Contenidos finales del "Hércules enfurecido". Una lectura de la clemencia en Séneca trágico
Abstract
En la articulación de elementos temáticos que conducen al desenlace del "Hercules Furens", la versión senecana del argumento mítico introduce un motivo completamente original, acorde con el didactismo estoico: el exilio, con el que se conmuta la pena de muerte y se purifica la mancha de Hércules, se debe a la clemencia, una "uirtus" esencialmente humana que asumen los dioses, dada la identificación del poder absoluto del buen gobernante, Teseo, con el poder ilimitado de la divinidad.
Full text
171 CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO… CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO. UNA LECTURA DE LA CLEMENCIA EN SÉNECA TRÁGICO Leonor E. Molero Alcaraz Universidad de Sevilla En la articulación de elementos temáticos que conducen al desenlace del Hercules Furens, la versión senecana del argumento mítico introduce un motivo completamente original, acorde con el didactismo estoico: el exilio, con el que se conmuta la pena de muerte y se purifica la mancha de Hércules, se debe a la clemencia, una uirtus esencialmente humana que asumen los dioses, dada la identificación del poder absoluto del buen gobernante, Teseo, con el poder ilimitado de la divinidad. In the articulation of thematic elements that lead to the end of the Hercules Furens, the Senecan version of the mythic plot introduces a completely original motif according to the Stoic didactism: the exile, in substitution of the death penalty and as a purification of Hercules’ crime, proceeds from clemency, an essentially human uirtus assumed by the gods, as a result of the identification of absolute power of the good ruler, Theseus, with the unlimited power of the divinity. 1. En el contexto que desde el verso 1138 conforma la parte final del Hercules Furens de Séneca, canónicamente situada tras la cuarta intervención del Coro1, delimitamos en los últimos cincuenta versos (1295-1344) la culminación del clímax y, sin solución de continuidad, el desenlace de la obra2; nos proponemos en este estudio analizar los contenidos nocionales de dichos versos, que se manifies1 Se trata del denominado “quinto acto”, aún en la edición de J. G. Fitch (cf. Seneca’s Hercules Furens, a critical text with introduction and commentary, edited by J. G. Fitch [Ithaca 1987] 104). 2 F. Gómez Redondo, El lenguaje literario. Teoría y práctica, 3ª ed. (Madrid 1999) 256. HABIS 38 (2007) 171-184
172 LEONOR E. MOLERO ALCARAZ tan por medio del léxico, los recursos retóricos y la expresión poética. Siguiendo la linealidad del texto dramático, se entrelazan desde el verso 1295 algunos motivos de mayor o menor recurrencia que configuran los contenidos finales de esta tragedia a la manera de un mosaico de temas envolventes: el de las armas; la pietas; el crimen y la culpa; el suicidio (conectado a la dualidad “muerte / vida”); la securitas; el exilio; la fama; la purificación y la expiación; la expedición a los infiernos; la clemencia3. 2. El motivo de las armas, instrumento de la acción heroica, se reitera a lo largo de toda la obra por medio de un léxico rico y variado; con él se abre la primera dipodia del verso 12954 marcando un punto de inflexión decisivo para la acción dramática, el del momento en que Anfitrión termina por devolver a su hijo las armas que por cuarta vez5 Hércules reclama, ya con terribles amenazas de provocar un cataclismo cósmico6. El anciano las había hecho apartar del héroe durante su agitado sueño7, para que no siguiera matando a otros con ellas, tras el violento ataque de locura que lleva a Hércules a masacrar brutalmente a sus propios hijos y a su propia esposa, a los cuales confunde8 con la familia de Lico en la ofuscación de culminar la venganza contra este. En cuanto recupera sus armas, la vista9 de la flecha puntiaguda (spiculum) que atravesó el cuello de uno de los niños10, hace afirmar a un Hércules ya nuevamente cuerdo que va a usar esta misma flecha contra sí11, resuelto a castigarse con el suicidio sin escuchar el argumento paterno de que fue Juno quien disparó sirviéndose, como instrumento activo, de las manos del héroe, cuando este se hallaba privado de su sano juicio por designio de la diosa12; sin embargo, la cólera de Hércules, similar a la de Juno, es tan destructiva 3 C. Auvray-Assayas, “La conclusion de l’Hercule Furieux de Sénèque: traditions grecques et clémence stoïcienne”, REL 65 (1987) 158-166 ; A. Rose, “Seneca’s HF: a politico-didactic Reading”, CJ 75 (1980) 135-142. 