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El conocimiento nutricional apenas altera las prácticas de alimentación: el caso de las madres de clases populares en Andalucía

Abstract

Muchas políticas de salud pública dirigidas a la prevención consisten en campañas informativas. Estas campañas parten de la idea de que la información es la clave para cambiar las prácticas de la población: provistos de la información necesaria, los sujetos cambiarían sus hábitos de vida para que fueran más saludables. Sin embargo, múltiples estudios han impugnado esta creencia: así, existe una gran distancia entre lo que se conoce sobre nutrición y las prácticas de alimentación cotidianas. Analizamos esta dinámica general en el caso de las madres de clases populares a partir de los resultados de una investigación cualitativa realizada en Andalucía sobre prácticas y discursos en torno a la alimentación. Aquí también nos encontramos con una gran distancia entre lo que se conoce sobre nutrición y las prácticas de alimentación cotidianas. En el artículo se analizan las razones de esta discordancia, así como las dinámicas que llevan a continuas distorsiones y reinterpretaciones de los mensajes difundidos por las autoridades sanitarias. A partir de estos análisis se proponen algunas recomendaciones de cara a la política de salud pública: en vez de campa- ñas informativas generales, serían más eficaces acciones más localizadas o que incidieran en las condiciones materiales de vida.

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El conocimiento nutricional apenas altera las prácticas de alimentación: el caso de las madres de clases populares en Andalucía

Author: Martín Criado, Enrique
Year: 2007
DOI: 10.1590/S1135-57272007000500008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/30e2d8f5-3b48-4ece-9824-30359d402f7c/download
RESUMEN
Muchas polí icas de salud pública di igidas a la p e en-
ción consis en en campañas in o ma i as. Es as campañas pa -
en de la idea de que la in o mación es la cla e pa a cambia
las p ác icas de la población: p o is os de la in o mación nece-
sa ia, los suje os cambia ían sus hábi os de ida pa a que ue-
an más saludables. Sin emba go, múl iples es udios han
impugnado es a c eencia: así, exis e una g an dis ancia en e lo
que se conoce sob e nu ición y las p ác icas de alimen ación
co idianas. Analizamos es a dinámica gene al en el caso de las
mad es de clases popula es a pa i de los esul ados de una
in es igación cuali a i a ealizada en Andalucía sob e p ác i-
cas y discu sos en o no a la alimen ación. Aquí ambién nos
encon amos con una g an dis ancia en e lo que se conoce
sob e nu ición y las p ác icas de alimen ación co idianas. En
el a ículo se analizan las azones de es a disco dancia, así
como las dinámicas que lle an a con inuas dis o siones y ein-
e p e aciones de los mensajes di undidos po las au o idades
sani a ias.
Apa i de es os análisis se p oponen algunas ecomenda-
ciones de ca a a la polí ica de salud pública: en ez de campa-
ñas in o ma i as gene ales, se ían más e icaces acciones más
localizadas o que incidie an en las condiciones ma e iales de
ida.
Palab as cla e: Polí ica de salud. Conduc a alimen a ia.
Clase social. Salud de la muje . Géne o. Sociología. In es iga-
ción cuali a i a.
ABSTRACT
Nu i ion-Rela ed Knowledge Sca cely
Leads o any Ea ing Habi Changes.
The Case o Wo king-Class Mo he s
in Andalusia, Spain
Manyp e en ion-o ien ed public heal h policies consis o
in o ma i e campaigns. These campaigns a e based on he idea
ha in o ma ion is he key o changing he p ac ices on he pa
o he popula ion hinking ha , once p o ided wi h he
necessa y in o ma ion, he subjec s would change hei li ing
habi s o mo eheal hy ones. Howe e , many s udies ha e
e u ed his belie : The e is a majo gap be ween wha is
known abou nu i ion and ac ual e e yday ea ing habi s. An
analysis is p o ided o his o e all dynamic in he case o
wo king-class mo he s based on he esul s o quali a i e
esea ch done in Andalusia on ea ing habi s and discou ses.
He e also, we ind a majo gap be ween wha is known abou
nu i ion and ac ual e e yday ea ing habi s. In his a icle, an
analysis is made o he easons o his disc epancyas well as
o he dynamics leading o con inual dis o ions and
ein e p e a ions o he messages gi en ou by he heal h
au ho i ies.
Based on hese analyses, ecommenda ions a e p oposed
wi h a iew o public heal h policy: Ins ead o gene al
in o ma i e campaigns, mo e localized ac ions o ac ions
which would ha e a bea ing on he ma e ial li ing condi ions
would be mo ee ec i e
Keywo ds: Heal h policy.Feeding Beha io . Food
p ac ices. Food policies. Social class. Women’s heal h.
Gende . Sociology. Quali a i e esea ch.
Re Esp Salud Pública 2007; 81: 519-528 N.° 5 - Sep iemb e-Oc ub e 2007
COLABORACIÓN ESPECIAL
Co espondencia:
Facul ad de Ciencias de la Educación (sección Pedagogía)
Edi icio de Filoso ía, Psicología y Pedagogía.
