Full text
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS1 PHILOSOPHICAL PRACTICE IN NORWEIAN COUNTRIES GABRIEL ARNAIZ Universidad de Sevilla [email protected] RECIBIDO: 1 DE JUNIO DE 2011 ACEPTADO: 24 DE JUNIO DE 2011 Resumen: En este artículo se expone una visión panorámica de la situación de la práctica filosófica (en un sentido amplio, esto es, incluyendo no sólo el trabajo individual sino también el grupal, aunque centrada más en la OrFi) en los países nórdicos, especialmente en Noruega, así como de sus principales protagonistas, y sus influencias más importantes. Se agrupan los filósofos en tres generaciones: la primera compuesta fundamentalmente por Anders Lindseth, y muy influida por la concepción achenbachiana de la OrFi; la segunda generación, personificada en Henning Herrestad y Helge Svare donde se produce un cierto giro analítico, influidos por el estilo de los filósofos prácticos holandeses, 1 Este artículo, que inicialmente era una presentación al trabajo de dos filósofos noruegos que habían escrito un libro divulgativos sobre la Orientación Filosófica, iba a aparecer de manera simultánea con la traducción del primer capítulo de ese libro en el número 4 de la Revista ETOR, a modo de introducción al trabajo filosófico de estos autores y contextualización de su peculiar enfoque. Por un problema de espacio no apareció entonces en aquel número, así que aproveché para ampliar el campo de análisis de aquel breve artículo y ofrecer una visión más global de lo que estaban haciendo los filósofos prácticos noruegos (un modo de continuar y completar el trabajo iniciado por José Barrientos en su Introducción al Asesoramiento y la Orientación Filosófica, Tenerife, Idea, 2005), con el fin de publicarlo en el siguiente número de la revista, que finalmente no llegó a aparecer. Ahora, después de mucho tiempo casi sin acordándome de lo que escribí hace más de un lustro, ve la luz este añejo artículo en la nueva heredera de aquella revista (que he revisado nuevamente a la luz de los conocimientos que ahora poseo y la distancia de los años —sobre todo para actualizar la bibliografía, añadir algunas nuevas notas y una nueva conclusión—, pero conservando la estructura de entonces). Por ello, no sé si finalmente escribiré —me temo que no—los artículos que adelantaba en diferentes notas a pie de página, pues hoy en día mis intereses intelectuales se encuentran bastante apartados de aquel fervor inicial por la práctica filosófica individual (finalmente he decidido no suprimirlos para indicar al lector que este texto iba a iniciar una serie de artículos exegéticos sobre la Práctica Filosófica —en un sentido amplio, incluyendo no sólo el trabajo individual, sino también el grupal— en diferentes países: Alemania y el enfoque continental (Achenbach y los achenbachianos), el enfoque analítico del «eje atlántico» representado por Norteamérica, Reino Unido y Australia (Marinoff y la APPA, Raabe, P. Grimes, M. Russell, etc.), Holanda (cuyos filósofos han sido capaces de aunar lo mejor de ambos enfoques), Francia (sobre todo el trabajo de Brenifier, pero también de las nuevas prácticas filosóficas) e Italia (Pollastri y el trabajo de los miembros vinculados con la asociación Phrónesis, pero también la labor de Paolo Dordoni con los diálogos socráticos). Por ahora, estos artículos que en aquel momento proyecté (y cuya investigación exhaustiva me ayudó mucho a escribir mi tesina) se quedaron en el tintero de los buenos deseos. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 44 aunque siguen manteniendo un «enfoque blando», y la tercera generación, más ecléctica, personificada por Morten Fastvold, que propone una visión más áspera, influida por Brenifier, y Øyvind Olsholt, que se aleja del enfoque de Lipman para hacer filosofía con niños. Palabras clave: Práctica Filosófica, Orientación Filosófica, Noruega, Achenbach, Marinoff, Lindseth, Herrestad, Svare, Fastvold Abstract: In this article the author presents a global outlook of the situation of Philosophical Practice (considering it not only as Philosophical Counseling, but including also the work with groups, as APPA defends) in the Nordic Contries, specially in Norway, and of their main characters and influences. The philosophers are grouped in three generations: the first, the pioneers, is composed mainly by Anders Lindseth and was very influenced by the achenbachian view of Philosophical Counseling; the second generation, personified by Henning Herrestad and Helge Svare, and in which is produced a certain «analytical turn», influenced by the style of the Dutch philosophical practitioners, although still maintaining a «soft approach»; and the third generation, more eclectic, personified by Morten Fastvold, who proposes a more confrontational approach, influenced by Brenifier, and Øyvind Olsholt, who trascends the Lipman approach of doing philosophy with children. Keywords: Philosophical Practice, Philosophical Counseling, Norway, Achenbach, Marinoff, Lindseth, Herrestad, Svare, Fastvold Introducción En el último número de la Revista ETOR presentábamos ante el público hispanohablante la traducción del primer capítulo del libro Filosofía para la vida. Un libro sobre la práctica filosófica2, escrito por dos filósofos noruegos relativamente jóvenes, Helge Svare y Henning Herrestad.3 Los dos autores son ampliamente conocidos dentro del movimiento internacional de la Orientación Filosófica (OrFi, a partir de ahora), pues son miembros fundadores de la Sociedad Noruega para la Práctica Filosófica, la asociación que organizó en Oslo el VI Congreso Internacional de Práctica Filosófica4. Ambos autores pertenecen a la 2 En su versión original: HERRESTAD, Henning y SVARE, Helge, Filosofi for livet. En bok om filosofisk praxis, Unipub, Oslo, 2004. 3 HERRESTAD, Henning y SVARE, Helge, «En la consulta del filósofo», Revista ETOR, nº 4, Sevilla, 2005, pp. 63-68. 4 Distinguimos entre Práctica Filosófica, con mayúsculas y en singular, a la denominación de este nuevo campo de investigación filosófica y la emergente disciplina filosófica que está surgiendo, y HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 45 denominada por algunos5 como «segunda generación» de orientadores filosóficos, los que continuaron con el trabajo pionero de la primera generación (exclusivamente formada por los comienzos en solitario de Anders Lindseth) y crearon la estructura necesaria para que la tercera generación pudiese (compuesta por filósofos como Morten Fastvold) abrir nuevos caminos. Con el fin de contextualizar el fragmento que en su momento publicamos, nos proponemos describir brevemente las aportaciones que los distintos filósofos práticos noruegos vienen desarrollando desde hace años. LA PRIMERA GENERACIÓN: ANDERS LINDSETH, EL PATRIARCA Lindseth es un filósofo noruego formado bajo los auspicios y tutela de Gerd Achenbach y autor de algunos artículos destacados sobre la materia, que normalmente escribe en alemán.6 Los autores del libro que estamos contextualizando han reconocido el magisterio de Lindseth dedicándole una sección específica en su reciente obra. Por ello, la lección inaugural del congreso de Oslo corrió a cargo de Anders Lindseth quien, como veterano del movimiento, repasó las vicisitudes de los cinco congresos práctica/s filosófica/s, con minúsculas y normalmente en plural, para hacer referencia a las diversas metodologías de hacer filosofía y movimientos. Cuando denominamos a estos movimientos en mayúsculas (Orientación Filosófica, Filosofía para Niños, etc.) estamos haciendo referencia más bien a la «disciplina» que estudia esta metodología, al corpus bibliográfico y teórico (al menos, metametodológico) que han ido segregando los miembros del movimiento con los múltiples artículos, monografías y libros en los que reflexionan (es decir, filosofan) sobre su práctica (haciendo metafilosofía, o al menos, metametodología, que sería una rama de la epistemología), mientras que cuando utilizamos las minúsculas (orientación filosófica, diálogo socrático) es para referirnos a la práctica filosófica, a la realidad en que ésta consiste, a la metodología que se utiliza. Más información en ARNAIZ, Gabriel, El giro práctico en filosofía. Análisis y fundamentación de las prácticas filosóficas. Tesina de Investigación. Universidad de Sevilla, 2007 (manuscrito inédito). 