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Comunicación republicana e identidad nacional en la España de los años treinta

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Comunicación republicana e identidad nacional en la España de los años treinta

Author: Bordería Ortiz, Enrique
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ece149f9-6b47-4cb3-bbf8-108f9d941046/download
COMUNICACIÓN REPUBLICANA E IDENTIDAD
NACIONAL EN LA ESPAÑA DE LOS AÑOS TREINTA
En ique Bo de ía O iz
(Uni e sidad de Valencia. Á ea de Pe iodismo)
Es e a ículo p e ende apun a la hegemonía conse ado a en el p oceso de
cons ucción de la iden idad nacional española, y e idencia el acaso del égimen
de la II República pa a a icula un discu so nacional iden i a io al e na i o y un
p oyec o de comunicación en pos de la epublicanización del país.
Uno de los enómenos his ó icos con empo áneos que es á gene ado, en el camino
compa ido po la cul u a y los medios de comunicación, algunos de los abajos
his o iog á icos más in e esan es es aquel que ha abundado en el p oceso de
cons ucción del Es ado-nación desde el siglo XIX en adelan e, desbo dando la
pa icipación de los elemen os polí icos, ju ídicos, económicos o incluso ísicos. El
discu so sob e la nación y el nacionalismo se ha is o en iquecido con di e sas
apo aciones en las que la e lexión se ha cen ado en el componen e inma e ial de es as
ideologías, en las con icciones, c eencias y sen imien os de pe enencia que han do ado
de “espí i u” a las naciones. Hablamos de in e p e aciones que conside an al
nacionalismo como a e ac o cul u al, en el que además de las bases obje i as de
iden i ican la pe inencia a una comunidad, se ponen de elie e los c i e ios subje i os
de iden idad nacional que han do ado de cohesión a los p oyec os nacionales
1
.
El pun o de pa ida se si úa en la ob a de Benedic Ande son y su eo ía de la
cons ucción de una “comunidad imaginada” como cons ucción de la nación, en la que
la imp en a (po ex ensión, los medios e ins i uciones de la comunicación) jun o con el
me cado y el idioma se con e ían en e e encia básica pa a en ende la con igu ación
de nue as men alidades nacionales, es o es, del sen imien o de pe enencia a una
colec i idad polí ica de e minada
2
. Pa a Benedic Ande son, la nación y el nacionalismo
1
Véase FOX, I (1997) La in ención de España. Mad id: Cá ed a, pp. 15 y ss.
2
ANDERSON, B (1983). Imagined Communi ies. Re ec ions on he O igin and Sp ead o Na ionalism.
Hay una aducción ecien e en nues o país. (2005) Comuni a s imaginades : e lexions sob e l'o igen i
la p opagació del nacionalisme. Valencia: Uni e si a de València. Se ei de Publicacions ; Ca a oja :
Edi o ial A e s, S.L.
son a e ac os cul u ales his ó icamen e de e minados. Es deci , la nación se de ine
como una comunidad polí ica imaginada que acompaña a las de e minaciones obje i as.
Po el mismo iempo E ic Hobsbawm señalaba que ese p oceso de nacionalización y de
legi imación de los p oyec os nacionales cuando se encon ó con el desa ío democ á ico
a pa i del úl imo e cio del siglo XIX u o que e o za su legi imidad y pa a ello se
pusie on en ma cha di e sas p ác icas sociales colec i as que a aban de e o za la
cohesión social po medio de adiciones, buena pa e de ellas in en adas
3
. El aspec o
comunica i o más pe inen e es de alla como odas esas p ác icas y ce emonias
colec i as encon a on la mejo caja de esonancia en los medios de comunicación, que
se con ie en en esa cen u ia uno de los mejo es ins umen os nacionalizado es.
Cie amen e ese es un aspec o decisi o: cómo los medios de comunicación, más
allá de la p ensa, se con i ie on en ins umen os decisi os en las polí icas de
nacionalización emp endidas desde mediados del siglo XIX. Jun o a los elemen os
ma e iales que edi icaban el Es ado: leyes, adminis ación, me cado, comunicaciones,
e c., inie on a suma se oda una se ie de pau as y ac uaciones que enían como
obje i o, después de hace la nación, do a se de nacionales. Como señaló en 1860
Massimo d’Azeglio: “È a a l’I alia, anco a da a e gli i aliani”.
