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805 V Jornadas de Investigación en Turismo Facultad de Turismo y Finanzas Universidad de Sevilla Sevilla, 17 y 18 de mayo de 2012 Propuesta de comunicación: “VÍNCULOS CULTURALES ENTRE LAS DOS ORILLAS: CIUDADES Y CREENCIAS” “CULTURAL TIES BETWEEN THE TWO SIDES OF THE OCEAN: CITIES AND BELIEFS” RESUMEN El objetivo de esta comunicación es presentar dos recursos turísticos como piezas integradoras en la relación entre España y América. Esos recursos que vamos a abordar imbrican zonas de un lado y otro del Atlántico en base a la religión y la toponimia. En relación a la religión podemos hacer una comparativa respecto a la existencia de vírgenes, más concretamente las distintas advocaciones que son compartidas por los dos territorios desarrollando las características comunes y divergentes que se dan entre ellas. Por su parte también analizaremos cómo la homogeneidad toponímica entre poblaciones de allá y acá puede ser un factor importante de enlace entre ambas culturas que sirve como motor que impulse las relaciones turísticas entre las dos zonas. ABSTRACT The aim of this paper is to present two tourism resources as integrating pieces of the relationship between Spain and America. These resources bring us to both sides of the Atlantic on the basis of place names and religion. With regard to religion, we can make a comparison regarding the existence of Virgins, in particular the various titles and names that are shared by the two territories to develop common and divergent characteristics that exist between them. For the second part, we also discuss how the place names’ homogeneity among cities or towns here and there can be an important link between the two cultures that serves as the engine that promotes tourism relations between the two areas.
806 PALABRAS CLAVE Cultura, ciudades, religión, vírgenes, lazos comunes, América, España KEYWORDS Culture, cities, towns, religion, common ties, America, Spain Autores: D. Rubén José Pérez Redondo, D. Eduardo Díaz Cano [email protected] [email protected] Universidad Rey Juan Carlos, Madrid 1. INTRODUCCIÓN El título de la comunicación nos lleva a hablar del turismo cultural refiriéndonos con “cultural” a dos aspectos concretos: el turismo religioso y el turismo monumental centrado en las ciudades de este y aquel lado del Atlántico. Si debemos definir qué entendemos por cultura, no comenzaremos haciendo referencia a la historia, a Marco Tulio Cicerón o a Voltaire, ni a conceptos como Folk Culture o Volkskultur del Romanticismo inglés o alemán, Durkheim, Bourdieu y el “habitus” o Castell y la cultura red pues Martín Cabello (2011: 29-62) lo desarrolla en profundidad. Tomaremos su definición de cultura, desde el punto de vista sociológico-antropológico y que lo define como ese “conjunto de contenidos mentales, aprendidos, que viven en las relaciones sociales, haciéndolas significativas, y que se solidifica en toda una serie de prácticas y artefactos” (Ibíd.:53). Tratando de presentar la religión y la monumentalidad urbana tenemos que precisar que la primera es una experiencia cultural, que se encuentra en el individuo, se vive personalmente y se manifiesta en la sociedad a través de los diferentes ritos y se concreta, a medida que se va haciendo más presente socialmente, en lugares y edificios como centros de acogida de los creyentes en esas divinidades religiosas.
