1 Expongo aquí algunas ideas de Polo sob e la libe ad humana, que se encuen an en su An opología
ascenden al; 2 . Eunsa, Pamplona 1999-2003. Mi exposición y las ideas polianas pueden no coincidi
exac amen e. Es o, además de ine i able po mi mediación, no es incon enien e; especialmen e
a ándose de la libe ad. Po que la libe ad se co esponde en la in elección con un cie o alo simbólico
de las ideas y no icioso de la expe iencia p ác ica; ambos lejanos de la exac i ud.
2 A is ó eles: Me a ísica VI, 4, 1027 b 31-2; XI, 8, 1065 a 23-4.
3 C . A is ó eles: De anima III, V, 430 a.
4 Id. 431 b.
5 Incluso, a eces, alguna con usión en e las dos sepa aciones; como la que gene ó la adición á abe
del a is o elismo medie al: la angelología a que dio luga , cabe pensa que p ocede, y has a cie o pun o
con base ex ual en el es agi i a, de una a ibución del ca ác e sus ancial a las in eligencias sepa adas.
C . Ga cía Ma qués, A.: Necesidad y subs ancia. A e oes y su p oyección en Tomás de Aquino. Eunsa,
Pamplona 1989; pp. 85 ss.
6 C . De duabus na u is, c. III; PL 64, 1343.
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007.
LEONARDO POLO: LA PERSONA HUMANA COMO SER LIBRE1
Juan A. Ga cía González. Uni e sidad de Málaga
Resumen: Si ac iones sun supposi o um, en cambio no odos los ac os del homb e son humanos.
La ans o mación de la sus ancia en subje i idad se jus i ica como in en o de comp ensión de lo
es ic amen e humano. Polo apun a cómo en ende la libe ad pa a descub i en ella la exis encia
pe sonal.
Abs ac : Al hough ac iones sun supposi o um, no all he man's ac s a e human. The ans o ma-
ion o he subs ance in subjec i i y is jus i ied o unde s anding o he s ic ly human. Leona do
Polo poin s how o unde s and he eedom o disco e in he he pe sonal exis ence.
1. Plan eamien o his ó ico: se y se pe sona
a) Sus ancia e in elec o:
Un c i e io a is o élico de ealidad, que en iendo he edado de Pla ón, es el de la
sepa ación: es eal, su icien e pa a exis i , lo sepa ado. Pe o A is ó eles –di idiendo
la sepa ación pla ónica- encuen a dos ipos de ealidades, o dos modos di e en es
de es a sepa ado.
1) Una es la sepa ación sus ancial: la sus ancia es el p ime analogado del en e
en su sen ido p incipal, el en e ex e io y sepa ado2. Lo ealmen e eal ya no es la
idea, como en Pla ón, sepa ada del mundo sensible; sino la sus ancia indi idual, que
exis e en sí, sepa ada de las demás sus ancias.
2) Y o a segunda sepa ación es la del in elec o, el cual se dis ingue de odo
cuan o puede conoce , es inmix o y iene de ue a3. Lo sepa ado no es ya un mundo
ideal sino la in eligencia humana, o al menos su pa e ac i a.
Ex emando un an o es a sepa ación, A is ó eles llega a habla de la exis encia
de in eligencias sepa adas; las cuales si acaso ienen que e causalmen e con el
mo imien o de las sus ancias ísicas. El p ime mo o inmó il es una in eligencia
que se piensa a sí misma.
La di e encia más cla a en e ambos ipos de sepa ación es és a: que la sus an-
cia se sepa a pa a di e encia se de lo demás y cons i ui se como una ealidad
indi idual (indi isa a se e di isa ab alio); mien as que el in elec o se sepa a pa a
pode conoce lo odo, pa a hace se con odo. Po eso, según la sus ancia el alma
humana es única e indi idual; y según el in elec o en cambio es, en cie o modo,
odas las cosas4.
