Antropología filosófica y deporte: el cuerpo como hilo conductor en el deporte
Abstract
El deporte es un ámbito de interacción, donde los hombres compiten y experimentan una variedad de situaciones conflictivas. Los actuales antropólogos del deporte han dado un giro en donde se ven de forma positiva no sólo el esfuerzo corporal y la dedicación de los deportistas, sino también las emociones, las debilidades, las inseguridades que deben ponerse al descubierto y no negadas. Se trata de defender una antropología filosófica que tome el cuerpo como hilo conductor en deporte que tenga el análisis de la inagotable riqueza que nos ofrece nuestra experiencia moral, convirtiendo el cuerpo en el centro de la actividad.
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Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 635-641. – 635 – ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA Y DEPORTE: EL CUERPO COMO HILO CONDUCTOR EN DEPORTE1 Raúl Francisco Sebastián Solanes Universidad de Valencia (España) Recibido: 15-07-10 Aceptado: 14-09-10 Resumen: El deporte es un ámbito de interacción, donde los hombres compiten y experimentan una variedad de situaciones conflictivas. Los actuales antropólogos del deporte han dado un giro en donde se ven de forma positiva no sólo el esfuerzo corporal y la dedicación de los deportistas, sino también las emociones, las debilidades, las inseguridades que deben ponerse al descubierto y no negadas. Se trata de defender una antropología filosófica que tome el cuerpo como hilo conductor en deporte que tenga el análisis de la inagotable riqueza que nos ofrece nuestra experiencia moral, convirtiendo el cuerpo en el centro de la actividad. Palabras-clave: Antropología filosófica; deporte; Jesús Conill; Jorge Olimpio Bento. Abstract: Sport is a place of interaction where people try to win and live many conflictive experiences. Actually, specialists in Sport and Anthropology are investigating not only in physical strength and sportmen´s efforts but also in emotions, weakness, that´s a mainly unknown side that should be more studied. This text deals on Philosophical Anthropology, but seen by the point of wiev of the body considered as the center, and constantly analysing our moral experience. Key-words: Philosophical Anthropology; sport; Jesús Conill; Jorge Olimpio Bento. [1] Doctor Europeo en Sociología y Doctor Internacional en Filosofía. Este trabajo se inscribe dentro del proyecto de investigación con referencia FFI2008-06133/FISO financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación.
Raúl Francisco Sebastián Solanes Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 617-641. – 636 – 1. Antropología filosófica y deporte A pesar del enorme caudal de conocimientos sobre el hombre, éste sigue siendo un problema, un enigma, pero por encima de todo el hombre es su cuerpo y su experiencia. En este artículo quiero defender la importancia de una antropología filosófica aplicada al deporte y que parte de una idea que ya podemos encontrar en Nietzsche y que ha trabajado con especial atención Jesús Conill: la idea de una hermenéutica del cuerpo que toma a éste como hilo conductor y que nos conduce a una transvaloración desde nuestra experiencia corporal, consolidando las bases de una nueva antropología del cuerpo. En efecto, la filosofía no debe entenderse como un método prefijado, tiene que dejarse guiar por la experiencia, que se funda en la vida y que toma el cuerpo como hilo conductor para interpretar la pluralidad de situaciones que afectan a nuestras vidas y que requieren de una respuesta. La filosofía debe estar abierta a la realidad y dejarse guiar por la experiencia de la cosa en sus diferencias, sin pretender imponer una ordenación conceptual2. El deporte es un ámbito de interacción, donde los hombres compiten y experimentan una variedad de situaciones conflictivas, se trata de saber canalizar a través de lo que experimenta el cuerpo en las diversas situaciones que se dan a lo largo de la competición, para poder interpretarlas filosófica y también –por que noéticamente. Los actuales antropólogos del deporte han dado un giro en donde ven de forma positiva, no sólo el esfuerzo corporal y la dedicación de los deportistas, sino también las emociones, las debilidades, las inseguridades que deben ponerse al descubierto y no ser negadas pues forman parte de la naturaleza humana. Se trata de defender una antropología filosófica que tome el cuerpo como hilo conductor en deporte, que tenga el análisis de la inagotable riqueza que nos ofrece nuestra experiencia moral, situando la experiencia de alteridad recíproca y reconocimiento mutuo y que nos conduzca a una nueva forma de trasvaloración. Convirtiendo el cuerpo en el centro de la actividad para conocer tanto nuestros puntos fuertes como los débiles, en el ámbito deportivo. Esta antropología filosófica que toma el cuerpo como hilo conductor y que tiene en cuenta las experiencias vividas por los participantes en el transcurso de la competición deportiva -analizando la gran variedad de contextos y conflictos que surgen mientras se está compitiendoconstituye la mejor base para una propuesta seria de ética del deporte por lo que merece ser tenida en consideración. [2] Conill, J. El enigma del animal fantástico. Madrid. Tecnos. 1991, p. 169.
