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Las Investigaciones lógicas en México

Zirión Quijano, Antonio

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LAS INVESTIGACIONES LÓGICAS EN MÉXICO* Antonio Zirión Quijano (Universidad Nacional Autónoma de México) La recepción que se dio a las Investigaciones lógicas en la filosofía mexicana se inserta, como es natural, dentro de la más amplia recepción de la fenomenología husserliana en México. Por ello, la comprensión cabal de algunos de los pasajes del repaso de la primera que se hace en seguida requerirían del contexto de la historia completa de esta última, del cual han sido extraídos -aunque sólo en algunos frag mentos literalmente'. La advertencia es importante porque puede decirse, sin temor a exagerar, que la comprensión que se ha tenido en México de la fenomenología husserliéma o del pensamiento de Husserl en general ha estado determinada en amplia medida por la asimilación que se ha hecho de esa obra inaugural de la fenomenología. Las Investigaciones fueron, clciro, la primera obra de Husserl que se tradujo al español. Pero la traducción fue hecha en España y aquí no voy a referirme a eÚa. No hace falta, además, para empezar a relatar nuestra historia. Antes de que las Investigaciones llegaran a México ya traducidas, lo que debió ocurrir poco tiempo después de la publicación de esta traducción en 1929, ya las había estudiado en Europa, en alemán, Adalberto García de Mendoza, un joven discípulo de Antonio Caso, nacido en 1901, en quien hay que reconocer, mal que nos pese, al primer estudioso de la fenomenología en México. A su regreso, en 1926, impartió unos cursos de lógica y teoría del conocimiento con los que pretendía reformar los estudios de estas materias en la educación media y superior mexicanas, tomando apoyo en una buena cantidad de autores y doctrinas europeas, entre los que concedía un lugar muy señalado a la fenomenología y los fenomenólogos. Hay buenas bases para suponer que la exposición de las Investigaciones lógicas tuvo un destaca o pape en esos cursos^, pues lo tiene en el libro de texto destinado a servir de instrumento * Trabajo presentado en el V Congreso de la Sociedad Española de Fenomenolo^a, Sevilla, España (6-10 de noviembre de 2000) y publicado en Sigiws fi losóficos (Vol. II, Núm. 4, juho-diciembre de 2000), con cuyo permiso lo publicamos aquí. , ^ Esta última historia ha sido ya escrita, en efecto, pero a la fecha no ha sido pubhcada. Me refiero al trabajo de tesis doctoral titulado «Historia de la fenomenología en México», que presente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en mayo de 2000. ^ Los cursos se titulaban, por ejemplo, «La Lógica pura en Cohén y en Husserl», «Fuentes de la feno menología», «El método fenomenológico», «Épocas de la fenomenología», «Problemas de la fenomenología», 151 1 Antonio Zirión Quijano de aquella reforma, una Ló^'cfl en dos volúmenes aparecida en 1932^. Las "objeciones al psicologismo en la Lógica", en particular, constituyen según García de Mendoza «la base en la investigación de la Fenomenología de Husserl»"*. Pero he dicho "mal que nos pese" porque el nivel de comprensión que Ga reía de Mendoza alcanzó de la fenomenología no fue muy alto, al menos en comparación con su gran capacidad para hacer unas mescolanzas teóricas y conceptuales muy abigarradas y a fin de cuentas superficiales. Estose manifiesta claramente en la misma que a pesar de la gran cantidad de lecturas que revela y de temas que ambi ciona tratar^, a la postre resulta un texto grandilocuente e imposible de manejar. Lo cual no deja de ser una lástima, pues reduce la significación que tuvo el hecho de que las Investigaciones lógicas hayan estado muy presentes en ese primer intento de reforma en este siglo de los estudios lógicos en México. En suma, la obra de García de Mendoza no tuvo prácticamente ningún efecto importante o trascendente en la vida académica o filosófica mexicana. Si acaso, sirvió incidentalmentepara instaurar la reputación de Husserl como un "lógico", reputación ya bien consolidada en Antonio Caso. «Max Scheler y la teoría fenomenológica de los valores», «La obra de Martín Heidegger y la nue\-a fenomenología», «Crítica de la fenomenología de Heidegger». Ambos tomos fueron publicados por la Editorial Cultura, México. El pri mero se ti fu la «1 n t rod ucción -Significaciones»;elsegundo, «Esencias-Juicios-Concepto». Para todo este episodio, es muy útil Juan Hernández Luna, «El neokantismo ante la tradición fi losófica mexicana». Revista Filosofía y Letras, Vol. XVI, No. 32 (oct.