Las galeras mercantiles de Florencia en el Reino de Granada en el siglo XV
Abstract
Florencia desarrolló un sistema estatal de galeras en el siglo XV. El presente artículo analiza su papel en el Reino de Granada, tanto en las órdenes del Consulado del Mar fl orentino como en la documentación privada. Así, se estudian aspectos tan dispares como la inserción de los puertos nazaríes en las líneas de navegación fl orentinas, los fl etes previstos y las noticias sobre la práctica mercantil. Emerge una imagen inédita sobre el papel de las galeras toscanas en la articulación comercial exterior del territorio granadino
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ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM) 41/1, enero-junio de 2011 pp. 125-149 ISSN 0066-5061 LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN EL REINO DE GRANADA EN EL SIGLO XV1 THE MERCANTILE GALLEYS OF FLORENCE IN THE KINGDOM OF GRANADA IN THE XVth CENTURY RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO Universidad de Sevilla 1 El presente artículo forma parte del proyecto “Andalucía, el Reino de Granada y Florencia en el siglo XV”, fi nanciado por el programa de Becas Postdoctorales del Ministerio de Educación, desarrollado en la Universidad de Florencia en 2005-2007. Abreviaturas utilizadas: ADG = Archivio Durazzo-Giustiniani; AOI = Archivio dell’Ospedale degli Innocenti; ASF = Archivio di Stato di Firenze; CM = Consoli del Mare; NA = Notarile Antecosimiano; SS = Sección Sauli. Resumen: Florencia desarrolló un sistema estatal de galeras en el siglo XV. El presente artículo analiza su papel en el Reino de Granada, tanto en las órdenes del Consulado del Mar fl orentino como en la documentación privada. Así, se estudian aspectos tan dispares como la inserción de los puertos nazaríes en las líneas de navegación fl orentinas, los fl etes previstos y las noticias sobre la práctica mercantil. Emerge una imagen inédita sobre el papel de las galeras toscanas en la articulación comercial exterior del territorio granadino. Palabras clave: galeras; Florencia; Granada; Almería; Málaga; comercio; historia de la navegación. Abstract: Florence developped a statal galleys system in the XVth century. The present article analyzes its role in the Kingdom of Granada, in the Florentine Sea Consuls’ orders as well as in the privet documentation. Thus, we study aspects as different as the insertion of the Nasrid ports in the Florentine navigation lines, freight charges envisaged and the news about the mercantile practice. What emerges is a hitherto unknown image about the role of the Tuscan galleys in the external commercial organization of the Granadan territory. Keywords: galleys, Florence; Granada; Almeria; Malaga; trade; navigation history. SUMARIO 1. Florentinos en Granada.– 2. Las galeras mercantiles de Florencia en Granada.– 2.1 Almería y Málaga en la ruta de Poniente.– 2.2 Las galeras de Berbería.– 2.3 Granada en los fl etes de las galeras mercantiles de Florencia.– 3. Florentinos y genoveses en Málaga: el comercio de las galeras.– 4. Algunas consideraciones fi nales.
126 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 1. FLORENTINOS EN GRANADA El estudio de las naciones italianas en en el sureste peninsular ha privilegiado tradicionalmente la presencia genovesa. Es un hecho fácilmente comprobable con un vistazo somero a la bibliografía disponible.2 De la misma manera, la mayor visibilidad de los venecianos a través de su conocido sistema de mude, cuyas galeras conectaban a la Serenissima con los mercados de todo el Mediterráneo y el Mar del Norte, ha llamado oportunamente la atención sobre su presencia en la Península Ibérica.3 Por el contrario, la presencia de los toscanos, y más concretamente de la natio fl orentina, ha pasado más desapercibida, circunscrita a la información proporcionada por el Archivio Datini a caballo entre los siglos XIV y XV.4 No cabe duda de que la dispersión y la fragmentación de las fuentes complican sobremanera su estudio en un área que no fue primordial en los intereses políticos y comerciales toscanos. Con todo, una investigación más detenida ha permitido ir sacando a la luz recientemente el conocimiento que la Signoria de Florencia tenía del litoral nazarí y los contactos comerciales en las rutas entre el Mediterráneo y el Atlántico.5 A partir de este punto, la profundización en las relaciones comerciales entre Florencia y el Reino de Granada en el siglo XV encuentra dos escollos insalvables: de una parte, el examen de los libros contables, memoriales y ricordanze de las compañías fl orentinas conservados en el Archivio di Stato se ha revelado infructuoso para 2 Resulta indispensable la consulta de los siguientes trabajos: Jacques HEERS, Le Royaume de Grenade et la politique marchande de Gênes en Occident (XVe siècle), “Le Moyen Age”, LXIII (1957), pp. 87-121; Gabriella AIRALDI, Genova e Spagna nel secolo XV. Il “Liber Damnificatorum in regni Granate” (1452), Génova, 1966; Geo PISTARINO, Tra Genova e Granada nell’epoca dei nazari, en Presencia italiana en Andalucía. Siglos XIII-XVII, Sevilla, 1989, pp. 191228; Blanca GARÍ, La advertencia del fin. Génova y el Reino de Granada a mediados del siglo XV, en Presencia italiana, pp. 179-189; B. GARÍ y Roser SALICRÚ, Las ciudades del triángulo: Granada, Málaga y Almería y el comercio mediterráneo de la Edad Media, en En las costas del Mediterráneo occidental: las ciudades de la Península Ibérica y el reino de Mallorca y el comercio mediterráneo en la Edad Media (D. Abulafia; B. Garí, eds.), Barcelona, 1996, pp. 171-211; Roser Salicrú ha reunido diversos trabajos dedicados al tema en R. SALICRÚ I LLUCH, El sultanato nazarí de Granada, Génova y la Corona de Aragón en el siglo XV, Granada, 2007; Antonio MALPICA CUELLO y Adela FÁBREGAS GARCÍA, Los genoveses en el Reino de Granada y su papel en la estructura económica nazarí, en Genova, una “porta” del Mediterraneo (G. Gallinari, ed.), Génova, 2005, pp. 227-258; A. FÁBREGAS GARCÍA, Vías de acceso del azúcar del Reino de Granada al mercado europeo: la Sociedad de los Frutos (siglos XIV-XV), en História do açúcar. Rotas e mercados, Madeira, 2002, pp. 23-53; IDEM, Aprovisionamiento de la seda en el reino nazarí de Granada. Vías de intervención directa practicadas por la comunidad mercantil genovesa, “En la España Medieval”, 27 (2004), pp. 53-75; José Enrique LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Génova y el Reino de Granada (siglos XIII-XV), en Relazioni economiche tra Europa e mondo islamico. Secc. XIII-XVIII (S. Cavaciocchi, ed.), Florencia, 2007, pp. 267-294. 3 Cf. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, La “muda” de Berbería en las fuentes españolas, en Relaciones entre el Mediterráneo cristiano y el Norte de África en época medieval y moderna (C. Trillo San José, ed.), Granada, 2004, pp. 361-401; IDEM, Las galeras venecianas de Poniente y Berbería desde la perspectiva española, “Medievalismo”, 16 (2006), pp. 113-72. 4 Cf. Federigo MELIS, Malaga nel sistema economico del XIV e XV secolo, en Mercaderes italianos en España (siglos XIV-XV), Sevilla, 1976, pp. 3-65; A. FÁBREGAS GARCÍA, Estrategias de los mercaderes toscanos y genoveses en el Reino de Granada a través de la correspondencia Datini, “Serta Antiqua et Mediaevalia”, V (2001), pp. 259-302. 5 Cf. Raúl GONZÁLEZ ARÉVALO, El Reino nazarí de Granada entre los manuales de mercaderías y los tratados de aritmética italianos bajomedievales, “Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino”, 19 (2007), pp. 141-168; IDEM, La costa del Reino de Granada en la documentación náutica italiana (siglos XIV-XVI), “En la España Medieval”, 31 (2008), pp. 7-36.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 127 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 el período estudiado. De otra, a diferencia de genoveses y vencianos, los fl orentinos no sellaron las relaciones comerciales con el sultanato nazarí a través de ningún texto ofi cial.6 Al menos no se han hallado trazas en las secciones consultadas hasta ahora entre los fondos de su inmenso Archivio di Stato. En este contexto el estudio de la actuación de las galeras mercantiles fl orentinas en el sureste peninsular cobra una relevancia inusitada para ahondar en la articulación de la presencia toscana y su papel en la proyección comercial nazarí en un período en el que la ausencia de fuentes autóctonas constituye un serio obstáculo. Efectivamente, tras la conquista de Pisa en 1406 y la ansiada salida al mar en 1421 con la adquisición de Porto Pisano y Livorno, Florencia optó por seguir el ejemplo de Venecia, desarrollando entre 1422 y 1480 un sistema estatal de galeras que asegurara los contactos comerciales con todo el Mediterráneo y el Mar del Norte, con el respaldo y la seguridad que debía proporcionar la república. Cuatro eran las áreas estratégicas para la economía fl orentina de la primera mitad del siglo XV: Catalonia (la Corona de Aragón y Sicilia); Ponente (Inglaterra y los Países Bajos); Barberia (el Magreb central) y Levante (Bizancio-Egipto-Siria), conectadas a través de seis líneas. 2. LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA El estudio de las galeras estatales de Florencia tiene una referencia de obligado conocimiento, punto de partida para toda investigación que aspire a profundizar en él: la monografía de Michael E. Mallett.7 A él nos remitimos para el conocimiento general del funcionamiento del sistema en el contexto económico fl orentino. Para nuestro caso resulta oportuno recordar la ausencia de registros ofi ciales continuos sobre el comercio fl orentino y el movimiento de naves. Efectivamente, no se han conservado los libros portuarios de Livorno ni de Porto Pisano, y los registros de los Cónsules del Mar son incompletos y discontinuos, apenas contienen detalles relevantes referentes a los viajes de las galeras y sus cargamentos durante la década de 1460. De hecho, su publicación previa no había encontrado continuidad en la historiografía específi ca.8 Por otra parte, como todas las disposiciones ofi ciales, muestran la organización ideal del sistema estatal, la teoría, pero no revelan demasiados particulares sobre su funcionamiento real. De hecho, Mallett tuvo que complementar la documentación conservada en los archivos fl orentinos con registros procedentes del Public Record Offi ce de Londres, el Archivo de la Corona de Aragón y el Archivo del Reino de 6 B. GARÍ, Génova y Granada en el siglo XIII: los acuerdos de 1279 y 1298, “Saggi e documenti”, VI (1985), pp. 175-206; G. PISTARINO y B. GARÍ, Un trattato fra la republica di Genova e il regno moresco di Granada sulla fi ne del Quattrocento, en La Storia dei genovesi, Genova, 1990, p. X; R. SALICRÚ I LLUCH, La embajada de 1479 de Pietro Fieschi a Granada: nuevas sombras sobre la presencia genovesa en el sultanato nazarí en vísperas de la conquista castellana, “Atti dell’Accademia Ligure di Scenze e Lettere”, Serie V, LIV (1997), pp. 355-385; A. FÁBREGAS GARCÍA, Acercamiento y acuerdos comerciales entre Granada y Venecia al fi lo de 1400, “Anuario de Estudios Medievales”, 40/2 (2010), pp. 643-664. 7 Michael E. MALLETT, The Florentine Galleys in the Fifteenth Century, Oxford, 1967. 8 Efectivamente, el profesor Grunzweig publicó los fondos del Consulado del Mar en francés, a veces de manera íntegra, otras ofreciendo regestos, según la importancia otorgada a los documentos. Cf. Armand GRUNZWEIG, Les fonds du Consulat de la Mer aux archives de l’État de Florence, “Bulletin de l’Institut historique belge de Rome”, X (1930).
