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Historia del infante D. Pedro de Portugal, en la que se refiere lo que le sucedió en el viaje que hizo cuando anduvo las cinco partes del mundo

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Historia del infante D. Pedro de Portugal, en la que se refiere lo que le sucedió en el viaje que hizo cuando anduvo las cinco partes del mundo

Author: Santisteban, Gómez de
Publisher: Madrid : Imprenta de D. José María Marés, 1848
Year: 1848
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a0202ffb-9a19-4853-a5dd-9f34f6f94c08/download
a.lRS^NL/*
(TBES PLIBClOS.)
*
D. PEDROQE PORTUGAE,
en la que se e ie e lo que le sucedió en el Tiaje que liizo
cuando andu o las cinco pa es del mundo.
ESCRITA POR Gómez de San is eban, uno de los doce que lle o en su compañía.
CORREGIDA YENIIIENDADA EN ESTA ULTIMA IMPRESION.
íH íí íí
.
Imp en a de d. José Ma ía Ma es, Co ede a Baja dé San Pablo, uíim ^27
§48.
DEL INFANTE
D» PEDRO DE PORTUGAL.
CAPITULO PRIMERO.
De como elin an e D. Ped o de Po ugal se pa ió de la illa de
Ba celás á oma , la bendición de su pad e ,con designio de e
las cinco pa es del mundo ,yde como dió p incipio ásu jo -
nada.
JBl in an e D'. Ped o, ue hijo del ey DPed o de Po ugal,
p ime o de es e nomb e. Deseaba con ánsia eco e el mundo y
e cuan o en él había. De e minado, pues, áemp ende es e
iage, no quiso hace lo sin ecibi an es la bendición pa e nal;
ypa a e ec ua lo, hizo p e eni lo necesa io, eligiendo doce
de sus mejo es c iados que le acompañasen en an dila ada como
a iesgada espedicjon. Salió déla illa de Ba celós donde esidía,
yhabiéndose p esen adí^ su pad e ymani es ado el designio
que le conducía, le pid¡ó(. benepláci o ybendición pa a em-
p ende aquella jo nada /Mucho lo sin ió el ey po e se iba
áesponc kun iage an la go ypelig oso; pe o no pudo menos
de condescende álos uegos éins ancias que le hizo su hijo; y
después de habe le p odigado los sábios ysaludables consejos
que le dic ó su p udencia, dispuso se le en ega an ein e mü
doblas de o o ,yuna po ción de joyas de ines imable alo ,
despidiéndole con la bendición.
Pa ió en seguida el in an e pa a Yalladolid ádespedi se de
su p imo el ey D. Juan II de Cas illa, quien apenas supo de su
llegada, salió a ecibi le; yen e ado de la in ención que le lle-
ab^a, mandó da le cien mil escudos de o o, yun a au e óin-
é p e e de odas lenguas que le acompañase en su jo nada, lla-
mado Ga cía Ramí ez.
_4—
Aqui 'p incipia la elación de. Gómez de San is eban,
Salimos de Valladolid odos junios con di ección áLisboa,
donde pe manecimos cinco .dias agua dando ien o a o able
pa a da á la ela con una aga a mal esa, donde debíamos em-
ba ca nos, cuyo iaje hacia álos Es ados Venecianos Ln e ec-
o, dimos la ela pa a aquel pue o, al que a ibamos con o-
da elicidad, siéndonos admi able e que an amosa ciudad
es u iese cons uida con la mayo he mosu a yuni o midad so-
b e islo es en medio del ma , po cuyas calles pasa el agua, y
en las cuales se ad e ían a ias ba quichuelas pequeñas que
se ían pa a ansi a de unos edi icios áo os. Es a ciudad es á
en los dominios de I alia áquien pe eneció en o o iempo, que-
dando después independien e con gobie no epublicano.
Alos nue e dias nos ol imos áemba ca en un na io holan-
dés que salió pa a Chip e, ádonde llegamos sin con a iempo al-
guno, después de ein e ysie e días de na egación. PSos di igi-
mos ála ciudad de Kicaim, có e de es e eino, con el obje o
de oma el pase de aquel sobe ano; ypues os qu# es u imos á su
p esencia, quiso en e a se de nues a p ocedencia ydel obje^
del iaje que hacíamos; álo cual sa is izo nues o in é p e e,
é amos asallos del ey de León en España, yque el obje o que
nos conducía po aquellos países, no e a o o que el de e mun-
do: mucho se aleg ó de es o el ey, ynos dió pasapo e pa a
pode segui adelan e.