-dic. 1948), pp. 301-305. Palabras en las conferencias sobre «Filosofía moderna: Husserl, Scheler, Heidegger>», impartidas en Monterrey, Nuevo León, en 1933: p. 21 de la edición privada hecha en México en 1938, un ejemplar de la cual se encuentra en la Biblioteca Nacional. ^ Ya sólo en la Introducción del Primer Tomo se ocupa de todo lo que sigue: el lugar de la teoría de la ciencia en la filosofía, el problema del conocimiento y las disciplinas que lo abordan, las relaciones éntrela Lógica, la Fenomenología y la Epistemología, las relaciones entre la Lógica y la Psicología y entre la Lógica y la Epistemología, la cuestión del psicologismo y su refutación, los problemas y las direcciones fundamentales de la Lógica, los problemas y direcciones fundamentales de la Epistemología, los problemas y direcciones fimdamentales de la Fenomenología, y hasta una Historia sintética de la Lógica y un repaso de las corrientes contemporáneas de la Lógica, para terminar exponiendo, en el capítulo final, "Nuestro nuevo sistema de Lógica". Luego, en el Capítulo I ("Las Significaciones"), se ocupa de la significación en la obra de Husserl, su fi losofía del Yo puro y la Conciencia Pura, la distinción entre conciencia empírica y pura, la idea de la Lógica Pura, los problemas de la significación y su relación con la expresión, las vivencias de significación, las categorías objetivas formales, los objetos y las significaciones, las vivencias intencionales, las bases de la fenomenología del conocimiento, la evidencia y la verdad, las formas de las significaciones, la formación categorial, la significación y la efectuación intuitiva, los actos téticos y los sintéticos, las esencias, la Historia y los valores, la significación como Elemento Valente, la significación y el juicio, el método fenomenológico de Husserl. Este líltimo rubro se divide en dos temas: la descripción eidética y la actitud fenomenológica. La descripción eidética abarca la consideración déla fenomenología como ciencia descriptiva, la teoría de los universales, la diferencia entre hecho y esencia, las clases de esencias (exactas y vagas), las clases de esencias por su cognoscibilidad y expresión, el objeto de la Fenomenología, la distinción entre juicios asertóricos y juicios apodícticos, la intuición en la Fenomenología y la defimción de la Fenomenología. Por su parte, el tema de la actitud fenomenológica cubre las clases de actitudes fenomenológicas, los grados de la actitud fenomenológica, la idealidad de los objetos lógicos, la relación entre Lógica y Fenomenología, la Lógica Pura en Cohén y en Husserl, el campo de las "Inves tigaciones" y el campo de las "Ideas", la intencionalidad, lo trascendental en Kant, las clases de actitudes y vivencias fenomenológicas y la Lógica frente al método fenomenológico. 152 Las Inx'estigaciones lógicas en México Antonio Caso fue maestro de García de Mendoza y de muchas otras figuras de la filosofía y la cultura mexicanas mucho más destacadas que García de Mendoza; pero su estudio de Husserl fue posterior al de su alumno y sus primeras exposiciones del pensamiento del "gran lógico alemán"" son apenas de 1934. Este estudio se concentró, por cierto, en dos obras que Caso leyó, según podemos inferir, una inme diatamente después de la otra: las Investigaciones lógicas (principalmente los "Prole gómenos a la lógica pura" y en todo caso sin pasar de la Investigación segunda) y las Meditaciones cartesianas (decuya versión francesa tradujo y publicó algunos partes). Hay también huellas, no muy profundas, de una lectura de las ¡deas. Refiriéndose a esas exposiciones de Caso, Luis Villoro ha escrito que '<no da muestra de haberse detenido en los complejos problemas gnoseológicos y lógicos que plantean las Investigaciones; los análisis centrales del libro, sobre significación y objeto, actos intencionales, mención y cumplimiento, etcétera —que constituyen su aportación más valiosano aparecen en la exposición de Caso. Esta se restringe, en realidad, a los temas más generales que se desprenden de los "prolegómenos' del libro de Husserl. Las Meditacioies cartesiaiias parecen haberse utilizado con mayor amplitud, aunque, también aquí, la exposición sólo siga las ideas más generales y evite una discusión detenida de los problemas»'. Es importante