807 Hablando de la segunda, la ciudad, es el reflejo de una forma de vivir individual y colectivamente, desarrollado a lo largo de la historia, con un comienzo, quizás situado en Mesopotamia (Esteve Secall, 2002:78-79) y con mayor o menor éxito según la época de la que se hable pero que persiste hasta hoy en día y sigue creciendo en esta época de globalización y donde se concentrarán más del 80 por ciento de la población mundial para el año 2050, hoy ya es superior al 51%, según el Banco Mundial. Sí comenzamos, por el contrario, con una introducción histórica al turismo ya de época tardía, de hace tres o cuatro siglos y lo que en principio podría parecer un sinsentido por aquello de los viajes de la aristocracia de los siglos 17 y 18 en los que la cultura era casi lo fundamental del viaje, es decir, el cultivo de la mente, -como en la época griegael espíritu a través del conocimiento de las culturas locales, los modos y maneras de vivir de aquellas ciudades y/o países que visitaban -como cultura aprendida y fosilizada en ritos y ceremonias-, y las relaciones sociales, no es menos cierto que el concepto de turismo ha evolucionado y en muchos casos ha quedado reducido a un turismo masivo de sol y playa que sólo buscaba la habitación, la playa y la refrescante bebida “del lugar”. Este último giro dejó el resto de alternativas, la de los “aristócratas” fuera del punto de mira de ese turista que llegó a España hace ya algunos decenios. Posteriormente fue evolucionando y hoy en día la demanda es mucho más selecta así como la oferta mucho más dirigida a clientes específicos, más allá de los vaivenes ocasionados por las burbujas y las subsiguientes crisis de todo tipo que han ido acompañando al turismo desde que se asentó en España. 2. HISTORIA: CULTURA Y MIGRACIONES Podemos comenzar con las migraciones, que no son algo exclusivo del siglo XXI. Los motivos de estas son y fueron muy diferentes yendo de las migraciones forzosas masivas por falta de recursos en el lugar de origen a las forzosas por peligro para la vida de grupos reducidos por razones diversas como las creencias religiosas, las ideas políticas, los problemas económicos, la destrucción del entorno medioambiental, etc. (García Manso y Díaz Cano, 2009:238). También hubo migraciones voluntarias en el pasado por razones de trabajo, de estudio, matrimonios, alianzas, o por voluntades propias no manifestables.
808 Además de las migraciones, muy habitualmente para un periodo indefinido de tiempo, se produjo el fenómeno turístico, ya constatable desde la época egipcia gracias a los grafitos de las paredes del Templo de Luxor del siglo XV a.C. y que autores como Goeldner y Ritchie (2009:37) sitúan la organización de los primeros cruceros hace cinco mil años, igualmente durante la época de esplendor de Grecia y ya bastante abundante en Roma y civilizaciones posteriores. Los turistas pretendían objetivos muy diferentes, pero de los que nos han quedado constancia sobresalen las visitas a los diferentes templos, desde el anteriormente nombrado templo de Luxor, al templo de Apollo, en Delphi, el de Éfesos o el de Mileto. También hay constancia de gran afluencia a los lugares en los que se ocupaban de la salud corporal como las termas (tanto en Grecia con la isla de Kos como en Roma y los abundantes lugares dedicados a estos menesteres). Podemos hablar también de las diferentes rutas de la antigüedad, tanto en la cultura Inca (Machu-Pichu), la Ruta Maya en Centro América (Teotihuacán) (Esteve Secall, 2002:88-89) o la Ruta de la Seda entre Roma y Xian como caminos transitados por razones económicas, culturales y religiosas; razones siempre difíciles de separar o claramente relacionadas y justificativas de los desplazamientos, en aquellas épocas tan costosos en tiempo y recursos (Smith, 2001:18). Álvarez Sousa (1999:11-58) realiza un amplio análisis de las influencias entre el sistema social existente en la zona de peregrinación y el peregrino en sus movimientos migratorios y que nos facilita la comprensión de estos movimientos a lo largo de la historia. También Raj y Morpeth (2007) nos invitan a un viaje de peregrinación por las diferentes religiones y zonas del mundo. Durante la Edad Media se produce una centralidad -que nos haya llegadorelativa a las Peregrinaciones, a modo de ejemplo: Tierra Santa, Roma o Santiago de Compostela. Esas peregrinaciones -no entramos a valorar si las peregrinaciones deben o no ser admitidas por la Iglesia Católica por tratarse, en muchos casos de “adoración” al lugar o a la imagen, al amuleto en “el destino deseado”, en el “tocar” y no como representación de la fe, como un medio para llegar a la feno han parado desde entonces, con mayor o
