He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
UNA TRADUCCIÓN POLÉMICA:
LEÓN FELIPE ANTE LA OBRA DE WHITMAN Y SHAKESPEARE
Juan FRAU
Uni e sidad de Se illa
1. LEÓN FELIPE, TRADUCTOR
El poe a español León Felipe (1884-1968) se dedicó espo ádicamen e a la aducción de
ex os an o li e a ios como no li e a ios. En e es os úl imos se encuen an las au obiog a ías de
Benjamin F anklin y H. G. Wells, así como a ios ensayos sob e a e, ciencia y iloso ía de Waldo
F ank, Be and Russell y Osca Wilde. Más in e esan e esul a su aducción de ex os poé icos,
cuya p oblemá ica, dada la supe posición de códigos y la in e ención –en mayo o meno medida–
de la conciencia c eado a, es especí ica y más compleja (c . Ri a e e, 1992: 204). En es e sen ido
des acan las aducciones y pa á asis que hizo de ob as de William Shakespea e, Wal Whi man, T.
S. Elio , William Blake y a ios me a ísicos ingleses1. Ya en la an ología de Ge a do Diego se da
cuen a de la ac i idad aduc o a de León Felipe, que a la sazón aún enía poca ob a p opia
publicada, pe o, si bien adujo has a en onces y con pos e io idad dis in os lib os esc i os en p osa,
sólo llegó a aduci uno de poesía lí ica: Can o a mí mismo, de Wal Whi man. Tal como ecue da
Vidal Cla amon e, “la simple elección del ex o que amos a aduci ya des ela una p e e encia,
una ideología y una o ma de e el mundo” (1995: 84), y son p ecisamen e las ob as en e so las
que León Felipe elige po a inidad, en e a las que acep a como enca go; es po an o en ellas
donde más se a a e leja –y a a in e e i – su conciencia de au o . En e sus aducciones de ob as
d amá icas des acan las que hizo de O hello y Macbe h, que e ió al español con los í ulos
espec i os de El pañuelo encan ado y El asesino del sueño, y bajo la denominación de pa á asis.
También en es e caso la aducción iene su o igen en la simpa ía que sien e León Felipe po el
au o , y ambién pa icipa de la p oblemá ica de los ex os e si icados.
Los Es udios de T aducción ienden a des aca la impo ancia de la aducción en e al ex o
o iginal. And é Le e e e (1997: 17) sos iene que el lec o no p o esional lee cada ez menos
li e a u a esc i a po los p opios esc i o es y cada ez más la eesc i a po sus eesc i o es, en e los
que conside a a los aduc o es, y Aga ha O zeszeck (1997: 164) a i ma que aunque endemos a
pensa que el o iginal es más impo an e que la aducción, lo cie o es que a menudo el lec o de
aducciones es muy supe io en núme o; en la misma línea, Theo He mans señala que “e e y
language in he wo ld is a mino i y language” po que ninguna es hablado po la mayo ía (1999:1),
y en es e sen ido cabe eco da que según Redondo y Azpei ia “casi odos los lec o es españoles
conocen la ob a de es e au o [Whi man] a a és de la e sión de León Felipe”(1992: 35),
a i mación que hoy día quizás sea discu ible, pe o que en e ec o ha sido álida du an e muchos
1 León Felipe adujo ambién ob as de Rume Godden, Willa Sibbe Ca he , Ma ie L.A., Cha les W. Beebe,
Ch is ophe F y o Ge a d d`Hou ille (pseudónimo de Mme. de Regnie ).
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años, con pe miso de Bo ges (c . Gallego Roca, 1996: 207), de modo que es e es udio iene a
analiza cómo ha sido leído el au o ame icano po una pa e conside able del público hispano, o,
dicho de o a o ma, cómo ha uncionado su ob a en el (poli)sis ema de la li e a u a española.
2. REFLEXIONES TEÓRICAS DE LEÓN FELIPE SOBRE LA TRADUCCIÓN
Las e lexiones de León Felipe sob e la aducción son escasas y b e es, y se concen an en
pocos lib os. Apa e de la in oducción a las ob as aducidas, an sólo se hallan en dis in os luga es
de Gana ás la luz y en un poema de ¡Oh, es e iejo y o o iolín!. Las que apa ecen en el p ime o
de es os lib os –esc i o en la misma época que la aducción de Song o Mysel –, se encuen an
enma cadas en un ema más amplio, el ela i o a la condición comunal de la poesía y a su ca ác e
adicional, y pa icipan en consecuencia de p esupues os análogos. En el p incipio de “Es oy en mi
casa” a i ma el poe a:
Lo que hago con el lib o de Jonás y con el lib o de Job lo hago ambién con el de
Whi man si se le an oja al Vien o. Cambio los e sículos y los hago míos po que es oy en
un e eno mos enco, en un p ado comunal, sob e la e de ye ba del mundo, upon lea es
o g ass. [...] Es oy en mi casa. Y yo, que no me a e e ía nunca a cambia las ases de
una gace illa o los signos de una c ónica empo al, no engo empacho aquí, aho a, en
cambia a mi mane a las palab as de Whi man y las palab as de Jeho á (1981: 33).
Conside a que la poesía es un bien común del que el poe a dispone a su an ojo, o al menos
según c ee con enien e. Los e sos ajenos se con ie en según es e p incipio en p opios, de mane a
que León Felipe se sien e au o izado pa a modi ica los e sos de Whi man. En cie o modo hace
aquí suya la a i mación de Amalia Rod íguez de que “la aducción es un ac o de conquis a, de
ap opiación de lo o o” (Rod íguez, 1999: 12), o la de Geo ge S eine en el mismo sen ido: “ he
ansla o in ades, ex ac s, and b ings home” (1975: 298). Es una concepción de la poesía que
a ec a de modo di ec o a la aducción, pe o sus consecuencias an de hecho más allá; no sólo
puede modi ica los e sos de Whi man al aduci los, sino ambién los de un poe a cuya lengua
o iginal sea el español, como hace en e ec o en alguna ocasión. El hecho de sen i se inme so en la
línea his ó ica de la poesía, de esc ibi a pa i de la ob a p eceden e, se con ie e en una
jus i icación pa a la ap opiación de los e sos ajenos, y po lo an o en un sal oconduc o pa a
aduci con an a libe ad como se c ea opo uno. En endida la li e a u a como una labo comunal,
en e a las nociones omán icas de o iginalidad y genio a ís ico –a las que He mans (1999: 31)
culpa de la ma ginación de los es udios de aducción li e a ia–, los lími es en e lo que es
aducción, in luencia, pa á asis o me a semejanza pie den impo ancia y ni idez. Resul a
in e esan e, a es e espec o, la asociación que hace Max Aub en e la ideología poé ica y polí ica de
León Felipe y su eo ía y p ác ica de la aducción:
Es a jus i icación del obo, lle a á a los ana quis as a conside a lo como allegado suyo:
no hay on e as, no hay nación, no hay p opiedad, odo es del homb e, po el hecho de
se lo. Es o se á muy isible en sus pe sonalísimas aducciones, cuando no dude po un
solo momen o en qui a o añadi lo que le pa ezca bien (AUB, 1969: 151).
Sin emba go, León Felipe ma iza sus an e io es palab as y aco a algo más su idea de la
aducción:
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En la c ónica empo al lo esencial es la palab a que nadie debe as o na ; en la c ónica
poé ica o en el e sículo sag ado lo esencial es el espí i u que yo no cambio nunca aunque
modi ique las palab as y quieb e la o ma (1981: 33-34).
Había dicho an es que le e a legí imo cambia los e sos de Whi man o de la Biblia y las
palab as del poe a ame icano o las de Jeho á. Aho a sub aya que el hecho de cambia las palab as
es dis in o e independien e del de modi ica el espí i u del ex o, y sos iene que él se limi a a lo
p ime o, y que po el con a io espe a dicho espí i u, que es la pa e esencial de la poesía. Es a
decla ación, al iempo que una ma ización y una limi ación de esa libe ad que en un p incipio se
a ibuía, cons i uye una con esión cla a y explíci a de la pos u a que oma en el en en amien o en e
la idelidad ilológica y la ec eación de la imp esión es é ica espec i amen e (c . Nida, 1964:
156-160; Ga cía Yeb a, 1983: 54; To e, 1994: 45-48; Newma k, 1995: 69-80; Bueno Ga cía, 1998:
10-14). No oma la palab a como unidad de sen ido, sino la idea. Bien es e dad que él no habla de
ideas, sino de espí i u, é mino más aba cado y menos conc e o pues o que un ex o puede con ene
nume osas ideas pe o es á imbuido de un solo espí i u.