destacar que Caso nunca pudo resolver satisfactoriamente el reto que significaba la asimilación de dos obras tan distantes y de un contenido tan heterogéneo. No llegó a ver siquiera la necesidad de conciliar el idealismo o el subjetivismo trascendental de las Meditaciones, ya no digamos con su propio y radical antisubjetivismo", sino tampoco con el "positivismo de las esencias que, junto con la reivindicación de la intuición y en especial de las intuiciones umversales, le parecía el gran mérito y gloria de Husserl. Los aciertos y desaciertos de la interpretación que Caso hizo de Husserl se conjugan en una de sus últimas declaraciones, que es como una sentencia definitiva: «Nunca el pensamiento fi losófico fue más rico ni más sintético que en nuestros días. entera de la humanidad pensadora parece sintetizarse en la gran obra de la husserliana. Un intuicionismo radical y un positivismo de las esencias, que " Véase Caso, A., Obras completas, Tomo III: La existencia como economía, como desinterés y co UNAM, México, 1972, p. 67. . In filosofía de ^ Villoro, L., «Introducción», en Caso, A., Obras completas, Tomo VII: El acto Husserl. Positivismo, neopositivismo y fenomenología, UNAM, México, 1972, pp. viü-ix. No esta función en vista de estas palabras de Villoro, lo difícil que ha sido (y no solamente en México) Husserl, de los "Prolegómenos" precisamente como preámbulo a la lógica pura, no a la o ra mi es decir, no a las/nwsf;^rtno»es/ó^ícfls propiamente dichas. „,ristencia como economía, «Todo subjetivismo es falso», dice lapidariamente en la ediaón de 1943 de - nnmenoloeía como desinterés y como caridad {Obras completas. Tomo DI, ed. cit., p. 59). Para Caso, en e ecto, a e „ j es sucesora del objetivismo de santo Tomás, Aristóteles y Platón, y resulta una alia a en a uc el subjetivismo, contra la idea de que el sujeto del conocimiento, con sus formas a priori, pre ^ . del conocimiento, como en el conceptualismo hiperbólico de Kant» {Obras completas. Tomo ,e . cí ., p153 Antonio Zirión Quijano las ideas platónicas y las conjuga con la vida del espíritu; pero no en un sincretismo absii rdo; sino en el esfuerzo reiterado y constante de un nuevo método filosófico, basado en el pensamiento eterno de Sócrates, san Agustín y Descartes. ¡Tal nos parece ser el mérito esencial de la obra realizada por el filósofo alemán!»'. Pero hay un poco más. Durante su exposición de la crítica al psicologismo. Caso se solidariza desde luego con la victoria de Husserl, quien, «al vencer a los psicologistas, ha reivindicado la ciencia de la lógica pura, ciencia en la que se basará el saber huma no sobre fundamentos incontrovertibles»'", y sin embargo también emprende, contra el rechazo husserliano del principio de la economía, una defensa del papel de la volimtad en el conocimiento que tiene algún interés recordar. Desde su punto de vista. Caso consigue establecer un ámbito de aplicación para el principio de econom ía. Este ámbito es "el orden del ideal", que tiene que hacerse valer al lado de los órdenes "eidético" y "fáctico" como im orden en el cual se sintetiza la voluntad con la inteligen cia, «porque su esencia es querer conocer y no sólo conocer» ". En aquel principio se expresa el ideal del conocimiento, que consiste en querer conocer lo más posible con el menor número de supuestos, o llegar a comprender con el menor número posi ble de supuestos el conjunto de hechos más amplio posible. Para Caso es necesa r io, a consecuencia de ello, postular «a priori la volimtad como principio del conocimiento, lo que implica agregar a la lógica pura de Husserl, un principio nuevo que es el del orden de los ideales, y que no se puede reducir ni al orden fáctico ni al orden eidético>d~. Y una última curiosidad histórica: Caso no se percató, en su lectura de las Inves tigaciones, de la afinidad que Husserl veía entre el empirismo británico, en particular el de Locke y el de Hume, y su propio talante fi losófico; y al exponer la crítica de las Investigaciones lógicas contra el conceptualismo de Locke y en general contra el empi rismo britámco, la cual se cifra en la afirmación de que Locke y los ingleses tienen «ima idea poco clara de la idea». Caso recuerda que «los filósofos empiristas ingleses no son todos los filósofos británicos»" y trae a colación las sorprendentes semejanzas que en su opinión se encuentran entre Husserl y Ralph Cudworth, el platónico de Cambridge, quien según él