809 menor intensidad, la religión ha estado presente en grandes movimientos de personas, pensemos en los casi tres millones que se concentran cada año en La Meca (EFE, 2011) o los 70 millones del mes del Maja Kumbhamela, a lo largo de las tres semanas y del Ganges y en los distintos monasterios o rituales hinduistas (Rosas, 2009), pero habitualmente no muy centradas en el camino -a excepción del de Santiago en el cual se hacía y se hace hincapié en los dos aspectos, el destino y el trayecto (Álvarez Sousa, 1999:115-117)- un encuentro con el destino y consigo mismo. El turismo de los siglos 17 al 19 lo realizaron, mayoritariamente, las aristocráticas clases sociales, inicialmente, e imitadas poco a poco por las siguientes capas con el poder adquisitivo más cercano, pero aún era un círculo muy reducido. 3. TURISMO El siglo XX fue el momento de inicio para las grandes migraciones turísticas. Razones: Por una parte la urbanización o aglomeración de gente en las ciudades, con una visión de la vida diferente a la del campesino, con tiempo libre que se distribuía fundamentalmente entre la casa y el bar y con unos mayores ingresos, lo que dejaba algunos excedentes para emplear en algo distinto a lo estrictamente necesario para la supervivencia y, incentivando el consumo con la aparición de las cadenas de montaje y la superproducción; productos generados más rápido de lo que podían ser consumidos y a los que se pretendía dedicar el tiempo y dinero “sobrante” de la jornada de trabajo; la mejora de los medios de transporte, es decir, poder trasladar a mucha gente; la mejora y gran aumento de los lugares de alojamiento y de ocio para una gran parte de la sociedad, incluso con recursos limitados; la introducción del bono de viaje que previo pago en el lugar de origen facilitaba la compra de servicios en el lugar de destino y evitaba tener que desplazarse con grandes cantidades de efectivo en las distintas monedas de los países a visitar (Mazón, 2001:84) y todo esto en poco tiempo o, al menos, muy razonable. Definimos como turismo moderno “las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al del entorno habitual, por un periodo de tiempo
810 consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos” tal y como lo define la OMT y lo recoge Albert Piñole (2007:187). El turista, independientemente de su motivación para viajar, busca experiencias nuevas, sea entre la familia, con amigos o entre grupos de personas desconocidas pero que - juntasbuscan todas el mismo lugar y los mismos entretenimientos, el mismo ocio. En algunas ocasiones, millones de personas, lo hacen por razón de su fe. Se trasladan, dedican recursos y tiempo a visitar lugares que tienen un significado propio, específico para sus creencias -independientemente de la religión. Para los musulmanes la peregrinación a la Meca, al menos una vez en la vida del creyente. Para los cristianos no existe un imperativo o petición semejante pero los movimientos de personas son igualmente muy numerosos aunque no tan impactantes por el muy elevado número de lugares -en cada paísque disponen de estos centros de atracción para el creyente. Toda vez que cada creyente que se desplaza está actuando como creyente pero también como turista, (los creyentes que se desplazan decenas o cientos de km. a un lugar de peregrinación y sólo actúan como creyentes y no como clientes de los múltiples servicios que se ofrecen durante el trayecto o en el lugar de destino son minoritarios) son objetivo de los empresarios del sector que se han organizado y están organizando para ofrecerlos los mejores y más especializados productos, tan atractivos como para que no puedan renunciar a ellos, se en la forma de un recuerdo -siempre disponible desde la antigüedadhasta los mejores spas para reponer el dolorido cuerpo del peregrino. Hoy, en el siglo XXI, y después de esta corta introducción, se pretende aportar algunos de los lugares de peregrinación, de destino de los creyentes en su vida como “desplazados”, fuera de su entorno, como migrantes y con la Virgen María como motivo de unión, más concretamente, a las advocaciones en tierras americanas y su reflejo aquí, como lugar de destino de muchos compatriotas que quieren vivir su fe