En ese mismo sen ido esul a pe inen e apun a la e lexión de Pe e Uwe
4
a
a és de un abajo donde explicaba como la li e a u a alemana llegó a se
ins i ucionalizada como un apa a o den o de la sociedad ci il que se ía pa a impa i y
e o za ac i udes y con icciones, y cómo la c í ica li e a ia pasó de la academia a los
pe iódicos y e is as pa a pos ula una conexión en e el desa ollo de la li e a u a y de
la polí ica nacional.
Nues o p opósi o ha sido en en a nos a la comunicación en los años 30 del siglo
XX pa a obse a como la p opaganda polí ica con ca ác e nacionalis a se con i ió en
una de las cla es discu si as de la Gue a Ci il y en la que cabía p egun a se el po qué
de su eno me po encia en ambos bandos: o lo que es lo mismo, p egun a se po cómo
había su gido un po en e nacionalismo como ec o cen al de la comunicación en esos
años y en qué medida se o ien aba ese ecu so.
En es e sen ido econocemos que no podemos da po comple adas las
conclusiones en la medida en que po la eno me ampli ud de aspec os dignos de
3
HOBSBAWM, E. (1988): L’in enció de la adició. Vic: Eumo; edición o iginal en inglés de 1983.
4
UWE, P. (1989): Building a Nacional Li e a u a (The Case o Ge many, 1830-1870). Co nell
Uni e si y P ess.
a ención y la ampli ud del enómeno, las ideas apo adas esul an básicamen e una
ap oximación. En p opiedad podemos a i ma que a anzan en una ía in e p e a i a
ímidamen e apun ada con an e io idad pe o que p ecisa de más es udios de campo que
apun alen y e i iquen las hipó esis esbozadas.
Nues a esis esul a concluyen e a la pa que iene un ue e componen e
polemizado y se sus en a en los apun es ealizados po Elo za
5
en su abajo sob e el
nacionalismo como mi o de acción socil cuando ad e ía de “la e icacia del ciclón
mo ilizado del p ime e cio del siglo XX” y su p esencia decisi a en los g andes
con lic os bélicos de la his o ia española con empo ánea.
Pa a nues a in e p e ación, en p ime luga esul a e iden e el nau agio de la
República en el ámbi o polí ico y legal a la ho a de consolida el g an p oyec o de
e o mis a. Al iempo ambién podemos habla del in en o acasado de esa misma
Republica po le an a una comunidad epublicana capaz de suplan a la idea
adicional de España asen ada en las úl imas décadas. La República as su
p oclamación en 1931 enía el e o pendien e de la ex ensión y gene alización de
p oyec o epublicano y sus p incipales ideas esenciales, laicismo, descen alización,
cul u a popula , e c., alo es que a en aban di ec amen e con a los alo es inmu ables
de la España conse ado a, sumo sace do e de la idea nacional desde su pues a en
ma cha a pa i del p oceso e oluciona io bu gués du an e el siglo XIX. La idea de la
República has a ese 14 de ab il se condensaba más en un conjun o de espe anzas y
anhelos, en una ue e idealización mace ada en el iempo de lucha y oposición a la
mona quía, que p on o se esol ió como uno de los aspec os más disol en es de la
c edibilidad y popula idad de ese p oyec o epublicano. An es de c ea una sólida
pe cepción nacional, compa ida po amplias mayo ías en o no al p og ama
epublicano, la República se eía p og esi amen e abandonada po aquellos que no
encon aban en ella las aspi aciones la gamen e incubadas.
Esas insu iciencias no e an más que la conc eción de la p opia debilidad del
p oyec o comunica i o de la II República
6
. El epublicanismo español ca ecía de una
idea mode na de la u ilización de la in o mación y los medios en las sociedades del
5
Elo za, A. (1997): “El nacionalismo español como mi o mo ilizado . Cua o gue as”. En C uz, R. y
Pé ez, M.: Cul u a y mo ilización en la España con empo ánea. Mad id: Alianza Edi o ial, p.61.