C/ Camilo José Cela, s/n
41018-Se illa.
Co eo elec ónico: [email p o ec ed]
EL CONOCIMIENTO NUTRICIONAL APENAS ALTERA
LAS PRÁCTICAS DE ALIMENTACIÓN:
EL CASO DE LAS MADRES DE CLASES POPULARES EN ANDALUCÍA (*)
En ique Ma ín C iado.
Depa amen o de Sociología. Uni e sidad de Se illa.
(*) El a ículo se basa en una in es igación inanciada, median e con a o con la Uni e sidad de Se illa, po la
Di ección Gene al de Salud Pública y Pa icipación Ciudadana de la Conseje ía de Salud de la Jun a de Andalucía.
INTRODUCCIÓN
Una pa e impo an e de las polí icas de
salud pública, especialmen e en el ámbi o
de la p e ención, consis e en campañas
in o ma i as y publici a ias. Es as campa-
ñas pa en de una idea cen al: la in o ma-
ción es la cla e pa a cambia las p ác icas
de la población. El supues o subyacen e es
que los compo amien os de los suje os se
de i an p incipalmen e de las ideas que en-
gan sob e los mismos: así, pa a cambia los
hábi os de alimen ación, la p ime a acción
consis i ía en p o ee a la población de las
in o maciones adecuadas sob e nu ición y
sob e las consecuencias de la alimen ación
pa ala salud.En el ex emo ideal, los suje-
os in o mados oconcienciados adap a ían
sus compo amien os a las nue as in o ma-
ciones: cada uno ges iona ía, como si ue a
un emp esa io acional de su ida co idiana,
sus p ác icas pa amaximiza su salud. Sin
emba go, múl iples es udios han impugna-
do es a c eencia: la dis ancia en e lo que se
conoce sob e nu ición y las p ác icas co i-
dianas es impo an e, y mayo en la clase
ob e a1,2.
Apa i de los esul ados de una in es i-
gación ealizada, jun o a J. L. Mo eno Pes-
aña, con once g upos de discusión pa a la
Di ección Gene al de Salud Pública y Pa i-
cipación Ciudadana de la Conseje ía de
Salud de la Jun a de Andalucía sob e P ác-
icas y discu sos sob ealimen ación en la
población en Andalucía, analiza emos
algunas de las dinámicas que se hallan en el
o igen de es a disco dancia en e las p ác i-
cas e ec i as y las ideas o ep esen aciones
que se ienen sob e salud y alimen ación3,4.
Nos cen a emos en un g upo conc e o: las
mad es de clases popula es. Comenza emos
analizando el cambio que se ha p oducido
en la o ma de concebi la salud y su ela-
ción con la alimen ación. Acon inuación
e emos qué dinámicas impiden, en
muchos casos, alimen a se de la o ma que
se conside a idónea. Es a disco dancia en e
ideas y p ác icas lle a á a una se ie de
modulaciones es a égicas de las concep-
ciones de alimen ación sana. Finaliza emos
p esen ando algunas conclusiones que se
de i an de es as dinámicas de ca a a una
polí ica de salud pública.
LA PROGRESIVA EXTENSIÓN DEL
CONOCIMIENTO NUTRICIONAL
ENTRE LAS CLASES POPULARES
El p ime ac o ele an e que llama la
a ención cuando se analizan las con e sa-
ciones sob e alimen ación en e mad es de
clases popula es es la p o usión de é minos
yp ecep os omados del discu so médico y
nu icionis a. Las menciones a elemen os
como i aminas, mine ales, g asas, calcio,
ib a, coles e ol, e c. son cons an es. La
iden i icación de la obesidad como malsa-
na, ambién. E iden emen e, es os conoci-
mien os ienen lagunas, p esen an e o es,
zonas de ince idumb e: un nu icionis a
pod ía escandaliza se an e algunas de las
a i maciones. Pe o si en ez de compa a
los discu sos con un ba emo ideal (el cono-
cimien o que end ía un médico) los si ua-
mos en pe spec i a c onológica, sólo pode-
mos llega a una conclusión: el discu so
médico sob e nu ición se ha con e ido
p og esi amen e en el e e en e p incipal
pa a habla de alimen ación. Va ios índices
nos los mues an: a) a medida que las muje-
es son más jó enes su conocimien o nu i-
cional es mayo , lo que e ela una p og esi-
a ex ensión del mismo con el iempo; b)
las pa icipan es en los g upos de discusión
compi en en e sí po mos a sus conoci-
mien os nu icionales, lo que e ela la legi-
imidad del discu so médico; c) en las dis-
cusiones sob e alimen ación in an il se
menciona a médicos y a macéu icos como
au o idades legí imas, nunca a las p opias
mad es de las pa icipan es: en el ámbi o de
la salud, la adición ha pe dido su au o i-
dad a a o de la medicina.