811 como en el lugar que les vio nacer y al que, seguramente, querrán volver algún día o, como mínimo, no quieren perder sus raíces. Como dice el profesor Uña (2010) “De acá para allá, de allá para acá. Viaje y tornaviaje. Ida y vuelta, vuelta e ida. Orillas plenas del adiós y el encuentro. Era la ruptura de la distancia, era la victoria sobre el olvido” Si la religión fue hacia o la religión vino a, no es el momento de plantearlo, simplemente de reconocer momentos y lugares de encuentro vivos que son la razón del movimiento de las personas y en los que esa razón se concreta en la Virgen María. 4. LAS ADVOCACIONES DE LA VIRGEN MARÍA Llamamos así a las diversas formas de nombrar a la Virgen María. No se trata pues de distintas vírgenes que hayan ido surgiendo a lo largo y ancho de todo el mundo. Son pues distintos nombres dados a la misma Virgen María. Las formas de manifestarse, las circunstancias, el lugar y el momento son lo que la hace peculiar para la comunidad a la que se aparece y para la que tiene un significado concreto que, posteriormente, será de importancia para toda la cristiandad. No pretendemos hablar aquí de las similitudes entre algunas de las advocaciones de distintas vírgenes y lugares, de la coincidencia entre los lugares en que se producen algunas apariciones y los lugares sagrados de otras religiones, etc. Son elementos para el debate pero en otros foros. Ahora sólo pretendemos resumir distintas advocaciones que son las patronas de determinados países de América. Los elegidos lo son casi más por la peculiaridad del nombre, normalmente ligado al de un pueblo y no tanto por el número de fieles que reúne. El objetivo de totalidad queda fuera de esta comunicación y más bien se pretende iniciar la recogida de datos de todos aquellos que viviendo estas experiencias, estén dispuestos a comunicarla para darla a conocer en una segunda parte de este trabajo. Comencemos pues con la advocación más famosa, conocida, de América:
812 1. Virgen de Guadalupe Es la patrona de México y de las Américas. Festividad, el día 12 diciembre. Para las fiestas del 2011 se esperaban hasta seis millones de feligreses (Ramírez, 2011). El nombre de la Virgen, que aunque coincide con el de la Virgen de Guadalupe española (Cáceres, Úbeda o La Gomera, entre los más de 30 lugares en que es venerada en España y más de 20 en otros países) (según la leyenda la imagen estuvo durante siglos expuesta en Roma junto al cuerpo de S. Lucas y hallada en el 714 junto al río Guadalupejo por el pastor Gil Cordero), no tiene nada que ver con su homónima al haber surgido en México entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, y el nombre, según algunas fuentes, puede proceder de la revelación que la Virgen hizo a Juan Bernardino, ti de Juan Diego, en náhuatl llamándola la Virgen de “Tequatlasupe” y por parecerles demasiado difícil, lo asimilaron al de la Virgen de Guadalupe extremeña. Otros apuestan por la palabra coatlallope que significa: “la que aplasta la serpiente”. Varios de los lugares en la Península Ibérica donde se encuentra una imagen de la Virgen son: a) Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (C/ Ramón y Cajal, esquina Príncipe de Vergara, Madrid) b) Virgen de Guadalupe en la capilla La Seo de la catedral de Zaragoza protegiendo los restos mortales de Sto. Domingo del Val (patrón de los niños aragoneses llamados “los Infantitos”) c) Capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe en el santuario de Torreciudad, Huesca. d) Parroquia de Ntra. Sra. de las Américas C/ Espirea 1 (Madrid) e) Iglesia de la Macarena de Sevilla, en el altar de la Hispanidad, en el que se encuentra un lienzo de la Virgen f) Iglesia de los Jerónimos (Madrid) 2. Ntra. Sra. de Chinquinquirá Es la patrona y reina de Colombia siendo la imagen una réplica de Alonso de Narváez de La Virgen del Rosario. En Venezuela también es venerada, se la conoce como “la Chinita”, siendo la patrona de Maracaibo y de la Guardia Nacional (la imagen está pintada en una tablilla).
