Sphe a Pública
ISSN: 1180-9210
[email p o ec ed]
Uni e sidad Ca ólica San An onio de Mu cia
España
Ga ido Lo a, Manuel
La cul u a comunicada en el o igen de la iolencia humana
Sphe a Pública, núm. 3, publicación anual, 2003, pp. 39-54
Uni e sidad Ca ólica San An onio de Mu cia
Mu cia, España
Disponible en: h p://www. edalyc.o g/a iculo.oa?id=29700303
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Sis ema de In o mación Cien í ica
Red de Re is as Cien í icas de Amé ica La ina, el Ca ibe, España y Po ugal
P oyec o académico sin ines de luc o, desa ollado bajo la inicia i a de acceso abie o
SPHERA PUBLICA
Re is a de Ciencias Sociales y de la Comunicación
Núme o 3 (2003), Mu cia
La cul u a comunicada en el o igen
de la iolencia humana
D . Manuel Ga ido Lo a
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Resumen
La ciencia ac ual conside a la p eponde ancia de los ac o es cul u a-
les sob e los biológicos en la de e minación de la iolencia humana in-
aespecí ica. Con independencia de los p opósi os –in umen ales o
emocionales– y los agen es –indi iduos o g upos -, la iolencia es á p e-
sen e en odas las cul u as, como demues an los más ecien es es udios
an opológicos. Los alo es cul u ales dominan es de e minan el des-
a ollo o inhibición de pau as de compo amien o iolen o a pa i de la
ag esi idad na u al humana.
Debe ap ecia se, además, la exis encia de subcul u as de la iolen-
cia, cuyos indi iduos ap enden desde edad emp ana a esol e iolen-
amen e sus con lic os.
Desc ip o es
Cul u a, Subcul u a, Violencia, Con lic o Social, Valo es.
Abs ac
P esen science conside s he supe io i y o he cul u al ac o s on he
biological ones in he de e mina ion o he in aspeci ic human iolence.
Independen ly o he in en ions –in umen al o emo ional– and he
agen s –indi idual o g oup–, he iolence is p esen in all he cul u es,
as hey a e in cha ge o demons a e he mo e ecen an h opological
s udies. The dominan cul u al alues de e mine he de elopmen o in-
hibi ion o guidelines o iolen beha io . In addi ion, mus be app ai-
[39 ]
sed he exis ence o subcul u es o he iolence, whose indi iduals lea n
o sol e hei con lic s iolen ly om ea ly age.
Keywo ds
Cul u e, Subcul u e, Violence, Social Con lic , Values.
Cul u a e sus biología
En las úl imas décadas ha cob ado p o agonismo la esis que de-
iende el p edominio de la in luencia cul u al sob e la biológica en la ex-
plicación de la iolencia humana. En unos casos, se ha excluido cual-
quie alusión biológica o ins in i a, en o os –la mayo ía-, se amino a la
capacidad de in luencia que au o es como Lo enz (1988) o Eibl-Eibes-
eld (1987) podían e en la biología humana pa a explica los ac os
iolen os. En de ini i a, la esis dominan e en la in es igación cien í ica
ac ual acep a la con i encia de ambos ac o es, el biológico y el cul u-
al, como de e minan es de la ag esi idad humana, pe o des acando la
supe io capacidad explica i a de es e úl imo.
Es a isión in eg ado a ha encon ado eco no sólo en in es igado es
aislados, sino ambién en aquellas ins i uciones que impulsan el es udio
y la explicación de la iolencia humana in aespecí ica de mane a in e -
disciplina . Es o sucede con el Cen o Reina So ía pa a el Es udio de la
Violencia, con sede en Valencia (España), cuyo di ec o , José Sanma ín
ha abo dado ecien emen e es a e e na dualidad causal en el es udio de
los compo amien os iolen os humanos desde una pe spec i a que des-
ie a la dico omía excluyen e en el es udio de la iolencia: “la biología
nos hace ag esi os, pe o es la cul u a la que nos hace pací icos o io-
len os” (2000: 19).