Habiéndonos despedido, emp endimos el camino de Tu quía,
di igiéndonos ála ciudad de Mán ua^onde en onces esidía el
p incipal sobe ano; seño de la medw^una óde medio mundo,
al cual nos p esen amos con el aspec o ymodes ia debida ,ha-
ciéndole p esen e quiénes é amos, yque' íbamos pe eg inando;
en e ado de ello, mandó pagásemos el ibu o impues o á odos
los que pasan po sus dominios, educido ádos escudos de p o
po cada uno de noso os; cuya can idad ue sa is echa al mo-
men o, yse nos dió el sal o-conduc o pa a pode ansi a sus p o-
incias, acompañados de exeas ógeníza os, con los que pasamos
ála g an ciudad de T oya, que ue la mas populosa del mundo,
ysu o aleza an inespugnable, que se ia eme idad de un ejé -
ci o nume oso que e la educi po a mas en el espacio de diez
años de si io óasedio. Después de habe en ado en es a dila a-
da población, uimos conducidos po nues os guias áuna posa-
da, ácuyo dueño nos en ega on po su cuen a: alli pe manecimos
dos días comiendo ca ne de d omeda io po al a de la de aca
yca ne o, has a que a isamos álos conduc o es que íamos ma -
cha : es os de nue o se ol ie on áenca ga de noso os, ysa-
limos de la ciudad con di ección ála G ecia po un desie o an
áspe o, ye mo ysoli a io ,que en ca o ce jo nadas que hicimos
no descub im<^ el meno indicio de población alguna. Al dia
quince de mues a ma cha, hallamos un monas e io, cuyo po -
e o e a un buen e mi año que nos ecibió con la mayo a abi-
lidad, b indándonos áen a en el emplo áhace o ación, co-
mo con e ec o lo ejecu amos con aquella e e encia debida al
eligioso san ua io: mas, ¡cuál se ia nues a admi ación yso -
p esa al obse a al ededo de las pa edes, pues as en o ma
na u al, una po ción de esquele os que mani es aban se de
g andes pe sonages! Po lo que suplicamos al e mi año nos hi-
ciese el a o de esplica nos la causa de pe manece alli seme-
jan es cadá e es, álo que nos con es ó, e an odos los eyes y
p íncipes que hablan allecido en aquel leino, que solamen e
alli e a donde se deposi aban como pan eón des inado al e ec o.
Nos ins ó pa a que en ásemos ádescansa en el monas e io, lo -
que acep amos con gus o, pe maneciendo allí dos dias, en los
que nos obsequió yasis ió muy bien, sin pe mi i que ánues a
^üspédTda se le hiciese la meno esp esion de g a i ud.
CAPITULO II.
Como el in an e pasó ála No uega, Babilonia ydespués ála Tie -
a San a.
Habiéndonos despedido del e mi año ,quien nos deseó un e-
liz iaje, éin o mados no dis a seis millas de allí una pobla-
ción, nos di igimos áella, donde omamos cua o d omeda ios
ylo demás necesa io pa a el camino de No uega ,ádonde pen-
saba pasa el in an e.
Cada d omeda io lle aba una especie de aguade as anchas,
capaces pa a i colocados en ellas áde echa éizquie da las ca-
o ce pe sonas de nues a comi i a: en medio de la ca ga, se co-
iocó ambién la p o isión,de í e es de boca pa a el iaje, y
una g an po ción de dá iles pa a manu ención de los d omeda-
ios, cuyos animales caminan sob e cua en a leguas dia ias,
siendo su apidez al cuando ma chan, que es necesa io lle a
los oidos apados con algodón pa a e i a e! zumbido que hace

1
—6—
el ai e con su elocidad: ambién es necesa io i bien a ados
álas aguade as pa a no da una caída; pues al que po desg a-
cia llega ásucede es o, po milag o se lib a de la mue e.
Cua o dias caminamos, al cabo de los cuales llegamos á
No uega, cuyo e eno é il abunda do he mosos y ondosos
á boles, que p oducen a iedad de u as sil es es ;es clima
bas an e somb ío yoscu o, ácausa de no habe mas que seis
ho as de dia ydiez yocho de noche: lascosechas son duplicadas
al año, ylos ocíos que caen de con inuo, son como las llu ias
copiosas de nues o clima en España; mp i o po que el in an e
no quiso de ene se mucho iempo en aquel pais pa a pasa á
Babilonia.
Anues a llegada á an amosa ciudad ,pasamos áp es a
obediencia al g an Babilon, hijo del Soldán de Egip o ,el cual
con la mayo se e idad nos in e ogó de qué nación é amos, con
qué licencia pisábamos sus ie as, ysi en e noso os habia al-
gún p íncipe óin an e. Ga cia Ramí ez le con es ó, e amos es-
pañoles, asallos pob es del ey de León: que en nues a com-
pañía no iba pe sona alguna de las que p egun aba; yque el
mo i o de pasa po sus dominios, e a po i en ome ía á isi a
al p es e Juan de las Indias.
Con es a elación mandó nos de u ié amos algunos d¡as7 éiP
los que se le in o mó de la g andeza de nues o sobe ano, con
los i os, cos umb es yce emonias de los paises c is ianos; con
cuya no icia quedó sumamen e complacido ,mandándonos da
cua o mil doblas de o o, ysal o-conduc o pa a ansi a po
odos sus es ados.
De alii salimos pa a la ciudad de U ian, pais donde habi an
los Cen au os, gen e soez éindómi a ysin eligión ,pues cadíL.
