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Globalización y Protección Internacional del Medio Ambiente

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Globalización y Protección Internacional del Medio Ambiente

Author: Herrero de la Fuente, Alberto A.
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2001
Source: https://idus.us.es/bitstreams/76942ca7-76ed-4df4-88bb-6d2b16e885cd/download
GLOBALIZACIÓN Y PROTECCIÓN
INTERNACIONAL
DEL
MEDIO
AMBIENTE
ALB
ERTO
A.
HERRERO
DE
LA
FuENTE
Ca ed á ico
de
De echo In e nacional y
Relaciones In e nacional
es.
I. INTRODUCCIÓN
En un a ículo publicado hace es años en el Anua io
de
De echo In e nacional,
me e e í a cómo la idea de F ancisco de Vi o ia de que odo
el
o be cons i uía
una
comunidad se había acabado mos ando, pa a bien y pa a mal, como una ealidad
insoslayable1• Y
es
qu
e, e ec i amen e,
el
p og eso cien í ico y ecnológico ha
edu-
cido las dis ancias y ha pe mi ido que quienes habi amos el plane a Tie a
podamos
conoce nos con ex ema acilidad. Las cosas han cambiado mucho
y,
segu amen e,
en
los úl imos cincuen a años se ha e olucionado más que en los cinco siglos an e io-
es. Como mues a de lo que decimos
ba
s e eco da que en
1571
, es deci , pocos
años
después de la mue e del undado del De echo In e nacional, Felipe
11
, sin duda
el
mona ca más pode oso de su iempo, a dó ein icinco días en conoce la no icia
de
la ic o ia log ada en Lepan o. Un acon ecimien o de al ele ancia sólo a da ía
hoy
escasos segundos en se di undido po odo el mundo e incluso es p obable que
ue a
ele isado en di ec o. Es e ace camien o en e las pe sonas ha engend ado solida idad
pe o lo cie o es que
el
p og eso ambién ha p oducido e ec os nega i os en e los
que
ocupa
un
p ime luga la con aminación y el consiguien e de e io o de la Na u aleza.
Pues bien, es p ecisamen e en el ámbi o de
la
necesa ia p o ección de la Na u aleza
donde el concep o de Comunidad in e nacional que in uye a F ancisco de Vi o ia
co-
b a una especial ealidad a pa i de
Ja
cons a ación de que la con aminación
no
co-
noce on e as y de que, po lo an o, exis e la posibilidad de que odo el o be pueda
su i
la
s consecuencias
-quizá
le ales- de la al a de p e isión,
de
los abusos de al-
gunos o, en gene al, de la escasa diligencia en la adopción de medias p o ec o as.
La
globalización que
en
o os sec o es puede se posi i a, se con ie e en una amenaza
global cuando del medio ambien e se a a. La globalización de los p oblemas
medioambien ales supone que la Humanidad iene que en en a se a una amenaza
gene alizada de la que nadie escapa y en la que segu amen e lo que es é en juego
sea
su p opia supe i encia. Po ese mo i o, la Comunidad in e nacional deja
de
se
una
1. A.A. He e o de Ja Fuen e, «Medio ambien e y segu idad. Algunas
e
lexiones a aiz de la segunda
Cumb e de la Tie a
»,
Anua io de De echo In e nacional 1997, pp. 561 y ss.
u opía en es a ma e ia pa a con e i se en
un
ac o in e nacional, i ula de un
de e-
cho a
su
p opia conse ación,
del
que pueden deduci se di e en es consecuencias
ju-
ídico-in e nacionales.
La Con e encia de Rio de 1992 signi icó una oma de conciencia del p oblema.
Sin emba go, cinco años después, la denominada «segunda Cumb e de la Tie a»,
celeb ada en Nue a
Yo k
del
23
a
27
de junio de 1997 como eunión ex ao dina ia
de la Asamblea Gene al de Naciones Unidas, puso de elie e
-así
lo expusie on la
inmensa mayo ía de
los
pa icipan es-que el es ado del medio ambien e seguía
sien-
do p eocupan e, que los p og esos alcanzados e an escasos
y,
lo que
es
peo ,
que
al-
gunos países es aban incumpliendo
los
comp omisos asumidos en 1992 en ma e ia de
p o ección de la biodi e sidad, de educción de las emisiones de dióxido de ca bono,
de aho o ene gé ico, e c. Han pasado es años más desde en onces y si bien
es
e -
dad que la si uación no han empeo ado, la ealidad es que ampoco mejo a si nos
a enemos, po ejemplo, a
los
da os que los cien í icos apo an sob e
el
es ado del is-
emen e amoso aguje o
de
la capa de ozono.