6
Una sín esis de los p oblemas del gobie no Azaña con la p ensa en el p ime bienio epublicano, en
Fuen es, J. F. y Fe nández, J. (1997) His o ia del pe iodismo español. Mad id: Sín esis, pp. 230 y ss. Una
e lexión global sob e el p oblema comunica i o del epublicanismo en los años ein a en nues a
ponencia p esen ada al I Cong eso El epublicanismo en España, O iedo 2004: “Gana la conciencia,
siglo XX. No había asimilado en líneas gene ales la impo ancia que el ma ke ing
mode no, en sus p ime os es adios y p ác icas, debía ene pa a es abiliza y di undi un
p oyec o polí ico de un calado an ambicioso como ue el de la II República. Anclados
en los iejos mecanismos de la agi ación polí ica y de p oseli ismo mili an e p opios del
siglo XIX, en e el mi in adicional, las euniones, asambleas y cenas polí icas, has a la
ecu en e con ianza en las posibilidades de la educación pública, de la escuela pa a
o ma una nue a gene ación de españoles, los epublicanos pe die on una opo unidad
p eciosa. Las pocas oces que in uye on el alo mode no de la comunicación de masas
no log a on enmenda el pano ama. Sólo la u gencia del con lic o bélico, y más aún el
p o agonismo polí ico e ins i ucional de o as ue zas de la izquie da, del ana quismo al
comunismo, especialmen e es e úl imo, ab ie on el camino pa a la explosión
p opagandís ica en el iempo de la gue a.
Jun o a ello esul a sin omá ico ambién comp oba el papel desempeñado po las
indus ias cul u ales y las exp esiones del ocio y del en e enimien o en la II República.
C eemos e elado comp oba la eno me dis ancia exis en e en e el agi ado y
desa ian e con ex o social y polí ico de la España de los años ein a en España y la
emá ica que inspi a los con enidos de esos p oduc os de las indus ias cul u ales, de las
o mas de ocio más popula es del momen o. En un abajo ex emadamen e in e esan e
Se ge Salaún
7
ad e ía que la canción española en el p ime e cio del siglo XX no sólo
se había in eg ado en el en amado de una pode osa indus ia cul u al, sino que ambién
se con i ió en un o midable ins umen o de ep oducción del conse adu ismo, de la
mo al ca ólica e incluso campo abonado pa a el más acend ado nacionalismo español.
Aunque el au o ancés no los iden i ique, los p opie a ios de esa nacien e indus ia del
ocio no debían mili a , pa ece ob io deci lo, en las ilas de la izquie da española, ni an
siquie a del epublicanismo, sino que ep esen aban abie amen e los in e eses sociales
de la bu guesía española más conse ado a. Al iempo que hacían ab ían los negocios
de la nacien e sociedad de masas, e o zaban el con ol social a a és de la
ep oducción de su ideología social, po más que apa ecie a dis azada bajo los
p oduc os de esa nue a cul u a popula de masas.
Po ue za, si el ocio pa ecía e ac a io a los cambios polí icos, sociales y
económicos, si el p oyec o de e o ma de la República no podía con a con el amiz
conquis a la opinión. la comunicación polí ica en la Segunda República” de la que son coau o es,
F ancesc Ma ínez y An onio Laguna.
7
Salaün, S. (1990): El cuplé (1900-1936) Mad id: Espasa-Calpe, pp. 187-201
socializado de la cul u a popula y el ocio, esul a e iden e que con aba con un las e de
pa ida e iden e. Aquello que mi aban, leían u oían los españoles de los años ein a
pa ecía bas an e alejado de la dinámica de cambio anunciada desde las ibunas de
o ado es del Cong eso de los Dipu ados po los epublicanos. Ese uni e so de
signi icados no ep esen aba nue as o mas de pensa , ni desa iaba las g andes
adiciones sociales e ideológicas o jadas desde el ca olicismo o la mona quía.
El acaso en consolida una iden idad nacional plenamen e epublicana hemos
in en ado e i ica lo en un momen o y si uación an comp ome ida como la p opia
gue a y a a és de un ins umen o an e elado como ue la p opaganda. A a és del
ma co simbólico y la u ilización de elemen os de iden idad nacional puede obse a se la
igencia de la idea de comunidad imaginada cons uida desde esos plan eamien os
conse ado es ea iculados desde el egene acionismo pos inisecula , compa idos
además en buena pa e po la p opia adición de la izquie da libe al.
