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Diccionario de construcciones verbales del español actual: las posibilidades combinatorias con expresiones de valor final

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Diccionario de construcciones verbales del español actual: las posibilidades combinatorias con expresiones de valor final

Author: Gaviño Rodríguez, Victoriano
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/523a17d9-07c7-4eb2-84eb-50a65d2b00a5/download
DICCIONARIO DE CONSTRUCCIONES VERBALES DEL
ESPAÑOL ACTUAL: LAS POSIBILIDADES COMBINATORIAS CON
EXPRESIONES DE VALOR FINAL
Vic o iano Ga iño Rod íguez
Uni e sidad de Cádiz
0. Habla de un dicciona io de cons ucciones e bales del español es habla de una emp esa
que muchos ya se a en u a on a plani ica pe o pocos concluye on con éxi o, ya que los múl i-
ples obs áculos con los que se opa un abajo de esa índole, así como la necesidad pa a su ela-
bo ación de amplios mecanismos humanos, écnicos y económicos, siemp e di icul an la llega-
da a buen pue o.
El obje i o que nos p oponemos en nues o abajo es bas an e más educido, pues se ci cuns-
c ibe exclusi amen e a la delimi ación y sis ema ización de las posibilidades combina o ias de
los e bos en español con exp esiones inales. Cen amos nues o abajo en la elabo ación de
una base de da os (que bien pod á oma cue po de una publicación elec ónica en CD, publica-
ción 'online' o dicciona io de posibilidades combina o ias con exp esiones de alo inal) de la
que puedan dispone an o in es igado es, p o eso es, como es udian es de ELE. Con una base
de da os de es a índole se p e ende cub i la laguna p o ocada no sólo po la ausencia de diccio-
na ios especializados en la peculia idad cons uc i a de es e ipo de exp esiones, sino además
po la al a de abajos des inados al es udio de es e ipo de exp esiones (des acan, undamen al-
men e, los es udios de C. Galán Rod íguez (1992), (1993) y (1999), S. Ga cía (1996) y A. Na -
bona Jiménez (1985)). Es po ello que nues o abajo debe inclui , de mane a obliga o ia, una
in oducción en la que se cla i ique con algún de alle algunos de los p oblemas de elabo ación
de un es udio de es e ipo, donde no pueden al a ni la de inición de la inalidad como concep o
g ama ical ni la p esencia de unas p uebas de iden i icación de las exp esiones inales en espa-
ñol,
ya que has a el momen o no exis e en la comunidad lingüís ica hispánica un consenso ace -
ca de qué en endemos po es e é mino1.
1 Cuando nues os es udios han hablado de inalidad siemp e lo han hecho en elación con o as cues iones g ama icales. Básicamen e,
di e enciamos las siguien es: 1) en los p ime os a ados g ama icales ealizados sob e la lengua española -en los que los au o es abajan
exclusi amen e con la e minología casual p oceden e de las g amá icas clásicas- el es udio de la inalidad es poco ele an e, has a el
pun o de que una pa e de es as g amá icas, las más an iguas, ni an siquie a abajan con dicho é mino. Tenemos que espe a has a el
siglo XVI pa a encon a nos con g amá icas en las que se haga mención de la inalidad como noción inculada a los casos. A pa i de aquí
la inalidad iene dis in as in e p e aciones: a) o ma pa e del caso acusa i o la ino -asi lo de iende G. Mi anda (1S69: 272), C. Lancelo
(1660) o el licenciado D. Bema (1667), en e o os-; b) se incluye den o de los alo es del da i o -c . B. de San Ped o (1769: 86), L. de