5 Hemos utilizado como esquema la clasificación en tres generaciones que se esboza en FASTVOLD, Morten, «Beyond method, Anders Lindseth style: The quest to opening up philosophical steps in the consulting room», Philosophical Practice, 1 (3), London, 2005, pp. 171-183 (disponible también en la red en http://www.fastvold-filopraksis.com/artikler_pdf/Lindseth%20e-print.pdf; última visita el 30 de abril de 2011). 6 Recientemente los ha reunido en un libro: LINDSETH, Anders, Zur Sache der Philosophischen Praxis. Philosophieren in Gesprächen mit ratsuchenden Menschen, Verlag Kart Aber, Loegstrup, 2005. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 46 anteriores, reconociendo la deuda que el movimiento debe a Achenbach, «no por haber creado la primera consulta filosófica en la práctica, sino por introducir la misma noción de práctica filosófica en el mundo».7 Lindseth se considera a sí mismo el «patriarca» de la orientación filosófica en Noruega, «padre espiritual» de la segunda generación de autores, especialmente de sus dos miembros más conspicuos, Herrestad y Svare y, por lo tanto, «abuelo» de los retoños que forman la tercera generación, una hornada que, como veremos, ha salido algo díscola. Acérrimo achenbachiano Lindseth comenzó su práctica en la ciudad de Tromsø, al norte del país, en el año 1988, muy influido por la forma de practicar la orientación filosófica de Gerd Achenbach, siguiendo su característico enfoque «más allá del método» (beyond-method) y manteniendo una separación radical entre la OrFi y las terapias.8 Junto con la germano-canadiense Petra von Morstein9 y con el italiano Neri Pollastri, Lindseth constituye uno de los 7 LINDSETH, Anders, «Philosophical Practice. What is at stake?», en HERRESTAD, Heninng; HOLT, Anders y SVARE, Helge (eds.), Philosophy in Society. Papers presented to the Sixth Internacional Conference on Philosophy in Practice, Unipub, Oslo, 2004, p. 18. 8 Para hacerse una idea de la concepción de la OrFi de Achenbach, recomendamos el minucioso y extenso artículo de POLLASTRI, Neri, «Gerd Achenbach e la fondazione della pratica filosofica», Maieusis, nº 1, Torino, 2001. Esperamos publicar brevemente en esta misma revista un artículo sobre este enfoque con el título de «La práctica filosófica según Achenbach». El problema de la exposición que hace Barrientos su manual es que sólo tiene en cuenta los artículos publicados en inglés, que a mi juicio distorsionan parcialmente el enfoque de Achenbach (pero siempre será mejor eso que nada). Cuando leí los artículos escritos por Pollastri y las traducciones italianas (pues todavía no soy capaz de entender todavía sus textos en alemán) descubrí un Achenbach bastante distinto al que describían sus intérpretes anglosajones (Schuster, Raabe, etc.). Para una comprensión más ajustada de la metodología de Achenbach, habría que consultar sus obras en alemán —hasta el momento son siete— o, en su defecto, leer las traducciones italianas de sus libros (hasta el momento se han traducido tres libros: ACHENBACH, Gerd, La consulenza filosofica, Apogeo, Milano, 2004; ACHENBACH, Gerd, Il libro della quiete interiore. Trovare l'equilibrio in un mondo frenetico, Apogeo, Milano, 2005 y ACHENBACH, Gerd, Saper vivere. Per una vita piena di significato e di valore, Apogeo, Milano, 2006). En español puede consultarse un breve texto de Achenbach, con abundantes notas explicativas y traducciones de varios fragmentos de la traducción italiana de Philosophische Praxis, ACHENBACH, Gerd. «Breve respuesta a la pregunta: “¿Qué es la orientación filosófica”» (traducción y notas de G. Arnaiz), disponible en la red en http://www.asepraf.org/practica%20filosofica%20Achenbach.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). 9 Para saber más sobre el modo en que von Morstein practica la OrFi, recomendamos leer dos textos, uno escrito desde la afinidad metodológica y la veneración, y otro más crítico y escéptico. El HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 47 más claros exponentes de eso que podríamos denominar como «los achenbachianos»10, los discípulos más renombrados —y también más inflexibles— a la hora de defender este tipo de concepción frente al enfoque anglosajón (compuesto por «los analíticos»11), al que contemplan como un hijo «bastardo» que ha tergiversado el mensaje del «padre» Achenbach y se ha dejado contaminar por las corrientes psicológicas (especialmente el counseling) y sus prácticas ter 12 apéuticas. La hermenéutica de Ricoeur Este profesor de la Universidad de Tromso hace mucho hincapié en el acto de «profunda escucha» que implica la orientación filosófica, aplicando la hermenéutica de Paul Ricoeur en su práctica filosófica. Para Anders, «escuchar al Otro es un desafío hermenéutico (y ético). Y, aún más que escucharlo, entender al Otro es un desafío que podríamos denominar hermenéutico, o fenomenológico, o simplemente filosófico. primero lo constituye la sección que le dedica en su libro SCHUSTER Shlomit, Philosophy Practice. An Alternative to Counseling and Psychotherapy, Praeger, Westport CT, 1999, pp. 44-47, y el otro es el jugoso artículo de FASTVOLD, Morten «Rooting Philosophy in Lived Experience: some Notes on Petra von Morstein´s Lecture and Workshops in Oslo, March 2005», disponible en la red en http://www.fastvold-filopraksis.com/artikler_pdf/MF%20Essay%20Petra%20vM.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011), un brillante ejercicio de ironía socrática en el que el autor sutilmente pone al descubierto las deficiencias y limitaciones del enfoque de esta autora canadiense. Nosotros tuvimos la suerte de poder verla en acción en un taller práctico en el penúltimo congreso internacional de diálogo socrático celebrado en Berlín en julio del 2005, y en general compartimos las críticas de Fastvold. 10 Estamos preparando un artículo sobre «los achenbachianos»: esos acérrimos defensores de la Philosophische Praxis al más puro estilo germano, los sanchopanzescos defensores de la quijotesca fe achenbachiana, los «cuatro fantásticos» de la OrFi, los «cuatro jinetes del Apocalipsis» (¡qué vienen los americanos! ¡sálvese quien pueda!): me estoy refiriendo a von Morstein, Lindseth, Schuster y Pollastri. 11 Al igual que en la filosofía universitaria, de la que es fiel reflejo a pesar de todas las proclamas en contra, en la práctica filosófica también existe una división, un conflicto y un cisma entre el «bloque analítico» (la filosofía que se hace en el mundo angloparlante) y el «bloque continental» (la filosofía que se hace en Centroeuropa, bajo la influencia de Alemania, fundamentalmente). 