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un ecu so o namen al (p. 63). Y es que és a, como en e dad debe in e p e a se es como el opo
o ecu so ingenioso que pa en iza algo que an es no se eía, la igu a e ó ica que aslada el sen-
ido y el se a lo que no lo iene. Hallando la simili ud en e cosas dis in as, y g acias al ingenio y
la an asía, alcanzamos un mundo que se nos mani ies a poli acé ico y complejo, y del que pode-
mos da cuen a pa a i i y pa a conoce . En Vico, po ejemplo, hallamos que “es el ingenio y no
la azón quien undamen a el su gimien o del mundo humano” (p. 219). Po an o, no hay que
menosp ecia ese pode me a ó ico, pues hay una “capacidad on ológica” en ese hace que es
imp escindible al homb e en su i i . Si se pie de es e nexo i al, en onces es amos pe didos, po -
que el mundo p opiamen e humano sólo su ge median e el ingenio, la an asía y la me á o a. No
podemos i i sólo de abs acciones y de concep os ap ió icos acíos de odo con enido i al. Hay
que i a lo esencialmen e humano, que se nos e ela a a és de esas cla es humanis as.
Es po lo que, pa a mos a nos es e ínculo en e pensamien o y palab a, en e eo-
ía y p axis, G assi ejempli ica al inal de cada capí ulo (a pa i del segundo) esa ín ima
conexión median e ex os que na an de o ma i encial lo que an e io men e nos ha expli-
cado eó icamen e. Lle a has a sus úl imas consecuencias aquello que él mismo de iende,
con lo que nos p opo ciona, en cla e me a ó ica, el es imonio úl imo de la necesidad de
ecupe a en la adición enacen is a el humanismo ilosó ico- e ó ico.
Po an o, podemos conclui diciendo que El pode de la an asía cons i uye una
p opues a muy ace ada y au én ica pa a en en a nos a es e mundo en cons an e ans o -
mación. Nos p opo ciona el ins umen al necesa io pa a emp ende una nue a a ea especu-
la i a capaz de esca a a la Filoso ía de esa p o unda c isis en la que se encuen a inme sa.
Po que sólo si asumimos la ágica si uación en la que la hallamos, y la necesidad de encon-
a una nue a o ma de iloso a , es a emos en condiciones de p opo ciona nos la anhelada
‘sal ación’ de ella, a la que aspi amos. ***
UN VICO DE OCASIÓN Y DE CIRCUNSTANCIA
po Miguel A. Pas o
[Reseña / Re iew: Ca los López B a o, Filoso ía de la His o ia y Filoso ía del
De echo en Giamba is a Vico, Uni e sidad de Se illa, Se illa, 2003, pp. 125.]
De en ada, no podemos sino complace nos po es a
nue a ap oximación, den o del ámbi o español, al pensamien o de
Vico desde la pe spec i a de la Filoso ía del De echo.
