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Vico. Pensar lo humano, pensamientos humanos

Abstract

Este trabajo piensa en torno al contexto en el que, en el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales, se hace la pregunta de ¿por qué seguimos leyendo autores de filosofía de otras épocas? La respuesta, por medio de Vico, es porque existe la preocupación por pensar lo humano.

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Vico. Pensar lo humano, pensamientos humanos

Author: Espinosa, Julieta
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f8fd5636-1583-4793-831f-6cb1a25ad676/download
VICO. PENSAR LO HUMANO, PENSAMIENTOS HUMANOS
Julie a Espinosa
“El signo de la o al decadencia social, señaló Vico, es cuando los
homb es, no obs an e la g an mul i ud y p esión de sus cue pos, i en
en una p o unda soledad de espí i u.” (Michael Mooney)
Es e abajo piensa en o no al con ex o en el que, en el ámbi o de las humanida-
des y las ciencias sociales, se hace la p egun a de ¿po qué seguimos leyendo
au o es de iloso ía de o as épocas? La espues a, po medio de Vico, es po que
exis e la p eocupación po pensa lo humano.
Palab as cla e: Vico, pensamien o, homb e, humanidades, ba ba ie, iloso ía.
This wo k ques ions, in he a ea o humani ies and social sciences, why do we
s ill keep eading philosophe s om ano he imes. The eason, h ough Vico, is
ha he e exis a conce n o humankind.
Keywo ds: Vico, hough , man, humani ies, ba ba ism, philosophy.
En el espacio de las humanidades y las ciencias sociales, es á p esen e una p egun-
a que, me pa ece, ale la pena o mula de ez en cuando. An es de enuncia la, es necesa-
io conside a es si uaciones:
Si la iloso ía ha sido la búsqueda de la e dad, de los uni e sales, de los unda-
men os segu os y i mes pa a las ciencias, de la ga an ía de ce eza en la cons ucción de
cualquie conocimien o, o la base pa a pensa las condiciones en las cuales se explican, se
in e p e an, se admi an, se odian, se o ganizan los homb es, ¿po qué emos des ila , a lo
la go del pensamien o occiden al, una in e minable lis a de espues as que, en un iempo
u u o se án desechadas, desca adas u ol idadas?
Segundo, si los obje os de conocimien o de las humanidades y las ciencias socia-
les –po deci lo con el o den ac ual de los sabe es–, o la explicación de las elaciones en e
los homb es y consigo mismos –po deci lo de una mane a gene al pa a el mundo occiden-
al–, son una p eocupación iden i icada como pe manen e desde que se unen en colec i os
y se es ablece una cie a comunicación en e ellos, ¿se puede man ene el equisi o de exi-
gi a es a búsqueda el que se ealice bajo algún c i e io especí ico? ¿En e cuáles escoge ?:
el o den lógico, el o den exp esi o, el uncional, el acional, el o mal o el simbólico. Es
deci , si no podemos ya es ablece el o den con base en el cual medi , ¿podemos segui man-
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©Cuade nos sob e Vico 17-18 (2004-2005)
Se illa (España). ISSN 1130-7498
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eniendo las ca ac e ís icas expues as po la iloso ía como el pa áme o que indica o no su
buen camino, su a ance? En o os é minos, las limi aciones de la iloso ía, en an o que dis-
ciplina con c i e ios, pe spec i as y en oques especí icos pa a abo da el mundo, pueden
conduci , aquí y aho a, a a i ma que su abajo es sólo uno más a oma en cuen a, pa a la
explicación de las elaciones en e los homb es. O ¿podemos man ene la p eeminencia de
la iloso ía en e a las o as disciplinas?
