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¿Dónde está el punto de referencia?

Carbonero Cano, Pedro

Abstract

La lengua posee u n amplio conjunto de unidades y mecanismos para la expresión del espacio y del tiempo. Toda situación (S) espacial y temporal se localiza a partir de u n punto de referencia (R), el cual puede estar inherente en el significado de ciertas unidades y, por otra parte, puede ser instaurado en el contexto comunicativo. En todos los casos desempeña un papel importante la perspectiva del hablante y sus relaciones con los otros componentes de la comunicación. Entre los diversos tipos de relaciones que contraen R y S se encuentran la orientación dimensional (horizontal o vertical) y la orientación de dinamismo (estática o dinámica). Examinando estas relaciones se observa que la coordenada espacial tiene capacidad para generar perspectivas análogas a ella en la coordenada temporal y en otros campos nocionales.

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¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE REFERENCIA? PEDRO CARBONERO CANO Universidad de Sevilla RESUMEN La lengua posee un amplio conjunto de unidades y mecanismos para la expresión del espacio y del tiempo. Toda situación (S) espacial y temporal se localiza a partir de un punto de referencia (R), el cual puede estar inherente en el significado de ciertas unidades y, por otra parte, puede ser instaurado en el contexto comunicativo. En todos los casos desempeña un papel importante la perspectiva del hablante y sus relaciones con los otros componentes de la comunicación. Entre los diversos tipos de relaciones que contraen R y S se encuentran la orientación dimensional (horizontal o vertical) y la orientación de dinamismo (estática o dinámica). Examinando estas relaciones se observa que la coordenada espacial tiene capacidad para generar perspectivas análogas a ella en la coordenada temporal y en otros campos nocionales. PALABRAS CLAVE Espacio, tiempo, punto de referencia, deíxis. ABSTRACT Language has a wide variety of units and mechanisms for space and time expressions. Every situation (S) is identified from a point of reference (R), which can be inherent in the meaning of some units or be established in the communicative context. In all cases, an important role is played by the speaker's perspective and his relationship with the other communication elements. Even though many types of relation exist between R and S, this paper centres its analysis on dimension (horizontal or vertical orientation) and dynamism (static or dynamic orientation). When examining these relations, one can observe that spatial field is able to generate analogous perspectives in time and in other notions. CAUCE, Raima de Eilologiay su Diddctica. n.° 18-19. 1995-96/pdgs. 719-739 719 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO KEY WORDS Space, time, point of reference, deixis. RÉSUMÉ La langue possède un vaste ensemble d'unités et de mécanismes pour l'expression de l'espace et du temps. Toute situation (S) spatiale ou temporelle est localisée a partir d'un point de référence (R), qui peut être inhérent dans le signifié de certaines unités et, d'autre part, peut être établi dans le contexte communicatif. Dans tous les cas, un rôle important est joué par la perspective du locuteur et ses relations avec les autres éléments de la communication. Parmi les diverses sortes de relation que R et S acquièrent, on trouve l'orientation de dimension (horizontale ou verticale) et l'orientation de dynamisme (statique ou dynamique). Lorsqu'on examine ces relations, on observe que le champ spatial est capacité pour engendrer des perspectives analogues dans le champ temporel et dans d'autres champs notionnels. MOTS-CLÉ Espace, temps, point de référence, deixis. 0. INTRODUCCIÓN El espacio y el tiempo constituyen dos coordenadas fundamentales para explicar el sistema funcional de la lengua, por su íntima implicación, tanto en los rasgos significativos de las unidades del código lingüístico, como en el verdadero y último sentido de los mensajes que se producen en los actos de habla. En cualquier secuencia lingüística elaborada por un hablante con intención significativa podemos encontrar de manera habitual referencias espaciales y temporales, incorporadas en el significado de las unidades funcionales, referencias a través de las cuales el mensaje cobra sentido ante el oyente. En el presente trabajo queremos mostrar que un elemento clave para el análisis de los rasgos de significación de la lengua es el punto de referencia (R), entendido como aquél en relación con el cual se ubica la 720 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DONDE ESTA EL PUNTO DE REFERENCIA? situación (S), esto es, el lugar o momento señalado, en el que se encuentra la entidad o proceso que se designa. Esto puede quedar reflejado inicialmente en un esquema simplificado como el siguiente: R • S Las relaciones entre R y S pueden ser de muy diferentes tipos, de forma que reconocerlas y analizarlas puede ayudarnos a entender mejor cuáles son los mecanismos de significación de que disponen los hablantes para la señalación al espacio y al tiempo y la ubicación de las entidades en tales coordenadas. 