128 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Valencia;9 preciosa se revela además la información del diario de Luca di Maso degli Albizzi, capitán de las galeras de Poniente en 1429-30, publicado como apéndice.10 Con todo, el propio autor reconoce que demasiadas preguntas quedan en el aire. El Reino de Granada no era un área económica de interés primordial para la república toscana, ni constituía punto de cabecera de ninguna de las dos líneas que recalaban en su costa, las de Poniente y Berbería. Con todo, el estudio de la articulación de la presencia fl orentina a través del sistema de navegación estatal pasa por el estudio de esas dos rutas, agrupando datos de origen disperso y valía desigual. 2.1. Almería y Málaga en la ruta de Poniente La actividad de las galeras de Poniente es la mejor documentada del sistema estatal fl orentino, y en algunos sentidos era la más importante para la economía de la república del Arno dado que su objetivo principal era garantizar el suministro de lana inglesa, vital para la industria lanera fl orentina.11 El viaje de inauguración de la nueva ruta tuvo lugar en 1425, aunque el segundo no se repitió hasta 1427, cuando se rescindió el monopolio genovés unido a la venta de Livorno.12 Parece bastante claro que los viajes de 1428 y 1429 coincidieron con otras iniciativas enteramente privadas, como ley de la galera de Priore di Marioto, que en otoño de 1429 hacía escala en Aigües Mortes, La Nouvelle, Collioure, Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz y Lisboa antes de dirigirse hacia el Mar del Norte.13 Sin embargo, se trata de una circunstancia que no parece haberse dado muy a menudo en los años siguientes. Después del viaje de 1429 no hay constancia de que la línea continuara hasta 1436, una vez superadas la guerra con Luca y la crisis política debido a la expulsión y posterior restauración de los Medici. Se sabe que dos galeras de Poniente zarparon ese año y eran esperadas en Málaga en otoño.14 El retraso en la partida del convoy de 1439 determinó que la fl ota navegara directamente hacia Inglaterra, deteniéndose sólo en Mallorca y Cádiz. Sin embargo, desde entonces y hasta el estallido de la guerra con Alfonso el Magnánimo (1447) dos galeras zarparon regularmente cada otoño con destino a Flandes e Inglaterra. 9 Los archivos londinenses habían proporcionado informaciones previamente recogidas en W. B. WATSON, The structure of the Florentine Galley Trade with Flanders and England in the Fifteenth Century, “Revue Belge de Philologie et Histoire”, XXXIX (1961), pp. 1073-1091; 2ª parte en idem, LI (1962), pp. 317-347. Los fondos valencianos han revelado información adicional sobre las galeras fl orentinas en investigaciones más recientes. Cf. D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia en el siglo XV: rutas, mercados y hombres de negocios en el espacio económico del Mediterráneo occidental, Castellón, 1998. Sin embargo, para el tema que nos ocupa nada aportan los datos recopilados en M. DEL TREPPO, I mercanti catalani e l’espansione della Corona d’Aragona nel secolo XV, Nápoles, 1972 (trad. catalana de 1976). 10 M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, pp. 193-280. 11 Para una descripción más completa de las galeras de Poniente ver ibidem, pp. 82-98. 12 Entre las condiciones impuestas por Génova para la venta de Livorno a Florencia fi guraba la obligación de emplear naves genovesas para importar bienes desde Flandes e Inglaterra. La inauguración de la ruta estatal en 1425 interfería pues en el monopolio acordado en 1421 y sólo fue suspendido en 1426, con la fi rma de un nuevo tratado entre Florencia y Milán, que se había apoderado de Génova. Ibidem, pp. 82-83. 13 Ibidem, p. 84. 14 AD-G, SS, manuscrito 1842, fol. XXVI, 3-X-1436. El libro de cuentas del mercader genovés Francesco Spinola quondam Petri, residente en Málaga, menciona de manera inequívoca “quando galee fl orentinorum hic venerunt”. Agradezco a la colega y amiga Adela Fábregas que facilitara esta información, contenida en el libro cuya edición está ultimando.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 129 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Un examen detenido de los viajes hasta el comienzo del confl icto con la Corona de Aragón muestra que en las escalas previstas en la ruta se operaron distintas modifi caciones sucesivas. Así, el diario de Luca di Maso degli Albizzi revela que en el viaje de 1429-30 las galeras de Poniente se detuvieron en Porto Pisano, Marsella, Port-de-Bouc, Aigües Mortes, Barcelona, Valencia, Mallorca, Denia, Jávea, Benidorm, Villajoyosa, Alicante, Almería, Málaga, Cádiz, Lisboa, Pontevedra, Ribadeo, Southampton y Sluys a la ida, mientras que a la vuelta siguieron la ruta Sluys-LisboaCádiz-Málaga-Jávea-Mallorca-Gorgona-Porto Pisano.15 El 22 de enero de 1443 los Cónsules del Mar notifi caban el siguiente recorrido en el capítulo del capitán de las galeras de Poniente: Porto Pisano-Aigües Mortes-Barcelona-Valencia-Málaga-Cádiz-Flandes-Southampton a la ida, mientras que el tornaviaje seguiría la ruta Southampton-Cádiz-Málaga-Valencia-Barcelona-Sant Feliu de GuíxolsAigües Mortes-Porto Pisano. Con todo, el capitán, de acuerdo con los patrones, podría detenerse en otros puertos de la misma ruta si lo juzgara conveniente, mientras que para la vuelta, si las galeras tenían sufi ciente carga, estarían autorizadas a realizar una única escala técnica sólo en Cádiz.16 Una comparación entre ambos viajes revela a simple vista que en el territorio nazarí no estaba prevista la parada de Almería. Algunas variaciones más encontramos en las instrucciones para las galeras de Poniente en 1447:17 Fiandria: allo andare può fare queste schale et non altre: parte di Porto Pisano, Bocholi, Sanfi lio, Maiolicha, Valença, Sciabbia, Villagoiosa, Denia, Cantera, Almeria, Malicha, Chadis, Lisbona, Colonne, Schiuse, Sanduicci, Antona. Et di ritorno possi fare le medesime schale ciò è da Antona in Chadis, Malicha, Porto Pisano. Non si può fare altre schale che le sopradette così nello andare come nel tornare. Según Mallett las guerras con Alfonso V el Magnánimo determinaron de manera drástica que las galeras no zarparan entre 1448 y 1455,18 aunque habría habido serios intentos de que la empresa continuara en 1448, 1451 y 1453, si bien no hay constancia de que los convoyes llegaran a zarpar. En todo caso, el comercio por vía marítima de la República de San Juan no se detuvo esos años. Así, los registros valencianos han confi rmado más recientemente la llegada de galeras fl orentinas al grao en 1450 y 1451.19 En Málaga los registros de la familia Spinola muestran que en marzo de 1451 Benedetto Cattaneo cargó en la galera de Giuliano Ridolfi 200 libras de seda con destino a Pisa, donde debían ser entregadas a Giorgio di Neirono, apoderado por Giorgio Cattaneo, hermano de Benedetto, para que las vendiera en Toscana.20 A pesar de que Giuliano Ridolfi llegó a ser el ofi cial de la República que más viajes comandó, no hay confi rmación documental de que la nave bajo su mando en 1451 fuera una de 15 El diario en M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, pp. 207-275. 16 ASF, CM, V, 5, 21-I-1443. Cf. asismimo A. GRUNZWEIG, Les fonds, p. 53. 17 ASF, CM, III, ff. 78v-79v, 27-III-1447; A. GRUNZWEIG, Les fonds, pp. 24-25. 18 Elisa Soldani ha revelado que las galeras estatales desarrollaron funciones militares durante la primera fase de la contienda. Cf. Maria Elisa SOLDANI, Alfonso il Magnanimo in Italia: pacifi catore o crudel tiranno? Dinamiche politico-economiche e organizzazione del consenso nella prima fase della guerra con Firenze (1447-1448), “Archivio Storico Italiano”, CLXV (2007), pp. 266-324. 19 Cf. José HINOJOSA MONTALVO, Sobre mercaderes extrapeninsulares en la Valencia del siglo XV, “Saitabi”, 26 (1976), p. 92; D. IGUAL LUIS, La ciudad de Valencia y los toscanos en el Mediterráneo del siglo XV, en El Mediterráneo medieval y la idea de Europa (P. Iradiel, coord.), monográfi co de la “Revista d’Història Medieval”, 6 (1995), p. 88. 20 Cf. A. FÁBREGAS GARCÍA, La familia Spinola en el reino nazarí de Granada. Contabilidad privada de Francesco Spinola (1451-1457), Granada, 2004, pp. 27 y 93.