La cul u a, en onces, iene a juga un papel undamen al a la ho a de
inhibi esa ag esi idad benigna de la que hablaba F omm (1987), o, po
el con a io, cuando hipe o ia esa ag esi idad na u al gene ando ac os
de iolencia, es deci , cuando se con ie e en una conduc a dañina pa a
o o se i o sin que es a acción enga alguna u ilidad biológica apa-
en e. Y es o pa ece se así en odas las cul u as del plane a. La cul u a
humana –Sanma ín (2000: 20)–, con independencia de que hablemos
de los kung (bosquimanos) o los eu opeos, p esen a una se ie de ac o-
Manuel Ga ido Lo a
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es que gene an iolencia. Lo cie amen e impo an e es que pa ecen
exis i unos hábi os cul u ales que educen la ag esi idad na u al (caso
de los kung), y o os que po encian la aludida hipe o ia en bene icio
de la ag esión, como ocu e con de e minadas subcul u as de la iolen-
cia p esen es en nues o en o no. En el p ime caso, se habla de ag esi-
idad. En el segundo, de iolencia, una ez han ope ado los ac o es
cul u ales.
La iolencia: es udios anscul u ales
En los ac o es cul u ales de e minan es de la iolencia insis e Imbe
(1992) cuando de iende la exis encia de una denominada cul u a de la
iolencia. Es a cul u a de la iolencia es a ía compues a no sólo po he-
chos ácilmen e obje i ables, como se ían los deli os c iminales, sino
ambién po un conjun o de mues as de ag esi idad más di uminadas
en e los compo amien os, los ges os o las palab as. Es a iolencia co-
idiana pene a a a és de odos los códigos de la comunicación hu-
mana, an o en su exp esión o al o esc i a como a a és de la comuni-
cación no e bal. La p opagación de modelos y es e eo ipos a a és de
los medios de comunicación masi os no hace más que po encia la ca-
pacidad de p opagación de es as pau as cul u ales. El ecep o de es os
hábi os de iolencia se socializa en es e ipo de conduc as, in e io izán-
dolas y ep oduciéndolas cada ez que la si uación lo equie e. El domi-
nio de es as des ezas le p edispone posi i amen e hacia la iolencia.
La explicación a es a p opagación de los compo amien os iolen os
se encuen a –según Imbe – en la caída cul u al de los mi os, g andes
ela os explica i os del se humano que enían a cub i una impo an e
unción social. A cambio, la sociedad ac ual o ece “los nue os i os i-
bales de la cul u a de masas, aquellas aglome aciones cuasi eligiosas de
gen e en g andes almacenes, cen os cul u ales, hipe me cados del a e
y de la comida, palacio de los depo es, es adios olímpicos..., lle ados
po una u ia consumido a y consumi i a” (1992: 29). Desde es a pe s-
pec i a, lo sag ado se ha uel o i ial. Las acciones iolen as han pe -
dido su ca ác e simbólico en bene icio de una sociedad de la in o ma-
ción en la que se p oduce un des ile con inuado de imágenes iolen as
desimbolizadas: “A la economía de la iolencia de las sociedades p e-
La cul u a comunicada en el o igen…
[41 ]
mode nas que gene aban una iolencia pa simoniosa (codi icada, selec-
i a) con ue e ca ga simbólica, es deci , con un e ec o en el imagina-
io colec i o y una unción ca á quica, ha sucedido hoy una p oli e a-
ción de la iolencia (del égimen de isibilidad de la iolencia): una
iolencia se ializada, desimbolizada. Al i ializa se, la iolencia se des-
ac aliza” (p. 29). Así, el con a o social que une a las sociedades no se
basa en la solida idad o el man enimien o de la paz social, sino en el
miedo, la insegu idad y la adhesión a alo es cues ionables. En o as pa-
lab as, la cohesión social no se e ue za en la cons ucción de alo es
posi i os, sino que se undamen a en una ideología egoís a de la p e-
ención. Los mensajes y las acciones polí icas y mili a es pos e io es a
los acon ecimien os del 11 de sep iemb e de 2001 en Nue a Yo k son
un buen ejemplo de es a endencia.
