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María Zambrano y Dante Alighieri: el exilio como rito iniciático

Author: Rodríguez Lorca, María
Publisher: Universidad Pontificia de Salamanca
Year: 2025
DOI: 10.36576/2660-955X.52.447
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d34144c1-989e-4151-ad4a-219b42846711/download
h ps://doi.o g/10.36576/2660-955X.52.447
CUADERNOS SALMANTINOS DE FILOSOFÍA
Vol. 52, 2025, 447-466
ISSN: 0210-4857, E-ISSN: 2660-9509
MARÍA ZAMBRANO Y DANTE ALIGHIERI:
EL EXILIO COMO RITO INICIÁTICO
MARÍA ZAMBRANO AND DANTE ALIGHIERI:
EXILE AS A RITE OF PASSAGE
M
ARÍA
R
ODRÍGUEZ
L
ORCA
Con a ada p edoc o al FPU
Uni e sidad de Se illa
Se illa/España.
[email p o ec ed]
ORCID: 0009-0003-3974-6045
Recibido: 13/10/2024
Re isado: 15/01/2025
Acep ado: 06/02/2025
Resumen: La in ención del p esen e a ículo es ap oxima el pensamien o ilosó ico de
Zamb ano al de Dan e, omando como e e encia una expe iencia compa ida po ambos: el
exilio. Pa a ello, comenza emos analizando la lec u a zamb aniana de la Commedia y, segui-
damen e, nos de end emos en el examen del exilio como uen e de conocimien o y condición
necesa ia pa a que haya iloso ía. En el exilio, an o Dan e como Zamb ano en ambalea se
los undamen os de su exis encia; alejados de sus ínculos a ec i os y de sus comp omisos
polí icos, ambos se en en an a la pé dida de su iden idad an e io y a la al a de sen ido. Es a
si uación los conduce a expe imen a una ans o mación on ológica que iene como esul-
ado el enacimien o, es deci , el desa ollo de una nue a mane a de se y es a en el mundo.
La expe iencia del exilio iene un alo ans o mado an o en Dan e como en Zamb ano
pues o que les pe mi e adqui i conciencia sob e la ca encia de undamen o de su exis encia
y adop a una mi ada lúcida sob e su p esen e.
Palab as cla e: Dan e, Di ina Comedia, exilio, libe ad, azón poé ica, iaje, Zamb ano.
Abs ac : The pu pose o his pape is o b ing Zamb ano's philosophical hough close o
Dan e's, aking as a e e ence an expe ience sha ed by bo h: he exile. To do so, we will begin
by analysing Zamb ano's in e p e a ion o he Commedia, and hen we will examine exile as
a sou ce o knowledge and a necessa y condi ion o philosophy o exis . In exile, bo h Dan e
and Zamb ano see he undamen s o hei exis ence c umble; a om hei emo ional a -
achmen s and poli ical engagemen s, hey bo h ace he loss o hei o me iden i y and he
meaninglessness o hei exis ence. This si ua ion leads hem o expe ience an on ological
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ans o ma ion ha esul s in ebi h, i.e. he de elopmen o a new way o being and li ing
in he wo ld. The expe ience o exile has a ans o ma i e alue o bo h Dan e and Zam-
b ano, as i allows hem o become awa e o he g oundlessness o hei exis ence and o ake
a lucid look a hei p esen .
Keywo ds: Dan e, Di ine Comedy, exile, eedom, poe ic eason, jou ney, Zamb ano.
1. INTRODUCCIÓN
En Filoso ía y Poesía, Ma ía Zamb ano a i ma lo siguien e: “La Di ina Co-
media ealiza ese momen o eliz, al ez no epe ido, de unión sin agas y nebu-
losas iden i icaciones, en e poesía, eligión y iloso ía” (2001, p. 75). En es a
ob a, la ilóso a señala que el se humano no se encuen a po comple o ni en
la iloso ía, ni en la poesía1, y po ello ei indica la necesidad de encon a algo
que combine ambos en oques, el ca ác e uni e sal de la p ime a y el in e és
po lo conc e o de la segunda: la azón poé ica. Es a mane a al e na i a de com-
p ende la azón, podemos as ea la en Dan e, y conc e amen e, en la Di ina
Commedia, una ob a en la que el iaje del p o agonis a, un indi iduo pe dido
en una sel a oscu a que desea sali de su absolu a deso ien ación, se con ie e
en un e lejo del camino de la humanidad hacia la sal ación.
El mo o de es e iaje del poe a se á el amo 2: el amo uni e sal hacia Dios,
pa ia o igina ia de odo se humano, y el amo conc e o hacia Bea ice, aquella
muje lo en ina de la que se enamo ó en su más ie na in ancia. Tan o pa a
Zamb ano como pa a Dan e, el amo es undamen al, pues o que es aquella
po encia que nos empuja a la ascendencia y nos ans o ma, “es la salida de
sí, un posee se po habe se ol idado, un ol ido po habe ganado la enuncia
o al” (Zamb ano, 2001, p. 110). Dan e llega has a el pun o de de ini la iloso ía
como un amo oso uso di sapienza (C . III, xii, 12), en a izando lo impo an e
1 En palab as de la p opia Zamb ano: “No se encuen a el homb e en e o en la iloso ía; no
se encuen a la o alidad de lo humano en la poesía. En la poesía encon amos di ec amen e al
homb e conc e o, indi idual. En la iloso ía al homb e en su his o ia uni e sal, en su que e se . La
poesía es encuen o, don, hallazgo po g acia. La iloso ía busca, eque imien o guiado po un
mé odo” (2001, p. 13).
