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Mercaderes y poetas. Estrategias adaptativas de la alfarería en Úbeda

Martínez Muñoz, Juan Pablo

Abstract

El objetivo de mi trabajo sería una revisión del mundo de la alfarería desde una perspectiva experiencial , científica y transversal. Me propongo una revalorización de las posibilidades expresivas y performativas de la disciplina alfarera. Realizar un análisis de las aportaciones plásticas, poéticas, socio‐culturales, éticas y turísticas en la sociedad contemporánea (segunda mitad siglo XX a la actualidad). Utilizaremos la experiencia concreta de el taller de Tito (Juan Martínez Villacañas, 1945) en Úbeda como paradigma de los cambios sufridos o provocados en este sector, su metamorfosis desde mediados del siglo XX y la hipotética validez de las aportaciones de este artesano. Su adaptación a los cambios y su aprovechamiento de los recursos turísticos.Pensamos que el trabajo es pertinente dada la escasa bibliografía existente, la parcialidad (siempre desde ópticas económicas, turísticas o antropológicas no conectadas entre si) de los trabajos anteriores, lo que ha impedido una lectura contextualizada de un fenómeno artístico‐turístico tan importante para nuestra sociedad. Creemos que en la disciplina alfarera contemporánea confluyen interesantes factores patrimoniales, artísticos, sociales y antropológicos; por lo que pueden hacer de este trabajo una interesante aportación para sus Jornadas de Investigación y Turismo.

Full text

      MERCADERESYPOETAS. ESTRATEGIASADAPTATIVASDELAALFARERÍAENÚBEDA.  MERCHANTSANDPOETS ADPTATIVESTRATEGIESOFUBEDAPOTTERY     Autor:JuanPabloMartínezMuñoz Temática:Patrimonio‐Antropología. Centrodetrabajo:AlfareríaTito.UniversidaddeGranada. Dirección:PlazadelAyuntamiento12.23400Úbeda(Jaén) Teléfono:680941812 Email:[email protected]  193   RESUMEN/ABSTRACT Elobjetivodemitrabajoseríaunarevisióndelmundodelaalfareríadesdeuna perspectivaexperiencial,científicaytransversal.Mepropongounarevalorización delasposibilidadesexpresivasyperformativasdeladisciplinaalfarera.Realizar unanálisisdelasaportacionesplásticas,poéticas,socio‐culturales,éticasy turísticasenlasociedadcontemporánea(segundamitadsigloXXalaactualidad). Theaimofmyworkcanbefocusedinacompletereviewabouttheworldofpottery fromanscientificandtransversalperspective,basedonmyownexperiences.My objectiveistoreestablishaccordingtotheexpressiveandperformativepossibilities ofpottery,togetherwithananalysisoftheartistic,poetic,sociocultural,ethicand touristiccontributionsinmodernsociety(secondhalfof20thcenturypresentday) UtilizaremoslaexperienciaconcretadeeltallerdeTito(JuanMartínezVillacañas, 1945)enÚbedacomoparadigmadeloscambiossufridosoprovocadoseneste sector,sumetamorfosisdesdemediadosdelsigloXXylahipotéticavalidezdelas aportacionesdeesteartesano.Suadaptaciónaloscambiosysuaprovechamiento delosrecursosturísticos. WewillusetheasaframetheexperienceandhistoryofTitoWorkshop(Juan MartinezVillacañas,1945)inUbedaasanexampleofchangesoccurredinthissector andthemetamorphosisthisarthassufferedfromthesecondhalfofthe20thcentury. Thisartisan,awardedwiththeNationalPrize,willprovideuswithhishypothetical contributiontothisworld,togetherwithhisadaptationandexploitationoftouristic resources. Pensamosqueeltrabajoespertinentedadalaescasabibliografíaexistente,la parcialidad(siempredesdeópticaseconómicas,turísticasoantropológicasno conectadasentresi)delostrabajosanteriores,loquehaimpedidounalectura contextualizadadeunfenómenoartístico‐turísticotanimportanteparanuestra sociedad. 194 Wehaveaveryhighconsiderationforthiswork,asthereisscarcebibliographyon thetopic,togetherwiththebiased(takenfromnonconnectedeconomic,touristicor anthropologicalviews)perspectiveofformerworks.Allthisrepresentsahandicapin ordertoachieveacontextualizedcomprehensionofsuchanimportantartisticand touristicphenomenoninoursociety. Creemosqueenladisciplinaalfareracontemporáneaconfluyeninteresantes factorespatrimoniales,artísticos,socialesyantropológicos;porloquepueden hacerdeestetrabajounainteresanteaportaciónparasusJornadasde InvestigaciónyTurismo. Wefirmlybelievethatmanyinterestingheritage,artisticsocialandanthropological values,givingthisprojectaninterestingcontributiontoyourInvestigationand TourismSymposium.              