Múl iples ac o es han con ibuido a es a
ex ensión: la di usión de es os conocimien-
En ique Ma ín C iado
520 Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5
os po los medios de comunicación de
masas, la mayo cobe u a sani a ia, el
aumen o de la escola ización… Así, el
acceso c ecien e a los se icios médicos ha
se ido pa a i inco po ando, en las isi as
apedia as o po en e medades p opias o
amilia es, muchos de es os p ecep os. A su
ez, el aumen o de la escola ización ha
impulsado la p opensión y la capacidad
pa a ap opia se de elemen os de la cul u a
legí ima –de la que el conocimien o médico
o ma pa e–. Aquí hemos de ene en cuen-
a que las ca ego ías médicas p esen an
odos los asgos de la cul u a esc i a y esco-
la –ap endizaje e udi o de un código que
no se co esponde con la expe iencia inme-
dia a–. Po ello, a medida que los suje os
es án más escola izados, disponen de más
compe encia cogni i a pa a ap opia se del
discu so médico5,6.
La p og esi a asimilación de los discu -
sos nu icionales o ma así pa e de una
dinámica más gene al: la c ecien e di usión
de los conocimien os médicos en e la
población. Ello ha ans o mado la o ma
de concebi la salud y la en e medad.
En elas muje es mayo es y menos
escola izadas pe sis e la concepción de una
sepa ación adical en e salud y en e me-
dad: és a cons i uyeun ámbi o bien ci cuns-
c i o de dis unciones ísicas que as o nan
el uncionamien o co idiano del cue po,
debili ándolo, incapaci ándolo pa alle a a
cabo las a eas o dina ias; en ausencia de
es os as o nos, una pe sona se halla sana.
El sal o de un es ado a o o se p oduce de
mane a b usca: epen inamen e se cae
en e mo;la salud se ecupe a g acias a
algún emedio que anule la en e medad.
Ello supone, espec o a la alimen ación, una
dis inción adical: uno sólo ha de igila su
alimen ación en es ado de en e medad, ya
sea omando alimen os- emedio (pa a com-
ba i dolencias especí icas) o alimen os que
dan ue za (pa a supe a la debilidad). Es a
comida de en e mos sólo se man iene mien-
as pe sis a la en e medad: emediada és a
se uel e a la comida no mal.Es a concep-
ción supone una escasa p oblema ización
de la alimen ación o dina ia: és a no conlle-
a iesgos pa a la salud, más allá de la in o-
xicación.
La concepción an e io se opone a la del
discu so médico (especialmen e el p e en i-
o), pa a el que la salud cons i uye un es a-
do ideal amenazado cons an emen e po la
en e medad. Man ene se sano exigi ía
ceñi se a una delgada línea de compo a-
mien o co ec o: cualquie des iación de
es a línea se ía un paso hacia la en e me-
dad. La en e medad decla ada se ía el úl i-
mo eslabón de un de e io o p og esi o del
o ganismo p oduc o de es as des iaciones:
po ello, hab ía que con ola co idianamen-
e la alimen ación. Es a concepción igo is-
a de la salud (que exige un con inuo con-
ol de sí y del en o no) se encuen a en su
o ma más pu a en e cie as acciones de
las clases medias cul i adas.
Es a concepción médica se ha ex endido
p og esi amen e a las mad es de clases
popula es. Po un lado, pa a la mayo ía de
ellas la en e medad ya no se limi a a dis un-
ciones ísicas que incapaci an pa a las labo-
es co idianas: se puede es a en e ma sin
sen i moles ias ni dolo es. Es signi ica i o,
al espec o, el desplazamien o que se ha
p oducido en la conside ación de alo es
ele ados como el azúca en la sang e, la
hipe ensión o el coles e ol: es as asas, que
indican p edisposición a la en e medad, se
in e p e an como en e medades en las que
es impe a i o con ola ycuida se aún en
ausencia de sín omas ísicos e iden es. Po
o o lado, al inco po a en buena medida los
c i e ios médicos, se iene una concepción
más con inua de la sepa ación en e salud y
en e medad. Así, la mayo ía compa e la
idea de que la salud no es simplemen e la
ausencia de en e medad, y la mala alimen-
ación o los malos hábi os pueden conduci
p og esi amen e al de e io o ísico. Aunque
aquí la concepción es menos igo is a que
en el discu so p e en i o o en el de las cla-
Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5 521
EL CONOCIMIENTO NUTRICIONAL APENAS ALTERA LAS PRÁCTICAS DE ALIMENTACIÓN: EL CASO DE LAS MADRES DE…
ses medias cul i adas: pa a es as mad es el
ámbi o de los compo amien os sanos es
mucho más amplio, a la en e medad no se
llega po una acumulación de pequeñas des-
iaciones, que no end ían mayo es epe -
cusiones sino po excesos,abusos, lo que
pe mi e un ma gen de consumos espo ádi-
cos de p oduc os malsanos mucho mayo .
El conocimien o nu icional se con o ma
así p og esi amen e como un bagaje
imp escindible de la buena mad e en las
clases popula es. Debido a la pe sis encia
de la di isión adicional de géne o –aun-
que és a se halle ambién en ans o ma-
ción–, las muje es siguen siendo las enca -
gadas p incipales de la alimen ación
amilia , así como del cuidado de niños y
en e mos. Es e papel se aduce simbólica-
men e en el esquema de la buena mad e:
aquella capaz de sac i ica se yen ega se
pa a p ocu a lo mejo pa a su amilia.