Desde el p incipio, po lo an o, puede obse a se una disposición pa icula en León Felipe a
la ho a de concebi la idelidad en la aducción, en aizada en esa noción suya de la poesía como
bien mos enco, lo que, como se e á, da o igen a una p ác ica aduc o a muy pe sonal. En dicha
p ác ica se p oduce una disolución del concep o de au o ía que p o oca que los lími es que sepa an
lo que es p opio de lo que es ajeno pie dan su ni idez. Con es a idea concluye el ex o que hemos
es ado ci ando:
Los can os 44 y 45 de Song o Mysel es án con enidos ya en el Capí ulo VIII de los
p o e bios. Yo no sé si Whi man lo sabía. Los schola s di án que casi es una pa á asis.
(Que lo discu an y lo acla en que ése es su o icio.) Yo he en ado en la aducción de es os
dos Can os con an a libe ad, que aho a mismo, al ol e a lee los, ya no sé si son de la
Biblia, de Whi man o míos. (Míos quie e deci del embudo y del Vien o) (1981: 34).
O os ex os del mismo lib o insis en en la idea de con usión que a ec a an o a la p opiedad
del ex o como a la misma iden idad del poe a. Po ejemplo cuando dice: “¿Y si yo me llamase Wal
Whi man? A es e iejo poe a ame icano de la Democ acia le he jus i icado yo, le he p olongado, le
he aducido, le he alsi icado y le he con adicho” (1981: 32). Como poe a que compa e una
misma his o ia y que o ma pa e de la misma adición poé ica, León Felipe se sien e p olongación
de Wal Whi man. Lo que llama la a ención es que el poe a hable luego al mismo iempo de
aducción, alsi icación y con adicción. Po más que la ci a nos ecue de al an iguo dicho que
iden i ica aducción y aición, lo escue o y lo deshil anado de las a i maciones, que no se
desa ollan ni explican, no pe mi e ex ae la conclusión de que en ienda la aducción como una
alsi icación del ex o o iginal. En una sección pos e io se insis e en es a idea, pe o cambiando
algunos é minos:
Si yo no puedo se la jus i icación, la p olongación y la co ección de Whi man (he aquí
una co ección: ¡Oh, Wal Whi man! Tu palab a happiness la ha bo ado mi llan o), la
Poesía, oda la Poesía del mundo no es más que una canción pa alí ica (1981: 67).
De nue o el alcance de la decla ación supe a los lími es de la labo aduc o a y hace
e e encia, o a ez, a la poesía is a como elemen o dinámico inme so en la his o ia. Pe o ambién
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es signi ica i o con espec o a la aducción que aluda a la co ección, como an es se aludía a la
con adicción; León Felipe uel e a exp esa que se sien e legi imado, no sólo pa a con inua la
ob a ajena, sino pa a enmenda la. De ello depende, como sigue diciendo, que la poesía no quede
anquilosada, pa alí ica: la aducción, pa a él, pa ece se no an o el simple aslado de una lengua a
o a cuan o la con inuación, la ein e p e ación y la e i alización de un ex o poé ico. León Felipe
p e ende que la ob a siga uncionando en el sis ema me a al como lo hizo en el sis ema o iginal, y
es conscien e de que pa a log a esa adecuación es necesa io in oduci de e minadas
modi icaciones (c . Bassne y Le e e e, 1998: 3, 58).
En cuan o a la alusión conc e a a la palab a happiness, que se epi e en un e so de Gana ás
la luz –”¡Oh, Wal Whi man! Tu palab a happiness la ha bo ado mi llan o”– (1981: 47), ya en el
p ólogo a su aducción del Can o a mí mismo apa ece una decla ación conco dan e. Dice en onces
León Felipe (1990: 16): “Yo he aducido la palab a happiness po aleg ía. / No hay más que
aleg ía, no hay elicidad”. La aducción de happiness po aleg ía no es inco ec a, aunque lo más
habi ual y adecuado sea hace lo po elicidad, su equi alen e na u al. Cie amen e aleg ía y
elicidad son é minos sinónimos, pe o hay di e encias, sob e odo conno a i as, que hacen que el
empleo de una u o a palab a signi ique cosas dis in as. León Felipe decide usa la palab a española
que con iene mejo a su p opia ideología, sin p eocupa se, o cuando menos dejándolo en un
segundo plano, de lo que Whi man que ía o no que ía deci . In e iene así, po lo an o, de una
o ma ac i a en la c eación de un nue o ex o que no se limi a a ec ea el p ime o. El aduc o no
se concibe en su poé ica –al igual que no lo hace la Escuela de la Manipulación– como un en e
neu o y obje i o, sino como un c eado pa icipa i o que apo a nue as ca ac e ís icas y nue os
signi icados al ex o.
En uno de los ex os de Gana ás la luz, León Felipe in e cala, en ecomillados, unos e sos de
Whi man co espondien es a su p opia e sión del “Can o a mí mismo”, pe o sin menciona la
p ocedencia. Ac o seguido expone lo siguien e:
Sí, sí. ¿Quién ha dicho es o? Es o lo ha dicho el poe a, cualquie poe a. El embudo-y-el-
Vien o. Aho a lo epi o yo. Y lo epi o como mi ca ne y con mi conciencia no con mis
palab as nada más (1981: 68).
Al ma gen del uso de la in e ex ualidad y lo que ello implica, León Felipe sigue dejando
cons ancia de que la iden idad del poe a es algo ci cuns ancial con espec o a sus ex os, pos u a que
le ace ca en cie a medida a la de Ez a Pound, que p e ie e ecupe a en la aducción a la poesía
más que al poe a (c . Pound, 1992: 92; Vidal Cla amon e, 1995: 53). Ha ep oducido unos e sos
de Whi man, pe o en ningún momen o le a ibuye explíci amen e su au o ía; según él pe enecen a
cualquie poe a, y en ese p eciso momen o a él mismo, a León Felipe, quien de nue o sos iene que
la epe ición o la aducción del ex o no es algo que se limi e a las palab as, sino una ac i idad más
amplia que implica, en e o as cosas, a la conciencia. Pa ece ambién cla a, así pues, su pos u a con
espec o al p oblema de “si el au o es ele an e o no en el ex o o iginal”, y “si el aduc o ha de
espe a o no dicha en idad en el p oceso de aducción” (O ega A jonilla, 1996: 124).
Pe o aunque en los ex os ci ados has a aho a se ha is o cómo an epone el espí i u del ex o a
la o ma, no con iene p ecipi a se y saca la conclusión de que sólo conceda impo ancia al p ime o
y p escinda de la segunda. Se a a sólo de una cues ión de p io idades, ya que la aducción, que
po supues o debe espe a el espí i u del ex o o iginal, debe p ocu a así mismo, según él,
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conse a su o ma en lo posible. Es o es lo que nos dice al jus i ica su uso del e sículo en unos
e sos del la go poema “La g an a en u a”:
Me pa ece que es a e ó ica, además,
es la más ácil de aduci a odos los idiomas.
Cuando un e so iene que ola muy lejos
–y es e poema a a ola muy lejos–
es as alas son las que más con ienen. [...]
Cuando me aduzcan
quie o que mis palab as se acomoden sin iolencia
a los moldes y a las medidas más sencillas.
T aduc o es: usad una asija de ba o
donde beban odos los que engan sed (1982: 28).