195 INTRODUCCIÓN Nos proponemos en este trabajo un análisis de la evolución y adaptación del hecho alfarero en la ciudad de Úbeda, su presencia histórica, la forma de afrontar los diferentes cambios socio-económicos, su capacidad para sobrevivir y adaptarse a contextos diversos. Los primeros restos cerámicos datan de unos 6000 años antes de cristo, producidos, comercializados y usados en la misma ubicación geográfica de la ciudad actual, hacen de Úbeda uno de los asentamientos humanos, con actividad continuada, más antiguos de Europa. Aunque la actividad económica es fundamentalmente agrícola en toda su historia, el papel de la industria alfarera tendrá una gran importancia desde el origen hasta la actualidad. Encontraremos las huellas y la influencia de las diferentes culturas y civilizaciones que ocuparon esta zona de la península fielmente reflejadas en sus piezas de alfarería. La evolución de los cultivos, las épocas de esplendor económico y las de decadencia, los vaivenes sociológicos y demográficos repercutirán en el numero de talleres y en la calidad estética de su producción. Los artesanos serán perfectos “traductores” de su contexto histórico y de ellos podremos extraer algunas lecciones a la hora de afrontar los cambios y desafíos que se nos presentan en la actualidad. El fenómeno turístico tiene efecto en la ciudad de los Cerros casi desde la génesis del mismo tal y como lo entendemos actualmente. La antigüedad del Parador de Turismo (inaugurado en los años 30) ha supuesto la presencia ininterrumpida de viajeros “ilustrados” desde hace casi un siglo. Por otro lado, la declaración de los cascos históricos de Úbeda y Baeza como Patrimonio de la Humanidad en 2003 ha supuesto también una revitalización del sector servicios que nos dibuja un panorama nuevo, sin precedentes en la historia de la ciudad, y que supone un nuevo reto adaptativo. En este análisis diacrónico tomaremos como hilo conductor la actividad que desde un taller particular, el de Tito, se ha venido desarrollando desde mediados del siglo XX, y cómo ha sobrevivido, se ha desarrollado y a aprovechado las oportunidades que el turismo le ha ido ofreciendo. Veremos cómo una pequeña empresa familiar se ha ido 196 adaptando desde un modo de producción casi medieval a un sistema capitalista globalizado sin renunciar por ello a las aportaciones positivas de una tradición milenaria, interiorizando lo nuevo pero sin renunciar a los valores “humanistas” que una actividad tan conectada a su ecosistema genera y salvaguarda. No pretendemos con esta metodología “aplicada” a un artesano concreto idealizar en absoluto la actividad del mismo; no creemos, ni pretendemos, que nuestro ejemplo sea ejemplarizante, seguro que existen otros casos en otros lugares cuyas respuestas al progreso han sido tan eficaces o más que las de Tito y sería absurdo y acientífico erigir a nadie en modelo de nada. Aún así estamos convencidos de que en el caso que vamos a analizar confluyen elementos sociales, antropológicos, económicos y culturales que lo hacen muy interesante para el estudio. 197 ÍNDICE 1. LA TECNOLOGÍA MÁS HUMANA 1.1. El carácter civilizador de la alfarería. 1.2. La nutrición y la paz. 1.3. Una ciencia femenina. 1.4. Desde el nacimiento a la muerte. 2. BREVES NOCIONES TÉCNICAS 2.1. La tierra, el agua, el aire y el fuego. 2.2. Las pastas cerámicas: refrescar, conservar y cocinar. 3. PRESENCIA Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ALFARERÍA EN ÚBEDA 3.1. Condiciones geofísicas y sociológicas favorables. 3.2. Desde el Neolítico al desarrollismo. 3.3. El fin del mundo rural. 3.4. Turismo local. Coleccionistas y estudiosos. 3.5. Políticas turísticas nacionales. 3.6. La reubicación conceptual y territorial. 3.7. Transversalidades. 3.7.1. Museos. 