2 El amo es an impo an e en la Di ina Commedia que la p opia sal ación del poe a se
p oduce po y g acias al amo . Es Bea ice, su amada, la que desea su sal ación y desciende a los
in ie nos pa a pedi le a Vi gilio que lo esca e de la oscu idad de la sel a (In . II, 57-73). Además,
el amo o o ga espe anza al poe a en los momen os más di íciles de su iaje, como cuando ha de
a a esa un ecin o de uego (Pg. XXVII). En el pa aíso, la ascensión del p o agonis a de cielo en
cielo no es una ascensión ísica, sino que supone un ac ecen amien o de su capacidad de e y
es a es mediada po los ojos y la son isa de Bea ice, cuya luminosidad aumen a con o me más se
ace ca a Dios. Es os son an solo algunos ejemplos de los muchos que encon amos en la Comme-
dia en los que el amo se nos p esen a como p o agonis a en el iaje iniciá ico de Dan e.
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que es el amo —la co ec a p edisposición pa a ap oxima se al sabe — en el
es udio de nues a disciplina.
Es a ap oximación amo osa al conocimien o y, po an o, a la ealidad, es
con a ia a la ac i ud de aquel que c ee sabe lo odo, dejándose lle a po una
“ azón sobe bia”3 que Zamb ano de ine de la siguien e mane a: “sobe bia de la
azón es sobe bia de la iloso ía, es sobe bia del homb e que pa e en busca del
conocimien o y que se c ee ene lo” (Zamb ano, 2004b, p. 109). Al con a io
de es a, la azón poé ica es una azón humilde, que es conscien e en odo mo-
men o de sus p opias limi aciones, no pe cibiéndose a sí misma como dueña y
seño a del conocimien o. Es a, se ap oxima al mundo como algo mis e ioso,
cuyo signi icado úl imo y e dade o escapa de su comp ensión, y asume el a-
caso de no pode comp ende lo plenamen e. Además, la ilóso a añade: “a
quien p e i ió la pob eza del en endimien o, a quien enunció a oda anidad y
no se ahincó sobe biamen e en llega a posee po la ue za lo que es inago able,
la ealidad le sale al encuen o y su e dad no se á nunca e dad conquis ada,
e dad ap ada, iolada; no es alezeia, sino e elación g aciosa y g a ui a; azón
poé ica” (ibid., p. 158). De mane a que, es p ecisamen e aquel que econoce
los lími es de la azón el que consigue que la ealidad “le salga al encuen o” y
se le mues e en su e dad. Solo así, adop ando una azón poé ica, adqui imos
conciencia del ca ác e abie o e inago able de la ealidad.4
Con es e a ículo, p e endemos es ablece pa alelismos en e el pensamien o
ilosó ico de Zamb ano y el de Dan e5, basándonos en una expe iencia
3 Zamb ano u iliza es a exp esión pa a c i ica una azón demasiado acionalis a an o en
Pensamien o y poesía en la ida española ( al y como se e leja en las ci as del ex o) como en
Filoso ía y poesía, ob a en la que exclama “¡sobe bia de la iloso ía!” (2001, p. 25). Nos pa ece
pe inen e e oma el adje i o “sobe bia” po que conside amos que nos ayuda a comp ende la
ac i ud con a ia: la humildad de aquel que se ap oxima al conocimien o sin p e ensión de domi-
na lo o conquis a lo. Es a de ensa de una azón humilde la podemos e e lejada en la ac i ud del
p opio Dan e en la Commedia: el suyo en ningún momen o es un iaje au oimpues o (a di e encia
del sobe bio Ulises, . In . XXVI), sino que es un iaje guiado po una po encia supe io a sí mismo
y que escapa po comple o de su con ol acional. De es a mane a, el p o agonis a es en odo
momen o conscien e de su incapacidad de exp esa a la pe ección sus expe iencias a a és de un
lenguaje an limi ado como lo es el humano.
4 A pa i de es as dos mane as de comp ende la azón podemos indi idua dos ac i udes,
dos o mas básicas, de elaciona nos con el mundo. Po un lado, la de aquellos que se ap oximan
a lo o o con la olun ad de domina lo o conquis a lo, p e endiendo conoce la e dad de las cosas
a pa i de su ep esen ación de las mismas. Y, po o o lado, la de aquellos que adop an una
ac i ud amo osa que los empuja a ab aza la ealidad y econoce su ca ác e au ónomo e i educ-
ible. La p ime a co esponde ía a una azón sobe bia, mien as que la segunda es p opia de una
azón poé ica.
5 Es os pa alelismos en e Dan e y Zamb ano no son simplemen e ilosó icos, sino ambién
biog á icos. Po un lado, ambos i ie on gue as in es inas que c ea on disco dia en e sus conciu-
dadanos: en el caso de Zamb ano, la gue a ci il española; en el caso de Dan e, el con lic o en e
güel os blancos y güel os neg os que supuso la di isión de Flo encia en dos bandos. Po o o lado,
ambos padecie on el exilio como consecuencia de es os con lic os: la ilóso a malagueña, po su
apoyo al pa ido epublicano, Dan e, po su apoyo a los güel os blancos. Además, en ambos casos
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compa ida po ambos: el exilio. Pa a ello, comenza emos analizando la lec u a
zamb aniana de la Commedia, señalando sus ca ac e ís icas más e elado as.