12 Ampliaré la información que adelanto en este artículo sobre la concepción de la OrFi de los anglosajones (de Marinoff y los miembros de la APPA por un lado —como V. Fery y M. Russell, E. Cohen y la ASCPC— y por otro, de los británicos como Tim LeBon, Nigel Laurie y Cía, así como de sus simpatizantes, los holandeses, Dias, Grassi, Barrientos, Arnaiz, etc.) en mi artículo «Bienvenido Mr. Marinoff», de próxima aparición. [Estas notas cada vez me recuerdan más esas notas orteguianas donde se anunciaban proyectos que nunca llegaron a ser realidad. A pesar de estar tentado de suprimirlas, las dejo porque en el fondo soy un enamorado de este subgénero: la glosa]. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 48 Considero que este doble desafío de escuchar y entender al Otro es el reto básico para cada orientador filosófico».13 Según este filósofo, «la práctica filosófica es aquella situación en la que el visitante (visitor) deposita algo de su vida —y no precisamente algo pequeño— en las manos del orientador filosófico. Esta es la razón por la cual constituye un imperativo ético para el orientador filosófico escuchar el discurso del visitante. Y no solamente un imperativo ético, sino también una exigencia hermenéutica, puesto que si no escuchamos lo que nos ofrece el visitante, tampoco podremos oír lo que tenemos que entender».14 Rechazo al enfoque anglosajón de la OrFi Los orientadores filosóficos anglosajones, tanto los ingleses —por ejemplo, el grupo de Tim Le Bon que gravita en torno a la SPP15— como los norteamericanos —la APPA16 de Marinoff o la ASPCP17 de E. Cohen—, no mantienen una gran diferencia entre el asesoramiento psicológico (Psychological Counseling), o incluso la psicoterapia, y el asesoramiento filosófico, como lo demuestra incluso la misma designación inglesa de la disciplina (Philosophical Counseling) y defienden una concepción de la OrFi más bien «híbrida» o «contaminada»18. 13 LINDSETH, Anders, «What The Other Says And What (S)He Talks About: Some Foundations of a Theory of Philosophical Practice», en CURNOW, Trevor (ed.), Thinking through Dialogue, Practical Philosophy Press, Oxford, 2001, p. 135. 14 LINDSETH, Anders, op. cit., p. 136. 15 La SPP es la Society for Philosophy in Practice, esto es, la Sociedad por la Práctica de la Filosofía, que edita la revista Practical Philosophy. Más información en su web, en http://www.practicalphilosophy.org.uk. 16 La APPA es la American Philosophical Practitioners Association, es decir, la Asociación Americana de Filósofos Prácticos, que edita la revistaPhilosophical Practice: Journal of the APPA. Más información en su web: en http://www.appa.edu. 17 La ASPCP es la American Society for Philosophy, Counseling and Psychotherapy, esto es, la Sociedad Americana para la Filosofía, el Asesoramiento y la Psicoterapia, que edita el International Journal of Philosophical Practice (Revista Internacional de ráctica Filosófica). Más información en su web: http://aspcp.org . 18 Para conocer la argumentación de aquellos filósofos que defienden que la orientación filosófica no se distingue de otras formas de orientación y que constituye en esencia una «terapia para cuerdos», puede consultarse el artículo de RUSSELL, Michael, «Philosophical Counseling is not a distinct field: Reflections of a Philosophical practitioner», International Journal of Philosophical Practice, Vol. 1, nº 1, 2001 (disponible en http://www.aspcp.org/ijpp/russell.pdf; último acceso 30 abril 2011), o el de HOFFMAN, Eric, «The future of “Philosophical Counseling”: a modest vision», International HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 49 Sin lugar a dudas, Lou Marinoff es el filósofo práctico19 más controvertido y polémico, dentro y fuera del movimiento, no sólo por sus libros divulgativos —Más Platón y menos Prozac (1999) y Pregúntale a Platón (2003)20— sino también por algunas de sus iniciativas (fundación de la APPA, separándose de la ASPCP, formación a filósofos prácticos en muy poco tiempo, admisión del I Ching en consulta, etc.). Sin embargo, debemos reconocerle también ciertas virtudes: ha sido la persona que ha globalizado el fenómeno (organizando el primer congreso internacional), difundiendo al gran público y a los potenciales especialistas la «buena nueva» (a través de sus libros y apariciones públicas), quien ha comprendido la envergadura de la Práctica Filosófica (PF21) y toda su potencialidad —no limitándose únicamente a la Orientación Filosófica (Philosophical Counseling), sino incorporando también otros movimientos que han surgido paralelamente22, como los cafés filosóficos, la Filosofía para Niños (FpN) y los Diálogos Socráticos Journal of Philosophical Practice, Vol. 1, nº 4, 2003 (disponible en línea en http://www.aspcp.org/ijpp/Hoffman.pdf; último acceso 30 abril 2011), así como el libro de MARINOFF, Lou, Philosophical Practice, New York, Academic Press, 2001, pp. 81-7 y 271-4. 19 Los filósofos angloparlantes utilizan el término de philosophical practitioner para referirse a aquellos filósofos que hacen algún tipo de práctica filosófica, tanto individual (orientación filosófica) como grupal (cafés filosóficos, diálogos socráticos, talleres de filosofía, etc.) y que literalmente podría traducirse como práctico filosófico o practicante filosófico, neologismos que han tenido menos fortuna que el de filósofo práctico, que es el que nosotros utilizamos, a pesar de que podría confundirse con el filósofo que teoriza sobre problemas filosóficos de tipo práctico, es decir, que hace filosofía práctica (tradicionalmente ética, política y economía), y que en inglés se denomina como practical philosopher o ethicicist, o con el filósofo que teoriza sobre problemas filosóficos prácticos contemporáneos (el aborto, la eutanasia, el medio ambiente, las guerras, etc.), y que los angloamericanos denominan como applied philosopher. 20 Desde que escribí este artículo Marinoff ha publicado otro libro divulgativo, El Abc de la felicidad, Barcelona, Ediciones B, 2006), que se aparta del análisis de casos de los libros anteriores y aborda cuestiones teóricas de mayor calado, como la guerra de los sexos, el declive de la educación universitaria, el conflicto palestino-israelí, etc. 21 Utilizaremos las mayúsculas (y a veces simplemente las iniciales: PF) para hacer referencia al movimiento internacional que se ha institucionalizado y al reciente campo de investigación que se está roturando (esto es, a la naciente disciplina filosófica), y las minúsculas para referirnos al conjunto de las prácticas filosóficas desde un punto de vista fáctico y real (como metodologías a aplicar, como una realidad existente de la se parte, como los diálogos filosóficos que mantienen dos o más personas, etc.). 