Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes.
Abstract
Este artículo aborda el tema de la inmigración de mujeres latinoamericanas en España, en especial el caso de las ecuatorianas. A través de sus testimonios se analizan diversos aspectos relacionados con el proceso de inserción de las inmigrantes en la sociedad local, sus expectativas, frustraciones y logros.
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Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas. 2012, n. 8. Recibido: 25-10-2011 Aceptado: 15-01-2012 Cómo citar este artículo: VITAR, Beatriz. Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes. Naveg@mérica. Revista electrónica de la Asociación Española de Americanistas [en línea]. 2012, n. 8. Disponible en: <http://revistas.um.es/navegamerica>. [Consulta: Fecha de consulta]. ISSN 1989-211X. ARTÍCULOS MUJERES LATINOAMERICANAS EN MADRID: EXPECTATIVAS Y NEGOCIACIONES EN SUS TRAYECTORIAS MIGRANTES. Beatriz Vitar Universidad de Sevilla [email protected] Resumen: Este artículo aborda el tema de la inmigración de mujeres latinoamericanas en España, en especial el caso de las ecuatorianas. A través de sus testimonios se analizan diversos aspectos relacionados con el proceso de inserción de las inmigrantes en la sociedad local, sus expectativas, frustraciones y logros. Palabras clave: Madrid (España), inmigración latinoamericana, mujeres inmigrantes, Ecuador, proceso de inserción, experiencias migratorias. Title: LATIN AMERICAN WOMEN IN MADRID: EXPECTATIONS AND NEGOTIATIONS IN THEIR MIGRANT TRAJECTORIES. Abstract: This article addresses the issue of immigration from Latin American women in Spain, especially in the case of Ecuador. Through their testimony discusses various aspects related to the process of insertion of immigrants into local society, their expectations, frustrations and achievements. Keywords: Madrid (Spain), Latin American immigration, immigrant women, Ecuador, adaptation process, migration experiences. Yo viví y anduve de metro a metro, todos los años… yo aprendí a llorar a escondidas…1 1. Introducción: inmigrantes ecuatorianas en España A finales de los años ’90 del pasado siglo, los flujos migratorios de América Latina dieron un significativo giro, suplantando el tradicional destino de los EEUU por el del continente europeo2. En lo que se refiere a España, dentro del conjunto de la 1 Lola, ecuatoriana-española residente en Madrid. Sólo se indicarán los nombres de las entrevistadas, en salvaguarda de su identidad. 2 NYBERG SØRENSEN, Ninna. La familia transnacional de latinoamericanos/as en Europa. En: HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques (eds.). América Latina migrante: Estado, familias, identidades. Quito: FLACSO; Sede Ecuador; Ministerio de Cultura del Ecuador, 2008, p. 261. También cabe destacar, dentro de la comunidad latinoamericana, una presencia importante de colombianas, dominicanas y peruanas. En contraste, dentro de otros colectivos como el rumano o el africano,
Beatriz VITAR. Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes. 2 inmigración latinoamericana, el colectivo ecuatoriano ocupa un lugar preeminente, destacando a su vez la fuerte presencia de mujeres3. Se trata, no obstante, de un fenómeno que trasciende a los grupos procedentes del otro lado del Atlántico. Las estadísticas españolas relativas a los inmigrantes “con papeles” constituyen un buen indicativo del peso de la presencia femenina: en marzo de 2006, por ejemplo, las mujeres representaban el 46% de un total de 2.900.000 personas en situación regular, es decir, en posesión de la tarjeta de residencia4. La