Apesa de es a complacencia, el lib o, po su p e encio-
so aba ca i o í ulo, pa ece que en an escasas páginas ensaya ía el
ex enso y a iculado ema de la Filoso ía de la His o ia y la
Filoso ía del De echo en Vico, pe o lo que en ealidad o ece es
una se ie de capí ulos gene ales [cons a de 5 b e es capí ulos: 1)
biog a ía; 2) la idea de la “his o ia uni e sal” (s o ia ideal e e na);
3) apo aciones iquianas al deba e de la a gumen ación ju ídica ( undamen almen e, la
cues ión de la ópica); 4) líneas básicas del “iusna u alismo iquiano”; y 5) b e ísima con-
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side ación ace ca de la “signi icación ac ual del pensamien o de Giamba is a Vico”, que se
emon a en ‘ac ualidad’a las ideas de Meinecke o del Be lin de “Vico y He de ”] que abo -
dan un pa de cues iones de his o ia y o o pa de de echo, y además de mane a p eponde-
an emen e desc ip i a, con escaso apa a o c í ico y bibliog a ía con necesidad de se pues-
a al día y de con on a los a ances y apo aciones en los ámbi os de es udios iquianos en
las úl imas décadas. T abajo de comp omiso, como así se jus i ica po el au o mismo, aun-
que ello no es mo i o pa a que la publicación del ex o no esul a a más elabo ada y cuida-
da, ob iándose el p opio ac um iquiano al que el au o hace e e encia al a i ma de Vico
“que nunca dejó de co egi y enmenda ” su p opia ob a. Tal ez así no se end ía an mala
sensación al ad e i , ya al inicio, una e a a en la echa de nacimien o de Vico (p. 11). “El
abajo que el lec o iene en sus manos es u o de una e isión del segundo eje cicio que
p esen é al concu so-oposición pa a una plaza de P o eso Ti ula de Filoso ía del De echo
de la Uni e sidad de Se illa. Soy conscien e del ca ác e sin é ico que iene es a ob a, naci-
da de ese necesa io ajus e a un ma co o mal y empo al que ca ac e iza a los eje cicios pa a
cue pos docen es uni e si a ios. Los emas abo dados son suscep ibles de desa ollo más
p o undo, y ab en nue as ías de in es igación, que quedan pendien es pa a un u u o p ó-
ximo” (p. 11). Lo cual esul a una in e esan e apues a de u u o, eniendo en cuen a que el
au o ya ha mos ado an es su in e és po Vico en un suge en e ensayo dedicado al de echo
na u al del napoli ano (Vid. CARLOS LÓPEZ BRAVO, “El de echo na u al de Vico: Un con a-
pun o his ó ico al iusna u alismo idealis a kan iano”, en F. LLANO (ed.), A p opósi o de
Kan . Es udios Conmemo a i os en el Bicen ena io de su Mue e, Ed. Laga es, Se illa,
2003, pp. 253-268).
A pesa del econocido ca ac e sin é ico y ad hoc del abajo, sin emba go no adolece
de cie a ambición analí ica y me odológica en los es capí ulos que dedica a la ma e ia de su espe-
cialidad, la Filoso ía del De echo. Aquí es donde se en en a, p obablemen e po las di icul ades
mismas inhe en es, a un plan eamien o que pasa po hace con e ge “las eo ías más ecien es
sob e me odología y a gumen ación en el De echo” con una sín esis de “las p incipales apo acio-
nes iquianas al deba e sob e la a gumen ación ju ídica” despa amadas en la ex ensa y es udiada
ob a del napoli ano, lo que da ía po sí mismo pa a un lib o, y cuyos elemen os de en onque di í-
cilmen e se dejan o ma en un abajo de las ca ac e ís icas como el p esen e. Desmesu adamen e
ambiciosa nos pa ece, ambién, una ecapi ulación inal que in en a conside a en cua o páginas
las apo aciones iquianas a la Filoso ía de la His o ia –cuando nos cons a una ex ensísima li e a-
u a– y a la Filoso ía del De echo –que sabemos ambién ingen e– ( id. pp. 111-115).
Al a ibui a Vico la in lexión que dis ingue las ciencias na u ales de las ciencias
humanas, el au o ahonda en una ópica dualidad que sepa a y aisla y que, po mucho que
en neg o sob e blanco se ei indique el papel de las ciencias humanas, no supone sino una
anslación en un cambio de pa adigma en sí mismo incomple o, espec o a la o mación de
la pe sona, y que concluye en una ‘His o ia ideal e e na’ que se a as a de P o idencia en
P o idencia en e ico si. Tampoco nos pa ece que se ex aiga odo el jugo posible al análi-
sis de cie os elemen os –analí ica que, como se dice espec o al “ ico so”, “no puede pasa
desape cibida a los ojos de un ju is a”– y que, si bien el au o in eligen emen e elaciona, sin
emba go no acaba de ema a he menéu icamen e. Deci que el ‘ ecu so’his ó ico de la ‘his-
o ia ideal e e na’ iene a signi ica “ ecu so ju isdiccional, eno ación de un p ocedimien-
o ju isdiccional an e una ins ancia de apelación”, no es deci mucho (aunque ya lo dije a J.