Esa idea de nación iun an e se emodela, no cabe habla de no edad absolu a
pues o que ya se había cons uido décadas an es, en el p ime e cio del siglo XX, desde
los ex os egene acionis as de Joaquín Cos a o las apo aciones de Ra ael Al ami a,
has a las ideas de Unamuno sob e la in ahis o ia o el quijo ismo, pasando po la lec u a
de O ega y Gasse sob e las “mane as españolas”. Recons ucción de una iden idad
nacional española, ambalean e as el desas e del 98 y la sensación de acaso de la
Res au ación, que no pudo se suplan ada po un p oyec o nacional de iliación
epublicana a pa i de 1931, cuando se p e endía un nue o modelo de es ado y de
nación
8
. La p opia debilidad en el esca e de los hé oes y mi os epublicanos du an e
esos años ein a, apenas concen ado en la simbología de la República, deno a el escaso
calado del discu so simbólico al espec o. Es bas an e elocuen e que más allá de la
limi ada ope ación de ele a al san o al laico y epublicano a las igu as de los
“ma i es” Galán y Ga cía He nández as su condena a mue e po pa icipa en el
acasado golpe mili a de diciemb e de 1930, no encon emos un ele o pe sonal y
simbólico con ue za y capacidad de a acción popula en la cosmología epublicana.
Resul an muy elocuen es las icisi udes expe imen adas po el himno de Riego a pa i
de 1931, cuando u o que hace en e a la popula idad incon es able de o os himnos
ob e os y e oluciona ios como La In e nacional o Hijo del Pueblo, y de hecho no llegó
8
Más de alles sob e el p oceso de nacionalización a lo la go del siglo XIX en, Se ano, C. (1999). El
nacimien o de Ca men. Símbolos, mi os y nación. Mad id. Tau us; Ál a ez Junco, J. (2002). Ma e
dolo osa. La idea de España en el siglo XIX. Mad id: Tau us.

a cuaja como emblema nacional
9
.
Pamela Radcli
10
ya había exp esado es a idea cuando señaló que la Gue a Ci il
podía e se como la culminación de un con lic o enconado e i esuel o sob e la
iden idad nacional y que se había man enido como una de las dispu as cen ales del
siglo XX. En esa línea obse aba que la II República ue incapaz de a icula una
iden idad nacional pode osa y cohe en e, ap a pa a sup imi o mulaciones al e na i as
y euni a la mayo ía de la población al ededo de una isión hegemónica de nación. En
con a de la opinión de Radcli debemos obse a que esas insu iciencias nacionales no
son uni e sales y ello debili a la con undencia de al a i mación. No es que el con lic o
se plan ea a po la ausencia de esa iden idad nacional hegemónica. Esa iden idad
nacional exis ía, como después en pa e econoce la p opia au o a al de alla el pode ío
del i ual simbólico del ca olicismo, y signi icaba el p edominio en e el g ueso de la
población española de las ideas, c eencias, ep esen aciones men ales de la nación que
había e o mulado la de echa española en el p ime e cio del siglo XX pa a econs i ui
una idea de España cues ionada po la c isis ideológica p o ocada po el Desas e del
98.
El sen ido p ác ico de nues a in es igación mues a como du an e la Gue a Ci il
y desde los medios de comunicación epublicanos se u ilizó el ecu so, p ecisamen e, a
esa iden idad nacional como ing edien e esencial de la p opaganda de esis encia. Una
munición pe suasi a que esca aba buena pa e del discu so a iculado po la
his o iog a ía o icial del pe iodo isabelino del XIX, p ecisamen e momen o undacional
del p oceso de cons ucción nacional español. Y no sólo la e sión p og esis a de un
nacionalismo español que abundaba en la ecupe ación de un municipalismo y un
p o o ede alismo español igu ado que plan aba sus aíces en los iempos de la España
medie al. También, siguiendo algunas de las e e encias conse ado as, ex endiendo el
mi o de una nación española -desde Vi ia o a Agus ina de A agón- que hundía su
o igen en los asedios de Numancia y Sagun o, al y como consigna a Modes o La uen e
en su amosa His o ia gene al de España (1850-1867). E a la isión cons i u i a de una
España e e na.
