El Es ado omen a á la in e cul u alidad, inspi a á sus polí-
icas e in eg a á sus ins i uciones según los p incipios de equi-
dad e igualdad de las cul u as.
Cons i ución del Ecuado , 1998.
Es a Cons i ución econoce y ga an iza el de echo de los
pueblos y las comunidades indígenas a la lib e de e minación.
Cons i ución de México, 2001.
1. UNPAR DE NUEVOS PRINCIPIOS CONSTITUTIVOS DE UN DERECHO POR MITADES.—2. LAPLAS-
MACIÓN CONSTITUCIONAL, OEVACUACIÓN TAL VEZ, DE LAS NOVEDADES.—3. DESARROLLO NORMA-
TIVO: LAS JURISDICCIONES Y LAS LEYES.—4. CONCLUSIÓN POSIBLE: PRINCIPIOS CONSTITUYENTES Y
AGENTES CONSTITUCIONALES.
Pa amos de una e idencia bien a la is a. En el úl imo cambio de milenio
de la e a c is iana, en e 1998 y 2001 de su cuen a de años en conc e o, se ha
p oducido un sal o al menos cuan i a i o de las a enciones cons i ucionales
pa a con la p esencia indígena po La inoamé ica. Los ex os de las Cons i u-
ciones ienen aho a a dedica les a los pueblos indígenas, como suje os colec-
i os de de echos así exac amen e iden i icados, una a ención impensable ya
no digo allá po los iempos oda ía abie amen e acis as, bien que ya cons i-
ucionales, del siglo XIX, sino hace an sólo una decena de años, acá cuando se
ace caba el cincuen ena io de la Decla ación Uni e sal de los De echos
Humanos, que da a de 1948 como bien se sabe. Coincidiendo p ecisamen e
NOVEDADES CONSTITUCIONALES
YCONTINUIDADES CONSTITUYENTES:
ECUADOR, VENEZUELA, MÉXICO,
BOLIVIA (1998-2004)
BARTOLOMÉ CLAVERO
195
Re is a Española de De echo Cons i ucional
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con la e emé ide, po una especie de casualidad que no es desde luego ex a-
ña a la expe iencia de a ias décadas de un de echo in e nacional de de echos
humanos, la eclosión se p odujo. Las nue as Cons i uciones de Ecuado en
1998 y Venezuela en 1999, así como la e o ma cons i ucional de México en
2001 lo es imonian con c eces. En 2004, hace unos meses, o a enmienda en
es e caso de la Cons i ución de Boli ia no se ex iende mucho, pe o, siéndolo
a la o alidad, p e iendo odo un p oceso cons i uyen e o, más oda ía, econs-
i uyen e, ab e las compue as pa a anquea la en ada de los pueblos indí-
genas poco menos que con odos los hono es al ecin o en e o y has a aho a
ese ado de la no ma cons i ucional. Veamos (1).
1. UN PAR DE NUEVOS PRINCIPIOS CONSTITUTIVOS
DE UN DERECHO POR MITADES
El sal o pod ía se ambién cuali a i o, pues hay no edades de ondo. Cabe
ap ecia undamen almen e un pa . Como inno aciones que pudie an se de la
máxima ele ancia, nos encon amos con unos p incipios de igualdad en e las
cul u as y de p opia de e minación de los pueblos, sea dicho en el o den
c onológico como compa ecen. Iden i iquemos o mulaciones an no edosas.
En 1998, la Cons i ución del Ecuado egis a los p incipios de equidad e
igualdad de las cul u as como cánones ec o es del o den ins i ucional y de la
p ác ica polí ica (a . 62). El 1999 le sigue la de Venezuela egis ando el p in-
cipio de igualdad de las cul u as como di ec iz a su ez de la in e cul u ali-
dad que hab á de cons i ui a pa i de aho a la guía del de echo y la polí ica
(a . 100).