situación referida, dentro del proceso conocido como “feminización de las migraciones”5, no tardó en convertirse en objeto de interés para los estudios migratorios y de género. Desde ambos campos, la labor que se viene desarrollando ha contribuido a poner de relieve el papel de las mujeres que emigraron en solitario – sin esposos e hijos-, como protagonistas centrales de un fenómeno de gran relevancia en el presente, tanto para los países emisores como para las sociedades receptoras. En lo que respecta al caso específico de Ecuador, hay que destacar la importante labor desarrollada por Gioconda Herrera, un referente indispensable para el análisis del fenómeno de la emigración femenina del país andino, junto a otras contribuciones no menos meritorias incluidas en ediciones coordinadas por .la autora, a título individual o con otros estudiosos de la materia6. Los estudios realizados enfocan todo un conjunto de aspectos íntimamente relacionados con el proceso migratorio en general y de las mujeres en especial, situando el foco bien en la sociedad de origen, bien en la de destino. Así, los estudios abordan tanto el análisis de la sociedad de partida (naturaleza de la estructura familiar, relaciones de género, experiencias de los hijos de padres migrantes, etc.) como las cuestiones inherentes al proceso de inserción de las inmigrantes en Europa (identidad, recomposición de roles de género o maternidad transnacional, entre otros). Con relación a los factores de expulsión de población en el contexto ecuatoriano, la presión demográfica, la baja renta per cápita y el empleo irregular se encuentran entre las principales causas7, siendo así que el móvil económico es el que se repite en los testimonios de las mujeres ecuatorianas que presento en estas páginas: Yo vine por dinero (Lola); Lo que me gusta de España solamente es… la economía. O sea, lo que podemos tener aquí, tener aquí el dinero que queramos (Marta), o en el existe un claro predominio masculino. 3 Esta predominancia se observa también en otros países europeos. Para el caso de Italia (y de Génova en concreto), véase: PAGNOTTA, Chiara. Attraversando lo stagno. Storie della migrazione ecuadoriana in Europa. Tra continuità e cambiamento (1997-2007). Roma: CISU, 2010. 4 SALLÉ ALONSO, Mª Ángeles. Inmigrantes latinoamericanas en España: panorama general y marco de análisis. En: Las mujeres, protagonistas de la inmigración latinoamericana en España. Perspectivas, políticas y experiencias en dos orillas. Madrid: Casa de América, 2006, p. 23. 5 Sobre esta cuestión, cito a título ilustrativo y sin desmerecer otras aportaciones: CAMACHO, Gloria. y HERNÁNDEZ, Kattya. Cambió mi vida. Migración femenina: percepciones e impactos. Quito: CEPLAES, 2005, y MAGLIANO, María José y DOMÉNECH, Eduardo. Género, política y migración en la agenda global. Transformaciones recientes en la región sudamericana. En: HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques (eds.). América Latina migrante: Estado, familias, identidades…, pp. 49-69. 6 Entre otros títulos: HERRERA, Gioconda (ed.). Masculinidades en Ecuador. Quito: FLACSO, 2001; HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques. América Latina migrante: Estado, familias, identidades…; HERRERA, Gioconda y MARTÍNEZ, Alexandra. Género y migración en la región sur. Quito: FLACSO, 2002; HERRERA, Gioconda; CARRILLO, María Cristina y TORRES, Alicia. La migración ecuatoriana. Transnacionalismo, redes, identidades. Quito: FLACSO, 2005; HERRERA, Gioconda (ed.). Ecuador: la migración internacional en cifras. Quito: FLACSO, 2008. 7 SALLÉ ALONSO, M. Á. Inmigrantes..., pp. 35-36.