preludia sorprendentemente no sólo la teoría de la intui ción categorial y de los objetos ideales de Husserl, sino también la misma postulación del 'principio de todos los principios", es decir, de la intuición como único criterio de verdad. Con Caso, la filosofía en México estaba apenas en trance de profesionalización. Pero un discípulo suyo, filósofo y lógico del derecho, hace ya un aprovechamiento mucho más serio y maduro de las Investigaciones. Me refiero naturalmente a Eduardo García Máynez. Tres obras del ámbito de la fenomenología impresionaron a García Máynez en particular e intervinieron en forma importante en la conformación de " Obras completas, Tomo III, ed. cit., p. 64. Obras completas. Tomo VII, ed. dt., p. 38. " Ibíd., p. 40. " ídem. Ibíd., p. 116. 154 Las Investigaciones lógicas en México SU pensamiento: la Ética de Harlmann, el Formalismo en la Ética de Scheler, y las Investigaciones lógicas de Husserl. Aunque la obra de Hartmann es la que tiene la influencia predominante, el mismo García Máynez reconoce que este tratado «repre senta [...] la mcás afortunada aplicación del método del gran lógico-este gran lógico, ya lo sabemos, es Husserlal estudio de la moral...»'"*. En todo caso, lo que se encuentra detrás, en la base del "objetivismo axiológico" que defiende García Máynez, es una "axiología fenomenológica" para la cual los valores tienen el mismo tipo de realidad o existencia ideal que las esencias «de que habla la Fenomenología»'^ Esto, dicho así en 1935, se repite incluso en 1960: en La definición del derecho se insiste en que los valores «son objetos ideales, comparables, por lo que a su modo de ser respecta, a las Ideas platónicas, los entes lógicos y matemáticos y las esencias de que habla la fenomenología»'". También en su Ética de 1944, que ha sido muy utilizada como libro de texto, Husserl se convierte una vez más -como ya en Caso y también en Samuel Ramosen el victorioso campeón del objetivismo contra el subjetivismo de toda especie; en este caso es el subjetivismo moral el que viene a ser derrotado mediante una aplicación quizá algo apresurada de la reídtación del escepticismo expuesta en los Prolegómenos a la lógica pura al "orden de la ética": «Lo que es bueno, es bueno en sí, se considere o no se considere como tal»''. Por otro lado, cuando en La definición del derecho (cuatro años posterior a la Etica) García Máynez pone de relieve la inversión, respecto de la concepción kantiana, que tiene lugar en el pensamiento de Scheler entre el valor y el deber ser, hace referencia explícita a la noción husserliana de Fiindiening: la relación entre el concepto de valor , como fundante, y la "noción de deber", como fundada, es «de las llamadas por Husserl "relaciones de fundamentación"», de tal modo que «sólo tiene sentido declarar que algo debe ser, si lo que se postula como debido es valioso»'^. También en su Introduc ción al estudio del derecho (de 1940) encuentra oportunidades de aprovechar doctrinas provenientes, así sea mediatamente, de las Investigaciones lógicas, la distinción entie hechos jurídicos dependieiítes e independientes, por ejemplo, que expone siguien o a Fritz Schreier,''' y sobre todo la aplicación de conceptos de la teoría e a expresión y el significado (entre ellos "la expresión en su aspecto físico , la si^imcacion o el "sentido", el "objeto" y, fi nalmente, la "intuición del objeto ) al caso e a m erpre tación de la ley. García Máynez, El problema filosófico-jurídico de ¡a validez del derecho, Imprenta Mun 1935, p. 46. ^ Ib^d 53 La definición del derecho. Ensayo de perspectivismo jurídico, Universidad Veracruzan ed., 1960, p. 157. ^ j AQhfy Ética. Ética empírica, ética de bienes, ética formal, ética valorativa,Ed. Eorrúa, exico, pp. 108-109. 18 La definición del derecho, ed. cit.,pp. 171-172. . . , García Máynez tradujo el libro de Schreier Conceptos y fonnas fundamentales de erec lo, osa Buenos Aires, 1942. 