El
p oblema, sin emba go, no se esuel e señalando con el dedo a los in ac o es
y menos buscando esponsables cuando, en g an medida, la esponsabilidad es
com-
pa ida. Los países desa ollados son culpables del ago amien o de los ecu sos,
de
la
disminución de la capa de ozono y del e ec o in e nade o pe o los países pob es am-
poco escapan a las c í icas pues o que cuen an en su «habe » con la des ucción
de
los bosques y la desapa ición de
la
di e sidad biológica. Su c ecimien o demog á i-
co, po o a pa e, ampoco acili a las cosas. Pe o, en odo caso,
lo
que se necesi a
son soluciones y olun ad de lle a las adelan e aunque, al ez, una más gene aliza-
da oma de conciencia de los p oblemas y
un
mayo con ol de la sociedad in e na-
cional sob e de e minadas ac uaciones
no
es a ía de más.
11.
EL BALANCE ECOLÓGICO DEL SIGLO XX
En los albo es del siglo XXI sólo pocos y cada ez más educidos g upos huma-
nos i en en a monía con la na u aleza. Po el con a io, una pa e muy impo an e
de la población de nues o plane a p ac ica
un
consumismo desa o ado capaz de
de-
as a no sólo su p opio en o no sino ambién el ajeno. La consecuencia es el ago a-
mien o de los ecu sos, la con aminación,
la
dese i icación,
la
des ucción
del
pa imonio gené ico,
Jos
esiduos óxicos, la disminución de la capa de ozono y el
e-
calen amien o del clima. En los países subdesa ollados es
la
pob eza, po el con a-
io, la causa p incipal de la deg adación ambien al. Las necesidades más pe en o ias
se sa is acen des uyendo masas o es ales, ago ando acuí e os y sob e-explo ando
ie as ágiles.
En es as condiciones,
el
p óximo siglo se p esen a, desde el pun o de is a del
medio ambien e, con una se ie de p oblemas que es p eciso esol e cuan o an es.
En
unos casos son consecuencia de una baja calidad de ida mien as que en o os,
po
el con a io, de la iqueza y
la
excesi a indus ialización. En odos ellos, sin emba -
go, la consecuencia es
Ja
misma: La sob e-explo ación y el de e io o de los ecu sos
na u ales. Si odos los p oblemas son g a es algunos lo son más oda ía en azón
de
que, po su dimensión, suponen una amenaza global.
Po
ese mo i o pa ece cla o
que
es a la Comunidad in e nacional en su conjun o a
quien
co esponde pone en
p ác i-
ca
las medidas que se juzguen necesa ia
y,
en consecuencia, asumi
un
p o agonismo
que debe á
se
canalizado po cauces ju ídicos.
Las amenazas globales más acucian es son, sin
duda,
el ecalen amien o del
pla-
ne a, el de e io o p og esi o de
la
capa de ozono y
la
disminución del pa imonio
gené ico. T as ellas iene
la
con aminación de los oceanos, la sob e-explo ación
de
la
pesca y la al a de agua en zonas cada día más ex ensas y en mayo núme o
cada
ez.
El cambio climá ico no debe ía cons i ui ninguna so p esa p eocupan e pues o
que
ha habido a ios a lo la go de la His o ia. Sin emba go, és os se han p oducido
len a-
men e como consecuencia de causas na u ales, undamen almen e las a iaciones
de
la o ma de
la
ó bi a e es e y
la
inclinación de
la
Tie a
en
su con inuo
camina
al ededo del Sol. Po el con a io, el cambio climá ico
que
es amos empezando a
su i
en la ac ualidad se es á p oduciendo muy apidamen e y
po
causas que
no
son
na u
-
ales sino que son la consecuencia de la ac i idad
del
homb e: De e minados
gases
que se encuen an en
la
a mós e a dejan pasa la luz
sola
pe o e ienen una pa e
de
los ayos in a ojos, lo que p oduce como esul ado
el
aumen o de la empe a u a
en
odo el plane a
y,
especialmen e, en las egiones pola es. Su p incipal e ec o,
como
es sabido, es la ele ación del ni el de los ma es y el consiguien e pelig o
de
que
muchas islas y egiones cos e as esul en anegadas.