En es a ocasión habla sob e la aducción no como aduc o , sino como au o de una ob a que
puede se aducida –como lo ha sido–. Y desde ese pun o de is a iene en cuen a la o ma poé ica,
que ha de p ocu a aslada se como en un molde. Es conscien e de que la aducción del e so
conlle a unos p oblemas especí icos que la de la p osa no ocasiona, y en ello encuen a un mo i o
más pa a ehui la complicación o mal y op a po la sencillez: así e i a que el aspaso del ex o de
una lengua en o a sea aumá ico, iolen o. Puede obse a se ambién que la aducción apa ece
como un elemen o impo an ísimo pa a la poesía, pues es el ins umen o que pe mi e a és a ene un
ca ác e uni e sal de hecho y no sólo de p opósi o; el poe a exp esa su in ención de que su ob a
llegue lo más lejos posible, y de que sea accesible a odos aquellos que –po usa su p opia imagen–
engan sed de poesía, y es la aducción lo que hace posible supe a las on e as y las es icciones
que las di e encias idiomá icas imponen –Bassne exp esa una idea muy pa ecida: “i a ex is no
he p ope y o any indi idual cul u e, hen he ansla o has e e y igh o help in i s ans e
ac oss linguis ic on ie s” (Bassne y Le e e e, 1998: 58-59)–. Pe o no es és a la única ocasión en
que u iliza la imagen del molde y la asija. En el p ólogo en e so a su aducción del “Can o a mí
mismo” apa ece o a exp esión de es a misma idea:
Es a es la ho a de ansbo da las consignas poé icas e e nas;
de as asa de un cuenco a o o cuenco las genuinas esencias de los pueblos;
de llena las copas de nues os iejos al a e os
con inos de o as cepas y de o os laga es,
con inos del no e y del su ...
La mejo ho a pa a b inda po el homb e con canciones de o as la i udes, asladadas
a nues o discu so (1990: 10).
Aquí el poe a u iliza e bos como ansbo da (“cambia una me cancía de un ehículo a
o o”), as asa (“cambia de asija”), y aslada (“lle a de un lado a o o”). En el que más se
insis e es en el segundo, p o agonis a de una b e e alego ía en la que el poe a es el al a e o y la
poesía el ino que llena sus ecipien es. Con iene des aca que el poe a no apa ece como el
i icul o que cul i a las ides y elabo a el ino, sino como el a esano que con sus asos o o ga la
o ma a los luidos. El aduc o , a su ez, se p esen a como el enca gado de lle a esos inos desde
su ecipien e o iginal a un luga dis in o, pa a lo que dispone de su p opio cuenco.
En de ini i a, p escindiendo del lenguaje igu ado, se en iende que pa a León Felipe la
aducción cumple con esa unción de di ulgación de la poesía an es aludida, pe o queda cla o que
el aduc o a a impone su o ma sob e la o ma o iginal: aslada á las ideas del poema o iginal,
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pe o in oduciendo un cambio que en sí no es ni posi i o ni nega i o, sino ine i able –” he e canno
be such a hing as a neu al ansla ion”, a i ma Jansen (1995: 135)–, y que según él no a ec a á a
lo esencial del ex o y de la poesía. Se a a á, como dice el poe a, de las mismas canciones de o as
la i udes, pe o asladadas al discu so p opio de los des ina a ios de la aducción. Es a idea de un
discu so p opio que se opond ía implíci amen e a o o dis in o, co espondien e al ex o o iginal,
nos e ela que León Felipe es conscien e de las di e encias cul u ales que exis en y que exigen que
el aduc o lle e a cabo una adap ación del ex o pa a que, una ez aducido, siga siendo álido
pa a los nue os lec o es. En e los ex emos de equi alence y adequacy, al como los de inen Tou y
y E en-Zoha (c . Gen zle , 1993: 125-128), se inclina cla amen e po la adecuación hacia la
cul u a me a.
An e la disyun i a de ace ca al lec o hacia el ex o o iginal o hace que se ol ide de que se
encuen a an e una aducción (Ga cía Yeb a, 1982: 39-43; To e, 1994: 44-48), León Felipe op a
po la segunda posibilidad, ac i ud que, aunque con no ables excepciones y con nume osos ma ices,
es la más acep ada desde hace a ias décadas, aunque no se puede ol ida que a la ho a de adop a
una de las dos pos u as in luyen ac o es sociales y cul u ales supe io es al indi iduo, ela i os al
p es igio de las dos lenguas y cul u as que se ponen en elación y a su ac i ud más o menos
impe ialis a y de ensi a ( id. Robyns: 1999), ya que, como a i ma Ca men Vale o: “los aduc o es
se con ie en en negociado es en e dos cul u as”, y si una de ellas es la dominan e se busca la
idelidad a su ex o, sea el o iginal o el de llegada (Vale o, 1995: 26). La decisión de León Felipe,
en odo caso, no es a ía condicionada en es e sen ido, pues nada hace pensa que alguna de las dos
cul u as –ni sus sis emas li e a ios– sea pe cibida como in e io a la o a.
Den o de la poé ica de León Felipe queda cla o, po o a pa e, en e a opiniones como la de
Wal e Benjamin (c . Vidal Cla amon e, 1995: 37), que si el aduc o ha de ec ea y e i aliza el
ex o con las modi icaciones que sean p ecisas y que se de i an an o de las peculia idades de su
público como de las suyas p opias, se con ie e en equisi o indispensable que dicho aduc o sea
además un poe a. Sólo un poe a puede pe mi i se manipula lo que o o ha esc i o, y sólo él puede
ep oduci con acie o unas o mas poé icas; el poema no sólo se hace con palab as, pues o que
o man pa e de su esencia de e minadas con enciones poé icas, y al igual que no se puede aduci
un ex o cuya lengua se desconoce, ampoco puede hace se con p opiedad si no se es á en posesión
del es o de los códigos. Es as ideas subyacen en lo is o has a aho a y en el p ólogo a la aducción
de “Song o Mysel ”:
(Sob e es o ya me he pues o de acue do con Wal )
Que no g uñan ni me salgan al paso los esc ibas p agmá icos y los hon ados leb eles
e udi os;
que no se soli ian en los de enso es de los sag ados de echos de la le a;
que se callen aquí
los schola s,
los a queólogos y el in é p e e del ho el.
Po que ¿a quién ue, a oso os o a mí, a quien Wal dejó encomendada es a no a?
“Poe s o come, a ouse! o you mus jus i y me.”
“Poe as de mañana, ¡le an aos! po que sólo oso os debéis jus i ica me” (1990: 16).
En luga de ecu i a la cap a io bene olen iae y a ópicos de modes ia, desau o iza a los
e udi os, los es udiosos y los ilólogos (a queólogos), cuya labo es eó ica, no p ác ica, y cuya
ac i ud dogmá ica en iende como ep esi a –en lo que coincide con los Es udios Desc ip i os (c .
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He mans, 1999: 4-8)–. Hace asimismo una alusión sumamen e in e esan e al in é p e e del ho el,
alusión que nos emi e a una an igua dis inción o mulada ya hace dos mil años po Cice ón ( id.
To e, 1994: 13), quien sos enía que un discu so se puede aduci de dos o mas: u in e p es o u
o a o ; el in é p e e no iene conocimien os de o a o ia, po lo que su aducción no se á an
ace ada como la que haga un o ado que conozca la lengua del ex o o iginal, de mane a que
Cice ón p e ie e aduci como o ado . La misma línea de pensamien o sigue León Felipe, pa a
quien el in é p e e es me o menes al que posee unos conocimien os écnicos o lingüís icos, pe o
que es ajeno po comple o al espí i u y la esencia de la poesía.
O a coincidencia en e el o ado la ino y el poe a español, cie amen e lógica y p e isible
pues o que iene su o igen en la misma concepción que inspi a ese echazo del in é p e e, es la
conside ación de que no se debe aduci palab a po palab a (p o e bo e bum). Se obse a cómo
León Felipe c i ica a aquellos que es án obsesionados con la li e alidad: los de enso es de los
de echos sag ados de la le a, que en el e eno de la aducción podemos iden i ica como los
sou cie s de los que habla Ladmi al (apud To e, 1994: 14), aduc o es apegados a la le a del ex o
o iginal, a la que se ciñen con esc upulosidad casi supe s iciosa.
El agmen o an es ep oducido e mina con un e so o iginal de Whi man y su aducción. En
és a encon amos un nue o hecho signi ica i o, es a ez de o den p ác ico, que supone o a
coincidencia no able con la expe iencia de o o insigne aduc o , Ma ín Lu e o. Al igual que hizo
el alemán en su polémica aducción de la Epís ola de San Pablo a los Romanos, León Felipe
in oduce un sólo que no apa ece en las palab as o iginales de Whi man. Si las consecuencias de
es a licencia en el caso de León Felipe no son compa ables a las que u o en el caso de Lu e o, sí lo
son las p emisas subyacen es: en e a la aducción li e al hay que op a po una o ma más lexible
de aduci , una mane a que a ienda más al sen ido del ex o y a la exp esión na u al que a la
ep oducción iel de cada palab a. Cla o que es a idea no deja de ene sus aspec os con o e idos
(c . He mans, 1999: 18-19), pues o que la ep oducción del sen ido de un ex o necesi a una p e ia
in e p e ación que puede se –o que incluso necesa iamen e es– subje i a, y en odo caso, al como
ecue da Vidal Cla amon e, “las e lexiones más con empo áneas plan ean la posible inexis encia de
ese núcleo inamo ible”, y “siemp e hay huecos que hacen a iable la in e p e ación del ex o (1995:
27).
