LA INFLUENCIA PURISTA DE JUAN DE HERRERA Y
JUAN BAUTISTA VÁZQUEZ EL JOVEN EN LOS
RETABLOS DE DIEGO LÓPEZ BUENO
And és Luque Te uel
L
a in oducción del pu ismo en la a qui ec u a
en made a se illana
es á ligada a la au o ía
1
, incie a, del p oyec o del Re ablo mayo
del Hospi al de las Cinco Llagas ( ig. 1). És a es polémica. Palome o
Pá amo2 , que siguió en ello a He nández Díaz, lo adjudicó a Asensio de Maeda
y lo echó en 1600. Al onso Pleguezuelo3 desca ó la au o ía de Maeda y lo
a ibuyó a Diego López Bueno, que lo ensambló en e 1600 y 1601. Fundamen-
ó su opinión en que en el con a o de Diego López no se e leja la ó mula
habi ual: según las condiciones de... y siguiendo las azas dadas. Si enemos
en cuen a que es e e ablo es el pun o de pa ida de un es ilo, e íme o pe o cie o,
es amos obligados a e lexiona sob e ello pa a in en a dilucida en qué medida
se ajus a el pe il de cada uno a la na u aleza del p oyec o.
Palome o Pá amo lo elacionó con el oc a o diseño del Suma io de Juan de
He e a, publicado en 1589, que es á in en a iado en la Biblio eca
de And és de
Ocampo. Tal sucede en el Re ablo mayo de El Esco ial ( ig.
2), p oyec ado
po el p opio He e a, el anónimo acis a (ya Maeda; ya Diego López) u ilizó los
ó denes supe pues os de Vi u io. La in o mación sob e es e e ablo se ía di ec-
a, dada la di usión de los g abados de Pe e y los posibles apun es de a is as
del con ex o se illano que lo conocie on en echa emp ana, como Ve mondo
Res a, que es u o en El Esco ial en 1593. La dis in a escala de los dos emplos
de e minó una lige a a ian e es uc u al, pues el podium, el banco y los es
cue pos, p ime o y segundo con cinco calles, del o iginal, queda on educidos,
en el Re ablo de las Cinco Llagas, a un banco desa ollado y dos cue pos
a iculados en es calles. Coinciden en los á icos o mados po es uc u as sim-
ples, y, lo que es más impo an e, en los igu osos undamen os ec ónicos en que
los cálculos geomé icos y las leyes de sime ía o igina on un modelo o ganicis a
que u ilizó ales elemen os con una concepción uni a ia en la que adica la belleza
p escindiendo del o na o. Con ello se opusie on a la au onomía de los módulos y
432 ANDRÉS LUQUE TERUEL
el deco a i ismo del manie ismo omanis a que, en esos momen os, p ac icaban
en Se illa, And és de Ocampo y Juan de O iedo, El Jo en.
En cuan o in e p e ación del e ablo escu ialense, no p esen a no edades
dignas de mención; podemos deci que se a a de una e sión digna, mas sin
mayo in e és. Su e dade o alo adica en el a e imien o del anónimo acis a
pa a in oduci el modelo, como señalé, en el momen o álgido del manie ismo
omanis a, jus o unos años an es de los g andes e ablos de Ma ínez Mon añés.
Tal e a a iesgado, pues el p omo o y sus apode ados solían impone sus gus os
y es cla o que, en al esi u a, los modelos es ablecidos enían mayo es posibili-
dades. Ello pe mi e pensa que o bien el p omo o impuso unas condiciones
de e minadas o nues o acis a ue un au o con peso su icien e pa a impone un
modelo que di i iese del gus o local. En el segundo caso, ambién hay dos posi-
bilidades: que el p oyec o es u iese inculado di ec amen e con Juan de He e a
median e alguno de sus colabo ado es en la Lonja, como Juan de Minja es; o
que su au o uese un Maes o Mayo , al Maeda.
No conozco documen os que elacionen a Minja es con ningún e ablo, ello
y que ampoco hay ínculos conc e os pe mi en desca a lo. Así, inicié el es udio
po Asensio de Maeda, y he ahí la p ime a so p esa, pues ninguno de sus p o-
yec os incluyen concep os o elemen os que pe mi an in ui la posible au o ía. El
Re ablo mayo de la Iglesia de Colome a, es uc u a pu is a en pied a bicolo
y de o den co in io e allado gigan e en la que es á documen ada la pa icipación
de los Maeda y Diego de Pesque a, queda, po su emp ana c onología, en la
ó bi a de su pad e, Juan. En cuan o se elaciona con Asensio no hay nada pa e-
cido, odo lo con a io, se con i ma como uno de los más i mes seguido es del
manie ismo omanis a in oducido po Ped o Díaz de Palacios, en 1581.