La
ele ación en
un
me o del
ni-
el del ma pa ece que pod ía sume gi al es po cien o de
la
ac ual supe icie
e-
es e
y,
como consecuencia de la en ada de agua salada
po
los cauces de los ios,
una e ce a pa e de las ie as cul i adas pod ían esul a a ec adas. En la segunda
«Cumb e de la Tie a», los ep esen an es de Maldi as y Mic onesia señala on
una
ez más que, aunque no ue a espec acula , la
su
bida
de
las aguas en
el
Pací ico
e a
cons an e.
El Con enio sob e cambio climá ico abie o a la i ma
en
la Con e encia de
Rio
de 1992, en ó
en
igo el 23 de diciemb e de 1993 y a inales de los años no en a
lo
habían a i icado más de cien o sesen a y cinco Es ados además de la Comunidad
eu opea. Sin emba go,
el
comp omiso adqui ido pa a educi las emisiones de dióxido
de ca bono
-el
mayo esponsable del e ec o in e nade o- a los ni eles de 1990,
pa-
ece que ha sido incumplido po la mayo ía de ellos y los Es ados Unidos, p incipal
con aminado , las ha aumen ado en
un
ece po cien o desde la Cumb e
de
Rio.
Como
se eco da á, el dióxido de ca bono p ocede de los combus ibles ósiles cuyo consu-
mo
se
ha
mul iplicado
po
ein a a lo la go del siglo
que
aho a e mina y sigue
au
-
men ando.
Po lo que se e ie e a
la
capa de ozono, és a
se
encuen a en la es a os e a y sus
moléculas cons i uyen un il o na u al que nos p o ege de los ayos ul a iole a ca-
paces, como se sabe, de p oduci cánce de piel. Pues bien, los cien í icos han descu-
bie o que la capa de ozono que odea la Tie a es cada ez más énue y han de ec ado,
además, la exis encia de un «aguje o» sob e la An á ida.
La
p olongación de es
a
si uación ae á como consecuencia el aumen o
de
las a ecciones cance os
as
y el cam-
bio de los ecosis emas e es es y acuá icos con la consiguien e al e ación de la p o-
ducción de alimen os.
La
disminución de
la
capa de ozono iene
su
o igen en la u i-
lización
de
de e minados
compues os
do ados
en e
los
que
los
CFC
(Clo o luo oca bu os) son los más conocidos. Pa a hace en e a
la
si uación se
adop ó
el 22 de ma zo de 1985, en Viena, el Con enio in e nacional
pa a
la p o ección
de
la
capa de ozono
y,
dos años después, el P o ocolo de Mon eal ela i o a las sus ancias
que ago an
la
capa
de
ozono, en el que son pa e ya más de cien o sesen a Es ados y
en el que se es ablece un calenda io pa a
la
educción escalonada de la p oducción,
consumo y come cialización de un de e minado núme o de sus ancias que
apa ecen
ecogidas en
un
Anexo. Pe o plazos ijados son demasiado la gos
y,
po
lo
an o,
ex-
cesi amen e pe misi os si, como
se
nos dice, la desapa ición de
la
capa de
ozono
puede aca ea an g a es consecuencias. Así, po ejemplo, el b omu o de
me ilo
-muy
u ilizado en la ag icul u a- iene «asegu ada» su u ilización has a el año 2010.
Po o a pa e, hay sospechas undadas de que de e minados países p oduc o es
que
aunque inicialmen e se esis ie on han acabado i mando el Con enio, siguen
pe mi-
iendo la ab icación y la come cialización de es os p oduc os bajo denominaciones
que a an de enmasca a su e dade a en idad.
Finalmen e, el pa imonio gené ico desapa ece a la ez
que
los bosques opicales
en los que habi a la mi ad de odas las especies animales y ege ales que exis en
en
la
Tie a. No es p eciso e e i se
al
inmenso alo económico que encie a el
ma e-
ial gené ico, pa a mos a lo que de desas oso iene su desapa ición. Es su icien e
pone de elie e su alo in ínseco, al como
se
desp ende del Con enio sob e
di-
e sidad biológica, i mado en Rio en 1992, con el que
se
p e ende la conse ación
de la biodi e sidad median e «la u ilización sos enible de sus componen es y
la
u ili-
zación jus a y equi a i a de los bene icios que se de i en de
la
u ilización
de
los
e
-
cu sos gené icos median e, en e o as cosas,
un
acceso adecuado a esos ecu sos y
una ans e encia ap opiada de las ecnologías pe inen es».
Sin emba go, desg aciadamen e, el ci ado Con enio más que p o ege la
biodi-
e sidad
Jo
que hace es eglamen a su u ilización económica y a a de asegu a el
acceso de los países icos a los ecu sos gené icos de los menos desa ollados a
cam
-
bio de
la
an e encia de las ecnologías necesa ias pa a su ap o echamien o.