130 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 las de la línea de Poniente regresando del viaje hacia el norte que, por fuerza, habría partido a más tardar el otoño anterior. Aunque había cierta confusión en torno a la certeza de la partida del convoy en 1456, hay noticias que señalan la presencia de las galeras fl orentinas ese año en Marsella y Málaga.21 Para el viaje de Flandes e Inglaterra que debía partir en otoño de 1461 se conservan de nuevo las instrucciones para el capitán de las galeras, con capítulos prácticamente idénticos a los de 1443, estableciendo escalas similares, aunque algunas a elegir por los patrones: Porto Pisano-Savona-Marsella/Port de Bouc-Aigües Mortes-Sant Feliu de Guíxols/Barcelona-Valencia-Denia-Jávea-Alicante-AlmeríaMálaga-Cádiz-Sluys-Southampton, mientras que a la vuelta podían tocar tierra en Cádiz, Málaga y Jávea.22 No contamos con más datos ofi ciales sobre las escalas previstas para las galeras de Poniente en los años sucesivos hasta la desaparición del sistema tras el último viaje en 1477-8, pero cabe suponer que, grosso modo, seguirían las directrices esbozadas hasta el momento. En todo caso, hay que destacar que Málaga está siempre presente, hecho que cabe subrayar para el viaje de regreso hacia Porto Pisano, cuando la tendencia era eliminar etapas para acelerar la llegada. Almería, por el contrario, tendría un papel más secundario para los fl orentinos: llegó a ser eliminada de las instrucciones de 1443 –aunque reapareciera en las de 1447, pudiendo haber sido visitada en algún momento previo– y nunca fi guraba entre las escalas del tornaviaje. Almuñécar, tercer puerto en importancia en el sultanato nazarí, visitado fundamentalmente por naves genovesas, pero también por las galeras venecianas, no fi gura nunca en las instrucciones ofi ciales fl orentinas. La única mención la proporciona Albizzi en el tornaviaje desde Inglaterra a su paso de vuelta por las costas granadinas.23 Otro indicador de la importancia de las escalas lo constituye los días estipulados para cada una de ellas: el litoral nazarí tendría una consideración sustancialmente igualitaria, en la que Málaga se imponía sobre Almería por fi gurar en el tornaviaje y en las instrucciones de 1443. Desafortunadamente, las instrucciones de 1447 no refl ejan la duración prevista en cada puerto, lo que limita este análisis a las órdenes de 1443 y 1461, cuando para Málaga se previeron una y tres jornadas, siempre la mitad que en Cádiz, la escala principal de meridión ibérico. Las estancias a la vuelta el último año eran de tres días para Cádiz y dos para Málaga, mientras que en Almería, siempre en 1461, las galeras fondearían tres días en el viaje hacia el Atlántico. No parece probable que las sucesivas modifi caciones de la ruta afectaran a la posición otorgada a los dos puertos: en las órdenes de enero de 1461 el Consiglio dei Cento deja a elección de conductores y patrones la decisión de ir a Flandes e Inglaterra bien siguiendo la vía de Provenza como hasta entonces, bien surcando la ruta Porto Pisano-Palermo-Mallorca-Valencia, para continuar después como estaba previsto (Denia-Jávea-Alicante-Almería-Málaga-Cádiz-Sluys-Southampton).24 De 21 Cf. Edouard BARATIER y Félix REYNAUD, Histoire du Commerce de Marseille. II. De 1291 à 1480, París, 1949, p. 539. Citado por Rachel ARIÉ, L’Espagne musulmane au temps des Nasrides (1232-1492), París, 1990, reimpresión puesta al día por la autora, p. 361, nota 5. A pesar de que la noticia refi ere la conexión marítima realizada por las galeras fl orentinas entre Marsella y Málaga sin especifi car la línea, probablemente se trata de la ruta de Poniente, pues la línea de la Berbería de Poniente ese año tenía previsto pasar por Sicilia. Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, p. 162. 22 ASF, CM, IV, 6, f. 25. Es una información que se repite en ASF, CM, III, f. 132v, recogida asimismo en francés en A. GRUNZWEIG, Les fonds, p. 32. 23 “La sera ci trovamo passato Mileccha e Stravigna”. Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, p. 270. 24 ASF, CM, III, f. 138, 23-I-1461.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 131 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 igual modo, la decisión de agosto de 1463 de iniciar el viaje de Poniente acudiendo a Civitavecchia a cargar alumbre antes de continuar hacia Norte no afectaría a las visitas ibéricas por debajo de Valencia.25 Naturalmente, las instrucciones ofi ciales y las escalas previstas en las distintas rutas no deben esconder la realidad de una navegación de cabotaje, en especial por lo que respecta al Mediterráneo occidental. Se trata de un hecho que ya ha sido apuntado para los itinerarios de las mude venecianas.26 En este sentido, cabe recordar que la documentación náutica italiana –portulanos y cartas náuticas– revela un conocimiento detallado de las costas nazaríes.27 Además, cabe tener en cuenta los imprevistos, que podían modifi car las instrucciones originales; en el caso concreto de las galeras fl orentinas el diario del capitán Luca di Maso degli Albizzi muestra claramente estos dos puntos, la navegación de cabotaje y las circunstancias inesperadas, no tanto al describir su paso por las costas del sultanato nazarí como una vez superado el Estrecho de Gibraltar: pasados el cabo de Gata y la Lena de Almería las condiciones del viento y del mar hicieron recomendable no detenerse en la capital almeriense, por lo que se dirigieron directamente a Málaga. En el principal puerto nazarí estuvieron lo justo para coger agua y vituallas, pues la guerra civil que asolaba el sultanato difi cultaba las actividades comerciales.28 El regreso se realizó sin incidentes y, tras las preceptivas paradas en Cádiz y Málaga, Albizzi señala el paso por Almuñécar, Salobreña, el cabo de Gata y Vera en el camino de vuelta.La nota de gastos de las galeras de Poniente arribadas en 1467 revela datos de particular interés, sobre todo si se tiene en cuenta que no sobreviven registros portuarios de Málaga en el siglo XV. En efecto, se recogen los derechos de anclaje pagados en el puerto malagueño. Hasta el momento se carecía de datos en este sentido, por lo que la anotación anchoraggio e salvocondotto a Malicha fi orini 9 larghi resulta preciosa. Los derechos de anclaje y salvoconducto están más cerca de los 10 fl orines pagados en Cádiz y de los 12 fl orines de Southampton –lo que no deja de ser llamativo dado que en el puerto inglés las galeras permanecían una media de cuarenta días– que de los 6 fl orines abonados en Alicante (Chantera).29 Extrañamente, ninguno de los tratados fi rmados entre Granada y Génova desde la segunda mitad del siglo XIII contempla el pago, la reducción o exención del derecho de anclaje.30 Tampoco los manuales de mercaderías analizados hasta el momento, de procedencia toscana en su mayoría, describen entre los usos del puerto malagueño este gravamen.31 No así un manual veneciano de mediados del siglo XV, Alcune raxion per marineri, que recoge entre las spexe se fa per li chapetani delle galie de Fiandra per tutte le schalle va la siguiente anotación: A Malicha per anchorazo 25 Ibidem, ff. 162v-163, 31-VIII-1463. 26 J.-C. HOCQUET, Itinerarios del comercio marítimo (Siglos XV-XVI), en isdem, Comercio marítimo en el Mediterráneo medieval y moderno, Granada, 2002, p. 151. 27 Cf. R. GONZÁLEZ ARÉVALO, La costa del Reino de Granada, passim. 28 Se trata de la lucha entre entre Muhammad IX el Zurdo y Muhammad VIII el Pequeño. Es un tema que ya ha sido tratado en J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Noticias del Reino nazarí de Granada en una fuente fl orentina: el diario de Luca di Maso degli Albizzi (1429-1430), en Presencia italiana en Andalucía. Siglos XIV-XVII (B. Torres Ramírez y J. J. Hernández Palomo, coords.), “Actas del I Coloquio Hispano-italiano”, Sevilla, 1985, pp. 131-137. 29 ASF, CM, VII, f. 71. 30 Las cláusulas de los tratados entre Génova y Granada han sido analizadas y contrastadas en J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Génova y Granada, pp. 268-274. 31 Cf. R. GONZÁLEZ ARÉVALO, El Reino nazarí de Granada, passim.