Seguidamen e, abo da emos el exilio como condición necesa ia pa a la iloso ía
y como uen e de conocimien o, y examina emos los pa ecidos en e ambos
au o es a la ho a de desc ibi es a expe iencia. Nues o obje i o es des aca el
papel undamen al que jugó el exilio en la ida de ambos y señala cómo és e
in luyó en la composición de sus ob as y en su mane a de pe cibi la ealidad.
De la mano de Zamb ano, in e p e a emos la céleb e Commedia como una ex-
p esión de esa azón poé ica que se ap oxima al conocimien o de mane a amo-
osa y ecep i a, sin iolen a la ealidad. De es a mane a, ap oxima emos a dos
pensado es que, a pesa de es a sepa ados po muchos siglos, se hallan unidos
po una expe iencia desga ado a que dejó mella en su exis encia y con igu ó
su modo de es a en el mundo.
2. LECTURA ZAMBRANIANA DE LA COMMEDIA
En una ca a en iada a su que ida amiga Elena C oce, Zamb ano econoce
el papel undamen al que desempeñó en su ju en ud la lec u a an o de la Vi a
Nuo a como de la Di ina Commedia, dos ob as en las que el amo es el p o a-
gonis a y que con ibuye on a la o mación in elec ual de la malagueña6. Aun-
que podemos as ea e e encias a la ob a de Dan e en dis in os ex os de la
au o a, solo esc ibió dos ensayos dedicados en conc e o a la Commedia: “In-
ie no” y “Dan e espejo humano”7.
La in e p e ación zamb aniana de la Commedia se ca ac e iza po la lec u a
si uada que ealiza de la ob a. La pensado a malagueña o o ga una especial
impo ancia al exilio polí ico que u o que i i el poe a y que, a su modo de
e , in luyó en la composición de su ob a maes a. P obablemen e, si el poe a
no hubie a expe imen ado en su p opia piel las consecuencias del exilio, no
hab ía podido esc ibi una ob a como la Di ina Commedia:
el exilio ue bas an e la go: Dan e mu ió en el exilio; Zamb ano, aunque u o la opo unidad de
eg esa a España, lo hizo bien en ada la ejez.
6 En la ca a del 4 de junio de 1966 di igida a Elena C oce, Zamb ano esc ibe lo siguien e:
“No sé si e he dicho que ol í a lee hace unos meses la Vi a No a y la Di ina (Comedia), con el
p e ex o de esc ibi un a ículo sob e Dan e pa a Pue o Rico, cosa que hice. En esos lib os se
apacen ó mi ju en ud mucho más que en el Quijo e, que sólo con la madu ez me ha alimen ado”
(C oce, Zamb ano, 2020, p. 82).
7 Ambos ensayos se man u ie on inédi os es ando la ilóso a en ida y no ue on publicados
has a años más a de po Joaquín Ve dú de G ego io (2000) en su lib o La palab a del a a dece ,
Endymion, Mad id, pp. 233-267, quien eunió ambos ex os en uno solo. Sin emba go, pa a e-
dac a el p esen e a ículo, hemos op ado po emplea la edición de Elena Lau enzi (2007) en la
que se nos p esen an ambos ensayos como dos ex os sepa ados, al y como apa ecen en los ma-
nusc i os o iginales, y en la que, además, se nos o ece un elabo ado es udio in oduc o io en el
que se as ea el uc í e o diálogo en e Dan e y Zamb ano.
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Si no es su icien e expe imen a un des ino así pa a c ea la Di ina Comedia y la
ob a oda que po se del mismo au o queda un an o empalidecida bajo su ulgo ,
ampoco hubie a sido posible saca a la luz an hondas inieblas y hace descende
an a celes ial cla idad, sin habe pasado en ida, po ob a de las ci cuns ancias his ó-
icas y del amo , po an os in ie nos, pu ga o ios y cielos. (Zamb ano, 2007, p. 64).
Así pues, la ilóso a nos p esen a a Dan e como aquel que u o que pasa en
ida po muchos in ie nos, pu ga o ios y cielos, siendo es a expe iencia i al la
que lo empujó a compone su ob a: “es e iple pe eg ina , el de su exilio, el de
su co azón en busca de adecuado y nu ien e, i í ico alimen o que no halló
más que en sus isiones de amo -conocimien o, el pe eg ina de I alia en su
his o ia, le die on libe ad y alien o, soledad y desasimien o ambién pa a ol-
ca se en su ob a” (Zamb ano, 2007, p. 72).
Pa iendo de es a lec u a si uada de la Commedia, pasa emos a expone las
ideas p incipales de la in e p e ación zamb aniana de la misma. En el p ime o
de los ensayos, “Dan e espejo humano”, la ilóso a señala que en la céleb e ob a
del poe a lo en ino es posible e e lejada la p opia condición humana en sus
múl iples o mas y exp esiones y, a causa de ello, la conside a un “espejo múl-
iple” en el que podemos obse a las dis in as ca as que puede adop a el se
humano haciendo uso de su libe ad:
Lo que nos o ece en su ob a en e ec o, es la condición humana en oda su ple-
ni ud, en la ac ualización plena de sus posibilidades: has a aquí puede baja el hom-
b e, has a allá puede ascende ; has a es os úl imos con ines de la desdicha y de la
bea i ud, y en la ie a simplemen e adonde el homb e puede ex ende su po encia
y su in elec o. A es a idea e i icada po la expe iencia esponde la ob a de Dan e.