Es e sucin o epaso del es ado del medio ambien e es su icien e pa a mos a
el
ca ac e global de las amenazas que se cie nen sob e el u u o de la Humanidad,
el
g a e pelig o que ep esen an
y,
inalmen e, la insu iciencia de las medidas que
has a
aho a se han omado al obje o de pone in a es a si uación.
111.
LA LIMITADA EFICACIA
DE
LA REGLAMENTACIÓN
INTERNACIONAL EN MATERIA DE PROTECCIÓN
DEL MEDIO AMBIENTE
Hace ap oximadamen e ein a años
se
empezaban a coloca las bases cien í icas
de una nue a ama del De echo in e nacional que en muy poco iempo
ha
adqui ido
un
desa ollo sin igual. Sus eglas se han mul iplicado
y,
lo que es más impo an e,
han
pa
sa
do de pe enece mayo i a iamen e al eino de
la
so
law a ene ue za
inculan e y a alcanza , incluso, algunas de ellas el ca ac e de no mas de ius
cogens
o,
quizá más exac amen e, a impone obligaciones
cuya
iolación puede da
luga
a
un
c imen in e nacional. Po aquél en onces, los pione os del De echo in e nacional
del medio ambien e, como A.Ch.Kiss o Y.Mo in, pudie on pa ece a algunos un
poco
ala mis as cuando se e e ían a los pelig os que co ía
la
bios e a como consecuencia
del uso deso denado
de
los ecu sos na u ales y del consiguien e de e io o del
medio
ambien e en gene al2. Sin emba go, pocos años han bas ado pa a que hayamos
podi-
do
comp oba que aquellas p e isiones
no
sólo e an undadas sino que, incluso,
ha-
bían sido
supe adas
po
la
ealidad.
Po
ese
mo i o,
aún a iesgo de
pa ece
ca as o is a, es p eciso llama la a ención de la sociedad in e nacional sob e la
nece-
sidad de oma más medidas y de que és as sean más expedi i as que las has a
aho a
adop adas pa a a a así de pone in a si uaciones que, de pe du a , -y de se
cie o
lo que los cien í icos nos anuncian- se con e i án a no muy la go plazo en un
peli-
g o pa a la supe i encia de la humanidad.
El ápido desa ollo del De echo del medio ambien e no ha log ado i acompa-
ñado de la con undencia necesa ia pa a que sus conquis as supe en el plano casi eó-
ico en el que en buena medida se man ienen. Po o a pa e, algunas de sus eglas
sólo obligan a
un
educido núme o de Es ados. Incluso muchas de ellas -aunque
es o
no
es lo
peo -
ca ecen de ue za inculan e3• Po odo ello
se
a haciendo cada
ez
más impe iosa la necesidad de es ablece mecanismos ealmen e capaces de impone
un
cie o o den ecológico mundial y do ados de compe encias su icien es como
pa a
pode impedi o sanciona ac i idades lesi as pa a
el
medio ambien e que, aunque
no
causen un daño inmedia o, pueden llega a p oduci lo a la go plazo o c ea
un
iesgo
de
g an en e gadu a y cons i ui po ello una amenaza pa a la segu idad in e nacio-
nal
y,
a más la go plazo, pa a la paz mundial.
Es cie o que los medios ju ídicos que, en poco iempo,
se
han ido es ableciendo
pa a p o ege el medio ambien e han e olucionado
y,
sob e odo, se han ido mul ipli-
cando a medida que los pelig os que acechaban al se humano como consecuencia del
uso
abusi o de esos ecu sos han ido aumen ado y se han ag a ado.
Hoy,
asun os como
el de las ocas del ma de Beh ing o el de
la
undición de T ail pe enecen casi al
géne o na si compa amos la capacidad dep edado a de los canadienses de inales del
siglo pasado con la de los ac uales o si con on amos los daños p oducidos po las
chimeneas de la undición de T ail - ambién canadiense- con el e ible balance de
íc imas que a oja, po ejemplo, el acciden e de una cen al nuclea .
En e ec o,
el
De echo in e nacional del medio ambien e ha e olucionado muy á-
pidamen e4. Pasó po una p ime a e apa, iniciada a comienzos de los años se en a,
en
2.
Vid.
A.A. He e o de la Fuen e, «P o ec ion de l'en i onnemen
e
sécu i é ín e na ionale», Les
hommes e l'en i onnemen . Hommage il Alexand e Kiss, Roche-F ison, Pa ís 1998, pp. 297 y ss.
3.
Vid.