Como se puede ap ecia ya, en e ambos ipos de sepa ación, la sus ancial y la
in elec ual, hay con odo cie a elación5; como la que exp esa la clásica de inición
de pe sona que nos legó Boecio: sus ancia indi idual de na u aleza acional6.
b) Sus ancia y suje o:
La iloso ía mode na en oca la cues ión en cie o modo de o a mane a. El
224 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
7 C . Monadología $ 56, y $$ 14-5.
8 C . el p ólogo a la Fenomenología del espí i u: odo depende de que lo e dade o no se ap ehenda y
exp ese como sus ancia, sino ambién y en la misma medida como suje o.
9 C . C í ica de la azón pu a A 342-405, B 400-432.
10 Bube (Yo y ú) dis ingue ajan emen e dos ipos de inculación del homb e: la conexión yo-ello
(suje o-obje o), pa a a a con las cosas en el con ex o del espacio y del iempo; y la elación pe sonal yo-
ú (de ecip ocidad), que media en e las pe sonas y es la base del diálogo. És a úl ima es la
especí icamen e humana.
11 C . “T es esis básicas sob e la an opología ascenden al”. P esen e y u u o del homb e. Rialp,
Mad id 1993; pp. 164 ss.
12 C . An opología ascenden al I: la pe sona humana. Eunsa, Pamplona 1999; pp. 90-102.
pensamien o mode no nace del descub imien o de la subje i idad; y, en consecuen-
cia, dis ingue sus ancia y suje o, y has a o mula la p e ensión de ans o ma la
sus ancia en suje o. Dicha ans o mación es á supues a, c eo yo, en la noción
leibniciana de mónada: pues oda mónada exp esa po sus elaciones el en e o
uni e so, y iene pe cepción y ape ición7. Y al ans o mación deja de supone se
pa a se el come ido exp eso del iempo humano, según Hegel8.
La dis inción en e sus ancia y suje o es á pa adigmá icamen e expues a en
una de las conside aciones kan ianas sob e la índole pa alógica de la idea de alma9.
La acusación kan iana de pa alogismo es á di igida especí icamen e con a Desca -
es, pues és e a ibuye ca ác e sus ancial, de cosa eal, a la subje i idad pensan e:
el yo pensan e, el cogi o, es es cogi ans, uno de los es ipos de sus ancias que
admi ió. Pa a pensa así, opina Kan , hay que emplea la ca ego ía de sus ancia al
ma gen de la lógica: pues la lógica pide la aplicación de las ca ego ías a los enóme-
nos, a los obje os de la expe iencia, y no su e sión e lexi a sob e el yo pienso. Al
yo pienso en gene al, que Kan inequí ocamen e admi e ambién, no le co esponde
la noción de sus ancia, pe o sí en cambio la de conciencia ascenden al, po que es
la unidad de la ape cepción. Quien piensa es un yo: conciencia, subje i idad, unidad
de ep esen aciones, algo acional; pe o no algo empí ico: una ealidad ísica,
sus ancia, es cogi ans.
c) Sus ancia y elación:
En el pensamien o con empo áneo, señaladamen e en el pe sonalismo dialógico,
y de una o ma emá icamen e análoga, se ha sen ido la necesidad de esal a la
ca ego ía de elación pa a comp ende al homb e. Se pe sona, pa ece que sí, es
cons i ui se como una hipós asis, como un supues o indi idual; pe o, sob e odo, es
es ablece elaciones, ab i se al ex e io , y –en pa icula - a las demás pe sonas10.
El homb e no se cons i uye como al ence ándose sob e sí mismo pa a subsis i ;
sino que se ab e al mundo y a los demás, se elaciona con ellos: sale ue a de sí
mismo. Y en onces, como lo p ime o pa a la pe sona es la elación, se habla del yo
y su ci cuns ancia, del homb e como se que es á-en-el-mundo, del binomio yo- ú o
del yo-o o, y demás conside aciones de es e ipo.