Ma ayA aújo(1842: 175)y V. Sal a (1847: 547-549)-; c) cons i uye una pa cela de los dis in os alo es asumidos po el caso abla i o
jun o a o os como el de luga , iempo, modo, causa, e c., - como comen an F ay Diego de la Enca nación (1624:121), A nauld y Lancelo
(1676:
89) o E. Beno (1888:17 y 19)-, o d) se a a de un alo que es exp esado po medio del caso da i o y abla i o simul áneamen e
-c . G. Co eas (1627:118-119) y R.A.E. (1771:319-340)-; 2) o o g upo más nume oso es á cons i uido po au o es que, as la apa ición
en el siglo XX de los é minos complemen o di ec o, complemen o indi ec o y complemen o ci cuns ancial en la g amá ica española
po in luencia de la ancesa, elacionan el gene almen e denominado da i o de inalidad con uno de esos complemen os e bales,
conc e amen e el complemen o indi ec o. En e las g amá icas del español que u ilizan conjun amen e los é minos 'complemen o u
obje o indi ec o' y 'da i o' nos encon amos con dos posibilidades: a) las que no es ablecen di e encias en e ellos, con es subg upos de
au o es: quienes emplean ambos é minos de mane a sinonímica -como, po ejemplo, R. Lenz ('1935: 77) o M. Alonso (1982a: 1149),
(1982b: 1392-1393) y (1982c: 3136)-; los que piensan que el complemen o indi ec o es un ipo de da i o -po ejemplo, R.A.E. (1924)
y (1931), R. Seco l971), S. Gili Gaya
1970),
J. Alonso del Río (1963) y J. A. Pé ez Rioja (61971)-, y los que c een jus amen e lo
con a io, es o es, que los da i os son ipos de complemen os indi ec os -C. He nández Alonso (1970:170), F. Ma cos Ma ín (1972:226),
J. Alcina F anch y J. M. Blecua ("1983: 867-868), R. Cano Aguila
(1981:
332-334), e c.-, y b) aquellos abajos que in en an dis ingui
en e ambos é minos, en e los que des acamos los es udios de S. Gu ié ez O dóñez (1997: 147-150), M. J. Sánchez Má quez l982:
128-134), H. Ma ínez Ga cía (1986: 87), C. E. Sánchez Lancis (1988: 77) y V. Vázquez Rozas (1995: 37), en e o os, y 3) inalmen e,
nos encon amos con un g upo de au o es, el más nu ido y ce cano a noso os c onológicamen e -R. Lenz (31935: 513), C. He nández
Alonso (1970:171), (1984:89,101) y (1995:154), R.A.E. (1973:547, n.l), F. Ma cos Ma ín (*1984:375), J. Alcina F anch y J. M. Blecua
(41983:869), M. Mínguez Fon án (1978:239), M. Seco (1982: 91), J. Tusón P1981:204-205), J. RocaPons ('1985: 314-315), J. A. Po o
Dapena
(1993:
39), M*. L. Masiá Canu o (1994:95), J. A. Ma ínez (1996:32), e c.- que echaza la idea de que la inalidad o me pa e de
los complemen os indi ec os y la ubica en la ó bi a de los complemen os ci cuns anciales, jun o a o o cúmulo de ci cuns ancias como las
causales, empo ales, loca i as, e c., cuya clasi icación ca ece, gene almen e, de una delimi ación p ecisa. Pa a una amplia e isión c i ica
de odos los dis in os análisis, c . V. Ga iño Rod íguez (2003).
Las di e sas elaciones de la inalidad con el acusa i o, el da i o, el abla i o, el complemen o indi ec o y el complemen o
ci cuns ancial, jun o a los p oblemas que suponen o as cues iones, como son la in e p e ación de la inalidad en el ámbi o de la o ación
compues a o la obliga o iedad u opcionalidad de los complemen os inales en la es uc u a o acional, nos conducen a la ausencia de un
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ASELE. Ac as XV (2004). VICTORIANO GAVIÑO RODRÍGUEZ. Dicciona io de cons uccion...
ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
1.