Debido a la ex ensión de la concepción
médica de la salud y la nu ición, es e
esquema supone aho ap ocu a co idiana-
men e una alimen ación saludable pa a la
amilia, lo que equie e un conocimien o de
los p ecep os nu icionales: de ahí una bús-
queda ac i a de los mismos en publicacio-
nes, con e saciones, isi as al médico…
Aunque ello no implica que el conocimien-
o sea pe ec o. Po un lado, es os conoci-
mien os, al asimila se de o ma discon inua
–en elación con en e medades amilia es,
con p eocupaciones especí icas como el
con ol de peso, con la alimen ación de los
niños pequeños…– p esen an un ca ác e
agmen a io. Po o o lado, los nue os
conocimien os se ein e p e an a pa i de
esquemas y ca ego ías an e io es, que lle-
an a asimila más ue emen e unos –al
eng ana con ca ego ías p e ias–, a igno a
o os –po halla se en con adicción con
esas ca ego ías– o a di e sas dis o siones.
Podemos ilus a es o iendo uno de los
esquemas cen ales en su ca ego ización de
la alimen ación: lo na u al es sano. Es e
esquema ebasa ampliamen e la oposición
en e p oduc os escos e indus iales, ya
que inco po a ca ego ías mo ales y sociales
que desbo dan el ámbi o alimen a io. Así,
lo na u al es lo de aquí –del pueblo, de la
egión– en e a lo de ue a. También es lo
adicional, lo conocido de oda la ida,
en e a los alimen os y p epa aciones nue-
as. Asimismo, la comida se e más na u al
cuan o más abajo ma e no inco po e: ello
opone la comida case a, len a, ealizada con
el es ue zo y dedicación p opios de una
buena mad e, a la comida ápida o indus-
ial, que e idencia desp eocupación y al a
de en ega ma e na7.Es e esquema hace
que sean ápidamen e asimilados odos
aquellos p ecep os que eng anen con él: así,
la condena de los p oduc os p epa ados
indus ialmen e, de la comida ápida ode
las hambu guesas –comida nue a, ex anje-
ay ápida–, ola de ensa del acei e de oli a
–de aquí y de oda la ida– o de las legum-
b es –comida adicional, de oda la ida,
que se cocina len amen e–. Pe o ambién
lle a a igno a o os –así, el discu so sob e
la pé dida de nu ien es po la cocción p o-
longada, al opone se al alo de la comida
len a– y conduce a nume osas dis o siones:
los embu idos de mi pueblo, adicionales y
de aquí, adi e encia de los indus iales, no
pueden se malos pa a la salud; los hue os
de co al de aquí end ían menos coles e ol
que los indus iales de ue a, o el bollo de la
panade ía de oda la ida se ía sano en e
al bollicao.
El discu so nu icionis a es así cons an-
emen e buscado y asimilado, a la ez que
se le some e a ein e p e aciones y dis o -
siones. Es as son más p obables a medida
que los p ecep os son más gene ales. Es lo
que ocu e con ecomendaciones como
ene una alimen ación equilib ada o una
die a medi e ánea: és as son bien acogidas
po que eng anan con esquemas p e ios –la
p ime a con el p ecep o popula de ene
buena boca ycome de odo,la segunda
con la de ensa de las comidas de aquí y de
oda la ida–, pe o a su ez su en ue es
ein e p e aciones que lle an a que la
En ique Ma ín C iado
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mayo ía de las mad es a i me que en su
casa se come de odo y se sigue una die a
medi e ánea a pesa de que las p ác icas
e ec i as sean muy di e sas. En muchos
casos, se puede a i ma que se ap enden los
é minos –die a medi e ánea,alimen a-
ción equilib ada–sin cambia signi ica i a-
men e las p ác icas.
LAS CONSTRICCIONES PRÁCTICAS
YSIMBÓLICAS SOBRE LAS
PRÁCTICAS ALIMENTARIAS
El discu so nu icional se some e a ein-
e p e aciones que lo modi ican. Es a diná-
mica, sin emba go, no supone en la mayo ía
de los casos alejamien os signi ica i os es-
pec o a las ecomendaciones médicas. Si las
p ác icas e ec i as se alejan –en g ados
muy a iables– de la no ma nu icional,
ello se debe a que las azones de salud sólo
son un ac o más en juego. Jun o a ellas
juegan, en la alimen ación co idiana, cons-
icciones ma e iales y ma cos de signi ica-
do que ebasan ampliamen e el egis o de
la salud.
Es as cons icciones son e iden es en el
caso de las mad es. Aunque sean las enca -
gadas de la alimen ación amilia , no la
deciden lib emen e. P ime o, po la pe sis-
encia de la je a quía de géne o adicional:
los gus os del ma ido son de e minan es. En
segundo luga , po que en muchos casos
–debido a p ocesos que hemos analizado en
o o luga 8–impone comidas a los hijos se
con ie e en una a ea i ánica que se
en en a a una ue e esis encia ilial. Res-
ponsables de la alimen ación amilia , es as
mad es se en some idas a un cons an e
juego de negociaciones con el es o de la
amilia que limi a su ma gen de maniob a.
