BOLETIN ECONOMICO DE ICE N° 2719
DEL 11 AL 17 DE FEBRERO DE 2002 39
COLABORACIONES
1. In oducción
Aunque en España exis en aún pocas in es iga-
ciones en las que se p o undice sob e las ca ac e-
ís icas de los emp esa ios y los ac o es que de e -
minan su o e a, se ha señalado con ecuencia que
se a a de un agen e escaso, débil o que exis e una
palma ia ca encia de lo que a menudo se ha llama-
do «espí i u emp esa ial». En algunos casos esa
si uación se ha a ibuido undamen almen e a ac-
o es de ipo económico, como la exis encia de una
meno en a pe cápi a o la escasez de ecu sos
inancie os; en o os, en cambio, se ha elacionado
con de e minados asgos cul u ales, que no siem-
p e se han exp esado de un modo p eciso y que
apenas han sido obje o de con as ación empí ica.
En es e a ículo, se sigue una pe spec i a que se
cen a p io i a iamen e en la igu a del «homb e-
emp esa io» y no sólo, como suele se más ecuen-
e, en la emp esa. En es e sen ido, se pone de mani-
ies o, en p ime luga , que al analiza el ac o
emp esa ial español se de ec an algunos aspec os
bas an es conocidos que ienen a se e lejo de
debilidades impo an es en el ejido emp esa ial y,
po ende, de la p opia igu a del emp esa io. Es e es
un hecho que, po conocido, no deja de ene g an
anscendencia si se iene en cuen a que in luye de
o ma di ec a sob e la «calidad» de la es uc u a
p oduc i a, a ec ando, po an o, a las posibilidades
de c ecimien o de la p opia economía española.
A con inuación, cen ándonos ya en el análisis
del «homb e emp esa io», se p o undiza sob e las
causas que pueden se el o igen de dichas debili-
dades a endiendo a los ac o es que inciden sob e
la apa ición o el nacimien o de los emp esa ios.
Pa a ello, se es udian un conjun o de a iables de
di e en e na u aleza que, según se desp ende de
di e en es abajos de economis as, his o iado es,
sociólogos y psicólogos, se encuen an asociadas
al enómeno emp esa ial. Se sigue, po an o, un
Fo alezas y debilidades
del emp esa iado en España
J
OAQUÍN
G
UZMÁN
C
UEVAS
*
F
ELIPE
R
AFAEL
C
ÁCERES
C
ARRASCO
**
En es e a ículo se p esen an inicialmen e un conjun o de asgos ca ac e ís icos de las
emp esas españolas con el obje o de apoya la esis ela i a a que en España exis en no ables
debilidades en la inicia i a emp esa ial. Después se buscan explicaciones a dicha «debilidad»
siguiendo un en oque mul idisciplina en el que se conside an a iables económicas, socioló-
gicas y educa i as, llegándose a la conclusión de que las azones económicas son insu icien-
es pa a comp ende el enómeno emp esa ial en es e país y que es necesa io p o undiza en
el es udio de a iables sociológicas y cul u ales, que, según se desp ende de di e en es in es-
igaciones, inciden sob e la o e a y la «calidad» de los emp esa ios.
Palab as cla e: unción emp esa ial, eme gencia emp esa ial, con ex o económico, con-
ex o social.
Clasi icación JEL: M20, O10, Z10.
* Ca ed á ico Depa amen o de Economía Aplicada I. Uni e -
sidad de Se illa.
** Depa amen o de Economía Aplicada I. Uni e sidad de
Se illa.
en oque mul idisciplina , que pe mi e alo a ,
desde una pe spec i a más amplia de lo que gene-
almen e se ha hecho, los ac o es que explican la
apa ición de dichos agen es económicos y sus
compo amien os.
El hecho de que en la Ciencia Económica no
se cuen e aún con un concep o de emp esa io que
sea u o de un amplio «consenso», hace necesa-
io expone p e iamen e la delimi ación de ese
agen e en que se apoya el análisis. Sin en a a
alo a las di e en es concep ualizaciones que a
lo la go de la his o ia del pensamien o económico
se han hecho del emp esa io, lo que nos des ia ía
de los p opósi os que se pe siguen en es e abajo,
se pa i á de un en oque que, p e endiendo se
in eg ado de las p incipales apo aciones que se
han ealizado sob e dicho agen e, concibe que la
unción emp esa ial iene delimi ada po es
es e as (Guzmán, 1994, Cáce es, 2000):
1. Es e a inancie a, que se asimila a la adi-
cional unción capi alis a y se co esponde con la
p opiedad o mal de la emp esa, po lo que en
ella se si úa lo que se conoce como « iesgo», pe o
exclusi amen e de ca ác e inancie o, de i ado
de la apo ación de capi al.
2. Es e a ge encial, que in eg a lo que pod ía
denomina se ace a di ec i a o de ges ión. Se
ca ac e iza po que en ella se ope a con da os
obje i os o o malizables y con una unción de
p oducción conocida, po lo que se desen uel e
en un ambien e en el que p edomina la ce idum-
b e.
3. Es e a impulso a, engloba compo amien-
os emp esa iales cuya ca ac e ís ica común es su
escaso g ado de obje i ación o o malización
(inno ación, inicia i a, e cé e a). A di e encia de
la an e io , no puede desa olla se a pa i de una
unción de p oducción conocida ya que iene
ma cada en g an medida po la ince idumb e.
Den o de ella, se iden i ican una se ie de uncio-
nes de g an ascendencia económica, como son:
la inno ación, la cap ación de opo unidades de
negocio o la con i encia con la ince idumb e.