Nues a de inición del é mino ' inalidad' pa e del concep o a is o élico de causa inal,
opues o
al de causa e icien e2. Tal y como ya de endimos en V. Ga iño Rod íguez
(2003:
177-
178),
en endemos po inalidad lo que se concibe como aquello pa a lo cual sucede lo que, a su
ez,
se concibe como un modo de sucede . F en e a ella, la causa es lo que se concibe como aque-
llo
po lo cual sucede lo que, a su ez, se concibe como un modo de sucede . En es e sen ido,
en e
a una exp esión ex ual como, po ejemplo, Luisa se p epa a po que quie e compe i don-
de
el segmen o po gue quie e compe i exp esa la causa, es o es, lo que se concibe como aque-
llo
po lo que sucede lo que, a su ez, se concibe como un modo de sucede (la acción de p epa-
a se),
en Luisa se p epa a pa a compe i ya no se exp esa la causa po la que se p oduce la ac-
ción
de p epa a se, sino aquello pa a lo que se p oduce dicha acción, es o es,
compe i .
En o as
palab as,
mien as que en la p ime a exp esión, que e compe i es lo que pod íamos llama , en
e minología
a is o élica, el p incipio (o mo o ) que p omue e el cambio, compe i es, en la se-
gunda
exp esión, la endencia que lo p opicia.
Nó ese
que el concep o de inalidad con el que ope amos es á apa ado po comple o de
cualquie
e e encia a obje os pa icula es de las lenguas (de cualquie lengua his ó ica)3. Hay
que
di e encia cla amen e el modo de se que denominamos ' inalidad' (uni e sal y no in alin-
güís ico)
de los obje os que en las lenguas pa icula es puedan exp esa dicho modo de se , cuya
iden i icación,
ya desde un pun o de is a desc ip i o, pod á lle a se a cabo median e el uso de
de e minadas
p uebas. En el caso del español, podemos deci que, desde el pun o de is a des-
c ip i o,
oda inalidad equi ale al in e oga i o ¿con qué inalidad sucede X?, donde X se ía el
e bo
al que dicha inalidad de e mina y que la exp esión comple a en la que és a apa ece es-
ponde
a la p egun a de ¿qué sucede con de e minada inalidad? Así, po ejemplo, an e una ex-
p esión
como Luisa se p epa a pa a compe i pod íamos p egun a ¿con qué inalidad se p e-
pa a
Luisa? a lo que esponde íamos con la de compe i y, del mismo modo, a la p egun a de
¿qué
sucede con la inalidad de compe i ? esponde íamos que Luisa se p epa a. Es as p uebas
de
iden i icación de la inalidad en una lengua conc e a no se inse a ían ya en la noción de ina-
lidad,
sino en una gene alización de la inalidad en español que e i a lo pa icula (como pueden
se
los hechos de que a íe la p eposición in oduc o a, que el nexo in oduc o no sea una p e-
posición
o que ni siquie a exis a al nexo). En es e sen ido, en las exp esiones Ped o se empeci-
nó
en gana la
ca e a,
la niña abia po que le
p emien,
co e que e ea u abuela guapa, an o
los
cons i uyen es en gana la ca e a como po que le p emien y que e ea u abuela guapa se
conciben
como cons i uyen es inales, es deci , odos ellos se ajus an al concep o ya delimi ado
(aquello
pa a lo cual sucede que Ped o se empecinó, que la niña abia y que ella co e, espec i-
concep o g ama ical cla amen e de inido al que se denomine inalidad en es os es udios. Aunque es á cla o que la g amá ica desc ip i a
de cualquie lengua his ó ica no debe ene po obje o la de inición uni e sal de concep os, sí necesi a de ellos como ins umen al p e io
pa a la co ec a iden i icación de la ex ensión de és os y la desc ipción de las ca ac e ís icas de los obje os que en an a o ma pa e del
mismo en una lengua de e minada, en nues o caso, en español. Es el p opio E. Cose iu (1981: 54-56) quien se p onuncia ace ca, no de
la gene alidad, sino de la uni e salidad de la g amá ica, de endiendo que oda g amá ica ha de se uni e sal (concep ual o esencial) en
cuan o eo ía de concep os g ama icales y en cuan o modelo de g amá ica álido pa a cualquie lengua his ó ica, sin que ello implique su
gene alidad empí ica. La dis inción en e gene alidad empí ica y uni e salidad queda ya pe ec amen e delimi ada en E. Cose iu (1981:
54),
al comen a que «lo gene al es el conjun o de ca ac e es cons an es que, eniendo ya el concep o, comp obamos e ec i amen e en una
clase de obje os; ca ac e es que pueden ambién no se indispensables pa a que los obje os sean lo que son: simplemen e se dan en ellos».