1. REFERENCIA EXTERNA / REFERENCIA INTERNA Para situar los diferentes aspectos implicados en la cuestión que nos ocupa, en primer lugar será conveniente reconocer, entre las unidades del código lingüístico, un rasgo diferencial que denominamos referencia externa / referencia interna (P. Carbonero, 1979). Las que poseen referencia externa son aquellas que, en cuanto unidades pertenecientes al sistema de la lengua, no contienen específicamente el punto de referencia como un rasgo inherente de su significado. Para tales unidades, el punto de referencia será establecido por el hablante en el plano del discurso, cuando construya su mensaje. Por ejemplo, adverbios como cerca/lejos, delante/detrás, antes/después, etc., que suelen establecer una relación entre S y R en virtud de rasgos como 'distancia', 'ubicación horizontal' u 'orden cronológico', respectivamente, el punto de referencia no forma parte de su significado interno y sólo se establece en el contexto de uso (lejos «de la ciudad», delante «de la casa», después «de la cena», etc.), lo cual puede hacerse de manera explícita o implícita, como detallaremos más adelante. Para este tipo de unidades, el punto de referencia, en principio, puede ser cualquiera y no está restringido de antemano. Se comprende fácilmente que las entidades que hemos instaurado como punto de referencia -<la ciudad», «la casa», «la cena»- podrían haber sido otras, si los ejemplos hubieran sido distintos, y distinta la realidad referida. Por el contrario, tienen referencia interna aquellas unidades que, en cuanto codificadas dentro del sistema de la lengua, contienen entre sus 721 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO rasgos de significado la ubicación del punto de referencia. Por ejemplo, adverbios como los de las series aquí/ahí/allí o ayer/hoy/mañana ya implican en sí mismos un punto de referencia, que está relacionado con los participantes en el acto de la comunicación (fundamentalmente el hablante y también de alguna manera, según los casos, el/los oyente(s) o un tercer referente). En la referencia interna es donde aparece el fenómeno lingüístico de la deíxis, ya que el lugar o tiempo señalado sólo es conocido designativamente si tenemos en cuenta la situación que ocupa el hablante, en relación con el oyente y con la realidad referida. Ahora bien, teniendo en cuenta nuestro planteamiento anterior, las unidades de valor deíctico no son, como en ocasiones se ha pensado, de significado ocasional, sino constante (E. Alarcos, 1994, p. 88), ya que el punto de referencia es siempre el mismo por estar incluido en el valor de lengua de dichas unidades, en cuanto ubicadas en un sistema codificado de relaciones internas. Por ejemplo, cuando utilizamos el adverbio ayer, el punto de referencia es, de manera constante, el día en que el hablante emite el mensaje y la situación es el día anterior a éste. Eso no es obstáculo, lógicamente, para que en un texto puedan producirse variaciones de sentido o connotaciones por derivación metafórica, cosa que puede ocurrir no sólo en éstas sino en cualesquiera otras unidades de la lengua, por ser ello una propiedad virtual de todo acto de habla. Por ejemplo, en algunos contextos generalizadores, el ayer puede referirse no al día anterior sino a todo un espacio más abierto, relacionado con algún tipo de pasado. Pero lo que será ocasional es no el significado, sino la designación, esto es, la realidad concreta a la que nos referimos (el día en cuestión, en nuestro anterior ejemplo). Cuando el punto de referencia pertenece internamente al significado de una unidad, éste será siempre alguno de los participantes en la función situadora. En lo que llamamos función situadora, como el conjunto de recursos utilizados para ubicar una entidad o proceso en las coordenadas espacio-temporales que le correspondan, consideramos participantes a aquellos componentes del acto comunicativo que pueden ser tenidos como referentes internos. El sistema de la lengua está dotado de virtualidad para diferenciar hasta tres participantes, según se deriva de los ya clásicos