4 V. 1295 AM. Reddo arma. HE. Vox est digna genitore Herculis. El léxico está representado por arma (1295, 1343), spiculum (1296), telum (1297), harundo (1300) y ferrum (1312) en uso metonímico. 5 Vv. 1229-1230; 1242-1244; 1269-1272. 6 Vv. 1284-1294. 7 Vv. 1043-1053; v. 1053 AM. Remouete, famuli, tela, ne repetat furens; tela aparece en sinécdoque por arma: al despertarse Hércules echa en falta todas sus armas, tanto la piel del león de Nemea (1151 spolium leonis) que le servía de escudo, como las armas de ataque (1153, 1196, 1231, 1234 tela; 1153, 1197, 1229, 1232 arcus; 1195 harundo; 1230 sagittae; 1230, 1232 stipes “clava o maza”, 1024 claua, 1234 pharetra). 8 Vv. 987-989, 995-996, 1018-1020, 1035. 9 V. 1296 hoc en peremptus spiculo cecidit puer. 10 Vv. 994-995, donde aparece el mismo sustantivo spiculum que en el verso 1296. 11 V. 1298 hoc nunc ego utar. 12 V. 1297 hoc Iuno telum manibus emisit tuis. Cf. vv. 118-121, con el mismo verbo emittere “disparar”.
173 CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO… que ya está apuntando al propio cuerpo con la flecha, la cual, cabe entender, sería impelida por la fuerte mano sin necesidad de arco13. Se establece de esta manera una dualidad lógica entre los instrumentos pasivos y activos de la destrucción, las armas y las manos, en cuanto con estas se empuña todo aquello con lo cual se hiere; en el mismo contexto de las armas aparece con frecuencia la designación de las manos (manus, dextra), como miembro primordial del cuerpo para la acción bélica. Dicha dualidad “armas / manos” sustenta, en definitiva, la equiparación estoica del hombre con la divinidad subyacente en el penúltimo verso14, ya que -al igual que al dios de la guerrason las armas las que confieren a Hércules su excelencia guerrera (uirtus 1315), la propia identidad de héroe al que temen y por el que son vencidos cuantos monstruos amenazan a los hombres. Lo que en definitiva llora Alcmena, en un lugar del Hercules Oetaeus15, es que su hijo se vaya para siempre inermis al reino de las sombras, sin las armas con las que en vida se lo ha considerado temible y vencedor, y que por tanto van asociadas al reconocimiento y fama de Hércules como swthvr o héroe salvador. 3. El motivo de la pietas, junto al negativo de la Impiedad16, venía prefigurado asimismo desde el Prólogo. Mientras en la 2ª y 3ª dipodia del verso 1295 se trata de la pietas de Anfitrión en la conmiseración hacia el hijo -a quien obedece devolviéndole las armas, para evitarle la culpa de un delito hiperbólicamente mayor que el cometido, como sería la destrucción de todo el universo-, en el siguiente verso se percibe entre líneas el sentimiento de hondo pesar de Hércules por la impiedad contra su familia, evocada ante la imagen del niño asaeteado; se trata del mismo sentimiento de dolor que un poco antes le había hecho lanzar la promesa de que, quebrando sus flechas y su arco, quemaría en la pira funeraria también la clava, el carcaj y hasta sus propias manos, tan dañinas y crueles como las de una madrastra (nouercales manus)17, aniquilando todo aquello con lo que mató a los suyos. 13 V. 1300 aptata harundo est. Sobre la ira en esta tragedia, A. Rose, op. cit. 137, 138-139. En la épica latina la ira de Juno abre el poema de Virgilio (Aen.1.4); cf. la cólera de Aquiles en la Ilíada de Homero. 14 Vv. 1342-1343 illic solutam caede Gradiuus manum / restituit armis. “allí (Marte) Gradivo restituyó a las armas su mano purificada de un delito de sangre”. 15 H. O. 1930-1939; en H. F. el mismo adjetivo, inermis (1173), y el sinónimo contextual nudus (1172). 16 V. 97 suumque lambens sanguinem Impietas ferox “y la atroz Impiedad que se lame su propia sangre”, en tanto el hecho de cometer impiedad contra un pariente equivale a atentar contra el ser de uno mismo. Cf. G. Lawall, “Virtus and pietas in Seneca’s Hercules Furens”, Seneca tragicus: Ramus essays on Senecan drama, edited by A. J. Boyle (Victoria 1983) 6-26. Hércules apela abiertamente a la pietas de su padre en el verso 1269. 17 Vv. 1231-1236.