Las es es e as an e io es suelen se desa o-
lladas po una sola pe sona, el emp esa io indi i-
dual, cuando se a a de emp esas de educido
amaño. Pe o a medida que la unidad p oduc i a
c ece an siendo asumidas po di e en es g upos
de agen es, como socios, écnicos, di ec i os,
e cé e a, que, a su ez, pueden pa icipa en una o
más es e as. Las es son imp escindibles pa a
que exis a el emp esa io pe o la impulso a iene
un papel p imo dial ya que es la que ma ca el
g ado de desa ollo que es necesa io que alcancen
las unciones que in eg an las dos es an es pa a
que la emp esa nazca, se man enga o c ezca.
2. Algunas ca ac e ís icas ele an es
del emp esa iado español
Un incon enien e que se p esen a cuando se
quie en es udia las ca ac e ís icas del emp esa-
iado desde la pe spec i a del «homb e-emp esa-
io» que an e io men e se ha señalado, es la
ausencia de uen es es adís icas que in o men
sob e aspec os del indi iduo que desa olla la
ac i idad emp esa ial, que puedan se ele an es
pa a el análisis. Es a ca encia nos ha hecho cen-
a inicialmen e la a ención en las emp esas con
el obje o de in en a encon a alguna elación
en e sus ca ac e ís icas y las de los indi iduos
que en ellas asumen la unción emp esa ial.
2.1. Dimensión emp esa ial
Como es bien sabido, el ejido emp esa ial
español se ca ac e iza, en e al de o os países de
la UE, po mos a una ele ada p esencia de
mic oemp esas (menos de diez abajado es), y,
complemen a iamen e, po ene una meno
ep esen ación las unidades p oduc i as de mayo
dimensión (más de 249 abajado es) y de amaño
mediano y pequeño, amos de 50-249 y 19-49
abajado es espec i amen e (Fa iñas, 1999) (1).
Es e hecho puede esul a de g an in e és si se
iene en cuen a que en los es udios sob e el
emp esa io y la unción emp esa ial que desde
hace algunas décadas se ienen desa ollando en
di e en es países, cada ez es más ecuen e
encon a una clasi icación de los emp esa ios
que, u ilizando la e minología anglosajona, dis-
ingue en e «en ep eneu » y «small business
owne ». En esos abajos se iende a iden i ica al
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(1) Puede consul a se ambién En e p ises in Eu ope, Fi h
Repo . Eu os a (1998).
COLABORACIONES
p ime o en emp esas de dimensión supe io a los
diez abajado es y al segundo como p opie a ios
de negocios de in e io amaño. La azón de se
de dicha clasi icación obedece a que, según se
desp ende de di e en es in es igaciones, los com-
po amien os emp esa iales elacionados con la
expansión del negocio, la cap ación de nue as
opo unidades, la inno ación o la asunción de
iesgos, en e o os, se mani ies an con mayo
in ensidad en los «en ep eneu s». Po lo que,
desde esa pe spec i a, la meno p esencia ela i a
de emp esas de amaño medio y g ande en Espa-
ña en e a o os países de la UE, si úa en mayo
medida al emp esa io español en el g upo de los
«small business owne », que, según lo señalado,
se ca ac e iza po p esen a una es e a impulso a
más débil.
2.2. Especialización p oduc i a
O a ca ac e ís ica que di e encia a la es uc u-
a p oduc i a española de la que p esen a el con-
jun o de la UE, es el meno peso que ienen las
ac i idades indus iales (2). Es e hecho, no pa ece
en p incipio que sea indica i o de una debilidad
en el emp esa iado, pues ambién se mani ies a en
o os países eu opeos o en Es ados Unidos. Sin
emba go, cuando se p o undiza en la composición
del sec o indus ial y de se icios se ponen de
mani ies o o os asgos di e enciales, que si pa e-
cen es a asociados a unos compo amien os
emp esa iales que se dis inguen de los que se
obse an en economías con mayo ni el de ique-
za. Po un lado, es bien conocido que el sec o
indus ial español mues a una mayo especializa-
ción, en e a o os países más p óspe os de la
UE, en ac i idades de demanda y con enido ec-
nológico bajo y medio. Dichas ac i idades se
ca ac e izan, en e a las de demanda y con enido
ecnológico al o, en e o os aspec os, po sopo -
a un meno iesgo inancie o en an o que, gene-
almen e, equie en una meno pa icipación de
bienes de capi al, es a menos o ien adas hacia a
la compe encia en el ex e io y ealiza un es ue -
zo ecnológico in e io . Se a a, po an o, de
ac i idades que, gene almen e, necesi an un
meno desa ollo de la es e a impulso a, lo que
las hace más idóneas pa a aquellos emp esa ios
que son eacios a a on a la mayo complejidad,
dinamismo y iesgo que encie an las ac i idades
de demanda y con enido ecnológico al o, aunque
ello signi ique un meno c ecimien o pa a la
emp esa. Po o a pa e, al analiza la es uc u a
del sec o e cia io español, se ap ecia que un
asgo común en una g an pa e de las mic oem-
p esas que lo cons i uyen es su «independencia»,
es deci , su al a de ínculos con la g an emp esa
y su desen ol imien o, gene almen e, en me ca-
dos educidos y muy di e enciados; siendo p eci-
samen e esa ele ada dosis de «aislacionismo eco-
nómico», la que les pe mi e «dis u a » de escasa
compe encia nacional e in e nacional y, de mane-
a muy especial, man ene la supe i encia a
pesa de la poca elación con los a ances ecnoló-
gicos y las expo aciones (Guzmán, 1997).
Dichas ca ac e ís icas pa ecen se e lejo una ez
más de compo amien os emp esa iales que acu-
san una mani ies a debilidad.