uno i e en la ley que le acomoda. En seguida a abesamos la
A abia eliz, yllegamos al io Jo dán, donde pagamos un escu-
do de pla a po cada uno: pasamos áNaza e ycasa donde i ió
Nues a Seño a la Vi gen Ma ía, yhabiendo pagado o o escudo
de pla a po cada uno, uimos al cas illo de Emaus; alli pagamos
ambién medio escudo: después nos di igimos á e la Palma
que se bajó haciendo aca amien o ála Vi gen; al pie de la cual
haymna uen e de agua i a, que manó pa a que es a Seño a
bebie a cuando iba huyendo áEgip o con su San ísimo Hijo y
su Esposo San José. Después pasamos al Po al de Belen, donde
nació C is o Nues o Reden o , haciéndonos paga dos escudos
po cada uno. En seguida uimos al alle de Josa a , cuya lla-
nu a es an g ande yespaciosa, que se pie de de is a ,po el
—7—
cual andu i nos algunos dias :luego pasamos ála g an ciudad
’de Je usalen, lle ándonos los conduc o es ála callejuela yco -
1 al donde se hospedan los c is ianos que concu en kes a po-
;blacion: dejilli nos di igimos al con en o de eligiosos h ancis-
.eos, ysuplicamos ai pad e gua dián hiciese po que iésemos el
San o Sepulc o :en e ec o ,habló álos mo os que se hallaban
de gua dia, ydespués de habe pagado sie e piezas de o o po
cada uno, nos deja on en a : en seguida uimos conducidos al
,Mon e-Cal a io ,donde pe manecen los aguje os de las c u-
ces de C is o ,yde los dos lad ones. Pasamos al mon e Oli e-
e, donde el aido Judas dió paz ásu Maes o: al hue o de
Je semaní óde las oli as, en cuyo si io no ha uel o ánace ye -
* a alguna, ipndo ambién el Saúco donde se aho có aquel pé -
e ido discípulo. Después nos ol imos ála an igua ciudad de Je-
usalen, en la que imos las casas de Anas ysilla donde se sen-
aba; la de Pila os ysu P e o io, con la columna on que ue azo-
ado el Seño , donde dimos doce ducados po odos: el emplo
de Salomón; la casa de San Joaquín, la mas conocida en la ciu-
dad po ene los umb ales, pue as yce adu as odo de pied a:
.la cue a donde san Ped o llo ó su pecado, pagando aqui cua o
Édine os cada uno: luego pasamos á e el sepulc o de Adan, que
en el alle de Eb on: de alli uimos á e el onco donde
^se co ó la C uz en que mu ió C is o: el hue o de Je icó ,que
es á media legua de la ciudad: el mon e Tabo , donde ue ans-
igu ado el Seño ydonde ue en e ado Moisés, igno ándose el
si io de su sepulc o.
Pasamos ambién al desie d donde ayunó el Seño ,en el
cual imos los sepulc os de Daniel, el de Je emías yel de Zaca-
/. ías; ol iéndonos después al con en o ádespedi nos del pad e
gua dián, pa a emp ende el camino de A menia.
CAPITULO III.
Como el u an e D. Ped o llegó ála ciudad de A menia; su p esen^
acion al ey, pasando después áo as p o incias.
.»*
Eín amos po las sie as de A menia, que son las mas esca-
b osas yáspe as, pe o é iles al mismo iempo que hay en el
mundo, yaunque ulga men e se dice es a los campos llenos
de leche ymiel, es la causa de ello el es a cubie o de muche-
dumb e de animales; como son ele an es, camellos yo a in i-
A
I-8—
niJad de dis in as especies; los que no pudiendo sus hijos con-
sumi la leché de que abundan, la ie en po donda pasan e-
gando la ie a. Son ambién an os los enjamb es de abejas de
que abundan los mon es, que pueblan yllenas los á boles ype-
ñascos con sus panales, de amando an copiosamen e la miel,
que co e po a ias pa es; po lo que con alguna azón unda-
da se dice, que aquellos campos es án llenos de leche ymiel.
Ninguno de los animales que pueblan aquellas áspe as mon-
añas bebe agua has a que iene el Unico nio ,que po lo e-
gula suele se al medio dia, ho a que po su ins in o saben o-
dos; al llega , me e el cue no óas a que lle a en la en e,
ysepa a el eneno que los muchos animales ponzoñosos que
hay, como son d agones, se pien es, áspides, esco piones y i-
e as de e ible magni ud, echan al agua; po cuya azón nin-
gún caminan e se a e e ábebe ía, eniendo que lle a la en
asijas, como u imos que hace noso os.
Po medio de es as sie as á idas pasa un caudaloso io ,el
cual ci cumbala dos al ísimas mon añas que se descub en desde
mas de ein a leguas po la pa e del ma , sob e cuyas encum-
b adas simas descansa el a ca de Noé, la que iene odos sus
cos ados poblados de ye as, e dín ymusgo; ad i iéndose-íam-
bien sus bo des es a blancos po el es ié col de la muchedum-
b e de a es que sob e ella pa an, yála que nadie puede llega
sin pelig o de pe de la ida po lo inespugnable del si io.
Después pasamos ála ciudad de A menia, que es una de las
mas ue es ypopulosas del mundo :ánues a llegada uimos
p esen ados al ey ,quien nos p egun ó nues a p ocedencia,
yáqué pa e nos di igíamos; álo que sa is izo nues o in é p e-
e, diciendo, é amos asallos del ey de León en España, yen-
e noso os iba un pa ien e suyo; que nues o iaje se di igia
á e al P es e Juan de las Indias. Mucho se aleg ó el ey de
ello, mandando se nos diese muy buen hospedaje en su palacio
en el que pe manecimos ein e dias po o den suya; en cuyo
iempo se le in o mó de la g andeza de nues o sobe ano yde
la abundancia de sus ie as. Pasado es e iempo le pedimos su
benepláci o pa a segui el camino, yhabiéndolo concedido con
muchos o ecimien os al ey de Leen ,en egó al in an e qui-
nien as piezas de o o pa a ayuda del iaje ,que emp endimos
pa a Babilonia en Egip o.