174 LEONOR E. MOLERO ALCARAZ Discrepamos de C. Auvray-Assayas18 en nuestra opinión de que el Hércules de Séneca manifiesta un amor filial pleno hacia su padre humano, lejos de limitarse a reconocer la autoridad penal del pater familias como único lazo de unión entre ambos. Anfitrión da muestras a su vez de amor paterno, en cuanto siente miedo19 de que el hijo cumpla la amenaza de suicidarse, pues con él se le iría la poca vida de anciano que le queda20, hasta tal punto la muerte de Hércules lo sumiría en el dolor; razón por la que Anfitrión pone al héroe en el dilema o de vivir o de hacer morir con él a su padre (1308 aut uiuis aut occidis), según se verá más adelante. Hércules no sólo manifiesta obediencia ante la autoridad paterna (1301 … quid fieri iubes; 1315 …perfer imperium patris), sino además solicitud y afán de cuidar al anciano en su indefensión, aunque con su mano criminal no se atreve ni a levantarlo del suelo donde está arrodillado como suplicante; pide a Teseo que lo haga por él21, pues se siente indigno de tocar piadosamente a su padre (1318 contactus pios). Sin embargo, la respuesta afectiva de Anfitrión identifica la diestra de Hércules con la propia persona del hijo22, al que abraza en la mano que el propio héroe ha tildado de “criminal” (1319 scelerata). En definitiva, lo que lleva a Hércules a desistir de la idea de castigarse a sí mismo suicidándose -que no a desechar la idea de morir-, es el darse cuenta de que su padre está totalmente resuelto a precederle en el suicidio23, un extremo que, por afecto filial -frente a la interpretación de F. R. Chaumartin24-, el héroe se dispone a evitar merced al esfuerzo de vivir sin apego a la vida, lo que constituye la última hazaña de Hércules25. En otro lugar del corpus trágico también Edipo, por amor a su hija Antígona, está dispuesto a cumplir la más difícil de las órdenes: si se lo manda ella, el padre incluso hará el supremo esfuerzo de vivir26. 18 C. Auvray-Assayas, op. cit. 165 “le héros…ne reconnaît à son père qu’une autorité pénale”. 19 Vv. 1298 (2ª 3ª dip.)-1299. 20 Vv. 1308 (3ª dip.)-1310 (1ª 2ª dip.). En Epist. 78.2 Séneca cuenta que, aunque desesperado por su mala salud, desistió del suicidio por piedad filial hacia su padre, un ya anciano Séneca el Rétor. 21 Vv. 1317 (2ª 3ª dip.)-1319 (1ª dip.). Cf. G. Lawall, op. cit. 20. 22 Vv. 1319 (2ª 3ª dip.)-1321 (1ª dip.). C. González Vázquez, “Paralelismo e inversión estructural en el Hercules Furens”, Quid ultra faciam? Trabajos de griego, latín e indoeuropeo en conmemoración de los 25 años de la Universidad Autónoma de Madrid (Madrid 1994) 253-260, cf. 259. 23 V. 1312 senile ferro pectus impresso induam “revestiré mi pecho senil con la marca del hierro”. 24 Sénèque, Tragédies, tome I Hercule furieux, Les Troyennes, Les Phéniciens, Médée, Phèdre, texte établi et traduit par F. R. Chaumartin, Paris (1996) 4-5. 25 Vv. 1316-1317 (1ª dip.) eat ad labores hic quoque Herculeos labor: uiuamus. 26 Phn. 312 (3ª dip.)-319 iubente te uel uiuet “si tú lo ordenas, incluso vivirá” (Edipo hablando de sí mismo).