2.3. La inno ación
Poca duda exis e en que una de las unciones
emp esa iales po excelencia es la inno ación
desde que Schumpe e señala a, en su «Teo ía del
Desen ol imien o Económico», que el asgo que
de ine al emp esa io es su pe sonalidad inno ado-
a. En elación a España, y desde una pe spec i a
his ó ica, el p o eso To ella (1995) ha pues o de
mani ies o que los emp esa ios españoles se han
ca ac e izado po una escasa capacidad emp en-
dedo a y de inno ación, lo que apoya con nume-
osos ejemplos que cons i uyen una amplia mues-
a de cómo en la mayo pa e de los sec o es
p oduc i os, incluidos aquellos más ep esen a i-
os de la economía española, las inno aciones
han enido siendo in oducidas po emp esas p o-
ceden es del ex e io . En la ac ualidad, dicha
escasa capacidad inno ado a sigue poniéndose de
mani ies o al comp oba que el po cen aje sob e
el PIB que ep esen an los gas os en I+D en la
economía española (0,9 po 100) se si úa muy po
debajo del que alcanza en países como F ancia
(2,5 po 100), Alemania (2,4 po 100) o el Reino
Unido (2,2 po 100), así como en el conjun o de
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(2) En e p ises in Eu ope, Fi h Repo . Eu os a (1998).
COLABORACIONES
la OCDE (2,2 po 100). Como es sabido, dicho
a io iene de e minado, en g an medida, po la
dimensión de las emp esas, más educida en
España como se ha is o, y po la pa icipación de
la adminis ación pública; pe o no deja de se
signi ica i o que en nues o país menos del 50
po 100 del alo de la I+D sob e el PIB sea eje-
cu ada po el sec o p i ado, en e al 68,3 po
100 que alcanza dicha ejecución en conjun o de
países de la OCDE (3). Ni ampoco con iene
pasa po al o que la mayo pa e del gas o en I+D
que ealizan las emp esas p i adas en España
iene su o igen en unidades p oduc i as con ola-
das po el capi al ex anje o.
2.4. Pene ación del capi al ex anje o
Como se ha des acado po di e en es his o ia-
do es, el capi al ex anje o ha jugado un impo -
an e papel en la consolidación del capi alismo en
España y en el desa ollo de la ac i idad emp esa-
ial (Roldán e alia, 1974). To ella (1995), apo-
yándose en una sólida documen ación his ó ica,
ha pues o de mani ies o que el auge que, du an e
g an pa e del siglo XIX, u o la ac i idad emp e-
sa ial en España ino p omo ido po la llegada de
un al o olumen de in e sión ex anje a a sec o-
es an decisi os pa a la economía como la banca,
los anspo es, la mine ía y me alu gia, la ene -
gía, la cons ucción de bienes de equipo o el ag o-
alimen a io (acei e y inos). Ese enómeno, que
pa a algunos au o es iene explicado po la
ausencia de emp esa ios españoles, To ella lo
conside a como uno de los hechos que, jun o a la
pe manen e búsqueda de p o ección po pa e del
emp esa io español, pone de mani ies o que ha
exis ido una debilidad de espí i u de emp esa en
España, que aún pa ece no habe se supe ado.
Po o o lado, si se a iende a hechos más
ac uales, se obse a que as la caída de la in e -
sión ex e io que se p odujo du an e el pe íodo de
au a quía que se inició con la dic adu a anquis-
a, en los años sesen a se inició una impo an e
ecupe ación, que ha seguido man eniéndose
has a la ac ualidad. El espec acula c ecimien o
que la in e sión di ec a ha expe imen ado a pa i
de la inco po ación de España a la CEE, lo que se
ha aducido en la en a de nume osas emp esas
al capi al ex anje o (On i e os,1997), es una
cla a mues a de ese enómeno. Así lo han e leja-
do di e sos abajos (Sánchez, 1998), en algunos
de los cuales se ha pues o de mani ies o que el
inc emen o en el ni el de pene ación del capi al
ex anje o, es deci , el po cen aje de alo añadi-
do que se gene a en emp esas con oladas po
capi ales p oceden es del ex e io , ha sido espe-
cialmen e no o io en el sec o de la indus ia
manu ac u e a, donde ha llegado a supe a el 35
po 100 (Guzmán, 1997).
Desde nues a óp ica, ese ue e p oceso de
pene ación del capi al ex anje o en las emp e-
sas ope an es en la economía española, y espe-
cialmen e en el sec o indus ial, iene una doble
lec u a. Po una pa e, es indudable que la
in e sión ex e io ha hecho posible la gene a-
ción de empleo di ec o e indi ec o, así como
una mayo ans e encia de ecnología hacia el
apa a o p oduc i o nacional; pe o, de o o lado,
la «polí ica de iliación» o en a de indus ias
españolas a g upos ex anje os -necesa ia pa a
la supe i encia de algunas unidades p oduc i-
as- pa ece pone de mani ies o, una ez más,
cie as debilidades en la inicia i a emp esa ial
española, que ha op ado, en muchos casos, po
la cómoda si uación de i i de las en as del
capi al an es que en en a se a las di icul ades
que ep esen a compe i en me cados más abie -
os y dinámicos.
2.5. La inicia i a emp esa ial y las g andes
emp esas
Ya se ha señalado que o o de los asgos que
ca ac e izan a la es uc u a p oduc i a española
iene dado po la escasa p esencia de g andes
emp esas. Es e hecho se ha a ibuido con e-
cuencia a ac o es de na u aleza económica,
como se e á más adelan e. No obs an e, sin
enuncia a la idea de que los ac o es económi-
cos pueden habe jugado un papel ele an e,
cuando se obse a la e olución que ha seguido
el anking de las diez mayo es unidades p oduc-
i as que han enido ope ando en España no
dejan de se signi ica i os los dos hechos
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(3) Da os de Fundación COTEC (1999).