y conocidos componentes básicos de la comunicación: Ia, el hablante; 2-, el/los oyente(s); 3a, cualquier otra realidad que no sea ninguna de las dos anteriores. Podría argumentarse que, sobre todo cuando el punto de referencia es un 3er participante, como ocurre, por ejemplo, con el adverbio allí 722 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DÓNDE ESTÁ *EL PUNTO DE REFERENCIA? -en el que la localización espacial se establece en relación con un lugar .cualquiera ajeno a hablante/oyenteo con el adjetivo posterior -en que la localización temporal se establece a partir de cualquier momento o punto cronológico-, esta referencia sería externa, porque las entidades que pueden servir como punto referencial son muchas y sólo el contexto permite identificarlas. No obstante, unidades como éstas deberán considerarse de referencia interna, por cuanto ya en su significado está inherente que el ámbito espacial o temporal del hablante y del oyente queda excluido como punto de referencia. En efecto, los empleos habituales del adjetivo posterior con sentido temporal son aquellos que toman como punto de referencia un momento de la línea cronológica que no es el de la enunciación (por ejemplo: lo sometieron a un análisis posterior, eso fue posterior a la boda, etc.) Por el contrario, cuando nos encontramos con unidades de referencia externa, como las mencionadas de este tipo más arriba (lejos/cerca, delante/detrás, antes/después, etc.), en ellas no hay restricción a la posibilidad de que el punto de referencia sea tanto el hablante, como el oyente, como cualquier otra entidad instaurada en el contexto. Conviene señalar que la ubicación de cada uno de los participantes, para realizar funciones situadoras, no se da en las mismas circunstancias para la referencia espacial que para la temporal, como vamos a ver a continuación. 1.1. Los participantes en la coordenada espacial En el espacio, el 1er y el 2participante ocupan lugares distintos, más o menos alejados entre sí según los casos, cuando el hablante produce el mensaje. Por lo tanto, la lengua española dispone, en algunos lugares del sistema gramatical, de subsistemas codificados en tres grados de deíxis (este/ese/aquel, aquí/ahí/allí), lo que le capacita para establecer distinciones significativas, según que el punto de referencia sea el 1Q, el 2o el 3er participante, lo cual no ocurre de manera tan diferenciada en otras lenguas (P. Moreno, 1985). Ello no impide, lógicamente, que en usos lingüísticos concretos, la distinción funcional establecida en cada uno de estos tres grados quede anulada o neutralizada, si deja de ser pertinente en un determinado acto comunicativo, o bien si se produce, por la subjetividad que siempre puede estar presente en el hablante, un trasvase de valores. Por poner un ejemplo, cuando estos deícticos son empleados con valor anafórico, como en «llegaron a la frontera, y 723 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO aquí tuvieron que esperar tres horas», en un texto narrado, la alusión al contexto cercano puede hacer que una unidad de primer grado (como aquí) no tenga al hablante como punto de referencia, sino a una realidad previamente designada en el mensaje. No obstante, en otros lugares del sistema gramatical español, existen subsistemas funcionales de carácter espacial que se codifican sólo en dos grados de deíxis, como ocurre con las parejas acá/allá, venir/ir, traer/llevar, etc., donde la unidad del primer grado (la primera de cada par) tiene como punto de referencia al 1er participante, frente a la del segundo grado (la segunda de cada par), cuyo punto de referencia puede ser indistintamente el 2o el 3er participante. Observamos, por ejemplo, que en sus usos habituales traer implica acercamiento al hablante -«me lo ha traído»-, mientras que llevar es válido tanto para el acercamiento al oyente -«te lo llevaré»- como al ausente -«¿se lo has llevado?»-. De tal manera que, en aquellos casos en que traer designa acercamiento al 2o al 3er participante por su construcción con pronombres de segunda o tercera persona -por ej.: «te lo traerá», «se lo he traído»-, se interpretará por el hecho de que el 1er participante está ubicado en el mismo ámbito espacial que el destinatario y, por lo tanto, sigue implicando necesariamente acercamiento al hablante, que en esos casos se instaura como punto de referencia. Eso ocurre porque entre los tres participantes de la función situadora existe una propiedad que podemos denominar relación de dominio, según la cual el 2° participante tiene dominio sobre el 3Q, y el 1Q tiene dominio sobre los otros dos. Gráficamente: Así, cuando en una determinada situación