O o luga en el que se mues an las ideas de León Felipe sob e la aducción es “Alas y
jo obas o el ey bu ón”, que se ía de p ólogo a una pa á asis de El ey Lea que hizo él mismo y
de la que no se conse a sino ese p ólogo, publicado en Cuade nos Ame icanos. Una e sión
educida de es e ex o, con lige as modi icaciones, cons i uye asimismo el p ólogo de o a pa á asis
de Shakespea e, conc e amen e de Macbe h, que sí publicó ín eg amen e. En “Alas y jo obas o el
ey bu ón” hace una se ie de e lexiones que una ez más supe an el ámbi o de la aducción, pe o
que la incluyen; habla sob e las adap aciones de un ex o –una de cuyas modalidades se ía la
aducción–, y ei indica de nue o que sólo el poe a puede oca una ob a poé ica ajena pa a
cambia la de código, ya sea lingüís ico, como en la aducción, ya sea a ís ico, como en el paso del
ea o o del poema lí ico al cine. También uel e a insis i en que exis en di e encias cul u ales
impo an es en e los pueblos pa a los que ue esc i o el ex o o iginal y los des ina a ios de la
aducción esul an e, y esal a las que exis en en conc e o en e la cul u a anglosajona y la cul u a
hispana: “Es e loco genio español es el que saquea y ap a aquí aho a a Shakespea e y se lo lle a a
España... a México... a la Nue a España [...], pa a c uza lo con lo más genuino, glo ioso, y
pe du able del espí i u español” (1982b: 81).
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He mēneus. Re is a de T aducción e In e p e ación Núm. 4 - Año 2002
Algo más adelan e, habla de una ac i ud que el español no comp ende, y que po lo an o él
debe cambia a la ho a de aduci el ex o: “És a es la no edad. Es o es lo que ha pues o aquí aho a
la in omisión española. [...] És e es un Rey Lea a la española. Como pod ía hace se un Don
Quijo e a la inglesa” (1982b: 87-88). De mane a que se ea i ma la idea de que la ec eación de un
ex o poé ico que iene como des ina a io a un público lec o di e en e del o iginal equie e
de e minadas modi icaciones que compensen y neu alicen esas di e encias pa a que el p oceso
comunica i o no su a pé didas. Los p incipales obs áculos que encuen a León Felipe al adap a El
Rey Lea no se ían de índole écnica, sino cul u al, de modo que sigue explicando:
Po lo dicho y como se e á es o no es más que un inje o, un noble ma idaje de
Shakespea e y Ce an es, con la in e ención de ese genio adicional español, del que yo
soy [...] esponsable. Po que es e dad que, a eces, yo he añadido escenas y pe sonajes,
y que he in e polado e sos míos (1982b: 89).
Esa añadidu a de escenas y pe sonajes a más allá de la me a aducción, cla o es á; supone
una eelabo ación del ex o en la que el nue o poe a no se limi a a esca a el ex o o iginal pa a
en ega lo a los nue os lec o es una ez supe ados los p oblemas de comp ensión median e las
modi icaciones opo unas, sino que además apo a elemen os que ni es aban en ese ex o o iginal, ni
ienen como p opósi o neu aliza los desajus es cul u ales que pueda habe , y que esponden
únicamen e a la olun ad c eado a del segundo poe a. Pe o es o no es sino un paso más que su ge de
los mismos p esupues os de los que pa e León Felipe cuando se dispone a aduci o, como dice él
mismo, a pa a asea . En es e sen ido, lo que in e esa es cons a a de nue o que la cul u a p opia de
los nue os lec o es –y del aduc o – es un elemen o undamen al que es á p esen e de o ma ac i a
en odo el p oceso de la aducción, jus i icando los cambios opo unos du an e la misma.
Además, como ocu e en el caso conc e o de Shakespea e y su ob a, las di e encias pueden
se no sólo de la i ud, sino ambién de época. También esa dis ancia ha de se neu alizada, según
León Felipe, que o a ez se opone a los de enso es de la aducción apegada a la le a, que buscan
“ an sólo la idelidad y la exac i ud de una pieza poé ico-d amá ica” que ellos juzgan “de enida en el
iempo, quie a y pe ec a en la e olución adicional” (1982b: 78). Con a esa isión es á ica de la
ob a poé ica, p opia de esos a queólogos de los que hablaba en el p ólogo al Can o a mí mismo,
de iende la ac ualización del ex o, el aslado has a un aquí y un aho a con espec o al lec o de la
aducción:
Se embu en, se ejen y zu cen es os añadidos pa a elaciona un ema iejo o un símbolo
in empo al con sucesos con empo áneos que en iquecen, o i ican y ac ualizan la
in ención de la ábula. Se sub aya así, de es e modo, la e e nidad del ema, iniendo a
deci con nues a in e ención lo que nos concie ne a noso os: que no solamen e es de
odos los iempos y de odas las la i udes la ábula que se ela a, sino que es á en nues a
p opia sang e ambién y que podemos a icula la y comple a la con nues a p opia
palab a... En onces nos a e emos a in e pola nues o e so (1982b: 91).
Así pues, median e de e minados ecu sos que ac ualizan el ex o, el lec o c ee á que es á
leyendo una ob a esc i a en su p opia época y en su p opia cul u a, y no se á conscien e de es a
leyendo una aducción. De es e modo, León Felipe con inúa ace cándose a los aduc o es que
de ienden que es el ex o el que debe se conducido has a el lec o , y no al con a io, y concue da
una ez más con las esis de la Escuela de la Manipulación y la Teo ía de los Polisis emas: la ob a,
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an e odo, debe unciona en el sis ema me a ( id. Me ino 1994: 185; Vidal Cla amon e 1995: 72;
Gen zle 1995: 99).
3. TRADUCCIÓN Y PARÁFRASIS
Con iene, al como se de iende en el modelo desc ip i o que p opugnan Lambe y Van Go p
(c . Gen zle , 1993: 135; Me ino Ál a ez 1994: 46; Lindq is , 1995: 85-86), obse a los da os
p elimina es: in o mación me a ex ual, í ulos, cubie as, e c. Un p ime aspec o digno de
comen a io se descub e ya en los sub í ulos de las ob as aducidas: la cali icación que se suele
hace de la e sión como aducción o como pa á asis, lo que, po o a pa e, no siemp e depende
de la olun ad de León Felipe. En la p ime a edición de “Can o a mí mismo” se cali icaba como
pa á asis; en la edición mode na – ambién de Losada– que manejamos, apa ecen con g andes ipos
el nomb e de Whi man y el í ulo, y debajo, con un amaño más educido: “T aducción y p ólogo de
León Felipe”; en la edición de Víso , sin emba go, no apa ece en la cubie a el nomb e de Whi man,
sino sólo el de León Felipe, aunque cuando se ab e el lib o sí apa ece el nomb e del poe a
ame icano, y se cali ica la ob a como pa á asis de León Felipe. Po o a pa e, la e sión de
Macbe h se i ula El asesino del sueño, lle a en ipos g andes el nomb e de León Felipe, y sólo en
ipos meno es se sub i ula como “Pa á asis de Macbe h de Shakespea e”. En es e caso, la
cali icación de pa á asis sí iene a alada po unas palab as del p opio León Felipe, que cons i uyen
la dedica o ia de la ob a: “A don Jesús Sil a He zog – iejo amigo singula –, dedico es a pa á asis,
el es ue zo que yo más es imo de oda mi ob a poé ica” (1983: 9).