A.A. He e o de
la
Fuen e, «La eglamen ación in e nacional en ma e ia de p e ención de iesgos
nuclea es», Anua io de De echo In e nacional 1982,
pp.
102 y ss.
4.
Vid.
A.Ch. Kiss, Los p incipios gene ales del De echo
del
medio ambien e, Uni e sidad de Valladolid,
Valladolid J 975; «L'é a du D oi de l'en i onnemen en 1981: P oblemes e solu ions•
>,
Jou nal de D oi
In e na ional
1981
, pp. 499 y ss.; «Nou elles endances en D oi in e na ional de l'en i onnemen », Ge man
Yea book
o
In e na ional Law 1989, pp.
241
y ss.; «La c ise écologique
de
la
in du siecle ue pa un
ju is e», Re lexiones as un año de c isis, Uni e sidad de Valladolid, Valladolid 1996, pp. 159 y ss.

la que se eglamen ó
la
p o ección de de e minados elemen os de la na u aleza ale!
como
el
ma , la a mós e a o
la
ida sal aje. La segunda
e apa
co espondió a
la
dé·
cada de los ochen a y se ca ac e izó po
la
supe ación
de
la
p o ección de ipo sec o·
ial y la adopción del denominado mé odo ans e sal que consis ió en la c eación
de
no mas di igidas a egula la p oducción, el anspo e, la dis ibución, la u ilizació
y la eliminación de odas aquellas sus ancias que podían esul a ne as as pa a el medie
ambien e.
El
inal de los años ochen a coincide con el inicio de la e apa ac ual que
puede conside a se como la de
Ja
globalización. Los p oblemas medioambien ales ha .
alcanzado, inalmen e, la escala mundial -disminución de
la
capa
de ozono, modi i-
cación del
clima-
y,
en consecuencia, el De echo del medio ambien e ambién
se
ha
globalizado cons i uyendo el mejo ejemplo de ello la conclusión del Con enio sob e
biodi e sidad con mo i o de la Con e encia de Rio
de
Janei o en 1992.
En el plano no ma i o, la e olución ha dado luga a la consolidación de los ie-
jos
p incipios y a la apa ición de o os nue os -p e ención, p ecaucion, u ilización
de la mejo ecnología disponible,
e c.-
así
como a la mul iplicación de los con e-
nios in e nacionales an o bila e ales como mul ila e ales. Sin emba go, los p incipios
ienen
un
ca ac e an gene al que son di icilmen e u ilizables cuando se a a
de
a-
lo a
en
la p ác ica la conduc a de
un
Es ado o de exigi su cumplimien o. En cuan o
a los a ados in e nacionales, la libe ad pa a adhe i se a ellos y
la
ela i idad
de
los
mismos puede lle a a que, como sucedió con mo i o de la ca ás o e de Che nobyl,
el Es ado que hubie a debido oma medidas pa a e i a la o pa a minimiza sus
e ec-
os
-la
Unión So ié ica- no es aba obligado po no ma alguna de ca ac e con en-
cional.
Po lo que se e ie e a no mas de ca ac e consue udina io, és as no han enido
iempo de consolida se en un ámbi o an ecien e como es el De echo in e nacional
del medio ambien e. Sólo en
el
caso de que se conceda una muy supe io ele ancia
a la opinio iu is con elación al ac o ma e ial que se conc e a en la epe ición
de
ac os pod á encon a se alguna no ma consue udina ia en
Ja
ma e ia
o,
al ez,
como
consecuencia
de
la
epe ición de de e minadas eglas de ca ac e muy gene al en los
ex os con encionales.
En
cuan o a los mecanismos ju ídicos u ilizados pa a asegu a la p o ección
de
la na u aleza es, segu amen e, en el campo de
la
codi icación del De echo in e nacional
y,
conc e amen e,
en
ma e ia de esponsabilidad in e nacional donde los abajos
ea-
lizados po la Comisión de De echo In e nacional (CDI) de las Naciones Unidas
han
apo ado las mayo es no edades. Asi, po un lado, en e a la adicional esponsabi-
lidad po ac o ilíci o
se
ha con igu ado la esponsabilidad po las consecuencias
pe -
judiciales de ac os no p ohibidos po el De echo in e naciona
l.
Po o o lado,
el
p oyec o de a ículos des inados a con e i se
en
un
con enio codi icado en ma e ia
de esponsabilidad de los Es ados ha in oducido el concep o de «c imen in e nacio-
nal»
al
que co esponde
un
égimen ag a ado de esponsabilidad.