175 CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO… El léxico que aquí sustenta el motivo de la pietas (1269) son los antónimos pius (1318) e impius (1329), y los sustantivos del campo del parentesco puer (1296), genitor (1295, 1314), natus (1303), pater (1310) y parens (1318). Entre estos, genitor designa en la obra tanto a Júpiter27 -padre natural y divino de Hércules-, como a Anfitrión -padre putativo y humano del héroe-, a veces con alguna ambigüedad contextual28. 4. El motivo del crimen, en estrecha relación con el de la conciencia de culpa, se expresa asimismo por medio del léxico habitual: scelus (1300, 1313, 1336), scelerata (1319), facinus (1329) y un poco antes crimen (1201). A su vez el motivo de la culpa (1201), en cuanto responsabilidad moral que contrae el individuo por crímenes cometidos, se expresa a través de “una fórmula de resonancias jurídicas”29, uolens sciensque (1301); y por medio de un adjetivo con el rasgo sémico de “racionalidad”, sanus (1313), que funciona como antónimo de furens (1053), para indicar justamente lo contrario de la tesis sostenida por Anfitrión en defensa de su hijo, la de que durante la matanza de los suyos Hércules no era responsable de sus actos, inmerso como estaba en el furor infundido por Juno; se añade una constatación anterior del anciano, cuando Hércules termina por descubrir que es él mismo quien ha masacrado a su familia: lo único que corresponde a Hércules es el dolor de la pérdida (luctus), siendo en cambio la diosa Juno la auténtica promotora del crimen; tal desgracia carece, sin embargo, de culpa30, en el sentido metonímico de “(agente) culpable”: respecto a la responsabilidad jurídica no resulta equiparable el hombre con la divinidad, la cual, al ser esencialmente buena y ajena al mal31, nunca delinque; por tanto, aun en un texto poético como este, la valoración filosófica de lo divino se superpone a la moralidad reprobable de una diosa del mito32, como si la voz del estoico acallase a la del poeta. Sin embargo, de distinto grado de culpa se haría acreedor Hércules si ya en su sano juicio (sanus) permitiera que el padre se suicidara ante el dolor (1302, 1321) de presenciar la muerte del hijo; es lo que afirma implícitamente Anfitrión en los dos lugares que enmarcan las palabras disuasorias que abren33 y cierran34, 27 Vv. 121 (2ª 3ª dip.)-122; 1202-1204 (1ª dip.); 1183-1185. 28 V. 1176 (3ª dip.), genitor referido a Anfitrión // vv. 1183-1185, genitor referido a Júpiter. 29 C. Auvray-Assayas, op. cit. 164, nota 55. 30 Vv. 1200 (2ª 3ª dip.)-1201 AM. Luctus est istic tuus, / crimen nouercae : casus hic culpa caret. 31 Cic. De nat.deor. 2.33, 2.45-46, 3.84. También para Séneca el sumo bien se identifica con la divinidad, cf. De prou. 1.5-6, Ep. 65.10, ib. 124.24, mientras por el contrario el principio del mal es independiente de Dios; cf. E. Elorduy, El estoicismo, (Madrid 1972) II 125 y 318. 32 Eur. Her. 1315-1319, 1340-1346; Cic. De nat.deor. 2.70. 33 Vv. 1300 (2ª 3ª dip.)-1301 (1ª dip.) AM. ecce iam facies scelus / uolens sciensque “he ya que cometerás un crimen, por voluntad y a conciencia”. 34 V. 1313 hic, hic iacebit Herculis sani scelus “aquí, aquí yacerá el crimen de Hércules estando cuerdo”.