Po su pa e, la uni e salidad es en endida como «el modo necesa io de se de ales y cuales obje os: lo que pe enece al concep o de un
obje o o puede deduci se del concep o, o sea, el conjun o de aquellos ca ac e es sin los cuales un obje o no se ia lo que es». Dicho modo
de se no se o ma po abs acción y gene alización, ya que es as ope aciones implican ya una in uición p e ia de lo uni e sal, sino po
in uición inmedia a de un modo de se . De es e modo, hab á que e e i se -como a gumen a ambién el p opio E. Cose iu- a concep os o
posibilidades uni e sales del lenguaje, es deci , que pueden p esen a se, lo que no signi ica que lo hagan, en cualquie lengua, ya que la
uni e salidad concep ual impide habla de obje os pe enecien es a una lengua his ó ica. Las de iniciones pe enecen no al ámbi o de lo
ma e ial o ísico, sino al de lo men al, a la in e io idad de 1» conciencia, de ah que la inalidad, como concep o g ama ical, hab á de se
uni e sal en el sen ido es ablecido y sólo asi pod á se de inido. Cuando hablamos de una lengua en pa icula , en nues o caso del español,
debemos deci si al o cual ca ego ía se p esen a o no se p esen a en la lengua y, si se p esen a, en onces sí pod emos p ecisa sus unciones
y desc ibi -nunca de ini - su o ma ma e ial.
5
Reco damos pa a ello que de en e los cua o ipos de causas de los que hablaba A is ó eles (1973: 65) y (1994: 79-80 y 207-211)), la
causa e icien e es aquélla de donde p o iene el mo imien o (el p incipio del cambio), y la causa inal, opues a a la an e io , exp esa aquello
pa a lo cual (la ealidad hacia la cual algo iende a se ).
'
Que de inamos la inalidad como lo que se concibe como aquello pa a lo cual sucede lo que, a su ez, se concibe como un modo de
sucede no implica que se incule és a exclusi amen e con aquellas es uc u as in oducidas median e la p eposición pa a, como se ha
hecho en muchos es udios g ama icales del español, pues o que una de inición no equi ale a la desc ipción de obje os conc e os, sino
que alude a un modo de se uni e sal de los obje os. Po lo an o, con la de inición an e io no se es án desc ibiendo obje os de la lengua
española (aquellos in oducidos po la p eposición pa a), sino que se alude a un modo de se de las lenguas. Lo que ocu e es que pa a
designa ese modo de se se ha empleado, ci cuns ancialmen e, la p eposición pa a en español (del mismo modo que end íamos que
emplea o o nexo si pa a la emisión de nues a de inición usamos o a lengua), pe o ello no signi ica que las unidades que ep esen en en
español la inalidad engan que i in oducidas po dicha p eposición. Es as pueden i in oducidas en español de mane a muy di e en e y,
aunque de en e odos esos in oduc o es son quizás pa a y a los de mayo apa ición y acep ación en es e ipo de es uc u as, no debemos
ol ida la posibilidad de que la inalidad pueda se exp esada po medio de segmen os in oducidos po nexos como, po ejemplo, po
(que),
en (que), de (que) o locuciones del ipo a in de (que), con el in de (que), con el obje o de (que), en a as de (que), a san o de (que),
apo , que, e c.
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ASELE. Ac as XV (2004). VICTORIANO GAVIÑO RODRÍGUEZ. Dicciona io de cons uccion...
LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD
amen e), y odos ellos esponden, igualmen e, a las p uebas de iden i icación p esen adas pa a
su inclusión en e los complemen os inales:
Ped o se empecinó en gana la ca e a:
¿Con qué inalidad se empecinó Ped o? Con la de gana la ca e a
¿Qué sucede con la inalidad de gana la ca e a? Que Ped o se empecinó
La niña abia po que le p emien:
¿Con qué inalidad abia la niña? Con la de que le p emien
¿Qué sucede con la inalidad de que le p emien? Que la niña abia
Co e que e ea u abuela guapa:
¿Con que inalidad co e? Con la de que la ea su abuela guapa
¿Qué sucede con la inalidad de que la ea su abuela? Que (ella) co e
A pesa de lo ya de endido, no pensemos que la de inición aquí p esen ada jun o a las p uebas
desc ip i as aplicables a nues a lengua nos da espues a de mane a absolu a a la p esencia o no
de inalidad en cualquie enunciado. En ocasiones es muy di ícil explici a si una única exp e-
sión indica inalidad o causa. Po ejemplo, en come po que quie e engo da o come pa a engo -
da esul a ácil mani es a se a a o de que po que quie e engo da exp esa la causa, es deci ,
lo que se concibe como aquello po lo cuál sucede lo que, a su ez, se concibe como la acción
de come (su undamen o o azón), mien as que pa a engo da indica cla amen e inalidad, es o
es,
aquello pa a lo cual sucede lo que, a su ez, se concibe como la acción de come . No obs an-
e,
la in e p e ación de es as exp esiones no es siemp e an sencilla. Si a de ejemplo el enuncia-
do come po engo da pa a obse a que el cons i uyen e po engo da pod ía ene doble in e -
p e ación y se en endido como 1) inal, es o es, lo que se concibe como aquello pa a lo cual su-
cede lo que, a su ez, se concibe como la acción de come , donde engo da es la inalidad con la
que se p oduce la acción de come , o 2) causal, es deci , lo que se concibe como aquello po lo
cual sucede lo que, a su ez, se concibe como la acción de come . La posibilidad de es a segun-
da in e p e ación puede ene jus i icación en cualquie aspec o discu si o (con ex o, si uación,
elipsis, e c.) que incida en la in e p e ación semán ica de la exp esión ci ada: come po (su de-
seo de) engo da .
No caigamos ampoco en el e o de pensa que es a doble posibilidad in e p e a i a sea siem-
p e iable: podemos a i ma que la inalidad se si úa concep ualmen e en un u u o pos e io al
suceso al que és a de e mina, es deci , se a a de algo que oda ía no exis e con espec o al suce-
so al que de e mina (eso explica que en nues a lengua la inalidad pueda se exp esada ecuen-
emen e po el modo subjun i o (ca ac e izado po la ma ca 'no ealidad') y nunca po el indica-
i o).
De ahí que, an e enunciados simila es al an e io men e es udiado, caso, po ejemplo, de el
equipo médico abaja po amis ad, no podamos pensa sis emá icamen e en una doble posibi-
lidad in e p e a i a. Que el equipo médico abaje po la amis ad no da luga a conside a jamás
que en el an e io enunciado el segmen ólos amis ad pueda se conside ado como la inalidad de
la acción de abaja (no esponde a aquello pa a lo cual sucede la acción de abaja ni obedece
a ninguna de las p uebas usadas pa a iden i ica los cons i uyen es inales en nues a lengua:
el médico abaja po amis ad:
¿Con qué inalidad abaja el médico? *Con la de la amis ad
¿Qué sucede con la inalidad de la amis ad? *Que el médico abaja).
Si la inalidad se si úa concep ualmen e en un u u o pos e io al suceso al que és a de e mi-
na, no pa ece lógico pensa que la amis ad sea aquello que pe siguen los médicos con su aba-
jo,
sino más bien la causa del mismo, su undamen o, azón o mo i o ( esponde a aquello po lo
cual sucede la acción de abaja ). Hay que conclui , po odo lo an e io men e ci ado, que el ex-
o o discu so es un c i e io bas an e concluyen e pa a de e mina las unciones co espondien es
a cada caso conc e o en lo que a las exp esiones se e ie e.
2.