Tan o
la
esponsabilidad po ac os no con a ios
al
De echo in e nacional como Ja
ag a ada como consecuencia de
la
comision de un c imen in e nacional, a ec an di-
ec amen e a la de ensa de la na u aleza.
En
la p ime a de ellas, la p o ección del medio
ambien e cons i uye incluso su p incipal campo de aplicación. Sin emba go,
se
a a
de un ámbi o en
el
que aún subsis en amplias di e gencias sob e pun os undamen a-
les
como
puede
se
el de sabe si
po
esponsabilidad
del
Es ado
se
en iende
unicamen e
la
obligación que és e iene de adop a
las
medidas que se conside en
necesa ias pa a e i a un daño
-labo
de p e ención- o si, po
el
con a io, la espon-
sabilidad comp ende ambién la obligación de epa a
en
el caso de que
se
p oduzca
un
pe juicio.
Mayo in e és iene pa a noso os la de inición
po
pa e de la CDI del concep o
de c imen in e nacional, especialmen e
en
lo que se e ie e
al
denominado «c imen
ecológico». En e ec o, el quin o in o me sob e esponsabilidad in e nacional, p esen-
ado en 1976 po
el
Rela o especial R.Ago, ab ió nue os cauces en el ámbi o de
la
p o ección de la na u aleza
al
p opone
-y
se acep ada
po
la Comisión- la idea
de
dis ingui dos egímenes di e en es de esponsabilidad según la g a edad de la
obli-
gación in e nacional obje o de iolación. Se c eaba
así
la
igu a del c imen in e na-
cional, que suponía una esponsabilidad ag a ada y
que
quedaba con igu ado en
el
a ículo
19
de
la p ime a pa e del p oyec o como «El hecho in e nacionalmen e
ilí
-
ci o esul an e de una iolación
po
un Es ado de una obligación in e nacional
an
esencial pa a
la
sal agua dia de in e eses undamen ales de la comunidad in e nacio-
nal que su iolación es á econocida como c imen po
esa
comunidad en su conjun-
o». Es e mismo a ículo añadía que un c imen in e nacional podía esul a , en e o as,
«de una iolación g a e de una obligación in e nacional
de
impo ancia esencial
pa a
la sal agua dia y la p o ección del medio humano,
como
las que p ohiben la con a-
minación masi a de la a mós e a o de los ma es».
Es sabido que el in e és de
la
dualidad de egímenes adica, sob e odo,
en
sus
consecuencias
y,
como suele sucede , ahí es donde la
CDI
ha encon ado se ias di i-
cul ades a la ho a de pone se de acue do y adop a una decisión. Según la idea expues a
po
R. Ago,
en
la hipó esis de un c imen in e nacional el Es ado íc ima de la iola-
ción de una obligación undamen al no solo pod ía exigi la epa ación sino que, ade-
más, es a ía legi imado pa a adop a ep esalias an o al obje o
de
o za el cese de
de
la iolación o log a una epa ación como con una inalidad cla amen e puni i a que,
incluso, en algún supues o conc e o, pod ía implica el uso de
la
ue za a mada.
Es e pun o de is a ue bien acogido inicialmen
e,
aunque con algunas ma izacio-
nes,
po
pa e de los miemb os de
la
CDI; pe o las opiniones deja on de con e ge
cuando el siguien e Rela o especial, W.Riphagen, p opuso que, en caso de c imen
in e nacional, odos los Es ados pod ían conside a se íc imas
y,
po lo an o, adop-
a sanciones con a el au o del c imen. A pa i de es e momen o, el emo a legi i-
ma
una especie de « ep esalia popula is», de consecuencias pelig osas e imp e isibles,
hizo que la
CDl
inicia a una p uden e ma cha a ás des inada a educi las consecuncias
de la dualidad de egímenes concebida
po
R.Ago sob e
la
que luego ol e emos.
Pe o llegados a es e pun o, es p eciso señala que el medio ambien e necesi a p o-
ección mucho an es
de
que se p oduzca
la
g an ca ás o e que pueda se conside ada
como un c imen in e nacional y ambién sin necesidad
de
que haya íc imas conc e-
as que puedan eclama
la
esponsabilidad obje i a del au o del hecho dañino. Las
íc imas pueden apa ece cuando
el
daño sea ya i e e sible y en ese caso puede no
ene el meno in e és pedi esponsabilidades a nadi
e.