Es a desac alización cul u al de la iolencia ambién ha sido apun-
ada po o as oces del pensamien o con empo áneo. René Gi a d, en
La iolencia y lo sag ado (1995), expone la esis de que la mayo ía de
nues as mode nas ce emonias ci iles y eligiosas ienen un o igen io-
len o. Es lo que denomina como iolencia undado a. A pa i de los sa-
c i icios y las mue es sag adas, las o ganizaciones p imi i as (ca en es
de sis ema judicial) se lib an de las o mas di usas de la iolencia, e i-
ando el espi al de la enganza. De es e modo, un sac i icio simbólico
(de un obje o o animal) o humano si e pa a inmuniza a la sociedad de
la iolencia ecíp oca gene alizada. Es a iolencia p imi i a es pun ual,
selec i a y i ualizada, y según Gi a d, menos iolen a de lo que pa ece
y más ole an e ambién. De es e modo, la iolencia se i ualiza y se con-
ie e en un código cul u al que uni ica a los indi iduos y los p o ege
de su p opia iolencia.
Po el con a io, en las sociedades mode nas –según Gi a d–, se ha
ins alado la enganza como p incipio del sis ema judicial. Casi desde la
Ley del Talión, basada en un sis ema de equi alencias a i mé icas, el un-
damen o p incipal es el cas igo de la iolencia, incluso con iolencia su-
ma ísima (pena de mue e). Todo ello bajo una concepción indi idua-
lis a ( ambién mode na, iguali a ia) de la exis encia, que no concibe el
i ual sag ado po que los g andes mi os se han de uido. En de ini i a,
la iolencia no siemp e ue des uc i a (en el sen ido de an isocial), sino
que o igina iamen e e a un impo an e egulado social con un compo-
nen e sac o.
Manuel Ga ido Lo a
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El ecu so a la iolencia pa ece sucede en odas las cul u as, y los
an opólogos lo han con as ado con su labo . Po ejemplo, Suze e
Heald, ha es udiado los i uales iolen os de iniciación en algunas cul-
u as p imi i as (1988: 105-117), siendo pa icula men e in e esan es sus
es udios de los gisu, un pueblo ag ícola de casi medio millón de habi-
an es que habi a las lade as en e Uganda y Kenia. En es a cul u a, a los
jó enes se les ci cuncida en e los dieciocho y los ein icinco años de
edad. Esa expe iencia, que supone el ánsi o cul u al de la edad inge-
nua a la edad adul a, supone la asunción de la capacidad de se iolen o
po el suje o ci cuncidado. Es, al mismo iempo, una p ueba u o dalía
clásica en la que el suje o iene que demos a públicamen e su alen-
ía, alcanzando el econocimien o de una se ie de de echos sociales p o-
pios de la ida adul a, desde casa se has a bebe ce eza. Según Heald,
en es e i ual in e ienen es p ocesos undamen ales pa a en ende la
iolencia i ualizada:
–Ca a sis, pues lo nega i o (su imien o, dolo , emo ) de iene po-
si i o (madu ez, de echos, homb ía).
–T auma, ya que es a p ueba no es más que una socialización e-
p esi a con e ec os psicológicos sob e el indi iduo, lo que puede
deses abiliza le.
–P ueba, pues la supe ación hon osa de la ci cuncisión supone es a
p epa ado pa a el comba e, es un ins umen o de desinhibición
que p epa a al suje o a la ho a de a on a los a a a es y pelig os
de la ida.
Mien as que los dos p ime os ac o es –ca a sis y auma– pod ían
conside a se como in ínsecos al i ual y con escasa conexión con la io-
lencia ue a del i ual, pa ece que el e ce elemen o –la p ueba– socia-
liza en el uso de la iolencia pa a la consecución de los ines, pudiendo
gene a iolencia in aespecí ica.
Sin emba go, esa iolencia undado a u o igina ia de la cul u a ha
sido du amen e c i icada en o os cien í icos du an e años, conside ando
muy di ícil acep a que oda posibilidad de o den social se undamen e
en algún ac o o iginal de iolencia, pues el o den social puede p ocla-
ma se po o os cauces dis in os a la iolencia. Es más, pa ece p esupo-
ne un es ado an e io oussoniano de ida sin iolencia, lo que es á
La cul u a comunicada en el o igen…
[43 ]
muy alejado de las conclusiones que algunos in es igado es (Cope -Rou-
gie , 1988, po ejemplo) ex aen de sus es udios anscul u ales.