22 Para más información sobre los distintos movimientos que forman la Práctica Filosófica, su génesis y evolución, y cómo se han ido institucionalizando, remito a ARNAIZ, Gabriel, «El giro práctico de la filosofía», Diálogo filosófico, Madrid, nº 68, 2007 (disponible también en la red en http://www.ciudadredonda.org/admin/upload/files/1cr_t_adjuntos_268.pdf; última visita el 1 de mayo del 2011). HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 50 (DS)—, y quien ha incluido en su concepción de la PF, además de la OrFi, la práctica filosófica con grupos (Group Facilitation) y el trabajo con empresas e instituciones (Philosophical Consulting)23. En el libro que ha escrito dirigido a los especialistas24, explica detalladamente —y con una magnífica prosa— cada una de los tres ámbitos de los que se compone la PF. La OrFi como alternativa a las psicoterapias La postura achenbachiana a este respecto es clara y rotunda: la orientación filosófica aparece históricamente como una «alternativa a la psicoterapia», no como una «psicoterapia alternativa», de ahí que se aleje del paradigma terapéutico tradicional de enfermedad-diagnosistratamiento-cura. Por este motivo, la concepción achenbachiana de la orientación filosófica, compuesta fundamentalmente por filósofos de «tradición continental» (entre los que se encuentran la mayoría de lo alemanes, austriacos y suizos, los daneses como Finn Th. Hansen, los noruegos como Anders Lindseth, los italianos de Phronesis como Pollastri, o los israelíes como Schuster) consideran que en rigor no debería confundirse esta vertiente de «terapia de inclinación filosófica» con la práctica cualitativamente diferente en que consiste la Philosophische Praxis, originada históricamente como oposición y complemento, por un lado, con la filosofía universitaria25 exclusivamente 23 Para saber sobre este enfoque amplio de la PF que preside este artículo, véase ARNAIZ, Gabriel, «¿Qué es la Filosofía Práctica?», A parte rei, nº 53, 2007, disponible en línea en http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/arnaiz53.pdf (última visita el 9 de mayo del 2011). Debo decir que entonces seguía hablando de Filosofía Práctica para designar a lo que hoy refiero con Práctica Filosófica, y, siguiendo la tradición filosófica, reservo el término de Filosofía Práctica para designar a la ética, la política y la economía. 24 MARINOFF, Lou, Philosophical Practice, New York, Academic Press, 2001. 25 Preferimos utilizar la expresión «filosofía universitaria» para referirnos a la teoría filosófica que se hace en las universidades a la más común «filosofía académica» (que suele ser un calco del inglés, academic philosophy, la filosofía que se hace en la «academia». Sin embargo, los hispanohablantes no solemos utilizar el término academia para referirnos al profesorado universitario; academia para nosotros significa normalmente la real academia de la lengua, o de la historia. Es posible que exista teoría filosófica (y de alto nivel) fuera de la Universidad (así lo demuestra la historia de la filosofía, pues la mayoría de los filósofos modernos antes de Kant —Montaigne, Bacon, Descartes, Hobbes, Spinoza, Locke, Hume, Leibniz…— forjaron sus teorías filosóficas fuera de los claustros universitarios), por eso no me parece adecuado equiparar «filosofía académica» con «filosofía universitaria» (pues la «filosofía administrada o institucionalizada», al menos en nuestro país —y HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 51 teórica y, por otro, con el enfoque terapéutico de tratamiento de los problemas existenciales del individuo. Podemos encontrar una excelente descripción de este enfoque «puro» de la orientación filosófica, sin adherencias terapéuticas ni psicológicas, en el libro Il pensiero e la vita, de Neri Pollastri26. Sin embargo, los orientadores filosóficos de la tercera generación27 tienden más bien a difuminar las supuestamente marcadas diferencias también en Francia e Italia—, incluye no sólo la filosofía universitaria, sino también la filosofía «secundaria», es decir, la teoría filosófica que imparten los filósofos a sus alumnos de secundaria y bachillerato, así como la teoría filosófica que estos desarrollan), y mucho menos «teoría» con «universidad» (Considero muy atinados los análisis de Gustavo Bueno al respecto, distinguiendo la «filosofía universitaria» de la «filosofía académica», y la dialéctica entre «filosofía institucionalizada» y «filosofía mundana». Ver BUENO MARTÍNEZ, Gustavo, El papel de la filosofía en el conjunto del saber, Ciencia Nueva, Madrid, 1970, pp. 244-279. Aunque nadie ha sido tan cáustico como Schopenhauer en Sobre la filosofía universitaria (Tecnos, Madrid, 1991). Véase también el resumen de este opúsculo y el cotejo con la filosofía de G. Bueno en GIMÉNEZ PÉREZ, Felipe, «Sobre la filosofía universitaria», El Catoblepas, n.º 60, 2007. 26 A pesar de que pertenece a una generación posterior a Von Morsein y Lindseth, Neri Pollastri sigue defendiendo con la rotundidad típica de los nuevos conversos un enfoque puramente achenbachiano de la OrFi en el que probablemente sea uno de los libros más completos que hasta el momento se han escrito sobre la PF: POLLASTRI, Neri, Il pensiero e la vita. Guida alla consulenza e alle pratiche filosofiche, Milano, Apogeo, 2004. 27 Podemos considerar a los autores —fundamentalmente «continentales»— que comenzaron a practicar la práctica filosófica en la los ochenta (primera década: 80-90), como pertenecientes a la «primera generación» de filósofos prácticos (y que tienen ahora entre sesenta y ochenta años), y entre los que Achenbach sería su protagonista más destacado. La «segunda generación» estaría formada por filósofos más jóvenes (entre sesenta y cuarenta años) que entraron en el movimiento en la siguiente década (1990-2000), sobre todo norteamericanos, y Lou Marinoff sería su más conspicuo representante. La «tercera generación» estaría formada por aquellos filósofos (entre los cuarenta y los veintitantos años) que descubrieron el movimiento alrededor del año 2000 (y ocuparía la década siguiente: 2000-2010), y entre los que me encuentro. Probablemente sería mejor hablar utilizar un criterio más bien objetivo (décadas) que subjetivo (generaciones), y hablar mejor de «oleadas» (primera oleada entre los 1980 y los 1990, segunda oleada en los años 1990-2000 y tercera oleada en 2000-210) que de generaciones, como hacen algunos intérpretes del materialismo filosófico. Pues algunos filósofos prácticos, como por ejemplo Fastvold, que estrictamente hablando pertenecen a la segunda generación, se incorporan al movimiento en la «tercera oleada», de ahí que nosotros los ubiquemos en la tercera generación. A pesar de ello, seguimos manteniendo la nomenclatura de generaciones, pues en términos generales (y salvo algunas excepciones) sí que se cumplen estas características. CALDERÓN GORDO, Sharon, «El Congreso de Murcia y las oleadas del materialismo filosófico», El Catoblepas, n.º 20, 2003, disponible en línea en http://www.nodulo.org/ec/2003/n020p20.htm (última visita el 15 de mayo del 2011): «Según esto, en el curso del desarrollo de una corriente filosófica (como pueda serlo la filosofía analítica o el materialismo filosófico) habrá que distinguir no ya generaciones sino olas u oleadas según las personas que se incorporan al desarrollo de esa corriente o sistema filosófico, cualquiera que sea, en principio, la generación a la que pertenezcan, aunque hay grandes probabilidades de que los más jóvenes biológicamente formen parte también de las oleadas posteriores. Pero no habrá por qué HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 58 orientador como el consultante— después de haberse involucrado en un diálogo filosófico, quizás por el hecho de haber sido escuchado sin ser juzgado. Y nos dice: «¿Cómo describiría esta felicidad? Entre otras cosas que podría decir, se encuentra ésta: es una felicidad similar a la que uno siente cuando se reencuentra con un buen amigo, e incluye un cierto elemento de seguridad y una sensación de ser aceptado»46. Aunque en un principio podría pensarse que la labor que desarrolla un orientador filosófico en la consulta consiste «simplemente en hablar» con sus consultantes, puesto que —en consonancia con la concepción achenbachiana— no posee una teoría que dé explicación de su práctica y le respalde teóricamente, Svare nos aclara este punto con la siguiente reflexión: «Me digo a mí mismo que lo que hago cuando le pido a la gente