Una ez cla i icado an o el concep o de inalidad con el que ope amos en nues o abajo,
como las p uebas que usamos pa a iden i ica las exp esiones con alo inal en nues a lengua,
con amos con unos c i e ios obje i os y básicos con los que ope a pa a la inclusión o no de de-
e minadas combinaciones en nues a base de da os. Pasamos a con inuación a expone la es-
uc u a de és a: aún es p on o pa a de e mina el núme o de en adas con las que con a á nues-
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ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
o abajo. Has a el momen o hemos abajado en unas 1500 en adas que han con igu ado pa e
del apa a o desc ip i o de nues a esis doc o al. Aunque nues o a án pa a el u u o es amplia
las en adas ya exis en es (la compe encia léxica media de un hablan e de español se ía una bue-
na e e encia), no nos a e emos en es e momen o a asegu a el núme o exac o de en adas de las
que inalmen e dispond emos. Nues o empeño siemp e p ima á el ca ác e cuali a i o del a-
bajo,
aunque ello suponga una disminución de las en adas que inalmen e es én disponibles. No
podemos deci po eso que se p e enda con nues o abajo una base de da os de odos los e bos
del español, si bien ese se ia el obje i o de un p oyec o de in es igación más amplio.
A di e encia de o as bases de da os, nues o abajo se dis ingue po limi a se es ic amen e a
aquellos e bos pa a los que hemos podido encon a ejemplos de exp esiones inales en ex os
del español. En es e sen ido, se p e ende c ea un sis ema de en adas en las que las posibilida-
des combina o ias de exp esiones inales es én desc i as pa a cada e bo. Es e hecho, jun o a una
documen ación su icien e con ejemplos del co pus, acili a el uso de los esul ados ob enidos po
pa e de es udian es ex anje os, en p incipio ajenos a las posibilidades combina o ias de los e -
bos en español. Lo que p e ende o ece nues o abajo es una lis a de e bos del español segui-
dos de exp esiones cla amen e inales con peculia idades cons uc i as de di e sa índole. T aba-
jamos pa a ello con ex os con empo áneos o iginalmen e en español (nunca con aducciones)
de odo ipo (no elas, cuen os, ensayos, lib os de ex o, dia ios, e c.). Las lagunas encon adas
en es e co pus inicial son suplidas con el uso de o os medios elec ónicos como el CREA (Co -
pus de Re e encia del Español Ac ual), la BDS (Base de Da os Sin ác icos del español ac ual),
CD-ROMS con in o mación ex ual publicados po dis in as uen es o, inalmen e, In e ne . P e-
cisamen e la uen e de consul a de In e ne hace que la inclusión de da os de la ela i a ecuen-
cia de las combinaciones sea aún una cues ión po decidi en nues o abajo, pues no nos pa ece
que su p esencia sea ni muy ú il ni ac ible si enemos en cuen a la mu abilidad a la que es á so-
me ido cualquie ex o en la ed.
No negamos la exis encia de lagunas en nues o abajo. Las hay, y muchas de ellas son, al día
de hoy, casos dudosos. En ocasiones no se encuen an ejemplos comp ensibles y con incen es o
su gen nue as combinaciones con un e bo y es po ello po lo que nunca se puede ene la ilu-
sión de una colección comple a de combinaciones. Po o o lado, la p esencia en oda lengua -y
el español no iba a se di e en e- de combinaciones ma ginales (pe o que poco a poco pod ían i
a aigando en la lengua) nos hace duda en ocasiones si inclui o no cie os ejemplos.
3.
La in o mación de cada en ada se a iene a di e en es c i e ios que a con inuación pasamos
a comen a 4:
1) Cada encabezamien o comp ende el e bo con el que amos a abaja , en ocasiones sin in-
o mación adjun a y, en o as, seguido de un subíndice numé ico que si e pa a dis ingui los dis-
in os e bos de idén ica exp esión onológica pe o que, e iden emen e, con igu an signos léxi-
cos dis in os. Se explíci a po ello en es os casos, a cada lado, una pa á asis del signi icado de
cada signo léxico5. Es lo que ocu e po ejemplo con la exp esión inclina , con la que podemos
aludi , en e o os, a dis in os signos léxicos que ep esen amos como inclina (pe suadi ), incli-
na (baja , agacha ), inclina se, (mos a p e e encia) e inclina se (p opende a algo).