Te ce o. Si las condiciones que pe mi en la eme gencia de explicaciones, plan ea-
mien os, soluciones, e lexiones, se han e idenciado ci cunsc i as al momen o en el cual son
o muladas; si la p ecisión y igo de los plan eamien os es án suje os a las condiciones
especí icas que quie en abo da y, es cla o, no se pueden busca espues as al hoy en condi-
ciones del pasado, ¿po qué se insis e, en onces, en analiza sus con enidos, su a qui ec u-
a y la ayec o ia de su cons i ución?
Es as es si uaciones son, me pa ece, las que nos exigen o mula , de ez en cuan-
do, una p egun a me odológica al á ea de conocimien o en la que se insc ibe la iloso ía:
¿po qué seguimos leyendo au o es u ob as de iempos an e io es?
¿Po qué Home o, Só ocles, Eu ípides, Te encio y Plau o son oda ía llamados po
la li e a u a? ¿Po qué Hesiodo, Tucídides, Ti o Li io, Salus io, Polibio son consul ados aún
po los his o iado es? ¿Po qué Hipóc a es, Galeno, Plinio El Viejo y Amb ose Pa é ya no
son leídos en las ciencias na u ales? ¿Po qué los ísicos con empo áneos inician su o ma-
ción con New on, mien as que Copé nico o Keple son, pa a ellos, in e eses de an icua io?
En es e ex o se p e ende esponde a las dos p ime as p egun as1. En e ec o, abo -
dadas desde uno de los ángulos del plan eamien o de Vico, nos pe mi i án a anza una es-
pues a a la p egun a que, insis imos, nos pa ece necesa ia, de ez en cuando, pa a las huma-
nidades y las ciencias sociales: ¿po qué, en nues as disciplinas, nos seguimos ace cando a
ob as y au o es de iempos pasados?
A iesguemos una espues a: lo hacemos po una idea insopo able, po el econo-
cimien o insopo able de un hecho: la insa is acción de lo que somos, de lo que pensamos o
hacemos, de lo que imaginamos. Es a no sa is acción se puede con o ma po dis in as si ua-
ciones: la incomodidad de econoce al pensamien o como incomple o, ce ado, as ixian e;
la he ida del compo amien o epe ido, he edado, minúsculo; la agilidad del sen ido de lo
que espe amos, admi amos, ememos; la e idencia de nues o in e minable in en a , una y
o a ez, una di ección pa a la ini ud, la amis ad aicionada o la soledad jun o al o o.
VICO ¿UNA PREOCUPACIÓN: PENSAR LO HUMANO?
En el pensamien o de Vico hay una p eocupación cons an e mani es ada de dis in-
as mane as. La p eocupación concie ne al sen ido y a los undamen os del conoce .
SOBRE EL SENTIDO.- En la o ación inaugu al De a ione, Vico expone la agilidad expli-
ca i a que su e el conocimien o que sólo se undamen a en el mé odo c í ico o ca esiano. Una
cosa es busca la e dad, o a es p e ende comp ende las o mas de acción de los homb es en
un mundo ci il; en es e úl imo no hay e dad que ija, sino que es la ce eza su conduc o a.
“Dado que las acciones de la ida p ác ica se alo an en con o midad a los
momen os y a las con ingencias de las cosas, o sea, de las llamadas ci cuns-
ancias, de las que muchas son ex añas e inú iles, y algunas a menudo no con-
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ienen y son ad e sas al p opio in, los hechos humanos no pueden medi se
con el c i e io de es a ec a y ígida egla men al [...]”.
Los jó enes es udian es es án o mados pa a la e dad; las cosas de los homb es,
incie as e inap ensibles, con simulaciones innume ables, sin segu idad con espec o a los
obje i os que pueden alcanza , los abu en en sus log os y p e ie en, en onces, e i a se del
espacio público. Es es o úl imo su p eocupación: la p udencia ci il no cul i ada. Lo que se
juega en el Es ado2pa a con ence a la mayo ía de los homb es (que no son ilóso os), no
es la comunicación o no de su iles pensamien os e dade os, sino la capacidad de conmo-
e los pa a mode a sus pasiones a pa i de un a gumen o sencillo. Los más igu osos azo-
namien os pueden no modi ica una ac i ud.