que hablen de sí mismos, de sus vidas, y cuando intento que sean conscientes de los conceptos que suelen utilizar para estructurar sus vidas: todo esto que hago no es “simplemente hablar”, sino que constituye un poderoso instrumento que les permite reflexionar sobre el modo en la que se definen a sí mismos, y puede que también permita que redefinan aspectos de su autoconocimiento. Además, el espacio que les ofrezco para esta redefinición no se puede encontrar dentro del entorno social ordinario. Incluso si eres lo suficientemente afortunado como para encontrar un miembro de tu familia, un amante o un amigo con quien entablar buenos diálogos, puede que sólo muy pocas veces puedas reflexionar libremente sobre tu propia vida —y todos sus aspectos—, como cuando penetras en el espacio de encuentro del orientador filosófico. Con demasiada frecuencia, las personas con las que solemos hablar tienen otras prioridades antes que la de permitirte reflexionar libremente, o puede que el diálogo esté contaminado por sentimientos negativos que enturbien ese mismo proceso. Finalmente, me gusta pensar que al crear este tipo de espacio, al dejar que las personas me cuenten la historia de sus vidas, no sólo estoy permitiendo que se definan a sí mismos y redefinan las vidas que están viviendo, sino que estoy permitiendo también que entren en un campo de actividad en el que la naturaleza humana puede desarrollarse plenamente, en consonancia con el modelo aristotélico comentado anteriormente. Me gusta pensar que 46 Ibíd., p. 246. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 59 embarcarse en un diálogo filosófico es algo parecido a tocar un instrumento, estar con los amigos, pasear por el bosque, y otras actividades parecidas. Todas ellas tienen en común con la primera el hecho de que no poseen únicamente un valor instrumental, sino que tienen valor por sí mismas, como actividades a través de las cuáles se desarrollan aspectos esenciales de nuestra humanidad»47. El VII Congreso Internacional (Copenhague, 2004) En el VII Congreso Internacional de Práctica Filosófica que se celebró en Copenhague, algunos miembros del Grupo ETOR (J. Barrientos, J. Baroni y G. Arnaiz) tuvimos la oportunidad de encontrarnos con los autores de Filosofía para la vida y hacerles una entrevista. Allí nos contaron cómo empezaron en esto de la práctica filosófica (varios años como voluntarios en el teléfono de la esperanza), nos explicaron con más detalle el modelo noruego de formación que habían desarrollado con tanto éxito, las características que debe poseer un buen orientador, la estructura del libro, etc.48 También pudimos ser testigos de una muestra del modo noruego de orientación filosófica (eso que Morten Fastvold denomina «estilo cuidadoso») que practicó Henning con una chica voluntaria y en el que trataron el tema de «¿por qué me produce rechazo el hecho de tener que dar una propina?». La particularidad de la sesión residió en que Henning permitió que cada cierto tiempo se instaurase un metadiálogo en el que los asistentes pudiesen realizar comentarios sobre las estrategias utilizadas por el filósofo noruego. Prevenir el suicidio con la filosofía En este último congreso, Herrestad, que ahora trabaja —además de cómo orientador filosófico— como profesor ayudante de la Facultad de Medicina de Oslo, dentro del equipo de investigación del Instituto de 47 Ibíd., pp. 249-250. 48 Fue también allí donde comenzaron las primeras conversaciones para una posible traducción del libro de estos autores. Al final, el proyecto se estancó. Quizás algún día encuentre las ganas suficientes de transcribir (y comentar) las entrevistas que entonces hice a Svare y Herrestad, a Achenbach, a Ida Jongsma o a Michael Russell. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 60 Prevención del Suicidio, presentó una comunicación en la que desarrolla un procedimiento en cinco pasos para prevenir el suicidio.49 En primer lugar, hay que buscar signos de que la persona en cuestión es un suicida; en segundo lugar, debemos comprobar si el consultante piensa en el suicidio; en tercer lugar, hay que comprobar el riesgo de suicidio inminente; en cuarto lugar, debemos explorar la ambigüedad del consultante sobre el hecho de vivir y de morir, y por último, hay que llegar con el consultante a un acuerdo para buscar ayuda en caso de existir un deseo efectivo de suicidio. Aplicación de Kant a la OrFi Por su parte, Svare presentó una comunicación sobre «La teoría kantiana sobre la Bildung50 y su relevancia para la práctica filosófica», en la que analiza la aplicabilidad de ciertos elementos kantianos a la práctica filosófica. En concreto, de la ética kantiana, la necesidad de establecer principios generalmente válidos como una propuesta alternativa para un matrimonio en crisis que solía resolver sus conflictos siguiendo un «modelo de negociación» ad hoc, esto es, el uso de algunos principios de aplicación general para cualquier conflicto, en lugar de acudir continuamente a componendas contextuales y casuísticas. Partiendo de la observación de Kant de que nuestras prácticas vitales suelen ser inconscientes o semiconscientes y de que posteriormente se reflexiona sobre esas mismas prácticas, dando lugar al descubrimiento de las reglas que las gobiernan (por ejemplo, primero hablamos una lengua y posteriormente reflexionamos sobre las reglas gramaticales implícitas), Svare concluye el principio de que «a través de la abstracción de nuestras prácticas podemos explicitar las reglas que subyacen a las mismas, lo que nos permite reflexionar sobre dichas prácticas de forma muy útil»51. En la 49 HERRESTAD, Henning, «Philosophical Practice with Suicidal Clients, en Compendium for Paper Presentation of the 7th Internacional Conference on Philosophical Practice, Denmark, 2004, pp. 185-193 (contenida en el texto provisional que nos entregaron en el congreso con la mayoría de las comunicaciones presentadas y en espera de una futurible publicación oficial —que nunca llegó—). 50 Término alemán de difícil traducción al castellano, por su riqueza y ambigüedad, que implica a su vez los términos «educación» y «cultura», y con connotaciones similares al concepto griego de paideia. 51 SVARE, Helge, «Theory of Bildung and its Relevance for Philosophical Practice», en Compendium for Paper Presentation of the 7th Internacional Conference on Philosophical Practice, HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 61 consulta filosófica, podemos aplicar este principio fácilmente: En lugar de preguntar «¿Qué piensas sobre esto?», el filósofo comenzará su investigación preguntado al consultante qué es lo que hizo en una determinada situación, o qué es lo que normalmente hace en ciertos contextos. El propósito de estas preguntas es, en primer lugar, conseguir que nuestro invitado sea más consciente de sus prácticas, en segundo lugar, que las examine de forma crítica y, finalmente, que las modifique. Y a continuación nos expone un caso práctico de una consultante que creía que era demasiado desagradable con sus compañeros de trabajo en la que aplica este modelo kantiano. Esperamos seguir aprendiendo de las interesantes propuestas del grupo de jóvenes filósofos noruegos y de leer las novedades con las que probablemente nos sorprendan, ya sea con la publicación de un nuevo libro o con la de algún nuevo artículo. Confío en poder volver a verlos en Sevilla en el VIII Congreso Internacional de Práctica Filosófica que tendrá lugar en abril del 2006 (como así sucedió). La tercera generación: Fastvold y Olsholt Por último, no podemos dejar de mencionar aunque solo sea de forma muy somera el trabajo de algunos de los miembros de la tercera generación de filósofos prácticos en Noruega, pues son ellos precisamente quienes está cuestionando alguno de los postulados básicos del modo noruego (y alemán) de concebir y practicar la filosofía práctica y abriendo nuevos horizontes. Morten Fastvold, el disidente Uno de los filósofos noruegos que se aparta del «enfoque cuidadoso» (caring approach) y políticamente correcto de los noruegos es Morten Fastvold.52 Este filósofo práctico, como otros miembros de orientadores Denmark, 2004, p. 208. 