Es un espejo múl iple. (Zamb ano, 2007, p. 60).
O a idea undamen al en es e ensayo es su comp ensión del iaje dan iano
como un p oceso alquímico. Según Zamb ano, el iaje del poe a puede se com-
pa ado a una ans o mación alquímica que, en ez de con e i el plomo en
o o, consis e en ans o ma la oscu idad en luz. Po es e mo i o, la ilóso a ma-
lagueña conside a que el pu ga o io —el luga in e medio— juega un papel un-
damen al en es e iaje, ya que es el momen o en el que la ans o mación alquí-
mica se p oduce y la oscu idad del in ie no a con i iéndose p og esi amen e
en luz, llegando a su máximo esplendo al alcanza el pa aíso. De es e modo, el
momen o de pu i icación pasa a se el más impo an e del iaje, ya que es p e-
cisamen e el que pe mi e la a la oscu idad que se hallaba en nues o in e io
en el comienzo del mismo y sana esas he idas espi i uales que nos impedían
e con cla idad.
Zamb ano señala que, pa a que dicha ans o mación alquímica se lle e a
cabo, es undamen al a e e se a mi a ca a a ca a la oscu idad del in ie no, al
y como hace Dan e al inicio de su pe eg inaje, y eco e lo has a el inal,

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in oduciéndose incluso en sus incones más ecóndi os, ajenos a la luz del sol.
La ilóso a malagueña in e p e a el iaje del poe a como un “camino desde la
oscu idad más honda has a la bea i ud sup ema, iaje de la luz palpi an e que
se alumb a en la iniebla y que llega po in a la uen e de oda luz” (Zamb ano,
2007, p. 102).
Símbolo de es a “luz palpi an e que se alumb a en la iniebla” es la igu a de
san a Lucía, san a de g an impo ancia an o pa a Dan e como pa a Zamb ano.
El poe a lo en ino le iene especial ap ecio, siendo és a, ep esen ación de la
g acia iluminado a, una de las es muje es (jun o con su amada Bea ice y la
Vi gen Ma ía) que desea la sal ación del poe a y que le pe mi e lle a a cabo
ese iaje que lo econduci á a la di i a ia de la que se había ex a iado8. Pa a
Zamb ano, la san a simboliza la luz au o al que ence a las inieblas descen-
diendo en ellas e iluminándolas, no negándolas como si no exis ie an:
San a Lucía puede simboliza muy bien la luz in e io , la luz del co azón a la que
se emi e en e amen e quien ha descubie o esa o a luz, uen e de la in eligencia y
del amo , — “Deum de Deo, Lumen de Lumine” — y que alumb a en medio de la
oscu idad más comple a, esa luz a la que las más hondas inieblas no encen. (Zam-
b ano, 2007, pp. 100-101).
Además, la lec u a zamb aniana se ca ac e iza po p esen a una isión an i-
he oica de Dan e. En ella, se nos desc ibe al poe a como un se humano ágil
y ulne able, en un es ado de pasi idad y ecep i idad, que, como señala Elena
Lau enzi, e a inusual en un a ón occiden al (Lau enzi, 2007, p. 48). En esa
época, los poe as co esanos endían a idealiza a la amada, lo que implicaba
que la muje dejaba de ene exis encia au ónoma y se ans o maba en una
idea que el poe a podía domina y posee . Sin emba go, pa a Zamb ano, es a
ac i ud es con a ia al amo , que implica el econocimien o de lo o o como
i educ ible a uno mismo. Según la ilóso a, Dan e e a conscien e del ca ác e
anscenden e del amo , que supone un con inuo i i ue a de uno mismo y, a
causa de ello, el poe a se hallaba en el exilio — ue a de sí— incluso an es de
su i las consecuencias de su ac i idad polí ica a a o de los güel os blancos.
El amo que expe imen a y padece —de ahí la pasi idad que lo ca ac e iza— le
p o oca con usión, es el o igen de su pe eg inaje, y iene el pode de ans o -
ma lo, ya sea pa a sumi lo en la mise ia (como en algunos episodios de Vi a
Nuo a9) o pa a sal a lo (como sucede en la Commedia).
8 San a Lucía, ma i izada con la cegue a, es la p o ec o a de los en e mos de la is a. En un
pasaje au obiog á ico de su ob a ilosó ica Con i io (III, ix, 15-16) Dan e a i ma habe padecido
una o almia, lo que pod ía explica su especial de oción a la san a. És a, además de se una de
las muje es que pe mi en el iaje del poe a, in e iene en un momen o cla e de su iaje (Pg. IX) y
es colocada po Dan e en e los bea os del Empí eo (Pd. XXXII 136-138).
