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Aristóteles y la historia de la antropología filosófica

Abstract

1.- Versión aristotélica del proceso de humanización. 2.- El individuo como conjunción de fuerzas heterogéneas. 3.- La topología urbana del humanismo aristotélico. 4.- La primera sistematización de la Antropología. 5.- La dinámica del ser humano. Interpretación intelectualista de Aristóteles.6.- La interpretación conflictiva-existencial de Aristóteles. 7.- Claves metafísicas de la Antropología.

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Aristóteles y la historia de la antropología filosófica

Author: Choza Armenta, Jacinto Luis
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/93511b80-d493-4d8b-8f57-8169225909a4/download
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 141-169.
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ARISTÓTELES Y LA HISTORIA DE LA
ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA
Jacin o Choza
Uni e sidad de Se illa (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Resumen: 1.- Ve sión a is o élica del p oceso de humanización. 2.- El
indi iduo como conjunción de ue zas he e ogéneas. 3.- La opología u bana del
humanismo a is o élico. 4.- La p ime a sis ema ización de la An opología. 5.-
La dinámica del se humano. In e p e ación in elec ualis a de A is ó eles.6.-
La in e p e ación con lic i a-exis encial de A is ó eles. 7.- Cla es me a ísicas
de la An opología.
Palab as-cla e: A is ó eles; an opología ilosó ica; an opología me a ísica.
Abs ac : 1.- A is o elian e sion o humaniza ion p ocess. 2.- Indi idual as o
he e ogeneous s en h. 3.- U ban opology o a is o elian humanism. 4.- Fi s
sys ema iza ion o An h opology. 5.- Dynamics o human being. A is o eles
in ellec ualis in e p e a ion. 6.- Exis en ial in e p e a ion o A is o le. 7.-
Me aphysical keys o he An h opology.
Key-wo ds: A is o le; philosophical an h opology; me aphysical an h opology.
1. Ve sión a is o élica del p oceso de humanización.
La his o ia de Eu opa es la his o ia del p oceso median e el cual los di-
e sos pueblos del con inen e alcanzan a ene una in e io idad como la desc i-
a po A is ó eles, y amos a desc ibi la siguiendo ambién los análisis suyos
y u ilizando sus p opios é minos1.
[1] En es e epíg a e, se ecogen ex ualmen e esis de An opología ilosó ica. Las ep esen aciones
del sí mismo, Biblio eca Nue a, Mad id, 2002.
Jacin o Choza
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
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Según Es abón, los cel íbe os, muy pa ecidos al homb e na u al de
Rousseau2, son gen e que no goza de los u os de la id, el oli o, la higue a,
y o as plan as, no po que lo impida el clima, como ocu e en la ie a de los
cán ab os, sino “po negligencia de los homb es, que i en sin p eocupaciones,
po que dejan anscu i su ida sin más ape encia que lo imp escindible y la
sa is acción de sus ins in os b u ales”.
Así, “los e ones, cuando en a on po ez p ime a en un campamen o
omano, al e a algunos de los o iciales yendo y iniendo po las calles paseán-
dose, c eye on que e a locu a y los conduje on a las iendas, como si u ie an
que o pe manece anquilamen e sen ados o comba i ”3.
Pa a esos cel íbe os los omanos es án locos po que lo na u al, lo de
sen ido común, es o es a comba iendo o es a sen ados descansando anqui-
lamen e, de mane a que mon a la gua dia, o, en gene al, abaja a la go
plazo, no es lo p opio de un homb e cue do. Pa a un cel íbe o es a en su sano
juicio (se acional) y es a loco, no coincidía con lo que un g iego o un omano
podía clasi ica bajo esas ca ego ías.
An es de pode doblega el mundo a los deseos, son los deseos los que
se doblegan an e el mundo. Los campamen os, los u nos de gua dia y la dis-
posición de las iendas, son el in en o que lle a a ensancha la sa is acción del
deseo de segu idad, y con él la con ianza pa a conquis a y lucha con o os
pueblos.
A medida que se despliega el juego de necesidades y sa is acciones se
ab en nue os mundos, o lo que es igual, se gene an nue os uni e sos lingüís i-
cos. Según cómo se pongan y se u ilicen las ma cas, los pode es y los nomb es
se con igu a el mundo, el cue po y la in e io idad de una mane a o de o a.
Según cómo se con igu e el mundo, se expe imen an unas i encias u o as.
Según cómo se i a, las cosas y los e en os son eales o i eales, e dade os o
alsos, posibles o imposibles, c eíbles o inc eíbles. Y según cómo se c ea, lo que
se dice es obje i o o subje i o, cien í ico o an icien í ico, no mal o ano mal.
Pa a A is ó eles, los humanos se an humanizando más y an sabien-
do más de sí, a medida que se an in eg ando en comunidades más amplias.
P ime o la amilia, luego la aldea y luego la ciudad. Y a medida que se an
in eg ando en esas comunidades se a desa ollando más el lenguaje, el diálo-
go en e los homb es y el conocimien o del mundo. Humanización quie e deci
desa ollo del logos, del lenguaje, y A is ó eles se oma el abajo de desc ibi
el p oceso.
[2] Los cel íbe os son indolen es y no conocen ninguna disciplina labo al ni ienen sen ido de la
o ganización del iempo y la p e isión del u u o, al como se desc ibe al homb e na u al en J.J.
Rousseau, Discu so sob e las ciencias y las a es, y Discu so sob e el o igen y los undamen os de
la desigualdad en e los homb es, Alianza, Mad id, 1985.
[3] Es abón, Geog a ía, lib o III, 4,16. G edos, Mad id, 1991, pp.108-109. En es e ela o se pe ci-
be el e nocen ismo ilus ado del au o .
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El animal que iene “logos” (que usa palab as), clasi ica en unción del eje
co po al y de los alo es que co esponden a las p opiedades ascenden ales del
se , a sabe , eal e i eal, e dade o y also, lo que él puede y lo que no puede4.
El modo de clasi ica es, p ecisamen e, pone nomb es a las expe ien-
cias, c ea palab as, habla , y eso lo cuen a A is ó eles de una mane a que es
ele an e pa a la concepción occiden al de la in e io idad humana y pa a el
concep o occiden al de pe sona.
“Las palab as habladas son símbolos de la expe iencia del alma”5, y los nomb es sig-
ni ican algo po con ención, según las p e e encias, “po que las palab as no exis en en la
na u aleza, y sólo lo son cuando [los sonidos] se con ie en en símbolos; pues los sonidos
ina iculados que p oducen las bes ias signi ican algo, pe o no son nomb es”6.
A is ó eles piensa que los nomb es son con encionales, y que las ex-
pe iencias del alma son muy a iadas y di e en es, pe o pa ece c ee que el
modo de ag upa las, y el sis ema de clasi icación y o denación de odas ellas,
las “ca ego ías”, coincide en odos los homb es po que las oman de la misma
ealidad.
Y cie amen e piensa que las expe iencias y las ca ego ías se o denan
según unos p incipios p imo diales, los p ime os p incipios del se , que se co-
esponden con los p ime os p incipios del pensa , según la axiomá ica del
pa adigma on o- eo-lógico.
Tales p incipios “no es án en noso os comple amen e de e minados”, ni
p oceden “de o os conocimien os más no o ios que ellos”, sino que “ ienen únicamen e
de la sensación”, y eme gen a medida que se an o denando las expe iencias.