132 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 dobla una per gallia. A Stopona o Mirabella per tuor aqua in ssuma dobla una.32 La información del manual veneciano abre nuevas perspectivas, confi rmando la realidad de un uso lo sufi cientemente conocido como para ser incluido en un libro de mercancías véneto. Así, el libro veneciano revela que los puntos de atraque del occidente granadino, aunque no estaban contemplados en las escalas ofi ciales previstas para el viaje de Poniente, podían recibir la visita de los convoyes vénetos, que realizarían una parada técnica por la que abonarían una dobla, al igual que por el anclaje en Málaga.33 El relato de Luca di Maso degli Albizzi recoge paradas de fuerza mayor en Algeciras y Tarifa, por lo que no se puede descartar que las galeras fl orentinas realizaran escalas técnicas en algún momento en otros puntos del litoral nazarí como Almuñécar, Marbella o Estepona, al igual que las galeras venecianas, sobre cuyo modelo se habían construido. 2.2. Las galeras de Berbería Los comienzos de la línea de Berbería son un tanto confusos en comparación con los de las galeras de Poniente.34 Los primeros testimonios seguros sobre el funcionamiento de esta ruta provienen de 1447, cuando se reformaron las escalas del sistema estatal de galeras. En esa ocasión se distinguió una primera ruta hacia lo que se denominó la Barberia alta (Porto Pisano-Gaeta-Nápoles-Salerno-PalermoTrapani-Túnez-Trípoli),35 y una segunda hacia la Barberia di Ponente con un trayecto circular:36 Barberia di Ponente: allo andare può fare queste schale, parte da Porto Pisano, Marsilia, Bocholi, Barçalona, Maiolicha, Bona, Alolle, Buggia, Alg(e)ria, Tedelis, Ora, One; di ritorno può fare le medesime schale et più Malicha, Valença, Barçalona, Colliueri, Aquamorta, Bocholi, Marsilia, Niça, non può fare altre schale. En una navegación evidentemente de cabotaje resulta llamativa la exclusión de Almería en el tornaviaje, a su paso por las costas nazaríes, lo que haría pensar en un papel secundario en el espacio que la política mercantil fl orentina otorgaba al sultanato granadino, después de su desaparición como escala de las galeras de Poniente de 1443, y a pesar de su inclusión de nuevo precisamente en 1447 en la ruta hacia el norte. Sin embargo, se trata de una impresión que la frecuentación del puerto almeriense 32 Ornella PITTARELLO (ed.), Alcune raxion per marineri. Un manuale veneziano del secolo XV per gente di mare, Venecia, 2006, pp. 147-148, f. 73. La editora sitúa el manual concretamente en 1444-1445 (19 y ss.). Agradezco a la amiga y colega Adela Fábregas que me señalara esta información. 33 La documentación náutica conservada entre los fondos fl orentinos ni siquiera otorga la consideración de fondeaderos a Marbella y Estepona, que comparecen como meros puntos de referencia costeros. Cf. R. GONZÁLEZ ARÉVALO, La costa del Reino de Granada, pp. 25-28. 34 Para las galeras fl orentinas de Berbería Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, pp. 72-75. 35 ASF, CM, III, f. 79. 36 Ibidem. Resulta confusa la frase “di ritorno può fare le medesime schale”, pues indicaría que la vuelta debería realizarse sobre las mismas escalas y no en sentido circular por el levante ibérico como sugiere el resto del texto, coincidiendo con las escalas contenidas en ASF, CM, IV, 5, ff. 2-3. En efecto, en este último documento a la ida estaban previstas etapas desde Porto Pisano hacia Marsella, Port-de-Bouc, Barcelona, Mallorca, Bona, Collo, B(ujía), Argel, Tedelis, Orán y Honein, mientras que para la vuelta se indicaba la ruta que pasaba por Málaga, Valencia, Barcelona, Collioure, Aigües Mortes, Port-de-Bouc, Marsella y Niza, confi rmando que a la vuelta no se visitarían los mismos puertos que a la ida.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 133 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 a partir de 1450 desmiente, aunque no podamos ofrecer una explicación convincente para su ausencia en 1447. En noviembre de 1458 hay mención a un único viaje de Berbería, mediante el envío de una sola galera, que debería partir de Porto Pisano en septiembre, tocando un par de puertos entre Niza y la riviera genovesa –a elección del conductor– para dirigirse a Túnez directamente con posterioridad; desde el puerto hafsí navegaría per costeriam hacia el oeste, pudiendo fondear en Almería y Málaga y atravesar el Estrecho de Gibraltar hasta Cádiz y Sanlúcar de Barrameda, para regresar a continuación siguiendo la misma ruta, con orden de no descargar mercancías entre Túnez y Porto Pisano.37 Cabe pensar que la ruta de 1458 tuvo buena aceptación, pues estas mismas órdenes se vieron desarrolladas al año siguiente. Los capitoli del viaje de Berbería de 1459 preveían que en vez de una sola galera en el futuro partiera un convoy integrado por dos naves. Tampoco en esta ocasión hubo dos rutas distintas hacia el Magreb; de hecho, se mantuvieron sustancialmente las escalas previstas en el viaje de la Berbería de Poniente en 1447, contenidos de manera implícita en las órdenes de 1458, aunque con modifi caciones. Así, al igual que el año anterior, se evitaba el paso por las costas provenzales: tras tocar en dos localidades –a elección– a este y oeste respectivamente en la riviera de Génova, deteniéndose un máximo de tres días en cada una, el convoy se dirigiría directamente hacia Túnez (doce días), para seguir hacia Bona (tres días), Collo (tres días), Bujía (tres días), Argel (tres días), Orán (seis días), Honein (tres días), Almería (cinco días), Alcudia (tres días),38 Málaga (tres días), Cádiz (dos días) y Sanlúcar de Barrameda (doce días). La vuelta se realizaría siguiendo el recorrido inverso hasta Túnez, y de ahí directamente a Porto Pisano, pudiendo visitar antes de arribar a las costas toscanas un solo puerto en la riviera ligur.39 En esta ocasión llama la atención la preponderancia concedida a Almería frente a Málaga, con cinco días de escala frente a tres, aunque el puerto almeriense no fi gurara entre las paradas previstas en 1447. De hecho, dada la mayor importancia otorgada a Málaga frente al puerto almeriense en la ruta de Poniente, se podría pensar que las autoridades fl orentinas optaron por potenciar la primera en el viaje hacia Flandes e Inglaterra, mientras que la segunda habría desarrollado un papel más activo en los contactos comerciales con el Magreb. Además, cabe recordar que el puerto almeriense se convirtió en un destino preferente para los mudéjares valencianos que empleaban las galeras fl orentinas (como las venecianas) para emigrar al sultanato nazarí, si bien no es menos cierto que se valían de manera preferente de la línea de Poniente. En todo caso, aunque Valencia estaba excluida del viaje de Berbería en las órdenes de 1458 y 1459, por el contrario sí estaba integrada en la ruta de 1447, y hay constancia de guiajes expedidos a mudéjares valencianos con destino a Almería en las galeras fl orentinas de Berbería en 1455 (ruta de Cataluña-Berbería), 1457 (Berbería 37 ASF, CM, III, f. 122v, 15-XI-1458. 38 En el texto dice textualmente “partirsi e andare alchuda”. Michele Amari separa el sustantivo, que transcribe como “al Chuda”, planteando la posibilidad de que Chuda sea Adra o los Llanos de Adra, que en la documentación náutica italiana podía fi gurar como Lena di Alcandra. Sin embargo, no cabe duda de que Alchuda se trataba de la Alcudia norteafricana, en el sultanato de Fez, visitada asimismo por la muda de Berbería veneciana. Cf. Michele AMARI, I diplomi arabi del R. Archivio fi orentino. Appendice, Florencia, 1867, pp. 60-61; J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, La “muda” de Berbería, p. 368; R. GONZÁLEZ ARÉVALO, La costa del Reino de Granada, p. 20. 39 ASF, CM, III, ff. 124 y 124v.