9 En es a ob a apa ece a menudo la comp ensión del amo como una en e medad que hace
al poe a mise able y lo sume en la agonía po no se co espondido po su amada. Reco demos
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En el segundo ensayo, i ulado “In ie no”, Zamb ano llega incluso a compa-
a la pasi idad de Dan e con la de los pe sonajes emeninos10. Es os pe sonajes,
a di e encia de los hé oes que a an de conquis a la ealidad y ol e la pensa-
ble, se ca ac e izan po deja se guia y se encon ados po o os, lo que los do a
de una ecep i idad de la que los pe sonajes masculinos ca ecen. Tal y como
exp esa Elena Lau enzi:
Dan e spe imen a l’amo e che con onde, che abba e le sicu ezze (...) In ques o
sma imen o d’amo e, la sua anima si a simile a quella di una donna, di una gio ane
donna: la sua igu a ichiama quella di Eu idice e le innume e oli app esen azioni
di gio ani e gini api e, isi a e, annuncia e che popolano le na azioni mi ologiche
e eligiose. Figu e emminili in cui si mani es a il alo e della passi i à nella
conoscenza (...). (Lau enzi, 2007, p. 47)11.
De es a mane a, a a és de la in e p e ación zamb aniana, se en a iza el
ca ác e ecep i o del poe a, que se ap oxima al conocimien o mo ido po el
amo , un amo que lo impulsa a la ascendencia y, po an o, a sali de sí mismo
y de su ep esen ación del mundo. Es e ac o de “sali ue a de sí”, Zamb ano lo
elaciona con la expe iencia del exilio, pues o que és a hace que el se humano
abandone su iden idad, aquel luga en el que e a “alguien”, pa a en en a se a
la ausencia de sen ido y a la al a de undamen o o igina ia de nues a exis en-
cia. Solo a a és de es a expe iencia de desa aigo podemos despega nos de
nues a imagen del mundo y mi a , con una ac i ud ecep i a y amo osa, la
e dad que escapa a odo aquel que p e ende posee la a la ue za.
3. EL EXILIO COMO FUENTE DE CONOCIMIENTO
El análisis del exilio que ealiza Zamb ano puede ayuda nos a comp ende ,
desde un pun o de is a ilosó ico, la expe iencia de Dan e como exiliado. En
ambos casos, la expe iencia del exilio ue i al pa a la composición de sus ob as
ese sueño que iene Dan e en el que el amo pe soni icado en la igu a de un homb e obliga a
Bea ice a come se su co azón ( . VN. III) o en el dolo que lo in ade cuando su amada le niega el
saludo ( . VN. XII).
10 “El hé oe es como una doncella, a quien en medio de una ocupación inocen e y aun es-
i a, de epen e se sus aía [sic] a la ealidad habi ual, a su mundo y se le ab e un abismo in e nal,
los mismos ín e os, así Pe sé one, Eu ídice quizás a quien Dan e poe a se asemeja más que a su
pa ón O eo en ese ins an e inicial. Es a las muchachas [y] a las jó enes esposas a quienes han
sucedido es as cosas, y a ellas ambién es a quienes han so p endido las más pe eg inas isi as
anunciado as” (Zamb ano, 2007, p. 118).
11 “Dan e expe imen a el amo que con unde, que des uye las segu idades (...) En es a u -
bación del amo , su alma se asemeja a la de una muje , a la de una jo en muje : su igu a nos
ecue da a la de Eu ídice y a las innume ables ep esen aciones de jó enes í genes secues adas,
isi adas, anunciadas que pueblan las na aciones mi ológicas y eligiosas. Figu as emeninas en
las que se mani ies a el alo de la pasi idad en el conocimien o (...).” (T aducción p opia).
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y los empujó a desa olla una mane a más lúcida y menos iolen a de elacio-
na se con la ealidad. Po es e mo i o, hemos conside ado pe inen e des aca
las simili udes en e ambos, pa iendo de la idea de que pa a ellos el exilio no
es una cues ión me amen e polí ica, sino que a más allá, con i iéndose en su
modo de es a en el mundo. El exilio pasa a se de es a mane a una cues ión
me a ísica, que con igu a su se y de e mina su o ma de ace ca se a la ealidad.
De acue do con Elizalde, conside amos que “(...) el exilio puede se la condición
necesa ia pa a la iloso ía en endida como o ma de ida y no solamen e como
discu so eó ico, como sabe de expe iencia” (2012, p. 486).
A a és de las dis in as secciones que con o man es e apa ado, se p e ende
examina las ca ac e ís icas más ele an es de la expe iencia del exilio que la
con ie en en uen e de conocimien o y en un espejo de la condición humana.
Pa a ello, se oma á como base de es e análisis la idea exp esada po Pé ez
Baque o de que “el exilio es un luga p i ilegiado desde donde accede a un
conocimien o de o a o ma es ingido” (2023, p. 128).
3.1. Las me á o as del exilio
Dan e y Zamb ano ecu en a menudo a imágenes me a ó icas pa a ep e-
sen a su mane a de i encia el exilio. Po es e mo i o, una comp ensión ilo-
só ica del mismo debe empeza con un análisis de allado de dichas me á o as,
que nos e ela án an o los pa ecidos como las di e encias en su o ma de ex-
pe imen a lo. La p ime a de las me á o as del exilio empleada po Dan e es la
imagen del ba co “sin ela ni gobie no”. Podemos obse a la en el siguien e
agmen o del Con i io:
Poi che u piace e delli ci adini della bellissima e amosissima iglia di Roma,
Fio enza, di gi a mi uo i del suo dolce seno — nel quale na o e nu i o ui in ino al
colmo della i a mia, e nel quale, con buona pace di quella, deside o con u o lo
co e di iposa e l’animo s anca o e e mina e lo empo che m’è da o —, pe le pa i
quasi u e alle quali ques a lingua si s ende, pe eg ino, quasi mendicando, sono
anda o, mos ando con a mia oglia la piaga della o una, che suole ingius amen e
al piaga o mol e ol e esse e impu a a. Ve amen e io sono s a o legno sanza ela e
sanza go e no, po a o a di e si po i e oci e li i dal en o secco che apo a la
dolo osa po e ade (...).12 (C ., I, iii, 4-5).