La de e minación de los p ime os p incipios a pa i de esas expe ien-
cias no es la misma pa a odos los homb es, de mane a que su comp ensión y
exp esión pod ía a ia de una cul u a a o a. Sin emba go es e es un pun o
que ni A is ó eles ni la iloso ía occiden al an e io al siglo XX se ocupó de de-
sa olla .
“En la gue a, en medio de una de o a, cuando uno de los que huye se de iene, o o
se de iene ambién, y después o o, y o o, has a que se ehace el es ado p imi i o del
ejé ci o; pues el alma es á cons i uida de una mane a que puede expe imen a una cosa
semejan e”7.
[4] Se puede an asea sin e e encia a lo eal, pe o en el momen o de e e i se a lo eal, no se
puede ope a sin e e encia a lo e dade o y lo also, el se y el no se , lo posible y lo imposible.
“Podemos imagina a olun ad -es posible, en e ec o, c ea icciones y o dena las como hacen los
que o denan las ideas mnemo écnicamen e c eando imágenes- mien as que opina no depende de
noso os po que es o zoso que nos si uemos ya en la e dad ya en el e o ”. A is ó eles, Ace ca del
alma, 427 b 19-22, III, 3. T . de T. Cal o, G edos, Mad id, 1978, pag. 225.
[5] A is ó eles, Pe i he meneias, 2,3.; 16 a 3-4.
[6] A is ó eles, Pe i he meneias, 2,3. 16 a 27.
[7] A is ó eles, Segundos analí icos, 100 a 10-14. II, 19.
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Pues bien, no solamen e el alma g iega es á cons i uida de o ma que
puede expe imen a algo así. También los cel íbe os, los cán ab os y los lusi-
anos pueden in eg a se en unidades más amplias y complejas, “que pueden
expe imen a una cosa semejan e”.
Una ez in eg ados en concen aciones u banas más densas, odos ellos
pueden nomb a un amplio epe o io de acon ecimien os, pueden eco da los
y pueden amplia su mundo in e io has a alcanza a ene una in imidad
amplia y compleja, capaz de conco dias y disensiones consigo mismo como las
que desc ibe A is ó eles. Es deci , cuando cons i uyen una polis an compleja
como A enas, Co in o o Roma, su in imidad puede se como la de O es es, la de
An ígona o la de Na ciso.
Mien as an o, enían un g ado elemen al de eunión consigo mis-
mos: el eje sup emo del e nocen ismo, que es el co ela o sociocul u al del
eje co po al, el binomio bueno/malo como unción del binomio noso os/ellos.
Noso os somos los que enemos el pode de gene a , de caza , de posee , de
nomb a , el pode de c ea un mundo y de habi a lo, y eso, la ida, nues a
ida, es el bien sup emo, nues o bien sup emo y así nos lo con i man nues-
os dioses.
Ellos, los o os, los ex anje os, pueden ompe el mundo po que ie-
nen de ue a de él, y po eso son malos. Ellos, los omanos, es án locos po que
hacen cosas absu das y e iden emen e malas, y, po eso, noso os los esca a-
mos y los lle amos a las iendas pa a cu a los. El p incipio de que noso os so-
mos los buenos y ellos son los malos no puede alla , po que el mundo (nues o)
y la ida (nues a) descansa sob e él. El p incipio del e nocen ismo no puede
alla . Noso os somos los buenos.
Pe o el eje sup emo del e nocen ismo no sólo unciona en los cel íbe os.
También en los g iegos y en los omanos. Po eso Pla ón alababa al pe o como
al animal más ilosó ico po na u aleza, es deci , más aman e del conocimien o
y de enso de lo que conoce, y enemigo de lo ajeno y lo que no conoce8.
Las p o incias de la Hispania no son una nación. Pa a se lo ienen
que cons ui muchas ciudades como A enas, Co in o y Roma, o ganiza las de
modo simila y comunica las de modo análogo (incluyendo el uso de una misma
lengua). Pe o pa a eso ienen que se colonizadas, pe de su iden idad é nica, y
abandona su cul u a a la de i a en la co ien e de los iempos y de las gue as
púnicas.
Pa a un conjun o de ibus an he e ogéneas, se una nación es un na -
cisismo inaudi o, inconcebible sin un espejo mucho más pode oso que las an-
[8] Los pe os “se en u ecen al e a un desconocido, aunque no hayan su ido p e iamen e mal
alguno de su mano, y en cambio, hacen ies as a quienes conocen, aunque jamás les hayan hecho
ningún bien [...] Pues bien ahí se nos mues a un ino asgo de su na u al e dade amen e ilosó-
ico”. Pla ón, La República, 376 a-b;I, 16. T . de J.M. Pabón y M. Fe nández Galiano, Ins i u o de
Es udios Polí icos, Mad id, 1969, pag. 89.
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quilas aguas en las que Na ciso se mi aba. Se necesi a mucho más na cisismo,
y, po eso, mucho más espejo, el más pode oso y esis en e de odos los espejos,
a sabe , las le as. Unos espejos de la imagen, como el agua en que Na ciso se
mi aba, y unos espejos de la oz más iables que Eco.
Todo eso se log a cons uyendo los g andes escena ios del pode con sus
g andes espejos, o sea, las ciudades. Ahí, donde había ya una a monía log ada
po una in eg ación muy compleja, podía habe ambién una in e io idad muy
compleja, con unos con lic os como los de la polis, y con una unidad no menos
p oblemá ica que la de la ciudad misma.
Las le as no solamen e pueden con ene odas las ó denes ac uales de
Fa aón. También pueden con ene las del pasado, e incluso las que se da án
en el u u o, en caso de inundación, en caso de sequía, y en caso de in asión
omana. Las le as son un magní ico espejo. Re lejan lo que ha habido, y lo que
hay. Pe o los mejo es espejos se quedan mudos y acíos si no hay luz o si no hay
ningún pasado e enido que pueda e leja se.
Los cel íbe os podían e leja se en espejos g iegos y en espejos omanos,
sob e odo si los g iegos y los omanos ponían la luna y la luz pa a la especula-
ción, es deci , si ponían la lengua, ecogían en ella el pasado de los bá ba os, y
se lo con aban después de habe les enseñado la ín o g iego.
Todo eso ocu ió a pa i del momen o en que empeza on las p ime as
aducciones, o sea, a pa i del momen o en que se podía es ablece cuán o o o
y cuán a pla a co espondía a seis d acmas o a dos ses e cios9.
Eso es ya eunión, diálogo, e ención del pasado, in e io idad; una po-
blación de conciencias sobe anas que saben de su sobe anía. Eso es ya concien-
cia de una ag upación que se puede pe mi i el lujo de cie o na cisismo, y que,
sob e odo, lo necesi a ya.
Coloniza es lle a el humanismo a los bá ba os, implica los e inclui los
en la ges ación del plano de la ep esen ación abs ac a, amplia espacialmen-
e el ámbi o de igencia de dicho plano. Eso es ambién humaniza , amplia
la in e io idad pa a que cada indi iduo en e en ella y pueda euni se consigo
mismo y eposa en sí mismo.
2.- El indi iduo como conjunción de ue zas he e ogéneas.
Una au oconciencia que empieza a sabe de sí no iene po qué se ,
desde el p ime momen o, conciencia de un sí mismo uni a io y simple. No es
así la au oconciencia del homb e homé ico y ni siquie a la del a is o élico10.
[9] “Después del dec e o p ohibi i o de Cesa , las cecas locales siguie on emi iendo acuñaciones
bilingües. A pa i de Claudio la lengua la ina ue ya equisi o pa a ecibi el de echo de ciudada-
nía” Es abón, Geog a ía, lib o III, ed. Ci ., p. 74, no a 126.