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siguien es: 1) a comienzos del siglo XX la p o-
piedad de las diez mayo es emp esas española,
que e a p i ada, es aba con olada o almen e, o
bien con una pa icipación signi ica i a, po la
in e sión o ánea en la mayo pa e de los casos
(Ca e as y Ta unell, 1996); 2) den o de las
pa icipadas mayo i a iamen e po el capi al
español en la ac ualidad, sal o en dos casos,
pe enecen a sec o es, que de uno u o o modo,
han es ado ue emen e p o egidos y/o p i ile-
giados: ene gía, comunicaciones y banca. Pues,
como se desp ende del Cuad o 1, si se excep úa
El Co e Inglés y la Co po ación Mond agón,
las p incipales emp esas españolas desde 1917
han compa ido alguna de las siguien es ci -
cuns ancias: a) se c eadas con capi al público;
b) ecibi el espaldo inancie o de algún g upo
mul inacional o banca io; o c) pe enece a
alguno de los sec o es de ac i idad que han
gozado de especiales p i ilegios. Po an o, en
nues a opinión, no debe echaza se la idea de
que la al a de inicia i a emp esa ial sea un ac-
o que ayude a comp ende la escasez de g an-
des emp esas en España.
Has a aquí, se han elacionado y analizado un
conjun o de hechos que son e lejo de la exis en-
cia de debilidades en la inicia i a emp esa ial
española. En el siguien e apa ado se a a de
encon a las causas que pueden explica esa
debilidad del emp esa iado a endiendo a los ac-
o es inciden sob e su nacimien o.
3. Fac o es explica i os del enómeno
emp esa ial en España
Fue a del es ic o ámbi o de la economía, el
enómeno emp esa ial ha sido obje o de análisis
po pa e de psicólogos y sociólogos, quienes,
en nues a opinión, han ealizado apo aciones
de g an in e és sin las cuales esul a imposible
abo da el es udio del enómeno emp esa ial en
oda su dimensión. Desde esa pe spec i a mul i-
disciplina , puede señala se que los ac o es o
a iables que, según se desp ende de las in es i-
gaciones ealizadas en el campo de la econo-
mía, de la sociología y de la psicología, son
explica i as de la apa ición de emp esa ios y de
los compo amien os que és os desa ollan se
pueden ag upa en cua o bloques que, a en-
diendo a su na u aleza, denomina emos: a) con-
ex o económico, b) con ex o social, c) o ma-
ción y expe iencia labo al y d) ca ac e ís icas
pe sonales (Cáce es, 1999). No obs an e, debido
que no se conoce ninguna in es igación psico-
lógica en la que se p o undice sob e los asgos
psicológicos de los emp esa ios, en es e abajo
no se abo da el es udio de las «ca ac e ís icas
pe sonales». Así, exponemos a con inuación las
a iables que se han conside ado más signi ica-
i as den o de cada uno de los es g upos es-
an es y p ocedemos a alo a su impo ancia
pa a la eme gencia del emp esa io en España.
El análisis se desa olla desde una doble pe s-
pec i a, his ó ica y ac ual. El en oque his ó ico
esul a ele an e en an o que en España, la
escasez de lo que con ecuencia se ha denomi-
nado «espí i u emp esa ial» pa ece habe sido
una cons an e a lo la go de un amplio pe íodo
de iempo. Po lo que cob an g an in e és las
apo aciones que han ealizado los especialis as
de la his o ia económica y emp esa ial, pues
pe mi en cub i , en cie a medida, la ca encia de
uen es de in o mación di ec a sob e las ca ac-
e ís icas de dichos agen es.
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COLABORACIONES
CUADRO 1
DISTRIBUCION PROPIETARIA DE LAS DIEZ MAYORES EMPRESAS EN ESPAÑA
1917 1930 1948 1960 1974 1990 1994 1999
No e M-Z-A RENFE RENFE CTNE CTNE Repsol Tele ónica
M-Z-A No e CTNE Ensidesa RENFE Hid ola CTNE ENDESA
B.España CHADE CHADE CTNE B.Cen al IBERDU C. Inglés REPSOL
Río Tin o B.T ac ion Riesgos C. So elo Ibe due o RENFE CEPSA BBVA
Andaluces B.España Ibe due o Hid ola Hid ola Fenosa ENDESA Ibe d ola
SGAzuca Riesgos CAMPSA Ibe due o Ensidesa ENDESA Tabacale a BSCH
Ca alana As u iana B.Hispano CAMPSA Banes o FECSA Ibe d ola C. Inglés
M-C-P Peña olla SECN EN Bazán B.Bilbao Se illana F. Renaul Mond agón
Riesgos CTNE Banes o Al os H. FECSA BBV Opel E. UE Fenosa
Za a-H Tánge -F B.Bilbao ENDESA UE Fenosa B.San an P yca Ace alia
Fuen es: Ca e a y Ta unell (1996) y Anua ios El País y El Mundo.
3.1. El con ex o económico
Den o del con ex o económico amos a con-
side a dos a iables que con ecuencia han sido
in oducidas en los análisis de economis as y
sociólogos pa a explica la apa ición de emp esa-
ios: 1) el «ni el de opo unidades económicas»,
que iene dado po las posibilidades exis en es
pa a ealiza bene icios; las cuales dependen a su
ez de las ca ac e ís icas que p esen en los me -
cados de p oduc os y de ac o es y de las in aes-
uc u as exis en es, y 2) la « al a de opo unida-
des de empleo en las o ganizaciones exis en es»,
que hace e e encia a la posibilidad de consegui
un pues o de abajo po cuen a ajena y, po an o,
iene de e minada en g an medida po el ni el
que alcancen las asas de desempleo.