Po el con a io, en el caso de “Can o a mí mismo” odas las menciones que hace León Felipe
emplean el é mino aduci : “Yo he en ado en la aducción de es os dos Can os con an a
libe ad” (1981: 34), “A es e iejo poe a de la Democ acia [...] le he aducido” (1981: 32), “Yo he
aducido la palab a happiness po aleg ía” (1990: 16). Y sin emba go ad ie e: “Los schola s di án
que casi es una pa á asis. (Que lo discu an y lo acla en que ése es su o icio)” (1981: 34). Hemos
is o que Manuel Al a p e ie e habla de aducción; José Luis Ma ínez, sin emba go, sos iene que
al ez no se a e de una “ aducción en el sen ido p eciso del é mino”, y aunque no llega a
emplea la palab a pa á asis, sí usa o o é mino in e esan e: ec eación: “Rec eación ejempla en
que la ce canía y la honda a inidad de sus mensajes con luyen pa a ilumina se en hondas aíces
españolas” (Ma ínez, 1942: 4).
Pa á asis es una e sión en la que el ex o esul an e se ap oxima al o iginal, pe o no lo
ep oduce de mane a exac a; es una e o mulación explica i a o imi a i a –cada ipo iene sus
peculia idades (c . Fuchs, 1994: 7-20)–, que puede aplica se a un ex o esc i o en la p opia lengua o
en o a ajena. Desde un c i e io ilológico se ha plan eado con ecuencia si es posible o no la
aducción, en endida como la e sión exac a de un ex o de un idioma a o o; si la exac i ud de la
e sión es algo ela i o, que se log a en mayo o meno g ado, el é mino pa á asis pa ece
acomoda se mejo a la concepción que iene León Felipe de la poesía y de la aducción, según esos
c i e ios ilológicos. Pe o si se pa e del p esupues o de que aducción es aquello que se conside a
aducción –Tou y (apud Vidal Cla amon e, 1995: 69)– y que unciona como al en la cul u a me a
(c . Me ino Ál a ez, 1994: 99), no cabe duda de que es amos an e una aducción de “Song o
mysel ”. No ocu e lo mismo –aunque ambas ob as u ilizan en una p opo ción simila , como más
adelan e se e á, idén icos p ocedimien os de sup esión, adición...– con El asesino del sueño, donde
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decisión con as a con la de no aduci leggins y yankee, y en cie o modo es ablece un an o el
equilib io con el ex o o iginal, pues sigue habiendo dos palab as ex añas a la lengua en que se
ie e el ex o, aunque no sean las que Whi man dispuso ni cumplan la misma unción en un luga
semejan e. Sí se deja al cual, sin emba go, una e ce a palab a ancesa que apa ece en el can o 15:
connoisseu .
O o p oblema especí ico que se p esen a al aduc o es el que se e ie e a las onoma opeyas.
Po más que la onoma opeya enga una cie a mo i ación sigue siendo un signo con encional y
como al es di e en e en cada lengua y suscep ible de se aducido de una a o a. Al ma gen de la
onoma opeya eseñada con an e io idad, la que ep oducía el ma illeo del he e o, añadida po
León Felipe pues o que no apa ece en el poema o iginal, al p incipio del can o 14 de “Song o
Mysel ” encon amos la imi ación de un sonido; Whi man es á hablando del ganso sil es e y
leemos: ya-honk he says (“dice: ya-honk”). Pues o que en español no exis e una onoma opeya
p e ijada pa a el ganso, a di e encia de lo que ocu e con o as a es, León Felipe decide no in en a
ninguna, ni ampoco deja unas palab as, las o iginales del inglés, que esul a ían ex añas al lec o
de la aducción, de modo que aduce oda la exp esión po “su g aznido”. En o o luga , en el
can o 33, León Felipe aduce el e bo c ack ( es alla ), de ca ác e onoma opéyico, po una
onoma opeya simple, con i iendo c ack and again c ack he ma ksmen en “oigo el c ac-c ac de los
ga illos” (1990: 85).
Un úl imo caso pa icula iene que e con la aducción de los nomb es p opios. En “Song o
Mysel ” abundan los de luga , sob e odo los de íos y es ados, pues se alude a una g an pa e de la
geog a ía es adounidense. A la ho a de ep oduci los nomb es, León Felipe no sigue un c i e io
ijo: la mayo ía de las eces no exis e una palab a di e en e en español -casos, po ejemplo, de
Indiana, Geo gia, Wisconsin, Cali o nia, Ve mon , A kansas, e c.- o simplemen e se equie e añadi
una ilde, como en O egón, Canadá, Niága a o Hu ón, en cuyo caso al aduc o no se le p esen a
ninguna disyun i a; en el es o de las ocasiones puede consigna se el nomb e inglés aunque haya
adap ación española -”Missou i”, en luga de Misu i- o po el con a io puede esc ibi se el nomb e
español, como po ejemplo “Luisiana” en luga de Louisiana. O as eces, cuando el nomb e p opio
es á compues o po palab as signi ica i as, puede aduci se po el equi alen e léxico español, al
como ocu e con Red i e , con e ido en “Río Rojo”. Incluso un mismo nomb e apa ece de dos
o mas dis in as en el can o 16 y en el 34, aunque ambas o mas es án acep adas en español: “Tejas”
y “Texas”.
Los nomb es p opios humanos o di inos apa ecen en su o ma española cuando pe enecen al
ámbi o de la cul u a: Alá, Buda, Jeho á ( en e a Allah, Buddah, Jeho ah); aunque no malmen e no
se equie e ans o mación, pues la o ma suele se común en ambas lenguas: Zeus, Isis, Osi is,
Odín, B ahma. Po el con a io, y lógicamen e, el nomb e de Wal Whi man, que apa ece en los
can os 24 y 25, se deja al cual, aunque, como cu iosidad, en el p ólogo en e so que esc ibe León
Felipe se puede lee : “Wal es el diminu i o de Wal e (Gual e io en cas ellano)” (1990: 12). En
cuan o a los nomb es p opios, en la pa á asis de Macbe h puede e se cómo la aducción del
nomb e del p o agonis a de la agedia de Shakespea e p eocupa singula men e a León Felipe, quien
en no a a pie de página explica que ha cambiado la acen uación de la palab a, con i iéndola en
palab a llana, y ad ie e que si quisie a ep esen a se acen uando la segunda sílaba, como en el
o iginal inglés, end ía que cambia el ex o de algunos pasajes.
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Hemos dejado pa a el inal aquellas modi icaciones con espec o al ex o o iginal que dejan
asluci la p opia pe sonalidad del aduc o . Un cla o ejemplo es el uso en la aducción de
cons ucciones que León Felipe u iliza habi ualmen e en su poesía. Así, la p ime a pa e del e so
decimosex o del can o 4, I ha e no mockings o a gumen s (no engo bu las ni dispu as), queda
aducido como el e so quincuagésimo del mismo can o de la siguien e o ma: “Pe o yo no he
enido a dispu a ni esca nece ” (1990: 32), donde se obse a la añadidu a del pe o yo no he enido,
que se epi e, con a iaciones, más de una docena de eces an sólo en Gana ás la luz2 (1981: 46,
48, 130, 140-1, 168-9), lib o publicado en la misma época que la aducción de “Song o Mysel ”.
Ya se ha ci ado, además, la epe ición ecu en e de las exp esiones “Aquí es oy” y “Mi adme” que
du an e una buena pa e del can o 33 se in oduce sin que el o iginal la enga ni la exija. Lo que más
se epi e es “Aquí es oy”, que apa ece quince eces al cual y o as sie e como “Aquí oy” o “Po
aquí oy”; po su pa e, “Mi adme” sólo apa ece en es e can o un pa de eces, pe o ya en el can o
an e io ha añadido León Felipe un “Mi adlo”, y encon amos o os “Mi adme” igualmen e
in en ados po él en los can os 20, 24, 37, 41 y 44. Se a a de exp esiones ípicas de León Felipe;
en es poemas consecu i os de Éxodo, lib o publicado con sólo dos años de di e encia espec o de
la aducción de “Can o a mí mismo”, encon amos has a ein a y dos epe iciones de la palab a
“mi adla”, y es o en el co o espacio de seis páginas. Es os poemas se epi en en Llamadme
publicano, donde encon amos además, en o o poema, un e so que comienza con las palab as
“¡Ahí es á...! ¡Mi adla!” (1984: 42), y en o o poema de Gana ás la luz hallamos el e so “Ahí
es án ¡mi adlas!” (1990: 79). Son sólo algunos ejemplos; se a a de cons ucciones que con dis in a
ecuencia y algunas a iaciones se epi en a lo la go de su ob a. Es ca ac e ís ico de León Felipe el
uso abundan e de exp esiones deíc icas en su p opia poesía, lo que podemos obse a an o en esa
epe ición de “Aquí es oy” y sus a ian es como en algún o o e so aislado de la aducción. Así,
po ejemplo, el e so sép imo del can o 7, cuyo agmen o companion o people aduce León
Felipe como “el semejan e de ése”, sin más. Es ambién ca ac e ís ico de León Felipe el uso
ei e ado de exho aciones, que se añaden igualmen e en a ias ocasiones al poema de Whi man; ya
hemos is o el caso de “mi adme”, al que podemos añadi “oídme” (can o 7), “Sién a e./ Que se
sien en odos” (19), “escucha”, (19), “oíd odos” (42). Son nue as exp esiones que el aduc o
in oduce espon áneamen e y en las que se econoce su oz y su ono habi ual, aunque ya en el ex o
o iginal hay a ias exho aciones -una quincena, ap oximadamen e-, con lo que las añadidas no
suponen una al e ación cuali a i a.