En 2001, la Cons i ución de México, e o ma median e, p oclama: «Es a
Cons i ución econoce y ga an iza el de echo de los pueblos y las comunida-
des indígenas a la lib e de e minación y, en consecuencia, a la au onomía» a
unos de e minados e ec os que elaciona. Nos in e esa aho a el p incipio, en
cuya pun ualización se abunda: «El de echo de los pueblos indígenas a la lib e
de e minación se eje ce á en un ma co cons i ucional de au onomía que asegu-
NOVEDADES CONSTITUCIONALES Y CONTINUIDADES CONSTITUYENTES BARTOLOMÉ CLAVERO
(1) He aquí el ex o de mi con e encia en el IV Encuen o de In es igado es e In es igado-
as sob e los De echos de los Pueblos Indígenas celeb ado en la Sala «F ancisco Tomás y Valien-
e» de la Uni e si a de Gi ona, Ca alunya, España, 13-15 de oc ub e 2004. No sé si esul a au is-
a mi simpa ía con la en idad que da ida a es os encuen os, la Asociación de In es igado es e
In es igado as sob e los De echos de los Pueblos Indígenas. Tu e el bene icio de una audiencia
in e ac i a. Re lexiono di ec amen e sob e los ex os cons i ucionales: h p://www.ce an es i -
ual.com/po al/cons i uciones/cons i uciones.sh ml.
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e la unidad nacional» (a . 2, p . y 2.A, p .). En é minos de p incipios, diga-
mos que es el de la p opia de e minación de los pueblos indígenas. La Cons-
i ución habla de lib e de e minación, pe o p e ie o modula lige amen e el
lenguaje pues en el o den in e nacional igen e es a o a exp esión no p odu-
ce una eclusión en e las on e as como en cambio hace la e e ida pun uali-
zación cons i ucional. No digo que la dis inción deba hace se, sino que la hago
pa a conju a la con usión que el lenguaje ac ual de la Cons i ución mexicana
puede cie amen e p opicia . Quienes de ienden el dis ingo, hablan de de echo
a la lib e de e minación in e na, lo que pa ece de en ada un concep o un an o
con adic o io pa a la p opia libe ad que así se de ine. Luego segui é con
cla i icaciones a pie de ex o, cual con iene si a amos de documen os no ma-
i os y encima cons i ucionales.
En 2004, Boli ia p ocede a una e o ma cons i ucional de ipo p ocedi-
men al. Con is as a un cambio de la Cons i ución que se augu a comple o
(a . 232: «La Re o ma o al de la Cons i ución Polí ica del Es ado es po es ad
p i a i a de la Asamblea Cons i uyen e, que se á con ocada po Ley Especial
de con oca o ia…»), se concede en ada a los pueblos indígenas como agen-
es au ónomos de ep esen ación polí ica: «La ep esen ación popula se eje -
ce a a és de los pa idos polí icos, ag upaciones ciudadanas y pueblos indí-
genas»; «Los pa idos polí icos, las ag upaciones ciudadanas y los pueblos
indígenas que concu an a la o mación de la olun ad popula son pe sonas
ju ídicas de de echo público» (a s. 222 y 223, con pun ualizaciones inmedia-
as que en pa e e emos). De en ada, con es a e o ma, aunque no se ecoja
la exp esión o alguna o a simila , el p incipio de p opia de e minación de los
pueblos indígenas es á asumiéndose. Cómo pueda p e e se que ope e es lo
que conside a emos.
Son p incipios cons i u i os de de echos. En es e segundo caso más
ecien e llega a o mula se incluso en al o ma, di ec amen e como de echo a
la de e minación colec i a como emos en México. El p incipio de la igual-
dad en e cul u as cons i uye po su pa e el í ulo y el mo i o pa a el de echo
a la p opia cul u a, un de echo an e odo indi idual, el de echo de odos y
odas, de cada una y cada uno, a aquella cul u a en la que se indi idualiza y
socializa, así como desde luego a oda aquella a la que lib emen e acceda y po
la que, acumulando o al e nando, lib emen e op e. Dicho de o a o ma, es el
de echo a la iden idad cul u al cuya p emisa la cons i uye el p incipio de
igualdad en e cul u as si lo que ha de ep esen a es libe ad indi idual y no
adsc ipción o zosa a la comunidad de o igen ni de i ación o zada hacia o as
posiciones como, sin i más lejos, la que se iden i ique con el Es ado y
p omue a po el mismo. Si ige un p incipio de igualdad en e cul u as, si és e
ha de oma se en se io en é minos de de echo, la misma iden idad cul u al del
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Es ado, po mucho a aigo incluso que haya log ado, ha de queda suspendi-
da y debe se desac i ada. De o o modo, nunca hab á po Amé ica elación
en pie de igualdad en e cul u as indígenas y no indígenas.