Tan o más cuan o que cocina pa ala ami-
lia implica ambién in e cambios a ec i os
ybúsqueda de econocimien o. Po una
pa e, la buena mad ese p eocupa po el
bienes a de sus hijos, pe o ambién po su
elicidad, lo que conduce a cocina lo que
les gus a o a enuncia a imposiciones die-
é icas pa a e i a ensiones a ec i as. Po
o a pa e, el abajo de ama de casa, que
implica una mul i ud de a eas soli a ias y
gene almen e poco alo adas, iene un
pode oso incen i o en el econocimien o
que se ob enga po pa e de hijos y ma idos
del es ue zo ealizado: es e econocimien o
se p oduce p incipalmen e po su labo en
la cocina, y lo hace no po su adecuación a
p ecep os médicos sino po su capacidad de
o ece alimen os y sabo es que sean ap e-
ciados. De ahí que, en muchos casos, se
imponga el impe a i o de cocina comidas
que gus en a la amilia al de adecua las a
los p ecep os nu icionales.
O as cons icciones impo an es son la
disposición de dine o o de iempo. Es a úl i-
ma es c ucial pa a las muje es que abajan
ue a del hoga , cada ez más nume osas: la
pe sis encia de la di isión adicional del
géne o les obliga a una doble jo nada que
con ie e la ida co idiana en una ca e a
con a eloj. De ahí que su consigna sea
amos a lo p ác ico: es o supone, jun o a
ác icas de acionalización de las a eas pa a
aho a iempo –como cocina g andes can-
idades y congela –, un ecu so cons an e a
p oduc os indus iales y p ecocinados: p e-
cisamen e los denos ados an o desde el
esquema de asimilación de lo sano con lo
na u al como desde el discu so médico.
Un ámbi o donde se c uzan cons iccio-
nes ma e iales y simbólicas es el con ol del
peso. Es e cons i uyeuna p eocupación
cen al pa a odas las mad es. Las azones
de salud juegan aquí un papel educido:
mucho más impo an e es la imposición de
un modelo social de je a quía de los cue -
pos que es igma iza la go du a. No pod ía-
mos simpli ica achando a es a p eocupa-
ción de me amen e es é ica: la alo ación
que ecibimos de los demás es el elemen o
undamen al de la au o alo ación y la au o-
es ima. La elación con o as pe sonas nos
ecue da cons an emen e lo que somos: es o
es, lo que somos a ojos de los demás. Y el
Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5 523
EL CONOCIMIENTO NUTRICIONAL APENAS ALTERA LAS PRÁCTICAS DE ALIMENTACIÓN: EL CASO DE LAS MADRES DE…

cue po es el elemen o más isible a pa i
del cual somos juzgados en la co idianei-
dad. La alo ación que eciba nues o cue -
po cons i uye un elemen o esencial de nues-
a o ma de e nos, de nues o sen imien o
de bienes a o males a con noso os mis-
mos. De ahí la epe ición de las mismas
expe iencias: ecibi un comen a io del ipo
pa ece que es ás más go da e baja la
mo al opuede llega a dep imi e; baja un
pa de kilos puede aleg a e,anima e.Lo
que se juega aquí es el sen ido del p opio
alo social y, con él, la au oes ima.
Es a p eocupación po el peso se en en-
a, en p ime luga , a los p opios gus os ali-
men a ios. El gus o de las clases popula es
se ha con o mado du an e gene aciones en
una si uación donde con i ían una escasez
de ecu sos económicos con los ele ados
gas os caló icos que eque ía el abajo ísi-
co de muje es y homb es. De ahí que se p i-
ilegia an los alimen os que p opo ciona-
ban una buena elación calo ías / p ecio y
con ello la p e e encia po los p oduc os
g asos o azuca ados. El p emio es la p in-
gá,las be zas sin ocino no saben igual,lo
que más bueno es á es lo que engo da:
median e es as a i maciones los g upos
mani ies an el a duo abajo de lucha con-
a los gus os inco po ados.
Las ác icas pa a pe de peso ambién se
en en an al esquema simbólico de la buena
mad e.La buena mad e iene como p inci-
pal obje i o el cuidado amilia ; sus gus os,
p e e encias, el p opio cuidado de su cue -
po más allá de los casos de en e medad
es a ían supedi ados al cumplimien o de su
unción ma e nal. La buena mad e mi a ía
po los hijos an es que po sí misma. F en e
aella, la mala mad e se ía la que se mi a
demasiado: ol ida ía a su amilia o la ele-
ga ía a un segundo plano en una p eocupa-
ción desmedida po su p opio cue po. Es e
esquema obs aculiza cambios adicales de
la die a de la mad e. Po un lado, és a no
pod ía impone una die a al es o de la
amilia, pues in e i ía la elación de subo -
dinación de sus p opios obje i os a los
amilia es que implica el esquema de la
en ega de la buena mad e.Pe o ampoco
pod ía lle a una die a indi idualizada sin
es a en e ma. Ello se ía da se demasiada
impo ancia, a en a con a el alo de la
comida amilia conjun a además de cons i-
ui –en la medida en que los egímenes de
adelgazamien o suelen in eg a alimen os
más ca os que los habi uales en la die a de
las clases popula es– un ac o de egoísmo
impe donable en una mad e: “yo no me oy
acome un pez espada y le oy a pone a mi
hijo un hue o i o”.