813 La imagen fue pintada en los inicios de la presencia española en América pero fue pronto olvidada y casi desapareció. Fue traslada al pueblo de Chiquinquirá hasta que una mujer se decidió a reparar el lienzo y el oratorio en el que estaba. Cuando lo quisieron reparar, se produjo el milagro y la tela recuperó los tonos, colores y aspecto original. Desde entonces no ha parado el fervor de los colombianos a su Virgen. Desde el 2004 se puede ver en la Iglesia de Ntra. Sra. de Guadalupe. 3. Nuestra Señora del Quinche Es la patrona de Ecuador y el nombre viene dado por un pueblo al noroeste de Quito. Según la historia, la imagen fue encargada por alguien que no tuvo suficiente para pagar al artista y este la cambió a unos indígenas por unas maderas que necesitaba para continuar sus trabajos. Pronto creció su devoción y se llamó la Virgen de Oyacachi. Posteriormente fue trasladada al Quinche y de allí tiene actualmente su nombre. Llamada también en España como la “Sin papeles”. Se celebra su fiesta tanto en Barcelona, como en Valencia o en Getafe. Se celebra el 21 de noviembre. 4. Nuestra Sra. de Luján El nombre proviene del río Luján, lugar en el que comenzó la historia, cercquita de Buenos Aires y es la patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay. Es una imagen de la Inmaculada encargada por Antonio Farías a un amigo de Brasil. Su festividad se celebra el 8 de mayo. a) Parroquia en la C/ Ponferrada 49 (La Vaguada-Madrid) b) Colegio Ntra. Sra. de Luján (Colegio Mayor Argentino-Madrid) 5. Ntra. Sra. de Copacabana Es la Santísima Virgen de la Candelaria, que también es llamada “La Coyeta” por quechuas y aimaraes (Bolivia), península del Lago Titicaca. La fiesta es el 5 de agosto. La devoción fue hacia las Américas de manos de los Dominicos como la Virgen de la Candelaria. Se denomina así por encontrarse en el lugar de paso para acceder al templo del Sol. 6. Ntra. Sra. del Carmen de Maipú
820 presupuestaria, la iniciativa de hermanamiento entre localidades de forma oficial desde el año 1989 con un presupuesto anual de unos 12 millones de euros. Esta herramienta nos daría unas posibilidades tremendas para fomentar ese turismo cultural entre ciudades del mismo nombre y que, por ejemplo, sus museos y recursos turísticos y culturales fueran más visitados, tanto por la población americana que vive aquí y la población española que vive allí como por los turistas de uno y otro lado. El dato actual (año 2010) que tenemos del Instituto de Estudios Turísticos es de algo más de un 1.100.000 visitas de América del Norte, casi 1.300.000 visitas del resto de América, lo que supone un 2,1% y 2,4% de visitantes americanos respectivamente sobre un total de 52.677.187 llegadas de turistas internacionales a España. Por el otro lado nosotros viajamos a América del Norte en número de casi 360.000 personas (0,2%) y unos 975.000 a América del Sur (0,7%). Esta cifra, que no se acerca a las cifras de turismo interno (92%), ni de turismo a Europa (6,4%) es debido a los factores del ciclo viajero, proximidad y coste, pero no deja de ser una cifra interesante. Pues bien, en este contexto sería bueno que las ciudades participantes tuvieran poblaciones numéricamente importantes y/o algún recurso turístico, cultural o natural de relevancia para que el enlace, a modo de hermanamiento, se hiciera efectivo. Podríamos poner varios ejemplos. En la casi totalidad de las autonomías de España existe algún pueblo o ciudad cuyo nombre se repite en territorios americanos. Donde se dan mayores coincidencias es, por razones obvias, en Extremadura, las dos Castillas y Andalucía. Veamos algunos de ellos y sus conexiones. Mérida: La de la península del Yucatán es una ciudad de casi 780.000 habitantes frente a las cerca de 60.000 personas que viven en la capital de Extremadura. La Mérida mejicana fue fundada por un español, Francisco de Montejo y León, en el año 1542, el cual se asentó en dicho territorio junto a un centenar de familias más. Su nombre fue puesto por los españoles que llegaron allí porque encontraron en la zona unas ruinas espectaculares que les recordaban a las que presidían la Emérita Augusta española. Hoy