12 “Desde que ue olun ad de los ciudadanos de la muy he mosa y amosa hija de Roma,
Flo encia, expulsa me de su dulce seno — en el que nací y ui c iado has a alcanza el ceni de mi
ida, y en el cual, con o al benepláci o de aquélla, deseo de odo co azón eposa el ánimo can-
sado y e mina mis días —, pe eg ino, p ác icamen e mendigando, he ido po casi odas las pa es
en que se habla es a lengua, mos ando a mi pesa la he ida que causa la o una, que muchas
eces suele impu a se injus amen e al p opio he ido. Cie amen e he sido ba co sin ela ni
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En es e agmen o au obiog á ico del Con i io el poe a se p esen a a sí
mismo como un “ba co sin ela ni gobie no”, es deci , como una pe sona que
ca ece de guía y que, po an o, se halla pe dida en la inmensidad del océano,
que lo empuja de un lado pa a o o sin segui ningún c i e io. Es un náu ago
que ha pe dido el con ol sob e su ida y simplemen e se deja lle a po la ue za
de las olas del ma . Dan e desc ibe las p eca ias condiciones en las que i e:
como un mendigo que ca ece de hoga y medios pa a subsis i , se mue e con-
inuamen e de co e en co e, sob e i iendo a base de la ca idad de o os. Es a
si uación de e e no pe eg ino p o oca que no llegue a echa aíces, ni a sen i se
pa e de ningún si io. Es a imposibilidad de o ma pa e de luga alguno la en-
con amos ambién en Zamb ano, que no conside a ninguno de los países en
los que i e como su hoga 13.
Es a me á o a nos ecue da a la imagen del exilio como “un océano sin isla
alguna a la is a, sin no e eal, pun o de llegada, me a” (Zamb ano, 2014, p.
45). Tan o es a me á o a como la an e io nos ansmi en el padece el exilio
como un encon a se en medio de la inmensidad del océano y en un es ado de
absolu a soledad. Además, nos mue en a pensa en la ausencia de e ugio, en
el desampa o y en el sen i se a ojado a la ida sin ningún undamen o o camino
p ede e minado como “co ec o” que dé sen ido a nues a exis encia y nos p o-
po cione una sensación de ali io semejan e a la que sen imos cuando es amos
en nues o hoga .
La segunda me á o a que encon amos en la ob a de Dan e pa a desc ibi el
exilio es la an ci ada “sel a oscu a” en la que se encuen a absolu amen e pe -
dido y deso ien ado al inicio de su iaje. Reco demos los p ime os e sos del
p oemio:
Nel mezzo del cammin di nos a i a
mi i o ai pe una sel a oscu a,
che la di i a ia e a sma i a.
Ahi quan o a di qual e a è cosa du a
es a sel a sel aggia e asp a e o e
che nel pensie ino a la pau a!14 (In . I, 1-6).
gobie no, empujado a dis in os pue os, ías y cos as po el ien o seco que exhala la dolo osa
pob eza (...).” (T ad. Fe nando Molina Cas illo en: Alighie i, 2005).
13 Zamb ano a oda ía más lejos al a i ma que no hace al a habe sido expulsados de
nues a pa ia pa a sen i nos exiliados; quien no log a sen i se pa e de ningún si io ambién padece
el exilio. “Fal a an e odo al exiliado el mundo, de al mane a es así que no sólo se es exiliado po
habe pe dido la pa ia p ime a, sino po no halla la en pa e alguna” (Zamb ano, 2014, p. 39).
14 “De nues a ida en medio del camino
Po una sel a oscu a me encon é
Po que la ec a ía había pe dido.
¡Cuán du a cosa es deci cuál e a
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alquímica” in e io pueda lle a se a cabo. Da nos iempo pa a asumi la p opia
si uación i al es undamen al pa a dispone de nues a ida, siendo es a la
única mane a de alcanza una e dade a libe ad.
La si uación de Dan e en la Commedia nos si e como ejemplo pa a en en-
de el papel undamen al que juega el iempo en el paso de la inconsciencia a
la conciencia-libe ad. A és e se le concede la opo unidad de emp ende un
iaje al e na i o, más la go y a duo que el que p e endía ealiza en un p incipio,
eple o de obs áculos y p uebas que supe a , pe o que, a la go plazo, se á más
bene icioso pa a él, ya que lo ayuda á a despe a del sueño en el que se hallaba
sumido y ecupe a la libe ad. El poe a comienza su iaje dependiendo de la
guía y los consejos de su maes o, sin emba go, al llega al pa aíso e enal,
Vi gilio le dice que ya no se á necesa io que él sea su guía, ya que ha conseguido
e oma la ec a ía. T as habe a a esado el in ie no y el pu ga o io, Dan e ya
es dueño de sí mismo, habiendo alcanzado la libe ad de espí i u que le pe mi-
i á segui su p opio deseo sin des ia se de la e ace ia:
Non aspe a mio di più né mio cenno;
libe o, d i o e sano è uo a bi io,
e allo o a non a e a suo senno:
pe ch’io e so a e co ono e mi io.22 (Pg. XXVII, 139-142).
