas, y tenemos la sensacion Mel gusto; y donde aquellos faltan, falta tambien la sensacion. El exámen de la lengia del gato y del perro aca= ba de convencernos de esta verdad: pur= que en ellos las papilas nerviosas solo están situadas en las partes posteriores de la engua, y no en las anteriores, siendo así que su paladar se halla sembrado de ellas; Y de aquí proviene que la punta de la len12
266 VEINTE Y CINCO gua de estos animales no es susceptible de. gusto. Detengámonos «algunos momentos en meditar acerca del arte con que está for= mado el órgano del gusto, cuyas parles no ha EA observar exactamente nin= gun anatómico. ¿No es obra de una grande sabiduria el que la lengua tenga, con preferencia á todos los demas miembros, tanta abundancia demervios y de fibras, y que esté llena de pequeños poros , para que las partes salinas penetren mas pro= fundamente, y en mayor número hasta las papilas nerviosas? ¿No es un efecto de esta misma sabiduria, el que los nervios, cuyas ramas se estienden por el paladar y la faringe para fayorecer la masticación, prolonguen tambien sus ramificaciones acia la nariz y los ojos, como para adyertir a estos órganos que contribuyan por su parte a discernir los alimentos? Otra cosa no menos digna de todo nuestro reconocimiento es la duracion de * los órganos del gusto. Por delicada que sea su estructura, se conservan mas biem po que los instrumentos mas duros. Gástanse nuestros vestidos, marchitase nuestra carne, disécansenos los huesos; pero el gusto los sobrevive. ¡Qué fines tan admirables no se descubren solo en el apar “rato de estos órganos! ¡Oh hombre Dtá eres la única criatura que sabe que está dotada de sentidos; la única que es capaz de elevarse á Dios por la contemplación,
DEJUNTO. 267 y el uso de estos mismos sentidos. Esfuérzate pues á hacer con el socorro de la Divina gracia un buen uso de ellos. pane otro ser sobre la tierra podria rendir al Ser supremo el homenage que le es debido, si tú rehusas lor 'Ú gozas mas que otra criatura del sentido del gusto; porque los animales tienen pocos alimen= - tos de que sustentarse, cuando á U te ha preparado el Criador manjares tan varios como abundantes. Reflexiona_las riquezas que te proporcionan en este género el reino animal, el vegetal y aun el miveral. «El «ciclo y la tierra, el aire y el océano me «ofrecen sus tributos: en todas partes «adonde tiendo la vista, descubro los do= ' «nes de Dios. La cima de las montañas, «la Jlanura de los valles, el fondo de los elagos me suministran alimentos y pla- «ceres.” No sin razon pues apreciamos tanto es. té don de nuestro Criador; mas con todo no le estimemos sino para el fin que se nos concedió. El seutido mismo del gusto no es mas que un medio para elevarnos 4 fives mas nobles. ¡ Cuan insensato sería el hombre que hiciese consistir toda su felicidad en gustar los' placeres de que es órgano este sentido, y q solo descara vivir para lisonjear su paladar con el uso de alimentos sabrosos y deliciosas bebidas! ¡AL! guárdate bien de degradarte asi hasta la naturaleza del bruto, y acuérdate que teniendoun almaiumortal, solamente
268 VEINTE Y SUIS ueden saciarte los verdaderos bienes. ar de estos bienes , y desear alimentarse con ellos, es en lo que consiste la sabiduria y la felicidad de un racional. VEINTE Y SEIS DE JUNIO. EL ofato, Sob ale'encima de la boca la nariz, cual una centinela para velar sobre la conser= vacion de la máquina animal, aunque su destino es desempeñar otras muchas fun= ciones. Nótanse en el fondo de la mariz dos cavidades que llegan á la boca, detras del velo del paladar, y franquean el paso á gran parte del aire que respiramos. Es mas cómodo respirar por la nariz que por la boca; pues por aquella se respira largo tiempo y con facilidad cuando esta esta cerrada; lo que no sucede si obstruida la nariz solo puede respirarse por la boca. Sábese tambien que las cavidades de la nariz concurren a lo grato de la voz, y que nunca son tan agradables los sonidos como cuando resuenan en las paredes de este órgano. Sepárase en oquelles una se= rosidad inucosa necesaria para humedecer las partes interiores de la nariz, y para reservarlas de la sequedad que haria perde mucha de su sensibilidad á la membraua de que está tapizada.