coinciden el 2y el 3er participante, la unidad seleccionada para construir el mensaje es aquella cuyo punto de referencia interna sea el oyente. En un ejemplo como esperadme ahí, el lugar señalado por el adverbio de lugar implica al oyente u oyentes como punto de referencia, aun cuando en el ámbito Relación de dominio-. + 1er participante participante 3er participante 724 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE REFERENCIA? espacial ocupado por éstos se encuentren físicamente terceras personas, de manera semejante al hecho de que el morfema de segunda persona de plural, «vosotros», vale indistintamente para designar «tú+tú...», «tú+él...», «tú+tú+él..», etc. (C. Kerbrat-Orecchioni, 1971, pp. 52-57). Es la relación de dominio la que establece como rasgo discriminativo la presencia al menos de un «tú», ya que los demás elementos de la suma pueden ser otros «tú», otros «él» o ambos. Igualmente, si en una situación coinciden el 1er participante con el 2°, el Ia con el 3a o los tres a la vez, la relación de dominio hace que el emisor utilice la unidad que implica al hablante como punto de referencia. De este modo la ubicación señalada con una secuencia como nos veremos aquí, lo único que discrimina es el hecho de que el lugar de la reunión se encuentra en el entorno actual del hablante, aun cuando en el mismo lugar se hallen también segundas o terceras personas. Por el mismo motivo, la primera persona del plural, «nosotros», tiene capacidad para designar «yo+tú», «yo+él», «yo+tú+él», etc., donde la única constante es que el «yo» sea tenido como punto de referencia. 1.2. Los participantes en la coordenada temporal En lo referente a la coordenada temporal, en las circunstancias normales de los mensajes espontáneos y directos suele darse una coincidencia en el lugar cronológico ocupado por los participantes Ia y 2-, es decir, que el momento en que el hablante emite el mensaje y en que el oyente lo recibe es simultáneo. Sin embargo no suele ocurrir así en los textos escritos o en algunas formas modernas de transmisión de mensajes orales grabados, ya que en tales casos el momento de producción del mensaje es anterior cronológicamente al de su recepción. De cualquier manera, para la referencia temporal el sistema de la lengua suele funcionar sólo con dos grados (lo que podemos simbolizar con la pareja ahora/entonces). De tal forma que el primer grado es el que tiene como punto de referencia al 1er participante, siendo el término marcado (+); y el segundo grado, como término no marcado (-) de la oposición, es el referido a cualquier otro participante (el 2o el 3Q). Esta oposición funcional entre primer y segundo grado de la deíxis temporal es la base de apoyo que sirve para diferenciar lo que consideramos, respectivamente, el plano actual frente al plano inactual de la lengua. Teniendo en cuenta lo anterior, pueden darse dos circunstancias discursivas: 725 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO a) En los actos comunicativos orales directos, en los que coinciden en el tiempo la producción y la recepción del mensaje, el primer grado de deíxis (el ahora) incluye a hablante y oyente, en virtud de la relación de dominio del 1er participante sobre el 2-, y el segundo grado (el entonces) es el utilizado para la referencia al 3er participante, esto es, un momento cronológico distinto al de la enunciación. Esquemáticamente: primer grado —• 1er y 2participante segundo grado —• 3er participante b) Cuando la producción y la recepción del mensaje se dan en momentos distintos, el primer grado implica al 1er participante, y el segundo grado se refiere al 2a o al 3a de ellos: primer grado —• 1er participante segundo grado —• 2y 3er participante En la coordenada temporal, pues, la referencia al 2participante no suele tener, como lo tenía en la coordenada espacialunidades diferenciadas en el código. Incluso cuando se emplean, para la referencia temporal, unidades de algún subsistema ternario de la lengua, como el de los demostrativos (p. ej.: este año / ese año / aquel año), se comprueba habitualmente que la unidad de primer grado (este) es la que funciona en el plano actual, y las del segundo y tercer grado (ese, aquel) son ambas válidas para el plano inactual (P. Carbonero, 1979, pp. 116-120). Y entonces la distinción entre estas dos últimas unidades, para la mostración temporal, se establece en torno a otro rasgo significativo, como es la presencia del valor «identificativo» etimológico en ese, frente a su ausencia en aquel (V. Lamíquiz, 1967, pp. 187-188). 