Las p ác icas co idianas, po an o, no
consis en simplemen e en pone en p ác i-
ca los conocimien os que se engan sob e
compo amien os saludables. Las cons ic-
ciones ma e iales y los ma cos de signi ica-
do ajenos al egis o de la salud suelen
juga un papel mucho más impo an e en la
ida co idiana que las ideas que se engan
sob e lo sano y lo malsano. Aquí hemos de
ene en cuen a dos ac o es que muchos
discu sos sob e p e ención igno an: a)
mien as que los bene icios de una nu i-
ción adecuada son p obabilís icos y a la go
plazo, las cons icciones ma e iales y sim-
bólicas se juegan con ca ác e u gen e, aquí
yaho a; b) el seguimien o de una die a idó-
nea supone un con ol del en o no co idia-
no –unas condiciones sociales y ma e iales
especí icas– muy alejado de las condicio-
nes de ida de la mayo ía de las clases
popula es. Ello no implica que no se en-
gan en cuen a las ecomendaciones nu i-
cionales en la ida co idiana: és as siemp e
juegan un papel, aunque su peso a íe en
unción de la con igu ación de cons iccio-
nes. Si son nume osas las enuncias a coci-
na la comida que se conside a idónea, po
al a de iempo o po las exigencias de los
gus os amilia es, ambién lo son los in en-
os y pequeñas ác icas co idianas po ap o-
xima la die a amilia a los p ecep os
nu icionales –o a la in e p e ación que se
hace de los mismos–. Además, cuando hay
en e medades, las ecomendaciones se
En ique Ma ín C iado
524 Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5
siguen de o ma mucho más es ic a: aquí
el iesgo ya no es incie o y a la go plazo,
sino inmedia o. Un buen índice de ello:
aquellas muje es en cuya amilia exis e
alguna en e medad o asa ele ada elacio-
nada con la alimen ación mues an un ele-
ado conocimien o de los ipos de alimen-
os ecomendados o p osc i os po el
discu so médico.
Nada más lejos de la ealidad, po an o,
que los discu sos ca as o is as que a ibu-
yen a la población un desconocimien o o al
de los p ecep os nu icionales o una com-
ple a indi e encia espec o a los mismos. Y
nada aún más lejos que las acusaciones
–comunes en cie os c uzados de la ida
sana– de que a es as mad es no les impo -
an sus hijos: si hay un alo ue e, impe a-
i o, en e las mad es de clases popula es
és e es el de se una buena mad e capaz de
sac i ica se pa ap ocu a lo mejo pa a sus
hijos.
Es p ecisamen e el peso del alo de la
buena mad e en la iden idad de es as muje-
es el que lle a a con inuas ap opiaciones e
in e p e aciones es a égicas de los p ecep-
os nu icionales pa a p esen a se –an e las
demás y an e sí misma– como una buena
mad eque alimen a bien a sus hijos, mane-
jando ác icamen e la on e aen ecom-
po amien os sanos y malsanos. Aquí
hemos de ene en cuen a que los discu sos
sob e lo sano y lo malsano no son simple-
men e una cues ión de in o mación; am-
bién son ca ego ías mo ales, que je a qui-
zan a los suje os –y especialmen e a las
mad es– en buenos ymalos –como mues-
an las acusaciones con a las malas
mad es que alimen an mal asus hijos–. La
ecepción de las ca ego ías médicas pone en
juego la iden idad y la mo alidad de los
suje os: po ello, és os no son me os ecep-
o es pasi os de in o maciones, sino ac o es
es a égicos que modulan ác icamen e los
p ecep os médicos pa a si ua las p opias
p ác icas en el lado bueno de la on e a
en e lo sano y lo malsano.
En el caso de las mad es de clases popu-
la es, el ecu so a es as ap opiaciones es a-
égicas es cons an e debido a la con adic o-
ia posición que ocupan: se les
esponsabiliza de que su amilia coma sano
al iempo que se hallan some idas a nume-
osas cons icciones que limi an su ma gen
de maniob a. Pa a supe a es a ensión en e
p ác icas y no mas, se in en a cambia las
p ác icas, pe o ambién se manejan es a é-
gicamen e las ca ego ías. A ello con ibu-
yen dos ca ac e ís icas cen ales del discu -
so nu icional: a) muchos de sus p ecep os
son gene ales, dejando amplio ma gen de
maniob aalas in e p e aciones; b) debido a
los a ances en la in es igación, a la di e si-
dad de in e eses implicados – a macéu icas,
indus ia alimen a ia, e c.–, así como a su
cen alidad en los medios de comunicación
–que di unden cualquie descub imien o,
po poco asen ado cien í icamen e que se
halle–, se ca ac e iza po su cons an e ans-
o mación y he e ogeneidad: más allá de un
educido co pus de ca ego ías y elaciones
causales ampliamen e acep ados po la
comunidad cien í ica, cons i uye un eno me
conjun o dispe so de in o maciones9.Ello
deja abie o un amplio campo de opciones a
las es a egias simbólicas de los suje os,
que pueden selecciona aquellos p ecep os
que mejo se adap en a sus p ác icas e ec i-
as –igno ando los con a ios–, in e p e a -
los de mane aque legi imen su alimen a-
ción co idiana o impugna aquellos
con a ios a sus p ác icas –bajo el a gumen-
o de que es os p ecep os cambian cons an-
emen e y, po an o, no me ecen demasiada
con ianza–.