Las Cons i uciones del Ecuado y de Venezuela gua dan consecuencia en
lo que oca a la o mulación del p incipio y el de echo, la igualdad en e cul u-
as y el de echo a la iden idad. Véase el pa ág a o 24 del a ículo 23 del ex o
ecua o iano, que egis a al de echo sin más especi icación, en elación con
odo el con ex o e e en e a la plu alidad econocida de cul u as con pa icula
a ención al a ículo 84 que egis a el «de echo colec i o» de «los pueblos
indígenas» a «man ene , desa olla y o alece su iden idad y adiciones en
lo espi i ual, cul u al, lingüís ico, social, polí ico y económico». Y éase
ambién el egis o equi alen e del ex o enezolano: «Los pueblos indígenas
ienen de echo a man ene y desa olla su iden idad é nica y cul u al, cosmo-
isión, alo es, espi i ualidad y sus luga es sag ados y de cul o» (a . 121). Es
la exp esión colec i a del de echo indi idual a la p opia cul u a, el cual se e
ampa ado y ga an izado an e odo po la capacidad del mismo pueblo y no
an o po el econocimien o del Es ado, po es o que es lo p opio de las Cons-
i uciones. De echo del indi iduo a la iden idad cul u al y de echo del pueblo
a la cul u a colec i a son na u almen e coex ensi os. Se equie en mu uamen-
e. Ol idémonos del i esponsable juego in elec ual de con aposición en e
de echos indi iduales y de echos colec i os.
Ad i amos en onces que es amos an e un pa de p incipios, pe o an e un
solo de echo, bien que és e de una doble dimensión, la indi idual y la colec i-
a. Es amos an e un de echo an humano como a la p opia de e minación, un
de echo que, de in e esa a dimensiones colec i as, co esponde an o al indi-
iduo como a la comunidad de una o ma además con luyen e en e uno y o o
suje o, el indi idual y el colec i o. O a cosa es que en su eje cicio se p oduz-
can oces y con lic os, igual que pueden p oduci se en la con i encia en e
libe ades indi iduales sin que ello enga po qué pone en cues ión ninguna
de en e ellas. Aquí aho a a amos de la o mulación del de echo y no de su
p ác ica. Lo llama i o en onces es que, conside ándose los elemen os de
ambas dimensiones, no haya una sola Cons i ución que a icule el de echo del
indi iduo y el de echo de la colec i idad a la iden idad de cul u a po de e -
minación p opia an o indi idual como colec i a. Las Cons i uciones que
con emplan el de echo del pueblo a la de e minación no egis an el de echo
del indi iduo a la iden idad y ice e sa. Los ex emos de un egis o sin el o o
pueden e se en la Cons i ución del Ecuado , con el de echo del indi iduo, y
en la de México, con el de echo del pueblo.
El de echo a la iden idad cul u al iene una p esencia en el cue po la ino-
ame icano de ex os cons i ucionales incluso an e io a es as úl imas no eda-
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des sin in en o siquie a de a iculación en el p opio seno de la Cons i ución.
Véase la o mulación de la de Gua emala que da a de 1985: «Se econoce el
de echo de las pe sonas y de las comunidades a su iden idad cul u al de acue -
do a sus alo es, su lengua y sus cos umb es» (a . 58). Regis o de iden idad
indígena se encuen a po alguna o a Cons i ución (Panamá, 1972; Nica agua,
1987; Colombia, 1991; Pa aguay, 1992; Pe ú, 1993; A gen ina, 1994...). Del
mismo modo, en e esas y o as Cons i uciones, hay egis os de mul icul u a-
lismo como econocimien o de la coexis encia de cul u as sin que ello ampo-
co sien e un escena io de a iculación en e de echos.