El Re ablo del Camino del Cal a io, en el Monas e io de San a Ma ía de
Jesús, que p oyec ó Asensio de Maeda, en 1587, y ensambló Juan de O iedo,
El Viejo, el mismo año, p esen a una a ian e del abe náculo palladiano de Je ó-
nimo He nández. Es una es uc u a de o den jónico, con us es es iados y
en ablamen o co ido con un on ón iangula pa ido en el que asien a la caja
del á ico, cuya es uc u a apilas ada nace de la in e upción de dicho on ón. El
componen e an ás ico de al solución es de pu a es i pe manie is a. Como am-
bién lo son la caja de o eje as que con iene el elie e de O iedo, la inclusión del
elie e de las Ánimas en el banco, la ca ela colgada en el en ablamen o, las
ja as se lianas, y el on ón mix o de cap ichosa aza que ema a el á ico.
Lo mismo sucede con el o o p oyec o conocido de Asensio de Maeda, el
Re ablo del Sal ado , en Co egana, en 1601-14. Es cie o que hubo un p ime
p oyec o de Ped o Díaz de Palacios, en 1586, cuya ejecución es a ía a ca go de
Diego de Velasco y de Vázquez, El Jo en, pe o ello no jus i ica que Maeda, en
un segundo p oyec o que lo des inculó de aquél y cuyo ensamblaje co espon-
dió a Ped o Fe nández de Mo a y la escul u a a Blas He nández Bello, adop ase
el modelo manie is a de Ped o Díaz de Palacios. Pues man u o esa es uc u a
LA INFLUENCIA PURISTA DE JUAN DE HERRERA Y JUAN BAUTISTA VÁZQUEZ EL JOVEN... 433
1. Re ablo mayo del Hospi al de las Cinco Llagas. Diego López Bueno. Se illa.1601-
1602.
434 ANDRÉS LUQUE TERUEL
ocha ada de es cue pos a iculados en es calles y cua o en ecalles, cuando
ue el esponsable de la edacción de las condiciones, como en los casos del
Re ablo del Monas e io de San o Domingo, en Osuna2, sob e el que azó el
p oyec o Diego de Velasco y en el que la escul u a co espondió a Je ónimo
He nández, en 1582-86; el Re ablo mayo de la Iglesia de San Miguel, en
Je ez, pa a el p ime p oyec o i mado po O iedo, El Jo en; y en el Re ablo de
Nues a Seño a de las Vi udes, en Villama ín (Cádiz), que ambién p oyec ó
O iedo, El Jo en, és e en 1601. En ellos, la caja cen al del e ce cue po lo
ebasa y o ma un pequeño á ico, y es o es un componen e i acional opues o a
los undamen os ec ónicos del Re ablo del Hospi al de las Cinco Llagas com-
pa able a los del Re ablo del Camino del Cal a io, en el Con en o de San a
Ma ía de Jesús.
Es di ícil man ene la au o ía de Maeda, pues ni puedo p opone una se-
cuencia lógica hacia el pu ismo he e iano ni, de momen o, conozco documen os
que jus i iquen un cambio adical de concep o. Pues incluso cuando p oyec ó
una e o ma, como la del Re ablo mayo de la Iglesia de San And és, de Je ó-
nimo He nández, en 1569, debida a Ped o Díaz de la Cue a, en 1587, espe ó el
modelo y se limi ó a sus i ui los abe náculos de un pa de imágenes3.
Pese a que me pa ece poco p obable, debo econoce que el conocimien o
del p oyec o escu ialense de la Iglesia de Colome a, en las Sie e Villas (G ana-
da), y la opinión de Palome o Pá amo, son su icien es pa a que deje abie a la
posibilidad de la au o ía de Maeda; sob e odo, eniendo en cuen a que cuando
dio a O iedo, El Jo en, las condiciones del Re ablo de la Asunción, en la Iglesia
de San Vicen e, en 1584, p opuso un modelo de plan a lineal cuya es uc u a
es aba o mada po un banco, un cue po a iculado en es calles y un á ico. És e
e a más a ín al p oyec o pu is a del Re ablo mayo del Hospi al de las Cinco
Llagas, lás ima que, desapa ecido, desconozcamos sus po meno es. Ello es de
suma impo ancia, ya que en las di e encias en e el o iginal escu ialense y su e -
sión se illana, se encuen an elemen os locales que pueden es ablece ínculos.