Naveg@mérica. 2012, n. 8. 3 caso de Carmen8, de Paraguay, emigrada tras la pérdida de su empleo, por no tener otra opción en su país. No obstante, existen también motivaciones más profundas que intervienen en la decisión de migrar, dependiendo de las singularidades de cada vida: son las razones que a menudo permanecen en esa zona “oculta” en las narraciones de las entrevistadas, que por lo general remiten a una necesidad económica y a la búsqueda de mejores horizontes. Muchas veces la emigración es el camino escogido por mujeres que buscan escapar de situaciones de violencia familiar (frecuentemente derivadas del alcoholismo entre los varones) o como vía para la emancipación, siendo el motivo “oculto”9 que subyace en los testimonios de las inmigrantes. Incluso la vida en otro país abre a éstas la posibilidad de iniciar una nueva relación sentimental: Todas las mujeres que están acá… vienen formando otra pareja (Carmen). En lo que respecta a España como país receptor, se ha destacado como factor primordial la oferta de empleo provocada por el ingreso de las mujeres autóctonas al mercado laboral, compatibilizando la vida familiar y el trabajo fuera del hogar; esta circunstancia ocasionó una creciente demanda de personas para el cuidado de niños y ancianos. Precisamente, en lo que se refiere a esto último, hay que destacar que España se encuentra –según datos de 2005- “a la cabeza de los países más envejecidos del mundo”10, una circunstancia que no deja de ser preocupante ante la crisis del Estado del bienestar y la merma de recursos para atender a las necesidades de este sector de la población. Por otra parte, no son de menor importancia los dictados del tiempo presente, en el que los desplazamientos humanos de diverso signo, a la vez que rompen fronteras físicas, definen un nuevo modo de ser en la movilidad, “una manera de ser contemporáneos, ya inscrita en los tránsitos, aún desde las sociedades más tradicionales y alejadas, hacia los reinos de la civilización tecnológica”11. La partida de los familiares o parientes cercanos, y aún de amigos y conocidos, promueven esa pulsión hacia la búsqueda de otros horizontes: Porque como todo el mundo se venía a España […], empezó a venir toda la gente […], pues yo también me quiero ir a España (Marta). 2. Testimonios orales. Pormenores de la entrevista a un grupo de mujeres ecuatorianas Como antes indicara, existe ya un considerable número de estudios referidos a la inmigración de mujeres ecuatorianas en España, razón por la que aquí aspiro a sumar un pequeño aporte a la cuestión a partir de la metodología ora, centrándome en las narrativas femeninas en torno a cuatro aspectos básicos: familia, trabajo, vivienda y educación. Se trata de algunos avances tras una primera lectura de los 8 A la fecha de la entrevista (febrero de 2008) Carmen llevaba tres años en situación irregular, en lo que a “papeles” se refiere. 9 CARRILLO, María Cristina. Las mujeres en los procesos migratorios. En: PRIETO, Mercedes (ed.). Mujeres ecuatorianas. Entre las crisis y las oportunidades, 1990-2004. Quito: FLACSO-Ecuador, 2005, p. 113. 10 SALLÉ ALONSO, Mª Ángeles. Inmigrantes…, pp. 35-36. 11 ARFUCH, Leonor. El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea. Buenos Aires: FCE, 2002, p. 254.
Beatriz VITAR. Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes. 4 testimonios obtenidos de un grupo de mujeres ecuatorianas residentes en Madrid, poniendo el acento tanto en las expectativas que las alentaron a dejar su tierra como en el derrumbe de muchos de esos sueños en el arduo proceso de inserción en España. La entrevista fue realizada en Madrid, conjuntamente con la antropóloga brasileña Denise F. Jardim, en febrero de 200812, participando en ella varias mujeres de una misma familia13 y, además, una inmigrante de origen paraguayo. Fueron sus relatos los que inspiraron estas páginas, tratando de abordar el análisis de la información aportada a la manera sugerida por Arfuch (2002: 204); es decir, partiendo de una “actitud literaria” que permitiese seguir sus vidas migrantes como una narración, entresacando de su trama ilusiones y frustraciones, estrategias de adaptación y “negociaciones” practicadas en aras de alcanzar las metas fijadas, al igual que las pérdidas experimentadas en los avatares del proceso. Se trata, en suma, de oír sus voces y de profundizar en cómo sus discursos reconstruyen y modelan su trayectoria como inmigrantes. El contexto en el que se desenvolvió la entrevista no deja de ser relevante, como reflejo del papel protagónico femenino en la migración ecuatoriana a España. Mi colega y yo fuimos citadas por Lola (nuestro “enlace”) en casa de su madre, Estela. Un detalle que tampoco carecía de interés: Estela, a pesar de no haber sido la primera en inmigrar (ya que lo consiguió en un segundo intento) cumple un papel simbólico de guía y tutela dentro de la red de migrantes de su origen, además de