Sus ancia e in elec o, sus ancia y subje i idad o sus ancia y elación son
dis in os expedien es eó icos que apun an a lo mismo: a señala la índole di e en-
cial del se pe sonal.
El dic amen de Polo al espec o es cla o: el se pe sonal es dis in o del ex a-
men al11. És e úl imo es el sen ido p ime o del se : jus amen e el se como lo
p ime o, es deci , como p incipio, como undamen o o como causa; la me a ísica se
ocupa de él desa ollando esas nociones y o as a ines como las de sus ancia, mo i-
mien o, na u aleza, esencia, e c. El se pe sonal, en cambio, es igu osamen e un
se además, un se segundo, añadido al p ime o; co esponde, po an o, a la pe so-
na co-se ; más que un en e, la pe sona es un coexis en e.
La an opología, en onces, debe dis ingui se de la me a ísica, añadí sele a ella,
y no conside a se como una me a pa e suya. La an opología, casi educida a
psicología, e a una pa e de la me a ísica clásica. Toda ía en Wol , la me a ísica
especial se di idía en cosmología, psicología y eología; la emá ica co espondien e
con las es ideas ascenden ales de la azón según Kan .
En el pensamien o mode no y con empo áneo se aspi a a una an opología más
di e encial y au ónoma, dis in a de la me a ísica; pe o con una insu iciencia –según
Polo- que consis e en plan ea se de un modo simé ico pa a con la me a ísica12:
225
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
13 El e o de Desca es y de los caballe os del espí i u ha sido no lle a a ondo su e o ma de la
iloso ía, y aplica sin más a la nue a ealidad que aspi aban es a ui –la pensée, el geis - la doc ina
e us a sob e el se (His o ia como sis ema. Re is a de occiden e, Mad id 1958; p. 27).
14 Con odo, hay que dis ingui dualidad de dualismo. Dualismo es, más bien, la ei e ación del
monismo: un doble monismo. La dualidad e i a el dualismo si se comp ende, en pa icula , su je a quía
ascenden e –que da luga a una plu alidad in e conexa de dualidades-; y, po consiguien e, las
edundancias de las dualidades supe io es sob e las in e io es. Son ambas ci cuns ancias las que
lexibilizan el sen ido en que se co esponden los miemb os de una dualidad e i ando su ijación, que la
con e i ía en un doble monismo.
in en ando la comp ensión del homb e con los concep os que la me a ísica o jó pa a
en ende la ealidad, pe o desplazándolos desde el se ex amen al a la subje i idad
e in e io idad pe sonales. Y así se ha llegado a habla no ya de sus ancia pensan e,
sino de ca ego ías del pensamien o, de la azón como p incipio su icien e, de la
olun ad como undamen o sin undamen o, de inmanencia en e a ascendencia,
e c. Un e o , po cie o, que ya señaló en su momen o O ega13.
2. Exposición emá ica: la libe ad y la índole dual del homb e
a) La libe ad como ape u a:
Según Polo, si el se ex amen al es undamen o, el sen ido p incipial y causal
del se , al coexis en e pe sonal co esponde con odo igo la libe ad: la pe sona es
lib e en su se ; o, como se , es un se lib e. La libe ad es, po an o, la ca ac e ís i-
ca nuclea , la índole misma, del se pe sonal, de su coexis i .
La libe ad en onces no es sólo una p opiedad de la olun ad, capaz de elegi
guiada po la azón, ni el dominio de sí que alcanza el homb e i uoso, ni la ausen-
cia de impedimen os pa a la espon aneidad deside a i a y p oduc i a del homb e.
Elección, seño ío y pode e ec i o son mues as de la libe ad humana, pe o no
alcanzan su p o undo signi icado. Menos aún es la libe ad causa nouménica de la
conduc a -el homb e como causa sui-, kan iana noción de an iguo o igen, palma ia-
men e simé ica espec o de la ealidad ex amen al de las causas y los e ec os. La
libe ad, más bien, se co esponde con la pe sona misma; es una ca ac e ís ica, o
una pe ección de su se pe sonal, un ascenden al suyo.