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Fe a e Mo a), sob e odo si se concluye que, po es o, lo expues o an e io men e, “ac e-
cien a su alo en la e minología del insigne ilóso o, his o ióg a ico y ju is a” (p. 56).
Hay que des aca en la ob a el in en o de esal a la impo ancia concep ual y me o-
dológica de lo ju ídico en elación con la p oducción o al ilosó ica, his o iog á ica y iloló-
gica iquiana; in en o no po legí imo log ado, y que deja en e e a eces sólo la au obio-
g á ica imagen de un Vico que alo a sus deseos po consegui la cá ed a de Ju isp udencia
(que e a la más impo an e en la Nápoles de su época), en unción del p es igio social y de
los ecu sos económicos que acili aba. Un Vico ecléc ico y acomoda icio, no an o en lo
i al, pues son conocidas sus penu ias económicas, cuan o sí en lo concep ual y me odológi-
co. Un lib o sob e Vico de ocasión y ci cuns ancia, casualmen e publicado en la misma sede
donde, desde 1991, se edi a la e is a en español dedicada a los es udios iquianos.
Acaba mencionando solamen e que, a pesa de las ei e aciones y la p olijidad de
ex os espa cidos po la ob a, muchas de las ideas mues an un conocimien o e icaz en gene-
al del pensamien o iquiano, y más que no able aún en su e ien e ju ídica al hilo – unda-
men almen e– de las in e p e aciones concep uales que sigue el au o en g an pa e de su a-
bajo; aunque se echan en al a, aun en su sinc e ismo, ma ices de in e p e ación pe sonal.
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FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN Y EDUCACIÓN FILOSÓFICA
po José M. Se illa
[Reseña / Re iew: Humbe o Guido, Giamba is a Vico. A iloso ia e a educaçâo
da humanidade, Edi o a Vozes, Pe ópolis (B asil), 2004, pp. 126.]
Humbe o Apa ecido de Oli ei a Guido (San o An onio
do Ja dim, SP, 1963) es hoy en día el más impo an e y conocido
es udioso de Vico en lengua po uguesa, como es no o io po sus
publicaciones (algunas ambién en es a e is a) y po su pa icipa-
ción en Cong esos y Jo nadas in e nacionales dedicadas a Vico.
P o eso Adjun o en el Depa amen o de Fioso ía de la Facul ad de
A es, Filoso ía y Ciencias Sociales de la Uni e sidad Fede al de
Ube lândia, Guido dedica a Vico su ac uación en la mayo ía de los
Cu sos de G aduación en Filoso ía en los que pa icipa, así como
en el P og ama de Maes ía en Educación; e in oduce no icias de
Vico con ecuencia en e las páginas de la e is a b asileña Filoso ia & Educação, edi ada
po su Uni e sidad y de la que es miemb o de la Di ección.
Es e úl imo lib o de Guido, publicado en B asil y en lengua po uguesa, denso en con-
enido y pe ec amen e es uc u ado, cons i uye una magní ica in oducción a Vico –que sin
duda se i á pa a encabeza la di usión y el in e és po las ideas y la ob a del napoli ano, no sólo
en B asil, sino en ambién en Po ugal y en cualquie o o ámbi o de cul u a lusi ana–, pe o am-
bién iene a se un ensayo sob e la iloso ía de la educación, de in e és ineludible pa a cualquie
pedagogo, lo mismo que pa a cualquie es udioso de Vico, que no puede ni debe igno a es a
cons i u i a –y cons i uyen e– dimensión del pensamien o de Vico que an bien nos e idencia
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