extender su función protectora hacia otros/as inmigrantes latinoamericanos/as en Madrid. Los testimonios fueron recogidos tras el convite a un almuerzo para festejar el cumpleaños de Lola, según se nos “desveló” al llegar a la casa de Estela. A la comida asistieron los maridos e hijos de las entrevistadas, aunque una vez concluido el ágape (con un típico menú ecuatoriano) los cónyuges se retiraron sin hacer ninguna intervención a posteriori salvo de modo puntual, para retirar a los niños cuando éstos entraban a jugar en la sala donde se realizaba la entrevista o bien para preguntar “cuando acababa la reunión”, como apunta Denise Jardim14. Otro detalle importante en este escenario era la fotografía de Dolores (abuela de Lola), una anciana de 98 años retratada a la puerta de su vivienda en el valle de Vilcabamba (famoso por la longevidad de sus gentes), luciendo unas largas trenzas y vestimenta tradicional. La imagen de esta abuela presidía la estancia desde lo alto de una estantería cual figura tutelar, representando un sólido referente para sus familiares directos, empezando por su hija Estela, madre de Lola. Las fotografías cumplen con la clara función, como señala Carrillo15 (citando a Pierre Bourdieu16) de “solemnizar los momentos de la vida en familia y la reafirmación de la cohesión familiar”. Para estas mujeres migrantes, la persona fotografiada simbolizaba -quizá 12 En la entrevista participaron (marzo de 2008) Estela y su hija Lola, Yolanda (hermana de Estela) y sus hijas, Mónica y Marta, todas ellas de origen ecuatoriano, además de Carmen, de Paraguay. En estas notas, utilizo también otro testimonio, recogido por la antropóloga Denise Fagundes Jardim una semana antes, ocasión en que sus interlocutoras fueron Lola y su madre Exclusivamente. 13 Todas ellas proceden de la localidad ecuatoriana de Loja. 14 JARDIM, Denise Fagundes. Trabajar de interna. O trabalho doméstico das imigrantes latinoamericanas e os paradoxos da regularização na Espanha de Zapatero. En: Fâzendo Genero 8 [en línea]. Florianópolis, 2008. [Consulta: 19-12-2011]. Disponible en: <http://www.fazendogenero.ufsc.br/8/st65.html>. 15 CARRILLO, María Cristina. Foto de familia. Los usos privados de las fotografías entre familias transnacionales ecuatorianas. El caso de la migración a España. En: HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques (eds.). América Latina migrante: Estado, familias, identidades…, p. 10. 16 BOURDIEU, Pierre. La fotografía. Un arte intermedio. México: Nueva Imagen, 1989.
Naveg@mérica. 2012, n. 8. 5 de modo no muy concienteun reclamo de la tierra o una vuelta al origen, mucho más si nos detenemos en los reiterados comentarios acerca de la longeva señora y su tranquila existencia en un ambiente rural; atendiendo a los consejos médicos en aras de preservar su salud, los familiares procuraban no apartarla de su entorno habitual, como también consta en el testimonio recogido por Jardim en el año 2008. 3. Familia y emigración En todas las narrativas emerge el impacto de la migración en la vida familiar, revelándose como una de las preocupaciones centrales la reagrupación de todos sus miembros. La emigración de mujeres solas –dejando los hijos al cuidado del padre, de los abuelos17 u otros parientesgenera, como es ya conocido, cambios significativos en los roles y en los vínculos intrafamiliares: relaciones de género, relaciones entre los progenitores y su descendencia (Nyberg Sørensen 2008: 260). Como aspecto sobresaliente hay que destacar una importante re-configuración de los papeles tradicionales, debido a que la mujer migrante asume el rol que usualmente desempeñaba el varón, en orden a la reproducción material y a la toma de decisiones, al ser ellas quienes pasan a aportar el principal ingreso para el sostén familiar. Esta inversión de roles queda perfectamente reflejada en las palabras de Lola, la primera de la familia que “logró” entrar en España, permaneciendo en Ecuador su marido e hijos: Yo decía: ¡si es el papel al revés!. En tales circunstancias, la dependencia afectiva y/o también la necesidad de control de su cónyuge movieron a éste a reclamar a Lola el envío de dinero para reunirse con ella, algo a lo que nuestra entrevistada se negó, por el temor de que dejase a los hijos desprotegidos de la asistencia paternal: “Entonces, claro, yo dije: estoy aquí uno o dos años y me regreso. Pero, claro, no fue así… uno, dos años… Yo vine acá, pero empezó mi marido a llorar, a llorar y… yo, cada vez que llamaba por teléfono a mis hijos se ponía él primero a llorar, él primero y venga a llorar. Y me decía que le mande el dinero, claro, y yo [me] decía ‘¿con quién deja a mis hijos?’ y claro, yo no le mandaba [el dinero]… para que no los deje” (Lola). El impacto del “abandono” de los hijos por parte del marido y la inversión de roles tras la migración de Lola dejó su huella en las relaciones conyugales en la tierra de acogida, como puede observarse en el diálogo mantenido con el esposo –y que reproduce en su testimoniomientras aguardaban la llegada de los niños en el madrileño aeropuerto de Barajas: Si mis hijos no pasan yo me regreso y tú te quedas. Y él me decía: no, no, tú te quedas y yo ya me regreso. En su relato, Lola repite varias veces la palabra “abandono”: desde su perspectiva, quien verdaderamente abandonó a los hijos (para reunirse con ella) fue su marido. Apelando éste a la complicidad de una hermana residente en Suiza18 logró obtener los medios económicos que le permitieron hacer su viaje a Madrid: […] claro… yo no le mandaba el dinero para que no los deje […] y dejó a mis hijos, ¿eh? Yo lloraba porque dejó a mis hijos por seguir a la mujer. El relato de Lola sobre el tiempo previo a la entrada del resto de la familia en España, se corona con la frase de tintes 17 En lo que se refiere a las mujeres dominicanas, en su país de origen es algo habitual el dejar a las abuelas el cometido del cuidado e incluso crianza de los hijos, se trate o no de madres emigrantes. 18 En su relato, Lola refleja el malestar que le producían las continuas llamadas de su cuñada a Madrid, considerándolas como una intromisión en su vida, vigilando sus acciones en ausencia del marido: […] mi cuñada me controlaba, me llamaba todos los fines de semana.
Beatriz VITAR. Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes. 6 dramáticos que pronunció su hija al llegar a Barajas: […] fuimos al aeropuerto. Y claro, la primera palabra de mi hija fue “¿Por qué nos abandonaste?”, le dijo a mi esposo: “¿por qué nos abandonaste?”. Este testimonio nos coloca frente a uno de los aspectos más polémicos en torno a las migraciones de mujeres, a quienes se acusa de “abandonar” la prole y “destruir” la familia. Sin embargo, estudios de campo realizados en Ecuador revelan que no son infrecuentes en el propio país los casos de des-estructuración familiar, producto de las migraciones internas (del campo a la ciudad) o bien de situaciones de violencia doméstica (maltrato físico o psicológico), constituyendo una práctica usual para solucionar estos conflictos el envío de los hijos al hogar de los abuelos u otros familiares. Estas circunstancias explican la existencia, en la sociedad de origen, de diversas formas de “maternidad”, como destaca Wagner; mediante las investigaciones de campo realizadas en Ecuador con los hijos/as de inmigrantes radicados en España, la citada autora pudo constatar en no pocas ocasiones la ausencia de una vida familiar “normal y armónica”19. La vivencia de problemas conyugales (violencia, opresión) sumado a la falta de recursos -se habla también de una “feminización de la pobreza”- propició la salida de mujeres que vieron en la emigración una forma de emancipación20 y/o de escape a la violencia familiar. Lola (emigrada en 1998) comenta que su viaje a España, en realidad, fue decidido a título de “sustitución” de una prima –Lucía-, cuyo viaje lo habían planificado porque veían que estaba mal con su esposo, el viaje ya estaba preparado, pero Lucía no quiso ir. Me voy yo21. Desde su arribo al país receptor y hasta lograr la reunificación familiar (que es posible tramitar una vez obtenida la regularización), las mujeres ejercen la denominada “maternidad transnacional”, una “estrategia transitoria” entretanto se gestiona el viaje de los hijos. En el caso de una de nuestras entrevistadas, la separación de los hijos se volvió más dramática dado que también el esposo emigró –en concreto a los ocho meses de haberlo hecho ella-, dejando a los pequeños, en contra de su parecer, al cuidado de una prima: “Entonces, claro, y vuelta aquí [mi marido], lloraba, lloraba por mis hijos […]. Aquí, aquí ya no lloraba por la mujer sino lloraba por los hijos. Y yo internada22. Y yo también lloraba por mis hijos. Enseguida comenzamos a tramitar los papeles para que ellos vengan” (Lola). La llegada de los hijos es aguardada con incertidumbre, por lo que puedan deparar los requerimientos policiales al arribar al aeropuerto en España. Además, en ese tiempo de espera, la vida parece detenerse para los progenitores: Los papeles llevan dos meses, pero para nosotros se pasó años de años (Lola). Gioconda 19 WAGNER, Heike. Maternidad transnacional: discursos, estereotipos, prácticas. En: HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques (eds.). América Latina migrante: Estado, familias, identidades…, pp. 327-328. 20 Un comentario aparte merece la “liberación” que significa la emigración para personas homosexuales, según destaca Carmen: Mis amigos de Paraguay, ellos ya estaban acá. Ellos son gays, uno era mi gerente y el otro su pareja. Vinieron… más por la libertad que ellos tienen acá… acá viven diferente. 21 JARDIM, Denise Fagundes. Trabajar..., 2008. 22 La entrevistada alude aquí a su condición de trabajadora doméstica en régimen de “interna”, es decir, pernoctando en el hogar de la empleadora.