140 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 desde donde Albizzi escribió la siguiente carta a los Cónsules del Mar, explicando el estado del cargamento:58 Magnifi ci patres et domini mei etc. Da Villa Gioiosa insino adì 8 di questa scripsi abastanza alla Magnifi centia Vostra. Dipoi quivi caricamo le galee ciò che portare potevano di frutta e convenne lasciare di migliori partiti per rispetto della frutta che avevano questi della maona et quella ch’avevamo promessa d’altri, et pure comprendo che per insino a qui, queste galee hanno di nolo da fi orini 5500 in 6000 secondo possono conprendere. Qui giugnemo circha a vespro, et spero scarichereno (sic) quello abbiamo per qui subito et levereno (sic) aqua et altri rinfreschamenti, et spero questa nocte sareno a nostro viaggio che Dio il conceda salvo et presto. Questo regno di Granata è tutto in arme peròche uno re, che questo ch’è oggi cacciò poco tempo fa, è entrato in questo regno da pocho in qua e ànne rubellato grande parte, et al presente è in Granata e tiene la terra, et l’altro re la fortezza, sicché i mercanti sono molto in sospetto et paura. Né altro per questa. Racomandomi alla Magnifi ca Vostra Signoria. Fatta a Malicha in Granata adì 18 d’octobre 1429. Dejando de lado la referencia a la guerra civil que enfrentaba a Muhammad VIII el Pequeño con Muhammad IX el Izquierdo, cuyo relato ya ha sido contextualizado,59 la carta de Albizzi revela algunos particulares interesantes. En el puerto malagueño las galeras no sólo se avituallarían, sino que estaba previsto dejar algún tipo de carga (spero scarichereno quello abbiamo per qui subito), si bien desafortunadamente no especifi ca su naturaleza, ni en la misiva ni en el diario que la reproduce. Además se cargaron 40 cántaros de fruta, a pesar de que el clima de enfrentamiento difi cultaba las operaciones comerciales. En febrero de 1430 el convoy fl orentino cargaba en Southampton lana y artículos textiles con destino a Porto Pisano, e più balloni vi di panni di genovesi per a Calisi e Malicha caricamo in detto luogho, dando la primera información conservada sobre el papel de los mercaderes genoveses residentes en Inglaterra en el comercio de las galeras.60 La noche del 11 de marzo las galeras llegaban a Cádiz, fondeando fuera del puerto, en los bancos de arena de Las Puercas. Albizzi hizo descender a dos mercaderes genoveses que habían embarcado en Inglaterra para que preguntaran a sus connacionales si querían que se descargasen sus mercancías allí o en Málaga, tal como habían acordado. Finalmente continuaron hasta el puerto malagueño, donde desembarcó un mercader ligur junto con balas de estaño, pero nada se dice de los balloni vi di panni.61 La guerra civil continuaba, lo que impidió de nuevo cualquier tipo de ope58 Ibidem, pp. 221-222. 59 Cf. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Noticias del Reino nazarí de Granada, passim; R. SALICRÚ I LLUCH, El sultanat de Granada i la Corona d’Aragó, 1410-1458, Barcelona, 1998, pp. 243-246. 60 Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, p. 267. 61 “Surgemo a Cadisi, fuori del porto, che si dice a’ Porci. Perché ’l tenpo era frescho et buono per noi, per non ci i(n)pegnare mandamo i pedoti in terra et ii mercanti genovesi per avere lingua se volevano ivi le loro robe o a Malicha, che così avevano pattegiato, et con loro mandai Tadeo di Pionbino, per che subito tornassi indietro colla barcha et non si lasciassi tenere parole. Et così fè, per che la sera, tramonto il sole, tornò colla barcha et co’ mercanti. Et subito facemo vela et navichamo tutta nocte con vento prospero, et la mattina domenicha adì 12, a levata di sole, ci trovamo dentro allo stretto, sopra il monte Giubeltaro in Granata, et rivedemo le dette ii navi per poppa a noi circha miglia 15. El vento era ponente et libeccio, a noi prospero et bonaccievole, et così navichamo insino a ore 22 o circha, et surgemo a Malicha, dove scarichamo uno mercatante genovese con certi baloni di rami et stagni, et non trovando niente da carichare per la cattiva dispositione del paese, a una ora di nocte fumo spacciati per partire, che pocho rinfreschamento pigliamo”. Ibidem, p. 269.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 141 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 ración comercial en Málaga. La navegación siguió, dejando atrás Almuñécar, Salobreña, el cabo de Gata y Vera, aunque no repusieron víveres hasta llegar a Cartagena. No hay más noticias concretas hasta mayo de 1467. Las galeras de Poniente que habían zarpado en agosto de 1466 regresaron con lana, grana, seda, sarga, maneta morisca, cueros gruesos y doce esclavos de Spagna, además de informar que abiamo lasciato in Chadisi e a Malicha tre balloni e balle circha 40, presumiblemente paños y grana o sarga.62 En consecuencia, los registros ofi ciales no arrojan mucha luz sobre el papel del Reino de Granada en el comercio de las galeras fl orentinas. Para ello hay que recurrir a fuentes complementarias. W. B. Watson calculó a partir de los registros aduaneros londinenses que en los puertos de Almería, Málaga y Cádiz se fl etó en otoño de 1443 aceite, jabón blanco, vino dulce, seda cruda y otros pocos artículos que habrían constituido el 22% del valor del cargamento desembarcado, si bien admite que es imposible conocer con certeza el punto de embarque. En todo caso, contrastando estos datos con las tarifas ofi ciales de fl etes de 1461, se puede deducir que el aceite, el vino y el jabón se adquirieron con toda probabilidad en Cádiz, mientras que la seda provendría del territorio nazarí. Es más, el veneciano Giulio Contarini subió a bordo de las galeras fl orentinas 90 libras de seda cruda en territorio granadino. Lo que Watson no tuvo en cuenta es que las órdenes ofi ciales de 1443 no incluían Almería, por lo que quizás deba contemplarse Málaga exclusivamente como escala nazarí. Por otra parte, la importancia de los puertos meridionales queda refl ejada al comparar ese 22% del valor del cargamento total con la aportación de Florencia (6%), Cataluña (33%), Valencia-Alicante (29%) y Flandes (10%), según se desprende de los registros ingleses.63 El estudio de Sergio Tognetti sobre la actividad de los Cambini ha revelado recientemente las dimensiones, el alcance de sus operaciones y su importancia en el ámbito ibérico, fundamentalmente en Valencia y Lisboa. Aporta un único registro signifi cativo para nuestro tema: en octubre de 1461 la compañía recibía uno fardello di seta spagnuola venuto per le nostre ghalee di Barberia di ragione di Bernardo Vai di Valenza, el quale mandò Pandolfo Benvenuti d’Almeria.64 Las galeras debieron recoger la seda en el puerto almeriense, aunque resulte imposible saber si lo hicieron a la ida o a la vuelta. Desafortunadamente, una de las galeras objeto de inversión por parte de los Cambini fu presa, lo que provocó que en el balance fi nal se anotara que los fl orines invertidos si possono mettere per perduti. Se trata de la única noticia localizada hasta el momento de la actividad mercantil de las galeras de Berbería en territorio nazarí. Habida cuenta el resultado, no llama la atención que cuando en 1466 se mandó un fardelletto de seda de Almería desde Valencia hasta Flandes no se emplearan las galeras de Poniente, sino el ballenero del vizcaíno Juan Martínez.65 62 ASF, CM, VII, f. 67, 7-V-1467. 63 Cf. W. B. WATSON, The structure of the Florentine Galley, XXXIX (1961), pp. 1080 y 1088; y LI (1962), p. 337. 64 AOI, serie 144, registro 250, Libro mastro del Banco Cambini, fol. 150. En noviembre de ese año se transportó la seda por tierra hasta Pisa. El 5 de mayo de 1462 Lorenzo di Ilarione compró las 68.8 libras que pesaba el fardello de seda por 183 fl orines, 2 sueldos y 2 dineros, a razón de 2 fl orines, 13 sueldos y 4 dineros la libra. Agradezco al colega y amigo Sergio Tognetti que me proporcionara completo el registro, empleado para elaborar la Tabla A.6 (Navi attraccate a Livorno con carichi di seta grezza) del Apéndice de S. TOGNETTI, Un’industria di lusso al servizio del grande commercio. Il mercato dei drappi serici e della seta nella Firenze del Quattroceto, Florencia, 2002, p. 178. 65 En 1472 se canceló una vieja deuda de 1466, cuando se envió seda de Almería desde Valencia hasta Flandes, donde la adquirió Andrea Danchardo, merciere di Brugia. En cualquier caso, las referencias continuas al uso de las galeras mercantiles de Florencia hacen pensar al profesor Tognetti que los benefi cios debían ser superiores a la imagen que ofrece la contabilidad del encante de las galeras.