Los dos e ablos ienen en ablamen os co idos, pe o el del Hospi al de las
Cinco Llagas es más mo ido y iene oleos sob e la calle cen al del p ime cue -
po. És e ue un elemen o muy u ilizado po Miguel Adán y O iedo, El Jo en, y,
hacia 1600, ca ac e izó a And és de Ocampo en el Re ablo de la Iglesia de
San a Ma ía, en A cos de la F on e a. También p oceden de Adán los on o-
nes pa idos y cos illados de las cajas de las calles la e ales. Los en ablamen os
es án a iculados en igli os y me opas, ellas deco adas y no en blanco como en
el Re ablo mayo de El Esco ial, sis ema que u ilizó He nán Ruiz II y adop ó
Vázquez, El Viejo, aunque és e inco po ó, en el Re ablo de la Vi gen de la
Piña, en la Iglesia de Nues a Seño a de la Oli a, en Leb ija, en 1565-68; y en
el Re ablo de la Vi gen del Rosa io, en el Con en o de San Pablo, en 1579-83,
las cabezas angelicales que apa ecen en las Medidas del Romano de Diego
Sag edo6. O os elemen os clásicos, como las cajas ec angula es, de medio pun-
o y ebajadas, apa ecen al e ados en el Re ablo mayo del Hospi al de las
LA INFLUENCIA PURISTA DE JUAN DE HERRERA Y JUAN BAUTISTA VÁZQUEZ EL JOVEN... 435
2. Re ablo mayo del Monas e io de San Lo enzo de El Esco ial. Juan de
He e a-Leoni. 1580-84.
436 ANDRÉS LUQUE TERUEL
Cinco Llagas, en cuan o insc iben el medio pun o de la calle cen al del p ime
cue po en una cap ichosa caja que in ie e la ó mula miguelangelesca de o eje as.
Las eleolipas se lianas sob e las calles ex emas del segundo cue po no son ales
en el se illano, sino ja as pi amidales omadas del epe o io de Vázquez, El
Viejo, que, debido al cambio de p opo ciones, apa ecen sob e el e ce o, es
deci , como pa e del á ico. En és e encon amos no ables di e encias, pues los
sob ios ca ones que ma can la ansición a la es uc u a que albe ga el Cal a io
en b once de Leoni, ue on sus i uidos aquí po un pequeño módulo a iculado
median e consolas y con oleos y ca ones deco ados, que con iene el emblema
del Hospi al4. O o da o de in e és es que ca ece de imágenes ue a de la es uc-
u a a qui ec ónica8, al las del e ce cue po y el á ico del Re ablo mayo del
Monas e io de San Lo enzo de El Esco ial.
Según sucede en las es calles cen ales del Re ablo mayo de El Esco-
ial, desa olla un p og ama pic ó ico, en és e caso dedicado a la Inc edulidad
de San o Tomás, del que ue au o Alonso Vázquez, en 1602. Con ello ecupe ó
el modo de los a qui ec os en made a ancos y lamencos del segundo e cio del
siglo XVI, como Nu o de O ega y Roque de Balduque, que se si ie on o
p es a on se icios a pin o es ales Ped o de Campaña, He nando de S u mio y
Luis de Va gas. Tal sis ema ue elegado po las his o ias en elie e de Isid o de
Villoldo y Vázquez, El Viejo, en el Re ablo mayo del Monas e io de San a
Ma ía de las Cue as. No puedo p ecisa si la in ención ue debida al p omo o
o al au o y, si es el segundo caso, si se a a de un p oceso de mimesis o de
au én ico c i e io es é ico como en la in e sión an e io .
Lo que sí se puede ap ecia es cómo el au o adap ó el modelo he e iano a
los gus os se illanos y, po los elemen os que u ilizó, pa ece que se o mó en el
cí culo de Vázquez, El Viejo, y Miguel Adán, y que, a la ez, es u o en con ac o
con O iedo, El Jo en, y And és de Ocampo. Es deci , es u o elacionado con
dos gene aciones de una misma escuela. Ello concue da más con Diego López
que con Maeda, pe o no son las únicas opciones.