DE JUNIO. 269 Pero la principal funcion de la nariz es el ser órgano del olfato, cuyo asiento es la membrana de que acabamos de hablar, conocida con el nombre de membrana pituitaria. Compónese de dos láminas, una interior muy fuerte y que sirve de periostio 4 los huesos de la nariz; otra esterior, blanda, sembrada en toda su estension de glándulas y papilas nerviosas, que son el principal organo en donde ejercen su accion las partes odoriferas. Se vendrá en conocimiento de cuan suti-, les son estas partículas, si se atiende á que no pueden descubrirse aun con los mejores microscopios, y 4 que su disipaon, sin embarga de ser muy abundante, no disminuye . sensiblemente el peso de los euerpos que las exhalan. El aire sirve de vehiculo á las particulas adoriferas, las lleya á la nariz, y aplica sobre la membrana pituitaria al tiempo de la inpirsacion; pues aunque cargado de ellas el aire, y sumergida la nariz en este fluido, no se perciben los olores, si por cualquiera inconveniente, como un resfriado, deja de respirarse por las narices. Ademas de esta condicion indispensa= ble para oler, se requiere tambien una disposicion particular en la membrana pituitaria: porque cuando ésta se halla empapada de escesiva cantidad de serosida= des, cae en una especie de relajacion que nos priva del olfato, lo que igualmente
270 NEINTE Y SEIS sucede si es demasiada su tirantez. Cuanto mayor es la membrana pituitaria, tanto mas delicado es el olfato; como se advierte especialmente en los perros de caza, en los cuales es tal su esten sion, que aun lega á doblarse ácia afuera. Sin embargo, la estension por si sola no bastaria para darle una sensibilidad tan singular, si no fuesen muchos los nervios «distribuidos por ella, y no' estuviesen al descubierto hasta gierto punto; MY de aquí proviene que la impresion de los olores sea muy viya. Esta es la causa por qué apli- * cando las particulas sumamente elta das de los cuerpos olorosos á los nervios des= nudos y muy próximos al cerebro, hacen volyer prontamente á los que caen en alun desmayo,-Ó se sumergen. Fuera de os nervios olfatorios distribuidos por la membrana pituitaria, tiene ésta ademas una rama del nervio ophtálmico; y 4 la impresion que hacen sobre él los olores fuertes deben atribuirse las lágrimas que ocasionan algunas veces. Podria preguntarse, ¿si despues de haber hecho su impresion las partes odori= feras sobre las papilas nerviosas de lamembrana pituitaria, se mezclan con los liquidos que circulan por el cuerpo? Citanse ejemplos de diihas personas purgadas con vivlencia, por haber respirado las partes yolátiles al machacar ciertas mate= rias; y aun por haber respirado el olor de un purgante. Varios autores refieren que
DE JUNTO. 271 algunos han vivido muchos dias, sin mas alimento que respirar olores. Quiza debe atribuirse este efecto á la introduccion de aquellas emanaciones en las yenes del pulmon, donde se mezclan con la sangre. Puede considerarse el olfato como un suplemento del órgano del gusto: pues es como el gusto de los olores, y el gusto anticipado de los sabores; y si tomamos sin recelo lo que aprueba la boca, es principalmente o ya tiene la aprobacion del olfato. En efectos raras veces es de mal gustó lo que huele bien. El olfato es tambien mucho mas delicado en los animales, precisados á comer lo que encuentran, que no en el hombre; quien en este punto apenas hallará como dar las debidas gracias á la Providencia, cuya bon= dad ha proporcionado con tanta exactitud sus sentidos á sus necesidades. VEINTE Y SIETE DE JUNIO. Abaravillosa etructura del vto, El vido, este sentido precioso que nos pone en comunicación con el mundo mo= ral, es uno de aquellos cuya organizacion ofrece mayor número de estos asombrosos rasgos que anuncian una soberana inteligencia. El vido del hombre es una máquina acústica de la mas sábia construecion, y su pormenor deberia sorprender-
272 VEINTE Y SIETE nos, si no estuvidsemos siempre dispues tos á descubrir maravillas, dos el momento en que nuestra razon+se aplica á examinar las producciones del supremo Artílice. , La situacion del vido denota desde luego mucha sabiduria: está puesto en el lugar mas conveniente del cuerpo, cerca del cerebro, que es el asiento comun de todas las sensaciones. La figura de la oreja merece tambien nuestra admiracion. Si toda fuese de carne, su parte superior caeria decia abajo, é impediria la comunicacion de los sonidos; si al contrario tuviese huesos , resultarian de aquí muchos inconvenientes y doloxes ¿insoportables cuando nos echásemos de lado. Por esta razon escogió el Criador una substancia ternillosa, E á la flexibilidad de la car ne, reune la dureza del hueso, y cuya lisura y pliegues son los mas ropios para reflejar los sonidos, porque el uso de toda esta parte esterna es el de reunirlos y enviarlos al fondo del oido. Tres cavidades principales forman todo este órgano. La que primero se presen ta es una especie de concha dde embudo, cuya abertura corresponde ácia afuera; la segunda tiene el nombre de tambor, y la tercera y mas interna, el de laberinto. Hay en la concha una abertura llamada conducto auditivo ; su entrada está guarnecida de un vello suave, que sirve de obstáculo á los insectos que intentasen ¡n=