La no edad que es oy que iendo des aca no es la del me o egis o de
de echo y de cul u as, sino la del sus en o que le o ece el añadido de o a
dimensión del p ime o, la p opia de e minación de los pueblos, o la de un p in-
cipio de ondo, el de la igualdad en e cul u as, pa a lo segundo. Es o b inda
ealmen e el undamen o pa a una o mulación a iculada que sigue b illando
po su ausencia. El juego que en onces pueda desplega en las mismas no mas
cons i ucionales es lo que amos aho a a conside a .
2. LA PLASMACIÓN CONSTITUCIONAL, OEVACUACIÓN TAL VEZ,
DE LAS NOVEDADES
Cul u a y lengua no coinciden po supues o. La segunda puede se una
mani es ación más de la p ime a, pe o ampoco necesa ia. Sob e odo en espa-
cios que han su ido se e amen e el acoso y la p esión del colonialismo, puede
habe cul u as sin lenguas, esis iendo las unas pese a la de as ación de las
o as. En odo caso, la lengua es un indicio impo an e de la cul u a. Así, la
posición que la Cons i ución les depa e a las lenguas indígenas puede se
bas an e signi ica i a de aquella en la que ealmen e si úa a las co espon-
dien es cul u as. Veamos en onces.
La Cons i ución del Ecuado , la que sien a el p incipio de «equidad e
igualdad de las cul u as», dice lo siguien e sob e lenguas: «El Es ado espe a
y es imula el desa ollo de odas las lenguas de los ecua o ianos. El cas ellano
es el idioma o icial. El quichua, el shua y los demás idiomas ances ales son
de uso o icial pa a los pueblos indígenas (...); «El Es ado ga an iza á el sis e-
ma de educación in e cul u al bilingüe; en él se u iliza á como lengua p inci-
pal la de la cul u a espec i a, y el cas ellano como idioma de elación in e -
cul u al» (a s. 1 y 69). Las lenguas, como las cul u as, son iguales, pe o
esul an más iguales que o as algunas y sob e odo una. No odas me ecen
mención cons i ucional. Y el cas ellano es el idioma o icial y el de elación
in e cul u al. O icial es una ieja conside ación que aho a ela i amen e se
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pa icipa a las lenguas de los pueblos indígenas, pues és as son de uso o icial
sólo pa a ellos. Y no puede deci se que no haya una ó mula de a iculación:
la in e cul u alidad cuyo medio lingüís ico es en exclusi a el cas ellano.
¿Cabe la opción? El cas ellano puede esul a lengua anca de elación no
sólo en el in e io del Ecuado , sino ambién indudablemen e espec o al
anchísimo espacio de la humanidad cas ellanó ona, allá bas an e po encima
de los escien os millones de indi iduos. El quichua, que es na u almen e la
lengua quechua y ambién una lengua anca en algunos o os medios indíge-
nas, se i ía en su caso de elación con una humanidad de una decena de
millones. En odo caso, si la cues ión uese cuan i a i a, la opción indígena
pod ía ep esen a una o ma de solida idad no sólo con el uni e so quechua,
sino ambién con una humanidad de más de escien os millones de pe sonas,
quienes se calcula que in eg an ac ualmen e la población indígena del mundo.
Si ue a cues ión de núme os, hab ía opciones en la balanza.
Si hubie a en e ec o opción, no se ía cuan i a i a, sino cuali a i a, quie o
deci en e p io idades di e sas de solida idad con humanidades más a ines o
más ecinas. Pe o el caso es que no hay necesidad de op a pues no iene po
qué habe pola idad ni é minos de exclusión po ende. Cabe la compa ibili-
dad en e más de una lengua y, con ello, en e más de una solida idad. Pod ía
habe igualdad al menos en e el cas ellano y el quichua como lenguas o icia-
les de in e elación cul u al sa is aciendo es o quizás a las algo más nume o-
sas que concu en den o de las on e as del Ecuado siemp e que las mismas,
odas ellas, engan econocimien o y eciban espe o no sólo o mula ios desde
luego. Digo que quizás po que ampoco me a e o a se muy ase i o en ma e-
ia cuyo disce nimien o no me co esponde. Lo es de p opia de e minación de
los indi iduos y pueblos indígenas po supues o.