176 LEONOR E. MOLERO ALCARAZ respectivamente, su intervención de doce versos35, con las que ruega a Hércules que no se quite la vida, y son expresión de un patetismo reforzado en ambos lugares mediante el recurso a la anáfora (1298 ecce…1300 ecce…; 1313 hic, hic…), junto al uso metonímico de scelus para designar el inminente cadáver de Anfitrión, decidido a adelantarse con el suyo al suicidio de Hércules. Según esto, el héroe, que no es culpable de la matanza que perpetró en un ataque de locura, sí lo sería de causar la muerte paterna con la propia; dado que el hombre es responsable de los delitos que comete cuando es dueño de sus actos, es decir, guiado por su ratio. En relación con el motivo del crimen y de la culpa aparecen asimismo en el contexto un par de términos claves por su significado, los antónimos nocens (1337) e innocens (1344), de especial importancia en el final de la obra que analizamos. 5. El motivo del suicidio, además de hallarse en conexión de simultaneidad argumental con los anteriores, se halla especialmente vinculado al tema de la vida y de la muerte. La mencionada contemplación de la flecha, impresiva y contextualmente sugerida mediante la partícula interjectiva en (1296), evoca la muerte violenta de uno de los niños, casi al mismo tiempo que precipita en el padre el impulso de quitarse la vida usando la misma flecha contra él, en una identificación instrumental nuevamente reforzada por la anáfora (1296 hoc…spiculo cecidit...,1298 hoc…utar) y por la variación del políptoton (1297 hoc…telum…emisit…). La pena de muerte, según la voluntad de Hércules de imponerse a sí mismo un castigo máximo por los crímenes de los que se siente culpable, podría darse en dos formas: el suicidio, del que Anfitrión le hace desistir36, y -según iremos viendo en relación con los siguientes contenidosel posible ajusticiamiento a manos de Teseo, quien lo conmuta por la vida purificada a través de la innocentia que procura el exilio de Atenas, sede del orden legal de origen religioso. Sobre el tema central de la existencia humana, el suicidio y la muerte en general, como anverso de la vida, se entrelazan con los motivos precedentes y siguientes. 6. El motivo de la securitas37, la ausencia de temor, se condensa mediante el recurso a la paradoja38 en el breve parlamento de Anfitrión, un personaje que en el Hercules furens senecano representa al sabio estoico de forma mucho más neta 35 Vv. 1302-1313. 36 Vv. 1314-1317 (1ª dip.). Cf. G. Lawall, op. cit. 19-22. 37 Hor. C. 1.22, 1.26; Sen. Tranq. 2.1-2, ib. 16.1-2, Ep. 4.8-9. De alguna manera, lo opuesto al metus, uno de los cuatro adfectus o pasiones -junto a la aegritudo, la cupiditas y la uoluptas-, definidas como tales por la filosofía estoica; cf. C. Codoñer, L. Anneo Séneca. Sobre la clemencia, Estudio preliminar, traducción y notas de ... (Madrid 1988) 60. 38 Sen. Tranq. 3.1-4.3; cf. E. Elorduy, op. cit. II 53-55.
177 CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO… que el de Hércules, pese a la tesis tradicional de O. Edert39; es quizás por tal cometido por lo que su intervención en el diálogo supera a la de Teseo en la parte final de la obra, frente a la situación inversa observable en el Heracles de Eurípides40, donde el peso del diálogo se sostiene entre Hércules y Teseo, y no entre aquel y Anfitrión. Aun cuando podría ordenar (1301 iubere, 1315 imperium patris) -porque tal autoridad le reconoce Hércules-, Anfitrión comienza diciendo que nada ruega, ya que su dolor se halla atrincherado en lo seguro41. Esta expresión, in tuto, referida a la noción de securitas, se comprende por medio de una paradoja precisamente relacionada con la dualidad “vida / muerte”: “tú eres el único que me puede salvar a mi hijo (entiéndase, si no te suicidas), pero arrebatármelo, ni tú puedes hacerlo (toda vez que yo también me suicidaré)”42. Según esto, para el poderoso Hércules existe algo que, con toda su fuerza, ni siquiera él mismo puede hacer, como es apartar a Anfitrión del lado de su hijo, ya viva o muera este. Con dicha seguridad es como el anciano consigue vencer el miedo que lo dominaba por la muerte del héroe, tras decidir libremente que va a atajar la pérdida precediéndolo él en el suicidio -1303 maximum euasi metum, palabras en contraste con el temor expresado poco antes mediante el mismo sustantivo, metus43-. La figura de un doble quiasmo nocional insiste en esta paradoja: “desgraciado (por arrebatarme a mi hijo) no puedes hacerme, pero sí feliz (por salvármelo)”44; “o vives (salvándome al hijo) o me matas (toda vez que al suicidarte tú, yo también lo haré)”45. La securitas estoica, frente a la de los epicúreos46, se manifiesta como despreocupación del sabio ante los males, incólume en su virtus frente a ellos. 