3.7.2. Universidad. 3.7.3. Cine. 3.7.4. Comunicación. 4. CONCLUSIONES. BIBLIOGRAFÍA 198 1.LA TECNOLOGÍA MÁS HUMANA. 1.1. El carácter civilizador de la alfarería. No es casualidad que en la mitología fundacional de las más importantes civilizaciones esté presente el dios-alfarero, que el constructor o constructora primigenia utilicen la tecnología cerámica para crear al primer ser humano. En Mesopotamia, en la mitología greco latina o en el Génesis de la Biblia judeo-cristiana el creador primero adopta el papel de artesano para dar a luz el primer hombre y la primera mujer. Es sorprendente la adjudicación de este papel manufacturero en tan diversos contextos geográficos al personaje del primer creador, aparte de la intensa capacidad evocadora y poética que indudablemente tiene esta caracterización, podemos proponer otras motivaciones para entender esta elección. Los descubrimientos científicos modernos y, probablemente, la observación analítica de nuestros antepasados, han demostrado que la vida surge en un medio “fangoso”, lleno de nutrientes en descomposición; esta intuición pudo llevar a los primeros narradores de la historia a asociar el nacimiento de la vida y del ser humano al elemento barro. Pero la explicación más racional desde nuestro punto de vista sería la toma de conciencia por parte del ser humano de que es el dominio de la tecnología (metalúrgica o cerámica) la que nos constituye y diferencia como especie del resto de los animales, el control y la capacidad de transformación de las materias naturales, la destreza para crear instrumentos y utensilios serían las características que nos otorgarían una (imaginaria) superioridad respecto a los demás seres de la creación. Es este carácter genésico de la alfarería, su fuerte vinculación al desarrollo humano, la unión con todos los procesos civilizadores lo que nos hace destacar la importancia que ha tenido para nosotros como especie. Desde el Neolítico las piezas de alfarería han acompañado al ser humano, han conservado sus alimentos, han sido soporte para sus primeros alfabetos, contabilidades y contratos, de cerámica han sido los suelos, los tejados y las paredes de las ciudades. Las cubiertas refractarias de satélites y naves 199 espaciales son de cerámica, así como las piezas más resistentes de aeronáutica y las prótesis más sofisticadas. Muy pocas tecnologías humanas han resultado más útiles y generosas para la humanidad, más perdurables funcional y materialmente. 1.2. La nutrición y la paz. Frente a la otra tecnología que podríamos denominar “fundacional” de la humanidad, la metalurgia, más asociada a la construcción de útiles para la guerra, la cerámica está irremisiblemente unida al almacenamiento, preparación y servicio de alimentos. Conviene aclarar que esta es una visión muy generalizada y que no se nos escapa que a lo largo de la historia de la construcción de útiles metálicos también existen innumerables ejemplos de utensilios “no bélicos”: abalorios, agujas y alfileres, material quirúrgico, vajillas, etc. Y que del mismo modo también podemos encontrar producción cerámica para fines no pacíficos, por ejemplo las balas para hondas romanas o las interesantes carcasas, para granadas de mano, árabes. Aún siendo conscientes de lo injusta e inexacta que puede resultar toda generalización creemos que es acertada la asociación del grueso de la producción alfarera en toda su historia a fines pacíficos (nutricionales, rituales, lumínicos, estéticos, etc) y que por el contrario, el arte de los metales está asociado a fines más beligerantes (guerra, defensa, etc). Acotado el campo de acción de la cerámica y fijada su vinculación al terrero de los alimentos, destacaremos que junto al desarrollo de la agricultura es imprescindible un desarrollo simultáneo de la capacidad de almacenamiento de la producción y del excedente. Los pueblos capaces de almacenar alimentos podrán dedicar cada vez más tiempo a actividades reflexivas y recreativas, no serán tan dependientes de la climatología y de