Pa a mos a la libe ad en el se , o como se de la pe sona humana, la oy a
desc ibi así: la libe ad es la ac i idad que ab e a la pe sona, la que da luga a la
ape u a que la pe sona exige. P ecisamen e aquella ape u a que dis inguía la
sepa ación a is o élica del in elec o espec o de la de la sus ancia; o la que añaden
a és a las elaciones, según la pe spec i a con empo ánea; o bien esa ape u a
in e io que pa ece eque i la idea misma de subje i idad o jada en el pensamien-
o mode no.
La libe ad es, como digo, la ape u a ac i a de la pe sona, la ape u a de su
se ; y así, algo in ínseco al homb e y no sólo una p opiedad de su conduc a. La
ealidad ex amen al, el se , es ce ado: ac i idad o dinamismo que sólo aspi a al
man enimien o, a du a en el iempo, o a la p opia cons i ución sos enida en la
in e acción ecíp oca. Pe o la pe sona es un se abie o, an e odo in e io men e; y
que, po su ape u a in e io , más que inme sa en el se lo iene delan e: es alguien
que es á-en-el-mundo, an e el mundo. Más que exis i , coexis e: con las cosas, con
las demás pe sonas y con Dios; la pe sona se ab e ambién a ellos.
b) El homb e como se dual:
Pa a examina con alguna p o undidad la ape u a de la pe sona humana,
acudi é a la p opues a poliana de en ende al homb e como se dual: un se de
dualidades. Empob ece la comp ensión del se pe sonal el monismo pa a el que
siemp e p ima la unidad. Y al es p ecisamen e el de ec o me odológico en el que ha
incu ido la an opología al comp ende a la pe sona en esos hi os de su his o ia que
hemos mencionado.
T ans o ma la sus ancia en suje o es sus i ui una cosa po la o a; pe o pa a
queda se sólo con una de ellas. Me pa ece que ambién el en ende a la pe sona
p imando sus elaciones concede sub ep iciamen e un monismo sus ancial subya-
cen e. F en e a unidad, en cambio, en e a la oscilación en e ealidad y pensa-
mien o, la pe sona humana exige dualidad14; sin dualidad ¿qué ape u a es posible?
226 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
Po su sen ido ascenden e, el miemb o supe io de una dualidad no se ago a en ese espec o dual, sino
que se ab e a una nue a dualidad (Polo, L.: An opología ascenden al I: la pe sona humana. Eunsa,
Pamplona 1999; p. 167).
Po su sen ido descenden e, en cuan o que el miemb o supe io es dual con o o supe io a él, su
dualidad con el miemb o in e io se inc emen a y, po consiguien e, epe cu e en él (Id., p. 170).
15 Some amen e, me pe mi o suge i que las dualidades humanas se je a quizan así: la dualidad más
inmedia a es aquélla cuyos miemb os son el cue po y el alma; ambos o man la na u aleza del homb e,
que se dualiza inmedia amen e con la cul u a; na u aleza y cul u a a su ez se in eg an en la esencia
humana, la cual se dualiza con el se pe sonal.
16 La noción de au ocomp ensión de Ricoeu (C . “Au ocomp ensión e his o ia”. En A ila-Cal o: Paul
Ricoeu : los caminos de la in e p e ación. An h opos, Ba celona 1991; pp. 9-42), que en iendo como cie a
modi icación de la noción hegeliana de au oconciencia, se e ie e de algún modo al conocimien o que el
homb e iene de sí mismo; pe o en un ni el no es ic amen e pe sonal, sino ope a i o y esencial, po que
es empo al y na a i a. Diagnós ico al que c eo que ambién se some e la isión que Taylo sugie e de
los homb es como animales que se au oin e p e an (“Sel -in e p e ing animals”, en Human agency and
language, . I: “Philosophical pape s”. Uni e si y P ess, Camb idge 1985; pp. 45-76). De una u o a o ma,
eapa ece en el ondo la de inición a is o élica del homb e como animal con logos, o la ya mencionada que
de la pe sona dio Boecio.