La Cons i ución del Ecuado iene además el ges o de se la p ime a y la
única de la his o ia cons i ucional en e a de oda Amé ica que no sólo se e ie-
e a lengua indígena, a lengua no p oceden e de Eu opa, sino que la u iliza. Se
a a desde luego del quichua: «Ama quilla, ama llulla, ama shua» (a . 97.20).
He aquí unos p incipios gene ales del de echo de honda aigamb e en e
quichuas y bien conocidos po el espacio andino, desde la Colombia me idio-
nal al Chile sep en ional pasándose po el Ecuado , Pe ú y Boli ia, po deci -
lo en é minos de Es ados. La Cons i ución ecua o iana empaña el ges o adu-
ciendo inmedia amen e al cas ellano: «No se ocioso, no men i , no oba ».
¿Cómo puede pensa se que la ó mula es desconocida en e no quichuas? O
peo , ¿pueden exis i en el Ecuado gen es no quechuas an a dis ancia de sus
ecinos quichuas que e ec i amen e la desconozcan? ¿Y po qué no se ha
sen ido la misma necesidad de aduci odo el es o de la Cons i ución en el
mismo momen o que oda ella se o mula al menos al quichua? ¿El conoci-
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mien o que alla en una di ección se p esume al con a io en la o a? Tamaña
p esunción de ini i amen e desequilib a la balanza de igualdad en e cul u as.
¿Y qué deci de la unción de in e cul u alidad? ¿Qué añade o que modi-
ica espec o a la adicional de o icialidad? «Se u iliza á el cas ellano como
idioma de elación in e cul u al», cual hemos is o. Pa ece que no se a a
aho a de un ac o de desequilib io, sino de eequilib io en e cul u as a a és
de la comunicación mu ua po el medio más expedi o, el cas ellano. La in e -
cul u alidad pa ece un co ola io necesa io del mul icul u alismo p ecisamen e
pa a que el mismo no con ine en gue os excluyen es, sino que equilib e en
asos comunican es. Si la o icialidad del cas ellano, la que ya implicaba la
p opia lengua de las Cons i uciones con independencia de que exp esamen e
se decla ase, ha sido un ac o disc imina o io, cuando no des uc i o, de
lenguas indígenas, su unción de in e cul u alidad end ía aho a a signi ica en
cambio la apues a cons i ucional po el econocimien o y el espe o de las
mismas. ¿Es así?
El mo i o de la in e cul u alidad ampoco es comple amen e nue o de es e
úl imo sep enio, el que anscu e en e 1998 y 2004. Ha apa ecido con an e-
io idad en las Cons i uciones de Pe ú (1993), A gen ina (1994) y Nica agua
(1995). Ad ié ase que no son momen os especialmen e señalados en el eco-
nocimien o del mul icul u alismo o que se a a incluso de pasos allidos. La
in e cul u alidad pa ece que en esos casos esul a un sucedáneo o que se plan-
ea como un co ec i o del mul icul u alismo al pone se el acen o en la comu-
nicación an es de asegu a se la concu encia. Sin base en un e ec i o sis ema
de plu alidad, ya no digo de igualdad, en e cul u as, la in e elación po
medio del cas ellano puede sencillamen e encub i y has a po encia la diná-
mica a aigada de pos e gación y laminación de cul u as indígenas. La o icia-
lidad a acaba de en e, lo que es peo po supues o, pe o el acen o sob e la
in e cul u alidad con p isas sin el ámi e del mul icul u alismo en se io no
co ige la endencia del mismo a aque.