7. El motivo del exilio representa en el Hercules furens la forma de castigo alternativa al suicidio, una vez descartado este a instancias de Anfitrión. La condición o calidad de exiliado se expresa mediante el adjetivo profugus (1321); la situación de exiliado, es decir, el hecho de hallarse proscrito del propio país, lo designa el sustantivo exilium (1331); el lugar de exilio y desplazamiento se precisa por medio de sustantivos con el rasgo común “locativo”47, o bien se inquiere 39 F. R. Chaumartin, op. cit. 2, nota 1 : O. Edert, Über Senecas Herakles und den Herakles auf dem Oeta, Kiel (1909). Cf. C. Codoñer Merino, “El personaje de Hércules en Hercules Furens”, Curso de Teatro Clásico (Teruel 1986) 7-18. 40 C. Auvray-Assayas, op. cit. 163. 41 V. 1302 nihil rogamus: noster in tuto est dolor. 42 Vv. 1303-1304 (1ª dip.) natum potes seruare tu solus mihi, / eripere nec tu. 43 Vv. 1297 (2ª 3ª dip.)-1299 AM. ecce quam miserum metu / cor palpitat pectusque sollicitum ferit. 44 V. 1305 miserum haut potes me facere, felicem potes. 45 V. 1308 (1ª 2ª dip.) aut uiuis aut occidis. 46 Sen. Ep. 2.4-6, 12.10, 22.13-17. 47 locus (1321, 1331, 1340), tellus (1322, 1341), terra (1330, 1344), ortus…occasus (1330), latebra (1335), inferna (1338).
178 LEONOR E. MOLERO ALCARAZ mediante formas pronominales y adverbiales que indican lugar a dónde o en dónde48. En una primera parte del monólogo de Hércules -que ocupa trece versos49, hasta que el héroe se dirige con su ruego a Teseo, el tercer personaje de la escena final-, hay una serie continuada de interrogaciones retóricas que sustentan tanto el motivo del exilio50 como el motivo de la expiación y purificación51, este último encuadrado en el primero, el exilio. El motivo de la purificación aflora cuando hiperbólicamente el héroe se pregunta qué enorme caudal podría limpiar su mano (1326 abluere dextram), manchada por el crimen impío; acentuando al máximo la hipérbole, asegura que, aunque la laguna Meótide (el mar de Azov) y el océano entero fluyan por sus manos, seguirá profundamente adherida a ellas la mancha del delito. Para Hércules, en consecuencia, su diestra es tan criminal (1319 scelerata) que no puede ser purificada, no ya con la corriente de los mayores ríos -Tanaide (Don), Nilo, Tigris, Rin, o Tajo-, sino ni siquiera con toda el agua del mar. A continuación se retoma el tema del exilio, con un cambio de 1ª a 2ª persona en cuanto el héroe se apostrofa a sí mismo52, para llegar a la evidencia de que, conocido como es en todas partes (1331 ubique notus…) -motivo de la fama, aparecido ya antes en el parlamento de Anfitrión53, luego inserto en el motivo de la expedición a los infiernos-, Hércules se ve privado de un lugar (1331 … perdidi exilio locum) donde ir para exiliarse; al ser su fama conocida de oriente a occidente54, el mundo entero rechazará su crimen, ante el cual los astros desvían su curso, mientras el propio Sol mira a Cérbero con mejores ojos55. Termina aquí la parte monologada, y Hércules se dirige ahora a Teseo56, iniciando un segundo diálogo57; le pide que, en justa correspondencia por los favores que de él ha recibido, le busque un escondrijo lejano y recóndito (1335 latebram longinquam, abditam), apartado del mundo superior, que bien podría hallarse en los infiernos, en el mismo sitio que Teseo acaba de dejar (1339-1340 …me… subiectum / tuis restitue uinclis), al ser rescatado por Hércules de las cadenas que allí lo retenían. Y, en un aparte58 sustentado en la figura del anacoluto, el héroe expresa su determinación 48 Quem (1321), ubi…qua (1322), quas (1329). 49 Vv. 1321 (2ª 3ª dip.)-1334 (1ª 2ª dip.). 50 Vv. 1321 (2ª 3ª dip.)-1322; 1329 (3ª dip.)-1330. 51 Vv. 1323-1329 (1ª 2ª dip.). La mancha impía de Hércules se expresa en 1261-1262 polluto ... animo. 52 Vv. 1329 (3ª dip.)-1330 in quas impius / terras recedes? ortum an occasum petes ? 53 Vv. 1306-1307. 54 Vv. 37-40 (1ª dip.). 55 Vv. 1332-1334 (1ª 2ª dip.). 56 Vv. 1334 (3ª dip.)-1340 (1ª dip.). 57 M. C. Bobes Naves, El diálogo. Estudio pragmático, lingüístico y literario (Madrid 1992) 95-104, 249-264. 58 Vv. 1340 (2ª 3ª dip.)-1341 (1ª dip.) ille me abscondet locus – / sed et ille nouit.