Habiendo llegado áaquella ciudad, nos p esen amos al ey,
ydespués de habe le in o mado Ga cía Ramí ez quiénes é a-
mos yáqué p o incia nos encaminábamos ,se complació en
_0_•
<jonoce nos, mani es ando se paisano nues o, na u al de Cas í*
lia, hijo del maes e Ma in Yañez, na u al de la Ba bada, yque
él había nacido en Yillánue a de la Se ena ;<jue con mo i o
de habe mue o los mo os ásu pad e, le cau i a on áél sien-
do niño, yel ey de G anada lo p esen ó al. de Fez, quien le c ió
en su sec a; ysabiendo e a hijo de buenos pad es, adcionacjos
los mo os ásus buenos p ocede es, ydisposiciones, le aclama on
po soldán. Es e es el mo i o, que idos paisanos, p osiguió di-
ciendo, de halla me en el es ado en que me eis, en el cual os
o ezco se i lodo el iempo que gus éis, en el que nada
*es ha á ulla. Condescendimos con su solici ud, pe maneciendo
ásu lado ce ca de un mes, egalándonos yobsequiándonos muy
bien.
Una a de que salimos ápasea nos po la ciudad , imos en
una de las plazas mas públicas áun mo o en e ado has a el cue-
llo con señales de que e espi a ;yhabiéndole p egunlado^al
soldán, cuál e a el deli o que había come ido, nos dijo, que solo
el habe dado una bo e ada áun pe eg ino español que pasaba
en ome ía po aquella ciudad. El in an e, condolido del mo o,
le suplicó enca ecidamen e le pe donase; mas el soldán le con-
no lo podia hace , en a ención áque si le indul aba, e a
da pábulo ómo i o pa a que o os ul aja an álos pe eg inos,
en é minos qne no hab ía quien pasase po su eino; yde con-
siguien e debía de pe manece en aquel es ado has a mo i de
hamb e ,sin el meno soco o po pa le de pe sona alguna,
sopeña de su i el mismo cas igo.
Siendo ya iempo de segui nues o iaje, pedimos licencia
al soldán pa a ello, ydespués de habé nosla concedido, con mu-
-chas joyas ypied as p eciosas que egaló al in an e, enca gó á
sus emi es nosaco upaña an has a sali de sus dominios, áíín de
e i a se nos impidiese el paso. Con ellos caminamos unas
óchenla leguas, que e a lo que nos es aba de aquella p o in ia
ydespidiéndonos de su compañía, llegamos ála ciudad de Pe o^
na. Visi amos al mona ca, quien en e ado do quiénes é amos y.
la di ección que lle ábamos, nos p egun ó con oda se e idad
dijésemos, si en e noso os iba alguna pe sona eal óseño po<-
de oso; alo que con es ó Ga cía Ramí ez, q ^ odos é amos po-
b es pe eg inos, ypasábamos á e al p es e Juan. Nada con^
o me con lo quese le dijo, mandó se nos pusiese en la cá cel co »
sepa ación uno de o o: odos los dias se nos in e ogaha sob e
lo mismo; pe o iendo que siemp e es ábamos con es es áuna
misma cosa, después de cua en a dias de'p ision, mandó se nos
2
oda lab ada de pied a.s p eciosas: en medio de ella j<en el ai e
so é el Zanca ón de aquel p o e a el cual ed á engas ado de íno
ace o: en cada uno de los ángulos de Ja capilla que son ocho»
hay una lose a de pied a imán, ycomo cada una llama igunlmen*
e pa a a ae se el ace o del. engas e del Zanca ón, es la causa
de que se sos enga en el ai e sin i áningún lado, lo que a ibu-
yen ámilag o aquellos mise ables bá ba os.
Después nos di igimos á e los ja dines eales, en los que se en
an as y an g andes in enciones, que escedian ácuan as has a
alli habíamos con emplado en los einos yp o incias po donde
ansi ábamos. Pasados es dias pagamos el ibu o de doce es-
cudos de o o po cada uno, ynos uimos pa a la ie a de los
pigmeos, cuya es a u a es de es cua as; la cabeza bas an e
g uesa yabul ada; las pie nas muy co las; anchos de homb os y
esi>ahl.«s; la oz.es mas g uesa de lo que pe mi e su na u aleza;
alcanzan mucha , ue za, siqndo los peo es ymas c ueles homb es
.que hay en el mundo: es an o lo que abundan en núme o po o-
<ias pa es, que áno es a con enidos po un caudaloso io q io
los sepa a yque no pueden adea , me pa ece Jnunda ian la ma-
yo pa e de la ie a habi able. En es a pa le no quisimos eu a ,
eme osos de algún acaso, pasándonos po un lado ála cindíid
de Son e a, donde habi an las amazonas, cuyas muje és son ciás-
ianas, y i en sin homb e alguno: es án suge as al p es e Juan:
eligen en e ellas eina que-las di ija yjus icia que las gobie ne:
lab an sus.campos, eje ci an odas las a es^ ydi igen sus pueblos
sin que homb e alguno se en ome a en nada. En amos en es-
a ciudad, ypasamos áda obediencia ála eina ;la cual lue-
go que nos ió uos p egun ó po el pais de nues a p ocedencia
yádónde caminábamos; álo que espondió Ga da Hami ez,
é amos asallos del ey de León, ypasábamos ábesa la mano
al p es e Juín: álo que eplicó la_ eina, que si no sabíamos que
en sus lie as no podía en a homb e alguno sino en cie os iem-
pos, yque el que en aba enia pena de mue e. Ga cía Eami-
lez le dijo, que noso os igno ábamos aquellas leyes, pues áha-
Jic las sabido nunca hubié amos en ado. Una dé las cama is as
de la eina con es ó diciendo sabed que en e nosol as no hay
i omb es sino eo los es meses de ma zo, ab il ymayo: en es-
e iempo yno en o o, se jun an los homb es con noso as pa a