2) A con inuación del signo léxico colocamos una ba a e ical (|) seguida de las dis in as po-
sibilidades combina o ias. Todos los ejemplos an acompañados de sus códigos de p ocedencia,
que se explica án, bien en un egis o al inal del dicciona io, bien en una sección de la página
web con una lis a an o de uen es documen ales, como de una selección bibliog á ica de ob as
que han in luido en és a.
3) Cie os e bos en español exigen, pa a concebi el modo de sucede que és os ex-
p esan, la p esencia de una exp esión inal, de modo que si és a se encuen a elidida, hablan e y
oyen e p esuponen de inmedia o su p esencia en la comunicación {c . P. P. De ís Má quez, 2000:
4 La o ganización de cada en ada a ia á en unción del modo de p esen ación que adquie a el abajo inal.
: Es a íamos hablando de ejemplos de homo onía, a los que les co esponden dis in os signi icados, cada uno de ellos pe enecien es a
di e en es pa adigmas. En nues a adición lingüis ica, R. T ujillo (1976: 240) de iende pa a es os casos la exis encia de signos léxicos
di e en es que coinciden en la me a y escue a exp esión, pe o no en el signi ican e, ya que és e no sólo es á cons i uido po una secuencia
onológica de e minada, sino además po o os ac o es de ipo semán ico, dis ibu i o, e c. En elación con al cues ión, ad e imos de
la di icul ad con la que con inuamen e nos opamos pa a la delimi ación de los dis in os signos e bales que coinciden en su exp esión
onológica. Como es sabido po odos, és e es uno de los p incipales escollos de la p ác ica lexicog á ica (cuyo o igen es á en los aspec os
eó icos de la p opia disciplina de la lexicología) que, de mane a ine i able, e ie e nega i amen e en el abajo con nues o co pus.
P ecisamen e po ello, el abajo con los dicciona ios del español -des acamos p incipalmen e los dicciona ios de la R.A.E. (1992) y M.
Seco (1999)- debe es a acompañado de la consul a a in o man es, con la que con a es a , en la medida de lo posible, las de iciencias
de una pe spec i a unila e al.
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ASELE. Ac as XV (2004). VICTORIANO GAVIÑO RODRÍGUEZ. Dicciona io de cons uccion...
LAS
GRAMÁTICAS
Y LOS
DICCIONARIOS
EN LA
ENSEÑANZA
DEL
ESPAÑOL
COMO
SEGUNDA
LENGUA:
DESEO
Y
REALIDAD
115).
Es e hecho p o oca que en nues a base de da os engamos que di e encia , siemp e que así
se equie a, aquellas combinaciones de e bos con exp esiones inales obliga o ias (necesa ias
pa a concebi los modos de sucede exp esados po los e bos a los que és as acompañan) de las
combinaciones de e bos con exp esiones inales no obliga o ias (que apo a ían una in o ma-
ción op a i a, no pe inen e pa a concebi los modos de sucede exp esados po los e bos a los
que és as acompañan)6. Mien as que las exp esiones inales obliga o ias an siemp e in oduci-
das po p eposiciones o conjunciones in a iables (como es el caso de los cons i uyen es inales
in oducidos po los nexos aya que que se combinan con inclina ¡ (pe suadi ): cualquie indicio
e inclina á a duda pe o no * cualquie indicio e inclina á pa a /po / con el in de duda , su
u o lo inclinó a que siguie a la ca e a mili a pe o no *su u o lo inclinó pa a que /po que
/con el in de que siguie a la ca e a mili a ), las exp esiones inales no obliga o ias an in o-
ducidas po nexos a iables (como se obse a en los cons i uyen es inales que se combinan con
inclina (baja , agacha ): me incliné pa a que /po que/con el in de que/a in de que/con el
obje o de que/con la in ención de que /con is as a que me deja a en paz).