Ello se ebien en las es a egias simbó-
licas de las mad es abajado as. An e la
imposibilidad, po la al a de iempo, de
adecua la die a amilia a los p ecep os
nu icionales, impugnan és os con el a gu-
men o de su di e sidad y ans o mación:
dado que cons an emen e apa ecen nue os
iesgos alimen a ios, que nos emos bom-
ba deadas po odo ipo de in o maciones
que luego son e u adas, no iene sen ido
Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5 525
EL CONOCIMIENTO NUTRICIONAL APENAS ALTERA LAS PRÁCTICAS DE ALIMENTACIÓN: EL CASO DE LAS MADRES DE…
p eocupa se más de lo debido. Como
emos, aquí la elación en e conocimien o
nu icional y p ác icas es in e so al que
suponen muchas campañas de p e ención:
es as mad es mues an un buen conoci-
mien o de los p ecep os nu icionales y de
su cambio con el iempo; es e conocimien-
o apenas al e a las p ác icas e ec i as, pe o
se u iliza es a égicamen e pa a jus i ica -
las. Es a misma elación se da en el es o de
mad es, aunque en elación a p ecep os pa -
icula es. Cuando los p ecep os se co es-
ponden con las p ác icas y gus os p opios,
son acogidos y epe idos con en usiasmo,
incluso aunque se sea conscien e de que han
cambiado en el iempo –es lo que ocu e,
po ejemplo, con el acei e de oli a: odas
es án de acue do en que es muy sano y en
que si an es se le condenaba, e a po in e e-
ses de los ex anje os olos ame icanos–.
Po el con a io, cuando los p ecep os impi-
den come alimen os ap eciados o que se
consumen habi ualmen e, la conciencia de
la ans o mación empo al de las ecomen-
daciones legi ima un ue e escep icismo
espec o a las ecomendaciones médicas,
que se conside an aho a con ela i ismo
–como es án cambiando odo el iempo, no
sabemos si aho a se án cie as, así que
comamos lo que que amos–.
O aes a egia ex endida, posibili ada
po la inde inición de los p ecep os y po el
hecho de que los iesgos son p obabilís icos
yala go plazo, es juga con los lími es
en elo sano y lo malsano. Es lo que ocu-
e, po ejemplo, con la no ma de lle a una
alimen ación a iada: ¿cuán os alimen os
de cada g upo son su icien es pa a cumpli
con el p ecep o? Aquí las posiciones a ían
en unción del con ol que se haya log ado
sob elos hijos. Cuando la mad e log a una
imposición ue e, el p ecep o de la die a
a iada puede aba ca muchos alimen os de
cada g upo. A medida que se encuen a
mayo esis encia ilial, el c i e io se a
elajando, an o en ipos de alimen os –un
yogu de u as si e pa a cumpli con el
p ecep o de inclui u a en la die a, unas
na illas indus iales pueden supli la inges-
ión de o os lác eos– como en egula idad
–en ez de odos los días, una ez a la
semana o de ez en cuando–. El esul ado
inal es que, independien emen e de los ali-
men os e ec i amen e consumidos, odas
las mad es a i man que en su casa se come
de odo.Es a es a egia con los lími es se
aplica ambién a la inges ión de alimen os
conside ados malsanos. Habíamos is o
que, pa a la mayo ía, a la en e medad se
llega as un abuso, mien as que el consu-
mo espo ádico no supond ía pe juicios pa a
la salud. Aho a bien, ¿qué es abuso, consu-
mo con inuado oespo ádico?Aquí el p e-
cep o se modula de acue do a las p ác icas
e ec i as: en mi casa el consumo de es os
p oduc os malsanos es espo ádico,abusa
se ía i más allá, son o as las que consu-
men con inuamen e p oduc os malsanos.
En o as palab as, odas las mad es manejan
es a égicamen e los p ecep os de mane a
que sus p ác icas e ec i as queden del lado
bueno de la on e a, del lado de la buena
mad e que se p eocupa po que su amilia
enga una alimen ación sana.
Es as es a egias pa a adecua los discu -
sos a las p ác icas des ían ue emen e las
no mas nu icionales de los obje i os que se
p oponen las campañas pa a su di usión.