[10] En es e epíg a e, de nue o se ecogen ex ualmen e esis de An opología ilosó ica. Las e-
p esen aciones del sí mismo, Biblio eca Nue a, Mad id, 2002

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Los hé oes homé icos no mues an una conciencia de un sí mismo
muy uni a io, y ni siquie a de su cue po. Ello signi ica, como B uno Snell
apun a a en 1946, que no son ‘suje os’ en el sen ido mode no del é mino,
aunque desde luego, en la “desc ipción homé ica es án p esen es los elemen-
os undamen ales de oda concepción de la ‘ esponsabilidad’, po ejemplo, las
nociones de causa, in ención, si uación o con ex o in eg al, acción, consecuen-
cias de la acción, e c.”11.
El pun o de is a de Snell espec o de los hé oes homé icos se asemeja
al de Leenha d sob e los melanesios12, en el sen ido de que las in enciones
y acciones p opias son a ibuidas a pode es y ue zas sob ena u ales, im-
pe sonales o pe sonales, que ope an donde se encuen a el agen e o en o os
luga es.
En ealidad, dado que la noción de cue po es á inculada a la de suje o
y a la de acción, cabe pensa ambién, como ha hecho Foucaul , que el con-
cep o mode no de cue po es ibu a io del de suje o, y que ambos o man una
unidad en el en amado cul u al de las ep esen aciones del sí mismo. Esas
ep esen aciones di ie en en la cul u a g iega y en la nues a, y una in es i-
gación sob e la Iliada di igida en es e p eciso sen ido pod ía pone de elie e
que ampoco el concep o de ‘cue po’ homé ico concue da con el mode no.
Has a la época clásica, el se humano es á poblado de ue zas na u a-
les y sob ena u ales, si es que pueden dis ingui se esos dos ipos de ue za.
Todas son impe sonales inicialmen e, y co esponden después a di e en es
a ibu os de los dioses, según los p ocesos que desc ibie a Du kheim13.
Dichas ue zas son mo idas unas eces po la olun ad del hé oe,
o as po el a um, po los dioses, po el je e, po el o gullo o po la alen ía,
pe o no hay muchas indicaciones explíci as de que el hé oe sea más sí mismo
en unos casos que en o os.
También la noción omana de pe sona p esen a ca ac e ís icas simi-
la es. De i a de la noción ju ídica de pe sonalidad, la cual a su ez consis e
en un sis ema a iable de capacidades o de unciones sociales, que pueden
se desempeñadas po di e en es indi iduos. En cie o modo, las capacidades
se co esponden con las acul ades que o o ga el ó em y el e iche a los p i-
mi i os aus alianos.
En Roma, la pe sona ísica es á in eg ada en el g upo, que es pe sona
colec i a con su pe sonalidad p opia, al que se le impu an las acciones de los
[11] Joan B. Llina es, ¿Son e dade os ‘suje os’ los se es humanos de la G ecia a caica?, en Vicen e San-
élix ed., Las iden idades del suje o, P e- ex os, Valencia, 1997, p. 56.
[12] B. Snell, Las uen es del pensamien o eu opeo. Es udio sob e el descub imien o de los alo es
espi i uales de Occiden e en la An igua G ecia, Razón y Fe, Mad id, 1965, o ig. 1946.
Mau ice Leenha d , Do Kamo. La pe sona y el mi o en el mundo melanesio, Paidos, Ba celona,
1997.
[13] C . E. Du kheim, Las o mas elemen ales de la ida eligiosa, lib o II, cap 6, Alianza, Mad id, 1993.
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indi iduos, los cuales, indis in amen e, pueden asumi la unción de expia
la culpa o ep esen a al conjun o, y eso pe manece así, o en o mas de i adas
del de echo a caico, has a el de echo clásico14.
Toda ía en el de echo ac ual de las cul u as occiden ales es pe ma-
nen emen e ope an e el desglose en e pe sona, pe sonalidad y capacidades
ju ídicas, de iniéndose en ealidad la pe sona po algunas capacidades ju-
ídicas15.
P obablemen e es el modelo au ónomo y absolu o del suje o mode no,
que ha eje cido la hegemonía en nues a cul u a, el que, asumido po Jaege
y Mondol o, les lle a a ambos a polemiza con Snell, que ope a desde o a
pe spec i a.
La noción homé ica de suje o no concue da plenamen e con la mo-
de na, si se en iende que el suje o mode no se iden i ica con el suje o ca -
esiano o kan iano, lo cual no esul a en modo alguno imp oceden e pues o
que ambas concepciones se oman jus amen e como exponen es ípicos de la
mode nidad.
Pe o hay ambién elabo aciones del suje o en é minos de plu alidad,
de in e subje i idad y de sociabilidad, p esen es a lo la go de la his o ia de
nues a cul u a, desde la G ecia clásica has a la misma mode nidad, que
ponen de mani ies o que la hegemonía de lo que Heidegge llama pa adigma
on o- eo-lógico no ha sido pací ica ni absolu a.
De hecho, las concepciones de la psique en é minos de plu alidad de
ue zas pe sonales e impe sonales es án p esen es ambién en el momen o
en que la in e io idad humana iene una complejidad en co espondencia con
la de la polis. Po eso al plu alidad de ue zas apa ece en la enomenología
de la in imidad que A is ó eles lle a a cabo, aunque no como conjun o de
ac o es sob ena u ales.
3. La opología u bana del humanismo a is o élico.
El p oceso de humanización, de gene ación y desa ollo de la cul u a,
no desapa ece al su gi la polis, sino que queda e lejado en ella en o ma de
clases sociales. Las clases sociales son, p ecisamen e, la ep esen ación y el
exponen e de las o mas adop adas po lo humano has a alcanza la pleni ud
que le es p opia..
En la época he oica, eudal, el ideal humano no se ci a en el dominio
del lenguaje, sino en la ue za ísica y en el alo . Ese es el hé oe que ensal-
za Home o y el que can a Pínda o, y ese hé oe puede medi se con cualquie
[14] C . José Luis Mu ga, De echo Romano Clásico. II. El P oceso, Se icio de Publicaciones de la
Uni e sidad de Za agoza, Za agoza, 1989, pp. 70-99.
[15] C . Ignacio Ayme ich, Iden idad indi idual y pe sonalidad ju ídica, en Jo ge V. A egui,
Iden idad pe sonal, en “Anua io ilosó ico”, XXVI/2, 1993, pp.395-413.
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o as e o sin que se ponga en duda la igualdad de ambos. Ulises compi e con
los eacios en las mismas condiciones que con los p e endien es en lo que
se e ie e a igualdad de “especie”, po que en la época homé ica los homb es
oda ía no son “animales acionales”, sino que son los que “suplican a los
dioses y comen pan de igo”16. Co ela i amen e, oda ía no hay “bá ba os”,
oda ía no hay “subespecies” in e io es a los homb es en cuan o que no saben
habla . De hecho, en Home o no se encuen a la palab a “bá ba o”.
Pe o cuando el homb e se de ine po el lenguaje, en onces empieza a
habe semi-homb es o casi homb es, de inidos así desde el pun o de is a po-
lí ico y é ico, y cuyo es a u o me a ísico esul a p oblemá ico po que en onces
las on e as me a ísicas es án empezando a se más ne as que las geog á i-
cas y sociales, y más “ iables”.