Como es lógico, aquellos au o es que de ienden el ca ác e biológico
de la iolencia humana c i ican el supues o es ado de paz oussoniano
de los cazado es y ecolec o es p e io a la iolencia undado a. Según
Eibl-Eibes eld (1987: 172-173), la eo ía idílica del homb e p imi i o no
esis e la más mínima con as ación empí ica. De hecho, un es udio a
ondo de los bosquimanos, conside ados el g upo humano que mejo
ep esen a a esa supues a ci ilización sin iolencia en las e apas p imi-
i as de la humanidad, demues a la p esencia de conduc as ag esi as a
pesa de que su ideal de ida p edica la con i encia pací ica. Ellos am-
bién emplean pau as uni e sales del compo amien o ag esi o, como los
mo imien os de in imidación y amenaza (mi ada ija, ges os con las ex-
emidades...) y los de sumisión (llo o, en ado, inclinación de cabeza,
e c.). La he encia común ilogené ica, que de iende Eibl-Eibes eld , pa-
ece encon a se en la base de es as acciones. Sin emba go, se á la so-
cialización exi osa del niño bosquimano la que lle a á a una educación
y una cul u a pací icas: “lo que llama la a ención en e los bosquimanos
no es la al a de ag esiones, sino el hecho de que esos homb es sepan
con ola las an bien y de que en e los adul os p edominen los modos
de compo amien o amis osos y inculado es. Esos homb es se ocupan
dia iamen e du an e muchas ho as en cul i a los con ac os amis osos;
con e san, se espulgan mu uamen e, juegan con los niños y dejan que
ci cule la caña de uma . Como quie a que pa a la dia ia adquisición de
alimen os las muje es sólo ienen que i al campo dos o es ho as al día
y que los homb es sólo salen de caza muy de cuando en cuando, les
sob a mucho iempo pa a dedicá selo a los demás. Pod ía deci se que
esos homb es ienen iempo en abundancia pa a se homb es en el e -
dade o sen ido de la palab a” (p. 173).
Con el mismo obje i o, Joanna O e ing, de la Escuela de Economía
de la Uni e sidad de Lond es, analiza las o mas de iolencia en o a so-
ciedad p imi i a conside ada no iolen a, la de los pia oa. Es e pueblo
habi a la sel a que eco e el O inoco en Venezuela y llama la a ención
po la di icul ad que en aña encon a un ges o o acción iolen a en su
de eni co idiano, lo que en su día los colocó en nume osos ex os cien-
í icos como ep esen an es –jun o a los bosquimanos– de la ida idílica
p imi i a ya aludida.
Manuel Ga ido Lo a
[44 ]
Sin emba go, O e ing pudo descub i que el compo amien o io-
len o es aba simplemen e ep imido. La cul u a de los pia oa –al igual
que ocu e con la de los bosquimanos– ep ime oda o ma de iolen-
cia, especialmen e cuando pa ece in ui se en los chamanes o je es de la
ibu. Además, la mue e iolen a se conside a causada po los hechice-
os de o as ibus ex añas, po lo que el a anque y desa ollo del es-
pi al de iolencia a causa de la enganza es bas an e di ícil. En es a ibu
se le da un alo eno me a la mode ación en el compo amien o y nunca
se golpea a un niño pa a educa lo. La anquilidad es pa a ellos el alo
humano más impo an e. P obablemen e, un ac o impo an ísimo del
medio ambien e que les odea, la escasez de ecu sos, p opicie es e
clima de en endimien o y les haga es a igilan es an e cualquie con-
duc a que ponga en iesgo es e equilib io: “Siemp e cau os an e los sig-
nos de a ogancia que sus p opios líde es pudie an mani es a , los pia-
oa man ienen un cuidadoso con ol del pode humano que los domina.