Si se es á ins uyendo a los nue os doc os, limi a su o mación a los c i e ios que
aspi an sólo a lo e dade o es condena los a nunca comp ende las con ingencias pa icula-
es de la ida. De la uni e salidad de lo e dade o no se puede descende al espacio de las
opiniones de los necios, que son los miemb os del pueblo. En es e ex o, Vico indica la com-
binación de las o mas3de conoce : la c í ica y la ópica: “De es e modo, se ían exac os en
las ciencias, igilan es en la conduc a p ác ica, imagina i os en la poesía y en la pin u a, e -
ien es de la memo ia en la ju isp udencia”4.
En el De an iquissima, la alusión al sen ido del conocimien o es á ligada al nue o
conocimien o que Vico, a i ma, acaba de econoce al medi a .
“Dum linguae La inae o igines medi a e , mul o um bene sane e bo um am
doc os animad e i, u non a ulga i populi usu, sed in e io i aliqua doc ina
p o ec a esse idean u ”5.
“Al medi a sob e los o ígenes de la lengua la ina, me di cuen a de que los o íge-
nes de un impo an e núme o de é minos e an an doc os, que no podían p o eni del
empleo o dina io del pueblo, sino de una especie de ‘enseñanza in e io ’”: ¿qué quie e deci
Vico con “enseñanza in e io ” adjudicada al pueblo? Más aún, ¿cómo explica el pasaje de
la palab a, o jada po gen e ins uida, al uso co ien e que los la inos hacían de ella?
Vico explica el mis e io con es ejemplos que su memo ia6 ácilmen e p opo cio-
na. Cuando los ilóso os a is o élicos y los médicos galénicos e an los más celeb ados po
sus explicaciones, aún los más incul os usaban é minos p opios de dichos plan eamien os;
exp esiones como “ho o al acío”, “los cua o humo es”, e a común escucha las po
doquie . Con o me cambian los c i e ios pa a de ini a las ciencias, la ísica y la medicina
mode nas se imponen, y ello hace que la gen e inco po e a su lenguaje é minos de lo que
se ha descubie o ecien emen e; así, “ci culación de la sang e”, “coagulación”, “p esión del
ai e”, “ e men os ú iles o noci os” son ya locuciones u ilizadas sin i ubeos. Po úl imo, con
la di ulgación de la Me a ísica de A is ó eles po las pe sonas cul i adas que la leye on, el
pueblo la ino incluyó en su lenguaje é minos como “en e”, “esencia”, “subs ancia”, “acci-
den es”. Es os casos, aídos g acias a la memo ia de Vico, si bien indican e ec os en el len-
guaje, no son, sin emba go, p oduc o de la misma si uación.
En e ec o, el p ime o alude a especialis as asumidos y econocidos po una cie a
co ien e en su disciplina (la a is o élica o la galénica); el segundo emi e a una modi ica-
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ción en la ca ac e ización de las ciencias en gene al que alcanzan p imacía, pensemos en las
in es igaciones de Ha ey, publicadas en su De mo u co dis de 1628, y los abajos de Boyle
sob e el ai e; en el e ce o, el a gumen o es sob e un ex o en pa icula . Es deci que, desde
el p eámbulo, Vico señala ya es uen es di e en es, a pa i de las cuales es posible econo-
ce las ías de ansmisión, no de conocimien os, sino de o mas de en ende o explica el
mundo que, sin es a eó icamen e di undidas, bas an pa a que la gen e las aplique y, con
ello, se ap opie de una “enseñanza in e io ”.