O a mane a, pa cialmen e di e en e, de e la dualidad me ódico- emá ica del sabe sob e sí que
ca ac e iza a la pe sona humana end ía en cuen a la suge encia de Ga cía Bacca, que en iende la
an opología con empo ánea desde la dis inción del homb e como ema y como p oblema (C .
An opología ilosó ica con empo ánea. An h opos, Ba celona 1987; po ejemplo, pp. 45 y 188).
17 Polo o mula la libe ad ascenden al como la posesión del u u o que no lo des u u iza,
An opología ascenden al I, o. c., p. 230.
La al e na i a es, pues, en ende a la pe sona humana como se dual; que además
engloba una plu alidad de dualidades je a quizadas en e sí15.
La dualidad adical en que es iba la pe sona humana, po ex año que pa ezca,
es la dualidad me ódico- emá ica. La pe sona como ema, y la pe sona como mé odo
que sabe de ese ema: la pe sona como se que sabe de sí mismo. El sabe de sí de
la pe sona16 no es algo sob e enido acciden almen e a un supues o p eexis en e -la
conciencia añadida a una sus ancia-, sino una dualidad que el sabe en aña de
suyo en e su mé odo y su ema: la no edad del in eligi como mé odo que se añade
al ema, exigida po és e cuando es el de la pe sona.
Pe o sucede que el homb e sabe de sí mismo muchas cosas y de muchas mane-
as. En e odas ellas la pe sona se conoce ambién a sí misma de un peculia modo,
que la adición a ibuyó al hábi o de sabidu ía: cuando conoce su se in elec ual, es
deci , cuando el in elec o pe sonal p oyec a luz en su p opia luz y alcanza así su
p opia anspa encia in e io . Se exp esa con es a noción de anspa encia la
es echa solida idad en e la dimensión me ódica y la emá ica de ese peculia sabe
sob e sí que la pe sona humana puede alcanza .
La pe sona, como se que sabe de sí, es –insis o- dual: mé odo y ema solida ios,
y que se au o e ue zan ac i amen e. Un ema que se me odiza, y un mé odo que se
ema iza; en un p oceso no al in ini o, sino in ensi ican e: la ac i idad in e io de un
se dual. Pues es a ac i idad que ab e in e io men e a la pe sona en dualidad es su
libe ad ín ima, la que Polo denomina libe ad ascenden al.
3. Analí ica y sen ido de la libe ad humana
Se pe sona, decíamos, es se además, acompaña al se , coexis i . Pues el
además y el co- de la exis encia pe sonal adican, an e odo, en la ape u a in e io
que es ablece esa dualidad me ódico- emá ica de que hablamos: el sabe sob e sí de
la pe sona. La libe ad –añadíamos- es la índole ac i a de esa coexis encia, la
ac i idad jus amen e que la ab e dualizándola, ecundando la co espondencia
solida ia en e mé odo y ema.
En p ime luga , po an o, ape u a in e io : subje i idad, in e io idad; mejo
aún: in imidad. La ape u a in e io iene dada po la misma dualidad me ódico-
emá ica que ca ac e iza al se pe sonal. La p opia in imidad es el añadido, el plus,
que cada quién apo a al se . Además, es a ape u a in e io en que es iba la
libe ad pe sonal pe mi e –o se co esponde con- una e e encia al u u o pe manen-
e, inago able17. De acue do con ella, el homb e es un p oyec o, siemp e inacabado.
Todo o o p oyec a humano ope able en la p ác ica de i a de es a ape u a al
u u o que es la libe ad pe sonal.