los vaivenes de la naturaleza, lo que supondrá un mayor desarrollo en todos los niveles de la existencia. Aparecerán culturas más ricas en todos los sentidos, que podrán abordar empresas más arriesgadas, explorar y conocer su entorno; serán poblaciones con menos carencias nutricionales, menos propensas a la enfermedad y más 200 aptas para sobresalir sobre sus competidores y vecinos. La humanidad ganará en calidad de vida por la asociación de la agricultura y la alfarería. Todas estas aportaciones se desarrollarán con más fortuna en circunstancias de estabilidad territorial y de paz. La recursos ofrecidos por la tecnología cerámica favorecen sociedades menos beligerantes al conseguir estabilidad alimentaria y del mismo modo, los periodos de paz permiten producciones alfareras de mayor calidad técnica y estética, al permitir una sostenida transmisión y perfeccionamiento de los conocimientos y técnicas de generación en generación. 1.3. Una ciencia femenina. Aunque los estereotipos patriarcales de los que somos herederos nos hacen imaginar un “dios-alfarero” o un artesano fornido físicamente, es evidente, que por los valores que generan la creación cerámica, expresados anteriormente, y por los que transmite en la producción más primitiva, los primeros alfareros de la humanidad tuvieron que ser mujeres. El reparto de tareas de los primeros asentamientos humanos: hombres cazadores y mujeres recolectoras, favorecería que las primeras piezas de barro cocido nacieran de manos femeninas. Está teoría se ve confirmada en pueblos que han sobrevivido en un estado prehistórico o bien en zonas geográficas en las que por otros motivos la alfarería ha permanecido en manos femeninas. Destacaremos en España las producción de las Islas Canarias o de los pueblos de Zamora, Moveros y Pereruela, de un elevado nivel estético. Podemos aventurar que conforme las técnicas cerámicas fueron evolucionando y tomando mayor relevancia dentro de los sistemas productivos, la mujer fue siendo paulatinamente desplazada de los talleres y desposeída de unos conocimientos que podían afectar o poner en cuestión estructuras cada vez más patriarcales. Aún así en determinados centros alfareros quedaron piezas cuya producción siguió estando en manos de las mujeres, es el caso de los anafres (pequeñas hornillas portátiles, destinadas a la cocina), que por su dificultad técnica e incomodidad de 201 3.2. Desde el Neolítico al desarrollismo. Cada periodo irá dejando unas influencias en la producción, algunas de ellas sobrevivirán con el paso del tiempo y otras serán desplazadas por nuevas técnicas o gustos. La producción de época ibérica de esta zona (frente a la levantina) destaca por una mayor geometrización y una escasísima presencia de temas animalísticos en las decoraciones. El nivel de exigencia en el torneado y las formas será elevadísimo. Es en el periodo islámico cuando las técnicas y acabados de la alfarería disfrutarán de una auténtica revolución. Las nuevas tecnologías importadas de oriente, los esmaltes, los hornos cubiertos, la delicadeza de los acabados, etc, significarán un avance formal y conceptual cuya influencia sobrevive hasta nuestros días. La incorporación de los vidriados en verde (con óxido de cobre), además de un refinamiento estético y funcional, serán desde entonces definitorios de la alfarería andaluza en general y ubetense en particular. Tras la reconquista serán las decoraciones en azul (óxido de cobalto) las que se irán imponiendo, la nobleza que construye sus palacios en esos momentos querrá equiparlos con alfarería de este tipo, la influencia italiana es evidente y esto dará lugar a una producción cerámica a la altura de los centros europeos más prestigiosos. Este estilo decorativo prácticamente desaparecerá durante las crisis económicas y demográficas que padecerá la zona a partir del siglo XVII, no habrá una clientela que pueda pagar una materia prima tan cara como el cobalto. Desde el barroco y hasta mediados del siglo XX sobrevivirá una alfarería de gran nivel estético en cuanto a formas se refiere pero muy austera respecto a las decoraciones. Pequeñas decoraciones en verde (más asequible) se seguirán haciendo, pero serán los acabados “miel” (la arcilla vitrificada directamente) y los fondos blancos (con engobe de tierra del Viso del Marqués) los que constituyan el grueso de la producción decorada. Cántaros, ladrillos y tejas serán el sustento exclusivo de muchos talleres. Estas piezas, extremadamente sencillas, estarán asociadas a las clases más humildes (la mayoría de la población) y no serán valoradas hasta la actualidad. 