Las o mas de exp esa se de los la inos, en onces, no ue on p oduc o, necesa ia-
men e, de lo que conocie on o de lo que hicie on7. Los es ejemplos demues an que los
con enidos manejados esponden, po un lado, al ipo de conocimien o acep ado en un cie -
o momen o; a los cambios mismos que su en las ías de acep ación de los mismos (la
medicina mode na, Ha ey, hace a un lado a los médicos galénicos); al impac o mismo que
una ob a puede p o oca en los que se cul i an y, con ello, expandi se en e los demás.
Con espec o al pensamien o del pueblo, además, se de i an es ías, po las cua-
les se conduce a la in e io ización de una enseñanza. Acep ación y u ilización de é minos
acuñados po :
– gen e celeb ada y econocida (no po la calidad del conocimien o que o ezcan);
– o mas de conoce que se an imponiendo;
– ob as que se di unden.
Es os casos pa ece ían emi i nos a la ayec o ia, no a los con enidos, que señala
Vico pa a la cons ucción de su Ciencia Nue a. En la Dignidad IX a i ma que los homb es,
ca en es de ciencia, ac uaban di igidos po la au o idad8en la que con iaban pa a se condu-
cidos, e a lo cie o –y no lo e dade o– lo que les pe mi ía ac ua ; pos e io men e se impo-
nen c i e ios9sob e el conoce y apa ecen los a gumen os que apelan a lo e dade o10; po
úl imo, con dichos c i e ios, se es ablecen discu sos sob e las o mas de ac uación11 con di e-
en es undamen os pe o que, en el ondo, conducen a los mismos ac os: los doc os ac ua-
án con una jus icia in e na que saben de dónde p o iene, los pueblos ac úan bajo es a jus-
icia, sin conoce los a gumen os que la sos ienen. Reg esa emos a es o.
Vol iendo al p eámbulo de De an iquissima, abo demos la conclusión, donde Vico
indica la di e encia de lo que se p opone en e a o os in en os que pa ece ían semejan es.
Va ón, J. Scalige , F. Sánchez y G. Schoppe, son au o es que han buscado, desde escuelas
especí icas, las causas del lenguaje y es ablece el sis ema que les co esponde. Vico, al con-
a io, sub aya12 que su al a de adsc ipción a escuela alguna es lo que le pe mi i á segui ,
simplemen e, las pis as que ayan apa eciendo pa a localiza , en el lenguaje, los o ígenes de
la sabidu ía de los an iguos pueblos i alianos.
¿Cuál es el p oblema de compa i el en oque de escuela alguna? Cualquie a que
sea la posición de las ciencias o las a es in en adas has a ese momen o, ninguna ha com-
p endido los p incipios, con base en los cuales algo se puede llama e dade o. “... el c i e-
io y la egla de la e dad son habe lo hecho uno mismo”13; en es e ma co, Dios es el único
que conoce e dade amen e odo, po que es él quien ha c eado odo14. Pe o los p oblemas
de quienes se han adhe ido a una escuela p o ienen de la di icul ad pa a explica las conse-
cuencias de lo an e io : ¿cómo uni el ma co p ime o e dade o, con las cosas singula es?
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O ¿cómo uni la me a ísica con la ísica? Es ahí donde los cua o15 ipos de iloso ía que
ca ac e iza Vico se han con undido y, después de analiza los, p esen a su p opues a de los
pun os me a ísicos. An es de abo da la, pa a nues os p opósi os, señalemos que, con la doc-
ina del e um– ac um enunciada desde el p ime capí ulo, Vico une su p eocupación po
el sen ido del conoce con sus undamen os.
LOS FUNDAMENTOS.- Pa a ga an iza que se es á conociendo e dade amen e es
necesa io demos a que se ha cons uido lo p esen ado. Son las ma emá icas y la geome ía
las ciencias que, sin duda alguna, se han o mado así16. Sin emba go, la pe inencia de la úl i-
ma se juega en la de inición del pun o como inex enso, en la posibilidad del mo imien o y
la ue za del cona us. Pe o “el cona us no es algo, sino de algo, a sabe , un modo de la ma e-
ia”17 y, la ma e ia ha sido c eada con odas sus ca ac e ís icas desde el p incipio.