52 Fastvold dispone de una página web (www.fastvold-filopraksis.com) donde se pueden consultar todos los artículos que mencionamos en esta breve semblanza. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 62 filosóficos de la «generación ecléctica»53, es partidario de un acercamiento más ecléctico a la disciplina, de un enfoque que sea más «interrogativo» y no tan «conversacional»54 como el noruego, de un estilo que sea más filosófico (y que se aleje del paradigma terapéutico que domina, según él, la práctica de la segunda generación55) y que refleje mejor la influencia socrática. Fastvold ha sido uno de los primeros filósofos noruegos en tomarse en serio el «estilo policíaco»56 del francés Óscar Brenifier (uno de los autores por los que nosotros tenemos también una especial devoción), reivindicando la idoneidad y pertinencia de este enfoque. Los análisis que Morten ha desgranado —en un impecable inglés— en una serie de artículos consagrados a la práctica de Brenifier —hasta el momento son seis57— y su contraposición con el enfoque típicamente «blando» de los noruegos son simplemente magistrales58. 53 Ocurre algo similar en la filosofía académica (o más bien habría que decir que probablemente este eclecticismo de la generación más joven de filósofos prácticos es el reflejo de lo que también está sucediendo en la filosofía universitaria), donde las nuevas generaciones de filósofos jóvenes apuestan por una conciliación, armonización, fusión o hibridación (como prefieran) de los enfoques (quizás habría que decir más bien, para ser precisos, que los filósofos continentales se están «analitizando» y los analíticos «continentalizando»). Ejemplo de ello es el último libro del filósofo sevillano NAVARRO REYES, Jesús, Cómo hacer filosofía con palabras. A propósito del desencuentro entre Searle y Derrida, FCE, Madrid, 2010. 54 FASTVOLD, Morten, «Conversation or interrogation: two different approaches to philosophical counseling». Comunicación presentada en el congreso de la UNESCO sobre nuevas prácticas filosóficas celebrado en París, durante los días 15 y 16 de noviembre de 2006. Disponible en línea en http://www.fastvold-filopraksis.com/artikler_pdf/UNESCO%20final%20paper%20MF.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). 55 FASTVOLD, Morten, «On Serious Games and the possible Reshaping of a Philosophical Paradigm: Some Reflection on the Sessions of Oscar Brenifier» (abril 2004), disponible en línea en http://www.fastvold-filopraksis.com/artikler_pdf/Serious%20games.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). 56 FASTVOLD, Morten, «The Policeman Approach to Philosophical Counseling» (octubre 2004), disponible en la red en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/The%20Policeman%20Approach.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). 57 Por ahora, el último de la serie es éste: FASTVOLD, Morten, «Designing Exercises with a Wittgensteinian streak» (octubre 2008), disponible en la red en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/A_Wittgensteinian_streak.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011). 58 Fastvold comenzó con «On Serious Games…” (abril 2004), al que siguió «On Getting Beyond Idle Talk: some Additional Reflections on Oscar Brenifier’s Sessions» (mayo 2004), disponible en línea en http://www.fastvold-filopraksis.com/artikler_pdf/On%20getting%20beyond%20idle%20talk.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). Especialmente interesante es el artículo «The Policeman Approach to Philosophical Counseling» (octubre 2004). Continuó con «The Paris Sessions» (agosto 2005, no disponible en su web) y ha seguido con «Wish You Were Here, Where You Don't Want To Be: On The Aristocratic Nature Of Philosophical Consultations, Oscar Style» (agosto 2006), HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 63 Una de las características más importantes de los artículos de este incisivo filósofo es que suelen ser el resultado del análisis minucioso de la demostración real y efectiva de las prácticas filosóficas de estos filósofos (Brenifier, Lindseth y von Morstein) y no sólo de las reflexiones teóricas sobre la práctica que estos autores puedan hacer, por lo que nos proporcionan un punto de vista de indudable —e insólito— interés. En sus últimos artículos, Fastvold continúa diseccionando críticamente con su bisturí irónico e inmisericorde los límites y las insuficiencias de la práctica y los supuestos teóricos de algunos de los más destacados achenbachianos (como Lindseth59, von Morstein60, e incluso con el propio Achenbach61) y sigue apostando (contra el parecer de sus mayores de la primera generación) por la necesidad de establecer unas pautas metodológicas en el trabajo de la orientación filosófica que puedan transmitirse a las nuevas generaciones de practicantes y defendiendo la validez de un enfoque ecléctico.62 Parece que, según nos cuenta el propio autor63, incluso algunos orientadores filosóficos noruegos de la segunda generación están empezando a aceptar las críticas de los filósofos más jóvenes y comienzan también ellos a modificar sus postulados iniciales y a criticar el enfoque achenbachiano64: «No sólo no es inapropiado, sino conveniente e incluso necesario tener acceso a una gran variedad de métodos, además de una habilidad para utilizarlos con buen criterio. Por ello, tanto Svare como yo mismo estamos a favor de disponible en línea en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/Wish%20you%20were%20here.pdf (última visita el 30 de abril de 2011), y siguió con «Conversation or interrogation…» (nov. 2006). El último hasta el momento es FASTVOLD, Morten, «Designing Exercises with a Wittgensteinian streak» (octubre 2008), disponible en la red en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/A_Wittgensteinian_streak.pdf (última visita el 30 de abril de 2011). 59 FASTVOLD, Morten, «Beyond method, Anders Lindseth style: The quest to opening up philosophical steps in the consulting room», Philosophical Practice, 1 (3), nov. 2005, pp. 171-183. 60 FASTVOLD, Morten «Rooting Philosophy in Lived Experience: some Notes on Petra von Morstein´s Lecture and Workshops in Oslo, March 2005», disponible on-line en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/MF%20Essay%20Petra%20vM.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011) 61 M FASTVOLD, Morten, «Beyond method…», p. 11 y ss. 62 FASTVOLD, Morten, «Conversation or interrogation», p. 5 63 FASTVOLD, Morten, «Conversation or…», p. 3. 64 SVARE, Helge, «How do we best educate philosophical counselors? Some experiences and reflections from the Norwegian educational program», Philosophical Practice, vol. 2, n. 1, London, 2006, pp. 29-39. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 64 una “caja de herramientas” bien equipada con una serie de estrategias metodológicamente sólidas»65. Puede que algo esté cambiando en el movimiento de la OrFi. Øyvind Olsholt, el heterodoxo No queremos terminar este artículo sin mencionar por lo menos la labor de otro grupo de filósofos noruegos que están renovando también el campo de la práctica filosófica grupal con niños y jóvenes66. Nos referimos a Øyvind Olsholt y Ariane Schjelderup, quienes han desarrollado un modo particular de hacer filosofía con niños que se aparta del enfoque ortodoxo del movimiento de Filosofía para Niños de Lipman (FpN a partir de ahora) y que se asemeja más al enfoque de otras propuestas más heterodoxas y «disidentes», como la Filosofía con Niños de los anglosajones (K. Murris, C. Mc Call, J. Haynes, etc.) o las Nuevas Prácticas Filosóficas francesas (los cafés filosóficos de M. Sautet, los diversos talleres filosóficos de O. Brenifier, o las prácticas y reflexiones de Tozzi, Geneviève, Chazeranas, etc.)67. En la página web de su asociación (http://buf.no) podemos encontrar un buen número de artículos en inglés donde defienden otra forma de practicar la filosofía con niños (incluyendo trabajos del prácticamente desconocido autor danés Per Jespersen, de Brenifier68, de Fastvold, o entrevistas muy esclarecedoras a Lipman, Sharp, Matthews o Sutcliffe), propuesta que han desarrollado en el libro Filosofía en la escuela69 y en varios artículos70. 65 FASTVOLD, Morten, “Conversation or…”, p. 3. 66 Fastvold también ha hecho aportaciones en este campo, publicando dos libros sobre el uso del pensamiento crítico en el aula: FASTVOLD, Morten, Ritisk Tenkning. Sokratisk samtaleledelse i skolen, Gyldendal Akademisk, Oslo, 2009, y FASTVOLD, Morten, Supplementsbok Til Kritisk Tenkning. Med eksempler og øvelser, Gyldendal Akademisk, Oslo, 2011. 67 Para un conocimiento más detallado de las nuevas prácticas filosóficas, remitimos a ARNAIZ, Gabriel, «Evolución de los talleres filosóficos: de la Filosofía para Niños a las Nuevas Prácticas Filosóficas», Childhood & Philosophy, v. 3, nº 5, jan./jun. 2007 (disponible también en línea, en http://www.filoeduc.org/childphilo/n5/GabrielArnaiz.pdf; última visita el 30 de abril de 2011) 68 De los seis artículos que disponen sobre el francés, destacamos «A quick glance at the Lipman method», donde Brenifier analiza de forma crítica algunos elementos de la práctica tradicional del método Lipman que pudo observar en una de las últimas congresos internacionales sobre FpN a los que asistió. El artículo está incluido como anexo en su libro La pratique de la philosophie en la école primaire, SEDRAP, 2007 (Está previsto que el próximo setiembre-octubre salga la traducción española: La práctica de la filosofía en la escuela, Diálogo, 2011) 69 SCHJELDERUP, Ariane; BØRRESEN, Beate; OLSHOLT, Øyvind, Filosofi i skolen, Tane Aschehoug, Oslo, 1999. (En la página de su asociación puede consultarse en inglés el índice y HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 65 Conclusión Tal como indiqué al inicio de este artículo, mi intención inicial al escribir este texto fue simplemente la de ayudar a ubicar dentro del movimiento internacional de la práctica filosófica el trabajo de la segunda generación de orientadores filosóficos noruegos (Herrestad y Svare), a modo de presentación de la traducción parcial de un libro suyo, contextualizando el trabajo que habían desarrollado e identificando sus fuentes (el trabajo previo de los filósofos prácticos holandeses). Posteriormente, como el artículo no se publicó, decidí ampliar su radio de acción y considerar también el trabajo de la generación anterior (Lindseth), fuertemente influida por el trabajo de Achenbach, que rechaza toda asimilación de la OrFi a cualquier tipo de terapia y cuyo trabajo se basa en la tradición de la filosofía (universitaria) continental, y el la tercera generación (Fastvold), que me parecía muy interesante. Esto me hizo reflexionar de manera más sistemática sobre la dialéctica generacional en el movimiento de la práctica filosófica (y su similitud o equivalencia con las corrientes filosóficas universitarias). De esta forma, lo que pretendía meramente ser una primera aproximación al tipo de orientación filosófica que se practica y predica en noruega, se convirtió inesperadamente en una atípica historia del movimiento y en un análisis de las corrientes subterráneas que luchan por adquirir hegemonía, y también en un pequeño esbozo metametodológico, que aportaba algunos ingredientes quizás interesantes para una futura epistemología de la práctica filosófica.71 Descubrí, pues, que la algunos fragmentos del libro.) 70 OLSHOT, Øyvind y SCHJELDERUP, Ariane, «Philosophy for Children: A Norwegian Approach», Philosophy in Society, Unipub, Oslo, 2004, pp. 123-133 (disponible también en l, a red, en http://www.buf.no/en/read/txt/?page=pis-01-en; última visita el 30 de abril de 2010). En la web que comentamos puede consultarse otros materiales que estos autores han elaborado, así como una entrevista muy jugosa a Olshot. 71 Entiendo por meta-metodología la reflexión sobre las diversas metodologías (siendo la metodología la reflexión sobre un método o práctica), que correspondería a la epistemología en un sentido amplio. En la nota 78 sugiero una continuidad entre la práctica (filosófica en este caso) y la teoría y defino brevemente los términos: la serie sería meta-práctica (metodología), metametodología (epistemología) y meta-metametodología (metafilosofía) y por último metametafilosofía (Véase al respecto FERRATER MORA, José, «Metametafilosofía», Modos de hacer filosofía, Crítica, Barcelona, 1985, pp. 26-33). (En un futuro próximo me gustaría escribir —ya estoy otra vez «orteguizando»— un artículo sobre la distinción entre la teoría y la práctica, y sus relaciones HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 66 primera generación de orientadores (Achenbach y sus seguidores) había empezado a practicar este enfoque en los ochenta72 era de estirpe continental y rechazaba todo contacto y comunicación con la psicología y los terapeutas (y que en sus modos aparentemente blandos reflejaban — pero eso es otra historia— una rigidez y un integrismo73 típico de conversos). La segunda generación (representada por Marinoff y los angloamericanos) había descubierto el fenómeno en los noventa, tenía una filiación analítica y estaba dispuesta a dialogar —un diálogo que no está exento de crítica y conflicto—con las terapias —al menos con algunas de ellas: cognitiva (Ellis), humanista (Rogers), existencial (Frankl, May), sistémica (Watlazwick), etc.—, a reconocer el carácter terapéutico de la OrFi y a ampliar su ámbito de aplicación a otras prácticas filosóficas que habían surgido en aquel momento (cafés y talleres filosóficos) o que, aunque se hubiesen creado con anterioridad, se descubría ahora su raíz común (Filosofía para niños, diálogos socráticos), el «giro práctico» en el que todas estaban inmersas. También ampliaron el radio de acción geográficamente, pues fueron los responsables de la globalización del fenómeno, y de que el movimiento adquiriese una proyección internacional (también gracias al inglés, la nueva lengua franca) y una vertiginosa institucionalización (revistas, congresos y asociaciones con proyección internacional). Esta incomprensión y antagonismo entre las dos concepciones de la OrFi (dependientes sin duda de las dos tradiciones antagónicas de las que parten: la analítica y la (y claro, para ello, habría que esclarecer también las conflictivas y necesarias relaciones entre la «filosofía universitaria» y la «filosofía mundana» —algo he apuntado en la nota 25—), para esclarecer muchas confusiones.) 