DE JUNTO, 273 troducirse en él, y con el mismo fin se ha lla humedecido en toda su estension con un humor pegajoso y amargo llamado cerumen, 0 cera del oido, y que se separa naturalmente en las glándulas. El timpano 0 tambor está situado oblicuamente en el fondo del conducto auditivo. Esta parte es en realidad muy parecida al instrumento de que tomó su nombre ; porque primeramente hay en la cavidad del conducto auditivo un anillo huesoso sobre el cual está tendida una membrana redonda, delgada y fuerte; en segundo lugar hay debajo de esta piel un. cordon que, haciendo aquí el mismo oficio que el del parche en el tambor, aumenta con sus vibraciones el movimiento del timpano, y sirve para estender mas la membrana 6 para allojarla. En la cavidad ó caja que hay bajo de esta membrana, se encuentran cuatro huesos muy notables, aunque sumamente equeños, que se distinguen con los nombres de martillo, yunque , orbicular y estribo, y cuyo oficio es contribuir á la conmoción y ¿la tension de la piel del timpano. El conducto amado trompa de Eustaquio, que tiene una de sus del aberturas ácia la boca y otra ácia la caja, renueva sin cesar el aire de ésta. La tercera cavidad, parecida á un laberinto por sus varias eches tortuosas, ofrece la imágen de un vestibulo, tres canales simicirculares, y una parte en forma de espiral, llamada caracol. Este contie12:
280 VEINTE Y OCHO Los humores del ojo son tres. Una cavidad que se advierte sobre la córnea, lla= mada 'camara anterior del ojo, y otra comprendida bajo lauvea, que llaman cámara posterior , encierran el primero de los humores llamado acueo, por su transparencia y fluidez, el cual puede regenerarse si por alguna herida hecha en la córnea llega á salir. El humor cristalino, 64 simplemente el cristalino , está situado inmediatamente por detras del humor acueo, en frente de la pupila: su figura es lenticular, y tiene cierta consistencia. Detras del cristalino hay una substancia sumamente limpia y transparente á quien se da el nombre de humor vítreo, porque en efecto su masa total, encerrada alas cápsulas que le contienen, imita bastante bien la masa del vidrio fundido. Seis son los músculos que sirven para mover el ojo ¿todos lados , pues le levantan, le bajan, le vuelven á la derecha 9 á la izquierda, oblicuamente ó en redon= do, segun la necesidad lo exige. < Las varias materias transparentes contenidas en el ojo, tienen un grado de densidad capaz de causar diversas refraccio= nes, y su figura está determinada de tal suerte, que todos los rayos que salen de un punto de cualquier objeto, se reunen exactamente en un mismo punto, aun cuando el objeto esté situado á mayor ó menor distancia, en una direccion recta” ú oblicua, y sin embargo de que sus ra=
DE JUNTO. 281 yos sufran una refracción diferente. La menor mutacion en la naturaleza y figura de las materias transparentes, haria perder al ojo todas estas ventajas. Á vista pues de tantas maravillas, ¡habrá hombre tan osado que se atreva á sostener que los ojos, y aun que todo el mundo, solo es Obra de un mero acaso! Qué bien dijo el Salmista: «solo los insensatos son: los que dicen en su corazon, no hay Dios. Por lo que á mi toca, convencido de la existen= via de este gran Ser, le considero ademas como el Autor de cuanto existe, y no pue do menos de esclamar con el mismo Pro= feta: ¡Sera ciego el que hizo los ojos! VEINTE Y NUEVE DE JUNIO. Abaravilles de La VOR»: Sabemos que tres humores de diferente densidad, situados en cápsulas transpa= rentes, dividen en muchas partes el [ bo del ojo. En su fondo se halla estendida una gasa finisima, que noes mas que la espausion de un nervio, cuya estremidad remata inmediatamente en el cerebro. Una piel negra tapiza todo lo interior del Ub Por fin, en su parte anterior hay una abertura , que se contras ó. dilala, segun que es mas 4 menos fuerte la luz. ¿Pero de qué sirven estos humores, esta gasa, este tapiz y abertura?