“El cona us en e ec o es in e media io en e el eposo y el mo imien o. En
la na u aleza hay cosas ex ensas; an es de cualquie na u aleza, hay algo que
echaza oda ex ensión: Dios; en onces, en e Dios y las cosas ex ensas hay un
in e media io, inespe ado cie amen e, pe o capaz de ex ensión, a sabe , los
pun os me a ísicos.”18
El puen e que cons i uyen los pun os me a ísicos acen ua á la dis inción19 en e, po
un lado, la e e nidad, la in ini ud y la unidad de Dios y, po o o, la di isibilidad del iem-
po, el mo imien o, la co upción de las cosas ex ensas, el cue po su ien e al di idi lo, lo
also, la opinión, el icio, las innume ables dep a aciones que se encuen an en el mundo
ísico. Es deci , con el con as e es ablecido y su inculación e iden e se exp esa á (exp i-
me e20) la ciencia humana modelada po la di ina y, a su ez, se con i ma á la di ina.
F en e a es o, ¿cómo es que los homb es pod án conoce sob e los asun os de los
homb es? La iloso ía g iega21 señaló ya es acul ades: la de pe cibi ( ópica), la de juzga
(c í ica), la de azona (mé odo). Pe o no hay indicaciones sob e cómo unciona es a úl ima.
Así, si se in oduje a el mé odo geomé ico pa a conduci la ida, o pa a un discu so polí i-
co, se es a ía e ando el camino. El mé odo implica pone los azonamien os en o den y, pa a
ello, se han p opues o dos a es: el de descub i y el de juzga , que han sido aplicados, e ó-
neamen e, sepa ados. Vico sugie e, en onces, combina los pa a conoce odo lo que concie -
ne a una cosa y las causas de lo que es. La ía pa a uni las iene nomb e: se llama ingenio22;
su papel es elaciona las cosas que son opues as, he e ogéneas, complejas, dispa es; es un
elemen o a conside a pa a odas las ciencias po que unciona como de onado pa a i con-
o mando el conocimien o, es deci los elemen os po los cuales se pod á a i ma que el
pensamien o es e dade o, po que se hizo.
Has a aquí, se han expues o los dos elemen os (el sen ido y los undamen os) de la
p eocupación de Vico po el conoce . El p ime o esponde a la necesidad de o ma hom-
b es in e esados en la ida ci il del Es ado, y no sólo en e dades; los segundos o ecen el
ma co que incluye an o la idea de un Dios undamen o de odo, como la inde inición y la
mul iplicidad del o igen de los asun os humanos que, po de i a de los homb es, equie en
ías de acceso an o pa a su iden i icación como pa a su es udio: la ciencia humana se á e -
dade a po que, al compone sus conocimien os, es á c eando sus obje os.
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Vico. Pensa lo humano, pensamien os humanos
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VICO. DEMOSTRACIÓN DISUELVE PREOCUPACIÓN: PENSAMIENTOS HUMANOS
¿Cómo se aplica, en la Scienza nuo a, el mé odo ilológico p opues o en De
An iquissima?; más aún, ¿cómo se consecuen e con las a i maciones ahí p esen adas sob e
la conno ación de e dad que ienen an o la geome ía como las ciencias que ealizan
expe imen os?
“Las ciencias más cie as son las que bo an su icio de o igen, y po la c e-
ación, llegan a pa ece se a la ciencia di ina, pues en ellas lo e dade o y lo
hecho se con ie en.”23
La e dad de la geome ía se sos iene po las a i maciones mismas que an de i-
niendo los au o es; la posibilidad de e dad de las segundas la o o ga el hecho de pode con-
i ma , en los expe imen os24 de labo a o io, las si uaciones a e ec ua se. ¿Qué de ini , cómo
expe imen a con las dis in as e apas po las que han pasado los homb es?