3.1.1. El ni el de opo unidades económicas
La exis encia de un bajo ni el de opo unida-
des económicas es un a gumen o con el que con
ecuencia se ha jus i icado la escasez de emp e-
sa ios o de espí i u emp esa ial en España. Se ha
señalado que la es echez de los me cados de p o-
duc os du an e los siglos XVIII y XIX debido a
los bajos ni eles de en a pe cápi a que enía la
población, muy dependien e de la ines able p o-
ducción ag a ia, supuso un e aso pa a la indus-
ialización y un las e pa a la apa ición de
emp esa ios, que hab ía de a as a se du an e el
siglo XX. Asimismo, en elación con los me ca-
dos de ac o es, se ha señalado la escasa do ación
española de ma e ias p imas y se ha jus i icado la
ausencia de emp esa ios, sob e odo de cie a
dimensión, po la al a de ecu sos inancie os. La
a día o mación de los me cados de capi ales y la
ma cada o ien ación de la banca hacia las ope a-
ciones de co o plazo, han sido conside ados
como algunos de los p incipales ac o es que
limi a on las posibilidades de c ecimien o de las
emp esas y de pues a en ma cha de nue os p o-
yec os indus iales, an e la di icul ad que ep e-
sen a on pa a consegui ecu sos ajenos o el ele-
ado cos e de és os.
Po o o lado, el bajo ni el de in aes uc u as
exis en es en España espec o a o os países eu o-
peos, acen uado po la acciden ada geog a ía de
la Península Ibé ica, ha sido con ecuencia des a-
cado en e los ac o es que han di icul ado el
desa ollo económico del país y como un obs á-
culo más a ene en cuen a pa a explica la debili-
dad del emp esa iado, en an o que ha educido el
ni el de opo unidades económicas.
Finalmen e, en elación con el ni el de opo u-
nidades económicas, hay que ene en cuen a el
papel que han jugado los pode es públicos debido
a su capacidad pa a ac ua sob e los me cados de
p oduc os, ac o es e in aes uc u as. Según han
señalado Comín y Ma ín Aceña (1996), La
Re olución libe al, al ealiza se bajo el in lujo del
«mode an ismo», quedó muy in luida po los
e a enien es, conse ando un ma cado ca iz
in e encionis a y an i-indus ial. Las medidas
que se oma on du an e el bienio p og esis a libe-
aliza on sólo algunos sec o es, lo que desajus ó
los mecanismos de me cado y, aunque hubo algu-
nos in en os pos e io es de des egulación y libe a-
lización de la economía, el p o eccionismo in e-
g al ol ió desde 1891. Así, la p o ección en e
al ex e io , las p ác icas in e encionis as y las
ba e as de en ada, que en nume osas ocasiones
p opicia on los emp esa ios ya es ablecidos, se
con i ie on en una cons an e de la economía
española, que se acen uó du an e las dos dic adu-
as del siglo XX, y que, aunque ue a enuada des-
pués del Plan de Es abilización, en el pe íodo del
anquismo u o un peso especí ico impo an e
(A uñada, 1993). Ese ipo de p ác icas es ic i-
as de la compe encia han cons i uido, según
di e en es au o es, un impo an e obs áculo pa a
la eme gencia emp esa ial en odos aquellos paí-
ses en los que se han dado (Gnyawali y Fogel,
1994).
Resul a di ícil nega que los hechos que b e e-
men e se han desc i o en los pá a os an e io es
hayan ep esen ado un obs áculo pa a la eme gen-
cia emp esa ial y un impo an e condicionan e
pa a el c ecimien o de las emp esas españolas.
Sin emba go, desde nues a óp ica, esul a aún
más di ícil compa i la esis de quienes de ien-
den que las debilidades del emp esa iado español
pueden se explicadas únicamen e a endiendo a
ese conjun o de ac o es económicos. No es que
se dude de que, his ó icamen e, la es echez de
los me cados de p oduc os haya menguado el
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44 DEL 11 AL17 DE FEBRERO DE 2002
COLABORACIONES
ni el de opo unidades económicas y, como con-
secuencia, desincen i ado la apa ición de emp e-
sa ios. Sin emba go, exis en azones pa a pensa
que, pese a dichas es echeces, en la economía
española se han dado y siguen dándose opo uni-
dades económicas que la población española no
ha que ido o no ha sabido explo a .
En un excelen e abajo del p o eso To ella
se pone de mani ies o que du an e el siglo pasado
y el p esen e, cuando se con igu a el sis ema
capi alis a español, an e la al a de inicia i a de la
población au óc ona pa a ap o echa muchas de
las opo unidades de negocio exis en es en la eco-
nomía, ue on emp esa ios ex anje os los que se
enca ga on de explo a las. En e los casos más
signi ica i os pueden señala se, en p ime luga ,
el sec o del anspo e, donde hubo una ue e
p esencia de la inicia i a ancesa y belga en la
cons ucción de las edes de e oca il, desempe-
ñando los emp esa ios españoles sólo un papel
secunda io como «seguido es» de la inicia i a
o ánea. Algo pa ecido ocu ió con los anspo es
u banos; ue on emp esa ios ingleses los que c e-
a on las p ime as compañías de an ías en Ba -
celona y pos e io men e, ya en el siglo XX, se ían
emp esas ex anje as las que ope a an con los sis-
emas de an ías de las p incipales capi ales de
p o incia españolas. En segundo luga , puede
des aca se el sec o banca io, donde se cons a a
una al a p esencia de banque os ex anje os, espe-
cialmen e anceses, ya desde inales del siglo
XVIII y p incipios del XIX, que c ea on o in e -
inie on en la cons i ución de los p incipales ban-
cos españoles. En e ce luga , hay que conside-
a la escasa inicia i a au óc ona en un sec o an
emblemá ico como el de la indus ia ag a ia, así
como el educido dinamismo que los emp esa ios
españoles mos a on, du an e los siglos XIX y
XX, en e a los ex anje os en la p oducción y
come cialización de inos, na anjas, p oduc os
ho o u ícolas o acei e, lo que hizo que muchas
de las opo unidades económicas que se b inda-
ban a esas p oducciones no ue an explo adas po
emp esas españolas. Finalmen e, puede mencio-
na se la explo ación del subsuelo español po
compañías o áneas, y la in oducción de o as
indus ias mode nas, como la del gas y la elec i-
cidad, po emp esa ios y capi alis as ex anje os
(To ella, 1995). Po an o, an e al cúmulo de
hechos, esul a di ícil admi i que la debilidad que
his ó icamen e ha mos ado el emp esa io español
pueda a ibui se, exclusi amen e, a la exis encia
de un bajo ni el de opo unidades económicas,
pues és as, como se ha is o, se die on, el p oble-
ma es que no ue on su icien emen e explo adas
po los emp esa ios na i os.