155 Antonio Zirión Quijano Numerosas distinciones, nociones y tesis de las Investigaciones están presentes también en todo el planteamiento y desarrollo de una lógica jurídica que García Máynez emprendió a lo largo de unos 15 años en 4 obras diferentes, todo lo cual desembocó en la formulación de una "ontología formal del derecho". Sólo que, en el caso del Derecho, éstas no son, en su opinión, disciplinas coordinadas, sino que la ontología formales fundamento de la lógica formal, la cual le está subord ¡nada~°. Pasando a los filósofos que llegaron a México de España, toca el primer sitio, en orden de edades, a Joaquín Xirau. Ya El sentido de la verdad, publicado en España en 1927, contiene en su último capítulo, "Verdad y objetividad" -que debía «plantear el problema lógico y epistemológico de la verdad desde el punto de vista del aná 1 isis fenomenológico»^^ una exposición, adobada con algunas observaciones históricas, de los puntos principales de la concepción de la verdad y la evidencia que se halla en los Prolegómenos a la lógica pura. Esto pasará sin grandes modificaciones a La filosofía deHusserl. Una introducción a la fenomenología, libro que pertenece a la época mexicana de Xirau aunque de hecho fue publicado en Buenos Aires. Pese a su fecha (1941), en él solamente se consideran, según todas las apariencias, tres obras de Husserl: las Investigaciones lógicas, el libro primero de las Ideas y las Meditaciones cartesianas. De las Investigaciones se expone ante todo la crítica del psicologismo, calificada como el primer paso de la gran lucha de Husserl «contra la disolución radical del mundo y de la vida...», ya que la crisis del concepto de verdad es la piedra angular de la crisis de la concepción de la realidad y de la "jerarquía de las ciencias". El capítulo III expone doctrinas medulares de las Investigaciones lógicas: las de la expresión, el significado, la evidencia, la intuición y la verdad; pero de paso se esboza el trayecto seguido por Husserl-«del psicologismo al realismo de las "ideas", de éste al "idea lismo trascendental" y de la consideración solipsista a la comunidad intermonadológica»-en su búsqueda de una «disciplina primera, libre de presuposiciones, que sirva de cimiento al edificio del conocimiento y a la orientación de la vida». Otros capítulos se ocupan de la intuición categorial, la cuestión de las esencias y el "reino de lo ideal", su clasificación (materiales y formales, exactas y morfológicas) y su consiguiente ordenamiento en regiones y ontologías; finalmente se llega a los temas de la conciencia y la intencionalidad, y a las distinciones entretejidas entre acto "noético" y contenido noemático" y entre los "momentos" noéticos y los hyléticos. Fuera de estas exposiciones, no hay en las obras de Xirau estudios detallados o técmcos de temas de las Investigaciones. Para ello quizá no tenía Xirau ni el interés ni el 'talento para la teoría" {theoretische Begabung, al decir de Husserl) requeridos. Y tampoco es del caso reseñar aquí sus otros escritos sobre la significación históricocultural de Husserl y la fenomenología, ni el uso que hace de motivos fenomenológicos en un amplísimo sentido en sus obras más originales, y sobre todo en Amor y mundo, también publicada en sus años mexicanos. Véase Introducción a la lógica jurídica, FCE, México, 1951, pp. 153-169. El sentido de la verdad, en Obras completas. Tomo I: Escritos fundamentales, Ed. de Ramón Xirau, Fundación Caja Madrid - Anthropos, Madrid, 1998, p. 59. 156 Las Investigaciones lógicas eti México Permítaseme iniciar ahora la exposición de la peculiar relación que vivió José Gaos con las Iiivcstii^nciotws por uno de sus penúltimos trazos, un pasaje de las Confe siones pn-ofesioinics, libro de 1958; "De Husserl estuvo preso lo que ya puntualicé [esto es, dice la puntualización, de 1923 a 1933]" —por mor de la actualidad, no precisamente porque me gustara y atrajera de ninguna manera singular. Y por mor de la historia volví a él en algunos de mis pasados cursos de esta casa. Pero cuando más recientemente tuve que volver a ciertas partes de las Investigaciones, para refrescar el recuerdo de ellas, ya muy marchito y macilento por obra de lustros de olvido -amigos míos, qué sorpresa, encontrarlo tan formidablemente analítico, abundante, riguroso, ejemplar de ciencia y conciencia filosófica: va a haber que volver a él, en cuanto se pueda- ¿o es una erupción de ciencismo?»