208 Los alfareros y la alfarería irán cayendo en una progresiva desvalorización social y económica que los empujará a su extinción en cuanto aparezcan materiales y costumbres nuevos. 3.3. El fin del mundo rural. Muchas zonas rurales en España, entre ellas Úbeda, no experimentaron la Revolución Industrial hasta mediados del siglo XX; las formas de vida, las costumbres, las formas de producción artesanas habían permanecido sin grandes cambios desde la Edad Media. El llamado “desarrollismo” español, la mecanización del campo, el desplazamiento demográfico del campo a la ciudad, las mejoras en las condiciones de vida como el acceso doméstico al agua, y la aparición de nuevos materiales como el duralex o el plástico, supondrán una hecatombe para las artesanías. Aunque esta modernización podría considerarse una mejora para la vida de millones de personas, también significará la desaparición de un importante patrimonio etnológico. La alfarería que ya era un oficio bastante estigmatizado desde hacía siglos sufrirá en primera línea los nuevos tiempos: al mecanizarse el campo dejarán de venderse las ingentes cantidades de cántaros que se requerían para las labores agrícolas manuales, la llegada del agua a las casas acabará también con el trasiego diario de miles de cántaros en todas las ciudades españolas que hasta entonces se habían llenado (y roto en el transporte) en las fuentes públicas; materiales más resistentes, baratos y ligeros desplazarán de las cocinas y mesas las cazuelas, los platos, las orzas y las tinajas tradicionales. En unos pocos años la demanda se reducirá tan drásticamente que en torno al 90% de los talleres cerrarán. Esto supone la reducción al mínimo de los talleres en casos como Úbeda, o, lo que es más grave, la desaparición total de alfareros y alfareras en muchos lugares de España. El segundo caso es aún más dramático porque la interrupción de la actividad implica que todo el conocimiento transmitido generación tras generación, de forma oral exclusivamente, se pierde para siempre; con suerte se conservarán algunas piezas en los desvanes pero todo el bagaje técnico, léxico, ritual será irrecuperable en gran medida. 209 A parte de la ruina económica es destacable el desprecio social que los alfareros ya venían soportando pero que en este periodo se agrava; la generación que en los años sesenta tiene entre 20 y 30 años es culpabilizada si no emigra y se somete a los dictados de los nuevos tiempos, permanecer en el oficio de tus antepasados es visto como un fracaso, una muestra de incapacidad para emprender y explorar nuevos horizontes. 3.4. Turismo local. Coleccionistas y estudiosos. En el caso de Úbeda tendremos la fortuna de contar con la presencia de viajeros y “proto-turistas” desde muy antiguo, gracias a su importante patrimonio arquitectónico y a la presencia de uno de los Paradores más antiguos de la red, la ciudad pudo contar con una puntual presencia de visitantes que se interesaban no solo por lo monumentos sino también por las artes y las costumbres populares. Esta demanda permitirá en los años 50-60, de transición entre la producción alfarera tradicional y la incipiente producción más decorativa y etnológica, la supervivencia de algún taller en el que perduraron los conocimientos heredados del pasado. Este tipo de visitantes, alemanes y franceses sobretodo, ayudaban al alfarero no sólo a vender sus piezas sino a empezar a valorar su trabajo. El interés