282 VEINTE Y NUEVE La luz se dirige 4 nosotros desde los, astros en linea recta; mas sus rayos se doblan á proporcion de la mayor, ó menor densidad de las materias que atraviesan: pues al atravesarlas forman los rayos una curva, aproximándose á la perpendicular, que se considera tirada al punto del contacto de su superficie, cuando son mas ' densas, y alejándose por el contrario cuando son mas raras; y he aqui lo que llaman refracción dela luz. Asi es que dos ra= yos que caen paralelos sobreuna lente de vidrio , mudan de direccion, y tienden á reunirse en un punto. detras de la lente, en donde trazan una imágen distinta del sol, por ejemplo; pero un poco mas allá 6 mas acá, ya la imágen es confusa. Lo mismo sucede si en lugar de la lente se substituye un vidrio mas ó menos convexo, 4 un cis transparente mas ó menos den= so que el vidrio. a luz no solo tiene la propiedad de refractarse, sino la de re lejarse sobre los cuerpos que ilumina. Salen pues de todos - los puntos de los objetos manojos de luz, tirando á separarse unos de otros; mas así que encuentran cuerpos transparentes mas ensos d mas convexos, sé aproximan entre si, y su reunion es tauto mas pronta cuanto mayor es esta densidad ó con= yexidad. Si se coloca una lenté en la ventanilla de una cámara obscura, y se le presenta un carton, vemos al punto como un cua=
DE JUNIO. 283 dro en que se pintan todos los objetos es= teriores con la mayor precision, y segun las reglas de la perspectiva mas exacta; cuadro que parecerá moverse, si se mueven los objetos: en él vemos precipitarse los riachuelos de lo alto de las montañas y serpear por las llanuras; vemos cernerse las aves en los aires; juguetear los pe= ces en la superficie del agua, y brincar los corderillos en las praderas. Substituid á la lente un ojo de buey recientemente despojado de sus membra= nas, y se verá trazado sobre la tela que cubre el fondo de este órgano un cuadro semejante al anterior; con la diferencia de que todas las figuras quedarán dibuja=, das en un tamaño mucho menor. La estructura del ojo del buey en lo esencial es la misma que la del nuestro: asi que, lo dicho da ya alguna idea del mecanismo de la vision. En éfecto , los humores del ojo hacen-lo que la lente en la cámara obscura; la tela ó la retina es el carton; la piel negra que tapiza lo in= terior del globo hace las veces de la yen= tanilla que impide la luz; la pupila, contrayéndose d dilatándose á a que es mas 4 menos fuerte la luz, modera la accion de los rayos en la retina. Los rayos pues pasan por la córnea, el humor acueo, el cristalino, y penetran en fin hasta el vitreo; y despues de haberse refractado suficientemente, y reunidose en este tránsito, pintan sobre la retina, detras del
284 VEINTE Y NUEVE humor vítreo, la imágen de los objetos esteriores, con una perfecta exactitud y claridad. El nervio óptico comunica al cérebro las yarias conmociones que recibe, y escita en el alma percepciones análogas a las impresiones producidas por los obje= tos esteriores. La imágen de estos objetos se pinta sobre la. retina al reves; pero esto mismo hace que se nos representen cn su situa= cion natural, porque refiriendo el alma cada rayo de luz Sr unto de donde ema= na, considera á la derecha la impresion que se hace por el lado izquierdo, y al contrario. Los mayores objetos se dibujan en la retina con una estremada pequeñez, y sin embargo los vemos en su verdadera