A is ó eles es ablece una g adación de lo humano que a desde los
bá ba os y escla os (los escla os son los bá ba os hechos p isione os en gue-
a o en incu siones pi a as) en la posición más lejana, pasando po los niños,
que son homb es en po encia, las muje es, que son “ a ones us ados”, los
campesinos y a esanos, y, inalmen e los homb es lib es, que son los que
“hablan”, es deci , los que oman los acue dos sob e el gobie no de la ciudad,
la polis.
Es a es la g adación geog á ica, sociológica y polí ica de lo humano,
que los es udiosos de A is ó eles se es ue zan po compagina con su me-
a ísica po que en épocas pos e io es las de iniciones me a ísicas e an las
más ele an es. Pe o pa a el p opio A is ó eles la de inición me a ísica de
homb e no enía an a ele ancia como la u o después17, y desde luego no
enía an as implicaciones ju ídico-polí icas
Una ez es ablecida la opología u bana de la humani as, es deci , los
ni eles de lo humano que ienen dados po el es a u o polí ico y cul u al de los
di e sos g upos de habi an es de la polis según sus unciones en el conjun o de
la sociedad, A is ó eles hace su p opues a de humanismo, como g adación de la
humani as den o del g upo de los a ones. Dicho de o a mane a, A is ó eles
es ablece los g ados de un p oceso de humanización é ico y educa i o en el seno
de la polis. Con ello no hace sino ecoge e lexi amen e lo que i e la sociedad
a eniense y, en gene al, g iega, y elabo a lo de un modo sis emá ico, y con ello
sis ema iza los alo es é icos que ienen igencia en la G ecia clásica. Hay una
cie a co espondencia en e la ópica sociológica y polí ica de la humani as, al
como apa ece en la Polí ica, y al como apa ece en la É ica a Nicómaco, pe o no
es el momen o de abunda en el ema18.
[16] C . J. Choza y P. Choza, Ulises, un a que ipo de la exis encia humana, A iel, Ba celona,
1996. C . Rod íguez Ad ados, In oducción a Home o, Labo , Ba celona, 2 ols. 1984.
[17] C . Higinio Ma in, La in ención de lo humano. La génesis sociohis ó ica del indi iduo, En-
cuen o, Mad id, 2007, cap. 1.
[18] Dicha co espondencia puede in e p e a se como una he encia de la sociología o ganicis a de
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
A is ó eles y la his o ia de la an opología ilosó ica
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El é mino humanismo no se conoce en la G ecia clásica19. En su luga
se u iliza o o que es el que los omanos aducen po ‘humanismo’ y que es
‘paideia’. ‘Paideia’ se puede aduci ambién po ‘pedagogía’ o po ‘educación’,
y designa la p ác ica median e la cual los niños son lle ados desde su condición
inicial a la de adul os capaces de una ida esponsable, i uosa y eliz20.
La ‘paideia’ alude a una g adación en las o mas de se humano, que se
puede sis ema iza , y que p opo ciona una ipología o una ópica de la huma-
ni as que A is ó eles o mula de la siguien e mane a21.
A) En el ni el sob ehumano si úa un ipo:
1) El hé oe, homb e ejempla , casi di ino, homb e di inizable o di i-
nizado22.
B) en el ni el humano si úa es ipos:
2) El homb e p uden e. Es el que posee cie as cualidades posi i as,
cie as i udes, median e las cuales con ola sus impulsos y es dueño de sí
mismo23. Es lo que ac ualmen e llama íamos el ciudadano ejempla , el indi i-
duo esponsable, el ‘pad e de amilia’ como ipo ideal, e c.
3) El homb e lábil. Es el que no se con ola y lo sabe24. A es e ipo
co esponden los homb es que se compo an mal espo ádicamen e, los delin-
cuen es ocasionales. Son los homb es a los que se econoce la dignidad humana
median e las ga an ías legales del delincuen e. Pueden da azón de sí y de sus
ac os y po eso se les pide que la den. Pueden se juzgados y esponde en los
juicios. Ac ualmen e lo llama íamos el homb e débil o ágil pe o no ha íamos
una di e enciación ajan e en e es e y el homb e esponsable. Tendemos a
pensa que en cualquie pe sona esponsable y no mal puede mani es a se la
agilidad y la debilidad humana.
4) El homb e dep a ado o degene ado. Es el que no se con ola y no es
conscien e de su descon ol25. En es e ipo en an los homb es que no pueden
esponde po sí en un juicio, y que necesi an que lo hagan en su nomb e, ade-
más de un abogado, un psiquia a. En es a clase en a ían de e minado ipo
de psicópa as, d ogadic os, e c. Ac ualmen e los llama íamos incapaci ados
de un cie o ni el.
Pla ón, lo que iene su ele ancia pa a un es udio del humanismo.
[19] Se ecogen en es e epíg a e ex ualmen e esis de His o ia cul u al del humanismo, Théma-
a-Plaza y Valdés, Se illa-Mad id, 2009. Cap. 2.
[20] La ob a cla e, clásica, y no supe ada en muchos aspec os sob e es e ema es la de We ne
Jaege , Paideia, los ideales de la cul u a. F.C.E., Mad id, 1990.
[21] Sigo a Higinio Ma ín, La an opología a is o élica como Filoso ía de la Cul u a, Eunsa, Pam-
plona, 1993, cap. 1.
[22] E hic. Nic. 1114 b 5-10, 1144 a 6-9, 1144 a 30.
[23] E hic. Nic. 1151 b-34 - 1152 a 6, 1146 a 2-10.
[24] E hic. Nic. 1150 a 29-30, 1151 a 20-23.
[25] E hic. Nic. 1151 a 11-14
Jacin o Choza
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
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La segunda dinámica conside ada po el es agi i a es la é ica. Se alcan-
za o no la pleni ud humana en unción de la educación y del p opio es ue zo
mo al (si se es i uoso o icioso), si uno iene su icien e capacidad y esponsa-
bilidad y la eje ce.
Lo p ime o que se es ablece en esa concepción de la dinámica é ica es la
esis según la cual en e la ealidad ác ica del indi iduo humano y la pleni ud
de esa misma ealidad conc e a, exis e una di e encia que ha de sal a se me-
dian e la p opia ope a i idad, y que el éxi o en la a ea de cub i esa di e encia
no es á ga an izado a p io i de ninguna mane a32 .
Si la pleni ud adical del homb e no se alcanza con ope aciones de esa
índole que emanan de una ins ancia biológica, ¿con qué ope aciones se log a
y de qué ins ancia no o gánica emanan? An e odo, se pone de mani ies o que
en el homb e exis e una plu alidad de ins ancias ope a i as33, ninguna de las
cuales se iden i ica con el homb e mismo34. Dicho de o a mane a, el homb e
no se educe a ninguna de sus ins ancias ope a i as, no consis e en ninguna
de ellas, ni ampoco en el conjun o de odas. No obs an e, de en e odas las
ins ancias ope a i as, hay algunas que son más p opia y especí icamen e hu-
manas, po que sólo se dan en el homb e y po que p ecisamen e en i ud de
ellas el homb e es homb e. En conc e o, la más especí icamen e humana, y la
más undamen al, es el in elec o. Pod ía deci se incluso “que cada uno es ese
elemen o suyo p ecisamen e (el in elec o) si cada uno es lo p incipal y mejo
que hay en él”35. Es po el in elec o po lo que el homb e se dis ingue de los
animales, po 1o que es p opiamen e homb e, y po lo que i e una ida que es
p opiamen e suya.