Pe oel pano ama se ía incomple o si no
omá amos en cuen a ambién las es a e-
gias en sen ido in e so: aquellas que u ili-
zan el discu so médico pa a legi ima o
impulsa p ác icas que esponden a o as
azones. Es lo que ocu e especialmen e
con el con ol del peso. Hemos is o que
uno de los impedimen os pa a lle a lo a
cabo e a el esquema de la buena mad e:
és a sólo pod ía cuida se legí imamen e po
azones de salud. De ahí que odo el discu -
so médico que elaciona la obesidad con
múl iples en e medades sea ápidamen e
ap opiado: pe mi e p esen a de o ma legí-
ima unas p ác icas de con ol del peso que
pueden se acusadas de mi a se demasiado.
Es a legi imidad es máxima si la azón es
conc e a –y no iesgos di usos–: aquí juega
En ique Ma ín C iado
526 Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5
un papel es ela el coles e ol. Baja la asa
de coles e ol supone p ác icas –alimen a-
ias y de eje cicio ísico– simila es a las de
los egímenes de adelgazamien o. De ahí
una con icción mayo i a ia en odos los
g upos de discusión emeninos: hay que
igila el coles e ol, aunque en es e
momen o no se engan alo es ele ados;
bas a con habe los enido en el pasado o
que los engan los p opios p ogeni o es o un
amilia –supond ía p edisposición–. El
éxi o de los paseos del coles e ol esponde
en pa e a es a lógica: los g upos de muje-
es que eco en con e sando es as u as
han encon ado una azón legí ima pa a jus-
i ica el cuidado de sí, al iempo que pa a
escapa de la eclusión en el hoga y ene
un iempo p opio que compa i en es e
nue o espacio de sociabilidad emenina.
CONCLUSIÓN
Un epe o io p i ilegiado de las polí i-
cas de p e ención ha consis ido en la di u-
sión de campañas gene ales de in o mación
pa a cambia los hábi os de alimen ación.
Se suponía que, p o is os de la in o ma-
ción, los suje os adecua ían sus compo a-
mien os pa a hace los más saludables. Sin
emba go, aunque es as campañas engan
e ec os, és os quedan siemp e muy po
debajo de lo p e is o. Los análisis p ece-
den es nos mues an la azón: no se a a de
que es as mad es ca ezcan de in o mación
nu icional –aunque en g ados muy di e -
sos–, sino de que no adecuan sus p ác icas
ala misma, ya sea po cons icciones ma e-
iales, po su dependencia de o as pe so-
nas, po la pe sis encia de unos gus os di í-
ciles de modi ica , o po que la alimen ación
no es únicamen e una cues ión de salud
pa alos suje os: en ella se juegan ac o es
p ác icos, negociaciones, esquemas mo a-
les que sob epasan ampliamen e el ámbi o
de la alimen ación y la salud. Po ello, los
mensajes di undidos po las agencias sani-
a ias su en múl iples ein e p e aciones y
ap opiaciones es a égicas. Es o nos lle a a
un ue e escep icismo sob e la posibilidad
de cambia los hábi os de alimen ación con
campañas de in o mación gene ales. Es as,
además, pueden ene e ec os no deseados.
Aquí hemos de ene en cuen a que los
mensajes nu icionales de las au o idades
sani a ias no se hallan aislados: compi en
con una mul i ud de mensajes con adic o-
ios lanzados po las indus ias alimen a ia
y a macéu ica, así como po una p oli e a-
ción incesan e de no icias en o no a los
úl imos hallazgos de los dis in os g upos de
in es igado es. La cons an e p oli e ación y
sus i ución de los mensajes más di e sos
p oduce escep icismo en e la población y
legi ima las selecciones es a égicas: dado
que ninguna elación pa ece bien es ableci-
da, que las ce ezas de aye son las alacias
de hoy, la población se sien e legi imada
pa ahace caso omiso de aquellos mensajes
que no se co espondan con sus esquemas
cogni i os, con sus gus os, con sus es a e-
gias iden i a ias, con las cons icciones,
apues as y place es de su ida co idiana.
Es o nos lle a a una p ime a conclusión
gene al: los ecu sos gas ados en las g an-
des campañas mediá icas es a ían mucho
mejo empleados si se dedica an a acciones
más localizadas. Así, hemos is o que, en
caso de en e medades o de asas ele adas
de coles e ol o azúca , los consejos die é i-
cos médicos se siguen de o ma mucho más
es ic a. A pesa de su meno ele ancia
mediá ica, la in e acción del médico con el
pacien e con ocasión de es as en e medades
es mucho más e icaz pa a cambia las p ác-
icas e ec i as: odo es ue zo dedicado a
mejo a es a in e acción y la a ención médi-
ca co idiana, así como a suminis a ma e-
iales de die as a segui o e i a en caso de
en e medades o dolencias conc e as, supon-
d ía un ap o echamien o mejo de los
ecu sos públicos.
Una segunda conclusión gene al es que
los cambios en los hábi os de alimen ación
suponen ac o es que escapan en muchos
casos al ámbi o de in e ención sani a io.
Re Esp Salud Pública 2007, Vol. 81, N.° 5 527
EL CONOCIMIENTO NUTRICIONAL APENAS ALTERA LAS PRÁCTICAS DE ALIMENTACIÓN: EL CASO DE LAS MADRES DE…