Solo cuando Dan e deja de lado la sobe bia del que c ee sabe lo odo y
adop a una azón humilde, conscien e de sus lími es, consigue sal a se y ecu-
pe a esa libe ad (en endida como au oconciencia) que le pe mi i á dis ingui
lo e dade o de lo also, el bien del mal. En de ini i a; al consegui despe a del
sueño en el que es aba sumido, el poe a adop a un es ado de igilia que le
pe mi e en a en con ac o di ec o con la ealidad.
En es e sen ido, conside amos ele an e la isión de Dan e como “poe a de
la a ención” que nos o ece C is ina Campo23 (2010, p. 118). Es a au o a di e-
encia cla amen e en e a ención e imaginación: mien as que la p ime a la e-
laciona con la opinión, con lo iluso io, la segunda la incula in ínsecamen e con
la ealidad. En palab as de Campo: “pues si la a ención es espe a, acep ación
e ien e, ale osa de lo eal, la imaginación es impaciencia, uga en lo a bi a-
io: e e no labe in o sin hilo de A iadna” (ibid., p. 118). La a ención nos con-
duce al encuen o con el iempo y nos pe mi e un p og esi o ac ecen amien o
de nues a conciencia y libe ad, que son las que nos conduci án a la e dad.
És a es “es el único camino de lo inexp esable, la sola ía del mis e io, ya que
es á inmedia amen e inculada con lo eal: y sólo po alusiones emboscadas en
22 “No espe es ya de mí palab a o ges o;
Lib e es u albed ío, y ec o y sano:
E o se ía no ac ua con su c i e io,
Po es o sob e i yo e co ono.” (Alighie i, 2021b, p. 425).
23 C is ina Campo es el pseudónimo con el que Vi o ia Gue ini i maba sus ob as.

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lo eal se mani ies a el mis e io” (ibid., p. 118). Po el con a io, la imaginación
es esa ela de a aña que nos a apa en ensoñaciones y alsas ep esen aciones
de la ealidad, ol iéndonos ciegos an e la e dad. A causa de ello, siguiendo
las ma izaciones de C is ina Campo, conside a emos a Dan e y a Zamb ano
como dos “poe as de la a ención”, ca ac e izados po adop a un es ado de i-
gilia que los di e encia de aquellos que p e ie en i i en los sueños de su ima-
ginación. Es a a ención a la que se e ie e Campo se adquie e a a és del e-
g eso al o igen —es ado p ena al— que nos conec a con ese “se escondido” o
“sen i o igina io” (Zamb ano, 2019) —que pa a Dan e se ía la unión o igina ia
con Dios— del que nos hemos ido alejando al llena nues a ida de ensoñacio-
nes que nos alejan de la ealidad.
3.4. El exilio y el alo de la espe anza
En el can o XXV del Pa adiso, el poe a lo en ino es examinado po el após-
ol San iago sob e el alo de la espe anza, una de las es i udes eologales
(jun o con la e y la ca idad). En onces, Dan e a i ma que pa a él és a es la i ud
más impo an e, pues o que es la que más ha necesi ado a lo la go de su ida.
En el desampa o y la soledad del exilio, la espe anza se con ie e en su único
auxilio; és a lo ayuda a sob elle a con alen ía los momen os más desga ado-
es de su exis encia sin pe de nunca la e en que su si uación u u a mejo e. De
hecho, Dan e, e omando una ó mula común en las escuelas medie ales de
eología, la de ine como “uno a ende ce o de la glo ia u u a” (Pd. XXV, 67-
68)24. El iaje iniciá ico del poe a nos enseña que, pa a llega a la luz, a la sal-
ación, an es hay que expe imen a la oscu idad, a a esa el in ie no y alum-
b a lo con la luz de la conciencia. Es p ecisamen e el con encimien o de que el
su imien o p esen e no es más que algo empo al —el paso p e io necesa io
pa a alcanza el pa aíso— lo que hace que el poe a conside e, mo ido po la
espe anza, su exis encia como abie a a la sal ación.
Zamb ano, po su pa e, habiendo expe imen ado ambién el su imien o y
la al a de undamen o que sale a la luz en el exilio, conside a que la espe anza
es el modo más adecuado de a a con el iempo: “la espe anza al p opo ciona
el sen ido de la his o ia, de oda his o ia, cons uye la con inuidad en la ida.
Ese soplo an as eces apenas pe cep ible esul a se cons uc o ” (Zamb ano,
2004a, p. 106). La ilóso a (2014) elaciona la espe anza con el u u o y señala
que és e úl imo iene condición sal ado a y debe p esen a se como un enaci-
mien o, es deci , como el esca e de aquello que habíamos pe dido (c ., p. 79).
Además, la au o a a ibuye a la espe anza esa capacidad de lanza nos a la ida
aun cuando nos en en amos a si uaciones insopo ables, en las que la sal ación
24 “segu o espe a a la u u a glo ia” (Alighie i, 2021c, p. 393).