2. REFERENCIA EXPLÍCITA / REFERENCIA IMPLÍTICA Centrándonos ahora en las unidades de referencia externa, ya dijimos antes que éstas se caracterizan por el hecho de que el punto de referencia no está incluido internamente entre sus rasgos de significado 726 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE REFERENCIA? a nivel de lengua, sino que queda reflejado en cada contexto de uso. En tal caso, el punto de referencia puede expresarse sintácticamente de una manera explícita o implícita. Hablamos de referencia explícita cuando la unidad que realiza la función situadora, por contener en sus rasgos significativos una capacidad de indicación espacial o temporal, se construye con una prolongación sintagmática, recibiendo un complemento sintáctico que expresa el punto de referencia. Por el contrario, la referencia es implícita cuando esto no ocurre y el oyente interpreta el punto de referencia por otros datos del contexto, ya sea el contexto lingüístico inmediato (co-texto), ya sea el entorno comunicativo en que se produce el mensaje. Contrástense ejemplos como los siguientes: /la/ Se acercó al recién llegado. /Ib/ Vieron algo extraño y se acercaron con cautela. /le/ Acércate, por favor. /2a/ He dejado el libro encima de la mesa. /2b/ El maletín está cerrado, pero encima está la llave. /2c/ No llevo nada encima. /3a/ El día siguiente a la reunión presentaron el informe. /3b/ He terminado de leer el capítulo VI. Luego empezaré con el siguiente. /3c/ Que pase el siguiente. /4a/ Se fueron al cine después de comer. /4b/ Estuvo un rato en la fiesta y después se volvió a su casa. /4c/ Eso lo veremos después. Los ejemplos anteriores representan usos ilustrativos de algunas unidades, pertenecientes a diversas categorías gramaticales, que poseen referencia espacial (el verbo acercarse y el adverbio encima, en los ejemplos de /1/ y /2/), y otras con referencia temporal (el adjetivo siguiente y el adverbio después, en los ejemplos de /3/ y /4/). En ellos se observa que /la/, /2a/, /3a/ y /4a/ se han construido con referencia explícita, ya que el punto referencial queda expresado en la prolongación sintagmática que complementa a la unidad situadora: se acercó al 727 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO estático dinámico en no orientado orientado por procedencia destino desde hacia Ahora bien, este conjunto de rasgos no opera exhaustivamente para generar unidades diferenciadas, dentro del código, en todos los subsistemas de referencia espacial o temporal, siendo así que algunos pares funcionales, por ejemplo, los de unidades adverbiales como aquí/acá, ahí/allá... o unidades verbales como ir/venir, llevar/traer... pueden aglutinar en cada uno de los elementos del par varios de los valores mínimos que hemos esbozado en el esquema teórico anterior. En muchas ocasiones la función de orientación a un destino tiende a coincidir con la función locativa estática en una misma forma léxica (R. Jackendoff, 1983, p. 165). Veremos, a continuación, algunos de los casos más relevantes. En el ámbito de los adverbios de referencia interna, la distinción entre las unidades respectivas de parejas como aquí/acá, allí/allá tiene varias posibles explicaciones. Bien es verdad que el uso de estos adverbios es claramente diferenciado en el español peninsular y americano, por lo que la relevancia de unos rasgos u otros podría ser variable. Pero podemos decir que específicamente las unidades acá y allá ejercen su predominio de uso en los contextos que expresan «aproximación», es decir, que poseen un valor «direccional» (P. Carbonero, 1979), entendido como 'orientación de destino, sin delimitación' (J. Schmidely, 1975) (usándose sin preposición, p. ej. ven acá; o con preposiciones como para y hacia, que tienen un carácter no delimitado, p. ej. venía hacia acá, ha salido para allá...). Y, por su parte, los adverbios del grupo aqui, ahí, allí son genéricamente los más habituales -aunque no exclusivospara cualquiera de los otros valores; así pues, tienen capacidad 734 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE REFERENCIA? para expresar sentido 'estático' (normalmente sin preposición, como en se encuentra aquí, ahí está...), o 'dinámico no orientado' (con la preposición por: anda por aquí, por allí va...), o 'dinámico con orientación de procedencia'(por ej.: se alejó de allí, se ve desde aquí...), o 'dinámico con orientación de destino, con delimitación' (normalmente con preposiciones de carácter delimitado, como hasta, por ej.: entró hasta aquí; o sin preposición, p.ej. hay que llegar allí). Ahora bien, es necesario hacer notar que esta oposición funcional entre el valor «direccional» específico de acá, allá y los otros valores «locativos» genéricos de aquí, ahí, allí no es constante, sino fácilmente