Pa a comp oba la igencia, calado y el ni el de a aigo que u ie on los símbolos
de iden idad nacional en el imagina io colec i o de los epublicanos hemos ealizado
9
Se ano, C. (1999). Op. Ci ., p,128-129.
una ap oximación al discu so p opagandís ico empleado en alguno de sus más
ele an es pe iódicos. Conc e amos, cen amos nues a labo en el dia io El Me can il
Valenciano desde 1936 a 1939. Es e dia io nacido en la ciudad de Valencia 1874 enía
una la ga adición democ á ica y libe al desde sus o ígenes que había ido decan ándolo
hacia posiciones epublicanas a lo la go del p ime e cio del siglo XX, pa a si ua se en
íspe as del alzamien o en sin onía con los pos ulados azañis as de Izquie da
Republicana, al iempo que ep esen aba una de las opciones dia ias con mayo di usión
de la capi al odando los 50.000 ejempla es. La adsc ipción polí ica del dia io le
supond á as el golpe mili a del 18 de julio la supe i encia pe iodís ica po que en el
calo de la oleada e oluciona ia el dia io u o que su i el con ol y ges ión du an e
algunos meses po pa e de la Delegación de P ensa y P opaganda del Comi é Ejecu i o
Popula , al en e de la cual se si uaba el miemb o de la CNT Ángel López.
Du an e esos p ime os meses de la gue a, mien as la ges ión del dia io es á bajo
la u ela de las ue zas e oluciona ias, básicamen e socialis as de izquie da y sob e
odo ana quis as, la p opaganda in o ma i a no u iliza el ecu so nacionalis a como
e e en e emocional pa a e o za la mo al de gue a y apela al sen imien o de
esis encia. En plena de ensa de Mad id en e a la o ensi a de F anco a la capi al de
España, es el momen o de los mensajes con unden es con ue es esabios
e oluciona ios donde se llamaba a la capacidad de esis encia del pueblo, y en los que
ni an siquie a es habi ual que apa ezca la iden i icación española. Se compa a la
esis encia de Mad id con la de ensa de Pe og ado en 1919, se lanzan i as y sal es a
la Mad e Rusia y o as alusiones simila es.
Resul a sin omá ico el gi o que expe imen a El Me can il, a pa i de ene o de
1937, en su discu so. A pa i del día 27 de ene o la cabece a del dia io señalaba que
pasada a se ó gano o icial de Izquie da Republicana y po an o se desligaba del con ol
del CEP, que es aba siendo desman elado po un gobie no cen al que pa a más de alles
se había asladado a Valencia en no iemb e de 1936 po la p esión mili a que su ía
Mad id desde en onces. El cambio polí ico en la cabece a modi icó sensiblemen e la
línea edi o ial del dia io. No se a dó más de es días en compone una nue a es a egia
de p opaganda empleando el ecu so del nacionalismo como combus ible ideológico de
ea i mación epublicana, y eaccionado en e al componen e ex anje o de la
10
RADCLIFF, P. (1997): “La ep esen ación de la nación. El con lic o en o no a la iden idad nacional y
las p ác icas simbólicas en la Segunda República”. En CRUZ, R. y PÉREZ, M.: Cul u a y mo ilización
en la España con empo ánea. Mad id: Alianza Edi o ial, p. 306
in e ención alemana e i aliana. Los mensajes se sucedie on desde el p ime momen o.
El 30 de ene o se i ulaba en po ada “Los in aso es de la Reichswe siguen
es ellándose con a el pecho de la independencia”, y en eb e o, al iempo que se
lib aba la ba alla de Guadalaja a se ab ía el dia io a oda página con el i ula , “F en e a
la in asión ex anje a de la Pa ia”.
Fue einciden e y acumula i a la e e encia cons an e a la “Gue a de la
independencia”, cuya inca dinación en el discu so epublicano se ía comp ensible oda
ez que se con ie e en o igen y de onan e de la España libe al del siglo XX. Pe o no se
a a sólo de emplea el é mino Nación española pa a e e i se al p oyec o undado y
o jado desde la lucha con a la in asión ancesa al mismo iempo que se desa a el
p oceso de e olución libe al an i- eudal. Ese ecu so al é mino nacional coincide
plenamen e con el a gumen a io conse ado e o mulado y po enciado po el
egene acionismo ideológico plenamen e iun an e con la Dic adu a de P imo de
Ri e a.