Po ejemplo, Ve mondo Res a conoció El Esco ial y p oyec ó con és a
in luencia el Colegio de los Jesui as de Mon o e de Lemos, en la p o incia de
Lugo, en 1592, y al pa ece que iene cie o e lejo en el Tabe náculo de la
Iglesia de San iago , en Gib aleón (Huel a), que p oyec ó en 1595, y ensambló
O iedo, El Jo en. Incluso las andas p ocesionales e ás ilas y con igu as an e
las columnas, conce adas con el escul o Ba olomé Muñoz, en 1595, pueden
emi i a es a endencia. Aunque no es su icien e pa a a ibui le la au o ía del
p oyec o del Re ablo del Hospi al de las Cinco Llagas. Y no lo es po que en
ob as que conocemos mejo , como los Pa ios del Palacio A zobispal de Se i-
lla, que, como ecogió Ana Ma ín, le a ibuyó Pleguezuelo, la aus e idad y la
sime ía he e iana, animada con ca elas oblongas en blanco sob e los anos del
segundo cue po, apa ece asociada a o as in luencias ex e io es, como el mode-
lo de Co a ubias en el Hospi al Ta e a, en Toledo, y a una monumen alidad
ecia y seca de co e ignolesco, de la que casi nunca se desp endió.
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Vázquez, El Jo en, p e igu ó el es ilo pu is a siguiendo cauces pa alelos a
He e a y no pa iendo de él. Soy conscien e del impac o que puede p oduci al
a i mación, pe o puedo undamen a lo con igo median e el es udio compa a i o
del Re ablo de San Juan Bau is a del Monas e io del Valle, en 1588, que, aun-
que pe dido, conocemos po el p oyec o, que sí se conse a ( ig. 3). És e se
inspi ó en la Po e dilica a de la lámina II del Es ao dina io Lib o de Se lio,
edi ado en Lión, en 1551. Como señaló Palome o Pá amo, es la misma que
in e p e ó He nán Ruiz II en el olio 122 del Manusc i o de A qui ec u a, en
1560; que culminó con la in e p e ación de Alonso de Vandel i a en la Po ada
del Con en o de San a Isabel, en 1602-09, cuyo á ico ecue da al de El Esco-
ial. La p ocedencia del p oyec o de Vázquez, El Jo en, es cla a; y, sin emba go,
ob u o conclusiones análogas a He e a median e un b illan e p oceso de depu-
ación o mal. La es uc u a, según se ap ecia en el p oyec o, p esen aba un
banco, un cue po a iculado en es calles, la cen al con caja ec angula y las
la e ales subdi ididas po cajas supe pues as, y á ico. Albe gaba un p og ama
pic ó ico, con lo que demues a que al adición no se había pe dido en Se illa y
jus i ica que se hiciese en el Re ablo mayo de las Cinco Llagas. La supe posi-
ción de cajas ue un ecu so habi ual en el manie ismo omanis a se illano, pe o
no ue al el sen ido que le o o gó Vázquez, El Jo en, cuya disposición p odujo el
mismo e ec o que la calle in e media y la ex ema del e ablo de He e a, al que
dobló en eje de sime ía. Sólo di e ía en que las cajas supe pues as escu ialenses
son de medio pun o y las in e io es de Vázquez ec angula es. Los escudos bajo
y sob e la caja cen al emi en a Je ónimo He nández en el Re ablo de San
Ma eo, en Lucena, en 1570, y apa ecen en el Re ablo de San a Ana, en la
iglesia de la Anunciación, que Gómez Mo eno a ibuyó a Vázquez, El Jo en, en
1583-84, de i ado de la lámina XIII del Es ao dina io Lib o de Se lio. La
es uc u a del á ico ambién seguía con idelidad el p ime modelo que p opuse
de Se lio, y, excep o en que sup imió el banco, e a análoga a la del Re ablo
mayo de El Esco ial. Po sus dimensiones, desca ó las igu as sob e la es uc-
u a y en su luga u ilizó eleolipas se lianas, que apa ecie on en el Manusc i o de
A qui ec u a de He nán Ruiz II an es que en el e ablo de He e a. Las ja as
con lo es son más di íciles de in e p e a , el único an eceden e econocible es la
Cabeza de ángel con ces o de u as de Vázquez, El Viejo, en el Re ablo de la
Vi gen de la Piña, en la Iglesia de Nues a Seño a de la Oli a, en Leb ija, que
Palome o Pá amo elacionó con Villalpando y con Blas He nández en la Po a-
da del Colegio de los In an es, en Toledo, que, po cie o, mues a cie o pa a-
lelismo con Jean Bullan en el Cas illo de Ecouen, en 1555-60.