magnitud. ¿Cómo sucede pues, que cuan= do percibimos desde una alta torre muchos millares de casas, cada una de ellasse pinta tan exactamente en un espacio tan corto? Millones de rayos vienen por una abertura muy reducida á reunirse sobre la retina, los cuales cruzándose, mas sin confundirse, guardan siempre una distancia proporcional á la que tenian entre si los puntos del objeto de donde salieron. Si desde lo alto de un: mástil se observa una flota en alta mar navegando á toda vela, ¡ qué de objetos se ofrecerán á nuestra vista ! Y si desde esta altura se mira el mismo mar, ¡cuántos millares de olas no se descubren! Será mucho mayor nuestra admiracion , si consideramos que cada una
DE JUNTO. 285 de ellas refleja masas de rayos sobre nuestros 0j0s, cuyo volúmen es tan pequeño. Súbase uno en un dia sereno á una alta montaña, tienda la vista por las regiones inmediatas; y no podrá menos de asom= brarse al yer trazado muy por menor sobre una membrana de tan pocas lineas, como lo es la retina, cada arbol, y aun cada mata de yerba de una campiña de cinco 4 seis leguas cuadradas. Aun hay. otro motivo de admiracion. Tengo dos ojos, y no veo dobles los objetos; porque tapizando el fondo de aquellos las retinas semejantes entre si en el número, disposicion y resorte de los hilitos nerviosos que las componen, y guardando cierta correspondencia analoga con el nervio 0ptico, de aquí es que, como las dos imá= genes de un objeto:caen en ambos oj0ssobre partes semejantes y corres pondientes de aquellas membranas, estando, por decirlo asi, las dos sensaciones en un mismo tono, no deben escitar en el alma sino unasola idea é imágen, bien que mas viya, al modo del sonido que hiere:á los dos oidos, ó del olor que se recibe por las dos ventanas de la nariz. Los objetos que hieren mi vista, no son visibles para mi sólo. Acabo de admirarme del gran número de rayos que envían 4 mi pupila; pero debe aumentar mas mi admiracion, el que igualmente reflejan ácia todos los espacios de la masa de aire que los rodea. hi aqui por qué adonde
286 VEINTE Y NUEVE quiera que voy reemplazan nueyos rá= yo alos precedentes, y me hacen visibles os mismos objetos que veia antes de mudar de sitio. Todos los rayos necesarios para esto ya existian, y no esperaban mas - a ojos para ser vistos. Si picamos con un alfiler una tira de papel, y miramos pur este agujerito, aun mucho mas pequeño que el de muestro ojo, no dejamos de ver tambien los objetos, “aunque nos parezcan mucho menores. id ¿Pero cuál es el hombre que dedica algun rato para reflexionar sobre todas es- «tas maravillas? El hábito de ver nos hace mirar esta operacion como una cosa sumas mente ela y facil de comprender. Es cierto que sabemos como se forma la imágen de los objetos en el fondo. del ojo., y cuanto contribuyen para ello todas las partes que le componen; mas esto no basta, porque el ojo no puede tener idea de lo que pasa en si: es preciso pues que la impresion que hacen en él los rayos se propague hasta el cerebro; pero es superior a la ¡inteligencia del hombre el describir lo que en esto pasa, cómo ve el alma el objeto, ni qué resortes son los que la determinan a representársele. Por lo demas, lo que es inaccesible á nuestro entendimiento, es obra de una inteligencia soberana, que se manifiesta en todas partes, tanto en nosotros como fuera de nosotros, y que siempre viene acompañada de una bondad sin límites.