La ag esión de pa e de los líde es chamanes ( an o den o del p opio
g upo, como den o del e i o io polí ico) es una indicación de que las
ue zas cul u ales de los dioses Tianawa, han desbo dado su con ol in-
di idual. Las sanciones po semejan e compo amien o incon olado son
impo an es y el líde pe u bado debe mos a de inmedia o su co -
du a, su eca o y su humildad con olada pa a e ene su legi imidad po-
lí ica” (p. 145).
En ene o de 1985, nue e an opólogos sociales y cua o sociólogos
se eunie on po p ime a ez en una con e encia en S . And ews, Esco-
cia, bajo el í ulo de La iolencia como ins i ución social. Da id Riches
o ganizó es e pione o encuen o in e disciplina , en endiendo que, “si
e ec i amen e exis e un solo p oceso que engend e la iolencia, que pa-
ezca es a p esen e o la en e en odos los con ex os sociales humanos,
es más p obable que se descub a a a és de la in es igación anscul u-
al” (1988: 11-12). Según las conclusiones de dicho encuen o, cua o
p opiedades básicas ca ac e izan a la iolencia como un hecho social
con alidez in e cul u al:
– Po su p opia na u aleza, cualquie o ma de ejecución de la io-
lencia es o igen de deba e en cuan o a su legi imidad.
– Suelen exis i disc epancias en e los ac o es sociales implicados a
la ho a de cali ica los hechos supues amen e iolen os, si bien es
La cul u a comunicada en el o igen…
[45 ]
cie o que la p esencia del daño ísico iende a amino a es e di-
sen imien o.
– La iolencia es al amen e pe cep ible po medio de los sen idos.
– Los conocimien os y el equipo necesa io pa a ejecu a la iolencia
con un g ado mode ado de e ec i idad son pequeños. Po an o, se
equie e ela i amen e poco es ue zo in elec ual y/o ísico pa a la
ejecución de acciones dañinas exi osas sob e o os se es (1988: 27).
Es as p opiedades explican que la iolencia sea un ac o social de
g an u ilidad an o pa a los p opósi os de ca ác e p ác ico o ins umen-
al como pa a los de ca ác e simbólico o exp esi o. Su e icacia en on-
ces como ans o mado del ambien e social la hace eno memen e po-
pula en odas las cul u as humanas. De es e modo, según Riches, “el
deseo de log a múl iples me as y ambiciones es condición su icien e
pa a que se ealicen ac os iolen os.” (p. 27). Es e au o ep esen a a la
co ien e an opológica más o odoxa y man iene que son los ac o es
cul u ales y sociales, además del en o no ecológico, los que de e minan
ue emen e el ipo y la ecuencia de los ac os iolen os. De es e modo,
el en o no o ece obje os y pe sonas ambicionables que pueden gene-
a ac os iolen os pa a alcanza los, pe o ambién acili a in e p e acio-
nes sociales que ayudan o di icul an el desa ollo de la acción iolen a,
como son la clase social, el al uismo, la enemis ad, la al e idad, e c. Así
pues, la “ elación en e la es uc u a social y la iolencia es la de la in-
luencia y la opo unidad. No se insinúa que la es uc u a social ue ce
a la iolencia; exis en siemp e líneas al e na i as de acción” (p. 28).
Aho a bien, la iolencia no es una cualidad que únicamen e pueda
encon a se en la ag esión explíci a y lesi a con a o o se . Desde una
pe spec i a amplia, al es ilo de F omm, Delgado (1998) de iende que
oda acción humana supone algún ipo de o zamien o o coacción: “la
iolencia no es, en es e sen ido, una cualidad de las conduc as, sino un
a ibu o que alguien que se conside a legi imado pa a ello les aplica
desde ue a pa a dela a en ellas alguna cosa pe e sa que debe se con-
olada, a enuada o neu alizada” (1998: 56). A es o es a lo que Delgado
denomina iolencidad. Es a cualidad de una acción humana se ía asig-
nada según c i e ios alejados de los e ec os ísicos y/o psíquicos causa-
dos a las íc imas. An es bien, sólo bajo el c i e io no ma i o que ijan
los Es ados cen alizados puede en ende se dicha acción. Y es que la
Manuel Ga ido Lo a
[46 ]
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