Vico, como señalamos a iba, expond á en la Scienza nuo a una mane a pa a com-
p ende , ya no la ciencia humana, sino los modos po los cuales los homb es han iniciado
sus elaciones en sociedad, en naciones; ya no el limi an e p opósi o de ubica la e dad,
sino la iden i icación de las ayec o ias que los homb es han eco ido pa a o ganiza se en
g upos que ins au en ó denes de con i encia.
“Con es e mé odo [se han de] halla los o ígenes an o de las naciones como de
las ciencias, las cuales han su gido de esas naciones y no de o o modo. Como se
demos a á en oda es a ob a, las ciencias ienen sus comienzos en la necesidad
o u ilidad de los pueblos, y después se han pe eccionado po la aplicación de la
e lexión de agudos homb es pa icula es. Y, po an o, debe da comienzo a la
his o ia uni e sal, que odos los doc os dicen ca ece de sus o ígenes.”25
Po que la e dad, en el ex o que Vico puli á du an e casi ein e años, se e iden-
cia á insu icien e26 pa a da cuen a de lo que los homb es han hecho pa a es ablece sus
naciones27. En las o mas de compo amien o que han seguido, di ícilmen e se puede consi-
de a que sean p oduc o de azonamien os; han sido más bien esul ado de c eencias que o i-
llaban el asomb o, el miedo, la admi ación.
Sin emba go, una cosa es que sea cla a la p esencia pa cial de las ciencias –en el
conjun o de las ac i idades de los homb es28–, o a cosa es que el mé odo mismo p opues o
po Vico alcance, sin duda alguna, la calidad de ciencia29. En e ec o, es o úl imo se con o -
ma de dos momen os en la ‘nue a a e c í ica’: po un lado, la ía de análisis (la aplicación
de la iloso ía a la ilología); po el o o, su demos ación.
Pa a Vico, has a su época, la iloso ía ha p e e ido pasa de la go po el mundo de
las naciones, que es el o den que los homb es han hecho. Es iempo, a i ma, de analiza ,
desde la iloso ía, la e dad de lo que con ienen las his o ias de las lenguas, las cos umb es
y los hechos (es deci la ilología); la calidad de ciencia, del es udio que inaugu a, de i a á
del “descub i en ella el diseño de una his o ia ideal e e na, sob e la cual anscu en en el
iempo las his o ias de odas las naciones”30.
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La demos ación de la nue a a e c í ica, po o o lado, se á consecuen e con la
Dignidad XLIV: “El o den de las ideas debe p ocede según el o den de las cosas”31. Vico
ins ala á, po p incipio, un labo a o io, un espacio que le pe mi a euni los elemen os nece-
sa ios pa a expe imen a , no la epe ición de los hechos de los homb es, sino la o ganización
de los esc i os de los homb es sob e los hechos; po que si “L’o dine dell’idee dee p ocede e
secondo l’o dine delle cose” y lo que se iene son las ideas, las na aciones de la his o ia
humana, en onces es necesa io iden i ica el o den de los da os32 y localiza así cómo ue on
las cosas. ¿Cuál ue, se p egun a, el p ime pensamien o humano, las p ime as ideas?
Po que los homb es buscan lo que es ú il pa a man ene su ida, la comunicación
inaugu ada conce nía al es ablecimien o de las leyes que egula an sus elaciones, el de echo
na u al:
“De aquí que, po es e o o aspec o p incipal suyo, es a Ciencia sea una his-
o ia de las ideas humanas, de la que pa ece p ocede la me a ísica de la men e
humana; és a, eina de las ciencias, po la dignidad de que ‘las ciencias deben
comenza desde que comenzó la ma e ia’, comenzó desde el momen o en que
los p ime os homb es comenza on a pensa humanamen e, y no desde cuan-
do los ilóso os comenza on a e lexiona sob e las ideas humanas...”33
Las si uaciones en e los homb es que se esol ie on en el p incipio con las ideas,
no pudie on se , ya lo imos, las ciencias en búsqueda de la e dad; lo necesa io en esos
iempos iniciales e a la egulación de la libe ad bes ial de la que odos gozaban y, al mismo
iempo, la conse ación p ima ia de la ida.