Se habla de la Nación en é minos que hunde sus aíces en lo más p o undo de la
His o ia; esa España bimilena ia, una las naciones más an iguas del o be; esa España
inmu able que busca su iden idad en los iempos de la Hispania omana y aún an es, y
que ya en onces lib aba con de e minación su esis encia en e a la conquis a. El
edi o ial que a aba de ecompone la mo al mal echa as la aumá ica caída de
Málaga a p incipios de 1937 se ea i maba en esa idea: “Málaga ha caído bajo la plan a
odiada del ex anje o, pe o no ol ide esa bo a bes ial del mili a ismo i alo eu ón que
España jamás ue p esa ácil o dócil pa a los in aso es. Y no a a desmen i aho a su
his o ia de siglos, man enida con el alien o he oico de un amo ciego a su
independencia y libe ad”
11
.
No esul a, po an o ex año que la palab a que más esuene en las páginas del
dia io sea la de Pa ia, bajo descomunales amaños a la pa que se ecupe an algunos de
los mi os his ó icos que el mundo conse ado había exhumado pa a da g andeza y
hondu a en el iempo al legado de esa Pa ia. No a dan en apa ece los g andes
ejemplos de Numancia, Sagun o o Bailén. El 14 de eb e o se eco daban a los an iguos
hé oes mese a ios con e idos en emo os deposi a ios del o igen de la nación española:
“Noso os somos los numan inos. Y nos cabe la hon a y la glo ia de lle a en nues as
enas la sang e de los hé oes Re ógenes y Mega a, caudillos y de enso es de
11
El Me can il Valenciano, 11 eb e o 1937.
Numancia”
12
.
Pod íamos habla de un hilo in isible un háli o i al que ha iajado a lo la go la
his o ia pa a do a a los españoles de ese sen ido de pe enencia biológica, de esa
dignidad i al y ísica que se acuña en un é mino que no a da á en apa ece , “la aza”.
En ma zo, un ib an e edi o ial en p ime a plana a onaba los odios con ese ecu so
acial, sus a o iden i a io de la es i pe española desde los iempos clásicos: “El pueblo
español de Sagun o, el de Numancia, el de Villala , el de Bailén, el de Mad id,
dispues o es á a man ene en al o, sob e su ca ne má i y llagada la dignidad y el
hono de la in encible aza
13
”.
No cabe una palab a más ca ac e ís ica pa a ce i ica el emba e del nacionalismo
que e e i se a ese supues o c i e io obje i o y cien í ico que dis ingue a los pueblos y
di ide a las naciones desde que oda una se ie de o mulaciones de ca ác e
p o undamen e eacciona io se ex endie on po Eu opa desde inales del siglo XX. La
aza se e ige desde G an B e aña a Alemania, pasando po o as p opues as
nacionalis as mino i a ias, como en el caso del País Vasco, en emblema de la
ca ac e ización nacional. Resul a so p enden e oí la en boca del epublicanismo adical
en plena gue a ci il en sus alocuciones de esis encia popula en e al enemigo. Es en
el p opósi o que nos mue e oda una decla ación de in enciones de la consis encia,
a aigo y p edicamen o de los ac o es de nacionalización en su acepción más
conse ado a. No hay más que eco da las ei e adas alusiones al é mino en cuan as
dispu as bélicas se emba ca España en los di e sos episodios de lucha impe ialis a, a la
o ensi a o a la de ensi a, desde mediados del siglo XIX: la gue a en Á ica de 1860, la
de Cuba, la in e ención en Ma uecos desde 1905, e c. Si ya en onces la oposición que
se plan eaba e a la con on ación nacional pe o ambién acial del español con a el
mo o, no so p ende á que la p esencia de esos mismos musulmanes en las opas de
F anco despe a á iejos ecelos y odios ances ales, y en las páginas del dia io podamos
lee en p ime a página: “Mo os en España. Mejo dicho: mo os en Bu gos. En Bu gos,
donde ya en el siglo XI se p eocupaban de que no queda a uno. Pa a eso,
exclusi amen e pa a eso, nació el Cid”
14
.
La conclusión p eci ada se ía iden i ica el discu so epublicano y el del nacien e
anquismo, a ibuyendo ines e in enciones simila es. Se ía an o como econoce que
12
Ibídem, 14 eb e o 1937.
13
Ibídem, 13 ma zo 1937.
14
Ibídem, 17 oc ub e 1936.