227
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
a) La libe ad en la in imidad pe sonal:
Como la pe sona es dual, dualidad me ódico- emá ica, ambién la libe ad iene
una dimensión me ódica y o a emá ica en solida idad, pues en o o caso su no e-
doso es a u o me ódico-noé ico se ía p eca io, no se asen a ía en una dimensión
emá ico- eal. P ecisamen e, la libe ad como ema a i ica su alo me ódico,
ce i ica su p opia no edad como in imidad pe sonal del coexis en e, de ése se al
que así ab e po den o.
La libe ad ab e in e io men e, dualiza en mé odo y ema, la coexis encia
pe sonal. Po an o, emá icamen e equi ale a a i ica el mé odo en que consis e,
pe o no cons i uye ni añade un ema p opio. Pensa lo con a io conduce a en ende
la libe ad como me a au onomía, y al equí oco ideal de la au o ealización.
Como la libe ad, al dualiza in e io men e a la pe sona, se e ie e pe manen e-
men e al u u o, da pie a pensa que ése es su ema. Y ambién: como en la p ác ica
p oyec amos a eas que podemos inaliza po noso os mismos, y aspi amos a
me as que con ecuencia log amos ealiza , asladamos ese modelo explica i o al
ámbi o de la in imidad pe sonal, y podemos pensa que la libe ad pe sonal pie de
su dualidad me ódico- emá ica y log a alcanza su iden idad inal en la p opia
au o ealización.
Pe o la libe ad ascenden al es ac i idad, como al dualizan e del coexis i ; y
su alo emá ico no es e minal, su iden idad inal, sino que equi ale a la ei e a-
ción de su alo me ódico; en o o caso se pa aliza ía, se ce a ía. Pa a e i a su
de ención iene que con inua se en la búsqueda de la pleni ud pe sonal a la que ella
no llega. La libe ad ab e a la pe sona, pe o no la pleni ica; se e ie e al u u o, pe o
és e no es á en sus manos.
También po que acon ece además que la solida idad me ódico- emá ica de la
libe ad pe sonal pe mi e en cambio cie a escisión, en la que su índole dual se
pa en iza oda ía más; pues la libe ad se man iene, y aún med a, sin esa solida i-
dad.b) Comunicación de la libe ad:
P incipalmen e, aún p i ada de su alo me ódico, la libe ad conse a una
cie a dimensión emá ica, pues –como digo- se comunica a la búsqueda del p opio
des ino pe sonal. El homb e aspi a lib emen e a la pleni ud, sin posee la ac ual-
men e: buscándola; es o sí es lo co ela i o con su inago able e e encia al u u o.
Así se incoa la ape u a hacia aden o de la pe sona, la cima de la libe ad: el luga
más p opio pa a ubica la coexis encia del homb e con Dios.
c) Ex ensión de la libe ad:
En o a di ección, p i ada de la solida idad con su ema p opio, la libe ad
conse a aún su alo me ódico y encuen a o os emas; así se ex iende: es la
ape u a de la pe sona hacia ue a. El homb e se ab e hacia el se , hacia la e dad
y hacia el bien; es deci , hacia las cosas, el mundo y las demás pe sonas. Hay po
an o gene osidad en la pe sona; y además de una libe ad eó ica, o a p ác ica:
pa a o ganiza el espacio y iempo del mundo humano; y ambién una libe ad
mo al, que ige en las elaciones in e subje i as. Todas ellas son ex ensiones,
lade as, de la libe ad pe sonal.
De acue do con lo dicho, según el eje cicio que la índole dual de su libe ad
pe mi e, la pe sona humana:
- o bien se busca, es deci , busca su pleni ud inal (el p opio des ino deposi ado
en su econocimien o y acep ación po o o);
- o bien se alcanza (alcanza su p opia anspa encia in e io );
- o bien se ol ida de sí y se ocupa de lo ex e no: po que encuen a la ealidad y,
mi ando ue a, descub e la e dad de las cosas o la de su p opio que e , cuando
es ima algo como bueno y lo pe sigue.