Lo que signi ica pleni ud del suje o, iene que consis i , po an o, en un
i i que undamen almen e co a po cuen a del in elec o, lo que cada homb e
iene de más p opio, “po que se ía absu do no elegi la ida de uno mismo sino
la de o o”36. “Lo que es p opio de cada uno po na u aleza, es ambién lo más
excelen e y lo más ag adable pa a cada uno; pa a el homb e lo se á, po an o,
la ida con o me al in elec o, ya que eso es p ima iamen e el homb e. Es a ida
se á ambién, po consiguien e, la más eliz”37.
Pleni ud humana, es deci , 1o más excelen e y lo más ag adable al hom-
b e po na u aleza, es un i i que se undamen a en el in elec o, y que cons-
i uye la ida más eliz. La dis ancia que media en e exis encia y pleni ud del
[32] Re omo aho a esis de Conciencia y a ec i idad (A is ó eles, Nie zsche, F eud), Eunsa, Pam-
plona, 2ª ed. 1990, pp. 22 ss.
[33] Pe i Psychés II,2; 413b 9 y II,3; 414a 30.
[34] Pe i Psychés II, l; 412a 27.
[35] E hic. Nic. X,7; 1178 a 3.
[36] E híc. Nic. X,7; 1178 a 4.
[37] E hic. Nic.X ,7; 1178a 5-8.

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A is ó eles y la his o ia de la an opología ilosó ica
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homb e, es, pues, la dis ancia en e la na u aleza humana y la culminación
ope a i a adecuada a ella.
Es e modo de exis encia eliz según la ac i idad más pu a del in elec o,
co esponde, en igo , a la biena en u anza di ina, y “pod ía con jus icia se
conside ada imp opia del homb e”38, “pe o no hemos de ene , como algunos
nos aconsejan, pensamien os humanos pues o que somos homb es, ni mo a-
les pues o que somos mo ales, sino que en la medida de lo posible hemos de
inmo aliza nos y hace odo lo que es é a nues o alcance po i i de acue do
con lo más excelen e que hay en noso os”39, pues “se ía indigno de un a ón no
busca la ciencia (la elicidad) a él p opo cionada”40.
Con es o enemos some amen e ca ac e izada la signi icación de la ple-
ni ud del homb e ( elicidad) y la ins ancia ope a i a median e la cual el hom-
b e la alcanza (el in elec o). El in elec o, que es lo sup emo de cuan o hay en el
homb e, es aquello median e lo cual puede alcanza se la p opia pleni ud, que
es un ipo de ida muy simila a la ida di ina, po que el in elec o es p opia-
men e algo di ino, es ya una pa icipación de la di inidad41.
6. La in e p e ación con lic i a-exis encial de A is ó eles.
La desc ipción de los con lic os en e ue zas “in e io es” que hace A is-
ó eles en la É ica a Nicómaco se e ie e a un sí mismo (au ós) amplio, complejo.
Es di ícil imagina un mundo in e io así de ico y de con lic i o en un escla o
egipcio del año 1.000 a.C., o en un cel íbe o del año 100 a.C., al como es e a-
ado po Es abón en sus desc ipciones de la Hispania omana.
La adición ilosó ica c is iana ha elabo ado la noción de pe sona con
las he amien as concep uales de A is ó eles y ha ansmi ido un concep o
a is o élico de homb e in e p e ado desde esa misma noción de pe sona como
un se sus ancial y uni a io.
Po o a pa e, la mode nidad ha in e p e ado a su ez el án h opos
a is o élico y la pe sona medie al desde su p opia concepción del suje o. Con
odo, es posible e isa la concepción a is o élica del indi iduo humano desde
la pe spec i a de sus p edeceso es y con empo áneos más bien que desde las
de sus ansmiso es e in é p e es. En onces el ca ác e sus ancial, uni a io y
simple del indi iduo humano apa ece como p oblemá ico.
La amis ad con uno mismo, “puede pensa se que la hay en la medida
en que en uno hay dos o más (hé es ì dúo è pleío)”, sos iene A is ó eles42, y la
[38] Me aphys 1,2; 982 b 27.
[39] E hic. Nic. X,7; 1177 b 32-35.
[40] Me aphys, I ,2; 982 b -31.
[41] E hic. Níc. X,7; 1177 b 30.
[42] A is ó eles, E ica a Nicómaco, 1166 a 34-35, IX,4, . de M. A aujo y J. Ma ías, Ins i u o de
Jacin o Choza
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enemis ad con uno mismo, ambién en la medida en que en uno hay muchos.
En e ec o, los homb es de poco ca ác e , “es án en disensión consigo mismos, y
ape ecen unas cosas y eligen o as”. “O os, po coba día e indolencia, se abs-
ienen de hace lo que c een mejo pa a ellos”, “y los que han come ido muchas
acciones ho ibles [...] incluso ehúyen la ida y se des uyen a sí mismos”.
En es e pasaje de la É ica a Nicómaco, la desc ipción de A is ó eles
de las ensiones que in eg an o desin eg an a un indi iduo, se oman
me a ó icamen e de las ensiones que cons i uyen y desga an a una sociedad.
“Buscan o os con quienes pasa sus días y se huyen a sí mismos, po -
que se acue dan de muchas cosas desag adables y espe an o as pa ecidas
es ando solos, y es ando con o os no piensan en ellas. Como no ienen nada
amable, no ab igan ningún sen imien o amis oso hacia sí mismos, y, en con-
secuencia, las pe sonas de es a índole ni se complacen ni se conduelen consigo
mismas; su alma, en e ec o, es á di idida po la disco dia, y una pa e de ella,
po causa de su maldad, su e si se la apa a de cie as cosas, mien as que o a
pa e se goza, y una pa e la a as a en una di ección, y o a en o a, como
desga ándola. Y si no es posible sen i a la ez dolo y place , anscu ido un
poco de iempo, sien e dolo po habe sen ido place , y que ía que aquello no
le hubie a sido ag adable, po que los malos es án llenos de a epen imien o”43.
La a monía, ya se a e de la de un indi iduo o de la de una sociedad,
es di ícil si hay que log a la median e la conexión de nume osos elemen os, si
se a a de una a monía compleja. Al con ecciona ese o denamien o, según el
modo en que se in eg en los elemen os, y según la selección de los que se an a
in eg a en el sis ema y de los que se dejan al ma gen, el esul ado puede se
algo que se denomine “indi iduo”, “ciudad”, “alma”, o con o as palab as. Pe o
“indi iduo”, “ciudad” y “alma”, aunque sean in eg aciones que muchos g upos
hablan es han ealizado, no in eg an en odos ellos los mismos elemen os ni de
la misma mane a.
“Las elaciones amis osas con nues o p ójimo y las no as po las que
se de inen las dis in as clases de amis ad pa ecen de i adas de los sen imien-
os que enemos espec o de noso os mismos”. En e ec o, el homb e bueno
“es á de acue do consigo mismo y desea las mismas cosas con oda su alma; y
quie e cie amen e el bien pa a sí, y lo que se le mues a como al, y lo pone en
p ác ica, (pues es p opio del bueno eje ci a el bien), y lo hace po causa de sí
mismo (pues o que lo hace po causa de su men e, que es aquello en que pa ece
es iba el se de cada uno); y quie e i i y p ese a se él mismo, y sob e odo
aquella pa e suya po la cual piensa”44. E ec i amen e, el in elec o es aquello
Es udios Polí icos, Mad id, 1970, p. 145.
[43] A is ó eles, E .Nic., 1166 b 11-24, IX, 4, pag.145. Aquí los malos son. ob iamen e los que se
saben malos según la de e minación cul u al igen e de los binomios bueno y malo, eal e i eal, e c.