que no se acabe la egene ación: pasado es e iempo nos sepa a-
inos, sin que po ningún mo i o pueda queda se ningún homb e
én e noso as, ni ninguna muje i se con ellos; ysi alguno óal-
guna al a áes a ley,’ luego al momen o se le dá ignominiosa

—17—
mue e. Al iempo de e i a se los homb es, dejan sus nomb es
po esc i o, como ambién el pueblo ósi io donde i en, eci-
biendo igual papel de las muge es pa a que las conozcan. Lue-
go que nacen las c ia u as les ponemos en las espaldas cinco c u-
ces con un hie o encendido: si es a ón, lo c iamos es años,
ycon los que ienen al año siguien e se emi e ásu paH e pa a
que lo c ie yenseñe á abaja ; si es hemb a, la co lamos el pe-
cho izquie do pa a que pueda maneja el a co y lecha, yes a se
queda en e noso as, gua dando los i os yce emonias ya esp e-
sadas. Sin el auxilio de nadie, de endemos nues as ie as,* e-
niendo a egladas nues as opas; peleamos con a co y lecha;
sin hace nos al a pa a es o la ayuda de los homb es: en is a de
lo cual, ya os podéis e i a , yag adeced que a endiendo á
ues a igno ancia, no manda la eina mi seño a que os qui en
las idas. Ga cía Rami ez con mucha co esía yhumildad es-
pondió, que luego al pun o sald íamos de aquel país, es ando e-
conocidos al a o que se dignaba dispensa nos; espe ando de
la mucha ca idad ymuni lcencia de su mages ad, nos die a una
limosna po Dios, po que ya no eníamos pa a pode cos ea el
iage ypasa adelan e. La eina mandó se íos diesen de limos-
iw h^blones de o o, ycon ellos salimos de aquella ie a pa-
a la Judea. Andu imos po es a p o incia ocho dias, al cabo de
los cuales llegamos ála ciudad de Cananea, la mayo que hay en
oda la Judea, en la que es án las ibus de Judá yBenjamin; lue-
go que nos ie on los judios, salie on ánoso os p egun ándonos
quiénes é amos yáqué íbamos. Con es ó Ga cía Rami ez ála
j^egun a, yno c eyéndolo, nos manda on lle a an e el p ocu-
ado gene al déla ibu de Benjamin, po no habe en aquella
nación mas ey, gobe nado , co egido , ni o o ge e que un
p ocu ado en cada ibu: es e nos mandó pone p esos po e
si podia a e igua si en e noso os iba alguna pe sona eal
de las ie as de España, Un aes nos u o p esos ,en cuyo
iempo nos ecibió a ias decla aciones; y iéndolas odas con-
es es, mandó pone nos en libe ad ,yque siguié amos nues a
ma cha.
En uno de los pueblos del ánsi o p esenciamos una,cosa a-
a pa a noso os, y ue un duelo en que iban a ias gen es de
ambos sexos es idos de ciliciosy con los pies descalzos; al llega
áun si io en que había una g an po ción de ceniza, se a oja on
en ella e olcándose como las bes ias en el cenaga , yensegui-
da se ma cha on ála casa del di un o á oma solamen e aquel
dia una escudilla de len ejas cocidas: es a clasede gen es no e e,
3
-18 -
en en la esu ección de Jesu-C is o, ysolo sé disponen pa a la
enida del An e-C is o. .
Los únicos jueces que gobie nan aquellas ibus, son los p o-
cu ado es elec os po el pueblo: es os es án suje os al p es e Juan,
áquien le con ibuyen anualmen e con el ibu o de cien d o-
oaeda iií e ca gados de igo, ydiez mil doblas de o o.
CAPITULO Vil.
0-
Como el in an e don Ped o ydemas de su acompañamien o pasa on
ála ciudad de Luca^ donde habi an los gigan es yde allí ála ciu-
dad de Albes, donde eside el p es e Juan.
Mjüego que salimos de Cananea, nos encaminamos ála ciudad
de Lúea, en cuyo.camino gas amos quince dias: es e iaje ue
pa a noso os el mas pelig oso que hicimos, po es a habi adas
odas aquellas ie as de gigan es, que ienen dé al o ece codos:
son muy e oces ysin ninguna piedad: po lo egula es án acos-
umb ados ácome ca ne humana, yno se lib a de^la mue e el
desg aciado que cae-en sus manos sanguina ias. Po es os paí-
ses caminamos con odo cuidado y ese a, lo que no no34i¥i eÍ2
a se ido de nada, si la sue e no lo emedia a como lo hizo,
pues en odo el camino no encon amos mas que ácua o de
ellos en dis in os si ios, de modo que nunca imos dos jun os; y
como noso os é amos ca o ce no se a e ió ninguno áembes i -
nos, pues de lo con a io, hubié amos pe ecido mise ablemen e
en es a ie a: en in, salimos de ella con el sus o que se deja co-
noce yllegamos con oda elicidad ála ciudad de Albes, donde,
habi a el p es e Juan.
En es a ciudad, la mas populosa y ue e: la mas ica, y o a-
lecida que hay en el mundo, iene de ci cun e encia mas de do-
ce leguas: en su mu alla óce ca iene cien o cincuen a cas illos
bien o i icados; en cada uno hay dos mil homb es de gua ni-
ción, odos con la ba ba la ga, mos ando en ello lu o en señal
de habe pe dido la ie a de p omisión: en la que se hallan
unas pied as an pa icula es, que omándolas en la mano ydán-
dolas u i golpe, se di iden de muchas piezas odas iangula es;
ypo pequeña que sea una de ellas, se uel e ádi idi en o as
inas menudas que apenas se pe ciben con la is a; pe o no pe
se an diminu i as pie den la igu a iangula . Tienen i ud
pa a cu a muchas en e medades, en pa icula pa a las mo de-
du as de animales enenosos.