Naveg@mérica. 2012, n. 8. 7 Herrera destaca la importancia de no prolongar en el tiempo la maternidad no presencial ya que al llegar la mayoría de edad de los hijos se vuelve dificultosa la reagrupación familiar, “a menos que se compruebe su dependencia económica”. En su estudio sobre los planes de reagrupación familiar en España y en Estados Unidos, la autora mencionada demuestra la incidencia de las políticas estatales en el logro de aquellos objetivos, como así también las situaciones de conflictividad detectadas en el proceso de integración de hijos adolescentes en el ámbito hogareño y en el entorno socio-educativo, lo que ha impulsado a muchas mujeres a mantener ese tipo de “arreglo” transnacional23. La emancipación que transitoriamente viven algunas mujeres hasta conseguir la reagrupación familiar o la experimentada por mujeres sin hijos, ofrece la paradoja de que paralelamente deben “encadenarse” al trabajo doméstico, mayormente en calidad de “internas”; coyuntura esta que les plantea un nuevo desafío: encontrar otra ocupación que les permita superar ese régimen laboral, empleándose “por horas” para evitar el pernoctar en el lugar de trabajo. También, la llegada posterior del marido y/o hijos da paso a la apertura de un nuevo horizonte, poco alentador en términos de hábitat, como el que significa pasar del cuarto de doméstica en la casa de los empleadores a una habitación subarrendada en un piso compartido con otros compatriotas que, a su vez –como ocurre a menudo-, residen en esa vivienda con sus respectivas familias. La migración genera redes de solidaridad dentro de las que determinadas personas ejercen un rol protector, como es perceptible en el caso de Estela con respecto a Carmen (paraguaya), cuya madre biológica llevaba ya un año en España al momento de hacer la entrevista. La figura de Estela asume ribetes maternales, dado que al llegar fue ella quien le ofreció a Carmen un techo para cobijarse hasta “colocarse” en España; reproduciendo un diálogo mantenido entre ambas -primero usando el usted, luego el tuteo-, Carmen repite las palabras de Estela: […] no se preocupe por la casa ni la comida, hasta que usted consiga trabajo. Acá tienes una casa, una mamá, no te preocupes por nada, demasiado has sufrido. Aquí nos encontramos con la paradoja de que en la “tierra prometida” es otra mujer inmigrante la que, gracias a su inserción, se convierte en el vehículo de los logros de las recién llegadas, ofreciendo el maná. En su testimonio, Carmen rememora la promesa de Estela, cuya ayuda fue providencial para obtener un empleo: […] le voy a conseguir un trabajo en el que va a estar bien, va a ganar dinero”. Y dicho y hecho: estoy muy bien y gano dinero. En la memoria de esta migrante, procedente de Asunción (Paraguay) –donde por su latitud no se registran temperaturas invernalesha quedado incluso grabado el día en que Estela la acompañó a su primer trabajo: Iba temblando como una hoja, un día de diciembre, hacía un frío que pelaba… 4. El mundo del trabajo […] sabía a lo que venía… ellos [unos amigos que emigraron antes] me lo dejaron claro: “no vas a estar sentada frente a un ordenador, sin tacos altos ni con maquillaje, ¡ah, no! No, no, no, no: a limpiar, a fregar, el trabajo del inmigrante”. Que acá no éramos nadie, ni nada. Que ellos también [lo] pasaron 23 HERRERA, Gioconda. Políticas migratorias y familias transnacionales: migración ecuatoriana en España y Estados Unidos. En: HERRERA, Gioconda y RAMÍREZ, Jacques (eds.). América Latina migrante: Estado, familias, identidades…, p. 80.