que muestran por las piezas más antiguas y por toda la cultura asociada al oficio irá posibilitando un “empoderamiento” de los pocos artesanos que han permanecido en los talleres. Observan asombrados como el desprecio de su entorno más cercano se torna en admiración en estos “forasteros”, el alfarero va a empezar a sentirse valorado como no lo había sido en siglos. Empezará a producirse un efecto llamada, aparecerán poco a poco publicaciones y guías, el coleccionismo de alfarería popular se irá revitalizando y los pocos talleres que han resistido el duro periodo de transición se irán reactivando. 210 3.5. Políticas turísticas nacionales. En este periodo habría que hacer un reconocimiento a las incipientes políticas turísticas del tardo-franquismo. Las primeras oficinas de Información y Turismo, decoradas con muestras de la artesanía local pondrán su grano de arena para dar a conocer talleres. La creación de la Empresa Nacional de Artesanía ayudó de forma determinante a cientos de talleres a modernizar sus criterios de comercialización y se dieron los primeros pasos en la internacionalización del producto. Las tiendas de Artespaña dignificaron extraordinariamente el trabajo de los artesanos ofreciéndoles escaparates privilegiados en las ciudades más importantes. El desarrollo de un turismo no específicamente cultural también propicio que se abrieran tiendas en zonas de costa o ciudades monumentales que supusieron también un nuevo mercado para la artesanía. Dentro de la iniciativa privada también cabe destacar la importancia de centros comerciales como Galerías Preciados o El Corte Inglés que fueron incorporando a su oferta el trabajo de artesanos españoles. 3.6. La reubicación conceptual y territorial. El nuevo marco de actuación obligó al alfarero a una nueva actitud ante su trabajo, el bagaje recibido, la herencia, seguía siendo fundamental e irrenunciable pero se hacía necesario incorporar nuevos conceptos y capacidades. El nuevo mercado, y los investigadores, valoraban la identidad, el contexto, la honestidad, la sencillez, lo etnológico, términos que resultaban nuevos y que el artesano no había necesitado utilizar ni entender, era el actor, en su obra se sintetizaban muchos de esos valores pero él no había sido consciente de ellos nunca. Por primera vez se le presentaba como depositario y transmisor de un patrimonio inmaterial, una nueva responsabilidad caía sobre sus hombros. Si en el pasado reciente el padre alfarero había animado a sus descendientes a conquistar empleos más cómodos y mejor remunerados ahora se sentía obligado a que el oficio familiar “no se perdiera” y fuera continuado por sus hijos. En el aspecto más formal del trabajo también aparecen nuevas tensiones, las técnicas y estéticas tradicionales habían permanecidos inalteradas durante siglos, no había 211 necesidad de cambiar porque el mundo no cambiaba ni se conocían otras opciones, pero en unos pocos lustros al alfarero se le despliegan nuevos mundos ante si: por un lado, el mayor acceso a la cultura le hacen descubrir (a través de la arqueología fundamentalmente) otras épocas de su misma tradición, más ricas o más atractivas para su gusto. Por otro lado, la universalización de la información y los mercados le harán receptor (y emisor) de influencias que pueden estar muy lejos físicamente pero resultarle próximas emocional y estéticamente. Los avances técnicos se aceleran y abaratan, profesionales de la química y la ingeniería ofrecen sus servicios al alfarero y este ha de desarrollar un criterio acertado para incorporar o rechazar las nuevas posibilidades productivas. Los nuevos tiempos traen constantemente encrucijadas en las que es preciso elegir entre la tradición y la innovación, entre la impermeabilidad y la porosidad. Va a ser preciso conjugar elementos a velocidad de vértigo, experimentar con novedades y rearticular estructuras heredadas, a veces, anquilosadas. La alfarería de Tito (Juan Martínez Villacañas, 1940) será un caso paradigmático de esta transición: en 