'Es an o el nume oso gen ío que habi a la íiudad de Albes,
que po ninguna de sus muchas yanchas calles se puede ansi a .
En añaos en aquella ciudad al aya el sol, yhabiendo p egun a-
do po el palacio del p es e Juan, nos dije on que pa a llega a
él se necesi aba ocupa medio diasiu deja de anda , yque co-
mo no lle á amos quien nos guia a, no llega íamos en lodo el
dia. Con es e mo i o ajus amos un homb e que nos condujese,
ysin pé dida de iempo empezamosá camina po la ciudad, en
la que imos cosas an admi ables yediíicios an magní icos,
que es imposible esplica lo; bas e deci , que cuan o has a en on-
ces habíamos is o, ue nada en compa ación de lo que en es a
ciudad admi amos. -.,
Las'once ymedia se ian cuando descub imos ála ga dis an-
cia un sun uoso palacio con ocho o es an he mosas yb illan-
es, que no se podían mi a sin ecibi imp esión la is a po el
mucho e lejo que despedían. Le p egun amos al guia qué pala-
cio e a aquel: ynos con es ó que el del p es e Juan. Llegamos á
él yobse amos que delan e de sus pue as habla una gua dia de
seiscien os homb es de caballe ía éin an e ía lujosamen e es i-
dos ybien a mados; de los cuales se adelan ó un capi án ynos
p egun ó quiénes é amos yqué se nos o ecía. El in é p e e es-
'^ ó, que é amos españoles, asallos del ey de León, yp e-
endíamos besa la mano al p es e Juan, álo que con es ó el ca-
pi án, nos agua dásemos en aquel si io has a que él pasa a la no-
icia álos po e os, yes os ásu mages ad; con lo que se ue ol-
iendo áco o a o diciendo, que pasásemos adelan e. Le segui-
mos has a donde es aban los p ime os po e os yse quedó alli:
uno de aquellos manda ines nos condujo has a la an esala, en la
que es aban seis eyes de a mas ymas de cien alaba de os; uno
de los eyes dió a iso al po e o de cáma a de nues a p e en-
sión yes e la comunicó ásu mages ad ,el cual mandó en áse-
mos, pues os enó den ycon la mayo ce emonia yco esía qué
pudimos en amos en el eal salón, en el que debajo de un magní-
ico dosel es aba sen ado el p es e Joan con su muje al lado, yun
hijo que e a empe ado de las p o incia* gald as.
Hincá nosla odilla en ie a, lo que epe imos has allega á
la inmediación del ono, en cuya pos u a el in an e don Ped o
sacó las ca as que lle aba de su p imo, yponiéndoselas sob e
la cabeza, las besó con sdmision ypuso en ias manos 4el p es e
Juan, quien ias ecibió con la mayo co esía mandando áuno de
sus cama e os las leyese. En e ado el sobe ano de que el po ado
e a p imo del ey de Leon,le mandó sen a se ysiguie on hablando
—20—
has a que ue ho i de come . Pues as-que ue on las mesas, le hizo
sen a á su lado, p eG iéndolo álos eyes que comían con él. Man-
dó laiubien pone o a mesa, en la que sen ados los demas de la
compañía del in an e, nos si ie on la comida con la mayo de-
cencia.
Todos los dias ponian en la mesa del p es e Juan cua o uen-
es de pla a; en una la cabeza óc áneo de un di un o; en o a,
una po ción de ie a pa a eco da le lo que somos yen lo que
hemos de eni ápa a ; la e ce a, llena de ca bón encendido,
pa a ep esen a le las penas del inGe no; yla cua a, .es aba lle-
na de u a ámodo de pe as muy especiales, que po cualquie a
pa e que se co aban, se elan dos c uces, una en cada pedazo:
yaunque se co a an en muchas piezas, odas sacaban la c uz
de C is o Seño nues o. En es a o ma, ycon muchas o aciones
yseñales de buen c is iano, comia odos los dias.
T es meses es u imos en aquella có e muy bien a ados y
asis idos de odo lo necesa io, en cuyo iempo imos cosas muy
ma a illosas. Los sace do es son casados en aquella ie a; pe o
cuando quedan iudos no pueden ol e ácasa se, debiendo en-
onces pe manece en la iglesia sin sali de ella has a que mue-
en. Si él allece an es, ampoco se pe mi e segundo ma imonio
ála auge , debiendo gua da cas idad po oda su ida; y-ki-q*.
queb an a es e p ecep o iene pena de mue e; po cuyo deli o
imos qui a la ida ádos de ellas.
En cada iglesia asis en de con inuo cua o sace do es,, los que
al e nan po semanas, ypa a sa i ios cua o, ienen que queda
o os en su luga . Hay o os que ienen la obligación de exho a
álos elig eses al cumplimien o de iglesia odos los meses, yel
que no lo hace cae en desg acia del p es e. Ningún sace do e
puede a a en nada, ni ene labo de campo, ganados, came-
llos, ele an es, ni o as g ange ias, man eniéndose solamen e
con los diezmos yp imicias, lo que se obse a con an o igo ,
que al que se le jus iñca alguna al a en es as cosas, al momen osale
des e ado de odos aquellos dominios; con cuya ley i en muy
ajus ados ya eglados isus obligaciones; yáimi ación de ellos
siguen los segla es en la pa e que les oca, i iendo odos en
an a paz ya moníd, que apenas se ad ie e un disgus o.