Po o o lado, en elación con el me cado de
ac o es, la ya e e ida escasa do ación española
de ma e ias p imas hay, cuando menos, que ela i-
iza la. Du an e el siglo XIX se desa olló una
impo an e ac i idad mine a, que, como se ha
señalado, es u o en g an pa e en manos del capi-
al ex anje o, así como una conside able p oduc-
ción ag ícola que u o po des ino la expo ación,
po lo que esa escasez de ecu sos na u ales no
debe habe ep esen ado un obs áculo pa a la
eme gencia emp esa ial has a ya en ado el siglo
XX, sal o quizás en lo que se e ie e a las uen es
con po encial ene gé ico. El hecho es que, como
ambién se ha señalado más a iba, esas opo uni-
dades no ue on bien ap o echadas po el emp e-
sa iado español, quedando en muchos casos su
explo ación en manos de emp esas ex anje as.
Igualmen e, en elación con las limi aciones
que puede habe ep esen ado his ó icamen e la
escasez de ecu sos inancie os pa a el desa ollo
del emp esa iado español, pueden hace se algu-
nas ma izaciones. Hay que conside a que la al a
de capi ales pa a la pues a en ma cha de emp esas
indus iales no puede se ajena a la des iación
hacia la comp a de ie as que los poseedo es de
capi al ealiza on en el siglo XIX as las desa-
mo izaciones. Muchas eces se ha de endido la
acionalidad económica de esas in e siones en el
campo. Sin emba go, esa supues a acionalidad
económica pa ece conclui con la me a comp a
de la ie a pues, como señala Simón Segu a
(1989), ese capi alis a no pe siguió los máximos
bene icios con obje o de ein e i los ápidamen-
e e inc emen a así el p oduc o social, sino que
«amigo del buen i i », e i ó co e iesgo algu-
no en sus emp esas, «con lo que ca eció del asgo
undamen al del espí i u emp esa ial».
To ella (1995) señala o o hecho que me ece
se des acado en elación con la escasez de ecu -
sos inancie os, como es que se sabe de nume o-
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DEL 11 AL 17 DE FEBRERO DE 2002 45
COLABORACIONES
sos casos de capi alis as españoles que comp a on
í ulos en la Bolsa de Pa ís con los que inancia-
ban a las compañías e o ia ias ancesas que
ope aban en España, es deci , que p e i ie on
inancia la inicia i a ex anje a en ese sec o
an es que se ellos mismos los que oma an dicha
inicia i a. Es e compo amien o de algunos capi-
alis as españoles, si se analiza a endiendo a la
delimi ación de la unción emp esa ial que se ha
expues o, obliga a si ua , al menos una pa e del
p oblema, en la es e a impulso a del emp esa io
en luga de en la es e a inancie a (ca encia de
ecu sos).
También se ha señalado que la banca española,
a di e encia de la de o os países eu opeos, se ha
ca ac e izado po mos a una cla a o ien ación
hacia las ope aciones de co o plazo en e a las
de la go plazo. Sin duda, ese modo de ope a
puede habe di icul ado la inanciación de nume-
osos p oyec os emp esa iales, pe o, al ma gen de
esas implicaciones que esul an muy e iden es,
cabe p egun a se si esa o ma de ac ua no es una
mani es ación más de debilidades en la es e a
impulso a del emp esa io español, en es e caso
del que ac úa en el sec o banca io, que ha enun-
ciado así asumi el mayo iesgo que conlle an
las ope aciones de la go plazo y, po an o, a
explo a las opo unidades de negocio asociadas a
ellas. De cualquie o ma, desde una pe spec i a
ac ual, el p oblema inancie o pa ece habe se
esuel o en g an medida, lo que se ha debido a la
mayo o e a de c édi os y p és amos, a la plena
in eg ación del me cado inancie o español en el
eu opeo e in e nacional y, ambién, a las nume o-
sas ayudas a las emp esas que se han enido o e-
ciendo en los úl imos años po di e en es ins i u-
ciones públicas.