En e el “pensa humanamen e” y la e lexión sob e lo humano con c i e ios de e -
dad hay una dis ancia que concie ne al obje i o y al iempo anscu ido; en e ec o, el p i-
me o ue un pensamien o que buscaba cub i las necesidades o u ilidades de los homb es
(con su sen ido común), mien as que la segunda p e endía lo e dade o y ceñi sus ideas a
la azón:
“los homb es du an e mucho iempo no es u ie on capaci ados pa a lo e da-
de o y la azón, que es la uen e de la jus icia in e na [...] y és a ue después
azonada po los ilóso os, que no apa ecie on sino dos mil años después de
habe se undado las naciones”.34
El p ime axioma o dignidad expues o po Vico sub aya una ca ac e ís ica na u al
de los homb es que, con mayo o meno incidencia, se p esen a a odo lo la go de la ayec-
o ia de las naciones. Igno ando los homb es cómo se explican las cosas, su p ime a idea
sob e ellas es oma se como cen o y medida. Como cen o po que a i man que odo se ea-
liza en ías de se le ú il; como medida, po que los homb es, en onces, buscan adecua las
explicaciones de los hechos a lo que su co o o amplio conocimien o del momen o les puede
o ece , se e igen en “ egla del uni e so”35.
Vico, sos enemos, no es á in e esado únicamen e po demos a cómo se ha ido
con o mando el pasado de las naciones; ampoco se a a, exclusi amen e, de p oba la p e-
sencia de la p o idencia; ninguna de ambas opciones end ía peso, si no log a e idencia las
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ine icaces he amien as y c i e ios u ilizados pa a conoce y explica a los homb es en socie-
dad36. En e ec o, de las p uebas ilológicas y ilosó icas que a ende á su Ciencia, Vico sub aya
que cuando los ilóso os se han ocupado del de echo na u al de gen es37, han pasado po al o
que la azón no puede se c i e io de su o igen, po que és e se in en ó ya es ablecidas las nacio-
nes; ue el sen ido común lo que e igió un cie o ipo de compo amien o y, sin duda alguna, se
ienen da os, na aciones al espec o que no son las de los esc i o es especialis as en la azón.
“De mane a que, en la ba ba ie e o nada, los duelos ue on una especie de
juicios di inos, que debie on su gi bajo el gobie no an iquísimo de los dio-
ses y con inua on du an e mucho iempo en las epúblicas he oicas. [...] lo que
no se ha c eído has a aho a, debido a la alsa opinión sos enida has a aho a
po la anidad de los doc os en o no al he oísmo ilosó ico de los p ime os
pueblos, que e a consecuencia de la sabidu ía inena able de los an iguos.”38
El a egla di e encias en e pa icula es no ue, en los comienzos de los pueblos,
un in e és a endido po las leyes comunes. Si había una si uación en e pa icula es, e a
esuel a po los a ec ados mismos que solici aban el apoyo de los dioses pa a ence ; a al a
de leyes, lo que adjudicaba el ‘de echo’ o azón a alguno de los con incan es e a el sali
encedo en la lucha. Es o, explica Vico, es una mues a más de la in e ención de la p o i-
dencia que, po un lado, condujo39 a los homb es a di imi la al a en e ellos, y no p o oca
una con ienda mayo y, po o o lado, dio mues a de su ine i able pa icipa en el mundo40,
cuando o o gó – en algunos casos – el iun o a los ‘desen enados’ y a los jus os la de o-
a. Has a el hoy de Vico, es a explicación no se c eyó, po que los especialis as, han a i ma-
do que la iloso ía ha impe ado desde los p ime os iempos. Vanidad de doc os, cie o, com-
binada con la p ime a ca ac e ís ica de la men e humana: e igi se en no ma del mundo, es
deci , c ee que pueden aplica lo que saben a odo momen o y a oda ci cuns ancia.