Beatriz VITAR. Mujeres latinoamericanas en Madrid: expectativas y negociaciones en sus trayectorias migrantes. 8 muy mal… (Carmen, subrayado añadido). Como puede observarse en el fragmento antes citado, tales sentencias respecto de la dureza de las vidas migrantes son habituales entre los que se encuentran ya asentados, con el fin de alertar al que va a emigrar o al recién llegado sobre los esfuerzos que les aguardan. Sin embargo, la esperanza en la posibilidad de mejorar el nivel de vida en el país de destino puede más, como ocurrió con Carmen, ex encargada del Departamento de Cobranzas de un banco paraguayo; en su caso, los sacrificios pasados se han visto compensados por los logros obtenidos: He conseguido muchísimas cosas en tres años que estoy acá… El nicho del mercado laboral que ocupan las mujeres ecuatorianas en España es principalmente el del empleo doméstico24, una ocupación a la que pueden acceder sin mayores dificultades, permitiéndoles al mismo tiempo economizar gastos de cara al envío de dinero a sus familiares en América25. Entre las causas de este fenómeno se encuentra, en lo que se refiere a Ecuador, la insuficiencia de medios económicos y la imposibilidad del Estado de asegurar la reproducción social; en cuanto a España, hay que destacar la crisis del Estado de bienestar y la incapacidad de sostener la demanda del cuidado de niños y ancianos, produciéndose el fenómeno de “privatización de la reproducción social”26. Esta circunstancia ha generado la proliferación de centros privados de la “tercera edad”, detectándose en algunos casos hechos flagrantes como el maltrato a los ancianos. Las propias entrevistadas testimonian sobre tales irregularidades al haber tenido la ocasión –y el infortunio, dadas las condiciones laborales que debieron sufrirde desempeñarse en unas de esas residencias, debiendo ocuparse de todas las tareas domésticas y aún de funciones que no les incumbían; sus relatos aluden también, con relación a las graves situaciones vividas por los ancianos en algunas residencia, a la parte de responsabilidad que corresponde a las familias al delegar el cuidado de sus mayores: […] pasa también que los familiares no se ocupan de eso (Marta). Un extremo que ratifica Lola al citar el caso de personas que conoce, quienes […] le han dicho claramente [a los padres] que no estén esperanzados ni de su hija ni de su hijo, que ellos no tienen tiempo para cuidarlos. Y sus padres ya están hechos a 24 El desarrollo del trabajo doméstico por parte de las mujeres migrantes ha sido abordado desde diversos ángulos; así, por ejemplo, en algunos casos se ha resaltado su importancia en el proceso de reproducción social en los países de origen, principalmente a través de las remesas de dinero “y otros acuerdos sociales”, HERRERA, Gioconda. Mujeres ecuatorianas en el trabajo doméstico en España. Prácticas y representaciones de exclusión e inclusión. En: NOVICK, Susana (comp.). Las migraciones en América Latina. Política, culturas y estrategias. Buenos Aires: CLACSO–Catálogos, 2008, p. 76. V. también sobre el aspecto laboral: CATARINO, Christine y OSO, Oso. La inmigración femenina en Madrid y Lisboa: hacia una etnización del servicio doméstico y de las empresas de limpieza. Revista de Sociología (papers). 2000, n. 60, pp. 183-207; Colectivo IOÉ. Una aproximación descriptiva a la situación de la inmigración ecuatoriana en España: los trabajadores del servicio doméstico. Madrid, 2001. 25 Es de interés destacar que, según los datos correspondientes a 2004, proporcionados por Sallé Alonso para Ecuador y El Salvador, las remesas constituyeron la primera fuente de ingresos, “por encima del petróleo o el café”. El tema de las remesas ha sido ampliamente abordado en los estudios sobre las migraciones; v. por ejemplo, para el caso ecuatoriano: ACOSTA, Alberto; LÓPEZ O, Susana y VILLAMAR, David. Las remesas y sus aportes para la economía ecuatoriana. En: HERRERA, Gioconda; CARRILLO, María Cristina y TORRES, Alicia (eds.). La emigración ecuatoriana. Transnacionalismo, redes, identidades. Quito: FLACSO, 2005, pp. 227-252. 26 HERRERA, Gioconda (ed.). Ecuador: la migración internacional en cifras. Quito: FLACSO, 2008, pp. 76-77.