[44] A is ó eles, E .Nic., 1166 a 1-26, IX, 3, pag.143.
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po lo que el homb e se da cuen a de que es á i o, de que es á a gus o y eliz
(cuando es el caso), y de que es él.
Es a i o, es a a gus o y se uno mismo, es la iple y sup ema aspi-
ación humana. “Po que la exis encia es un bien pa a el homb e cabal, y nadie
que ía ene lo odo a condición de ol e se o o (pues Dios es el que siemp e
iene ya odos los bienes), sino siendo lo que es, y pa ece que el se de cada uno
consis e en el pensa , o p incipalmen e. Un homb e así quie e pasa el iempo
consigo mismo, po que es o le p opo ciona place : el ecue do de sus acciones
pasadas le es ag adable, y las espe anzas que iene del u u o, buenas, y, po
an o, g a as. Su men e le p opo ciona en abundancia obje os de con empla-
ción. Se duele y se goza en el más al o g ado consigo mismo, pues siemp e le
son penosas o g a as las mismas cosas, no unas eces unas y o as o as, ya
que, po así deci lo, no puede a epen i se de nada”45.
Es a desc ipción del sí mismo (au ós) bueno se e ie e a Dios y al hom-
b e. Pe o ambién a la ciudad (polis), e incluso, aunque A is ó eles no pensa a
es ic amen e en eso, al Es ado. De odas o mas, esa unidad y esa a monía
es ideal, y pe enece al o den é ico y polí ico del debe se , más que al o den
on ológico de lo que ealmen e es.
A is ó eles dice que la men e (el nous del a ado Sob e el alma) es
“aquello en que pa ece es iba el se de cada uno”, y sin emba go ambién dice
que uno no se hace bueno po que su men e enga muchas cualidades ( i udes
dianoé icas), sino po que las enga él mismo (el au ós de los a ados de é ica
y donde adican las i udes mo ales)46. Además c ee que es muy di ícil “se
bueno y se eliz a la ez”.
Po o a pa e, A is ó eles sos iene que hay muchos ipos de homb e
(el án h opos de la Polí ica), po que la men e y las i udes se dan en muchos
g ados y o mas según la edad, el sexo, la ac i idad labo al, e c. Esc ibe que
además de muchos ipos de polis hay ambién ag upaciones humanas que no
son polis y donde los indi iduos dudosamen e son humanos en el pleno sen ido
del é mino.
Dicho de o a mane a, en el uni e so men al de A is ó eles la coinci-
dencia y la unidad en e el nous, el au ós y el án h opos se da en los casos en
que la conexión en e pode , se p opie a io, pone nomb e, sabe y ac ua mo-
almen e, se p oduce de una de e minada mane a, no demasiadas eces, y que
dicha unidad es con ingen e y iene es a u o de conquis a é ica.
El homb e de A is ó eles es un se pa icula , que pod ía encon a se
en la al e na i a inacep able de aliena se comple amen e ( ende su alma)
pa a ene lo odo, de enuncia a se sí mismo pa a se eliz. El Dios de A is-
[45] A is ó eles, E .Nic., 1166 a 1-26, IX,3, pag.143.
[46] “Po elegi lo bueno o lo malo nos hacemos cie o ca ác e , pe o no po opina ”, A is ó eles,
E ica a Nicómaco, III, 2; 112a 1-3.
Jacin o Choza
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ó eles ya lo iene odo desde siemp e, y no es un suje o pa icula que pueda
aliena se o ende se a nadie; su sí mismo y su elicidad cons i uyen una uni-
dad sus ancial y simplicísima, necesa ia e in ulne able. La Polis y el Es ado
ienen muchas ca ac e ís icas del homb e, pe o, como el homb e, aspi an a
pa ece se a Dios en cuan o a a monía, au osu iciencia y es abilidad.
La a monía del indi iduo, de la aldea, de la ciudad, del es ado y de
Dios, exis e si ealmen e coinciden el eje de lo p opio y lo ajeno con el de lo
e dade o y lo also y con el de lo bueno y lo malo. El homb e singula pa ece
pode eposa sob e sí mismo solamen e cuando conside a que lo p opio es lo
plenamen e eal, es lo bueno y es lo e dade o. Y lo mismo los g upos sociales,
los es ados y Dios.
Cuando esos ejes dejan de ene un único y mismo cen o se ag ie an
los indi iduos, las sociedades y los es ados, po que la iden idad pe sonal, an o
indi idual como colec i a, suele es ablece se espec o del bien. En e ec o, nadie
puede acep a se a sí mismo más que como acep able. Pe o su gen nue os p o-
blemas cuando se expe imen a que el c i e io de acep abilidad, o sea, el bien,
ampoco es uno, sino plu al, y que esa plu alidad ampoco esul a ácilmen e
uni icable.
Quizá es imposible que el econocimien o inicial, el que es ena al indi-
iduo con los p ime os a uajes y las p ime as ma cas, con los p ime os nom-
b es y las p ime as palab as, lo acoja en é minos de “malo” y also pe o eal,
y quizá es imposible que el indi iduo se acep e a sí mismo como siendo econo-
cido de esa mane a. Si acaso, eso se puede asumi después. La expe iencia de
las p opias de iciencias y limi aciones, de las p opias nega i idades on ológicas
y é icas, pe enece a un momen o pos e io , al de lo que Hegel y Gadame
llaman expe iencia de la conciencia, y que consis e p ecisamen e en la com-
p ensión de que el p ime sis ema de ma cas, alo aciones y signi ican es es
un sis ema pa icula .
La unidad del indi iduo a is o élico es una sín esis de es elemen os
i educ ibles: nous, au ós y án h opos. Pe o esa sín esis es, cuando se log a, ines-
able, y log a la es la máxima aspi ación é ica y polí ica.
La a monía del indi iduo consigo mismo, su unidad, se de ine unas
eces según el modelo de la unidad de la polis consigo misma, de la a monía
polí ica, y o as eces es el modelo de la a monía polí ica la que se u iliza pa a
desc ibi la del indi iduo y su unidad. Según dicho modelo se cons uye am-
bién la unidad de Dios.
En los es casos, el del homb e, del de la ciudad, y el de Dios, el sí
mismo queda siemp e como un más allá enigmá ico, que hace ale su i educ-
ibilidad al pensa y al ob a , a las ac uaciones y a las unciones sociales. El sí
mismo es del o den del se , mien as que los nomb es, las ma cas, las ac uacio-
nes y las unciones son del o den del sabe y del hace .
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En el in en o de uni ica el sí mismo con las ac uaciones y las unciones
es como su ge la noción de pe sona en el seno de la cul u a g eco- omana, o sea,
en el seno de la cul u a occiden al, y pos e io men e, y en a iculación con ella,
la noción de suje o y la de exis en e.
7. Cla es me a ísicas de la An opología.
Una geome ía es un modelo eó ico de espacio, una ísica un modelo
eó ico de uni e so, una lógica un modelo eó ico de azón y una me a ísica un
modelo eó ico de ealidad47. Desde comienzos del siglo XX se acep a que no
hay ninguna geome ía que coincida pe ec amen e con el espacio eal, ni am-
poco ninguna ísica que co esponda exac amen e al uni e so eal, y lo mismo
puede deci se de los modelos eó icos de desa ollo económico, de p ocesos pa-
ológicos, e c.