La ex inción de una especie animal conc e a a causa de la al a de p o ección
nece
·
sa ia po pa e del Es ado
en
el
que
aquella se encon aba
es ablecida
puede
pa ece
1
unicamen e una desg acia
en
el sen ido de que no ol e emos a e la más
que
di
s
eca
·
da. Sin emba go, esa especie o maba pa e de una cadena ó ica que, al al a le
un
es·
labón
, a a
deses abiliza
el
equilib io
na u al
ini
cian
do
un
e ec o
dominó
d(
consecuencias imp e isibles, pe o sin duda nega i as. La explo ación abusi a
de
lo
!
ecu sos pesque os del
ma
po
un g upo de Es ados no p oduce segu amen e
un
dañe
inmedia o e aluable a co o plazo, pe o a la la ga puede ago a de e minadas especie!
y,
inalmen e, pone
en
pelig o la supe i encia de la población cada ez más
nume os~
de nues o plane a.
La
len a pe o inexo able ala de la Amazonia puede ya pa ece noi
más pelig osa si,
como
se nos ha dicho, ese e i o io
cons i uye
el «pulmon»
del~
Tie a. Los
Es
ados que no impiden que sus indu
s
ias emi an impunemen e sus ancia!
que con aminan la a mós e a es an con ibuyendo al aumen o
de
las llu ias ácidas y
al
ag a amien o del denominado e ec o in e nade o. Los que no e i an que en su e i o ic
se sigan ab icando y expo ando los CFC, es an a o eciendo la desapa ición de
la
cap~
de
ozono. Los
que,
po
las
azones
que
sea,
p
e mi en
que
unas
cen ales
nuclea e~
obsole as sigan
en
uncionamien o con el consiguien e pelig o
que
ello implica, o
lm
que, inalmen e, ealizan p uebas nuclea es en las que se desp ende al can idad
de
a·
diac i idad que,
de
alla algo
po
causas na u ales o humanas, pod ía
p oduci
una
ca ás o e a escala plane a ia, odos es os Es ados ealizan o ole an la ealización de
ac i idades que en añan un pelig o pa a
la
Humanidad. Ni el concep o de c imen in e ·
nacional ni la esponsabilidad obje i a si en pa a pone
in
a odos los p oblemas des-
c i os. Ello hace pensa
en
la
necesidad de
que
la sociedad in e nacional
eaccione
'J
busque las ó mulas p ecisas pa a impedi ac uaciones como las señaladas
ya
que lo
que
se
encuen a en
juego
puede se , inalmen e, la p opia supe i encia de la Humanidad.
En es as condiciones, en e a la globalización de los p oblemas medioambien ales
no pa ecen su icicen es los mecanismos clásicos de ca ac e con encional, ni siquie-
a los mul ila e ales. Se iene la sensación de
que
esas ías han llegado ya a su
ago-
amien o. Hay que busca o as nue as aunque, al ez,
lo
que
se
necesi e ealmen e
sea una especie de e olución medioambien al que, de o ma semejan e a
lo
que
en
su día ue la e olución indus ial, suponga un cambio o al de umbo económico,
social y cul u al capaz de modi ica
po
comple o la o ma
de
ida y la escala
de
alo es ac uales5• Po el momen o, la Comunidad in e nacional pa ece habe
comen-
zado a eacciona a a és de la u ilización de dos nue as ías de p o ección:
La
con-
sag ación
del
de echo
a
un
medio
ambien e
sano
como
un
de echo
humano
undamen al y la conside ación del medio ambien e como
un
ac o de segu idad in-
e nacional de o ma
que
su
al a
de
p o ección
pueda
se
conside ada
como
una
amenaza y pueda jus i ica
una
«in e ención ecológica» semejan e a las in e encio-
nes humani a ias que ya conocemos.
Es
cie o
que
odo lo
que
sea in e ención
debe
se
conside ado sospechoso y echazado de en ada o cuando menos obse ado
con
lupa pa a es a segu os de su lici ud, pe o no es menos cie o que si lo que nos
augu-
an los cien í icos es e dad, la Comunidad in e nacional
en
su conjun o end á
que
ac ua p on o y de o ma con unden e.
5. Vid.
L.R.
B own,
«Launc
hing he En i onmenial Re olu iOn» Global En i onmen al
Secu i y,
Sp inge
,
Be lin 1996. pp.
17
y ss.
IV.