179 CONTENIDOS FINALES DEL HÉRCULES ENFURECIDO… -“aquel lugar me ocultará”-, que inmediatamente desecha por la fama de sus hazañas -“pero aquel sitio también me conoce”-, puesto que el último de sus trabajos ha consistido en sacar a Cérbero de los infiernos, y arrastrarlo amedrentado hasta la Argólide59. Ni siquiera los infiernos, hostiles ya hasta para sus hijos masacrados60, proporcionarían a Hércules un lugar que lo acogiera en su exilio, según antes el héroe deseara encontrarlo más allá del Érebo, en paraje desconocido para el perro infernal y para él mismo, en el último confín del Tártaro61. 8. El motivo de la expedición a los infiernos representa una recurrencia nuclear en el Hercules furens62. En la parte final que analizamos, la súplica de Hércules a Teseo redde me infernis... (1338) se hace eco -en doble quiasmo combinado con paralelismo a distanciade la anterior determinación del héroe, inferis reddam Herculem (1218); si bien se producen importantes diferencias de sentido pragmático: en esta última oración, aseverativa y reflexiva, el sujeto en 1ª persona se desdobla en una 3ª persona en función de objeto, lo que conlleva una referencia al suicidio; en cambio, el sujeto de la otra frase en modalidad impresiva es el tú encarnado por Teseo, lo que cambia la designación de la forma de morir, que ya no es a manos de uno mismo, sino de otro. Tras desechar la idea de suicidarse, por pietas hacia su padre, Hércules quizás no descarta la inmolación a manos del amigo, para sustraerse a males mayores -el deshonor del crimen-, según una ética romana en parte representada por ejemplos como la acción de Petreyo y Juba63, quienes acordaron el mutuo favor de matarse el uno al otro tras la derrota del ejército republicano en Tapso (46 a. C.). Se reitera ampliamente en el Hercules furens, así como en diversos lugares del corpus trágico64, el motivo de la expedición a los infiernos, undécimo o duodécimo de los trabajos de Hércules -es esta la versión del mito seguida por Séneca-, en la ocasión en que Euristeo dio al héroe la orden de que trajese ante él al monstruoso Cérbero, perro guardián del mundo de ultratumba; en esta empresa le prestaron ayuda decisiva Hermes y Palas Atenea65, por mandato de Zeus. En su 59 Vv. 58 (3ª dip.)-59 superbifica manu / atrum per urbes ducit Argolicas canem. 60 V. 104, v. 1137 ite iratos uisite reges “ id a contemplar a los reyes airados (contra vuestro padre)”. 61 Vv. 1223 (2ª 3ª dip.)-1226 (1ª dip.). 62 Vv. 47-63 (1ª dip.); 117 (1ª 2ª dip.); 186-187; 249 (2ª 3ª dip.)-251 (1ª dip.); 276-278; 279283 (1ª dip.); 317-318; 422-425; 429 (2ª 3ª dip.); 436-437; 520-523; 547-568; 590-591; 596 (2ª 3ª dip.)-597 (1ª dip.); 603 (2ª 3ª dip.)-604 (1ª 2ª dip.); 606 (2ª 3ª dip.)-613; 619-620; 648-649; 760-761; 762-827 (1ª dip.); 830-837; 848-863; 889-892; 1110-1111; 1137; 1144 (3ª dip.)-1145 (1ª 2ª dip.); 1163 (1ª dip.); 1224 (2ª 3ª dip.). 63 Episodio que Séneca menciona en De Prou. 2.10. 64 Vv. 220-249, 778-781, 783-827 (1ª dip.); Phd. 843 (2ª 3ª dip.) -845; Ag. 829-862; H. O. 1329 (1ª 2ª dip.), 67-81. 65 Vv. 900-901 (1ª dip.) te te laborum socia et adiutrix precor, / belligera Pallas. Ya en Hom. Il. 8.366 ss.