El es a u o de la iloso ía, el sabe que se busca, aunque puede di e-
encia se de los demás sabe es po las ca ac e ís icas de sus p incipios y po
el modo de e e i se a ellos, y aunque pueda di e encia se de oda epis eme en
cuan o que es un cie o sabe ‘absolu o’ en los é minos en que señaló A is-
ó eles48, no escapa a la condición de concepción humana, de elabo ación del
in elec o humano.
G an pa e de la iloso ía occiden al es á elabo ada según el modelo
eó ico de la p imacía de la sus ancia, es deci según el modelo on o- eo-lógico
al que nos hemos e e ido al p incipio de es e es udio, según la denominación
que le dio Heidegge en 195749, y según la sis ema ización a is o élica de los
sen idos del se .
No hay en la his o ia de la iloso ía occiden al muchos modelos eó icos
al e na i os, o bien si los hay apenas es án desa ollados, po que el mode-
lo eó ico de la sus ancia o ecía siemp e ecu sos y i ualidades su icien es
pa a pensa los p oblemas de cada momen o50.
A pa i de la g an sis ema ización a is o élica, la cons i ución on-
o- eo-lógica de la me a ísica consis e en la on ologización y pe soni icación de
Dios de e minado como el se sup emo, como en e sup emo, al que se concibe
como sus ancia ipe sonal. Las cla es pa a la comp ensión de Dios son, consi-
guien emen e, po una pa e, las ca ego ías de sus ancia y causa aplicadas al
[47] También en es e epíg a e se ecogen ex ualmen e esis de An opología ilosó ica. Las ep e-
sen aciones del sí mismo, ci . Cap. 9.
[48] A is ó eles, Me a ísica I, 2, 982 a 3 ss.
[49] M. Heidegge , La cons i ución on o- eológica de la me a ísica, en Iden idad y di e encia, An-
h opos, Ba celona, 1988.
[50] Sob e la elación del modelo subs ancia-acciden e con el modelo suje o-obje o y su endimien-
o en la iloso ía occiden al, c . E. Tugendha , Au oconciencia y au ode e minación, F.C.E., México,
1993.

Jacin o Choza
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
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se sup emo y a su elación con los se es c eados, y, po o a, las p opiedades
ascenden ales del se 51, y esas son ambién las cla es pa a la comp ensión
del sí mismo humano.
T as el descub imien o g iego del logos, la plu alidad de los enómenos
y ue zas del cosmos, que es aban e e idas a las “ ue zas sup emas” como di-
inidades no de inidas, según elaciones que ampoco es aban de inidas, se
uni ican en o no a una noción una y única, que p ime o es el ‘agua’ de Tales
de Mile o y lo ‘inde e minado’ (apei on) de Anaximand o, y después el ‘se ’ de
Pa ménides. En odos los casos la noción de lo p imo dial es concep ualizada
con ca ac e es di inos y desc i a en himnos y poemas de es ilo e oca i o e in-
oca i o.
La noción de ‘se ’ de Pa ménides enía no ables en ajas sob e las de-
más po que pe mi ía exp esa , en é minos p edica i os, la plu alidad de lo
eal y de lo posible educida a la unidad del plano ep esen a i o de la gene a-
lidad abs ac a, que se consolidaba con la eme gencia del de echo abs ac o, la
homogeneización mone a ia y la au onomización de la es é ica52.
A is ó eles lle ó a cabo una uni icación de esas o mulaciones es able-
ciendo como p ime sen ido del ‘se ’ la ca ego ía de sus ancia (ousia), de inien-
do la co espondencia o conmensu ación en e los modos de se y los modos
de deci , y sis ema izando los usos del logos. De ese modo quedó es ablecido
que ‘se ’ quie e deci exis i en sí mismo como algo de e minado, como una
‘ o ma’ o ‘esencia’, que cuen a con su p opia ue za pa a man ene se exis iendo
y ac uando, con su ‘na u aleza’, y que la ealidad es un conjun o de se es, de
sus ancias, di e enciadas e i educ ibles en e sí.
La uni icación de odas las di e en es ‘sus ancias’ se log a en el pensa-
mien o neopla ónico y c is iano median e la ca ego ía de ‘ elación’, de en e
cuyas a iedades la de ‘p incipio’ y ‘causa’, de inidos como aquello de lo que
algo p ocede de alguna mane a, pe mi e je a quiza las ealidades según su
p ocedencia y dependencia.
La p imacía de la sus ancia se co esponde con la p imacía del ac o, que
pa a A is ó eles iene es sen idos: kínesis (mo imien o), en elécheia (esencia,
o ma y in) y p axis (acción, ope ación)53. En la medida en que el in elec o
(nous), “la acul ad de cap a o mas”54, g acias a su p axis p opia, puede a -
icula esas o mas median e p oposiciones en cong uencia con las conexiones
enoménicas, el in elec o al pensa exp esa en palab as el logos que ige la ea-
[51] C . R. Panikka , El silencio del Buddha. In oducción al a eismo eligioso, Si uela, Mad id,
1996, pp. 199-206
[52] C . An opología ilosó ica. Las ep esen aciones del si mismo, Biblio eca Nue a. Mad id,
2002, cap. 2.
[53] C . R. Yepes, La doc ina del ac o en A is ó eles, ci . cap. 5, 6 y 7.
[54] A is ó eles, De Anima, 429a 15
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
A is ó eles y la his o ia de la an opología ilosó ica
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lidad. El logos es así el logos del se y, a la ez, el logos del pensa , y las eglas
de a iculación adecuada del logos son las eglas de cons i ución de la ciencia
(epis eme) y po an o de ob ención de la e dad.
La co espondencia en e ac o, sus ancia y se e i a i o da luga a la
ciencia y a la e dad en aquellos ámbi os en que se a a de las ealidades “que
son siemp e de la misma mane a y no dependen del ac ua humano”, y que son
el obje o de “la pa e cien í ica del alma”, mien as que “la pa e delibe a i a”
se ocupa de “las cosas que pueden se de o a mane a” y que son obje o de la
p oducción (poiésis) y de la acción (p axis)55.
La acción y la p oducción no co esponden pues al se en el sen ido de
la sus ancia y de lo e dade o, sino en el sen ido del acciden e y de la po encia
(dynamis), pues o que se a a de ac os no en el sen ido de en elequia, sino en
el sen ido de mo imien o (kínesis) y de acción (p axis). Po eso ampoco les co-
esponde un logos es ic amen e e dade o en el sen ido de la epis eme, sino
un logos ‘de icien e’, que es el que A is ó eles señala pa a el a e en gene al
( echne), y pa a la poé ica y la e ó ica en pa icula .
De en e odos los in elec os hay uno que es el sup emo, que comp ende
odas las o mas y ambién la suya p opia, que es la ida en g ado sumo. “Y ie-
ne ida, pues el ac o del en endimien o es ida, y Él es ac o. Y el ac o po sí de
Él es ida nobilísima y e e na. A i mamos, po an o, que Dios es un i ien e
e e no nobilísimo, de sue e que Dios iene ida y du ación con inua y e e na;
pues Dios es es o”56.
A A is ó eles no se le ocu ió deci que si Dios podía conoce odas las
o mas podía igualmen e gene a las o c ea las de la nada, aunque sí que la
me a (el in, elos) de odas las sus ancias e a asemeja se a la di ina. Po eso el
modelo on ológico g iego o ecía i ualidades pa a concep ualiza el con enido
del mensaje c is iano, de mane a que la dinámica de la his o ia de la sal ación
podía queda acogida en la dinámica on ológica.