DE JUNIO. 287 No pudiendo pues menos de reconocer es» ta bondad, ¡cesará mi boca de publicar las maravillas de su poder; maravillas tan= to mas dignas de mi reconocimiento, cuan» to mas superiores son 4 mi capacidad ! TREINTA DE JUNIO. Gólibdad de DULCIO CS, SOnlidos Estoy dotado de sentidos; es decir, que por medio de varios órganos maravillosos puedo proporcionarme gran multitud de sensaciones. Por los ojos adquiero la per= cepcion de la luz y de los las por los oidos la de los tonos diferentes; por el olJato y el gusto la de los efluvios 0.emana= ciones agradables d desagradables de los sabores, y de los olores, delo amargo y dulce; y otras propiedades de los cuerpos de que puedo hacer uso ;-por el tacto, en fin, siento el calor y el frio, lo húmedo y lo seco, lo blando y lo duro, Ke. Ahora pues yo me figuro cuán miserable sería si careciese delos órganos de la vista, del oido, del gusto, del olfato. y del tacto. Si no tuviera vista, ¿cómo pudiera librarme de los peligros que me rodean, ó formarme idea de la magnificen= cia de los cielos, de las bellezas de la na- * turaleza, y de tantos deleitosos objetos de que está lena la tierra? Sin el órgano del oido, ¿cómo pudiera percibir un gran nú-
288 TREINTA mero de riesgos que me amenazan de lejos , cómo comunicar á otros mis pensa= mientos , ni gozar de la armonía y de los encantos de IN música; cómo hubiera po= dido en mi juventud recibir las instruc= ciones de mis maestros , aprender á conocer bien á Dios, y las vesiadd que la religion encierra; adquirir este sin número de nociones que enriquecen mi alma, y q tan superior me hacen á los brutos ? 1 careciese del olfato y gusto, ¿cómo podria distinguir los alimentos saludables de los nocivos; gozar de la fragancia de la primavera, y de otros mil objetos que me ofrecen tan gratas sensaciones? En fin, sin el tacto ¿pudiera yo descubrir lo que me es contrario, ni velar sobre mi propia con servacion? “Jamas pues sabré regocijar— «me ni bendecir 4 Dios bastante por la «facultad que me dió de poder ver, oir, «gustar, sentir y hablar. Adoro á mi be- «néfico Griador ; reconozco y ensalzo si «bondad. Mis labios se abrirán para glori= «ficarle con cánticos de alabanza y accio- «nes de gracias. Mis oidos escucharán el «himno universal que todas las criaturas «entonan en honor suyo.” ¡Ah! si no puedo dejar de reconocer el precio de mis sentidos ¡llegará el caso de que abuse de ellos! El Criador me los ha dde para los mas nobles fines. ¡Y cuánto no ultrajaria yo á su bondad liberal, y deshonraria la admirable estructura de mi cuerpo, si emplease mis sentidos en fun-
DEJUNIO. 289 ciones animales, sin proponerme designios mas elevados! ¡Qué miserable seria si buscase mi felicidad en los placeres de los sentidos, y los prefiriese á las delicias encantadoras deltalma! Llegará un dia en que ya.mis ojos no serán sensibles á la her= mosura de los.objetos.esteriores; en que la melodia de una voz armoniosa no lison= jeará mis oidos, y en que mi olfato no ha= llará gusto con la fragancia mas agradable. En una palabra, llegará el dia en que casi todos mis sentidos no encontrarán recreo, ni satisfaccion en las cosas 'terrenas; ¡y cuán miserable,seré entonces:si nada co= nociere que pueda alimentar mi espiritu, consolar mi alma y llenar mis deseos! ¡Ojalá que al hacer uso de mis sentidos nunca pierda de vista el gran objeto' de mi exis> tencia! ¡ Ojalá que sus mismos órganos sirvan para glorificar a mi Criador, y“que comience a habituarme en la tierra; 4 las nobles ocupaciones en que, despues de la resurreccion futura, se ce de emplear en el cielo. Hasta ahora no habia considerado mis sentidos segun lo merecen, esto es, como una obra maestra de la mano de Dios, ni como una prueba demostrativa de que mi cuerpo, hasta en sus menores órganos, no es obra del ciego acaso; pero ya comienzo á tocar en una parte de su conjunto las maravillas de la suprema sabiduria, y quedo asombrado al considerarme á mi mis- .s 3 todas las obras le E manos.
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