^\ Pero, ciertamente, nadie podría estar mejor prevenido contra tal ciencismo que el mismo Gaos, quien había llegado a delatar la intención husserliana de construir la filosofía como una ciencia rigurosa como un "monstruo de contradicciones". Algo debe revelarnos esa sorpresa. Pues antes de esos "lustros de olvido". Gaos no sólo había colaborado en la traducción de las Invesligaciones, sino que había preparado además, todavía en España, un comentario de la obra en que la resumía párrafo por párrafo y que leyó en sus cursos, según nos cuenta, durante dos años'. Ese comentario se perdió junto con la traducción de la cuarta meditación cartesiana que Gaos nunca rehízo y que no se incluyó en la publicación hecha por La Casa de España en México en 1942. Hay entre los papeles conservados en el Archivo José Gaos en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM unos apuntes que quizá hayan sido redactados en alguna de aquellas vueltas a las Investigaciones hechas "por mor de la historia" en algunos de los "pasados cursos" a los que la cita se refiere. La publicación de sus fragmentos rescatables, que espero poder hacer pronto, permitirá conocer sólo algunos ángulos nuevos de la interpretacióri y crítica que Gaos había elaborado de doctrinas husserlianas centrales desde sus años españo es y que, salvo "sorpresas", nunca modificó sustancialmente. Vayamos a ellas. La crítica del psicologismo, que fue su tesis de doctorado, es en este respecto la o ra más interesante. Gaos mismo resumió años después (1940) su tesis central en esta forma: «La crítica del psicologismo en Husserl es un intento por examinar yali ez de esta crítica, considerada como fundamental para la superación del positivismo ^ «Durante un decenio, prácticamente, viví, pues, como la verdad filosófica una síntesis de fenomeno logía realista, mucho más de las esencias que de la conciencia, y de fi losofía de los valores» {Couftsioties profesionales, en Obras completas. Tomo XVll, UNAM, México, 1982, p. 59.) " ¡bid., p. 72. Cuando cuenta Gaos cómo Ortega y Gasset le confió la traducción de las Meditaciones cartesianas, sobre la base de «un ejemplar del original a máquina, pero con correcciones y adiciones a mano», comenta. «Con don Manuel G. Morente había colaborado ya yo en la traducción de las Investigaciones. Y luego las había explicado a lo largo de mis cursos universitarios. Resultado de éstos, un comentario estaba en preparación para la publicación. Al confiarme Ortega la traducción de las Meditaciones, le propuse completarla, con un comentario para el que me serviría el de las Investigaciones. Y Ortega aceptó» {Confesiones profesionales, ed. cit., p. 331). 157 Antonio Zirión Quijano del siglo XIX y la restauración del idealismo platonizante de las ideas y los valores en el siglo XX. El examen muestra que la crítica está fundada en un concepto empirista de los hechos, inaplicable al hecho de la existencia humana»^"'. Ya en una nota de la tesis, afirmaba: «En general, los autores señalan cómo de la crítica del psicologismo pasó Musserl a la fenomenología. [...] Pero ninguno ha subrayado expresamente hasta qué punto la argumentación de Husserl, en apariencia tan concluyente y de hecho tan dccisi\'a, no es, ni lo uno, ni lo otro, sino ella misma tan íntimamente problemática como toda la filosofía, justamente por suponer los problemas (que no soluciones) más lejanos y más profundos de la fenomenología y de la filosofía actual -de la filosofía en general»'". Gaos pretende hacer ver que la crítica de Husserl «suponía resueltos... los principales problemas filosóficos del ser ideal» y en primer lugar la «existencia efectiva de este ser». Pues en esa crítica funcionan como supuestos tanto la tesis de que las leyes lógicas no son leyes de hechos, como su consecuencia lógica de que son leyes de unos objetos que no son hechos. La premisa principal de toda la crítica es la «percepción directa del ser ideal que no logra articularse como demostración lógica de su existencia [...] He aquí cómo la crítica de Husserl supone resuelto el problema de la existencia efectiva del ser ideal»^'^. La conclusión es que «La crítica de Husserl [...1 no es una prueba definitiva de ¡a existencia de! orden idea!, una fundamentación concluyente del idealismo objetivo. Es un momento heurístico relevante en la historia de la fenomenología y de la antología contemporáneas, a través del cual ha proseguido la dialéctica histórica de la filosofía»^. Nosotros podemos damos cuenta hoy de lo lejos que se encontraba Gaos de las auténticas intenciones de los "Prolegómenos", es decir, de lo lejos que se encontraba Husserl de la búsqueda de una fundamentación concluyente del idealismo objetivo. Lo históricamente interesante es el punto de vista en el que Gaos se situaba para hacer su crítica. A la adopción por Husserl de ese "idealismo objetivo", postura ontológica y metafísica que consiste en elevar el ser ideal «al rango del ser por excelencia, del