La in e cul u alidad ambién iene aho a, en 2001, a egis a se al paso po
la Cons i ución de México: «La Fede ación, los es ados y los municipios, pa a
p omo e la igualdad de opo unidades de los indígenas y elimina cualquie
p ác ica disc imina o ia» debe án, en e o as cosas, «ga an iza e inc emen a
los ni eles de escola idad, a o eciendo la educación bilingüe e in e cul u al»
(a . 2.B.II). Casa con su lógica. En 1992 ya se incluyó la e e encia al mul i-
cul u alismo (a . 4: «La nación mexicana iene una composición plu icul u al
sus en ada o iginalmen e en sus pueblos indígenas»). El mismo año se e o -
mó la Cons i ución pa a posibili a se la in e elación en e economía indígena,
economía no indígena y economía global median e el desmon aje de la ga an-
ía cons i ucional de los dominios comunales sin pasa po ello a econoce se,
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ni en 1992 ni en 2001, au onomía no ma i a a las comunidades indígenas al
e ec o (a . 27.VII). Si po la p ime a echa hubiese ya andado en cu so a
a és del cons i ucionalismo la inoame icano el é mino de in e cul u alidad,
no se dude que se hubie a u ilizado pa a la mo i ación de dicho paso.
En e mul icul u alismo e in e cul u alidad, el ac o que de ini i amen e
descompensa el escena io es el de la pe sis encia de una cul u a en singula
que aho a se ca ac e iza po su de ini i a mul icul u alidad quedando así po
encima de la p opia plu alidad. El mul icul u alismo en onces no engloba a
odas las cul u as en p esencia, sino que se con ie e en elemen o de de ini-
ción de una cul u a des acada sin solución además de con inuidad con la que
impe a a po ac o colonial en el Es ado-Nación monocul u al. Ocu e oda-
ía en odos los casos. Una o mulación bien exp esi a la o ece p ecisamen-
e la Cons i ución del Ecuado : «La cul u a es pa imonio del pueblo y cons i-
uye elemen o esencial de su iden idad. El Es ado (...) es ablece á polí icas
pe manen es pa a la conse ación, es au ación, p o ección y espe o del pa i-
monio cul u al angible e in angible, de la iqueza a ís ica, his ó ica, lingüís-
ica y a queológica de la nación, así como del conjun o de alo es y mani es-
aciones di e sas que con igu an la iden idad nacional, plu icul u al y
mul ié nica», iniendo exac amen e a con inuación el ci ado p incipio: «El
Es ado omen a á la in e cul u alidad, inspi a á sus polí icas e in eg a á sus
ins i uciones según los p incipios de equidad e igualdad de las cul u as» (a .
62). He ahí el luga de cul u a en singula pa a las cul u as en plu al.
No es amos an e me as elucub aciones. El plu al y el singula impo an.
En e los mo i os del mul icul u alismo y la in e cul u alidad pa a nada coin-
ciden es mien as que la si uación se encuen e p o undamen e desequilib ada,
puede es a jugándose no sólo la con i encia más o menos en igualdad en e
cul u as, sino incluso la subsis encia misma de algunas o más bien muchas
como las indígenas. Y si el mul icul u alismo puede dilui se con la p ecipi a-
ción de la in e cul u alidad cancelándose así cualquie posibilidad cons i u-
cional de igualdad en e cul u as, ¿qué deci de la o a no edad, la que se e e-
ía a la p opia de e minación de los pueblos indígenas? México ambién puede
ilus a de lo más g á icamen e.
El p incipio exp eso es el dicho del de echo a la lib e de e minación de
los pueblos y comunidades indígenas en el ma co del Es ado, lo cual se
conc e a ac o seguido: «El econocimien o de los pueblos y comunidades indí-
genas se ha á en las cons i uciones y leyes de las en idades ede a i as» es o
es, de los Es ados in e io es de la Fede ación; «Las cons i uciones y leyes de
las en idades ede a i as es ablece án las ca ac e ís icas de lib e de e mina-
ción y au onomía que mejo exp esen las si uaciones y aspi aciones de los
pueblos indígenas en cada en idad, así como las no mas pa a el econoci-
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mien o de las comunidades indígenas como en idades de in e és público»
(a . 2.p . y 2.A. in). Se pa e del de echo de lib e de e minación de pueblos y
comunidades pa a de i a se sob e la ma cha, de una pa e, al apode amien o
de los Es ados in e nos sob e los unos y las o as y, al iempo, al desplaza-
mien o como suje o del pueblo po la comunidad y po una comunidad ya no
de de echo, sino de me o in e és público. El ema e llega bas an e a anzada la
Cons i ución: «Las comunidades indígenas, den o del ámbi o municipal,
pod án coo dina se y asocia se en los é minos y pa a los e ec os que p e en-
ga la ley», la de los Es ados de la Fede ación (a . 115.III). El de echo a la lib e
de e minación de los pueblos acaba esol iéndose en el acomodo o zado de
las comunidades en un mapa municipal egido po un doble o denamien o, el
ede al y el es a al, y no en el p opio. Si el sal o de la libe ad del pueblo al
co sé del municipio esul a sob e el acío, es la Cons i ución quien lo da.