821 ambas Méridas podrían tener una gran conexión cultural por lo que ambas representan en sus respectivos territorios revestidos de caracteres similares. Así la ciudad mejicana fue la primera Capital Americana de la Cultura (en el año 2000) y tiene importantes vestigios mayas e innumerables centros culturales y monumentos de gran valor histórico-artístico. Por su parte la ciudad española es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1993 y cuenta con uno de los más importantes legados de época romana del mundo como elemento principal, sin contar con los pertenecientes a otros periodos y culturas como la árabe o la visigoda además de un buen número de eventos culturales. Medellín: Una enorme ciudad que se levanta en Colombia con nada menos que 2.600.000 habitantes frente a la pequeña población española de apenas 2.500 vecinos, pero no por ello sin importancia por su relevante patrimonio histórico y cultural. La urbe colombiana fue fundada en el año 1649 para homenajear a don Pedro Portocarrero y Aragón, Conde de Medellín en Extremadura, que fue Presidente del Consejo de Indias. Es un centro cultural de primer orden. Uno de los hechos sociales de más trascendencia en su historia educativa fue la creación de la Universidad de Antioquia en 1803. Cuenta con una importante cantidad de parques y plazas y su arquitectura es muy particular. Es cuna de un buen número de artistas de reconocido prestigio tanto a nivel nacional como internacional. Así tenemos al archiconocido escultor Fernando Botero como uno de sus hijos predilectos. Cuenta con más de cuarenta pinacotecas, importantes ferias y festivales de renombre. La Medellín española vio nacer al conquistador del imperio azteca Hernán Cortés y hasta ahora tenía un patrimonio histórico-artístico muy importante cuya pieza principal era el castillo medieval que corona la población hasta que en el año 2007 descubrieron unos restos romanos a los pies del castillo que revalorizan Medellín enormemente habida cuenta de que el teatro romano encontrado es de similares características que el de la cercana Mérida pero seguramente sea anterior a éste debido a sus características y a que Medellín es del año 79 a.C y Mérida del 25 a.C. Córdoba: La española, de unos 330.000 habitantes, tiene un legado histórico-artístico amplísimo derivado sobre todo de las etapas romanas y musulmanas que le han servido para convertir su casco histórico en Patrimonio de la Humanidad, siendo referente su gran Mezquita-catedral. La hospitalidad de su gente, la variada y rica gastronomía, sus
822 singulares fiestas como la de la Semana Santa o las Cruces de Mayo hace especial a esta ciudad. Por su parte la Docta ciudad argentina (por poner la más conocida) tiene más de 1.300.000 habitantes. Fue fundada por el militar sevillano Jerónimo Luis de Cabrera. Es un gran centro turístico en donde destaca la Manzana Jesuítica que, con sus componentes, le ha valido también ser Patrimonio de la Humanidad hace doce años. Su universidad, su arquitectura, sus espacios verdes y su amplia oferta cultural también son elementos de gran atracción. Cuenca: Una en España y otra en Ecuador (aunque existen más Cuencas en otros lugares de Sudamérica, y lo mismo sucede con los tres nombres de las poblaciones anteriormente citadas como ejemplo). La que hay en Ecuador cuenta con algo más de 300.000 habitantes frente a los casi 57.000 de la ciudad española. En Ecuador, Cuenca es ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1999, en España lo es desde tres años antes. En Colombia es denominada la “Atenas” de Ecuador por su colosal arquitectura, diversidad cultural y por su importancia en las artes, ciencias y letras. Fue fundada en 1557 en honor al Virrey de Lima, don Andrés Hurtado de Mendoza. En este caso sí se produce un hermanamiento entre ciudades. Tenemos un ingente número de ejemplos. Sólo mencionaremos, para terminar, algunos de ellos según poblaciones dadas en las diferentes Comunidades Autónomas de España y algunas de sus contrapartes en los países americanos: Galicia: Santiago; (México, Chile) Cantabria: Santander; (Uruguay) Navarra: Pamplona; (Colombia) Cataluña: Lérida; (Colombia)
823 Castilla y León: Valladolid; (Ecuador, Colombia, México) Burgos; (México) Salamanca; (México) Zamora; (Ecuador, México, Venezuela) La Rioja: Logroño; (Argentina) Extremadura: Cáceres; (Colombia) Mérida; (México, Venezuela) Trujillo; (Colombia, Honduras, Perú, Venezuela) Medellín; (Argentina, Colombia, México) Andalucía: Córdoba; (Argentina, Colombia, EE.UU, México) Granada; (Colombia, EE.UU, México, Nicaragua, Perú) Jaén; (Perú) Málaga; (Colombia) Murcia: Cartagena; (Colombia, Chile) Comunidad Valenciana: Valencia; (Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, EE.UU) Castilla-La Mancha: Toledo; (EE.UU) Cuenca; (Ecuador, Perú) Guadalajara; (México, Colombia)
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