La o ma de análisis inaugu ada po la Scienza nuo a, no sólo mues a cómo inco -
po a , a las e lexiones sob e los homb es, los discu sos que no se han conside ado dignos de
es udio; demues a, además, que la eme gencia de o mas de comp ensión que p o ienen de
la e dad, del uso de la azón, de la aplicación del ingenio, no ga an izan, de ninguna mane-
a, la ex inción de si uaciones en e los homb es que sean p ueba de ba ba ie. Po “ba ba ie”
Vico designa los espacios en donde los homb es es án sin comunicación41, sin modos de in e -
cambio42, sin leyes43 que les pe mi an o o ga un luga y espacio a cada homb e, sin lenguas44
con base en las cuales descub i y juzga lo inmedia o y lo lejano necesa ios pa a la ida. La
ba ba ie es el ac ua po los sen idos45, es la memo ia46 conse ada en la poesía47, es la sole-
dad en e el bullicio48. Aún y cuando se iden i iquen los momen os en que algunas ciencias
su iles han lo ecido, lo cie o es que el análisis demues a que odo pueblo (no la humani-
dad) puede eg esa a es adios que ya se c eían cancelados49; las naciones, cons i uidas po
homb es poseedo es de una na u aleza humana50, nunca debe án imagina que las pasiones51
(el emo , la en idia y la ambición, po ejemplo) queda án ex inguidas.
¿POR QUÉ LEER, ENTONCES, LOS TEXTOS DEL PASADO?
Con Vico, la in i ación es amplia y abie a; su nue a a e c í ica o ece una dimen-
sión en la que es necesa io inclui , no sólo los ex os que aspi an a la explicación azonada,
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Julie a Espinosa
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sino ambién aquellos que con ienen la desc ipción cu iosa, ci cuns ancial, espec acula y
desbo dan e de admi ación, emo , enganza o celos. Po que el en oque de Vico no apues a
po los lími es de la azón o de la e dad (se ía as ixian e e ingenuo); el blanco al que apun-
a es á más allá de una de las acul ades o a es de los homb es (el juicio), Vico pe sigue la
explicación de la na u aleza humana ahí donde se con ie e en “uni e so ci il”52: los pue-
blos, las naciones.
Lee a Vico en es e aquí y aho a no es, po supues o, po que se sugie a e oma las
p eocupaciones pa icula es que enía con espec o a la iloso ía; lo que sí p oponemos es
que su lec u a y es udio nos mues an una o ma de cómo e lexiona sob e lo que han sido
los homb es. Las conclusiones a las que llega Vico di ícilmen e pod íamos compa i las,
pe o ¿no in e esa más en iloso ía la ía inaugu ada que las conclusiones? Vico ab e un sen-
de o pa a ansi a po los imagina ios, po las pasiones de los homb es, pe o, sob e odo, es
un llamado de ale a pa a la iloso ía misma: la e dad no es su icien e pa a noso os los
homb es, si lo que que emos es i i en segu idad, conse a al géne o humano. Pa a pe -
se e a en el se , es necesa io conside a que el pelig o iene de lejos, de noso os mismos:
Vico lo llama la “ba ba ie e lexi a”.
EPÍLOGOPo eso, de ez en cuando, ale la pena p egun a nos po qué, en ciencias sociales
y humanidades, nos ace camos a au o es y a ob as an e io es. Po que ello nos ecue da los
p opósi os de lo que es amos haciendo en nues o campo, en nues as disciplinas; nos impi-
de ol ida que lo que i imos, así como es y es á, bien pod ía se de o a mane a.
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Vico. Pensa lo humano, pensamien os humanos
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