O o cambio en el que se puede ad e i la in e ención de la pe sonalidad de León Felipe
iene que e con el dominio de la p agmá ica, y consis e en la ans o mación de lo dicho en lo
hecho. En el can o 32, po ejemplo, con ie e una o ación in e oga i a indi ec a (I wonde whe e,
es o es: me p egun o en dónde) en una in e ogación di ec a (“¿En dónde”), y en el can o 18 ealiza
median e una o ación exclama i a la in ención que exp esa Whi man de o ma enuncia i a,
con i iendo I bea and pound o he dead (ap oximadamen e: doblo y edoblo en hono del
mue o) en “¡Hu a po los mue os!”. Sin emba go se da el p oceso con a io en el can o 24, donde
la exp esión By God! I will accep no hing (No acep a é nada, ¡po Dios!) se ans o ma en un
a enuado “Y digo que no acep a é”.
En de ini i a, se cons a a que la pe sonalidad de León Felipe y su es ilo quedan
sob eimp esionados en la aducción que hace de “Song o Mysel ”. Ello se ad ie e, como se ha
2 Po ejemplo:
“No he enido a can a , podéis lle a os la gui a a” (pág. 46).
“No he enido aquí a a oja mi discu so con a nadie” (pág. 130).
“Po que yo no he enido aquí a hace do mi a nadie” (págs. 140-141; se epi e es eces).
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comp obado, en el uso y la p opo ción de de e minados elemen os y cons ucciones que son
ca ac e ís icos de su p opia poesía, ales como los deíc icos, las co elaciones, las exho aciones y
algunas exp esiones ípicas del poe a español.
4.2. LA TRADUCCIÓN DE MACBETH
Con iene, en p ime luga , eco da que León Felipe es á pa icula men e sa is echo de su
e sión de Macbe h, a la que se e e ía en la dedica o ia como “el es ue zo que yo más es imo de
oda mi ob a poé ica”; esa sa is acción es signi ica i a, po cuan o p esupone que el esul ado
p ác ico concue da con los undamen os eó icos del au o . Po o a pa e la cali icación de es a
e sión como pa á asis implica la a ibución de una se ie de libe ades que apa ecen ya en el
mismo í ulo de la ob a, que deja de llama se Macbe h pa a con e i se en El asesino del sueño,
sin agma inspi ado en el inicio del e so II, III, 41: Glamis ha h mu he ’d Sleep.
León Felipe op a po aduci –o pa a asea - la ob a en e sos que siguen en su mayo pa e
un i mo de ipo endecasilábico, con p edominio del e so la go compues o median e la suma de,
sob e odo, endecasílabos y hep asílabos. El o iginal inglés es á o mado sin emba go po
endecasílabos blancos, con muy pocas excepciones que se concen an en las in e enciones de las
es b ujas, en las que apa ecen e sos más co os, y en las palab as del po e o del cas illo de
In e ness, que, po su poca solemnidad y su mucho humo ismo, apa ecen en p osa. León Felipe, no
obs an e, aduce esas excepciones como si no lo ue an: sus b ujas u ilizan el i mo endecasilábico
y su po e o habla en e so, con idén ico i mo. Po el con a io, sí se aduce en p osa un agmen o
que ambién lo es á en el o iginal, co espondien e a la lec u a que hace Lady Macbe h de una ca a
en iada po su esposo, y que queda de es e modo como única p osa de El asesino del sueño,
des acando así del es o del discu so, con oda segu idad, po se el único caso de comunicación
di e ida.
Po lo demás, puede comp oba se que es a e sión compa e básicamen e los p ocedimien os,
las ca ac e ís icas y la ideología desc i os en la de “Can o a mí mismo”. Se descub en simila es
adiciones y sup esiones ex uales, que pueden a ec a incluso a la o alidad de la escena,
al e aciones en el o den en que se desa olla la acción. Po ejemplo, en el ex o de León Felipe la
no icia de la mue e de Lady Macbe h es pos e io a la de que el bosque de Bi nam a anza con a el
cas illo. Hay ambién cambios en la a ibución de éplicas –unidad que de ine Me ino Ál a ez
(1994: 44-45)– a de e minados pe sonajes, sup esión de algunos pe sonajes, e c. Todo es o a ec a en
mayo o meno medida al plan de la ob a, a la es uc u a gene al, pe o eamos po o o lado qué es
lo que ocu e con la aducción de ases y palab as conc e as. No es necesa io de ene se en el
comen a io de aspec os ya a ados en la aducción de “Can o a mí mismo” y que aquí se epi en,
así que o ece emos únicamen e algunos ejemplos.
Encon amos in ensi icaciones y ampli icaciones: Speak, I cha ge you (I, iii, .78) se
con ie e en “¡Hablad! ¡Hablad más cla o! ¡Yo os lo o deno!” (1983: 32); ull o sco pions in my
mind (III, ii, .35) se aduce como “Esco piones y ampi os han hecho su gua ida en mi ce eb o”
(1983: 78). Como ocu ía con el ex o de Whi man, un e so da luga a a ios más en su aducción;
And ix’d his head upon ou ba lemen s c ece has a con e i se en: “Le co ó la cabeza después, la
cla ó en su lanzón y se la ajo a nues o campo./ Allí es á aho a colgada de una almena / pa a es ín
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de cue os y de g ajos” (1983: 24). O o an o ocu e con el escue o conjun o de cinco palab as que
el po e o p onuncia pa a habla de los e ec os de la bebida y que León Felipe mul iplica po cinco,
con i iendo nose-pain ing, sleep and u ine (II, iii) en:
Se en ojece la na iz como un pimien o
se o ina en abundancia
y nos emba ga un dulce sueño (1983: 62).
Hay añadidos, palab as y ases que no apa ecen en el ex o inglés y que en ocasiones
pe siguen igualmen e una in ensi icación del ex o, como ocu e con las exclamaciones, po ejemplo
la de Macbe h an e la isión de un puñal: “¡Bas a! ¡Bas a!” (1983: 54). Pe o más in e esan es son
algunos añadidos que in oduce León Felipe con o a in ención. Así, podemos encon a una se ie de
exp esiones y alusiones que u iliza el poe a español pa a in ensi ica el ono épico de una pa e de la
ob a, y además pa a da le conc e amen e unos oques de es ilo épico cas ellano y medie al. En el
ela o que al p incipio se le hace al ey Duncan ace ca del compo amien o de Macbe h en la ba alla,
in en a León Felipe el siguien e e so: “Po ues a causa y po Escocia se ba ie on como los Doce
Pa es jun os del iejo Ca lomagno” (1983: 25); asimismo es in en ado el p ime e so con el que
Ross saluda a Macbe h y Banquo, en la escena e ce a del p ime ac o: “Alb icias, in encibles
capi anes” (1983: 33), de cla as esonancias cidianas, y que p ecede a una alusión pos e io ,
igualmen e in en ada, a la espada de Roldán: “Unos decían que os dio su épico mandoble
Du anda e” (1983: 33). Es a alusión, po cie o, pa ece pa icipa de la con usión, p esen e en el
omance o y he edada de él po don Quijo e – al ez po Ce an es–, que en endía el nomb e de
Du anda e como el de algún caballe o. Más adelan e uel e a añadi o a e e encia a la épica
inexis en e en el ex o o iginal; habla Lady Macbe h: Bu sc ew you co age o he s icking-place (I,
ii, . 61; ap oximadamen e3: Tan sólo ensa u alo has a el luga más al o), y se aduce:
“Le an a u alo has a el picacho bá ba o, p imi i o y epopéyico” (1983: 50).