1965, con 25 años, este alfarero se hace cargo del taller de su padre; los mensajes que le llegan de su entorno más cercano son los de imitar a sus familiares y amigos: cerrar un negocio en decadencia y buscar otro trabajo en la industria o los servicios, emigrar. El instinto emprendedor (y de supervivencia) y un sincero amor hacía la alfarería y su territorio le harán explorar un camino diferente al que todos le aconsejan. Casi sin darse cuenta, guiado por sus criterios estéticos, por la excelencia técnica y creativa aprendida de viejos maestros, reinventará la tradición alfarera ubetense. Respetando lo heredado recuperará acabados y estilos del pasado, redirigirá su producción hacía una clientela culta y de buen nivel adquisitivo, creará una firma (TitoÚbeda) que irá ganando prestigio con el tiempo y garantizará a sus clientes la autoría. Intuirá desde muy pronto las posibilidades de desarrollo que le ofrece el turismo. Tito se convertirá con el tiempo en un eslabón precioso y revitalizador de esta larga cadena que es la historia de la alfarería. 212 Taller de Tito. Úbeda Haremos un apartado para referirnos a la reubicación física en el caso de Úbeda. Desde el siglo XVI los talleres alfareros habían sido concentrados en las afueras de la ciudad, en la calle Valencia, en casas bien abastecidas de agua, con amplios patios para el secado de las piezas y la construcción de los hornos, alejadas del centro para evitar las molestias que pudieran derivarse de los humos durante la cocción de las piezas. Era una solución bastante racional aunque hasta ese momento los talleres habían estado diseminados por el entramado urbano, integrados con el resto de la población y de las actividades. Durante más de 300 años el barrio alfarero fue eficaz para el gremio, tenían su territorio, su cofradía y sus fiestas. Pero a partir de los años 80 (del siglo XX), el principal cliente de la cerámica, el turismo, cambiará sus hábitos, las visitas serán rápidas y programadas en la mayoría de los casos, querrán conocer (fotografiar) el casco histórico lo más rápidamente posible y pasar a otra cosa. El traslado al barrio alfarero será una dificultad para la visita y muchos turistas renunciarán a verlo. Al intuir esta tendencia hacía el turismo-exprés, Tito ve necesario reubicar su taller en el cogollo monumental para que los guías turísticos tropiecen con él y consuman cerámica. Una vez más, como en los años 60, luchará contra las inercias y se enfrentará a las críticas de quienes siempre tienen un problema para una solución. A principios de los 90 Tito inaugura en el centro de Úbeda un nuevo concepto de taller, abierto y accesible, al que se le añaden las funciones de galería, museo y comercio. Es una innovación y, para algunos, un sacrilegio reconquistar para la alfarería la zona noble de la ciudad, 213 abandonar el gueto en el que había sido encerrada en el siglo XVI y reivindicar el mismo tratamiento que se está dando al resto del patrimonio. La experiencia es un éxito y será paulatinamente imitada por el resto de talleres y actividades de la ciudad, así como exportada a otros centros de incipiente desarrollo turístico con talleres artesanos. 3.7. Transversalidades. La modernidad hará necesario un diálogo de la alfarería con otras disciplinas y hábitats con los que hasta ahora la relación había sido pasiva o directamente nula. Espacios hasta ahora cerrados, como la Universidad o el Arte dirigirán su atención hacía la alfarería desde una honesta posición de igualdad y respeto. El alfarero a su vez descubrirá nuevas posibilidades de negocio o de promoción en sectores hasta ahora inaccesibles como el cine o los medios de comunicación. 