neutralizable. La neutralización permite, sobre todo, que las unidades genéricas también puedan ser usadas para expresar la dirección aproximativa (como en ven aquí, se acercó allí, etc.), aunque no es tan frecuente en el español peninsular el uso inverso, esto es, el de acá, allá con valor locativo, puesto que empleos como acá está o lo vimos allá son más característicos en ámbitos hispanoamericanos. Nos vamos a situar ahora en otra categoría gramatical, el verbo, donde también es posible encontrar oposiciones funcionales basadas en los rasgos de orientación que estamos considerando. Parejas como venir/ir y traer/llevar están constituidas por unidades de referencia interna, por cuanto en español el primer elemento de cada par (que en adelante llamaremos de primer gradó) implica acercamiento al 1er participante, mientras que el segundo elemento (que consideraremos de segundo grado) se orienta hacia el 22 o 3er participante como punto de referencia. Esto no es aplicable a otros verbos de indicación espacial como adelantar / atrasar, subir / bajar, etc., que pertenecen al tipo de referencia externa, en los que el punto referencial puede ser cualquiera y queda instaurado en el contexto comunicativo. Por ello, los usos prototípicos más habituales de venir y traer están asociados a adverbios del primer grado de deíxis (los que se ubican en el entorno del hablante), como en: viene para acá o tráelo aquí; y los empleos de ir y llevar se suelen asociar a adverbios de segundo o tercer grado, como en ahí voy o llévalo para allá, cosa que no ocurre exactamente igual en otras lenguas. Sin embargo, en esto hay que hacer algunas consideraciones. El punto de referencia implícito en tales verbos marca la 'orientación de destino' del movimiento expresado por ellos. Pero tales verbos, como otros cualesquiera, pueden recibir incidencia de adverbios o complementos de lugar que marquen otros diferentes valores estáticos o dinámicos. Por ello, si el complemento de lugar es de valor «direccional», del 735 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO tipo a+SN, el lugar designado está necesariamente vinculado con el punto de referencia interno. Así, en ejemplos como ella viene a la Universidad o ven a casa, del uso del verbo venir se infiere fácilmente que «la Universidad» o «la casa» es el lugar de referencia del hablante, sea el lugar que ocupa en el momento del hablar, sea el que ocupa habitualmente. De la misma manera, en ella va a la Universidad o en vete a casa, por el uso del verbo ir se interpretará que el destino es un lugar que pertenece al ámbito de otro participante que no sea el hablante. Por el contrario, si el complemento de lugar no es direccional, sino de valor «locativo», del tipo en+SN, la situación que expresa está desvinculada del punto de referencia interno. Así se ve contrastando ejemplos como ellos vienen en tren o ellos van en tren, en los que el valor «locativo» está designado con la referencia hecha explícita por el complemento y, por su parte, el valor «direccional» queda implícito, y diferenciado, en el uso respectivo de venir o ir. Debido a lo comentado anteriormente, las combinatorias de estos verbos con los adverbios de referencia interna sufren ciertas restricciones y pueden recibir diferentes interpretaciones. A saber: l2. Si el verbo utilizado es de primer grado, como traer o venir, que orientan su 'destino' hacia el hablante, y se construye con un adverbio que también sea de primer grado, como en lo traigo aquí, se pueden dar dos interpretaciones: una de valor «direccional» (=«lo traigo para acá», «lo traigo a mi casa»...) y la otra de valor «locativo» (=«lo traigo en el bolsillo», «lo traigo en la maleta»...). Ello es posible porque, como se explicó antes, la oposición «locativo»/«direccional» en este tipo de adverbios es neutralizable y, en consecuencia, el oyente puede asumir que el complemento de lugar está o no está vinculado con la referencia interna del verbo. 2a. Si el verbo es de primer grado, pero se construye con adverbios de segundo o tercer grado, como en lo traigo ahí o lo traigo allí, la única interpretación posible es la del sentido «locativo» del adverbio (=«lo traigo en el bolso», «lo traigo en el coche»...). No se podría inferir sentido «direccional», por incompatibilidad entre el punto de destino inherente al significado verbal (que se orienta hacia el hablante) y el que se vincularía al adverbio (que se orienta hacia el 2o el 3er participante). 