Po o a pa e, los ac o es económicos am-
bién se han u ilizado pa a jus i ica la escasez de
g andes emp esas en la economía española. En e
las azones más impo an es que se han señalado,
des acan las siguien es: a) el núme o de g andes
unidades p oduc i as es á en elación con el ni el
que alcancen el PIB y la en a pe -cápi a (Wil-
kins, 1992), magni udes más educidas en España
que en o os países en los que sí han su gido
g andes ma cas; b) la economía española no goza
de en ajas compa a i as en sec o es p ocli es a
gene a g andes emp esas (Ca e as y Ta unell,
1996), po lo que las expo aciones españolas han
enido denominación de o igen, pe o no ma cas:
u as, inos y mine ales; c) algunas unidades
p oduc i as españolas que ealizan expo aciones
indus iales, como po ejemplo las de zapa os, no
son p opicias pa a la gene ación g andes emp e-
sas (Chandle , 1988); d) la es echez de los me -
cados de p oduc os a o eció el desa ollo de
es a egias de di e si icación de la p oducción en
luga del c ecimien o; e) el escaso desa ollo del
me cado de ac o es y la pob eza del medio na u-
al; ) las di icul ades en los me cados de capi a-
les y inancie os y el mayo con ol po las
emp esas ex anje as de los me cados en los que
colocaban los p oduc os ob enidos en España
( inos, acei e, mine ales), así como su mejo
do ación écnica, o ganiza i a y inancie a. Po
o a pa e, jun o a los an e io es ac o es se han
señalado o os de na u aleza ins i ucional, como:
a) el ca ác e mode ado de la Re olución Libe al,
que hizo que la polí ica económica quedase muy
ma cada po los e a enien es y conse ase un
no able ca iz in e encionis a y an i-indus ial; b)
de e minadas egulaciones que p opicia on la
oma de acue dos colusi os en e las unidades
p oduc i as; y c) los lazos amilia es y pe sonales
en e g andes y pequeñas emp esas, que pe mi ie-
on la supe i encia de és as (Comín y Ma ín
Aceña, 1996 y 1997).
No se puede nega que la educida p esencia
de g andes emp esas en España pueda explica se
en base a los ac o es an e io es pe o, en nues a
opinión, aquéllos no son su icien es pa a explica
la ele ada p esencia ela i a, espec o a o os paí-
ses eu opeos, de mic oemp esas y, complemen a-
iamen e, el meno po cen aje de emp esas
pequeñas o medianas, lo que, como se ha apun a-
do an e io men e, esul a indica i o de debilida-
des en la es e a impulso a del emp esa io. Se ha
señalado que muchos de los ac o es que se han
asociado con una al a de «opo unidades econó-
micas» y, a pa i de és as, con las debilidades del
emp esa iado español no siemp e son an e iden-
es a juicio de algunos in es igado es, lo que ha
p o ocado con o e sias en o no a esas elacio-
nes. Además, en la ac ualidad, pese a que muchos
de esos ac o es económicos con los que se ha
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COLABORACIONES
asociado la his ó ica debilidad del emp esa iado
español se han diluido conside ablemen e, siguen
obse ándose cie os hechos que sugie en que el
p oblema no es á esuel o, como se ha e lejado
en el análisis que se ha desa ollado en el apa a-
do an e io .
3.1.2. La al a de opo unidades de empleo en las
o ganizaciones exis en es
En lo que se e ie e a es a o a a iable del
con ex o económico, no exis e un cla o consenso
sob e su impo ancia como ac o explica i o de
la eme gencia emp esa ial. Di e en es in es iga-
ciones empí icas e elan que no siemp e se
encuen a signi ica i amen e asociada con la apa-
ición de los emp esa ios. No obs an e, en algu-
nos casos ha mos ado una no able incidencia
sob e la decisión de pone en ma cha negocios
p opios (Blackbu n y Cu an, 1989). En lo que se
e ie e a la economía española, la escasez de
da os que pe mi an alo a su compo amien o
his ó ico en elación con la eme gencia emp esa-
ial obliga a desa olla el análisis limi ándolo a
una pe spec i a bas an e ac ual. Así, los abajos
empí icos que se han consul ado ponen de mani-
ies o que en España las asas de desempleo se
han mos ado posi i amen e co elacionadas con
la pues a en ma cha de nue os negocios du an e
las úl imas décadas (Cas illo, 1995; De And és,
Ga cía y De la Fuen e, 1997), habiéndose de ec a-
do una ele ada incidencia de dicho ac o sob e la
eme gencia emp esa ial en Andalucía (Cáce es,
1999).
Po o o lado, hay que des aca que las asas
de desempleo que se dan en la economía españo-
la, con independencia de que puedan es a in lu-
yendo posi i amen e sob e el núme o de emp e-
sa ios que su gen, a ec an ambién a o os
aspec os cuali a i os del agen e emp esa ial.
Recien es in es igaciones han pues o de mani-
ies o que el ipo de mo i ación que empuja a los
indi iduos a la pues a en ma cha de emp esas
p opias de e mina, en g an medida, sus compo a-
mien os emp esa iales. Cuando las mo i aciones
son de ipo ex ínseco, como la necesidad de
escapa del desempleo, los emp esa ios ienden a
mos a , en e o as ca ac e ís icas, en e a los
que ienen mo i aciones in ínsecas -po ejemplo,
el log o pe sonal-, una meno p opensión a inno-
a , menos o ien ación hacia la búsqueda de opo -
unidades de negocio, bajo in e és po expandi su
emp esa y poca p edisposición a con i i con la
ince idumb e p opia del mundo emp esa ial
(San os, 1998), es deci , que ienden a desa olla
la es e a impulso a sólo lo necesa io pa a ga an i-
za la supe i encia del negocio. Po an o, en e
es e ipo de emp esa iado, las unidades p oduc i-
as, gene almen e, conse a án una dimensión
educida, se o ien a án p e e en emen e hacia los
me cados más conocidos -los locales- no desa o-
lla án ac i idades muy complejas, se án poco
inno ado as, e cé e a, es deci , o ma án un ejido
emp esa ial de escasa calidad.
3.2. El con ex o social
La in luencia del con ex o social sob e el c e-
cimien o económico y el emp esa iado ha sido
obje o de a ención pa a algunos in es igado es
desde hace iempo. Po azones de espacio, no es
posible analiza aquí la ele ancia que pa a el
emp esa iado español han enido cada uno de los
ac o es sociales que se han conside ado asocia-
dos al enómeno emp esa ial. Po lo que sólo se
han seleccionado algunos sob e los que exis e un
al o g ado «consenso» en elación a su impo an-
cia pa a que su jan emp esa ios: 1) el g ado de
conside ación o legi imación social del emp esa-
io, 2) los alo es cul u ales dominan es y 3) las
edes.