Naveg@mérica. 2012, n. 8. 9 que tienen que pagarse una residencia. En este sentido, la presencia de mujeres inmigrantes es clave para la asistencia de niños y ancianos; sólo basta reproducir el relato de Lola sobre su primera experiencia laboral con una anciana incapacitada a la que cuidaba todo el día: Entonces, yo era la mano derecha, todo para ella… ya tenía sus años, estaba operada de la cadera, no sabía ponerse ni un café en el microondas y… yo era prácticamente sus manos y sus pies (subrayado añadido). Huelga resaltar lo meritorio de estas labores, mucho más por el respeto que en las sociedades latinoamericanas se suele tener por los ancianos27, lo que generó entre las “patronas” españolas una clara preferencia por empleadas de ese origen, al ser consideradas las más idóneas para el cuidado de niños o ancianos. No obstante, tanto este trabajo como el de la limpieza, son considerados marginales y carentes de reconocimiento social. El trabajo doméstico, especialmente en régimen de “interna”; conlleva otra paradoja, ya que si bien la emigración permite a muchas mujeres ganar autonomía y poder de decisión, consolidando el rol de cabezas de familia, sus nuevas ocupaciones en la sociedad receptora suponen el descenso en el estatus que detentaban en su país de origen, además de someterlas a situaciones penosas: marginación, maltrato, sobrecarga de tareas u otros abusos y hasta acoso sexual. En suma, nos encontramos ante lo que G. Herrera define, a propósito de las ecuatorianas empleadas en el trabajo doméstico en España, como “procesos ambiguos, tanto de empoderamiento como de exclusión social”. En diversos aportes sobre el tema del empleo doméstico se ha destacado la falta de reglamentación que rige en este ámbito, dando origen a situaciones irregulares cuando no de explotación como las arriba señaladas, dependiendo de la posibilidad de encontrar “buenas empleadoras” el estar a salvo de experiencias extremas a la vez que para obtener el apoyo necesario para tramitar “los papeles”. Como señala Jardim, los testimonios recogidos en una primera entrevista a Lola y Estela, colocan como figura clave en la evolución de la situación migratoria femenina a la “patrona”, de cuya predisposición y buena voluntad puede depender la consecución de la regularización. De hecho, así lo destaca Mónica (prima de Lola), cuya empleadora, una señora muy buena, “le hizo” los papeles, y también Carmen, a quien su patrona le había aconsejado regresar a Paraguay, ante el peligro de un cambio político (tras las elecciones de marzo de 2008) que pudiese perjudicarla: La señora me dijo que me vaya a mi país y que ella me va a hacer la propuesta de trabajo desde aquí. Al mismo tiempo, la actitud y el tipo de relación igualitaria entablada en ocasiones por la empleadora o por personas de su entorno inmediato con las trabajadoras domésticas, facilita su proceso de inserción: Cuando estábamos con el señor… [el empleador] él era bueno y… su madre sabía [solía] venir a verlo, con su madre salíamos a cenar… es como que me integró la señora, me integró, ¿no?”. La pérdida del trabajo autónomo en el país de origen se hace patente en el caso de Lola28, quien incide en su pasado laboral como propietaria (con su marido) de una 27 Con relación al cuidado de ancianos en residencias, las entrevistadas aportan información sobre el establecimiento en el que se vieron obligadas a desarrollar todo tipo de tareas, denunciando a la vez el maltrato a los residentes y los abusos cometidos contra ellas mismas mediante la sobrecarga de trabajo. 28 En España, ha pasado del trabajo de interna a emplearse en una contrata de limpieza,