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 635-641. Antropología filosófica y deporte... – 637 – 2. Antropología de la experiencia En algunos de sus últimos trabajos, Jesús Conill ha venido sosteniendo lo que denomina una “antropología de la experiencia”, que parte del presupuesto zubiriano de que toda filosofía tiene como supuesto suyo una cierta experiencia3. Ya había dicho Heidegger que “existir como hombre significa filosofar” indicando como la filosofía es tan característica del ser humano, que es inseparable de su existencia o, mejor dicho, siempre estamos en la experiencia y desde ella somos conscientes de las cosas que nos rodean, de las interacciones con lo otros seres y con el mundo. Por esta razón, desde nuestra experiencia debemos ser capaces de construir nuestro êthos más originario. Conill nos habla de un giro o de una preocupación actual del pensamiento filosófico contemporáneo, que podemos encontrar ya en la obra de Heidegger o Gadamer, me refiero al problema de la facticidad o experiencia humana. El pensamiento contemporáneo reclama una filosofía de la experiencia que nos conduzca a una antropología de la experiencia. En efecto, el ser humano que desde tiempos de Aristóteles se ha definido como “animal con logos”, no siempre tiene por que estar razonando, dialogando o reflexionando, sin embargo, siempre está en experiencia. Por ello, debemos aceptar que el ser humano no sólo es animal racional, sino más bien animal experiencial, que vivencia o experimenta multitud de situaciones dispares en contextos diferentes y que requieren una respuesta y reflexión filosófica que intente canalizar u ordenar dichas vivencias. Se trata de una “razón impura” que tenga en cuenta ese lado fáctico del ser humano. En efecto, aunque el hombre tienda a razonar y reflexionar, lo cierto es que la razón es primariamente sentiente como subraya Zubiri, sin ser primariamente lógica, de hecho intelige con fuerza coercitiva la realidad donde está o, mejor dicho, “con la fuerza de sentir la realidad”4. Es a partir de este sentir la realidad, de este experienciar o vivenciar dicha realidad, cuando el hombre comienza a razonar y a reflexionar, es decir, a filosofar. Por esta razón sostiene acertadamente Conill, que el conocimiento no flota en el vacío ni es autosuficiente, sino que se funda en la vida, en las experiencias y vivencias que nos afectan y nos construyen como hombres. Son las mismas experiencias que demostraron en el transcurso de la II Guerra Mundial, que unos hombres cometieran todo tipo de atrocidades inventando los campos de exterminio y otros hombres que fueron hechos prisioneros en estos campos y que demostraron valentía y entereza al entrar cantando alegremente en las cámaras de gas sabiendo su triste destino, como señala Víctor. [3] Zubiri, X. Naturaleza, Historia y Dios. Madrid. Editora nacional. 1963, p. 153. [4] Zubiri, X. Inteligencia y razón. Madrid. Alianza Estudios y Publicaciones. 1983, pp. 86 y ss.
Raúl Francisco Sebastián Solanes Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 617-641. – 638 – E. Frankl5. Demostrando que el hombre es libre de ser responsable, pero que también es el responsable de dar sentido a su vida, es decir, a su existencia6. Sin tener que recurrir a casos extremos como los señalados por Frankl, lo cierto es que nuestras reflexiones y razonamientos racionales parten de una realidad experiencial que nos afecta, que se nos impone y que pide una respuesta y una interpretación racional, como evidencia el ámbito deportivo, donde la pluralidad de situaciones y vivencias acaecidas, requieren de mayores respuestas que las que dan el cumplimiento de las reglas constitutivas del deporte. 3. Cuerpo y deporte El deporte y también el cuerpo, han sido marginados o menospreciados como objetos de reflexión y estudio por la filosofía. No es hasta tiempos recientes cuando el cuerpo ya no tiene una carga negativa que corrompe y aprisiona el alma impidiendo que ascienda a lo alto, a lo ideal, tal y como nos hizo ver Platón y como siguió cultivando buena parte de la escolástica medieval. Tenían que llegar algunos filósofos como Nietszche, para destacar la relevancia que tiene hablar del cuerpo y de nuestra naturaleza instintiva que en lugar de alejarnos de lo real, se erige como la verdadera naturaleza del hombre que antes que animal racional, debe entenderse como animal corporal, instintivo y fantástico. El hombre necesita de ilusiones para vivir, por eso lo decisivo para el “animal fantástico” de Nietszche es la utilidad para la vida7. En deporte son muchos los autores que parten de un prejuicio que podría explicar en buena medida la falta de interés que se ha prestado desde la filosofía –por no decir también desde la antropología, la sociología o la psicologíaa este importante fenómeno social capaz de movilizar en masa a la ciudadanía, como creo que hemos podido comprobar recientemente en España tras ganar el Mundial de Fútbol. En efecto, varios son los que perciben el deporte como una esfera de la vida trivial, irracional y orientada al placer que concierne más a los placeres del cuerpo que a la mente y que tiene poca utilidad práctica8. Ignoran el potencial que tiene el deporte de trasmitir una belleza estética y valores éticos que fomenten la convivencia y la paz entre los pueblos, olvidando la importancia que tiene el cuerpo en este aspecto, pues “el animal nacido de la fantasía es también animal hermenéutico”9, capaz de interpretar, de crear y trasmitir desde su participación en el deporte algo que sea más grande que el placer, como es la belleza y el êthos, inseparables para la formación del hom- [5] Frankl, V. E. El hombre en busca de sentido. Barcelona. Herder. [6] Frankl, V. E. Psicoterapia y existencialismo. Barcelona. Herder. 2003, p. 75. [7] Conill, J. El enigma del animal fantástico, p. 209. [8] Dunning, E. El fenómeno deportivo. Editorial Paidotribo Barcelona. 1999, p. 36. [9] Conill, J. El enigma del animal fantástico, p. 211.