ser primario, de quien, siendo él por sí, por no poder menos de ser absolutamente, reciben su ser relativo todas las restantes formas del ser»^''. Gaos opone la noción de la vida humana como una realidad absoluta y/o trascendental. Ya en la misma tesis doctoral opinaba que la posterior posición definitiva de Husserl, ^ Página 20265 del manuscrito de Jornadas filosóficas, manuscrito que forma parte del Archivo de José Gaos, Citada por Femando Salmerón en «Jomadas filosóficas. La primera autobiografía de José Gaos», en Ensayos filosóficos (Antología), SE?, México, 1988, p. 242. Nota 36 (al § 36) de La crítica del psicologismo en Husserl, en Introducción a la fenomenología, seguida de La Crítica del Psicologismo en Husserl, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1960, p. 181. Ibíd., p. 156-157. ^ Ibíd., p. 164. Ibíd., p. 159. 158 Las Investigaciones lógicas en México consistente en «la adjudicación del ser absoluto a la conciencia pura»^, había venido a corroborar su tesis de que la crítica del psicologismo no era una jfundamentación concluyante de aquel idealismo. Con la crítica se había llegado más bien «al replatiteaniicíito del problema de la adjudicación del ser absoluto: ya al ser ideal, ya al ser de la conciencia pura, ya al ser de nuestra vida humana -que es el problema de la filosofía actual»^\ Esta filosofía actual no es otra, obviamente, que la filosofía de Ortega, la filosofía de Heidegger, o la filosofía en general señalada o marcada por las de Heidegger y Ortega -o incluso por la de Gaos. Toda esta interpretación, incluyendo desde luego su punto de partida último y el señalamiento de la "filosofía de nuestros días", la reiteró Gaos ya en México, de una manera intensa y elocuente, durante su polémica con Francisco Larroyo en torno al concepto de una "filosofía de la filosofía", polémica plasmada en Dos ideas de la filosofía (Pro y contra la filosofía de la filosofía). No voy a reproducir de ella más que la penetrante serie de frases en que se expone la noción de "vida humana ' que Gaos quiere oponer al idealismo husserUano: esta vida -dice Gaos- «es un hecho en un sentido absolutamente distinto de todos los hechos»'^; la vida humana que consiste en "vivirnos conviviendo" y que es «el hecho único, absoluto, al que se refieren, del que dependen en determinado sentido todos los demás hechos», «el hecho por excelencia, el único hecho en sentido absolutamente riguroso y fundamental»' . Frente a este hecho, no solamente los objetos ideales, sino también los hechos en sentido tradicional, son abstracciones: abstracciones "correlativas". Así pues, «si no nos representamos la convivencia humana como tal hecho físico abstracto [de la vida de una especie], sino como la vivimos, como el hecho suigeneris y absoluto que es nuestra vida, no tenemos fundamento alguno para pretender la existencia de irnos objetos ideales aparte de la realidad de la vida humana»^. Y en suma: «Nuestra vida como realidad trascendental no es la abstracción de la conciencia, sino la rea a de la vida en su total concreción»'^''. Ibíd., p. 164. Ibíd., p. 165. , j-i ti \ \ r José Gaos y Francisco Larroyo, Dos ideas de lafilosofia (Pro y contra ¡afilosofía di ¡afi osofia , de E^aña en México / Fondo de Cultura Económica, México, 1940, p. 180. Ibíd., pp. 179-180. ^ Ibíd., pp. 182-183. •' ufA • /ÍJí'íí.,p. 183.Estaconcepciónestáenunpasajeanteriorpuestaenrelaciónconlaevolucion is de la fenomenología: «Pero, además, la fenomenología ha evolucionado desde Husserl hasta Heidegge en un sentido de creciente atención a los fenómenos humanos en la circunstancialida ^ enseñado desde sus Meditaciones del Quijote. Husserl toma los fenómenos psíquicos en a a s acción en que los venía tomando la psicología general. Se ha visto, no sólo por la fi losofía, sino tam len por la psicología (psicología concreta, caracterología), que los fenómenos humanos son concretos e aque os y deben ser descritos y narrados, historiados, en esta su concreción, que es su sola autentici a »(p. Es evidente la filiación orteguiana, la cual fue asumida desde luego por Gaos mismo. Sería muy interesan e el intento de mostrar que en última instancia ese concepto mismo de la "vida como realida a so u a, y hasta "trascendental", pudo tener su origen en la "discusión", por llamarla así, de Ortega ante a fenomenología trascendental de Husserl. Sea como sea, no hay duda de que en este punto puede el momento de máximo acercamiento doctrinal —no necesariamente deliberado, obviamente de pensamiento de Gaos a la fenomenología trascendental de Husserl. 