In enciones apa e, queda así ambién abie o pa a la inicia i a indígena, en e
comunidades y pueblos, odo el azado de un ancho espacio po acción no
menos cons i ucional po que la Cons i ución no la con emple. Pues lo c eo
cla e, al inal ol e é a es o.
La Cons i ución de México de ine hoy lo que sea pueblo: «Pueblos indí-
genas (...) son aquellos que descienden de poblaciones que habi aban en el
e i o io ac ual del país al inicia se la colonización y que conse an sus
p opias ins i uciones sociales, económicas, cul u ales y polí icas, o pa e de
ellas. La conciencia de su iden idad indígena debe á se c i e io undamen al
pa a de e mina a quiénes se aplican las disposiciones sob e los pueblos indí-
genas» (a . 2.p .). A nadie que se maneje po el asun o se le ocul a que es a-
mos an e la de inición del Con enio de la O ganización In e nacional del
T abajo sob e Pueblos Indígenas y T ibales en Países Independien es, el
mismo que a con inuación excluye al pueblo indígena del de echo de los
pueblos, es o es, de la lib e de e minación. La Cons i ución de Venezuela, que
se mani ies a mili an e de es e de echo de los pueblos, ecoge exp esamen e la
exclusión decla ada po el e e ido con enio: «El é mino pueblo no pod á
in e p e a se en es a Cons i ución en el sen ido que se le da en el de echo in e -
nacional» (a . 126, p ecediendo un p onunciamien o de lo más elocuen e:
«Los pueblos indígenas, como cul u as de aíces ances ales, o man pa e de
la Nación, del Es ado y del pueblo enezolano como único, sobe ano e indi-
isible. De con o midad con es a Cons i ución ienen el debe de sal agua da
la in eg idad y la sobe anía nacional»). Po la misma ci a p ác icamen e li e al
al con enio in e nacional, en México la exclusión puede sob en ende se, lo
que esponde además a la lógica de la p opia Cons i ución. ¿Dónde puede
en onces queda el p incipio y de echo de la de e minación p opia, ya no digo
si lib e, de unos pueblos?
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pa ece habe ni an siquie a po aho a alguna igu ación, aunque ue a eó ica,
del sis ema ins i ucional y el o denamien o ju ídico que e ec i amen e espon-
die an a la igualdad en e cul u as he e ogéneas y la de e minación de pueblos
au oiden i icados, es o es, no delimi ados a i iciosamen e po on e as colo-
niales ni po con enciones in e nacionales. Con odo y pese a odo, los p in-
cipios y los de echos es án o mulados y además ya igu an en Cons i uciones.
Ahí es án bien a la is a, aunque la misma doc ina cons i ucionalis a sea la
p ime a que siga po lo común empeñada en igno a lo po lo ancho y la go de
Amé ica oda.
Los p incipios no ienen po qué con ia se en exclusi a a las ins i uciones,
sob e odo cuando esul a que de audan. Un sis ema cons i ucional no se
educe a un en amado ins i ucional. Además de ins i uciones y po delan e de
ellas, el cons i ucionalismo si úa a las libe ades. Los i ula es de de echos de
libe ad pueden se agen es cons i ucionales an o o más que los i ula es de
pode es, quie o deci p omo o es del cons i ucionalismo, de un sis ema que se
ca ac e iza p ecisamen e po ese de alle de si ua a las libe ades con p ece-
dencia a las ins i uciones, concibiendo a las segundas como uncionales pa a
las p ime as, a los pode es como unciones de los de echos. A la luz de los
p incipios de igualdad en e cul u as y de e minación en e pueblos, los agen-
es cons i ucionales más compe en es pueden se en onces indígenas po
Amé ica. No ienen los mismos po qué queda a las esul as ni pone se a la
espe a de unos desa ollos cons i ucionales que se co oci cui an. Eje ciendo
sus libe ades an o indi iduales como colec i as no sólo se cuidan de sí
mismos, sino que ambién aho a con ibuyen, pueden hace lo, al desen ol i-
mien o de un sis ema en in e és gene al y con o me a sus p incipios. Es una
concu encia cons i uyen e que es á ac ualmen e plan eada de di e sa o ma
en casos como el de Ecuado y el de Boli ia.