3.7.1. Museos. Aunque desde hacía mucho tiempo museos de Artes y Tradiciones Populares, etnográficos, municipales o arqueológicos se habían preocupado de recoger y estudiar las obras de alfareros y otros artesanos es desde finales del siglo XX cuando la relación con estas instituciones va ser bidireccional y equitativa. La mayoría de gestores culturales abandonarán actitudes paternalistas y permitirán una posición más participativa del artesano, esto posibilitará exposiciones temporales de obra popular en recintos museísticos y experiencias tan enriquecedoras como la del Museo de la Memoria de Andalucía, bajo el patronazgo de Caja Granada, y que supone un hito en el concepto museográfico y pedagógico al favorecer una participación de los artesanos desde la génesis del proyecto. Cabe destacar en este apartado las iniciativas museográficas privadas llevadas a cabo por los propios artesanos en diferentes puntos de España, realizando una encomiable tarea de recuperación y conservación del patrimonio, que si bien puede tener serias carencias museológicas y expositivas, han evitado, de momento, la desaparición de miles de piezas y utensilios. 214 3.7.2. Universidad. Las facultades de Bellas Artes, las de Historia, las de Turismo o las de Economía incluso, han vuelto su mirada hacia el mundo de la artesanía y sus modos de producción. Con una actitud novedosa, abierta y desprejuiciada, se da voz por primera vez al testimonio del artesano, se le considera una fuente digna para la investigación. En estudios de carácter antropológico por supuesto, pero también áreas más técnicas como la arqueología o la economía doméstica se enriquecen con el contacto directo con los artesanos y artesanas, aprovechando su habilidades o sus conocimientos ancestrales. Poco a poco la artesanía se incorpora a la formación de futuros creadores y se replantea su importancia dentro de las Bellas Artes, ayuda a los arqueólogos a “leer” y entender los fragmentos cerámicos de los yacimientos, o se incorpora como formación complementaria de calidad para los pedagogos. 3.7.3. Cine. Sobretodo a partir de la colaboración del taller de Tito en la realización del atrezzo cerámico para la superproducción Alatriste, se abre un nuevo campo comercial y promocional para la alfarería. La elaboración de piezas o colecciones bien documentadas históricamente, adaptadas al concepto estético de cada película y mostradas con gran respeto cinematográfico pueden suponer un espacio interesantísimo para el sector. La colaboración con el cine ha tenido continuidad en el taller citado y se ha extendido a series de televisión de éxito como Águila Roja. La experiencia también ha sido asimilada en otros centros alfareros españoles. 3.7.4 Comunicación. Las nuevas tecnologías y la enorme competencia entre los medios de comunicación también suponen una oportunidad divulgativa para la alfarería. Por primera vez en la historia cualquier persona puede universalizar su mensaje a través de las redes sociales, esto provoca una sobresaturación informativa, es evidente, pero quizá es en ese, a menudo, maremagnum de vacuidades dónde el mensaje ancestral, contrastado y auténtico de lo artesano puede brillar como nunca lo ha hecho. Por otro lado la avidez de noticias que la competencia entre medios de comunicación, locales, regionales y 215 nacionales, provoca puede ofrecer a los pequeños talleres unas enormes posibilidades promocionales y publicitarias, una caja de resonancia que no podría permitirse insertando anuncios pero sí generando noticias. 4. CONCLUSIONES. Hemos intentado defender y transmitir que la alfarería es un importante patrimonio cultural, inmaterial, etnológico y artístico para este país y para toda la humanidad. Que de la artesanía en general y de la cerámica en particular se pueden extraer enseñanzas y valores (de sostenibilidad, de género, técnicos, estéticos, etc) útiles para la sociedad del siglo XXI. Que de la actitud de determinados artesanos podemos extraer un ejemplo de resistencia e imaginación frente a las crisis y desafíos del presente y del futuro. Aventuramos que sólo desde una actitud abierta y flexible por parte de los artesanos y artesanas, competitiva e interdisciplinar, comunicativa con todos los entornos y disciplinas, se puede garantizar la supervivencia de su modo de vida. 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