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 635-641. Antropología filosófica y deporte... – 639 – bre y que tienen una gran utilidad para la humanidad en general y para cada hombre en particular. Pero el desinterés que en ocasiones ha mostrado la filosofía por el cuerpo o el deporte, quizás también se deba a que ha habido en el hombre desde tiempos primitivos una sensación de insatisfacción con su cuerpo, con su forma y plasticidad. Lo que explicaría la importancia de practicar deportes en nuestras sociedades, ya que el deporte supone la mejor confrontación entre lo real y lo virtual, que nos ayuda a conseguir otro cuerpo, con otra forma, otra plasticidad10. Es entonces cuando surge un importante problema desde el deporte en relación a nuestro cuerpo, que es la tendencia a dar a éste un carácter instrumental, lo que se pone de relieve con la noción “técnica corporal” impuesta por algunos teóricos del deporte como Marcel-Mauss. Desde esta tecnificación del cuerpo en deporte, deja de ser naturaleza primera y se convirtiéndose en un amplísimo campo de instrumentalización para sacar una mayor rentabilidad. La consecuencia inmediata es que pasamos de una visión del cuerpo como espontáneo, fantasioso, insumiso y natural, a una visión del cuerpo como intencional, obediente, dócil y artificial, condenándolo a dejar lo más característico que es su naturaleza instintiva donde se plasma su fuerza vital, su fuerza de fantasía, que no puede estar sujeta a ningún tipo de instrumentalización que en lugar de dejarle ser, le conduce a su negación más existencial, pues lo importante del deporte es que deje fluir el cuerpo en todo su esplendor. En este apogeo se impone las denominadas “actividades de flujo”, donde una de las fuentes principales e inmediatas es el placer obtenido por un movimiento per se11. 4. Problemas cuerpo-deporte en la post-modernidad Uno de los principales problemas que acarrean nuestras sociedades post-modernas y que se hace evidente en la práctica de los deportes, es una cierta desorientación, un cierto relativismo y un cierto elitismo invertido que dificulta el establecimiento de una jerarquía de valores que nos ayuden a establecer un vínculo más sólido entre obligaciones-deberes y normas-reglas. Por eso, algunos teóricos del mundo deportivo como Jorge Olimpio Bento, sostienen que uno de los grandes productos de la post-modernidad ha sido la desorientación axiológica12. [10] Bento, J. O. “Do corpo e do activismo na conjura de mercado e consumo”, en Revista portuguesa de ciencias do desporto. Vol. IX, 2-3. 2009, pp. 203-227. [11] Csikzentmihalyi, M. Beyond Boredom and Anxiety: The experience of play in Work. San Francisco. Josey-Bass. 1975, p. 195. [12] Bento, J. O. “Do corpo e do activismo na conjura de mercado e consumo”, p. 215.