3.2.1. El g ado de conside ación o legi imación
social del emp esa io
El g ado de conside ación social del emp esa-
io cons i uye uno de los ac o es sob e los que
las in es igaciones sociológicas han mos ado
mayo acue do al alo a su impo ancia pa a la
eme gencia emp esa ial. Se ha a i mado que
cuando las ac i idades emp esa iales gozan de
una al a conside ación social se es imula la apa i-
ción de emp esa ios y el desa ollo de las uncio-
nes de la «es e a impulso a», que son en las que
en de ini i a adica el «espí i u emp esa ial». En
cambio, una baja legi imación social hace que
BOLETIN ECONOMICO DE ICE N° 2719
DEL 11 AL 17 DE FEBRERO DE 2002 47
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AVISO PUBLICO
SUB. GRAL. COMERCIO EXTERIOR DE PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS
SOLICITUD DE DEVOLUCION DE FIANZAS
PLAZOS PARA PRESENTACION DE PRUEBAS
Aplicación a los Ce i icados concedidos desde el día 1 de julio de 1995,
sal o que exis a eglamen o especí ico que lo modi ique
Plá anos TREINTA DIAS siguien es a la expi ación Rg o. CE n.° 2362/98
del pe íodo de alidez del Ce i icado.
Mandioca SESENTA DIAS siguien es a la expi ación Rg o. CE n.° 2245/90
del pe íodo de alidez del Ce i icado. A . 7
P oduc os ag ícolas: DOS MESES siguien es a la expi ación del Rg o. CE n.° 1199/95
pe íodo de alidez del Ce i icado.
— En odos los p oduc os el PLAZO MAXIMO pa a solici a la esolución de los expedien es es de VEINTICUATRO MESES desde el día siguien e a la expi a-
ción del Ce i icado. T anscu ido es e plazo no se e ec ua á la de olución del impo e de la Fianza, aun en el caso de que se p esen e la co espon-
dien e p ueba de ealización de las ope aciones.
Ma e ias g asas, plan as i as, p oduc os lo-
icul u a, leche y p oduc os lác eos, ca ne a-
cuno, semillas, u as y ho alizas, ca ne po -
cino, hue os, ca ne de a e, a oz, azúca , sec-
o i i inícola, ce eales, e c.
MINISTERIO DE ECONOMIA
Sec e a ía Gene al de Come cio Ex e io
SUB. GRAL. COMEX. PRODUCTOS
AGROALIMENTARIOS. SERVICIO DE FIANZAS
Solici udes de de olución de ianzas cons i uidas
(Impo ación y Expo ación)
La O den de 26 de eb e o de 1986 («BOE, 7 de ma zo»), modi icada po la
O den de 27 de julio de 1995, es ablece que la de olución de las ianzas se ea-
liza á po la Sec e a ía Gene al de Come cio Ex e io a solici ud del in e esado.
Las solici udes de de olución de las ianzas cons i uidas an e los Se icios
Cen ales, debe án di igi se a la Sec e a ía Gene al de Come cio Ex e io (Se i-
cio de Fianzas, Paseo de la Cas ellana, 162, plan a cua a, 28071 Mad id).
Las solici udes de de olución de las ianzas, cons i uidas an e las Di ecciones
Regionales y Te i o iales de Come cio y CATICES, debe án p esen a se en la
misma Di ección o CATICE que concedió los co espondien es ce i icados.
El no solici a , los in e esados, la esolución de los expedien es de de olución
de las ianzas con la apo ación de las p uebas, en los plazos es ablecidos en la
legislación nacional y comuni a ia en igo , pa a los di e sos p oduc os ag íco-
las, da á luga al opo uno Acue do Decla a i o de Incumplimien o.
Con el in de agiliza la esolución de los expedien es de de olución de
las ianzas cons i uidas a disposición de la Sec e a ía Gene al de Come cio
Ex e io , es ecomendable se adjun e a las solici udes la o ocopia del co-
espondien e «Resgua do de depósi o o Ga an ía en E ec i o», o «Res-
gua do de Ga an ía O o gada median e A al o Segu o de Caución».
SERVICIO DE FIANZAS
Acue do decla a i o de incumplimien o
(Fianza cons i uida en las ope aciones
de Impo ación y Expo ación)
Ing eso de las liquidaciones
Las can idades a ing esa en el Teso o Público-Recu sos E en uales,
como consecuencia de los expedien es de Acue do Decla a i o de Incum-
plimien o de Resgua dos de Ga an ías O o gadas po Te ce os, pueden
hace se e ec i as po la EMPRESA TITULAR DE LOS CERTIFICADOS.
— En MADRID:
MINISTERIO DE ECONOMIA
DIREC. GRAL. DEL TESORO Y POLITICA FINANCIERA
Paseo del P ado, 4
28071 MADRID
— En PROVINCIAS:
INTERVENCION DE HACIENDA de la localidad en que esida la En idad
Delegada que cons i uyó la Ga an ía O o gada po Te ce os (A al o Ce i-
icado de Segu o de Caución).
Realizado el ing eso y expedida la CARTA DE PAGO, es a CARTA DE
PAGO o iginal debe á emi i se a:
MINISTERIO DE ECONOMIA
SERVICIO DE FIANZAS
P.° Cas ellana, 162, Pl. 4.
a
28071 MADRID
MINISTERIO DE ECONOMIA
Sec e a ía Gene al de Come cio Ex e io
SUB. GRAL. COMERCIO EXTERIOR DE PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS
SERVICIO DE FIANZAS
Paseo de la Cas ellana, 162, cua a plan a, 28071 Mad id
Telé onos: (91) 349 38 67 y 349 39 13