142 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Otro indicio que apoyaría que esta seda de 1461 fue recogida en Almería es el conocimiento de que el operador valenciano Jofre de Riusec embarcó en el puerto almeriense dos fardells de seda a nombre del valenciano Joan Sanchís sobre las dos galeras que cubrían la línea de Cataluña-Berbería en 1478, según refl ejaba al año siguiente una procuración a Bernardo Cambini y a los herederos de Antonio da Rabatta.66 Por otra parte, gracias a los registros notariales ligures conocemos que en 1442 dos galeras fl orentinas de vuelta del viaje de Poniente hicieron escala en Málaga, donde cargaron más de 50 fardelli de seda que fueron directos a Porto Pisano. El mismo registro indica que tres años más tarde, en 1445, se descargaron 120 balas de paños ingleses en Cádiz y Málaga, presumiblemente por cuenta de mercaderes genoveses en ambos casos, pues lo anotaron los recaudadores de los “Carati Vetterum”. En su mayor parte se trataba de panni larghi de buena calidad, pues prácticamente no se citan balas de panni stricti, hecho avalado por otras fuentes que confi rman que los paños de los almacenes genoveses en Málaga eran todos caros, estimados en 42 besantes cada uno.67 En consecuencia, la seda granadina se revela como un artículo recurrente en las galeras, generalmente con el apelativo genérico de seta spagnuola o di Spagna, coincidiendo con el desarrollo de la industria sérica en Florencia en el siglo XV, donde la seda ibérica y la procedente del mar Caspio eran las más abundantes y versátiles. La spagnola era más cara debido a su mayor brillo y el menor grosor de hilo. El Cuadro 4 reúne todas las noticias encontradas sobre el transporte de seda nazarí en las galeras fl orentinas. Un simple vistazo revela que las noticias localizadas se agrupan en los períodos de mayor esplendor del sistema estatal fl orentino, la década de 1440 (antes de la guerra con Alfonso V el Magnánimo) y la de 1460. La concentración en la línea de Poniente está directamente relacionada con el mayor cuerpo documental conservado. A pesar de la escasez de testimonios parece claro, tanto por el volumen como por las tarifas de los fl etes ofi ciales, que la seda fue el producto de mayor salida que las galeras fl orentinas encontraron en el Reino de Granada. De hecho, era una materia prima tan vital para la industria textil de la ciudad que hay noticias de su aprovisionamiento incluso cuando el servicio había sido suspendido, como ocurrió durante la segunda fase de la guerra con Alfonso V.68 Por otra parte, cabe pensar que la seda, al menos la embarcada con posterioridad a 1460, habría sido liada en Granada. La cláusula 36 del tratado de 1460 entre Génova y Granada disponía que la seda liada en la capital nazarí podría ser libremente cargada in omni pasagio cuiuscumque nationis existant, mientras que para la liada en Málaga o Almería teneatur solvere usum dictorum locorum.69 Cf. S. TOGNETTI, Il Banco Cambini. Affari e merci di una compagnia mercantile-bancaria nella Firenze del XV secolo, Florencia, 1999, pp. 192-193; 221-223; 271. Debo el detalle de los envíos de seda personalmente al autor. 66 Cf. D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia, p. 457, nota 106. 67 Cf. J. HEERS, Le Royaume de Grenade, pp. 113 y 117-118. Heers cita otros 72 fardelli de seda recogidos en 1446, pero se trata de un error, pues se remite a Grunzweig, que transcribe en francés el cargamento total de las galeras de Poniente llegadas a Porto Pisano en 1466, veinte años más tarde de la fecha indicada. 68 Ya se han citado los 200 arreldes de seda que Benedetto Cattaneo fl etó en la nave del fl orentino Giuliano Ridolfi con destino a Pisa, cuya venta fue gestionada desde Génova por su hermano Giorgio Cattaneo. Cf. A. FÁBREGAS GARCÍA, Aprovisionamiento de la seda, p. 56, nota 8. Aunque los “Noli di Colliueri e tutta Catalogna per Por Pisano” contemplan entre sus fl etes seta spagnuola, es improbable que la seda descargada en el puerto toscano hubiera sido embarcada en la Corona de Aragón porque las galeras de Poniente solían dirigirse directamente hacia la Toscana cargadas de lana inglesa, deteniéndose sólo en Cádiz y Málaga, según hemos visto. 69 Cf. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Génova y el Reino de Granada, p. 272.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 143 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Cuadro 4: Cargamentos de seda nazarí en las galeras mercantiles de Florencia en el siglo XV70 Año Línea Procedencia Destino Carga 1442 Poniente Málaga Porto Pisano 50 fardelli 1443 Poniente Málaga (?) Southampton / Londres 90 libras se seda cruda 1444 Poniente Spagna Porto Pisano 48 fardelli de seda 1451 Galera de Giuliano Ridolfi (¿Poniente?) Málaga Pisa 200 libras 80 arreldes 1461 Berbería Almería Porto Pisano 1 fardello 1466 Poniente Spagna Porto Pisano 72 fardelli de seda 1467 Poniente Spagna Porto Pisano 4 fardelli de seda 1478 Cataluña-Berbería Almería Valencia/Pisa 2 fardells de seda Por el contrario, no resulta llamativo que no haya ningún testimonio referente al otro producto estrella del emirato nazarí, la fruta seca. Es sobradamente conocido el papel de la Ratio Fructe Regni Granate, la Sociedad de la Fruta de los Spinola. Los últimos estudios apuntan a que, en realidad, la sociedad de los Spinola no era un monopolio para el comercio, sino que simplemente actuaba como intermediaria con otros mercaderes, incluidos los toscanos. En vista de que disponía de una fl ota propia, resultaría lógico que no se hubieran valido de las galeras fl orentinas (como tampoco de las venecianas), cuyos fl etes no contemplaban la fruta en las escalas nazaríes (ver supra Cuadro 2).71 No sorprende por tanto que sólo contemos con los cantari 40 di frutta embarcados por Albizzi en Málaga en 1429 en su viaje hacia el norte, y carecemos de datos sobre su origen.72 De hecho, todas las noticias conocidas sobre el fl ete de fruta seca en las galeras estatales fl orentinas proceden de los puertos de la Corona de Aragón. Más llamativo es que los protocolos localizados con información sobre la actividad actividad mercantil de las galeras estatales de Florencia en el sureste peninsular no refi eran la actividad de mercaderes fl orentinos, sino de genoveses. Efectivamente, se han encontrado diversas noticias entre las actas notariales de Pio di Bartolo di San Casciano, aunque fi rmadas por Luca di Giovanni Bancossi.73 El 25 de junio de 1441, reunidos en Malice in fondacho sive habitatione Januentium, el Castil de Genoveses malagueño, actuaron como testigos los siguientes mercaderes ligures: Filippo quondam domini Octobuoni Spinola, Lorenzo q. Quilico Spinola, Francesco q. domini Petri Spinola, Ambrosio Cattaneo, Cristoforo Pansano, 70 Elaboración propia a partir de J. HEERS, Le Royaume de Grenade, pp. 113 y 117-118; W. B. WATSON, The structure of the Florentine Galley, XXXIX, p. 1088. A. FÁBREGAS GARCÍA, La familia Spinola, pp. 27 y 93; D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia, p. 457. ASF, MAP VII, 445; AOI, serie 144, registro 250; ASF, CM, VII, ff. 65 y 67. 71 Los últimos datos sobre la Sociedad de la Fruta han sido aportados por Adela Fábregas: A. FÁBREGAS GARCÍA. Vías de acceso, passim. Sobre la interpretación del monopolio, ibidem, p. 36. Sobre la fl ota propia, ibidem, p. 42. 72 Se trata de un ejemplo único. Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, p. 222. 73 ASF, NA, 9449, 1437-1461. Agradezco al amigo y colega Sergio Tognetti que me indicara la existencia de estos registros.
144 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Polo Centurione, Antoniotto q. domini Carlotti Spinola, Cristoforo Spinola q. domini Niccolai Antonii, Anfreono Marchionis, Franco de Vivaldi y Taddeo Spinola. Todos ellos confi rmaron que Francesco q. domini Caroli Vivaldi cargó diversas mercancías in suprascriptis galeis de Antona insule Ingilterre per Cadix vel Malicha, para que el capitán, Francesco Ventura, y los patrones, Antonio de’ Pazzi y Bartolomeo Martelli, las entregaran a los citados Lorenzo y Filippo Spinola.74 El mismo registro certifi ca que en las estancias de Filippo Spinola, ejerciendo como testigos Taddeo iurisperito Ser Gabriellis de Florentia, Gerardo ser Luce, Antonio Dominici Poche Parole y Marcho Tomasi de Venetiis, se confi rmó que Gregorio Cattaneo cargó ciertas mercancías en Southampton con destino a Cádiz para ser entregadas a Luciano Marruffo. Además, Filippo y Lorenzo Spinola debían recibir las siguientes mercancías: ocho balas de paños de lana, una bala pequeña de paños de lana, un fardello de paños de lana y un barril de estaño trabajado; también se especifi - ca que no pagaron los derechos de fl ete por una bala de paños, una caja llena de paños para uso de Filippo Spinola y una cama super quo dormebat. Asimismo, siempre en el Castil de Genoveses y actuando como testigos meser Taddeo Filippo, el fl orentino Lorenzo da Rabatta y domino Iohanne Iudice quondam Christofori de Ianua, se confi rmó que Ambrosio Cattaneo debía recibir de Luca Bancossi dos balas de paño.75 Ese mismo día, otra acta del mismo notario desarrollaba notablemente la anterior; así, refi ere de nuevo que el mercader genovés Francesco domini Caroli Vivaldi había embarcado en Southamtpon en las dos galeras fl orentinas de Poniente infrascriptas res, mercantias et robbas portandas ad portum Cadix vel Malice. Al llegar al puerto de Cádiz los fl orentinos atracaron a la vez que dos naves corsarias catalanas. Creyendo que eran genovesas, Vivaldi subió a bordo, donde fue hecho prisionero inmediatamente. Los catalanes exigieron al capitán, Francesco Ventura, que les entregara todas las mercancías de catalanes u otros enemigos que llevara a bordo. Tras varias demostraciones de hostilidad, los fl orentinos decidieron adelantar la partida y se dirigieron a Málaga. Ya en el puerto nazarí, Filippo y Lorenzo Spinola solicitaron que se les entregaran las mercancías de Francesco Vivaldi, que mantendrían bajo su custodia, ad (i)stantiam et petitionem dicti domini Francisci. Además de los citados Filippo y