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pa ece imposible, y, p ecisamen e po ello, nos hace agoniza , ya que nos im-
pide busca consuelo en la mue e:
Agoniza es no pode mo i a causa de la espe anza. No, nadie nos echaza desde
la mue e, nadie nos lanza o a ez a la ida, sino la espe anza ocul a. La espe anza
que b o a desespe adamen e an e cada su imien o insopo able. Y cuan o más in-
sopo able es lo que se padece, más honda enace la espe anza. Quizá hayamos de
padece po eso; pa a que la espe anza se e ele en oda su p o undidad (Zamb ano,
2011, p. 266).25
Con es as e lexiones inales sob e la espe anza, nues a in ención es señala
el papel undamen al que és a juega an o en la ida y ob a de Dan e como en
la de Zamb ano. El no pe de nunca la espe anza es lo que impulsa a ambos
au o es a segui esc ibiendo, pese a su desga ado a condición de exiliados. En
de ini i a, la espe anza es aquella i ud que nos man iene abie os a la sal a-
ción. Tal y como exp esa Zamb ano: “(...) es la ascendencia misma de la ida
que incesan emen e mana y man iene el se indi idual abie o” (2004a, p. 100).
4. CONCLUSIONES
A lo la go de es as páginas hemos es ablecido pa alelismos en e el pensa-
mien o de Ma ía Zamb ano y el de Dan e Alighie i con la in ención de p o un-
diza en su comp ensión ilosó ica del exilio. En ambos casos, hemos des acado
su p e e encia po una azón poé ica, ca ac e izada po la humildad con la que
se ace ca a lo o o, en con aposición a esa azón sobe bia y dominado a que
p edomina en la cul u a occiden al. Es a ha sido la idea de ondo que ha eco-
ido odo nues o a ículo, con igu ando su mane a de padece y comp ende
su p opio exilio.
En el segundo de los apa ados, hemos analizado la lec u a zamb aniana de
la Commedia, que nos ha conducido a iden i ica el papel undamen al que
juega la expe iencia del exilio en su in e p e ación. La ilóso a ca ac e iza la cé-
leb e ob a del poe a lo en ino como un “espejo múl iple” en el que podemos
e e lejada la condición humana en sus más di e en es o mas y exp esiones.
A a és de la lec u a zamb aniana, hemos in e p e ado el iaje dan iano como
25 En el imagina io ilosó ico zamb aniano, la espe anza adquie e o os ma ices además de
los ya expues os. Po un lado, la au o a la de ine como “hamb e anscenden e” (Zamb ano, 2011,
p. 92). En es e sen ido, se incula con un u u o desconocido, en el que se espe a alcanza aquello
de lo que se ca ece en el p esen e. A es a hamb e anscenden e de amo y de jus ica dedica p e-
cisamen e An ígona sus úl imas palab as: “Amo . Amo , ie a p ome ida” (2021, p. 236). Po o o
lado, en Filoso ía y Poesía, Zamb ano de ine la espe anza como el “consuelo de la azón” (2001,
p. 34). En es e sen ido, la espe anza es p opia del ilóso o y no del poe a, ya que es e úl imo ab aza
la ealidad al y como se le p esen a, mien as que el ilóso o siemp e espe a ob ene algo más de
ella.
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un “p oceso alquímico” en el que el paso po el pu ga o io, luga de pu i icación
y ans o mación, se con ie e en p o agonis a. Además, hemos des acado la
isión an ihe oica que la malagueña nos o ece del poe a, en la que des aca su
pasi idad y ecep i idad ap oximándolo a los pe sonajes emeninos.
En el e ce apa ado nos hemos cen ado en el análisis ilosó ico del exilio,
comp endiéndolo como condición necesa ia pa a la iloso ía y como un modo
de es a en el mundo que cons i uye un sabe de la expe iencia. Es e apa ado
ha sido di idido en cua o subapa ados que enían como obje i o analiza las
dis in as pe spec i as desde las que examina el exilio. En p ime luga , nos he-
mos cen ado en el análisis de algunas me á o as empleadas an o po Dan e
como po Zamb ano con la in ención de mos a la comp ensión de la expe ien-
cia del exilio que encie an en su in e io . De es e análisis podemos ex ae como
conclusión que en ambos casos el exilio es á asociado a la soledad, al desam-
pa o y a la ausencia de un guía que pueda o ien a nos y ayuda nos a escapa
de esa si uación. En segundo luga , hemos in e p e ado el exilio como un i o
iniciá ico en el que es necesa io expe imen a la mue e pa a pode enace .
Ambos au o es insis en en la impo ancia de descende a los in ie nos y alum-
b a los con la luz de la conciencia, al y como nos mues a Dan e con su iaje
ul amundano y Zamb ano al des aca la impo ancia de no ol ida el pasado
po muy dolo oso que sea.
Seguidamen e, hemos in e p e ado la expe iencia del exilio como aquella
que nos conduce a “despe a del sueño”, condición necesa ia pa a enace . En
es e despe a , al exiliado se le des ela la al a de undamen o que ca ac e iza
su exis encia y que ha es ado in en ando apa con ensoñaciones y cons uccio-
nes ideales. Al despe a , ecob a la conciencia, y con ella, la libe ad. De es a
mane a, siguiendo la dis inción en e imaginación y a ención que es ablece C is-
ina Campo, hemos in e p e ado a Dan e y a Zamb ano como dos poe as de la
a ención. Po úl imo, hemos des acado el alo de la espe anza a la luz del exilio:
es p ecisamen e el conside a su exis encia como abie a —abie a a la sal a-
ción— lo que impulsa a ambos au o es a segui i iendo y esc ibiendo pese a
sus p eca ias condiciones i ales.
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