Cada uno de es os añadidos, po sí sólo, no iene una especial signi icación o ele ancia, pe o
en su conjun o e elan una in ención cla a y ma cada en el poe a español, quien a a de c ea o,
más p ecisamen e, exage a un clima épico, si no en oda la ob a sí al menos en es e p ime ac o.
Ese clima épico no es á ausen e en la ob a de Shakespea e, de ahí que sea p e e ible deci que León
Felipe an sólo lo exage a, pues o que en el o iginal se puede econoce un es ilo épico en las
ampulosas palab as del sa gen o con las que se des aca el he oísmo de Macbe h en la ba alla con a
los no uegos (4). Pe o en el ex o de León Felipe aumen an las alusiones a lo epopéyico y se esboza
una pa odia de la epopeya medie al que el lec o español sien e p óxima. Es deci , el aduc o no se
con o ma con ep oduci ese es ilo épico que halla ía en el o iginal, sino que ealiza una adap ación
cul u al más compleja, ecu iendo a elemen os p opios de la épica cas ellana. Nue amen e se
obe a cómo se ace ca el ex o a los lec o es, y no al e és. Pe o hay o os elemen os, compa ibles
con los an e io es, que pueden explica es as adiciones. La abundancia en lo épico puede debe se
ambién a la in luencia del p opio mundo poé ico del poe a cas ellano, en el que es posible ap ecia
la impo ancia y la p esencia ecu en e del he oísmo y del con inuo deseo de ele a las cosas de lo
domés ico a lo épico. En ese caso la poé ica del aduc o ol e ía a supe pone se a la del au o
o iginal, modi icándola. En cuan o al deseo de ace ca el ex o isabelino a la cul u a española, un
nue o ejemplo es á en la aducción de He e’s an English ailo come hi he o s ealing ou o a
F ench hose (II, iii) po “Es un sas e de Lond es que le obó las calzas a un sas e de Toledo”
(1983: 61); el cambio del inglés po el londinense se debe con oda segu idad a con eniencias
3 Vid. ed. ci ., pág. 44, apa a o c í ico. Ve so de di ícil aducción e in e p e ación. Mu y sugie e que la imagen de i a
de las cue das de un iolín, Pa on y Liddell c een que del co daje de una balles a.
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í micas, pe o la con e sión del ancés en oledano iene como único p opósi o españoliza el ex o,
hace lo más amilia al lec o .
O as eces el cambio obedece a la olun ad c eado a de León Felipe, que apo a elemen os
poé icos p opios con la in ención de en iquece el ex o. Así, po ejemplo, a a de da una
dimensión simbólica a las palab as que p onuncia Lady Macbe h exho ando a su esposo a que se
ponga su es ido de do mi , su camisón, pa a disimula su c imen: Ge on you nigh -gown (II, ii, .
69) apa ece aducido como “Co e a pone e las opas de do mi . / Vís e e de blanco” (1983: 60).
Cie amen e un camisón suele –o solía– se de ela blanca, pe o si el pe sonaje de Shakespea e
p e ende únicamen e p e eni una súbi a i upción en el caso de que se descub a el c imen ecien e,
y que Macbe h apa ezca como salido de un sueño inocen e, en el caso de la aducción se añade un
con enido adicional: el ac o de es i se de blanco lle a implíci a la ca ga simbólica de inocencia y
pu eza que iene ese colo , algo que no es á en el ex o o iginal.
A odo es o, al igual que ocu ía con “Can o a mí mismo”, cabe añadi los casos en los que la
aducción es simplemen e inexac a, sin que necesa iamen e haya una azón que apa en emen e lo
jus i ique, o bien sin que podamos hace al espec o sino conje u as. Así, po ejemplo, encon amos
que wa e se aduce po “ai e” en el e so The ea h ha h bubbles, as he wa e has (I, iii, .79),
que apa ece en su aducción como “La ie a iene bu bujas como el ai e” (1983: 32), acaso po una
a acción de la palab a ai que encon amos dos e sos más abajo: In o he ai , aducida es a ez
li e almen e. En o a ocasión b ideg oom (no io) se aduce de una ex aña o ma: Bellona`s
b ideg oom signi ica “el desposado de Belona”, y sin emba go es e ido como “de Ma e y Valona
el hijo p edilec o”. Ma e, según la mi ología, se ía el esposo o el he mano de Belona, diosa de la
gue a, y po lo an o es con él con quien, pe i ás icamen e, Shakespea e compa a a Macbe h, pe o
León Felipe elimina la pe í asis y decide aludi al alo del gue e o llamándolo hijo del
mencionado ma imonio mi ológico; en el ondo la idea básica no se al e a, ambos í ulos esal an el
alo de Macbe h, pe o lo hacen de o ma dis in a.
En esumen, en es a ob a se descub en de nue o los mismos p ocedimien os, en líneas
gene ales, que en la aducción de “Can o a mí mismo”, lo que obedece a una misma olun ad
inicial de ace ca el ex o al lec o a ando de sal a el espí i u, no la le a, y ealizando
adap aciones que subsanen la di e encia cul u al que media en e el au o p ime o y los lec o es de
la aducción. Jun o a ello ol emos a encon a adiciones, sup esiones y cambios que obedecen
exclusi amen e a la olun ad c eado a del poe a español, y ello en mayo medida que en el ex o de
Whi man, lo que con ie e a El asesino del sueño en un ex o que ni es del odo Macbe h, ni es del
odo o a cosa. Esa condición mes iza, híb ida de lo p opio y lo ajeno, esponde a lo que el p opio
León Felipe llama pa á asis.
5. ALGUNAS CONCLUSIONES
Una ez es udiadas las decla aciones explíci as y analizada la p ác ica e ec i a, llega el
momen o de compa a las y e alua su cohe encia. En p ime luga , se e ela como cie a la
decla ación de León Felipe sob e el hecho de que, al se la poesía un e eno comunal y mos enco,
se a e e a hace suyos los e sos ajenos, y, como él mismo decía, en a en la a ea de aduci a
Whi man o a Shakespea e –aunque El asesino del sueño, de ini i amen e, unciona como
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pa á asis– con an a libe ad como si se a a a de sus p opios e sos, lo que se mani ies a en la
al e ación en el núme o de e sos y en ocasiones de su o den, en la in oducción de añadidos, de
ampli icaciones, de epe iciones, de in ensi icaciones, de educciones, de sup esiones y de me os
cambios que a eces pa ecen cap ichosos, desde el pun o de is a de la es ic a aducción, y
debidos sólo a la c ea i idad de León Felipe. No se a a de p ocedimien os écnicos del ipo de la
modulación, la ansposición, la compensación, e c., des inados a supe a alguna di icul ad en el
paso desde la o a lengua, sino que ienen que e con su olun ad explíci a de se an o la
p olongación como la co ección de Whi man. Quizás en ienda como pa e de esa co ección la
in oducción de aquellos elemen os que si en pa a e o za o in ensi ica la poe icidad del ex o,
como las co elaciones que se encuen an sólo en la aducción y no en el ex o o iginal. En odo
caso, León Felipe ilus a la eo ía de Bassne , de la que Gen zle a i ma: “seems o a o adding
os anenie e ec s when none we e he e be o e, adding ema ks i he ansla o eels mo i a ed
and adding en i e passages o make he ex ele an o he con empo a y eade ” (GENTZLER,
1993: 100).
En un capí ulo dis in o se han de encuad a los e o es que, aunque pocos e insigni ican es,
exis en, y que son i ele an es a la ho a de es udia la pos u a eó ica sob e la aducción, dado que
no esponden a ninguna in ención. También son casos di e en es aquellos cambios que sí es án
mo i ados, que podemos llama adap aciones y cuya in ención es la de compensa las di e encias
cul u ales exis en es en e los lec o es del ex o o iginal y los lec o es de la aducción, log a la
adecuación. Pod íamos elaciona es os cambios con la a i mación que hacía León Felipe de que él
no cambia el espí i u del ex o, sino sólo las palab as y las o mas, y sob e odo con su isión del
aduc o como el enca gado de ecoge en su asija los inos de o os pueblos pa a as asa los al
suyo p opio. E ec i amen e, cumple ese deseo de ace ca a los lec o es de su pueblo la poesía de
Whi man, y no al con a io, pues el ex o esul an e es un poema que pod ía habe se esc i o
o iginalmen e en español, sin que nada indique que se a a de una aducción.