Lorenzo, Francesco Spinola quondam domini Petri, Ambrosio Cattaneo, Cristoforo Pansanus, Polo Centurione, Antoniotto Spinola quondam domini Carlotti, Cristoforo Spinola domini Niccolai Antonii, Anfreono Marchionis, Franco Vivaldi y Taddeo Spinola, cives et mercatores ianuenses et ad presens habitantes Malice, prometieron al patrón Bartolomeo Martelli y al notario Bancossi (en nombre del capitán y del otro patrón, Antonio de’ Pazzi) que recibían in solido las siguientes mercancías de Vivaldi entregadas a Filippo y Lorenzo Spinola: Ballona octo pannorum de lana insule Inghilterre signata tali signo videlicet (s); Ballottam unam pannorum de lana suprascripti loci signatam sic F+V; Fardellum unum pannorum de lana suprascripti loci signatum sic (s); Barile unum stanei laborati signatum sic (s). Por su parte, el notario renunciaba expresamente a las mercancías de Francesco Vivaldi, pero no a los fl orines pagados por el fl ete (a dictis mercatis renuntiavit dictus Lucas exceptione dictorum fl orenorum non sic pro naulo dictarum mercantiarum habito et recepto). Por último, Filippo y Lorenzo Spinola declaraban que recibían una bala de paños, una caja llena de paños ab usum dicti domini Francisci, así como lectum unum super quo dormiebat dictus 74 Los datos proporcionados por Michael Mallett para las galeras de Poniente que zarparon en otoño de 1440 coinciden con los del acta notarial, fechada el 25 de julio de 1442, siguiendo el more pisarum del Estilo de la Encarnación. Cf. M. E. MALLETT, The Florentine Galleys, pp. 157-158. 75 ASF, NA, 9449, s.f., 25-VII-1441.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 145 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 dominus Franciscus. Las mercancías fueron entregadas al día siguiente, 26 de julio de 1441, en presencia de los mismos testigos que fi rmaban el protocolo anterior. El mismo documento vuelve sobre el ataque corsario en Cádiz, recogiendo el testimonio de Gregorio Cattaneo que, como ya se ha comentado, había cargado mercancías en Southampton para que fueran entregadas en Cádiz a Luciano Marruffo, lo que no fue posible por las pravas demostrationes de los corsarios catalanes y la petición de entrega que hicieron de las mercancías genovesas. La decisión de dirigirse a Málaga se habría tomado coincidiendo con la opinión de Marruffo y de Ambrosio Cattaneo. Por último, todos los mercaderes genoveses citados, reconociendo el deseo del citado Marruffo, se obligaban voluntatem facere et omnes expensas et cetera obligando in solidum. Ambrosio Cattaneo, interrogado por el notario, reconoció que se le debían entregar en nombre de Luciano Marruffo dos balas de paño inglés, así como pagar el fl ete (de quibus et pro quibus solverunt pro naulo).76 Tres años más tarde, el 1 de abril de 1444, el genovés Franco Cattaneo formulaba una protesta contra Giuliano Ridolfi y Giovenco della Stufa, patrones de las dos galeras de Poniente presentes en Southampton, a propósito del fl ete contratado en Londres por Federigo Centurione, Cristofano Cattaneo y Francesco Nigro, que debían pagar 7 sueldos en moneda esterlina por 300 panni larghi que los fl orentinos debían llevar a Cádiz o Málaga, lo que se les especifi caría más adelante. Sospechando que pudieran no cumplir lo pactado, Franco Cattaneo, en nombre de los genoveses citados, exigía garantías a los dos patrones de que se cumpliría lo contenido en la escritura de fl etamiento, algo que Ridolfi y Della Stuffa se apresuraron a asegurar.77 Ese mismo mes, el 7 de abril, Forese da Rabatta y sus socios, Gerozzo de’ Pilli y Paolo Morelli, fl orentinos residentes en Southampton, a instancias de los citados patrones Giuliano Ridolfi y Giovenco della Stufa, prometieron pagar a los mercaderes Simone Spinola y Edoardo Cattaneo, genoveses, y Iacopo de Trottis, londinense, 3.300 libras esterlinas si en un tiempo determinado no descargaban en Cádiz o en Málaga –aún por especifi car– una cantidad determinada de panni larghi de lana de Hereford y otras mercancías cargadas en las galeras fl orentinas. Ludovico da Verrazzano, capitán de las galeras de Poniente, suscribió las promesas de sus patrones y prometió dirigirse directamente al puerto gaditano o al malagueño para desembarcar las mercancías citadas.78 Estos documentos notariales fl orentinos de la línea de Poniente inciden en un aspecto llamativo del comercio de las galeras: a pesar de que los fl etes de 1461 contemplaban la exportación de paños fl orentinos a los puertos del sur peninsular, lo cierto es que las noticias localizadas se refi eren exclusivamente a mercaderes genoveses desembarcando paños ingleses en Cádiz o Málaga. De hecho, aunque tradicionalmente hay acuerdo en que la Península Ibérica era un mercado textil importante, en realidad la actuación de las grandes aziende fl orentinas se restringía fundamentalmente a mercados muy concretos: los Uguccioni en Valencia y los Cambini en Lisboa. El resto del territorio no desempeñó un papel relevante como mercado para los paños fl orentinos durante la segunda mitad del siglo XV. La penetración de los paños fl orentinos en la Península, ligada históricamente a los intereses laneros de Europa septentrional a través de las actividades mercantiles de catalanes y genoveses, habría sido modesta por la competencia, mayor aceptación y demanda de los artículos noreuropeos.79 76 Ibidem, s.f., 25-VII-1441 y 26-VII-1441. 77 Ibidem, s.f., 1-IV-1444. 78 Una apostilla en el documento señala que el plazo de pago en caso de no cumplir lo acordado fi nalizaba el 25 de diciembre de ese mismo año. ASF, NA, 4994, s.f., 7-IV-1444.
146 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Dejando de lado el hecho de que el empleo del latín en el ámbito mercantil era más habitual en Génova que en Florencia, cabe destacar el valor múltiple de estos protocolos: de una parte, y hasta donde se ha podido averiguar, se trata de unas de las primeras actas conocidas fi rmadas en el Castil de Genoveses de Málaga y en el Reino de Granada, pues los registros referentes a los mercaderes de la Superba manejados por autores como Heers, Doehaerd y Kerremans, Airaldi, Salicrú o Fábregas generalmente provienen bien del notariado genovés de la capital de la república, bien de la contabilidad privada de sus mercaderes, elaborada tanto en territorio nazarí como en la madre patria. Por otra parte, tampoco han salido a la luz otras actas notariales fi rmadas por los notarios de las galeras estatales, los registros fl orentinos citados previamente provenían de la contabilidad de compañías como la de los Cambini. Además, estos protocolos proporcionan nombres de mercaderes genoveses residentes en Málaga en 1441, completando las noticias proporcionadas tanto por la contabilidad de los Spinola como por el Liber Damnifi catorum in regni Granate. Llegados a este punto, resulta imposible no recordar el discurso de Federigo Melis sobre la “nacionalidad” del comercio.80 Así como en el pasado Florencia había recurrido a la fl ota genovesa para desarrollar su tráfi co mercantil, las galeras mercantiles de la república del Arno desempeñaron un papel signifi cativo en el comercio genovés, hasta el punto de que las actas localizadas de los notarios de las galeras se refi eren exclusivamente a operaciones concertadas con mercaderes ligures.81 Sin duda, se trata de un hecho que matiza el modus operandi establecido para los genoveses con intereses comerciales en el sur de la Península Ibérica, sin distinción de si se trataba de la fachada atlántica o la mediterránea, que tanto ligures como fl orentinos trataban como si fuera una única área mercantil, con la especifi cidad ampliamente reconocida para el emirato nazarí. No es casualidad que todas las informaciones se refi eran a la década de 1440, precisamente el período en el que las galeras mercantiles de Florencia exportaron entre un tercio y la mitad de todas las exportaciones laneras desde Inglaterra. En este contexto resulta llamativo que los registros de las aduanas inglesas, que recogen la actividad de los mercaderes italianos en Southampton, no hagan mención, hasta donde se sabe, a las partidas embarcadas por los genoveses sobre las galeras mercantiles de Florencia, lo que contrasta abiertamente con la documentación italiana cuando lo lógico es que hubieran proporcionado informaciones complementarias.82 Por otra parte, parece claro que los fl orentinos centraron su atención en las variedades más baratas, lo que les diferenciaba netamente de los genoveses, que concentraban las exportaciones desde Southampton a Málaga y Cádiz en los tejidos laneros de mayor valor.83 79 Cf. H. HOSHINO, L’Arte della Lana in Firenze nel Basso Medioevo. Il commercio della lana e il mercato dei panni fi orentini nei secoli XIII-XV, Florencia, 1982, pp. 266-269. 80 El profesor Melis discutía la visión tradicional que otorgaba el predominio a venecianos y genoveses en el comercio entre Inglaterra y el Mediterráneo por el simple hecho de que las fuentes refi rieran noticias sobre la presencia de naves de estas dos potencias marítimas y navales. Cf. F. MELIS, Sulla nazionalità del commercio marittimo Inghilterra-Mediterraneo, negli anni intorno al 1400, en I trasporti e le comunicazioni nel Medioevo (L. Frangioni ed.), Florencia, 1985, pp. 81-101. 81 No se trata de un hecho aislado. En enero de 1459 las dos galeras fl orentinas de Poniente hacían escala en Valencia y repartían mercancías entre valencianos, lombardos, ligures, toscanos, alemanes y fl amencos. Cf. D. IGUAL LUIS, Valencia e Italia, pp. 377 y 457, nota 107. 82 Alwyn Ruddock, que recoge la actividad de los mercaderes genoveses embarcando lana inglesa en Southampton, no se hace eco de estos fl etes al analizar el papel de las galeras estatales toscanas. Para las galeras fl orentinas en Inglaterra Cf. A. RUDDOCK, Italian merchants and shipping in Southampton. 1270-1600, Southampton, 1951, pp. 2, 6, 62-67, 70, 73, 79, 82, 84-85, 96-97, 99-100, 112115, 120, 132-135, 146-149, 179, 188, 192-193, 198, 206-215, 219. 83 Cf. E. B. FRYDE, The English Cloth Industry and the Trade with the Mediterranean en IDEM, Studies in Medieval Trade and Finances, Londres, 1983, XV, pp. 353-358.