Pocos dias an es de eni nos, mandó el p es e ádos sace do-
es que nos mos a an el cue po de S o. Tomás: uimos ála igle-
sia donde es á el san o yle imos; es á colocado en el al a ma-
yo , en pie de echo, yel b azo ymano que puso sob e el cos a-
do de C is o nues o Seño , lo iene an na u al y esco como
si es u iese con ida. La íspe a. del día del san o, le ponen en
la mano un sa mien o seco, el cual se e e dece al ins an e, echa
hojas y es acimos de ubas, que al oque de o ación es án en
ag az, ycuand amanece ya es án madu as: de ellas se hace ,
náos o, ycon él celeb a misa el p es e aquel dia, el del Co pus
yel de nues a seño a á15 de agos o, que son las es únicas que
dice en odo el año. Vis o^l cue po del San o, nos ol imos ápa-
lacio áda las g acias al p es e po el a o que nos había dis-
pensado. CAPITULO
Del modo de elegi al p es e Juan, yde como el in an e don Ped o y
los suyos llega on á ie a donde lad an los homb es como pe os.
L
—_üEGO que mue e el p es e, se eúnen en la ciudad odos los
obispos yabades del eino, yen solemne p ocesión se di igen á
la iglesia del apos o! san o Tomás en la que después de muchas
o aciones uegan al San o elija yseñale al que debe se el p es e;
ácuya e e en e súplica iende el b azo yseñala al que ha de
se lo: en seguida odos le dan la obediencia, pasando después el
que ha sido elec o ábesa la mano al San o ylos demas p ela-
ela besan áél: hecha es a ce emonia se uel e á o ma la
p ocesión yle conducen a.su palacio, donde sigue gobe nando
sus dominios.
‘Viendo el in an e el mucho iempo que hacia es ábamos de-
enidos en aquella ciudad, pidió licencia pa a pasa áo a pa e
yel p es e le aconsejó no siguie a mas adelan e, po que llega ía
a ie as donde los hijos se comían álos pad es ylad an como
pe os. El in an e le dijo que aunque no en a a en aquellas ie -
as, que ía po cu iosidad e las desde lejos, álo cual se con o -
mó el p es e po da le gus o; mandando p e eni le pa a el iaje
seis d omeda ios: los dos pa a come de ellos ,ylos o os pa a
ca ga ymon a ácaballo en ellos: dándole ambién mil escudos
de o o, ydos homb es pa a que nos guiasen ysi iesen en aque-
lla jo nada. Pa imos de aquella ciudad omando el camino del
desie o del Pa aíso, po el que andu imos escien as ein e le-
guas sin encon a población alguna. Luego que llegamos ála
is a de unas aHísim^s mon añas, imos al pie de ellas algunas
poblaciones ci cun aladas po cua o i s; el Tig is, Eu a es
Guión yFison, los cuales salen del Pa aíso Te enal según nos
mani es á onlos dos guias; las ibe as es án pobladas de ondo-
sos á boles: en las del Tig is solo se ad e ían oli os: las del Eu-

—22—
a es' cubie as de cip eces; las.del Guión de palmas ya ayanes;
ylas del Fison de ced os: sob e cuyos á boles Se di isan in|}U-
oae ables papagayos yo as a es he mosísimas. Pasamosjii)as ade-
lan e has a llega ála o illa del io Tig is, cjue e a el mas ce ca,
ylos guias nos mani es a on dos á boles de los que echan las pe-
as ó u a de la c uz que imos en la mesa del p es e Juan; los
cuales no echan aa-í de cua en a, nq, descub iéndose o os que
aquellos dos en odos aquellos con o nos, causa po que los lie
nen en mucha es ima, dedicando su u o solo pa a el p es e
Juan. Quisimos pasa adelan e, mas los guias no lo consin ie on, y
de e minó el in an e no.s ol iésemos ála có e del p es e Juan,
como en e ec o lo hicimos, pe maneciendo- ein a dias' mas:
al cabo de los cuales nos concedió la licencia ybenepláci o pa-
a que pudiésemos eg esa áEspaña, dándonos muchas bendi-
ciones, ymandando en ega al in an e ein e ail piezas de ó o,
cua o d omeda ios yseis camellos; con cuyo auxilio u imos lo
su icien e pa a ol e nos áEspaña; asimismo le dió una ca a pa-
a el ey de León, que debia en ega le ásu llegada.
CAPITULO IX.
Ca a del p es e Juan de as Indias pa a el ey don Juan el seaündL
de Cas illa^ en la que le dá cuen a de los i os yce emonias de su
einoyyde los homb es yanimales que lo habi an^ la cual dice asi:
ALl o, pode oso yc is ianísimo ey donjuán; salud en nues o
seño Jesuc is o: Os Kago sabe , que nues a ley es la de g acia,
c eyendo iel y e dade amen e en Dios Pad e, Hijo yEspí i u
San o, es pe sonas dis in as yun solo Dios e dade o,
Ypo cuan o si ape ecéis sabe las pa icula idades de mis
dominios, os digo que engo po asallos sesen a ycua o eyes:
me si en doce a zobispos, ein a obispos ycua o pa ia cas.
El dominio de mis ie as se es iende’á diez mil leguas en lasque
engo dos p o incias llamadas india mayo , é india meno ; en las
que se c ian ele an es, d omeda ios, camellos, áspides, se pien es,
unico nios, g i os, yo os muchos animales ya es de g andes
ue zas, que sin pe de el uelo a eba an del suelo las eses, y
se las lle an al nido pa a que coman sus hijuelos. Alos d omeda-
ios, ele an es, camellos yunico nios, se les coge cuando son
pequeños, ydomes ican, de modo que con ellos se lab an los
campos yhacen odas las demás labo es que necesi amos.