Lo que sí es discu ible es si León Felipe cambia o no el espí i u del ex o de Whi man con la
in oducción de odas las modi icaciones consignadas –si se a a, po an o, de una “ aducción
lib e”, al como la de inen Sáez He mosilla (1994: 21) y Vidal Cla amon e (1995: 49)–, y si lo hace,
en qué medida. Es innegable que el ex o esul an e iene mucho de la pe sonalidad de León Felipe,
cosa que él no se ha p eocupado en modo alguno de e i a , po lo que su aducción es la más
pe sonal de cuan as se han hecho de “Song o Mysel ”. El au o o iginal, Whi man, debe epa i el
p o agonismo con su aduc o en mayo medida de lo que lo hace en o as aducciones, y el ex o
esul an e es an o suyo como de León Felipe –aunque es o, según muchos eó icos de la aducción,
ocu e en oda aducción.
E a de espe a , según son sus p esupues os, que la p ác ica aduc o a ue a mo i o de
polémica, y en e ec o ha sido obje o de alo aciones muy dis in as, an o a o ables como ad e sas.
Algunas de las alusiones que hace el poe a a los e udi os y a los homb es que se a ienen
celosamen e a la le a no son sino mecanismos de de ensa an e las c í icas, posibles o e ec i as,
hacia su labo aduc o a. Ya en Luz dice: “Alguien me ha insul ado po que no sé aduci . Y me ha
llamado calumniado ” (1981: 32). Se e ie e a Jo ge Luis Bo ges, que había c i icado en la e is a
Su su aducción del “Can o a mí mismo”. Bo ges, aduc o a su ez de la ob a de Whi man, no
acep a las libe ades que se oma el poe a español; ya desde el í ulo queda pa en e la di e gencia de
c i e ios: Bo ges lo i uló “Can o de mí mismo”. Pe o Bo ges no es el único de ac o de su
ac i idad aduc o a, ni las c í icas se limi an a la aducción de Whi man; Luis Ce nuda, con una
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ac i ud an suya, dice que “al lee las aducciones o adap aciones que de Shakespea e hace León
Felipe, nues a so p esa dolo osa acaso sea igual a la de Don Quijo e al e ans o mada a Dulcinea
en lab ado a manchega” (1975: 112). Po o a pa e, cuando en 1952 León Felipe aduce The
Lady`s no o Bu ning, ob a d amá ica de Ch is ophe F y, se encon a á con que el au o o iginal
desau o iza su aducción, moles o po la excesi a libe ad que el español aplica en su a ea. O a
c í ica nega i a es la de Fe nando Aleg ía (1952: 240-258), que conside a al aduc o no sólo
alible, sino esponsable, y lamen a la es idencia que se sob eimpone a una poesía de suyo sob ia,
así como la ag esi idad y una indi idualidad incómoda que e leja la aducción, que se ía un can o
a León Felipe más que a Wal Whi man.
Esas c í icas nega i as son pa e del ibu o que, según a i ma Tou y, debe paga odo
aduc o que con a iene las no mas y op a po cualquie des iación en el compo amien o (Tou y,
1999: 236). Pe o ambién desde un p ime momen o ha habido opiniones a o ables; ya en 1942
habla Eugenio Flo i (1942: 64-65) de su espléndida calidad y a i ma que p esen a a un Whi man
calien e y i o. Concha Za doya habla de una aducción pe sonal, pe ec a en el espí i u y lib e en
los de alles (Za doya, 1960: 24). Y Manuel Al a a a de demos a la co ección de dicha
aducción, cuya idelidad, según él, es absolu a, y me ece más ese nomb e de aducción que el de
pa á asis (Al a , 1971: 366-375). Una c í ica apa ecida con mo i o de su publicación, y que la
elogia sin ese as y con en usiasmo, es la de José Luis Ma ínez. El a iculis a llega a pone el
alo de la aducción incluso po encima del que enía el o iginal inglés, señalando que Whi man
llega has a noso os “aun en iquecido que no de o mado” (1942: 4).
A la ho a de hace una alo ación del “Can o a mí mismo” de León Felipe cab ía in oduci
una ma ización: una cosa es el alo poé ico del ex o y o a di e en e la e aluación de la mane a en
que se ha aducido. En cuan o a lo p ime o, el ex o que nos o ece León Felipe es un g an poema
con el que han dis u ado muchos lec o es de habla hispana, que en su mayo pa e no han
consul ado el o iginal inglés; la e sión es, en nues a opinión, más aliosa es é icamen e que
cualquie o a que, siendo idelísima al sen ido, se hicie a en p osa y ambién, sigue siendo nues a
opinión, que muchas de las aducciones en e so que son más li e ales. La aducción es á hecha de
o ma impecable con espec o a los p incipios –cohe en es, po o a pa e- que de iende el aduc o ,
de mane a que lo que esul a cues ionable es el conjun o de esos p incipios, la eo ía misma de la
aducción que de iende León Felipe. Algunos aspec os, como los de ace ca el ex o o iginal al
lec o o a ende más al espí i u que a la le a, po ejemplo, son oda ía deba idos, y sólo cabe
desc ibi la pos u a del poe a español; lo que sí debe explica se es el conjun o de modi icaciones
que olun a iamen e in oduce el aduc o , y que en p incipio pueden se condenables (c .
San oyo, 1985: 31-33, 68-69) o dignas de elogio (c . Bassne y Le e e e, 1998; Gen zle , 1993:
100). En endemos que León Felipe cumple con el equisi o que exigen Ha im y Mason cuando
a i man que “los mejo es aduc o es de ob as li e a ias son quienes es án más en sin onía con el
au o . El au o debe posee el espí i u del o iginal” y “hace suya la in ención del esc i o de la
lengua de salida” (1995: 22-23); an o su es ilo como su ideología y en de ini i a su poé ica
coinciden en g an medida con los de Whi man, que ya había sido homenajeado p e iamen e en la
ob a poé ica p opia de León Felipe, y cuyo espí i u es á p esen e sin duda en el conjun o de la
ex ensa aducción. Si el lec o quie e conoce e dade amen e la ob a de Whi man –el p oblema no
exis e con la de Shakespea e, pues se le ad ie e de que se usa la pa á asis– no debe ía lee la
e sión de León Felipe, po que lo que ha hecho és e, en de ini i a, es ap opia se de los e sos del
poe a ame icano y con e i los en suyos. Es el lec o in e esado en la ob a de León Felipe –o aquel
a quien le esul e indi e en e la au o ía– el que en ealidad pod á dis u a con su lec u a. Si
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adop amos la pe spec i a de los es udios desc ip i os y la eo ía de los polisis emas, ol idamos
c i e ios ilológicos y lle amos a cabo un análisis a ge o ien ed, dejando el ex o o iginal de
Whi man al ma gen de acue do con la ase e ación de Tou y de que “ he ansla ions a e ac s in
one sys em only: he a ge sys em” (apud He mans, 1999: 40), lo que esul a e iden e es que la
aducción de León Felipe ha uncionado plenamen e en la cul u a me a, pues o que, como se dijo al
p incipio, ha sido la p incipal e e encia pa a un al o po cen aje de lec o es hispanos. Ello se explica
ambién y en pa e po elemen os ex a ex uales que no podemos ol ida , como el p es igio del
aduc o como poe a y de la p opia edi o ial Losada, que el lec o oma como una ga an ía de
calidad.
Cab ía conside a , po úl imo, que la o ma en que León Felipe oma el ex o de Whi man es
an o un asun o ela i o a su poé ica como a la eo ía de la aducción –y con implicaciones muy
ce canas a la eo ía de los polisis emas–, ya que se enma ca en la idea de la poesía como una ue za
única que se ealiza en dis in os poe as, unidos a su ez po la adición –bajo la ad ocación del
Vien o, en la e minología simbólica de León Felipe–, más allá de las on e as lingüís icas y
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