La a inidad de Vázquez, El Jo en, con He e a, pa iendo del a ado de
Se lio y de la in e p e ación que hizo de és e He nán Ruiz II, es más que una pis a,
que una simple in uición. Digamos que es una uen e impo an e. Pues es el es adio
del que pa ió uno de los implicados: Diego López Bueno. Ambos es ablecie on
una compañía labo al que o iginó los p ime os p oyec os de los e ablos de las
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iglesias de San a Ma ía, en A cos de la F on e a, y de El Di ino Sal ado , en
Co egana, sob e los que después p ocedie on, con dis in os c i e ios, o os au o-
es. Ello co esponde a una p ime a e apa de Diego López Bueno, en 1588-1600,
que, en odas sus ace as, o a a qui ec o, o a ensamblado , o a escul o , mos ó un
ca ác e sinc é ico, a en o a los concep os y a las adiciones del cí culo de Vázquez,
El Viejo, y de la gene ación que le siguió, que comandó Je ónimo He nández y en
la que des aca on And és de Ocampo, y O iedo y Vázquez, los jó enes. La in-
luencia de Vázquez, El Jo en, pudo se de e minan e.
Diego López Bueno o mó pa e de un ambien e cul o y ello le pe mi ió
luc ua en e las endencias, de mane a que mos ó su capacidad en la sol encia
écnica y la calidad de su ob a, sin que, como a i mó Palome o Pá amo , apo a-
se nue os concep os. Tal es la pasi idad c ea i a que denunció. Y en al sen ido
se ha de in e p e a ambién la capacidad como p oyec is a que de endió
Pleguezuelo. Ello es ex ensible a odas sus e apas.
De con i ma se la au o ía de Diego López Bueno p opues a po
Pleguezuelo, di ie o en una obse ación: él es imó que és e o namen ó el
pu ismo has a pone en duda su o igen he e iano; aquí de iendo la doble
ascendencia de una aíz pu is a local asociada al manie ismo se liano de
Vázquez, El Jo en, sob e el que ac uó la in luencia di ec a de las ob as de
He e a, de modo que o igina on el es ilo pu is a se illano de la p ime a
década del siglo XVII, he e iano, sí, pe o que no se desp endió de algunos
elemen os p opios -no de añadidos- o iginales de la escuela azqueña ami icada.
El pun o de pa ida ue el Re ablo del Hospi al de las Cinco Llagas.
Fuese Diego López Bueno el au o del p oyec o o no, lo cie o es que se
a a del único que lo desa olló en oda una se ie. Con ella p opongo un pun o
de is a al e na i o a Pleguezuelo que, en unción de las ci cuns ancias labo ales,
subdi idió la e apa, con acie o, en elación con las compañías con Alonso Vázquez,
en 1599-1603, y Juan de Uceda, en 1603-05. A ello inducen los ca ac e es
pu is as comunes de los p oyec os.
Es posible, incluso, que la se ie se inicia a con el Re ablo mayo de la
Iglesia del Rosa io, en Co es de la F on e a, en Málaga, en 1599. Aunque
desapa ecido, sabemos que enía plan a lineal, un cue po a iculado en es calles
median e columnas dó icas en la cen al y pilas as ales en las la e ales, y á ico.
Las condiciones se epi ie on en el Re ablo de la Inmaculada de la Ca ed al de
Comayaguas, en Hondu as, en 1620, ambién desapa ecido. Y son análogas a
las del Re ablo mayo del Con en o de la T inidad, en 1600-02. És e epe ía
la es uc u a, aunque enía un cue po más y e a de o den co in io y compues o.
También se ha pe dido, mas median e la econs ucción ideal de Palome o Pá a-
mo podemos ap ecia su simili ud en plan a y alzado con el Re ablo mayo del
Hospi al de las Cinco Llagas y el e ec o que p oducían apo aciones ales las
columnas pa eadas en la calle cen al. Es e sis ema lo inco po ó He nán Ruiz II
en el olio 122 de su Manusc i o de A qui ec u a, ue habi ual en los p oyec os
LA INFLUENCIA PURISTA DE JUAN DE HERRERA Y JUAN BAUTISTA VÁZQUEZ EL JOVEN... 439
de áb ica de Ve mondo Res a, y O iedo, El Jo en, lo aplicó a los p incipios del
manie ismo omanis a. Los oleos sob e el en ablamen o de la calle cen al del
p ime cue po son simila es y pa ecen ob a de un mismo en allado , ci cuns ancia
que no ex aña pues, aunque és e iene un p og ama escul ó ico de Diego López
Bueno, se debe a la compañía labo al con Alonso Vázquez, au o de las pin u as
del banco y de la polic omía. Di ie en en la limpieza de los ca ones del á ico,
mucho más aco des a los p ecep os de Se lio y al concep o de He e a.
3. P oyec o de e ablo dedicado a San Juan Bau is a, Juan Bau is a Vázquez, El
Jo en. Monas e io del Valle. Se illa. 1588.