Po o a pa e, a A is ó eles ampoco se le ocu ió que el i i de Dios
pudie a pa ece se al i i humano, y que consis ie a en que e , sen i , ac ua
lib emen e en el mundo, y, aún an es, ac ua lib emen e pa a c ea lo. Pe o a
los pensado es c is ianos, desde Jus ino y Clemen e a Tomás de Aquino, sí, y
siguiendo el modelo a is o élico pensa on que la pe ección di ina es aquello de
lo que odos los se es pa icipan y lo que odos los se es ape ecen se .
Desde ese pun o de is a, odos los se es, en cuan o que son delimi a-
ciones o ci cunsc ipciones del se , son en idades que ienen unidad, aliquidad
(esencialidad), e dad, bondad, y belleza, a odo lo cual, po no se p opio ex-
clusi amen e de uno o a ios modos de se o ca ego ías, sino de odos, se les lla-
[55] A is ó eles, E ica a Nicómaco, VI, 3-4.
[56] A is ó eles, Me a ísica, XII, 7, 1072 b 26-30, ed. De V. Ga cía Yeb a, G edos, Mad id, 1987,
pp. 624-5.
Jacin o Choza
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 143-169.
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mó p opiedades ascenden ales del se . En la medida en que cada una implica
a odas las demás po que no se unda en la delimi ación p opia de cada en e
sino en la in ini ud del se , se es ableció que los ascenden ales se con e ían
en e sí, que lo que e a algo, y po el solo hecho de se y se algo, e a ambién
cognoscible, o sea, e dade o, y algo uni a io, y bueno57.
El modelo on ológico g iego o ecía unas posibilidades de in eg ación
y uni icación que el pensamien o c is iano medie al explo ó ampliamen e. La
sus ancia es á en endida desde A is ó eles como e lexión comple a, como noe-
sis noeseos, aunque A is ó eles siemp e sub ayó la i educ ibilidad de una plu-
alidad de sus ancias, y legó a la pos e idad el p oblema de su uni icación.
Cuando la iloso ía pos e io desa olla la noción de suje o, lo hace so-
b e el p ime sen ido del se como sus ancia, y lo en iende como e lexión. En
e ec o, Asegún dice A is ó eles en Me a ísica IV, 8 (1017b 23), [...] sus ancia se
dice en p ime luga de la esencia de la cosa que se exp esa en la de inición [...]
En segundo luga se denomina sus ancia el suje o o supposi um que subsis e
en el géne o de la sus ancia [...] Sus ancia se dice ambién de los es nomb es
con que se signi ica la cosa, que son ‘cosa eal’ ( es na u ae), subsis encia (sub-
sis en ia) y sus ancia (hypos asis). En cuan o que exis e en sí y no en o o se
denomina subsis encia [...] En cuan o que co esponde a alguna na u aleza
común se dice ‘ es na u ae’, como ‘es e homb e’ signi ica ‘ ealidad de na u aleza
humana’ ( es na u ae humanae), y en cuan o que subyace a los acciden es se
denomina hypos asis o sus ancia”58.
Desde la p io idad del se en endido como lo que es en sí, un mismo
modelo eó ico, la ca ego ía de sus ancia, pe mi e concep ualiza a Dios (Ip-
sum esse subsis ens)59, al homb e (supposi um de na u aleza acional), y las
ealidades del cosmos ( es na u ae).
El se en endido en el sen ido de la sus ancia ha sido el p incipal ins-
umen o eó ico u ilizado pa a pensa el mundo, el homb e y Dios ambién en
la mode nidad, sólo que adicalizando y pe eccionando la concepción del se
e i a i o pa a cons ui una epis eme que supe ase las imp ecisas o mas de
la simili udo medie al y p emode nas (analogía, con enien eia, simpa ia, e c.)
y pe mi iese una sabidu ía como ciencia es ic a.
La co espondencia en e se eal y se e i a i o se ajus ó es ablecien-
do la coincidencia en e pensa y se en endido como undamen o, coincidencia
que podía o mula se como ga an izada po Dios (en el caso de Desca es),
como pos ulado de iden i icación en e las condiciones de posibilidad y las con-
diciones de pensabilidad (en el caso de Kan ), o como iden i icación en e azón
y undamen o en la culminación his ó ica del p oceso de la azón (en el caso de
[57] C . Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, 5,3;11,3;16,5.
[58] Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, 29, 2 c.
[59] S. Th., 3,4.
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A is ó eles y la his o ia de la an opología ilosó ica
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Hegel). La azón cien í ica asumía así ambién las a eas que el pensamien o
an iguo y medie al había dejado asignadas a la azón p ác ica, de mane a que
la mo al y la polí ica podían se con empladas en el ho izon e de p og eso que
la ciencia había abie o.
La mayo pa e de nues a adición ilosó ica ha pensado el mundo, el
alma y Dios desde es e modelo on o- eo-lógico. En ealidad, no se a a de un
modelo elabo ado especí icamen e po Pa ménides, A is ó eles, Agus ín, To-
más de Aquino, Desca es, Kan o Hegel, pues, de un modo u o o, odos ellos
se han encon ado con las limi aciones que enía y han in en ado supe a las
según los p oblemas que in en aban esol e . Se a a de un conjun o de esis
omadas axiomá icamen e, como la p imacía del sen ido del se según la sus-
ancia y el ac o, la conmensu ación de esos sen idos del se con el logos p opo-
sicional y la p imacía del pensa eó ico.
Según la igencia de ese pa adigma, la p imacía del o den del se que-
daba comp ome ida en el o den del pensa , y se ins au aba una hegemonía del
logos e e ido al se como sus ancia o esencia, o sea e e ido al en e, y ol idado
del se . Sob e es os supues os se elabo a on los concep os cla e que de inen lo
eal y lo i eal, lo bueno y lo malo, lo e dade o y lo also, e c., de mane a que
lo que no se a enía con el pa adigma se conside aba i acional, ilógico, inhu-
mano, inmo al, a eo, e c., en los é minos señalados po Heidegge en la Ca a
sob e el humanismo.
El modelo g eco-ilus ado de ealidad y de azón io a lo la go del siglo
XX la eme gencia de o os modelos al e na i os, cie amen e menos comple os
y e e idos a aspec os más pa icula es, pe o a inales del siglo el olumen de
odos ellos ha llegado a cons i ui una cie a al e na i a que, en conjun o, de-
sa ía la secula hegemonía del modelo p eceden e.
Po lo que se e ie e al mundo, la ciencia con empo ánea se ha abie o
caminos pa a pensa iempos y espacios plu idimensionales con lenguajes
ma emá icos an es inexis en es, y se ha aden ado en los emas más ebeldes
al pa adigma clásico y mode no como son el caos, la ma e ia, el iempo, la
ue za y o os.
Con ello se sigue buscando cie amen e la conmensu ación en e ea-
lidad y logos, pe o no en é minos axiomá icos como si se a a a de algo que
iene dado de suyo po la na u aleza del se y la del logos, sino más bien en
é minos p oblemá icos en cuan o que el logos cien í ico no aspi a a ob ene la
e dad del uni e so sino a que sus modelos eó icos sean ‘ alsables’ según la
exp esión de Poppe .
No se a a solamen e de un cues ionamien o de la an igua co espon-
dencia en e se y pensa , sino ambién de un cues ionamien o de la p imacía
del sen ido del se según la sus ancia y la en elequia an e la p imacía del se en
el sen ido del pode , la p oducción y la acción. Es deci , se a a de una ec i i-
cación de la geog a ía de “lo que es siemp e de la misma mane a y no depende