159 Antonio Zirión Quijano Las exposiciones y críticas de Rossi, sobre todo en relación con las cuestiones dispu tadas del "objeto en general" y de las significaciones o expresiones carentes de objeto, ti enen el mérito de poner de relieve puntos sensibles o problemáticos déla posición fenomenológica o de cierta manera más o menos obvia de exponerla y comprenderla. También en los años sesenta, bajo la supervisión de Gaos y la dirección de Ricardo Guerra, redactó Hugo Padilla una tesis de licenciatura titulada Ideas axiológicas en las Investigaciones lógicas y en las Ideas de Edmundo Husserl (1964), en que se contiene el primero-y el último, hasta donde sabemos-análisis mexicanode la doctrina pro piamente husserliana (no scheleríana,hartmanniana u orteguiana) del valor y de la percepción de valor^. Un primer capítulo explica no sólo los conceptos de juicio nor mativo, disciplina normativa y valoración fundamental, conceptos expuestos en los "Prolegómenos", sino la cuestión de la intencionalidad del valor y el tema, muy poco discutido y aun reconocido en nuestro medio, de los sentimientos intencionales^. Otro discípulo de Gaos, Octavio Castro, que estudió y luego enseñó durante muchos años en la Universidad Veracruzana, escribió en 1968 una tesis de maestría con el título de £í/mM«ííoHMSser/. Un estudio semántico, en la que intenta fi jarlas "fases distintivas" de la filosofía del lenguaje de Husserl «en función -dice el autor en su Consideración preliminar-de la filosofía semántica de habla inglesa», tradición de la que extrae algunas de sus críticas (Strawson, Bar-Hillel). El estudio se limita a las Investigaciones, aunque alcanza a cubrir un buen territorio de ellas y no sólo las doctrinas de la Investigación primera. Gaos mismo opinó, en carta dirigida al autor, que la tesis era «actualísima, interesantísima y bonísima»^''. Si bien esto parece un elogio excesivo, es de lamentar el hecho de que la tesis haya quedado inédita. Terminaré con un enigma. En esa misma carta dirigida a Castro, Gaos señalaba también que «quizá no hay tema parcial de su tesis sobre el que no me haya extendido en mi libro De la filosofía», y que «hay puntos que he, más que propiamente rectificado, corregido, sobre todo por ampliación y ahondamiento, en el libro Del hombre»^'- Y esto es cierto. Ya dijimos que las "fenomenologías" gaosianas que se encuentran en esos cursos finales de su vida significan, al menos en algunas de sus partes funda mentales, una suerte de reformulación de la teoría de la expresión y el significado contenida en las Investigaciones lógicas. Pero el objetivo último de Gaos en estos cursos ^ No encontramos nada tampoco que contradiga la sospecha de Padilla en su Prólogo: «[este trabajo es...] el primero que en nuestra lengua, según las noticias del autor, centra íntegramente su atención en las cuestiones axiológicas tratadas por el filósofo de Moravia» (Ideas axiológicas en las Investigaciones lóácas y en las ¡deas de Edmundo Husserl, Tesis de licenciatura. Universidad de Nuevo León, Monterrey, I96y.i.) A partir de la tesis Padilla publicó luego dos artículos en sendas revistas de Nuevo León; pero éstos no contem'an lo expuesto en el capítulo I dedicado a las Investigaciones. Sobre Padilla dice algo más Femando Salmerón en «Notas sobre la recepción del análisis filosófico en México», en América Latina. Historia y destino. Homenaje a Leopoldo Zea, UNAM, México, 1992, pp. 319-320, artículo que también debe consultarse, por cierto, en relación con el tema de la transición o la continuidad entre la fenomenología y la filosofía cinalítica. Gaos,]., Obras completas,Tomo XÍX: Epistolario y papeles privados, UNAM, México, 1999, carta 282, p. 512. Ibíd., p. 511. 166 ii i Las Investigaciones lógicas en México era la fundación de una filosofía antropológica de la fi losofía que diera cuenta del esencial relativismo individualista o personalista de la fi losofía. Y es muy paradójico, por decir lo menos, que a ello hubieran podido conducirlo unas investigaciones del mismo corte que las que había llevado a cabo el Husserl aquel «tan formidablemente analítico, abundante, riguroso, ejemplar de ciencia y conciencia fi losófica...». Pero en México, de las buenas intenciones de resolver enigmas como éste, todavía están muy vacíos nuestros panteones. 167