4) Po úl imo, p e endemos que nues o abajo apo e o a in o mación adicional e e en e a
las pa icula idades combina o ias de las exp esiones inales con cada e bo del español. Así, se
pe sigue que la in o mación de cada en ada p esen e da os ace ca de: a) si las exp esiones ina-
les que se combinan con un e bo pueden se e bales o no (po ejemplo, mien as que el e bo
inclina 1 (pe suadi ) puede combina se con cons i uyen es inales e bales y no e bales, como
en us capacidades e inclinan a la búsqueda de la pe ección y us capacidades e inclinan a
que busques la pe ección, el e bo inclina 2 (baja , agacha ) di ícilmen e se combina con cons-
i uyen es inales no e bales: me incliné pa a medi mejo la pue a pe o no *me incliné pa a
la medición de la pue a)1, y b) si al enunciado al que de e mina la exp esión inal le subyace un
alo agen i o (como en jo me inclino más po conoce Lond es, pe o no * iii inclinado más po
conoce Lond es), un alo no agen i o (po ejemplo, en exp esiones con el e bo es a , como
las señales es án en la calle pa a di igi el á ico) o agen i o y no agen i o simul áneamen e
(es el caso de enunciados con e bos como, po ejemplo, inclina 2 (baja , agacha ): inclinamos la
embocadu a de la lau a pa a p opo ciona una posición más elajada de los dedos y la emboca-
du a de la lau a ue inclinada pa a p opo ciona una posición más elajada de los dedos).
Nues a base de da os da á cabida, además, a ejemplos que po alguna azón nos llamen la
a ención: en es e sen ido, nos pa ece des acable en español la p esencia de exp esiones inales
sin nexo in oduc o (bas an e ecuen es en la a iedad coloquial) y que ecuen emen e apa e-
cen en es uc u as con e bos de mo imien o en impe a i o como inclina la cabeza que no e dé
con las male as, en que e diga la e dad, co e que no e pille, sal a que e ea lo ágil que es-
ás o adelán a e que e cuen e, en e an os o os.
4.
És os son, has a el momen o, los obje i os básicos de nues a base de da os ace ca de las
combinaciones de e bos en español con exp esiones de alo inal. Se á el comple o desa ollo
de nues a in es igación el que co obo a á an o el alcance de los p esupues os eó icos aplica-
dos como el desa ollo p ác ico lle ado a cabo en nues o es udio.
6 Si an e un enunciado como sus palab as me inclina on a deci la e dad con el in de es a anquilo elidimos en la comunicación el
cons i uyen e inal a deci la
e dad,
an o oyen e como hablan e sob een ienden, de mane a inmedia a, que las palab as inclinan a alguien
a algo, ya que dicha in«li<M es obliga o ia pa a concebi el modo de sucede exp esado po el e bo inclina en dicho enunciado. És a
si uación no se da, sin emba go, en la elipsis del cons i uyen e inal con el in de es a anquilo, que apo a una in o mación no pe inen e
pa a la concepción del suceso exp esado en la p edicación.
' Debe ene se en cuen a que es a posibilidad de que los e bos puedan cons ui se con exp esiones inales e bales o no e bales no es una
p opiedad semán ica de los e bos; és a se incula, más bien, al ipo de nexo que in oduce el segmen o inal. Desde ese pun o de is a,
un e bo como manda (o dena ) admi e a) combinaciones con exp esiones inales e bales y no e bales cuando és as an in oducidas
median e la p eposición pa a (me mandan pa a supli al p o eso que es á en e mo y ambién me mandan pa a la suplencia del p o eso
que es á en e mo); b) sólo exp esiones inales e bales con el nexo a (lo mandó a es udia pe o no *Io mandó al es udio), y c) sólo
exp esiones inales no e bales si és as an in oducidas median e po y a po (lo mandé al ba po abaco pe o no *lo mandé al ba po
comp a abaco; me mandó a po un aso de agua pe o no *me mandó a po lle a un aso de agua).
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ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE
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