EL
DERECHO A UN MEDIO AMBIENTE SANO
Lo que acabamos de pone de elie e lle a a
conside a
que se ía bas an e lógico
que, den o de la e olución de los acon ecimien os y
del
consiguien e p og eso
de
l
De echo, jun o a la asunción de
la
necesidad pe en o ia
de
p o ege
el
medio ambien e
con medidas cada ez más con unden es se hubie a econocido enseguida la exis en-
cia de
un
de echo undamen al de la pe sona humana al dis u e de
un
medio ambien e
sano en el que pudie a desa olla su ida de o ma adecuada. Pe o no ha sido así,
al
menos den o del de echo in e nacional posi i o6• El «de echo al medio ambien e»
no
igu a en la Decla ación Uni e sal
de
los De echos
Humanos
adop ada en 1948
po
la Asamblea Gene al de las Naciones Unidas. En es e
caso,
la azón no es la ausen-
cia de acue do ace ca de su in oducción
en
an impo an e documen o sino, pu a y
simplemen e,
la
al a de conciencia
en
aquél momen o
de
la necesidad de p o ege al
se humano en e a las ag esiones al medio ambien e o,
en
gene al, a la na u aleza.
La
opinión pública mundial
no
comenzó a pe cibi el
p oblema
has a que se p odujo
el desas e del To ey Canion
en
1967. Pe o ha
si
do
oda ía
después - as acciden es
como el de Se eso
en
1976, o los de la Isla de las T es Millas
en
1979, Bhopal en
1984, o Chemobyl en
1986-
cuando el g an público
ha
omado ealmen e conciencia
de la g a edad de la si uación.
Todo es o induce a pensa que una decla ación semejan e, adop ada con pos e io-
idad a la de 1948, debe ía habe incluído el de echo al medio ambien e
y,
sin em-
ba go, el Pac o in e nacional sob e De echos
económicos,
sociales y cul u ales,
adop ado en 1966 po las Naciones Unidas, ampoco in odujo en e los de echos que
p oclamaba
el
de pode dis u a de
un
medio ambien e adecuado. Es o puede esul-
a ya más so p enden e si se iene en cuen a que en aquél momen o ya había apa e-
cido en la doc ina la idea
-eso
sí, muy con o e ida-
de
que
el medio ambien e sano
cons i uía uno de los de echos humanos de la e ce a gene ación, llamados ambién
de echos de
la
solida idad, jun o con el de echo a
Ja
pa
z y al desa ollo7•
En ealidad, el documen o de ele ancia in e nacional uni e sal que, po p ime a
ez, conec a la calidad del medio ambien e con los de echos humanos es la Decla a-
ción adop ada al é mino de
la
Con e encia de Naciones Unidas sob e Medio Huma-
no celeb ada en Es ocolmo en 1972. En ella se puede lee que «El homb e iene el
de echo undamen al a la libe ad, la igualdad y el dis u e de condiciones de ida
adecuadas en
un
medio
de
calidad al que le pe mi a lle a una ida digna y goza de
bienes a ... » En es e pun o, la Decla ación de 1972 se e ía comple ada, diez años
después, po
la
Ca a de la Na u aleza adop ada po
la
Asamblea Gene al
de
la ONU
en la que se p oclama el de echo de oda pe sona a pa icipa , de o ma indi idual o
colec i a, en
la
elabo ación
de
las decisiones que a ec an di ec amen e a su medio
ambien e
y,
en el caso en que és e esul a a dañado, a en
e
acceso a la jus icia pa a
ob ene epa ación. Pe o, desg aciadamen e, ni la Decla ación de Es ocolmo
ni
la Ca a
de
la
Na u aleza ienen ue za inculan e.
6. Vid. A.A. He e o de la Fuen e, «Nue os cauces ju ídicos pa a la p o ección in e nacional del medio
ambien e»,
La
Decla ación uni e sal de los De echos humanos en su
50
ani e sa io, Bosch. Ba
ce
lona 1998,
pp. 465 y SS.
7. Vid
.•
en e o os, D.U ibe Va gas, «
La
oisieme géné a ion des d oi s de l'homme», Recueil des Cou s
de l'Académie de D oi ln e na ional
de
La
Haye 1984-l, ol. 184, pp. 359 y ss.
das o mas, nadie ha uel o a habla de ello desde en onces.
Lo
cie o es que
aunque
no llegue a p oduci se esa e olución medioambien al a la que nos hemos e e ido,
los miemb os de la sociedad in e nacional end án que acep a nue as limi aciones a
la
sobe anía en a as
de
su p opia supe i encia. Hab á que oma nue as medidas
pa a
e i a la con aminación, end á que habe más con ol sob e los ecu sos pa a asegu-
a que su explo ación sea sos enible y end á que exis i una mayo solida idad
en
el
epa o de los mismos.
Lo
que ya se es á empezando a ges a a odos los ni eles
con
elación al agua hab á de ex e de se a no a da mucho a o os ecu sos na u ales.
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