Alcanza , busca y encon a , ol idándose de sí o comp ome iéndose en la
acción, son o mas de la acep ación humana del don di ino de la libe ad; acep ación
que es a su ez donación pendien e de acep ación. La lib e donación del p opio se
pe sonal que busca la acep ación di ina se ex iende, pues, a la acción y ap o echa
el bien ope ado como modes o don que o ece a su c eado ; así acep a el homb e su
p opia ealidad c eada, y has a la do a de una in eg idad que la ele a muy po
228 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
18 Que el se y el conoce , que la on ología oda, no es la única uen e de sen ido, po que el os o
humano iene un sen ido é ico en p opio, es esis de Le inas. Pe o mien as la é ica le inasiana quie e
sus i ui a la me a ísica como iloso ía p ime a, la an opología ascenden al de Polo se añade a la
me a ísica, con la que es compa ible.
19 O quizás no, di ía Le inas an e enómenos como el nazismo.
20 Ricoeu ha examinado con algún de enimien o la di e encia en e la íada da - ecibi -de ol e , que
iene el sen ido de un econocimien o ag adecido, y la ecip ocidad del in e cambio me amen e económico.
De acue do con lo que llama mu ualidad del econocimien o donal, sugie e sus i ui la obligación de
de ol e po la espues a a una llamada nacida de la gene osidad del don inicial (Caminos del
econocimien o. T o a, Mad id 2005; p. 248). Polo en iende la ci ada íada como ecip ocidad de la
dualidad da -acep a ; po que la icoeu iana de olución demanda a su ez acep ación.
encima de la ealidad ex amen al.
Pe o cuando es a lib e acep ación y es a ex ensión donal de la libe ad, que
in eg a la conduc a con la pe sona, se educen a concede una ex aña causalidad
al suje o (que p incipia la acción e icien emen e según un uso ac i o de sus capaci-
dades asociado con una o den acional), me pa ece que, bajo una a i mación de la
p incipialidad subje i a, se p oduce una desconside ación del se pe sonal ayana
en lo o ensi o; como lo es, análogamen e, educi el g i o de soco o de una pe sona
necesi ada de ayuda a la emisión de un sonido, o sea de una ib ación ísica, cu io-
samen e p o e ida po una olun ad espi i ual: explicación gené ica de la palab a,
al ma gen de su sen ido in e pe sonal18. La libe ad humana no es causal sino
donal; no un singula y mis e ioso ipo de p incipiación, sino ape u a ac i a de la
pe sona que acep a y da: busca, encuen a, dispone... ; en suma, se mue e en el
mundo, en e las pe sonas y an e Dios.
La libe ad es el se del homb e; pe o al ez más que al se haya que e e i la
libe ad al bien, pues es muy bueno que exis an c ia u as lib es. Quizá pa a la
me a ísica enga cabida el bien en sí, álido al ma gen del homb e: pues o que si el
homb e lo ejecu a o no, lib emen e o no, es algo que no a ec a al se ; el cual, en
cie o modo –o has a cie o pun o- es bueno conside ado en sí mismo19. Pe o pa a el
homb e sin libe ad no hay bien posible; ni alo es en sí –de esos que alen po sí
mismos-; ni –muy especialmen e- cabe el amo , como unión y co espondencia en e
pe sonas. Po que además sucede que la libe ad es ella misma muy buena, como
cada pe sona lo es; luego se á mejo aún la ida en común, la coexis encia en e
pe sonas: el ámbi o p opio de la libe ad.
A la pos e, las pe sonas –y Dios como pe sona que es- coexis en. Y en la
ecip ocidad de su ob a , del in e cambio donal en e ellas –da y acep a 20-, el
homb e se juega su se ; así en la ie a como en el cielo. La libe ad humana mues-
a en onces su sen ido exis encial: p ecisamen e, la ac i idad de se pe sona, el
ac o de se pe sonal.
Juan A. Ga cía González
Dp o. de Filoso ía
Facul ad de Filoso ía y Le as.
Uni e sidad de Málaga
jaga [email protected]