Tengo en mis es ados gen e que no iene mas de un ojo en
—23—
Íínedio, de la en e, ycuando mue e alguno, se le comen cni o
sus pa ien es, á!os cuales llamanGómeos: habi an en e dos sie -
as an áspe as que ni pueden llega ánoso os, ni noso os a
ellos, po la p o undidad del alle en que se c ian: siendo an os
los que hay, que si i)ios no los hubie a ence ado alli ,pod ían
cub i mucha pa e de la ie a; habiendo adición, que no salj-
d án de aquel si io has a que enga el An e-C is o.
Hay o a clase de gen es que solo ie en un pie yes e edondo:
son pací icos ,yse ocupan nada mas que en lab a sus ie as.
En o a isla engo una gene ación, cuyas gen es son de la al-
zada de una a a con co a di e encia: pe o son muy belicosos.
En o a p o incia hay gen e que de cin u a a iba son hom-
b es, yde cin u a abajo pa ecen caballos, lo mismo las muje-
es: es os pelean ue emen e con los sagi a ios^de los que hago
ae ámi có e po cu iosidad especial.
Tengo una p o incia habi ada po gigan es dela^l u a de dos
homb es, los que no me pagan ibu o, aunque es án ámi man-
do; ysí como son de g andes ue zas ue an belicosos ygue e-
os, pudie an conquis a el mundo; pe o son an pací icos; que
solo se ocupan en la lab anza de sus ie as; es os ue on los que
o ma on la o e de Babilonia.
Cuando salimos ácampaña, no usamos o o es anda e ni
bande a que la san a C uz. Todos los años amos á isi a el
cue po del p o e a Da id; ypa a pasa los desie os a enales de
Babilonia, amos en cas illos de made a pues os sob e ele an es;
pa a lib a nos dé las muchas se pien es, d agones yo os anima-
les que hay con sie e cabezas, los cuales son muy o aces; en
cuya o ma caminamos po aquellas ie as pa a lib a nos de an-
os como abundan.
Cua o meses en el año i imos con nues as muje es, ypa-
sados, uos sepa amos has a o o año: es o se en iende con los
que somos sace do es, pues los segla es i en siemp e jun os:
en los dias de Resu ección, Ascensión yNa i idad de N a. Se-
ño a, p edicamos íil pueblo en público, exho ándoles al cumpli-
mien o de la di ina ley, animándolos áque esis an las en acio-
nes del común enemigo. Adminis amos ygua damos muy ec a
jus icia, cas igando álos malos, yp emiando álos buenos.
En es a o ma, ca o yamado he mano, gobie no es as p o in-
cias, yen la misma c eo di igis las ues as: asi lo espe a del ce-
lo c is iano ues o he mano El P es e Juan de las Indias^
CAPITULO X.
De como el in an e don Ped o se des ddió del p es e Juan yse 'mno á
'España con s kMCompañamienlo. ,
JLíuggo que el in an e se en egó de la ca a ydemás que le ha-
bía dado el p es e Juan áquien besó la mano ,nos despedimos ^
de los a zobispos yobispos del palacio con muchas lág imas y
ie nos a ec os, que áno habe sido po deja al in an e, algunos
de noso os nos hubié a nós quedado po aquel pais. Al in salimos
de la có e guiados po los c iados que nos p opo ciona on,
dando p incipio ái ues a jo nada el dia p ime o de ab il.
Seguimosjun os,has a los con ines de aquellas p o incias, donde
Bos sepa amos (íe los c iados; ellos pa a ol e se ála có e, y
noso os pa a segui nues o camino. Llegamos ála ciudad de
Co opia, qü es é mino de Gudil e, en donde uimos bien eci-
bidos, descansando es dias. De allí salimos pa a el ma Rojo,
po donde pasa on los hijos de Is ael cuando enian de Egip o,
qn^ ue on seiscien os mil homb es ^sin la.s muge es ni niños.
Desde aquel si io omamos el camino que habíamos lle ado^-;,—
_
cuai o uimos hacia allá, po sabe ya los pasos, i os yce e-
momas de aquellos habi an es; pues aunque algunos de los nues-^
os ue on de sen i nos ol iésemos po o as p o incias, Ga cía
Ramí ez yo os con él dije on que no con enia, po que ya nos
conocían en las ie as po donde habíamos pasado, ynos deja- .
ian ol e lib emen e. Pa eció muy bien es e dic amen al in-
an e, yde e minó que eg esásemos po el camino que habíá-
mos lle ado, el que seguimos con an a elicidad, que en ningún
na de las p o inciasy einos po donde pasábamos, mos pusie on
el meno impedimen o en la ma cha; la que con inuamos sin su-
ceso que de con a sea has a llega áEspaña, Anues a a iba-
da pasó el in an e á e ásu p imo el ey don Juan, de quien
después de habe le en egado la ca a del p es e Juan, se despi-
dió ypasamos áPo ugal ábesa la mano ásu*pad e; al que con-
ó cuan o queda mani es ado en an dila ada ype ig osa jo nada,
gas ando en ella es años ycua o meses.
Muy complacido quedó el ey de que su hijo hubiese uel o
con elicidad: á odos los que le acompañamos, mandó se nos
diesen en as con que pode man ene nos pO los dias de nues a
ida, con lo que nos e i amos cada-uno ádis u a las en el seno
de nues as amilias. •