72 Aunque otros filósofos (Michael Russell, o Cencillo, por ejemplo) alegan —siempre a posteriori— haber estado ejerciendo en la década de los setenta (década cero: 1970-1980) eso mismo, pero «travestido» de terapia (es decir, bajo la apariencia de “terapia” o psicología estaban en realidad «vendiendo» filosofía). Hay que decir que en la mayoría de los casos nos encontramos con filósofos que también poseen una formación terapéutica. Más bien creemos que esta fase previa, inicial, lo que se está ofreciendo sería más bien algún tipo de «terapia filosófica» y no propiamente dicho orientación filosófica. 73 Si una anécdota puede servir de prueba (si no, al menos de indicio), puedo citar en mi caso la agridulce experiencia con Achenbach y Lindesth en una entrevista que le hice en la conferencia de Dinamarca (y donde tuve que padecer sus reticencias, su suspicacia, su rigidez y la cortedad de miras de ambos (y en menor medida, cierta distancia de Svare y de Hansen), frente a la facilidad de trato, la cercanía y la apertura mental de las conversaciones con Marinoff, Russell, , Jongsma, Bolten, Prawda, etc (y Fastvold, a pesar de ser noruego). El análisis sobre el integrismo puritano de los achenbachianos, lo dejo para otro lugar y momento. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 67 continental) ha provocado notables fricciones (por lo visto en el segundo congreso que se celebró en Alemania, según cuentan las crónicas), que son similares o equivalentes a las polémicas que cada cierto tiempo afloran en la filosofía universitaria (Carnap vs. Heidegger, Derrida vs. Searle, Sokal y Bouveresse vs. Posmodernos, etc.). La tercera generación está intentando superar dialécticamente estos dos momentos (tesis: primera; antítesis, segunda), destapando los presupuestos implícitos que dan por sentado y proponiendo un enfoque «ecléctico» (en consonancia también con los intentos en sus respectivas tradiciones de superar esta dicotomía entre analíticos y continentales) que las supere, y que incorpore lo mejor de ambas tradiciones. En el caso específico que nos ocupa, no tanto el movimiento internacional en su conjunto (las fuerzas de los diferentes países —o imperios74— por conquistar un espacio, en este caso intelectual)75 sino las fuerzas o corrientes dentro de una región (los países nórdicos, y en particular Noruega, el más activo en este campo hasta el momento), podemos decir que la primera generación era achenbachiana, al formar parte de los fundadores iniciales (Lindesth); la segunda, compuesta por Herrestad y Svare, ha incorporado (influido por el enfoque pragmático de los holandeses, afín al estilo americano) ciertos elementos propios del enfoque analítico (un cierto pragmatismo, una consideración más amplia 74 Marinoff ha sido el primero en esbozar un análisis político de la PF desde una perspectiva realista o «neohobbesiana», y sus agudas observaciones no tienen desperdicio: «También ha habido tensiones políticas, naturalmente, que se experimentan como débiles ecos de fuerzas políticas e históricas muco más fuertes. Por ejemplo, en 1998, la Sociedad Alemana para la Práctica Filosófica cambió su nombre a la “Sociedad Internacional para la Práctica Filosófica”. Esto no sucedió sin la oposición de algunos de sus propios miembros alemanes, quienes entendieron (correctamente) que esto podía ser percibido como una recrudescencia de la ambición imperialística. Además, aunque otras organizaciones nacionales poseen también miembros de otras nacionalidades, ninguna se ha arrogado exclusivamente esa prerrogativa. Como respuesta, fundé con Ernesto Spinelli, entonces presidente de la Sociedad para el Análisis Existencial, la Alianza Angloamericana para la Práctica Filosófica, y posteriormente vimos un nuevo fenómeno en el horizonte internacional; o más bien, el eco de un viejo fenómeno: esto es, la competición entre la influencia europea y americana en el ámbito de la práctica filosófica. Igual que en política y en economía, podemos reencontrar cierta rivalidad entre el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, esta vez manifestándose en la arena noética de la práctica filosófica», en MARINOFF, Lou, Philosophical Practice, Academic Press, New York, 2001, pp. 352-353. 75 La escuela sociológica que se inspira en Bourdieu (Pinto, Moreno Pestaña, etc.) ha analizado con detenimiento la dialéctica de fuerzas existentes en los diferentes campos. Para las referencias bibliográficas, véase la nota 78. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 74 filopraksis.com/artikler_pdf/Wish%20you%20were%20here.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011). — «Conversation or interrogation: two different approaches to philosophical counseling». Comunicación presentada en el congreso de la UNESCO sobre nuevas prácticas filosóficas celebrado en París, durante los días 15 y 16 de noviembre de 2006. Disponible en línea en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/UNESCO%20final%20paper%20MF.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011). — «Designing Exercises with a Wittgensteinian streak» (octubre 2008), disponible en la red en http://www.fastvoldfilopraksis.com/artikler_pdf/A_Wittgensteinian_streak.pdf (última visita el 1 de mayo del 2011). HANSEN, Finn T., «The Use of Philosophical Practice in Lifelong and Self-Directed Learning», en HERRESTAD, Heninng; HOLT, Anders y SVARE, Helge (eds.), Philosophy in Society, Unipub, Oslo, 2004, p. 6173. HERRESTAD, Henning, «The Oslo Model: a successful Two Year Training Programme in Philosophical Counselling», en CURNOW, Trevor (ed.), Thinking through Dialogue, Practical Philosophy Press, Oxford, 2001, pp. 11-15. — «Short Socratic Dialogue», en HERRESTAD, Heninng; HOLT, Anders y SVARE, Helge (eds.), Philosophy in Society. Papers presented to the Sixth Internacional Conference on Philosophy in Practice, Unipub, Oslo, 2004, pp. 91-102. HERRESTAD, Henning, SVARE, Helge, «En la consulta del filósofo», Revista ETOR, nº 4, Sevilla, 2005, pp. 63-68. LINDSETH, Anders, «What The Other Says And What (S)He Talks About: Some Foundations of a Theory of Philosophical Practice», en CURNOW, Trevor (ed.), Thinking through Dialogue, Oxford, Practical Philosophy Press, 2001, p. 135. — «Philosophical Practice. What is at stake?», en HERRESTAD, Heninng; HOLT, Anders y SVARE, Helge (eds.), Philosophy in Society. Papers presented to the Sixth Internacional Conference on Philosophy in Practice, Unipub, Oslo, 2004, p. 18. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
LA PRÁCTICA FILOSÓFICA EN LOS PAÍSES NÓRDICOS 75 — Zur Sache der Philosophischen Praxis. Philosophieren in Gesprächen mit ratsuchenden Menschen, Verlag Kart Aber, Loegstrup, 2005. OLSHOT, Øyvind y SCHJELDERUP, Ariane, «Philosophy for Children: A Norwegian Approach», Philosophy in Society, Unipub, Oslo, 2004, pp. 123-133. Disponible también en la red, en http://www.buf.no/en/read/txt/?page=pis-01-en (última visita el 30 de abril de 2010). SVARE, Helge, «The Philosophy of Dialogue», en HERRESTAD, Heninng; HOLT, Anders y SVARE, Helge (eds.), Philosophy in Society, Unipub, Oslo, 2004, pp. 243-250. — «How do we best educate philosophical counselors? Some experiences and reflections from the Norwegian educational program», Philosophical Practice, vol. 2, n. 1, London, 2006, pp. 29-39. HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75
GABRIEL ARNAIZ 76 GABRIEL ARNAIZ 76 HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75 HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 3, 2012, pp. 43-75