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 147 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 Ninguna de las noticias recogidas hasta el momento cita la presencia de factores mercantiles fl orentinos en los puertos nazaríes. Sin embargo, debía haberlos, como en el pasado había habido factores de las compañías Datini o de los Alberti. Al menos, la contabilidad privada de Francesco Spinola recoge tratos en Málaga con Clemente degli Albizzi, perteneciente probablemente a la poderosa familia fl orentina de la que también era miembro el capitán de las galeras de Poniente de 1429-1430. El 17 de marzo de 1451 compraba al genovés 80 arreldes de seda por valor de 33 libras, 6 sueldos y 8 dineros genoveses, con toda probabilidad fl etados en la galera de Giuliano Ridolfi , pues aunque no tenemos confi rmación documental, ese mismo día el también ligur Benedetto Cattaneo cargaba en la galeaza del fl orentino 200 libras con destino a Pisa. Más aún, cuatro años más tarde, el 12 de abril de 1455, el mismo Benedetto Cattaneo cargaba en las galeras venecianas 1 fajo y 100 arreldes de seda a su nombre, para serle entregada en Venecia, donde debía encontrarse Albizzi.84 Desafortunadamente, se trata de un ejemplo aislado por el momento. Tampoco tenemos noticias sobre seguros contratados para el transporte de estas mercancías. Es ampliamente sabido que los transportes marítimos generalmente quedaban cubiertos con seguros, cuyas tasas variaban en función de la presencia de factores tan diversos como el navío, la carga, el tonelaje, el armamento, la ruta prevista y sus condiciones (si sufría actividades piráticas o había confl ictos bélicos con acciones de guerra o corsarias). Las características de las galeras, de menor capacidad que otras naves pero con más tripulación y bien armadas, hacían que las tasas aseguradoras de las fl otas estatales venecianas o fl orentinas fueran mucho más bajas que las referentes a transportes sobre otras naves mercantiles como carracas, balleneros o carabelas. Más aún, algunos mercaderes consideraban tan seguros los convoyes de galeras que ni siquiera aseguraban las mercancías que fl etaban en ellos. Un claro ejemplo lo constituyen los Médicis, cuyas sociedades en Brujas y Londres tenían expresamente prohibido realizar cualquier tipo de seguro, si bien estaban obligadas a asegurar todos los cargamentos, excepto los que iban sobre las galeras fl orentinas y venecianas.85 Desgraciadamente, las noticias localizadas en la contabilidad del genovés Giovanni Piccamiglio y del fl orentino Bernardo Cambi no se refi eren a seguros de mercancías sobre las galeras fl orentinas con origen o destino en el emirato nazarí. En el caso de este último, los trayectos asegurados con origen o destino en los puertos de Málaga y Almería se refi eren a navíos genoveses en general.86 84 Cf. A. FÁBREGAS GARCÍA, La familia Spinola, pp. 27, 85, 93, 112, 134. 85 Cf. Raymon DE ROOVER, Il banco Medici dalle origini al declino (1397-1494), Florencia, 1970, pp. 130 y 216. 86 Cf. J. HEERS, Le Livre de Comptes de Giovanni Piccamiglio, homme d’affaires Génois 14561459, París, 1959. El libro de Bernardo Cambi ha sido objeto de una Tesis de licenciatura no publicada bajo la dirección de profesor H. Bresc: Assia RABINOWITZ, Une compagnie marchande à Florence à la fi n du XVe siècle: “Il libro di creditori e debitori di Bernardo Cambi”, Universidad de París X-Nanterre, 1996-1997.
148 RAÚL GONZÁLEZ ARÉVALO ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 4. ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES Como conclusión, parece bastante claro que la escala de las galeras estatales de Florencia en los puertos de Almería y Málaga a través de las líneas de Poniente y Berbería habría reforzado la presencia de los mercaderes toscanos en el sur peninsular para el período 1425-1478, siendo el modo principal que hay actualmente para conocer cómo articulaban sus actividades comerciales, sobre todo teniendo en cuenta que las noticias referentes a la navegación privada son prácticamente nulas. En sentido inversamente proporcional, el sistema de navegación toscano contribuyó en una medida considerable a la integración del sultanato granadino en el espacio comercial europeo.87 Pero, sobre todo, no se puede por menos de concluir que se modifi ca sustancialmente la visión historiográfi ca clásica, que en los estudios de conjunto de la actividad comercial exterior del sultanato, además de subrayar la hegemonía genovesa entre las naciones italianas, se limitaba a citar la existencia de los convoyes fl orentinos, reduciendo la presencia y las operaciones de los toscanos en Granada a las informaciones del Archivio Datini, a caballo entre los siglos XIV y XV. Con todo, la ausencia de mecanismos institucionales de penetración (una política comercial de la República específi ca, materializada a travéz de tratados; la existencia de consulados; la presencia permanente de factores de compañías bancarias-mercantiles) obliga a reconocer que, por mucho que se reivindique el papel de los fl orentinos en el siglo XV en el sur peninsular, no dejarán de permanecer en un segundo plano. Efectivamente, en el caso particular del reino nazarí los avances de la historiografía más reciente han evidenciado el papel tan importante desarrollado por los mercaderes de la Corona de Aragón, en franca rivalidad con los genoveses,88 mientras que los fl orentinos, en todo caso, se situaban al mismo nivel que los venecianos, para quienes Granada también era un territorio secundario –a pesar de la presencia consular y la existencia de un tratado comercial– y con quienes competían directamente en todo el Mediterráneo a través de un sistema estatal de navegación ideado a imagen y semejanza del de los vénetos, en el que las costas meridionales peninsulares constituían un mercado subsidiario en las rutas de Poniente y Berbería occidental. Si, como se ha dicho, se toma la vigencia de las galeras como un referente evidente de la presencia toscana en el sur de la Península, de manera inversamente proporcional cabría pensar que la suspensión del sistema estatal de navegación en 1480 provocó una reducción de las actividades comerciales fl orentinas. De hecho, aunque no se han encontrado referencias a fl orentinos residiendo en el sultanato nazarí, lo cierto es que prácticamente desaparecieron del Reino de Granada: en la repoblación que se llevó a cabo en el territorio después de la conquista castellana apenas se avecindó uno en Málaga, Lorenzo da Rabatta, que no llegó a residir en la ciudad y perdió la vecindad; por otra parte, apenas está constatada la presencia de mercaderes de su natio comerciando en el puerto malagueño en las décadas inmediatamente 87 Se complementa así la visión ofrecida en A. FÁBREGAS GARCÍA, La integración del reino nazarí de Granada en el espacio comercial europeo, “Investigaciones de Historia Económica”, 6 (2006), pp. 11-40. 88 A ello ha contribuido especialmente Roser Salicrú. Véanse los artículos publicados en R. SALICRÚ I LLUCH, El sultanato nazarí de Granada; Cf. asimismo IDEM, Manifestacions i evolució de la rivalitat entre Gènova i la Corona d’Aragó a la Granada del segle XV, un refl ex de les transformacions de la penetració mercantil, “Acta Historica et Archaeologica Mediaevalia”, 23-24 (20022003), pp. 575-596.
LAS GALERAS MERCANTILES DE FLORENCIA EN GRANADA 149 ANUARIO DE ESTUDIOS MEDIEVALES (AEM), 41/1, enero-junio 2011, pp. 125-149. ISSN 0066-5061 posteriores.89 Es posible que el “abandono” del antiguo territorio nazarí tenga que ver con la mayor proyección internacional adquirida por los puertos de la Baja Andalucía, produciéndose a escala más reducida el mismo proceso observado para los genoveses, que en la segunda mitad del siglo XV ya se inclinaban más hacia Castilla que hacia Granada, de donde sin embargo no llegaron a desaparecer tras la conquista cristiana, pero cuya importancia en el nuevo reino castellano nunca volvió a ser la de la época musulmana, cambiando incluso los patrones de asentamiento, concentrado ahora en Málaga.90 En cualquier caso, dejando de lado las ausencias diplomáticas, consulares y el desarrollo de las colonias, del presente trabajo brota una imagen en la que la intervención de la natio fl orentina en los mecanismos de importación y exportación comercial del Reino de Granada es mucho más activa de lo que hasta el momento habían concedido los estudios específi cos sobre la materia. Málaga desempeñaría un papel complementario al de Cádiz en el tránsito de la ruta del Estrecho, como puerto a través del cual se embarcaba preferentemente la seda nazarí que aprovisionaba los telares del Arte della Seta fl orentino. Frente a la rada malagueña, Almería habría acrecentado su peso en la línea de Berbería, más breve y discontinua en el tiempo. Además, fue el único destino en territorio nazarí para los mudéjares que emigraban desde el Reino de Valencia empleando la fl ota estatal de Florencia. Quedaría pendiente averiguar qué repercusión tuvo en las estructuras económicas y mercantiles del emirato nazarí, aunque para ello haga falta otro tipo de fuentes. Fecha de recepción del artículo: Julio 2010 Fecha de aceptación y versión fi nal: Febrero 2011 89 Cf. R. GONZÁLEZ ARÉVALO, Italianos en la repoblación del Reino de Granada a fi nales del siglo XV, “Baetica”, 30 (2007), pp. 212 y 215; María Teresa LÓPEZ BELTRÁN, El puerto de Málaga en la transición a los tiempos modernos, Málaga, 1986, pp. 238-246. 90 Para la colonia genovesa en Málaga tras la conquista Cf. J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Mercaderes genoveses en Málaga durante el reinado de los Reyes Católicos, “Anuario de Estudios Medievales”, 10 (1980), pp. 619-650; J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, y María T. LÓPEZ BELTRÁN, Mercaderes genoveses en Málaga (1487-1516). Los hermanos Centurión e Ytalián, “Historia. Instituciones. Documentos”, 7 (1981), pp. 1-29. Para el cambio en el patrón de asentamiento cf. R. GONZÁLEZ ARÉVALO, Italianos en la repoblación, pp. 214-222.