3a. Si el verbo utilizado, por el contrario, no es de primer grado y se combina con adverbios que tampoco lo sean, como en llévalo ahí o llévalo allí, la compatibilidad permite, de nuevo, dos interpretaciones: una de sentido «direccional» (=«llévalo al despacho», «llévalo para allá»...) y otra de sentido «locativo» (=«llévalo en el coche», «llévalo en esa bolsa»...), 736 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. ¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE REFERENCIA? según que el complemento de lugar se vincule o no a la referencia interna del verbo. 4a. Si el verbo no es de primer grado, pero se construye con un adverbio que sí lo es, como en llévalo aquí, sólo será posible interpretar un sentido '«locativo» (=«llévalo en esta maleta»...). Se produce de nuevo una restricción que le impide adquirir valor «direccional», dada en este caso la incompatibilidad entre el punto de referencia interno del adverbio (el hablante) y el punto de destino del significado verbal, que se orientaría hacia un 2a o 3er participante. Ni que decir tiene que los valores prototípicos atribuidos a estos usos en los puntos anteriores pueden sufrir derivaciones discursivas, por anulación de rasgos distintivos en empleos generalizadores de la lengua. Así, por ejemplo, si un hablante narra lo que hace por las tardes después del trabajo, diciendo «voy para acá, voy para allá..., donde me apetezca», en su discurso está dando un valor genérico al verbo ir, lo que no impide su combinatoria con un complemento «direccional» de primer grado (acá), porque la ubicación del hablante en el acto de la comunicación deja de tener pertinencia. 4. CONCLUSIONES Ia. En el presente trabajo hemos pretendido analizar algunos de los múltiples y complejos aspectos que presenta la referencia al espacio y al tiempo mediante las unidades y los mecanismos de que dispone la lengua. 2-. En toda «función situadora» espacio-temporal es necesario separar e identificar dos componentes: la situación (S) expresada y su punto de referencia (R). 3a. En el sistema de la lengua hay unidades que hemos considerado de referencia interna, en las que R forma parte inherente de sus rasgos de significado, y otras de referencia externa en que no ocurre así y R es instaurado libremente en el contexto comunicativo. 4a. Los elementos diferenciales para la referencia interna son los tres participantes en el acto de la comunicación: l2 el hablante, 2a el oyente, 3a cualquier otra entidad distinta de las dos anteriores. A partir de ellos se genera el fenómeno lingüístico de la deíxis. 737 CAUCE. Núm. 18-19. CARBONERO CANO, Pedro. ¿Dónde está el punto de referencia?. PEDRO CARBONERO CANO 5a. Existe una propiedad de la lengua, la relación de dominio del 2S participante sobre el 3B y del Ia sobre los otros dos, que opera de la manera siguiente: a) Al seleccionar, para elaborar los mensajes, unidades de un subsistema de referencia interna, si dos o más participantes ocupan una misma situación espacial o temporal, el hablante suele elegir prioritariamente aquella unidad que posee como punto de referencia el participante de mayor dominio. b) Cuando se utilizan unidades de referencia externa, pero implícita, la interpretación más adecuada es aquella que toma al 1er participante como punto de referencia, siempre que no haya datos contextúales específicos que impidan dicha interpretación. 6a. Entre las diversas relaciones que pueden darse entre R y S, hemos examinado los tipos de orientación-. a) En la orientación dimensional se observa cómo una de las tres dimensiones de la percepción espacial, la «horizontal asimétrica», es la que tiene mayor virtualidad para generar analogías en la referencia temporal, con habituales trasvases significativos, así como en otros campos nocionales más abstractos. En todo caso, el trasvase de valores entre las unidades de un mismo subsistema, así como entre subsistemas distintos, es un fenómeno natural de la lengua, cuando operan procesos de evolución significativa o de derivación de sentidos en el discurso. b) En la orientación de dinamismo hemos podido reconocer cómo uno de los rasgos distintivos más habituales, el de la oposición «locativo» / «direccional», es fácilmente neutralizable, lo cual se relaciona con las posibles combinatorias sintagmáticas de verbos y complementos adverbiales, y con la adecuada interpretación de las construcciones obtenidas. 7a. Todo lo analizado nos muestra que la instauración de un punto de referencia es un mecanismo fundamental tanto en la configuración del sistema de la lengua, afectando a muchas de las categorías gramaticales, como en el proceso de codificación de los mensajes. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ALARCOS, E. (1994), Gramática de la Lengua Española, Madrid, Espasa-Calpe. 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