Los pueblos con de echo a la p opia de e minación son agen es cons i u-
cionales ambién a los e ec os de econocimien o. En Amé ica, con un cons i-
ucionalismo aún i o que se ha p oducido sin solución sus ancial de con i-
nuidad con espec o al colonialismo, se a a del econocimien o de los
Es ados po los pueblos an es que de la ice e sa, an es que de lo que emos
en las ac uales Cons i uciones, el econocimien o de los pueblos po los Es a-
dos. Es un p oceso el p ime o que ambién puede que ande ac ualmen e en
ma cha. Cuando unas ep esen aciones con as adamen e indígenas pa icipan
en p ocesos cons i uyen es po Ecuado o po Venezuela, cuando pa ece que
es án dispues as a hace lo po Boli ia o cuando han hecho el in en o sin
mucho éxi o de momen o po México, pues su e o ma de 2001 ha us ado
la pues a en p ác ica de unos acue dos o males con ins ancias ede ales, cuan-
do odo es o acon ece, unos pueblos pueden es a iniciando con ello el mo i-
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mien o de econoce a los Es ados. No suelen és os ap ecia lo po La inoamé-
ica po que andan inconscien es de la necesidad de un consenso indígena con
el que nunca han con ado. Siguen p esumiendo los Es ados que son únicos
ac o es cons i uyen es y exclusi os agen es cons i ucionales, pe o es án ellos
mismos acep ando p incipios que con adicen la p opia p e ensión del mono-
polio.
Que los agen es cons i ucionales de de echos colec i os hayan de se lo
an e odo los suje os i ula es cob a especial sen ido en el caso indígena. En
Amé ica se a a de pueblos machacados po el colonialismo eu opeo y, sin
solución de con inuidad, po los Es ados-Naciones o que ales se han c eído,
po lo común con el esul ado de encon a se a omizados en comunidades
educidas o incluso más dispe sos oda ía. ¿Alguien piensa que los Es ados de
Amé ica an a dedica se a econs i ui pueblos? Dígase lo p opio de sus Cons-
i uciones. Ni quie en ni pueden. No es cosa que se haga a golpe de no ma,
como ampoco a golpe de es ado ni de gue illa. Po supues o que los Es ados
p e ie en lidia con comunidades y, si no queda más emedio, con sus de echos
y no con los de los pueblos. No conduce a ninguna pa e escandaliza se de la
con inua de audación de expec a i as po los Es ados ni encandila se con
denuncias ulgu an es de la eincidencia de audes cons i ucionales. Di ícil-
men e los Es ados po sí solos, sin la concu encia de los pueblos, an a pega
sal o cuali a i o ninguno a las al u as en las que nos encon amos de ayec o-
ia cons i ucional, unas y unos bien ins alados, o as y o os, pe sonas y
pueblos, p ác icamen e excluidos.
Decía que no hay po aho a igu ación eó ica del sis ema que hab ía de
es ablece se pa a que p incipios cons i uyen es y agen es cons i ucionales
con luye an y casasen. Tal ez ni siquie a co esponda. ¿Cómo a a pode una
in elec ualidad escasamen e mul icul u al p e igu a el sis ema cons i ucional
y el o denamien o ju ídico que han de es a a la de e minación de los pueblos
y su concu encia? Si se a a ealmen e de libe ades en igualdad, an o de las
indi iduales como de las colec i as, ni una academia ni una polí ica ambas
cul u almen e sesgadas es án legi imadas pa a an icipa nada, absolu amen e
nada. Ya he dicho po mi pa e segu amen e demasiado. Si a la ese a al
menos de excusa pa a mi pa en e al a de imaginación.
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