Raúl Francisco Sebastián Solanes Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 617-641. – 640 – Pienso que la Modernidad había resaltado que la ciencia y las tecnologías ayudarían a conseguir el progreso de la humanidad, probando hasta donde puede llegar la capacidad creadora y constructora del hombre. Pero este exceso de cientificismo que se materializa especialmente en la época post-moderna que atravesamos, puede ser contraproducente pues olvida que el hombre no es una máquina y que la ciencia, pese a los avances logrados, no es una panacea que nos ayuda a vencer todas las dificultades, pues como muy sensatamente dijo Bergson -al criticar el exceso de cientificismo que estaba sufriendo la filosofía positivista de su tiempo- “a la vida misma no llega el poder del escalpelo y el microscopio”13. Bento denuncia el exceso de cientificismo y la invasión tecnológica en el mundo deportivo, donde la economía de mercado en continua acción y febril ebullición, ha convertido el deporte en un producto más de un mercado rentable, debido a la gran demanda que tiene por parte de un público incipiente y deseoso de consumir deporte. Esto ha hecho que desde el mundo deportivo se haga demasiado hincapié en rentabilizar el cuerpo de los atletas, que ya no sólo compiten para proclamarse campeones del encuentro, sino que son figuras mediáticas y publicarías, por lo que el verdadero valor del deporte se pierde en aras de los valores del consumo. Ya no se ve el deporte como la mejor forma de auto-superarse en el terreno competitivo, ni como el mejor vehículo para aceptar la victoria y la derrota con deportividad, cumpliendo el viejo lema establecido por el barón Pierre de Coubertin que decía: “lo más importante en la vida no es la victoria, sino la lucha. Lo principal consiste no en vencer, sino en haber luchado bien”. En definitiva, desde el deporte se ha cambiado la forma de concebir el bien del cuerpo y de la persona. Como dice Bento, hemos asistido a una remodelación de la idea de buena condición corporal, intentando conseguir un mayor rendimiento del cuerpo de los deportistas tanto en el terreno competitivo como fuera de éste, en el mundo publicitario y similar. Olvidando que las intervenciones al cuerpo de los deportistas no son un lujo, una extravagancia o una inversión rentable, sino que son una necesidad con una perfecta justificación existencial14. 5. Conclusión: hermenéutica del cuerpo en deporte, el cuerpo como hilo conductor Pienso que para vencer los múltiples problemas que se derivan de la forma postmoderna de concebir el deporte, debidos en buena medida por la [13] García-Morente, M. La filosofía de Henri Bergson. Madrid. Publicaciones de la revista de estudiantes. 1917, p. 42. [14] Bento, J. O. “Do corpo e do activismo na conjura de mercado e consumo”, p. 221.
Thémata. Revista de Filosofía Nº 46 (2012 - Segundo semestre) pp.: 635-641. Antropología filosófica y deporte... – 641 – desorientación axiológica y por la irrupción de la tecnología y la voraz economía de mercado capitalista en el mundo del deporte, debemos replantear todo desde una hermenéutica del cuerpo, que nos conduce a una trasvaloración de los valores y que da la verdadera orientación al deporte. En efecto, se trata de fomentar desde el deporte una filosofía del cuerpo frente a la hegemonía de la razón estratégica y de mercado que convierte el cuerpo de los atletas en un nuevo y rentable objeto de mercado, que es demandado por un público incipiente y deseoso de consumir eventos deportivos, olvidando la capacidad creadora del cuerpo de los deportistas que pueden producir belleza a través del cultivo de sus habilidades físicas y mentales que son fruto de largas horas de entrenamiento, esfuerzo y que fluyen desde el cuerpo. Éste las exterioriza y muestra hasta que punto puede superarse el ser humano, mostrando su capacidad creadora y constructora y trasmitiendo la belleza en el terreno de competición y la riqueza de unos valores inherentes al deporte y que le ayudan a construir su êthos. Como aclara Conill15, la hermenéutica del cuerpo nos abre a una trasvaloración de todos los valores, ya que la nueva forma de interpretar desde el cuerpo constituye una voluntad de poder que interpreta no desde la lógica racional o estratégica, sino desde la lógica corporal e instintiva sacando a la luz la verdadera naturaleza del hombre. La nueva hermenéutica trasvaloradora pone el cuerpo como la mejor forma de interpretar todo lo que acontece en nuestra experiencia. Pero también nos ayuda a que desde el deporte no se alteren los verdaderos valores inherentes a dicha práctica y que nada tienen que ver con el lucro y sacar el mayor rendimiento económico a través del cuerpo de los deportistas que deben verse como bienes externos a la práctica del deporte. La nueva trasvaloración a la que conduce esta hermenéutica del cuerpo, nos ayuda a comprender que lo verdaderamente importante en la práctica deportiva es la creatividad y la belleza que se puede alcanzar a través del entrenamiento y el sacrificio pues sólo así brillará la fuerza del hombre, del animal fantástico por antonomasia. Pienso que esta hermenéutica del cuerpo que nos conduce a una nueva forma de trasvaloración, permite conceder a nuestra participación en el deporte el lugar que se merece, evitando que el deporte, como cualquier otro ámbito de nuestras sociedades, olvide su camino y se convierta en aquello que nada tiene que ver con él, saliendo del eterno presente, dejando de poner pequeñas urgencias para cubrir otra pequeñas urgencias, a fin de construir una humanidad mejor a fin de dejar fluir por medio del deporte nuestra verdadera humanidad que es la fantasía y la creación. [15] Conill, J. El poder de la mentira: Nietzsche y la política de la trasvaloración. Madrid. Tecnos, 2001, pp. 111 y ss.